Tipos y características de adicciones
Tipos y características de adicciones
Las adicciones
1. INTRODUCCIÓN
La historia de las adicciones va unida a la historia del hombre. Fumar cigarrillos, beber alcohol,
mascar hojas de coca, esnifar preparados psicoactivos, beber pócimas, fumar marihuana,
utilizar el opio para el dolor, etc., son ejemplos bien conocidos de algunas de las sustancias
que el hombre ha utilizado a lo largo de la historia o sigue utilizando. Más actualmente, junto
a las anteriores y sus derivados industriales o químicos, destacan las nuevas adicciones. Unas
están derivadas de sustancias, como es el caso de la heroína, la cocaína, las drogas de diseño,
el LSD, entre las más importantes, y otras son adicciones comportamentales, sin sustancia,
como resultado de nuestra sociedad tecnológica, como la adicción a Internet, al juego de azar,
al teléfono móvil, a los teléfonos eróticos, al sexo, a las compras, y a un amplio etcétera de
conductas que pueden llegar a ser adictivas.
Por ello, en los últimos años se incluyen distintas conductas bajo la denominación gené-
rica de adicciones o conductas adictivas. Basadas inicialmente en el concepto de dependencia
(física y psíquica), y evolucionando a partir del mismo, se aplicaban inicialmente a sustancias
psicoactivas que, ingeridas por un individuo, tenían la potencialidad de producir dependencia.
Con el transcurrir de los años se observó que también existían conductas, que sin haber sustan-
cia de por medio, tenían la capacidad de producir dependencia y el resto de las características
que tenían las dependencias a las sustancias psicoactivas.
Una característica común y central a las conductas adictivas, es la pérdida de control.
La persona con una conducta adictiva no tiene control sobre esa conducta, además de que la
misma le produce dependencia, tolerancia, síndrome de abstinencia y una incidencia negativa
muy importante en su vida, que va a ser en muchos casos la causa de que acuda en busca de
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1. Las ADICCIONES
El mayor problema que tienen las adicciones no son sólo los efectos que producen a corto
plazo. El problema está en los efectos que producen a medio y a largo plazo. Así, muchos fuma-
dores de cigarrillos morirán años después de fumar ininterrumpidamente de cáncer de pulmón
o de enfermedades cardiovasculares; muchos bebedores excesivos de alcohol o personas con
dependencia del alcohol morirán de enfermedades hepáticas o de accidentes; muchas perso-
nas dependientes de la heroína o de la cocaína morirán de enfermedades causadas por ellas,
como ha ocurrido y está ocurriendo con el SIDA, la hepatitis, infecciones, etc., aparte de los
problemas sociales que causan en forma de robo, extorsión, problemas legales, familiares, etc.
Lo mismo podemos decir de las otras adicciones, donde en muchos casos la ruina económica es
un paso previo al resto de los problemas legales, familiares, físicos, etc.
A pesar de que hay criterios específicos para distintos trastornos, como la dependencia de
sustancias psicoactivas o el juego patológico, cuando hablamos de adicción partimos siempre
de los criterios de dependencia de sustancias psicoactivas, dado que además en las adicciones,
sean con o sin sustancia, se dan los fenómenos de tolerancia, síndrome de abstinencia, etc.
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En función de estos criterios podemos ver si las distintas conductas adictivas los cumplen,
tanto las que están producidas por una sustancia química como las que no están producidas
por ella.
b. el efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye claramente con su consumo continuado
b. se toma la misma sustancia (o una muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia
3. la sustancia se toma con frecuencia en cantidades mayores o durante un período más largo de lo que
inicialmente se pretendía
5. se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia (por ejemplo, visitar
a varios médicos o desplazarse largas distancias), en el consumo de la sustancia (por ejemplo, una dosis tras
otra) o en la recuperación de los efectos de la sustancia
Codificación del curso de la dependencia: 0 Remisión total temprana; 0 Remisión parcial temprana; 0 Remisión
total sostenida; 0 Remisión parcial sostenida; 2 En terapéutica con agonistas; 1 En entorno controlado; 4 Leve/
moderado/grave o especificar si:
• Con dependencia fisiológica: signos de tolerancia o abstinencia (por ejemplo, si se cumplen cualquiera de los
puntos 1 ó 2)
• Sin dependencia fisiológica: no hay signos de tolerancia o abstinencia (por ejemplo, si no se cumplen los puntos
1 y 2).
El primer aspecto que está presente en todas las conductas adictivas es la compulsión o
pérdida de control. Por todo lo que hemos visto hasta aquí probablemente es la característica
principal de este problema.
