El humanismo, una corriente filosófica-cultural que corre paralela al renacimiento,
cuya característica fundamental es el interés por el ser humano, el cual representa
la perfección sobre todas las cosas.
En la Edad Media la filosofía y la enseñanza estaban vinculadas a la religión y a la
idea teocéntrica del mundo. Pero a mediados del S. XIV el ser humano volvió la
vista a tras para centrarse en si mismo y de esta forma nació el humanismo en
Italia. Florencia fue la cuna del humanismo que junto con el renacimiento traerían
nuevos pensadores, filósofos y artistas.
El humanismo basado sobre todo en el pensamiento, la filosofía y la enseñanza,
tomó como modelo y fuente de inspiración la antigüedad clásica greco-latina. Su
desarrollo tuvo lugar en el s. XV y se expandió por Europa en el s. XVI.
Durante la Edad Media la filosofía estaba sujeta al servicio de la teología, el
hombre hasta ese momento no se había cuestionado las cosas, pero cuando el
hombre comenzó a preguntarse se dio cuenta que las respuestas que buscaba no
estaban en la Biblia, entonces sintió la necesidad de buscar en otras fuentes.
Fuentes que le satisficieran sus inquietudes y en las que esperaba encontrar las
respuestas que le ayudasen a dominar el mundo.
En el transcurso del s. XIV al S. XV se pasa de una mentalidad basada en la
fe (conocimiento revelado), a una nueva mentalidad basada en la razón, la
experiencia y la observación (conocimiento empírico). El hombre se ve como un
ser superior a toda la creación. Tiene la capacidad de pensar y comprender las
cosas y por ello intenta imitar la obra del creador y busca la perfección en todo lo
que hace.
Es difícil definir la palabra humanismo, pues abarca múltiples corrientes;
filosóficas, artísticas, científicas, etc. una de las posibles definiciones que se me
ocurren podría ser ésta “un movimiento filosófico-cultural que considera al hombre
como el centro de todas las cosas y que además propone el estudio de los clásicos
grecolatinos”, otra posible definición sería la dada por L. Philippart, que dice que el
humanismo “se puede describir como un movimiento estético, filosófico, y religioso
al mismo tiempo, preparado por las corrientes del pensamiento medieval”. Dentro
de está gran corriente cultural encontramos varios tipos de humanismo, clásico,
renacentista, cristiano, etc.
En el s. XIII la filosofía y la ciencia se basaban esencialmente en Aristóteles, el
cual fue descubierto en toda su integridad gracias a los traductores árabes y
judíos. Gracias a los conocimientos de Aristóteles, se hereda una lógica y un modo
de razonamiento, una concepción del conocimiento y un corpus científico. Con
Tomás de Aquino se llega a la conclusión sobre la armonía entre la fe (la verdad
revelada) y la razón (el conocimiento empírico).
A finales del s. XV cayó en desuso la Escolástica. Ahora lo que se enseña en las
Universidades es el Nominalismo difundido por Guillermo de Ockam (1280-1349),
donde la fe no necesita ser razonada.
Poco después se abriría una brecha entre la fe y la razón la cual fue desgarradora
tanto para el mundo religioso como para el pensamiento filosófico y el científico.
La imposibilidad de un conocimiento general condujo hasta el agotamiento de
la Escolástica que veía como en las universidades se impartía la Lectio y
la Disputatio, fue a partir de aquí cuando el divorcio entre razón y fe fueron
absolutos, del mismo modo pasaría entre la filosofía y la teología.
¿Qué es el Humanismo?
También conocido como humanismo renacentista, se trata de una doctrina
filosófica, intelectual y cultural surgida en la Europa del siglo XIV,
estrechamente vinculada al Renacimiento, que buscó retomar el legado clásico
de las culturas de la antigüedad (en especial la griega antigua) e interesarse
por la razón humana y el hombre como centro del universo, dando la espalda
así a siglos de filosofía religiosa medieval que imponían una perspectiva
teológica.
El modelo humanista imperó en la Europa renacentista hasta finales del
siglo XVI, cuando la influencia de los procesos de cambio y reforma (luterana,
anglicana, calvinista), la Revolución Francesa, la Ilustración y la Contrarreforma
católica, impulsaron la diversificación de sus intereses hacia un modelo
filosófico más moderno.
Sin embargo, el humanismo no murió allí, sino que continuó formando un
componente ideológico importante en la conciencia occidental hasta el siglo XIX,
cuando se le opuso como método educativo a la escolástica, y luego dio
origen en el siglo XX al humanismo laico o secular, cuyo primer manifiesto
se firmó en 1933.
Origen
El origen exacto del humanismo se sitúa en Italia durante el siglo XIV,
específicamente en Roma, Florencia y Venecia, de la mano de los poetas y
pensadores Dante Alighieri (1265-1321), Francesco Petrarca (1304-1374) y
Giovanni Boccaccio (1313-1375).
Sin embargo, sería con de la invención de la imprenta (1450) y
del descubrimiento de América (1492), que el humanismo entraría en su
apogeo, de la mano de intelectuales como Giovanni Pico della
Mirandola (1463-1494), quien fue el primero en acuñar el término
humanismo y humanista para designar al movimiento, y Antonio de Nebrija
(1441-1522), quien renovó el estudio de lenguas clásicas en España.
Después vendrían los grandes Erasmo de Rotterdam (1466-1536) y Michel de
Montaigne (1533-1592), dos de los más célebres humanistas europeos de
la historia.