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Ensayo Pueblos Indigenas

La Asamblea General de la ONU aprobó en 2007 la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas tras décadas de negociaciones entre Estados y pueblos indígenas. Reconoce el derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas y su derecho a las tierras y recursos que tradicionalmente han poseído u ocupado. Establece obligaciones para los Estados de garantizar y promover los derechos de los pueblos indígenas y de consultarles en asuntos que les conciern

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  • consultas a pueblos indígenas,
  • derechos a la promoción,
  • protección jurídica,
  • derechos a la igualdad,
  • desarrollo económico,
  • derechos a la protección,
  • identidad cultural,
  • derechos colectivos,
  • derechos de desarrollo,
  • exclusión histórica
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Ensayo Pueblos Indigenas

La Asamblea General de la ONU aprobó en 2007 la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas tras décadas de negociaciones entre Estados y pueblos indígenas. Reconoce el derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas y su derecho a las tierras y recursos que tradicionalmente han poseído u ocupado. Establece obligaciones para los Estados de garantizar y promover los derechos de los pueblos indígenas y de consultarles en asuntos que les conciern

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  • identidad cultural,
  • derechos colectivos,
  • derechos de desarrollo,
  • exclusión histórica

ENSAYO

Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas

El derecho a la condición humana

Para iniciar el tema es importante reconocer que la en materia de derechos humanos, siempre la
Asamblea de Naciones Unidas, ha tomado resoluciones en la que participan sus socios miembros
y con lo cual las disposiciones son de pleno derecho y rigen a los estados que la integran. Por lo
que en el presente tema, se considera que La Asamblea General de las Naciones Unidas expresa entre
sus consideraciones preliminares su preocupación por “el hecho de que los pueblos indígenas hayan
sufrido […] enajenación de sus tierras, territorios y recursos, lo que les ha impedido ejercer, en
particular, su derecho al desarrollo de conformidad con sus propias necesidades e intereses” y su
convencimiento de que “el control por los pueblos indígenas de los acontecimientos que los afecten a
ellos y a sus tierras, territorios y recursos les permitirá mantener y reforzar sus instituciones, culturas y
tradiciones y promover su desarrollo de acuerdo con sus aspiraciones y necesidades.

Por ello como personas que habitamos en entornos sociales, culturales, y sobre todo regidos por la
legislación vigente en el país, esta legislación nos impone limitaciones inherentes a lo que se ha dado en
llamar “condición humana”. Si no existe un freno legal, el humano se desinhibe y pretende conseguir, si
hace falta a través de la violencia y agresividad, aquello que desea o apetece. Esto ocurre mucho más en
nuestra especie que en otras dada la evolución de nuestro cerebro, lo que nos permite idear o crear
comportamientos más sofisticados y por lo tanto, según los casos, también más crueles, peligrosos y
dañinos.

La condición humana consiste en que el hombre sea un ser condicionado, para el que todo lo dado
o hecho por él se convierte en una condición de su propia existencia, lo que implica que el hombre,
el ser humano, no es un ser constituido de una vez y para siempre, él permanentemente está
cambiando su propia condición, esto gracias a las condiciones que él encuentra y en las cuales se
da como humano.

LA ASAMBLEA

Uno de sus principales logros fue la aprobación en 2007 por la Asamblea General de la Declaración de las
Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, que en 2010 contaba con el apoyo de la
inmensa mayoría de los Estados Miembros de las Naciones Unidas y no tenía oposición de ninguno. Fue
fruto de decenios de negociación entre los Estados y los pueblos indígenas, que, con ánimo de
colaboración, se mancomunaron para respaldar la Declaración. En ella se relacionan los derechos
humanos con los pueblos indígenas y sus situaciones concretas, lo cual contribuye a enmendar su
exclusión histórica del sistema jurídico internacional.

La participación internacional de los pueblos indígenas creció de forma considerable a partir de los años
80 logrando una gran cantidad de éxitos en unas instituciones donde hasta ese momento apenas habían
participado. La aprobación de la Declaración de los Derechos Indígenas en la Asamblea General de
Naciones Unidas el 13 de septiembre de 2007 resulta el punto álgido de esta participación.

al establecer el derecho a la libre determinación, reconoce a los pueblos y las naciones el derecho al
territorio subyacente en él, y consecuentemente, el Derecho a la tierra como conditio sine qua non
del derecho a la existencia, la pervivencia y a la identidad. En tanto el derecho al territorio es una
forma concreta de garantizar el derecho a la existencia como pueblo, es consustancial que asociado
al derecho de autodeterminación esté el disfrute de las riquezas y los recursos naturales

La Declaración reconoce que los pueblos indígenas tienen igual entidad que los pueblos en sentido
genérico, y que son comunidades políticas de pleno derecho, incluso con personalidad jurídica en el
plano internacional. Así lo señala el artículo 2, que afirma que los pueblos indígenas son iguales a
los demás pueblos y reconoce al mismo tiempo, el derecho de todos los pueblos a ser diferentes y
ser respetados como tales. El derecho de los pueblos indígenas a su propia existencia está ligado al
derecho al territorio, como fundamental para su subsistencia y la conservación de sus tradiciones
culturales.

