0% encontró este documento útil (0 votos)
628 vistas80 páginas

NOVENARIO

Este documento presenta un resumen de la obra de teatro "Novenario" en 9 cuadros. La obra cuenta la historia de Vicenta, una mujer que descubre que ha fallecido y que el rosario que se reza es para su descanso eterno. A través de los 9 cuadros/misterios del rosario, se muestran recuerdos de la vida familiar, conflictos entre los hijos, y el intento de Vicenta por liberarse y perdonar antes de descansar en paz.

Cargado por

Quina Artes
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
628 vistas80 páginas

NOVENARIO

Este documento presenta un resumen de la obra de teatro "Novenario" en 9 cuadros. La obra cuenta la historia de Vicenta, una mujer que descubre que ha fallecido y que el rosario que se reza es para su descanso eterno. A través de los 9 cuadros/misterios del rosario, se muestran recuerdos de la vida familiar, conflictos entre los hijos, y el intento de Vicenta por liberarse y perdonar antes de descansar en paz.

Cargado por

Quina Artes
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

NOVENARIO

Comedia en 9 cuadros.

Sinopsis: Vicenta de pronto descubre que ya está muerta, que el rosario que se
reza es para el eterno descanso de su alma. La obra se estructura en
nueve cuadros que son los de la novena del rosario, cada cuadro
subtitulado con un misterio a través de los cuales vemos la vida de la
familia, misma que Vicenta recuerda mientras escucha su novenario. La
hija mayor conciente de sus deberes, realista y responsable, tiene
conflicto con su madre por haberle reclamado el ser sobreprotectora con
el único hijo varón. Este sueña con ser artista, pero carece de talento. En
el fondo ambas mujeres se preocupan por lo mismo: el que el muchacho
siente cabeza y deje de soñar. Antonio, el padre, muerto un año atrás,
profundamente humano, viene por su esposa Vicenta para que descanse
en paz, pero ella no quiere irse hasta ver realizados a sus hijos. Debe
liberarse, y para ello tiene que perdonar. 11 personajes. 5 mujeres, 3
hombres 2 niñas y un niño.

Esta obra se estrenó en junio de 1991, en el teatro de Bellas Artes, con


el auspicio de la Universidad Autónoma de Chihuahua, con el siguiente
reparto:
Chole Rosa Ma. Sáenz
Vicenta Mireya Vidales
Chela Alma Jurado
Pola Dolores Olivas
Lola Guadalupe Alvarado
Chema Martín Amaro
Chole niña Gabriela Talavera
Chela niña Ana Luisa Talavera
Chema niño Pedro Limas
Antonio Miguel Rodarte
Gordo Delgado Mario Humberto Chávez
Dirección Manuel Talavera Trejo
Aistente de Dirección. Ilya Cazés Sancho
Producción Universidad Autónoma de Chihuahua

ÉPOCA ACTUAL.

LA ACCIÓN TRANSCURRE EN UNA CIUDAD DEL NORTE DE MÉXICO.

PRIMER DÍA: Misterios gozosos

Entra la madre muy despacio, como si acabara de despertar. Ve a Chole que está
en la cocina muy ocupara, y luego se sigue hasta una silla. Se sienta
cómodamente y con una gran actitud de satisfacción.
MADRE.- Aaaah! Si vieras qué bien dormí! Horas y horas. Soñé‚ que me
llevaban a misa y yo sentía una gran quietud... Una paz espiritual,
como diría el padre Miguel. Y luego desperté‚ como si nada, ni parece
que estuve tan enferma. Cualquiera hubiera dicho: se va a morir, esta
buena señora no pasa la noche. ¡ Y mírame aquí tan oronda! ¿Quién iba
a creerlo? ¡Me siento completamente curada! (PAUSA. ESPERA
ALGUNA REACCION DE CHOLE) Ya el padre Miguel me había
dicho: ten fe en Dios, ten mucha fe que buena falta te hace. ¡Quién iba a
decirlo! ¡Hasta cura me trajeron y mírame aquí tan tranquila!
(CHOLE SACA EL PAN DE UNA BOLSA DE PAPÁEL Y LO PONE
PACIENTEMENTE SOBRE UNA CHAROLA QUE COLOCARA
DESPUES EN LA MESA).
MADRE.- ¡Ay, Chole! ¡Qué sabroso se ve ese pan! Pero creo que esta vez
trajiste demasiados, como si fu‚ramos a tener visitas. CHOLE
PREPARA LA OLLA DEL CAFE.
MADRE.- Si vas a hacer café, ya sabes que me gusta con piloncillo y canela.
CHOLE PONE LA OLLA EN LA ESTUFA.
MADRE.- ¡Ay, qué agusto me siento! De veras. Ni parece que ayer estuve tan
enferma. El padre Miguel se va a sorprender y el doctor Merino. Ay,
hijita, me siento tan bien que me comería todo ese pan de un golpe.
(PAUSA. ESPERA RESPUESTA) Tienes que dejarle dos piezas a
Chema por si llega tarde, y un vaso de leche, ya sabes que a él le hace
mucho daño el café; y luego el pobre nada que haya ni qué comer a
media noche. ¡Demontres de muchacho! ¿Dónde andar ? (ESPERA
RESPUESTA) ¿Sabes qué horas son? CHOLE SALE SIN
CONTESTAR.
MADRE.- Chole, te hice una pregunta. (Pausa) ¡Ay Dios mío, estos hijos! Tanto
que se desvive una por ellos y así pagan. Tú sabes Jesús mío, de todo lo
que me he sacrificado por ellos. Navegar con tres hijos no es cosa fácil.
Y así de mala como me veía no desfallecí. Te agradezco, Señor, estos
nuevos bríos que me das, y te prometo emplearlos para llevar bien las
riendas de mi casa. Esta Chole desde chiquita me ha dado dolores de
cabeza, lo mismo que el hermano; pero él es hombre, y los hombres son
diferentes. Que un hombre llegue en la madrugada con una cuantas
copas, es natural; pero una mujer, que porque estaba estudiando con la
amiga, que porque los exámenes... no, no, no. No está bien. Gracias te
doy, Señor, por permitirme seguir entre mis hijos, pero ilumíname. Yo
ya no se cómo quitarle a Chole lo grosera, y a Chela lo pasguata.
(PAUSA) Chema está bien, así son los hombres, inseguros, inquietos.
Necesitan siempre de una mujer. ¡Pobrecitos de mi hijo, quiere ser
artista! ¡Ya encontrará una buena mujer que lo haga sentar cabeza!
(VUELVE CHOLE. LIMPIA LOS MUEBLES CON UN TRAPO)
MADRE.- Hace un momento te pregunté qué horas son.
VOZ DE CHELA .- ¡Chole, Chole, ayúdame!
CHOLE.- Ya voy. (Sale)
MADRE.- Contéstame siquiera, socarrona. ¡Majadera! ¡Siempre has sido una
majadera! ¡Esos bramidos que pegabas no eran m s que remordimientos
! (SE SORPRENDE) ¡Remordimientos!
CHELA.- (ENTRA CON UNA SILLA Y LA COLOCA JUNTO A SU
MADRE) Doña Pola me prestó cuatro.
CHOLE.- (CARGANDO OTRA SILLA) ¿No se te hace que son muchas?
CHELA.- No.
CHOLE.- ¿Para qué quieres tantas? Ni que fiera a venir una multitud.
CHELA.- Vale m s que sobren, tráete la otra. (SALEN)
MADRE.- Ay, mi Chelita, siempre tan trabajadora. ¿Para qué andar acarreando
sillas? ¿Iremos a tener fiesta? (VUELVEN CHELA Y CHOLE Y
ACOMODAN LAS SILLAS)
CHELA.- No, así no. Mejor ponlas contra la pared, ¿no te parece?
CHOLE.- Yo digo que así, para que quepan las del comedor.
CHELA.- A mi mamá no le gustó nunca que saquen las del comedor. Mejor las
de la cocina.
CHOLE.- Están bien feas, qué va a decir la gente
CHELA.- A lo mejor no vienen tantos, como tú dices.
CHOLE.- De todos modos.
MADRE.- Siempre has de dar la contra con tal de discutir con tu hermana. Déjala
que saque las de la cocina. Y díganme por favor qué relajo se traen.
CHELA.- (CARGANDO UNA SILLA DE LA COCINA) Estas está n bien.
CHOLE.- Bien feas. Ya ves cómo es doña Pola de criticona.
MADRE.- ¡Qué le hace!
CHELA.- No debería importarte tanto lo que dice esa señora.
MADRE.- ¡Eso es!
CHOLE.- Están muy sucias.
MADRE.- Ay, sí, tú. ¿De cuándo acá tan preocupona?
CHELA.- Les damos una limpiadita.
CHOLE.- Pues se las dar s tú, porque yo no pienso ayudarte. A ver a qué horas
terminas. (SALE)
CHELA.- ¡Cómo ser s! (MIRA LA SILLA. VA A LA COCINA)
MADRE.- Haces bien en poner las de la cocina. Luego, si vienen los amigotes de
tu hermana, me van a estropear las otras. (CHELA VUELVE CON UN
TRAPO Y UN RECIPIENTE CON JABON. EMPIEZA A LIMPIAR
LA SILLA)
CHELA.- está n bien puercas.
MADRE.- Ay, Chelita, qué pena me da que te pongas a limpiar esas sillas. Eres
como tu madre, infatigable. La otra salió como el papá testaruda como
ella sola. Ay, hijita, quisiera ayudarte, pero tú sabes que el doctor me
recomendó absoluto reposo. Y aunque ahora me siento muy bien, no es
bueno desobedecer al médico. (CHELA DEJA DE LIMPIAR LA
SILLA. AVIENTA EL TRAPO Y REGRESA LA SILLA A LA
COCINA).
CHELA.- Chole, está bien, tráete las del comedor.
MADRE.- Pero ¿Qué haces, pasguata? ¿Por qué siempre tienes que hacer lo que
tu hermana te ordena?
CHELA.- (MIRANDO AL CIELO) Perdóneme mamacita, pero creo que Chole
tiene razón.
MADRE.- ¿Qué dices? En fin, para tarugo no se estudia, en eso sí que no te
pareces a mí.
CHELA.- Tráelas que ya casi es hora.
MADRE.- ¿Y yo? ¿Acaso estoy pintada?
CHELA.- ¿Me oíste?
CHOLE.- (ENTRA CON UNA SILLA) ¿Verdad que son mejores estas?
CHELA.- Voy por otra (SALEN)
MADRE.- Pues yo no voy a permitir que traigan acá esas sillas si no me dices
ahora mismo para qué diablos las quieren. ¿Me oyes? (CHOLE SALE
POR OTRA SILLA AL TIEMPO QUE CHELA REGRESA). ¿Me
oyes? ¡Chela, vuelve esa silla a su lugar! En esta casa se respetan mis
órdenes. ¡Exijo que me den una explicación! (VUELVE CHOLE) ¡Deja
esa silla allá! (TOCAN A LA PUERTA)
CHELA.- (YENDO A ABRIR) Ya empezaron a llegar.
POLA.- Buenas noches, ¿se puede?
MADRE.- Claro que no se puede, es usted inoportuna.
CHOLE.- Buenas noches, pasen, pasen.
MADRE.- ¿Pero qué se traen ustedes?
LOLA.- Buenas noches.
MADRE.- No estoy dispuesta a recibir a estas inoportunas en mi casa. estamos
discutiendo un problema familiar.
CHOLE.- ¿Gustan un cafecito con pan?
POLA.- Al terminar, m'hijita, al terminar.
MADRE.- ¡Nomás eso me faltaba!
LOLA.- Yo creo que hace falta una imagen de la virgen de Guadalupe... digo.
MADRE.- ¡Qué está pasando aquí!
POLA.- Lola lo dice porque debemos pedirle a ella por la difuntita.
MADRE.- (A CHELA) ¿Qué dice esta mujer? ¡Hija, por favor, explícame! ¡Dios
mío, creo que ni me ve!
POLA.- Pero si no la tienen no importa. Prendan esa veladora.
MADRE.- (MUY PREOCUPADA) ¿Por qué no me hacen caso? ¿Por qué no
pueden verme?
CHOLE.- ¿Servir un retrato de ella?
CHELA.- está bien así. (PRENDE LA VELADORA)
MADRE.- Ay, Dios mío, estoy soñando.
LOLA.- Mañana podrías ponerla con unas florecitas.
CHELA.- Así ser .
LOLA.- Si no tienes virgencita, con una foto está bien.
CHELA.- ¿No ir a venir m s gente?
CHOLE.- No lo creo.
CHELA.- ¡Pobrecita mi mamá ! (SOLLOZA)
POLA.- De rodillas todas. (SE HINCAN) Por la señal de la santa cruz de
nuestros enemigos líbranos, Señor. (REZAN TODAS)
MADRE.- Esto es un sueño, una pesadilla. ¡Dios mío, ayúdame a despertar! ¡Oh,
señor! ¿Cu l fue mi pecado para recibir este castigo? No me abandones,
señor, no me abandones... Señor mío Jesucristo, Dios y hombre
verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser vos quien sois, y
porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos
ofendido... (SOLLOZA Y PROSIGUE MURMURANDO EL REZO).
POLA.- Abre Señor mi labios...
TODAS.- Y mi boca cantar tu alabanza.
POLA.- Acude, Oh, Dios, en mi ayuda.
TODAS.- Ven pronto, Señora a socorrerme.
POLA.- Gloria al Padre, gloria la Hijo, gloria al Espíritu Santo...
TODAS.- Así como era en un principio, por los siglos de los siglos, Amén.
POLA.- María, madre de gracia, madre de misericordia..
TODAS.- En la vida y en la muerte, ampáranos, gran señora.
POLA.- Primer misterio: La encarnación del Hijo de Dios. Padre nuestro que
Estás en los cielos, santificado sea tu nombre, hágase, Señor tu voluntad
así en la tierra como en el cielo.
TODAS.- El pan nuestro de cada día dánoslo hoy, y perdona nuestra ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden... (QUEDA
EL REZO DE FONDO)
MADRE.- Mi Chema... mi pobre Chema... mi pobre muchachito... ¿Por qué
pienso tanto en él?
(CAMBIO DE LUZ. ENTRA CHEMA MUY ENTUSIASMADO)
CHEMA.- ¡Mamá ! ¡Mamá !
MADRE.- Fíjese Mamá , que le regalé su retrato a Lucha Villa, el que le estaba
haciendo, ¿se acuerda?
MADRE.- Si, si, si...
CHEMA.- Se lo di con dedicatoria y todo. Le gustó mucho. Y ¿Sabe qué me
dijo?
MADRE.- ¿Qué cosa?
CHEMA.- Que me vaya a México, que ella puede relacionarme con gente
importante.
MADRE.- Y ¿Para qué todo eso?
CHEMA.- ¿Cómo que para qué? Pues para hacerme artista... para ser famoso.
Claro que yo le dije que no nada m s sé pintar, sino que quiero ser galán
de cine o de televisión.
MADRE.- ¡Ay, Chema!
CHEMA.- ¿A poco no le gustaría verme en el cine o en la tele, de galanazo?
MADRE.- Pero, tú...
CHEMA.- ¡Quiero hacer algo grande, jefa!
MADRE.- (SOLTANDO EL LLANTO) ¡ay, hijito!
CHEMA.- ¿Ahora, qué tiene? ¿Por qué llora?
MADRE.- Es que... cuando todavía no nacías... cuando estabas en mi vientre,
tuve un sueño. Un sueño que me dio mucho miedo.
CHEMA.- Pues qué soñó, jefa?
MADRE.- Soñé que un ángel venía hacia mí y me decía: Vengo a rezar contigo
Vicenta, porque vas a tener un hijo. Va a ser hombrecito y tenemos que
rezar mucho por él. Luego empezó a rezar y yo quería hacerlo, pero no
podía. Sentía las quijadas trabadas. Y quería llorar porque no podía
rezar, y me angustiaba... y desperté soltando el llanto.
CHEMA.- ¿Y ese cuento a qué viene?
MADRE.- Espérate, ya lo ver s: Se lo platique a mi comadre, porque tu papá
entonces andaba en el otro lado. No te preocupes, me dijo eso es buena
señal. Tu hijo va a ser hombrecito, y va a ser un gran hombre, por eso
debes rezar por él. Y luego insistió en que ella debía bautizarte y...
CHEMA.- (INTERRUMPIENDO) ¿Entonces, porqué llora? ¿No
cree que yo puedo ser grande? ¿Un gran hombre, como dijo mi
madrina?
MADRE.- Sí, pero nunca imaginé que quisieras ser artista y que tuvieras que irte
de mi lado. Ahora que me dices que quieres hacer algo grande, hasta me
dan escalofríos. ¿De veras quieres irte a México?
CHEMA.- Si tengo buen porte, m s o menos soy carita, toco un poco la guitarra y
hasta pinto, no creo que no me vaya bien. ¿Usted qué dice?
MADRE.- Que siento un vacío en el estómago.
CHEMA.- Bueno, ahí la dejo para que lo piense. Voy con los muchachos del
conjunto a platicarles. Va a ver que ellos me van a decir que me vaya,
que no sea tarugo. (SALE). CAMBIO DE LUZ.
TODAS.- Santa María, Madre de Dios, ruega señora por nosotros los pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.
POLA.- Gloria al padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo...
TODAS.- Así como era en un principio, por lo siglos de los siglos, amén.
POLA.- María, Madre de gracia, Madre de misericordia...
TODAS.- En la vida y en la muerte, ampáranos gran señora.
POLA.- Segundo misterio: La Visitación de la Santísima Virgen a su prima
Santa Isabel. Padre nuestro:
TODAS.- Padre Nuestro que Estás en los cielos... (QUEDA DE FONDO)
MADRE.- Pobrecito de m'hijo, no ha encontrado su camino. Pero mi comadre
siempre estuvo segura de que mi sueño era una señal. A lo mejor, si se
hubiera quedado en México... La verdad es que desde chiquito fue
bueno para el teatro... desde chiquito... (CAMBIO DE LUZ. ENTRAN
EN ESCENA CHOLE Y CHELA NIÑAS)
MADRE.- Apúrense, niñas, se les va a hacer tarde... ¿Y su hermano?
CHOLE NIÑA.- No quiere levantarse.
MADRE.- ¿Ah, No? ¡Chema!
CHELA NIÑA.- Dice que no quiere ir a la escuela.
MADRE.- Pero, ¿Cómo que no? ¡Ándale, Chema!
CHOLE NIÑA.- Dice que está malo.
CHELA NIÑA.- Yo creo que porque se comió todas las galletas anoche.
MADRE.- Cómanse su huevo que les va a enfriar.
CHELA NIÑA.- ¿No hay choco?
MADRE.- Se acabó.
CHELA NIÑA.- Uuuuh, qué chiste.
CHOLE NIÑA.- ¡Ya faltan diez minutos!
MADRE.- Apúrate, muchacho o te levanto a cintarazos.
CHELA NIÑA.- Yo creo que sí está enfermo.
CHOLE NIÑA.- Es puro cuento. (APARECE CHEMA NIÑO CON UNA
MANO APOYADA EN EL ESTOMAGO. AVANZA
DIFICULTOSAMENTE, CON GRAN GESTO DE DOLOR Y A
PUNTO DE SOLTAR EL LLANTO).
MADRE.- ¿Que tienes?
CHEMA NIÑO.- Me duele mucho.
CHELA NIÑA.- Es por las galletas, mamá
MADRE.- Usted acabe de almorzar. Debes haberte empachado. SACA
UNA BOTELLA DE ACEITE Y LE DA UNA CUCHARADA)
Traga, ¡traga! (PAUSA. CHEMA TRAGA HACIENDO
GESTOS.)
CHEMA.- ¿No me va a dar mi soda de naranja?
MADRE.- Ahora no hay. Ve a acostarte. Ahorita veremos si no te curas.
CHEMA NIÑO.- (Lloriqueando) De veras me duele mucho. (SALE)
CHOLE NIÑA.- (A CHELA APARTE) Creía que le iban a dar soda.
MADRE.- Y ustedes niñas, a la escuela. (LAS NIÑAS COGEN SUS
LIBROS Y SALEN APRESURADAS. CAMBIO DE LUZ)
POLA.- Tercer misterio: El nacimiento del hijo de Dios. padre nuestro
que Estás en los cielos... (EL REZO SE VA PERDIENDO AL
TIEMPO QUE SE HACE EL OSCURO).

