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Teoría y Procesos de Representaciones Mentales

El documento trata sobre las representaciones mentales. Explica que son formas simbólicas de dar cuenta de algo real en su ausencia, organizadas en estructuras que permiten darle sentido al entorno. También describe que se construyen a partir del contexto representacional y la cultura, no de forma aislada. Finalmente, resume que las representaciones se forman a través de experiencias directas e indirectas y se expresan de forma simbólica.

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Teoría y Procesos de Representaciones Mentales

El documento trata sobre las representaciones mentales. Explica que son formas simbólicas de dar cuenta de algo real en su ausencia, organizadas en estructuras que permiten darle sentido al entorno. También describe que se construyen a partir del contexto representacional y la cultura, no de forma aislada. Finalmente, resume que las representaciones se forman a través de experiencias directas e indirectas y se expresan de forma simbólica.

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REPRESENTACIONES MENTALES

Victor Manuel Valencia


María Camila Rodríguez

MANIZALES
2020
REPRESENTACIONES MENTALES

Representaciones mentales se entienden como aquella forma material o simbólica de dar


cuenta de algo real en su ausencia, están organizadas en estructuras que permiten darle
sentido al entorno.

Sin embargo no es posible construir representaciones puras y aisladas, sino que se


construyen a partir de un contexto representacional delimitado por la actuación cognitiva,
constituida por una serie de interacciones aprendidas del ordenamiento de la realidad, que
la tradición cultural de cada grupo social ha llevado a cabo y que por lo tanto es histórica y
dependerá de lo que también privilegie el contexto en el que el sujeto se desarrolle.

De otro lado las representaciones de los conceptos se constituyen en atributos de carácter


abstracto, que se forman a través de las experiencias directas, de procesos hipotéticos y de
comprobación, y se expresan de manera simbólica. Por ello es necesario comprender los
procesos de construcción representacional.

TEORIA DE LA REPRESENTACION

Podemos partir de la definición de Representación según la cual la representación es la


imagen o concepto en el que se hace presente a la conciencia un objeto interior o exterior.
Esta definición nos conduce, al marco de lo mental, es decir, una representación es de
carácter mental, porque es imagen en la mente o concepto que opera en la mente. Por ello,
debemos recurrir, a la ciencia o disciplina que ha estudiado el problema de la mente y de las
representaciones mentales. Esta es la psicología y específicamente, la Psicología Cognitiva.
En efecto, la representación es uno de los conceptos fundamentales de los estudios sobre
funcionamiento de la mente, desde la psicología cognitiva y que permite explicar el
aprendizaje de manera diferente entendido desde la psicología conductista. Esto, porque
hoy se puede reconocer que el aprendizaje no sólo es un problema de adquisición de
hábitos y conductas, sino, más allá de eso, es todo un trabajo mental en el que se van
elaborando conceptos y representaciones. Así, encontramos que el aprendizaje, para la
psicología cognitiva, no sólo es cuestión de comportamiento y conductas, sino también de
procesos mentales, desde la epistemología Genética de Piaget (1961), de acciones mentales.
Desde la Psicología Genética, quien inició los trabajos sobre la representación fue el
biólogo y epistemólogo suizo Jean Piaget, quien estaba interesado en describir el desarrollo
de los procesos representacionales y del conocimiento en los seres humanos. En este
sentido, los estudios de Piaget se convierten en descripciones genéticas de los procesos del
desarrollo mental. Piaget (1961) sugiere que la representación empieza cuando hay una
diferenciación y una coordinación simultánea entre significantes y significados. Las
primeras diferenciaciones están determinadas por la imitación y las imágenes mentales que
provocarán la 36 acomodación a objetos externos. A partir de estas primeras
diferenciaciones, la mente se irá desarrollando y complejizando en sus funciones. Así, el
conocimiento, para Piaget, será una construcción continua y compleja a partir de las
representaciones que el niño va elaborando, en primer lugar del mundo y, luego, de sus
propias representaciones mentales. la mente se irá desarrollando y complejizando en sus
funciones. Así, el conocimiento, para Piaget, será una construcción continua y compleja a
partir de las representaciones que el niño va elaborando, en primer lugar del mundo y,
luego, de sus propias representaciones mentales.. Cuando se analiza la procedencia de esta
función organizativa, y según los orígenes que se admitan, empiezan a plantearse
diferenciaciones. La organización podría ser a-priori, como la del sujeto kantiano, podría
ser innatamente establecida como las formas asociadas al lenguaje del sujeto fodoriano,
podría ser construida en interacción dialéctica entre el sujeto y el objeto, como en el caso de
la epistemología genética y de la escuela socio-histórica, podría ser adquirida como en el
caso ausbeliano, o funcional como en la propuesta de Johnson-Laird, o evolutiva como el
caso de Josef Perner. En todos los casos es el sujeto quien elabora las representaciones y las
entidades mentales y son estas representaciones las que determinan las formas de actividad
subjetiva, es decir que la conducta está regulada y regida por ellas y no por el ambiente
externo. En general, se admite que todo el paradigma cognitivo se caracteriza por otorgar
cierta preponderancia al sujeto en el acto del conocimiento y se inserta en la tradición
racionalista. Lo que varía considerablemente desde las posiciones más cercanas al
procesamiento de la información de base asociacionista, hasta posiciones más
constructivitas, cuyo fundamento es el concepto de actividad. Una cosa es procesar
información y otra muy diferente construir significados, las informaciones se miden en
términos de probabilidad matemática, los significados necesitan de una mente que los
interprete. Los significados se constituyen a partir de intentos de transformar la realidad, las
informaciones simplemente la reproducen.

