THOMAS MERTON (Prades, Francia, 31 de Enero de 1915 - Bangkok, Tailandia, 10 de Diciembre de
1968) fue un poeta y escritor, monje trapense y místico católico estadounidense y activista social, apo-
yando causas como el pacifismo, el movimiento por los derechos civiles, y los movimientos antirracis-
tas, la justicia social y el diálogo interreligioso: fue encontrado muerto en su residencia temporal en
Tailandia, a donde había ido para asistir a una conferencia entre cristianos y budistas en Bangkok, aun-
que se encuentra sepultado en el monasterio de Getsemaní; y, sorprendentemente, no se llevó a cabo
una autopsia, a pesar de que tenía una herida sangrante en la parte posterior de su cabeza: su amistad
con tantos activistas, incluido el asimismo asesinado Martin Luther King, señala probablemente a la CIA.
Estudioso de las religiones comparadas. Merton escribió más de 70 libros, en su mayoría sobre la espiri-
tualidad, la justicia social y el pacifismo cristiano, así como decenas de ensayos. Entre las obras más
perdurables de Merton está su autobiografía, un éxito de ventas, La montaña de los siete círculos
(1948), que envió a decenas de veteranos de la Segunda Guerra Mundial y se entregaba a los estudian-
tes y adolescentes que acudían a los monasterios en los EE. UU.: traducida a casi 30 lenguas, ha sido
recogida en la lista de Los 100 mejores libros de no-ficción del siglo. Defensor entusiasta de las religio-
nes y del entendimiento de los hombres del Mundo a través de ellas, Merton fue pionero en el diálogo
con figuras espirituales asiáticas prominentes, como el Dalai Lama, el escritor japonés y practicante Zen
DT Suzuki, el monje budista tailandés Buddhadāsa, y el monje vietnamita Thich Nhat Hanh.
Nacido en Francia de padre originario de Nueva Zelanda y sde madre estadounidense, el fallecimiento
de su madre cuando él era niño fue el inicio de una etapa inestable en su vida: residió en Francia, en las
Bermudas, en Inglaterra y en los Estados Unidos; estudió en la Universidad de Cambridge y en la de
Columbia en Nueva York, donde realizó su tesis de doctorado con el título de La naturaleza y el arte en
William Blake. Influido por sus lecturas e impulsado por una llamada interior se convirtió al catolicismo
en el año 1938; en 1941 ingresó en el monasterio trapense de Nuestra Señora de Getsemaní en Kentu-
cky y en 1949 se ordenó sacerdote y adoptó el nombre de Padre Luis. En 1959 el sacerdote y poeta
nicaragüense Ernesto Cardenal lo conoció visitando el citado monasterio, y desde entonces, convertido
en su discípulo -a pesar de ser tan sólo unos años menor- mantuvo con Merton una activa correspon-
dencia epistolar que ininterrumpiría únicamente la tempraba muerte de aquél.
POEMAS
Selección de poemas incluidos por Sonia Petisco como anexo de su tesis doctoral sobre el au-
tor (UCM de Madrid, 2003) o en su posterior antología “Oh, corazón ardiente: Poemas de amor
y de disidencia” (Edit. Trota. Madrid, 2015):
-CACTUS FLORECIENDO EN LA NOCHE -ATARDECER: CONFERENCIA TELEFÓNICA
-EL POETA A SU LIBRO -UNA LLAMADA SOBRE RUEDAS
-EL REMORDIMIENTO DE CONCIENCIA -POEMA SIN TÍTULO
-EN SILENCIO -PARQUE CHEROKEE
-¿EXISTE DICHA EN LA AMARGURA? -CANCIÓN DE MAYO
-EXTRANJERO -LAS ARMONÍAS DEL EXCESO
-LA CAÍDA -OPÚSCULO SOBRE UNA MAÑANA GRIS
-LA COMUNIÓN -AEROPUERTO DE LOUISVILLE
-UNA CANCIÓN PARA NADIE -NUNCA AVISES A UN CANGURO DURANTE
-UNA CARTA A MIS AMIGOS -UNA TEMPESTAD
-SEIS CARTAS NOCTURNAS -CANCER BLUES
-PARA M. EN OCTUBRE -EL MUNDO QUE FLUYE POR MI SANGRE
-PARA M. EN UNA FRÍA MAÑANA GRIS -SIEMPRE OBEDEZCO A MI ENFERMERA
-DOS CANCIONES PARA M.
