DIBUJO DE LA FIGURA HUMANA
L A I NTERPRETACIÓN DE LOS S IGNOS EN EL T EST DE M ACHOVER
Es frecuente incurrir en el error de interpretar los signos aisladamente sin tener en cuenta el conjunto, como si la
personalidad de cada sujeto fuese una especie de "puzzle" que se pudiera unir por piezas. La interpretación de
un dibujo analizando los signos uno a uno como si se tratara de un recetario de cocina, es un procedimiento
absurdo que puede conducir a graves errores.
PRESIÓN
Trazos gruesos y pastosos en los dibujos
Buena memoria y retentiva visual por la prolongación de las impresiones físicas. Puede faltar la capacidad para
vivir y comprender temas abstractos y espirituales. Sensualidad, pesadez, abandono a los placeres del cuerpo.
Materialismo. Decadencia moral o espiritual, con signos negativos.
Dibujos a base de trazos fuertes, netos y bien delimitados
Carácter enérgico, voluntarioso, activo y decidido. Buena salud mental y física. Capacidad de resistencia a las
influencias externas. Buena afirmación de sí mismo y de las actitudes tomadas. Libido fuerte y en progresión.
Capacidad de rendimiento en el trabajo. Perseveración en los objetivos a lograr, estabilidad, madurez y seguridad
en sí mismo. En sentido negativo1[2]: descarga o liberación violenta de las pulsiones, audacia, brusquedad, falta
de consideración y de miramientos en las relaciones del Yo con el Tú.
DFH con trazos flojos
Nivel de vitalidad por debajo de la media. La energía nerviosa y psíquica es más o menos débil. El sujeto es más
receptivo que activo. Escasa resistencia en la afirmación del Yo frente a los demás. Se deja influenciar por las
opiniones, por las presiones y circunstancias externas, por los obstáculos, las dificultades, por las imposiciones u
oposiciones de los demás.
Esta debilitación del Yo o falta de resistencia a las personas o acontecimientos externos, condiciona la sumisión y
dependencia, la timidez, la imprecisión, las vacilaciones, las dudas, la fácil fatigabilidad y los complejos de
impotencia, claudicación y minusvalía.
Es frecuente en los DFH con trazos débiles, que el sujeto intente retocar algún desliz en la configuración del
dibujo, lo que se traduce en una corrección insistente de la anomalía (repetición de trazos en una pequeña zona
o área de los DFH)En estos casos, se debe sospechar una dificultad, minusvalía o problema, físico o psíquico, en
la parte retocada de la figura. Estos retoques insistentes, suelen presentarse en la cara, los brazos, las manos, los
hombros, la zona de los órganos sexuales, en el aparato locomotor (piernas y pies), etc.
1
Según la zona donde se localicen los recargos de trazos o retoques, pueden deberse, como algunos autores
indican, a la inhabilidad gráfica, pero en muchos casos, estos fallos, tienen un transfondo psicológico, es decir, o
bien encierran sentimientos de culpabilidad, desadaptación, o miedo a ser infravalorizado, o pueden deberse a
verdaderos problemas en la sociabilidad
del sujeto (retoques en la cara), a conflictos o problemas sexuales ( retoques en el área de los órganos sexuales),
a complejos de masturbación, o miedo al castigo por algo hecho con las manos, si los retoques, cortes o roturas
aparecen en las manos, etc.
En general, pueden ser tan negativos los DFH realizados con trazos tenues, leves, inseguros y llenos de
retoques, como otros que hubiesen sido hechos con trazos muy fuertes, bruscos, brutales y desproporcionados.
En el primer caso, la delicadeza puede ir mezclada con una timidez, inseguridad e influenciabilidad morbosa que
determinaría la incapacidad para afirmarse y la "neurosis de fracaso".
En el caso de un exceso de vigor, brutalidad y desproporción en los trazos, podemos sospechar una falta de
madurez y de equilibrio en las reacciones, propio a veces, de sujetos epileptoides, fácilmente irritables, explosivos
y violentos. Pero también puede tratarse de una reacción compensadora ante un temor de impotencia. Algunos
autores hablan de posibles traumatismos cerebrales, tumores, encefalitis, etc. pudiendo darse este síndrome en
algunos diabéticos mal controlados.
DFH con trazos fuertes, seguros y bien centrados
Como he dicho anteriormente, el nivel de presión de los trazos corresponde al grado de energía vital, a la
potencia de la libido, a la fuerza de las tendencias, deseos y necesidades, al vigor de la voluntad para enfrentarse
a los problemas vitales y superar obstáculos y dificultades en los objetivos que se quieren alcanzar.
Por tanto, una fuerte presión en el trazado, seguida de un buen control y organización de la tarea a realizar, en
este caso los DFH, es la expresión de un carácter enérgico, voluntarioso y decidido apoyado por una buena
vitalidad. El sujeto resiste eficazmente todo acontecimiento, situación, obstáculo u oposición, toda presión
externa, contraria a sus principios, a sus necesidades y conocimientos o a los objetivos que se haya trazado. Esta
interpretación es tanto más justa, cuanto más neto, limpio y profundo es el trazado y cuanto más organizadas y
equilibradas sean las partes y el conjunto de las figuras dibujadas, lo que se traducir también en una buena
profundidad de pensamiento y autenticidad en los valores personales.
Si la robustez del trazado obedece solamente al empleo de un rotulador o de un instrumento de punta gruesa,
en cuyo caso los trazos, vistos con la lupa, no presentan más que grosor sin profundidad, hay que desconfiar de
la autenticidad de los valores del sujeto, especialmente si los bordes de los trazos no son netos, sino llenos de
babosidades, (trazado pastoso y sucio), en cuyo caso el sujeto intenta hacer alarde de valores inauténticos,
exhibe su personalidad ante los demás ostentando cualidades y méritos que no puede justificar o apoyar en la
realidad.
DFH con líneas seguidas, decididas y sin interrupción
El sujeto pasa del pensamiento a la acción sin vacilaciones, se siente seguro de sí mismo y de lo que hace. Una
vez toma posición y decide una acción obra con rapidez y de acuerdo con su determinación. Si el dibujo es
rápido, bien proporcionado en su conjunto, y la presión de los trazos es firme, el sujeto aborda los problemas y
realiza sus intercambios con los demás con plena iniciativa, confianza y resolución, sin crear conflictos a los
demás, ni tenerlos consigo mismo.
Si las partes y el conjunto de las figuras aparecen desproporcionados, discordantes, mal organizados o con
anomalías, la interpretación debe hacerse en sentido negativo. Se tratar entonces de un sujeto impulsivo,
apasionado, individualista y mal integrado social y profesionalmente.
DFH con líneas flojas, vacilantes y frecuentemente rotas
Es propio de sujetos asténicos, débiles de espíritu y de carácter, con frecuentes titubeos y vacilaciones que
inhiben la acción y la decisión.
Las líneas débiles, con poca presión y vacilantes, hacen al sujeto permeable, vulnerable a los acontecimientos e
indefenso frente a las situaciones adversas o que requieren lucha. El único recurso de estos sujetos, para
mantenerse a flote en la vida, es la dependencia-sumisión. Los bloqueos psíquicos a causa de la timidez, la
inseguridad y la falta de energía, crea en ellos la fuerte propensión a la angustia y a la ansiedad.
Si la vaguedad del trazado (flojedad o blandura) es importante, puede dar lugar a pérdidas de atención, a
olvidos, perturbaciones emocionales y coartatividad inoperantes, principalmente si el sujeto se siente observado
por un superior, de donde la deficiencia para ciertas tareas, a causa de la frecuente pérdida de autodominio
emocional. El sólo hecho de pensar que puede "no quedar a la altura que desea" (la timidez genera orgullo
interno), le inhibe anormalmente ante los demás. Su renuncia a participar en reuniones, en seminarios de
formación que requieren examen, o en cualquier acto público, no es más que un mecanismo de defensa frente a
la propia inseguridad.
Los trazos débiles, vagos, tenues o restringidos son la expresión de la falta de vigor en las funciones vitales. Sea
por la misma debilidad o por represiones y frustraciones repetidas, el sujeto que realiza con trazos delgados o
tenues los DFH, se encuentra con falta de tono muscular y nervioso, es decir, con falta de fuerza y de vigor en la
voluntad para hacer frente a las peripecias de la vida. Su sensibilidad y receptividad se acentúan y son pasivas.
Por tanto, su visión de los acontecimientos es bastante dramática, limitada y subjetiva. No soporta, sin resentirse,
cualquier reproche aparente, cualquier contrariedad u oposición sin sentirse dañado. Su fragilidad, sus disgustos,
su impotencia frente a lo adverso, sus lamentaciones, se ponen fácilmente de manifiesto, así como su
pusilanimidad, su evasión ante los conflictos y su sentimiento de inseguridad y de impotencia.
DFH con trazos bruscos, violentos, desproporcionados .
Como ya queda indicado anteriormente, cuando los DFH son dibujados con trazos bruscos, violentos y
desproporcionados, las cargas instintivas o emocionales logran romper el autocontrol, sea por falta de madurez
en el sujeto, sea por traumatismos cerebrales, por tendencias epileptoides congénitas, o por cualquier otra causa
que ha deteriorado la regulación de las reacciones (drogas, alcohol, etc.), el sujeto es excesivamente irritable, no
soporta bien las contrariedades, tiende a las reacciones impulsivas, explosivas y violentas y muestran poca
habilidad, poco ingenio, poca paciencia, para adaptar su comportamiento de un modo comprensivo a las
normales incidencias, esperas, obstáculos y dificultades de la vida.
En muchos casos, sobre todo en los epileptoides, si bien las reacciones son primarias e impulsivas, en la acción
suelen ser lentos y en las relaciones con los demás, en la vida social, es notoria la inhibición, la retención
pegajosa, la crispación repentina del humor, las reacciones explosivas y las perseveraciones en la actitud tomada.
DFH con trazos dentados o en dientes de sierra
Se trata de trazos que, en sus bordes externos o internos, presentan irregularidades en forma de dientes de
sierra
En general, parecen traducir tensión en la comunicación, por mantener el sujeto opiniones o criterios contrarios
o en oposición a los demás. Es señal de mala adaptación, de irritabilidad, de crispación, de reacciones bruscas,
propio de una emotividad mal controlada (Grado V de la escala de Pophal)
Según M.T. Prenat, los dientes de sierra a la izquierda de los trazos, expresan el "predominio de las percepciones
internas (cenestesia) y de las resonancias intimas", es decir, la prolongación del efecto de las impresiones
recibidas. La voluntad predomina sobre el sentimiento y produce el tipo pobremente integrado de Jaensch.
Los trazos con dientes de sierra a la derecha, según esta misma autora, reflejan el predominio de las
percepciones externas y determinan la impresionabilidad producida por los estímulos recibidos del ambiente
exterior. Se trataría, en este caso, de un tipo integrado o sociable, pero con un espíritu critico acentuado.
Por tanto, según deducimos de las observaciones de M.T. Prenat, los sujetos con dientes de sierra en el borde
izquierdo de los trazos, dirigen la agresividad de sus reacciones, principalmente hacia sí mismos (masoquismo) Y
los sujetos cuyos DFH presentan melladuras o dientes de sierra a la derecha, dirigen la agresividad hacia el
exterior (sadismo)
DFH con trazos torcidos o en doble inflexión
La torsión o doble inflexión es un trazo que describe dos direcciones opuestas. Puede ser el efecto de una
dolencia física o de los trastornos propios de la edad critica (pubertad), edad en la que son frecuentes los estados
de ambivalencia (existencia simultanea y con la misma fuerza, en la conciencia de dos afectos opuestos: amor-
odio, atracción-repulsión, obediencia- rebelión, etc.)
Por tanto, la torsión o doble inflexión, es un signo de conflicto interno, un signo de inseguridad e
indeterminación, un signo de vacilación entre el deseo y el temor que conduce a una pobreza de medios para
enfrentarse con el entorno y sus problemas. Este conflicto interno se produce cuando, ante un problema, deseo o
estimulo, el sujeto oscila entre dos o más respuestas contradictorias y con la misma fuerza y no sabe a que,
atenerse. Esta lucha interna consume energía, sin hallar una fácil solución. En este estado, el sujeto está raro de
carácter y lleno de contradicciones, disminuye su capacidad de atención, pierde efectividad en sus estudios o en
el trabajo y sufre interiormente.
Tomemos un ejemplo: el muchacho que está pasando de niño a adulto. Por un lado, tiene aun sin liquidar el
complejo de Edipo (amor y fidelidad a la madre) Por otro, quiere ser adulto, desprenderse de la tutela de la
madre, divorciarse de ella e independizarse. Ha centrado su amor en una muchacha que le gusta, pero no tiene
valor, ni suficientes recursos para desprenderse de la tutela de la madre e independizarse. En esta situación, el
muchacho se ve obligado a soportar el dominio de la madre, a la cual ama y odia a la vez a causa de sus
exigencias.
En resumen: la torsión es un gesto de sufrimiento físico o moral. Es frecuente en sujetos afectados por
perturbaciones del aparato respiratorio, por ejemplo, en los asmáticos. Asociada a las roturas o soluciones de
continuidad de los trazos, puede señalar afecciones cardiacas.
Dibujos con líneas fuertes, rectas e inflexibles
Cuanto más profundo y recio es el trazo, tanto más se acentúa la rigidez, la tensión, la inflexibilidad del carácter.
La rigidez e inflexibilidad es una fijación a ideas, posiciones o actitudes en sujetos que tienden,
inconscientemente, a regresar a una etapa o fase de desarrollo, a una motivación o necesidad profunda, que
quedó pendiente de satisfacción. Por tanto, la inflexibilidad, la incapacidad, a veces, de ceder incluso a las
evidencias demostradas, tiene su origen en frustraciones afectivas dolorosas sufridas durante la infancia. Es un
trauma de una privación que puede estar relacionado con el complejo de Edipo o de Electra, o con tendencias
homosexuales reprimidas.
Los DFH realizados con líneas rectas, tienden a dar a las figuras formas cuadradas o rectangulares, lo que
supone, salvo en raros casos, una adaptación pobre en la convivencia y en el enfrentamiento con las peripecias
de la vida. (Ver mas adelante, en el capitulo dedicado a la FORMA el articulo "Los dibujos a base de cuadrados o
rectángulos".
Si las líneas rectas de los DFH son delgadas, tenues o con poca presión, reflejo de una vitalidad o libido débil, el
sujeto se defiende, con su postura rígida, contra su vulnerabilidad interna.
A veces, ciertas líneas, muy fuertes y alargadas, denuncian trastornos de tipo neurótico o tendencias paranoides.
La pesadez, grosor y apoyo excesivo de los trazos, señal de excesiva fuerza motora, puede corresponder a
sujetos maniacos o esquizofrénicos, pero para llegar a conclusiones de este tipo, es necesario contar con un
informe médico.
Cuando en los DFH los contornos externos están marcados con líneas fuertes y los detalles internos con trazos
débiles, cabe sospechar que el sujeto pone un muro entre él y su entorno. O bien defiende su Yo de una
vulnerabilidad o permeabilidad excesiva (exceso de sensibilidad) tomando precauciones defensivas contra los
choques dolorosos o posible hostilidad, real o imaginada de su entorno; o bien posee un alto concepto de sí
mismo (orgullo), que le impide comunicarse abiertamente con "los cernícalos que le rodean" pues así considera a
sus semejantes.
DFH con líneas inseguras al trazar el contorno
Al trazar el contorno, el sujeto emplea pequeñas líneas que dejan el dibujo inseguro y vacilante en su estructura.
Estos fallos en el intento de dar configuración a los DFH, repasando a veces de manera repetitiva los mismos
trazos, refleja la angustia del sujeto que, en circunstancias anormales o inesperadas, le falta confianza en sí
mismo para salir airoso de las situaciones.
Intentando vencer su estado interno de vacilación, de inquietud y de inseguridad, el sujeto se balancea sobre
varias ideas de corrección. Queriendo perfeccionar lo que cree defectuoso, deja la huella de su deseo de
perfección, pero no la eficacia de su acción. Se trata de sujetos que, frente a situaciones nuevas o
desacostumbradas, quedan indecisos o como obnubilados, sin saber que solución pueden dar a los problemas.
Dudando sobre lo que deben hacer, pierden frecuentemente la ocasión de actuar en los momentos favorables,
tomando a veces, decisiones erróneas o a destiempo.
Como ya queda dicho en otro lugar, es importante observar la zona o área donde se producen estos fallos,
anomalías o retoques, ya que representan, inconscientemente, el área donde el sujeto se siente más débil,
impotente o minusválido, es decir, la parte orgánica o psíquica de su personalidad que mayores complejos de
inferioridad genera, dando origen a sus conflictos.
DFH con líneas de presión, forma, dimensión y dirección descontroladas
Dificultad para reprimir los impulsos. Agitación. Incapacidad para planificar las tareas. Impulsividad. El sujeto
pasa de la excitación que le produce cada estimulo interno o externo a la reacción inmediata, sin que medie la
reflexión. En todo caso, la reflexión puede venir a posteriori de los hechos consumados. Este exceso de
primariedad puede ser patológico. (Ver más atrás el articulo: "DFH realizado a base de trazos bruscos, violentos,
desproporcionados)
DFH con presión floja o vacilante y frecuentes ángulos en el dibujo de los contornos
He observado estos signos en personas sumamente impresionables y poco integradas en la convivencia social y
profesional. Se trata, generalmente, de sujetos muy susceptibles, puntillosos y egocéntricos, siempre con un
sentimiento inseguro del propio valer. Suelen interpretar de modo torcido o peyorativo cualquier observación
critica que se les hace, cualquier broma o comentario que alguien pueda hacer sin propósito de ofender o de
atacar.
Cuando las figuras dibujadas son, en proporción, más altas que anchas, (figuras alargadas), el prurito de la
propia dignidad, el orgullo, tiene algo de enfermizo a causa de la facilidad con que entran en el resentimiento, en
los celos y el rencor.
En determinados casos, he observado este signo como un efecto del exceso de mimo y prolongación del
amamantamiento en la infancia, seguido de la frustración por la llegada de un nuevo hermanito que le ha
postergado o marginado en las atenciones de la madre. Esta frustración infantil ha condicionado un "carácter
anal", desconfiado, egoísta y egocéntrico. El sujeto no intenta integrarse y adaptarse al mundo, quiere que sea el
mundo quien se adapte a él e intuya todas sus necesidades y deseos y los satisfaga.
En resumen: la presión o vigor de los trazos, debe relacionarse con el nivel de energía psíquica y nerviosa, con la
capacidad de afirmación, de voluntad realizadora y con la capacidad de resistencia orgánica y psíquica que posee
cada individuo.
El individuo que está dotado de mucho impulso, de mucha fuerza realizadora, de iniciativa, de confianza en sí
mismo y fuerte ambición, lo expresar, en los DFH, o en su grafismo, a través de la presión en el trazado.
Por el contrario, los sujetos con bajo nivel de energía (libido débil), sea por causas de tipo físico o psíquico, lo
expresarán en sus DFH de líneas delgadas, tenues o débiles y más o menos indecisas o vacilantes. Los
ciclotímicos, los inestables y los impulsivos muestran un trazado fluctuante en la presión.
LA RAPIDEZ DEL DIBUJO EN LOS DFH
Los DFH realizado con rapidez, con trazos armónicos y buena configuración , reflejan que el sujeto
ha realizado una buena evolución, deja a un lado los detalles o nimiedades, no se deja influir por ningún
complejo y se dedica a sus tareas cotidianas o profesionales, evitando las perdidas de tiempo en consideraciones
inútiles. Sabe lo que quiere y a dónde va, y trata de resolver con eficacia los problemas, obstáculos o dificultades
que le impedirían llegar pronto y bien a alcanzar sus objetivos.
Los DFH realizados con lentitud . Si los dibujos de las figuras están bien detallados, organizados y
equilibrados, refleja una actividad mental tranquila, reflexiva y prudente. Buena memoria perceptiva que concibe
los hechos y las cosas tal como los percibe de la realidad. Sus juicios serán una copia fiel de lo que viven sus
sentidos físicos. Por tanto, el sujeto será un excelente ejecutor de tareas metódicas o sistemáticas.
La lentitud en los DFH, suele estar más ligada a la pasividad que a una actividad creadora, emprendedora y
dinámica. Si el trazado es poco firme, relajado o con presión débil, la lentitud puede estar relacionada con una
libido débil, con un escaso vigor vital.
Las detenciones silenciosas e inactivas o el ensayar, en el aire, determinadas partes de las figuras, antes de
dibujarlas, suele darse en personas que, hasta ese momento de la detención, habían realizado sin problemas
parte de su dibujo, viéndose de pronto bloqueadas por cualquier trauma o estado interno conflictivo, relacionado
posiblemente, con la zona o área corporal
que ha motivado la interrupción.
SOMBREADOS, RETOQUES, BORRADURAS, BORRONES, TACHADURAS EN LOS DFH
El sombreado, en general, ha sido interpretado por Karen Machover y sus seguidores, como signo indicador de
angustia, como opresión del animo, signo característico de los individuos encogidos por impresiones difusas de
impotencia, de inseguridad, de inferioridad, frente a peligros reales o imaginados, determinantes de estados
internos de sensación penosa, de malestar profundo, de inquietud extrema y miedo irracional.
En estos complejos de angustia y ansiedad, puede jugar un importante papel las represiones o insatisfacciones
sexuales, las frustraciones, el miedo injustificado a la pérdida de empleo o de algún ser querido, etc.
Este signo, es tanto más importante, cuanto más negra y extensa es la zona o área del sombreado.
El sujeto que realiza sombreados en sus DFH, muestra el deseo de querer protegerse contra cualquier influencia
o estimulo perturbador que esté relacionado con lo que representa la zona del dibujo sombreada. El sombreado,
entraña aspectos ocultos del sujeto que sólo se descubren indirectamente. Es por esta razón que, en muchos
casos, el sujeto niega su angustia o inquietud, sus miedos irracionales, su ansiedad, echando mano de los
argumentos o justificaciones que primero se le ocurren.
En algunos casos, encontramos sombreados en DFH realizados con líneas fuertes, lo que quiere decir que el
hecho de que el sujeto sea propenso a la angustia, no impide que pueda ser un individuo muy activo, lo que
supone un empeño de superación, de compensación de algún sentimiento de vacío profundo de su personalidad
(frustraciones sexuales, fallos en cualquier aspecto, fuertes preocupaciones, etc.) Es sabido que, el incremento de
la actividad, es el mejor recurso para no alimentar la angustia o las preocupaciones y que estas se desvanezcan
por inanición. La actividad seguida y útil, aparta el pensamiento y la atención de los dolores físicos y morales.
El sombreado de la cara en los DFH . Karen Machover encontró esta anomalía en sujetos con
perturbaciones emocionales graves, dominados por la ansiedad y con un concepto muy pobre de sí mismos.
También este síndrome gráfico en delincuentes agresivos con tendencia al robo.
Por nuestra parte, los sombreados en la cara sólo los hemos visto en sujetos con problemas de adaptación social,
faltos de confianza en si mismos, dos de ellos con problemas infundados de celos sobre su "partenaire", incluso
habiendo llegado a las agresiones físicas.
Sombreados del cuerpo y de las extremidades en los DFH . Suele ser indicio de problemas
psicosomáticos y ansiedad por el cuerpo. El sujeto tiende a estar observándose continuamente, está al acecho de
cualquier pequeña sensación o molestia que percibe en su organismo. Su preocupación hipocondríaca por el
propio cuerpo, su egoísmo y egocentrismo, unido a su ansiedad, hace al sujeto fatigante para los que le rodean.
Siempre está hablando de sus síntomas de enfermedad, generalmente imaginados, fantaseados y preocupantes.
Requiere que los demás le estén escuchando constantemente y si sus excesivas reclamaciones de atención no
son satisfechas, se llena de mal humor, acude a la visita de varios médicos, a veces más para sentirse escuchada,
que para recibir un tratamiento, que no seguir al pie de la letra.
Sombreados en los brazos . Los sombreados en los brazos, pueden estar en relación con "sentimientos de
culpabilidad" por algo realizado con las manos, como puede ser la masturbación o la apropiación de algún objeto.
Pueden indicar también complejos de culpa por agresiones físicas a los demás.
Sombreados en las piernas . Indicador de fallos o preocupaciones en el aparato locomotor. La ansiedad, en
este caso, puede centrarse en sentimientos de inferioridad por el tamaño del cuerpo, por deficiencias o
malformación de las piernas o también preocupación motivada por los complejos sexuales.
Sin embargo, todas estas interpretaciones son relativas, lo único que podemos deducir con certeza, es que
cualquier sombreado es un síntoma de ansiedad y que, por ejemplo, como dice la Dra. Koppitz, "el hecho que
aparezcan sombreados en los DFH, no nos permite otra cosa que sospechar, con relativa seguridad, que el sujeto
padece angustia sobre alguna actividad, real o fantaseada, relacionada con los órganos localizados en el área
donde surge".
Sombreado de las manos en los DFH . Es indicador de alguna situación conflictiva o de pensamientos
rechazados que producen angustia en relación con las manos. Puede tratarse de algún complejo de culpabilidad o
de alguna actividad realizada o fantaseada con las manos. A veces, ciertos problemas psicosomáticos como el
temblor, tener las manos feas, algún dedo cortado o atrofiado, etc., puede ser motivo de angustia.
Sombreados en el cuello de las figuras . Suelen descubrir la existencia de situaciones en que el sujeto ha
de realizar verdaderos esfuerzos para controlar impulsos rechazados por el Super-Yo, o que la conciencia
reconoce como "inaceptables", violentos o inoportunos. Estos impulsos pueden tener un sentido contrariante y
agresivo en su dirección del Yo al Tú.
Si el cuello está dibujado con líneas rectas e inflexibles, los sombreados pueden reflejar la lucha del sujeto entre
sus impulsos violentos y su autocontrol rígido. Este es el caso de individuos que son intransigentes, polémicos,
inconformistas y agresivos en la intimidad y, en cambio, en la esfera profesional y social se muestran humildes y
retraídos. En algún caso, hemos observado este signo en sujetos con una nuez muy salida, o con gran sotabarba
descendiendo sobre el cuello (complejos físicos en esta parte del cuerpo)
Sombreados en el pecho masculino y en la zona de los senos femeninos . Si ambos sombreados
aparecen en dibujos realizados por varones, puede tratarse del deseo de destacar la propia fuerza o la propia
personalidad, a pesar de la posible dependencia económica o moral de la mujer. Si es la fémina quien sombrea
los dibujos en ambas áreas, puede sospecharse que esta mujer vive afectada por preocupaciones cancerosas en
los senos o por preocupaciones sexuales que la inhiben frente al varón.
Sombreados en el área de los órganos sexuales . Normalmente, la angustia o ansiedad del sujeto (varón
o fémina), puede estar relacionada con la función sexual. Hemos observado este síndrome gráfico, en mujeres
con un embarazo no deseado o temido, y en el caso de relaciones sexuales ocultas y que se teme puedan ser
descubiertas.
Sombreado de nubes . Es síndrome frecuente en sujetos que se sienten amenazados por impedimentos o
circunstancias poderosas procedentes del medio ambiente. Lo hemos observado en individuos con temor a
quedarse en paro forzoso o que ya lo estaban. También lo detectamos en algunos casos de personas con
relaciones amorosas contrariadas por los padres.
RETOQUES EN LA CONFIGURACIÓN DE LOS DFH
Los retoques, son fallos producidos por la inseguridad y torpeza del sujeto ante una tarea que le cuesta realizar.
Refleja, normalmente, una cierta inferioridad en el desarrollo de las facultades perceptivas. Sin embargo, cuando
los retoques aparecen en una zona o área aislada y no en todo el conjunto, son indicadores de conflictos,
problemas o preocupaciones en relación con los órganos correspondientes al área donde se presentan.
Los retoques, pueden ser también el efecto de alguna depresión, o la aplicación minuciosa y exigente de un Yo
con un deseo de perfección exagerado.
El retoque, considerado como "un acto fallido", es un impulso inconsciente que intercepta, momentáneamente, la
idea de la tarea a realizar. Este tropiezo, fracaso o fallo, se puede considerar como un efecto gráfico de un
conflicto, como una representación inconsciente y dolorosa de algún fallo personal relacionado con el lugar donde
se ubica el retoque.
Las borraduras en los DFH . Suelen coincidir en individuos que miran el mundo y lo juzgan a través de una
libido desatendida o bloqueada, es decir, de una manera subjetiva, condicionada y vivenciada según los
problemas o distorsiones interiores. Algunos autores, relacionan este signo con la neurosis compulsiva (inclinación
a realizar determinados actos, más o menos absurdos, empujado por potentes fuerzas inconscientes, a pesar de
reconocer consciente-mente su inutilidad e irracionalidad) Los niños pequeños, los esquizofrénicos, y los
retardados mentales, raramente intentan -según Machover- borrar lo que ya han dibujado.
Las manchas o borrones en los DFH . Los borrones o manchas de tinta, o de bolígrafo, que se hacen en el
papel, por sudor de la mano, descuido o torpeza, suelen reflejar estados de insatisfacción consciente o de
ansiedad debidos a impulsos sado-masoquistas que condicionan la tendencia a la suciedad. La sensación de
incompletud de estos sujetos, puede deberse a no haber podido formar pareja o a que el partenaire no satisface
afectivamente y sexualmente al sujeto.
Las manchas acentuadas, en los DFH, en opinión de la Dra. Koppitz, pueden ser un síntoma de amnesia. Según el
sitio donde están situadas las manchas, se puede tener una referencia sobre la localización del problema.
Las tachaduras en los DFH . Ciertos individuos tachan las figuras después de haber realizado una parte de
ellas. Este tipo de tachaduras está en correlación con complejos de fracaso y falta de identificación consigo
mismo, lo que motiva la angustia de la indecisión. El sujeto intenta corregir con este acto lo que él cree incorrecto
y teme se le juzgue de modo distinto a como él quiere ser visto. Es importante saber si la figura tachada
corresponde al propio sexo del sujeto o al sexo contrario. Cuando se trata de tachaduras a la figura del propio
sexo, el sujeto denota su sentimiento de fracaso y la anulación de sí mismo, lo que trae aparejado un
empobrecimiento afectivo y de las facultades intelectuales. El sujeto consume gran energía en sus conflictos
internos. Estas anomalías en la autoimagen, en el concepto de sí mismo, pueden dar lugar a una neurosis
obsesiva o a un estado pre-psicótico por la tendencia desintegrativa y de disociación del Yo.
