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Museos Pedagogicos PDF

Este artículo analiza los factores que contribuyen al éxito de los Museos Pedagógicos en Francia. Señala que su éxito se debe a su implementación didáctica adecuada, la participación de voluntarios en la gestión, y la cercanía entre el museo y su comunidad. También interactúan con los elementos de la colección de una manera lúdica pero rigurosa. En contraste, los Museos Pedagógicos en España a menudo carecen de estas características y se enfocan demasiado en los investigadores

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Este artículo analiza los factores que contribuyen al éxito de los Museos Pedagógicos en Francia. Señala que su éxito se debe a su implementación didáctica adecuada, la participación de voluntarios en la gestión, y la cercanía entre el museo y su comunidad. También interactúan con los elementos de la colección de una manera lúdica pero rigurosa. En contraste, los Museos Pedagógicos en España a menudo carecen de estas características y se enfocan demasiado en los investigadores

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C. Álvarez y M.

García (2012) “¿Cual es el secreto del éxito de los Museos


Pedagógicos en Francia?”. Clío 38. [Link] ISSN 1139-6237

¿Cual es el secreto del éxito de los Museos Pedagógicos en Francia?

Carmen Álvarez Álvarez


Universidad de Cantabria
[Link]@[Link]

Marta García Eguren


Red de Museos Etnográficos del Principado de Asturias
meguren5@[Link]

Resumen
A partir de la observación de los Museos Pedagógicos en Francia, este artículo ahonda
en las claves de los mismos para conseguir la popularidad sin poner en peligro la
autenticidad, revelando las razones de su éxito: su adecuada implementación
didáctica, la participación de voluntariado en la gestión, la proximidad entre museo y
entorno, la gestión comunitaria, etc. En España, si deseamos superar las limitaciones
presentes en nuestros Museos Pedagógicos, tenemos en el país vecino un ejemplo de
por dónde podemos avanzar para que nuestras colecciones museográficas resulten
atractivas no sólo para investigadores, sino también para la ciudadanía general. Los
Museos Pedagógicos franceses permiten al visitante interactuar con los elementos de
la colección de forma lúdica, pero sin perder el rigor y la vertiente didáctica que
encierran dirigiendo su discurso museográfico tanto a aquellas personas que vivieron
la escuela del pasado como a aquellos otros que no tienen conocimiento de ella.

Palabras clave
Museos Pedagógicos, museografía de evocación, patrimonio escolar, didáctica del
patrimonio, análisis comparado, relación museo-territorio, topomuseografía.

Abstract
From the observation of Pedagogical Museum in France, this article deepens on their
keys to achieve popularity without compromising authenticity, revealing the reasons
for its success: their proper didactic implementation, the volunteer participation on
management, the proximity between the museum and his environment, the
community management and so on. In Spain, if we overcome the limitations present in
our Pedagogical Museum, in the nearest country we have an example of how to get
attractive museum collections not only for researchers, for the general citizens. French
Pedagogical Museums allow visitors to interact with the elements of the collection, in
a fun way, but without losing the rigor and didactic side that they lock, directing his
museum speech to who lived the past school and to those others who do not have
knowledge of it.

Key words
Pedagogical Museum, evocative museum-logy, school heritage, teaching heritage,
comparative analysis, museum-context relationship, land-museum-graphy.
C. Álvarez y M. García (2012) “¿Cual es el secreto del éxito de los Museos
Pedagógicos en Francia?”. Clío 38. [Link] ISSN 1139-6237

1. Los Museos Pedagógicos

En España, la nostalgia por el tiempo escolar pasado provocó el nacimiento de


“museos escolares”, “escuelas del ayer”, “aulas museo” y “Museos Pedagógicos”. En
todos los casos, en sus diversas manifestaciones estos espacios se configuran como
instituciones públicas o privadas, con o sin ánimo de lucro, dirigidas a la exposición y
difusión del patrimonio escolar. En el caso de los museos legalmente constituidos, los
Museos Pedagógicos, éstos adquieren, conservan, investigan y ofrecen a la sociedad
general una colección permanente de piezas valiosas en el campo educativo y no se
discute sobre su la utilidad y relevancia para la enseñanza de la Historia de la
Educación, tanto para el alumnado como para el profesorado como para el personal
del museo (Alderoqui y Linares, 2005; Calaf, 2009; Escolano, 2009).

Hoy día, en ellos, en el panorama internacional, es posible encontrarse con una


enorme diversidad: todos encierran las claves para comprender y recrear la historia de
la pedagogía de su región o país, pero en algunos casos, como sucede en muchos
Museos Pedagógicos de España, no todos tienen la oportunidad de tener una puesta
en valor de sus recursos como merecen (Ruiz Berrio, 1996).

