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Facultad de Psicología
Tesis de Licenciatura
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ÍNDICE
Resumen .................................................................................................................... 3
Introducción ................................................................................................................ 4
Predicción, Expectativa y Frustración ................................................................................ 5
Aspectos comparados del Contraste Negativo Sucesivo ................................................... 8
Organización del sistema nervioso de los vertebrados y su relación con la conducta ........ 9
Regulación de la absorción de agua en los anfibios......................................................... 12
Objetivos ................................................................................................................... 13
Hipótesis ................................................................................................................... 15
Materiales y Método.................................................................................................. 15
Resultados ................................................................................................................ 20
Bibliografía ................................................................................................................ 29
2
RESUMEN
3
INTRODUCCIÓN
4
El valor adaptativo y la historia filogenética son referidos como las causas
últimas del rasgo o la conducta (es decir, basados en un proceso de evolución que
es responsable de la selección de ese rasgo). En tanto que a los mecanismos y
programas de desarrollo se los describe como las causas próximas del rasgo, lo que
significa que son las responsables inmediatas de la producción de la conducta.
Por lo tanto, la Psicología Comparada estudia la evolución y desarrollo de los
comportamientos en relación a la evolución y desarrollo de los sistemas nerviosos
asociados (Papini, 2009). De esta forma, investiga con este enfoque los procesos
involucrados en la conducta y el aprendizaje, centrándose en conceptos como
memoria, atención, motivación, frustración, predicción y expectativa, contemplando
asimismo las bases neurobiológicas subyacentes.
5
En este sentido, la conducta de frustración contradice uno de los desarrollos
más destacados dentro de las teorías tradicionales del aprendizaje, como es la “Ley
del Efecto” introducida por Thorndike (1898). Según esta ley el éxito del
condicionamiento, es decir, la fijación de la conexión entre estímulo-respuesta, no
dependía solamente del hecho de que el estímulo y la respuesta se presentaran
juntos, tal como postulaba el condicionamiento clásico, sino que los efectos o
consecuencias que seguían a la respuesta eran además un importante factor a tener
en cuenta. El aprendizaje se producía entonces también por el monto de la
recompensa obtenida. Se desarrolla de este modo un fundamento teórico donde el
refuerzo se vuelve un factor predictor en el condicionamiento. Esta ley no sólo tenía
en cuenta la calidad del refuerzo, ya sea su apetitividad o aversividad, sino también
su magnitud, que consideraba como un elemento muy relevante: mientras mayor
fuera el refuerzo, mayor sería la respuesta. Por ejemplo, cuanto mayor sea un
reforzador apetitivo, mayor será la respuesta de aproximación; en tanto que cuanto
mayor sea un reforzador aversivo, mayor será la respuesta de escape o evitación.
Sin embargo, frente a condiciones experimentales donde se generaba una
respuesta de frustración dichas predicciones no se cumplían. Dado que no se
ajustan a las predicciones de las teorías tradicionales del aprendizaje, es que los
fenómenos asociados a la frustración se los conoce como efectos paradójicos del
reforzamiento (EPR), encuadrándose todos en situaciones de cambios sorpresivos
del refuerzo (Papini, 2002, 2003, 2006; Papini, Salas & Muzio, 1999).
La evidencia empírica apoya la idea de que la expresión de la conducta de
frustración depende de la existencia de un hipocampo maduro y funcional. Por
ejemplo, las ratas adultas con lesiones hipocampales o con inhibición de la actividad
hipocampal mediante drogas, o las ratas neonatas (las cuales tienen un hipocampo
inmaduro) no expresan respuestas de frustración (Amsel, 1992; Flaherty, 1996).
Estos resultados sugieren el papel funcional del hipocampo en la activación de esta
conducta (Papini et al., 1999).
Uno de los fenómenos de frustración más estudiados es el Contraste Negativo
Sucesivo (CNS). Se observa por ejemplo en ratas adultas, donde animales que
recibían un reforzador durante la adquisición, al ser cambiado inesperadamente por
otro reforzador más pequeño, disminuyen drásticamente el nivel de su respuesta y
hay cambios en la conducta, en comparación con animales que siempre recibieron el
refuerzo pequeño (Amsel, 1992).