NIVELES DE REPRESENTACION.
Pozo (2003) propone cuatro rasgos que permiten caracterizar los sistemas externos de
representación los cuales enuncia de manera general: 1 “Los sistemas externos de
representación existen como objetos independientes del contexto en que fueron
producidos”. 2 “Las representaciones externas se basan en un soporte material que les
proporciona cierta permanencia”. 3 “La mayoría de los sistemas de memoria externa se
despliegan en el espacio y no en el tiempo, es decir son sistemas de notación gráfica”. 4
“La memoria cultural externa requiere de sistemas de representación con una organización
tanto sintáctica como semántica”. Más allá de la psicología 40 cognitiva tradicional, Perner
(1991) y Leslie (1987), en su teoría de la psicología del sentido común, consideran que lo
importante es analizar la manera como la mente se relaciona con lo que representa y no
tanto el análisis de las diferencias internas sobre el modo en que la información se
almacena en la mente. Para ello, introducen el término de estados mentales (pensar, saber,
recordar) y explican que es con base en dichos estados como la mente se conecta con el
mundo que representa.

PROCESO DE CONSTRUCCION DE UNA REPRESENTACION

Los seres humanos construyen representaciones mentales sobre el entorno que los rodea,
sobre sí mismos, sobre la sociedad y sobre la naturaleza en la cual se constituyen como
personas. Estas representaciones se organizan en estructuras conceptuales, procedimentales
y actitudinales para darle sentido a la interioridad y exterioridad de su entorno, con miras al
dominio, la intervención, el control y la transformación del mismo. Es este ordenamiento el
que posibilita cualquier tipo de experiencia, como una de las maneras de actuar
intencionalmente.

Si bien se parte de esta posición frente a las representaciones, estas no tienen una única
manera de ser abordadas y como otros procesos en psicología cognitiva son explicadas
desde diferentes perspectivas teóricas. Para este caso se retomarán dos, la cognitiva y la
social, para concluir posteriormente en una perspectiva integradora que si bien reconoce el
carácter cognitivo de su formación, también da cuenta del contexto social en el que dicha
construcción se elabora.