Desde el siglo XIX, asociados al desarrollo de la formación del magisterio, los


Museos Pedagógicos se han ido consolidando en Europa y en el mundo y desde
entonces, éstos han ido proliferando y creciendo con paso firme y decidido. Sin
embargo, haciendo un análisis comparado es posible destacar muchas similitudes y a
la vez muchas diferencias entre países (Calaf Masachs, 2009). En Alemania, por
ejemplo es frecuente ver representada la escuela donde estudiaban las personas de
raza judía. En Escocia podemos encontrar museos que incrementan el valor didáctico
incluyendo actividades lúdicas, sin perder rigor (Santacana y Martín Pinol, 2010). En
Portugal, como en España, se hace patente la necesidad de recuperar, preservar,
estudiar y divulgar el patrimonio escolar y educativo y hacer proyectos que cuenten
con los suficientes apoyos institucionales para que obtengan una larga vida y lleguen a
un gran horizonte destinatario (García Eguren, 2010; Álvarez Álvarez y García Eguren,
2011).

Los Museos Pedagógicos, centrándonos en el panorama europeo, hoy día son


muy diversos: en sus colecciones, fuentes de financiación, profesionales y personas o
entidades implicados en los mismos, etc. así como en el interés que despiertan para la
ciudadanía general. No obstante, aunque este punto daría lugar a un análisis muy
interesante, en este artículo vamos a centrarnos en describir la última de las
cuestiones mencionadas: el interés que despiertan estos museos en el público
potencial, teniendo en cuenta dos aportaciones: (1) las elaboraciones teóricas
realizadas por la comunidad científica internacional sobre la historia de la educación, la
educación comparada y la didáctica museística y (2) nuestra propia observación,
vivencia y conocimiento de la amplia red de Museos Pedagógicos Españoles y
Franceses.
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Pedagógicos en Francia?”. Clío 38. [Link] ISSN 1139-6237

2. ¿Por qué muchos Museos Pedagógicos en España no perduran en el tiempo?

En España, la etnografía escolar parece ofrecer muchas resistencias para su


puesta en valor y se hace patente que hacen falta proyectos museográficos que
acerquen el legado de la escuela al público general, facilitando la interacción del
visitante con el material escolar, en todas sus manifestaciones posibles (Santacana y
Llonch, 2009; Álvarez Álvarez y García Eguren, 2011).

En Francia, la Ley de 4 de enero de 2002 en su artículo 2, relativa a los museos,


define las funciones permanentes de los museos en términos de educación y de
políticas sobre visitantes, plantea: (b) Hacer las colecciones accesibles a un público lo
más amplio posible (c) concebir e instaurar acciones educativas y de difusión que
procuren un acceso igualitario, de todos, a la cultura (d) Progresar en el conocimiento
de los visitantes y en su difusión...”.

Además de esta razón, hay que tener en cuenta algunas limitaciones intrínsecas
de estas instituciones, como el desconocimiento de estrategias didácticas actuales.
Para acercar los Museos Pedagógicos a la ciudadanía podemos servirnos de muchas
ideas (García Eguren, 2010). Una de ellas es la réplica. La réplica de gran parte de este
material y el uso de la copia tiene un alto valor didáctico, como han mostrado Landry y
Meunier (2008), entre otros: tener la posibilidad de interactuar con los objetos
permite al usuario del museo crear y recrear mejor su historia escolar y las historias
pasadas de otras personas en otras situaciones. Contar con elementos interactivos
replicados favorecer la comprensión, motivación y disfrute con la colección
museográfica.

IMAGEN 1: Atuendo infantil y complementos dispuestos para la interacción con el visitante. Museo de
Pontéis (Francia)1.

1 Las imágenes son propiedad de las autoras. Su reproducción no atenta contra los derechos de
reproducción del museo.
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En España, en algunos contextos podemos encontrar magníficos edificios con


fabulosas colecciones de material pedagógico prácticamente reservados en exclusiva
para los investigadores del tema. Esto, pensamos, es un error porque todos somos
protagonistas de la escuela, todos tenemos una historia escolar (Alderoqui y Linares,
2005) y el patrimonio escolar debería ser puesto en valor para el aprendizaje y disfrute
de todas las personas, sin exclusiones de ningún tipo (Álvarez Álvarez y García Eguren,
2011). Todos deberíamos tener a nuestro alcance la posibilidad de conocer y disfrutar
del patrimonio escolar de las diferentes épocas para entender y disfrutar de nuestro
legado cultural escolar, del proceso de construcción de nuestra escuela actual, que no
es sino un punto dentro de un sistema continuo mucho más amplio.

Es paradójico observar que los museos que cuentan con mayor presupuesto, a
menudo se alejan más del público y resultan menos interactivos que otros que
sobreviven con un bajo presupuesto (Álvarez Álvarez y García Eguren, 2011).
Asimismo, es decepcionante comprobar la lucha para sobrevivir que algunos museos
libran con las instituciones financiadoras que mantienen sus proyectos,
frecuentemente ahogados por el escaso presupuesto y la falta de personal
interdisciplinar cualificado al frente de los mismos para gestionar el recurso de forma
sistemática y hacerlo llegar a los diferentes públicos con la orientación adecuada. Si
comparamos los Museos Pedagógicos españoles y nuestros vecinos, los franceses,
tenemos muchas claves para entender lo que está sucediendo en nuestro país (Gómez
Martínez, 2006; Goldstein, 2008).