Cuando la figura tachada corresponde al sexo contrario, señala problemas con este, o con su pareja.
Inconscientemente, el sujeto desea anular, eliminar, al sexo opuesto o a su pareja, ya sea por tendencias
homosexuales que sitúan al sujeto en inferioridad competitiva con la mujer, ya sea porque la mujer es un
obstáculo insoportable para su expansión afectiva y sexual.
Las transparencias en los DFH . En las transparencias, las formas del cuerpo se ven a través del traje o
vestido. Según nuestra propia experiencia, hemos encontrado este signo en sujetos con un C.I. bajo, es decir,
con deficiencia en las facultades criticas frente a la realidad y al medio ambiente. Es frecuente también en sujetos
con sentimientos de inquietud, agitación emotiva e incertidumbre (alto predominio del temperamento nervioso),
propensos a la ansiedad libremente flotante.
Los traumas edípicos, los conflictos internos y miedo agudo con respecto a la sexualidad (complejos de
castración), suelen estar presentes, así como ciertos estados de ambivalencia (alternativas desagradables de
miedo y esperanza, de inseguridad y fe, de duda e ilusión, etc.), que reflejan la falta de confianza en sí mismo y
hacen que el sujeto viva sobrecogido de angustia y emita juicios muy subjetivos.
En el dibujo de las transparencias en los DFH, el sujeto puede actuar de dos modos distintos:
a) dibuja primero la figura desnuda y luego la viste, indicando así sus represiones sexuales
b) dibuja primero la figura vestida y luego insinúa, a través del traje o vestido, las diferentes partes del
cuerpo. En estos casos, el sujeto muestra una particular preocupación por la parte del cuerpo donde está ubicada
la transparencia. Generalmente, las transparencias se localizan sobre los genitales y las piernas.
Cuando las transparencias se deben a los dedos de los pies, que se ven a través de los zapatos, según Karen
Machover, puede ser indicio de una "agresividad patológica".
En opinión de la Dra. Romano, las transparencias suelen encontrarse en "personas con escasa capacidad técnica
para el dibujo. Nosotros hemos observado la veracidad de esta observación en bastantes casos, por lo que
sugerimos el cotejo con otras pruebas y la técnica de la entrevista a la hora de interpretar.
EL DIBUJO DE LA CABEZA COMO ÓRGANO PRINCIPAL DE LAS DFH
Generalmente, lo primero que se dibuja en los DFH es la cabeza, seguramente porque la cabeza es lo más
importante y más visible de cada persona y es lo que, socialmente, representa mejor la personalidad de cada
individuo.
Cuando nos comunicamos con los demás, la cara y las manos es lo único que, normalmente, descubrimos a
nuestros interlocutores. Lo que memorizamos con mayor facilidad de una persona, no es el cuerpo, sino el rostro,
porque el rostro es lo más característico, expresivo y representativo de cada individuo. De ahí que pongamos
cierto, énfasis en el estudio de los detalles que configuran la cabeza, que suele ser lo primero que se dibuja en
los DFH.
A continuación voy a exponer algunas interpretaciones sobre el dibujo de la cabeza y sus variados elementos: el
cabello, los ojos, la boca, la nariz, la barbilla, etc.. Ahora bien, no me cansar‚ de repetir que cualquier signo o
pequeño detalle de los dibujos, considerado aisladamente, tiene un valor muy relativo si no se tiene en cuenta la
totalidad de las figuras.
Cabeza grande con rasgos de la cara excesivamente acentuados en comparación con el resto
del cuerpo. Si la figura es la del propio examinado, colocada a la izquierda y la del sexo contrario a la derecha,
puede indicarnos que el sujeto necesita liberarse de su temor a sentirse inferior con relación al otro sexo. Si la
figura del propio sexo está colocada a la derecha y la del otro sexo a la izquierda, el sujeto se siente igualmente
inferior, pero trata de compensar, de alguna manera, socialmente o profesionalmente, su sentimiento de
inferioridad, destacándose por su atractivo, por su poder de dominio o por su habilidad o cultura.
En el primer caso, los intentos de superioridad, los llevar el sujeto de modo pasivo, por ejemplo, por el camino
de la cultura, de la especialización técnica, cultivando algún arte, etc. pero siempre buscando el apoyo de otros.
En el segundo caso, colocándose a sí mismo a la derecha, el sujeto ser más o menos consciente de su
minusvalía, pero luchara para alcanzar sus metas y adaptar el mundo externo a sus necesidades y aspiraciones.
Los sujetos paranoides, los narcisistas, los vanidosos, etc. dibujan las cabezas grandes como símbolo de la
preponderancia que conceden a su propia persona. También ocurre con los niños pequeños que dibujan la
cabeza grande en sus monigotes. La ambición de todo niño es ser grande, para poder hacer lo que hace papá, o
lo que hace mamá.
Esmero en detallar los rasgos de la cabeza en los DFH . Interés en cuidar la apariencia personal, la
imagen externa. Necesidad de compensar sentimientos de inferioridad destacando valores reales o aparentes
para sobresalir sobre los demás, intento tanto más acusado, cuanto más grande o alta aparezca la figura que
representa al sujeto. En general, esta tendencia, es un mecanismo de defensa contra la inseguridad interior,
muchas veces compensada por el ensanchamiento del Yo en cualquier esfera. Exhibir una fachada, elaborar una
conducta beneficiosa en el exterior, es muchas veces un factor de éxito. De esto saben mucho las mujeres y los
políticos.
Detalles normales en el dibujo de la cabeza : Siendo la cabeza la parte más importante del cuerpo y lo
que nos identifica más socialmente, es normal que en los DFH se preste más atención y se dibuje con más
detalles que el resto del cuerpo. Por tanto, una cabeza bien detallada en sus elementos, sin que se distinga por
un exceso de esmero, refleja una adaptación normal, sana y equilibrada y una autoimagen sin grandes complejos
psicológicos, especialmente si el dibujo del resto del cuerpo, no presenta sombreados, roturas, distorsiones u
otros signos anómalos.
El emplazamiento o ubicación de la cabeza en la pagina El emplazamiento que da el sujeto a la figura
y muy especialmente a la cabeza, que suele ser lo primero que se dibuja, es un dato importante para deducir
como anda la relación del individuo con su entorno. Cuando el sujeto inicia el dibujo que le representa, lo hace
normalmente en el cuadrante superior derecho o en el cuadrante superior izquierdo. Si empieza el dibujo en el
cuadrante superior derecho, detalla normalmente la cabeza y da al resto del cuerpo unas buenas proporciones
con líneas firmes y decididas, se puede colegir que el sujeto está bien adaptado y bien integrado en su medio
ambiente, no tiene grandes problemas en el desarrollo de su vida social y profesional y, en cierto modo, tiene
una personalidad que influye sobre su ambiente.
Cuando el dibujo de la figura del propio sexo se inicia en el cuadrante superior izquierdo, si no hay anomalías en
el detalle de los rasgos de la cabeza, ni en la estructura del contorno, el sujeto se adapta y se integra
normalmente a su medio, pero su actitud con relación al exterior, ser generalmente pasiva, aunque intente
destacar los rasgos faciales. Se tratar, posiblemente, de un sujeto introvertido y algo tímido, con ciertas
dificultades de socialización o contacto con personas de ambientes sociales distantes del suyo.
Cabeza pequeña en relación con el cuerpo de la figura . La ubicación o emplazamiento, el tamaño y la
proporción de la cabeza con relación al cuerpo son datos importantes a tener en cuenta en los DFH. Si
reconocemos que la cabeza es nuestro "centro de información, de percepción y archivo" y la sede donde se
elabora nuestra comunicación con el exterior, no debemos extrañarnos que una cabeza pequeña en relación con
el cuerpo de la figura, nos refleje, de algún modo, una disminución de la idea del Yo, un problema de autoimagen
o del concepto de sí mismo, que invita a la reducción de la capacidad expansiva, una merma en las relaciones
sociales o en la comunicación con los demás.
Por esta razón, diversos autores nos hablan, en este caso, de la existencia de complejos de inferioridad, sea
intelectual o de otro tipo.
Karen Machover encontró este signo en sujetos con deseo consciente -y, por tanto, patológico-, de ignorar el
raciocinio para seguir las exigencias de ciertos impulsos neuróticos, como ocurre en los sujetos obsesivo-
compulsivos. En algunos casos, hemos visto esta particularidad de los DFH en sujetos "capitidisminuidos" (pobre
y frágil idea del propio Yo), pero con una dignidad susceptible defensora del empobrecido Yo que les inclina a
poner un cerco, una barrera, entre el sujeto y su entorno.
Cabeza pequeña con rasgos faciales omitidos o poco detallados Como en el caso anterior, este signo
expresa una disminución del concepto autoestimativo, bien sea por alguna causa objetiva o por una impresión
subjetiva de fracaso o de minusvalía. El sujeto puede hallarse bajo los efectos de una curva depresiva, o
enfrentado con algún problema o crisis que le hace sentirse pobre, marginado e inadaptado, o quizá impotente
frente a una realidad adversa o un ambiente hostil.
En estos casos, las causas de la angustia, ansiedad o depresión, pueden estar originadas por algún complejo de
abandono, de postergación o de olvido en relación con los méritos que el sujeto puede pretender tener, por
privación de afecto por parte de los padres o de su partenaire y también por falta de confianza y habilidad para
obtenerlo.
Hemos testado a dos individuos que perdieron su trabajo de directivos por haber quedado obsoletos en su puesto
y por esta causa fueron sustituidos. Estos sujetos sentían como una especie de "vergüenza de sí mismos",
mezclada con un profundo resentimiento.
En general, cuando la cabeza o el rostro son pequeños en relación el conjunto de la figura y los rasgos faciales
aparecen esfumados, poco detallados u omitidos, se debe sospechar algún problema serio en la autoimagen y en
el desenvolvimiento del sujeto en su vida familiar, profesional o social.
Cabeza grande, desproporcionada con el cuerpo y mal configurada . Como acabamos de ver, el
concepto de sí mismo, la autoimagen, se centra en la cabeza de los DFH. Todo hombre desea que se le valore
por su inteligencia y eficacia. El hombre desea triunfar por su "acción", por su "saber", o por su "savoir-faire". La
mujer desea triunfar por ser bella, por su capacidad para "agradar", cuida ante todo su cabeza, su peinado, su
maquillaje y su vestimenta.
Por tanto, en el caso del hombre, exagerar las dimensiones de la cabeza en los DFH, supone una ambición
desmedida, sea en las aspiraciones intelectuales, artísticas, deportivas o en el trabajo.
En el caso de la mujer, la ambición toma la vía de querer "protagonizar al máximo su feminidad", intenta ejercer
dominio a través del deseo de "agradar y seducir".
Una cabeza grande, desproporcionada con relación al cuerpo y mal configurada, suele ser la expresión, tanto en
el caso de un hombre, como en el de una mujer, de una ambición fracasada, de un intento fallido por destacar.
Es una ambición contrariada, quizá porque el sujeto ha intentado triunfar por encima de sus m‚ritos y
posibilidades. Es un signo de intento de compensación a base de fantasías de rango y de importancia social,
buscando una superioridad ficticia, fantaseada, a través de la cual se dé salida a las frustraciones del Yo y a
tendencias reprimidas.
Se puede tratar también de sujetos con fuertes tendencia introspectiva, que huyen de la realidad refugiándose en
la fantasía o con un carácter pedante que verbaliza situaciones en las que se siente protagonista de grandes
hechos o historias fantaseadas (pensamiento mágico, delirio de grandezas)
En otro orden de casos, las cabezas grandes y mal configuradas, se presentan a veces en sujetos que tienen,
frecuentemente, problemas en sus relaciones interpersonales a causa de trastornos o disturbios de la
personalidad. En éstos casos, la cabeza suele ser lo último que se dibuja.
También hemos hallado éste signo en personas con cefaleas o dolores de cabeza frecuentes y en individuos con
dificultad de aprendizaje, o que han sido muy rígidamente educados por un padre duro y castrante o por un
educador excesivamente dominante y autoritario. En todos los casos podemos entrever una necesidad de
compensar los complejos de inferioridad que oprimen y angustian al sujeto.
Cabeza cortada por el borde de la hoja. Cuando el sujeto no ha calculado bien el emplazamiento de la
figura y le falta papel para terminar la configuración de la cabeza, puede reflejar una conducta más o menos
impulsiva y de tendencia esquizoide que hace vivir al sujeto fuera de los limites correctos de convivencia y fuera
del respeto a los semáforos sociales. Suele darse esta anomalía en sujetos refugiados en un mundo de fantasías,
más o menos alejados de la realidad. Tendencias patológicas.
Dibujar solo la cabeza de las figuras . Ciertos individuos, como no se les da una consigna concreta, optan
por salir del paso dibujando sólo la cabeza de las figuras. Hemos visto con frecuencia este signo en sujetos
separados, mal avenidos en su vida matrimonial o en hombres con complejos de impotencia sexual frente al otro
sexo. En la mujer, puede reflejar un sentimiento de incompletud o de frustración sexual.
Este signo se acentúa si los dibujos de las cabezas presentan dureza de expresión, están realizados con líneas
angulosas y colocadas de espaldas la una con respecto a la otra, en cuyo caso muestran una relación
distanciante, agresiva y de oposición en el mundo de la pareja.
Cabeza dibujada después de haber hecho el cuerpo. Si consideramos que la cabeza es la parte más
importante de la persona y el centro que dirige el pensamiento y la acción, dibujar la cabeza después que el
cuerpo, es un indicador de la carencia racional de control de los impulsos y de la acción. La reflexión sobre lo
manifestado o realizado, puede venir a posteriori, cuando los hechos ya son hechos, y cuando las palabras no se
pueden ya rectificar. Esta manera de reaccionar, condiciona frecuentemente, dificultades y conflictos del sujeto
en su relación con los demás.
Por otro lado, la cara es la parte más expresiva del cuerpo y lo que mejor nos representa socialmente. Lo lógico
es que sea lo primero que se debe dibujar y así ocurre en el 97'8 % de los casos, por lo que el hecho de dibujar
la cara en último lugar, es como postergar dar la cara, o esconder el semblante. De este hecho, se puede
deducir, no ya un conflicto o dificultad en las relaciones del Yo con el Tú, sino también algún complejo físico o
psíquico, tal vez moral, que incline al sujeto a retraerse, a sentir vergüenza de sí mismo y evitar, en lo posible,
"dar la cara".
Nosotros pudimos observar un par de casos. Uno de ellos perteneciente a una muchacha con un complejo de
minusvalía física que había tenido la cara deformada por quemaduras sufridas durante la infancia. Después de la
operación de cirugía estética, que la dejó con un rostro bastante aceptable. Le aplicamos la prueba varios meses
después de haberle restaurado el rostro, pero aún seguía con su autoimagen de mujer "deforme".
El otro, se trataba de un muchacho con ojos muy saltones y cara poco agradable. En el colegio, sus compañeros
le habían puesto el mote de "besugo". Tenia un cuerpo pequeño y gordinflón y evidentes signos de
hipogenitalidad.
Normalmente, el hecho de dibujar la cabeza en último lugar, suele ser un indicador de complejos físicos que
alteran o disminuyen las necesidades de relación social y frecuentemente son causa de conflictos o dificultades
de adaptación, tanto en el terreno social como familiar.
Cabeza dibujada normalmente en contraste con un cuerpo vagamente trazado o incompleto .
Simbólicamente, la cabeza es el órgano del pensamiento, mientras que el cuerpo representa la fuerza vital y la
acción sobre la realidad. Si la cabeza está netamente detallada y el cuerpo se dibuja vagamente o se omite una
parte del mismo, es posible que como en el caso de un gran científico inglés, todo el valor del individuo se centre
en una súper-compensación en la actividad intelectual.
El sujeto, en este caso, si no ha llegado a una súper-compensación intelectual, como en el caso citado,
desarrollara su imaginación y fantasía como factores compensatorios de sus minusvalías físicas o de sus
complejos de inferioridad objetivos o subjetivos.
Este signo, también puede significar que el sujeto descarga sus tensiones internas, sus frustraciones sexuales o la
debilidad de su aparato locomotor (depende de la zona más debilitada o cortada de los dibujos), sea en la
comunicación escrita o fantaseada o expansionando sus sentimientos de inferioridad o de vergüenza de sí mismo,
en criticas a la imperfección de los conceptos, opiniones, actos o proyectos de los demás, en cuyo caso los
dibujos presentarán signos de agresividad. La agresividad critica que no puede hacerse a sí mismo por sus
minusvalías físicas, se descarga proyectivamente sobre los demás en forma de "mecanismo de defensa".
Cabeza, simplemente representada por un circulo u ovalo. Los niños, suelen representar la cabeza
trazando un círculo o un óvalo más o menos deformes. Y es que, el círculo para los niños, está asociado con los
estímulos sensoriales, con la alimentación, con el lenguaje, con las emociones de agrado y con las funciones de
desarrollo (Melanie Klein) El adulto
que, en los DFH, señala la cabeza simplemente con un óvalo o circulo, refleja la dificultad que tiene para
integrarse en una vida social normal, es decir, nos expresa, simbólicamente, la tendencia a refugiarse o a escapar
hacia la fantasía infantil, hacia ideas tan amplias e infinitas como inconcretas, sin limite ni cotejo con la realidad.
En algunos casos este signo se da en sujetos que ejercen o han ejercido la profesión de verdugo, de basurero, de
enterrador, etc., o ser un ex-carcelario, tener la piel negra o tener cualquier cualidad moral o física que inferiorice
--real o imaginariamente-- al individuo, de cara a la sociedad.
EL DIBUJO DE LOS ÓRGANOS DE LA CARA
La cara, como sabemos, contiene los "vestíbulos sensoriales" (*), es decir, los ojos, la nariz, la boca, y las orejas.
Estos vestíbulos, son las puertas de entrada de las sensaciones físicas, los órganos de la percepción. Mediante la
función de estos órganos nos informamos sobre el mundo exterior, tomamos contacto, a través de la
receptividad, de todo aquello que existe fuera de nosotros y que puede sernos útil o peligroso. Según algunas
teorías filosóficas, "no existe en nuestra mente ningún conocimiento que no haya sido antes percibido por los
sentidos".
La entrada de sensaciones o impresiones (estímulos) a través de los sentidos físicos, puede explicarse, según
Mehrabian y otros investigadores, como "una excitación que el medio ambiente produce en nosotros". Esta
excitación, puede producirnos una sensación de bienestar o malestar, de seguridad o de inseguridad, de alegría o
tristeza, de satisfacción o insatisfacción, de tranquilidad o de insosiego, etc. Un estimulo cualquiera, una
excitación proveniente de fuera o de dentro de nuestro Yo, puede activar una necesidad de acción sobre el
entorno o provocar la inhibición de nuestros impulsos expansivos o motores.
El hecho, por ejemplo, que alguien dibuje una figura humana sin rostro, o indicada la cabeza simplemente con un
círculo u óvalo, omitiendo los órganos sensoriales que nos sirven para contactar con el mundo exterior, en el
mejor de los casos nos indicar una falta de interés por la comunicación con los demás, por la convivencia con
otros. Indica, además, que el sujeto no recibe estímulos satisfactorios de su entorno y quiere aislarse. O bien
sufre un complejo de minusvalía orgánico relacionado con el rostro que le invita a evadir los contactos sociales
por no poder encontrar en la comunicación una compensación adecuada a sus complejos de deficiencia o
minusvalía.
Esta explicación justifica la importancia que debemos dar al dibujo de los "vestíbulos sensoriales", es decir, a los
rasgos faciales en el dibujo de los DFH.
Rasgos de la cara (vestíbulos) dibujados con fuerza y detalles normales, sin distorsiones ni
desproporciones . Es señal de un buen equilibrio y adaptación en el carácter y en la comunicación del sujeto
con su ambiente, especialmente si no hay anomalías (sombreados, desproporciones, lateralizaciones, etc. en el
resto de los DFH.)
Rasgos de la cara muy marcados, detallados con fuerza y decisión . El hecho de acentuar los órganos
del rostro de manera sobresaliente y, a veces, en desproporción con el resto de la figura, señala la necesidad
imperiosa de destacar el Yo en lo social, familiar o profesional. El sujeto puede ejercer su actividad queriendo
poner orden, aclarar y decidir las cosas, imponiendo sus deseos o su autoridad de modo individualista. Hay que
tener en cuenta la eficacia o ineficacia de estas personas, valorando el grado de equilibrio, proporción y
organización de los DFH.
El hecho de remarcar con mucho énfasis los rasgos del rostro, es frecuentemente un intento de compensación o
de supercompensación de complejos nucleares, entendiendo por complejos nucleares, conflictos relacionados con
el complejo de Edipo, sentimientos de inferioridad o cualquier otro conflicto infantil que haya condicionado un
incompleto o defectuoso desarrollo de la personalidad, motivando, en algún aspecto, problemas de adaptación.
El sujeto quiere compensar ciertos fallos personales fantaseando sobre sí mismo o sobre la importancia que tiene
su ascendencia, su parentesco con personas importantes o la especial amistad con personas de alto rango.
Construye fantasías en las cuales se coloca como h‚roe o como protagonista principal de hechos o anécdotas
vividas subjetivamente.
Si el resto del DFH está bien diseñado y con trazado más o menos seguro, puede indicar, simplemente, una
actitud pedante, presuntuosa y de dominio agresivo, seguido de afán de posesividad exigente.
Rasgos de la cara (ojos, nariz, boca, cejas, etc.) dibujados suavemente, sin fuerza, sin vigor
expresivo Suele ser signo de timidez, de inseguridad, de inhibición. El sujeto se siente coartado fuera de su
ambiente habitual, en presencia de extraños o ante personas que representen autoridad, bien cuando trabaja,
cuando es interpelado por un superior o cuando es objeto de atenciones por parte de los demás. Generalmente,
sus reacciones demuestran una falta de adecuación a las personas y a las situaciones que pueden poner en juego
su necesidad de sentirse seguro, valorado y apreciado.
Hacer el rostro sin rasgos faciales . Puede indicarnos, con signos de distorsión, empobrecimiento,
desproporciones y algunas otras anomalías, las dificultades del sujeto para adaptarse a la realidad y, en casos
graves, el carácter asocial del individuo. En cualquier caso, y cuando esta anomalía va seguida de otros signos
negativos, debemos pensar en cierta falta de coherencia y armonía entre el modo de pensar, sentir y querer del
sujeto y el de su entorno. Prescindir de los rasgos faciales, es como ocultar el rostro, y ocultar el rostro, es una
actitud que puede tener muchos sentidos. Lo mismo puede deberse ésta anomalía a un "mecanismo de defensa"
motivado por deformaciones del rostro u otros complejos de minusvalía relacionados con la cara, que a necesidad
de ocultarse socialmente por alguna culpabilidad real o fantaseada o por algo que avergüenza al sujeto.
Hacer las cabezas alargadas . Algunos autores lo interpretan como signo de inmadurez y de independencia
frustrada. El sujeto necesita vivir en simbiosis, depender de otros en todo cuanto se refiere a la propia
afectividad, al ejercicio profesional, a la vida económica o moral. El sujeto es incapaz de moverse con autonomía,
necesita el consejo del sacerdote, del médico, del jefe, o de alguna otra persona que le dé respaldo y seguridad.
Tiene ansia o avidez de aceptación, de ayuda y empatia. Este signo se da con alguna frecuencia en los niños y
en los adultos que aún no se han desprendido del complejo materno, es decir, en adultos con necesidad de
protección. Cuando el alargamiento de la cabeza es excesivo, puede ser un indicador de una supervaloración del
cerebro a causa de algún posible retraso mental.
Cabezas con protuberancias frontal y occipital . Acentuar el volumen de las protuberancias craneales
indicadas expresa el interés e importancia que concede el sujeto a la actividad cerebral, al desarrollo intelectual.
Estos sujetos ven el valor de las personas en la capacidad para pensar y crear, en el estilo y originalidad de las
ideas y en la eficacia teórica e incluso práctica de la actividad mental.
Cabezas con formas extrañas Es un indicador probable de desequilibrios más o menos importantes. Algunos
autores, Machover, Koppitz, Gunzburg, entre otros, han observado este signo en pacientes orgánicos cuyos
cerebros funcionaban mal. Se pueden dar en individuos con "lateralidad" más o menos acentuada, es decir, con
desigualdades en el funcionamiento de los lados derecho e izquierdo del cerebro. Por ejemplo: emplear
preferentemente la mano izquierda o el pie izquierdo. Estos sujetos suelen presentar una actitud resentida y
susceptible a cualquier estimulo que ellos interpreten como ataque a su defecto, minusvalía o padecimiento
orgánico. Sin embargo, también puede tratarse de individuos con problemas psíquicos de adaptación a causa de
errores educativos.
En resumen: La cabeza y los "vestíbulos sensoriales" constituyen la parte más importante del "Test de la pareja
humana". Y no sólo porque es la zona corporal más expresiva del cuerpo y el centro de control de la
personalidad, sino principalmente, porque es la parte más representativa del sujeto en su vida social, pudiéndose
conocer, a través de su diseño, no sólo el grado de sociabilidad, sino también algunas consecuencias funcionales.
La cabeza es la parte de la figura que se dibuja primero y es, precisamente, la única parte del cuerpo que queda
clara en el caso de los DFH realizados por personas seniles, deterioradas o con conflictos sexuales o psico-
afectivos graves.
Las cabezas de diseño poco claro, suelen ser realizadas por sujetos que tienen una "autoimagen negativa" o por
aquellos sujetos que son en extremo autoconscientes de alguna minusvalía o complejo de inferioridad, por cuya
timidez y falta de confianza en si mismos, temen ser torpes, inseguros o indecisos en las relaciones sociales.
Cuando la cabeza es lo último que se dibuja, según Hammer y otros autores, se puede deducir una actividad
mental perturbada. Nosotros hemos encontrado este signo en sujetos con sentimientos de inferioridad o
minusvalía relacionados con el propio cuerpo, es decir, con vergüenza del propio cuerpo en algún sentido (ser
excesivamente gordo y bajito, tener las piernas muy torcidas, ser jorobado, tener una motricidad torpe y lenta),
etc..
Cuando el cuerpo de las figuras aparece esquematizado, esbozado, esfumado, rechazado, o no existe, y los
rasgos de la cabeza se dibujan con claridad, se puede sospechar que el sujeto tiene fuertes dificultades de
adaptación y quizás acude a la fantasía como recurso compensatorio.
EL CABELLO EN LOS DFH
La literatura psicoanalítica concede un fuerte simbolismo sexual al cabello. Y es que, el cabello, desempeña un
papel importante en las mitologías clásicas y en el folklore. Autores conocedores de estos arquetipos, como R.
Pellegrini, afirman el significado sexual del cabello. "La sexualidad de los cabellos se manifiesta ondulándolos (lo
que constituye una práctica antiquísima), haciendo que caiga algún mechón sobre la frente de manera que
permita voluptuosas, aunque no muy acentuadas oscilaciones; cubriendo a medias el pabellón de la oreja;
dejando flotar el cabello al viento, algo alborotados -como en el caso de la Brigitte Bardot, agregamos nosotros-;
apartándolos mediante bruscos movimientos de la cabeza, evocando así la imagen psíquica de lo que en la
intimidad ocurre, es decir, simbolizando de “esta manera una serie de caricias" (Ver Pellegrini, Sexología, página
317).
Siempre se ha atribuido al cabello el valor y la fortaleza de la virilidad en el varón y el poder de seducción en la
mujer. Recordemos el mito de Sansón y Dalila y los castigos y humillaciones que sufrían los reclutas y los presos
cuando se les rapaba el pelo. Antes, pelar a rape a un hombre era simbólicamente castrarlo, eliminar su virilidad.
Pelar a rape a una mujer era humillar su capacidad de seducción. (en estos nuevos tiempos ha cambiado, ahora
la moda masculina tiende al rapado.
La nariz y el cabello tienen un mismo simbolismo sexual, pero el simbolismo erótico del cabello es más primitivo
que el de la nariz. Las muchachas jóvenes y las no jóvenes, dedican gran cantidad de atención y dinero al
cuidado de su cabello para resultar atractivas, así como también a la eliminación del vello en aquellas zonas,
tapadas o no, que pueden afear su cuerpo. Pero, si bien el pelo largo, en una mujer, aumenta su atractivo sexual
y da cierta gracia erótica a su figura, no ocurre lo mismo en el caso del varón. A los hombres les gustaba exhibir
su vello como distintivo de su virilidad. Al menos, así era, antes de feminizarse el varón y de atarse el cabello en
la nuca. De todos modos, la moda del cabello largo, de los "melenudos" y de los "hippies", que tanto se extendió
por los años sesenta, pasó a la historia por la dificultad que, con sus melenas, tenían los jóvenes de entonces
para encontrar empleo.
Si bien un cabello largo, en la mujer, despierta en el sexo opuesto un atractivo sexual agradable, el mismo
cabello visto en un hombre, puede ser experimentado, por sujetos de sexualidad sana o normal, como una
sensación repulsiva, En este mismo sentido se expresa también Mark L. Knapp en su obra "La comunicación no
verbal", Ed. Paidós Buenos Aires.
Abundancia de cabello en los DFH
Cuando se da esta particularidad en la figura masculina, realizada por un varón, es un indicador de tendencias
feminoides más o menos latentes, especialmente, si el cabello es menos abundante y menos cuidado en el DFH
correspondiente al sexo opuesto.
Un hombre que dibuje la figura masculina dando al pelo un estilo de "melenudo" o "hippie", si no supera los 25
años, puede señalar su identificación con algún ídolo musical o artista que admira. Si supera los 30 años, puede
reflejarnos una mala adaptación o confusión sexual, o quizás una identificación con la mujer.
Si se trata de una fémina y remarca la abundancia de pelo en el DFH de su propio sexo, indica con ello sus
tendencias "cálidas, tiernas y femeninas", su deseo de ser atractiva y agradar, de atraer la atención hacia ella,
seduciendo cautivando y captando, a través de su "sex-appeal".
