0% encontró este documento útil (0 votos)
158 vistas7 páginas

Amigos de Jesus

1) El documento describe una dinámica para una reunión que involucra a los participantes diciendo sus nombres y llamando a otros. 2) Incluye un salmo que habla sobre los justos y los pecadores. 3) El tema se enfoca en la amistad con Jesús, incluyendo ser llamados a esta amistad y compartir sus valores y conversión.

Cargado por

Carlos Argueta
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
158 vistas7 páginas

Amigos de Jesus

1) El documento describe una dinámica para una reunión que involucra a los participantes diciendo sus nombres y llamando a otros. 2) Incluye un salmo que habla sobre los justos y los pecadores. 3) El tema se enfoca en la amistad con Jesús, incluyendo ser llamados a esta amistad y compartir sus valores y conversión.

Cargado por

Carlos Argueta
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Amistad con Jesús

 Bienvenida

El objetivo de esta dinámica es lograr que los miembros de una reunión graben los nombres de sus
compañeros y logren, memorizar rostros y actitudes divertidas de los participantes.

Se forma un círculo con los participantes, todos ellos sentados. El jugador que está a la cabeza
comienza diciendo su nombre y llamando a otro jugador, ejemplo: "Pedro llama a María",

María responde "María llama a Juan", Juan dice "Juan llama a Pablo", etc.

El que no responda rápido a su nombre paga penitencia que puede ser: contar un chiste, bailar
con la escoba, cantar.

 Cantos

El espíritu de Dios está en este lugar.

 Salmo

Salmos 1

El justo y los pecadores

1Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de


pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.

3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su

hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.


4 No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento.

5 Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de

los justos.
6 Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.

 Oración

Amado Jesús,
Eres Tú quien nos llama
Por nuestro nombre y
Nos pides que te sigamos.

Ayúdanos a crecer en el amor


Y en el servicio a nuestra Iglesia.

Danos el entusiasmo
Y la energía de tu Espíritu
Para preparar su futuro.

Danos líderes llenos de fe


Que abracen la misión de Cristo
En amor y en justicia.

Bendice la Iglesia de San Antonio de Padua


Con líderes de nuestras familias
Que dediquen sus vidas
Al servicio de su pueblo
Como sacerdotes, religiosos,
Diáconos y ministros laicos.

Inspíranos a conocerte mejor y


Abre nuestros corazones
Para oír tu llamada.
Amén.
 Tema
1. Llamados a la amistad con Jesús

2. Ser amigos de Jesús es compartir sus valores


3. El encuentro con Jesús nos mueve a la conversación

Jesús y la amistad
Para ser amigos de Jesús no es suficiente un amor de sentimientos, de emociones. Hay que amar a
Jesús con un amor de entrega, de fidelidad. Con un amor hecho obras.

¿Qué hombre o mujer no ha hecho en su vida la experiencia de la amistad? La amistad es una


experiencia humana hermosa, enriquecedora, humanizante y digna de los mayores elogios. Si
Cristo fue verdadero hombre, ¿acaso se quiso privar en su vida de esta noble experiencia?

La amistad es un valor entre los humanos y uno de los dones más altos de Dios. El mismo Dios se
presenta como amigo de los hombres: un pacto de amistad sella con Abraham, con Moisés, con
los profetas. Al enviar a Cristo se mostró como amigo de los hombres. Por los Evangelios sabemos
que Jesús dio a esta amistad de Dios un rostro de carne viniendo a ser amigo de los hombres. Pero
tuvo, evidentemente, amigos especiales e hizo la experiencia gratificante de la amistad, por ser
verdadero hombre.

¿Qué es la amistad?

El mundo en que vivimos está menesteroso de amistad. Hemos avanzado tanto en tantas cosas,
vivimos tan deprisa y tan ocupados, que, al fin, nos olvidamos de lo más importante. El ruido y la
velocidad se están comiendo el diálogo entre los humanos y cada vez tenemos más conocidos y
menos amigos.

El filósofo griego Sócrates aseguraba que prefería un amigo a todos los tesoros del rey Darío. Para
el poeta latino Horacio, un amigo era la mitad de su alma. San Agustín no vacilaba en afirmar que
lo único que nos puede consolar en esta sociedad humana tan llena de trabajos y errores es la fe
no fingida y el amor que se profesan unos a otros los verdaderos amigos. El ensayista español
Ortega y Gasset escribía que una amistad delicadamente cincelada, cuidada como se cuida una
obra de arte, es la cima del universo. Y el propio Cristo, ¿no usó, como supremo piropo y expresión
de su cariño a sus apóstoles, el que eran sus amigos porque todo lo que ha oído a su Padre se lo
dio a conocer?

Pero la amistad, al mismo tiempo que importante y maravillosa, es algo difícil, raro y delicado.
Difícil, porque no es una moneda que se encuentra por la calle y hay que buscarla tan
apasionadamente como un tesoro. Rara porque no abunda: se pueden tener muchos compañeros,
abundantes camaradas, pero nunca pueden ser muchos los amigos. Y delicada porque precisa de
determinados ambientes para nacer, especiales cuidados para ser cultivada, minuciosas
atenciones para que crezca y nunca se degrade.
¿Qué es la amistad? ¿Simple simpatía, compañerismo, camaradería? La amistad es una de las más
altas facetas del amor. Aristóteles definía la amistad como querer y procurar el bien del amigo por
el amigo mismo. Laín Entralgo la definía así: "La comunicación llena de amor entre dos personas,
en la cual, para el bien mutuo de éstas, se realiza y perfecciona la naturaleza humana".