La museología pedagógica en Francia ha logrado la popularidad sin poner en


peligro la autenticidad, ¿a qué se debe esta buena acogida por parte de la ciudadanía?
Tratando de dar respuesta a esta cuestión, en el siguiente apartado se analizan las
razones del éxito de los Museos Pedagógicos franceses, poniendo de manifiesto a la
par las principales limitaciones que presentan los Museos Pedagógicos en España. El
propio Bartolomé Cossío en 1882 realizó una visita a los Museos Pedagógicos
Franceses para inspirarse en la construcción del Museo Pedagógico Nacional y, si bien
no encontró en Europa un único modelo ideal, concluyó que en el país vecino había
muchas buenas prácticas museológicas en el ámbito educativo (Otero-Urtaza, 2012).
Las prácticas de los museos vecinos y las nuestras han cambiado, pero España no
puede dejar de observar a Francia para aprender de las prácticas del país vecino.

3. ¿Cómo consiguen los Museos Pedagógicos en Francia la popularidad sin poner en


peligro la autenticidad?

La elección de la museografía francesa coincide en la mayoría de los casos con


los museos españoles: tanto España como Francia muestran recreaciones evocadoras
románticas (Belcher, 1997) del aula y en menor medida, en España de la vivienda del
maestro. El discurso museográfico de los llamados museos escolares, pedagógicos o de
educación, deja patente en su exposición, compuesta por rudimentario material
didáctico en el común de los casos, las técnicas de escritura, lectura y métodos de
enseñanza en general, mostrando sobre todo la precaria vida escolar del niño, de
forma que el visitante se integra dentro de la museografía y actúa en ella y con ella, al
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contrario que ocurre en los Museos Pedagógicos españoles, salvo raras excepciones,
donde toda acción parece estar vetada, convirtiendo al visitante en un mero
espectador (Gómez Martínez, 2006).

IMAGEN 2: Pupitre - vitrina que pone de manifiesto cómo es posible el aprovechamiento de recursos
con un alto poder efectista. Museo de Chatelus (Francia).

IMAGEN 3: Detalle evocador de los objetos que guarda el pupitre. Museo de Chatelus (Francia).

Por todo lo manifestado hasta este momento consideramos que la comunidad


educativa y el público general, deben ser los destinatarios y los usuarios de este tipo
de instituciones, sin exclusión alguna (García Eguren, 2006). Para ello es imprescindible
facilitar el acceso al conocimiento del patrimonio etnográfico escolar, debidamente
interpretado, puesto que los restos de la llamada: “arqueología escolar”, tal como
señala Escolano (2009: 33), “constituyen la huella de los modos y procesos de
comunicación pedagógica” y en ellos se vislumbran las distintas teorías, rutinas y
formas de la enseñanza, los modelos de profesorado, las finalidades educativas e
instructivas de la escuela y los objetos escolares.

3.1. El punto de partida: el ecomuseo como paradigma


C. Álvarez y M. García (2012) “¿Cual es el secreto del éxito de los Museos
Pedagógicos en Francia?”. Clío 38. [Link] ISSN 1139-6237

El Musée National de L'Éducation de Francia nació como Museo Pedagógico en


1879, de la mano de Jules Ferry, con la misión de reunir las diversas colecciones de
material escolar, documentos históricos y estadísticos y los libros escolares franceses y
del extranjero, los cuales, habían sido previamente presentados en la Exposición
Universal de 1878. En el espíritu de su creador no estaba la idea de fundar una
institución patrimonial, sino que el museo nacía con un deber: debía brindar a la
Instrucción Primaria una enseñanza práctica, comparable a la Enseñanza Técnica del
Conservatorio de Artes y Oficios. Este modelo de museo, tuvo un fuerte arraigo en el
país y significó un gran impulso en la proliferación de los museos escolares franceses.
Los Museos Pedagógicos franceses, son asimismo deudores del modelo de ecomuseo,
fuertemente arraigado en el país vecino desde los años 70 del siglo XX. El primer
ejemplo de dicha propuesta tiene lugar en Borgoña, en 1973. Se trata del Ecomuseo
de la comunidad urbana de Le Creusot-Montceau-les-Mines, creada en 1969 que
agrupaba dieciséis comunas. El proyecto intentaba dar a la población de ese territorio
un instrumento de comprensión y de dominio del cambio económico, social y cultural
de la región, favoreciendo la interrelación museo-territorio. La escuela quedó
representada dentro de la colección Maison d´Ecole, donde se recrea un aula que
abarca el periodo comprendido entre 1923 y 1960. Este modelo aún hoy está vigente.

En Francia la huella de los ecomuseos se dejó sentir con fuerza desde los años
ochenta, orientando la investigación hacia la didáctica, hecho que obedece sin lugar a
dudas a los postulados dictados por “La Nueva Museología”, paradigma dentro del
cual se ve al museo como un instrumento de enseñanza y se entiende la institución
educativa como un centro cultural vivo y como punto de encuentro de la comunidad.
En España podemos destacar muchos proyectos en los cuales el local escolar y los
materiales que lo componen han sido, defendidos como “refugio” del recuerdo
colectivo: patrimonio + memoria. Estos dos conceptos son imprescindibles, pero a
ambos es necesario añadir además un criterio científico más elaborado que dote a la
colección de orden, sentido y significado, para favorecer su puesta en valor. No
siempre se ha dado esta circunstancia y por eso, todavía hoy, se encuentran escuelas y
materiales escolares en una situación de abandono (Calaf, 2009; Santacana y Llonch,
2009).