1
Otros poemas y por otros traductores:
-OH, DULCE IRRACIONAL DEVOCIÓN
-CONSEJO PARA UN JOVEN PROFETA
-SÍMBOLOS PARA UN APOCALIPSIS:
-Cuando en el alma del discípulo sereno…
-EL CONFLICTO ENTRE EL POETA Y LA AMBICIÓN IV y VI, En las ruinas de Nueva York
-HIMNO SIN MUCHO ELOGIO PARA NEW YORK
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Selección de poemas incluidos por Sonia Petisco como anexo de su tesis doctoral sobre el au-
tor (UCM de Madrid, 2003) o en su posterior antología “Oh, corazón ardiente: Poemas de amor
y de disidencia” (Edit. Trota. Madrid, 2015):
CACTUS FLORECIENDO EN LA NOCHE
Conozco mi hora, que es oscura, silenciosa y breve
Porque únicamente me hago presente sin previo aviso durante una noche.
Cuando llega el alba a los dorados valles me transformo en una serpiente.
Aunque sólo muestro mi yo verdadero en la tiniebla y
Ningún hombre puede contemplarme
(porque aparezco diurnamente en forma de sierpe)
No pertenezco ni al día ni a la noche.
Nunca el sol ni la ciudad observan mi inmaculada campanilla blanca
ni presienten mi instante de vacío sin tiempo:
Nadie responde a mi magnificencia.
Cuando despierto alimento mi súbita Eucaristía
Con la alegría insondable de la tierra
Puro y pleno, obedezco al espíritu del cosmos
Complejo e íntegro, más que arte soy pasión arrebatada
Profundo y excelso placer de las aguas esenciales
Sacralidad de la forma y regocijo de la substancia:
Soy la suma pureza de la sed virginal.
Mi inocencia confusamente se divisa
Y sólo por gracia divina
Como una nívea caverna que carece de explicación.
Aquel que contempla mi perfección
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No se atreve a nombrarla
Cuando definitivamente abro mi impecable campanilla
Nadie cuestiona mi silencio
El sabio ruiseñor de la noche emerge de mi boca.
¿Lo has visto? Entonces, aunque mi gozo
pronto se desvanece
vivirás por siempre en su canción:
Ya nunca serás el mismo.
EL POETA A SU LIBRO
Páginas compañeras, ha llegado el día temido de nuestra despedida
¿Quedará algo bendito en esa mitad de mí que habéis devorado?
¿Fuisteis en perfecto voto de obediencia, mi Cruz
enviada para entregar mi vida a Cristo escribiendo?
¿Cómo florecerán las semillas en el surco de estos papeles?
¿O sólo me he desangrado para sembraros de piedras y cizaña
perdiendo el tiempo por sumisión de mi propia voluntad?
¿Se magnificará tu pequeña sombra en la hora final
Nublando la entrada en la blanca luz de eternidad?
¿Y te llevaré de nuevo, en el Purgatorio
alrededor de mí como un cilicio de fuego?
¿o te soportaré sobre mis hombros
como Sinbad su carga en un triste jubileo?
¿Es así como me convertirías en doble perdedor,
tú traidor insaciable,
que pagas con las oraciones y alegrías que me robaste,
en mis mañanas trapenses?
Vete, charlatán testarudo,
Descubre tu destino en los ruidosos confines del mundo
Y prueba (si tus manos están limpias) el alcance
de tu paciencia:
Utiliza las rimas que perturban mi silencio
Y emplea tus centavos de plegaria
Entre el griterío de las avenidas vacías de Cristo:
¡Y trata de rescatar al menos un prisionero
de entre aquellas barreras de coches, de entre los engranajes
de tanta infelicidad!
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EL REMORDIMIENTO DE CONCIENCIA
¡Graham Greene!, al leer tu último libro,
he sabido por qué detesto la leche
tú has diagnosticado la guerra que llevo en mis entrañas
contra la inocencia, contra la madre muerta
ésta que ha sido mi famoso refugio
durante veinte años.
Este lugar único que reivindica la paz
Es precisamente la celda
Donde se planea y realiza el mayor daño
Entre nosotros los silenciosos
Y yo vivo entre los más discretos.
Aquí estamos, como víctimas, creando conflicto
Amando la compasión y el desconocimiento
Con el que la luz permanece inflexible
En nuestro virtuoso cirial.
Y ahora ha llegado tu libro
Para atormentar la desventurada conciencia de los justos
Y la guerra aflora como dura prueba para el corazón.
No por caridad rehusamos odiar
Sino por pereza.
Ay, si yo fuera menos encarnizadamente sumiso
Y pudiese de nuevo recobrar cierta malevolencia
Y decir a la gente lo que siento
Quizás los odiaría menos
Por haberme amado así.
Lo sé: la decisión es inquebrantable
Nunca retornaré. No puedo de nuevo volver
A aquellos queridos lugares donde la vida fecunda
No es del todo ajena.
¡No puedo otra vez contemplar
El mundo de tanto pecado y tan alegremente cometido!
A pesar de todo, ¡mira Greene! ¡Cristo está allí.
