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Del Trópico

El poema describe una mañana en el trópico, con varias personas realizando sus tareas diarias como moler maíz, ordeñar vacas y afilar un hacha. La naturaleza también se describe, con ganado pastando y escarabajos de oro y carmín en el pasto. Finalmente, la patrona prepara chocolate, tostadas y requesón para el desayuno.

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Del Trópico

El poema describe una mañana en el trópico, con varias personas realizando sus tareas diarias como moler maíz, ordeñar vacas y afilar un hacha. La naturaleza también se describe, con ganado pastando y escarabajos de oro y carmín en el pasto. Finalmente, la patrona prepara chocolate, tostadas y requesón para el desayuno.

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DEL TRÓPICO

¡Qué alegre y fresca la mañanita!


Me agarra el aire por la nariz:
los perros ladran, un chico grita
y una muchacha gorda y bonita,
junto a una piedra, muele maíz.
Un mozo trae por un sendero
sus herramientas y su morral:
otro con caites y sin sombrero
busca una vaca con su ternero
para ordeñarla junto al corral.
Sonriendo a veces a la muchacha,
que de la piedra pasa al fogón,
un sabanero de buena facha,
casi en cuclillas afila el hacha
sobre una orilla del mollejón.
Por las colinas la luz se pierde
bajo el cielo claro y sin fin;
ahí el ganado las hojas muerde,
y hay en los tallos del pasto verde,
escarabajos de oro y carmín.
Sonando un cuerno corvo y sonoro,
pasa un vaquero, y a plena luz
vienen las vacas y un blanco toro,
con unas manchas color de oro
por la barriga y en el testuz.
Y la patrona, bate que bate,
me regocija con la ilusión
de una gran taza de chocolate,
que ha de pasarme por el gaznate
con la tostada y el requesón.

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