3.2. El crecimiento y expansión de los museos escolares

Exceptuando el Musée National de L'Education de Rouen, la creación de la


mayor parte de los Museos Pedagógicos, tanto en el panorama internacional, como en
el europeo, francés y español, es reciente.

La celebración del centenario de la obra de Jules Ferry se concretó en una


expansión sin precedentes de los museos escolares por toda la geografía francesa.
Quizá la nota distintiva de los mismos más destacable es la fuerte iniciativa del
profesorado para llevar a cabo la tarea de emprender el proyecto de museo en las
diferentes localidades y la capacidad de éstos para implicar a la comunidad en el
diseño e implementación de los mismos, en una colaboración voluntaria que llevará
posteriormente al asociacionismo, aspecto éste fundamental hoy en día, como
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señalaremos en los museos citados a continuación, puesto que constituye el eje de su


gestión (García Eguren, 2010). En este sentido podemos decir que en España hay
iniciativas museísticas por parte del profesorado que redundan en favor del colectivo a
través del fomento de la investigación, pero sin embargo no transcienden al público
general, como ocurre en Francia. La implicación del profesorado y su colaboración en
las prácticas del museo siempre redundan en mejoras a nivel de difusión, aprendizaje y
disfrute del museo a nivel didáctico, instructivo (enseñanza de la historia, sobre todo) y
formativo (Huerta, 2011).

Analizando la geografía de Francia podemos apreciar que todas las regiones


cuentan, al menos, con un Museo Pedagógico. La mayoría de ellos comparten las
mismas directrices museológicas: se basan en la recreación y en la evocación,
fomentan la interacción y hacen una amplia labor de difusión del museo y por
extensión de todos los recursos que posee el territorio donde se enclavan,
favoreciendo el desarrollo de las relaciones museo-territorio (López, Elola y García,
2011).

IMAGEN 4: Notable vinculación entre museo y territorio lograda en los objetos escolares expuestos en el
escaparate de la tienda del Pedagógico de Bretaña (Francia).

Destacan como excepción las regiones de Picardia, Limousin, Auvernia, Rhone


Alpes y Aquitania, donde podemos encontrar una tipología de Museo Pedagógico que
cuenta con una recreación del aula escolar e invitan al visitante a interactuar, pero que
no mantienen un horario estable, situación que también es habitual en España, debido
a la precariedad económica en la que se encuentran sumidos este tipo de recursos. La
apertura de estos museos se centra en la etapa estival y fuera de ella queda
supeditada a la cita telefónica.

3.2.1. El Museo Nacional de Educación

Este museo se encuentra situado en la ciudad de Rouen-Haute Normandie, en


la Maison des Quatre Fils Aymon. Su colección está compuesta por numerosas piezas
presentes en la historia de la educación de Francia desde el siglo XVI hasta nuestros
días. El centro fue creado en 1980 y hasta allí fueron trasladadas las piezas
C. Álvarez y M. García (2012) “¿Cual es el secreto del éxito de los Museos
Pedagógicos en Francia?”. Clío 38. [Link] ISSN 1139-6237

procedentes de la institución creada en 1879 por Jules Ferry en París, con la finalidad
de ofrecer a los profesionales una imagen de la renovación pedagógica.
La filosofía del museo, en teoría, consiste en ser un centro científico y en llegar, por
medio de la exposición, a todos los públicos. El museo organiza grandes exposiciones
temáticas y lleva a cabo investigaciones científicas de gran nivel sobre Historia de la
Educación en Francia, desempeñando la función de encabezar el resto de la red de
museos de educación.
Sin embargo, la implementación didáctica de este museo y la recreación de sus
aulas, resulta extremadamente fría puesto que los libros y el material escolar no
forman parte de ésta, si no que se haya situado en otras salas, expuesto en vitrinas,
como hemos podido comprobar en nuestras visitas. No obstante, ése dispone de
varios elementos interactivos, tanto mecánicos como electrónicos, que puede
manipular el visitante en diferentes salas especiales dirigidas a este fin. El museo
también dispone de un sistema de audio-guías únicamente en francés, lo cual supone
un estímulo para el nativo, pero una limitación para el extranjero, aunque sin duda, su
principal déficit es el hecho de que en el museo no es posible interactuar con el
material escolar: sentarse en un pupitre, escribir en un pizarrín, mojar una pluma en
un tintero…

A partir de una visita efectuada podríamos decir que el museo no ejerce su


función de anfitrión y llama la atención que siendo el museo la cabeza de los museos
de educación en Francia su página Web no ofrezca enlaces con el resto de espacios
museales del país. Consideramos que queda muy diluida la función divulgativa que
realiza el centro y que, sin duda, el mismo, debería transformarse en línea con las
críticas formuladas. A pesar de que el Museo Nacional de Educación no cumple con su
deber de ejercer la difusión como cabeza de la red a los Museos Pedagógicos
franceses, a éstos no les faltan visitantes.