No en este edificio cándido
Sino allí, allí, andando por todas partes
Andando entre el humo y no en nuestro aire puro,
Sino allí, allí, justo en medio
De los pecadores!
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¡Y aquí estoy yo, vaso en mano
Bebiendo las beatitudes pasterizadas
Y guerreando con el maldito Ohio en mi sangre!
En resumen, Greene, ¿me puedes decir
en qué va a acabar todo esto?
¿me salvaré todavía,
y rasgaré el silencio finalmente con ese grito
al que siempre he temido?
¿Escandalizaré tanto a estos inocentes
Que incrédulos me arrojen fuera de estas destartaladas granjas
Y llegue al cielo con la cruz al cuello?
EN SILENCIO (en "The Strange Islands”, 1957)
Permanece inmóvil, están hablando (no las oigo)
escucha a las piedras del muro. a tu ser,
Quédate en silencio, tratan a través de lo Desconocido
De pronunciar tu que hay en ti y en ellas.
nombre. Escucha Procuraré, como ellas,
al muro susurrando. habitar en mi propio silencio:
¿Quién eres? aunque sea difícil. El mundo entero
¿Quién está misteriosamente incendiado. Las piedras
eres? ¿A qué arden, y me abrasan. ¿Cómo puede un hombre
silencio perteneces? permanecer inmóvil vislumbrando en llamas
todas las cosas? ¿Cómo puede atreverse
Oh, permanece inmóvil, a quedarse quieto junto a ellas cuando
mientras estés vivo, todo su silencio
y todas las cosas que te rodean es fuego?
¿EXISTE DICHA EN LA AMARGURA?
Esta tarde, permitidme o fracturar mis huesos
estar triste. ¿Acaso en la trampa que yo mismo
no puedo (como otros hombres) me he tendido? Oh, amigo mío,
estar cansado de mí? yo también he de pecar y peco.
¿Acaso no es lícito sentirme vacío Yo también debo herir a mis semejantes y
o caer en el abismo (puesto que no soy ninguna excepción)
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ser odiado por ellos. Mientras la vida y la muerte
Por tanto, no me prohibáis se debaten dentro de mí,
probar vuestro mismo veneno amargo dejadme tranquilo. Puedo ser feliz,
ni beber la hiel en la que el amor incluso más que otros hombres, en esta agonía.
(el amor más que cualquier otra cosa) Tan sólo
tan fácilmente se transmuta. rogad (quienquiera que seáis) por mi alma, y
recordadle a Dios
No me neguéis (una vez más) mi nombre, porque en mi amargura,
sentirme apenas converso con Él; y Él
colérico, resentido, desilusionado. mientras está ocupado en afligirme
Anhelar morirme. no quiere escucharme.
EXTRANJERO
Cuando nadie escucha de un mundo gigante
la quietud de los árboles donde se instaura la paz
cuando nadie percibe y concluye la guerra
el sol en la charca
Un pájaro posa callado
Cuando nadie siente contemplando la obra de Dios
la primera gota de lluvia el vibrar de una hoja
O divisa la última estrella dos pétalos que se deshojan
diez círculos sobre el lago.
O canta el amanecer
LA CAÍDA
Hay un no-lugar en ti, un paraíso que no es ningún sitio
y allí
No entras excepto sin historia.
Penetrar allí implica hundirse en lo innombrable.
Quienquiera que habité allí no tiene hogar porque carece de identidad y
de puerta por la que salir y entrar.
Quienquiera que esté en un no-lugar es nadie, y por tanto no puede
existir salvo como no-nacido:
Ningún disfraz le será útil
Alguien así ni se pierde ni se encuentra.
Pero quien tiene un domicilio está perdido.
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¡Caen, caen en apartamentos y están confortablemente instalados!
Coinciden en las calles. Se les autoriza a
desplazarse de un enclave a otro.
Ya reconocen sus nombres propios
Pueden designar a sus amigos y saber
Que sus teléfonos deben sonar alguna vez.
Aunque todos los teléfonos avisen al unísono, todos los nombres sean
proclamados a la vez, y todos los coches colisionen en un mismo cruce:
Aunque todas las ciudades exploten y se conviertan en ceniza
No obstante las identidades se niegan a desaparecer. Hay una denominación
y un número para todos.
Hay un lugar definido para los cuerpos, hay nichos
para las cenizas:
¡El dinero puede comprar tal seguridad!
¿Quién se atrevería a caminar sin nombre en un universo tan seguro?
Sin embargo, si somos sinceros, sólo los innominados
se sienten en su casa.
Ellos llevan consigo el corazón de un no-lugar
la flor no-nacida:
Éste es el árbol del paraíso. Permanece oculto hasta el fin de
Toda palabra, de todo argumento.
LA COMUNIÓN
¡Oh, dulce huida! ¡Oh vuelo jubiloso!