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1. Las ADICCIONES
2. consumo recurrente de la sustancia en situaciones en las que hacerlo es físicamente peligroso (por
ejemplo, conducir el automóvil o accionar una máquina bajo los efectos de la sustancia);
3. problemas legales repetidos relacionados con la sustancia (por ejemplo, arrestos por comportamiento
escandaloso debido a la sustancia);
B. Los síntomas no han cumplido nunca los criterios para la dependencia de sustancias de esta clase de sustancia.
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psicoactiva como consecuencia del consumo continuado de otra sustancia (ej., alcohol y
barbitúricos).
Junto al concepto de tolerancia suele hablarse de neuroadaptación, entendiendo por tal el
proceso por el que la acción repetida de una sustancia psicoactiva sobre las células neuronales
provoca en éstas una serie de cambios destinados a recuperar el nivel de funcionamiento
previo cuando no había la sustancia. Funcionaría como un mecanismo homeostático; de ahí que
cuando se deja de consumir la sustancia se produce el síndrome de abstinencia (Pereiro, 2005).
El cuarto aspecto es el de intoxicación, que se produce en todas las sustancias químicas, o
la cuasi-disociación, estado este último que se encuentra tanto en las sustancias químicas como
en las conductas que producen adicción. En este estado la persona parece que se encuentra
fuera de si, como si fuese otra (Jacobs, 1989).
El quinto aspecto que consideramos significativo, se refiere a que el individuo con
una adicción padece graves problemas en la esfera física y/o sanitaria, en la esfera personal,
familiar, laboral y social. Estos problemas, en mayor o menor grado, están presentes en todas
las conductas adictivas.
Junto a lo anterior no debemos dejar de apuntar otros dos hechos. El primero, que
habitualmente no va sola una conducta adictiva, sino que suelen estar presentes varias al
mismo tiempo en un mismo individuo. El fenómeno de la politoxicomanía, tan frecuente en
drogodependencias (también conocido como polidependencia o poliadicción), indica que no se
da una sola conducta adictiva sino varias al mismo tiempo.
También, fruto de lo anterior, o en interacción con las conductas adictivas, suele en-
contrarse frecuentemente, al menos en las personas dependientes, la presencia de patología
orgánica, psicológica y psiquiátrica. Conocerlo es importante tanto para saber la causa del
problema, como su evolución y su posible tratamiento o recuperación.
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1. Las ADICCIONES
el vino y, para las ocasiones especiales, bebidas destiladas autóctonas (ej., el aguardiente,
brandy, anís, etc.). En las últimas décadas se han introducido otros productos alcohólicos,
o se han generalizado otros que eran minoritarios. Nos referimos a la cerveza y a los licores,
especialmente las bebidas de alta graduación y en formas de destilados importados, como el
whisky, el vodka, etc. Al mismo tiempo, en los últimos años, ha surgido un nuevo fenómeno que
para nosotros era desconocido: el cambio en los patrones de consumo. Mientras que el llamado
consumo mediterráneo de alcohol se centraba fundamentalmente en el vino, en dosis bajas pero
diarias, los nuevos patrones de consumo que han surgido en estos últimos años en jóvenes son
radicalmente distintos, y casi idénticos al patrón de consumo anglosajón: consumo de bebidas
de alta graduación (y foráneas a nuestra cultura de consumo tradicional de alcohol), sólo en fin
de semana, en cantidades altas y abusivas, en muchos casos con el único objetivo de conseguir
en poco tiempo la embriaguez (Becoña y Calafat, 2006; Lorenzo, 2005). A ello se añade en los
últimos años el fenómeno del “botellón”, que se ha ido extendiendo a lo largo de la década de
los años 90 del siglo XX por ciudades y pueblos sin parar hasta llegar a la situación actual, donde
se ha generalizado por toda la geografía nacional (Calafat et al., 2005). El botellón se caracteriza
por el consumo de bebidas en la calle, plazas, zonas porticadas, etc., por parte de jóvenes, muchas
veces menores de edad, conseguidas a bajo coste en supermercados o en su propia casa y que,
mezcladas con bebidas sin alcohol, permite conseguir muchas dosis a partir de un litro de una
bebida alcohólica de alta graduación. Este nuevo patrón de consumo acarrea nuevos problemas
y exige abordajes innovadores para afrontar los mismos, así como tomar medidas para preservar
la salud de las personas que se pueden ver afectadas por este nuevo tipo de consumo. Pero esto
no ocurre únicamente con el alcohol. Pasa lo mismo con el tabaco (Becoña, 2006b), el cannabis
(Grupo de Estudios sobre el Cannabis, 2004), las drogas de síntesis, etc.
