ORIENTACIÓN PROFESIONAL
1. introducción a la orientación profesional
Desde esta perspectiva, la orientación profesional es una actividad de información y
asesoramiento que ayuda al estudiante a realizar una decisión vocacional coherente, una buena
elección profesional. Por lo general, este servicio se centra en tres actividades: a) la aplicación de
una batería de pruebas vocacionales, b) la información profesional, y c) el consejo profesional. La
metodología para este efecto se centra en la evaluación psicológica mediante la aplicación de
pruebas, en charlas de información sobre las profesiones y carreras, y en una entrevista final en el
que se efectúa el consejo profesional.
Para Luis Ojer (1976: 3), el desafío de la orientación profesional es colocar al individuo más
apropiado en el lugar más apropiado. El objetivo es "la integración del hombre en la sociedad en
que vive, bajo el punto de vista de su profesión o campo de actividad". La orientación profesional
debe establecer las aptitudes físicas y psicológicas que requiere cada profesión y orientar en esto a
los individuos; asimismo, toma en cuenta las condiciones personales, económicas, sociales para
ejercer una profesión. De esta manera, procura lograr que el individuo se adapte lo mejor posible
a las condiciones de trabajo profesional y su rendimiento sea máximo. Por el contrario, la
selección profesional se realiza de acuerdo con las circunstancias laborales de cada profesional y
leyes económicas (leyes de oferta y demanda, etc.).
Teorías de elección profesional
La orientación profesional se realiza desde diferentes perspectivas teóricas. Cada teoría postula
realizar el trabajo de orientación con base en la determinación y comprensión de ciertos factores
clave para la elección profesional. Entre estos factores se puede citar a los siguientes.
Para Anne Roe, en la elección profesional actúan factores genéticos, que son la base de las
habilidades, de los intereses y de la estructuración y jerarquía de las necesidades. A esto se suma
las primeras experiencias infantiles que configuran una determinada personalidad. El nivel de
actividad vocacional está determinado por la estructura y jerarquía de las necesidades y por la
personalidad que es producto de las primeras experiencias (en Osipow 1986:28).
La hipótesis de John Holland (1962-1969), es que "la gente se decide por una profesión que
corresponda a su personalidad" (en Dorsch 1985: 590). La conducta vocacional es producto de una
orientación dominante de la personalidad que busca un ambiente ocupacional. Sobre él
determinan presiones ambientales a las cuales el individuo tiene que adaptarse estableciéndose
una jerarquía evolutiva que representa un estilo de vida ajustada a uno de los ambientes
laborales: motrices, intelectuales, social, convencional, emprendedor y artístico. De esta
adaptación surge una adaptación modal de la personalidad, una orientación realista, intelectual,
social, convencional, emprendedora o artística. La búsqueda de un ambiente laboral depende
también de la jerarquía evolutiva, que es función de la inteligencia y de la autoevaluación
(autoconocimiento y conocimiento ocupacional) (en Osipow 1986:55-56).
Para E. Ginzberg (1951), la elección profesional tiene cuatro factores: a) la realidad (presión
ambiental), b) el proceso educativo, c) los factores emocionales, y d) los valores del individuo. "La
elección vocacional es un proceso irreversible, que ocurre durante períodos claramente marcados,
el cual está caracterizado por una serie de compromisos que el individuo adquiere entre sus
deseos y posibilidades" (en Osipow 1986: 90). Este autor ha desarrollado tres períodos en los que
se dan las elecciones: Período de la fantasía (antes de los 10 años, que va desde la organización
lúdica hasta la organización laboral), período tentativo (11-18 años, en él se desarrollan los
intereses, las capacidades, los valores y la necesidad de decidir) y el período realista (18-22 años,
se desarrolla un proceso de exploración de diversos intereses y posibilidades, la cristalización de
una decisión clara y la especificación).
En el marco de la corriente existencialista, Donald Super considera que el desarrollo vocacional es
el desarrollo del concepto de sí mimo. Este autoconcepto es resultado de la interacción entre las
aptitudes, la composición neuralendócrina, la herencia y el ambiente en cuanto ofrece
oportunidades. El autoconcepto surge de las identificaciones que finalmente permitirán la
adopción de papeles, es decir, de una Carrera y la toma de una decisión vocacional. La madurez
vocacional es la congruencia entre ser y papel, entre conducta vocacional del individuo y la
conducta que vocacionalmente se espera de él a su edad. En la decisión vocacional se hace
explícita al concepto de sí mismo (en Osipow 1986: 144-147).
