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San Luis María Grignion de Montfort

San Luis María Grignion de Montfort fue un sacerdote francés del siglo XVIII conocido por su devoción a la Virgen María. Fundó las órdenes religiosas de los Padres Montfortianos y las Hermanas de la Sabiduría. Escribió el Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, uno de los textos más influyentes sobre la devoción mariana. Murió a los 43 años después de dedicar su vida a la predicación itinerante.

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San Luis María Grignion de Montfort

San Luis María Grignion de Montfort fue un sacerdote francés del siglo XVIII conocido por su devoción a la Virgen María. Fundó las órdenes religiosas de los Padres Montfortianos y las Hermanas de la Sabiduría. Escribió el Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, uno de los textos más influyentes sobre la devoción mariana. Murió a los 43 años después de dedicar su vida a la predicación itinerante.

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SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT

FUENTE: ACIPRENSA

BIOGRAFÍA:

Para familiarizarnos más con la consagración a Jesús por María, por el método de San
Luis María Grinon de Monfort conoceremos un poco de su vida; San Luis es el fundador
de los padres Monfortianos y de las Hermanas de la Sabiduría. Nació en Monfort,
Francia, en 1673, siendo el mayor de una familia de ocho hijos, desde muy joven fue un
gran devoto de la Santísima Virgen, y a la edad de 12 años, ya la gente lo veía pasar
largos ratos arrodillado ante la estatua de la Madre de Dios.

Con grandes sacrificios logró conseguir con qué ir a estudiar al más famoso seminario
de Francia, el seminario de San Suplicio en París, sobresaliendo como un seminarista
totalmente mariano. Ya ordenado sacerdote, su primera Misa deseó celebrarla en un
altar de la Virgen, y durante muchos años la Catedral de Nuestra Señora de París fue su
templo preferido y su refugio.

El santo dedicó todas sus grandes cualidades de predicador, de conductor de


multitudes, de cantante y compositor a predicar misiones para convertir pecadores,
viajando incansablemente por los distintos lugares de Francia anunciando el Evangelio
y permitiendo la llegada de Dios Padre en el corazón de las personas.

A pie y de limosna se fue hasta Roma, pidiendo a Dios la eficacia de la palabra, y la


obtuvo de tal manera que al oír sus sermones se convertían hasta los más endurecidos
pecadores. El Papa Clemente XI lo recibió muy amablemente y le concedió el título de
"Misionero Apostólico", con permiso de predicar por todas partes.
El santo fundó una de las comunidades religiosas que han hecho grandes obras por la
conversión de las almas: los Padres Monfortianos, a cuya comunidad le puso por
nombre "Compañía de María", y las Hermanas de la Sabiduría. San Luis además
escribió uno de los libros que junto con "Las Glorias de María" de San Alfonso, ha
llegado a ser uno de los libros más famosos que se han escrito acerca de la devoción a
la Virgen María: el "Tratado de la verdadera devoción a la Virgen María", obra que se
ha propagado por todo el mundo con enorme provecho para sus lectores. Incluso el
Papa Juan Pablo II tomó como lema una frase que repetía mucho nuestro gran santo:
"Soy todo tuyo oh María, y todo cuanto tengo, tuyo es".

San Luis falleció el 28 de abril de 1716, a la edad de 43 años de una repentina


enfermedad.

FUENTE: https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=129

MÉTODO DE CONSAGRACIÓN TOTAL “A JESÚS POR MARIA” san Luis María Grignion
de Montfort

La Total Consagración a la Santísima Virgen también llamada “Santa Esclavitud de


amor” o simplemente “esclavitud mariana” es una espiritualidad que remonta a los
primeros siglos de la Iglesia. Pasando por la escuela francesa del siglo XVII del cardenal
de Berulle, Boudon, Olier, Condrem, san Juan Eudes, etc., y en san Luís María Grignion
de Montfort esta doctrina encontró su expresión más perfecta quedando inmortalizada
en el célebre escrito “El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen”. Esta
espiritualidad consiste en una total consagración a la Virgen, con la entrega de todo lo
que somos y tenemos para que a través de ella podamos pertenecer más
perfectamente a Dios. La finalidad de esta total entrega es la de unirnos a Jesucristo y
hacer crecer en su gracia. Nos entregamos totalmente a María para que ella nos
enseñe a cumplir en nuestras vidas la santísima voluntad de Dios. Por la Total
Consagración, renovamos nuestras promesas bautismales, y recuperamos la conciencia
de nuestro estado de pertenencia a Dios. Todo eso a través de María, como Jesús
quiere, para que Ella nos enseñe a ser fieles a nuestra adhesión a Cristo bien como de
la renuncia de todo mal.

¿Qué diferencia hay esta consagración de las demás consagraciones a María?

