Manifiesto Por Una Literatura Mundo
Manifiesto Por Una Literatura Mundo
PRESENTACIÓN
Francisco Aiello
* Francisco Aiello es Profesor y Licenciado en Letras, títulos que obtuvo en la Universidad Nacional de Mar del Plata, donde
actualmente lleva adelante sus estudios doctorales en el marco de una beca de postgrado del Conicet, bajo la dirección de la
Dra. Aymará de Llano. Su proyecto aborda la narrativa contemporánea del Caribe de expresión francesa.
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quienes se les pedía doctamente que se reciclaran en lingüistas. Como estos textos ya no
remitían desde entonces más que a otros textos en juego de combinaciones sin fin, podía
llegar el tiempo en que el autor mismo de hecho se viera evacuado, y con él la idea misma de
creación, para ceder todo el lugar a los comentadores, a los exégetas. En lugar de frotarse
con el mundo para captar su respiración y las energías vitales, la novela en suma solamente
debía observarse escribir.
Que los escritores hayan podido sobrevivir en semejante atmósfera intelectual es de una
naturaleza que nos vuelve optimistas sobre las capacidades de resistencia de la novela a todo
lo que pretende negarla o someterla…
Este deseo nuevo de reencontrar las vías del mundo, este regreso a las potencias de
incandescencia de la literatura, esta urgencia sentida de una “literatura-mundo”, podemos
fecharlos: son concomitantes del derrumbamiento de las grandes ideologías bajo las duras
sentencias de los golpes precisamente… del sujeto, del sentido, de la Historia, regresando a
la escena del mundo: de la efervescencia de los movimientos antitotalitarios, al Oeste como
al Este, que pronto derrumbarían el muro de Berlín.
Un regreso, hay que reconocerlo, por vías oblicuas, de senderos vagabundos que al mismo
tiempo, hay que decirlo, ¡cuán fuertemente prohibidos estaban! Como si, ya rotas las cadenas,
hiciera falta que cada uno volviera a aprender a caminar. Primero con ganas de probar el polvo
de las rutas, el escalofrío del afuera, al cruce de miradas con desconocidos. Los relatos de
estos sorprendentes viajeros, aparecidos a mediados de los años 70, habrían sido los suntuosos
retratos de entrada del mundo en la ficción. Otros, preocupados por decir el mundo donde
vivían, como antaño Raymond Chandler o Dashiell Hammett habían dicho la ciudad americana,
se volcaban, siguiendo a Jean-Patrick Manchette, hacia la novela negra. Otros más recurrían
al pastiche de la novela popular, de la novela policial, de la novela de aventuras, modo hábil o
prudente de reencontrar el relato jugando con astucia con “lo prohibido de la novela”. Otros
más, contadores de historias, apostaban a la historieta, en compañía de Hugo Pratt, de
Moebius y de algunos otros. Y las miradas se volvían nuevamente hacia las literaturas
“francófonas”, particularmente caribeñas, como si, lejos de los modelos franceses escleróticos,
se afirmara allí, heredera de Saint-John Perse y de Césaire, una efervescencia novelesca y
poética cuyo secreto parecía haberse perdido en otras partes. Y esto sucedía, a pesar de la
estrechez en la mirada de un medio literario que sólo reconocía escuchar algunos pigmentos
nuevos, palabras antiguas o créoles, tan pintorescas, ¿no?, propias a reavivar una bazofia
vuelta demasiado desabrida. 1976-1977: las vías retorcidas de un regreso a la ficción.
Al mismo tiempo, un viento nuevo se alzaba más allá de la Mancha, que imponía la
evidencia de una literatura nueva en lengua inglesa, singularmente acordada al mundo naciente.