En relación al consumo de tabaco, desde hace años sabemos que fumar se considera una
epidemia, la epidemia tabáquica, especialmente a partir del estudio de Doll y Hill (1954) y los
que le siguieron. Fumar cigarrillos es la principal causa evitable de mortalidad y morbilidad de
los países desarrollados, produciendo un gran número de muertes prematuras cada año, unos 3
millones en el mundo, de los que corresponden a España unos 50.000 (Montes, Pérez y Gestal,
2004). A pesar de que en los últimos años venimos asistiendo en los países desarrollados, como
en España, a un descenso en el consumo de tabaco (Becoña, 2006b), fundamentalmente en los
varones, todavía actualmente fuma en España, siguiendo la Encuesta Nacional de Salud del año
2006, de modo diario u ocasional el 29.9% de las personas de 16 o más años (35.8% de varones
y 24.3% de mujeres) (Ministerio de Sanidad y Consumo, 2008).
El consumo de cannabis, en sus distintas formas, tiene efectos psicoactivos en el individuo.
Es una droga por sus propiedades de producir intoxicación, tolerancia, dependencia, etc.
(American Psychiatric Association, 2000). Su presentación puede ser: 1) en forma de hachís, que
es un compuesto obtenido a partir de la resina de la planta, 2) como triturado seco de flores
y hojas y 3) como aceite. Habitualmente se consume fumándolo, y tiene un efecto bifásico,
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comenzando por una fase de estimulación, con euforia, bienestar, aumento de la percepción y
ansiedad; y seguida por una fase de sedación, en la que predominan la relajación y la somnolencia,
pudiendo llegarse a conciliar el sueño. Otros fenómenos habituales en el consumo de cannabis
son la agudización de las percepciones visuales, auditivas y táctiles, la distorsión del espacio y
del tiempo, la risa fácil, locuacidad y aumento del apetito. Existe paralelamente una alteración
de las funciones cognitivas, con afectación de la atención, alteración de la memoria reciente y
dificultades para la resolución de problemas.
La heroína es un opiáceo descubierto hace ya un siglo. Hasta hace unos años se adminis-
traba fundamentalmente por vía intravenosa; hoy ésto sólo lo hace un porcentaje reducido
de sus consumidores. También es posible fumarla (“chinos”) o esnifarla. El primer consumo
de heroína produce náuseas, vómitos y disforia; tras estas molestias propias de las primeras
ocasiones aparecen los síntomas buscados, como placer, euforia y reducción de la ansiedad;
si el consumo continúa, estos efectos placenteros se siguen produciendo durante un tiempo,
conocido como la “fase de luna de miel”. En la siguiente fase se consume sólo con el objetivo de
encontrarse bien y evitar el síndrome de abstinencia.
La intoxicación por heroína tiene síntomas muy característicos, como una miosis muy
intensa (pupilas en punta de alfiler), euforia, apatía, irritabilidad o disforia, retardo psicomotor,
somnolencia, lenguaje farfullante, reducción de la atención y deterioro de la capacidad de
juicio. Otros síntomas asociados son bradicardia, hipotensión, hipotermia, analgesia y, en
muchas ocasiones, un estreñimiento pertinaz. Cuando la intoxicación es muy intensa puede
desembocar en una sobredosis, que en muchos casos produce la muerte.
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1. Las ADICCIONES
Los estudios realizados con morfinómanos indican una elevación del estado de ánimo y
una sensación placentera de bienestar asociada a su consumo. Al tiempo que es un analgésico
eficaz también es un potente depresor de los centros respiratorios y de la tos. Produce un
intenso estreñimiento y la característica miosis o constricción pupilar. La heroína tiene efectos
similares a la morfina, salvo que con una dosis diez veces menor de heroína se obtienen efectos
comparables. Ambas sustancias son muy adictivas; desarrollan rápidamente tolerancia y
dependencia. Algunos autores llegan a afirmar que una simple dosis de morfina puede producir
dependencia física y, en ciertas circunstancias, también psicológica, aunque en este último caso
resulta fundamental la posibilidad de la autoadministración.
En relación a la cocaína, ésta se puede tomar en forma de hojas masticadas (hojas de coca),
polvos de clorhidrato de cocaína para esnifar o inyectarse, y el crack para fumar o mezclada
con heroína (speedball). En nuestro medio está comercializado el clorhidrato de cocaína, que es
el que recibe realmente el nombre de cocaína y que se consume fundamentalmente esnifada.