¡Oh qué secreto tan inteligente rompe las cárceles de la carne!
¡Porque somos fugitivos, entre los radiantes viñedos,
Y viajamos celebrando la abundancia de los trigales,
Para encontrar a nuestro héroe, en su templo de luz!
¡Oh dulce huida! ¡Oh vuelo jubiloso!
¡Oh dulce huida! ¡Oh vuelo jubiloso!
¡Las viñas quiebran nuestras cadenas con sus risas!
Nuestras almas vuelven a casa tan serenas como las bóvedas celestes
Las trampas que la muerte, nuestra sutil cancerbera, nos tiende
Se diluyen en los rayos de luz!
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¡Oh dulce huida!¡Oh vuelo jubiloso!
¡Despeja nuestra tiniebla! ¡Sácanos de la noche!
Y haznos libres para ser prisioneros de estos campos
(donde, entre las vides, el suave y misterioso sol
engendra en el vino nuestra eterna salvación)
¡Oh dulce huida! ¡Oh vuelo jubiloso!
Usurparemos tus viñas e invadiremos tus colinas de trigo,
Hasta que nos encierres, Jesús, en tu cárcel de luz!
¡Oh dulce huida! ¡Oh vuelo jubiloso!
UNA CANCIÓN PARA NADIE
Una flor amarilla En cuyo ojo secreto
(Luz y Espíritu) Alguien está despierto
entona una canción
para nadie. (Sin luz, sin oro, sin nombre, sin color
y sin ideas:
Un espíritu de oro ¡oh, plenamente atento!
(Luz y vacío)
canta por sí solo Un cielo incendiado
sin palabras. Entona
Una canción para nadie.
Que nadie perturbe este amable sol
UNA CARTA A MIS AMIGOS
Esta santa Casa de Dios
Nazareth, donde Cristo vivió de niño,
Estos cobertizos y claustros
Incluso estas piedras y travesaños viven en el abrazo
De un sol más puro, pájaros más exóticos, y flores más hermosas.
Perdidos en un desierto de tigres y leones
Mas que temer amamos estos muros sagrados
estas espinas, el dulce árbol spikey del ave fénix.
Mas que temer, amamos esta soledad divina
Donde las almas escindidas bajo su disfraz
Se encuentran en el Cristo silencioso durante el oficio de maitines.
Nosotros que durante mucho tiempo hemos deambulado por aquellas multitudes perdidas,
(Adiós, ciudades angustiadas y tristes)
nosotros que hemos vagado como los trenes lastimosos que ahora escucho
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(¡Fuera, ciudades entristecidas!)
nosotros oramos por vosotros aquí.
Aquí toda vuestra desolación se reconstruye
a la par que vosotros os destruís
con vuestros funestos saberes.
Aquí en la Casa de Dios
Y en este Monte Santo,
Los campos se hermanan al cielo generoso
Mientras la reluciente luz de las estrellas, alimenta como el maná,
Toda nuestra áspera tierra y la bendice.
¡Y mirad, cada ruina es una Jerusalén,
y las ciudades enfermas resucitan como Sión resplandeciente!
¡Jerusalén, estas murallas y bóvedas
Estos emparrados y fragantes graneros
rígida puerta de nuestro desierto,
Arcos, ventanales, y torres!
SEIS CARTAS NOCTURNAS
I
No envía fotos, ni habla en magnetofón
Cada noche maravillosa
No compra regalos
Es invención nuestra
Ni anillos ni joyas
Cielos infinitos que lentamente giran
Ni aún de las estrellas
La eterna danza de las estrellas
Nada quiere el amor
Conjunción de caminos y paisajes desiertos
Argamasa iluminada por la luna
Nada que pueda exhibirse
Brillantes edificios de ojos allanados
En los escaparates de la gran urbe
Calles silenciosas
Nada que tenga un precio
El sueño de la máquina
Apareces como un grito salvaje
Es invención nuestra
Nacido de mi propio y misterioso abismo
Canción intraducible
Junto al búho del bosque
De las entrañas
Oigo el último auto en la carretera
De mis más íntimos planetas
Lejos de la ciudad
Y en mi reposo
Retornas a mí
Como mi dulce luna callada
Desciendo a lo profundo
Es medianoche
De la noche prodigiosa
Y vigilas mi corazón
A la búsqueda de un mensaje de amor
Como un sol invisible
Pero el amor no envía telegramas
No llama desde un teléfono ordinario
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Es medianoche se ha olvidado de amor?
Y me persigues Resplandeceremos sin cuidado
Ofreciéndome la verdad que necesito Es bueno ser desconocidos.