Pero, en el caso que la abundancia de cabello vaya seguida de una cabeza, en proporción, más grande que el
tronco, con rasgos fisiognómicos detallados con vigor y las líneas de los contornos reforzadas por trazos firmes y
seguros, ser señal de la existencia, en la mujer, de tendencias genéticas masculinas de ambición y dominio,
tendencias frías y duras del alma que recordar n la predominancia del "ánimus" (Jung) o el denominado "dur" de
Szondi. Por tanto, en este caso, el sentido del cabello ya no tiene el significado de seducción y captación, sino el
"afán de serlo todo", de "tenerlo todo" y "dominarlo todo", caso de Margaret Thacher y de "Ángela", la popular
protagonista de la serie televisiva de Falcon Crest.
En general, el hecho de remarcar y dar abundancia a los cabellos, expresa en un hombre la vanidad presuntuosa
y donjuanesca de tipo narcisista.
Pero cuando lo que remarca es la barba y el bigote, nos expresa con ello el deseo de sobrevalorar su propia
virilidad, o una búsqueda compensatoria de la misma, lo que es un indicio de como se siente a sí mismo.
La excitación del cabello, tanto en un sexo como en el otro, suele aparecer en la edad crítica o pubertad cuando
surgen los primeros impulsos sexuales. Esta excitación, en la pubertad, a veces alcanza un ímpetu abrumador
seguido de los trastornos endocrinos propios de esa edad. También suele coincidir este signo en infantes con una
sexualidad precoz. Los homosexuales, como ya puede suponerse, conceden mucha importancia al cabello, así
como los individuos que tienen sentimientos de insuficiencia sexual o dudas acerca de su masculinidad.
Poner mucho cabello, barba abundante y acentuar el bigote.
Es típico de los adolescentes o de adultos con poca madurez y poco dominio viril de las situaciones. En otras
palabras, los adolescentes que acentúan el cabello, la barba y el bigote en los DFH, muestran su deseo de
alcanzar fuerza y vigor varoniles, ser hombres libres y gozar de independencia para no depender de la tutela
paterna. Pero también puede señalar una fantasía gráfica compensadora de un complejo de inferioridad sexual.
Poner pelos sueltos repartidos por la cara
Lo hemos observado en sujetos jóvenes con algunos problemas sexuales, entre ellos la eyaculación precoz o
algún complejo de impotencia.
Ausencia de pelo (figuras alopécicas )
La alopecia (calvicie, o falta de cabello), la Dra. Romano lo interpreta como "fallos profundos de personalidad,
aunque socialmente y profesionalmente, los calvos se comporten con normalidad".
La interpretación dada a este signo por la Dra. Romano, no es extraña, si tenemos en cuenta que, desde muy
antiguo, se atribuye al cabello del varón un sentido representativo de la virilidad, de la masculinidad y de la
fuerza vital del sujeto. Recordemos la mítica historia, según la cual, Sansón, el famoso juez de Israel, perdió su
maravillosa fuerza cuando Dalila le cortó los cabellos mientras dormía.
La Dra. Romano, se refiere también a la existencia, en los DFH alopécicos, de angustia profunda ligada a
expresiones somáticas.
En los casos observados por nosotros, se hicieron patentes los signos de preocupación por el aspecto físico y, en
algunos casos, los complejos de inferioridad al entrar el sujeto, en competición con otros, frente a la mujer.
La alopecia apareció también en los DFH del sexo contrario en dos individuos de tendencia homosexual, en el que
las figuras masculinas de ambos sujetos estaban mejor tratadas que los DFH femeninos, a los cuales les faltaban
los senos, en un intento, posiblemente inconsciente, de eliminar la competencia.
El modo como resuelve el varón el cabello de la figura femenina, suele ser un buen indicio de cómo siente y vive
el sujeto los atractivos femeninos.
Poner pelo en el DFH femenino y sombrero en el DFH masculino.
Cuando un hombre dibuja pelo a la figura femenina y pone sombrero al DFH masculino, puede indicarnos, bien
sea un sentimiento de inferioridad con respecto a la mujer, sirviendo el sombrero de ocultación, de protección o
camuflaje; o bien, si ambas figuras están cuidadas con cierto esmero, puede señalar el gusto por la
representación social, por aparentar de cara a la galería. Pero, cuando las mujeres dibujan al varón con
sombrero, suele estar expresando una necesidad de protección contra el embarazo. Este signo lo hemos
comprobado en algunos de nuestros protocolos.
No debemos olvidar, que tanto la cabeza como el sombrero son, en sentido psicoanalítico, símbolos sexuales. La
cabeza, en este caso, simboliza al pene y el sombrero la vagina.
En este, como en otros muchos casos parecidos, es necesario tener en cuenta todo el dibujo y cotejar con otras
pruebas o con la técnica de la entrevista, para determinar el verdadero significado de los signos. Si actuamos de
otro modo, podemos deslizarnos fácilmente por la vía que conduce al error.
Cabellera abundante y cuidada dibujada por la mujer en el DFH femenino
Expresa el deseo de jugar con el propio atractivo en busca de homenaje, de atención y satisfacción de la propia
vanidad (coquetería) Con el intento de revalorización del aspecto físico más visible, lo que pretende es un
reclamo de interés y de valorización, es decir, ejercer un dominio magnético sobre su entorno, especialmente
ante el varón. Esta actitud de reclamo, ir seguida, en algunos casos, del cimbreado del cuerpo al andar, de la
exhibición elegante
de vestidos llamativos, de insinuaciones eróticas (escote bajo, minifalda, sonrisas insinuantes, posturas
provocativas, modo de hablar dulce e intrigante, etc.). Con estas actitudes, las féminas intentan "atrapar" al
varón.
En otros casos, una cabellera abundante y cuidada, puede significar simplemente, la necesidad de agradar y la
alegría de vivir y un cierto apasionamiento en las actitudes.
Cabellos espesos, caídos en cascada unidos a detalles de maquillaje, a exhibición de joyas y
otros ornamentos
Según Karen Machover, es propio de algunas muchachas que ya han tenido experiencias o incidentes sexuales.
En nuestra experiencia personal, hemos encontrado estos DFH en jovencitas precoces sexualmente y en
muchachas con ambiciones o aspiraciones especiales como, por ejemplo, hacer un casamiento de conveniencia
económica, seducir al Jefe, o vivir bajo la protección de un magnate financiero. Sin embargo, hemos de observar
que, no en todos los casos se han dado las anteriores aspiraciones. Últimamente, tenemos tres DFH
correspondientes a féminas casadas y felices en su matrimonio, pero cuyas hijas les plantean problemas que ellas
reflejaron dibujándolos en los DFH.
En resumen: El dibujo del cabello, permite sacar alguna conclusión relacionada con la sexualidad, sea con el nivel
de virilidad, en el caso de los varones; sea con el nivel de atractivo que la mujer desea tener, pues, de una
manera general, el pelo es signo de masculinidad en el hombre y el cabello, signo de atractivo y coquetería en la
mujer.
Por tanto, cuando un varón dibuja barba y bigote en la figura masculina, nos está indicando su deseo que los
demás le consideren viril.
Si el dibujo con barba y bigote corresponde a un adulto, puede estar señalando cierto grado de inmadurez
psicológica. Si los pelos andan sueltos por la cara, puede ser indicador de dificultades o problemas sexuales. La
alopecia o calvicie, supone cierta pérdida de vigor sexual, aunque no afecte a las relaciones normales del sujeto
con su entorno.
Cuando la mujer presta un esmero detallista en el dibujo del cabello, seguido de otros detalles de maquillaje, de
cuidado y atención al vestido, etc. debemos deducir que sabe jugar con su atractivo.
Los narcisistas y los homosexuales, suelen prestar bastante atención al dibujo del cabello.
LOS OJOS EN LOS DFH
Los ojos, dentro de los sentidos físicos, son la puerta de entrada más importante de los órganos de la percepción.
A través de los ojos tenemos una imagen clara de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Mediante la
función visual podemos observar lo que hay más constante en la naturaleza de las cosas: las formas, los colores,
la luz, la belleza o fealdad, el movimiento, la distancia de los objetos, etc.. Pero hay más, a través de los ojos
podemos ver el grado de amor o de odio, la alegría o tristeza, la valentía o el temor, el dolor o el placer, la
nobleza o la falsedad y, en fin, todos los matices afectivos que despertamos en el corazón de los demás.
Los ojos traducen, además, el grado de evolución de las personas, su degeneración, sus enfermedades y
sufrimientos, su salud, su vida y su muerte. Los ojos son la parte del cuerpo más cantada por los poetas y son
también los órganos más expresivos del cuerpo. Nuestros sentimientos de agrado o desagrado los expresamos,
antes que de otro modo, con los ojos.
Normalmente, cuando una persona nos agrada, la miramos más que cuando nos resulta repulsiva o
desagradable. Las personas afectuosas y las que están necesitadas de afecto, miran más y lo hacen directamente
a los ojos. Los sujetos orgullosos o aquellos cuya soberbia les hace creer que se bastan a sí mismos, ponen con
los ojos una barrera distanciante entre ellos y los demás. Los orgullosos suelen mirar en torno a una órbita
estrecha y muy cercana a sí mismos (egocentrismo), Viven demasiado pendientes de sí mismos. Los individuos
que suelen faltar a la verdad, los mentirosos, desvían la mirada de sus interlocutores, esconden el alma.
Los ojos, pues, son elementos importantes en el dibujo de la figura humana. Son rasgos faciales relacionados con
nuestro ser íntimo y con nuestra comunicación con los demás. Los ojos, están también relacionados con la
amplitud de nuestros conocimientos, con nuestra cultura, con nuestra sensibilidad para apreciar matices, tanto en
las personas como en los objetos. Los ojos nos sirven para informarnos y conocer a los demás seres y cosas de
nuestro entorno y para vigilar los peligros que nos pueden venir de fuera.
Los ojos, dice la Dra. Koppitz, "son a veces depósitos de incertidumbre, de vacilación, de temor. Pueden ser
paranoides, o bizcos, en castigo de lo que han visto. El atractivo sexual de los ojos, añade, se distingue cuando
se les adorna con largas pestañas. Como espejo del alma, los ojos pueden revelar una vida de autismo (de
soledad) o de autoabsorción".
Dibujar ojos grandes . Puede tener los siguientes significados:
a) Si el rostro es alargado, es un indicador de facultades conceptivas, de imaginación y riqueza de ideas, de
gustos selectos, de cultura refinada, de facilidad para crear. Einstein tenia unos ojos grandes. También puede ser
signo de buena asimilación espiritual y religiosa y de idealismo.
b) Si el rostro es, en proporción, más ancho que alto, parecer que el sujeto toma la actitud de querer
absorber el mundo con la vista. El carácter puede ser activo, inquieto, apasionado, práctico y realizador, si los
rasgos del rostro y del cuerpo están trazados con vigor y la figura tiene una actitud de movimiento. Reflejar un
carácter pasivo, soñador, indolente, inclinado a la fantasía, si los trazos del del dibujo del rostro y del cuerpo son
débiles, poco firmes y mal estructurados y se da a la figura una actitud estática.
Dibujar ojos cerrados o pequeños Las personas que dibujan los ojos pequeños y muy juntos, no parece
que miren y juzguen las cosas objetivamente, ni con demasiada amplitud panorámica, es decir, suelen tener
estrechez de miras y no aceptan sugerencias, consejos u opiniones de los demás. Su desconfianza y su actitud
defensiva, les inclina a rehuir, rechazar o negar la evidencia de aquello que no conocen. Se trata, generalmente,
de sujetos muy individualistas, con función pensar introvertida, pusilánimes, muy preocupados por su seguridad y
por su deseo de independencia y no conectan suficientemente y con facilidad con su entorno. Esta actitud
introvertida y desconfiada, desarrolla en estos individuos la tendencia al pesimismo, lo que les impide,
generalmente, hacer algo bueno y espléndido, pues a menudo, cuando les llega una oportunidad favorable, les
falta confianza en si mismos y la dejan escapar.
Lo anteriormente expuesto debe confirmarse en otros signos, como por ejemplo, que los ojos cerrados o
pequeños coincidan con una cara alargada trazada con líneas poco seguras, rasgos del rostro poco acentuados,
cuerpo delgado y largo con piernas y pies mal estructurados o con trazos débiles y una actitud rígida o pasiva en
la actitud de las figuras.
Dibujar los ojos saltones Expresa lo mismo una sensibilidad embotada por la sensualidad (debilidad
intelectual, lentitud, pesadez corporal del dilatado asténico), que una tendencia al "voyeurismo" (observar a
escondidas mujeres que se desnudan o actos sexuales que excitan la sexualidad).
Los ojos saltones son propios del tipo "basedowoide", que se caracteriza por su naturaleza tierna y sensual, por
su fantasía activa y a menudo cambiante, por un carácter algo infantil con un humor jovial y animoso, pero con
cierta incapacidad para un esfuerzo sostenido.
Ojos donde se omite la pupila La pupila es el elemento de visión del ojo. Por tanto, dibujar los ojos sin
pupila, parece indicar que el sujeto se limita a contemplar las cosas sin emplear los ojos, en sentido critico, o
como elementos de discriminación objetiva. "Vaga percepción del mundo", dice Machover. Inmadurez emocional,
propia de las tendencias histéricas y egocéntricas. Cuando se pintan botones en la ropa, confirma la inmadurez,
el infantilismo, la dependencia materna y, a veces, la depresión.
Puede indicar también, según Hammer, sentimientos de culpabilidad por practicar el "voyeurismo" (fisgar como
alguna mujer se desnuda u observar a escondidas actos sexuales).
Ojos dibujados sin orbita ocular Omitir las órbitas, refleja, según Karen Machover y otros autores, una
apercepción limitada, parcial, incompleta, en los puntos de vista y en las cuestiones. Este signo es propio de
ciertas personalidades de tendencia paranoide. Sabido es que los tipos paranoides, emplean generalmente los
ojos como principal instrumento de defensa. Para el paranoico, todo lo observado visualmente, adquiere un
significado que se relaciona exclusivamente con su Yo (egocentrismo - introyección). Esto explica que sólo pueda
vivir tranquilamente en "su mundo" y que sólo confíe en "sus ideas".
Énfasis en el tamaño, en el contorno, en el sombreado, y acabado del dibujo de los ojos
La persona que detalla y concede una importancia primordial a los ojos, parece que presta una atención especial
a lo que los ojos representan para él o ella, generalmente para ella, pues se da este signo mucho más en los DFH
femeninos. Si lo observamos en el varón, podemos deducir las tendencias homosexuales latentes o manifiestas.
Si el ojo es dulce y la mirada contemplativa, admirativa o amorosa, nos estar indicando la intención de cautivar a
los demás con afectos tiernos.
Cuando la mirada es fija, autoritaria y dominante, acompañada de un rostro duro y de una actitud corporal rígida,
nos puede indicar el carácter duro, frío, desconfiado, incapaz de mostrar ilusión, entusiasmo o comprensión en
las relaciones con los demás. En estos DFH, Karen Machover descubrió también ciertas afecciones genitales, la
diabetes, algunas deficiencias glandulares y, por supuesto, tendencias paranoides.
Ojos con pestañas muy marcadas . Si el dibujo corresponde a un varón, indica la actitud "mariposeante" del
sujeto que intenta agradar, buscando las posturas o las actitudes que cree adecuadas para impresionar
(impresionar es también "retener" la atención de otros, "conservar" para sí a la persona o aquello que agrada) Se
verá en el sujeto por cierto amaneramiento, por ejemplo, mesarse o arreglarse el cabello, retocar su ropa,
ponerse bien la corbata, mirarse al espejo, etc. Este exhibicionismo lo podemos definir como un "culto narcisistico
del Yo". Este culto al Yo, es propio de algunas mujeres y de los homosexuales pasivos.
Ojos y cara muy perfilados Como en el caso anterior, es un indicador de la necesidad acusada de
impresionar, de exhibir una personalidad "atrayente y captativa" a través del cultivo del aspecto físico, de "una
fachada externa" (narcisismo). El sujeto, varón o fémina, es propenso a sentir celos y envidia por aquellos que
destacan más o que pueden robarle atenciones y miramientos.
Omisión de los ojos Encontramos este signo en sujetos que estaban en paro y con graves problemas
económicos (dos casos), quizás en estos dos casos, estos sujetos intentaban ocultar el problema de sentirse
humillados socialmente. En ambos casos, estos hombres habían tenido un rol profesional y social importante.
Inconscientemente, no querían mirar, ni ser vistos.
Ojos que miran de reojo Si el dibujo fu, realizado por una mujer, puede expresar preocupación por detalles
de su persona que pueden motivar comentarios críticos por el maquillaje de los ojos. Según la expresión del
rostro, puede tratarse de un gesto de picardía y de habilidad para dibujarlo.
Si el dibujo presenta distorsiones y está mal construido, puede expresar suspicacia, propensión a fantasear sobre
la hostilidad o las malas intenciones de los demás. Posibles tendencias paranoides.
Dibujar los ojos bizcos Inconscientemente, el estrabismo supone una mirada distorsionada, tanto si es en
sentido divergente como convergente, pues, en ambos casos, impide la coordinación en los puntos de mira. Es
indicador que el sujeto no quiere ver las cosas en sentido coincidente con la opinión, o modo de apreciar los
hechos que tienen los demás. Esta actitud de oposición, rebeldía o indisciplina, la encontramos en una muchacha
cuyos padres la contrariaban constantemente en su relación amorosa con un hombre casado y con hijos. Con sus
padres, adoptaba una conducta retraída, recelosa y susceptible. Se sentía mal integrada en su ambiente familiar,
el cual se le aparecía como hostil y ante el cual estaba siempre en actitud defensiva.
La Dra. Koppitz ha encontrado este signo en personas con frustraciones ocultas, llenas de rabia o rencor y
también, en personas que temen un castigo, como expiación de algo que han visto y no debieron ver.
En resumen: Los ojos, son los órganos que nos sirven como vía de conocimiento y de orientación en nuestros
deseos y necesidades y nos sirven como sistema de protección en nuestras relaciones con el entorno, en nuestro
caminar por la vida. Los ojos nos avisan de los riesgos, amenazas o peligros que pueden atentar contra nuestra
integridad física, moral o espiritual. A través de ellos adquirimos cultura y formación profesional. Son también un
medio que nos permite recepcionar las manifestaciones afectivas de los demás y a la vez expresar las nuestras. El
poeta dirá que los ojos son las puertas del alma.
No es extraño, pues, que desde Machover, todos los autores hayan dedicado, más o menos atención, a los ojos
en el estudio de los DFH. Sin embargo, no nos cansaremos de repetir, que por importantes que nos parezcan los
signos correspondientes a los ojos, siempre es necesario relacionar los signos aislados con el conjunto de las
figuras, si queremos dar interpretaciones ajustadas lo más posible a cada caso. Con los simbolismos, es fácil
cometer errores al etiquetar a las personas examinadas como neuróticas, psicóticas o con algún problema sexual,
moral o de comportamiento.
EL DIBUJO DE LAS CEJAS EN LOS DFH
En general, las cejas no tienen gran importancia psicológica en el dibujo de la figura humana, es decir, en el test
de Karen Machover.
Cejas dibujadas con una línea horizontal firme . Puede ser un indicador de persona con un
comportamiento claro, conciso y reflexivo, pero según el vigor y precisión de los demás rasgos del rostro, puede
señalar también un carácter duro y varonil.
Ausencia de cejas . Puede indicar apatía, disminución del interés, de la atención y de la memoria. Debilidad de
voluntad. Libido débil. Inhabilidad para dibujar.
Cejas descendentes . Puede significar reflexión, especulación, cálculo, concentración de la inteligencia en los
objetivos a lograr (si los trazos son firmes) Podría indicar tendencia depresiva, pesimismo, encogimiento de
espíritu, si los trazos son débiles.
Cejas ascendentes . Si los trazos son fuertes y están marcados de dentro a afuera, podrían ser un indicador de
fuerza de oposición y decisión, de combatividad, de optimismo confiado. Si son débiles, intento débil de
superarse a sí mismo.
Cejas cortas, pero bien curvadas . Animo alegre, adaptación sin conflictos.
Cejas muy pegadas a los ojos. Concentración, actividad mental. "Carácter anal".
Cejas angulosas . Actividad mental o corporal. Instinto combativo. El sujeto no cede a los cantos de sirena
cuando se enfada.
Cejas altas y poco pobladas . Pueden indicar tendencia a fantasear, pereza, ensueño con los ojos abiertos.
Libido débil.
Cejas muy arqueadas, en semicírculo . Ductilidad, amabilidad, actitudes tiernas. Puede reflejar también un
carácter hipersensible y susceptible. Con rasgos de coquetería en los ojos, puede señalar tendencias insinuantes.
Si las cejas están muy separadas de los ojos, acentuarán la hipersensibilidad del sujeto.
Cejas curvilíneas, formando ondas . Pueden indicar inquietud interna, violencia en las reacciones, espíritu
colérico, si el trazo es fuerte. Si el trazo es débil: tendencia a la evasiva ante posibles conflictos o
responsabilidades.
Cejas muy marcadas, muy pobladas . Fuerza de voluntad, energía. Libido fuerte.
Cejas con pelo revuelto o enmarañado . Tendencias pasionales fogosas, raptus de irritabilidad, carácter
dominante y autoritario, pero sin mucho control y raciocinio en sus palabras y en sus actuaciones. Emotividad
incontrolada.
En resumen: Ninguno de los significados dados a las diferentes modalidades del dibujo de las cejas se debe
considerar aplicable, sin relacionarlo con el conjunto de la figura. Las cejas son un signo aislado que carece de
valor interpretativo, si no se le relaciona con los aspectos globales de los DFH. Puede tener la misma
significación que el pelo en cuanto al nivel de energía y potencia de la libido.
LAS OREJAS
Las orejas son los órganos de la cara que menos atención se les suele prestar en los DFH. Sin embargo, las
orejas ocupan un papel importante en la economía corporal y en la orientación del cuerpo y del equilibrio. Este
órgano, relativamente pasivo, en apariencia, puede señalarnos tendencias de tipo paranoide, incluso reflejarnos,
en los DFH, dificultades en este órgano.
Al tener a veces las orejas un aspecto más bien poco estético, las mujeres, para darles atractivo, les cuelgan
pendientes.
Orejas de tamaño proporcionado y normalmente dibujadas y ubicadas .
Las orejas bien proporcionadas en relación con la cabeza y dibujadas sin retoques, sin asimetrías u otras
anomalías, reflejan un buen equilibrio corporal y un buen sentido de la economía. El sujeto está bien adaptado y
su comportamiento social es normal.
Orejas con distorsiones, retoques y anomalías en el dibujo.
La mala ubicación, el tamaño excesivo o muy reducido, los retoques, la estructuración defectuosa, etc. en el
dibujo de las orejas, puede estar en correlación con alteraciones del equilibrio auditivo y estados de inquietud,
miedo, indefensividad o vulnerabilidad psíquica, por exceso de sensibilidad en este órgano. El sujeto puede temer
las críticas del entorno, la hostilidad de los demás hacia su persona en un delirio paranoide, más o menos
acusado.
Omisión de las orejas.
La omisión de las orejas no es un signo peyorativo. En la mayor parte de casos es normal que el sujeto omita
este órgano. También es muy raro que las orejas aparezcan bien dibujadas o anatómicamente detalladas. En
cambio, si es frecuente que se amplíe su tamaño y se quiera acentuar su presencia en el dibujo, en este caso es
conveniente informarse sobre la posibilidad que el sujeto tenga alguna lesión o defecto auditivo que le preocupa.
Si no es así, unas orejas grandes, en desproporción con la cabeza, puede estar señalando tendencias paranoides,
es decir, un exceso de sensibilidad a las críticas.
Énfasis o esmero en el dibujo de las orejas, destacando su tamaño y situación.
Existe la creencia mágica que se puede dominar todo aquello que se puede nombrar. No es de extrañar, pues,
que los sujetos que tienen defectos auditivos o que, de alguna manera, temen comentarios negativos acerca de
su personalidad (preocupación por las criticas ajenas, por la opinión social, por el propio prestigio o por "el qué
dirán"..., etc.), sientan la necesidad de dar una importancia especial a su aparato auditivo.
La palabra, para estos individuos, tiene una fuerza psicológica mayor que en las personas normales. El "sentido
mágico" del dominio de la palabra, alcanza, en los defectuosos de oído, una importancia atormentadora al
sentirse impotentes frente a la posibilidad de ser "dominados" o "atacados" desde el exterior. Al no poder oír
suficientemente, estos sujetos tienen la sensación de estar a merced de la hostilidad del entorno. Por esta razón,
los disminuidos en la audición, tienden a desarrollar sospechas, recelos, desconfianza, susceptibilidad y otros
rasgos de carácter propios de las personalidades paranoides.
Las orejas más grandes de lo normal, pueden ser un indicador de la tendencia a escuchar a escondidas,
secretamente, las conversaciones de otros para conocer la propia situación a través de lo que dicen los demás.
Algunos autores relacionan las orejas grandes con la inflación del Yo, con la inafectividad, el inconformismo, la
actitud crítica agresiva, los celos y otras tendencias propias del comportamiento poco integrativo. Las causas de
esta conducta podrían proceder de estados de ambivalencia, de luchas interiores entre impulsos contrarios:
amor-odio, atracción-repulsión, deseo-temor, etc.. Las orejas grandes, pueden estar en relación también con
algún conflicto homosexual pasivo.
Orejas pequeñas .
El dibujo de orejas pequeñas sin ningún detalle especial que las distorsione, se observa en sujetos que proyectan
en el dibujo su mismo tipo de oreja, pero sin ningún tipo de problema auditivo apreciable o confesado. Sólo en
uno de los sujetos examinados comprobamos un exceso de sensibilidad auditiva (hipersensibilidad), pero se
trataba de un individuo muy nervioso y, por tanto, muy sensible también en otros aspectos.
En resumen: Las orejas, como órganos de la audición y del equilibrio del cuerpo, suelen tener más importancia
por las posibles anomalías que pueden reflejar, que por otros signos caracterológicos. Reflejan las tendencias
paranoides y los comportamientos poco integrativos, así como determinadas alucinaciones relacionadas con la
audición, y comportamientos contradictorios solapados y vinculados a la sexualidad.
LA NARIZ EN LOS DFH
La nariz, bajo el punto de vista psicoanalítico, es menos importante que los ojos y las orejas, pero es igualmente
un símbolo sexual, por ser aparte del pene, la única protuberancia del cuerpo en su línea media y, además, un
órgano secretor. La nariz, pues, es un símbolo fálico masculino que, en los varones, pone en evidencia los
conflictos sexuales.
Nariz destacada por trazos fuertes y seguros
Se puede interpretar como una libido potente y enérgica que acentúa la virilidad y la fuerza de afirmación y
capacidad de resistencia del Yo del sujeto. Cuando este signo de fuerza en los DFH coincide con los botones bien
marcados, se puede sospechar la lucha interna del sujeto por compensar su inmadurez a través de una actitud
viril machista. Si, además, los agujeros de la nariz están bien marcados, se confirmar la actitud agresiva.
Dibujo de una nariz ganchuda
(Se dibuja la nariz convexa, con lóbulo puntiagudo y descendente que cubre los orificios). Señala el freno u
ocultación de las reacciones afectivas de ternura, lo que no impide, a veces, una profunda sensibilidad. El sujeto
tiene una fuerte ambición seguida de tenacidad y de individualismo, es decir, tiene gran dificultad para trabajar
con las ideas de otro, necesita sólo que le indiquen los objetivos y que le dejen buscar los medios y actuar de
acuerdo con sus ideas. Sólo acepta sugerencias u opiniones cuando estas coinciden con sus propias convicciones.
Con signos de distorsión, lateralidad, desproporciones u otros signos negativos, puede indicar fanatismo y
dificultades de integración o adaptación.
Nariz ancha, abierta, enseñando los orificios nasales .
Es un indicador de sensualidad, el sujeto absorbe el mundo por la nariz y muestra su fijación a la etapa oral. Si
esta actitud es pasiva o activa depender de la coincidencia con otros signos relacionados con la presión de los
trazos y con la actitud y el dinamismo de las figuras.
Nariz muy larga
Cuando el dibujo de la nariz se alarga adquiriendo proporciones ridículas, puede indicarnos alguna limitación, real
o imaginada, en los valores personales o algún compleja de impotencia sexual. Suelen dibujar narices
excesivamente largas --dice Machover--, los adolescentes que intentan afirmar su personalidad adoptando
actitudes agresivas en su rol masculino y que se sienten inadaptados dentro de su propio ambiente. También
observó Karen Machover este signo, en sujetos afectados de melancolía evolutiva.
Nariz sin forma definida
Puede ser expresivo de un complejo de castración, de un miedo inmotivado a perder la integridad del cuerpo, el
falo en el hombre (órgano representativo de su masculinidad) y el pecho en la mujer como consecuencia del
cáncer de mama. Pero puede ocurrir también que se trate solamente de fuertes frustraciones en el terreno
amoroso, de fallos o fracasos sexuales más o menos humillantes o interpretados de este modo por el sujeto.
Estos complejos sexuales motivan a veces estados de ambivalencia en las relaciones amorosas y contradicciones
de carácter generadas por el sentimiento de incompletud, por la insatisfacción sexual, por la inseguridad y
pérdida de confianza en si mismo.
Nariz delgada, de trazo fino y delicado o indicada por un punto .
Puede reflejar una vitalidad débil, con un exceso de sensibilidad en los sentimientos, timidez, vulnerabilidad
interna, sentimiento de impotencia, etc., o algún estado de desaliento que inhibe más o menos la actividad y la
confianza en sí mismo del sujeto.
Nariz sombreada u omitida
Signo frecuente en varones adolescentes que tienen dificultades sexuales vinculadas a complejos de castración
(Koppitz)
Una nariz cortada en su parte superior, puede ser un indicador de complejos de culpabilidad y de castración en
adolescentes o varones que practican más o menos frecuentemente la masturbación.
Generalmente, allí donde encontramos omisiones, sombreados, borrones, tachaduras, retoques, amputaciones,
etc. hay algo que falla en lo que representa esa zona. Este signo es equivalente a los "actos fallidos" en
psicoanálisis, a los errores involuntarios, a las equivocaciones, etc., bien porque el sujeto se halle fatigado o
indispuesto a causa de las pruebas o de otra causa, porque esté sobreexcitado o distraído, o porque hay una
represión o una insinceridad que le perturba.