Por tanto, en la amistad el uno y el otro dan lo que tienen, lo que hacen y, sobre todo, lo que son.
Esto supone la renuncia a dos egoísmos y la suma de dos generosidades. Supone, además, un
doble respeto a la libertad del otro. La amistad verdadera consiste en dejar que el amigo sea lo
que él es y quiere ser, ayudándole delicadamente a que sea lo que debe ser.

Seis pilares sostienen la verdadera amistad, según Martín Descalzo en su libro “Razones para el
amor”:

El respeto a lo que el amigo es y cómo el amigo es.


La franqueza, que está a media distancia entre la simple confianza y el absurdo descaro. Franqueza
como confidencia o intimidad espiritual compartida.
La generosidad como don de sí, no como compra del amigo con regalos.
Aceptación de fallos.
Imaginación, para superar el aburrimiento y hacer fecunda la amistad.
La apertura.

¿Qué se experimenta cuando se pierde un amigo? Dejo que hable san Agustín, cuando murió su
amigo íntimo: "Suspiraba, lloraba, me conturbaba y no hallaba descanso ni consejo. Llevaba yo el
alma rota y ensangrentada, como rebelándose de ir dentro de mí, y no hallaba dónde ponerla. Ni
en los bosques amenos, ni en los juegos y los cantos, ni en los lugares aromáticos, ni en los
banquetes espléndidos, ni en los deleites del lecho y del hogar, ni siquiera en los libros y en los
versos descansaba yo. Todo me causaba horror, hasta la misma luz; y todo cuanto no era lo que él
era, aparte el gemir y el llorar, porque sólo en esto encontraba algún descanso, me parecía
insoportable y odioso".

Termino este apartado con una cita bíblica: "Un amigo fiel es poderoso protector; el que lo
encuentra halla un tesoro. Nada vale tanto como un amigo fiel; su precio es incalculable" (Si 6, 14-
17).

Jesús experimentó la amistad

Es verdad que Jesús ama a todos por igual, sin condicionamientos sociales, económicos o
nacionales. Incluso ama a sus enemigos. Y los ama hasta la muerte.

Y su amor por todos los hombres no es un amor de sentimiento pasajero ni de expresiones


exteriores tiernas y afectadas. Su amor es de caridad, que encierra estas características ricas y
valiosas:

Se dirige hacia los demás con un corazón abierto, sin aislarse o evadir el trato; va al encuentro de
todos los que ama (cf Mt 11, 28).
Cura, consuela, perdona, da de comer, procura hacer descansar a sus íntimos.
Se compadece de quien está necesitado (cf Mt 9, 36).
No discute con sus amigos; los corrige, pero no choca con disputas hirientes (cf Mt 20, 20-28).
Se alegra con ellos en sus momentos felices (cf Lc 10, 21).
Rechaza sus intenciones desviadas (cf Mt 16, 23).
No desea nada de los hombres; no busca dar para recibir. Y cuando una vez busca consuelo en la
agonía, no lo encuentra (cf Mt 26, 40).
Se siente incomprendido por ellos, pero era parte de su cruz, pues aún no había venido el Espíritu
Santo que les hiciera comprender todo (cf Jn 12, 24).
Los ama sobrenaturalmente, no por sus cualidades humanas (cf Jn 13, 14).
Pero también mantiene una distancia entre sus amigos y Él, pues su mundo está mucho más allá
del de ellos (cf Jn 2, 25).

¿Ha habido hombre alguno en la tierra que haya amado a los hombres como Jesús?

Es verdad esto que acabamos de decir: Jesús ama a todos los hombres, y los considera como
amigos. Pero también es verdad que tuvo amigos especiales. Abramos el Evangelio.

Tiene una especial relación con Juan, el discípulo amado. En esta amistad descubrimos que Jesús
compartió con alguien, en modo especial, sus experiencias interiores y reservadas. Amistad íntima.
Manifestación de esta amistad íntima es el Evangelio que Juan escribió. En él se oye palpitar el
Corazón de Jesús; ahí descubrimos la profundidad de Dios. Por eso, a Juan se le representa como a
un águila, porque voló alto, hasta el cenit de Dios.

También tuvo especial relación con tres apóstoles: Pedro, Santiago y Juan. En esta amistad
descubrimos que busca la compañía para compartir momentos especiales, sean felices, como en la
transfiguración, o tristes, como en Getsemaní. Amistad compartida.

¿Quién no recuerda la especial relación con los tres hermanos de Betania, Lázaro, Marta y
María? En ellos descubrimos la amistad de Jesús que corresponde con la misma medida que se le
ofrece. Amistad agradecida. Betania era uno de esos rincones donde Jesús descansaba y donde
abría su corazón de amigo. Allí, Cristo tenía siempre la puerta abierta, tenía la llave de entrada; se
sentía a gusto entre gente querida y que le estimaba.