La primera de ellas es la psicología cognitiva de enfoque analógico cuyo núcleo teórico está
en la distinción entre lo que es el contenido y el formato de las representaciones. El
contenido hace referencia a los aspectos semánticos o referenciales de la información y el
formato se refiere al código simbólico que reviste dicha información. Este enfoque adopta
un lenguaje que permite analizar el formato de las representaciones (proposiciones,
imágenes) y su sintaxis (relaciones que se establecen entre ellas).

La prioridad es el formato de las representaciones, reduciéndose a un problema de


simbolización. Una vez cifrada la información, esta colección de símbolos adquirirán su
significado en correspondencia con el mundo objetivamente construido. Se tratará de
representaciones internas de la realidad externa, entendidas así, la mente es un espejo de la
naturaleza y en consecuencia, las representaciones son un espejo de la lógica del mundo
externo.

Desde estos presupuestos sobre la manipulación de símbolos abstractos y su


correspondencia con la realidad objetiva, no es posible comprender cómo los seres
humanos construyen representaciones diferentes sobre un mismo fenómeno, ni qué sentido
tienen las interacciones que establece socialmente. Como afirma Lakoff no existe una
correspondencia uno a uno entre el símbolo y su referente, ya que el mismo referente podría
ir asociado a símbolos distintos de una situación a otra.
Frente a estas críticas se elabora una nueva tesis, que si bien parte de los supuestos
mencionados, los trasciende teniendo en cuenta el contexto. En este marco se aborda la
formación de las representaciones desde dos niveles: en un nivel primario las
representaciones se forman en una conexión estrecha y de gran fiabilidad con el mundo
representado, por ello lo que determina la representación primaria es la realidad percibida.

Una vez formadas las representaciones a través del contacto con lo representado, pueden
conformarse las representaciones secundarias, ya que las representaciones del mundo
también representan lo que podría ser. Es así como una imagen o situación puede tener
diferentes interpretaciones. De esta manera las representaciones secundarias son
voluntariamente separadas de la realidad y constituyen el fundamento de la capacidad para
considerar el pasado, el posible futuro e incluso lo que no existe.

Los seres humanos construyen representaciones mentales sobre el entorno que los
rodea, sobre sí mismos, sobre la sociedad y sobre la naturaleza en la cual se
constituyen como personas.

Tiene que haber representaciones primarias para que sean posible las representaciones
secundarias y las metarrepresentaciones, (como la representación que el sujeto tiene del
mundo representado), y a partir de estas, construir modelos que expliquen la realidad y con
los cuales se pueden proyectar estados deseables de la misma.

La mente representa lo que el caso es en realidad, lo que fue, lo que en el futuro podría ser,
todo esto al mismo tiempo. Por lo tanto, se tienen diversos modelos mentales. Sin embargo,
para planificar una acción simple hay que representar simultáneamente la situación actual y
la deseada. El modelo cumple así, una función de razonamiento hipotético, representar una
situación, aun cuando no se trate de una situación real.

Con relación al proceso mismo de construcción, la psicología cognitiva desde la


perspectiva estructuralista de Piaget, hace referencia a las representaciones como la
capacidad nueva que permite utilizar significantes, es decir, señales, signos o símbolos que
están ligados o se oponen en lugar de las cosas a las cuales se refieren, diferenciados de los
significados, esto es, todo aquel objetivo, situación o acontecimiento designado por el
significante.

Desde esta perspectiva lo característico de la representación es rebasar lo inmediato


aumentando las dimensiones en el espacio y en el tiempo del campo de la adaptación, o sea
evocar lo que sobrepasa al terreno perceptivo y motor, por tanto hablar de representación es
hablar de «reunión de un significador que permite la evocación de un significado
procurado por el pensamiento". En este sentido el lenguaje se convierte en un factor
principal de formación y socialización de las representaciones, que a su vez implica un
doble juego de asimilaciones y acomodaciones actuales y pasadas, siempre en búsqueda del
equilibrio.