En nuestra experiencia con sujetos normales, hemos visto más veces el efecto de la fatiga y del nerviosismo, por
la cantidad de pruebas aplicadas y por lo que el sujeto se juega como aspirante a un empleo, que los efectos
traumáticos o patológicos observados en los DFH por la mayor parte de autores. Bien es cierto, que esta prueba
es una de las últimas que aplicamos en nuestra batería de tests y coge a los candidatos con una carga de fatiga
importante.
En resumen: La nariz es un apéndice saliente, situado en la mitad vertical del rostro. Por sus características de
órgano secretor y saliente del cuerpo, se le atribuye un destacado simbolismo sexual. La nariz es un aparato
principalmente destinado a la oxigenación del organismo y cumple una función muy vital, la de transportar aire
limpio a los pulmones y desalojar el anhídrido carbónico.
El desarrollo de la nariz es paralelo al desarrollo de la vitalidad y a la fuerza vital del carácter. Esto hizo decir a
un famoso escritor francés, que "todos los grandes hombres de Francia eran hombres de grandes narices"
El aparato respiratorio, como demostró Sigaud y Mac Auliffe, está estrechamente hermanado con la función
sexual. Por tanto, hay una relación biológica entre la nariz y los órganos de la sexualidad.
LA BOCA COMO EXPRESIÓN DE LA "ORALIDAD"
La boca, debemos considerarla como un órgano erógeno con variadas funciones. Es el órgano de la palabra, de la
nutrición y de ciertos placeres sensuales y sexuales. Con la boca comemos, bebemos, hablamos, fumamos,
mordemos (acto destructivo) y besamos (expresión de cariño, de amor o amistad), etc. Pero la boca también se
utiliza como estimulo importante de la sexualidad.
La boca, dice Meili-Dworetzi, es el primero de los órganos relacionados con el Yo, es también uno de los órganos
que mejor pueden reflejar los conflictos y fijaciones infantiles y expresar diversas formas de expansión, de
sublimación y de concentración. "En algunas ocasiones, la boca
se proyecta en el dibujo, como un órgano especifico de ciertas perversiones sexuales y, en forma más
moderada--dice Karen Machover-- como zona erótica y sensual. Los sujetos primitivos con tendencias regresivas,
los tímidos con tendencias reprimidas, los alcohólicos y los niños, tienden a centrarse en este órgano y a marcar,
más acentuadamente que otras facciones, los rasgos de la boca".
Insistencia acentuada en el dibujo de la boca
Se puede interpretar, en general, como existencia de algunas dificultades en la nutrición, como posibles
trastornos del lenguaje o como tendencia a emplear un lenguaje obsceno.
El alcoholismo, la gula, el sadismo verbal (complacencia en herir con sarcasmos o críticas la sensibilidad de
otros), la mentira agresiva, etc., pueden proyectarse en los DFH por una boca muy recargada.
Boca en forma redonda, cóncava o convexa
Es una boca receptiva que indica dependencia y pasividad y que puede conducir el carácter a la ociosidad o a la
holgazanería.
Boca representada por una línea recta y fuerte
Es un indicador de firmeza, de combatividad, de energía y decisión para poner en marcha las propias ideas, los
deseos y proyectos.
Si la línea está trazada de izquierda a derecha y termina en punta, se puede deducir la tendencia a la agresividad
verbal.
Boca indicada con una línea horizontal o curva débil
Puede ser un indicador de falta de comunicación por timidez (libido débil), o un signo de secretividad, de reserva,
de desconfianza o decepción.
Boca con labios pintados o con detalles pueriles
Cuando este tipo de boca ha sido dibujada por un varón, puede ser un indicador de tendencias feminoides o
afeminamiento o tal vez de perversiones orales. Hemos visto este dibujo en un travesti. En cualquier caso,
conviene no etiquetar, sin antes comprobar con otros signos o pruebas.
Boca de labios gruesos bien acentuados
El sujeto tiende a incorporar a su Yo todo lo externo y placentero a través de la excitación de la concavidad bucal
y de los labios, es decir, tiende a dar a su cuerpo los placeres apetecidos que se pueden centrar en la boca:
comida, bebida y todo cuanto puede ser "succionado, paladeado, sorbido o engullido. "Carácter oral" de Freud.
Poner en la boca cigarrillos, pipas, palillos u otros objetos.
Según la expresión que se desprenda de la figura, los objetos puestos en la boca, pueden expresar un instinto
oral sádico (tendencia a la agresividad, a la destrucción del "objeto") Puede ser también un indicador de
masturbación o de algún problema relacionado con la desviación sexual.
En ciertos casos --dice A. Abraham--, puede expresar una especie de "consuelo que el sujeto encuentra en
determinados objetos que le protegen, inconscientemente, del temor a perder el órgano fálico"
Boca en forma de arco .
Este signo, parece estar centrado en una preocupación excesiva de tipo narcisista. Es frecuente en algunos
adolescentes y en mujeres embarazadas. Tanto si se trata de un varón como de una f‚mina el narcisismo
(centralización del amor y del interés únicamente en sí mismo), empuja al hombre a la búsqueda de una
superioridad real o ficticia, como por ejemplo el culturismo y, a la mujer, a un cuidado excesivo de la belleza
física y del vestuario.
Boca en curva cóncava o en guirnalda
Puede expresar una atracción admirativa, receptiva o abierta, a todo cuanto estimula de modo gratificante las
necesidades sensuales y afectivas (caricias, mimos, besos, etc). Se trata, generalmente, de individuos de carácter
alegre, eufórico, optimista y expansivo.
Pero también, cuando esta línea curvada hacia arriba, recuerda la mueca del payaso, puede indicarnos cierta
simpatía forzada o elaborada en busca de aprobación. El sujeto necesita encontrar eco en los demás para
eliminar su inseguridad. Comprobar esta interpretación con otros signos.
Boca excesivamente oval, abierta y con labios carnosos
Inclinación fervorosa hacia los placeres orales (comer, beber, saborear los alimentos, excitarse besando, placer
de hablar, etc.). Esta inclinación, se hermana frecuentemente con tendencias "captativas" y con deseos de
posesión y de ostentación, rasgos propios del tipo "oral" de Freud.
Hemos encontrado este tipo de boca en personas muy sensuales y golosas y con poco freno en su expansión
erótica. Recordamos a una fémina que se complacía en explicar a sus amigas sus lujuriosos sueños con toda
clase de detalles, es decir, siempre contados de modo excitante, especialmente cuando se hallaban presentes los
maridos de las asistentes a la reunión, lo que hacia ruborizarse, a veces, al propio esposo.
Este tipo de boca, en el mayor número de casos, se da en sujetos de tipo oral pasivo o dependiente. Es
conveniente, en todos los casos, cuando se quiere interpretar detalles aislados de las figuras, tener en cuenta el
conjunto de los dibujos, su fuerza expresiva, sus actitudes, su posición estática o en movimiento, la fuerza del
trazado y otros aspectos del conjunto, para determinar si la oralidad es pasiva o activa.
La observación morfológica del sujeto, para ver si se trata de un "dilatado tónico" o de un "dilatado tono" de
Corman, aportar orientaciones muy importantes para la interpretación de este signo y de otros parecidos.
Boca en "arco de cupido" o muy elaborados y con resto de las facciones muy detalladas y
maquilladas.
Si el dibujo es de una fémina, ser un indicador del deseo de la misma de acentuar su "sex-appeal", es decir, del
deseo de agradar y atraer hacia ella el máximo interés y atención exaltando los propios atractivos erotizantes. Es
una señal de sexualidad precoz, cuando se trata de muchachas adolescentes.
Si se trata del dibujo de un varón, expresar ligereza de espíritu y tendencias homosexuales, latentes o en activo.
Acentuar el centro del labio superior, es acentuar los deseos de placer correspondientes a este órgano, es decir,
todos los goces que se pueden experimentar con la boca.
Boca mostrando los dientes en gesto agresivo.
La boca en actitud de "morder", debe interpretarse como expresión clara de una agresividad destructiva, la cual
puede ir desde una simple tendencia a ofender, insultar o injuriar, a la agresión física al "objeto molesto" que el
sujeto odia, que puede centrarse también en alguna o algunas personas.
Karen Machover y la Dra. Koppitz han observado este signo en esquizofrénicos simples, en adultos histéricos
emocionalmente superficiales y en deficientes profundos.
Boca mostrando los dientes en gesto blando.
Cuando el dibujo de la boca enseña los dientes en una actitud blanda, y con expresión no agresiva, acompañada
de una actitud corporal pasiva, figura quieta, sin tensión dinámica y realizada con trazos poco enérgicos, este
signo puede interpretarse como tendencia a la pasividad y a la relajación de la voluntad, como carácter
dependiente y sumiso. Se da con frecuencia en
los dilatados tonos de Corman que suelen ser sujetos orales dominados por la gula. En este caso, la acción de
"morder", se utiliza sólo para destruir e ingerir el alimento, previo disfrute de su sabor.
EL CUELLO
El cuello, en los DFH, suele ser un área donde se registran importantes conflictos, ya que el cuello,
simbólicamente, es el puente que enlaza la cabeza (centro regulador del Yo) con el tronco y resto del cuerpo
(órganos receptores y ejecutores de los impulsos procedentes del cerebro) Por otro lado, así como la cabeza es la
parte que aparece "desnuda", aunque más o menos cuidada o maquillada, de cara al exterior, el resto del cuerpo
se suele vestir para ocultar las zonas erógenas y cubrir las costumbres y apariencias sociales.
En sentido psicoanalítico, el cuello enlaza el Yo con el Ello. El cuello es una vía de paso entre las funciones
cerebrales de control, de racionalización, de integración y sublimación, propias de la cabeza, y el cuerpo, siempre
cargado de impulsos y necesidades biológicas por expansionar y por satisfacer.
Al tener el cuello ese papel de puente de enlace entre la cabeza y el resto del cuerpo, cualquier anomalía que se
perciba en esta zona, puede ser un indicador de perturbaciones, bloqueos, estrangulación de impulsos,
dificultades o problemas entre el Yo y el Ello o, simplemente, indicio de trastornos asmáticos, de cardiopatías o
fragilidad en cualquier otro órgano o aparato localizable en esa área.
Por esta razón, no sólo se debe prestar atención a los accidentes gráficos del cuello y del tronco, sino también al
modo de tratar los hombros, los brazos y las manos, el área del aparato sexual, las piernas y los pies. Como
veremos después, las distorsiones o anomalías en el dibujo del cuello, del tronco y sus apéndices, son indicadores
de dificultades, de fragilidad, de trastornos, etc. en la resolución de los conflictos entre la mente y las vivencias
afectivas, o entre el Yo y el Ello. Y, del mismo modo, como también veremos, los accidentes del dibujo en las
piernas y en los pies, suelen coincidir con problemas relacionados con la locomoción o con conflictos derivados de
las necesidades sexuales.
Cuello fuerte, ancho y corto
Implica acumulación de fuerza, resistencia física, terquedad, aferramiento a las propias actitudes, enfurecimientos
bruscos (si la expresión de las figuras es agresiva) Por tanto, refleja la falta de delicadeza y de refinamiento, la
tosquedad, el materialismo utilitario y la objetividad convencional y rutinaria, propios del "tipo Tierra".
Cuello largo y débil
Libido débil o sublimación de impulsos instintivos, idealismo, delicadeza de gustos, sensibilidad vulnerable e
influenciable. Oclusión o dificultad en el control y dirección de los impulsos sexuales o de otros impulsos
instintivos relacionados con la alimentación.
Puede indicar también algún problema en las cervicales, en la laringe, o en cualquier otro órgano de esa zona.
Cuello extremadamente largo
Si la cabeza aparece destacada por su volumen o por el énfasis de los rasgos faciales, el sujeto desea
"sobrealzar" su propia figura, hacerla destacar sobre los demás (orgullo, necesidad de sentirse importante,
ambición de superioridad y de rango, de prestigio, de valorización, etc.) como intento de supercompensación a
sus complejos de inferioridad
Bajo el punto de vista somático, algunos autores médicos han encontrado este signo en personas con problemas
en el aparato digestivo (dificultad para tragar los alimentos, globo histórico, afecciones de la laringe, etc)
Un cuello estrechado y alargado, sin exageración, según la calidad del dibujo, puede ser un signo de distinción en
los modales, de elegancia e idealismo. Al sujeto le gusta sentirse revalorizado. Si el trazado es enérgico, la
revalorización del Yo va seguida de actitudes de orgullo, arrogancia y pedantería que, a veces tienen como
transfondo tendencias homosexuales reprimidas. Suele darse en sujetos inclinados a la paranoia.
Cuello de forma trapezoidal
Los instintos, tendencias y necesidades pasan la "censura consciente" sin grandes problemas en busca de su
expansión, si el cuello no se estrecha demasiado a nivel del mentón. Instintos fuertes, control débil.
Cuello triangular
Cuando el cuello se ensancha a nivel del mentón y se estrecha en su enlace con el tronco, el autocontrol, la
"censura" actúa ocluyendo o frenando la expansión instintiva.
DFH sin cuello
Falta de buena coordinación entre el Yo y el Ello, entre el espíritu y los instintos más biológicos. Bloqueo de
impulsos instintivos o afectivos.
En algunos casos, se da en sujetos cuyos pensamientos o actuaciones pierden su relación de lugar, de tiempo y
continuidad, con los pensamientos o actos que les anteceden o preceden.
Cuello muy apretado
Dificultad de adaptación a las normas sociales. Estrangulación de impulsos afectivos e instintivos.
Cuello destacando la nuez de Adán.
Deseo de destacar la propia virilidad. Es un signo que se da generalmente en los jóvenes o adolescentes que
quieren destacar su personalidad.
LOS HOMBROS
Los hombros, por su forma y tamaño, suelen poner en evidencia el grado de masculinidad o feminidad
(predominio del " animus" o del " anima") de la persona testada.
Las asimetrías en los hombros, sobre todo cuando coinciden con otros signos de perturbación (dibujos
pobremente integrados, sombreados, figuras pequeñas e inclinadas, manos, pies y órganos de la cara omitidos,
etc.) son un indicador de fuertes desadaptaciones sociales. La Dra. Koppitz, vio este signo en sujetos con
enfermedades psicosomáticas, en individuos que dirigían su hostilidad hacia sí mismos o hacia los demás, en
casos de ansiedad neurótica y, en general, en sujetos con desequilibrios y conflictos psíquicos.
Hombros grandes dibujados con trazo seguro .
Si el cuello es igualmente robusto y proporcionado y la figura está en movimiento, expresa seguridad y confianza
en si mismo y quizás tendencia a hacer ostentación de su capacidad física, de su fuerza y eficacia realizadora, de
su voluntad audaz y de su carácter emprendedor. En este caso debe haber un cierto equilibrio en las figuras,
aunque no están correctamente dibujadas. Si fallan los signos de equilibrio, la actitud del sujeto puede ser una
especie de espejismo de sus propias cualidades.
Hombros grandes, pero con retoques o líneas repasadas.
Intento de camuflaje de las deficiencias personales a través de una actitud elaborada, fantaseada, en virtud de
la forma como el sujeto quiere ser visto. Actitud compensatoria a sentimientos de inferioridad que el sujeto
quiere ocultar.
Hombros de tamaño exagerado en relación con el resto del cuerpo.
Cuando un varón dibuja el DFH masculino de este modo, nos puede estar indicando cierta ambivalencia sexual o
bien una inseguridad con respecto a su propia masculinidad. El hecho de querer destacar los hombros
excesivamente es una especie de deseo de supercompensación a la inseguridad e inadaptación sexual.
Exagerando los signos de virilidad el sujeto intenta librarse de la angustia que le impide desarrollarse en su rol de
varón.
Si es una fémina quien dibuja así los hombros en su propia figura, se puede deducir que expresa de este modo
sus tendencias viriloides, sus ansias de dominio. Suele ser el caso de algunas mujeres "receptivo -frustradas" que
no han llegado a sentir la necesaria satisfacción en sus ansias de incorporar al Yo muchos de sus deseos y
apetencias y por cuyo motivo desarrollan reacciones agresivas de dominio y de rechazo. Este estado neurótico, se
encuentra muy frecuentemente entre las mujeres "feministas" exaltadas.
Cuando es el varón quién dibuja los hombros más anchos a la figura femenina, puede ser un indicador de
dependencia de la mujer (madre dominante o castrante), o un deseo de sentirse apoyado y protegido por la
fémina elegida como amiga o partenaire. En cualquier caso, es un síntoma evidente de dependencia -sumisión,
de necesidad de afecto, de apoyo y consuelo en un hombre pasivo.
Hombros grandes en dibujos de adolescentes .
Suelen ser indicios de sexualidad ambivalente con la que se sobrecompensan ciertos sentimientos o complejos de
insuficiencia reales o imaginados.
En las muchachas, como queda indicado, se refleja el predominio del "animus", es decir, el desarrollo de
reacciones agresivas de dominio y rechazo.
Hombros estrechos o débiles
Indica, posiblemente, una libido débil, una fuerza deficiente en las pulsiones instintivas y en la autorrealización, lo
que determina el desarrollo de los mecanismos psíquicos de defensa del Yo (la represión, la negación, la
realización imaginaria de los deseos, la proyección y la racionalización inhibidora de la decisión)
Ausencia de hombros
La interpretación dependerá de la estructura del dibujo. Generalmente, es la expresión de una percepción
limitada, parcial o incompleta de los objetos, de las cuestiones o de los problemas e incluso de la propia situación
del sujeto frente a su entorno. Es un signo de inmadurez psicológica. Puede ser, como en el caso anterior, un
indicador de una libido débil que arrastra todas las consecuencias indicadas más arriba.
Si el dibujo de la figura es esquemático, se puede interpretar como un intento de evasión de la realización de la
tarea. El sujeto escapa de este modo infantil y humorístico, al reto de probarse a sí mismo.
Esta escapatoria puede traducirse como falta de confianza en las propias facultades y temor al ridículo.
LOS BRAZOS
Los brazos y las manos son las partes del cuerpo extensibles que sirven para acompañar a las palabras y
expresar, mediante gestos, nuestros deseos o nuestros estados afectivos, es decir, lo que pensamos, sentimos y
queremos. Los brazos y las manos son los órganos que el cerebro utiliza para actuar, como por ejemplo, para
alimentarnos, para entrar en contacto con personas y objetos, para manipular los útiles de trabajo, para
defendernos de los peligros externos, etc. Sin las manos, nos seria imposible vivir si otras personas no nos
facilitan, por ejemplo, la alimentación necesaria. Necesitamos las manos para adecuar el medio ambiente a
nuestras necesidades de todo tipo, incluso para hacer el amor.
Los brazos y las manos son el principal medio de aprendizaje que nos permite evolucionar y adquirir la madurez
necesaria para ser adultos y mantener nuestra propia independencia y nuestro equilibrio adaptativo.
Por estas razones, la omisión de los brazos y de las manos en los DFH, es casi siempre un indicador de
dificultades de integración, de incompletud en el desarrollo evolutivo y puede darse lo mismo en sujetos
depresivos o ansiosos, en personas en crisis profesional o matrimonial, en crisis económicas o en sujetos con
tendencia esquizoide o ya con claros síntomas de esquizofrenia. Esto último requerirá diagnóstico médico.
Brazos cortos y con trazos poco firmes
Parece reflejar cierta dificultad para entrar en contacto con el mundo circundante: timidez, retraimiento, pobreza
de recursos para abrirse camino en la vida y adaptar el medio ambiente a las propias necesidades.
Puede indicar también libido débil, tendencia a encerrarse en sí mismo, dependencia-sumisión, etc..
Los brazos cortos y débiles, especialmente si faltan las manos o están poco indicadas, no pueden reflejar gran
confianza del sujeto en sí mismo, ni la posibilidad de una fácil y buena autorrealización.
Con frecuencia, los brazos cortos, débiles y mal dibujados traducen una conducta inhibida por una educación
castrante, autoritaria y agresiva. El sujeto padece un sentimiento inconsciente de la propia debilidad e impotencia
frente a una realidad que no puede dominan en la medida que desea y con respecto a la cual se halla como
empobrecido.
En algunos casos, el sujeto renuncia o rechaza ser "líder", cuando debería serlo en razón de su experiencia y
conocimientos, pero tampoco renuncia a seguir escalando metas de superioridad en sus conocimientos y
experiencia para compensar de algún modo sus complejos de inferioridad.
Brazos largos en figuras con movimiento
Los brazos largos en figuras con movimiento, suelen ser un indicador de impulsos agresivos contra el propio
ambiente, especialmente si las manos se dibujan con dedos angulosos y puntiagudos. En algunos casos, lo
hemos observado en sujetos muy ambiciosos, con afán de grandes logros, de grandes adquisición
Incluyendo la búsqueda incesante de aventuras amorosas y de afecto.
El brazo largo es, de algún modo, una extensión del cerebro en busca de contacto con el entorno. Este impulso
puede ser agresivo (impulso de prensión, de agarrar, de destruir) y puede ser ofertante (impulso a entregarse, a
unirse, a acariciar, etc.), lo que depender de la actitud de las figuras y de la forma de las manos. Dos manos que
se cogen amorosamente. No es lo mismo que dos manos con dedos puntiagudos y un rostro agresivo
En las figuras quietas, la extensión de los brazos y de las manos, puede reflejar la necesidad de agarrarse a algo
o a alguien para sentirse seguro o protegido, pero también puede señalar una ambición contenida por falta de
confianza y seguridad en sí mismo.
Brazos pegados a los costados del cuerpo
Esta es una actitud pasiva de reserva, de espera o de retraimiento. Con esta actitud, más o menos rígida, el
sujeto intenta controlar la situación interna o resistir pasivamente las presiones del exterior (falta de flexibilidad,
dificultad de adaptación fuera de los ambientes donde el sujeto se siente seguro) Puede asociarse esta actitud
con fallos en la comunicación con los demás, con poca facilidad para hacer amigos, sea porque el sujeto teme la
hostilidad del ambiente e intenta protegerse contra posibles ataques, o porque cualquier conflicto,
profundamente arraigado, impide al sujeto autocontrolarse adecuadamente y responder serenamente a
preguntas y situaciones nuevas.
Cuando a los brazos largos, pegados al cuerpo, se añade una nariz grande, la inseguridad, la desconfianza, la
timidez y las dificultades para la comunicación pueden ser más evidentes. En algunos casos, dicen algunos
autores, la masturbación excesiva puede ser la causa responsable de la inhibición social y del miedo a la
hostilidad de algunos individuos.
Dibujo de brazos largos con trazos débiles .-
Al ser los brazos los miembros ejecutores del cerebro, unos brazos largos sin fuerza, serán un indicador de
mucha ambición, pero de poca capacidad ejecutiva y aprensiva, por lo que se acostumbra a pasar a otro la
posibilidad de fracaso en la acción y en las decisiones. Si la actitud de la figura es quieta, pasiva, el sujeto
intentar encontrar apoyo en su entorno a su inseguridad interior. Facilidad para el resentimiento, si los demás le
niegan el apoyo y favores que el sujeto espera.
Brazos apretados contra el cuerpo y manos en los bolsillos.-
Así como los brazos extendidos en una figura en movimiento, son un indicador de actividad, de movilidad, de
ambición y expansión, en general, los brazos pegados al cuerpo, principalmente cuando están a la espalda o
metidos en los bolsillos, en figuras de apariencia quieta, son indicadores de actitud pasiva, inhibida o coartada. El
sentido de esta inhibición hay que buscarlo en otros signos.
Esta poca disposición a actuar, esta reducción de los intercambios con el exterior, en el sentido de "ir a la busca
de...", o de "enfrentarse con...", supone que el sujeto espera que las cosas se resuelvan por si solas, o que sean
los demás los que las resuelvan o vengan a proporcionarle lo que él desea o espera. Esta actitud de inhibición,
determina una cierta indiferencia frente a problemas, asuntos o situaciones que afectan a los demás pero que,
indirectamente, pueden afectarle también a sí mismo (no participación en asuntos de riesgo) Si los trazos del
dibujo son poco acentuados, ser claro indicador de falta de voluntad y debilidad de carácter. El sujeto no
hará ningún esfuerzo por dominar y dirigir el curso de los acontecimientos.
Si, además, los ojos aparecen dibujados en blanco, sin pupilas, pueden señalar que esta actitud inoperante y
poco resuelta se debe, posiblemente, al fracaso en el intento de desarrollar las aptitudes necesarias para un
"ajuste" a las exigencias biológicas (complejos sexuales, sociales o profesionales)
Brazos largos con las manos en posición de tomar contacto con persona u objetos
Es un indicador de deseo de comunicación, de contacto externo, de amistad y afecto. Según la actitud de la
figura y la posición de la mano, puede indicar ambición, avidez, deseo de acaparar dinero, bienes, popularidad o
atenciones especiales, por ejemplo, un ardiente deseo de alcanzar ‚éxito profesional y social. Actitud vital
extravertida. Tipo "oral" de Freud.
Brazos dibujados ocultando las manos, sea en los bolsillos o en la espalda
(Ver también "MANOS OCULTAS")
Si las manos están colocadas en los bolsillos, es indicador, como antes hemos comentado, de inhibición de las
tendencias activas, de pasividad, de reducción de los intercambios con el exterior (ver más atrás).
Si los brazos están dibujados de modo que las manos quedan a la espalda y no son visibles, además de la
tendencia del sujeto a evadirse de los problemas que le plantea la realidad, racionalizando, más o menos el
desinterés o la inhibición, puede indicar la angustia o temor al fracaso personal. Esta fuga ante el enfrentamiento
con los problemas, cuando estos se presienten conflictivos, indican que el sujeto en determinadas situaciones, no
sabría como reaccionar. Inhibiéndose, salvaguarda su Yo de las contingencias y fracasos, de posibles derrotas o
pérdidas de prestigio ante los demás y ante sí mismo. Este mecanismo de defensa, puede empujar al sujeto hacia
el cultivo de un mundo ideal inexistente o utópico, como ocurre con ciertos políticos y con sujetos obsesivo-
compulsivos. También puede reflejar los complejos de culpabilidad de algo hecho con las manos.
Las manos a la espalda y los brazos cruzados, es una actitud muy frecuente en los políticos. Con esta actitud,
reflejan una cierta ausencia, despegue o deseo de evasión, de las situaciones problemáticas del momento.
Brazos ondulantes
Suelen dibujar este tipo de brazos los asmáticos o los sujetos propensos a trastornos respiratorios.
Brazos de una figura más grandes que en la otra
La figura masculina con brazos más largos, en dibujo realizado por una fémina, indica en personas casadas, que
la esposa vive a costa del marido. En los novios, indicar las conveniencias económicas o sociales de la mujer.
Brazos que se balancean sobre la marcha alejándose de la zona genital.
Este detalle de los brazos puede reflejar tendencia a la masturbación. Pero si la figura tiene mucho movimiento,
ser un simple signo de actividad o de evasión física de los ambientes que el sujeto no puede soportar.
Brazos en los que se detallan las articulaciones
Se puede pensar en alguna deficiencia o en un sentimiento de falta de integridad corporal, lo que le da a la figura
un aspecto mecánico que en la realidad no tiene. Puede señalar la tendencia a actuar por impulso de fuerzas
internas o estímulos externos en contra de las propias convicciones, como ocurre en los sujetos con neurosis
obsesivo-compulsiva, en cuyo caso, este rasgo se nota también en otros aspectos de los dibujos.
Se observa, a veces, en personas dependientes, inseguras, que necesitan apoyos de criterio familiares para
sentirse tranquilas.
Machover y otros autores han observado estos signos en sujetos convulsivos, epileptoides o con parálisis
corporales.
L A S M A N O S
Las manos, como antes hemos comentado, son después de la cabeza, los principales órganos externos del
cerebro y los instrumentos de la acción. Son los órganos ejecutores del pensamiento, los instrumentos destinados
a proveernos del alimento necesario a nuestra conservación, los instrumentos de aprendizaje que nos permiten
manejar objetos, crear objetos nuevos, atacar y defendernos frente a las contingencias del mundo que nos
rodea.
Los brazos y las manos se relacionan, íntimamente, con el núcleo de la personalidad y son, por decirlo así, el
instrumento nuclear de la personalidad externa. En las manos, si no está escrito el destino, como pretenden los
quirólogos, si que dependen de ellas gran parte de la evolución y del destino humano, pues, se piensa con el
cerebro, pero se actúa con las manos y es en las manos donde tiene el hombre su destino personal, familiar,
profesional, social, etc. y, sino, quitémosle las manos, a ver que queda!.
Sin las manos, seriamos unos seres inútiles, incompletos, indefensos e incapaces de sobrevivir. De aquí la
importancia que debemos prestar, en los DFH, al dibujo de los brazos y las manos.
En la manera de tratar en los DFH los brazos y las manos, se revelan importantes aspectos de la personalidad,
tales como: la manera de entrar en contacto con el entorno (agresiva, cordial, generosa, tímida, coartativa, etc.);
el grado de destreza y eficiencia en la actividad; las aspiraciones; la confianza en si mismo; los complejos de
culpabilidad relacionados con las manos (apropiación ilegitima, masturbación, rotura de objetos que se quiere
ocultar, etc.); las cualidades artísticas y otros aspectos relacionados con el cuerpo, con los sentimientos o con el
espíritu.
Manos grandes con palma ancha y larga
Exteriorización de las necesidades de contacto y de acción referidas a todo cuanto puede hacerse con las manos:
manipular objetos, relacionarse con otras personas, pegar, castigar, matar, apropiarse de algo, etc.
De algunas de las acciones que pueden realizarse con las manos se pueden derivar complejos de culpabilidad. La
Dra. Koppitz observó complejos de culpabilidad en sujetos dados a apoderarse de lo ajeno y en muchachos que
practicaban la masturbación.
Levy, dedujo de las manos grandes la dificultad o incapacidad para entablar nuevas relaciones, ligado a torpeza o
insuficiente destreza manual.
Nosotros, hemos visto figuras con manos grandes en sujetos con sentimientos de inferioridad y dificultades de
adaptación, pero con deseos de compensar su bajo nivel en el C.I. con alardes de fuerza.