Velas mi infierno
Afligido y lloroso me despierto Como el vino puro e inmaculado
Mi casa oscura está rebosante de cometas. Amamos sin miedo
A pesar de la muerte del corazón
Y de la enfermiza inteligencia
II
Cada día maravilloso El lento himno de Mayo es eterno
Es invención y evidencia Y cada día maravilloso
De esa mañana única Es invención nuestra.
En que los campos de Mayo para siempre
Entonan su himno sosegado
III
Esta es la mañana en que Dios Ahora podemos amarnos
Te crea de mi costilla Libres del mundo
Para ser mi compañera Y nada puede detenernos
Adoración y gloria. Estamos liberados
De su prisión
Oh, mi costilla escindida
¡Es conveniente estar en disposición La Tierra entera
De separarnos A pesar de que finge ignorar nuestra locura
Para volver a unirnos! Secretamente nos solicita
El dichoso ungüento del dolor
Espléndido es el vino Paz y delicia
Cuando se elabora Que significa nuestro descubrimiento
Con el sol de ese día
En que juntos nos despertamos Aunque, por ser único, no necesita patente
Es la necesidad más acuciante
La luz brilla De toda la humanidad
En nuestros dos cuerpos
Cuando caminamos atentos por el paraíso Claramente imperioso es exponer
Imaginando Nuestra propia angustia existencial
Un mes de Mayo, un amor Inventar nuestro remedio
Sin más ayudas
Otorgamos la felicidad Reintegrar el amor a los orígenes
A todos los blancos paisajes ondulantes (El antiguo y primordial amor que nació
De nuestra bella tierra En el silencio del principio).De lo contrario
Y adoramos juntos El Mundo no comenzaría de nuevo
Por todas partes lo divino de este mundo Dejando de existir mañana.
¿Por qué entonces la humanidad entera
10
IV A pesar de que tú descansas sola lejos de mí
Y únicamente me queda la vaga fragancia
Noche de penumbra
De tus labios y de tu largo cabello
Danzan alegres
Miles de estrellas
¿Cómo puedo conciliar exhausto el sueño
En un mar fosforescente.
Arrancado de mi feliz escuela
Mi casa y mi corazón descienden
Tendido y solitario pensando en la lección del día
A lo más hondo de la oscuridad y del amor,
El nuevo mapa del amor
Ese océano de luciérnagas
Con su reciente y libre cartografía
Donde nada se interpone,
¿Cómo puedo descansar exhausto
Donde ambos sabemos ahora
Entre tanta dicha trocada
Que caminamos sin obstáculo
En el nuevo y más profundo de los sueños?
Y sin ningún rival?
En el taxi tus ojos diáfanos
V
Me fascinaron con su amor
Su intenso candor El amor total no llega a cristalizar
Nacido de lo alto Hasta que no es consciente de su fragilidad
Y que a engañar no juega Es quebradizo y no funciona
Ya no tememos Como una máquina bien engrasada.
El fuego acusador del amor No es una cuestión política
Puesto que lo hemos confesado todo. Nadie vota a favor del amor
El amor triunfa
¿Cómo conciliar exhausto el sueño Porque es un mal negocio
Cuando la fortuna me sonríe? Y lo pierde todo.
Ahora que nos conocemos No puede nacer el amor
No existe el cuidado de hablar Hasta que los dos amantes
Sino el de no contarlo todo Se hayan arruinado.
Es el amor una Escuela Cuando el amor mejor fluye es
Donde se descubren los amantes Al desvanecerse
Y con sumo cuidado se modelan Cuando ni el aumento de las horas de conducción
Como lo hacen las madres Puede acelerarlo
Con constante tolerancia y silencio Ni más cantidad de gasolina
Construyendo una y otra vez Puede impulsarlo
El flamante cuerpo inocente del otro.
El amor enamora
¿Cómo conseguir exhausto conciliar Cuando brota de sí mismo
El sueño entre tanta sabiduría? Sin la intervención del hombre
Su mejor instante
Tu amor gentil me persigue Es cuando se oculta
Todavía con sus sabios consejos peregrino del aire
Más silencioso que la noche Y vuela perdido
Me rodea y no me deja quieto Hasta los confines del mundo.
11
VI
Me sirvo un poco de ron Tú eres yo mismo
Con dos hielos Esta soledad
Y comienzo otra carta. (Este silencio, el limón y el ron
Me pregunto Trópico polar de luciérnagas
Si tú todavía percibes Ausencia de música)
El aroma de la piel del limón Me posee
Sobre la hoja. Como si fuese tu misma soledad
Explorando mi oscuro bosque
Escribirte Y mi casa olvidada
Es como escribir a mi corazón Para reencontrarse también ella
PARA M. EN OCTUBRE
Si tú y yo pudiésemos coincidir en lo alto Nuestro sueño de verano!)