Los seres humanos, al momento de su nacimiento tienen un modelo único del mundo,
posteriormente comienzan a construir modelos múltiples para proyectar el estado deseado y
los pasos necesarios para llegar a ello, como resultado, se hacen capaces de trascender el
presente gracias a la representación de acontecimientos pasados. También los hace capaces
de evadir la realidad presente mediante la representación de alternativas irreales.

De esta manera se van conformando representaciones de los distintos aspectos de la


sociedad en la sé que vive, y aunque esa representación se construye en un contexto social,
es producto de una actividad mental constructiva a partir de elementos fragmentarios que
recibe y selecciona de las experiencias vividas, de tal manera que realiza una tarea, que no
es una actividad de asimilación pasiva de copia de la realidad.

Las representaciones se manifiestan bajo formas variadas, más o menos complejas.


Imágenes que condensan un conjunto de significados, sistemas de referencia que posibilitan
interpretar lo que sucede, e incluso dan un sentido a lo inesperado. Categorías que sirven
para clasificar las circunstancias, los fenómenos y a los individuos con quienes se tiene algo
que ver, teorías que permiten establecer hechos sobre ellos.

Las representaciones se convierten en una manera de interpretar y de pensar la realidad


cotidiana. Es un proceso mental elaborado por las personas dentro de los grupos a fin de
fijar posición en relación con situaciones, acontecimientos, objetos y comunicaciones que
les concierne.

Desde esta perspectiva las representaciones son producto de la actividad elaboradora del
individuo y se derivan, por tanto, del propio funcionamiento cognitivo. El proceso básico
para explicar su formación es el constructivismo, es decir, las personas construirán unas
interpretaciones u otras acerca de la realidad, dependiendo de su estructura mental, ésta a su
vez, es determinada por la etapa evolutiva, mientras que el medio se concibe como un
soporte mínimo de estimulación relativamente invariable desde el punto de vista cultural.

Si bien este enfoque reconoce el carácter constructivo de las representaciones mentales,


desconoce que el ser humano no construye sus representaciones en solitario, sino que el
hecho de formar parte de grupos sociales introduce elementos «supraindividuales» en el
proceso de construcción de las representaciones.

Reconociendo que la psicología cognitiva ha logrado construir un acervo teórico bastante


sólido en sus explicaciones acerca de las representaciones y su proceso de adquisición o
construcción - según el caso - no puede desconocerse los aportes de la perspectiva de la
psicología social, especialmente desde Moscovici y Jodelet.

Este enfoque acepta que las representaciones son construidas por cada persona. Sin
embargo, no hay una infinita variedad de representaciones porque los individuos
"reproducen" las representaciones fundamentales de la sociedad en la cual viven del mismo
modo que reproducen el lenguaje, las normas de comportamiento, entre otros. Es posible
utilizar aquí la noción de "anclaje social de las representaciones" según la cual existe una
"red de significación" en torno al núcleo central de la representación.

Es aquí donde lo social interviene de varias maneras: a través del contexto concreto en que
se sitúan los individuos y los grupos; por medio de la comunicación que se establece entre
ellos; desde los marcos de aprehensión que les genera la cultura, a través de sus códigos,
valores e ideologías relacionados con las posiciones y pertenencias sociales específicas, en
este sentido se habla de «representaciones sociales»

Esa red de significación es a la vez un sistema de interpretación que tiene "función de


mediación entre el individuo y su universo". En tanto que sistema de interpretación la
representación social tiene también una función de mediación entre los miembros de un
grupo humano, dando sentido a los problemas que se plantean los individuos para de esta
manera convertirse en una guía de su conducta dentro de un contexto determinado.

El anclaje es un fenómeno de elaboración de las relaciones sociales, en el cual la


representación actúa como "cuadro de comportamiento" y un instrumento de categorización
de la información determinando la construcción de tipologías que sirven para organizar la
realidad y las relaciones sociales.

