0% encontró este documento útil (0 votos)
2K vistas18 páginas

Historia de La Psicologia Tortosa

Cargado por

Amigo Frend
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
2K vistas18 páginas

Historia de La Psicologia Tortosa

Cargado por

Amigo Frend
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

© FUOC • UP08/10503/01215 Història de la psicologia.

Lectures

Unitat 1. Ciència, Història i Psicologia

Lectura 2
Historia e historiografía de la psicología

Tortosa Gil, F. (1998). Una historia de la Psicología


moderna (cap. 1, pp. 3-18). Madrid: Mc Graw Hill.

© 1998 McGraw-Hill/Interamericana de España, S.A.U.


CAPITULO 1

Historia e historiografia de Ia psicologia*

1. INTRODUCCION lo- , para hablar con propiedad de lo que es Ia psico logia necesitamos
ineludiblemente hacer referencia a un tiempo historico concreto, al cual
La psicologia es una disciplina de conocimiento dedicada a Ia produc- adscribir nuestra definicion.
cion de ideas, instrumentos, metodos y procedimientos de accion, que Asi , cuando hablamos hoy de psicologia, inmediatamente se acti-
versan, por decirlo en terminos muy genericos, sobre «lo psicol6gico». van ciertas referencias asociadas al termino, que hacen que el significa-
Como cualquier especialista, el psicologo se ve constreiiido por unos do que tiene para nosotros y el que tuviera para un erudite del siglo XIX
supuestos ontologicos, metodo logicos y epistemologicos, que pertene- sea en cierto modo distinto. Hoy pensamos en Ia «Psicologia», por ejem-
cen a Ia disciplina en su conjunto y que son asumidos por el pnictica- plo, en cuanto disciplina institucionalizada, y por tanto en una organi-
mente sin problematizar. Estos supuestos, imprescindibles para el avance zacion intelectual que alcanzo un nive l propio de existencia en Ia se-
cientifico, prescriben el trabajo de los psicologos en cuanto individuos gunda mitad del siglo pasado. Cierto que existieron ideas ps icologicas
disciplinados que han llegado a Ia psicologia en un momento historico desde los albores del tiempo humano, yen un sentido mas propio desde
determinado. Tras un estricto proceso de socializacion academica, cada el Renacimiento, Ia epoca en que se inicia Ia Modernidad. Pero esas
psicologo se hade acreditar competente ante su comunidad disciplinar, ideas resultaban de Ia actividad de individuos, o grupos organizados,
demostrando que ha asimilado el patrimonio conceptual y material su- que pertenecian a otros saberes. Solo desde Ia segunda mitad del siglo XIX
ficiente con el que proyectarse sobre su mundo problematico; en defini- los «psicologos» fueron tomando conciencia de si mismos como grupo
tiva, que ha hecho suyas las estrategias cognitivas de su comunidad de diferenciado de los demas, y consiguieron, formando extraiias alianzas
referencia y que estli, por decirlo con Ortega, a la altura de los tiempos. (por ejemplo, Leary, 1987), hacerse un hueco en el mercado de titulos
Pero dichos pre-supuestos onto-epistemologicos, que gobiernan Ia ac- - Ia Academia- y en el !aboral - inicialmente en los entornos edu-
tividad del psicologo particular en un momento historico concreto, no cativos e industriales-, estableciendo las instituciones y los canales
son sino el resultado de un largo proceso de deliberaciones , puestas en pertinentes para preservar tal distincion; es decir convirtiendose en un
comun y negoc iaciones historicamente condicionadas, es decir, son rea- practica autodisciplinada.
lidades cambiantes . Por consiguiente -y esto es importante subrayar- Esta psico logia , como practica cientifica discip linada y autono-
ma, constituye el objeto material de nuestra presente Historia de la
psicologia . Como veremos, ese tipo concreto de conocimiento psicologi-
* El capitulo ha sido realizado por los doctores F. Tortosa (U ni versitat de Va len- co, siempre producido y sostenido por un conjunto organizado de
c ia) y J. A. Vera (Un iversidad de Murcia). investigadores, evoluciono en forma distinta, a lo largo del tiempo, segun
4 Una historia de Ia psicologia moderna

areas politico-lingi.iisticas. Cada uno de estos desarrollos generaron lo unidades de analisis en las que estan representadas todas las dimen-
que podriamos !lamar, en un senti do muy Iiteral , unas «historias regio- siones que son caracteristicas de una ciencia a varios niveles: el bio-
nales», pero tambien dieron Iugar a una autentica «historia general» de grafico, el discursive (auto y heterodisciplinar) y el socio-organizacional.
Ia di sc iplina en su conjunto, es decir, produciendo una historia de Ia Ejemplos sobresalientes de estas propuestas, que en ultimo termino son
psicologia individuali zada y diferenciable de Ia historia de cualquier complementarias mas que excluyentes, son los que sugieren concentrar
otra disciplina de conocimiento. Justamente el desarrollo te6rico-con- Ia atenci6n sobre Ia «practica investigadora» (por ejemplo, Danzi-
ceptual de Ia psicologia a to largo del tiempo se convierte en el objeto ger, 1985 , 1990), los instrurnentos (por ejemplo, Popplestone y McPher-
propio de investi gac i6n para el historiador. son, 1980; Price, 1984 ), o los mismos cientificos (por ejemplo, Kimble,
Para explicar ese proceso de transformaci6n y cambio padecido por Wertheimer y White , 1991 , 1996; Parot y Richelle, 1992). Detengamo-
Ia psicologia durante los ultimos ciento cincuenta aiios , el historiador ha nos un poco en esta ultima sugerencia.
de trabajar asimismo de modo disciplinado , asum iendo las restricciones Tomar al propio cientifico como Ia unidad de analisis de Ia historio-
ontol6gicas y epistemol6gicas que le impone Ia historiografia contem- grafia nos parece que ha devenido en una estrategia de protagonismo
poranea. De este modo, el hi storiador de Ia psicologia que trabaja en Ia creciente. Las razones tambien nos parecen obvias: es el quien hace
actua lidad se somete a las pre scripciones metodol6gicas dictadas por Ia Ia ciencia, quien utiliza Ia tecnologia que aquella ha puesto a su servicio
Historia General , incluyendose asi en Ia casa comun de las ciencias his- o, en el mejor de los casos, Ia crea, quien desarrolla una actividad pro-
t6ricas, y, mas concretamente, se siente identificado como historiador fesional de acuerdo con un rol mas o menos nitidamente definido , esta-
de una ciencia o, cuanto menos , de una disciplina que se quiere a si blece ( o se sirve de) lazos y canales de comunicacion con otros cienti-
misma cientifica. Por consiguiente, como disciplina formalmente his- ficos e instituciones, consigue discipulos, influye sobre otros yes influido
t6rica que es, Ia Historia de Ia Psicologia, en su intento de explicar por por ellos, y experimenta a lo largo de su vida las demandas laborales,
que Ia psicologia ha evo lucionado tal y como lo ha hecho hasta adoptar adm ini strativas, institucionales, cu ltura le s, socia les y econ6micas.
Ia forma que hoy tiene, puede (y debe) reconstruir su objeto material Pero cultura, sistema econ6mico-social, presupuestos ep istemo logico s,
(Ia psicologia en evoluci6n), aprovechandose de los procedimientos relaciones de grupo , aparato cognit ivo -motivaciona l y todo lo demas
cognoscitivos que se han generado en el marco de Ia historia contem- estan definidos hist6ricamente (Vera , Quinones y Pedraja, 1989), con-
poranea de las ciencias (vease Fig. 1.1 ). virtiendo al cientifico en una ce lul a viva de Ia ciencia, hist6ricamente
considerada .
Como se qui ere indicar en Ia Figura 1.2, es el cientifico quien fa-
2. CIENCIA E HISTORIA DE LA CIENCIA brica las ideas , las teorias , las metodologias y las tecnologias , que de
un modo u otro expresan lo que Ia disciplina considera que son las
Como deciamos en Ia Introduccion , todas las ciencias promueven en cualidades relevantes de su dominio de investigacion . Pero no solo eso.
sus investigadores individuates una estructura cognitivo-moti vacional Las aportaciones individuales, que fundamental mente adoptan Ia forma
que dirige su actividad intelectual hacia las metas de conocimiento de textos, tam bien reflejan las normas de actuacion a partir de las cuales
disciplinares, siguiendo pautas de actuacion regladas. Cualquier orga- han de ser aprehendidas dichas cualidades. Sin embargo, no debe descui-
nizaci6n requiere de fa disciplina para sobrevivir. Por eso , cualquier darse el hecho de que esos productos - los textos concretos de los no
reflexi6n completa sobre esa practica social reglada que es Ia ciencia menos concretos cientificos- encuentran su pleno significado en Ia
obliga a analizar tanto los agentes de Ia labor cientifica como los re- medida en que son vinculados a una tradici6n intelectual dentro de Ia que,
sultados de ella (instituciones, afirmaciones sustantivas, tecnologias), necesariamente, se ha debido de conformar Ia identidad profesional del
y, ~esde luego, los condicionantes inmediatos (y lejanos) subyacentes cientifico productor, y teniendo siempre en cuenta que su actividad no
a d1cha labor cientifica. puede desvincularse de Ia matriz social que le envuelve y de Ia que
Desde esa concepcion multidimensional de ciencia, que Ia concibe forma parte. Desde esta perspectiva, se reconoce, y se parte, de Ia esencial
tanto como el producto de una actividad cuanto como una actividad dimen sion soc ial de Ia actividad cientifica, y de Ia profunda imbrica-
de produccion (Fig. 1.2), Ia historiografia actual ha propuesto diversas ci6n entre aspectos biograficos, socio-instituciona1es y cognitivo-inte-
Historia e historiograffa de Ia psicologfa 5

HISTORIA DE LA ccHISTORIA DE LA PSICOLOG[A,


El historiador de Ia psicologfa esta dentro tambien de una corriente hist6rica en Ia que se definen los criterios de
racionalidad historiografica. Sus reconstrucciones dependeran de dichos criterios, de Ia circunstancia

,ro ,, '""·
academico-profesional en que se encuentre Ia propia psicologfa y de Ia posicion que el propio historiador ocupe