SEGUNDO DÍA: Los misterios dolorosos.

LAS MUJERES REZAN EL ROSARIO.

POLA.- Cuarto misterio, Jesús con la cruz a cuestas. Padre nuestro.


TODAS.- Padre nuestro que Estás en los cielos, santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino, el pan nuestro de cada día dánoslo hoy y
perdona nuestras ofensas... (Sigue de fondo.)
MADRE.- Perdóname señor, como yo he perdonado a los que se convirtieron en
mi cruz... la cruz que llevé a cuestas como madre y como esposa.
(CAMBIO DE LUZ. LA MADRE EN LA COCINA.)
MADRE.- Antonio, ya está listo tu desayuno.
VOZ DE ANTONIO.- Estoy buscando qué ponerme.
MADRE.- Te planché la camisa azul y el pantalón de caqui, está n sobre la silla.
ANTONIO.- Esos no me sirven. voy a trabajar.
MADRE.- Llévate encima el overol. Ay, estos hombres tan inútiles. todo les
tiene uno que hacer. Y luego se ponen de mal genio por que no está n
las cosas que ellos quieren. (Sube la voz) Te voy a poner unos burritos
en la lonchera. (Para sí misma) A ver si le gustan, es tan fregón. Dios
mío, y qué le pongo en el termo. Bah, que se compre una soda. (Entra
Antonio).
ANTONIO.- (Trae puesto el overol) ¿De qué son los burritos?
MADRE.- De huevo con chorizo. No te hice tus tortas porque todavía no abren la
tienda.
ANTONIO.- Y ¿Qué voy a almorzar?
MADRE.- Chilaquiles. Me imagino que con la crudota que traes, te van a caer
bien.
ANTONIO.- No ando crudo.
MADRE.- Y ¿Qué hiciste anoche?
ANTONIO.- Estuve jugando domino con los amigos.
MADRE.- Mmmh, como ni siquiera dormiste conmigo, creí que...
ANTONIO.- (Cortándola) Llegué a la una y me acosté en el sofá para no
molestarte.
MADRE.- ¿Quieres más chile?
ANTONIO.- No, está bien así.
MADRE.- Te Estás desvelando mucho. Antonio. No se cómo aguantas en el
trabajo. Tarde o temprano vas a sufrir las consecuencias. Y Chema ya
está tomando tu ejemplo. Todos los días llega después de la media
noche.
ANTONIO.- Sabes que anda trabajando con el Gordo Delgado.
MADRE.- Pues no me gusta ese trabajo. Y me preocupa mucho, porque ahora
que se vaya a México, no va a haber quién le ponga freno.
ANTONIO.- ¿Que se va a México?
MADRE.- ¿Ves? no siquiera te enteras de los planes de tus hijos.
ANTONIO.- ¿Cuándo se va?
MADRE.- Nomás eso se te ocurre. ¿Y no quieres saber a qué va?
ANTONIO.- Siempre le ha gustado la artisteada, supongo que a probar suerte.
MADRE.- Deberías hablar con él. Yo no quiero que se vaya, allá se echar a
perder.
ANTONIO.- No necesita irse a México para echarse a perder. Me voy.
MADRE.- No hemos acabado de discutir.
ANTONIO.- Se me está haciendo tarde.
MADRE.- Nunca quieres escucharme...
ANTONIO.- ¡Ya, ya! (Sale)
CAMBIO DE LUZ.
POLA.- Quinto misterio, La Crucifixión y muerte de nuestro Divino Salvador.
PADRE nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga
a nosotros tu reino, el pan nuestro... (SIGUE EL REZO). ENTRARON
CHEMA Y EL GORDO DELGADO FURTIVAMENTE HASTA LA
COCINA. LOLA LOS ADVIERTE Y SE DISTRAE OBSERVANDO
LO QUE HACEN ELLOS. POLA DA UN MANOTAZO A LOLA Y
SIGUE REZANDO. LAS VOCES DE CHEMA Y EL GORDO SE
EMPALMAN CON LOS REZOS.
CHEMA.- Llégale al pan nuestro de cada día, gordo.
GORDO.- Órale. ¿Tienes lechita?
CHEMA.- Claro
POLA.- Sht.
GORDO.- Es que me hace daño el café.
POLA.- Más respeto por el rezo, jovencitos.
GORDO.- Perdone, señora.
MADRE.- Pobre gordo, no se porqué, pero nunca pudo caerme bien. Y qué pena
que ni siquiera después de muerta puedo verlo con buenos ojos. Pero
m s gordo me cayó cuando convenció a Chema de largarse a México.
Gordo metiche. Chema nunca se dio cuenta, pero yo lo escuché todo.
Por eso me cae tan gordo. Seguro que es por eso. El puso los clavos
para crucificarme. Ay, santa virgen de Guadalupe, perdóname pero no
puedo seguir en mi novenario, estando el gordo Delgado aquí, se me
hace amarga la boca. (Sale) CAMBIO DEL LUZ. EL GORDO
ESCUCHA MÚSICA PLACENTERAMENTE. CHEMA LO
OBSERVA COMO EMBOBADO. ES MÚSICA DE TROMPETA
QUE SE DEJA ESCUCHAR POR UNOS INSTANTES.
CHEMA.- ¿Cómo la ves gordo?
GORDO.- Espérate, hombre, Déjame escuchar. (LE SUBE EL VOLUMEN)
GORDO.- (DESPUÉS DE UNA PAUSA) A poco no quedó bien padre.
CHEMA.- Te luciste, eres muy bueno.
GORDO.- A'i Nomás. (ESCUCHAN OTRO RATO) Tararaiii, tariurara.
CHEMA.- Dime pues, gordo, cómo la ves...
GORDO.- ¿Qué cosa? ¿Qué cosa?
CHEMA.- La proposición de Lucha Villa.
GORDO.- Sí hombre, está bien, cásate con ella.
CHEMA.- No me cotorrees, Delgado.
(EL GORDO SIGUE ESCUCHANDO, SIN HACER CASO)
GORDO.- (Emocionado) ¡Oye Nomás eso!
CHEMA.- Está suave.
GORDO.- Está suave, Nomás eso se te ocurre.
CHEMA.- No, cómo crees, ya sabes que me gustan tus arreglos.
GORDO.- Esto no es un arreglo, es una composición completa.
CHEMA.- Oh, bueno, sí, perdón.
GORDO.- Y qué te propuso Lucha Villa.
CHEMA.- ¿Ya ves? Ni caso me hiciste.
GORDO.- Me dejaste oír en tu aparato mi música, ¿no?
CHEMA.- Pues... sí.
GORDO.- Entonces no me hables cuando estoy concentrado. Me distraes.
(APAGA EL APARATO) Mejor lo oigo con mi mamá . A ti no te
interesa.
CHEMA.- No, no, ponlo.
GORDO.- No, de veras, es que ya es muy tarde y a lo mejor tu jefa se molesta.
CHEMA.- No hombre, mi mamá está bien dormida. Si quieres al rato la
escuchamos toda; pero primero Déjame que te cuente.
GORDO.- Déjame que te cuente, moreno. Déjame que te diga la gloria...
CHEMA.- Oh...
GORDO.- A ver, a ver, cuéntame tus penas.
CHEMA.- No son penas... es lo de Lucha Villa.
GORDO.- Te hizo proposiciones, ¿Verdad, muñeco?
CHEMA.- Hombre.
GORDO.- Le pintaste un retrato y se sulibelló.
CHEMA.- Se lo obsequié y... sí le gustó mucho...
GORDO.- Y quiere que le pintes muchos.
CHEMA.- Caray contigo.
GORDO.- Ah, ¿No es eso? ¿Tampoco lo del matrimonio?
CHEMA.- No, hombre, quiere que me vaya a México.
GORDO.- ¡Ten mucho cuidado! Quién sabe cu les sean sus intenciones.
CHEMA.- Ella dice que puede conectar.
GORDO.- ¡Conectar! ¿Ya ves? ¡Te lo dije!
CHEMA.- No seas payaso. Conectar con gente importante.
GORDO.- (Ríe) Y ¿Cómo te verías?
CHEMA.- Hombre, Déjame hablar... Si me voy a México...
GORDO.- ¡No te vayas! ¿Qué sería de tu pobre madre sin ti?
CHEMA.- Mira, gordo, si ella me ayuda, yo podría entrar a la televisión... al
cine... me metería a estudiar en una academia y podría dedicarme a
hacer retratos. No creo que se me cierre el mundo.
GORDO.- Pues, vete.
CHEMA.- ¿Cómo la ves?
GORDO.- ¿Sí, hombre, vete, qué tanto la piensas?
CHEMA.- Es que si me quedo aquí...
GORDO.- Sí, hombre, vete a México. Aquí no la vas a hacer nunca. ¿Qué vas a
hacer en este rancho? Porque eso es, un ranchote grandote, en donde a
nadie le importa que tú seas artista. (Pone la música). Es más... aquí
nadie reconoce a los artistas. Aquí no eres más que un simple
aficionado.
CHEMA.- Me puedo llevar tus canciones y buscar quién las grabe. Alguien que
sea famoso, para que peguen.
GORDO.- Eso es... (Se queda oyendo su música, como ensimismado).
CAMBIO DE LUZ.
LA MUJERES FINALIZAN EL ROSARIO:
POLA.- Las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios. descansen
en paz.
TODAS.- Así sea. ¡Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar y la
Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, concebida en
gracia, sin pecado original desde el primer instante de su ser natural
para ser Madre de Dios, señora y abogada nuestra, así sea.
POLA.- ¡Ave María Purísima!
TODAS.- ¡Sin pecado concebida!
POLA.- Ay Dios mío, se me entumieron las rodillas. (Viendo a Chema)
Chema, ¿A qué horas llegó usted?
CHEMA.- Hace un momento, señora.
POLA.- ¿Cómo le va, Delgado?
GORDO.- Bien, señora, gracias.
POLA.- ¿Está sabroso el pan?
GORDO.- Como ahora no tuvimos tocada, nos dio hambre más temprano.
CHEMA.- ¿Usted gusta, señora?
CHOLE.- Ándele, doña Pola, acérquese a la mesa.
CHELA.- Antes de que se enfríe el café. (LOLA SONRIE A CHEMA)
POLA.- Ay, sí, m'hijita, porque siento hasta latido de hambre. (Los dos
hombres se retiran de la mesa y pasan a la sala). A ustedes no los vi
rezar.
LOLA.- Llegaron al final del rosario.
CHEMA.- No quisimos interrumpir.
POLA.- Haces mal, chemita, tienes que rezar por el descanso eterno de tu
difunta madre.
CHOLE.- Tome usted el pan que guste. Mientras le sirvo su café.
CHELA.- Aquí hay mantequilla.
LOLA .- ¡Ay, no! A mí me salen espinillas.
CHELA.- ¿Usted, doña Pola?
POLA.- Yo sí quiero. (COMEN EN SILENCIO. EL GORDO Y CHEMA
OBSERVAN EL RETRATO DE LA MADRE).
CHEMA.- Me quedó bien, ¿Verdad?
GORDO.- Pues... sí. Se parece.
CHEMA.- Lo hice en un sólo día.
GORDO.- Muy bien.
CHEMA.- Quiero hacerle otro a mi papá , para ponerlos juntos.
GORDO.- Es buena idea.
CHEMA.- Tan chula mi jefita.
GORDO.- (Ahogando un sollozo) ¡Pobrecita señora! (Se agarra de los cabellos
porque ya no puede más) Aaaah... Aaaah...
CHEMA.- ¿Qué tienes?
GORDO.- Ella nunca me quiso. Nunca, nunca, nunca...
CHEMA.- Cálmate gordo. (LAS MUJERES LO MIRAN SORPRENDIDAS).
GORDO.- Nunca me tragó. Y no creo que haya sido Nomás por gordo. (Llora
más y golpea con su puño el sillón) Por qué... si yo nunca le hice nada,
te lo juro. Y yo sí la quería mucho... La quería mucho.

OBSCURO.

TERCER DIA. Loa misterios gloriosos.