En una Inglaterra entregada a la tercera generación de novelas woolfianas –es decir, que el
aire que circulaba allí era impalpable–, jóvenes transgresores se volvían hacia el vasto mundo,
para respirar un poco más en grande. Bruce Chatwin partía a la Patagonia y su relato tomaba
los aires de manifiesto para una generación de travel writers. (“Aplico a lo real las técnicas de
narración de la novela, para restituir la dimensión novelesca de lo real”). Después se afirmaban,
en un impresionante desorden, novelas ruidosas, coloridas, mestizadas, que decían, con una
fuerza rara y palabras nuevas, el rumor de esas metrópolis exponenciales donde se tropezaban,
se removían, se mezclaban las culturas de todos los continentes. En el corazón de esta
efervescencia, Kazuo Ishiguro, Ben Okri, Hanif Kureishi, Michael Ondaatje y Salman Rushdie.
Éste exploraba con agudeza el surgimiento de lo que él llamaba “los hombres traducidos”:
aquéllos, nacidos en Inglaterra, ya no vivían en la nostalgia de un país de origen perdido para
siempre, pero sintiéndose entre dos mundos, en una posición ambigua, intentaban como
fuera hacer de este telescopiaje el esbozo de un mundo nuevo. Y se trataba de la primera vez
que una generación de escritores surgidos de la inmigración, en lugar de aferrarse a una
cultura de adopción, buscaban hacer obra a partir de la constatación de su identidad plural,
en el territorio ambiguo y movedizo de esta fricción. En esto, subrayaba Carlos Fuentes, ellos
eran menos los productos de la descolonización que los anunciadores del siglo XXI.
¿Cuántos escritores de lengua francesa, capturados ellos también entre dos o varias
culturas, se han interrogado entonces sobre esta extraña disparidad que los relegaba a los
márgenes, ellos “francófonos”, variante exótica apenas tolerada, mientras que los hijos del
ex-imperio británico tomaban, con toda legitimidad, posesión de las letras inglesas? ¿Hacía
falta dar por adquirida alguna degeneración congénita de los herederos del imperio colonial
francés en comparación con aquellos del imperio británico? ¿O bien reconocer que el problema
concernía al medio literario mismo, a su extraña arte poética que se tuerce como un derviche
girador sobre sí mismo, y a esta visión de una francofonía sobre la cual una Francia madre de
las artes, de las armas y de las leyes continuaba dispensando sus luces, como benefactora
universal, preocupada por aportar la civilización a los pueblos que vivían en las tinieblas? Los
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escritores antillanos, haitianos, africanos que se consolidaban entonces no tenían nada que
envidiar a sus homólogos de lengua inglesa, ni el concepto de “créolisation” que entonces los
reunía, y a través del cual ellos afirmaban su singularidad, pues había que estar decididamente
sordo o ciego, no buscar en otros el eco de uno mismo, para no comprender que ya se trataba
nada menos que de una autonomización de la lengua.
Seamos claros: la emergencia de una literatura-mundo en lengua francesa
conscientemente afirmada, abierta hacia el mundo, transnacional, firma el acta de deceso de
la francofonía. Nadie habla el francófono, ni escribe en francófono. La francofonía resulta luz
de una estrella muerta. ¿Cómo podría el mundo sentirse concernido por la lengua de un país
virtual? Ahora bien, es el mundo quien ha sido invitado al banquete de los premios de otoño.
Por eso comprendemos que los tiempos están preparados para esta revolución.
