Natalia Cardona López
Legislación Ambiental
Master en Gestión Ambiental
INFORME BRUNDTLAND
En el año 1983, el secretario general de las Naciones Unidas pidió a la primera ministra
de Noruega que creara una comisión independiente para examinar los grandes problemas
ambientales y que propusiera mecanismos para que la creciente población del mundo
pudiera hacer frente a sus necesidades básicas. De aquí nace la Comisión Mundial de
Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas y Gro Harlem Brundtland fue
presidente de esta. Además, esta comisión también estaba conformada por ministros,
científicos, diplomáticos y legisladores, los cuales realizaron audiencias públicas en cinco
continentes durante casi tres años. Ellos creían que era posible construir un futuro más
próspero, justo y seguro para la humanidad y su principal tarea fue crear un plan para
afrontar el cambio global.
Tenían básicamente 3 objetivos: 1) reexaminar cuestiones criticas relacionadas con el
medio ambiente y el desarrollo y formular propuestas realistas para hacerles frente; 2)
proponer nuevas fórmulas de cooperación internacional en temas medioambientales y de
desarrollo capaces de orientar las políticas y los acontecimiento hacia la realización de
los cambios necesarios; y 3) aumentar los niveles de concienciación y compromiso de los
individuos, las organizaciones de voluntarios, las empresas, las instituciones y los
gobiernos.
De todo esto, surge el Informe Brundtland (cuyo nombre oficial fue Nuestro Futuro
Común) fue presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en abril de
1987. En este se enfrenta y contrasta la postura de desarrollo económico actual junto con
el de sostenibilidad ambiental, todo esto con el propósito de analizar, criticar y replantear
las políticas de desarrollo económico globalizador, reconociendo que el actual avance
social se esta llevando a cabo a un costo medioambiental alto.
Este informe es conocido por su definición del concepto de desarrollo sostenible, el cual
fue la primera vez que se empleó el término: “El desarrollo sostenible es el desarrollo que
satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las
generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. En esta definición se juntan
la dimensión económica y la social con la sostenibilidad.
En el informe también se indica que el trabajo de tantas personas con historia y culturas
diferentes hizo que fuera necesario fortalecer el dialogo, por lo cual el resultado es más
de lo que cualquiera de ellos hubiera conseguido individualmente. Dicho documento
postuló principalmente que la protección ambiental había dejado de ser una tarea nacional
o regional para convertirse en un problema global. Todo el planeta debía de trabajar para
revertir la degradación actual. Por esto, considero, que le llamaron al documento nuestro
futuro común. Es deber y obligación de todos buscar maneras para alcanzar el desarrollo
de toda la población mundial, sin poner en riesgo la sostenibilidad de nuestros recursos.
Es el futuro de todos, no de unos cuantos.
En el informe se tocan temas muy importantes relacionados al desarrollo y a la
sostenibilidad y cuidado del medio ambiente. Algo que me parece muy interesante es que
plantean llevar a cabo dos tipos de restricciones: ecológicas, es decir, la conservación de
nuestro planeta; y morales, es decir, renunciar a los niveles de consumo a los que no todos
los individuos puedan aspirar. Por lo que dicen que el concepto de desarrollo sostenible
implica limitaciones. Se considera que los niveles actuales de pobreza no son inevitables
y que el desarrollo sostenible exige precisamente comenzar por distribuir los recursos de
manera más equitativa en favor de quienes más lo necesitan.
También señala que debemos de dejar de ver al desarrollo y al ambiente como si fueran
cuestiones separadas. Es decir, el desarrollo no puede subsistir sobre una base de recursos
deteriorada ambientalmente; y el medio ambiente no puede protegerse cuando el
crecimiento deja fuera de cuenta los costos de la destrucción ambiental. Estos problemas
no pueden tratarse por separado mediante instituciones y políticas fragmentadas. Están
ligados en un complejo sistema de causa a efecto.
Resalta que en la mayoría de los países, las políticas del medio ambiente están
encaminadas a los síntomas del crecimiento perjudicial y que estas políticas han
conseguido adelantos y resultados positivos y deben continuarse y reforzarse. Sin
embargo, no es suficiente. Se requiere que todas las naciones persigan un tipo de
desarrollo que integre la producción con la conservación y aumento de los recursos y que
relacione el poner a disposición de todos un medio de vida conveniente y un acceso
equitativo a los recursos.