""""tu'"~
~

Nlvel soclo-lnsUtucional

o~;nr=~~~~~~?~~~~=:ts~r~:s
~-~
por un con,unto
de reg/as Comunidad de
ident1ficativas propias: estructura jerarquizada,
c riterios consensuados de selecci6n o formaci6n de
sus futuros miembros, sistemas de refuerzos para
~
cognoscitivas .. especialistas.. establecer las motivaciones pertinentes en los

r?
dedicada cienliftCOs individuaJes ~n funci6n de Ia historia de
a Ia producci6n Ia disciplina y de sus metas futuras-. Medios
( Historiadores de conocimiento propios de comunicact6n. y asi. La organizaci6n
historiogrAfico cienlifica, a su vez, mantiene una interacci6n Reconstrucci6n del pasado.
JA. conslante con Ia sociedad en general. para Ia que en tunci6n de unas categories

r
estan deslinadoS sus produclos y que Ia sostfene hisloriognificas consensuadas por
( Historias ~ econ6micamente. Ia comunidad de historiadores.
de Ia psico~ogia Cuerpo lmplica una selecci6n necesarla de
de respuestas los elementos de la historia ernplrica
reconocidas que se inctuinin en Ia .. Historia de Ia
que definen Nlvel te6rlc«H::nceptual psicotogla.- finalmente narrada.
Producto intelectuaf
a Ia discipline
~
de los historiadores La vertiente inteleclual del ejercicio del hlstoriador
de Ia psicologfa en cuanto se concrete en las soluciones te6rico-p~cticas
.. Historia que ofrece a sus problemas. Oichas soluciones,
de Ia psicologia " que suelen presentarse en forma de textos
ctentfficos, s.igniflcan Ia mas clara expresi6n
de las directrices ontol6gico·epistemol6gicas
de Ia discipline en su conjunto y ~ue son las que
gobiernan Ia actividad del histonador individual,
el cuerpo de respuestas identifica gtoba/menle
a Ia disciplina y su evoluci6n a lo largo del tlempo
es lo que da sentido a su hlstoria.

t t
Nivel socio-lnetitucional

o~;ni:rc~~~:~p~~P!"n :=:r~s~~=s
1

,
Cientificos guiados identificativas propias: estructura jerarquizada,
por un conjunto crlterios consensuados de selecci6n o formaci6n de
de regfas Comunidad de sus futuros mlembros, sistemas de refuerzos para
cognoscitivas " especia/istas.. establecer las motwac10nes perbnentes en los

0~·~-·~-·-oo·~·-~ r
dadicada
I Ia d1SC1plina y de sus metes futuras- Medias
( Psic61ogos

~.l
Y' a Ia producci6n
de conocimiento
psicol6gico
y
proplos de comumcacl6n, asf La organtzact6n
ctentrtlca, a su vez, mantiene una mteracct6n
constants con Ia soctedad en general, para Ia que
estan destmados sus productos y que Ia sostlene Historia concreta, empirica
econ6m1camente
( Psicologias l y contextualizada de Ia relaci6n
entre Ia comunk:lad de psic61ogos

~
Cuerpo y sus productos conceptuales,
de respuestas tecnol6gicos y aplicados
Producto inte/ec: b Nivel teoneo-conceptual
reconocidas
de los ps1c6fogos

I
que definen La verbente lntelectual del e.rerciCtOdel pstc61ogo se
a Ia discipline concrete en las solooones te6nco-pr8chcas
en cuanto ~ que ofrece a sus problemas. Dichas soluciones,
upsicolog ia» que suelen presentarse en forma de textos
I I
Objeto de estudio
Ctentificos, Si9nifican Ia mas Clara expresi6n de Ia «Hlstoria
de las directnoes ontol6gico-epistemol6gicas de Ia psicologfa ..
de la discipline en su conjunto y que son las que
gobiernan Ia actividad del historiador individual,
el cuerp4? de respuestas identifiCa globalmente
a Ia disc1plina y su evoluci6n a lo largo del tiempo
es lo que da sentido a su historia.

Figura 1.1 . La psicologia como disciplina , obj eto de Ia historia de Ia psicologia .


6 Una historia de Ia psicologfa moderna

Los aspectos constitutivos de Ia ciencia


DIMENSION SOCIAl

• Sociedad
,
• Economia
• Polftica
--;-- -
COMUNIDAD DISCIPI,.INAR • Estructura y liderazgo
COMO ORGANIZACION SOCIAL • Aedes de comunicaci6n
• Ethos cientilico
• Equipo de investigaci6n
• Equipos de trabajo
• Colegios invisibles
• Ze~geist
I· Episleme 1
• Prescripciones MARCO
I• Dimensiones I TEORICO

...........
(Cuerpo de

••cooociclll&) I
z 1: Pamdigmas
1 Progmmas de
TEORiAS
I CIENTfFICAS
I
I
'0 lnvesi.IQBCI6n
• TmdiCIOOes de I
CONCRETAS Aceptacl6n
ii5 1 1nveSt1gac16n • Dominios
1 (+ o -lmpacto)

zw 1 I • Conceptos 1
• Modelos lndlferencla

:s 1 I • lnstrumentos 1
y tecnicas ._ Rechazo

c 1
I OTRAS COMUNIDADES DE REFERENCIA
o-lmpacto)

OTRAS COMUNIDADES DISCIPUNARES

CONTEXTOS GENERICOS

Figura 1.2. Aspectos constitutivos de la ciencia.

lectuales 1• Estas dimensiones proporcionan el sistema de referencia al lazos profesionales, cuyas interacciones pueden ser significativas para el producto fi-
que se deberia en lazar esa estructura cognitivo-motivacional de los cien- nal. El estrecho marco de amores y odios que puede existir entre las paredes de un
laboratorio, Ia competitividad entre equipos de investigaci6n, Ia lucha por subvencio-
nes y ayudas, etc. , son factores que inciden sobre Ia elaboraci6n de una teoria o un
artefacto que luego se presentara al exterior con todo su «contexto de descubrimiento»
1
Otra diferenciaci6n simi lar de niveles de ana li sis contextual en Ia psicologia es segregado, como producto de Ia mas pura y desinteresada actividad investigadora (La-
e l modelo de circulos concentricos propuesto por Kurt Danziger ( 1990). El circulo tour, 1987). En el ultimo ci rculo, Ia psicologia se muestra como proceso social cuando
mas interno de su modelo hace referencia a un caracter social que es especifico de Ia tenemos en cuenta su contexto mas amplio: el marco general politico-socio-econ6mi-
psicologia: Ia practica psico16gica co loca elementos humanos tanto en el rol de sujeto co-cu ltural en el que se desarrolla. A este nivel podemos considerar tanto los mas suti-
como en el de objeto de Ia activ idad cientifica; el psic6logo experimenta y actua sobre les prejuicios incrustados dentro del inconsciente colectivo (prejuicios sex istas, racis-
material humano, y este hecho innegable introduce en su trabajo un compo nente social tas , clas istas ... ) como los mas claros intereses politicos, econ6micos o de simple
imposible de obviar. Aiiadiendo un circulo exterior a este, Ia psicologia es tambien un promoci6n profesional y academica que pueden favorecer en un momento determina-
proceso soc ial desde el momento en el que involucra a grupos de personas, li gadas por do una u otra direcci6n de Ia investigaci6n cientifica.
Historia e historiograffa de Ia psicologfa 7

tificos particulares a Ia que haciamos referencia mas arriba . Todo ello pasado plagado de errores superados . No se buscaba explicacion hist6-
queda plasmado, justamente, en los productos intelectuales de Ia propia rica alguna de por que Ia ciencia avanzaba, porque el progreso era ine-
practica epistemica (el di scurso cientifico) de Ia comunidad discipli- vitable; solo Ia logica interna de Ia practica cientifica servia para expli-
nar, autentico sujeto de cualquier ciencia. car el devenir del conocimiento. La hi storia de las ciencias era como un
Pero, en definitiva, solo en Ia hi storia se constituyen y se modifican apendice de Ia filosofia de la ciencia establecida, dedicada a recapitular
las propias dimensiones social e intelectual, de las que estamos hablan- ej emplares, ordenarlos cronologicamente con direccion hacia el presente,
do. Ello hace que resulte imposible entender cualquier actividad disci- y presentarlos al publico como Ia mejor prueba de que Ia ciencia era, por
plinar manteniendo el tiempo en suspenso. El cierre gesti.zltico imprescin- su funcionamiento ordenado y seguro, Ia empresa digna de reverencia
dible para construir una buena f orma pasa por reconocer Ia naturaleza que todo el mundo presumia que era.
temporal, y por tanto Ia dimension historica, de Ia ciencia. Sin embar- Aquella hi storia de grandes hombres - bl ancos y sin mujeres- ,
go, concediendo que Ia ciencia es esencialmente historica , l,Cual es Ia grandes ideas - sistematicas y sin tecnologias- y grandes f echas
explicaci6n que le corresponde ofrecer a Ia hi storia de Ia ciencia en - jalones del camino- (Young, 1966, 36), mostraba como rasgo comun
relacion con los cambios cientificos? Porque tambien el historiador, su orientacion hacia el objetivo idealista de destacar, bien a los pro-
en cuanto investigador disciplinado , pertenece a una tradicion inte- du ctores, bien las producciones o resultados cientificos, desatendiendo
lectual que ha ido modificando sus propios criterios de racionalidad el proceso que permite que losproductores produzcan . Cumplia el prag-
a lo largo del tiempo, en parte condicionado por el desarrollo de una matico papel de justificar un tipo determinado de practica cientifica: Ia
filosofia de Ia ciencia esencialmente pospositivista. Por tanto , l,Cual es que en cada momento, o en cada manual , se considerara como el fin
el tipo de explicacion que hoy puede permitirse un historiador de Ia hacia el que todo el pasado apuntaba (presentismo) 2 • Esas caracteris-
ciencia? ticas posibilitaban varias practicas historiograficas parciales, pero, en
general , enfatizaba el uso de Ia biografia, con el peligro de con vertir Ia
2.1. La historia de Ia ciencia y Ia explicaci6n historia de Ia ciencia en Ia de unos grandes cientificos, presentados
como mucho con ingenuas contextualizaciones.
hist6rica
La reflexion actual sobre las ciencias, por el contrario, conmina a
Afirmar que el historiador de Ia ciencia de hogano esta formado en Ia concebir las teorias cientificas, no como representaciones exactas de
escuela pospositivista de Ia ciencia significa que el historiador de anta- un mundo invariable, que han ido perfeccionandose a lo largo del tiempo,
fio se movia por otros criterios de racionalidad historiografica, que sino como organismos con vida propia, dinamicos, que, en interaccion
emanaban a su vez de Ia concepcion de Ia ciencia que entonces sostenia continua con sus datos, engendran distintas formas conceptuales con-
Ia fi losofia. trapuestas, dando Iugar a diversos universos . Mantener una concepcion
La vieja practica historiografica, de caracter amateur, buscaba cons- tal de Ia empresa cientifica, en Ia que los conceptos, siempre ligados al
truir persuasivas reconstrucciones racionales para libros de texto, con el
objetivo de socializar a los aprendices de cientificos y familiarizarlos
2
con Ia imagen oficial, generalmente compartida y asumida, de Ia disci- La hi stori ografia presenti sta ha sido ca racterizada por el termino « Whi g». Este
plina. Esa imagen, apoyada en una vision de constante progreso desde procede del hi sto riador Herbert Butterfie ld. Para el, los histori adores ingleses «Whi g»
interpreta ban Ia hi storia de lnglaterra como un co ntinuo progresar hacia Ia conso li -
lo acientifico hasta lo cientifico, abria a un futuro mejor en el que Ia dac ion de los de rechos humanos, que si se habian logrado habia sido gracias a Ia firm e
acumulacion de conocimientos, fruto de una disciplinada actividad, voluntad de los « liberales» , los buenos, en constante lucha co ntra las mentalidades de
actuaria como motor de cambio. Era una historia en cierto modo incons- los malos, los «con servadores». A parti r de Ia decada de los sesenta empezo a utili zarse
ciente de si, opaca a las reflexiones metodologicas de Ia historiografia el termino entre los hi storiadores de Ia ciencia. Stoc kin g ( 1965), por ejemplo, redefin e
Ia propuesta de Butterfie ld como una «vari edad» de lo que aquel ll ama presenti smo.
genera l, que organizaba la narracion en terminos de una exposicion
Brush ( 1974), en un provocati vo arti culo, de fini o Ia concepcion «Whig» de Ia hi stori a
ordenada de fechas y descubrimientos, sus criterios eran sumamente como sigue: «Tal interpretac ion mira el pasado en terminos de las ideas y va lores del
permeables a las necesidades justificacionistas de los cientificos en ac- prese nte, en Iuga r de intentar comprender el contexto tota l de los problemas y precon -
tivo , y se usaba para elevar el presente consolidado por encima de un cepciones con el cual tra bajaron los cient ifi cos anteri ores» (pag. 1169).
8 Una historia de Ia psicologia moderna

