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Falsas Necesidades

Las falsas necesidades son aquellas necesidades creadas artificialmente por factores externos como el marketing y la publicidad con el fin de generar demanda y estimular el consumo. Estas necesidades no son indispensables para el individuo y su satisfacción no aporta ningún beneficio real. Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en la creación de falsas necesidades a través de técnicas como los estereotipos y la obsolescencia programada.

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Falsas Necesidades

Las falsas necesidades son aquellas necesidades creadas artificialmente por factores externos como el marketing y la publicidad con el fin de generar demanda y estimular el consumo. Estas necesidades no son indispensables para el individuo y su satisfacción no aporta ningún beneficio real. Los medios de comunicación juegan un papel fundamental en la creación de falsas necesidades a través de técnicas como los estereotipos y la obsolescencia programada.

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¿CUÁLES SON LAS FALSAS NECESIDADES?

Podríamos decir que son todas aquellas que NO SON


INDISPENSABLES PARA EL INDIVIDUO...serían todas aquellas
CREADAS por el entorno cultural y social que "parecen" satisfacer
necesidades pero son necesidades artificiales...NO REALES (como
necesitar, por ejemplo, bañarse con un jabón olor a rosas).

Las falsas necesidades son el resultado de todo un trabajo de


laboratorio, donde se invierte muchísimo dinero y con intensiones
realmente perversas ...en las que sólo se piensa en ENGAÑAR a la
población haciéndoles creer que necesitan COSAS, OBJETOS,
EXPERIENCIAS...todo un mundo ficticio, creado "por el dichoso
Marketing", diseñado con la intencíon que cada persona se
convierta, sin percatarse del asunto, en una máquina de deseos.
Surge entonces la palabra DESEO que es lo que te impulsa a
satisfacer una necesidad...si este deseo es influenciado( LO MÁS
SEGURO) por agentes externos a la persona...se produce
una demanda potencial de necesidades creadas o de falsas
necesidades (ropa o calzado de tal o cual marca, champú que alisa
el cabello o , peor aún, un algo que te hace ver más blanco cuando
realmente eres de tez morena,...etc) cuando lo ideal es que surja
una demanda potencial de necesidades verdaderas.

Ahora, estimado lector, EL VERDADERO PODER DE


DESCUBRIR LAS FALSAS NECESIDADES ESTA DENTRO DE
TI para evitar caer en manipulaciones, por lo menos, de manera
inconsciente, dejando ya de ser víctimas...te aseguro que prestar un
poco de atención al tema...se traducirá en una forma de
ahorro.
Nuestras falsas necesidades
Según Correa (2011):

El consumismo es una ideología o sistema social invisible necesario


para la supervivencia del neoliberalismo o neocapitalismo. No está
escrito ni prescrito pero lo aceptamos como si formara parte del
orden natural de las cosas. La sociedad de consumo no se rige por
las necesidades existentes ni por las demandas de los clientes sino
por la misma oferta que el sistema crea. (p. 2)

Es decir, nuestro sistema se sustenta gracias a las necesidades


que crean en nosotros de tal forma que nos incitan a consumir
cuando en realidad no nos hace falta. Nos encontramos así en una
sociedad determinada por la oferta, en la que los ciudadanos y
ciudadanas, por medio de una sutil manipulación, creen tener
necesidades que pueden satisfacer comprando productos. ¿Cómo
es posible esto? A través de la publicidad, que recurre a nuestras
emociones, haciéndonos creer que no adquirimos sólo objetos: “si
compras esta crema serás más joven”, “si compras este
desodorante las mujeres se rendirán a tus pies”, etc. Por lo tanto, la
publicidad se vuelve una aliada del sistema para dominarnos. En
palabras de Correa (2011): “En este nuevo régimen (…) la
Publicidad deja de ser una aliada pregonera para convertirse en la
esencia misma del sistema, que deja de ser una economía de
demanda y pasa a ser una economía de la oferta.” (p. 4)

Sirviéndose de mecanismos como la utilización de estereotipos y


de la “obsolescencia programada”, por la que nos convencen de
que los productos que usamos son anticuados y debemos
reemplazarlos por otros nuevos, la publicidad cumple el fin de crear
consumidores que sostengan el sistema, de acuerdo con las ideas
de Masterman (1993), que señalaba que el fin de los medios era
vender sus audiencias a los anunciantes, siendo éstas el producto
real de los mismos. Y esto no sólo crea costos a las personas, sino
a nivel ecológico.