Todas las consagraciones a María son buenas y validas, pero la esclavitud mariana tiene
una particular que las demás consagraciones no tienen, es que por esta consagración
uno se entrega por entero a Jesús por María (alma, cuerpo, bienes materiales y bienes
espirituales) con todo lo que es, mientras que en las otras consagraciones marianas
solamente se pone bajo la protección de María. Con esta consagración entregamos
incluso el valor de las buenas obras (bienes espirituales) para que Ella pueda disponer
según a su gusto para la mayor gloria de Dios. Este punto distingue la esclavitud
mariana de todas las demás consagraciones y la hace única y preciosa a los ojos de
Dios pues es la total renuncia y abnegación de uno mismo.
¿Quién puede hacer la total consagración?

¡Todos!

Todos aquellos que desean vivir su bautismo, es decir, todos los que quieran ser santos
poden y deben hacer esta consagración, pues la Santa Esclavitud de Amor a Jesús por
María es necesaria para todos:

Para los principiantes, ¡es luz!

Para los flojos, ¡fuerza!

Para los fervorosos, ¡ideal!

Para los santos, ¡heroísmo!

¿Qué ocurre cuando nos consagramos a María como sus esclavos de amor?

Nosotros confirmamos la soberanía de Dios y de la Santísima Virgen en nuestras vidas,


entregando TODO que somos y que tenemos a Jesús por las manos de María. Aquí,
TODO quiere decir TODO. Nuestro cuerpo con todos sus sentidos, nuestros bienes
materiales y nuestra alma con todas nuestras riquezas espirituales, nuestros
pensamientos, nuestros deseos y voluntades. Así, mismo los méritos de nuestras
oraciones, sacrificios y buenas obras pasan a pertenecer a María Santísima para que
Ella pueda usarlos como le apruebe. Por la Santa Esclavitud de Amor pasamos a no
poseer nada más. Todo pasa a ser de María, para que de este modo todo pueda ser de
Dios.

FUENTE: Fraternida de Arca de Maria - Escravos por Amor.


PRÁCTICAS DE DEVOCIÓN A MARÍA

EL SANTO ROSARIO.

HISTORIA.

El Santo Rosario es una de las prácticas de devoción mariana más antiguas de la iglesia
católica desde el año 1208 con la aparición de la Madre de Dios a Santo Domingo de
Guzmán donde le enseño a rezar el rosario. Le dijo que propagara esta devoción y la
utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.

Domingo de Guzmán era un santo sacerdote español que fue al sur de Francia para
convertir a los que se habían apartado de la Iglesia por la herejía albingense. Esta
enseña que existen dos dioses, uno del bien y otro del mal. El bueno creó todo lo
espiritual. El malo, todo lo material. Como consecuencia, para los albingenses, todo lo
material es malo. El cuerpo es material; por tanto, el cuerpo es malo. Jesús tuvo un
cuerpo, por consiguiente, Jesús no es Dios.

También negaban los sacramentos y la verdad de que María es la Madre de Dios. Se


rehusaban a reconocer al Papa y establecieron sus propias normas y creencias. Durante
años los Papas enviaron sacerdotes celosos de la fe, que trataron de convertirlos, pero
sin mucho éxito. También habían factores políticos envueltos.

Domingo trabajó por años en medio de estos desventurados. Por medio de su


predicación, sus oraciones y sacrificios, logró convertir a unos pocos. Pero, muy a
menudo, por temor a ser ridiculizados y a pasar trabajos, los convertidos se daban por
vencidos. Domingo dio inicio a una orden religiosa para las mujeres jóvenes
convertidas. Su convento se encontraba en Prouille, junto a una capilla dedicada a la
Santísima Virgen. Fue en esta capilla en donde Domingo le suplicó a Nuestra Señora
que lo ayudara, pues sentía que no estaba logrando casi nada.

La Virgen se le apareció en la capilla. En su mano sostenía un rosario y le enseñó a


Domingo a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que
muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias.

Domingo salió de allí lleno de celo, con el rosario en la mano. Efectivamente, lo


predicó, y con gran éxito porque muchos albingenses volvieron a la fe católica.

Lamentablemente la situación entre albingences y cristianos estaba además vinculada


con la política, lo cual hizo que la cosa llegase a la guerra. Simón de Montfort, el
dirigente del ejército cristiano y a la vez amigo de Domingo, hizo que éste enseñara a
las tropas a rezar el rosario. Lo rezaron con gran devoción antes de su batalla más
importante en Muret. De Montfort consideró que su victoria había sido un verdadero
milagro y el resultado del rosario. Como signo de gratitud, De Montfort construyó la
primera capilla a Nuestra Señora del Rosario.

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