Podría haber llegado más temprano. ¿Cómo se ha podido ignorar durante décadas a un
Nicolas Bouvier y su tan bien denominado Uso del mundo? Porque el mundo, entonces, se
encontraba prohibido para una estadía. ¿Cómo ha sido posible no reconocer en Réjean
Ducharme a uno de los grandes autores contemporáneos, cuyo L’Hiver de force, desde 1970,
impulsado por una extraordinaria respiración poética, penetraba todo lo que se ha podido
escribir desde entonces sobre la sociedad de consumo y las tonterías libertarias? Porque se
miraba entonces de muy alto la “Belle Province”, no se esperaba de ella más que su acento
sabroso y las palabras guardadas en los perfumes de la vieja Francia. Y se podría agregar a
los escritores africanos, o antillanos, retenidos paralelamente en los márgenes: ¿cómo
sorprenderse cuando el concepto de créolisation se encuentra reducido a su contrario,
confundido con un slogan de United Colors of Benetton? ¿Cómo sorprenderse si alguien se
obstina en postular un vínculo carnal exclusivo entre la nación y la lengua que expresaba su
genio singular, pues en rigor la idea de “francofonía” se da entonces como el último avatar del
colonialismo? Lo que ratifican estos premios de otoño es la constante inversa: que el pacto
colonial se encuentra fracturado, que la lengua expandida se vuelve asunto de todos, y que,
aferrándose a ella firmemente, se terminarán los tiempos del desprecio y de la suficiencia. Fin
de la “francofonía” y nacimiento de una literatura-mundo en francés: ésa es la apuesta, por
poco que los escritores se apropien de ella.
Literatura-mundo porque, evidentemente, múltiples y diversas son hoy las literaturas de
lengua francesa del mundo, las cuales conforman un vasto conjunto cuyas ramificaciones
enlazan varios continentes. Pero literatura-mundo, también, porque en todas partes ellas nos
dicen el mundo que emerge delante de nosotros y haciendo esto reencuentran tras décadas
de “prohibición de ficción” lo que desde siempre ha sido el asunto de los artistas, los novelistas,
los creadores: la tarea de dar voz y rostro a lo desconocido del mundo y a lo desconocido de
nosotros. En fin, si percibimos en todas partes esta efervescencia creativa, es que algo
incluso en Francia se ha puesto en movimiento, donde la joven generación, despojada de la
era de la sospecha, se apropia sin complejo de los ingredientes de la ficción para abrir nuevas
vías novelescas. De manera que el tiempo nos parece vuelto de un renacimiento, de un
diálogo en un vasto conjunto polifónico, sin preocupación de no se sabe qué combate por o
contra la preeminencia de tal o cual lengua de cualquier “imperialismo cultural”. El centro
relegado al medio de otros centros consiste en la formación de una constelación a la que
asistimos, donde la lengua liberada de su pacto exclusivo con la nación, libre en lo sucesivo
de todo poder más que aquel de la poesía y del imaginario, no tendrá más fronteras que las
del espíritu.
Muriel Barbery, Tahar Ben Jelloun, Alain Borer, Roland Brival, Maryse Condé, Didier
Daeninckx, Ananda Devi, Alain Dugrand, Edouard Glissant, Jacques Godbout, Nancy
Huston, Koffi Kwahulé, Dany Laferrière, Gilles Lapouge, Jean-Marie Laclavetine,
Michel Layaz, Michel Le Bris, JMG Le Clézio, Yvon Le Men, Amin Maalouf, Alain
Mabanckou, Anna Moï, Wajdi Mouawad, Nimrod, Wilfried N’Sondé, Esther Orner,
Erik Orsenna, Benoît Peeters, Patrick Rambaud, Gisèle Pineau, Jean-Claude Pirotte,
Grégoire Polet, Patrick Raynal, Jean-Luc V. Raharimanana, Jean Rouaud, Boualem
Sansal, Dai Sitje, Brina Svit, Lyonel Trouillot, Anne Vallaeys, Jean Vautrin, André
Velter, Gary Victor, Abdourahman A. Waberi.