Unas manos grandes las tenía el célebre revolucionario Pancho Villa, responsable de centenares de asesinatos y
de crímenes. También las tenía Adolfo Hitler. Y José Salín, famosos por sus tendencias sanguinarias. Para estos
dictadores, matar era más fácil que persuadir. "Así como los dedos -dice Charlotte Wolff- se desarrollan
paralelamente con la inteligencia y son el índice de la mente consciente, la palma tiene un sentido atávico y
refleja la potencialidad de las tendencias subconscientes". La palma de la mano grande y la mandíbula fuerte,
grande y ancha, tienen el mismo significado: predominio instintivo, rudeza, carencia de refinamiento moral,
materialismo, primitivismo, brutalidad, etc.. Ambas características eran comunes a estos dictadores históricos
mencionados...
Manos pequeñas y dedos finos
Son expresión de delicadeza, de refinamiento, de destreza manual y de inteligencia intuitiva y de idealismo, si el
dibujo de las figuras es equilibrado, si no hay rasgos negativos.
Con distorsiones, sombreados, lateralizaciones y otras anomalías, puede indicar tendencias inestables, celos,
envidia, curiosidad malsana, aspiración a saber más que nadie de las personas y de las cosas. Tendencia a la
intriga y a querer triunfar sobre los demás con o sin honor.
Manos imprecisas o seccionadas
En los dibujos faltan los dedos de las manos, están cortados o indicados de manera imprecisa. Suele ser un
indicador de complejos de culpabilidad, de sentimientos de insuficiencia o de incapacidad para adaptarse
adecuadamente a la convivencia con los demás o a situaciones nuevas o inesperadas.
Indica también, preocupación por las propias faltas o deficiencias personales, lo que lleva a estos sujetos a
estados de ansiedad, a sensibilizarse en exceso frente a las contrariedades (facilidad a la frustración, timidez,
coartatividad, conducta inhibida, constreñida, preesquizoide).
Manos que se ocultan tras la espalda o en los bolsillos
(Ver también más atrás: "BRAZOS QUE OCULTAN LAS MANOS").- Ocultar las manos es un indicador de ansiedad
y de culpabilidad, relacionado con algo indeseable o reprobable que han hecho las manos y que se desea ocultar.
A menudo, es un recurso para ocultar la inhabilidad del sujeto para resolver el dibujo de las manos o para ocultar
su dificultad para relacionarse con los demás.
La actitud de defensa expiatoria frente a complejos de culpabilidad, no siempre es fácil de hallar en los protocolos
normales. En cambio, nos ha sido posible verificar algunos casos donde el sujeto deseaba ocultar o controlar
impulsos agresivos que le hubieran llevado a situaciones de conflicto desagradables en el ambiente familiar o
profesional. Esto nos hace pensar que debemos interpretar, en primer término y en sujetos normales, las manos
ocultas como signo detector de huida o evasión de situaciones o problemas conflictivos con la familia o en el
ambiente profesional.
También, en los protocolos de sujetos normales, no enfermos psíquicos, ni delincuentes, puede tratarse de
actitudes de indiferencia, desconexión, falta de interés, etc. en la participación social o comunitaria de ciertos
actos o reuniones que carecen de atractivo e interés para el sujeto.
En general, las manos ocultas son la expresión de una actitud de defensa del Yo frente a reuniones o actos
comunitarios o ante sentimientos inconscientes de inseguridad, de culpabilidad o de indiferencia.
Karen Machover y otros autores que han trabajado sobre enfermos psíquicos y delincuentes, han encontrado las
manos ocultas, bien sea en delincuentes de todo tipo, en psicópatas, en sujetos inclinados al ocio, a la
masturbación, al empleo del revolver (atracadores) y en otros desadaptados sociales.
Nosotros, en nuestras tareas de selección y promoción de personal hemos trabajado, generalmente, con sujetos
relativamente adaptados y con problemas psicológicos más bien normales. Estos sujetos eran elegidos de
acuerdo con un ex men grafológico previo. Por esta razón, los casos de desadaptación social han sido mínimos,
es decir, hemos vivido pocos casos anormales. Es por esta razón que aconsejamos, antes de etiquetar a cualquier
persona analizada, comprobar con otras pruebas y con la técnica de la entrevista, la posibilidad de síndromes
patológicos o de una conducta antisocial.
No es aconsejable utilizar cada interpretación al estilo de un recetario de cocina, consultando cada signo -como
dice la Dra. Koppitz- tomando su significado al pie de la letra y saliendo con el diagnóstico "listo para llevar", sin
considerar la figura total, sin tener en cuenta el sexo del examinado, la edad, el estado civil, la profesión, el
contexto socio-cultural y la situación actual en que se encuentra el sujeto. Proceder de este modo en los
psicodiagnósticos seria una forma de actuar irresponsable.
Dibujar las manos con el puño cerrado .
En general, indica tendencias agresivas reprimidas. Para aclarar más el sentido de la agresión, conviene observar
la expresión del rostro y hacia donde mira la figura.
Si la cara expresa dureza y la figura mira hacia la izquierda del papel, la agresión es masoquista, se dirige hacia sí
mismo y tiene un sentido destructivo o de autocensura. El sujeto, sea por complejos de culpabilidad, por
descontento de sí mismo, o por el fantaseado de su complejo de castración, se está infligiendo daño y, de este
modo, descarta la culpabilidad, se venga de sus imperfecciones, o intenta anularse a sí mismo.
Puede también, por complejo de Edipo no liquidado, sacrificar una parte de su personalidad, de sus gustos o de
su patrimonio, para liberarse de la angustia de la castración o de la culpabilidad.
Si la figura con el puño cerrado mira hacia la derecha del papel, la agresión puede estar dirigida a los demás. El
puño cerrado de los marxistas es un claro símbolo de ataque a la burguesía. El puño cerrado con expresión del
rostro dura, se observa en adolescentes rebeldes, contrarios a toda disciplina, a todo signo de autoridad y a todo
orden jerárquico. Se trata, en este caso de muchachos desadaptados, capaces de rebatir todo argumento
socialmente útil (represión de ternura, con reforzamiento agresivo sádico). Se están viviendo actualmente
muchos casos de este tipo, protagonizados por los denominados "cabezas rapadas" y neo-fascistas.
Este signo se acrecienta en agresividad, si en el dibujo de la cabeza se enseñan los dientes, si la mandíbula es
cuadrada, alta y ancha, en cuyo caso el sadismo puede llegar a ser un signo muy agresivo.
El puño cerrado con el pulgar metido hacia dentro (lo mismo en los dibujos de las figuras que en un gesto)
traduce una actitud de defensa de reserva, de terquedad y, según qué casos, si el trazado es de presión débil,
puede expresar timidez y tendencia a la claudicación. El pulgar es representativo del Yo y de la conciencia de sí
mismo, ocultarlo, es de algún modo el deseo de preservar al Yo de un riesgo, de un peligro o amenaza. El pulgar
hacia arriba, es símbolo de vida, de ascensión, de éxito. El pulgar hacia abajo, es señal de muerte, de
hundimiento, de fracaso.
Sombreado excesivo de las manos
Se interpreta normalmente como sentimiento de culpa de algo realizado con las manos. Algunos psicoanalistas
interpretan este signo como una defensa contra la castración. El complejo de castración, como sabemos, es un
complejo nuclear que reviste gran importancia en la infancia porque es uno de los miedos más frecuentes de los
niños. Generalmente, el complejo de castración desaparece al ser reprimido, para volver a aparecer al menor
síntoma de neurosis.
Todos los complejos son potentes fuerzas dinámicas albergadas en el inconsciente y rechazadas por la
conciencia, pero los complejos tienen un funcionamiento arbitrario y autónomo, una existencia aislada, oculta,
camuflada.
Los complejos son una especie de ETA o de "comando revolucionario" que puede aparecer en cualquier instante
y perturbar la actividad consciente.
Los complejos de culpabilidad y de castración, pueden provenir de la manipulación autoerótica o de actividades
que impliquen contactos carnales ilícitos, clandestinos o no permitidos. El sujeto que realiza estos actos, sufre
frecuentes estados de ansiedad, de inquietud y de remordimiento. La tendencia a la contradicción, la agresividad
verbal, el negativismo, las respuestas inadecuadas, etc. suelen ser rasgos de carácter propios de sujetos que
padecen estos complejos.
Si las manos sombreadas coinciden con los brazos pegados al cuerpo, la ansiedad de la afectividad del sujeto es
de tipo pasivo-defensivo, es decir, se caracteriza por la resistencia, por la obstinación en sus actitudes y no
admite ninguna clase de sugerencia o razonamiento (actitud perseverativa). Este tipo de sujetos no es apto para
tareas que exijan cambios rápidos de actitud y adaptaciones continuas a nuevas realidades.
Manos con dedos, uñas y articulaciones marcadas con esmero
Puede señalar la tendencia a realizar actos contra los propios convencimientos racionales, como ocurre en
sujetos con neurosis obsesivo-compulsiva.
Repitiendo estos actos sin sentido, les parece a estos individuos que atenúan o calman su angustia neurótica. Por
ejemplo: "Si salgo con el pie derecho a la calle, tendré un buen día". "Si no piso ninguna raya del terrazo hoy no
tendré jaqueca", "Tengo que lograr tres números capicúa esta semana para que me toque la lotería y pueda
comprarme un coche". "Si no limpio cada media hora la cocina, me invadirán los microbios", etc.
El neurótico obsesivo-compulsivo -como digo en mi "Diccionario de términos psicológicos"- lucha interiormente
contra pensamientos indeseables, contra ideas e impulsos a realizar actos absurdos, ritos conjuratorios,
escrúpulos permanentes, dudas, aprensiones, etc.
Las manos con dedos donde se dibujan las uñas y las articulaciones, fueron vistos por Karen Machover en
algunos enfermos de esquizofrenia precoz. Nosotros pudimos comprobar un caso, pero también encontramos
este signo en personas que tenían dificultades en relación con el cuerpo y donde las manos recibían un especial
cuidado.
Manos con las uñas pintadas .-
Es propio de muchachas jóvenes con deseo de agradar y de atraer sexualmente. También hemos visto este signo
en muchachas con la costumbre de morderse las uñas. Sin embargo, la poca frecuencia del signo, no nos permite
determinar con seguridad cual de los dos significados debemos elegir.
Omisión de las manos
El hecho de omitir las manos parece relacionarse con algún sentimiento de culpa, de vergüenza o de agresión
reprimida. SE ha observado en sujetos que se comen las uñas y que tienen un gran espíritu de contradicción, así
como en sujetos inmaduros y poco evolucionados. En este último caso, los dibujos son un intento torpe de dar
estructura a las figuras. A veces, el sujeto no se atreve a dibujar las manos y las sustituye por una especie de
muñón que indica su inhabilidad gráfica.
LOS DEDOS DE LAS MANOS
Los dedos de las manos, son representativos de la evolución de nuestra inteligencia, de nuestra conciencia y de
nuestro bagaje cultural. El pulgar y el índice, según la Dra. Wolff, "dominan la zona radial y son dedos de la
orientación con los que se construye el conocimiento del entorno y así se desarrolla la conciencia y gradualmente
la noción de la propia identidad."
El Dr. Vaschide, del Laboratorio de Psicología Patológica de la "Ecole des Hautes Etudes" de Paris, refiriéndose a
los dedos pulgar e índice dice: "Si la mano, en su conjunto, es el sismógrafo de las reacciones emocionales, los
dedos pulgar e índice son la expresión del pensamiento".
Los dedos, en cuanto extremidades y puntos de contacto, son los órganos que, aparte de los rasgos faciales,
pueden expresar mejor nuestra actitud interna con relación a lo que puede ser "tocado" o "manipulado" y los que
pueden expresar con mayor espontaneidad el peso de la culpabilidad por algo indebido, hecho con las manos. Y
también pueden reflejar muy bien, la inseguridad y el temor por algo investido de riesgo, que se debe hacer con
ellas.
Los dedos, en los dibujos, pueden variar en cuanto a su forma, tamaño, dirección, expresividad, etc. Pueden
aparecer en forma de alambres, de pinchos, redondeados de manera infantil, dispuestos en forma de p‚talos o
con trazos irreconocibles. Pueden tener un carácter agresivo por sus puntas angulosas o aceradas; pueden ser
largos en forma de lanza; como garfios; muy sofisticados; Inexistentes, etc.. Un dedo puede sobresalir
considerablemente por su longitud, mientras que otro puede ser demasiado corto, quizá como expresión de
complejo de culpabilidad engendrado por las prácticas masturbatorias.
Los dedos de la mano, pues, especialmente el pulgar y el índice, son bastante expresivos en los dibujos, aunque
en la mayor parte de casos los dedos parecen todos iguales.
Ausencia de dedos o dedos como amputados
Puede ser indicador de un estado de regresión (mecanismo de defensa consistente en el retorno de un instinto o
de una componente instintiva a una fase de desarrollo o estadio de evolución anterior).
Como ya hemos dicho anteriormente, la mano y muy especialmente los dedos, representan la actividad de la
mente consciente, el desarrollo de la inteligencia a través del aprendizaje constante. Por tanto, cuando en una
mano no hay dedos o estos aparecen como amputados es porque expresan un sentimiento o complejo de fracaso
en la lucha por la existencia o porque hay una cierta inmadurez en la evolución de la personalidad, que también
puede coincidir con una autoimagen negativa
Cuando los dedos se dibujan en forma de garra .-
Generalmente indica tendencias posesivas. El sujeto pretende mantener a toda costa aquello de que es poseedor,
o controlar en exclusiva lo que pretende que es suyo o cree que le pertenece. No se halla dispuesto a compartir
con otros lo que posee o desea poseer (egoísmo, avidez, avaricia codiciosa).El carácter ser propenso a los celos,
a la desconfianza y a la agresividad por defender su patrimonio personal o lo que es de otros, pero se le ha
confiado el control o administración. En resumen, los dedos en forma de garra, es propio de sujetos que disfrutan
acaparando y reteniendo aquello que desean poseer.
Dedos ocultos mediante guantes .-
Los guantes, dice el Dr. Pellegrini, "tienen, cuando están puestos, su máxima fascinación en el hecho de hacer
más evidente la desnudez que hay bajo ellos; por otro lado, el arte de ponerse los guantes, si se hace con
lentitud y con acariciamiento de arriba a abajo de los dedos, es un símbolo de acción erotizadora táctil. El guante,
añade, tiene un significado sexual de la mujer para el hombre, pero no a la inversa".
Cuando los guantes los dibuja la mujer en la figura de su propio sexo es un indicador de deseo de relaciones
sexuales, de deseo de ser acariciada camuflado detrás de la pantalla del vestido. Cuando es el varón quien dibuja
guantes en su propia figura, puede indicar deseos sexuales reprimidos, timidez, falta de confianza en su virilidad
y evitación, por este motivo, de las relaciones sexuales con el otro sexo.
Dedos muy angulosos o muy puntiagudos.-
Expresan un espíritu crítico o mordaz. Pronta irritabilidad, indignación o respuestas airadas frente a las
frustraciones, las oposiciones, los deseos contrariados, etc.. Los dedos puntiagudos son siempre un indicador de
manos agresivas contra objetos o personas.
Dedos en forma de pétalos
Suele ser un signo feminoide. Predominio del " anima". Comprobar con otros signos.
Énfasis en el dibujo de los dedos, que son muy remarcados .-
Si se trata de un adolescente varón, puede indicar algún problema relacionado con la masturbación. Si se trata de
jovencitas: narcisismo de las manos a las cuales se les presta un cuidado excesivo. Observamos este signo en
una mujer de 42 años, soltera y con abundantes rasgos obsesivos que, constantemente se lavaba y cuidaba las
manos.
En resumen: Los dedos, en los DFH, tienen una clara significación psicológica, prueba de ello es que los niños
suelen hacer primero los dedos que la mano o los pies. El pulgar escondido en el puño cerrado parece ser un
indicador de un deseo inconsciente de regresión a la infancia en busca de protección. Puede reflejar también
cierta fatiga interna y deseo de abandonar la lucha activa contra obstáculos y dificultades que el sujeto encuentra
en su vida. En este caso, la busca de protección seria un deseo de comodidad y de liberación de esfuerzos que el
sujeto no puede, o no desea, mantener. La ausencia del pulgar, puede estar relacionada con estados de ansiedad
o depresión. Por el contrario, los pulgares alzados, especialmente de la mano derecha, según se mira la figura,
puede expresar voluntad, sentimientos de autoestimación fuertes, independencia de carácter y confianza en el
propio éxito y en alcanzar metas ambiciosas.
LAS PIERNAS Y LOS PIES
Las piernas y los pies son los órganos que utilizamos para nuestros desplazamientos y para aproximarnos a los
objetos y a las personas de nuestro entorno. La forma como se dibujan estos órganos o extremidades, expresan
el modo como cada sujeto se "mueve" para relacionarse con su ambiente, para satisfacer sus necesidades
biológicas y de todo tipo y para alcanzar objetivos de valor en el terreno social y profesional.
Por otro lado, son las piernas y los pies lo que nos permite "mantener una actitud" y asegurar la estabilidad del
cuerpo, es decir, "tocar bien de pies a tierra". Este hecho es el que hizo pensar al psiquiatra alemán Erwin W.
Straus, que "la situación básica que permite las acciones morales, es la posición de pie".
Sea porque las piernas y los pies son la "base vital" donde se apoya nuestro cuerpo, sea porque nos permite la
facultad de movernos sobre el entorno, o por lo que significa mantener el equilibrio y "tocar de pies a tierra,
"tomar una actitud" frente a cuanto nos rodea, lo cierto es que, en los dibujos de los pies y de las piernas se
observan con frecuencia las fuentes de conflictos internos, lo mismo si se relacionan con las necesidades
sexuales, que con las relaciones sociales, familiares y profesionales.
Ciertos individuos, afectados por problemas sexuales, tal como observó Karen Machover y también nosotros, no
logran pasar en sus dibujos más allá de la cintura, omitiendo el área que pone en descubierto la zona en la que
gravitan sus dificultades o sus complejos de impotencia o minusvalía.
Otros individuos, a menudo descorazonados, deprimidos o con una timidez e inseguridad castrante y tal vez con
una neurastenia sexual más o menos importante, suelen dibujar las figuras sentadas cuando no omiten las
piernas y los pies (ver después "Figuras sentadas o encogidas").
Dibujar las piernas juntas e inmóviles
En razón de la "inmovilidad" y "cierre" de las piernas, éste signo parece estar relacionado con la contención o
represión de impulsos sexuales. Este control o represión, más o menos rígido, de las pulsiones sexuales se une
frecuentemente a fuertes tensiones emocionales internas. Naturalmente, cuanta mayor rigidez se observe en las
figuras, mayor ser el grado de tensión, de ansiedad, de timidez sexual y de rechazo de los impulsos.
La Dra. Koppitz observó este signo en niñas que habían estado expuestas a ataques sexuales de hombres
mayores, expresando así su "miedo a sufrir un ataque sexual". También la Dra. Machover, creadora del test,
interpreta las piernas juntas y rígidas como "un rechazo a la aproximación sexual".
Dibujar con las piernas cortadas
Las mutilaciones pueden ser agresiones al propio Yo o agresiones a los demás, si se realizan sobre figuras que en
los historiales sobre las mismas no se identifican con el Yo. Pero también pueden ser un indicador del sentimiento
de inseguridad del sujeto en su "caminar por la vida", su falta de bases de apoyo, su complejo de abandono o su
complejo de postergación.
La neurastenia sexual puede estar presente en este signo, en cuyo caso, la rabia hacia sí mismo, el sentimiento
de impotencia, puede ser proyectado hacia fuera en forma de criticas hacia el entorno, negativismo, oposición y
un sentimiento de insatisfacción permanente.
Kronfeld, cita el caso de un sujeto con tendencias fetichistas, que lograba excitaciones sexuales provocadas por
el fantaseo imaginativo de mujeres inválidas con muletas y abrigos de pieles.
Dibujar los pies grandes
Si la forma es puntiaguda indicar agresividad, deseo de aparentar una virilidad machista y combativa. Si la forma
es más o menos redondeada ser indicador de tendencias dominantes y autoritarias más o menos suavizadas. Si
las puntas son cuadradas o angulosas, el instinto de dominio ser brutal o desconsiderado. Comprobar con el
resto de las figuras. Los pies grandes se han observado en delincuentes de ambos sexos.
Dibujar los pies pequeños
Delicadeza y agilidad para moverse, sensibilidad, feminidad. Se observa preferentemente en dibujos de mujeres.
En DFH dibujados por varones, se puede dudar de la virilidad de los mismos, aunque se ha de comprobar por
otros signos o por la entrevista.
Pies orientados en distinta dirección
Una divergencia en la orientación de los pies es, simbólicamente, "no saber qué camino tomar". Supone un
estado subconsciente de duda, de vacilación, de incertidumbre (ambivalencia) sobre el camino a seguir. Por
tanto, expresa la existencia de conflictos respecto a la realidad exterior.
Pies en forma de falo
Preocupaciones sexuales. Allí donde observemos rarezas o disturbios de carácter -decía Freud-, podemos
sospechar problemas sexuales. Esta afirmación de Freud, reza también con todas las rarezas o anomalías en los
DFH.
Asimetrías importantes en el dibujo de las extremidades
Es indicador de falta de equilibrio y de coordinación, sea mental (vacilaciones, indecisiones, intermitencias,
inseguridad en las ideas, etc.), o bien desequilibrio y falta de coordinación "funcional" (incoordinación motriz,
inhabilidad manual, torpeza, etc). Este signo se ha observado en algunos zurdos contrariados. Puede ser un
indicador de confusión mental o neurosis.
Piernas vistas a través de faldas o pantalones transparentes
Puede ser un indicador de tendencias homosexuales rechazadas. Ciertos individuos se pasan el tiempo buscando
su "partenaire ideal", pero son incapaces de alcanzar nunca ese objetivo. Con esta dilación, lo que están haciendo
es negar, inconscientemente, su tendencia a la homosexualidad.
El sujeto lucha entre los impulsos sexuales y los convencionalismos sociales, entre los impulsos del Ello y el
Super-Yo. Este estado interno produce una ansiedad constante ante el temor que se descubran las tendencias
homosexuales que el sujeto lleva latentes.
Pies desnudos enseñando los dedos en figuras vestidas
Tendencias autoritarias y posesivas. Independencia de carácter en ambos sexos. Deseos sexuales encubiertos.
Dibujar primero los pies y luego el resto de la figura .
El sujeto puede expresar en este signo, bien sea su desaliento o depresión, o bien un mecanismo sustitutivo que
le proporciona, inconscientemente, un sentimiento de seguridad o la contradicción a algún temor. En este último
caso, el sujeto aporta a su memoria consciente algún componente de su sexualidad infantil que alguna vez le
proporcionó placer, seguridad, protección, etc. y cuya gratificación fue sentida con especial intensidad. De este
modo, el sujeto, cree librarse de la angustia de su impotencia frente a problemas o situaciones que le ofrece la
realidad.
Dibujo muy marcado de los zapatos .
Es indicador de impulsos sexuales muy acusados. Ciertos tuberculosos debido a la acción estimulante de la
tuberculina, que genera el hipergenitalismo, están predispuestos a excitaciones sexuales incontenibles. Lo mismo
ocurre con algunos sifilíticos (Resten y Machover observaron varios casos en ambos enfermos). Nosotros nos
limitamos a citar estas observaciones.
En resumen: Es evidente que los pies tienen un alto simbolismo sexual. Así como la extremidad superior de los
brazos conduce a las axilas, la extremidad superior de los pies conduce a los órganos genitales. Durante el
periodo oral, el niño se suele llevar el pie a la boca y, frecuentemente, la madre se lo besa. Por tanto, el pie
puede estar inmerso en distintas vivencias infantiles de placer y en ciertas tendencias masoquistas. Los pies
pueden ser comprimidos o apretados por los zapatos; pero también pueden ser utilizados como medio de
agresión y de dominio : dar un puntapié a otro, pisarle, etc. actos que son sinónimos de dominio.
Bajo el punto de vista funcional, los pies corresponden a las funciones de propulsión y de conducción del cuerpo,
son el sostén y base del mismo y a ellos podemos asignarles la seguridad y la estabilidad físicas, la confianza con
que se pisa sobre el camino de la vida.
DIBUJO DE LA FIGURA COMPLETA
Cada sujeto testado, cuando dibuja una figura, hace una representación de sí mismo. Los signos de "movimiento"
y los de "contacto con el exterior", son los que se revisan con mayor inter,s en los DFH.
a) En primer lugar, es importante observar el tamaño y la ubicación de las figuras. Los sujetos con
dificultades de comunicación y socialización suelen dibujar las figuras pequeñas y las ubican en el cuadrante de la
izquierda y abajo del papel. Los sujetos con pocas dificultades de adaptación y con tendencia a la extraversión,
dibujan las figuras grandes y las colocan en el centro de la página u ocupando mucho espacio en el papel.
b) Otro aspecto importante es el "movimiento" o "quietud" de las figuras.
Los signos gráficos del "movimiento", no pueden concebirse en las figuras dibujadas, más que a través de la
expresión del rostro y de la actitud de los brazos, de las piernas y los pies. Cuando no hay signos de
"movimiento", de "actividad", las figuras aparecen inmóviles, "quietas", fosilizadas o paralizadas en una actitud
muerta o de rigidez cadavérica. Los muertos no se mueven, constituyen un pasado, algo que fue, pero que ya no
es.
Esta observación del dinamismo, de la movilidad de las figuras, es lo que más diferencia unas personalidades de
otras, sobre todo en el aspecto creativo y de lucha por la existencia.
El sujeto puede mostrarnos en la actitud del cuerpo, su confianza en sí mismo, su actitud resuelta, su pasividad,
su rigidez defensiva, sus conflictos y problemas con respecto a sí mismo o con respecto al mundo que le rodea.
Puede ofrecernos también, en las partes del cuerpo que están escondidas u ocultas, omitidas o distorsionadas,
sus complejos psíquicos, sus preocupaciones por el propio cuerpo, sus dificultades de adaptación, etc.
Las personas que se han visto privadas de movimiento o de contacto con el exterior, sea por enfermedades
físicas, por reclusiones mentales o penales o por otras causas, suelen proyectar en los DFH bien una expresión
elaborada en su fantasía interior, bien, si no poseen compensación imaginativa, recurren a plasmar una figura
burda, vacía, vegetativa, etc. que reduce la personalidad de las figuras al mínimo esencial.
Normalmente, se puede deducir el estado de ánimo del examinado a través de los DFH, viendo su situación
dentro del espacio gráfico. Si las figuras están erguidas y sólidamente apoyadas sobre el suelo imaginario, el
estado de ánimo es normal. Si están desplomadas o inclinadas, con las piernas cortadas o sin base de apoyo, se
puede sospechar estados de angustia y ansiedad y la debilidad vital, y entre otros síntomas, la tendencia
depresiva.
Figuras altas y erguidas
Si no hay rigidez en la postura, ni detalles agresivos en el rostro ni en las manos, es un indicador de confianza en
sí mismo, en el propio valer y en la situación social y profesional. El sujeto no necesita el apoyo de los demás
para creer en sí mismo, se mueve con autonomía y seguridad en su medio ambiente. Si el dibujo va acompañado
de líneas fuertes y los pies descansan sobre una base sólida, el sujeto puede tener el h bito de mandar o dirigir a
otros, está acostumbrado a destacar su autoridad.
Con cierto grado de rigidez, puede indicar la tendencia a la exaltación del sentimiento de sí mismo, del propio
valer y del rango social o profesional. Esta actitud de orgullo le hace pensar al sujeto que debe ser preferido a
otros y que sus pensamientos encierran la única verdad posible, basada en convicciones y en razonamientos
subjetivos. El sujeto, siempre encuentra pruebas en que apoyar sus afirmaciones y rebatir las opiniones de los
otros. Esta hipertrofia del Yo, que recuerda la postura corporal de los dictadores, por ejemplo, la de Hitler y
Mussolini, tiene su origen, según las teorías psicoanalíticas, en la privación objetiva o subjetiva del amor maternal
durante la infancia, detrás de la cual puede haber tendencias homosexuales rechazadas. Este signo es propio de
personalidades con tendencia paranoide, sobre todo si el contorno presenta líneas angulosas, si el cuello es alto y
la mirada fija.
Figuras sentadas o encogidas
Este signo es equivalente a las "respuestas de flexión" en el test de Rorschach, que revelan pasividad,
resignación, renuncia o desilusión por frustraciones, fatiga o desaliento. Esta postura de las figuras es siempre
negativa con relación a la capacidad del sujeto para luchar y abrirse paso en la vida. Puede deberse a un
desgaste emocional por excesos de trabajo realizados sin fruto, por preocupaciones o sentimientos intensos de
frustración que el sujeto no consigue exteriorizar. En la mayor parte de estos dibujos, el cuerpo está deformado
por retoques, incluso después de varios intentos fracasados de estructurarlo mejor. En algunos casos aparecen
las transparencias.
Las extremidades en movimiento y el rostro alegre
Facilidad de acción y de comunicación. El sujeto se encuentra bien en su ambiente, no tiene problemas de
relación. Buena salud, vitalidad, alegría de vivir. Confianza en sí mismo y esperanza en resolver problemas vitales,
o no piensa en ellos. Esta actitud puede reflejar también una euforia momentánea motivada por vivir el sujeto
acontecimientos agradables.
Cuerpo de las figuras dibujado con vaguedad o de modo extraño
Posible indicador de obstrucción emotiva, de torpeza, de inseguridad y pérdida de fuerza para enfrentarse a
situaciones nuevas. Creencia subjetiva que los demás no comparten la idea que el sujeto tiene de sí mismo y de
sus posibilidades. Puede tratarse de un recuerdo evocador de seres queridos muertos en accidente o
desaparecidos de repente. Hay que investigar el caso.
DFH en donde se ha querido expresar un gran despliegue dinámico .
Puede ser un indicador de dinamismo físico o psíquico, depende de la fuerza del trazado, de la calidad de los
dibujos y de la edad del sujeto. Los niños y los adolescentes suelen dibujar figuras con los brazos en movimiento.