- Incitación al consumo

Los medios masivos de comunicación, han marcado los hábitos de


consumo en nuestra sociedad. Uno que ejerce mayor influencia en
la actualidad es la televisión, debido a que puede cambiar la forma
de actuar o pensar de las personas y de esta manera, crear
una realidad diferente a través de programas o de la publicidad.
Otro medio que ha tomando mucha fuerza en estos últimos años,
es el internet. Hoy en día diferentes grupos sociales lo utilizan de la
manera más normal, desde los más jóvenes, hasta los adultos, en
algunos casos, adultos mayores, y la mayoría de ellos viven el
impacto de la publicidad por la gran cantidad de horas que pasan
navegando en la red.
Es un hecho, la publicidad forma parte de nuestra vida por mucho
que queramos eludirla. En cada esquina encontramos anuncios
publicitarios que nos incitan a comprar a través de imágenes
y slogans atractivos; desde niños nos bombardean con anuncios
exhibidos en camisetas, bolígrafos, etc., y si no somos lo
suficientemente cautos, acabamos cayendo en la trampa de
comprar más allá de lo que necesitamos. Si no somos
consumidores responsables y con sentido común corremos el
riesgo de agotar los recursos naturales.
La televisión es un medio adecuado para el adiestramiento en el
consumismo: primero se crea un deseo o necesidad, para
posteriormente consumirlo. Pero, ¿qué busca en realidad la
publicidad? La razón más importante, es vender lo que se anuncia,
y más profundamente, busca adiestrar las actitudes hedonistas que
garantizan la supervivencia del consumo.

- Los medios de comunicación y la estabilidad emocional de los


adolescentes. Manipulación en medios

Adolescentes y Medios de Comunicación


Los medios de comunicación son una de las principales
fuentes de información para nuestros adolescentes hoy en
día. Es muy importante conocer qué es lo que están
absorbiendo, qué es lo que están aprendiendo de toda esa
información que les llega

En primer lugar es necesario señalar que hay diferentes


tipos de medios de comunicación:

1. Medios Masivos: son los conocidos como medios en masa

porque llegan a la población de forma masiva. Pueden producir

cambios culturales a gran escala, tanto positivos como negativos.

2. Medios Auxiliares o complementarios

3. Medios Alternativos
Aquí hablaremos de los medios masivos porque son los que más

afectan a los adolescentes. Los Medios Masivos a la vez se dividen

a la vez en:

 Televisión

 Radio

 Periódico y Revistas

 Internet

 Cine

Los medios de comunicación masiva bombardean a la población y

concretamente a los adolescentes, aprovechando la incertidumbre y

curiosidad que en ellos reina para moldearlos al antojo de la

sociedad.

Aunque son 5 los tipos de medio de comunicación masiva que


llegan a nuestros hijos, son especialmente 2 por lo que los
padres deben preocuparse: la televisión e internet.

La Televisión e Internet

No se puede negar, la TV e Internet son poderosos instrumentos de


socialización juvenil cuyos objetivos son intervenir en la definición
de los significados simbólicos y controlar.
Los adolescentes juegan un papel de mercancía de la sociedad de
consumo. Por ello, lo lógico sería señalar a la televisión y a internet
como armas de doble filo.

Armas de doble filo

Por un lado, si son empleadas sabiamente son herramientas que


sirven para informar y enseñar. Gracias a ellas hoy día podemos
comunicarnos con todo el mundo y saber qué ocurre en cada país y
en cada momento. Son una inmensa fuente de información con
contenidos lúdicos e inmensamente interesantes. De gran
utilidad en la vida diaria para ampliar los horizontes y conocimientos
de miles y miles de temas.