EL ROSARIO ESTA AVANZADO. LAS MUJERES REZAN


MONOTONAMENTE.
POLA.- (REPRIMIENDO UN BOSTEZO) Quinto misterio: Coronación de
nuestra señora como reina del cielo y tierra. Padre nuestro que Estás en
los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase
tu voluntad en la tierra como en el cielo...
LOLA.- (Encima su texto en el rezo de Pola) Y ¿Qué le pasó ayer al Gordo?
CHELA.- No sé, parece que él cree que mi mamá no lo quería...
POLA.- El pan nuestro... el pan nuestro... ¡Niñas!
TODAS.- El pan nuestro de cada día dánoslo hoy y perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes
caer en tentación, y líbranos de todo mal, amén.
POLA.- Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita
tú entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
LOLA.- (Empalmada en el rezo de Pola) Qué chistoso: tamaño hombresote
llorando. Nunca me lo hubiera imaginado.
CHELA.- Es bien llorón.
CHOLE.- (LLAMANDO LA ATENCIÓN A CHELA Y LOLA) ¡Santa María...
!
TODAS.- ... ¡Madre de Dios! Ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la
hora de nuestra muerte, amén.
POLA.- (A LOLA) Vas a ver cuando lleguemos a la casa. Dios te salve María,
llena eres de gracia el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
TODAS.- Santa María, Madre de Dios, ruega Señora por nosotros los pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.
POLA.- Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo bendita tú
eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
TODAS.- Santa María, Madre de Dios. Ruega Señora por nosotros los
pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.
POLA.- Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita
tú eres entre todas las mujeres... y bendito es el fruto de tu vientre,
Jesús.
LOLA.- (Mientras Pola reza) El sí quería a tu mamá , hasta se robó unas flores
para ella. ¿Te acuerdas?
CHELA.- Todos los días de la madre hacía lo mismo, Hasta que...
POLA.- (PELLIZCANDO A LOLA) ¡Reza, niña, reza!
CAMBIO DE LUZ. ENTRA ANTONIO A ESCENA.
ANTONIO.- ¿No te has acostado?
MADRE.- No me puedo dormir. Estoy completamente sola en toda la casa.
¿Cómo voy a dormirme si Chema no me ha mandado ni una tarjeta
desde que se fue, ni por ser día de la madre? Y mis hijas quien sabe
dónde andarán a estas horas de la noche.
ANTONIO.- Se fueron a llevar gallo, lo sabes muy bien.
MADRE.- A mí no me dijeron nada.
ANTONIO.- Se entiende, mujer, se entiende, te quieren dar una sorpresa. Ay
Vicenta, cómo te gusta hacer dramas.
MADRE.- Vienes tomado, ¿Verdad?
ANTONIO.- Qué, qué, qué, quién... A mí nadie me toma. Yo me tomé unas
copas. Poquitas Nomás para celebrar el diez de mayo. Me eché cuatro a
tu salud.
MADRE.- A mi salud. Pero si Estás acabando conmigo. ¿No te das cuenta?
Desde que se fue Chema, hace seis meses, no puedo dormir. Y cada día
estoy más mala.
ANTONIO.- Lo tuyo son puros nervios, no tienes nada.
MADRE.- El doctor Merino me mandó a que me haga unos análisis.
ANTONIO.- Y vas a ver que no te va a salir nada. Puros nervios. Te digo que
son puros nervios.
MADRE.- Sí. Los dolores que siento han de ser imaginarios, ¿verdad?
ANTONIO.- Mira, si te tomas una copita de tequila, te vas a sentir muy bien.
MADRE.- ¡Estás loco!
ANTONIO.- Te digo que sí. Ándale, te la voy a servir y yo me tomo otra
contigo.
MADRE.- No seas terco, Antonio.
ANTONIO.- Te vas a relajar, te vas a poner contenta, y cuando lleguen tus hijas
con el gallo, hasta te va a dar por cantar. Te lo digo yo, que sé de estas
cosas.
MADRE.- No me la voy a tomar.
ANTONIO.- Una nada más. De veras te hará bien.
MADRE.- El veneno no puede hacerle bien a nadie.
ANTONIO.- Esto no es veneno. Es la pura vida. Salud.
MADRE.- Te digo que no.
ANTONIO.- ¡Órale!
MADRE.- No señor. Estoy tomando medicinas.
ANTONIO.- Todos los medicamentos hacen daño.
MADRE.- No seas mentiroso.
ANTONIO.- Yo por eso no voy con los doctores.
MADRE.- Allá tú.
ANTONIO.- Los medicamentos son pura droga.
MADRE.- No todos.
ANTONIO.- ¿No quieres tomarte una copita conmigo?
MADRE.- No.
ANTONIO.- Nomás una.
MADRE.- No. No quiero.
ANTONIO.- No me desaires, Vicenta.
MADRE.- Pero ¿por qué tengo que tomar?
ANTONIO.- Por ser un día especial.
MADRE.- ¿Me vas a desairar?
MADRE.- Es que...
ANTONIO.- ¿Me vas a desairar?
MADRE.- Esa cosa es demasiado fuerte para mí, ¿quieres que me ahogue?
ANTONIO.- Lo mezclamos ahora mismo, no faltaba más. (VA A LA COCINA
SACA BOTELLAS Y SE PONE A PREPARAR LA BEBIDA
MIENTRAS HABLA) No faltaba más. Ahorita vas a ver qué sabroso
va a quedar y qué contenta te vas a poner.
MADRE.- Mejor te preparo la cena.
ANTONIO.-Ya me cené unos tacos. Y encargué menudo para que en la mañana
no tengas que levantarte a darnos de almorzar. Y para medio día,
compraremos unos pollos. No harás comida para que te la pases como
una reina. Ya está . Pruébalo y verás.
MADRE.- Ay, Antonio, contigo no se puede.
ANTONIO.-¿A dónde vas?
MADRE.- Al baño.
ANTONIO.-¿Me vas a desairar? Vicenta, ¿me vas a desairar? (SALE TRAS
ELLA. CAMBIO DE LUZ).
TODAS.- Las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios,
descansen en paz. Así sea.
POLA.- Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar y la
inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, Concebida en
Gracia, sin pecado original, desde el primer instante de su ser natural,
para ser Madre de Dios, Señora y Abogada nuestra.
TODAS.- Así sea.
MADRE.- (EMPALMADA EN EL REZO) Me van a perdonar que no me quede
a acompañarlas al cafecito con pan, pero acaba de ocurrírseme una
buena idea: voy a ver qué es lo que anda haciendo Chema. Ya sé que
debí haberlo hecho desde antes; pero nunca es tarde. ( AL OIDO DE
POLA ) Eso mismo deberías hacer tú cuando tu Lolita se va a los
bailes. (POLA PERCIBE LEVEMENTE LA PRESENCIA DE
VICENTA. SE SOBRESALTA UN POCO Y VOLTEA PARA LOS
LADOS. LA MADRE SALE).
POLA.- ¡Ave María Purísima!
TODAS.- Sin pecado concebida.
CHOLE.- (DESPUÉS DE UNA PAUSA) Ahora sí pueden platicar, niñas.
POLA.- Hablaron mucho, muchachitas, y eso no está bien. Es una falta de
respeto. ¿Te imaginas, Chela, lo que pensaría tu madre si te viera? A lo
mejor te está observando y tú no rezaste con devoción.
LOLA.- Yo sólo dije dos palabras.
CHOLE.- Se estaban riendo del Gordo Delgado.
LOLA.- Ay, no, no nos reímos.
POLA.- Eso no debe ser. Si doña Vicenta anda penando, le van a hacer daño
con su falta de devoción.
LOLA.- ¡Ay, mamá , no exageres!
POLA.- Mañana mismo te vas a confesar, ¿oíste?
CHOLE.- (A Chela) ¿Ahora te vas a poner a llorar?
POLA.- Debe estar arrepentida por su comportamiento. (LE ACARICIA EL
PELO A CHELA) está bien, Chelita, les perdonamos su falta. Ya no
llores. Es que son muy inquietas, criaturas. Hablan como cotorritas y
nos distraen. Así no tiene validez el rosario.
CHOLE.- Bueno, llegó la hora del café.
POLA.- Ay, no m'hijita. Ya es muy tarde. Aquel hombre debe de estar
impaciente. Mejor mañana. Pero debemos empezar más temprano. Dios
mío es tardísimo. Vámonos, Lola.
LOLA.- Me quiero quedar un rato, ¿me dejas?
POLA.- No te has portado muy bien que digamos.
LOLA.- Nomás un ratito.
POLA.- No, estás castigada.
LOLA.- Ay, mamá , un ratito... yo sí quiero tomar café.
POLA.- Para eso sí estás puesta, verdad.
CHOLE.- Déjela. Nosotras la llevamos al rato.
LOLA.- Ándale. Y te prometo que mañana me confieso.
POLA.- está bien. Pero no más de media hora. Ahí se las encargo. (A CHELA)
Y tú ya no estés triste, mi niña. Mañana rezarán con mayor devoción y
verás qué bien se van a sentir. Y tu madre, dondequiera que esté, te lo
agradecerá. Que Dios las bendiga.
CHOLE.- Buenas noches, señora. (SALE POLA)
LOLA.- Bueno, y ahora ¿Qué hacemos?
CHOLE.- Vamos a cenar.
CHELA.- Yo no tengo hambre.
CHOLE.- ¿Cómo que no tienes hambre?
CHELA.- Ay, no te pongas chiple, ¿eh? Conmigo no va eso.
LOLA.- Es que mi mamá es muy regañona.
CHOLE.- Estaban hablando mucho.
LOLA.- Dos o tres cosas que dijimos.
CHOLE.- De todos modos.
LOLA.- Estás sentida por lo que dijo mi mamá , ¿verdad?
CHELA.- No.
LOLA.- Si, es por eso. No le hagas caso. Así es ella.
CHOLE.- Tómate aunque sea un vaso de leche.
CHELA.- Yo no lloré por lo que dijo doña Pola.
LOLA.- ¿No?.
CHOLE.- Entonces ¿por qué?
CHELA.- Por que sí.
CHOLE.- Ay sí, por que sí.
CHELA.- Lloré por mi mamá ... Porque la extraño... Por que
yo... yo... quisiera que estuviera viva.
CHOLE.- Pues no parece, estaban chacoteando.
LOLA.- Nos estábamos acordando de cuando le trajimos gallo. Cuando el
gordo se robó unas flores para ella. El pobre quería caerle bien.
CHOLE.- Y todo lo que vino después nomás por las dichosas flores.
LOLA.- Se puso fea la cosa, ¿verdad? Pero yo creo que sí lo quería, o lo
estimaba un poco.
CHOLE.- No qué. A mi mamá nunca le cayó bien. Sobre todo porque animó a
Chema para que se fuera a México, y por lo de las flores. ¿Quieres café
o leche?
LOLA.- Un cafecito con leche me caería bien.
CHOLE.- Ahí está el pan. Ándale, Chela, toma aunque sea leche.
LOLA.- Yo misma me lo preparo.
CHOLE.- A mi mamá le gustaba mucho el café de olla.
LOLA.- Ay no, ¿ese que le ponen no sé cuántas cosas?
CHELA.- A mí también me gusta. Pero Chole ya no quiere hacerlo.
LOLA.- Así es que nunca lo quiso. Pobre gordo. A mí sí me cae muy bien. Es
tan vaciado.
CHOLE.- A mí se me hace que lo de anoche era puro teatro.
LOLA.- No. Sí estaba llorando de a de veras.
CHOLE.- Si lo viera mi mamá . Ándale Chela, tómate tu leche.
LOLA.- Si lo viera la conmovería. Yo creo que ya de muerta uno perdona todo.
Se le olvidan las cosas y aprende a querer a los demás.
CHOLE.- Quien sabe.
CHELA.- ¿Tú crees en eso, Chole?
CHOLE.- ¿Qué cosa?
CHELA.- Que los muertos pueden vernos.
CHOLE.- Pues, no sé. Hay gente que asegura haberlos visto en pena.
CHELA.- ¿Crees que mi mamacita anda en pena? ¿Crees que le sirva de algo
que nosotros le recemos?.
CHOLE.- ¿Cómo puede uno saberlo?
CHELA.- Pero ¿Cree?
CHOLE.- Ay, Chela, qué preguntas haces.
CHELA.- Es que quiero saber.
LOLA.- No se trata de saber sino de tener fe.
CHOLE.- Pues yo por si sí o por si no, de todos modos le rezo.
CHELA.- ¿Por qué nos tenemos que morir?
CHOLE.- Pues porque así debe ser.
CHELA.- Pero ¿Por qué? ¡Yo no quiero tener hijos!
CHOLE.- No digas tonterías.
CHELA.- ¿Para qué? ¿Para morirme y dejarlos solos?
LOLA.- Si no tienes hijos, entonces sí te vas a quedar muy sola.
CHELA.- Nosotros ya estamos solos. Hace un año mi papá , y ahora mi mamá .
LOLA.- No estás sola. Tienes a tus hermanos, tienes amigos.
CHOLE.- Eso es cierto, Chela.
CHELA.- Tú al rato te casas y...
(ENTRA CHEMA. TRAS EL VUELVE EL FANTASMA DE LA MADRE)
CHEMA.- Qué onda, chavas, ¿ya acabaron de rezar?
CHOLE.- ¿No trabajaron hoy?
CHEMA.- Tuvimos puro ensayo. ¿Ya rezaron?
CHOLE.- Claro, si ya es tarde.
LOLA.- ¿Por qué no trajiste al gordo Delgado?
CHEMA.- Por que andaba de mal genio.
CHELA.- Nos estábamos acordando de él.
LOLA.- ¿Quién andaba de mal genio? ¿él o tú?
CHEMA.- El. Yo siempre ando contento. (A CHOLE) Oye, carnalilla, tengo
hambre. Se me antojan unas tortillas de harina como las que hacía mi
jefa.
CHOLE.- Pues háztelas.
CHEMA.- ¡Aaah, cómo ser s gacha! ¡Házmelas tú, yo no se hacerlas!
CHOLE.- Ahí hay pan y leche.
MADRE.- Hazle sus tortillas, Chole. Tú prometiste...
CHELA.- Yo te las puedo hacer.
CHOLE.- Lo que pasa es que no hay harina. Si mañana compras, yo te las hago.
CHEMA.- No tengo dinero.
CHOLE.- Dile a Delgado que te pague.
CHEMA.- Hasta el sábado tendremos chamba.
CHOLE.- Entonces el sábado te las hago.
MADRE.- ¡Santo cielo, ésta Chole nunca cambiará! Tanto que les encargué a mi
hijo.
LOLA.- ¿El sábado me puedes llevar al lugar donde tocan?
CHEMA.- Con mucho gusto.
MADRE.- Ten cuidado, hijo, no te dejes engatuzar.
LOLA.- Dicen que se pone bien suave.
CHEMA.- Uuuh, Sí, padrísimo. El gordo y yo hacemos un esquech y le ponemos
mucha salsa. Además, entre canción y canción el Gordo cuenta chistes,
baila, hace magia y se cotorrea de todo mundo. Pero lo más sabroso es
cuando se avienta sus solos de trompeta. La gente guarda silencio y deja
de bailar para escucharlo. Y luego nos aplauden a rabiar. Es bien bueno
el Gordo.
LOLA.- ¡Qué suave! ¡Qué suave! Yo quiero ir.
MADRE.- ¡No!
CHEMA.- El sábado te llevo.
LOLA.- ¿De veras?
CHEMA.- Claro.
MADRE.- Hijas, hijas, no lo dejen solo con esta coscolina.
LOLA.- ¿No me estás cotorreando?.
CHEMA.- ¿Cómo crees?
CHOLE.- ¿Por qué no invitas a Chela también?
MADRE.- ¡Eso!
CHELA.- Nosotras no podemos andar en bailes. Tenemos luto.
MADRE.- ¡Ay, esta niña!
LOLA.- ¿Y me vas a sacar a bailar?
MADRE.- Olvídate del luto, tienes que cuidar a Chema.
CHEMA.- ¿No te animas a ir, Chela?
CHELA.- No.
MADRE.- Di que sí, di que sí.
CHOLE.- No vas a hacer nada malo, Chela.
MADRE.- ¡Claro!
CHELA.- De todos modos yo no me sentiría bien. Se acaba de morir mi mamá .
¿cómo voy a andar en bailes?
MADRE.- No importa, mi hijita.
CHELA.- Te imaginas lo que diría si me viera?
MADRE. !Te diría lo que estoy diciendo, pasguata!
CHELA.- No. No está bien.
CHEMA.- Piénsala, de aquí al sábado.
LOLA.- Pero si no va ella, de todos modos vamos tú y yo.
CHEMA.- Y Chole.
MADRE.- ¡Muy bien!
CHOLE.- No. Yo tengo otros planes.
MADRE.- ¡Otra!
LOLA.- Bueno, pero a mí sí me llevas.
CHEMA.- Seguro.
MADRE.- No lo dejen solo con esa mosca muerta.
LOLA.- ¿Y me vas a sacar a bailar?
CHEMA.- Ya veremos.
CHOLE.- Bueno, creo que ya es hora es encaminar a Lola.
CHEMA.- ¿Ya te vas? Si quieres yo te llevo.
CHOLE.- Ya le dije a doña Pola que la íbamos a llevar Chela y yo. Vamos,
Chela.
CHEMA.- Yo las acompaño.
MADRE.- Y yo también.
LOLA.- (Mientras van saliendo) Oye Chole, pero cuéntame qué pasó después
del gallo. Yo no entiendo cómo estuvo todo. (APAGAN LA LUZ AL
SALIR. INMEDIATAMENTE DESPUES, SE OYEN LAS
MAÑANITAS. AL POCO RATO APARECE ANTONIO
BUSCANDO A TIENTAS EL INTERRUPTOR.
VOZ DE LA MADRE.- ¿Qué vas a hacer Antonio?
ANTONIO.- A prender la luz.
VOZ DE LA MADRE.- No la prendas todavía.
ANTONIO.- ¿Por qué?
VOZ DE LA MADRE.- Espérate.
ANTONIO.- Ah, cómo la haces de emoción. Vente pues para acá, para que
escuches mejor.
MADRE.- Oigo muy bien desde aquí, y oír‚ mejor si te callas.(BREVE PAUSA
ESCUCHAN EL GALLO).
ANTONIO.- ¿Por qué no te vienes para acá ?
VOZ DE LA MADRE.- Me estoy poniendo un vestido decente.
ANTONIO.- Con la bata que traes está bien.
VOZ DE LA MADRE.- No señor. Déjame arreglarme. Luego les abres la
puerta y todo mundo me ve en fachas. Y ya déjame escuchar mi gallo.
ANTONIO.- ¡Ay Dios mío, éstas mujeres! (PRENDE Y APAGA LA LUZ
TRES VECES) ¿Quieres que te prepare un traguito?
MADRE.- No. Con el que me diste me dieron agruras.
ANTONIO.- ¿Me vas a desairar?
MADRE.- (Entrando) Mejor búscame el bicarbonato.
ANTONIO.- (Prende la luz) Válgame, Vicenta, cómo eres delicada. Vas a ver
que al rato me vas a pedir otro. (Le da el bicarbonato) Toma, para que
te pongas bien, porque te van a dar más ganas de beber.
MADRE.- ¡Estás loco! (SE TOMA EL BICARBONATO)
ANTONIO.- ¿Lista para la otra?
MADRE.- ¡No señor!
ANTONIO.- Lo vas a pedir, Vicenta, porque te tenemos una sorpresa. (ABRE
LA PUERTA) Pasen, muchachos. (ENTRAN EL GORDO DELGADO,
CHOLE, CHELA Y LOLA, SEGUIDOS DE LOS MUSICOS).
GORDO.- (CON UNA CORONA DE FLORES EN LA MANO) Doña
Vicenta: esta noche estamos todos aquí para desearle dicha y felicidad.
Quiero decirle también que, aunque me siento indigno, he sido elegido
por mis compañeros y yo, para colocar sobre su santa cabecita, estas
bellas flores que la coronan como reina del hogar. (LE PONE LA
CORONA Y SE ARRODILLA PARA BESARLE LA MANO).
¡Humildemente!
MADRE.- ¿Era ésta la sorpresa que me tenían preparada?
GORDO.- ¡Ah, No! ¡Ahora viene lo bueno! Deténgala por si se desmaya.
(TOMA LA TROMPETA, TOCA UNAS FANFARRIAS. TODOS
ABREN VALLA Y ENTRA CHEMA TRIUNFAL. TRAE UNA PILA
DE REVISTAS CON UN GRAN MOÑO).
TODOS.- ¡Felicidades!
MADRE.- ¡Hijo! ¡Mi Chema! (LO ABRAZA, LO BESA, LLORA.) Oh
muchachos, ésta sí que es una verdadera sorpresa.
ANTONIO.- Te lo dije.
CHEMA.- Este es su regalo.
MADRE.- ¿Qué es esto?
CHEMA.- (MUY ORGULLOSO) Cincuenta ejemplares de mi primera
fotonovela, autografiados y todo para que presuma con sus amistades.
TODOS.- ¡Bravo!
MADRE.- ¿Y qué voy a hacer con tantas?
CHEMA.- Regalarlas, madre. Para que se dé su paquetazo.
MADRE.- Déjame verte bien. A ver... ¿Por qué vienes tan besuqueado?
CHEMA.- ¿Yo?
MADRE.- Traes colorete por toda la cara.
GORDO.- ¡Señora! ¡Le juro que yo no fui! ¡Yo no fui! ¡Yo no fui! (Cantando)
Yo te lo juro que yo no fui...
CHEMA.- Me atraparon mis admiradoras, madre.
MADRE.- (VIENDO A LOLA QUE SE RETOCA DISCRETAMENTE LOS
LABIOS) ¿No sería una sola?
CHOLE.- Todas los agarramos a besos, mamá .
ANTONIO.- Bueno, bueno, señores, vamos ahora a brindar. (LE DA UNA
COPA EL GORDO QUE HA SEGUIDO BAILANDO Y
SUSURRANDO EL YO NO FUI).
GORDO.- Oh, gratcie, siñore Monti.
ANTONIO.- (Dándole otra copa a la madre) Vicenta, ¿Verdad que no me vas a
desairar?
MADRE.- Me vas a hacer una viciosa. ¡Trae acá!
CHEMA.- ¡Sírvanse todos!
MADRE.- ¡Salud!
TODOS.- ¡Salud!
(ANTONIO SE CARCAJEA Y VA A SERVIRSE OTRA. CHOLE Y
CHELA ABRAZAN Y BESUQUEAN A SU MADRE)
CHEMA.- ¡Señoras y señores! ¡Su atención por favor!
GORDO.- ¡A llegado el momento de la diversión!
CHEMA.- ¡Sí, señores! ¡El momento esperado!
GORDO.- Sus amigos: ¡Chema Montes... !
CHEMA.- Y el gran... ¡Salomé, Gordo, Delgado!
LOS DOS .- ¡Pre-sen-tan!... ¡Carcajadas de cajeta y Jamoncillo!... La
puuuuuuura lecheeeee... !
CHOLE.- ¡No vayan a decir majaderías!
TODOS.- Ssssht.
GORDO.- (HACIENDO VOZ DE MEROLICO) No se preocupe, respetable
dama. sólo vamos a hablar de la leche y sus derivados. Ahí tiene usted
el ejemplo: la cajeta y el jamoncillo.
CHELA.- ¿El jamoncillo lo hacen con leche?
GORDO.- Y acá tenemos otro ejemplo: la pequeña lactante. ¿Cuántos años tienes
niña?
CHEMA.- Se me hace que tiene menos que tú, apá.
GORDO.- Y usté, ¿Qué anda haciendo por accccccá? ¿Ya hizo la tarea?
CHEMA.- Sí apá. Aquí la tiene?
GORDO.- A cómo ser tarugo m'Hijo. Oreja no lleva hache.
CHEMA.- Sí apá, por que una oreja son sesenta minutejos.
GORDO.- Ah, que mi niño tan aguzao. No cabe duda que está bien alimentao.
Desde chiquito tuvo una bueno nodriza, pero una señora nodriza de
verdad. Dígales m'hijo, cómo se llama su nodriza.
CHEMA.- Se llama Cándida Baca.
(RISAS. GRITOS. VOCES AD LIBITUM. OSCURO)