6
El CNS se define como la interrupción conductual que sigue a un cambio
negativo en la magnitud o calidad de un reforzador apetitivo (Papini, 2009). Si
comparamos dos grupos; un grupo experimental cuya primera parte del
entrenamiento recibe una recompensa mayor (L) y luego es sorpresivamente
cambiada por una recompensa menor (S), versus un grupo control que recibe una
recompensa menor (S) durante todo el entrenamiento, veríamos una disminución de
la respuesta por parte del grupo experimental que descendería por debajo del grupo
control (Figura 1-A) Según las teorías tradicionales del aprendizaje, en lugar de este
cruzamiento de las curvas, se esperaría un descenso de la respuesta del grupo
experimental proporcional a la disminución de la recompensa. Dicho de otra manera,
luego del cambio, al quedar ambos reforzadores equiparados lo esperable sería que
el nivel de respuesta de ambos grupos tienda a ser similar. Sin embargo, al estar
involucrada en la frustración una respuesta emocional, dicha predicción no ocurre.
Por lo tanto, frente a la presencia del CNS vemos una fuerte caída de la respuesta
por parte del grupo cuya recompensa fue disminuida (grupo experimental). Luego de
esta reacción emocional momentánea el nivel de respuesta se reestablece al nivel
del grupo control.
El contraste negativo se puede presentar de tres formas: como el efecto CNS,
ya definido anteriormente, como un efecto CNS inverso o con resultados nulos
(Figura 1).
Figura 1. (A) En el efecto de CNS vemos un descenso en la respuesta del grupo experimental
(L-S) luego del cambio sorpresivo en el refuerzo quedando por debajo del nivel de respuesta del
grupo control (S). Luego de la bajada en la respuesta hay una rápida recuperación quedando,
ambos grupos, en un nivel de respuesta similar (efecto transitorio). (B) En el efecto de CNS
inverso no hallamos una respuesta de frustración. Antes del cambio en el reforzamiento (etapa
precambio) vemos como en el caso anterior una diferencia en la respuesta de ambos grupos: el
grupo experimental (L-S) al recibir una recompensa mayor tiene un nivel de respuesta más alto.
Sin embargo, luego del cambio (etapa postcambio) el grupo experimental (L-S) va ajustando
paulatinamente su nivel de respuesta al nivel del grupo control (S). (C) Gráfico con resultados
nulos, es decir, no hay diferencias entre grupos tanto para la etapa precambio como para la
etapa postcambio. En este caso en la etapa precambio no hubo una buena discriminación en
cuanto a la magnitud de los reforzadores dados según los grupos, haciendo que en la etapa
postcambio tampoco haya una diferenciación en el nivel de respuesta entre ambos. (Adaptado
de Papini 2014)
7
El CNS puede observarse tanto en respuestas operantes o instrumentales
(CNS instrumental, CNSi) como en respuestas condicionadas de ingesta (CNS
consumatorio, CNSc). En particular, el contraste negativo sucesivo instrumental
(CNSi) se diferencia del CNSc en términos de procedimientos, así como en los
mecanismos involucrados (Flaherty, 1996). En el CNSi, la respuesta condicionada
involucra conductas anticipatorias a la presentación del reforzador, tales como
recorrer un corredor recto (Crespi, 1942). Muchos autores, basados en estudios de
inducción de inactividad en diferentes áreas del cerebro con drogas o lesiones,
postulan que los mecanismos involucrados en el CNSc y el CNSi no son los mismos
(para una revisión ver Flaherty, 1996; Papini, 2003). Por ejemplo, El CNSc es
seguido por un aumento de glucocorticoides en plasma que es detectado 20 minutos
postcambio y no inmediatamente después (Coe et al., 1983). Los niveles de
corticosterona son elevados luego del 2do ensayo y no luego del 1ro postcambio
(Mitchell & Flaherty, 1998); pero el suministro de esta hormona facilita el CNSc en el
1er ensayo si es inyectado inmediatamente antes, pero no facilita el CNSc en el 2do
ensayo si se la administra tres horas luego del primero (Bentosela et al., 2006).