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El volumen Pour une littérature-monde está a través de los trabajos de los seis escritores,
conformado por ensayos de 27 escritores de recuperando aquellas ideas que pueden
diversos puntos del planeta que se expresan aportar una perspectiva valiosa para la
en francés, quienes se reunieron (edi- consideración de estas literaturas en el vasto
torialmente) con el propósito de cuestionar la conjunto de literaturas latinoamericanas.
centralidad de Francia rechazando la noción El ensayo de Maryse Condé, “Liaison
de “francofonía”.1 La propuesta de esta nota dangereuse” (“Relación peligrosa”), comienza
consiste en recuperar las ideas de los recordando su provocativa frase expresada por
escritores caribeños que participan en esta primera vez en un reportaje concedido al
obra, aún no traducida al español, para que diario francés Le Monde. Escribe Condé: “Me
sean consideradas en una posible discusión gusta repetir que no escribo ni en francés ni
sobre la literatura producida en la región. en créole, sino en Maryse Condé” (205).
Si bien la noción de literatura-mundo Enseguida reconoce que no ha sido sufi-
funciona como punto de partida en estos cientemente clara sobre esta declaración y,
ensayos, cabe destacar que no presentan una entonces, propone una reflexión histórica y
posición unificada, dado que cada escritor autobiográfica que pone en primer plano la
plantea su perspectiva a partir de contextos tensión entre ambas lenguas.
sociales, políticos y económicos disímiles. En primer lugar, destaca que la literatura
Así, la condición de “caribeño” podría ponerse francófona del Caribe emergió después de un
en duda en el caso de Fabienne Kanor y de largo silencio. Los nativos estaban obligados
Dany Laferrière. La primera es una escritora a expresarse de acuerdo con modelos
de origen martiniqueño nacida en Francia, por extranjeros, los cuales estaban representados
lo que –según ella misma explica– no se ha por viajeros y misioneros, cuyos textos eran
enfrentado al conflicto entre el francés y el los únicos que cobraban peso. Ante este
créole. Laferrière, en cambio, nació en Haití panorama, Condé concede al movimiento de
en 1953 y vivió allí hasta 1976, cuando se la Négritude –aunque con ciertos reparos– el
trasladó a la provincia de Québec, donde comienzo de exploración y reapropiación del
comenzó su carrera como novelista. Sin ser antillano.
embargo, sostenemos la pertinencia de Para reforzar lo expuesto, la escritora
incluirlos en la serie de literatura caribeña de sostiene que los antillanos nunca dejaron de
expresión francesa, aunque estos diferentes perder su lengua. La reunión de esclavos
contextos de producción deben ser tenidos africanos que hablaban distintas lenguas
en cuenta a fin de advertir la particularidad de implicó para ellos el encierro en el silencio.
sus respectivas propuestas estéticas. El créole les permitió la comunicación, aunque
En oposición a ellos, la cuestión de la esta lengua fue excluida por la escuela
lengua créole en tensión permanente con el republicana a fines del siglo XIX. Por este
francés es abordada por los demás escritores: motivo, la escritora exhibe admiración por los
Maryse Condé, Édouard Glissant, Lyonel esclavos, quienes fueron capaces de forjar
Trouillot y Gary Victor. Por su lado, estos dos una religión, una música y una lengua “que
últimos –ambos nacidos y residentes en va a vehiculizar una rica literatura oral, siempre
Haití– presentan varios puntos en común, los viva” (206).
cuales se vinculan directamente con las Tras unos años en África, donde inicia su
condiciones socio-económicas en que llevan carrera literaria con Heremakhonon (1976),
adelante su tarea literaria. Ponen especial regresa a la Guadalupe, que ofrece una
énfasis en el problema de las asimetrías que imagen sumamente diferente de la que
trasuntan los distintos países donde se habla conservaba la memoria de Condé, a causa
francés. Asimismo, coinciden en la necesidad de la modernización. Poco después de su
de superar el enfrentamiento entre lo universal arribo, la escritora acudió a una radio
y lo local, en miras de un nuevo recono- independentista –para informar sobre la visita
cimiento de la literatura de Haití. de una escritora afro-americana–, donde optó
Estos puntos se verán desarrollados por hablar francés en lugar de lo que ella
cuando nos detengamos en cada ensayo. considera un mal créole. Esta elección
Emprendemos entonces el recorrido propuesto despertó un fuerte rechazo entre la audiencia,
1
Todas las citas de este trabajo fueron extraídas de: Le Bris, Michel y Rouad, Jean (eds.) (2007). Pour une littérature-monde.
