INTRODUCCIÓN
¿Por qué es importante la redacción? ¿Qué es redactar?
Cualquier persona, sin importan que sea profesional o estudiante, debe prestar atención a su redacción
y ortografía, ya que en algún momento de su vida tendrá que dominar algunos aspectos básicos de la
comunicación.
Hilda Basurto observa que redactar es una actividad comunicativa de primer orden, que implica un
estado cultural avanzado de quien la ejercita.1 Es un proceso de construcción de productos escritos,
su aprendizaje y práctica demandan un proceso de elaboración de su materia prima que vincula el
pensar con el escribir, deriva la necesaria relación entre contenido y forma, que todo redactor de
valorar como prioritaria y como eje de cualquier ejercicio que se proponga realizar. Entorno elegirán
características que a continuación analizaremos.
CARACTERÍSTICAS DE LA BUENA REDACCIÓN
a) Claridad. – Una buena redacción se exige primeramente que tenga claridad en las ideas y
transparencia, esto es, como lo indica Gonzalo Martín Vivaldi “visión clara de los hechos o de las ideas
y exposición neta y tersa de los mismos”.2 A la claridad mental o de ideas debe responder un lenguaje
fácil, basado en palabras transparentes y frases breves con el propósito de que el pensamiento de
quien escribe llega la mente del lector desde la primera lectura del escrito.
Martín Vivaldi sostiene, además, que claridad significa expresión al alcance de un hombre de cultura
media y, por tanto, quiere decir: pensamiento diáfano, conceptos bien dirigidos y exposición limpia,
con sintaxis correcta y vocabulario un léxico al alcance de la mayoría, a las ideas claras debe de
corresponder una construcción de la frase basada en un orden lógico y sin palabras rebuscadas.
b) Concisión.- Otra obligación de la prosa, como señala Zavala Ruiz, es la concisión, es una virtud o
cualidad que consiste en decir lo más con lo menos, ahora en palabras de evitar lo innecesario. Azorín
destaca que ser conciso exige precisión en el lenguaje, combatir el exceso verbal y el regodeo, y
acabar con las imprecisiones “que tratan de explicar a sus amigas, las vaguedades”.3
Martín Vivaldi anota que sólo debemos emplear aquellas palabras que sean absolutamente precisas
para expresar lo que queremos decir. Conciso quiere decir denso: “Estilo denso es aquel en que cada
línea, cada palabra o cada frase están preñadas de sentido. Lo necesario es la vaguedad, la
1
Basurto, Hilda, curso de redacción Dinámica, p. 25.
2
Martín Vivaldi, González, Géneros Periodísticos, p.28
3
Idem, p.247
imprecisión, el exceso de palabras; lo que vulgarmente se dice retórica”.4 Albalat advierte que la falta
de concisión es un defecto general de los que empiezan a escribir…. La concisión es cuestión de
trabajo. Es preciso limpiar el estilo, cribarlo, pasarlo por el tamiz, quitarle la paja, clarificarlo…. Es
preciso evitar los superfluo, la verborrea, la redundancia, el titubeo expresivo y el añadido de ideas
secundarias que nada fortalecen a la idea matriz, más bien la debilitan. En síntesis, la concesión,
genera rapidez y viveza en el estilo de nuestra redacción, mediante el empleo de verbos activos y
dinámicos.
c) Sencillez.- Consiste en usar palabras de uso común como tercera cualidad de la buena redacción.
Martín Vivaldi afirman que la sencillez no quiere decir vulgaridad; que con palabras de uso común se
pueden expresar elevados pensamientos, y que esta obligación del buen redactor va de la mano con
la naturalidad. Ser sencillo es huir del enredado, artificioso, complicado, barroco en suma; y ser natural.
Sencillo es aquel escritor que utiliza palabras de fácil comprensión; y natural, quien el escribir se sirve
de su propio vocabulario, de su habitual modo que expresivo.
Zavala Ruiz considera la sencillez como una rara virtud, que se definen tanto a la construcción de las
frases y a su enlace como el lenguaje empleado. Para este autor, la sencillez consiste en expresar las
ideas escuetamente y sin retorcimiento, directa y precisamente, sin adornos, sin apelar al diccionario
para sacarle vocablos que nadie escucha; es decir con naturalidad.