De esa nube serena Si incluso tú y yo pudiésemos comenzar de nuevo
Como dos rayos Como dos extraños en este campo abandonado
De sol o como aves Donde saltan los grillos
Que emigran a Sudamérica Alrededor de mis pies como la espuma
O distraídos espíritus De un verde océano...
Que inocentemente vuelan juntos
En el aire. Pero estoy sólo
Sólo deambulando de arriba abajo
O si pudiéramos estar Reclinado en el viento absurdo
Unidos como dos barcas amarradas Y gritando como un loco
O como sólidas balsas errantes deslizándose
Río abajo hacia St. Louis o Nueva Orleáns “Si solamente tú y yo
Fuésemos posibles”
Si fuera posible fundirnos como los versos
De una canción de amor Pero no importa:
Dos acordes sonando al unísono Esta noche es luna llena
Un acompañamiento perfecto Y (tú cimbreándose entre los edificios
Y ser dos símbolos del mismo enigma Yo sobre los árboles)
(¡Oh, si se nos permitiera recuperar La veremos salir juntos.
Y contar otra vez
PARA M. EN UNA FRÍA MAÑANA GRIS
Mañana dulce, gris y lluviosa Apenado por el día ceniciento
La nieve se derrite Me alejo de todo pensamiento
Alejado de cualquier afecto Y sólo contemplo
Siento al menos el cálido deseo de ti. Una íntima luz
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El común anhelo
De nuestra mutua presencia Distante y quizá contemplando el río oscuro
Con una visión indefinida
Antorcha encendida Todavía colmada de ilusiones
Y sosegada para nosotros Y piensas en mí y en mis colinas
En la húmeda noche Y te despiertas en mí, mi vida,
Que alumbra mi desconocido desierto Estamos más cerca de lo que imaginamos
Yo mismo soy El amor tiene su propio lugar
La celda interior del amor Más inmediato a ti que la montaña o la ciudad
Donde vivo feliz de ser un prisionero Más que tu mismo espejo
Desde que estoy contigo. Amaneces en otra habitación
Y el lecho donde dormiste
Mientras, tú retornas del sueño en la lluvia Es un nido en mi corazón.
DOS CANCIONES PARA M.
L’amour avaix pris chez eux la forme de l’obstination.
CAMUS
I
El amor es la encarnación incesante de la fe
El amor es el cuerpo
Inagotable de la fe
II
Y la fidelidad a una absurda necesidad
No existen las palabras Sermón de verano. Reclínate en el césped
Para la obstinación de los que no lo poseen Hay buena sombra
Para ellos conforma el único sentido Vino ¡Oh, amable sangre del sol!
La montaña. Todas las montañas son amor
La negación de abstenerse de Colinas de trigo
Esa pertenencia al ausente Melodías de azucenas
Presente como pérdida
No necesita ocultarse La muerte no es tan poderosa
Es fruto de un tenaz rechazo La seda lo es más. La huella
A morirse de inanición: De tus pechos
En mi corazón.
Un vacío fiel
Espera y es tenazmente En mis entrañas
Oscuro Se halla tu montaña amorosa
En lo más profundo de mí
Otro día único comienza
Tu suave llanto.
13
ATARDECER: CONFERENCIA TELEFÓNICA
Esta noche al oscurecer En celebración de la agonía
Veinte pájaros cantores
Ninguno de los cuales podría nombrar La media luna en el cielo se dibuja
Resplandecían como rubís Vivimos exiliados en lugares ignotos
Sobre el tendido eléctrico Y extraña es la casa
Ahora la luna está en lo alto Para los desconsolados
Y ellos volaron
Nunca digáis que amamos
Pero un pájaro carpintero Sólo porque el amor es dulce
Todavía hace más solitaria la gélida oscuridad ¿Qué tiene de dulce esta amarga
Puesto que estoy sin ti Separación? Es la muerte
Y soy incapaz de olvidarlo Es el reino infernal
Somos dos mitades deambulando
Te encuentras a doscientas millas de mí En dos mundos errantes
Con personas que apenas puedo imaginar
Puedes incluso haberte marchado La media luna adorna la bóveda celeste
A otro país donde el lenguaje del amor Abandonamos el teléfono
Nunca ha sido pronunciado Ya ni siquiera el amor
Susurra a través de los cables
Tu voz en la sombra Que conectan con esa ciudad imposible.
Tiembla de pena
¿Pero qué podemos hacer? ¡Que triste parece el amor
Hemos sido escindidos Cuando incluso nuestros sollozos
Y el verdadero amor Enmudecen!