Efectos concordantes se observan con la administración de ansiolíticos, que evitan la
ocurrencia del CNSc si se administran luego del 1er ensayo postcambio, pero no
luego del 2do (Flaherty et al., 1986; Ortega et al., 2014).
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GRUPO CNSi Referencias CNSc Referencias
Mamíferos SI Tinklepaugh (1928); SI Flaherty & Caprio
(monos, ratas Crespi (1942); Elliot (1976); Papini &
comadrejas) (1928) Pellegrini (2006)
Aves (palomas, NO Papini (1997); Roberts et SI Freidin, Cuello &
estorninos) al. (1963) Kacelnik, (2009)
Reptiles NO Graf (1972); González & --- ---
(lagartijas, Bitterman (1962); Ishida &
tortugas) Papini (1993)
Anfibios NO Schmajuk, Segura & ? Muzio et al. (2011)
(sapos) Ruidíaz (1981); Papini,
Muzio & Segura (1995)
Peces (peces NO Boitano & Foskett (1968); --- ---
dorados ) Lowes & Bitterman (1967)
Cuadro 1. Cuadro comparativo de datos obtenidos en algunas investigaciones previas sobre los
efectos de CNSi y CNSc. (--- : sin datos; ? : datos inciertos).
9
anatómicos, fisiológicos y conductuales de esta clase, estuvieron relacionados con la
transición de una forma de vida estrictamente acuática a otra anfibia (Muzio, 2013).
Dentro de este grupo hallamos a los anuros (ranas y sapos), quienes desarrollaron
como forma de locomoción terrestre el salto (Estes & Reig, 1973).
En particular, desde la perspectiva de la evolución cerebro-conducta, los
anfibios son un grupo crucial dentro de los vertebrados, pues representan la
transición desde el agua a la tierra y todas las consecuencias que dicha transición
generó en la organización cerebral (Muzio, 2013). A nivel comparativo, el cerebro de
grupos filogenéticamente antiguos (como peces y anfibios) no presenta neocorteza,
mostrando así una organización más simple que en mamíferos. Así, la estructura
cerebral de los anfibios muestra las subdivisiones básicas del telencéfalo de los
vertebrados, sin la presencia de neocorteza (Figura 2).
Figura 2. Izquierda: Vista dorsal del cerebro del sapo Rhinella arenarum. La flecha señala la
posición de la sección transversal mostrada en el sector derecho. Derecha: Corte transversal
(x50) del telencéfalo de Rhinella arenarum. La línea peduncular de la zona limitante medial
(ZLM) termina en un área relativamente más blanca que separa el pallium medial (PM) de la
parte más ventral del telencéfalo. Las áreas se distinguen por zonas donde disminuye la
densidad de somas celulares. Abreviaturas: BO, bulbos olfatorios; BR, bulbo raquídeo; C,
cerebelo; D, diencéfalo; LO, lóbulos ópticos o tectum; PL, pallium lateral; PM, pallium medial;
SM, Septum medial; ST, striatum; T, telencéfalo; VL, ventrículos laterales; ZLM, zona limitante
medial; IIIv/IVv, tercer/cuarto ventrículo; V/VII-VIII/IX-X, pares de nervios craneanos. (Fotografía
y dibujo Rubén N. Muzio).
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De esta forma, en el sapo Rhinella arenarum, como en todos los anfibios, la
porción dorsomedial de su cerebro anterior, pallium medial, se considera una
estructura homóloga al hipocampo encontrado en los vertebrados plenamente
terrestres (Muzio 2013, ver Figura 2).
En resumen, en términos de organización general del cerebro, el modelo de
los anfibios brinda una posibilidad única de encontrar mecanismos básicos de una
amplia variedad de comportamientos sin una fuerte modulación cortical.
La escasa información general disponible para el grupo de los anfibios llama
particularmente la atención. Desde una visión evolutiva, tal vez el momento más
crítico en la evolución de los vertebrados es justamente cuando los anfibios
tetrápodos invadieron la tierra. De hecho, como grupo, los anfibios representan la
transición de la vida desde el agua a la tierra y todo lo que conlleva con respecto a
la organización del cerebro y la conducta. Así, aunque ninguna de las especies
animales existentes se puede considerar un remanente de los primeros anfibios,
más que cualquier otro grupo de vertebrados, los anfibios modernos probablemente
conservan características de la organización del cerebro que se asemejan a los
tetrápodos anfibios de hace unos 400 millones de años y ofrecen una oportunidad
única para examinar las regiones homólogas al hipocampo desde una perspectiva
evolutiva aún más remota (Bingman, 2002; Muzio 2013; Papini et al., 1999).