3.2.2. “Les Vieux Métiers”, L´Ecole Rurale… y otros Museos Pedagógicos con éxito de
público

L’Association: “Les Vieux Métiers” de Azanners-Lorraine es un ejemplo


completamente diferente al caso anterior, puesto que cuenta con más de
cuatrocientos voluntarios. Su labor es intentar recuperar el patrimonio y la
arquitectura propia de la región e impregnar el territorio del sabor tradicional de los
oficios del siglo XIX.

La Villa des Vieux Métiers se ubica en los terrenos de una vieja granja, cercana a
“les Roises” y ofrece variados programas educativos, poniendo a disposición del
alumnado que lo visita abundante material específico, destinado al aprendizaje del
visitante menor, sea éste de la edad que sea. La visita a la escuela frecuentemente es
teatralizada y en ella los visitantes realizan actividades propias de los alumnos de otras
épocas, lo cual invita al joven visitante a la comunión entre aprendizaje y disfrute.

Otro ejemplo encomiable en esta región lo constituye el Museo de L´ Ecole


Rurale de la Vôge, en Gumenil, gestionado por la asociación: L'encrier au champ. Este
C. Álvarez y M. García (2012) “¿Cual es el secreto del éxito de los Museos
Pedagógicos en Francia?”. Clío 38. [Link] ISSN 1139-6237

museo escolar dispone de un amplio catálogo de talleres educativos para estudiantes,


entre los cuales puede elegir el centro escolar que va a hacer la visita. Los colegios
suelen pasar medio día en el aula escolar de los años veinte, diseñada para tal fin y la
tarde en el taller elegido. Para ello, la asociación cuenta con el apoyo de los habitantes
de la comunidad que acogen a los alumnos en su exploración, contribuyendo a que la
visita sea profundamente enriquecedora. En su página web solicitan la colaboración de
personas voluntarias para incrementar el número de guías y el servicio de animación.
Otro Museo Pedagógico reseñable es la Maison d'Ecole de Pouilly. Éste está
situado en el Departamento de Sena y Marne a cuarentea y cinco kilómetros al sur-
oeste de París. En 1993 l’école Anatole France au bourg fue cerrado y los familiares del
alumnado impulsaron la realización de una exposición sobre la historia de la escuela.
L'Association La Maison d'Ecole”, que actualmente gestiona el museo, fue creada para
salvaguardar ese trabajo y obtuvo en su primer año de vida el Premio de Patrimonio
por acercar el museo a las personas con discapacidad. Su proyecto museístico consiste
en fomentar en el visitante la experimentación y la empatía. Los grupos de alumnado y
de personas adultas pueden practicar durante la visita diversas actividades inspiradas
en las tareas escolares de la época. La asociación admite personas voluntarias para
efectuar la tarea de guías, después de haber sido formadas para ello por miembros de
la propia asociación, acción que asegura la vinculación con la institución.

Otro caso es el de la Maison d'Ecole de Montceau-les-Mines-Bourgogne. Este


Museo Pedagógico está ubicado en un edificio catalogado que data de 1881 y contiene
una importante colección de mobiliario y material de la vida escolar de otra época,
ampliamente ilustrada y contextualizada, en una región que fue un rico enclave
industrial. El museo recrea una sala con especial interés: la sala dedicada a la etapa
1923-1960, donde se refleja tanto la voluntad de hacer participar al alumno en la
construcción de su saber, como la intención de abrir la escuela a técnicas pedagógicas
innovadoras. Destaca la exaltación de la figura de Celestine Freinet y su tenaz labor a
favor del periodismo escolar, mostrando objetos como la imprenta escolar, los
proyectores de diapositivas y también de cine para el visionado de películas, la radio
escolar, etc. El museo pone especial empeño en recuperar, estudiar y publicar
información que ayude a reconstruir la vida de una escuela.

Estos proyectos están sustentados por fondos más o menos abundantes pero
sobre todo cumplen con la premisa de estar basados en un proyecto museográfico-
museológico y la experiencia nos hace coincidir plenamente con la opinión de Asensio
y Pol, cuando expresan que el proyecto museológico debe cumplir varias condiciones
mínimas de partida:
a) Debe ser concebido con tiempo suficiente.
b) Debe ser realizado con la participación de equipos profesionales que aporten
reflexiones complementarias desde perspectivas adicionales,
c) Debe abarcar los cuatro ejes fundamentales de un proyecto museológico:
colecciones, mensajes, espacios, montajes, públicos y objetivos potenciales,
programas de gestión y una adecuada relación entre medios y objetivos.
d) En último lugar debe contar con una estructura presupuestaria e institucional
necesaria para llevar a cabo el proyecto (Asensio y Pol, 2002: 33).
C. Álvarez y M. García (2012) “¿Cual es el secreto del éxito de los Museos
Pedagógicos en Francia?”. Clío 38. [Link] ISSN 1139-6237

Por todo lo expresado podemos concluir que sobre todo para efectuar un
proyecto museístico, es imprescindible contar con una planificación previa y un equipo
multidisciplinar.