Sin embargo, también son armas capaces de modificar conductas,


pensamientos e incluso creencias. Son una fuente de
información en la que abundan contenidos realmente negativos
e incluso ilegales que no hacen otra cosa que confundir y crear
hábitos insanos a la población, especialmente a los adolescentes.

¿Por qué los adolescentes son el grupo de mayor riesgo?

Como anteriormente se mencionaba, los adolescentes juegan un

papel de mercancía de la información. Sirven de puente entre ellos,

sembrando así semillas y dejando que otorguen frutos que los

envenenan a ellos y a su entorno.

Muchos adolescentes identifican el mundo real con lo que

observan en la televisión e internet. De ahí que la reiterada


exposición de violencia, la explotación del sexo y el placer o los

modelos estereotipados que se presentan provocan en los

adolescentes una grave distorsión de valores desembocando en

comportamientos violentos y de riesgo.

Por ello, el problema viene cuando los adolescentes no saben


o no pueden distinguir entre aquello que les aporta algún bien
o que le es dañino.

¿Qué pueden hacer los padres al respecto?

El papel de los padres es acompañar a sus hijos en este proceso

ayudándolos a establecer principios y valores sanos.

 Ante todo, comunicación. Los Psicólogos recomiendan

apostar por el diálogo en lugar de controlar en secreto la actividad

de los hijos en internet

 Hablarle sobre la diferencia entre hechos y opiniones. Los

adolescentes han de ser conscientes que no todo lo que ven en

televisión e internet es necesariamente cierto

 Promover el ver la televisión juntos

 Procurar que no tenga televisión u ordenador en su

habitación

 Criticar lo negativo y halagar lo positivo


 Sugerirle programas de televisión

 Hablar con él sobre el propósito del aspecto comercial en los

anuncios

 Intentar no ver la televisión durante las comidas aprovechando

los momentos para el diálogo

 Buscar alternativas de entretenimiento

 Dar buen ejemplo

La dominación por medio del discurso y el lenguaje

Estoy de acuerdo con Miguel Ángel Rus cuando asegura que “para
cambiar el mundo, tenemos que recuperar el significado de las
palabras”. El lenguaje es un arma para construir la conciencia crítica
colectiva para cambiar las cosas. Para bien. Pero el lenguaje
también se utiliza para reducir, impedir o destruir esa conciencia
crítica. Y, por tanto, retrasar el cambio necesario.

Un nivel elemental de corrupción de las palabras es ocultar o


disfrazar la realidad con eufemismos. No llamar a las cosas por su
nombre. Una palabra es un significante con un significado. La
perversión del lenguaje destruye la correspondencia entre ambos.

La manipulación y corrupción del lenguaje, herramienta principal de


las élites para imponer su hegemonía cultural, cambia o distorsiona
el significado de las palabras. Y así, la falta de empleo se convierte
en “tasa natural de desempleo”; la emigración de jóvenes
desesperados por no encontrar empleo en “movilidad exterior”. La
recesión es “crecimiento negativo”; el rescate bancario es “línea de
crédito favorable”; la rebaja de salarios es “devaluación competitiva
interna”; los despidos sistemáticos son “flexibilidad laboral”; las
viviendas embargadas son “activos adjudicados”; el cierre de
empresas es “cese de actividad”; la crisis es “desaceleración del
ciclo económico”; el robo de dinero público es “desvío irregular de
fondos” y los recortes y violaciones de derechos sociales pasan a
ser “reformas estructurales”.

No es debate lingüístico o académico sino político. Según nos


explica Gramsci, el poder de la clase dominante se basa en la
hegemonía cultural que ejerce sobre las clases sometidas. Impone
sus valores, principios y “verdades” en detrimento de los de la
mayoría social. Lo hace por medio del sistema educativo, la
industria de la cultura y los medios de comunicación. Para que la
mayoría acepte someterse y ser explotada como algo natural y
conveniente.