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Regulación de la absorción de agua en los anfibios
Uno de los rasgos particulares que puede observarse en los sapos es que la
ingestión de agua no se realiza a través de la boca. La rehidratación se realiza por
absorción de agua a través de un parche ventral de piel en la zona pélvica
(Reboreda, Muzio, Viñas & Segura, 1991). Estudios previos desarrollados con el
sapo terrestre Rhinella arenarum, indican que su piel posee sensibilidad a
electrolitos en solución (Reboreda & Segura, 1984), observándose que los animales
desarrollaban una aversión proporcional a la osmolaridad de la solución en la que
eran colocados. Asimismo, también se ha observado que los sapos tienen la
capacidad de adaptar sus mecanismos fisiológicos para poder captar agua en
algunos medios salinos, con una relación particular de acuerdo al nivel de salinidad
de esa solución (Loza Coll, 1998; Loza Coll & Muzio, en preparación).
Por otro lado, en los últimos años se ha demostrado la efectividad del uso de
soluciones altamente hipertónicas de NaCl (mayores o iguales a 400 mM) como
estímulos aversivos, soluciones en las que los animales pierden peso (Loza Coll,
1998; Loza Coll & Muzio, en preparación; Muzio et al., 2011). Estos estudios
también demostraron que una solución de 300 mM de NaCl funciona como solución
neutra, ya que los animales no muestran una variación neta en su peso (es decir,
los animales no ganaban ni perdían peso sumergidos en ella).
Así, variando unidimensionalmente la concentración de las soluciones
externas a la que son expuestos los animales, se puede variar el valor de incentivo
desde una solución apetitiva (recompensa) hasta una aversiva (castigo). De esta
manera, se ha podido generar un procedimiento experimental adecuado para
estudiar los mecanismos de conductas consumatorias en anfibios por la simple
variación de la salinidad externa de las soluciones que se ofrecen a los sujetos (Loza
Coll & Muzio, en preparación; Muzio et al., 2011).
Utilizando las propiedades de estas soluciones, en investigaciones previas
realizadas en nuestro laboratorio con el sapo terrestre Rhinella arenarum no se ha
hallado CNSi (Schmajuk, Segura & Ruidiaz, 1981; Papini, Muzio & Segura, 1995).
Sin embargo, estudios recientes con la misma especie han planteado la posibilidad
de la existencia de CNSc en anfibios (Muzio et al., 2011). En este estudio se
utilizaron soluciones con escasa hipertonicidad, a fin de lograr que sean levemente
apetitivas (es decir, tratando que funcionen como una recompensa pequeña). Se
realizaron tres experimentos por separado, en base a tres soluciones salinas
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diferentes: 225, 212, 200 mM NaCl. En cada experimento se comparaba un grupo
experimental cuya recompensa disminuía de agua deionizada a alguna de estas tres
concentraciones ya mencionadas, con un grupo control cuya recompensa era
siempre menor, administrando alguna de estas soluciones salinas durante todo el
experimento. Aunque del análisis de los datos obtenidos no se pudo determinar la
existencia de CNSc, los resultados sin embargo aportaron indicios de una tendencia
a expresar un contraste consumatorio. Por lo tanto, estos datos previos podrían
considerarse para generar futuras investigaciones variando las diferencias entre las
concentraciones de las soluciones salinas utilizadas, así como el tiempo de
exposición a las mismas.
A partir de estos estudios se abre un interrogante que apunta a esclarecer si
mediante ciertos cambios en las condiciones experimentales, por ejemplo utilizando
una solución menos apetitiva, se podría hallar una respuesta de frustración en
anfibios que diera cuenta de la existencia de CNSc.
OBJETIVOS
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para el animal un estímulo aversivo que interfiere con el aprendizaje apetitivo previo
(Papini, 2003).