resto de conocimientos y creencias sostenidas en un momenta historico Una de las principal es misiones de esa racionalidad es Ia de estipular
determinado, construyen el mundo, implica un cambia radical de acti- cual(es) es(son) el(los) tipo(s) de explicacion permitido(s) de los he-
tud respecto de Ia naturaleza de Ia ciencia 3 • chos, ofreciendo criterios de demarcacion para el di sc urso cientifico de
La historia de Ia ciencia va ahora, por consiguiente, mucho mas alia otras actividades intelectuales. Estos marcos generales de interpreta-
de Ia concepcion naturalista ingenua heredada, que Ia reducia a narrar, cion, a su vez, son afectados por Ia mi sma practica cientifica, dando
cronologicamente, un lineal y progresivo sucederse de teorias, de estruc- Iugar a Ia hi storia de Ia racionalidad cientifica. Lo que el historiador
turas ep istemologicas, encarnadas por precursores, formuladores y de Ia ciencia hade hacer es desve lar los factores implicados en el tran-
pasivos seguidores, para centrarse en Ia globalidad de Ia practica episte- site de una racionalidad establecida a otra, y atender al proceso tempo-
mica (proceso y productos) 4 • La racionalidad cientifica es un producto ral de Ia sustitucion.
de Ia historia a traves del cual se definen las formas correctas para El renovado criteria de racionalidad cientifica - que empezo a sem-
interpretar Ia realidad, y dirige Ia actividad cognitiva del cientifico 5 . brarse fundamentalmente a partir de Ia decada de los cincuenta y a re-
colectar sus primeros frutos en Ia siguiente- favorecio el desplazamiento
del analisis de Ia ciencia hacia nuevos canones interpretativos y de inves-
3
«No obstante, toda via perviven algu nas de las anac ron icas tesis y presupu estos tigac ion (Fig. 1.3). Aunque sin cambios revolucionarios, si hubo «cam-.
del positivi smo en filosofia ge nera l de Ia ciencia y e n las filosofias de diversas cien -
bios reales en el clima filosofico de esos aiios» (Rossi , 1986, 81 ). Los
cias. Y este es e l caso de buena pa rte de Ia reflexion sobre Ia naturaleza y metodologia
de Ia psico logia. En particular, Ia tradi ciona l imagen de Ia cienc ia transmitida por Ia
nuevos filosofo s analiticos, en vena wittgensteiniana, desplazaron Ia
concepcion heredada, con su idea li zado marco de am\ Iisis y su atenc ion preferente hac ia atencion hacia un mas manejable problema de juegos de lenguaje 6 . La
Ia fisica matematica (e n concreto, Ia mec:inica c las ica) como modelo paradi gmatico de filosofia de Ia ciencia, si queria ser provechosa, debia incluir como objeto
buena ciencia , ha distorsionado co nsidera bl emente Ia imagen de Ia psicologia . Y ell o de analisis Ia dimensionpragmatica dellenguaje utilizado por los cien-
por va ri os motivo s: I ) Proporciona una imagen de Ia ps icologia basicamente como
tificos , puesto que Ia sintaxis y Ia semantica no eran el Iugar de origen
cuerpo de conoc imi ento teorico , en detrimento de Ia dimen sion practica y experimenta l
de esta ciencia. 2) En esa imagen inte lect ua li sta ha sido ademas eliminado e l contexto del significado de sus terminos. El significado de los terminos cientifi-
soc io-hi storico. 3) Se han impuesto sobre Ia psicologia los criterios de just ifi cacion y cos, por tanto, no proviene de otro sitio que de Ia practica cientifica
madurez propios de Ia fisica matemati ca, esti mandose Ia exce lenc ia del resto de di sc i- historico-socia lmente contextualizada 7; lo que implica repetir una vez
plinas por su cercania a Ia fis ica (cfr. Fodor, 1975). El a lcance normative y el in stru-
mental conceptua l logico de Ia filo sofia de Ia cienc ia trad ici ona l hi c ieron del trabajo
metac ient ifi co una actividad que se desarro ll aba a espa ldas de Ia c ienc ia rea l, por lo ode una tradicion c ientifica y, por e l otro, a convicc iones o creencias o ex pectativas o
que hemos rec ibido una imagen distorsionada de Ia naturaleza de Ia ciencia y e l cam - evaluaciones que ti enen que ver con Ia cu ltura, li gadas a e ll a o que dependen de e ll a.
bio cien tifi co. A Ia base de Ia creencia que as imil a madurez a uniformizaci6n se hal Ia Con Ia cu ltura ev identemente ti enen que ver, por ej em pl o, las opcione s de fondo entre
el hechi zo de Ia mecanica clas ica. El positivismo conv irti o Ia fisica newtoniana en Ia «los diversos modos de hacer ciencia» que se efectuan privilegiando Ia ev idencia sen-
imagen modelica de c ie ncia. Pero e l modelo positivista de madurez en dinam ica de si bl e, o las ideas c laras y nitidas, o Ia intuicion, o Ia tradicion , o Ia a utoridad, o Ia
Ia ciencia ti e ne una va lidez restringida .» (Lopez-Cerezo, Lujan y Gonzalez, 1997). adhes io n a l sentido comun , o Ia forma li zac ion de los en unciados (Rossi , 1986, pag. 51
No todas las c ienc ias maduran por uni formizacio n o unificac ion paradigmatica. La de trad. cast.).
6
psicolog ia es una de eli as . Ortega, mucho antes, expreso esta idea en los sigu ientes terminos: «"Amor" , " trian-
4
Una imagen actua l del conocimiento cientifico se articularia en que: I) no ex is- gul o" no poseen, en rigor, una signifi cac ion , sino so lo un embri on de e lla, un esq uema
ten hechos cientificos independie ntemente de Ia teoria que los categoriza, y los inten- de significacion, a lgo as i co mo Ia form ul a algebraica que no es, por si, una cuenta,
tos tanto logicos como empiri cos que se han puesto en practica para conectar lo teorico si no so lo un esquema de cuentas posibles, esquema que rec lama ser comp letado susti-
con lo observab le de forma asepti ca han fracasado ; 2) Ia construcc ion teori ca no procede tuyendo sus letras por cifras determin adas. "EI signifi cado a Ia palabra" no le viene de
por acumu lac ion interna de conocimientos, ni sigue una ruta lineal , puesto que cua ndo otras palabras, no le viene de nada de lo qu e hasta ahora se ha ll amado lenguaje y que
un nueva teoria redefine sus terminos, tambien redefi ne su rea lidad ; y 3) en dicho pro- es lo que aparece di secado en el vocabu lario y Ia gramatica, sino de fuera de el, de los
ceso de co nstruccion so n de vita l importancia las al ianzas intra e interdisciplinares y seres hum a nos que lo emp lean , que lo dicen en una determinada situaciom> (Orte-
las extrac ientificas, es dec ir, los factores ex ternos a Ia propia actividad inte lectua l en ga, 1933/83 , 244). Vease Ia concepcion wittgensteini ana en el po stumo Philosophica l
un se ntido estricto. !n vestiga lions ( 1953 , 31-32), y las piezas de mas in teres para Ia psicologia en Remarks
5
Los c riterios de dema rcac ion, y los mi smos llamados criterios de racionalidad , on the philosophy of psychology ( 1980).
7
tienden a presentarse (a los ojos de los nuevos hi storiadores) no como hi storicamente «De sde e l punto de vista de Ia soc iolog ia ge nera l del conoc imi ento, Ia c iencia
inmutables, sino como conexos, por un !ado, a las especificas reglas de una disciplina academica no es mas que una de las muchas subcu lturas de Ia soc iedad. Se Ia considera
Historia e historiografia de Ia psico/ogia 9