CUARTO DIA. El niño perdido.

MADRE.- Yo siempre había creído que las almas de los difuntos se iban al cielo,
o al purgatorio... o a algún otro lugar. También he creído que cuando
una sufre en el mundo, tiene seguro el reino de los cielos. Siempre
pensé que el juicio de Dios era sólo para la gente mala. Que al morir iba
a dejar en la tierra todas mis penas, y que alguien vendría a mi
encuentro: un Ángel, un santo o algún ser querido, y que me conduciría
a la gloria envuelta en una música jamás oída. Que encontraría tu rostro
de celestial princesa, y el de nuestro señor Jesucristo... - y a Antonio,
todos bañados por una luz inmensa.. Pero estoy, sigo aquí, en mi casa,
reviviendo los recuerdos, y lo más curioso es que no tengo ganas de
irme. Siento que no debo irme hasta que mi hijo haya encontrado su
camino. Y si en algo fallé, virgen santísima, creo que esta es mi
penitencia. Ayer fui a ver a Chema en el baile donde tocan. Oh, qué
decepción, yo creía que mi hijo tocaba la guitarra, o siquiera las
maracas y no: es el que carga los instrumentos. Me di cuenta de que
toda la vida me ha engañado... desde chiquito.
CHELA NIÑA.- Ya no llores mamita, vas a ver que lo van a encontrar.
CHOLE NIÑA.- Chema es muy vago, mamá , pero no le pasa nada, se sabe
cuidar.
CHELA NIÑA.- El no se pierde, conoce toda la ciudad.
CHOLE NIÑA.- Sí es cierto.
MADRE.- Y ¿Qué tal si lo atropellaron o se lo llevó un robachicos? Ustedes no
saben porque son niñas; pero hay tantos peligros en la calle.
CHOLE NIÑA.- A él no le pasa nada.
CHELA NIÑA.- Es muy listo.
MADRE.- Dios mío, son las once de la noche. Ya lo busqué por todas partes: en
las maquinitas, en la escuela, en la casa de los Delgado, en la casa de
doña Pola... ¿Dónde más? ¡Voy a volverme loca!
CHOLE NIÑA.- Mi papá lo va a encontrar.
CHELA NIÑA.- O el Gordo Delgado.
MADRE.- El Gordo tampoco estaba en su casa. Se me hace que andan juntos.
Ese grandulón siempre sonsaca a mi muchachito.
CHOLE NIÑA.- Ya mamá .
MADRE.- Ustedes no entienden lo que siento porque no son madres. (ENTRA
ANTONIO CON CHEMA. DETRÁS DE ELLOS DOÑA POLA)
ANTONIO.- Aquí lo tienes, vivito y coleando.
MADRE.- ¡Hijo! ¡Hijo! ¡Gracias, Dios mío! ¡Gracias! ¿Dónde estabas?
CHEMA NIÑO.- En la iglesia.
MADRE.- ¿En la iglesia? ¡Mi niño!
ANTONIO.- El niño perdido y hallado en el templo.
CHEMA NIÑO.- No me perdí, yo me vine solo, caminando.
MADRE.- Y ¿Qué hacías en la iglesia? ¿Rezabas?
CHEMA NIÑO.- Sí.
POLA.- Chemita, más vale que digas la verdad.
MADRE.- ¿Supone usted que está diciendo mentiras?
POLA.- No supongo, sé que miente.
ANTONIO.- A ver, a ver, Chema, ¿dónde andabas?
CHEMA.- En el templo.
POLA.- No es verdad, yo estuve en la iglesia hasta que la cerraron, y eran las
ocho. La cierran a las ocho. No pudo haber estado ahí después de las
ocho.
ANTONIO.- ¿A dónde fuiste, Chema?
CHEMA NIÑO.- A... un templo.
ANTONIO.- A un templo, ¿a cuál?
CHEMA NIÑO.- A uno...
MADRE.- ¿Ve usted? A lo mejor fue a otro.
POLA.- A lo mejor... Bueno, lo importante es que ya está aquí y que usted ya
está tranquila. Queden con Dios. (SALE)
MADRE.- Vieja intrigante.
ANTONIO.- Cállate, te puede oír.
CHOLE NIÑA.- ¿A poco fuiste a la iglesia?
CHEMA NIÑO.- Claro.
ANTONIO.- ¿A cuál templo fuiste?
CHEMA NIÑO.- A uno.
ANTONIO.- ¿Ah, sí? ¿Y por dónde queda?
CHEMA NIÑO.- Por allá .
ANTONIO.- ¿Por dónde?
MADRE.- ¿Tú tampoco le crees?
ANTONIO.- Es que es muy raro... ¿Tanto tiempo? ¿Pues qué había en el
templo?
CHEMA NIÑO.- Este...
ANTONIO.- A ver, dime, no te voy a regañar. Las misas no son tan largas.
CHEMA NIÑO.- Es que...
MADRE.- Estaba rezando.
ANTONIO.- ¿Tantas horas?
CHEMA NIÑO.- Es que no había misa.
ANTONIO.- ¿Qué era lo que había?
MADRE.- ¿Rosario?
CHEMA NIÑO.- Este...
ANTONIO.- Qué.
CHEMA NIÑO.- Había... una...
ANTONIO.- Dime.
CHEMA NIÑO.- Una obra de teatro.
MADRE.- ¿Una qué?
ANTONIO.- Entonces no era un templo, sino un teatro.
CHELA NIÑA.- Se llaman teatros.
CHEMA NIÑO.- Ah, pues sí, eso.
MADRE.- Me contaste mentiras, chema.
CHEMA NIÑO.- No, mamá .
MADRE.- Sí me contaste mentiras y te voy a castigar.
CHEMA NIÑO.- Pero yo no te conté mentiras. El gordo me dijo que el
teatro es como un templo. (TOCAN A LA PUERTA)
MADRE.- Por malcriado te vas a quedar sin cenar. A la cama todos. (SALEN.
ANTONIO MUEVE LA CABEZA SONRIENTE Y SALE TRAS
ELLOS. SIGUEN LOS TOQUIDOS. LA MADRE DUDA UN
MOMENTO. LUEGO SE SIENTA. SIGUEN TOCANDO).
MADRE.- ¿Abrir‚? ¿Quién será? Yo no se si pueda abrir. A lo mejor sí puedo,
pero... (DUDA) No, no, no. Mejor no abro. Si es una de mis hijas, le
voy a dar un susto. (Tocan más fuerte) Aunque ellas traen llave. Podría
ser doña Pola. ¡Como me gustaría darle un buen susto! A ella sí la
asustaría con muchas ganas. (ABREN LA PUERTA Y ENTRA
CHELA, SEGUIDA DE POLA).
POLA.- ¡Ay, qué bueno que llegaste, criatura, tenía como quince minutos a
toca y toca.
CHELA.- Es que ahora vino más temprano, doña Pola.
POLA.- En eso quedamos ayer.
CHELA.- Déjeme Nomás poner mil libros adentro. (SALE)
POLA.- (DIRIGIÉNDOSE AL RETRATO DE LA MADRE) Mira nada más
cómo educaste a tus hijas, ni siquiera me ofreció un asiento.
MADRE.- Mira quién habla de educación.
POLA.- Me vas a disculpar, pero voy a ponerme cómoda. (SE SIENTA).
MADRE.- Ah, Nomás ahí le gustó, verdad. ¿Cómo no se sienta usted en sus
mugrosas sillas?
POLA.- Ay, ¡qué a gusto! Con razón te mantenías sentadota aquí todo el día.
MADRE.- ¿Y desde cuándo nos hablamos de tú, vieja igualada? Si yo me estaba
sentada todo el día, es cosa que a usted no le importa.
CHELA.- (ENTRANDO) ¿Quiere tomarse un cafecito?
POLA.- Con mucho gusto. Ponle nomás una de azúcar, si me haces el favor.
MADRE.- ¿Por qué no le dices ahora que es maleducada? ¿Eh?
POLA.- ¿Y dónde está Chole?
CHELA.- Todavía no sale del trabajo. Pero ya no debe tardar.
MADRE.- Dile que eso no le importa.
POLA.- Tampoco Lola había llegado, pero yo no me aguanté y me vine para
acá.
MADRE.- A la chirinola.
POLA.- ¿En qué trabaja Chole?
CHELA.- En una boutique.
POLA.- Ay, esos nombres en inglés que le ponen ahora a las tiendas, yo no los
entiendo.
CHELA.- Aquí tiene su café.
POLA.- Gracias. Y ¿Qué fue lo que estudió tu hermana?
CHELA.- Está estudiando contabilidad.
POLA.- Ah... ¿Y ya mero termina?
CHELA.- Sí
MADRE.- Pero qué mujer tan preguntona.
POLA.- ¿Y tú?
CHELA.- Estoy en bachillerato.
POLA.- Ah... Y ¿Qué vas a estudiar?
CHELA.- No, nada.
POLA.- Pero válgame hijita, eres muy reservada, muy calladita. Platícame,
platícame.
MADRE.- No es calladita, es e-du-ca-da... no se mete en lo que no le importa.
POLA.- Vamos, cuéntame por qué no vas a estudiar.
CHELA.- Pues... no sé...
POLA.- Te diré‚ que harías bien. En la Universidad no aprendes nada. Nomás
te vuelves atea. Por eso LOLA no siguió estudiando. Que aprenda a
cocinar, que aprenda costura, cosas útiles. La mujer debe preocuparse
por buscarse un buen marido, y asunto arreglado.
CHELA.- ¿Casarme y tener hijos?
MADRE.- ¿Qué?
CHELA.- Para morirme y dejarlos solos? Prefiero irme de monja.
MADRE.- ¿Cómo?
POLA.- ¡Aaaah! ¡Ohhhh! Si tu madre supiera se pondría feliz.
CHELA.- Yo...
POLA.- ¡Tú, de monja! ¡Bendito sea el Creador!
MADRE.- Ella no sabe lo que dice.
CHELA.- Es que yo no he dicho que voy a irme de monja.
POLA.- Aaah... ¿No?
CHELA.- Fue un decir. Lo que pasa es que no pienso casarme.
POLA.- Oh.
MADRE.- Eso es. Sería bonito que te fueras de monja, pero no puedes. Tú
prometiste cuidar de Chema. Acuérdate.
POLA.- Entonces... no te vas de monja.
MADRE.- No debe.
CHELA.- No sirvo para eso.
POLA.- Es cierto. Ni siquiera sabes rezar el rosario... ¿Cómo puede pensar que
quisiera ser monja?
CHELA.- Sí sé.
POLA.- No sabes.
CHELA.- Sí sé, señora.
POLA.- Pues te voy a demostrar que no sabes. Hoy es jueves. ¿Cuáles son los
misterios que tocan este día?.
CHELA.- Bueno... eso...
POLA.- No lo sabes.
MADRE.- Es usted una serpiente venenosa.
POLA.- Hoy tocan los misterios gozosos. ¿No sabes cu les son estos?
CHELA.- No... no sé.
POLA.- Los rezamos el primer día, ¿No te acuerdas?
CHELA.- ¿El niño perdido y hallado en el templo?
POLA.- Ese es el quinto misterio, m'hijita, dímelos en orden.
CHELA.- No, no me los sé de memoria.
POLA.- Ya lo sospechaba. Por lo visto tu madre nunca les habló de las cosas de
Dios.
MADRE.- Y ahora me va usted a juzgar.
POLA.- ¿Ustedes no fueron a la doctrina? ¿No hicieron la primera comunión?
CHELA.- Sí.
POLA.- Pues no parece. ¿Ustedes no van a misa, ¿verdad?
CHELA.- (Incómoda) Sí, señora, sí vamos.
MADRE.- Pero no andan de mojigatas como usted. (TOCAN A LA PUERTA).
POLA.- Debe de ser Lola.
MADRE.- Cuide a su hija y deje de preocuparse por los ajenos.
CHELA.- Pásale.
LOLA.- ¿Ya llegó mi mamá ?
POLA.- Aquí estoy, platicando rete a gusto con Chelita.
LOLA.- ¡Ah! ¿Sí?.
CHELA.- Te voy a servir un café.
LOLA.- Sí, pero con piquete.
POLA.- ¡Niña!
LOLA.- Ay, mamá , es broma.
MADRE.- (CHELA Y LOLA VAN A LA COCINA) A tu niña le gusta más el
piquete que los rezos, ¿verdad? A ver, pídele a ella que te recite los
misterios gozosos, estoy segura de que tampoco se los sabe.
POLA.- ¿Y qué habrá pasado con Chole que no llega? ¿No se le habrá olvidado
que tenemos rosario?
LOLA.- ¿Cómo se le va a olvidar, mamá ?
POLA.- Pudiera ser. A la juventud de ahora no le gusta rezar. Quieren pura
diversión. Yo he notado que a Cholita le gusta disfrutar de la vida.
MADRE.- ¡Cierra esa boca!
POLA.- Muy seguido la he visto llegar muy noche. Una noche la traen en un
carro, otra noche la traen en otro...
LOLA.- ¡Mamá!
MADRE.- Yo le hago algo... ¡Yo le pongo un susto a esta vieja chismosa! ¡Yo la
espanto! ¡Dios mío, dame una manera de espantarla sin asustar a mi
niña! ¡Y esta mensa que no dice nada! ¡Nomás se le queda viendo!
LOLA.- Mamá , Chole está haciendo una carrera. Y cuando tienen examen se
va a estudiar con sus compañeros. Se Juntan a estudiar. Ellos son los
que la traen y no se anda divirtiendo.
MADRE.- Creo que empiezas a caerme bien, muchacha.
POLA.- Bueno, yo no quise decir... digo... una comprende... son jóvenes.
CHELA.- ¿Quiere más café?
POLA.- Sí, m'hijita, por favor.
LOLA.- Dame la taza, yo te lo sirvo. (ENTRA CHOLE CON UNA BOLSA
DE PAN)
CHOLE.- Buenas noches.
POLA.- ¡Ay, qué bueno, Chole nos trajo pan!
MADRE.- Esta mujer no tiene vergüenza.
POLA.- Pues yo llegué muy temprano y pudimos platicar un buen rato, Chelita
y yo.
MADRE.- Dile lo que estabas diciendo.
POLA.- Hablamos de tantas cosas.
CHOLE.- Qué bien.
POLA.- Pero esta niña, que dice que no quiere casarse.
CHOLE.- No sabe lo que quiere.
CHELA.- Es que le hicimos una promesa a mi mamá , acuérdate.
POLA.- ¿Qué promesa?
CHELA.- Cuidar a Chema.
POLA.- ¿Que? Pero ¿Como se le ocurre a tu madre hacerlas prometer tal cosa?
¿Cuidar a ese verdolagón como si estuviera paralítico?
MADRE.- ¡Eso sí que no se lo permito! ¡Con mi Chema no se meta! (Trata de
sacudirle la silla) ¡Quítese de mi silla! ¡Fuera! ¡Cómo se atreve!
¡Quítese de mi silla! ¡Váyase a rezarle a sus muertos! ¡Fuera! ¡Fuera!
¡Fuera! (POLA PERCIBIO ALGO ESTRAÑO. SE PONE
NERVIOSA. MIRA HACIA LOS LADOS. SE PONE DE PIE. SE
LLEVA UNA MANO AL PECHO)
POLA.- ¡Ave maría purísima!
MADRE.- Creo que logré‚ asustarla. Pero necesita más, para que se largue de mi
casa.
POLA.- ¡Vamos a rezar, hijas, tenemos que rezar!
CHOLE.- ¿Se siente usted bien?
POLA.- Tenemos que rezar!
CHELA.- ¿No quiere un pan?
POLA.- (CON VOZ ALTERADA) ¡Tenemos que rezar! ¡De rodillas, hijas!
¡De rodillas! (Todas se hincan un poco sorprendidas)
MADRE.- (Se hinca frente a Pola y empieza a jugar con el rosario). Y poquito
más de susto y te vas.
POLA.- Por la señal de la santa cruz...
MADRE.- Vas a salir corriendo de aquí, Pola... por que en esta casa espantan...
(POLA NOTA LO DEL ROSARIO. ESTA CADA VEZ MAS
ASUSTADA. REZA CON MAYOR FUERZA)
TODAS.- En el nombre del padre, del hijo, y del espíritu santo, amén.
POLA.- ¡Señor mío! ¡Jesucristo! ¡Dios y hombre verdadero! ¡En vos confío!
MADRE.- ¿Ya no sabes rezar, Pola?
POLA.- Tú que vives y reinas... ¡Padre mío! ¡Padre mío! (VA SUBIENDO LA
VOZ HASTA LLEGAR AL GRITO) ¡Ven pronto señor, a socorrerme!
¡María, madre, de gracia, madre de Misericordia! ¡Ampárame! (Todas
la ven sorprendidas.