Si bien los datos obtenidos hasta el momento indican la ausencia de contraste
negativo instrumental en anfibios, nuestros estudios preliminares han puesto en
evidencia que en determinadas condiciones experimentales podría emerger un
contraste negativo consumatorio (Muzio et al., 2011). La relación particular entre las
concentraciones de las soluciones salinas durante la etapa de precambio y el
postcambio, así como el tiempo de exposición a dichas soluciones, serían factores
determinantes en este proceso. En particular, la diferencia de concentración entre
las soluciones afecta en forma directa la tasa de captación de agua y, de esta forma,
la variación de su consumo. Por otra parte, el tiempo total de exposición a las
soluciones es otro factor que influye en la magnitud del reforzador. Así, por ejemplo,
frente a una solución apetitiva, un mayor tiempo de exposición a la misma aumenta
en forma proporcional el incremento de peso. Por lo tanto, un aumento en el tiempo
de exposición o acceso a una solución particular podría llevar a destacar el impacto
de ese tipo específico de reforzador.
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HIPOTESIS
MATERIALES Y MÉTODO
Sujetos
Se utilizaron sapos machos adultos de la especie Rhinella arenarum de la
Provincia de Buenos Aires (Figura 3).
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5. Enderezamiento: observar que el animal se endereza inmediatamente al ser
colocado en posición cúbito-dorsal.
6. Constatar la presencia de las siguientes respuestas de defensa:
a. Respuesta de defensa catatónica: inmovilidad de animal al oprimir el
esternón.
b. Respuesta de defensa cefálico “unken”: el animal empuja hacia adelante al
poner un elemento en contacto con la trompa.
c. Respuesta de defensa “kicking”: el animal da una patada al estimularse los
flancos.
7. Marcha a saltos: observar que la marcha del animal sea sin tropiezos.
8. Reflejo de esfínteres: observar liberación de orina durante la manipulación.
9. Canto: verificar su existencia al tomar al animal por sus flancos.
10. Morfología: observar la presencia de simetría general.
Dispositivo experimental.
Se utilizó una caja experimental de plexiglás negro que consta de dos
compartimientos contiguos (Figura 4): uno, donde los animales inician cada ensayo
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(compartimiento de partida); y otro, que contiene agua deionizada (DW) o la solución
salina de 250 mM como reforzadores (compartimiento meta).
Ambos poseen idénticas dimensiones (15cm de ancho, 15cm de largo y 20 cm
de alto) y se encuentran separadas por una puerta guillotina.
El aparato posee en su parte superior tapas transparentes que permiten la
observación de la actividad de los animales en tiempo real, mediante un espejo
colocado por fuera del aparato.
La iluminación era proporcionada mediante dos lámparas instaladas en cada
tapa (una para cada compartimiento). Los pisos de ambos espacios difieren entre sí;
mientras que el compartimento de partida es recto, el compartimento meta es
levemente inclinado para permitir el desagote, esto se lograba a partir de dos
mangueras conectadas en el piso (en la parte más profunda) que contaban con un
sistema de cierre con el que se controla el paso del agua. De todas maneras, en este
último compartimento los animales son mantenidos en posición horizontal mediante
una rejilla metálica.
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Luces externas. E) Puerta guillotina. F) Rejilla metálica utilizada para nivelar el piso.
G) Manguera de desagote controlado con una válvula.
Cuarto experimental
El cuarto experimental se mantuvo a una temperatura estándar de 24°C y 40%
de humedad relativa. Además, tenía un parlante conectado a un generador de ruido
blanco (frecuencias entre 20-30.000Hz). El fotoperíodo fue mantenido en un ciclo de
16hs luz – 8hs oscuridad (luz encendida a las 5 am y desactivada a las 9 pm).
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ambos compartimientos. Esta primera parte se realizó sin reforzamiento, por lo
tanto, ni el compartimiento de partida ni el compartimiento meta contenían agua. El
prentrenamiento constó de una sesión por día durante 2 días consecutivos. A partir
de la finalización de este período se asignó pseudoaleatoriamente a los sujetos en 4
grupos, teniendo en cuenta el peso y el tiempo de reacción registrado en esta etapa
previa, a fin de contrabalancear estos dos componentes, homogeinizando la
composición de los mismos.