mas , si bien desde otro punto de vista, lo que ya habiamos afirmado en


Ia Introducci6n acerca de Ia naturaleza de Ia psicologia, de lo que esta I NEOPOSITIVISMO II POSPOSITIVISMO I
pueda ser. I RELACION TEORiAS-DATOS
I
AI convertir el propio concepto de racionalidad cientifica en una REALIDAD NEUTRA REALI DAD CARGADA DE TEORiA
categoria hist6rica , los historiadores encontraron que Ia explicaci6n Datos independientes de Ia teo ria . Gada teoria dota de un significado
propio a sus datos.
del camb io te6rico y Ia evoluci6n del conocimiento cientifico se resis-
tia a entrar en e l corse reductivamente logicista del positivismo. Si- I ANALISIS FILOSOFICO DE LOS PRODUCTOS CIENTiFICOS
I
guiendo esta ruta, llegaron al convenc imi ento de que el propio territorio
ANALISIS DE PROPOSICIONES ANALISIS DE TEORiAS
ll amado ciencia esta constantemente reestructurando sus fro nteras , CON SENTIDO EN FORMACION
suprimiendo divisiones, redefiniendo hist6ricamente las regiones del La ciencia es inductiva: a partir de Ia La ciencia es deductiva , pero tan
verificaci6n de proposiciones sing ulares importante es el contexte de justificaci6n
mundo problematico en que a cada epoca le toea vivir; en definiti- se alcanza el conoci mi ento general. Son como el contexte de descubrimiento, en
va, construy endo los mismos dominios cientificos sobre los cuales significativas s61o las proposiciones con Ia configuraci6n final del texto cientifico.
referentes extra lingu isticos . El contexte
nuevas co munidades de co lonos intelectuales trataran de establecer su de descubrimiento es poco importante .
residencia. Es a traves de un dilatado proceso de negociaci6n soc ial
(Barnes, 1982), en el que se ven comprometidos los practicantes de I FUNDAMENTOS DEL CAMBIOTEORICO
I
una disciplina concreta, como en Ia historia se han parcelado y pro- VERIFI CACIONISMO RIVALIDAD INTERTEORICA
Criteria de demarcaci6n cientifica . Los cientificos nose dedican a verificar
movido determinados asuntos a Ia categoria de objetos susceptibles de Ligado al concepto de sentido. La ni refutar sus teorias en su actividad
investigaci6n cientifica. Las razones que exponen los diversos pen- metafisica se compone de proposiciones cotidiana , sino a extenderlas al
sin sentido. S61o proposiciones con conjunto de Ia rea lidad que se deja
sadores antes de que se establezca un territorio definido de investiga- sentido (las verificables en principio) dominar por las mismas. Ninguna teoria
ci6n , las imagenes y metaforas que guian sus argumentos y modelan pueden formar parte del discurso bien establecida se abandona por los
cientifico. Verificando hip6tesis contrafacti cos , a menos que exista otra
sus teorias , los elementos te6ricos y las relaciones estructurales esta- progresan las teorias cientificas. teoria en competencia que pueda
blecidas entre ellos se enc uentran en continuo estado de negociaci6n hacerse cargo de los fracases
hist6rica intra e interdisciplinar, asi como en relaci6n con Ia sociedad explicativos de Ia primera y, a Ia vez ,
encaje en los criterios de racionalidad
en general. establecidos en ese memento hist6rico.
Otro factor que tambien facilit6 el cambio de rumbo que tom6 Ia
nueva historiografia hacia Ia in vestigaci6n de los componentes prag- I DIRECCION DEL CAMBIOTEORICO
I
maticos de Ia ciencia tuvo que ver con el crecimiento exponencia l que EVOLUCION LINEAL. CONTINUISMO REDEFINICION DE LA REALI DAD.
Unas teorias surgen de otras porIa DISCONTINUIDAD
Ia propia ciencia habia padecido en todas sus dimensiones , Ia ll egada adici6n acumulativa del conocimiento de El cientifico busca respuestas a su «mundo
de Ia big science de Price (Price , 1963), lo que deriv6 en una especia li- verdades categ6ricamente demostradas. problematico ". Cual sea el mundo
problematico viene establecido en funci6n
zaci6n profesional exacerbada y en una clara vin culacion de Ia pro- de las practicas totales de Ia Hum anidad
ducci6n cientifica con los procesos genera les de producci6n econ6mi- en un memento determinado de su historia,
mas que por los logros te6ricos del pasado.
ca y con Ia sociedad en su conjunto. Los pensadores interesados en el El cambia en los criterios implica una
funcionamiento de Ia ciencia, impresionados por su intima conexi6n ruptura con las concepciones anteriores.
con el resto de estructuras productivas, comenzaron a concebirla y a I DIMENSIONES IMPORTANTES PARA LA EXPLICACION DEL CAMBIO CIENTiFICO I
HI STORIA INTERNA HISTORIA INTERNA + HISTORIA
Es Ia unica que interesa al fil6 sofo. EXTERNA
en principi o como un a insri ruci on social, conectada mas o meno s estrec ham ente co n La 16gica es igual a Ia rac ionalidad . Historicismo, psicologismo y
otras in stitucione s, ta l es co mo el gobi ern o o Ia educaci6n, y suj eta a los habitu ales sociologismo en Ia interpretacion del
devenir cientifico. La 16gica es una parte
conflicto s soci ales de lo s intereses de clase y corporati vos. Se sup one, pu es , que Ia
de Ia racionalidad .
ci enci a se di stin gue de otras subculturas so l o en que empl ea ciert os recursos suma-
ment e tecnico s y posee una raci onalidad ex pl icita, aunque al gun os soc i61ogos y fil 6-
sofos di scuten in cluso esta ultim a di stin ci 6m> Z iman ( 198 6, 132) . Figura 1.3 . Ca mbios fundamentales en Ia racionalidad cientffica.
10 Una his to ria de Ia psico/ogfa mode rna

exponerla publicamente como una empresa humana, ligada a los deter- a Ia naturalista, se consigue cuando se ofrece a! interlocutor un cuadro
minantes basicos de cualquier otra empresa humana 8 . comprensivo en el que insertar los elementos singulares (los hechos
El establecimiento de una historiografia cientifica profesional acabo hi storicos) sobre los que versa el estudio. Si «( ... ) Ia historia es explica-
con las formas tradicionales de escribir historia. La historiografia prescri- tiva, ello no se debe a que sus narraciones esten apoyadas por !eyes
bia ahora, a sus disciplinados practicantes, originales modos de aproxi- generales. Se debe a que el lector dice "Ahora ya se lo que ocurrio",
marse a Ia ciencia. Entre sus prescripciones centrales, Ia conviccion de mientras simultaneamente afirma "Ahora esto tiene sentido; ahora en-
que cada teoria redefine su realidad en funcion de las practicas particu- ti endo ; lo que antes fue para mi una mera lista de hechos ahora se ha
lares de Ia comunidad de cientificos que Ia formulan y Ia s·ostienen. AI convertido en una pauta reconocible"» (Kuhn, 1977, 42).
dejar de existir una realidad neutra, extraiia a los propios juegos lin- El historiador, apoyandose en un patron interpretativo teorico general,
giiisticos utilizados por las comunidades de cientificos, tambien desa- explica acontecimientos concretos. El historiador ha de conseguir, jni
parece Ia ilusion de una progresion teorica lineal, depurada por Ia mas , ni menos!, combinar imaginativamente las causas principales y
contrastacion experimental, y Ia historia externa, junto con Ia interna , secundarias que postula como razones del cambio, justificar su seleccion
se transforma en un componente fundamental para hacer inteligible el realizada a Ia luz de Ia evidencia conceptual y documental existente y •
recorrido que describe una teoria desde el inicio de su constitucion bas- construir un relato en donde se establezca un patron explicativo cohe-
ta su consagracion academica 9 . Asi , en Ia nueva historiografia han dej ado rente. Lo que distingue a Ia hi storia de Ia fisica , por consiguiente, no es
de tener senti do las clasicas dicotomias que se habian venido manteniendo Ia utilizacion de esquemas organizativos y de interpretacion, sino que
entre historia interna y externa, entre presentismo e historicismo, entre dicha estructura, en Ia historia, tiene Ia forma de relatos 11 y no de Ieyes 12•
cuantitativismo y cualitativismo, o entre personalismo y naturalismo ... , Sin embargo, el no poder generar narraciones historicas adecuadas a Ia
puesto que siempre es posible aiiadir el epiteto de sofisticado, critico o logica nomologico-deductiva (o inductivo-probabilistica) no exime a!
responsable, detras de cada uno de ellos, para indicar que los diferentes historiador de su compromiso cientifico de ofrecer explicaciones, ni,
continuos estan condenados a confluir y entenderse mutuamente 10 . mucho menos, es un argumento en favor de Ia incompatibilidad del relato
Y, por encima de todos estos nuevos preceptos, prospero en los hi s- historico con el intento de ofrecer explicaciones objetivas 13 .
toriadores Ia conciencia de que Ia explicacion historica, contrariamente Asi pues, el historiador se aproxima a su objeto desde una posicion
teorica que guia su actividad, una actividad por lo demas sujeta a remo-
delacion en funcion de las evidencias, y ofrece los resultados de su in-
8
Empresa racional (Toulmi n, 1972), pero empresa, destinada a Ia actividad de vestigacion, invariablemente, en Ia forma de un relato . Y aunque un
produce ion de objetos intelectuales (Scheurer, 1979), es decir, acti vidad de conocimiento relato siempre es un relato, no obstante, el construido por el historiador
estructurada, ll evada a cabo por una comunidad de cientificos que muestran todos los se diferencia claramente de otras formas narrativas (de ficcion) , siendo
rasgos de una organizaci6n (Carpintero, 1980): jerarquia, liderazgo, division del trabajo, Ia diferencia fundamental que las afirmaciones historicas estan obliga-
soc ializac ion de los cientifi cos nove les, medios propios de comunicacion, etc.
9 «Es bastante normal que a aquel que, desde el punto de vista del presente e in- das a constreiiirse a Ia evidencia documental existente 14 •
cluso del porvenir bacia el cua l tiende en su trabajo, echa un vistazo sobre el pasado, un
pasado desde hace tiempo sobrepasado, las teorias antiguas le parezcan mon struos
11
incomprensibles, ridiculos y deformes. En efecto, puesto que remonta el curso del ti empo, «La historia tiene Ia ventaja y Ia debilidad de emp lear el len guaje corriente;
las encuentra, en el momento de su muerte, envejecidas, ajadas, esc lerosas. ( ... ) Solo entiendase el lenguaje literario» (B raude!, 1960, 208).
12 «Aun suponien do que hubiese unas !eyes de Ia Historia, no sabemos cwiles son,
el hi storiador que rehace y repasa Ia evo lucion de Ia ciencia, capta las teorias de l
pasado en su nacimiento y vive con elias el impulso creador del pensamiento» (Ko- pero no obstante podemos explicar lo que sucede. De modo que no todas las expli ca-
yre, 1955 , 53 trad. cast. ; cursivas en original) . ciones encajan en el molde de cobertura-l egal.» (Leahey, 1992, 36; cursivas aiiadidas).
10 13
Durante Ia presentacion de Ia primera George Sarton Medal en 1955, otorgada «( ...) Ia pluralidad de enfoques exigida por Ia com pl ejidad de Ia estructura so-
al propio Sarton, este pronuncio las sigu ientes palabras: «e l pasado no puede ser separado cial no debiera ser motivo para alimentar dudas sobre Ia objetiv idad del conoci miento
del presente sin graves perdidas . El presente sin su pasado es insipido y carente de sig- hi stori co, ni siqui era en el caso de que algunas narraciones fuesen contradictorias»
nifi cado ; el pasado sin el presente es oscuro . La vida de Ia ciencia como Ia vida del (Pereyra, 1984, 159).
14
arte, es eterna, y debemos concebirla desde el punto de vista de Ia eternidad» (c itado «Sin esta ev idencia adicional ( .. .) nuestra narracion flotaria en el aire: por lo que
en Garfie ld, 1985, 115). sabemos, seria ficc ion. » (Danto, 1965 , 71).
Historia e historiograffa de Ia psicologfa 11