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El modo más rápido de absorción es la vía fumada, llegando en este caso por vía pulmonar al
cerebro en pocos segundos.
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1. Las ADICCIONES
Las drogas de síntesis son sustancias que, al igual que la cocaína, ejercen una acción
estimulante sobre el SNC. Sus principales efectos son la elevación del estado de ánimo,
disminución de la sensación de fatiga y del apetito. Al finalizar los efectos estimulantes iniciales
surge la depresión y la fatiga. La supresión súbita del consumo provoca la aparición de signos
contrarios a la intoxicación: agotamiento, sueño excesivo, apetito voraz y depresión.
Algunos de los efectos conductuales más importantes que produce la abstinencia de las
anfetaminas son depresión, irritabilidad, anhedonia, falta de energía, aislamiento social y, en
algunos casos, ideación paranoide, alteraciones de la atención y problemas de memoria. En
ocasiones, se pueden producir comportamientos agresivos durante los períodos de intoxicación.
Otras drogas, como los enteógenos, yahé, etc., pueden verse en Becoña (2005) e infor-
mación más amplia sobre las distintas drogas en Bobes, Casas y Gutiérrez (2011), Galanter y
Kleber (2008) y Schuckit (2006), entre otros.
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1. Las ADICCIONES
Los criterios del DSM-IV-TR para la dependencia y el abuso de sustancias los hemos
indicado en las Tablas 1.1 y 1.2. En la Tabla 1.3 se indican los trastornos inducidos por las distintas
drogas, problemas que se presentan con frecuencia en los consumidores de las mismas.
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1. preocupación por el juego (por ej., preocupación por revivir experiencias pasadas de juego, compensar
ventajas entre competidores o planificar la próxima aventura, o pensar formas de conseguir dinero con
el que jugar);
2. necesidad de jugar con cantidades crecientes de dinero para conseguir el grado e excitación deseado;
5. el juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas o para aliviar la disforia (p. ej.,
sentimientos de desesperanza, culpa, ansiedad, depresión);
6. después de perder dinero en el juego, se vuelve otro día para intentar recuperarlo (tratando de “cazar” las
propias pérdidas);
7. se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación
con el juego;
8. se cometen actos ilegales, como falsificación, fraude, robo, o abuso de confianza, para financiar el juego;
10. se confía en que los demás proporcionen dinero que alivie la desesperada situación financiera causada
por el juego.
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1. Las ADICCIONES
una situación de deudas insostenible, que mantiene la conducta de juego, con la ilusión de la
posibilidad de recuperar las pérdidas y volver a la normalidad, hasta que su familia o pareja
se percata de lo que está aconteciendo, lo que puede tener dramáticas consecuencias para el
jugador y las personas allegadas.
En los jugadores patológicos son característicos ciertos sesgos cognitivos, como la ilusión
de control sobre el propio azar, atribución interna de las ganancias y externa de las pérdidas,
y una focalización de la atención sobre las ganancias, minimizando las pérdidas. Es habitual
también que estas personas consuman alcohol u otras drogas mientras juegan, pudiendo
llevar al desarrollo de otras adicciones; que desarrollen patología depresiva y trastornos
psicosomáticos; y que su conducta les acarree diversos problemas familiares, sociales, laborales
y legales (Echeburúa et al., 2010).
Un tipo de adicción que en algún país, como Estados Unidos, está adquiriendo gran
importancia es la adicción al sexo. La intervención con las personas denominadas adictas al sexo
es un tema de controversia, dado que mientras que para algunos es un problema de adicción, para
otros es un problema de conducta. El adicto al sexo, para Griffin-Shelley (1993), habría perdido su
capacidad de elección o libertad. Su experiencia se convierte para muchos de ellos en obsesiva.
Este autor considera que dentro del sexo y el amor habría unas personas que tienen un gran
miedo y evitación a los encuentros románticos y/o sexuales, mientras que otros, por el contrario,
estarían muy preocupados por la sexualidad y/o el amor. Esto implicaría que para cualquier
conducta habría un estado normal o social, un estado inexistente o de evitación y un estado de
alta implicación que acarrearía problemas, en cuyo nivel extremo puede llegar a arruinar la vida
del sujeto. Por ello, para Griffin-Shelley (1991, 1993) la definición de adicción al amor y al sexo
incluye nueve elementos: “colocarse” (the high), la tolerancia, la dependencia, el deseo (craving),
los síntomas de abstinencia, la obsesión, las conductas compulsivas, el secreto, y los cambios de
personalidad. Un adicto al sexo tendría que tener al menos tres de los anteriores criterios.