3.2.3. Más Museos Pedagógicos franceses exitosos, pese a su adversidad

En Francia, también hay proyectos museológicos exitosos en el ámbito


educativo incluso cuando éstos parten de un bajo presupuesto y cuentan con un
personal escaso. Pese a que no pueden disimular la precariedad en la que están
sumidos, mantienen con tesón un proyecto museológico digno, riguroso y coherente.
Tal es el caso del Musée de l'Ecole de Carcassonne en Languedoc Roussillon, que se
gestiona por medio de la Asociación: “Amis du Musée de l´Ecole”, contando con el
apoyo de la Ville de Carcassonne y del Conseil Géneral de l´Inspectión Academique et
du Centre Départamental de Documentación Pedagogique de l´Aude. Este museo está
situado en el centro de la Ciudad medieval de Carcassonne y reconstruye fielmente
una escuela de otra época, incluyendo la recreación de la vida escolar incluso el patio
de la escuela, para evocar el juego infantil de su época.

IMAGEN 5: El patio escolar y el juego forman parte de la museografía francesa. Museo Carcasonne
(Francia).

Éste, se puede encuadrar entre los museos más modestos de Francia, pero aún
así no renuncia a facilitar al visitante la interacción con los materiales relativos a la
lectura y escritura. Existe una guía en francés a la venta y varias publicaciones que
adoptan el formato de un cuento, de cuya lectura se desprende la dureza de la vida
rural para el alumnado y la incompatibilidad de ésta con las exigencias de la vida
escolar. La protagonista del cuento es una niña, Séraphine, la cual consigue con
esfuerzo ir un tiempo al colegio, aunque finalmente se ve obligada a abandonarlo por
necesidades familiares, mostrando la dureza de la realidad escolar para la infancia
francesa del ámbito rural. A través de las páginas se puede apreciar la existencia de un
C. Álvarez y M. García (2012) “¿Cual es el secreto del éxito de los Museos
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gran absentismo escolar, la descuidada higiene personal, la conformación habitual de


las aulas, la separación de sexos y la adopción de los diferentes roles, las distintas
materias trabajadas, los sentimientos de las personas diferentes (zurdos etc.), la moral,
los castigos, los premios, la represión del idioma, la religión y el juego. También recrea
la ideología republicana, la idea de la patria, la diferencia casa-escuela y la
imposibilidad de acceder a un nivel superior de estudios para las personas del campo a
comienzos del siglo XX. En este museo es interesante la museografía del patio que
evoca el juego colectivo y la colocación de un pupitre con dos maniquís; un niño y una
niña antes de entrar al edificio. El uso de maniquís es un tema recurrente en la
museografía de los Museos Pedagógicos de Francia y su uso ilustra sobre la vestimenta
de los niños y niñas y sobre sus actitudes ante la escuela.

También el Musée Départemental de L'Ecole Publique de Saint-Clar de


Lomagne es destacable. Está situado en una pequeña aldea cercana a Moissac en le
Midi Pyrénées, un núcleo rural enmarcado dentro de las llamadas bastidas. Está
instalado en la vieja escuela desafectada, construida en 1882. El museo ofrece la
recreación de un aula escolar de 1930, tiene una sala de exposiciones y una pequeña
recreación de la casa del maestro. La museografía acusa gran precariedad de medios y
la colección no es objeto de un exhaustivo orden cronológico. Sin embargo el visitante
es recibido a su llegada con una introducción sobre la escuela de la época y sobre lo
que puede encontrar en el museo y es despedido cálidamente, después de ser
preguntado por el resultado de la visita, durante la cual es invitado a interactuar con el
material de escritura. El visitante encuentra utensilios para hacer caligrafía sentado en
un pupitre y durante la visita se siente libre para tocar el material dispuesto para ello,
fotografiar o escribir en el libro de visitas, el cual está muy bien situado, en un espacio
entre el aula y la casa del maestro el visitante se puede sentar y dejar sus impresiones
con tinta y plumín sin la atenta mirada del recepcionista o personal del museo.

IMAGEN 6: Recreación de la vivienda del maestro que ilustra sobre sus recursos. Museo Saint-Clar de
Lomagne (Francia).

En el pueblo hay señalización que indica el lugar donde se encuentra el museo y


en la puerta de éste hay una pizarra con tiza que indica el horario. Estos dos sencillos
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elementos inciden positivamente en el visitante, desarrollando un marketing para el


museo que logra el “efecto llamada” del público potencial. El uso de la pizarra es una
constante en la mayoría de los museos escolares en España y fuera, utilizándose
frecuentemente como tarjetón para indicar cuestiones alusivas a una pieza, como
tablón de anuncios, como cartel de entrada. En el caso del Museo de la Escuela Rural
de Asturias se usa como portada de la carpeta de actividades didácticas diseñada para
los grupos escolares visitantes y en el caso del Museo Pedagóxico de Galicia lo lleva
asociado a su imagen como logotipo. Sin duda, la pizarra y el pupitre son los elementos
más significativos de la escuela y por lo tanto del recuerdo escolar.