Trazado en terminos muy genera les el desarrollo de Ia historiogra- concepto desideologizado y asocial de Ia ciencia 16• Ahora se defendia
fia de Ia ciencia, nos queda adentrarnos , aunque sea brevemente, en las una investigacion hi storica centrada en Ia reconstruccion racional , social
consecuencias que se derivaron de estos nuevos planteamientos en re- y critica, perspectiva que se fue desarrollando en dinamica interaccion
lacion con Ia propia historiografia de Ia psicologia . con Ia propia investigacion historica y con el comp lejo cuerpo de cono-
cim ientos de otras disciplinas, lo que, en definitiva , permiti6 enriquecer
las perspectivas de anali sis y las posibilidades metodologicas.
2.2. Una pequefia historia de Ia historia Esa historiografia asume multitud de forma s, pero tiene tambi en
de Ia psicologia. Del amateurismo unos rasgos en comun: «( .. .) tiende a ser critica mas que ceremoni al,
a Ia practica profesionalizada contextual y comprensiva mas que una simple hi storia de ideas, y va
mas ali a del estud io del " gran hombre". La nueva historia utiliza fuen-
La si tuacion actual de Ia hi storiografia de Ia psicologia dista mucho tes primarias y documentos de archivo, en Iugar de fuentes secundarias
de Ia existente hace apenas cuarenta afios (Watson , 1960), y aun mas de que pueden conducir a Ia transmision de anecdotas y mitos de una ge-
Ia que habia hace sesenta (Dunlap, 1941) u ochenta (Griffith , 1921 ). Las neracion a Ia siguiente . Y, fi nalmente, Ia nueva historia intenta intro-
periodi cas y aisladas lamentaciones por Ia descarada fa Ita de atencion ducirse en el pensamiento de un periodo para ver los problemas tal y
que los psicologos prestaban a su propia historia dejaron paso, en el como se apreciaban en aque l momento, en Iugar de buscar los ante-
inicio de los afio s sesenta - todavia institucionalizandose Ia hi storia de cedentes de las ideas actuales o escribir Ia hi storia bacia atras desde el
Ia ciencia (Kuhn , 1968)- , a propuestas que sefialaban como unica for- presente estado de Ia disciplina» (Furumoto, 1989, 16). Los trabajos
ma de superar esa situ ac ion Ia especializacion y Ia profesionalizacion desmitificadores y de retlexion historiografica respecto a Ia historia
del hi storiador de Ia psicologia (por ejemp lo , Watson, 1966, 1967). tradicional , publicados entre mediados de los afios setenta y los afios
Las hi storias del tipo libra de texto , que cumplian funciones de le- ochenta, estaban in sp irados en estos rasgos 17 •
gitimacion o justificacion de Ia realidad vivida por sus autores (psico- Una parte de Ia hi storiografia profesional moderna - con Ia que
logos), dominaron hasta que en los afios setenta, una vez ganada Ia batalla nos se ntimos de algun modo identificados- propone , ademas, no solo
socio-in stitucional , comenzo un giro hacia una historiografia profesio- nuevas formas de entender y hacer historia, sino tambien nuevas for-
nalizada, de Ia mano de una generalizada toma de conciencia de las mas de comprender Ia naturaleza de Ia psicologia, que condicionan Ia
insufi ciencias de una formac ion hi storiografica deficitaria, y de un misma exp licac ion historica en Ia lin ea de un «Sentido fuerte » de lo que
provechoso dialogo con hi storiadores profesionales de Ia ciencia que, se e nti end e por hi storiografia crit ica (Dan ziger, 1984). Segun esta
ademas, en muchos casos fijaron su mirada en Ia mi sma psicologia (Ben-
jamin, 1988). Todo ello favorecio Ia produccion de modelos de inter-
16
«Mientras que Ia hi stori a tradiciona l describia a l c ientifi co co mo un descubridor
pretac ion hi storiografica que, con mayores o menores pretensiones
de hechos obj eti vos y un obse rvador neutral , Ia nueva hi stori a sosti ene que e l c ie nt ifi -
abarcadoras, eran conscientes de Ia dinamica relacion entre lo s factores co frecuentemente actua subjetivamente, bajo Ia influenc ia de un a va riedad de fac tores
biograficos, soc ial es e intelectuales impli cados en el cambia cientifico, extraci e ntificos ( ... ) Ia nueva histori a rechaza Ia perspecti va tradi cional de Ia ac ti vid ad
tal y como se ha expuesto en apartados anteriores . c ientifica como una progres i6n continua desde e l error a Ia verdad , optando en su Iu ga r
En los afios ochenta se sentaron las bases de un nuevo modo de por un mode lo que describe e l cambi o c ientifi co co mo un transite desde una cos mov i-
si6n a otra - cosmo visi6n que esta vinc ul ada a compromi ses te6 ri cos qu e in vo lucran
hacer historia, que definio una historiografia critica y profesionalizada con side rac iones esteticas, asi como metafts icas-» (Furumoto, 1989, II ).
(Tortosa, Ca latay ud y Redondo, 199 1) 15 . Distaba mucho de Ia historio- 17
En poco mas de diec inueve aii os aparec i6, e n e l mundo de habl a in glesa, un a a uten-
grafia clas ica, caracterizada como de naturaleza internalista, ac umul a- tica hornada de nuevas textos de hi stori a de Ia psico logia encuadrabl es de una form a muy
tiva, biografica, inductivista, dogmatica y neutral, proclive al uso de un genera l de este <<giro contex tua li sta>> [por ej emplo , Mackenzie ( 1977), Buss ( 1979), Bro-
zek y Pongratz ( 1980), Ha le ( 198 0), Ri eber ( 198 0), Bri gmann y Tweney ( 198 0), Rie ber
y Sal zin ge r ( 19 80), Broze k ( 1984 ), Woodwa rd y As h ( 1982), Buxton ( 1985}, Boa -
15
« Puesto que Ia historia critica ya exi ste en Ia historia de Ia ci enci a, Ia principa l kes ( 1984 ), Koch y Lea ry ( 1985), 0 ' Donne ll ( 1985), Scarboro ugh y Furum oto ( 1987),
preocupaci6n de este ensayo es extenderl a a Ia hi storia de Ia psicologia». Asi se expre- Ash y Wood ward ( 1987), So ka l ( 1987), Morawski ( 1988), Danziger ( 1990)], pero, eso
saba Woodward en su Toward a Critical Historiography of Psychology ( 1980, 30). si, entendido y pl anteado aque l de maneras muy diferent es por todos ell os.
12 Una historia de Ia psicologfa moderna

form ulaci6n, los psic6logos no encuentran sus objetos en el mundo na- concretas de estos. Las situaciones problematicas en las que se mueven
tural ; por tanto, Ia hi storia de Ia psicologia no puede convertirse en los psi c61ogos particulares se definen en relaci6n con las metas intelec-
una cr6nica sopre como una sucesi6n de descubridores distintos han tuales e institucionales, que suelen estar fundidas en su origen. AI ser
ido encontrando (y proponiendo) objetos diferentes , que estaban alii, intereses de Ia disciplina, y poseer una historia propia, sobrepasan las
frente a ellos, esperando para ser descubiertos. La historia critica pre- conciencias de los psic61ogos individuales, los cuales se encuentran,
tende precisamente expli car el surgimiento de aquello que se da por en cierto sentido, arrastrados inconscientemente por Ia tradici6n inte-
supuesto con mas fuerza, y mas acriticamente, en Ia hi storiografia lectual y social a Ia que pertenecen.
heredada - los propios objetos psico16gicos- , presentandolos como Esa consideraci6n de Ia investigaci6n psico16gica (tanto desde el
un producto de Ia construcci6n humana (por ejemplo, Danziger, 1990, punto de vista de Ia teoria como de Ia tecnologia) como una cons~ruc­
1993 a y b, 1996) 18 • ci6n social no ha sido compartida de identica manera entre las filas
de los constructivistas (Starn, 1990), ni universalmente aceptada en-
«El punto de vista recibido descansa sobre un modelo de ciencia que re- tre las de los historiadores de Ia psicologia (Rappard, Van Strien, Mos
cuerda el cuento de Ia Bella Durmiente: los objetos con los que Ia ciencia y Baker, 1993a, 1993b), ni tampoco compartida por todos los psrt6-
psicol6gica se enfrenta estan todos ellos presentes con una naturaleza to- logos, entre otras cosas porque, para muchos, parece arrojar sombras
talmente formada , y todo lo que el principe-invest igador tiene que hacer de duda respecto a Ia objetividad de este tipo de investigaci6n. No com-
es encontrarlos y despertarlos con el magico beso de su in vestigaci6n. Pero partimos esas dudas , puesto que Ia hi storia puede centrarse en los
verdaderamente Ia psicologia cientifica no afronta objetos naturales.» procesos sociales que han determinado las formas en que se practica
Danziger, 1990, 2 Ia investigaci6n psico16gica, y esa forma de trabajar poco tiene que
ver con el posible contenido empirico de los productos de las propias
Desde este punto de vista, los objetos psicol6gicos (por ejemplo, practicas.
atenci6n , percepci6n, sujeto experimental, paciente/cliente) emergen
por raz6n de Ia propia actividad investigadora, y/o tecno16gica, de los «EI hecho de que las teorias cientificas sean elias mi smas socialmente
psic61ogos, que son tambien quienes los definen . La relaci6n entre el construidas poco tiene que ver con el problema de Ia ( ... ) objetividad.
psic6logo y lo psico16gico es social desde el mismo inicio; Ia misma Muchos conceptos y modelos te6ricos son desde luego socialmente cons-
existenci a de una comunidad de expertos justifica Ia aceptaci6n de un truidos o creados, en el sentido de que su significado no es definido ( .. .)
sujeto colectivo, como el agente real de Ia producci6n de los conoci- por definiciones operacionales en terminos de observables. Watson y
Crick no introdujeron el concepto de Ia dobl e estructura helicoidal del ADN
mientos psico16gicos. Desde esta 6ptica, una explicaci6n hist6rica ha
para hacer referencia convencionalmente a algo que ellos podian observar
de estar comprometida con averiguar cuales son los intereses del grupo
directamente. Este concepto te6rico y su contenido significativo eran so-
que producen los objetos psico16gicos 19 , mas que en las propuestas ciales en su origen . Esto no nos imposibilita el sostener que Ia perspectiva
de que el apunte te6rico de Watson y Crick proporciona un a mas apro-
18
piada descripci6n de las dimensiones reales del ADN que las propuestas
Estas ideas han sido amp li a, y criticamente, di scutidas en los vo lum enes 8 y 9 de
te6ricas alternati vas, ni nos obliga a presuponer que el propio ADN (como
los Annals ofTheoretical Psychology (Rappard, Van Strie n, Mos y Baker, 1993a, 1993b),
opuesto a nuestro concepto te6rico de el) es socia lmente construido o
dedicados a discutir «( ... )Ia relevancia de Ia hi storia para Ia teoria, o para Ia psico-
logia en genera l. En otras palabras, a c uanto y como podria contrib uir el " hacer hi s- creado .»
toria" a lo s problemas (teoricos) qu e afronta Ia psico logia contemponinea» (Mos y
Baker, 1993, vii) Greenwood, 1992, 139
19
«E I objeto de una historia critica no cons iste en cuerpos inertes, sino en activi-
dad es huma nas en las que los aspectos social e intelectual son inseparabl es. Las
acti vidades que co nstituye n a los obj etos psicologicos son igualmente soc iales e in- «La enorme relevancia de Ia historia de una di sc iplina para Ia compren-
telectuales . En el mi smo acto de generar cierto co nte nido cogniti vo se estan repro- si6n del contenido de esa disciplina emana del reconocimiento de que no
duci e ndo formaciones sociales parti c ul ares y a nti cipa nd o lo s interes es de grupos existe nada que pueda ser considerado como un a ciencia privada. Cual-
definidos» ( Danzi ge r, 1984, I 05). quier abordaje epistemico al mundo que proporciona una ciencia como Ia
Historia e historiograffa de Ia psico/ogfa 13