París: Gallimard. Indicamos entre paréntesis las páginas de donde fueron extraídas las citas, cuya traducción al español es
nuestra.
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lo cual lleva a una observación: “La guerra los problemas políticos deben ser resueltos
entre el créole y el francés no estaba en cada espacio concreto, es necesario
terminada, yo lo comprendía.” (212) contar con una concepción más amplia que
Condé hace alusión a Éloge de la créolité, permita las relaciones de los distintos pueblos
conferencia pronunciada en 1989 por los en una “totalidad-mundo”. En esta forma de
escritores de Martinica Jean Bernabé, Patrick observar lo particular y lo general encuentra
Chamoiseau y Raphaël Confiant, la cual la Glissant la relación fundamental entre poesía
obligó a pensar acerca de su relación con el y política. Concluye: “dicho de otra manera,
francés. Al respecto, sostiene que se trata no hay poesía que no sea política y no existe
de una herencia familiar, una imposición de poesía política en sí” (78).
padres convencidos de que ofrecían el mejor A partir de esta idea central en su
capital simbólico para la existencia. El concepción de la poesía, Glissant establece
francés viene acompañado de un sentimiento tres dimensiones que son importantes en ella:
de culpa, que no fue superado hasta la el paisaje, el tiempo y el lenguaje. Respecto
aparición de Victoire, les saveurs et les mots. del primero, pone el acento sobre el vínculo
Agrega Condé: “No obstante, esos días en entre colonizados y colonizadores, en tanto
que hice las paces con el francés fueron felices las restricciones a la libertad pueden instalar
ya que inventarié un tesoro que, sin saberlo, barreras (la desposesión y la explotación)
poseía” (213). ante el paisaje, las cuales dan lugar a una
Otro motivo por el que Condé ha sido relación limitada. De allí que liberar la relación
criticada es su residencia en Estados Unidos con el paisaje mediante el acto poético es
para enseñar literatura en la universidad de hacer una obra de liberación. La dimensión
Berkeley. Ella aduce que, al momento de del tiempo, por su lado, es abordada desde
recibir la propuesta, se encontraba en la perspectiva de la memoria histórica de la
dificultades materiales por falta de empleo y que se priva al colonizado. Finalmente, la
escasos derechos de autor. Además, la tercera dimensión es la del lenguaje, lo cual
narradora señala que habitar ese país –donde se asocia con la formación de los lenguajes
vive mucha gente que critica el sistema– no créoles. Glissant subraya la dificultad que
significa estar de acuerdo con el capitalismo. supuso la comprensión de estos lenguajes,
En la universidad estadounidense, Condé cuyo interés principal reside en su condición
advierte la vitalidad de las literaturas de “lenguajes de lenguajes” y no de lenguajes
contemporáneas escritas en francés en originales.