Moscovici indica que los datos de la experiencia corriente no son solamente interpretados,
sino "transformados" por el sujeto. Una vez que han sido llevados a un principio de
significación son convertidos en organizaciones anexas que forman parte de la
representación social. Es así como la significación y la interpretación se transforman, y al
mismo tiempo transforman las constataciones y las percepciones, engendrando esquemas
de conversión de las percepciones, de los conceptos y de las imágenes en función de la
significación atribuida al objeto de representación. De esta manera se constituye una
"tipología" de sucesos, y la aparición de estos tipos ligados a una representación no sólo
refuerza su presencia social, sino que también orienta las relaciones con un grupo o con
otro individuo.

Las representaciones se convierten en una manera de interpretar y de pensar la


realidad cotidiana. Es un proceso mental elaborado por las personas dentro de los
grupos a fin de fijar posición en relación con situaciones, acontecimientos, objetos y
comunicaciones que les concierne.

En las representaciones más elementales tiene lugar todo un proceso de elaboración


cognitiva y simbólica que orientará los comportamientos. Es en este sentido que la noción
de representación constituye una innovación en relación con los otros modelos
psicológicos, ya que relaciona los procesos simbólicos con las conductas. Pero a partir de
ahí, las representaciones que circulan en la sociedad desempeñarán un papel, adquirirán
autonomía y tendrán una eficacia especifica.

En suma, las representaciones sociales, desde una perspectiva sociológica, hacen referencia
al problema de la relación entre conocimiento y sociedad, a partir de la manera como los
diferentes grupos humanos elaboran representaciones. En este contexto las representaciones
son entendidas como formas de conocimiento para interpretar la realidad, así como una
tensión existente entre individuo y estructura social.

Las representaciones sociales están, a la vez, determinadas socialmente y son el producto


de prácticas e intercambios comunicativos desarrollados por los propios individuos, en lo
que Delval denomina una dialéctica entre lo individual y lo social.

Con el objetivo de tener una visión holísta del proceso de construcción representacional se
opta por una postura que se considera integradora, pues la perspectiva de la psicología
cognitiva se sesga dando todo el peso explicativo a la construcción individual de las
representaciones olvidando el contexto en el que éste se desarrolla, de otro lado la
perspectiva social sólo reconoce el anclaje social, insistiendo en la normativización social
del conocimiento, externalizando los agentes y medios de elaboración. Esta postura ha sido
desarrollada por Rodrigo Rodríguez y Marrero, en ella se parte del supuesto de que las
representaciones son construcciones tanto individuales como sociales, pues el ser humano
no construye su representación en solitario, ni sobre la base de experiencias idiosincráticas,
sino a partir de las relaciones con los miembros de su cultura, es decir, las representaciones
están fuertemente orientadas por la actividades (prácticas culturales) que el individuo
realiza en su grupo y que suele tener lugar en un contexto de relación y de comunicación
interpersonal (formatos), que trascienden la dinámica interna de la construcción individual.
En este sentido las actividades que se llevan a cabo en estos contextos suelen estar
socioculturalmente definidas.

En cuanto a los formatos, estos se definen como las pautas de interacción convencionales y
repetitivas en las que los actores se intercambian roles, se atribuyen intenciones e
interpretan sus palabras y conductas. Las experiencias se refieren a episodios personales de
contacto con una pauta socio-cultural, definida por una práctica y un formato de interacción
social. Las experiencias pueden ser:

- Experiencias directas de conocimiento del objeto, o compartidas con otros en situaciones


de la vida diaria.

- Experiencias vicarias obtenidas por medio de la observación de otros.

- Experiencias simbólicas canalizadas lingüísticamente, por medio de lecturas, asistencia a


cursos, conversaciones, entre otros.

Este conjunto de experiencias está regulado por la pertenencia a un grupo, lo que conlleva
la exposición a ciertos sucesos, la adquisición de ciertas destrezas y la realización de ciertas
prácticas culturales.

Bibliografía:

-Gómez, M. A. (2002). Las representaciones mentales. Revista Ciencias Humanas, 9.

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