psicologia es un abordaje co lectivo, y los objetos a los que se dirigen las 3. lTIENE REALMENTE LA HISTORIA
practicas de Ia ciencia no pueden ser mas que objetos socia les construidos DE LA PSICOLOGlA UN OBJETO? 21
por intermedio de Ia interacci6n de indi v iduos hist6ricos reales. Las nor-
mas que regulan Ia practica de Ia invest igaci6n psico16gica son , desde lue-
Nuestra respuesta es concluyente: si. El objeto de Ia hi storia de Ia psi-
go, normas sociales y como tales so n el producto de condiciones hi st6 ri cas
cologia es el proceso de construccion, transformacion y cambio de Ia
especi ficas .»
psicologia a lo largo del tiempo, entendida esta como una actividad
Danziger. 1992. 256 organizada de ciertos individuos en torno a unos problemas de inves-
tigacion que ellos mismos califican de psicol6gicos . Ya Ia definimos
En Ia medida en que Ia psicologia se interesa por sujetos y no por como una pnictica de conocimiento - o epistemica- disciplinada
objetos , la s perspectivas genera les sob re Ia gente, Ia sociedad y Ia eti ca (dimension socio-institucional), que orienta los discursos cientificos
ejercen un a influencia mu y directa sobre los objetivos, previsiones y tecnicos de sus miembros (dimension biografica) hacia metas de
y detalles de Ia teoria y Ia in vest igacion. Por todo ello precisamente, Ia conocimiento comunes, normalmente consensuadas (siempre relativas
investi gac ion historica debe tomar en consideracion - en el caso de a un espacio y un tiempo historicos).
Ia psicologia de modo mucho mas acentuado que en Ia ciencias de Ia Una historia general de ese objeto, del que pueden predicarse tantas
naturaleza- el contexte de Ia investigacion , o lo que es lo mi smo , cosas, parece realmente inviable en Ia practica. Y, en cambio, a Ia hi s-
las dimensiones politicas, ideologicas, epistemologicas, ontologicas, toria de Ia psicologia, como materia curricular concreta, se le pide, pre-
economicas, institucionales, morales y eticas, en Ia medida en que cisamente, ese discurso general. Y lo ofrece, ademas, cada afio, cuando
alientan ciertos estilos de trabajo, ciertas actitudes haci a el objeto de Ia se aprueba primero, y explica despues, un programa, y cuando se se lec-
investigacion y ciertos di sc ursos cientificos. ciona (o se elabora) un material, que el estudiante debe conocer para
Solo cuando se analizan las ideas, o mas globalmente los di scursos ser evaluado positivamente. Se construyen, pues, esas interpretaciones
psicologicos, como construcciones humanas producidas por agentes globales del devenir de Ia psicologia, recurriendo para ello a algun cri-
sociales bajo condiciones hi storicas especificas, se tienen las condicio- teria estructurador de Ia narracion , y aqui desde luego cabe toda una
nes para una historia critica. Lo realmente importante es el estudio de amplisima, y legitima, gama de opciones.
Ia relacion entre las actividades constructivas y Ia natura leza de lo s Nuestra posicion es Ia de mostrarnos sumamente comprensivos en
objetos que estas producen. Es ahi donde mejor se aprecia el interjue- relacion con Ia nocion de lo psicol6gico. Solo asi se pueden dar cabida
go existente entre individuos , ideas e instituciones, dentro del contexte en Ia investigacion historica a las mas variadas formulas que se han
mas amplio de Ia cultura en Ia que Ia ciencia (en nuestro caso Ia psico- propuesto para definir Ia psicologia en los distintos y distantes lugares
logia) se desarrolla , y de las comunidades disciplin ares y subdi sc ipli- teoricos, geograficos y temporales. De este modo evitamos, a Ia luz de
nares en las que trabajan quienes Ia practican. Seiialaba Gergen que no las vivas polemicas que a lo largo de Ia hi storia se han suscitado en
se puede seguir considerando el conocimiento como «algo que Ia gente torno a! objeto y metodo de Ia propia psicologia, Ia posibilidad de at en-
posee en algun Iugar de sus cabezas, sino mas bien como algo que Ia tar un tipo de historia de Ia psicologia necesariamente sesgada.
gente construye con otros» (Gergen, 1985 , 270), lo que viene a signifi- Como ya hemos apuntado en varios lugares de este capitulo, ser
car que «los conceptos psicol og icos pueden entenderse como produc- psic6logo implica compartir con Ia comunidad de psicologos a Ia
tos de procesos sociales» (Benjafield, 1996, 322) . De ahi que los nue- que se pertenece una constelacion de creencias de diversa indole, que
vas historiadores , en especial los mas constructivistas, acentuen el papel se van a ver reflejadas en su forma de abordar los problemas que ha de
del lenguaje como el factor que moldea tambien nuestra autocompren- resolver, sean estos teoricos o practices, y en las respuestas que ofrez-
sion y Ia de los otros 20 ca. Analizando los enigmas y la s respuestas de los psicologos, pode-

20 21
La fil oso fi a de l lenguaj e de Ludwi g Wittgen stei n ( 1889 - 195 1) ha s ido part ic u- Se toma prestada, para e l titulo , Ia provocadora pregunta Ja nzada hace apen as
larm ent e intluye nt e sobre esta perspect iva. diez aii os por R. Smith (Smith , 1988).
14 Una historia de Ia psicologfa moderna