distintos continentes. Pero también observó Las reflexiones de Glissant avanzan en torno
el recelo que despierta la lengua: “El francés de un modo de concebir al poeta de acuerdo
que era mío erigía una barrera casi con su perspectiva sobre la poesía. En primer
inquebrantable entre los americanos y yo, lugar, partiendo de la constatación de que la
incluso los afro-americanos, que yo llamé al función dominante no es asignada a una
principio ‘hermanos y hermanas’. Ellos no me lengua (el francés es dominado respecto del
consideraban una de los suyos” (214). Así, inglés en Canadá y dominante respecto del
sentencia que la raza es un significante que créole en Martinica), sostiene que el rol del
no significa nada, salvo que se apoye en una poeta es “preservar la agitación y el ardor de
religión, una historia y una lengua. Estas las lenguas” (82), lo cual contribuye a evitar
reflexiones son las que permiten a Maryse su transformación en código como le ocurrirá
Condé retomar la frase del principio para al anglo-americano si se vuelve la lengua
precisar que escribir en Maryse Condé supone universal. En segundo lugar, sostiene que el
el deseo de conservar el tesoro de la lengua poeta “posee una clarividencia, ya que es el
francesa para ella misma, sin compartirlo y único que revincula en profundidad poesía y
sin tener en cuenta el uso que hayan hecho o política” (84). Agrega una observación: existen
vayan a hacer de esa lengua otros escritores. los poetas militantes que copian el mundo,
Pasando a la entrevista con Édouard mientras que lo fundamental en el arte es el
Glissant, ésta abre con una consideración momento en que se abandona lo literal y “se
acerca del vínculo entre poesía y política. intenta ver lo que está en el fondo, aquello
Plantea que el objeto de la poesía es el que sólo el poeta pueda ver”. Claro que esta
mundo: en su devenir, en sus efectos, en sus idea del poeta –según Glissant se apresura a
aspectos oscuros, en sus formas deseadas aclarar– no se limita a quienes escriben
de ingreso a él. En estrecha relación, señala poemas, sino que apunta a aquellos que
que para él la referencia más elevada de la advierten el verdadero vínculo entre poética y
política ha sido también el mundo, entendido política.
como lugar de encuentro, de choque de Por su lado, la colaboración del haitiano
culturas, de humanidades, siendo el Dany Laferrière se titula “Je voyage en
colonialismo el encuentro fundamental. Si bien français” (“Viajo en francés”). El ensayo está
FRANCOFONÍA/LITERATURA MUNDO: NUEVAS PERSPECTIVAS PARA LA LITERATURA CARIBEÑA 101
construido a partir del montaje de escenas haitianos en esa ciudad está destinada a
–podríamos decir postales– que transcurren en ayudar económicamente a los familiares
ciudades sumamente diferentes, mediante las residentes en las Antillas. Para cerrar esta
cuales construye su imagen de escritor escena, comenta la lectura de unos versos
internacional, aunque la imagen más de Léon Laleau (escritor haitiano, 1892-1979)
significativa que brinda de él mismo es que abordan el conflicto de expresar con
especialmente la de escritor profesional: “Por palabras francesas el corazón de Senegal.
el hecho de haber escrito algunas novelas, hace Concluye Laferrière: “Las palabras no son más
casi veinte años que viajo gratis. Mis gastos de Francia que de Haití. Y el corazón no tiene
son pagos y al final me agradecen por haber un lugar de origen” (92).
ido. Es todo con lo que siempre soñé” (100). Lyonel Touillot (nacido en 1956) es un
Una de las escenas transcurre en Dublín escritor haitiano que reside en la isla, lo cual
donde, por intermedio de un profesor de supone una posición completamente diferente
literatura quebequense, conoce a un grupo respecto de aquella desde donde escribe Dany
de estudiantes que se ocupan de un grupo Laferrière. Esto incide claramente en sus
de escritores de Canadá entre quienes está reflexiones que elabora en el trabajo “Langues,
incluido el propio Laferrière. El texto no brinda voyages et archipels” (“Lenguas, viajes y
ningún comentario sobre esta cuestión, archipiélagos”).
aunque plantea sin duda el problema de las En primer lugar, caracteriza los primeros
literaturas nacionales y la complejidad crítica pasos de la literatura haitiana como un vano
que supone decidir la inserción de un escritor intento de igualar modelos franceses para
migrante en una o en otra. poder ocupar un lugar en la biblioteca colonial,
Esta posición privilegiada en el campo bajo la tutela de colonos que impartían una
cultural y en el mercado explica las breves lección clara: la literatura tenía una lengua y
observaciones con que abre el texto. Allí un centro. De esto se desprendía una división
asegura que, tras haber comentado sobre el tajante: la literatura humano o franco-francesa
hecho de que el francés no es su lengua que hablaba de lo universal y la franco-haitiana
materna, encuentra en esa postura un sesgo que hablaba de lo local. Para refutar esta
bastante teórico y hasta ridículo. Reconoce postura, Trouillot señala que fue necesaria la
que el francés se ha infiltrado en sus neuronas, denuncia del racismo y la condescendencia,
lo cual no habría sido aceptado anteriormente lo que llevó a aceptar que no existe un
por temor a descubrir en sí mismo al referente más universal que otro.