IMAGEN 7: Utilización de la pizarra como tablón de anuncios. Museo de Carcasonne (Francia).

La reacción del visitante francés ante el patrimonio escolar, que hemos podido
observar durante nuestras visitas a diferentes instalaciones museísticas, es la misma
que refleja el público español. La evocación hace que se vuelva a la infancia y la
desinhibición que esto produce, provoca que los visitantes interactúen entre sí,
aunque no se conozcan o hablen otra lengua. Se detecta una tendencia al psicodrama,
a “jugar a la escuela”, bien adoptando el rol del profesor o el del alumno y recurriendo
con humor al tema del castigo.

3.3. El Museo Pedagógico francés en la “web”

Las páginas web de los museos son un elemento fundamental de relación del
museo con su comunidad, tanto la inmediata como la mediata (Soren, 2005). Las
páginas web de los Museos Pedagógicos franceses y las españolas son muy diferentes.
Las francesas constituyen un verdadero tablón de anuncios. Es posible que en Francia
recurran menos al diseño y a la potenciación de la vertiente artística que pueda
ofrecer una página Web, sin embargo éstas se encuentran actualizadas
permanentemente, ofreciendo al usuario la idea de que ese museo dialoga con el
pasado, con el presente y con el futuro (Calaf, 2009). De una forma muy clara, se
muestran las posibilidades que el museo brinda a sus usuarios, donde se puede
encontrar abundante información sobre sus recursos patrimoniales, así como artículos,
publicaciones, boletines y periódicos.
C. Álvarez y M. García (2012) “¿Cual es el secreto del éxito de los Museos
Pedagógicos en Francia?”. Clío 38. [Link] ISSN 1139-6237

Las páginas web de los Museos Pedagógicos franceses estimulan a los visitantes
a pasar el día en el territorio, disfrutando de las posibilidades que éste ofrece, puesto
que en ella figuran todos los recursos y además algunos de ellos ofrecen actividades en
conjunto con el museo.

Además, a través de las páginas Web se establece y mantiene un vínculo entre


el museo y la escuela local, publicitando de forma detallada los servicios y precios de
todas las actividades que ofrecen, dado que generalmente en Francia éstas no son
gratuitas, ni los distintos talleres para los diferentes niveles de enseñanza. Los
visitantes deben hacer una pequeña aportación pero desde nuestro punto de vista
este aspecto es positivo ya que permite libertad de programación sin tener que
depender de la concesión de las subvenciones correspondientes para programar
alguna actividad, como ocurre en la mayoría de los Museos Pedagógicos españoles.
Estas subvenciones se conceden cada vez con menos frecuencia y también con menos
dotación económica, razón por la cual queda mermada la acción didáctica que debería
tener este tipo de instituciones.

A través de esta selección de museos escolares en Francia, que recoge al menos


una instalación museística de cada región, podemos apreciar una museología común a
todos ellos. Destaca la gran participación de la comunidad, por medio del
asociacionismo y el voluntariado, con capacidad para la organización y la colaboración
con formación previa, y sobre todo la vinculación entre el museo y el territorio a
través de la población local. Esta circunstancia va unida a que el modelo de museo que
recrea Francia incide en valores vigentes, asociados a la idea que el país tiene de la
patria y la difusión de las ideas republicanas. En estos puntos radica, a nuestro modo
de ver, el éxito, la proliferación y la supervivencia del gran numero de pequeños
museos.

4. España y Francia: similitudes y diferencias

Entre España y Francia podemos resaltar más similitudes que diferencias en


materia de Museos Pedagógicos, sin embargo, en Francia encontramos ciertas pautas
que, desde nuestro punto de vista, dan las claves para la permanencia y el arraigo de
los mismos en la comunidad, aspecto deseable en nuestro país.

Entre los rasgos comunes que encontramos destaca en primer lugar que la
mayoría de las iniciativas en los dos países surgen del interés privado, apoyándose en
asociaciones, compuestas generalmente por profesionales y personas interesadas en
la conservación del patrimonio escolar. Estas asociaciones en España dirigen sus
esfuerzos generalmente a la consecución de apoyo institucional, dado que éste suele
resultar siempre insuficiente. Podemos afirmar que hoy día las Administraciones
Públicas españolas aún prestan escasa atención al potencial en materia educativa que
pueden suponer los museos escolares, constituyendo uno de los impedimentos
mayores y más difíciles de salvar la falta de personal. En la mayoría de los casos nos
encontramos únicamente una persona para hacer frente a todas las tareas del museo,
dándose además la circunstancia de que generalmente esa persona no pertenece a
C. Álvarez y M. García (2012) “¿Cual es el secreto del éxito de los Museos
Pedagógicos en Francia?”. Clío 38. [Link] ISSN 1139-6237

ninguna profesión vinculada a la museografía o al mundo de la educación (López, Elola


y Eguren, 2011). Esta circunstancia incide en el mal uso de un recurso de esta
magnitud y hace que los Museos Pedagógicos sean solo un reducto para la nostalgia y
no se ponga en valor un recurso de manera sistemática. El escaso personal asignado a
este tipo de instalaciones museísticas, en el caso de los museos dependientes de
corporaciones locales, que generalmente, debe completar su jornada laboral en otras
instalaciones municipales obliga a marcar una restricción de horarios que, a menudo
resulta incompatible con el tiempo de ocio de los usuarios potenciales (Santacana y
Llonch, 2009).