Entrenamiento
Se entrenaron los siguientes cuatro grupos de sapos:
Grupo AD-250 (600), n = 7: grupo experimental reforzados siempre durante
600 segundos. En la etapa precambio con agua deionizada, y luego
cambiados en la etapa de postcambio a una solución salina de 250 mM
NaCl, ligeramente hipertónica y de menor valor de incentivo.
Grupo 250 (600), n = 8: animales controles entrenados siempre con la
solución 250 mM NaCl, de menor magnitud de incentivo, también reforzados
durante 600 segundos.
Grupo AD-250 (300), n = 8: grupo experimental entrenados bajo las mismas
condiciones que los del grupo AD-250 (600), pero reforzados durante sólo
300 segundos.
Grupo 250 (300), n = 8: grupo control entrenados bajo las mismas
condiciones que los del grupo 250 (600), pero reforzados durante sólo 300
segundos.
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período de hidratación. Si transcurrido los 3 minutos el animal no pasaba
espontáneamente al compartimiento meta, se los obligaba a pasar a la misma.
A parte del registro de la variable de Latencia de pasaje se registro la variable
de consumo para ello los animales eran pesados antes de cada ensayo y luego de
la finalización de la misma. Esta variable era calculada a partir de la diferencia entre
el peso final y peso inicial dividida por el peso estándar correspondiente a cada
animal y multiplicada por 100 determinando de este modo la variación de peso pre-
postensayo relativa al peso estándar de cada animal.
RESULTADOS
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A
Figura 5. (A) Latencia de respuesta de los grupos AD-250 (300), 250 (300), AD-
250 (600) y 250 (600), durante el preentrenamiento (pre1 y pre2), etapa
precambio (12 ensayos) y etapa postcambio (12 ensayos). (B) Latencia de
respuesta de los grupos AD-250 (300) y 250 (300), durante el preentrenamiento
(pre1 y pre2), etapa precambio (12 ensayos) y etapa postcambio (12 ensayos).
(C) Latencia de respuesta de los grupos AD-250 (600) y 250 (600), durante el
preentrenamiento (pre1 y pre2), etapa precambio (12 ensayos) y etapa
postcambio (12 ensayos).
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A partir de estos datos podríamos suponer que el acceso a las diferentes
soluciones y el tiempo de exposición a las soluciones son las que generan dichas
diferencias en la etapa de precambio. Por otro lado, podemos notar una mejora en
la respuesta de los grupos cuya recompensa fue de 600 segundos de tiempo de
exposición en comparación a los grupos 300.
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A
Figura 6. (A) Variación de peso de los grupos AD-250 (300), 250 (300), AD-250
(600) y 250 (600), durante el preentrenamiento (pre1 y pre2), etapa precambio
(12 ensayos) y etapa postcambio (12 ensayos). (B) Variación de peso de los
grupos AD-250 (300) y 250 (300), durante el preentrenamiento (pre1 y pre2),
etapa precambio (12 ensayos) y etapa postcambio (12 ensayos). (C) Variación de
peso de los grupos AD-250 (600) y 250 (600), durante el preentrenamiento (pre1
y pre2), etapa precambio (12 ensayos) y etapa postcambio (12 ensayos).
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Hasta aquí, los resultados de la variable captación en la etapa precambio
demuestran que los desempeños de los grupos estuvieron sujetos a los tipos de
recompensa asignados. Dicho de otra manera, tanto la salinidad del agua como el
tiempo de exposición fueron factores que marcaron la diferencia en la captación de
las soluciones proporcionadas. Los grupos que recibieron agua deionizada pudieron
captar más en relación a los grupos que recibieron la solución 250 mM NaCl. A la
vez, los grupos que tuvieron un tiempo de exposición de 600 segundos lograron una
mayor captación que los grupos con un tiempo de 300 segundos. A partir de un
análisis más detallado del efecto de interacción vemos cómo el grupo 250 (600) a
pesar de recibir la solución menos apetitiva logra alcanzar la captación del grupo AD-
250 (300) durante la etapa precambio.