OSCURO.

QUINTO DIA. La flagelación.

(SE ESCUCHA LA CANCION ESPERAME EN EL CIELO. CONTINUA LA


FIESTA DEL 10 DE MAYO)

ANTONIO.- Oye esa canción. Es la que te gusta.


GORDO.- Está usted contenta, ¿verdad?
ANTONIO.- Esa canción la pedí para ti. Escúchala.
GORDO.- Todo lo que queremos es que usted está‚ contenta. ¿está contenta?
MADRE.- Sí, sí estoy contenta.
CHEMA.- Cómo no va a estarlo, mi viejita, si aqui Está su gerolán.
GORDO.- ¿Pero cómo lo aguanta, señora, cómo lo aguanta? ¡Se me hace que en
México no va a durar mucho!
CHEMA.- ¿Qué te pasa, Gordo?
GORDO.- Es que eres bien mandado con tu jefa, Chemita.
CHEMA.- Ay, sí...
GORDO.- Le pides que te mande dinero cada quince días... No le mandas ni una
tarjeta...
CHEMA.- No es cierto, no es cierto.
GORDO.- ¿Señora, cuánto dinero le ha mandado a Chema desde que se fue a
México?
MADRE.- Pues... no sé.
GORDO.- Montonales, señora, montonales.
MADRE.- Si usted lo dice.
GORDO.- Y encima de todo le dices viejita.
CHEMA.- Bueno, es de cariño. Usted sabe, madre, que es por puro amor.
GORDO.- Tu mamá es vieja, pero no viejita.
MADRE.- Ora sí que me amoló.
GORDO.- Bueno, este... es que viejita es como decir anciana y usted no es
ninguna anciana.
MADRE.- Mejor no trate de componerlo. (ENTRAN CHOLE, CHELA Y
LOLA, VIENEN DEL INTERIOR DE LA CASA)
CHOLE.- Muchachos, acuérdense que todavía nos falta el gallo de doña Pola.
LOLA.- Sí, ándenle, yo ya tengo que llegar a mi casa, mi mamá me va a matar.
Y peor si no le llevamos gallo.
GORDO.- Orita mismo nos vamos, nomás me acabo mi trago.
ANTONIO.- Dejen que termine mi canción.
GORDO.- (Abrazando a Chela y Chole) Si viera qué afinaditas son estas nenas.
MADRE.- Oiga, no se mande.
GORDO.- ¿Cómo cree, señora? ¿Cómo cree? Yo respeto a sus hijas como
respeto esta casa. Las conozco desde niñas ¿Cómo no las voy a
respetar? ¿Verdad que yo las respeto mucho?
CHOLE.- Sí, claro.
GORDO.- (A Chela) ¿Verdad que sí?
CHELA.- Pues... sí.
GORDO.- ¡Ay, tan lindas! Mis respetos (Besa a Chole) Mis respetos (Besa a
Chela) Mis respetos para este par de primorosas princesas, dignas hijas
de una reina... Y ¿quien es la reina? ¿Eh? ¿Quién es la reina? ¿A ver?
¿Quién?
LOLA.- ¡Ándele! ¡Ya es muy tarde!
CHEMA.- Vamos adelantándonos tú y yo con los músicos. Al cabo el gordo no
falta nos hace.
GORDO.- Sí, sí... adelántense. Nomás no vayas a cantar tú. Allá los alcanzo.
LOLA.- Que conste, ¿eh? Señora, que la siga pasando bien. Buenas noches.
CHOLE.- Ahorita regresamos, mamita.
LOLA.- Hasta luego, señor.
GORDO.- Señorita, mis respetos.
ANTONIO.- Adiós, adiós...
(SALEN. CHOLE, CHELA, CHEMA Y LOLA).
ANTONIO.- (Canturrea) Espérame en el cielo corazón... ¿Te gustó la canción
que pedí para ti? Yo la pedí.
MADRE.- Siempre pides esa.
ANTONIO.- Pero ¿te gustó?
MADRE.- Sí.
ANTONIO.- ¿Quieres otra copita?
MADRE.- ¡No! Estoy muy cansada, mejor me voy a dormir.
ANTONIO.- ¿Qué paso? ¿Qué pasó?
MADRE.- Estoy cansada Antonio, además tengo un dolor muy fuerte en medio
de la espalda.
GORDO.- Deben de ser gases, señora.
MADRE,.¿Gases? Nomás eso me faltaba. Antonio me dice que son puros nervios
y usted me sale conque son gases.
GORDO.- A mí me han dado esos dolores y mi mamá me hace un té‚ que ¡Santo
remedio! se le salen a uno ¡pero así!
MADRE.- Si no le importa, señor Delgado, me voy a dormir.
GORDO.- Le voy a preguntar a mi mamá cómo se llama esa yerba, es buenísima.
MADRE.- Salúdemela, a su mamá . Y le agradezco mucho lo del gallo y las
flores.
GORDO.- Usted se merece eso y más.
MADRE.- Buenas noches.
GORDO.- Mis respetos, señora. (SALE LA MADRE)
ANTONIO.- Tómese otro trago. Delgado y ¿Cómo le ha ido a tu papá con el
negocio?
GORDO.- Pues... bien. Se está pudriendo en billetes, el viejo tacaño.
ANTONIO.- A poco sí.
GORDO.- Sí, pero sigue igual de codo duro. Míreme a mí, con estas garras. Y él
con sus anillos, sus esclavotas, su trajecito nuevo y su buen carro.
ANTONIO.- Ha sabido hacerla.
GORDO.- Claro, no gasta más que en él. Ya no nos hablamos y es mejor así.
¿Qué cree que me dijo la otra vez?
ANTONIO.- ¿Qué cosa?
GORDO.- Que soy un inútil, que no sirvo para nada. Que ya estoy muy viejo
para andarle pidiendo dinero... Que deje la maldita música y me ponga
a hacer algo de provecho. Pero yo soy músico, no puedo hacer otra cosa
que no sea la música.
ANTONIO.- A lo mejor a él le gustaría que le ayudaras en el changarro. A lo
mejor eso es lo que espera de ti.
GORDO.- Yo no sirvo para eso... para eso sí soy un inútil... Y para muchas
cosas más... Yo no sirvo más que para tocar la trompeta. No he hecho
más que tocar y tocar toda la vida... Y ni siquiera en eso he podido
hacer algo. Ni siquiera grabar un disco. Chema por lo menos ya hizo
una fotonovela, ¿pero yo? ¿Qué he hecho yo?
ANTONIO.- ¡Animo, viejo, nimo! (SE OYE UN CHIFLIDO)
GORDO.- ¡Es injusto, don Antonio, es injusto! Si uno necesita dinero para un
buen proyecto, ¿a quién se lo va a pedir si no es a su propio padre? (SE
OYE OTRO CHIFLIDO) Ya voy, hombres, ya voy. Mire, don Antonio,
soy un fracasado, lo reconozco, pero mi padre es injusto al negarme su
apoyo, porque yo no le pedí venir al mundo. No le pedí venir al mundo.
(SALE MOSTRANDO UNA GRAN DEPRESION EMOCIONAL.
ANTONIO MENEA LA CABEZA Y TAMBALEANDOSE SE VA A
DORMIR)

CAMBIO DE LUZ.

CHELA.- (ENTRA CON UN DICCIONARIO) Flaco, flacucho, flacura,


¡Flagelación! Acción de flagelar. (HACE UN GESTO) Flagelador,
flagelante... flagelar: azotar, fustigar, vituperar.
CHOLE.- (ENTRANDO DE LA CALLÁE) ¿Qué haces?
CHELA.- Buscaba en el diccionario la palabra flagelación y ¿sabes lo que dice?
Flagelación: acción de flagelar.
CHOLE.- Buscar ahora la palabra flagelar.
CHELA.- Ya la encontré: quiere decir azotar; pero hay otras dos palabras que no
entiendo.
CHOLE.- ¿Cuales?
CHELA.- Fustigar.
CHOLE.- Eso también quiere decir azotar.
CHELA.- Aaah... Entonces vituperar debe ser lo mismo. Cómo son complicados
los diccionarios.
CHOLE.- No, vituperar, es otra cosa.
CHELA.- ¿Qué cosa?
CHOLE.- No sé, búscalo.
CHELA.- MMMmmmh (ABRE EL DICCIONARIO) ¿Te acuerdas que el gordo
dijo: ¡Nos han vituperado!
CHOLE.- Mmmh, cuando lo de las dichosas flores. (Ríe) Ese gordo no se mide.
CHELA.- Vitu, vitu...
CHOLE.- ¿Ya cenaste?
CHELA.- No. ¡Vituperación! ¡Ay, no! Mira lo que dice: Vituperación: acción y
efecto de vituperar.
CHOLE.- Pues ahora busca vituperar.
CHELA.- No, ya me cayó gordo este diccionario.
CHOLE.- A ver, trae acá.
CHELA.- ¿Por qué vienes tan risueña, ¿eh?
CHOLE.- Nomás... Aquí está : vituperar: decir mal de una persona o cosa.
CHELA.- Aaah... ¡Entonces doña Pola es una vituperadora! (CHOLE RÖE)
¿De qué te ríes? (CHOLE RÖE MAS) ¡Ay! ¡Estás chiflada!
CHOLE.- No me hagas caso, ando muy simplona.
CHELA.- Ya me sé de memoria todos los misterios. Mira: hoy es viernes y
tocan los misterios dolorosos que son: Primer misterio, la oración en el
huerto; segundo misterio: La flagelación de nuestro Señor Jesucristo...
CHOLE.- Ah, por eso buscabas esa palabra.
CHELA.- Claro. Pero Déjame decirlos todos para que veas que sí me los
aprendí.
CHOLE.- No hace falta, te lo creo. ¿Y de dónde los sacaste?
CHELA.- Del libro de doña Pola.
CHOLE.- (Soltando la carcajada) ¡Hasta del libro de oraciones se olvidó!
CHELA.- Cuando venga la voy a dejar con la boca abierta. Si es que viene. Ya
ves cómo se puso rara anoche, como que algo la asustó. A mí me dio
miedo. Se puso en trance, como si hubiera visto al diablo... ¿De qué te
reís? A mí no me da risa, me da miedo. Ni siquiera terminó de rezar.
CHOLE.- Hay qué decirle: No rezó con devoción, doña Pola, así no tiene
validez el rosario.
CHELA.- ¡Ya no te rías!
CHOLE.- Es que... (LA RISA NO LA DEJA CONTINUAR)
CHELA.- ¡Ay, Chole! pareces loquita.
CHOLE.- Es que salió corriendo a cambiarse de calzones.
CHELA.- (Riendo) ¡Ay, Chole! ¡Cómo eres! A cambiarse de calzones...
CHOLE.- ¿No te diste cuenta, babosa? ¡Se orinó!
CHELA.- (Riendo) ¿Se orinó? ¿Doña Pola?
CHOLE.- Ahí dejó su charquito. (RIEN LAS DOS UN RATO. CHELA SE
PONE SERIA)
CHELA.- ¿Qué pudo haberla asustado?
CHOLE.- Ay, Chela, como si no la conocieras.
CHELA.- Estaba muy asustada.
CHOLE.- No qué. Estaba en trance. Así se pone ella. ¿No te acuerdas cuando se
dejaba caer de rodillas a media calle y empezaba a hablar en lenguas?
CHELA.- Sí, pero no se orinaba.
CHOLE.- ¡Ay, babosa, ya no me lo recuerdes que me duele la panza de tanto
reírme!
CHELA.- Y luego a Lola, que se le ocurre darle una cachetada para hacerla
volver en sí y ¡zaz! Que se la devuelve doña Pola.
CHOLE.- Pobre Lola, nomás se le salieron las lagrimitas.
CHELA.- Y doña Pola fingió demencia: ¿Dónde estoy? ¿Dónde Estoy?(TOCAN
A LA PUERTA)
CHOLE.- ¡Ya llegaron! (CORRE A LA RECAMARA TAPANDOSE LA
BOCA)
CHELA.- No me dejes sola.
CHOLE.- (ASOMANDOSE POR LA PUERTA) Ábreles.
CHELA.- Ábreles tú.
CHOLE.- No seas gacha, abre tú. (VUELVEN A TOCAR)
CHELA.- No, yo no... abre tú, ando.
CHOLE.- ¡Chihuahua! ¡Son ellas!
CHELA.- Siempre tengo que abrir yo. (ABRE)
LOLA.- ¡Hola!
CHELA.- ¿Y tu mamá?
LOLA.- Se manda disculpar... dice que no se siente bien.
CHELA.- ¿Y cómo vamos a rezar sin ella?
LOLA.- Dice que sigamos el libro, que aquí lo dejó.
CHELA.- Ah, sí.
CHOLE.- Así que no va a venir. Bueno, pues vamos rezando, ¿no?
LOLA.- ¿Quién guía?
CHELA.- Yo, dame el rosario.
LOLA.- ¿De qué se ríen?
CHELA.- Vamos a empezar.
LOLA.- Antes, déjenme pasar al baño.
CHOLE.- (Ríe) Nos hemos reído tanto de la noche de las flores.
LOLA.- Acompáñenme que me da miedo. (VAN SALIENDO)
CHOLE.- De cuando el gordo Delgado dijo: ¡Nos han vituperado! (CAMBIO
DE LUZ)
ANTONIO.- (Cantando) Espérame en el cielo, corazón, si es que te vas
primero...
VOZ DE LA MADRE.- ¡Ya cállate, Antonio! ¡Acuéstate hombre de Dios!
ANTONIO.- No tengo sueño, tengo hambre.
VOZ DE LA MADRE.- ¿No que te habías comido unos tacos?
ANTONIO.- Sí, pero ya me dio hambre otra vez.
VOZ DE LA MADRE.- Pues come algo tú sólo. Yo tengo este dolor muy
fuerte, no me puedo levantar.
(ENTRAN CHELA Y CHOLE MUY ALTERADAS)
CHOLE.- ¡Papá, papá, tienes que venir!
ANTONIO.- ¿Qué pasó? ¿Qué tienen?
CHOLE.- El gordo se andaba robando unas flores para su mamá...
CHELA.- ¡Y lo balacearon!
ANTONIO.- ¿Qué, en dónde?
CHELA.- En la calle.
ANTONIO.- ¡Digo, dónde le dieron el balazo!
CHOLE.- En una nalga. No es grave.
CHELA.- Pero a Chema lo golpeó la policía y se lo llevaron a la cárcel.
MADRE.- (En la puerta) ¿Qué le pasó a mi hijo?
CHELA.- Lo golpearon mucho y le decían cosas muy feas.
MADRE.- ¡Dios mío!
ANTONIO.- ¡Quédense con su madre, no la dejen sola! (SALE CORRIENDO.
LA MADRE SE AGARRA EL PECHO. OSCURO)