Por otro lado, resulta paradójico que los proyectos museográficos que cuentan
con más medios, como ocurre en Francia en el Museo Nacional de la Educación de
Rouen y en España, en el Museo Pedagóxico de Galicia y al Museo Pedagógico de
Aragón, no se ubiquen en antiguas escuelas, a diferencia de los pequeños museos, lo
cual conlleva una perdida del contexto irremplazable. Los tres ejemplos citados
contienen gran cantidad de piezas bien restauradas, catalogadas y expuestas con gran
profusión de medios en cuanto a la museografía y, sin embargo, se distancian del
visitante ofreciendo un museo frío en el que el usuario no tiene capacidad de
interacción con los materiales. Esta cuestión nos hace plantearnos la siguiente
pregunta: ¿sería posible que este tipo de museos se acercaran más al público general
sin descuidar el estudio científico que deben desarrollar? Los diferentes Museos
Pedagógicos recogidos en el apartado previo nos hacen pensar que sí es posible, e
incluso podríamos decir que no es tan decisiva la asignación económica con la que
cuenten, sino el proyecto museológico que rija su devenir, por eso abogamos porque
las personas responsables de los mismos, sean personas formadas en las disciplinas
correspondientes, ya que esta es la manera de mantener una línea de rigor y
coherencia.

Por otro lado, Francia se vale de la museografía y la museología de sus Museos


Pedagógicos para mostrar y fomentar valores vigentes en cuanto al sentido de la
patria, que pretende inculcar al alumnado francés (Landry y Meunier, 2008). En España
se suele recurrir a una museografía que representa la escuela de forma contraria, no
como núcleo para formar al ciudadano que lo visita en la actualidad, registrándose una
acusada tendencia hacia la representación de la escuela franquista, siendo muy
escasos los museos que tiene una recreación de la escuela republicana. Esta situación
impide que utilicemos de forma crítica y didáctica el potencial del museo para el
estudio cronológico de la historia que encierra el patrimonio escolar, fomentando por
el contrario, tal como hemos señalado, un sentido de nostalgia en las personas que
vivieron su infancia en la escuela.

La labor de gestionar un museo es, sin duda, una compleja tarea. En España,
ésta suele ser desempeñada por los ayuntamientos en la mayoría de los casos, por las
Universidades en algunos y sólo en contadas ocasiones por los gobiernos autonómicos.
En Francia la gestión de la mayoría de museos escolares, tal como hemos observado en
los ejemplos citados, recae en las asociaciones. El éxito de la permanencia de las
iniciativas en materia de museos se debe, en gran medida, a la labor que realiza el
C. Álvarez y M. García (2012) “¿Cual es el secreto del éxito de los Museos
Pedagógicos en Francia?”. Clío 38. [Link] ISSN 1139-6237

voluntariado debidamente organizado (Vicente, Camarero y Garrido, 2012). El país


vecino tiene la ventaja de que el asociacionismo y la practica del voluntariado, así
como la costumbre de implicarse socialmente es una norma instituida (Landry y
Meunier, 2008). En España se hace patente la barrera administrativa, a menudo
insalvable, para muchas iniciativas museísticas que fracasan por falta de apoyos
(Santana y Lloch, 2009).

Por otra parte, también hemos destacado la interacción: museo-escuela que


existe en los museos franceses. Es interesante observar la forma en que acogen a los
estudiantes y profesores en las salas del museo, ofreciendo un amplio programa de
talleres y actividades. Así mismo es admirable la manera que tiene el museo para salir
de sus paredes, distribuir al visitante en el territorio e implicar a la comunidad en la
tarea de instruir al alumno en el conocimiento de su propia historia. Las páginas Web
actúan como apoyo, puesto que de ellas es posible descargar material necesario para
antes de la visita. Para el tiempo en el que ésta transcurre y para después de ella.
Además se pueden encontrar en ellas otros materiales que sirven de apoyo (Soren,
2005).

La situación actual de los Museos Pedagógicos en España demanda mayores


apoyos institucionales y las administraciones públicas deben sentirse responsables en
esta tarea. El patrimonio escolar merece ser tratado de manera profesionalizada,
merece estar disponible en abierto para toda la comunidad, puesto que encierra las
claves de nuestra educación y por lo tanto de nuestra historia.

Por todo lo expuesto, podemos concluir con un principio básico que debe
cumplir cualquier instalación museística, es estar al servicio de la comunidad y cumplir
su función instructiva, construyendo proyectos didácticos que tengan diferentes
niveles de lectura para que el legado llegue a todos los públicos.

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