Algunas veces se convierte
UNA LLAMADA SOBRE RUEDAS
Esta es una larga llamada Sin pesares
Sobre sólidas ruedas que giran
En la indestructible solemnidad Es un Septiembre dorado
De dos poderes. Una estación de promesas
Un pacto en los comienzos
La industria y el amor El Año Nuevo para los judíos
No se conocen personalmente
Pero conviven Un mes de cosecha
En la misma ciudad. Tan propicio como siempre
Para enriquecer a este país
Interrogante Con whisky y tabaco
En un cálido aposento
Te busco humildemente Oh, deja que Septiembre te convoque
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Al corazón latente No hay horario fijo para la imprevisible
De los eternos graneros Comunicación.
Por el denso movimiento circular
Hacia el inmutable centro del sol en donde (Oh tren forestal,
Resuena mi voz como transparente campanilla “¿Deben girar las estaciones de los amantes
De verde cristal en torno a tu Capricho?”)
Permite que los cables eléctricos salten Todos los pequeños edificios
Con una instantánea Van y vienen
Carga de amor. ¿Emitirán su juicio
Princesa de mi mundo Mientras yo me apresuro
En tu legendaria torre a orillas del río A contemplar la puesta de sol
Correteas de habitación en habitación En Cincinnati?
Hasta que tu dulce regocijo
Se aproxima Nadie puede juzgar
Tu sonrisa plateada
Y la explosión de mis dones En estos setos polvorientos
Pueden colmarte de gloria Florece innombrable y anónima
A pesar de que ayer
Estaba desolado. Y la melodía de mi tren
Nada transmuta
El amor es un juego sagrado La orilla de esta ciudad sofocante
De estaciones muy cambiantes y aguacero Representa todavía la frontera del Edén.
De sequedad y restablecimiento
POEMA SIN TÍTULO
Toda teología tiene algo de celebración Oscura teología
Cada ser que nace En las escaleras de la estación de Cincinnati:
Viene al mundo como una pregunta El gélido Diciembre de 1941 me interroga
En donde las viejas respuestas Un minúsculo copo de nieve
Ya no sirven Se derrite en mi párpado como una adivinanza
Y se hunde en el olvido
El nacimiento es pregunta y revelación (Al otro lado del río el sentido de mi ser hecho carne
Sus raíces son el paraíso Tierno y lloroso pide auxilio
Y sin embargo nacemos a miles de kilómetros En la otra orilla
De nuestro verdadero hogar El cielo gime)
El Edén llora dentro de nosotros La bóveda celeste se rebela
Errantes peregrinos Para siempre si yo no descubro
Esta es la teología La pregunta que me está buscando
De nuestros orígenes
Todas las cancelas están cerradas
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El monasterio está frío La teología es a veces una enfermedad
Sin embargo todo es aquí certidumbre Un cuello quebrado de preguntas
El fuego arde Una duda inútil
En el centro. En una silla eléctrica.
El fuerte Thomas Kentucky El ave descubre esta duda
En el año de la guerra Resquebrajada en la fiebre
Es como Belén, oscuro Y asiente: “Tu eres mi gloria
Pero menos inocente. Y yo tu respuesta
Yo también soy prisionero Si tienes algo que preguntar”.
De una teología de la voluntad
Y en mi horizonte una pregunta Cantar es comenzar una frase
Solloza en la nieve Tal como “Deseo encontrarme bien”.
Porque soy (por ahora) “No nací para la nada
Un hombre sin dudas ni tú tampoco:
Que renuncia al lujo de interrogarse El cielo nunca lloró
Sin causa.”
La sabiduría germina como una flor
Que orienta su rostro inocente “Y si el jardín de la soledad
En dulce compasión es el amor, el de la duda:
Tanto al sur como al oeste ¿será la verdad?”
Ignorando los rigores de las estaciones
Es por tanto toda teología
Soy testarudo Como un nacimiento
Construyo diez teorías abiertas El sendero de vuelta a nuestra casa de origen
En un paraíso cerrado Epifanía y Edén
Una flor ignota me ama Allí donde dos preguntas extraviadas
No lo reconozco Forman una órbita
Y sin embargo, el fuego en el centro En la mitad de la nada
Todavía se levanta. ¿Será ésta la respuesta?
El cielo se transforma en un pájaro Nadie ha nacido
De bellas alas Por sí mismo:
Su vuelo es como una pregunta Se necesita de otro
Que emigra al sur para buscar a alguien. Cada alumbramiento
Tiene su propia teología.
PARQUE CHEROKEE
Los elegidos están comiendo en largas Pero camino abajo
Mesas iluminadas por el sol En la espesura del bosque
Sobre la bóveda de nuestros propios árboles Nos balanceamos y flotamos
En el Sión etéreo En el dolor inefable del amor
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Ya no quedan más dudas Reducidos a polvorienta
En las que perdernos Y perfecta arena
Todo es demasiado sencillo y permanecemos
En la ladera enclavada sobre Esta es la gran industria imparcial
El apacible y frondoso golfo El resultado de las rocas
En donde uno a uno los coches En disolución y del tiempo geológico
Se deslizan silenciosamente y se hunden A esto estábamos destinados
Obedientes en la verde marea En las otras guerras del amor
De las sombras.