Los sujetos con tendencias esquizoides --según Karen Machover-- dibujan las figuras en acción, pero hacia el lado
izquierdo del papel, es decir, bloquean su actividad en el sentido de la comunicación con el exterior (lado derecho
de la página).
Los dibujos en movimiento, pueden ser, en algunos casos, una supercompensación fantaseada de sujetos con
una imaginación constructiva infantil o con tendencias patológicas.
Dibujos de figuras que recuerdan los "hombres de nieve" u "hombres palote "
Pueden ser un indicador de algún problema con el cuerpo, o un intento de evasión del sujeto ante la prueba.
Estos dibujos, suelen ser por lo general muy pequeños y se emplazan sobre la mitad izquierda de la página,
quizá a causa de la tensión que provoca el compromiso de tener que hacer algo donde se puede fracasar, algo
que puede dar la impresión que no se está a la altura que se desearía por la inhabilidad o torpeza que se teme
tener. Es un mecanismo de defensa frente a la prueba de sí mismo ante los demás.
Figuras en actitud de rigidez
La rigidez, por principio, refleja una falta de adaptación. Todo fracaso de adaptación entra dentro del campo de
las neurosis o de las psicosis, según el grado de intensidad y la particularidad que presente cada caso.
Dice Otto Fenichel, famoso tratadista de las neurosis, que "una neurosis es, en su comienzo, un derrumbe de los
mecanismos de adaptación, algo que el sujeto sufre pasivamente contra su voluntad, aunque se produzcan,
secundariamente, intentos de adaptación destinados a reparar el derrumbe original y evitar nuevos descalabros".
El sujeto neurótico conoce y sufre su desadaptación. El psicótico, en cambio, al creer que son los demás los
desadaptados, lo que sufre es la supuesta desadaptación de los demás y su también supuesta hostilidad del
entorno hacia él.
En la rigidez de las figuras pueden darse los dos casos: a) la desadaptación neurótica, si las figuras están quietas
y con los brazos y las piernas pegados al cuerpo y los rasgos del rostro con expresión pasiva, es decir, no
agresiva; y b) la desadaptación psicótica, si las figuras están erguidas, si son alargadas angulosas, si el cuerpo
está orientado hacia la izquierda, si tienen la mirada fija y agresiva y la actitud del movimiento, si lo tienen, es
hacia la izquierda.
Por lo general, la rigidez en las figuras, es propia de sujetos que siguen patrones de conducta rígidos impuestos
por el Super-Yo, inspirados en formaciones o mecanismos defensivos originados por la educación. El sujeto se
escuda y se endurece en una conducta protectora que le salva del peligro indeseable de ceder a pensamientos,
actos o comportamientos que pueden ser sancionados por la conciencia moral regida por el Super-Yo. Todo lo
que no está de acuerdo con sus normas y principios, con sus dogmas internos, es rechazado, negado o
combatido, prescindiendo del placer que podría experimentar o de la utilidad práctica que cualquier acto lleve
consigo.
El grado de rigidez de los dibujos, nos indicar si el sujeto es extremista en sus actitudes o se conduce, en
algunos casos, con cierta elasticidad.
La rigidez en las figuras, es para muchos autores y para nosotros mismos, un indicador de un sistema de control
emocional que enlaza, frecuentemente, con tendencias obsesivo-compulsivas, coincidentes habitualmente con la
"represión", con el distanciamiento afectivo o emocional y con el desarrollo intensivo de la actividad intelectual
compensatoria. En cualquier caso, hay que pensar que, detrás de toda rigidez, hay un Super-Yo tiránico y
castrante.
La sucesión. El modo de afrontar el dibujo de las figuras .-
El hecho de tener que dibujar una pareja de personas es, para la mayor parte de los individuos, afrontar una
situación nueva y comprometida. El modo como cada sujeto aborda esta situación, es siempre interesante, si
tenemos en cuenta que puede hacerlo de manera ordenada y tranquila, pensando con inquietud el modo de
realizar la tarea o saliendo del paso con cualquier monigote gráfico que le releve del reto de probarse a sí mismo.
El sujeto habrá trabajado de manera ordenada y tranquila, sin dar muestras de inquietud, inseguridad o
desconfianza, cuando se entrega, sin extrañar lo inesperado de la prueba, a la realización del dibujo, empezando
por la cabeza y luego, siguiendo un orden topográfico, con el resto del cuerpo de las figuras. Esta manera de
proceder indica una buena adaptación, si lo confirma el trabajo que el sujeto ha realizado. Esto quiere decir que
el sujeto se acomoda a su entorno ajustando su actitud, su comportamiento, a las circunstancias, tareas y
limitaciones que el medio ambiente le exige.
El sujeto puede realizar el dibujo de forma ordenada, pero dando a las figuras un aspecto rígido, estático y duro,
en cuyo caso nos muestra, acaso, un respeto a las normas, pero no una adaptación espontánea y natural a su
medio ambiente (ver más arriba lo indicado sobre las figuras rígidas).
Algunos individuos, realizan los dibujos atendiendo por separados partes distantes geográficamente de las
figuras, por ejemplo: Hacen la cabeza y medio lado de la figura, dedicándose por entero a los pies, siguen con las
piernas del otro lado, pero al llegar a la cintura se desplazan a los hombros para hacer los brazos y las manos,
terminando por último el tronco y el cabello, sin llevar un orden de sucesión. Suele darse esta anomalía en
personas con falta de coherencia y de lógica, con un pensamiento, caprichoso, inestable, y desintegrado. Su
labilidad mental y afectiva hace a estos sujetos difíciles de adaptarse a tareas que requieren m‚todo y disciplina,
aunque suelen tener cierto éxito en profesiones libres poco sujetas a organización y control.
En casos de sucesión muy desordenada, el sujeto padecer problemas cenestésicos y sexuales que afectar n su
vida emocional haciéndola conflictiva.
Finalmente, algunas raras veces, nosotros sólo hemos visto un caso, el dibujo se comienza en forma invertida,
primero se dibujan las piernas y los pies, luego el tronco y los brazos y se deja la cabeza para último lugar.
Deducimos por otras pruebas aplicadas y por la entrevista, que se trataba de una persona sumamente
desconfiada, cautelosa y con abundantes signos de tipo paranoide.
Algunos sujetos muestran en los dibujos irregularidades tan pronunciadas que hacen pensar en una verdadera
desorganización psicótica o en una gran dispersión de los procesos mentales.
Cuando se puede observar la iniciación y marcha sucesiva de los dibujos durante las pruebas, conviene anotar
las veces que el sujeto vuelve sobre determinadas áreas para modificar o insistir sobre las mismas. Esta
observación debe hacerse discretamente para no perturbar emocionalmente al sujeto en su tarea. El objetivo de
esta comprobación es conocer la intensidad de los conflictos en la zona donde se presentan los retoques.
EL TRAJE O VESTIDO Y LOS ORNAMENTOS
Un detalle importante en los DFH es el vestido o traje de las figuras. Desde el punto de vista práctico y social, el
traje o vestido tiene dos finalidades. Una es la de proteger al cuerpo contra los elementos externos (frío, calor,
rozaduras, etc.) y la otra es realzar la apariencia, destacar la propia figura, bien por vanidad o por deseo de
hacerse valer y respetar.
Es relativamente poco frecuente que, cuando se pide a un individuo que realice el dibujo de una pareja humana,
nos presente un desnudo. Generalmente, la mayor parte de figuras tienen traje o llevan vestido. El modo como
está tratada la vestimenta, puede resultar ampliamente significativo, pero estudiemos, en primer lugar, los casos
en que nos presentan las figuras desnudas, sin ningún tipo de ropaje.
Figuras desnudas
El problema de base que suelen tener muchos sujetos al comenzar la prueba, es si se les pide que dibujen la
pareja humana vestida o desnuda. Algunos suelen preguntarlo al examinador, reflejando con esta pregunta
-según la Dra. Romano- "una gran preocupación por su propio cuerpo". Nosotros hemos comprobado, en algunos
casos, la vacilación inicial propia de sujetos inseguros, faltos de confianza en sí mismos y con gran sensibilización
al fracaso.
Los desnudos, en general, tienen un carácter individualista, ausente de prejuicios, enemigo de los
convencionalismos sociales y con enormes deseos de autenticidad, que pueden resultar excesivos, pues, al
querer evitar las formas artificiosas y represivas, que son válidas para la vida social, la actitud puede resultar
cínica, agresiva y peligrosamente revolucionaria, es decir, ataca todos los valores éticos sobre los que está
montada la sociedad. (Esta interpretación, que era válida en los años que yo la escribí, ahora no es tan válida al
haberse puesto de moda el cuerpo).
De todas maneras, según la armonía del dibujo y la descripción del mismo en la historia sobre la pareja, se verá
si se trata de un deseo de autenticidad y de sinceridad moderado en el que se sublima el cuerpo como expresión
estética o mística, o si se trata de una exhibición audaz de tipo narcisista o de una actitud provocadora del
sujeto frente a la persona que analiza, principalmente si la analista es mujer y se destacan los órganos sexuales
masculinos.
Los niños y los adolescentes, casi nunca dibujan figuras desnudas, quizá les falta ese apoyo social para definirse
en el rol que les gustaría desempeñar. Los órganos genitales, especialmente los del varón, sólo aparecen en
sujetos con instintos primitivos o en esquizofrénicos. Rara vez los vemos en adultos normales. Para algunos
autores, no recientes, la representación de los desnudos en los DFH, está reñida con las normas del decoro.
Nosotros hemos observado varios casos que contradicen esta afirmación, por ejemplo, la antes mencionada. Un
desnudo estilizado, es decir, carente de exuberancias, de pliegues por adiposidad o de posturas incitantes, no
puede ser visto como erotizante por personas normales. En cambio,
determinadas ropas o la manera de vestir a las figuras, pueden tener un alto poder erotizante.
"Ciertos individuos con considerable tendencia "voyeurista" en su inconsciente, pueden dibujar figuras desnudas
idealizadas" (Machover).
Algunos niños pequeños con preocupaciones sexuales precoces, pueden dibujar figuras desnudas con los
atributos genitales, o bien dibujan sus monigotes con sombreros, anunciando la tensión de su despertar fálico.
Los dibujos de figuras desnudas son frecuentes -dice la Dra. Romano- en estudiantes de las Facultades de
Bellas Artes. En este caso, se trata de un grupo de individuos que se debe considerar aparte, desde el punto de
vista psicológico.
Dibujos mostrando los genitales .
Como hemos visto anteriormente, es frecuente en los niños con sexualidad precoz. Pero hay ciertos adultos que
se complacen en colocar, de modo destacado, el correspondiente pene a la figura masculina, destacando
también el vello en el pubis femenino. Puede tratarse en estos casos de tendencias exhibicionistas propias de
sujetos con un infantilismo psiquico parcial, en cuyo caso seria más una perversión de intención que de objeto, o
de un narcisismo simbólico. También puede tratarse de una forma de expresar la propia rebelión contra una
sociedad que quiere enmascarar las cuestiones naturales, o tratarse de sujetos que tienen conciencia de sus
conflictos o fracasos sexuales.
Desnudos vacíos, dando la impresión que circula el aire por dentro del cuerpo
La mayor parte de autores ven en este signo un indicador de tendencias homosexuales.
EL SIGNIFICADO DE LOS VESTIDOS Y DE LOS ADORNOS EN LOS DFH.
Dibujos donde se visten las figuras con ropas sencillas o sobrias
Si las figuras tienen un tamaño reducido, suelen realizar este tipo de dibujos los sujetos que reducen su campo
de expansión o comunicación social, es decir, los introvertidos, bien sea por tener un impulso vital deficiente o
contenido, o por sublimación de la libido en intereses intelectuales, estéticos o espirituales. También puede ser
un indicador de que el sujeto se halla pajo la presión de sus lagunas interiores o de algún complejo de
inferioridad.
Dibujo de rayas en los pantalones
Dentro de los detalles de la vestimenta, está el caso de aquellos individuos que dibujan rayas, dobladillo o pretina
a los pantalones. Puede tratarse de un buen dibujante, si el resto de la figura ha sido realizado con el mismo
perfeccionamiento formal. El sujeto quiere demostrar así su eficacia en su trabajo. Pero cuando el resto de la
figura no está en proporción con el perfeccionamiento que se quiere dar a esta parte del traje, se puede deducir
que el sujeto quiere destacar sus cualidades masculinas en forma ostentatoria (problemas profundos en relación
con su virilidad); o bien desea dar una buena imagen en el amor, en el trabajo, en los deportes y en la vida
social, si la figura no es rígida y tiene movimiento.
Dibujo de cinturones
Los cinturones y el corte, mediante rayas, en la cintura, es la expresión de una barrera fronteriza, de una
división, que establece la separación entre la zona digestiva y el emplazamiento de los órganos sexuales. Esta
separación o "corte", puede deberse a muchas causas, desde los simples pudores o represiones originados por
principios religiosos, hoy caducos, hasta la más cruel impotencia, o el deseo de camuflar las tendencias
homosexuales. Lo cierto es que este signo representa un "corte", una barrera, un impedimento y es necesario
investigar, en cada caso, lo que hay detrás del muro que oculta las causas conflictivas motivantes de la escisión,
del ocultamiento.
En los cinturones, aparecen a veces hebillas historiadas o de fantasía. Estas hebillas representan elementos con
significado social de tipo convencional. Pero al ocupar la zona umbilical, pueden estar indicando el deseo
inconsciente de despegarse de la tutela de la madre.
Dibujar guantes en las manos, adornos en el pelo o en los zapatos .
Este tipo de adornos, puede reflejar la tendencia al autocontrol, al dominio de sí mismo, de los nervios y de los
impactos emocionales de cara al exterior. Los zapatos con lazos y, en general, toda especie de aditamentos
decorativos: guantes, horquillas, diademas, o rosas en el pelo, cabellos ondulados, etc. son señales de control
emocional o de conducta elaborada.
Los guantes y los zapatos bien diseñados, por ejemplo, son un indicador de que el sujeto es capaz de inhibir la
agresividad de cara a los ambientes sociales. Sin embargo, cuanto menos se controla el encaje de las diversas
partes de las figuras y su estructura es más grotesca, más posibilidades hay que se rompa el autocontrol a la
menor contrariedad.
.
Colocación de sombreros, bolsos, pendientes, corbatas, pipas y otros accesorios
Cuando las mujeres dibujan en la figura de su propio sexo, pendientes, bolsos, peinetas y otros adornos,
expresan con ello su feminidad, el predominio del "ánima" en su comportamiento sexual y social. Si la mujer
coloca objetos masculinos en la figura del hombre y no coloca elementos del "ánima" en su propia figura, puede
evidenciar predominio del "animus".
Si es el hombre el que viste a la mujer con elementos propios del "anima", o los coloca en su propia figura, puede
ser un indicador de problemas de homosexualidad.
El narcisismo (fijación del amor en si mismo), puede expresarse en figuras desnudas o cuidadosamente vestidas y
adornadas. Si la figura correspondiente al concepto de si mismo está desnuda y es objeto de especial atención el
narcisismo coincidir con un carácter introvertido. Si la figura del propio sexo está cuidadosamente vestida y
adornada en el varón, este signo será indicador de un narcisismo social o de indumentaria y el carácter
tendrá una actitud vital extravertida. Tanto un narcisismo como otro, son peculiares en individuos más o menos
inmaduros e infantiles, egocéntricos y exhibicionistas. "El exhibicionista -dice W. Reich- invita a otros a que
posean su cuerpo con la mirada. Es como un rodeo pasivo para llegar a los mismos fines que el masoquismo".
Dibujo de la corbata
La corbata, es una de las prendas que, en la figura masculina, tiene un acentuado significado sexual, del mismo
modo que lo tiene el escote, en los DFH femeninos. En muchos casos, la corbata en los dibujos es un medio para
hacerse distinguir, para llamar la atención (coquetería del macho), propio de algunos individuos que gustan hacer
"su reclamo". Por tanto, la corbata en los DFH, no es sólo un adorno expresivo de nivel social.
El dibujo de corbatas en las figuras, suele presentarse con preferencia en adolescentes como reflejo de su
despertar sexual. Sin embargo, se puede presentar en todas las edades.
Para algunos autores, el dibujo de la corbata puede estar en relación con tendencias homosexuales, cuando está
dibujada con mucho esmero, con detalles y adornos. Nosotros no hemos podido cotejar más que dos casos
donde la homosexualidad era claramente manifiesta. Bien es cierto que nuestros sujetos testados ya habían sido
previamente cribados y descartados de las posibles tendencias homosexuales.
Las corbatas muy llamativas, con volantes o levantadas, confirman las tendencias homosexuales agresivas.
Frecuentemente, la falta de libertad sexual y la dificultad para hallar satisfacción a las apetencias sexuales,
pueden impulsar a ciertos sujetos, más o menos primarios, a tendencias sexuales perversivas. La desviación de la
heterosexualidad puede estar provocada por adultos desaprensivos que se valen de adolescentes en estados de
ansiedad, a los cuales pasan su perversión basándola en teorías pseudofilosóficas o pseudoreligiosas, como
ocurre en algunos colegios y en algunas sectas.
La homosexualidad puede ser un signo claro, cuando además de la corbata exagerada en tamaño y en detalles,
se dibuja la figura masculina con rasgos femeninos en su aspecto y expresión. De todos modos, no debemos
etiquetar a ningún individuo testado, sin antes haber comprobado, por otros medios (otras pruebas y técnica de
la entrevista) la realidad posible de homosexualidad.
Corbata pequeña
Puede ser un indicador de sentimientos reprimidos de inferioridad orgánica. Es frecuente que los individuos con
preocupaciones sexuales, estas queden reflejadas en los DFH y con mayor probabilidad en la corbata.
DIBUJO DE BOLSILLOS EN LOS DFH.-
Los bolsillos que se instalan en el rea del vestido correspondiente al tronco o próximos a la zona de los genitales,
ya sea por su situación o por su función de "guardar", de "ocultar", para los psicoanalistas es un claro simbolismo
de la vagina femenina y presupone un indicio de ciertas tendencias más o menos camufladas e inconscientes.
Como hemos dicho anteriormente, el tronco es, simbólicamente, el receptorio o alojamiento que alberga las
tendencias afectivas (región del tórax) y el área de las caderas y los muslos el punto donde se localiza el
aparato genital. Por tanto, no nos debe extrañar que diversos autores, empezando por la creadora del test, Dra.
Karen Machover, quieran ver en los bolsillos la tendencia a "esconder los sentimientos" y ciertos complejos de
culpabilidad, entre ellos, el complejo de Edipo no liquidado, si los bolsillos se sitúan en el tórax a la altura de los
senos en la figura femenina.
Cuando los bolsillos van acompañados de una hilera de botones en sentido vertical y en el centro del pecho,
varios autores (Machover, Andersen & Andersen, Hammer, Bell y otros) suelen ver un indicador de vinculación y
dependencia a la madre. Esta dependencia, genera en el adulto la inclinación a estar siempre buscando ayuda y
apoyo de otras personas para tomar decisiones, para llevar a cabo alguna acción o para mantener una cierta
seguridad económica.
En ciertos casos extremos, la dependencia es oral, es decir, el sujeto vive inconscientemente el deseo de volver a
los brazos maternos con la boca aferrada al pezón, no ya como fuente de satisfacción intensa, sino como deseo
de recuperar la seguridad, de sentirse protegido y exento de todo peligro, daño o riesgo (tendencia a la
regresión).
Cuando las figuras han sido realizadas por un sujeto que demuestra mucha habilidad como dibujante, este signo
puede adquirir un significado especial. Algunos individuos intentan disimular su torpeza saliendo del paso con
bolsillos mal trazados, desnivelados, en vez de dibujar los relieves correspondientes a los senos femeninos.
Los bolsillos dibujados por adolescentes varones
En la edad critica, cuando los adolescentes pasan de niños a adultos y los órganos reproductores son capaces de
funcionar y se desarrollan los caracteres secundarios, por ejemplo, la pigmentación del vello axilar,
acontecimiento biológico que suele producirse alrededor de los 14 años en el varón y a los doce o trece en la
mujer, aunque en ciertos casos hay desarrollos precoces y otros tardíos, normalmente se producen cambios
mentales y emocionales muy sutiles. Este es el periodo en que se liquida el complejo de Edipo y donde el objeto
de amor ya no es la madre, en el varón, ni el padre en la mujer. El varón se desvincula de la madre y la fémina
del padre, orientando su deseo de amor, su libido, en personas del otro sexo. Este cambio es tanto más acusado,
cuanta mayor es la función y mayor el tamaño de la glándula pituitaria y de las glándulas sexuales.
Durante este periodo de pubescencia o "edad critica", no son raros los fenómenos de ambivalencia, es decir, la
inclinación por un lado hacia el antiguo "objeto de amor" (la madre o el padre) y, por otro hacia otra persona del
sexo opuesto. Es entonces cuando se producen fenómenos de conducta que alarman a los padres, por ejemplo,
situaciones de rebeldía, malos resultados en los estudios, rarezas de carácter, etc..Y es que, los muchachos y
muchachas se hallan en la "edad critica" en lucha entre impulsos de aceptación y rechazo, de afirmación y
negación, de amor y odio, etc. y en esta lucha interna se gasta mucha energía. Los anhelos de virilidad en el
varón y las ansias de ser mujer en la fémina, entran en conflicto con la dependencia materna o paterna o con las
dos a la vez.
Los padres se quejan de la rebeldía de sus hijos, especialmente la madre. Y los hijos se quejan amargamente de
las imposiciones y de la intransigencia de los padres, que no admiten su deseo de "ser libres", de ser
"independientes" y regirse por si mismos, entre otras cosas, porque los hijos, a esa edad, no tienen la experiencia
y los medios suficientes para reclamar aquello que les va a permitir "crecer" y sentirse adultos.
Estos "conflictos generacionales", suelen verse con mucha frecuencia en el dibujo de los DFH de los adolescentes
y en el dibujo de bolsillos, entre otros detalles de las figuras. Cuando los bolsillos son grandes, los problemas de
desadaptación y los conflictos sexuales pueden ser importantes, principalmente cuando los bolsillos se ubican en
los pantalones.
Los bolsillos grandes, por el hecho de ser un recipiente donde se puede esconder u ocultar algo y por su
simbolismo sexual, son a menudo un indicador de grandes sentimientos de culpabilidad, por ejemplo, de
represión de deseos incestuosos. Los complejos de culpabilidad inconscientes, se manifiestan en el hecho de
querer esconder u ocultar los enfrentamientos de amor y de odio, de identificación y rechazo, de atracción y
repulsión hacia una misma persona. Esta persona puede ser el padre, el hermano mayor, el profesor o el Jefe.
Este estado de ambivalencia en los afectos, puede producir deterioros en la personalidad o desintegración de tipo
esquizoide, debido a los fuertes gastos de energía en luchas interiores. La ocultación de estas tensiones psíquicas
no es nunca favorable para la salud de ningún individuo.
Bolsillos ubicados en el área de los senos en DFH femeninos.
Indican, según algunos autores, privación oral y afectiva. El sujeto puede indicar en este signo la frustración
infantil del "complejo de destete" (retiro de la leche materna antes del tiempo normal), lo que convierte el pecho
femenino, como los bolsillos, en un órgano receptor simbólico.
Según estén tratados los bolsillos, estos pueden ser un indicador de una agresión inconsciente a la mujer o a la
imago de la madre; o puede indicar la identificación psico-sexual con la madre.
En algunos casos, los bolsillos pueden representar, simbólicamente, la vagina, por lo que, si el dibujo de la figura
femenina es de un varón, las tendencias homosexuales pueden estar latentes.
LOS BOTONES EN EL TRAJE O EN EL VESTIDO
Los botones tienen la misión de "abrochar", de "cerrar" o "tapar" a la vista algo que se quiere ocultar. No es
extraño, pues, que se les dé interpretaciones tales como: "inseguridad", "preocupación por algo interno",
"ocultación de conflictos o de complejos", etc.
Botones en el área de los pezones o del ombligo .-
Cuando los realiza un varón, son un indicador de cierta dependencia de la madre o de la necesidad de protección.
El sujeto no sabe ir sólo por la vida, tiene necesidad de apoyos y de protección. Sin embargo, el deseo de
mendigar aprecio, el egoísmo y egocentrismo, puede inclinar a estos sujetos a la idea de tener sólo triunfos en la
vida, a beneficiarse de todas las ventajas, pero sin ningún inconveniente. Acostumbrados a los sobresalientes y a
las matriculas de honor para merecer la aprobación y elogio de los padres, se sienten humillados, derrotados y
desvalidos, si en la lucha por la vida no logran los sobresalientes a que están habituados. Y es que, dominar los
libros, aprender teorías, es para estos sujetos mucho más fácil que dominar la vida práctica y luchar con
obstáculos, dificultades y situaciones difíciles llegadas de nuestro entorno. Por eso necesitan el apoyo y
protección, pues se sienten inseguros fuera de su tarea y ambiente habitual. Esperan en todo momento la ayuda
de los demás y se sienten amargamente decepcionados, si esa ayuda no les llega a la hora y en la forma
deseada. Cualquier aparente rechazo o desaire hiere en extremo su "delicada sensibilidad".
Botones en dibujos mal lateralizados
Cuando los botones coinciden en figuras donde un lado es distinto del otro, sea en tamaño o forma de estar
dibujado (lateralizaciones), casi siempre son un indicador de ajuste imperfecto o defectuoso a la realidad,
posiblemente debido a impulsos vitales frustrados. Estos individuos, como diría el Prof. Mira y López,
"aparentando un anhelo de perfección, casi nunca alcanzable en la práctica, se vuelven escrupulosos y su
conducta lleva el sello paralizante del miedo". El sentimiento de impotencia sexual o el temor a dejar en
entredicho la propia virilidad, les predispone a estados frecuentes de ansiedad. Lo que asusta a tales sujetos, no
es hacer las cosas mal, sino quedar mal ante los demás. Este signo se observa frecuentemente en sujetos zurdos.
Botones en la línea media del cuerpo
Varios autores han relacionado este signo con tendencias hipocondríacas, es decir, con la tendencia neurótica a
estar observando constantemente el propio cuerpo en una preocupación ansiosa por la salud. El sujeto quiere ser
considerado como enfermo y con este reclamo de atenciones, tanto de los médicos, como de los familiares,
intenta evadirse de sus responsabilidades sin ningún sentimiento de culpabilidad y, como "persona enferma",
beneficiarse de los atentos cuidados e interés que deben dispensarle los demás.
Botones dibujados en el puño de la camisa o en otras áreas normalmente poco visibles .-
Se ha relacionado este signo con tendencias obsesivo-compulsivas, principalmente si va seguido de arrugas o
pliegues en la ropa, de bolsillos, adornos y cordones en los zapatos. El sujeto obsesivo-compulsivo es victima de
pensamientos persistentes y periódicos, ligados a preocupaciones ansiosas que acosan la conciencia, con ideas
absurdas, sin que esta pueda hacer nada por impedirlo. Cuando la obsesión se presenta, el sujeto se siente
esclavizado por ella, a pesar de reconocer, conscientemente, lo desacertado, despreciable o incongruente de su
presencia.
UBICACIÓN
Figuras ubicadas en el centro de la página
El centro de la página es el área de convergencia de todas las tendencias y necesidades con el presente y con la
realidad del Yo. Es en el centro de la página donde la atención adquiere el mayor grado de peso substancial,
pues en esta zona convergen los impulsos inconscientes y subconscientes (área inferior del espacio gráfico); los
recuerdos y experiencias vividas (área de la izquierda); las aspiraciones ideales y espirituales (área superior de la
página); y los impulsos de comunicación, de expansión y realización (área de la derecha de los DFH).
Por tanto, los DFH ubicados en el centro de la página, según sea su tamaño (grande o pequeño); su orientación
(mirando de frente, mirando a la derecha o hacia la izquierda, etc.) y según sea su actitud (pasiva, rígida o en
movimiento), la interpretación puede cambiar. Por ejemplo:
Las figuras ubicadas en el centro de la página y cuidadosamente tratadas, sin distorsiones, sin sombreados y
otras anomalías, son un indicador de una buena adaptación. Pero cuando se producen distorsiones,
lateralizaciones, retoques y otras anomalías, el sujeto puede hallarse como acorralado por conflictos de todo tipo,
ya que el centro de la página, como hemos dicho anteriormente, es la zona de convergencia de todas las
tendencias, deseos y necesidades así como el centro receptor de todas las influencias y presiones que actúan
sobre el Yo. Por tanto, el autocontrol del sujeto sobre esta rea, puede estar distorsionado por multitud de
presiones, problemas, conflictos, etc., procedentes de fuera o de dentro del sujeto. Es interesante también,
observar como sitúa cada sujeto los pies de las figuras en esta área de la página, si sobre una base segura,
"tocando firmemente con los pies a tierra" o dejando las figuras como flotando en el aire. Otro detalle a observar
en las figuras, es cómo resuelve cada sujeto el enlace de la parte superior del tronco con la zona del aparato
digestivo y de las extremidades (brazos y piernas).
El diafragma, músculo que separa los órganos del tórax (corazón, pulmones, etc.) del aparato digestivo y de los
órganos genitales, según la filosofía hindú, se corresponde con la superficie de la tierra y, el crecimiento por
encima de esta zona, está relacionado con el "sol naciente", es decir, con el estado de conciencia que ya ha
comenzado a dejar atrás lo inconsciente y todo lo que está relacionado con él. Por tanto, el nivel de crecimiento,
de madurez, de cada sujeto, es decir, su desarrollo afectivo, intelectual y espiritual, tenemos que deducirlo del
modo como el sujeto trata las figuras desde la línea del diafragma hacia arriba.
DFH que ocupan preferentemente el lado derecho de la página.-
Cuanto más movimiento tengan, más se acentuar la necesidad de incorporarse al mundo de las personas y de
los acontecimientos exteriores. Si las figuras están quietas, pero no rígidas, el sujeto se adapta pasivamente a su
entorno, se integra bien en los ambientes sociales y de trabajo, pero no destacar por un espíritu emprendedor y
con iniciativa luchadora.
Las figuras grandes y en movimiento hacia la derecha de la página, son un indicador de necesidad de expansión
y de comunicación. Cuanta más fuerza y solidez da el sujeto a las figuras que ocupan el lado derecho de la
página, más se destaca el deseo de superioridad. El deseo de ascensión moral, espiritual, económica o política, su
ambición de éxito exterior.