Además de la manipulación del lenguaje, élites y sus voceros


recurren cada vez más lisa y llanamente a la mentira pura y dura.
Como insistir en que el aumento de las deudas públicas de los
estados es por exceso de gastos sociales, cuando está
ampliamente documentado que las deudas públicas han crecido de
modo desorbitado porque los gobiernos rescataron la banca con
cantidades milmillonarias. En España, un caso muy actual de
mentira, además de insoportable desfachatez, son las
declaraciones de portavoces del Partido Popular de ser el partido
que más actúa contra la corrupción política.
Los medios de comunicación (una base de la hegemonía cultural de
las élites) buscan sin embargo legitimar su discurso, ocultando sus
intereses reales con apariencia de objetividad y democracia. La
corrupción del lenguaje para mantener la hegemonía cultural de
esas élites sigue la pauta del nazi Goebbels: una mentira repetida 1
mil veces finalmente se considera verdad. La corrupción de las
palabras además se usa para deslegitimar todo lo que se opone a
este sistema capitalista, antidemocrático, injusto, insostenible y
suicida (porque lleva al desastre ecológico).

Palabras como democracia, soberanía, libertad o derechos sociales,


entre otras, se han vaciado de contenido por la acción de los
medios de hegemonía cultural y comunicacional de las élites y hoy
se entienden de forma sesgada e incluso contraria a su verdadero
significado. ¿Cómo se puede negar en nombre de la democracia en
una democracia verdadera el derecho a decidir del pueblo catalán
(o cualquier otro)? Y menos aún en nombre de la muy franquista
“unidad de España”. ¿Cómo se puede negar el derecho a decidir
cuando la democracia es precisamente eso, que el pueblo decida?
¿O acaso lo del poder del pueblo (que es lo que significa
democracia en griego) es un cuento chino?

Según Andrés Querol, la manipulación del lenguaje hoy no tiene


nada que envidiar a la que perpetró el Tercer Reich, por ejemplo. Un
ejemplo sería la utilización torticera del término “antisistema”,
convertido en máximo anatema por dirigentes y mercenarios de las
élites económicas. Fernández Buey explica que, si el sistema
capitalista es malo para la mayoría de la gente (como es evidente y
comprobamos cada día), lo lógico y justo es estar contra ese
sistema, ser antisistema. Pero al término se le atribuye miserable y
falsamente el significado de actuar con violencia y atentar contra los
intereses de todos.

No es cuestión académica. Si nos neutralizan por la manipulación y


corrupción del lenguaje, bloquean y reducen la conciencia crítica.
Manipulación y corrupción del lenguaje buscan ocultar, distorsionar,
disfrazar, manipular… para que todo continúe igual, pero parezca
que algo cambia.

Common questions

Con tecnología de IA

La excesiva exposición de los adolescentes a medios de comunicación como la televisión e Internet juega un papel crítico en su desarrollo cognitivo y emocional. Estos medios influyen en la percepción de la realidad, a menudo sustituyendo experiencias reales por estereotipos y contenidos negativos que distorsionan sus valores. La exposición repetida a violencia, temas superficiales y la presión del consumo pueden generar confusión y hábitos insanos, dificultando el desarrollo de un criterio crítico y sólidos principios personales. Padres y educadores deben guiar y mediar el consumo de estos medios para mitigar el impacto negativo .

La economía de oferta, en el contexto del consumismo, crea productos y servicios no necesariamente basados en demandas reales, sino en las necesidades artificiales generadas por el marketing y la publicidad. Esta estrategia desplaza la economía de demanda tradicional, donde los productos eran creados para satisfacer necesidades preexistentes. Como resultado, se induce a los consumidores a comprar más de lo que realmente necesitan, aumentando el consumo innecesario y desviando recursos del desarrollo de bienes que podrían responder a las verdaderas necesidades humanas y sociales .