Además, señala que el crecimiento económico entraña siempre un riesgo de perjudicar al
medio ambiente y aumenta la presión sobre sus recursos. Pero los responsables de las
decisiones políticas, orientados por el concepto del desarrollo duradero, necesariamente
trabajaran para asegurar que las economías en aumento continúan firmemente adheridas
a sus raíces ecológicas y que estas raíces están protegidas y nutridas de manera que
soporten el crecimiento durante largo periodo. Por ello, la protección del medio ambiente
es inherente al concepto de desarrollo duradero, ya que se concentra en las causas de los
problemas ambientales, más que en los síntomas.
Indica que el desarrollo dejaba de ser un problema exclusivo de los países que no lo
tenían. Ya no se trataba de que los pobres siguieran el camino de los ricos. Como la
degradación ambiental es consecuencia tanto de la pobreza como de la industrialización,
ambos debían buscar un nuevo camino.
A lo largo del informe se centran en varios temas importantes como, por ejemplo, la
población y recursos humanos. Ya se sabe que la población mundial sigue creciendo a un
ritmo muy acelerado, especialmente si este incremento se compara con los recursos
disponibles en materia de vivienda, alimentación, energía y salud. Y proponen dos cosas:
reducir los niveles de pobreza y mejorar el nivel de educación. Consideran que los
gobiernos deberían elaborar políticas demográficas y polifacéticas a largo plazo, así como
emprender una campaña con objetivos demográficos amplios: fortalecer las motivaciones
sociales, culturales y económicas para la planificación familiar y proporcionar a todos los
que quieran la instrucción, los anticonceptivos y los servicios necesarios.
En cuanto al tema de seguridad alimentaria exige atención a las cuestiones de
distribución, ya que el hambre es provocada a menudo por la ausencia de poder
adquisitivo y no por la falara de disponibilidad de alimentos. Y proponen que esa
seguridad se puede fomentar mediante reformas agrarias y políticas que protejan a los
agricultores de subsistencia, a los pastores y a los que carecen de tierras, todos ellos,
grupos vulnerables. Una mayor prosperidad para ellas dependerá de un desarrollo rural
integrado que aumente las oportunidades de trabajo en la agricultura y fuera de ella.
También abordan el tema de las especies y ecosistemas y reconocen que se encuentran
en una situación difícil. Tienen claro que la diversidad de especies es necesaria para el
funcionamiento normal de los ecosistemas y de la biosfera en su conjunto. Por lo tanto,
dicen que es de prioridad absoluta introducir en los programas el problema de las especies
en vías de extinción y de los ecosistemas amenazados como una cuestión importante para
la economía y los recursos.
En cuanto al tema de energía, señalan que un tipo de energía segura y durable es decisiva
para el desarrollo duradero. Además, se sabe que la demanda de energía se encuentra en
rápido aumento y si la satisfacción de esta se basara en el consumo de recursos no
renovables, el ecosistema no seria capaz de resistirlo. Los problemas de calentamiento y
acidificación serian intolerables. Por eso son urgentes las medidas que permitan hacer un
mejor uso de la energía. La estructura energética del siglo veintiuno debe basarse en
fuentes renovables.
Incluyen también el tema de la industria, e indican que las naciones tienen que correr con
los costos de toda industrialización inadecuada. Muchos países en desarrollo se están
dando cuenta de que no poseen ni los recursos ni el tiempo para dañar ahora el medio
ambiente y repararlo después. Y tienen también necesidad de asistencia e información de
las naciones industrializadas para hacer el mejor uso de la tecnología.
En cuanto al reto urbano se hablaba de que al principio de este siglo prácticamente la
mitad de la humanidad ya habitaría en centros urbanos. Sin embargo, pocos gobiernos de
ciudades tercer mundistas cuentan con los recursos, el poder y el personal para
suministrarle a sus poblaciones en crecimiento la tierra, los servicios y la infraestructura
necesarios para una adecuada forma de vida: agua limpia, sanidad, educación y
transporte. El adecuado manejo administrativo de las ciudades exige la descentralización
de fondos, de poder político y de personal, hacia las autoridades locales.