Las figuras pequeñas o medianas, mirando hacia la izquierda, vuelven la espalda a la necesidad de expansión y
de comunicación, son un indicador de introversión y, en casos extremos, de "regresión", de "represión" o
rechazo.
DFH ubicadas en el cuadrante bajo de la parte izquierda
Esta zona es pasivo-defensiva y representa la actitud de encogimiento frente a la vida y sus problemas, la
desconfianza (el sujeto vigila con cuidado el ambiente en que se mueve. Puede que el sujeto no quiera renunciar
a nada, pero tampoco le gusta arriesgarse o poner en peligro a su Yo ante la posibilidad de un fracaso o de una
humillación.
Si las figuras están realizadas con trazos indecisos o vacilantes, el sujeto puede hallarse en una especie de
incertidumbre ansiosa, en un conflicto entre la esperanza incierta y la necesidad y, en vez de resolver el problema
encarándose con él, es posible que se dedique, pasivamente, a alimentar su ansiedad fantaseando futilidades o
realizaciones imaginarias de deseo como compensación o intento de escapatoria. Complejo de castración.2[3]
Cuando las figuras son pequeñas y están como arrinconadas sobre la parte baja e izquierda de la página, el
sujeto se ha marginado a si mismo o la vida o los acontecimientos le han empobrecido de tal manera que se ha
refugiado en si mismo y en el pequeño circulo de relación donde se siente seguro, es decir, vive distanciado del
centro vital de su entorno. Suele ser el caso de individuos deprimidos, fracasados o en estado de "regresión". La
regresión puede deberse a insuficiente capacidad de lucha, a excesos de fatiga o estrés grave, a enfermedad o a
deterioro de la personalidad en el plano psíquico (neurosis) o en la actividad mental (psicosis, más o menos
esquizoide). Las reacciones de desadaptación o de mala integración se incrementan cuando la vida, los
acontecimientos adversos y la actitud de los demás impiden al sujeto dar satisfacción a sus deseos y necesidades
en forma normal. La regresión a estadios de su niñez que le han valido éxito, es el único recurso elegido para
vivir más o menos vegetando sobre el pasado3[4]
En cualquier caso, hay que sospechar que el sujeto padece un sentimiento de impotencia frente a su entorno y
su mecanismo de defensa consiste en refugiarse en la vida interior renunciado a la lucha. Hemos observado
casos en sujetos en estado de paro, en depresivos morales y en algún caso de pérdida muy dolorosa de seres
queridos.
En resumen: La ubicación de las figuras en el cuadrante izquierdo y bajo de la página, es un indicador de
introversión extrema, de retraimiento, de timidez excesiva, de retroceso y refugio del sujeto en si mismo. El
2
3
sujeto, en vez de hacer frente a los problemas o dificultades, busca un refugio contra ellos. En algunos casos
graves, suele indicar un estado de "regresión", un retorno a etapas anteriores donde el sujeto se ha sentido
comprendido y protegido y no ha tenido que enfrentarse con ningún conflicto o fracaso. El egoísmo, y el
egocentrismo, se desarrollan acusadamente en estos sujetos, dando lugar a una excesiva tendencia a la
frustración, lo que no deja de ser una desadaptación fuerte y una tendencia neurótica o psicótica acentuada.
El movimiento progresivo natural, expresión de una actitud sana y de una libido en progresión, sigue una
trayectoria de izquierda a derecha. Por tanto, hacer los trazos de las figuras de derecha a izquierda o colocar las
figuras en el rea izquierda y baja de la página, salvo que el sujeto sea zurdo, supone un encogimiento, un
retraimiento, una trayectoria regresiva de la personalidad, es decir, un refugio en si mismo, volviendo la espalda
a la comunicación y a la expansión natural de las tendencias, impulsos y necesidades vitales (egocentrismo,
egoísmo, narcisismo y, en casos graves, autismo).
EL TAMAÑO DE LOS DFH
El tamaño de las figuras dentro de la página, está en relación con la actitud vital (introversión - extraversión) y
con el concepto autoestimativo, es decir, con el concepto que el sujeto tiene de sí mismo y la importancia que
cree tener o que desea tener en su medio ambiente social y profesional.
La página en blanco, simboliza el medio ambiente en que se desenvuelve el sujeto, en donde vive y se mueve, es
decir, es una representación de su "espacio vital". El tamaño de las figuras dibujadas, es un indicador de su
"autoimagen" en ese ambiente, nos indica "cómo se siente" el sujeto en su entorno familiar, social y profesional.
Puede sentirse importante, seguro y expansivo dentro de su medio, si agranda las figuras en la página. Puede
sentirse "pequeño", retraído, marginado o capitidisminuido, si las figuras tienen un tamaño reducido en relación
a la extensión de la página, principalmente si ubica los DFH en el cuadrante inferior izquierdo
Figuras pequeñas con relación al espacio disponible
En sentido general, puede interpretarse como un signo de introversión. El sujeto reduce su capacidad expansiva,
selecciona en lo posible su relación con las personas y con los objetos externos. Tiene el hábito de concentrar su
energía en el desarrollo de sus ideas, más que en el desarrollo de la comunicación con los demás. Le es más fácil,
por ejemplo, dominar un trabajo teórico o técnico, que enfrentarse con los problemas que plantea el mundo de
las realizaciones utilitarias y prácticas.
Para hallar el verdadero sentido psicológico del empequeñecimiento de las figuras en el espacio en que el sujeto
puede moverse, la página total, hemos de tener siempre en cuenta el lugar de la ubicación. Si las figuras están
quietas y ubicadas en el cuadrante izquierdo y bajo de la página, el sujeto nos muestra un Yo inhibido, retraído,
sea por falta de confianza en si mismo y en su desarrollo de las capacidades prácticas, sea por algún complejo de
impotencia o de inseguridad (libido débil), sea por alguna inferioridad física o psíquica, real o imaginada, por
algún estado depresivo, por la pérdida reciente de algún ser querido, o por tendencias esquizoides que
determinan su tendencia a la pasividad, a resguardarse, a aislarse en si mismo y en su reducido campo de
relación y de inter,s. El sujeto sólo se siente tranquilo o seguro en el diminuto ambiente que ,l elige, o en el
refugio en si mismo.
Los neuróticos y deprimidos, los sujetos que se sienten disminuidos, postergados o con complejo de abandono,
suelen hacer las figuras pequeñas y sombreadas, con los pies omitidos o cortados.
Por el contrario, los sujetos con tendencia paranoide, generalmente hacen las figuras grandes y alargadas
ocupando preferentemente la parte alta de la página.
Los dibujos pequeños, en el centro de la página, son un indicador de conflictos fundamentales y profundamente
arraigados, sobre todo si los DFH son distorsionados, sombreados o presentan algunas otras anomalías. Es en el
centro de la página donde convergen todos los conflictos, tendencias y contradicciones, donde se encuentran
tanto los afectos más fuertes y profundos, como las más intensas represiones.
Los DFH de tamaño pequeño realizados por mujeres, los hemos observado en muchachas muy dependientes de
los padres y en mujeres muy necesitadas de sentir apoyo, seguridad y aprecio por parte de su pareja. En ambos
casos, detrás de esa actitud de dependencia, se ocultan frecuentemente algún complejo de inferioridad, inclusive
complejos de castración. Por esta razón, estas personas se encuentran incómodas fuera de su ambiente habitual
y sin la presencia de quienes representan el papel "protector", pues, en ambientes extraños, se desenvuelven con
bastante oclusión de ideas y de sentimientos de cara a la comunicación.
Figuras muy pequeñas en relación con el espacio disponible .-
Es indicador de una importante reducción de la capacidad expansiva, por dificultades para relacionarse, como
puede ser, tener una situación económica precaria, pertenecer a una raza negra, realizar una profesión
despreciada, tener antecedentes penales, etc.. En la dificultad para relacionarse estarían los factores
caracterológicos derivados de complejos de inferioridad: miedo, timidez, inseguridad autoestimativa, etc.
Pero pueden empequeñecer mucho las figuras, personas que se sienten como "en peligro" o amenazadas por
otras personas, especialmente por aquellas que representan "autoridad" dominante y castrante.
En otros casos, las figuras muy pequeñas y aisladas la una de la otra, pueden pertenecer a sujetos que rehuyen
sentirse "atados" o participar en reuniones donde se sentirían muy inseguros, comprometidos o dominados. El
sujeto puede buscar una soledad autista, o estar en un estado regresivo.
Dibujo de figuras grandes
Ciertas personas intentan abarcar el máximo espacio posible para sus figuras, algunas veces hasta les falta
espacio para dar cabida, sea a la cabeza o a los pies de los DFH. La interpretación de las figuras grandes
depender del grado de proporción, equilibrio, movimiento, firmeza y expresión que tengan los DFH. Las figuras
grandes y con aspecto positivo son un indicador de actitud extravertida, del elevado concepto en que el sujeto
se tiene a sí mismo.
Puede tratarse de personas que ya han logrado cierto éxito social o profesional y hacen ostentación de su
importancia; o de sujetos que fantasean un deseo de importancia o de valía como compensación a sus complejos
de inferioridad. Impresionando a los demás, ciertos sujetos intentan liberarse de la angustia de sentirse inferiores
o de los efectos de sus complejos de castración. Estos individuos toleran muy mal de los otros, aquellas actitudes
que les hacen sentirse marginados, olvidados o humillados.
El deseo de "poder" y de "dominio", la megalomanía, el exceso de ambición y el afán de valimiento, tienen como
compensación y con la misma fuerza en el inconsciente, los complejos de inferioridad contrarios al deseo del
sujeto de "sentirse grande". Esta necesidad de ciertos individuos de sentirse "importantes" y que se les reconozca
un rango o una superioridad, es un mecanismo de defensa contra la angustia de sentirse "pequeños" y
desvalidos. Siendo poderosos, nadie les podrá dañar, perjudicar o menospreciar.
Algunos extravertidos con tendencia "maniaca", parece que derraman las figuras sobre el papel. Los DFH son, en
este caso, altos y anchos, expresando así la hiperestimación de sus deseos de grandeza y omnipotencia que
atribuyen a sus palabras, como si la magia de su imaginación les otorgara una especie de satisfacción narcisista
que les diera fe y confianza en la expansión de sus manifestaciones.
Algunos de estos individuos, sienten como una especie de necesidad de "hacer felices a los demás" a base de
elogios, regalos, ayudas y atenciones especiales a las personas con las que entran en contacto. De este modo
mendigan, a su vez, una reciprocidad que les haga sentirse "importantes". Si esta compensación no llega o no es
alcanzada en la medida deseada, la frustración de tales sujetos, el amargo desencanto, puede traducirse en una
agresividad verbal más o menos directa y vengativa.
En cualquier caso, las figuras grandes, son la expresión de realizaciones imaginarias de deseo, es decir, son una
forma de fantasear y de resolver las tensiones internas y los conflictos con la realidad. Los DFH grandes indican
que el sujeto traslada, inconscientemente, sus impulsos y necesidades insatisfechas al terreno de la fantasía para
satisfacerlas simbólicamente. Suponen un modo de soñar despierto aquello que se quiere "ser" o "tener".
La Dra. Koppitz asocia este signo con la inmadurez y los controles internos deficientes. Karen Mchover interpreta
las figuras grandes como sentimientos narcisistas e ilusiones paranoides de grandiosidad que encubren
sentimientos y actitudes de desadaptación.
Dibujo de figuras grandes y vacías
Para la Dra. Koppitz, es un indicador de perturbaciones de la afectividad, de la voluntad y de la conducta moral.
Se le atribuye también alguna disfunción cortical, es decir, trastornos en el autocontrol, o trastornos psicológicos
producidos por deterioro del sistema nervioso o de algún órgano del cuerpo. Por lo que a nuestra experiencia se
refiere, sólo hemos podido comprobar este signo en sujetos con cierta inmadurez psicológica coincidente con un
C.I. bajo. Los dibujos, en este caso, eran torpes y desmañados y con abundantes desproporciones.
Figuras excesivamente grandes en relación con el espacio disponible .
La interpretación depende de que el DFH represente al Yo del sujeto o a una figura parental. Si representa al
sujeto --en cuyo caso se deducirá por la historia sobre los personajes dibujados--, puede pensarse en una
expansión del Yo fantaseada en el sentido que exprese la figura. Ser un exhibicionismo ostentatorio, más o
menos desequilibrado. Si la figura representa la "imago" del padre, de la madre o de su pareja, en una actitud
omnipotente y agresiva, es decir, en una actitud amenazante o castrante, el motivo desencadenante de la
angustia y de su pensamiento mágico es el miedo. Posiblemente, el sujeto ha vivido muchas experiencias reales,
muchos problemas, atenazado por sus complejos de culpabilidad y se libera de la angustia unas veces
recurriendo a actitudes agresivas o de rebeldía y otras buscando la ayuda y protección para hallar una seguridad.
Agrandar una parte del dibujo en desproporción con el resto.-
En aquellas figuras que aparece la cabeza, los brazos, las piernas los pies o cualquier otra parte del cuerpo con
un tamaño que está en desproporción con el resto del cuerpo, es un indicador que el sujeto concede su máximo
interés e importancia a aquello que agranda, tanto si esta desproporción se produce sobre la figura del propio
sexo, o sobre el sexo contrario. La parte agrandada ejercerá un poderoso atractivo sobre el sujeto.
LA DIRECCIÓN EN QUE MIRAN LAS FIGURAS
Generalmente, las figuras dibujadas se las coloca de frente o de perfil. Cuando se las coloca de perfil, la figura
puede estar mirando a la derecha o mirando a la izquierda. Esta orientación de los DFH es un indicador de las
vivencias y tendencias predominantes en el sujeto: En las figuras mirando a la izquierda, el sujeto nos muestra su
interés por el pasado, su memorización de las experiencias vividas, su introversión, sus vivencias infantiles y la
influencia de la imago materna.
Las figuras con perfil mirando a la derecha, nos muestran el interés por la comunicación con el mundo externo,
la actitud sociable, la extraversión, la actitud de lucha y enfrentamiento con los problemas vitales, la ambición de
"ser" y de "poseer", la superación, el camino hacia el éxito y la imago del padre.
La izquierda representa "lo que se fue", las experiencias vividas, los recuerdos, las imágenes anticipadoras de
confianza o de peligro para el Yo, la reflexión coartativa o prudente de cara a la acción. En cambio, la mirada de
las figuras hacia la derecha, representan "lo que se puede lograr", la iniciativa innovadora, lo que podemos
cambiar y adaptar a nuestros deseos para evolucionar, la voluntad al servicio de la acción y de la ambición y a
menudo, el afán de "poder" y "dominación" adleriano, la marcha hacia delante.
El dibujo de las figuras de perfil es más frecuente en los hombres que en las mujeres (63,4 % en los hombres y
34, 9 % en las mujeres, según nuestras estadísticas realizadas en 1974).
DFH de perfil, mirando hacia la izquierda
El sujeto dirige la mayor parte de su interés hacia si mismo. Podemos interpretar en estas figuras como una
tendencia a la introversión, es decir, la tendencia a mirar hacia el pasado, hacia lo ya experimentado, a los
recuerdos almacenados, la actitud analítica, la conducta controlada, pensativa, seria e inhibida, la atención
concentrada y vigilante, la observación cuidadosa y escrupulosa de las cosas, los juicios reflexivos, la precisión y
el orden dominantes, la tendencia a la ansiedad, etc., esto es cuando las figuras se pueden interpretar en
sentido positivo, cuando no presentan distorsiones, anomalías, sombreados, grandes desproporciones u otros
signos negativos.
Cuando en la vida del sujeto, las tendencias y deseos se han visto seriamente obstaculizadas o frustradas, puede
producirse una "regresión", una marcha hacia atrás, hacia estadios en donde el sujeto se ha sentido más
"cómodo", más "protegido" contra los problemas. Esta vuelta atrás, es como un repliegue, más o menos
narcisista, en el que el sujeto se recluye en las vivencias del pasado, en cuyo caso se observar el desplazamiento
de las figuras hacia la izquierda y abajo del papel, la pequeñez en el tamaño, muchos retoques, borraduras en el
propio rostro y otras anomalías en manos y pies.
DFH de perfil, mirando hacia la derecha
Cuando las figuras miran hacia la derecha, lo más probable es que se trate de sujetos orales, con tendencia a la
actitud extravertida, es decir, con la dirección preferente del inter,s hacia todo lo externo, pero con una atención
panorámica, dispersa: conducta expansiva, espontánea, optimista. Observaciones más o menos superficiales,
improvisación en los juicios y con una vida afectiva extensa y variada. En este caso, las figuras son grandes y en
movimiento, con los brazos extendidos y el rostro con vestíbulos abiertos.
Cuando se observan anomalías tales como desproporciones en la cabeza, en los brazos, las manos y los pies, el
sujeto puede dar muestras de tendencia al histerismo, o a una mente fantaseadora.
DFH mirando de frente al espectador
Los DFH dibujados de frente, son mucho más expresivos que los dibujados de perfil. Por otro lado, cuando nos
comunicamos con alguien, normalmente lo hacemos colocándonos de frente. Por tanto, el registro perceptivo, la
imagen existente en nuestra memoria de nuestros semejantes, es generalmente una visión morfológica
vivenciada en forma frontal.
Las figuras completas, vistas de frente, son un indicador inconsciente del modo como cada sujeto ve y asimila el
mundo que le rodea, cómo se siente valorado dentro de ese mundo y cómo lo juzga. En tal sentido, la expresión
del rostro y la actitud del cuerpo, serán los principales indicadores. A través del dibujo del rostro y de la actitud
postural del cuerpo, puede verse el "rol" que juega el individuo dentro de su ambiente. El sujeto puede adoptar
una actitud comunicativa o desconfiada, una actitud ingenua, exhibicionista, defensiva, simuladora, de madurez,
de rechazo, de evasión, etc.
Así como los dibujos de perfil se dan más en el hombre que en la mujer, los dibujos de frente son más frecuentes
en las féminas. El 57'7 % de nuestros protocolos en que aparecen figuras dibujadas de frente, corresponden a
mujeres. En los DFH femeninos dibujados de frente, con frecuencia, las manos aparecen colocadas en los
bolsillos o a la espalda y las reas sexuales separadas por líneas simulando faldas, por cinturones, adornos del
vestido, blusas, sweters u otros, indicando problemas sexuales o culpabilidad sexual inconsciente, pues, a pesar
de la libertad sexual existente hoy, persiste en el inconsciente, la etiqueta bíblica de la "prohibición", bajo pena
de expulsión del paraíso.
Como hemos dicho antes, la expresión de los rostros dibujados, la dirección de la mirada, la actitud de
movimiento o pasividad del cuerpo, el modo de tratar las manos y otros detalles, nos reflejar n los problemas
actuales que el sujeto tiene con su ambiente. Podemos deducir, a pesar de algunos "actos fallidos" (retoques,
intentos de corrección, sombreados, etc.), si el sujeto se siente feliz, si le acompaña la desconfianza, la tristeza,
la agresividad, el temor y otras múltiples expresiones que cada sujeto puede proyectar inconscientemente en sus
DFH.
LAS ASIMETRÍAS, DISTORSIONES Y DESPROPORCIONES EN LOS DFH
En todos los DFH son normales las pequeñas desproporciones o desigualdades en las diversas partes del cuerpo.
Por ejemplo, en los ojos, cuando la figura es vista de frente, en las manos, en los brazos, en las piernas, pies,
etc.. Sin embargo, cuando la neurosis o los conflictos en determinadas áreas del cuerpo están presentes en la
personalidad del dibujante, cuando este sufre dolencias o anomalías en determinada zona de su organismo,
estas afecciones psíquicas u orgánicas que producen malestar, suelen manifestarse en los DFH en forma de
deterioro, de debilitación, encogimiento, desigualdad o asimetría importante.
En un elevado número de casos, todo cuanto es anómalo en un dibujo (retoques nerviosos, sombreados,
repeticiones y roturas de líneas, distorsiones o agrandamientos exagerados, temblores, etc.) localizados en la
parte izquierda de los dibujos, según se miran, corresponde a bloqueos, dificultades de realización, impulsos
inhibidos, o a deseos, ambiciones o anhelos frustrados.
Cuando estas anomalías aparecen en el lado derecho de las figuras, los conflictos pueden deberse a la relación
del Yo con el trabajo, a la relación del Yo con el Tu o a la relación del Yo con el otro sexo.
Cualquier forma de asimetría, distorsión o anomalía de un lado en relación con el otro en los DFH, puede ser,
cuando menos, un indicador de reacciones inadecuadas que disturbian al sujeto en un área determinada de su
personalidad y que pueden tener repercusión en las relaciones del Yo con el otro sexo, en el trabajo o en la
relación con los demás en la vida social. Cualquier anomalía de un lado de la figura con respecto al otro, es
reveladora de que algo no va bien en la personalidad del autor del dibujo.
Hay que tener en cuenta que, muy frecuentemente, el aspecto externo del sujeto no denuncia con facilidad sus
estados psíquicos anormales. Las neurosis y otros conflictos están a veces encubiertos, camuflados, tras los
hábitos de educación o simulación de normalidad y tras apariencias de lujo en el modo de vestir, pudiendo,
incluso, pasar desapercibidos en las entrevistas, si no se dispone de gran experiencia para detectarlos.
Los signos externos denunciadores de neurosis y conflictos, son con frecuencia los siguientes: sudoración
excesiva de las manos, sacudidas nerviosas involuntarias, tamborileo de la mesa con los dedos de la mano,
rascarse con frecuencia la nariz, adoptar posturas rígidas del cuerpo, tener las manos con los dedos cruzados,
tomarse las manos con los pulgares escondidos, la aparición imprevista de tartamudez, los tic nerviosos, facilidad
para sonrojarse y un largo, etc.
En las entrevistas, si se quiere sondear la posibilidad de síntomas neuróticos, conviene hacer preguntas como
éstas: ¿Tiene, a veces, sacudidas nerviosas durante el sueño?. ¿Duerme usted estirado o encogido?. ¿Sufre de
vértigo en las alturas?. ¿Tiene dolores de cabeza frecuentes?. ¿Tiene trastornos digestivos?. ¿Tiene aumento o
disminución frecuente del apetito?. ¿Suele morderse las uñas?. ¿Toma calmantes o excitantes con frecuencia?.
¿Fuma mucho?. ¿Toma café con mucha frecuencia?., etc.
Hay que tener en cuenta que las neurosis son actitudes de defensa y el sujeto que las padece, busca
inconscientemente una "seguridad". Por tanto, cuando alguna de estas preguntas roza un complejo que se desea
ocultar o un síntoma del cual el sujeto desea liberarse, la reacción ante las preguntas puede ser inadecuada o la
negación de las mismas. En cuyo caso, el sujeto no desea sentirse descubierto.
Las asimetrías se observan con frecuencia en los adolescentes de ambos sexos que sufren tensiones y conflictos
derivados de la "edad critica".
1. Asimetrías en el área de la cabeza
Puede ser un indicador de fallos en el autocontrol emocional o en las relaciones con el ambiente.
2. Asimetrías en los brazos y manos
Estas anomalías en los DFH pueden tener relación con fallos en las relaciones externas e incluso con problemas
sexuales.
3. Asimetrías por incompletud de un lado con respecto al otro
Este es el caso en que una parte del cuerpo (brazo, pierna, mano, pie, etc. se omite, se deja sin terminar, o no
cabe en el papel.
Suele ser un indicador de falta de control en la expansión de los impulsos, de falta de organización y previsión (el
sujeto se sale fácilmente de su órbita, de las limitaciones que se le exigen o de las pautas de convivencia
correctas). Su mal ajuste a la realidad, su desorden emocional y de conducta, su falta de proporción entre los
motivos y las reacciones, le incondiciona para tareas de control y de responsabilidad. Hemos encontrado este
signo en sujetos exhibicionistas, mal adaptados, con mezcla de tendencias esquizoides e histeroides, que habían
cambiado multitud de veces de trabajo, alguno de ellos drogadicto.
El problema psicológico es más grave, si el sujeto olvida dibujar detalles tan significativos como el pelo, los ojos,
la nariz, las manos, etc. en cuyo caso puede estar dentro de un estado patológico profundo.
4. DFH donde los pies están de frente y la figura de perfil
El caso puede ser también a la inversa, el cuerpo estar de frente y los pies de perfil hacia la izquierda o hacia la
derecha. Suele ser un indicador de tendencias esquizofrénicas o de deficiencias mentales. Este signo es un claro
indicio de disociación entre la manera de pensar, sentir y querer, o entre la actitud del sujeto y las exigencias del
medio ambiente.
5. DFH muy desiguales en sus dos mitades
Cuando una parte de la figura está bien estructurada y tratada con esmero y la otra presenta formas
incompletas, grotescas o mal acabadas, se puede deducir, según Machover, fallos orgánicos más o menos
graves. Se ha observado este signo en zurdos muy contrariados, sea por su ambiente familiar o por su ambiente
profesional. Nosotros hemos detectado esas anomalías en sujetos inmaduros en unos aspectos y normales en
otros o con defectos de adaptación en la vida social y adaptación normal en el trabajo.
Hirchs y Ada Abraham observaron estas anomalías en niños delincuentes. La desadaptación, está también
indicada en los casos en que el cuerpo se dibuja bien, pero se omiten los brazos, las piernas o determinados
rasgos faciales, o cuando se tapa el rostro o se ensombrece de alguna manera.
6. DFH simétricas o iguales en los dos lados.-
Suele expresar la conducta estereotipada del "tipo persona"4[5], que es como un caparazón psicológico que sirve
de defensa y apariencia frente al medio ambiente. El sujeto ejerce sobre si mismo un fuerte autocontrol, no deja
en libertad ningún impulso, vive encerrado en lo que su Yo representa dentro del papel profesional y social que
tiene que cumplir. Esta actitud de autocontrol excesivo, es tanto más evidente, cuanta mayor rigidez presenten
las figuras dibujadas. En presencia de los demás, el sujeto tiene una actitud emocional fría, solemne, carente de
calor, de entusiasmo, de alegría comunicativa, de espontaneidad. Vive su rol social y profesional en forma
elaborada y convencional, acartonado en sus hábitos, respetando rigurosamente las reglas, los principios morales
o religiosos, que se convierten en dogmas que sirven de rieles invariables a su conducta.
Estos individuos, no se dejan impresionar por nada que les llegue de los demás y que se aparte de sus conceptos
del deber, disciplina y respeto riguroso a las reglas establecidas. Atienden más "las formas" que "el fondo de las
cuestiones". Se muestran indiferentes o distanciados de los motivos de alegría, de éxito, de placer, penas o
tristezas de otros. De este modo, reprimiendo los impulsos expansivos y siguiendo las exigencias de "dignidad sin
alegría", de su tiránico Super-Yo, expían los sentimientos de culpabilidad a través del "cumplimiento del deber".
Las figuras simétricas, se ven frecuentemente en sujetos deprimidos o con neurosis obsesivo-compulsivas.
ANOMALÍAS Y PECULIARIDADES EN EL DIBUJO DE LAS FIGURAS
Nos referimos en este apartado a los dibujos que presenta peculiaridades raras o propias, únicamente, del sujeto
que las realiza. Dentro de estas peculiaridades, la más corriente es dibujar sólo la cabeza de las figuras, pero hay
otras singularidades menos frecuentes. Veamos algunas:
DIBUJAR SOLO LA CABEZA DE LAS FIGURAS .-
Probable tendencia a ocultar los problemas de convivencia intima del sujeto con su pareja. Puede señalar
también deficiencias del sujeto en algún aspecto de su vida privada o de su autoestima física, como puede ser,
por ejemplo, la impotencia sexual o la ocultación de tendencias homosexuales. En estos casos, el sujeto sólo
quiere dejar ver "su parte social". Según el modo de tratar en el dibujo al sexo contrario, el sujeto puede contar
con un partenaire más o menos adaptable, en cuyo caso la unión matrimonial puede resultar en algunos
momentos aceptables e incluso satisfactoria y armónica. Pero si el sujeto presenta signos de fuerte individualidad
y no encuentra ningún eco en su cónyuge, o compañero afectivo, pueden ser muy frecuentes los choques y
conflictos en la convivencia de la pareja. La fuerte individualidad, la propensión a obrar según los propios deseos,
sin que en la mente se represente otra idea que la de la propia satisfacción, con olvido o escisión de los deseos y
necesidades del otro componente de la pareja, son los más frecuentes fallos de la convivencia marital y causa de
las separaciones.
UNOS ASPECTOS DE LOS DFH SE CUIDAN EN EXCESO Y OTROS QUEDAN SIN TERMINAR .
4[5]
El "tipo persona", según Jun, es el sujeto que vive tiranizado por los principios morales, sociales o religiosos, por las
disciplinas y normas de trabajo, por las obligaciones contraídas (generalmente pocas, pues las rehuye en la medida que le es
posible) y cuya conducta quiere ser impecable, bien vista, digna y profesionalmente encomiable.
Hammer interpreta este caso como "irregularidades y falta de continuidad en la manera de exteriorizar los
afectos".
Cuando una de las figuras está cuidada en todos sus detalles y bien estructurada y la otra está deficientemente
estructurada y poco cuidada en los detalles del rostro, manos y pies, etc., contrastando con la intención estética
que guió el dibujo de la primera, puede sospecharse alguna ansiedad de tipo persecutorio, propio de los
mecanismos de defensa de los tipos esquizoides. Esta disociación puede ser también una defensa maniaca en la
que un objeto es idealizado y el otro, inconscientemente, destruido, agredido simbólicamente, según esta el
dibujo realizado.
FIGURAS INCOMPLETAS POR EXCEDER EL SUJETO LAS DIMENSIONES DEL PAPEL.-
Si las piernas quedan cortadas por no caber en el espacio disponible del recuadro y del papel, para nosotros,
refleja una actitud impulsiva, inmadura, incapaz del sentido de la medida y de las proporciones, una imprevisión y
descontrol del sujeto que no llega a dominar sus pulsiones primarias, sus impulsos instintivos y se deja llevar por
un desbordamiento de la imaginación, por una idea confusa y difusa de la realidad.