En consecuencia, los pueblos indígenas “tienen derecho a las tierras, territorios y recursos que
tradicionalmente han poseído, ocupado o de otra forma utilizado o adquirido, así como a poseer,
utilizar, desarrollar y controlar las tierras, territorios y recursos que poseen en razón de la propiedad
tradicional u otra forma tradicional de ocupación o utilización, así como aquellos que hayan adquirido
de otra forma”; a “ mantener y fortalecer su propia relación espiritual con las tierras, territorios,
aguas, mares costeros y otros recursos que tradicionalmente han poseído u ocupado y utilizado de
otra forma ; al aseguramiento del “reconocimiento y protección jurídicos de esas tierras, territorios y
recursos”. Frente a esto último, el Estado está obligado a “establece y aplica, conjuntamente con los
pueblos indígenas interesados, un proceso equitativo, independiente, imparcial, abierto y
transparente, para reconocer y adjudicar los derechos de los pueblos indígenas en relación con sus
tierras, territorios y recursos, comprendidos aquellos que tradicionalmente han poseído u ocupado o
utilizado de otra forma”

I. DERECHOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS

Los derechos de los pueblos indígenas conforme al derecho internacional han evolucionado partiendo
del derecho internacional vigente, incluidos los tratados de derechos humanos, en función de las
circunstancias en que se encontraban estos pueblos y de sus prioridades, como los derechos a sus
tierras, territorios y recursos y a la libre determinación. Por desgracia, muchos pueblos indígenas siguen
encontrando problemas diversos en la esfera de los derechos humanos. De hecho, el ejercicio de sus
derechos dista de ser perfecto. Algunas de las mayores dificultades a las que hacen frente los pueblos
indígenas en el ámbito de los derechos humanos derivan de la presión de que son objeto sus tierras,
territorios y recursos como consecuencia de actividades relacionadas con el desarrollo y la extracción de
recursos. Sus culturas siguen amenazadas y la protección y la promoción de sus derechos se ven
coartadas. Los pueblos indígenas han tenido un acceso sin precedentes a procesos jurídicos y normativos
relativos a los derechos humanos y han participado plenamente en ellos, indicio de su influencia en las
decisiones internacionales que les afectan.

Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas

La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de las Naciones Unidas sobre los
derechos de los pueblos indígenas el 13 de septiembre de 2007 por 144 votos a favor, 11 abstenciones y
4 votos en contra (los de Australia, el Canadá, los Estados Unidos de América y Nueva Zelandia). Desde
entonces, varios Estados han modificado su posición, entre ellos los 4 que, pese a haber votado en
contra, se han sumado a la Declaración. En la Declaración, que es el instrumento más amplio relativo a
los derechos de los pueblos indígenas existente en el ámbito del derecho y las políticas internacionales,
figuran normas mínimas en materia de reconocimiento, protección y promoción de estos derechos.
Aunque no se aplica de forma uniforme o coherente, la Declaración orienta normalmente a los Estados y
los pueblos indígenas en la elaboración de las leyes y políticas que repercuten en estos pueblos, en
concreto en el establecimiento de medios para atender mejor las reclamaciones que presentan.

Derecho a las tierras, territorios y recursos

En la Declaración se reconoce el derecho de los pueblos indígenas a sus tierras, territorios y recursos,
incluidos los que han poseído tradicionalmente pero en la actualidad están controlados por otros, de
hecho o de derecho. Muchos pueblos indígenas ven como rasgo definitorio su relación con sus tierras,
territorios y recursos.