En todo acto de escritura incide, la variedad de fuentes, autores y enfoques teóricos con que cuenta
quién se dispone a escribir, es fundamental el empleo correcto del idioma nativo mediante la práctica
sistemática, cotidiana, rigurosa y disciplinada de la ortografía, la sintaxis y la puntuación.
Desde luego hay que considerar la presentación de los escritos: desde la limpieza y la numeración de
las páginas del mismo hasta el uso adecuado de las notas de pie de página, las referencias
bibliográficas, los títulos y subtítulos y la nomenclatura que usamos para ordenar nuestro tema.
LAS FRASES O MOMENTOS DE LA REDACCIÓN
a) Planeación o pre-escritura
El proceso de redacción comienza por la escritura de aquellos materiales que nos dan de brindar los
datos, ideas y pensamientos que deseamos plasmar en nuestros escritos. Si entendemos la lectura
como un acto de diálogo con los autores de los textos, podemos expresar nuestra respuesta de dos
maneras: preguntando el autor y a nosotros mismos si entendemos el contenido propuesto; y
cuestionando si estamos uno de acuerdo con el enfoque o la postura metodológica que adopte el autor
4
Marín Vivaldi, Op, Cit. P. 259
frente al tema-objeto del escrito que él nos propone. La forma material de nuestra respuesta será el
subrayado de lo que nos llama la atención, de aquello que a nuestro juicio nutre el tema que nos
proponemos estudiar y exponer por escrito: por nutrición entendemos todas las ideas que a partir de
la lectura decidimos incorporar a nuestro pensamiento y, por tanto, a nuestro discurso. Nuestra
decisión se expresa, en el subrayado y enseguida en la elaboración de fichas de trabajo en las cuales
vamos acumulando el saber que hemos encontrado en medio de la lectura de las fuentes
documentales.
De la evaluación de esas fichas de trabajo resultará lo que nosotros proponemos como un primer paso
en el proceso de planeación o pre-escritura: una lluvia de ideas que vamos elaborando en el orden en
que aparecen a medida que consultamos las fichas.
Con rigor científico, ordenar y hemos y clasificaremos nuestro material. Este es el segundo paso en el
proceso de planeación, y para ello los baremos de un árbol de ideas en el cual ha como veremos
aquellos datos que tenemos hasta ahora desordenados, primero bajo la forma de troncos y luego
identificando las ideas o pensamientos que conforman las ramas de dichos troncos.
El tercer paso: enumera o jerarquizar, decidir el orden en que deseamos expresarlas de nuestro
escrito.
b) Escritura o redacción del escrito
La introducción, el planteamiento del problema-objeto de estudio o de escritura: si se trata de un
proyecto de investigación con jugaremos los verbos el futuro, y en pretérito si es un informe de
investigación; cuyo propósito fundamental es reducir al lector para que se mantenga en la lectura en
nuestro texto. En ella responderemos cuatro interrogantes fundamentales:
a.- ¿Qué voy a investigar?
b.- ¿Por qué me interesé investigar este problema?
c.- ¿Para qué voy estudiar este problema?
d.- ¿Cómo voy estudiar o a presentar el problema?
Es el desarrollo puntual de cada una de las ramas y ramitas del árbol de ideas que resultó en nuestro
ejercicio de planeación. Una sencilla recomendación es: una idea, un párrafo. Cada párrafo o girará,
en lo posible, alrededor de un hecho o una idea desenvolviéndolo de tal manera que construya una
unidad. Tanto para los párrafos como para los capítulos, y en todo caso para el conjunto general del
escrito, la estructura expositiva de nuestra composición comprenderá: “La presentación de una idea,
luego las explicaciones, pruebas, discusiones o ampliaciones, para terminar con un enunciado de la
idea primera, esta vez como conclusión, en tono rotundo y definitivo. Esta estructura puede ser
sumamente útil para construir ciertos párrafos de vigoroso resumen final”.5
Una introducción fuerte nos conducirá, seguramente, a un vigoroso apartado de conclusiones. Para
facilitar su elaboración, Zubizarreta recomienda recoger en una ficha, durante la redacción del trabajo,
los juicios o afirmaciones que van resultando de nuestra exposición, de tal manera que al final
aparezcan en un cuadro completo y bien estructurado, listos para presentarlos como conclusiones.