SEXTO DIA. La ascensión.


POLA.- ¡Ay doña Vicenta, qué cosas tan terribles tiene una que sufrir como
madre!... Cuando me dijeron lo que les pasó a Chemita y al pobre
gordo, se me quiso salir el alma. ¡Ay, Dios mío! Se me acabó la
respiración. El corazón me daba de brincos, se me acababa el aire. ¡Ay,
Virgen Santísima! Dame fuerzas, decía yo. Y dale fuerzas a aquella
pobre mujer que debe de estar tan angustiada como yo. Y ¿Cómo sigue,
ya se siente mejor?
MADRE.- Un poco, Sí.
POLA.- ¿Ya le dieron los resultados de los análisis?
MADRE.- Sí, señora, y hasta radiografías me tomaron, pero no tengo nada, ¡el
doctor dice que no tengo nada! ¡Todos dicen que no tengo nada! Pero
yo me siento tan enferma. Creo que voy a buscar otro médico.
POLA.- Pero el doctor Merino es muy bueno. ¿No estará usted embrujada?
MADRE.- Yo no creo en esas cosas.
POLA.- No se fíe, no se fíe. Hay mujeres malas, que con tal de robarle a una el
marido...
MADRE.- Pero ¿Cómo cree usted, doña Pola?
POLA.- Pudiera ser, pudiera ser.
CHELA.- (ENTRANDO) Mamá, ahí viene el gordo Delgado, caminando muy
despacito, y Chema lo ayuda. Yo creo que acaban de salir del hospital.
MADRE.- ¡Santo cielo! Pero ¿Cómo se atreve, después de lo que hizo?
POLA.- Perdónelo... Perdónelo... son cosas de muchachos.
MADRE.- Muchacho, ¿ese cuarentón?
ENTRAN EL GORDO DELGADO Y CHEMA. HAY UN BREVE SILENCIO.
EL GORDO SE QUEDA MIRANDO A LA MADRE. AVANZA
COJEANDO Y SIN DEJAR DE MIRARLA. SE APOYA EN UN
BASTÓN. LLEGA HASTA ELLA Y SE ARRODILLA CON MUCHA
DIFICULTAD.
GORDO.- ¡Nos han vituperado, señora! Nos han vituperado a los dos, a nuestras
familias, a todos, pero yo tuve la culpa... ¡Me siento tan avergonzado!
MADRE.- (INCOMODA) Levántese, Delgado, no hace falta que se arrodille.
GORDO.- Quiero que me perdone. Quiero que me perdone. Por mi culpa han
ofendido a toda la familia. Por mi culpa esos malditos policías
golpearon a Chema.
CHEMA.- Todo porque se me ocurrió decirles que somos artistas.
GORDO.- Los artistas son puros degenerados, nos dijeron, puros maricones,
mariguanos... y otras palabrotas que no puedo pronunciar aquí.
POLA.- Qué horror, ¿Pero por qué golpearon a Chema?
CHEMA.- Por que llegué a defender al gordo. Querían subirlo a la patrulla, así
herido como estaba.
POLA.- ¡Qué barbaridad!
MADRE.- Pero ya levántese, Delgado.
GORDO.- Hasta que usted me perdone.
MADRE.- Sí, si, lo perdono.
GORDO.- ¿De veras? ¡Dígamelo otra vez!
MADRE.- Está usted perdonado.
GORDO.- ¡Dios le dé la gloria! (SE LEVANTA)
CHELA.- ¿Pero por qué quería llevárselos la policía?
GORDO.- Por que son unos orangutanes. Ellos no piensan... son bestias.
CHEMA.- El gordo estaba herido, ellos, en vez de llamar a una ambulancia, se lo
querían llevar, lo esposaron y le daban de macanazos para que se
levantara y se subiera a la patrulla. Y el tipo que lo balaceo, yo creo que
era influyente, por que no siquiera lo interrogaron, Nomás gritaba desde
su ventana: ¡Llévenselos, Llévenselos! ¡Llévense a esos ladrones! ¡Son
unos ladrones! Y fue cuando yo les dije ¡Somos artistas!
GORDO.- ¡Yo sentía tanta vergüenza!
CHEMA.- A mí me dio coraje. Cuando me daban los macanazos en la cara,
pensé: Ya me la desgraciaron, ya no voy a poder ser artista. ¡Híjole,
sentí re feo!
CHELA.- Pero tienes la cabeza bien dura.
MADRE.- Me siento mal, Chela, ayúdame, quiero recostarme un rato.
Discúlpenme. (CHELA LE AYUDA A LEVANTARSE)
GORDO.- Señora: acabo de salir del hospital, no he visto a mi madre, quise venir
primero a verla a usted, porque era mi deber. Gracias por perdonarme.
MADRE.- (SALIENDO CON CHELA) No hay de qué, Delgado, no hay de qué.
POLA.- Espero que se recupere pronto, Vicentita. Ya volver‚ otro día para que
sigamos platicando. Ustedes deberían irse a confesar para estar en paz
con Dios. Es Él quien los debe perdonar. (SALE)
CHEMA.- ¿Cómo la ves con doña Pola?
GORDO.- Medio rarita. Dame un baso de agua.
CHEMA.- Chihuahua, yo que tenía que estar en México desde hace tres días. Se
me hace que ya me sacaron del reparto.
GORDO.- ¿En una obra?
CHEMA.- En otra fotonovela.
GORDO.- Deberíamos meterte a la televisión.
CHEMA.- Espérate tantito, no es tan fácil.
GORDO.- Ay, cómo me duele... ¿No me ir‚ a quedar cojo?
CHEMA.- ¿Qué te pasa? En una semana vas a estar como nuevo. ¿Y a mí ya se
me bajó la inflamación?
GORDO.- Ya nomás tienes morado.
CHEMA.- Híjole, por poco y me desgracias. ¿Te imaginas si me hubieran
desfigurado la cara? Ya no podría hacerla de galán.
GORDO.- No es para tanto.
CHEMA.- Vámonos pues.
GORDO.- Espérame, hombre, Déjame acabarme el agua (SE LA BEBE)
CHEMA.- (GRITA HACIA EL INTERIOR DE LA CASA) ¡Ya nos vamos jefa!
GORDO.- Toma (LE DA EL VASO)
CHEMA.- ¿Quieres más?
GORDO.- No. Ya vámonos. Quiero ver a mi mamá . (SALEN)
CAMBIO DE LUZ. CHOLE VA A ABRIR LA PUERTA. APARECE DOÑA
POLA)
POLA.- Ave María Purísima.
CHOLE.- Sin pecado, doña Pola. Ahora llegó temprano, pase.
POLA.- Sí Cholita, porque quiero platicar contigo. ¿Estás sola?
CHOLE.- Sí señora. Tome asiento.
POLA.- Gracias, estoy apenada porque ayer no vine, pero quiero explicarte...
CHOLE.- No se preocupe, ya sé que a usted le pasan esas cosas. Digo, lo de...
POLA.- Son cosas que me suceden desde niña.
CHOLE.- Se entiende.
POLA.- Quiero, decir... desde niña he tenido ese don... ¿Cómo le llaman?
CHOLE.- No sé.
POLA.- Bueno, pues eso. Pero esta vez fue distinto. Otras veces me he sentido
iluminada por el Espíritu Santo, pero... ¿De veras estás sola? ¿Chelita
está fuera de la casa? (ENTRA LA MADRE MUY DESPACIO) Sólo
quiero contártelo a ti.
CHOLE.- Dígame de qué se trata.
POLA.- He estado sintiendo casas raras... sensaciones...
MADRE.- Ya me suponía que eras tú; te reconocí por el olor a veladora.
POLA.- La otra noche, cuando me preguntaste si me ocurría algo... ¿Te
acuerdas?
MADRE.- No, no me acuerdo.
POLA.- Yo me puse un poquito nerviosa, porque sentí algo así como un aliento
frío en la oreja.
MADRE.- Era yo que te estaba espantando.
CHOLE.- Debe haber sido el viento.
MADRE.- No, m'hijita, seguramente fui yo.
POLA.- Eso mismo creí yo. Pero, después, antenoche... ¿Te acuerdas?
MADRE.- Sí, sí me acuerdo.
POLA.- Yo estaba sentada en esa silla, y empecé a sentir que me envolvía un
remolino frío, y luego clarito vi que la silla se movía. Después la blusa
se me levantaba como si alguien me estuviera jaloneando, y ese aliento
frío sobre mis orejas, se me olvidó el rezo, ya no supe de mí... quise
hacerme fuerte, pero no pude...
MADRE.- Y entonces te orinaste.
CHOLE.- Debe de haber alguna explicación.
POLA.- Claro que la hay, anoche me di cuenta.
MADRE.- Dilo rápido y vete que me estoy impacientando.
POLA.- ¿No ir a llegar Chelita?
CHOLE.- Ya no debe de tardar.
POLA.- Voy a apurarme porque no quiero que oiga esto.
MADRE.- Ni te esfuerces, Chole no te va a creer.
POLA.- Anoche tuve la revelación. Ya ves que no vine; pues me acosté
temprano, recé mis oraciones y me acosté. Pero no pude dormir en toda
la noche. Se me cayeron tres veces las cobijas: creo Chole que se trata
de un aviso.
CHOLE.- ¿De quién? (SOSPECHANDO LO QUE VA A RESPONDER)
POLA.- De tu madre.
CHOLE.- ¿Qué?
POLA.- De tu madre. Quiere decirme algo.
MADRE.- Sí: que se largue.
CHOLE.- Pero ¿Cree usted en esas cosas?
MADRE.- Le dije que no iba a creer.
POLA.- Sí, ya sé que te sorprende. El padre Miguel me regañó. Me dijo que no
debo creer en eso. Pero me han pasado tantas cosas raras...
CHOLE.- Doña Pola, algunas cosas...
POLA.- Estoy segura de que se trata de un aviso de tu madre.
MADRE.- Claro que sí.
POLA.- Seguramente quiere que yo vele por ustedes.
MADRE.- ¡Nooo!
POLA.- A lo mejor anda penando y quiere que recemos con mayor devoción
para que pueda salvar su alma. He estado dándole vueltas al asunto, y
creo que debemos ayudarla para que pueda subir al cielo.
MADRE.- Pero qué mujer... ¡Qué mujer! ¿Por qué no nos dejas solas Chole,
para darle otro susto, a ver si así deja de molestar... ¿Quiero todo lo
contrario, señora: Yo no quiero que vele por mis hijos, no tampoco que
les dé consejos, ni lecciones de moral... ni quiero que está‚ aquí... ¿Lo
entiende?
POLA.- Te has quedado callada, Chole, dime qué piensas de lo que te acabo de
decir.
CHOLE.- No sé... Creo que debemos rezar.
POLA.- ¿No crees que es un aviso? ¿No crees que pueda andar en pena? Yo
pienso que si pobre alma está angustiada por ustedes, o... tal vez dejó
alguna deuda que quiere que yo cumpla.
CHOLE.- (INCRÉDULA) Tal vez...
MADRE.- Yo no le estoy pidiendo nada de eso. (ENTRAN CHELA Y LOLA,
ESTA VIENE CON VESTIDO DE BAILE)
CHELA.- Ya llegamos.
LOLA.- (LUCIENDO SU VESTIDO) ¿Cómo me quedó? ¿Eh?
CHOLE.- Está padrísimo.
LOLA.- Bueno, vamos a empezar ya, porque Chema va a venir por mí a las
nueve.
POLA.- Ya te advertí que no puedes ir sola.
LOLA.- No voy sola, voy con Chema.
POLA.- Tú me entiendes.
LOLA.- Tú me prometiste que si te decía de memoria los misterios de este día,
me dejarías ir al baile. Si quieres te los repito: Primer misterio, la
Resurrección del Señor, segundo misterio, la Ascensión de Nuestro
Señor a los cielos.
POLA.- Pues si no va alguien más contigo, tendré que ir yo misma.
LOLA.- Pero, ¿Qué vas a hacer tú ahí?
POLA.- A cuidarte.
MADRE.- Hace usted eso porque desconfía de mi hijo, ¿verdad? ¡Váyase de mi
casa!
POLA.- (LA PERCIBE. SE PONE TENSA) Ya está aquí otra vez.
MADRE.- ¡Váyase!
CHELA.- ¿Qué tiene, señora?
POLA.- ¡De rodillas todas: Por la señal de la santa cruz. de nuestros enemigos
líbranos señor.
TODAS.- En el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo, amén.
MADRE.- (Empalmándose en los rezos) Váyase de mi casa, Apolonia, no venga
a sembrar la cizaña... no quiero nada de usted.
POLA.- (CON VOZ TEMBLOROSA, COMO QUERIENDO SER FUERTE)
Vamos a rezar con mucha devoción, hijitas, con mucha devoción. (EN
VOZ BAJA) Ya sé que Estás aquí.
MADRE.- Usted nunca reza con devoción.
POLA.- Ofrezcamos de todo corazón este rosario, para que la virgen santísima
interceda por el alma de Vicenta.
MADRE.- La virgen no la escuchará a usted.
POLA.- Para que deje este mundo...
MADRE.- ¡No quiero dejarlo!
POLA.- Para que pueda descansar en paz...
MADRE.- Por ahora.
POLA.- Para que por fin pueda subir a los cielos.
MADRE.- Aquí quiero estar.
POLA.- Por que ella ya no es de este mundo. Este mundo es de los vivos.
MADRE.- ¡Quiero resucitar!
POLA.- ¿Lo entiendes? Debes irte a donde perteneces.
MADRE.- ¡Quiero velar por mis hijos!
CHELA.- (Llorando) Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero, Creador,
Padre y Redentor mío, por ser vos quien sois, y porque os amo sobre
todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido...

OSCURO.