Tras la presentación del Informe Brundtland, el siguiente acontecimiento internacional
significativo fue la Cumbre sobre la Tierra, celebrada en junio de 1992 en Río de Janeiro.
Denominada Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo, en ella estuvieron representados 178 gobiernos con 120 Jefes de Estado. El
objetivo principal de la Cumbre era encontrar modos de convertir las buenas intenciones
en medidas concretas y de que los gobiernos firmaran acuerdos vinculantes específicos
para hacer frente a los grandes problemas ambientales y de desarrollo.
Los resultados de la Cumbre incluyen convenciones globales sobre la biodiversidad y el
clima, una Constitución de la Tierra de principios básicos, y un programa de acción,
llamado Agenda 21, para poner en práctica estos principios. Aunque los resultados se
vieron empañados por la negativa de algunos gobiernos a aceptar los calendarios y
objetivos para el cambio (por ejemplo para la reducción de emisiones de gases que
conducen al calentamiento global), a firmar ciertos documentos (había quien opinaba que
el Convenio sobre la Diversidad Biológica debilitaba las industrias de biotecnología de
los países industrializados), o a aceptar la adopción de medidas vinculantes (como en el
caso de los principios forestales). En sus 41 capítulos, el programa de acción contenido
en la Agenda 21 aborda casi todos los temas relacionados con el desarrollo sostenible que
se puedan imaginar, pero no está lo suficientemente financiado.
El éxito de la Cumbre fue un importante ejercicio de concienciación a los más altos
niveles de la política. Con posterioridad a la Cumbre ningún político relevante podría
ignorar los vínculos existentes entre el medio ambiente y el desarrollo. Además, dejó
claro que eran necesarios cambios fundamentales para alcanzar un desarrollo sostenible.
Luego en el 2000, se plantean los ODM, que son ocho propósitos de desarrollo humano
fijados y acordados conseguir para 2015. Estos objetivos tratan problemas de la vida
coridiana que se consideran graves y radicales.
En 2002, la Organización de las Naciones Unidas convocó la Cumbre sobre Desarrollo
Sostenible, también conocida como Río+10. Los acuerdos finales acordados en esta
Cumbre, que reunió en la ciudad sudafricana de Johannesburgo a representantes de 191
países, incluyeron una Declaración Política, que formula una serie de principios para
alcanzar el desarrollo sostenible, y un Plan de Acción en el que destacan los siguientes
compromisos:
Reducir a la mitad en 2015 la población que vive sin agua potable y sin red de
saneamiento de aguas residuales.
Recuperar, en el año 2015, las reservas pesqueras donde sea posible y crear, antes de
2012, una red de áreas marítimas protegidas. Este plan contempla la reducción de las
capturas para devolver a niveles saludables los caladeros de pesca.
Reducir, significativamente, la pérdida de biodiversidad antes de 2010.
Minimizar, antes de 2020, el impacto producido por la emisión de productos químicos
al medio ambiente.
La Cumbre de Johannesburgo decepcionó a las organizaciones no gubernamentales que
esperaban acuerdos concretos en otros aspectos como el aumento de las fuentes de
energía renovables o la lucha contra la pobreza.
En el 2015 se evaluaron los progresos de los ODM y se extendió la lista de objetivos,
naciendo así, los objetivos de desarrollo sostenible. Estos son 17 objetivos y 169 metas
propuestas como continuación de los ODM incluyendo nuevos ejes como el cambio
climático, la desigualdad económica, la innovación, la paz y la justicia.
En el mismo año se negoció el acuerdo de parís, el cual es un acuerdo dentro del marco
de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que establece
medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Considero que el Informe de Brundtland fue una buena base y documento que detalló
desde muy temprano lo que necesitamos lograr como especie, para preservarnos y más
que todo, darle una vida digna a toda la población, sin dejar de lado la conservación y
protección del medio ambiente. A partir de esto, se toma el desarrollo sostenible como
un eje principal, lo cual implica un cambio muy importante en cuanto a la idea de
sostenibilidad, principalmente ecológica, y a un marco que da también énfasis al contexto
económico y social del desarrollo.
LITERATURA CITADA
Bermejo, R. 2018. Del Desarrollo Sostenible Según Brundtland a la Sostenibilidad como
Biomimesis. Hegoa. 60 pp.
Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. 1983. Nuestro Futuro
Común. 416 pp.