colonizado, aunque ahora prefiera pensar en Según el escritor, la lengua francesa está
el colonizado como “aquel que no se ve ni se viva actualmente en tanto herramienta de uso
escucha. Se alimenta de mentiras. Su vida de muchos escritores no franceses. Para
es una ficción” (87). Así llega a esta posición ampliar esta sentencia, Trouillot parte de una
conciliadora con la lengua francesa. valoración rotunda sobre la colonia de Francia:
Es interesante observar que la ciudad de “la colonización fue un crimen y los crímenes
Nueva York es el espacio donde transcurren no tienen un costado bueno” (199). Sin duda
dos escenas presentadas contiguamente, esta postura entra en abierta polémica con el
aunque ella no aparece en el encabezado de actual presidente francés Nicolás Sarkozy,
ninguna. Prefiere, en cambo, titularlas quien presentara como Ministro del Interior
“Manhattan” y “Brooklyn”, de acuerdo con su un decreto para que la colonización ingresara
postura que rehúye a la uniformidad de la a los contenidos escolares en su “papel
cultura. La primera le sirve para insistir en su positivo” (ver Katatay N° 3/4). Además de su
condición de escritor reconocido inter- rasgo criminal, la colonia implica un conjunto
nacionalmente. Un llamado telefónico lo de cambios profundos en muchos pueblos,
sorprende en una tarea privada: entre los que se encuentran los elementos
culturales, siendo la lengua francesa uno de
Es una lectora de Manhattan que me invita a ellos. Todos estos elementos culturales
compartir sus pastas frescas. He aquí una “forman parte del patrimonio de las víctimas y
buena razón para escribir libros. Se puede no tienen valor propio” (199). En cambio, su
comer gratis en todas partes del mundo, al valor depende del uso que se haga de ellos:
menos en los países donde uno está traducido puede haber un uso negativo del francés
(91). (como ocurre entre la élite litoraleña y el capital
económico, que han perpetuado el crimen) o
En cambio, la segunda aborda, desde una bien un uso positivo (puesto que la lengua
anécdota personal, la cuestión de la diáspora, puede traer la reivindicación y la revuelta del
precisando que para los caribeños Brooklyn mundo).
es la forma de designar a Nueva York. Explica A continuación, Trouillot señala que la
que una buena parte de los ingresos de los lengua francesa es utilizada por millones de
102 KATATAY Querellas
Se ofrecen dos traducciones: la primera, del Two translations are offered: first, that of the
manifiesto firmado por 44 escritores de “Manifesto” signed by 44 writers of French
expresión francesa residentes en diversos expression residing in various locations around
puntos del planeta, quienes se proponen discutir the world who aim at discussing the notion of
la noción de “francofonía” para sustituirla por la “francophonie” in order to replace it by that of
de “literatura-mundo”; la segunda, de la carta “world-literature”; second, that of the open letter
abierta del Secretario General de la written by the General Secretary of the
Organización Internacional de la Francofonía en International Organization of the Francophonie
respuesta al manifiesto. También se presenta as a response to the Manifesto. A review article
una nota de lectura que recupera los ensayos is also presented which centers on those essays
de escritores caribeños que participaron en el written by Caribbean writers participating in the
volumen Pour une littérature-monde. volume Pour une littérature-monde.
Palabras clave: Francofonía – literatura-mundo Key words: Francophonie – world-literature –
– Caribe – Manifiesto/polémica. Caribbean – Manifesto/ polemic.