Suele presentarse este signo en individuos muy emotivos, de tipo histeroide, que no logran dominar su angustia
infantil y sus complejos infantiles de castración. La misma figura resulta, a fin de cuentas, una figura "castrada",
"amputada".
La seudo confianza en sí mismo de tipo histeroide, invita al sujeto a la ostentación de su persona, al
exhibicionismo, a las manifestaciones pedantes y arrogantes con las que intenta supercompensar sus complejos
de autoinsuficiencia. Karen Machover encontró este síndrome en sujetos que habían tenido "frustraciones más o
menos fuertes en su medio ambiente".
Cuando las figuras están desparramadas por la página de manera que no hay sitio para la cabeza, los brazos o
las piernas y los dibujos quedan incompletos por esta causa, es un indicador siempre de inmadurez. Es como si
el sujeto hubiese quedado "fijado" a etapas anteriores de desarrollo que impiden la evolución mental y afectiva
adecuada. Se observa en estos individuos la persistencia de actitudes infantiles y del pensamiento mágico, por lo
que no encuentran fácilmente la adaptación, sin sufrimiento, a las necesidades de la vida adulta.
Estas deficiencias pueden ser causa de deterioros de conducta y dar lugar a tendencias patológicas y delictivas.
FIGURAS QUE CABEN EN LA PAGINA, PERO CORTADAS POR LOS PIES.
Es un indicador de un posible fracaso al intentar asegurar la propia posición o el deseo de sentirse importante
para no ser dominado. Esta situación crea en el sujeto una personalidad ansiosa, inhibida y sensible, con
fantasmas de castración. El sujeto padece la impresión subjetiva de no tener pies en que apoyarse. Su
sentimiento de "incompletud" genera gran timidez, inseguridad y desvalimiento moral.
PARTES DE LAS FIGURAS ROTAS
Las "roturas" pueden producirse en el cuello, en las manos, en la cintura, en los brazos, en los pies, etc.
Estos cortes o roturas señalan, normalmente, conflictos en la zona o esfera donde se produce la escisión o
rompimiento. Puede ser un signo de conducta anormal o patológica por desintegración del sujeto con relación a
su mundo o a sus problemas familiares, profesionales o sociales (Machover)
Según la Dra. Koppitz "la pobre integración de las partes de las figuras puede ser un indicador de tendencias
predominantemente agresivas, sea por defensividad o por creer el sujeto que el entorno le es hostil".
El significado de las figuras "rotas" o con partes mal integradas en las figuras, se incrementa negativamente, si
el dibujo presenta fuertes asimetrías en las extremidades, en cuyo caso, la agresividad es tan impulsiva que el
sujeto coordina difícilmente sus movimientos (torpeza motriz, explosividad de carácter). Estos sujetos pueden
volverse abiertamente agresivos cuando los frustran.
Según Bender, las partes de las figuras cortadas o interrumpidas, por ejemplo, cuando no empalma el cuello con
el tronco o el tronco con las piernas, puede ser un indicador de incapacidad para completar tareas y enlazar las
ideas con los sentimientos y estos con los impulsos instintivos o con la acción. La ansiedad y la incertidumbre,
dificultan al sujeto para encontrar salida a sus conflictos o situaciones interiores, lo que se traduce por una
comunicación inhibida, tartamudeada, en las manifestaciones afectivas.
Hemos encontrado frecuentemente figuras "rotas" en sujetos separados de sus cónyuges, en dos divorciados y
en algunos casos de personas en paro, así como en un drogadicto. Es también frecuente encontrar figuras con
escisión de cabeza con el tronco (rotura o corte de cuello) en sujetos cuyo matrimonio no funciona
adecuadamente. La misma interpretación anterior puede darse a la rotura del enlace de las manos en el dibujo
de la pareja.
LÍNEAS FRAGMENTADAS EN EL CONTORNO DE LAS FIGURAS
Hemos encontrado contornos cortados o fragmentados en figuras dibujadas por sujetos bien adaptados a su
medio ambiente familiar y profesional y, sin embargo, con problemas de adaptación fuera de sus círculos
habituales. Los sentimientos de inseguridad de estos sujetos suelen generar ansiedad, terquedad y negativismo
entre otros rasgos neuróticos. Koppitz y otros autores han encontrado en algunos casos, lesiones orgánicas o
cerebrales en este signo. Las fragmentaciones o roturas, no dejan de ser, simbólicamente, mutilaciones de la
personalidad en algún sentido, o diversos estados de disgregación de las tendencias, de los impulsos o
necesidades, sean por mortificación, por envidia, por avaricia, por miedo de vivir o por ciertas enfermedades
anímicas depresivas. Aquí, como en otros casos, debemos tener en cuenta el conjunto de las figuras, las historias
y los resultados de otras pruebas para dar a este signo su interpretación adecuada.
L A S O M I S I O N E S
Las omisiones del cuerpo, dibujando sólo la cabeza, o las omisiones de partes del cuerpo, como los brazos, las
manos, los pies y algunos detalles del rostro, como puede ser la nariz, la boca, las orejas, las pupilas, etc. se han
interpretado por diversos autores como un indicador de evasión de aquellas partes del cuerpo que producen al
sujeto angustia o conflicto. El sujeto no quiere enfrentarse a situaciones relacionadas con la parte o partes del
cuerpo omitidas ante las que no sabría como reaccionar.
Las omisiones, podemos considerarlas como un mecanismo de defensa inconsciente frente a deficiencias
orgánicas que para el sujeto son un "tabú o el reconocimiento de una minusvalía". Las omisiones, pueden estar
vinculadas a sentimientos de culpabilidad, a obstáculos, problemas, conflictos o a simples minusvalías orgánicas.
Detrás de las omisiones puede haber también actitudes de pasividad o algún problema sexual camuflado.
OMISIÓN DEL CUERPO. SE DIBUJA SOLO LA CABEZA DE LAS FIGURAS .-
Esta particularidad, sólo la hemos observado en un 3 % de nuestros protocolos. No puede considerarse como un
signo de normalidad en los adultos. Puede esconder alguna anomalía en la esfera emocional o en las relaciones
del sujeto con su entorno. Sin embargo, no nos ha sido nunca fácil darle una interpretación general a este signo.
Lo hemos encontrado como indicador, a veces, del deseo inconsciente de eliminar al partenaire, decapitándole, o
de eliminarse a sí mismo ante fracasos importantes o problemas difíciles de aguantar. El sujeto puede querer
ocultar malformaciones físicas, deformidades del cuerpo u otros complejos físicos que crean sentimientos de
inferioridad.
Los conflictos emocionales, en los casos de omisión del cuerpo, pueden señalar también complejos de castración,
sentimientos de incompletud, problemas de rivalidad, conflictos con la autoridad paterna, complejos de
inferioridad físicos y otros. El sujeto puede no querer dejar ver de sí mismo y de su partenaire más que la cabeza,
que representa la apariencia social, con lo que puede ocultar también problemas de convivencia en la pareja.
Cuando en ambas figuras el sujeto dibuja únicamente la cabeza, podría indicar que el sujeto no se atreve a un
fracaso mayor dibujando el resto del cuerpo. Por otro lado, el rostro, es la parte física que más vemos y más
recordamos. Por tal motivo, la interpretación debe buscarse, como en el caso anterior, en el relato sobre las
figuras o en otras pruebas complementarias.
LA OMISIÓN DE LOS RASGOS DEL ROSTRO
En algunos casos, la cabeza de las figuras aparece sin rasgos fisiognómicos, como si las figuras no tuvieran cara.
En otros casos, la cara aparece como "tachada" o emborronada por múltiples trazos. Puede ser un indicador de
vergüenza por algo que le impide al sujeto "dar la cara a la sociedad", por lo que evita toda relación o
compromiso social. Se evade para mantenerse libre de problemas o acusaciones, para protegerse de cualquier
hostilidad hacia su persona (complejo de culpabilidad profunda). Mientras dibuja, da la impresión que lo que está
haciendo lo realiza por control remoto, de un modo automático, sin poner ningún interés, como disgregado o
desconectado de su mundo circundante, lo que entraña aspectos ocultos que sólo se descubrir n indirectamente.
Cuando la cara aparece tapada o emborronada con múltiples trazos, es como un acto de destrucción del Yo. El
sujeto puede sentir vergüenza de sí mismo y se autoelimina. También puede haber otras causas que le inciten a
autodestruirse.
OMISIÓN DE LOS OJOS
Los ojos reflejan, no sólo las vivencias intimas de nuestro ser, sino que son también órganos importantes de
comunicación social, a través de los cuales descubrimos nuestro afecto, sinceridad y lealtad hacia los demás.
Omitir los ojos, es desear un aislamiento, ocultarnos de los demás, no querer mostrar nuestros sentimientos y
quizá nuestras culpas. Puede ser que el sujeto que omite los ojos quiera negar u ocultar sus problemas, evitar
enfrentarse al mundo, aislarse y refugiarse en la fantasía. Puede ser también que tenga el hábito de mirar sin ser
visto: voyeurismo, en cuyo caso es un complejo de culpabilidad por haber fisgado ciertas escenas, ocultándose
sigilosamente.
LA OMISIÓN DE LA BOCA
En los casos que hemos observado, los dibujos donde se omite la boca, pertenecían a sujetos que ofrecían
características pasivas de dependencia-sumisión, de obediencia y resignación. También lo hemos observado en
sujetos tímidos con falta de comunicación, incluso en casos donde los demás perjudicaban sus propios intereses
(falta de coraje para defender los propios derechos). En cualquier caso, refleja una actitud claudicante: cumple la
voluntad de quien manda sin rechistar (ausencia de boca).
En general, omitir la boca, órgano de emisión de la palabra, es un indicador de retraimiento, de sentimientos de
angustia o de impotencia frente al entorno. Este modo de reaccionar, genera los resentimientos internos, la
inseguridad y falta de confianza en sí mismo, la dificultad de comunicación y, por tanto, la inhibición conducente
a la soledad o al aislamiento como autodefensa frente a las presiones externas. La tendencia a la depresión
puede ser una consecuencia de los estados constantes de frustración. Se ha observado este signo, según Karen
Machover, en sujetos asmáticos.
LA OMISIÓN DE LA NARIZ
Es un indicador de algún problema relacionado con la sexualidad y con el concepto de "virilidad" o masculinidad,
como puede ser la dificultad del sujeto para afirmar su personalidad y rechazar las presiones externas (complejo
de castración). Como en el caso anterior, es también un signo de retraimiento, de ansiedad, de timidez, de
sentimiento de impotencia o de inoportunidad (el sujeto teme estorbar la concentración o intimidad de otros y se
abstiene por coartatividad o por temor a que los demás piensen que "quiere meter la nariz en los asuntos ajenos)
Esta conducta medrosa y retraída, supone también escaso interés social y represión de la agresividad.
Sentimiento de culpa por la masturbación (angustia de castración) o posibilidad también de deficiencias o
defectos en los órganos sexuales, como podría ser tener un pene pequeño, lo que impide al sujeto tomar
iniciativas y avanzar con aplomo en los objetivos a alcanzar.
LA OMISIÓN DE LOS BRAZOS
Puede ser un indicador de ansiedad o culpa por lo que se realiza con las manos (masturbación, robos, rotura
silenciada de objetos, trastear con cosas prohibidas, etc.). Supone, pues, una conducta socialmente no aceptable
o reprobable y posibles síndromes patológicos relacionados con la desadaptación social. A veces, se trata de un
concepto inmaduro de la imagen del propio cuerpo.
OMISIÓN DE LAS PIERNAS Y DE LOS PIES
Es un indicador de conflictos sexuales o de dificultades relacionadas con las piernas o los pies. En general, es un
signo de angustia, de sensación de incompletud, de inseguridad, de incapacidad para "plantarse" o "afirmarse"
sobre la realidad o ante los demás. El sujeto evita dejarse ver para no ser presionado por los demás. Su huida de
personas dominantes o de las realidades molestas a las que no puede hacer frente, le invita a buscar
compensaciones en la fantasía y en la soledad, como único refugio y expansión indirecta de sus necesidades de
placer.
OMISIÓN DE LAS OREJAS.-
Puede ser un indicador de deficiencias o anomalías en la audición y en el concepto de la propia imagen corporal.
Indica lo mismo si se hacen las orejas muy grandes o muy pequeñas y si se dibuja una sola oreja.
Existen conexiones neurológicas (Hartmann y Gesell) a nivel cortical y subcortical entre los diversos sentidos,
especialmente entre la vista y el oído, entre la visión y el tacto y las funciones motoras. Cualquier anomalía en
este aparato, repercute en las funciones perceptivas, formándose en el sujeto conceptos del mundo exterior
diferentes a los normales. Esto entraña la posibilidad de desadaptación por defectos de la audición.
Por otro lado, el oído tiene importantes funciones aparte de la audición, tales como las funciones de "alerta" y de
"orientación y equilibrio del cuerpo". Cualquier disfunción en las diversas partes de este órgano, puede ser causa
de desadaptación, como por ejemplo, la excesiva sensibilidad del "estado de alerta" y de la función visual,
peculiar de los sujetos paranoides.
OMISIÓN DEL CUELLO .-
La cabeza se apoya directamente sobre el tronco o queda ligeramente separada y sin contacto con este. Es un
indicador de bloqueo o de pobre coordinación de los impulsos, sea por inmadurez o poco control racional
(impulsividad), o por rechazos o variaciones súbitas en el pensamiento, en los deseos y en el carácter. Se ha
observado en sujetos con retraso mental.
Nosotros, hemos visto algunos casos en sujetos que habían caído en un estado estresante después de verse
impotentes o fracasados ante una realidad muy dura y difícil. Los signos de agresividad estaban presentes en
estos casos.
Las omisiones o distorsiones en cualquier parte de las figuras, nos sugiere que puede haber conflictos,
minusvalías o deficiencias relacionadas con esa parte omitida o distorsionada.
Por ejemplo, los "voyeuristas", a menudo omiten los ojos o los dibujan cerrados. Los individuos con conflictos
sexuales, omiten o distorsionan las áreas correspondientes al área sexual o a la nariz. Los sujetos infantiles o
inmaduros con necesidades orales, omiten los senos en la figura femenina o dibujan los pechos muy grandes. En
un estudio realizado a veteranos de la segunda guerra mundial a los cuales se les había amputado las piernas, se
comprobó que, en general, omitían las partes inferiores del cuerpo.
"Los comentarios sobre lo que más cuesta dibujar, las borraduras, los sombreados y el aumento de grosor de los
trazos o la menor presión del trazado en determinadas zonas, apuntan en la misma dirección que las omisiones y
las distorsiones" (Machover).
LOS SÍNDROMES PATOLÓGICOS, EN GENERAL
Nuestra experiencia se circunscribe a los exámenes psicotécnicos y grafoanáliticos realizados a candidatos a
puestos de trabajo en entidades bancarias y en otras empresas. No es una experiencia en el plano de la
Psicología clínica o médica. Hemos trabajado, generalmente con sujetos normales, previamente cribados por
grafología a través de cartas manuscritas.
Los síndromes patológicos los hemos recogido a través de diversos autores que han trabajado en el campo
clínico, entre otros, la Dra. Karen Machover, creadora del "Test de la pareja humana", Dra. E. Koppitz, E.F.
Hammer, J.H. Di Leo, L. Corman, Ada Abraham, L. Caligor, Dra. Romano, etc.
De acuerdo con estos y otros autores, se pueden considerar como signos patológicos los siguientes:
a) Dibujos pobremente integrados o con múltiples fracasos en el intento de estructuración.
b) Sombreados en el cuerpo y en las extremidades, seguidos de desorganización, roturas, suciedad o falta de
coherencia en la organización y en los movimientos, por ejemplo, los pies orientados en una dirección y el cuerpo
en otra; los ojos con estrabismo muy pronunciado; rasgos del rostro fuera de su lugar correspondiente o
amontados unos sobre otros; desproporciones excesivas de los ojos, la nariz, la boca, las orejas, los hombros o
de alguna otra parte del cuerpo.
c) Ausencia de la noción de perspectiva o del tamaño adecuado de las partes de las figuras; ubicaciones
extrañas en el espacio gráfico con total falta de lógica; inadecuada conexión de las partes de las figuras que
aparecen partidas en trozos aislados.
d) Figuras pequeñas e inclinadas, como cayéndose; aspecto deshumanizado o siniestro de las figuras; exceso
de rigidez en las posturas de las figuras; figuras excesivamente grandes, omnipotentes.
e) Omisión de rasgos del rostro, de cuello, de manos, de pies, etc.; Dibujo de personas con trajes acorazados
o con escudos y en actitud defensiva; separación de las figuras mediante líneas verticales o recuadros; dibujar
solamente la cabeza y el cuello de las figuras con expresión agresiva en la figura que representa al dibujante, una
de las figuras de espalda y andando en sentido contrario a la otra. Si coincide la figura que da la espalda y "huye"
con el sexo del dibujante, tiene distinto significado que si el dibujante está representado por la figura quieta.
f) Incremento excesivo en los detalles y en el orden de ejecución de las figuras. Este control obsesivo
puede tener un origen neurótico o psicótico. El índice de rigidez señala una u otra tendencia. La simetría, en el
sentido de una estricta bilateralidad, es también un signo patológico.
g) La imprevisión compulsiva e ilógica de algunos sujetos que se lanzan sobre el espacio gráfico sin ningún
sentido de las proporciones y luego les falta espacio para terminar el dibujo de las figuras las cuales aparecen
cortadas por la cabeza, los brazos o los pies.
h) Figuras que enseñan los dientes en forma amenazante; manos en forma de garfios o con dedos muy
puntiagudos.
i) Espacios abiertos en el contorno de las figuras; figuras grandes y vacías.-
SIGNOS INDICADORES DE PERTURBACIONES EMOCIONALES
Entendemos por perturbaciones emocionales, todo lo que de alguna manera traba o dificulta la regulación de las
cargas excesivas de energía psíquica impidiendo el desenvolvimiento normal del sujeto. El exceso de cargas
emocionales, produce, entre otros síntomas psicológicos: la angustia, la ansiedad, la inquietud, el temor, el
estrés, etc. cuando las sobrecargas emocionales eligen para su expansión el sistema nervioso neurovegetativo,
que controla la parte visceral del organismo.
Si eligen como descarga el sistema nervioso central, la energía sobrante, no regulada, encuentra su expansión a
través de la motricidad en forma de cólera, irritabilidad, brusquedad, agresividad, desadaptación, etc.
Son indicadores de perturbaciones emocionales, los siguientes signos:
• El sombreado en el cuello, la cara, las manos y extremidades.
• Zonas de las figuras emborronadas o ensuciadas (angustia-conflictos)
• Excesiva repetición de trazos en determinadas áreas.
• Omisiones de rasgos de la cara, cuello, manos y extremidades.
• Desarticulación excesiva de las partes de las figuras (cuello, manos, pies, etc.).
• Muchos retoques o rectificaciones en los hombros y en el contorno del rostro.
• Pérdida de equilibrio de las figuras (inclinadas, como cayéndose).
• Figuras excesivamente grandes o excesivamente pequeñas.
• Figuras pequeñas y a la izquierda. y abajo de la página.
• Figuras que se dan la espalda la una a la otra.
• Figuras colocadas en postura muy rígida.
• Figuras deshumanizadas o siniestras (monstruos, payasos, DFH en forma de palotes o de alambre)
• Figuras con expresión de pánico.
• Figuras con extremidades asimétricas o mal lateralizadas.
• Tachadura de figuras ya realizadas o de alguna de sus partes.
• Transparencias (se ve el cuerpo desnudo a través del vestido, o los órganos a través del cuerpo).
• Ojos con mirada fija y agresiva, con boca enseñando los dientes.
• Manos, dedos, pies, orejas, hombros, etc. excesivamente grandes.
• Ojos bizcos o sin pupilas. Alopecia (figuras sin pelo).
• Piernas y brazos muy juntos, pegados al cuerpo. etc.
En todos los casos, las interpretaciones se refuerzan si se detectan varios de estos signos a la vez. En todo caso,
si sólo se descubre alguno de los signos indicados, puede deducirse que se operan en el sujeto reacciones
disfóricas, ya sean esporádicas o permanentes. Según la intensidad del signo, estas reacciones, serán más o
menos perturbadoras del equilibrio del sujeto.
LOS SIGNOS DE INHIBICIÓN EN LOS DFH
La "inhibición" es un proceso psíquico, voluntario o reflejo, en el cual se origina la abstención, represión o
detención de impulsos, deseos o inclinaciones a instancias del Super-Yo, que puede ser más o menos rígido o
tiránico con los "impulsos reprimidos".
La inhibición supone un retardo o suspensión de una función o el freno de una excitación. Si aplicamos la
inhibición a las funciones psíquicas y a la afectividad, este freno, oclusión o represión, es un silencio impuesto a
los deseos o necesidades de expansión, que hace difícil el esfuerzo mental sostenido, el cual es frecuentemente
perturbado por la fuerza de lo reprimido.
La inhibición disminuye la actividad psicomotriz y voluntaria y suele producir fallos de memoria, de atención, de
asociación de ideas, etc. El sujeto que padece inhibiciones psíquicas importantes, se ve a veces reducido a la
impotencia en situaciones más o menos tensionales y estresantes, como pueden ser, por ejemplo, exámenes,
acusaciones inesperadas, hablar en público, etc. Las inhibiciones, suelen producirse a menudo como defensa
frente a ansiedades de tipo paranoide o depresivo. (Ver más detalles sobre este mecanismo psíquico en mi obra
"Diccionario").-
En general, los síntomas de inhibición en los DFH, son los siguientes:
· Figuras pequeñas o empequeñecidas colocadas a la izquierda y abajo del espacio disponible.
· Dibujos realizados con trazos débiles, sin energía, vacilantes.
· Brazos y piernas pegados al cuerpo. Expresión de rigidez en los movimientos.
· Cabeza cuadrada, con cabello tipo casquete y aspecto de robot.
· Cara sombreada o excesivo detalle en los rasgos faciales y poco en las manos.
Cuando en los DFH, las figuras aparecen "deshumanizadas", representadas por monstruos, robots, payasos o
personas ridiculizadas o caricaturescas, expresan disconformidad o desacuerdo del sujeto consigo mismo,
principalmente si la figura ridiculizada es la que protagoniza al propio Yo. Esta disyuntiva es un sentimiento de
devaluación, de disminución del concepto de sí mismo. El sujeto camina por el mundo con una autoimagen
negativa, que muchas veces condicionar sus fracasos por falta de confianza en sí mismo.
Cuando las figuras ridiculizadas no representan al propio Yo en los DFH, sino una manera de ver a los otros, el
sujeto descarga su frustración y su hostilidad sobre los demás. Puede tratarse, a veces, de sujetos delincuentes.
El delincuente, generalmente es un sujeto que se ha construido su moral a tenor del ambiente que ha vivido, no
siempre socialmente bueno.
En las grandes ciudades e incluso en las pequeñas, hay muchos niños que crecen desamparados, al margen de lo
que entendemos por "una vida normal". A muchos de estos niños, las condiciones desfavorables de su ambiente
los lanzan a la actividad antisocial. Otros, los menos, logran abrirse paso y alcanzan el camino del éxito, de la
gloria y el poder a base de perseverancia y de tenacidad y una vez integrados en la "sociedad normal", se
desenvuelven bien, pero no siempre logran eliminar sus recuerdos infantiles.
Cuando en las figuras aparecen trazos fragmentados (roturas en los contornos), miradas laterales, manos ocultas
o seccionadas y otros signos propios de la tendencia al engaño y a la sofisticación, bueno ser prevenirnos,
aunque no debemos arriesgar interpretaciones que no podamos comprobar por otros medios.
Ciertos individuos con tendencias compulsivas, tienen dificultad para acabar sus dibujos, repasan las diferentes
partes de las figuras una y otra vez, muchas veces ensuciando el dibujo y dejándolo peor que estaba
inicialmente. Esta búsqueda del perfeccionismo, nunca alcanzado, refleja un escrúpulo enfermizo, una especie de
tortura psíquica persistente, unida a un estado de inquietud y duda que produce en el sujeto el miedo a hacer
algo mal y a ser desvalorizado por ello.
Otros sujetos impulsivos e inestables, hacen y dejan los dibujos de cualquier manera, reflejando su falta de
concreción, de organización, de precisión y previsión. Entre estos últimos se encuentran algunos histéricos o
histeroides con tendencias esquizoides.
LAS TENDENCIAS DELICTIVAS
En cuanto a las tendencias delictivas de algunos desadaptados sociales, la tendencia al robo, es una de las más
estudiadas. Por ejemplo, la Dra. Koppitz señala como posibles tendencias al robo, los signos siguientes:
· Sombreado del cuello o de las manos.
· Omisión del cuerpo, de los brazos, de las manos y del cuello.
· Cabeza pequeña, manos grandes.
Todos estos signos reflejan la angustia de la culpabilidad y la búsqueda inconsciente del castigo. La cabeza
pequeña, en relación con el cuerpo, nos refleja, además, el complejo de inferioridad intelectual y la pobreza de
los mecanismos de control en la conducta[1]
EL SIMBOLISMO DEL LADO DERECHO E IZQUIERDO DE LAS FIGURAS
Si dividimos los DFH mediante una línea que separe las figuras en dos mitades o reas, veremos en la mayor
parte de casos, que una de las dos mitades es diferente de la otra, si el dibujo está de frente.
Una mitad puede ser diferente de la otra en su dimensión, presión, forma, nitidez del trazado, etc. hasta el
extremo, a veces, de convertirse en una "asimetría" o desproporción más o menos importante.
En general, todos los DFH acusan normalmente ligeras asimetrías entre la mitad derecha e izquierda de las
figuras. Sin embargo, en algunos casos, estas asimetrías o desproporciones son muy acusadas y sintomáticas.
Sin llegar a la total simetría, que seria un signo patológico, tiene que haber entre la parte izquierda y derecha de
las figuras cierta concordancia para que el sujeto muestre un equilibrio normal en sus funciones psíquicas y en su
comportamiento. Todo signo de desproporción o discordancia entre un hemisferio y otro, expresa la propensión,
más o menos acusada, a que escapen al control del sujeto, determinadas reacciones instintivas o emotivas.
1. LAS DISTORSIONES O ASIMETRÍAS EN LA MITAD IZQUIERDA .-
Se relacionan con el archivo histórico de la persona, con sus vivencias infantiles y los efectos de la educación, con
los recuerdos, con las motivaciones, las apetencias y necesidades de todo tipo. El lado izquierdo de las figuras es
el archivo donde el sujeto "guarda" toda la información secreta de sus impresiones positivas y negativas, sus
intenciones, sus esperanzas, sus resentimientos, sus emociones de amor y de odio, los impulsos reprimidos, los
inconfesables complejos de culpabilidad y las necesidades afectivas insatisfechas o contrariadas.
El sentido de las proporciones, de la belleza, de la perspectiva, de las formas, de los matices de claro-oscuro, los
contrastes de luz-sombra, las repercusiones viscerales y la dramatización de los afectos, corresponde al
hemisferio izquierdo de las figuras.
2. LAS DISTORSIONES O ASIMETRÍAS EN LA MITAD DERECHA .-
Así como el área izquierda de las figuras nos refleja el modo como registra, o ha registrado el sujeto, sus
experiencias en el decurso de la vida, la esfera de la derecha nos informa sobre el comportamiento exterior.
Las distorsiones en el hemisferio derecho afectan al tipo de comunicación social, al dinamismo realizador y a la
capacidad para apreciar el color y el movimiento y los diversos aspectos de la vida relacionados con la acción.
La mayor firmeza y amplitud del movimiento, el mejor cuidado y la mayor seguridad en el área derecha de las
figuras, estarán en concordancia con una actitud extravertida, sociable y comunicativa.
Por el contrario, si es el lado izquierdo de las figuras el mejor realizado, detallado y cuidado, la tendencia ser
introversiva.
Las distorsiones, desproporciones, roturas, retoques, sombreados y fallos en el lado derecho, especialmente en la
cara, manos y pies, afectan a la relación del sujeto con el exterior hasta llegar, según el tipo de anomalías, a una
desadaptación más o menos grave.
Las mismas anomalías y fallos anteriores vistos sobre el lado izquierdo de la cara, las manos, los pies, etc.
corresponderán a trastornos internos, a problemas, conflictos y luchas entre el Yo, el Ello y el Super Yo.
En resumen: El significado de la mitad derecha y de la mitad izquierda de las figuras, puede darnos algunas
orientaciones sobre la modalidad de las tendencias extraversivas o introversivas. Ahora bien, habrá que tener en
cuenta que cuando la mitad izquierda, por ejemplo, tiene un tamaño mayor o está más recargada que la mitad
derecha, el sujeto puede estar indicándonos un estado regresivo, es decir, la adopción de comportamientos, más
o menos duraderos, en el que se conduce como en otras etapas anteriores de su vida en las que tenia éxito o
encontraba apoyo y protección.
Cuando en los dibujos la mitad derecha es más grande, cuidada y más resuelta, podemos sospechar, a veces,
que por cualquier causa, el sujeto desea evadirse de su pasado y rinde culto al "ánimus", a sus tendencias viriles
y a su deseo de expansión, de comunicación, de relación con el exterior. Podría interpretarse también, como una
especie de "huida hacia delante" de un pasado que se intenta olvidar [2]
Hay que observar también, mientras el sujeto dibuja, si su figura se construye de izquierda a derecha
(movimiento progresivo natural) o de derecha a izquierda, en cuyo caso el dibujo es regresivo. En este caso
último habrá que comprobar si el sujeto es zurdo.
Si el sujeto es de predominio derecho, el movimiento de derecha a izquierda indica una fuerte tendencia
regresiva de la personalidad que puede tener consecuencias patológicas (Levy).
El psicofisiólogo francés Renato Zazzo, descubrió en sus investigaciones que los sujetos con predominio del
hemisferio izquierdo del cerebro y, por tanto, con mayor destreza en la mano derecha, al dibujar las figuras de
perfil, solían hacer el rostro mirando hacia la izquierda. Por el contrario, los zurdos, en quienes dominaba el
hemisferio derecho, y una mayor destreza en la mano izquierda, dibujaban las figuras mirando hacia la derecha.
Este curioso detalle, lo hemos podido comprobar en algún caso, aunque también los sujetos no zurdos, suelen
dibujar figuras mirando hacia la derecha.