Cristo tuvo amigos, claro que sí. No hubiera sido totalmente hombre si le hubiera faltado esta
faceta humanísima. Tuvo amigos en todas las clases sociales y en todas las profesiones. Desde
personas de gran prestigio social, como Nicodemo o José de Arimatea, hasta mendigos, como
Bartimeo. En la mayor parte de las ciudades y aldeas encontraba gentes que le querían y que se
sentían correspondidas por el Maestro; amigos que no siempre el Evangelio menciona por sus
nombres, pero cuya existencia se deja entrever.

¿De qué serviría la prosperidad, diría el orador latino Cicerón, si uno no la comparte con los
amigos? ¿Cómo se soportaría una adversidad y una prueba sin alguien que estuviera a nuestro
lado y que sufra y comparta con nosotros ese contratiempo? ¿A quién hablar de los anhelos del
corazón, si no es al amigo que sintoniza en todo con nosotros? Cito a san Ambrosio: "Ciertamente
consuela mucho en esta vida tener un amigo a quien abrir el corazón, desvelar la propia intimidad
y manifestar las penas del alma; alivia mucho tener un amigo fiel que se alegre contigo en la
prosperidad, comparta tu dolor en la adversidad y te sostenga en los momentos difíciles" (San
Ambrosio, Sobre los oficios de los ministros, 3, 134).
Jesús, pues, tuvo tiempo para la amistad y el descanso. Como hombre que era se cansaría de sus
fatigas y correrías apostólicas. Le llegarían al alma los desprecios, las indiferencias, las calumnias
de quienes no le amaban. Al mismo tiempo, Él necesitaba expandir su corazón, sus secretos, sus
ilusiones. "Dejaba escapar toda la suavidad de su corazón; abría su alma por entero y de ella se
esparcía como vapor invisible el más delicado perfume, el perfume de un alma hermosa, de un
corazón generoso y noble" (San Bernardo, Comentario al Cantar de los Cantares, 31, 7).

Requisitos para ser amigos de Cristo

Habría que preguntarnos qué requisitos se necesitan para entrar en el círculo de amigos de Jesús.

Jesucristo nos contesta en el Evangelio: "Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que os mando" (Jn
15, 14). Y lo que nos ha mandado Jesús es amarnos unos a otros, como Él nos ha amado. Él nos ha
mandado rezar y vigilar. Él nos ha mandado ser mansos y humildes de corazón. Él nos ha mandado
ser santos como su Padre celestial es santo. Él nos ha mandado cargar con su yugo. Y así
podríamos seguir con todo el Evangelio. Ahí tenemos lo que Jesús nos ha mandado. Si lo
cumplimos, seremos sus amigos.

Por tanto, para ser amigos de Jesús no es suficiente un amor de sentimientos, de emociones. Hay
que amar a Jesús con un amor de entrega, de sacrificio, de fidelidad. Con un amor hecho obras.
Obras son amores y no buenas razones.

Jesús no quiere amigos de conveniencia, que sólo están con Él hasta el partir el pan, pero que le
dejan solo y huyen cuando se aproxima la sombra de la cruz. Jesús no quiere amigos que se
aprovechen de Él para conseguir los mejores puestos en el cielo

Jesús quiere amigos humildes, pacíficos, de alma pura y libre de ataduras sensuales. Sólo a éstos
acercará Jesús a su divino corazón.

A todos hay que amar por Jesús. Y a Jesús hay que amarlo por sí mismo. Sólo a Jesucristo se le
debe amor total, porque está probado que Él es el único amigo totalmente bueno, totalmente leal.

 Lectura

Juan 15:14-17
14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

15 Yano os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he
llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.
16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que
vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre
en mi nombre, él os lo dé.
17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.
 Edificación personal

¿Qué harías tú en mi lugar? Como amigo

 Dinámica

Lechuga

DESARROLLO

 Antes del evento, el Facilitador prepara varias tarjetas con diferentes tipos de preguntas
relativas al objetivo que se busque en la dinámica.
 El Facilitador forma a los participantes en círculo.
 Les indica que deberán ir pasándose la pelota a la vez que entonaran una canción. Esta
puede ser escogida por el Facilitador o por el grupo.
 Cuando el Facilitador crea conveniente hará sonar la campana o el silbato, esta señal
indicara que deben detenerse.
 El participante que se haya quedado con la pelota deberá tomar una tarjeta y leer en voz
alta la pregunta y antes de responderla dirá su nombre. El juego continúa de la misma
manera hasta que se acaban todas las preguntas. En caso de que la misma persona quede
otra vez con la pelota, retira otra pregunta.
 El Facilitador guía un proceso, para que el grupo analice como se puede aplicar lo
aprendido a su vida.

 Oración Final

Dulce Madre no te alejes, tu vista de nosotros no apartes, ven con nosotros a todas partes y solos
nunca nos dejes, y ya que nos quieres tanto como verdadera Madre, haz que nos bendita el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo.

Amen.

También podría gustarte