SEPTIMO DIA. La venida del espíritu santo

POLA.- Tercer misterio: La venida del Espíritu Santo. Padre nuestro que estás
en los cielos, Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino,
hágase señor tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
LOLA.- (EMPALMADA AL REZO) Estuvo re padre el baile anoche
CHELA.- Yo no los he oído tocar... ¿Tocan suave?
LOLA.- Sí.
POLA.- El pan nuestro... el pan nuestro...
TODAS.- El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy, y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos
dejes caer en tentación u líbranos de todo mal, amén.
POLA.- Dios te salve María, llena eres de gracia, el señor es contigo, bendita
eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
CHELA.- Y apoco fue tu mamá contigo al baile.
LOLA.- ¿Tú crees que no? Es bien desconfiada.
POLA.- (DANDOLE UN MANOTAZO A LOLA) ¡Santa María! Me las vas a
pagar.
TODAS.- Santa María, Madre de Dios, ruega Señora por nosotros los pecados,
ahora y en la hora de nuestra muerte amén.
MADRE.- Por lo visto esta mujer está dispuesta a desafiarme. ¡Qué terca es! Si
me dejaran sola con ella... me está desafiando, me está desafiando, y
eso me irrita. Ella sabe muy bien que estoy aquí. Pero sigue de terca. Y
ayer que no pude hacer nada porque Chelita se puso nerviosa. No he
podido hacerlo, Apolonia, pero ganas no me faltan de espantarla para
que ya no vuelva. Debí haberla corrido desde hace un año, cuando vino
con su veneno a darme el pésame por lo de Antonio. (CAMBIO DE
LUZ)
POLA.- ¡Ay, Vicentita, cuánto lo siento! ¡La acompaño en su pesar! Mire nada
más que cosas tan terribles tiene una que sufrir como esposa. Cuando
me dijeron lo de Antonio, se me quiso salir el alma. ¡Ay, virgen
santísima! ¡Perdónalo! ¡Perdónalo! Decía yo. Y dale fuerzas a aquella
pobre mujer para que soporte... Yo la veo a usted muy mal, Vicentita, la
veo muy mal.
MADRE.- Sí Pola, estoy muy mal... Creo que no voy a resistir mucho tiempo.
Este golpe ha sido muy doloroso.
POLA.- ¿Y qué fue lo de Antonio?
MADRE.- Infarto.
POLA.- Ni tiempo de arrepentirse. Dios mío. Tenemos que rezar mucho por él.
¡Dios santo! ¡Dios santo! ¡Qué terrible pecado!
MADRE.- Yo no quisiera que mis hijos lo supieran..
POLA.- Pero hay tanta gente chismosa.
MADRE.- Por favor.
POLA.- ¿Cree usted que haya tenido tiempo de arrepentirse? Yo no lo creo. Y
usted tan tonta, Vicenta, que siempre se dejó. Ciega, ciega, siempre
MADRE.- ¡Por favor! (CAMBIO DE LUZ) Qué tonta fui, debí haberla corrido
desde entonces. Se estaba metiendo en mis asuntos personales...
Metiendo hilo para sacar hebra. Desde entonces debí decirle que no
volviera a poner un pie en mi casa. Pero tenía que venir a rezarle su
novenario a Antonio, y yo de zuata rezando junto con ella.
POLA.- Quinto misterio: la coronación de Nuestra Señora como reina de cielos
y tierra. padre nuestro...
TODAS.- Padre nuestro que Estás en los cielos, santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino.. Hágase señor tu voluntad así en la tierra
como en el cielo... (SIGUE EL REZO DE FONDO)
MADRE.- (ACERCANDOSE A CHOLE) Si tú pudieras escucharme, Chole... Si
hubiera alguna manera de entrarte de lo que quiero. Tú eres la más
fuerte... Tú podrías... Pero no. No resultaría nada por que tú no crees en
estas cosas. Dios mío, me siento tan sola... En verdad, desde hace
mucho tiempo estoy sola... Chema se fue a México, Antonio se me
muere... vergonzosamente... Chole, se volvió más grosera y ofensiva...
nunca quiso pedirme perdón por las cosas que me dijo... (CAMBIO DE
LUZ)
MADRE.- Chole... Hija, me da un poco de pena, pero tengo que
decírtelo... Desde que murió tu papá, tú has cargado con todos los
gastos de la casa, y yo... le he estado mandando dinero a Chema de
unos ahorritos que tenía guardados... pero ya se me acabaron y...
CHOLE.- Esos ahorritos, mamá, eran de la pensión que dejó mi papá y tú te los
gastaste en Chema.
MADRE.- Bueno, yo tenía también algo mío y...
CHOLE.- Lo que pasa es que sobreprotejes a Chema, mamá. ¿Cuánto tiempo
hace que lo estás manteniendo? Tienes más de dos años en México y
todavía no puede valerse por sí mismo.
MADRE.- Dale tiempo... Yo qué más diera porque ya se regresara y se pusiera a
trabajar en serio...
CHOLE.- Chema nunca va a trabajar en serio...
MADRE.- No digas eso.
CHOLE.- Quieres que te de dinero para mandarle ¿Verdad?
MADRE.- Bueno, si se pudiera...
CHOLE.- Pues no se puede. Apenas nos alcanza. No tenemos por qué mandarle
nada. Déjalo que padezco hambres, veremos si no se pone a trabajar. La
carga hace al burro.
MADRE.- Tú sabes que no le ha ido bien.
CHOLE.- Porque se empeña en querer ser artista. Ya, que se desengañe. Que se
ponga a vender chicles, o a lavar carros...
MADRE.- Cómo eres cruel.
CHOLE.- Soy realista, mamá. Chema nunca quiso hacer una carrera... Si
quisiera hacerla, yo le ayudaría... Pero él quiere ser artista. Y para él ser
artista es salir en la televisión, no estudiar... ¿Para qué? No tiene
cultura, es un burro... ¿Cómo piensa que va a destacar. fíjese en lo que
hace con el gordo Delgado, las veces que a venido Chema... su
show... sin contenido, puras bobadas, puros refritos de la televisión.
¿Esas son ambiciones? Si quiere hacer teatro, que haga buen teatro, que
se cultive...
MADRE.- Ya, por favor.
CHOLE.- Es que me desesperas mamá, que no te das cuenta: Chema no la va a
hacer nunca porque es un burro, un holgazán...
MADRE.- Ya cállate, Chole, es tu hermano.
CHOLE.- Es que es la verdad... Es un flojo mantenido.
MADRE.- ¡Cállate!
CHOLE.- No seas ciego, mamá .
MADRE.- Que te calles.
CHOLE.- No lo quieres reconocer porque en el fondo tú tienes la culpa.
MADRE.- ¿Que dices?
CHOLE.- Lo consientes demasiado. Lo has hecho un atenido...
MADRE.- Debes pedirme perdón por lo que me estás diciendo...
CHOLE.- ¿Perdón? Por decirte la verdad sobre tu hijo. CAMBIO DE LUZ.
MADRE.- Cállate... ¡Cállate! ¡Cállate!
TODAS.- Bendito y alabado sea el santísimo Sacramento del Altar y la
inmaculada concepción de la Santísima Virgen María, concebida en
gracia, sin pecado original desde el primer instante de su ser natural
para ser madre de Dios, señora y abogada nuestra, así sea.
POLA.- Ave María Purísima.
TODAS.- Sin pecado concebida.
MADRE.- Por fin. Por fin te vas... Ojalá no vuelvas... Yo no quiero que reces
por mí, no quiero que estés en esta casa... No quiero salvar mi alma...
(SE ASUSTA POR LO QUE DIJO) ¡Dios mío! ¿Qué he dicho?
POLA.- Ay, es tardísimo... Vámonos Lola. Ni creas que te voy a dejar quedarte
un rato más. Tú y yo tenemos que hablar.
MADRE.- Espero no condenarme... Me siento muy sola...
POLA.- ¡Ándale!
LOLA .- ¡Ay, mamá!
POLA.- ¿Cuántas veces te tengo que pedir que reces con devoción, que no
hables?
LOLA .- ¡está bien!
POLA.- No me contestes así.
LOLA.- ¿Cómo?
POLA.- Háblame con respeto.
LOLA.- Si señora.
POLA.- Chelita ayer rezó con tanta devoción... Y tú cuidándote las medias,
mirando tu reloj, removiéndote como si trajeras hormigas, rascándote
aquí, rascándote allá... Ayer Chelita estaba tan emocionada, rezó con
tanto sentimiento que hasta lloró...
LOLA.- Lloró porque tú la asustaste.
POLA.- ¿Yo?
LOLA.- Sí, tú, con tus arranques de loca. (POLA LE DA UNA BOFETADA)
¡Ya me tienes harta! (SALE ORRIENDO)
POLA.- (CORRES TRAS ELLA) Dolores, ven acá ... ¡Dolores! (SALE)
MADRE.- (-ríe) Hasta que te dieron tu merecido. ¡Ya estoy empezando a querer
a esa niña! ¡A lo mejor ella puede hacer que Chema siente cabeza! Pero
con doña Pola como suegra ¡Horror! (CHOLE Y CHELA RECOGEN
LA COCINA EN SILENCIO) ¿No creen ustedes que Lola pudiera ser
una buena esposa? Ay, se me olvida que no puede oírme. Creo que
tenía una idea muy equivocada de ella. Ahora me cae bien la muchacha.
Oh, Chole, le hiciste sus tortillas a mi Chema.
CHOLE.- Se las voy a dejar sobre la mesa para que las vea. De seguro va a
llegar tarde. A ver si se compone mi hermanito. Es la primera vez que
da dinero para comer. Algo es algo. Y tú ya no estés triste, Chela.
CHELA.- ¿Crees que mi mamacita anda en pena?
CHOLE.- ¡Otra vez!
CHELA.- Es que ayer... Doña Pola parecía hablar con ella...
CHOLE.- ¡MIRA, Ya discutimos eso toda la mañana. Doña Pola está loca. Su
misma hija lo dice: está loca!
MADRE.- Y bien loca.
CHELA.- Es que es muy raro...
CHOLE.- Ya, niña, ¡Ya!
CHELA.- ¡Hablaba con ella!
CHOLE.- ¡Fingía hablar con ella! (SUAVE) Mira, Estás muy
nerviosa... tranquilízate, mi mamá está descansando en paz, ella ahora
es feliz.
MADRE.- Sí mi niña, y si pudiera, ahorita mismo, Nomás para que estuvieras
contenta, te haría una fiesta. (ENTRA EL FANTASMA DE
ANTONIO)
ANTONIO.- ¿FIESTA? ¿Dijiste fiesta?
MADRE.- AAAAAH... ¿QUIÉN ERES? ¿Antonio?
ANTONIO.- Ni modo que sea el Espíritu Santo!...
MADRE.- ¿Qué haces aquí? ¿De dónde vienes?
ANTONIO.- De el cielo.
MADRE.- ¿Del cielo? ¿Tú? ¡Sinvergüenza! ¡Malhombre! ¡Infame! ¡Borracho!
¡Traidor! ¡Mujeriego!

OSCURO.
OCTAVO DIA Presentación del niño.

LAS MUEJRES REZAN EL ROSARIO. ANTONIO ESTA SENTADO ENTRE


ELLAS, VICENTA EN EL OTRO. LADO MIRA A ANTONIO COMO CON
RECLAMO. ESTA SUMAMENTE ENOJADA. ANTONIO REZA
FESTIVAMENTE COMO DEDICÁNDOLE LOS REZOS A SU ESPOSA.

POLA.- Cuarto misterio: Presentación del niño Jesús al templo. Padre nuestro...
TODAS.- Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga
a nosotros tu reino, hágase, señor, tu voluntad, así en la tierra como en
el cielo.
POLA.- El pan nuestro... (sigue de fondo).
MADRE.- Nomás eso me faltaba... Antonio aquí después de todo lo que me
humilló. Por que lo que me hizo fue una humillación. Después de
haberle perdonado tantas cosas... Que no le importara mi
enfermedad... que no se preocupara por sus hijos... pero hay cosas que
una no puede olvidar.. Como cuando Chemita hizo su primera
comunión... Se perdió todo el día y nomás vino a castigar a Chema, sin
darse cuenta de que la culpable era Chole... Esa Chole siempre me dio
dolores de cabeza... desde chiquita... (CAMBIO DE LUZ. CHOLE Y
CHELA ESTAN VESTIDAS DE FIESTA. CHEMA LUCE
ORGULLOSO SU TRAJE BLANCO DE PRIMERA COMUNION)
CHEMA.- ¿Pues a qué hora llegarán los invitados?
CHOLE.- Ya no deben de tardar. (ECHA UNA VUELTA A LA MESA)
CHELA.- Ay, no. Ya deberían estar aquí. Yo ya me muero de ganas de comer
pastel.
CHOLE.- Mi mamá dijo que no lo fuéramos a pellizcar.
CHEMA.- Qué lata. Ya que lleguen... (Ve a Chole que bebe soda ocultándose)
¿Qué estás haciendo?
CHOLE.- Nada.
CHEMA.- Te Estás tomando una soda ¿verdad?
CHOLE.- Mi mamá me la dio.
CHELA.- Yo también quiero.
CHEMA.- ¡Mamá ! ¡Mamá! Chole y Chela se andan tomando las sodas.
CHELA.- Yo no.
CHOLE.- Cállate, Chismoso
CHEMA.- Mamá ...
CHOLE.- ¡Cállate!
CHEMA.- ¡Se están tomando las sodas!
CHOLE.- Que te calles... (Le vacía el vaso de soda sobre el traje blanco).
CHEMA.- Idiota, me manchaste mi traje de primera comunión.
CHOLE.- Fue sin querer.
CHEMA.- Lo hiciste adrede... ¡No te rías! ( LE DA UNA MORDIDA EN EL
BRAZO. CHOLE LE DA OSCORRONES. LOS DOS LLORAN Y NO
SE SUELTAN).
CHELA.- No se peleen... ¡Mamáá ! Chema y Chole se están peleando.
CHOLE.- Suéltame. (Le pega más fuerte)
MADRE.- ¡Qué pasa aquí!
CHEMA.- Chole me manchó de soda.
CHOLE.- Fue sin querer.
CHEMA.- Lo hiciste adrede.
CHOLE.- Mira la mordidota que me dio.
CHEMA.- Es que ella me echó la soda encima.
MADRE.- Les dije que no agarraran soda. Te voy a dar unos cintarazos Chole.
CHOLE.- Mira la mordida que me dio
MADRE.- Te lo mereces.
CHOLE.- Siempre Estás de su parte. Pero cuando llegue mi papá le voy a decir
para que castigue a Chema. (SALE CORRIENDO)
MADRE.- Ve a cambiarte de camisa. (CAMBIO DE LUZ)
POLA.- Quinto misterio: el niño Jesús perdido y hallado en el templo. Padre
nuestro que estás en el cielo, Santificado sea tu nombre, venga a
nosotros tu reino, hágase señor tu voluntad así en la tierra como en el
cielo.
TODAS.- El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy, y perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos... (Sigue de fondo)
ANTONIO.- Entonces, ¿No vas a perdonarme?
MADRE.- Te perdoné hace mucho tiempo. Pero hay cosas que no se olvidan. Y
ya no me hables. Ya te dije que no quiero que me hables. Si tuvieras
vergüenza no te pararías aquí. (ENTRAN EL GORDO DELGADO Y
CHEMA)
CHEMA.- Llégale a las tortillas de harina.
GORDO.- ¡Órale! ¿Con mantequilla?
CHEMA.- Ya vas.
POLA.- Ssscht.
GORDO.- A ver si tienes lechita.
POLA.- Más respeto por el rezo, jovencitos.
GORDO.- Perdone usted, señora.
MADRE.- Ya está aquí otra vez ese gordo mentecato. Como si no bastara con
doña Pola y contigo. Ustedes me han echado a perder mi novenario.
ANTONIO.- Tu me dijiste que lo habías perdonado.
MADRE.- Lo perdoné sí. Porque es un deber cristiano, pero no se me olvida todo
lo que me hizo.
ANTONIO.- O sea que tu perdonas pero no olvidas.
MADRE.- Por culpa suya me puse más mala.
ANTONIO.- No exageres.
MADRE.- ¡Y por culpa tuya también!
ANTONIO.- Baja la voz, están rezando.
MADRE.- No nos oyen. Qué más da que yo grite.
ANTONIO.- De todos modos es una falta de respeto.
MADRE.- Ay, sí tú, ¿de cuándo acá tan respetuoso? Si ganas me están dando de
darle un buen susto.
ANTONIO.- ¡Ándale! ¡Yo te ayudo!
MADRE.- Todos los recuerdos que tengo de ese señor, son desagradables.
ANTONIO.- Bórralos de tu memoria.
MADRE.- Todos... todos... (CAMBIO DE LUZ)
GORDO.- Señora, cómo está usted.
MADRE.- Bien, Delgado, gracias.
GORDO.- Aquí estoy, viendo la fotonovela de Chema. !Qué bárbaro que feo
salió!
CHEMA.- No te mandes, Delgado.
GORDO.- Es que saliste más feo de lo que eres. Y luego de malviviente. ¡No
que ibas a ser galán?
CHEMA.- Por algo se empieza.
GORDO.- Y luego siempre sales viendo a la cámara. Siempre posando... nada
natural.
CHEMA.- Ya pues, hombre.
GORDO.- Me pediste que te criticara. ¿No es esta una crítica sana, señora?
MADRE.- Si usted lo dice.
GORDO.- Ya mejor que ponga su puesto de hamburguesas, ¿No cree señora?
(CAMBIO DE LUZ)
ANTONIO.- Y ¿eso te ofendió?
MADRE.- Hablaba de pura envidia.
ANTONIO.- No le des importancia a esas cosas.
MADRE.- Como a ti todo se te resbala. Quieres que yo sea igual. Y ya te dije
que no quiero que me hables.
ANTONIO.- Está bien... no hablemos más.
POLA.- Las almas de los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen
en paz.
ANTONIO.- A'í te hablan.
TODAS.- Así sea. Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar y la
Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, concebida en
gracia, sin pecado original desde el primer instante de su ser natural
para ser Madre de Dios, Señora y Abogada nuestra, Así sea.
POLA.- ¡Ave María Purísima!
TODAS.- Sin pecado concebida.
POLA.- Ay, en caridad de Dios. Buenas noches muchachos.
CHEMA.- ¿Usted gusta, señora?
POLA.- Ay, no, m'hijito, muchas gracias. Estoy rendida. Todavía no me
repongo de la desvelada del sábado. V monos Lola. (LOLA SE
LEVANTA Y SALE SIN DECIR NADA.) ¡Lola, Despídete! Ay, Dios
mío, esta niña se me está sublevando... se me está
sublevando... Queden ustedes con Dios. (SALE)
ANTONIO.- Entonces, ¿qué? ¿No vamos a asustar al gordo?
MADRE.- Asústalo tú. Tú debes tener más experiencia que yo.
CHOLE.- (TOMÁNDOSE UN VASO DE LECHE.) Ya me voy a dormir.
Buenas noches, Delgado.
GORDO.- Buenas noches. (SALE CHOLE Y CHELA)
ANTONIO.- Vicenta, ya deja de estar esquivándome. Si estoy aquí es porque
tenemos que discutir muchas cosas tú y yo.
MADRE.- No tenemos nada de qué hablar.
ANTONIO.- Entonces cantemos... Ya no Estás más a mi lado corazón, en el
alma sólo tengo soledad... ¿te acuerdas de esta canción?
MADRE.- No. No me acuerdo.
ANTONIO.- Toda la mañana me has dicho que no sufriste por mí, que nunca
me extrañaste porque no me querías... sin embargo, hace seis meses
más o menos, oíste esa canción y te pusiste a llorar. Lloraste con tanto
amor, Vicenta, que yo me sentí liberado. De veras, fue la primera y
única vez que te he visto llorar sinceramente. Y dices que no me
quieres.
MADRE.- Tu mataste mi amor. Lloré de rabia... de humillación...
ANTONIO.- Ya te pedí perdón.
MADRE.- ¿Cómo crees que me sentí cuando me dijeron que te moriste de un
infarto, en brazos de una mujerzuela, en El Cielo, un hotelucho de mala
muerte. El Cielo, vaya nombrecito. Y más rabia sentía cuando me
acordaba de la cara de burla del Gordo Delgado, cuando me
cantabas, espérame en el cielo corazón. Luego lo entendí todo. El
gordo me coronaba de flores y tú con cuernos.
ANTONIO.- Perdóname, Vicenta, como yo te he perdonado a ti.
MADRE.- ¿Perdonarme tú a mí? ¿De qué?
ANTONIO.- Tú tuviste la culpa de todo.
MADRE.- ¿Qué?
ANTONIO.- Nunca fuiste una amante para tu esposo. Nunca lo quisiste ser.
MADRE.- Yo fue una buena esposa. Te hacía tu comida, te planchaba y te lavaba
tu ropa.
ANTONIO.- Yo necesitaba una mujer ardiente...
MADRE.- No digas esas cosas...
ANTONIO.- ¿No entiendes?
MADRE.- ¿Cómo puedes hablar de eso, aquí donde estamos en el más allá?
ANTONIO.- ¿Ves cómo evades estos temas?
MADRE.- ¿Por qué me dices esas cosas? ¿Por qué tengo que escuchar tantas
cosas en mi contra? (LLORA) ¡Ya no aguanto más, ya no aguanto más!
ANTONIO.- ¿Ahora qué tienes?
MADRE.- ¡Estoy sintiendo miedo, Antonio, mucho miedo!
ANTONIO.- ¿De qué?
MADRE.- Está bien, yo te perdono, yo te perdono, Antonio...
ANTONIO.- Siempre quieres ser tú la que perdona a los demás.
MADRE.- Está bien, te pido perdón... ¡Tengo mucho miedo!
ANTONIO.- ¿De qué tienes miedo?
MADRE.- ¡De condenarme! ¡Tengo miedo de condenarme!
ANTONIO.- No te vas a condenar
MADRE.- ¿De veras?
ANTONIO.- Te lo digo yo, que sé de estas cosas. Vamos, vamos, no llores, los
fantasmas no lloramos... ¡Aguántese como los meros fantasmas!