Las teorías de la personalidad sostienen que los factores determinantes de la conducta o elección
vocacional son las necesidades psicológicas como motivadores que permiten la formación de un
patrón de intereses y la satisfacción en el trabajo; también se consideran como determinantes a
los valores, al estilo de personalidad y a los rasgos de personalidad (en Osipow 1986: 178).
Para el enfoque situacional sociológico, el ambiente y la organización social desempeñan una
influencia en el desarrollo vocacional y de las Carreras. La clase social, factores ecológicos,
geográficos y económicos intervienen en el contexto situacional, en el cual se toma una decisión
vocacional. "La presión ambiental, como variable institucional, es una de las mayores fuentes de
influencia en la elección de Carrera" (Osipow 1986: 243). La elección de una determinada carrera
expresa un compromiso entre el hombre y el sistema.
Jenny Varcarcel (l973: 74) plantea la necesidad de una "orientación Integral" que parta del hombre
total relacionando la exploración ambiental y la exploración personal articulado a una vocación
social y responsabilidad sobre el otro. La labor orientadora hace una mirada hacia el problema
personal y se amplía a grandes responsabilidades ambientales (familia, sociedad, país). Este perfil
integral promociona así mismo autosuperación de potencialidades y promoción del ambiente. "La
orientación logra grandes metas de dádiva y de ayuda a los demás, que marca el sentido de una
vocación social y humana" (Varcarcel 1973: 196).
En el marco de una orientación integral, surge la "Teoría de Sistemas" como una posición
integradora. Según Osipow (1986: 268), "la teoría de sistemas es la posición que mejor utiliza los
conceptos en el desarrollo vocacional. En ella los elementos de la situación social, personal y
económica en la cual opera el individuo, son analizados más explícitamente y se comprende con
más claridad la relación de un sistema con otro, ya que esta no tiende, como los sistemas
tradicionales, a enfatizar solo factores segmentarios del individuo o del ambiente".
Sin embargo, las teorías de la orientación profesional existentes no se han ocupado de hacer una
descripción o un estudio de la génesis de la vocación relacionada con las relaciones sociales, con el
sentido de convivencia en la comunidad; no se han ocupado de explicar en qué medida la asunción
de los problemas de la realidad y la personalidad del sujeto mediatizan la decisión profesional.
2. generalidades de la orientación profesional
La expresión orientación profesional significa la ayuda prestada a un individuo para
resolver los problemas referentes a la elección de una profesión y al progreso profesional,
habida cuenta de las características del interesado y de la relación entre éstas y las
posibilidades del mercado del empleo.
La orientación profesional se basa en la elección libre y voluntaria del individuo; su
principal objetivo consiste en proporcionar a éste todas las oportunidades posibles para
desarrollar su personalidad y permitirle obtener de su trabajo plena satisfacción, habida
cuenta del mejor uso de los recursos nacionales de mano de obra.
La orientación profesional es un proceso continuo, cuyos principios fundamentales son los
mismos cualquiera que sea la edad de las personas que reciban los consejos. Estos
principios tienen una importancia inmediata para el bienestar de los individuos
dondequiera que se encuentren y para la prosperidad de todos los países.
Los medios de orientación profesional deberían adaptarse a las necesidades especiales de
cada país y establecerse progresivamente. Su desarrollo dentro de cada país debería
basarse en una amplia comprensión de los fines de la orientación profesional, en la
creación de un sistema administrativo adecuado y en un personal técnico calificado.
Distinguimos tres fases fundamentales en el proceso de orientación:
Fase de Orientación, en la que se promueve la reflexión del alumno sobre sus propias
capacidades y aspiraciones, y por otro lado se le informa sobre sus opciones formativas y
la situación del mercado laboral.
Fase de Decisión, en la que el orientador y el alumno reflexionan sobre las alternativas
formativas y laborales para encontrar la más adecuada.
Fase de Realización, en la que el alumno debe adquirir todos los conocimientos útiles para
desempeñar su carrera: cómo solicitar formación, cómo venderse, cómo proyectar su
marca personal y finalmente lograr sus objetivos.