La manipulación del lenguaje se utiliza por las élites para mantener su hegemonía cultural, cambiando o distorsionando significados para controlar la percepción pública. Al usar eufemismos o significados torcidos, como llamar "crecimiento negativo" a la recesión, controlan el discurso y disfrazan la realidad para que las masas acepten condiciones desfavorables como naturales. Esta corrupción del lenguaje legitima el dominio de las élites y bloquea la conciencia crítica, manteniendo la estabilidad de sistemas injustos bajo una apariencia de democracia y objetividad .

La manipulación publicitaria emplea técnicas emocionales y persuasivas para confundir a los consumidores, haciendo que confundamos deseos genuinos con necesidades artificiales. A través de mensajes sugerentes, la publicidad asocia productos con aspiraciones y emociones deseadas como juventud o éxito, lo que crea una percepción distorsionada de necesidades. Esta capacidad manipulativa se ve reforzada por la utilización de estereotipos y el constante bombardeo visual, lo que aumenta la dificultad de los consumidores para diferenciar entre lo que realmente necesitan y lo que han sido condicionados a creer .

Los medios de comunicación masiva, especialmente la televisión e Internet, contribuyen en gran medida a perpetuar el consumismo al moldear valores y creencias en adolescentes. La publicidad emplea estereotipos y la obsolescencia programada para crear una demanda constante de productos, mientras las emisiones repetidas de violencia y estereotipos distorsionan los valores de los jóvenes. Al considerarlos mercadería en la sociedad de consumo, estos medios envían mensajes que pueden confundirlos y promover hábitos insalubres, afectando su estabilidad emocional y social .

Las falsas necesidades son aquellas que no son indispensables para el individuo, creadas por el entorno cultural y social mediante estrategias de marketing que hacen creer a las personas que necesitan cosas ficticias, como un jabón con determinado aroma. Este tipo de necesidades resultan de una ideología consumista que sustenta el neoliberalismo, pues el sistema genera una demanda artificial a través de la publicidad que manipula las emociones para promover el consumo excesivo de productos innecesarios .

La 'obsolescencia programada' afecta negativamente la sostenibilidad tanto económica como ambiental. Esta práctica deliberada en el diseño de productos para que se vuelvan obsoletos o no funcionales después de un periodo determinado impulsa el consumo exacerbado y la sustitución frecuente de bienes, incrementando los niveles de producción y desecho de residuos. Económicamente, puede distorsionar el valor real de los productos y aumentar los costos para los consumidores al requerir compras más regulares, mientras que ambientalmente, contribuye a la degradación de recursos naturales y al aumento de contaminantes .

La comunicación abierta entre padres e hijos es esencial para enfrentar la influencia de los medios masivos sobre los adolescentes. Mantener un diálogo honesto y continuo puede ayudar a los jóvenes a discernir entre información beneficiosa y perjudicial. Los padres deben fomentar la discusión crítica sobre los mensajes que reciben sus hijos, enseñarles a diferenciar entre hechos y opiniones, y guiar su actividad en Internet. Esto no solo fortalece la relación familiar, sino que también equipa a los adolescentes con habilidades de pensamiento crítico, capacitándolos para navegar de forma saludable en un entorno mediático complejo .

El consumismo impulsado por la publicidad moderna genera un impacto negativo a nivel ecológico, al promover la compra constante de bienes, lo cual lleva a un uso insostenible de los recursos naturales. La obsolescencia programada y el afán de consumo impulsado por los medios resultan en producción excesiva de desechos, agotamiento de recursos y contribución al cambio climático, al alentar a las personas a adquirir productos nuevos en lugar de conservar y reparar lo existente .

Los medios masivos de comunicación son 'armas de doble filo' para la juventud ya que, por un lado, facilitan el acceso a información variada y la conexión global que fomenta la expansión del conocimiento. Sin embargo, también presentan riesgos significativos pues transmiten contenidos que muchas veces son manipulativos o nocivos. La exposición continua a estereotipos, violencia, y consumo superficial puede enturbiar la percepción de la realidad de los adolescentes, moldeando identidades basadas en valores frívolos y disociados de su entorno cultural auténtico. El equilibrio entre uso crítico y consciente de los medios y exposición indiscriminada es crucial para una formación de identidad sólida .

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