OSCURO

NOVENO DIA. La oración en el huerto.

ANTONIO.- ¿Ya lo ves? Te lo dije. Pero tu insististe. Eso te pasa por andar de
curiosa.
MADRE.- Yo siempre creí que Chelita era una niña inocente.
ANTONIO.- Ya no es una niña
MADRE.- Para mí sigue siendo una niña. Y ese mocoso tan... tan...
ANTONIO.- Tan vivo.
MADRE.- Antonio, se trata de tu hija.
ANTONIO.- Dije vivo en el sentido estricto de la palabra.
MADRE.- Y yo estoy queriendo decir que está muy adelantado. Es un mocoso,
Antonio, acaba de dejar los pañales y ya lo quiere todo.
ANTONIO.- Es curiosidad... están en edad de sentir y descubrir esas cosas.
MADRE.- No está bien. Chole debería vigilar más a su hermana.
ANTONIO.- están vivos, Vicenta. ¡Están vivos!
MADRE.- Demasiado vivos.
ANTONIO.- No podemos reprimir sus sentimientos. ¿Acaso tú nunca lo
hiciste?
MADRE.- ¿Yo? Tú lo sabes muy bien... De novios nunca hicimos esos
desfiguros.
ANTONIO.- ¡Por brutos!
MADRE.- ¿Qué dices?
ANTONIO.- Lo que oíste. Nuestras vidas fueron tan cortas y no las supimos
aprovechar para gozarnos.
MADRE.- Tú nomás en eso piensas
ANTONIO.- No se discuta más. Mira, en vez de andar queriendo lograr lo que
no pudiste en vida, deberías prepararte para irnos. ¡Ya nada tenemos
que hacer aquí!
MADRE.- Pero...
ANTONIO.- Vine por ti, Vicenta, y te vas a ir conmigo... si es verdad que no
quiere condenarte.
MADRE.- ¿Qué dices?
ANTONIO.- Lo que oíste. Al final del rosario nos iremos. (ENTRAN CHOLE
Y LOLA)
CHOLE.- Pero ¿A dónde piensan irse? ¿A México? México es una ciudad muy
difícil. ¿Ya lo pensaste bien? Chema no gana mucho dinero. No le
alcanza ni para él. Se mantendría pidiéndole a mi mamá... Y ahora no sé
a quién le va a pedir.
LOLA.- Es que yo ya no aguanto a mi mamá, Chole.
CHOLE.- Pero no por eso vas a irte con cualquiera que te lo proponga.
LOLA.- Chema no me lo propuso. Yo se lo propuse a él.
CHOLE.- Está loca, bien loca.
LOLA.- Estoy desesperada. Yo ya no aguanto ni un día más en mi casa.
CHOLE.- No seas tonta, Lola. Piénsalo bien, no vayas a hacer una burrada de la
que luego te arrepientas.
LOLA.- Ya lo pensé bien
CHOLE.- Ni siquiera quieres a Chema.
LOLA.- ¿Cómo lo sabes?
CHOLE.- Se ve. No hace falta que me lo digas, yo lo noto.
LOLA.- Hicimos un trato: él con lo suyo y yo con lo mío.
CHOLE.- No entiendo.
LOLA.- Sí... Él va a hablar con la señora de la casa... Me va a ayudar a
conseguir trabajo.
CHOLE.- No consigue ni para él...
LOLA.- ¿Sabes qué? Hasta de sirvienta me metería, con tal de no seguir en mi
casa.
CHOLE.- Y vas a terminar metiéndolo a él. Si Chema fuera menos creído,
menos vanidoso... pero él insiste en ser galán de televisión. Y sabes
qué: nunca va a serlo... se va a quedar haciendo una fotonovela cada
seis meses... y tú, chiquita, vas a tener que buscar la papa.
LOLA.- Ya te dije que hicimos un trato. Cada quien se va a preocupar por lo
suyo.
CHOLE.- Pues es un trato bastante rarito. El día que uno tenga para comer,
come; y el otro mira. Así va a ser.
LOLA.- Chema es bueno. Lo que pasa es que nadie lo enseñó a ser
responsable. Yo le he dado muchos consejos...
CHOLE.- De nada le sirven. Ojalá tu hicieras que agarre la onda.
LOLA.- Yo sé que puedo.
CHOLE.- Lo dudo. Chema sólo va a cambiar cuando lo obliguemos a rascarse
con sus propias uñas. Mi mamá nunca quiso entender que eso es lo que
necesita Chema. Pero ella siempre estuvo pendiente de que nada le
faltara. Eso le hizo mucho daño a Chema. Mi mamá hasta se enojó
conmigo porque le dijo todo lo que pienso de él. Es mi hermano, pero
yo no me ciego... Yo le hice una promesa, y la voy a cumplir... pero no
mandándole dinero, si hago eso me voy a condenar a quedarme
solterona, a trabajar para mantener a mi hermanito y a
amargarme... ¿No crees? Claro que me reocupo por él... ¿Tu crees que
no? Pero la mejor manera de ayudarlo es no darle dinero... obligarlo a
que sea responsable... así tiene que aprender.
LOLA.- Yo puedo ayudarlo en eso.
CHOLE.- ¿De veras lo crees?
LOLA .- ¡Sí!
MADRE.- Esa muchacha vale oro.
ANTONIO.- O es muy bruta. ¿Qué vas a hacer?
MADRE.- Quisiera darle un beso.
ANTONIO.- La vas a asustar.
LOLA.- ¿Por qué te quedas callada? Dame ánimos.
MADRE.- Dale ánimo, Chole. Ella hará que Chema siente cabeza... todos los
hombres necesitan siempre de una mujer...
ANTONIO.- No tiene caso que hables, sabes que no te oyen...
CHOLE.- Me quedé pensando... Tu mamá estaba segura de que eso que dice
que sentía era mi mamá que le estaba dando avisos... y cuando me dijo
que a lo mejor quería encargarle a sus hijos... sentí algo... como un
escalofrío... Hubo un omento en que creí que podía ser... No creas... en
el fondo una cree en estas cosas... a veces siento como si ella estuviera
aquí. Y si fuera así, yo le diría: Mamá: esté tranquila, puedes descansar
en paz, Chema va a encontrar su camino, si confías en mí...
LOLA.- Y en mí.
CHOLE.- Por lo visto estás decidida.
LOLA.- Si tu mamá se fue tranquila, no fue por las oraciones de mi madre,
como ella supone; sino porque tal vez me escuchó platicar con Chema...
¡Digo!
CHOLE.- Tal vez...
LOLA .- ¡Está decidido, Chole me voy con Chema! ¿Sabes qué me dijo? Que
ahora va a venir a rezar el rosario con nosotras. ¿Puedo pasar al
tocador?
CHOLE.- Sí, claro, pasa- (SALE LOLA. CHOLE VA HACIA LA SILLA DE
SU MADRE. LA ACARICIA. SE SIENTA PENSATIVA)
MADRE.- ¿Lo vez Antonio? Chole no está convencida. No tiene fe en su
hermano. Es tan fría, tan...
ANTONIO.- Pero piensa igual que tú.
MADRE.- ¿Por qué igual que yo? Si nunca estuvimos de acuerdo en nada.
ANTONIO.- Estaban de acuerdo en todo sin darse cuenta, y te lo puedo
demostrar: tú dices que no quieres irte hasta que Chema encuentre su
camino, eso significa que desconfías de él, que sabes que no es capas de
valerse por sí mismo y que necesita una mujer que lo haga sentar
cabeza. Chole dice: Chema no trabaja, no sabe valerse por sí mismo y
tu dices: pobrecito de mi hijo, no ha encontrado su camino. Es lo
mismo.
MADRE.- No había pensado en eso.
ANTONIO.- Esa es la diferencia, tú sientes y ella piensa.
MADRE.- Ahora entiendo, todo esto que me ha sucedido, escuchar de ellos lo
que piensan de mí, descubrir que no todo es como yo creía creer que
Chole no me quiere porque no la he visto llorar, me ha hecho reconocer
mis fallas... Es como un juicio.
ANTONIO.- ¿Dices que Chole no llora?
MADRE.- ¡Está llorando! ¡Entonces sí me quiere!.
ANTONIO.- Claro mujer, fuiste su madre. Los bramidos que pegaba la noche
de tu muerte no eran remordimientos Vicenta, era la angustia de saber
que te morías sin entenderla.
MADRE.- Ahora te entiendo hijita, ahora te entiendo (a Antonio) está llorando
por mí.
ANTONIO.- Por ti, por mí, por Chema, por todos.
POLA.- Primer misterio la oración en el huerto
TODOS.- Padre nuestro que estás en los cielos (Sigue de fondo).
MADRE.- ¿A qué hora llegó esa mujer que no me di cuenta?.
ANTONIO.- Eso quiere decir que estás empezando a liberarte.
MADRE.- No entiendo
ANTONIO.- El tiempo tiene otro valor... Nos estamos acercando al lugar
donde el tiempo no existe. Mira al gordo Delgado como llora
plácidamente por ti.
MADRE.- Y a que hora entró ese gordo.
ANTONIO.- Libérate mujer. Descarga tu costal de rencores.
TODOS.- Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los
que nos ofenden.
ANTONIO.- está llegando el momento de partir...
MADRE.- Chema, que va a ser de mi Chema.
ANTONIO.- Tú ya no puedes hacer nada, la vida se va a encargar de
enseñarle... A punta de golpes.
MADRE.- ¿Aprender?
ANTONIO.- Como aprendimos tú y yo.
MADRE.- ¿Lola?.
ANTONIO.- Tal vez.
TODOS.- Señor ten piedad de ella, Jesucristo ten piedad de ella, Jesucristo óyela,
Jesucristo escúchala.
MADRE.- Qué corto me pareció este rosario.
ANTONIO.- Ya debemos subir.
MADRE.- No podríamos quedarnos por lo menos hasta conocer a mis nietos.
ANTONIO.- No Vicenta, libérate ya.
TODOS.- Padre Celestial que eres Dios ten piedad de ella.
MADRE.- Tengo mucha fe en Lola.
ANTONIO.- Pero todavía no descargas tu costal.
TODOS.- Jesucristo que eres un solo Dios ten piedad de ella.
MADRE.- ¿Tengo que perdonar a Pola?
ANTONIO.- Sí
POLA.- Santa María.
TODOS.- Ruega por ella.
MADRE.- Pero...
ANTONIO.- Vicenta, te quieres condenar.
POLA.- Santa Madre de Dios.
TODOS.- Ruega por ella.
ANTONIO.- ¿Te quieres condenar?
POLA.- Santa Virgen de las Vírgenes.
TODOS.- Ruega por ella.
MADRE.- Ha hecho muchos chismes.
ANTONIO.- Ya le llegará su hora
POLA.- Madre de Jesucristo.
TODOS.- Ruega por ella.
MADRE.- Con sus cosas puso nerviosa a Chelita.
ANTONIO.- Chela ya está tranquila.
POLA.- Madre de la Divina Gracia.
TODOS.- Ruega por ella.
ANTONIO.- ¿Te quieres condenar?
MADRE.- Está bien la perdono.
POLA.- Madre Purísima
TODOS.- Ruega por ella
ANTONIO.- Te sigo sintiendo muy pesada
MADRE.- La perdono.
POLA.- Madre Castísima.
TODOS.- Ruega por ella.
ANTONIO.- No puedo sostenerte, no eres sincera.
MADRE.- La perdono, la perdono.
POLA.- Virgen Prudentísima
TODOS.- Ruega por ella
ANTONIO.- No quiero perderte Vicenta, perdónala con todo el corazón
MADRE.- La perdono, la perdono.
ANTONIO.- Ja ja ja ja ¿Te creíste lo de la condenación? ¡El infierno no existe
querida! Al menos yo no lo he visto (DESAPARECEN)
POLA.- Virgen Laudable.
TODOS.- Ruega por ella.
POLA.- Espejo de Justicia
TODOS.- Ruega por ella
POLA.- Trono de la eterna sabiduría
TODOS.- Ruega por ella.
POLA.- Causa de nuestra alegría
TODOS.- Ruega por ella.

FIN DE LA COMEDIA.

También podría gustarte