c) Revisión o pos-escritura
Conforme uno avance una reacción, va descubriendo algunos errores o defectos en las partes ya
escritas, no es preciso retroceder de inmediato para corregirlos: podemos anotarlos como asuntos
pendientes, hasta cuando concluya nuestra primera versión o borrador: será entonces cuando
ajustaremos, con mayor rigor, cada una de las partes dentro de la estructura total del escrito,
corrigiéndolas en función de esta última. “Una primera lectura de nuestro propio trabajo descubrir
entonces muchísimos malos defectos que aquellos que habíamos descubierto al avanzar en la
redacción, sobre si dejamos mediar un tiempo prudencial para adquirir una cierta distancia psicológica
que nos permita leer con objetividad”.6
Revisaremos la introducción y las conclusiones sólo cuando hayamos terminado la revisión de todo el
cuerpo del trabajo, puesto que ambos apartados constituyen, frente a la estructura global del mismo,
la última mirada ya el resumen total de nuestra obra.
CONCLUSIÓN: LA INCISIÓN COMO META PARA LA COMPRENSIÓN DE UN TEXTO
Un texto claro, sencillo y conciso ser el reflejo del conocimiento del tema y del uso adecuado del idioma
por parte de quien lo escribe.
La concisión, como meta para la rápida comprensión de un escrito.
La concisión de un texto se alcanza mediante la expresión reposada y objetiva, pero vigorosa de los
hechos. Hay que permitir que estos hablen por sí mismos, para que la fuerza de la realidad sustituya
a la abundancia de palabras. “La concisión actúa de modo especialmente penetrante cuando las
frases una ágiles tanto en sus relaciones internas como en las externas, y ya estén íntimamente
trabadas o impetuosamente opuestas unas a otras”.7
5
Idem, p. 150
6
Idem, p. 153
7
Davifat, Emil, Periodismo, p. 125, citado por Martínez Albertos, Redacción Periodística, p. 35
Los criterios de Criado de Val, quien indica que “la concisión expresiva se consigue mediante la
construcción de frases cortas apoyadas en el núcleo nominal. La ventaja radica precisamente la
posibilidad de imprimir un estilo nervioso y enjuto a las oraciones, mediante la brevedad y concisión
de la frase, el carácter objetivo e impersonal del periodo discursivo y el muy considerable grado de
esquematización conceptual y expositiva que se logra por la eliminación de muchas conjunciones y
relativos”.8
De la mano de la conclusión va la práctica de la esquematización: esta obligará al escritor, a reducir la
complejidad de los datos informativos a un cuadro sencillo y comprensible de líneas que fácilmente y
puedan ser asimiladas mediante una lectura rápida y precipitada.
De la misma manera, acompañan a la conclusión los ejercicios de síntesis y condensación. La síntesis
significa la elaboración de un nuevo texto con palabras también nuevas y se aplica sobre discursos,
conferencias o documentos presentados por personajes públicos. “La capacidad de síntesis es
normalmente el resultado de una sólida preparación cultural y de una gran madurez intelectual. para
el redactor, la capacidad de síntesis es una cualidad imprescindible”. La condensación significa
elaborar un texto más reducido, respetando las palabras originales del autor.
La importancia que otorgamos a estas reflexiones sobre la concisión como requisito condición de la
escritura de textos periodísticos, literarios y científicos. Vale la pena mencionar, por ejemplo, los textos
de disertación o de argumentación, en los cuales tanto la exposición de la tesis como el bloque
argumentativo y las conclusiones exigen de quien escribe decir lo más con lo menos cómo ahorrar
palabras y evitar lo innecesario; pensar claro para escribir claro.
CONCLUSIÓN
Al momento de elaborar algún escrito, es necesario que quien lo emita tenga una muy buena
redacción, para que justamente el contenido del mismo sea interpretado de forma correcta y no se
presta a confusiones, siendo correcta la aplicación de los signos ortográficos y las reglas gramaticales.
La mejor manera de poder desarrollar una buena redacción, no es sólo por la práctica, sino también
tener una lectura constante, aprender a disfrutar la literatura, los periódicos o bien simplemente
instruyéndonos mediante la lectura del libros, que nos permitan formar un buen estilo de redacción.
8
Criado del Val, M. Gramática española y cometario de textos, citado por Martínez A.Op.Cit.p.35
Bibliografía
Alfredo Salazar Duque. (27 enero de 1999). La redacción: concepto, características, sus fases. 2019,
de Educación virtual Universidad Autónoma de Chihuahua Sitio web:
http://virtual3.uach.mx/mod/resource/view.php?id=584245