Retomado el análisis global para la variable de captación, en la etapa
postcambio también se encontraron diferencias significativas entre grupos, F(3, 27)=
15,36, p<0,01, a lo largo de las sesiones, F(11, 297)= 41,84, p<0,01 y presencia del
efecto de interacción, F(33, 297)= 3,54 p<0,01 (Figura 5, A).
Luego de un análisis post hoc del efecto de interacción, hallamos que los
grupos 250 (300) y AD-250 (300) no se diferenciaron durante la etapa postcambio
(p>0,05), por lo que sus niveles de captación se mantuvieron similares. Por otro
lado, el grupo AD-250 (600) durante los primero diez días no se diferenció de los
grupos AD-250 (300) y 250 (300) (p>0,05), recién el onceavo día de entrenamiento
logro diferenciarse de los mismos (p<0,05). Cabe destacar que el grupo 250 (600)
mantuvo una diferencia significativa con los demás grupos durante casi todo la
etapa postcambio, excepto el último día donde no se hallaron diferencias
significativas con el grupo AD-250 (600). Esto supone que el grupo experimental
fue aumentando su nivel de captación acercándose paulatinamente al grupo 250
(600).
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Esto podria marcar una tendencia por parte del grupo AD-250 (600) de estar
acercando su nivel de consumo al grupo 250 (600).
Finalizando con la comparación entre los grupos AD-250 (600) y 250 (600)
para la variable latencia de respuesta, durante la etapa precambio, encontramos
diferencias significativas entre grupos F(1, 13)= 5,88, p<0,05, y a lo largo de las
25
sesiones, F(11, 143)= 3,34, p<0,01 (Figura 5-C). Sin embargo el efecto de
interacción no resultó significativo, p>0,05. A diferencia del desempeño de los
grupos 300, en este caso sí se encontraron diferencias entre grupos, lo cual
demuestra que hubo una diferenciación por parte de los mismos motivada por la
recompensa obtenida.
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DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
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emocional. Nuestros resultados no permiten aún indagar en qué medida los
componentes emocionales implicados están en interacción con componentes
fisiológicos de la respuesta. De esta forma, resta estudiar a futuro qué proporción de
este fenómeno responde a aspectos emocionales y cuál a aspectos de orden
fisiológico. Sin embargo, varias observaciones comportamentales realizadas durante
este estudio en el grupo experimental AD-250 (600) luego del cambio sorpresivo a la
solución de 250 mM de NaCl indican la existencia de respuestas relacionadas con la
frustración. Por ejemplo, estos animales mostraron un aumento significativo de la
tasa de escape y tendían a tardar más en pasar al compartimiento meta. Por otro
lado, también mostraron un retardo en la realización de conductas asociadas a la
captación de agua, como por ejemplo el movimiento pélvico (Muzio et al., 2011).
En términos generales, toda respuesta de CNSc involucra tanto un
componente emocional como otro fisiológico. Cabe destacar que en la mayoría de
los estudios con ratas no se discrimina qué tanto de la respuesta de contraste es
atribuible a lo fisiológico o a lo emocional. En anfibios queda para futuras
investigaciones tratar de discriminar qué proporción de esta repuesta de contraste
consumatorio encontrada se debe a factores emocionales/coginitivos o a
mecanismos fisiológicos. Una de las posibles estrategias sería intentando neutralizar
el factor emocional con el suministro de drogas (ansiolíticas/opioides).
En conclusión, a partir de este trabajo pudimos establecer el valor de incentivo
de las diferentes soluciones administradas como reforzadores y el rol que cumple el
tiempo de exposicion frente a las mismas. Los resultados obtenidos mostraron
claramente que hubo contraste negativo consumatorio en la variación de peso
cuando el tiempo de exposición a las soluciones fue de 600 segundos, pero no
cuando fue de 300 segundos. De esta forma, la variable tiempo de exposición fue
determinante para que se manifieste esta respuesta de contraste. Finalmente, cabe
señalar que nuestros resultados indican por primera vez que el CNSc sería un
fenómeno con cierto grado de conservación a nivel evolutivo. Faltaría aún indagar a
futuro situaciones de contraste donde se pueda discriminar cómo afecta en la
expresión de esta respuesta los aspectos emocionales así como los factores
fisiológicos implicados.
28
BIBLIOGRAFÍA
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