mos decir que ex isten problemas o interrogantes nucleares hacia los pan, mas que de materia inan imada, de materia animada. Es el ser hu-
que se ha orientado Ia actuaci6n del psic61ogo y ante los cuales, cons- mano quien ha de producir los conocimientos validos para explicar Ia
ciente o inconscientemente, toda teoria psicol6gica se pronuncia, y, producci6n de los conocimientos validos. De ahi que las dicotomias
entre ellos, existe uno que nos parece autenticamente nodal y que tiene sujeto vs. objeto y mente vs . cuerpo se convirtieran en cuestiones nu-
que ver con !a natura leza de !a mente. Los psic6logos de todos los cleares de Ia naciente disciplina, hayan continuado siendolo hasta el
ti empos hacen de Ia mente su terreno principal de reflexi6n y, por ello, presente y nos ofrezcan un criteria para iniciar una historia de Ia psico-
se puede hablar de Ia psicologia como de una empresa intelectual logia, por muy provisional que este sea.
que posee una dilatada trayectoria en el tiempo. Podria decirse que lo que A partir de aqui , puede recurrirse - y se ha hecho- a Ia acumula-
convierte a un pensador en psic6logo es que sus reflexiones y ac- ci6n de historias parciales por especialidades (por ejemplo, de Ia per-
tuaciones estan tan cargadas de mente como de mundo lo estan las de cepci6n , del aprendizaje, de Ia motivaci6n, de Ia instrumentaci6n, etc.).
un fisico. Puede recurrirse tambien - y se ha hecho mas a menudo- a Ia acumu-
Ya en el mundo clasico se estableci6 una dialectica fundamental laci6n de historias parciales por naciones 0 areas geo-linguistico-so-
entre dos concepciones antagonistas de lo psiquico, que fueron adop- cio-politicas. El mundo anglosaj6n, el franc6fono, el ruso-sovietico, el
tando formas y nombres [formatos] distintos (monismo vs. dualismo, aleman y el de habla castellana han sido sujetos habituates de esas
biologismo vs. logicismo, naturalismo vs. supranaturali smo) a lo largo historias ; en menor medida los llamados paises del Este, los del Pacifi-
de los siglos. Estas dos posturas eran antiteticas, tanto en su definicion co, los africanos o los asiaticos. Y ciertamente, existen fundamentos
de lo que es Ia realidad psicol6gica (ontologia), cuanto en los metodos hist6ricos s61idos para ello, cualquiera que sea el criteria demarcativo
para investigarla (epistemologia). elegido por un historiador al afrontar una historia (mas o menos ge-
Las ciencias mas claramente orientadas hacia Ia materia inanimada, neral) reconoce, lo utilice explicitamente o no, Ia existencia de esas
hacia el mundo extenso cartesiano, a lcanzaron, de Ia mano de Ia raz6n tradiciones nacionales. Los diferentes contextos, muy diferenciados,
ilustrada, a unificar sus respuestas, solucionando su problema ontol6- facilitan tempos y modos disciplinares distintos, y ello pese a los in-
gico. Lo que debe estudiarse es Ia materia, desposeida de toda atribu - dudables contactos y relaciones. Otros intentos - todavia mas ha-
ci6n anim ica; es decir, eliminando de su condici6n cualquier referencia bituates- , pretenden concretar el referente del discurso cientifico del
a conceptos como voluntad, intenci6n , prop6sito, etc. (propios de Ia psic61ogo, proponiendo soluciones principalistas, que permitan or-
mente), siempre secundarios porno objetivos. Tampoco hubo grandes ganizar el relato en torno a lo que ha ido siendo generalmente conside-
di sputas en relaci6n con Ia forma optima en que podria ser apresada rado como el nucleo fuerte de lo psico16gico -el a lma, Ia mente, Ia
te6ricamente (esto es, epistemo16gicamente) esa materia que afirma- conciencia, el inconsciente, Ia conducta, Ia activ idad, Ia mente compu-
ban los cientificos estudiar. Lo que les interesaba a los cientificos mo- tacional- , convirtiendo asi las tradiciones de investigaci6n en sujetos
dernos era fundamentar el conocimiento de su objeto a partir de un de Ia narraci6n. Tiene indudab le gancho didactico, puesto que el re-
procedimiento riguroso. Resuelta del lado del materialismo Ia disputa curso a cualqu iera de esos significantes parece facilitar, al hablar de
onto16gica, Ia relaci6n entre el pensar y el ser no era ya mas un proble- psicologia, una potencialmente instantanea comprensi6n c6mplice en-
ma de Ia ciencia, sino de Ia filosofia. Eso si, el conocimiento habria de tre los interlocutores.
ser domesticado en las virtudes descubiertas por unos epistem61ogos En cualquiera de los casos, el rastro de Ia presencia de Ia mente
decantados tanto por el racionalismo como por el empirismo. En cual- (por muy oculta que se halle o transfigurado el termino que Ia nombra)
quiera de los casos, Ia meta ultima de las ciencias era Ia de construir en los tratados intelectuales es el hilo de Ariadna que permite al his-
teorias que mantuvieran una relaci6n isom6rfica con Ia realidad y sus ma- toriador de Ia psicologia orientarse en el laberinto te6rico que dibuja
nifestaciones. Sin entrar en de que modo esto se consigue, si es que esto cua lquier historia de ideas y tambien le permite delimitar un territorio
se consigue de algun modo , lo que cuenta es que esperamos que Ia es- de reflexi6n propio .
tructura de los juicios te6ricos emitidos por los cientificos se aproxime Nuestra His to ria de !a psicologia se articu la conjugando las diversas
a Ia descripci6n verdadera de Ia realidad material que estudian. Esto no soluciones al problema de Ia mente, tal y como se han ido desarrollando
resulta tan aparentemente sencillo en el caso de disciplinas que se ocu- en los diversos espacios geograficos-linguisticos.
Historia e historiografia de Ia psicologia 15

4. ARGUMENTOS PARA UNA HISTORIA un organismo que en cada momento de su vida esta mostrando el punto
DE LA PSICOLOGIA final de su desarrollo a traves del comportamiento que es capaz de ma-
nifestar publicamente. Para un psicologo que se defina empirista y mate-
Si exprimimos el razonamiento que hemos seguido en el apartado rialista a Ia vez, Ia opcion explicativa mas atractiva, por Ia simplicidad
anterior, uno de los problemas nodales de Ia psicologia ha sido resol- del mecanismo, es Ia del asociacionismo objetivo. Para explicar el pro-
ver Ia naturaleza de Ia mente , en el doble sentido de que es y como gresivamente mas estructurado y complejo comportamiento que cual-
funciona y se desarrolla. De este modo podemos dibujar una figura en quier organismo natural exhibe en relacion con su ambiente material,
Ia que nos aparecen dos ejes ortogonales, con sus correspondientes el psicologo ha de presuponer que dichos patrones conductuales no
soluciones. En el eje ontologico aparecerian las respuestas materialis- pueden ser mas que el producto de sumar experiencias mas simples.
tas e idealistas, y en el epistemologico Ia empirista y Ia racionalista. Las nociones de aprendizaje o habito tendran destacado protagonismo,
Entre elias definen cuatro cuadrantes, en los que se pueden incluir, junto a instrumentalidades como el condicionamiento.
englobadas en opciones explicativas amplias , los principales grupos En el cuadrante 1, el estandarte es el asociacionismo subjetivo. Ahora
de teorias y de practicas (en ocasiones rivales incluso dentro de Ia misma si es posible introducir cualquier tipo de actividad espiritual, porque,
tradicion) que han ido definiendo , a veces simultanea y a veces suce- por derivada que sea de Ia experiencia, se admite Ia existencia de Ia
sivamente, con sus propios eventos discursivos , Ia psicologia moder- mente con toda su carga ontologica, es decir, como constituida por ideas.
na (Fig. 1.4 ). De nuevo es Ia asociacion principio explicativo basico, porque de algun
Girando en el sentido de las manecillas de un reloj , en el cuadran- modo hay que dar cuenta de Ia existencia de ideas complejas que provie-
te 4 lo unico que existe son objetos naturales capaces de impresionar nen de Ia estimulacion de distintos sistemas sensoriales. ,;,Como podemos
sensorialmente a organismos, materialmente constituidos, que han de llegar a poseer Ia idea de naranja, si lo que realmente se nos presenta
adquirir del exterior toda Ia informacion relevante para su superviven- a los sentidos es el olor a azahar, Ia forma redondeada, el tacto rugoso,
cia. Una sencilla economia intelectual exige Ia eliminacion de lo men- su color o su sabor? Porque siempre vienen juntos, contestaran los aso-
tal del vocabulario de Ia psicologia: solo existe materia sobre materia y ciacionistas a coro.
Las diferentes posturas que se recogen bajo cada estandarte coinci-
den en afirmar, con respecto a Ia naturaleza de Ia subjetividad, que si
existe es un epifenomeno, resultado pasivo de Ia presion que unos ob-
jetos materiales ejercen sobre otros especiales objetos/sujetos que dis-
frutan de Ia capacidad de sentir.
El innatismo es un principio logicamente derivado de sostener las
posiciones onto-epistemologicas del cuadrante 2. Para los variados de-
fensores de esa postura Ia experiencia sensorial queda inhabilitada para
producir conocimiento verdadero. La mente genera espontaneamente
(activamente) las formas optimas que hacen posible el conocimiento
del mundo, asegurando Ia funcion adaptativa de los organismos a sus
ambientes.
Los diversos constructivismos coinciden en defender una mente
activa, tambien generadora de formas que posibilitan Ia captacion y
comprension de Ia realidad que sobrevive a los cambios que nos presen-
tan los sentidos, pero que, a su vez, no es innata, sino una construccion
a partir de Ia materia. Auna a todos aquellos que postulan cualquier
forma de emergentismo psicologico, segun el cual las propiedades de
Figura 1.4. Los dos ejes ontoepistemol6gicos principales. Ia materia, como Ia extension y el movimiento , por ejemplo, pueden ser
16 Una historia de Ia psicologfa moderna

cualitativamente transformadas bajo determinadas condiciones, dando Las rutas por las que han seguido los psic6logos desde el siglo XIX
Iugar a estructuras mentales capaces de manejar racionalmente Ia misma pueden reconstruirse como un despliegue de estos cuatro problemas,
materia de Ia que proceden . Se postula Ia mente como un activo instru- en espacios y tiempos hist6ricos distintos (Fig. 1.5). La historia de Ia
mento al servicio de Ia adaptaci6n de los organismos, pero al final del psicologia no puede resolver los problemas de Ia psicologia, pero solo
desarrollo biosocial, no al principia (dandole Ia vuelta al adagio carte- el conocimiento de esa historia puede hacer mas limp ida Ia conciencia
siano: existo, luego pienso). de pertenecer a un proyecto intelectual comun.

Tiempo

IDEALISMO RACIONALISMO EMPIR/SMO MATERIALISMO

1840

1860

Reflexologia
secn.oov

1880

- Bechterav

-
Factoralismo

..._
Londres
Ps. Sovietica

-
Gesta~ismo AeactoiOgla

-
Kl>hle<
Lewin Escuela socio·
Graz Reformulaciones hist6rica
Frankfurt
Berlin
de Freud
,...,
Ps. Genetica
,..,.,..,.
'"""

Figura 1.5. Mapa conceptual de Ia historia de Ia psicologfa.