Finalmente ante mucha expectativa la asamblea de Naciones Unidas, el 13 de


septiembre de 2007 se aprobó la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos
Indígenas de la ONU con 144 votos a favor, 4 países en contra y 11 abstenciones.
Posteriormente, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y EE. UU. modificarían su voto en
contra y también apoyarían la declaración. Se trata, pues, de una de las declaraciones
más importantes del desarrollo internacional de las normas jurídicas y un gran avance
para cientos de poblaciones indígenas en todo el mundo.
Esta declaración representa el largo camino de los pueblos indígenas por alcanzar un
estatus de igualdad institucional y a todos los niveles que asentó sus primeras bases en
el Convenio 107 y que, en el año 2000, integró en la ONU el Grupo de Trabajo sobre
Poblaciones Indígenas, el fortalecimiento de la cooperación internacional en el derecho
indígena y, por último, la adopción de una declaración propia de derechos para estos
pueblos.
FUERZA DE LEY
La Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas establece
para los Estados obligaciones negativas, consistentes en no discriminar o en respetar (no
transgredir) otros derechos fundamentales de los pueblos indígenas, así como
obligaciones positivas de garantizar (prevenir que los derechos respectivos se vean
afectados, reparar y resarcir la violación de los mismos, incluyendo la restitución, cuando
ello sea posible, y promover tales derechos, comprendido en ello la facilitación de
recursos para su efectiva realización) y de consultar a los pueblos indígenas en materias
que les conciernen. Dada la naturaleza jurídica de las declaraciones, la que comentamos
no contempla propiamente un órgano o mecanismo de protección. No obstante, en su
artículo 42 señala que “Las Naciones Unidas, sus órganos, incluido el Foro Permanente
para las Cuestiones Indígenas y los organismos especializados, en particular a nivel local,
así como los Estados, promoverán el respeto y la plena aplicación de las disposiciones
de la presente Declaración y velarán por la eficacia de la presente Declaración”.
Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas

El Consejo Económico y Social creó en virtud de su resolución 2000/22 el Foro Permanente en atención a
la solicitud de los pueblos indígenas de un órgano de alto nivel que promoviera el diálogo y la cooperación
entre los Estados Miembros, los organismos de las Naciones Unidas y los pueblos indígenas. Su mandato
consiste en asesorar al Consejo Económico y Social en lo relativo al desarrollo económico y social, la
cultura, el medio ambiente, la educación, la salud y los derechos humanos y en: • Prestar asesoramiento
especializado y formular recomendaciones sobre las cuestiones indígenas al Consejo, así como a los
programas, fondos y organismos de las Naciones Unidas, por conducto del Consejo; • Difundir las
actividades relacionadas con las cuestiones indígenas y promover su integración y coordinación dentro del
sistema de las Naciones Unidas; y • Preparar y divulgar información sobre las cuestiones indígenas.

Libre determinación

Aprobando la Declaración, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha afirmado que los pueblos
indígenas tienen derecho a la libre determinación y, en consecuencia, a establecer libremente su condición
política y perseguir libremente su desarrollo económico, social y cultural. El artículo 3 de la Declaración
coincide con el artículo 1 común del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y del Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Los pueblos indígenas consideran la libre
determinación un derecho central reconocido a escala internacional. A su vez, el ejercicio del derecho a la
libre determinación complementa al ejercicio de otros derechos. Todos los derechos enunciados en la
Declaración son indivisibles y están relacionados entre sí, sin que sea excepción a ello el derecho a la libre
determinación. Su efecto se extiende a los demás derechos, que deben leerse a la luz de la libre
determinación de los pueblos indígenas, como el derecho a la cultura, que puede abarcar la autonomía de
estos pueblos en el ámbito cultural.

Derecho a las tierras, territorios y recursos

En la Declaración se reconoce el derecho de los pueblos indígenas a sus tierras, territorios y recursos,
incluidos los que han poseído tradicionalmente pero en la actualidad están controlados por otros, de
hecho o de derecho. Muchos pueblos indígenas ven como rasgo definitorio su relación con sus tierras,
territorios y recursos. La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha recalcado lo siguiente: La
estrecha relación que los indígenas mantienen con la tierra debe de ser reconocida y comprendida como
la base fundamental de sus culturas, su vida espiritual, su integridad y su supervivencia económica. Para
las comunidades indígenas la relación con la tierra no es meramente una cuestión de posesión y
producción sino un elemento material y espiritual del que deben gozar plenamente, inclusive para
preservar su legado cultural y transmitirlo a las generaciones futuras3. Sobre la base de interpretaciones
actuales y autorizadas del derecho vigente de los derechos humanos propuestas por órganos creados en
virtud de tratados de derechos humanos de las Naciones Unidas y mecanismos regionales de derechos
humanos, en el artículo 26, párrafo 1, se reconoce, en líneas generales, el derecho de los pueblos
indígenas a las tierras, territorios y recursos que tradicionalmente han poseído, ocupado o utilizado o
adquirido.

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