La adicción al trabajo es una característica de nuestra sociedad industrializada, en donde
el trabajo y, consiguientemente, el dinero y el poder, están muy asociados. Denominado “trabajo
compulsivo” o “borrachera de trabajo”, este problema se detecta fácilmente cuando la persona
antepone el trabajo a su familia, a sus amigos, a sus diversiones y, al final, ante sí mismo como
persona. La persona con esta adicción puede trabajar diariamente 12 ó 14 horas durante 6 ó 7
días a la semana. Es raro que tome vacaciones, y si las toma padece síndrome de abstinencia:
está irritado, inquieto, tiene sentimientos de inutilidad y culpabilidad, llama continuamente al
trabajo como si fuese imprescindible, se siente angustiado, etc. Otra característica es que no
hay pruebas objetivas de que tenga que hacer esas conductas para que todo siga funcionando
igual en su ausencia.
Curiosamente, no siempre obtienen la productividad prevista con el gran número de
horas que dedican al trabajo. Esto les lleva a trabajar aún más, cayendo de este modo en un
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círculo vicioso en donde nunca hay límite. Esto les lleva a ir poco a poco padeciendo situaciones
de estrés, que se puede llegar a convertir en crónico. Por ello muchas personas que cumplen los
criterios para el patrón de conducta tipo A son igualmente trabajadores compulsivos. Su modo
de comportarse como trabajadores excesivos les lleva en muchos casos a padecer este patrón
de conducta, que lleva a que tengan un alto riesgo de padecer enfermedades coronarias y, por
tanto, de producirles la muerte.
Quién más sufre las consecuencias del trabajador compulsivo es su familia. No atiende
a su esposa ni a sus hijos. En ocasiones el trabajador compulsivo puede quedar agotado, tanto a
nivel físico como psicológico. En tales casos su organismo le recuerda que está sobrepasando
los límites. Otros, aguantan así muchos años hasta que se derrumban. También es frecuente
que si dejan de ser adictos al trabajo cambien por otra adicción (ej., al juego); o bien que otros
adictos (ej., al juego), cuando dejan su adicción trabajen más horas o incansablemente y lleguen
incluso a ser adictos al trabajo. La crisis suele permitirle darse cuenta del problema. Si se lleva a
cabo una adecuada intervención con estas personas se puede reorganizar su vida.
La adicción a las compras compulsivas es un nuevo problema en nuestras sociedades
industrializadas (Rodríguez-Villarino, 2005). Una de sus características es que la persona que
padece este problema compra cualquier cosa que vea no por su utilidad, sino por el hecho
de comprarlo o por “si algún día” puede llegar a precisarlo, haciendo compras de lo más
disparatadas, de poco dinero la mayor parte de ellas, pero en gran número y variedad. Ello
acarrea quedarse sin dinero, tener que pedir créditos, impagos de los mismos, etc. Suele
detectarse este tipo de patrón en personas que compran en grandes almacenes, ya que en ellos
encuentran los más variados artículos y pueden realizar las compras con tarjetas de crédito.
Igualmente, la utilización de tarjetas de crédito favorece la compra compulsiva, ya que sólo
se ve el refuerzo, “la compra del objeto”, pero no las consecuencias (“quedarse sin dinero”), ya
que el dinero de plástico en ese momento es sólo eso, plástico, y no aprecian que luego hay que
hacerle frente con dinero real.
Este problema se da más frecuentemente en mujeres, por ser ellas las que suelen hacer la
mayor cantidad de compras en la vida diaria, alimentación, hogar, para la familia, etc. (Becoña,
2009a). En hombres, cuando se da, puede llevarles a la ruina económica, especialmente si tienen
una empresa y compran grandes cantidades de modo irracional respecto a la posibilidad de
venta, o compras superfluas que no son útiles.
Otras nuevas adicciones las tenemos con la televisión, ordenador, teléfono móvil, etc.
(Echeburúa, Labrador y Becoña, 2009), en donde la persona orienta toda su vida a estar pendiente
de la misma, llegando a abandonar otras actividades, especialmente en adolescentes, quienes
con la excusa de su adicción abandonan sus estudios, o para superar otro problema se refugian
en la misma; las amas de casa que dejan de cumplir sus obligaciones familiares; etc. En muchas
ocasiones es importante el estado emocional de esa persona. Así, una persona con depresión
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1. Las ADICCIONES
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