Historia e historiograffa de Ia psicologfa 17

5. lTIENE LA HISTORIA DE LA PSICOLOGlA historiadores para definir las funciones de Ia historia pueden agruparse
UN FUTURO? 22 en tres grandes categorias.
La primera recoge argumentos referidos a su funci6n pedag6gica
(docente-formativa). Responden al objetivo generico de Ia materia, ofre-
Tambien aqui Ia respuesta es afirmativa. Lo tiene porque desempeiia
cer al estudiante un argumento hist6rico con el que diferenciarse de los
una bien definida funcion social. El historiador crea y cuenta historias
ajustadas a las exigencias marcadas por lo s canones de la(s) comuni~
demas estudiantes, y con el que alcanzar un minimo de uniformidad , si
no de disciplina. Se ofrecen materiales y reconstrucciones para ayudar
dad(e s) cientifica(s) a la(s) qu e pertenece. Existen muchos tipos de his-
al estudiante a perspectivizar e integrar los materiales de Ia disciplina
torias, y cada uno cumple funciones diferentes. Las narraciones se pien-
en Ia que se esta socializando. Todo ello deberia conducir al destinata-
san y se construyen para el consumo por alguno de los diferentes tipos
rio de los relatos bacia Ia apropiacion de una conciencia de Ia diver-
de publico: los poderes facticos , Ia gente, Ia comunidad disciplinar (alum-
sidad del proceder de Ia psicologia, capacitandole para integrar lo di-
nos y profesionales), otros historiadores . En funcion de ellos las hi s-
torias modifican sus estructuras narrativas y sus objetivos pra~maticos
verso, desde una optica genetica, en una estructura general que coordine
las variadas manifestaciones contemporaneas de Ia psicologia y las dote
para cumplir unas precisas.fimciones (Lepenies y Weingart, 1983).
de unidad y significado. No resulta facil asumir complementariedad
Admitir que Ia historia tiene unos fine s utilitarios no supone cues-
en Ia variedad, tan caracteristicas del saber psicologico. Tam poco le re-
tionar Ia calidad profesional de sus productores (Kragh, 1987), sino
sulta facil al estudiante integrar, por si solo, el apresurado y esquematico
reconocer algo consubstancial a cualquier practica cientifica, su orienta-
conjunto de sintesis verticales internas (.;,historias?) que recibe en Ia
cion bacia objetivos o metas . Lo contrario seria caer en una oportunista
amplia oferta de materias que hoy ponen a su disposicion los planes de
improvisacion, que podria desembocar en simples anecdotarios crono-
estudios. Contribuye, ademas , a Ia conformacion de un caracter real-
logicamente presentados, algo por cierto que encaja muy bien con las
mente cientifico. Proporciona mesura, humildad, tolerancia, espiritu
concepciones ingenuas que de Ia historia tienen muchos estudiantes de
critico y antidogmatico. Despreciar Ia historia no significa escapar a
psicologia (y muchas otras personas) 23
su influjo; uno puede verse distorsionado y dominado por presupuestos
Por ello, desde el principia interesa dejar claro el sentido que tiene
que le condicionan, sin tener conciencia de ello.
e~tudiar historia de Ia psicologia, o lo que es lo mismo, indicar que fun-
La segunda recoge argumentos que acentuan sufitnci6n heuristica ,
ClOnes cumple dentro del curriculum de los futuros psicologos, donde
tanto positiva como negativa. La historia , ademas de sugerir lineas, pro-
se le reconoce un Iugar relevante como asignatura troncal. Ademas,
blemas y estrategias interesantes pero olvidadas o pasadas por alto ,
conocer Ia existencia de los usos a los que se presta Ia historia sirve
perm1te , al dar a conocer lo que se ha hecho, evitar repeticiones estupi-
para evitar que se cometan (ab)usos en su nombre , como deslegiti-
das o reproducir errores. Constituye, pues , una fuente inagotable de
maciOnes (por ejemplo, lectura historica que algunos cognitivistas ha-
posibilidades de accion futuras . Recuerdese, no obstante, que cuando
cen de Watson o Piaget), ceremonialismos vacuos y mitificaciones
hablamos de historia de !a psicologia no solo nos referimos a Ia his-
[por ejemplo, en Leipzig ( 1879) nace Ia psicologia con Wundt; Watson
t~ria ~n cuanto materia de conocimiento en si, generada por los propios
y Rayner inician Ia Modificacion de Conducta con el caso de «Alber-
h1stonadores , sino tambien en cuanto metoda de investigacion. El es-
tito»]. En general, los argumentos habitualmente esgrimidos por los
tudiante debe (y puede) adquirir un minimo de destrezas metodologicas
(por eJemplo, conocimiento y manejo de fuentes, anal isis de textos tec-
22
Se toma prestada , para e l titulo , Ia provocadora pregunta lanzada hace apenas nicas documentales) en el ambito de Ia historia que le habiliten 'para
tres afios porK. Dan z iger (Danz iger, 1994). dialogar con los textos, recursos o instrumentos de tematica psicologi-
23
Esta imagen , recordaba R. I. Watson , con una s palabras que mantienen toda su ca, de cualquier momento del tiempo, que puedan ser relevantes, tanto
v igenc ia, inc lu so se refuerza en las aulas, donde no es raro escuchar que «( ... ) todo to historiografica como academica o profesionalmente.
valioso del pasado se encue ntra disponible en e l estado del conoc imi e nto presente ( ... )
[que] los nuevas logro s han sustituido a los anteriores y los errores han ido desapare-
La tercera recoge argumentos que enfatizan su funci6n legitima-
Ciendo ( ... ) [que] lo que es de inten!s cientifi co ac tual proporciona todo e l con tenido dora , encaminados a justificar el valor, y no so lo Ia mera existencia, de
cie ntifi co relevante ( ... )>> (Watson, 1966). Ia disciplina, asi como el caracter propio de los conocimientos y las
18 Una historia de Ia psicologfa moderna

tecnicas que ofrece, y ello hacia adentro y hacia afuera. Ejerce un papel sana conciencia de contingencia temporal (y contextual). Genera, en
demarcador (otorga identidad), pero de forma responsable. El estudio del definitiva, unpresentismo responsable, respetuoso con el conjunto de po-
pasado desde el pasado (maxima historiognifica desde el punto de vista sibilidades que han llevado a una concreci6n disciplinar determinada, y
de Ia investigaci6n) no tiene por que estar reii.ido con Ia legitima unjustificacionismo no menos responsable, ya que ciertamente resulta
necesidad de tornar inteligible el presente (maxima historiografica des- necesario legitimar, hacia dentro y hacia fuera, Ia existencia de una disci-
de el punto de vista de Ia docencia) . Siempre atentos a Ia idea de que el plina que oferta un amplio conjunto de productos en el extremadamente
progreso pudiera haber sido bien otro, el alumno debe asumir su presente dinamico y competitivo mercado de intercambio de bienes simb6licos,
tal como es. Pero, para ello, es preciso poner en relaci6n lo que ha sido a! que concurren junto a otras producciones. Ayuda, en definitiva, a
el pasado con lo que es el presente de Ia disciplina, ese presente en el configurar y mantener una cultura disciplinar y una identidad social:
que se halla instalado el estudiante. Contribuye, pues, a generar una Ia de psic6logo.

Common questions

Con tecnología de IA

La reflexión sobre la naturaleza de la ciencia presenta desafíos para las ciencias sociales, como la psicología, debido a la tendencia de juzgarlas por criterios positivistas y reduccionistas propios de las ciencias físicas. Esto ha conducido a una imagen distorsionada de la psicología, valorándola según su proximidad al modelo de la física matemática, sin considerar su naturaleza propia que requiere métodos más adecuados para explorar fenómenos complejos y dinámicos que involucran la mente y el comportamiento humano .

Las concepciones onto-epistemológicas influyen en el desarrollo de teorías psicológicas al proporcionar un marco para definir cómo se percibe la realidad y el conocimiento en esta ciencia. En el cuadrante epistemológico, el racionalismo y el empirismo ofrecen perspectivas contrastantes sobre cómo se forma el conocimiento, mientras que ontológicamente, el materialismo y el idealismo definen la naturaleza de la realidad psicológica. Estos enfoques dibujan el panorama de las teorías psicológicas, diferenciando entre visiones que privilegian la experiencia sensorial o postulaciones innatas sobre el funcionamiento mental .

El contexto socio-político-económico influye significativamente en la investigación científica al afectar tanto prejuicios subyacentes en el inconsciente colectivo como intereses políticos y económicos explícitos. Esto puede favorecer determinadas direcciones en la investigación científica, como en el caso de la psicología, donde la influencia del contexto socio-histórico y los prejuicios clasistas, sexistas o racistas pueden estar incrustados en las prácticas y teorías desarrolladas. Además, este entorno ayuda a formar los productos intelectuales de la práctica científica, moldeando el curso de las disciplinas científicas .

El empirismo ilustrado no es suficiente para comprender plenamente el avance de la psicología porque, aunque considera la percepción sensorial esencial, no aborda adecuadamente la dimensión interna o subjetiva de la experiencia humana. Los enfoques modernos sugieren que la mente es un constructo activo que genera formas de representación del conocimiento más allá de la simple acumulación de experiencias sensoriales, desafiando la visión reduccionista de la experiencia sensorial como única fuente de conocimiento verdadero .

El impacto de las alianzas interdisciplinarias y extracientíficas ha sido crucial en la evolución de las teorías psicológicas, ofreciendo un contexto más amplio y diverso para el desarrollo de nuevas teorías. Estas alianzas permiten la incorporación de perspectivas que enriquecen el proceso de construcción teórica, sugiriendo que factores externos a la actividad intelectual estricta son esenciales en la evolución de la psicología, así como en fortalecer su relevancia y adaptabilidad a contextos complejos y variados .

Una noción conflictiva que sigue presente es la dicotomía entre sujeto vs. objeto y mente vs. cuerpo. Esta dualidad está siendo reconsiderada mediante enfoques que integran el sujeto dentro de la práctica científica, estableciendo que la racionalidad científica se basa también en el contexto cultural donde se desarrolla. Así, las ciencias sociales promueven un reconocimiento de las prácticas científicas como producto de interacción social y cultural, lo que resitúa estas dicotomías dentro de un marco más dinámico y coherente .

El historicismo postpositivista ha modificado la forma en que los historiadores de la ciencia abordan la explicación histórica, al alejarse de la narrativa lineal y progresiva de teorías características del positivismo. En su lugar, considera la globalidad de la práctica epistémica, reconociendo que la racionalidad científica se define por la historia y que es importante comprender el contexto completo de los problemas y preconcepciones de la época estudiada .

La concepción moderna de la ciencia se aparta de la comprensión isomórfica que buscaba un ajuste exacto entre teorías y la realidad. Actualmente, se entiende que los hechos científicos no existen independientemente de la teoría que los categoriza y que la construcción teórica no sigue una ruta lineal o acumulativa. Además, se reconcilia uniendo teorías mediante alianzas tanto intra e interdisciplinarias como extracientíficas, lo cual refleja una comprensión más dinámica y contextualizada que enriquece la interpretación científica .

La interpretación histórica de la psicología ha evolucionado de una visión particularista que acumulaba historias nacionales o temáticas, a una más integradora que reconoce las interacciones transnacionales y las diversas tradiciones que han contribuido al desarrollo de la psicología moderna. Este enfoque permite una mejor comprensión del contexto social, cultural e histórico, contribuyendo a una perspectiva más holística que tiene en cuenta la práctica científica y su contexto socio-cultural .

La crítica al modelo positivista en la filosofía de la ciencia aplicada a la psicología radica en su imagen distorsionada de esta disciplina al imponerle criterios de justificación y madurez propios de la física matemática. Este modelo ha enfatizado excesivamente su aspecto teórico en detrimento de su dimensión práctica y experimental, además de intentar evaluar la psicología basándose en su semejanza con la física, lo cual ha sesgado la percepción de su desarrollo científico .

También podría gustarte