Los chiquillos traviesos El rapto árido de la desesperanza
De los elegidos Más puro que cualquier gozo
Recogen palitos La límpida arena del desierto
Cuchicheando Del amor absoluto sin una brizna
Bajan sigilosamente corriendo De consuelo,
Hacia la penumbra El acople doloroso de la tierna carne con la piedra
Para regresar despacio La alianza de la fe
Ascendiendo la montaña entre ingeniosos Con lo inconcebible
Y aprobatorios silencios Se demora
Y el despertar al amanecer
Y cuando se conviertan En una mayor claridad
En hombres de negocios Que la de aquellas mesas elegidas.
Aprenderán a erradicar el amor
El amor en esta sosegada ladera
Mientras tanto Lucha contra la necesidad, la finalidad, el tiempo
A mitad de camino entre Contra el verano humano de los hombres
El cielo y el infierno Contra las dos imágenes del cielo y el infierno
Sion y el verde río Lo alto y lo bajo
Juntos nos balanceamos La creencia y lo inconcebible
En ese desesperado abrazo amoroso Si y No
Ceñidos por las montañas de granito
Del eterno consentimiento Contradice todo
Más profundo que el corazón de la tierra Cuerpo, sangre, corazón, razón, costumbre
Antes de que sea demasiado tarde Todo
Antes de que abandones y te marches
A aquella ciudad donde los fuegos cósmicos Pero nosotros no nos preocupamos
Se han apagado y las fábricas funcionan Esta negación inefable
Para la ganancia. Es nuestra paz
Nos sentamos solos
Debajo de los arces obedecemos Jugando con nuestras cerezas
La pura maquinaria invisible En los claros que deja la hierba
Hora tras hora En las verdes sombras.
17
CANCIÓN DE MAYO
Es Mayo, perdidos estamos Para saborear la creación de la vida
Entre la luz del sol, las hojas En ese dulcísimo instante
El musgo y el espino En el que da un vuelco el corazón
Tu falda azul Y se agita
Está húmeda por el hielo derretido Contra tus alas palpitantes de pájaro
Del Sauterne En el borde cálido de tus labios.
El Sol nos seca
Me cuentas la película de anoche Es Mayo y estamos perdidos
Una que nunca vi En una luz inesperada
Los bosques son delicia Nos ahogamos el uno en el otro
Con el sonido de tu voz ¿Puedes todavía respirar
Y todos los pájaros bendicen Amor mío? En esta desesperación
Nuestro extravío Me aferro a tu redonda cintura
En esta parte de la foresta Y sollozo
Donde no existe el paisaje Préstame por amor de Dios
Que defraude nuestra mirada Tu bote salvavidas
Y nada puede consolidarse. Tu cuerpo redentor
Salva el mío porque muero
Perdidas, perdidas las palabras del poema En el maravilloso sol
Son por fin acogidas Sosiégame porque tanta perfección
En tu atento corazón Me destruye.
Permíteme que descanse en este cielo
Bajo el fragante cobijo Es Mayo
De tu negro pelo. Lloramos de amor
En este bosque imperfecto
Debajo de esas largas pestañas De la tierra de los cuerpos
Una vez más te reconozco
En tu sabia y eterna mirada Oh pequeño barco solitario
Mientras toda la cabellera del cielo Llévame lejos
Desciende lentamente A través del océano del vino
Y me sumerge para siempre
En un sincero amor Oh diminuta nave
Aquí en el bosque Acércame
Por donde siempre regresamos a casa A mi niña.
LAS ARMONÍAS DEL EXCESO
Los amores ocultos en la tierra
Mañana serán vergeles
Cuando la lluvia y el sol
En el poema los resucite
18
Ellos apremian el vigor
Delicioso de los capullos a que ría más alto
Derramando gritos de luz
Como lluvia sombría y formando su lecho
Una y otra vez en la concavidad de la flor
La hoguera violeta
Ellos tejen el significado de la mañana silenciosa
En un río desapacible
Luego los restos del naufragio del amor son esparcidos
Por las orillas sin aliento
De mi voz
Que en las playas de las divertidas praderas
Imaginó a todos estos chiquillos juguetones
Así que los amantes enseñan a las estrellas de Abril
A rebelarse y seguir el curso increíble de sus órbitas
Y nada importa
La semilla no se asusta
Del invierno o de la terrible dulzura
Del exceso alegre de la primavera
O de la abrasadora sorpresa del rayo
Con su descarga eléctrica.
Para los amantes durmientes
Son la esperanza y el destino
Al que te envío este jardín ardiente
Mi gloriosa súplica matutina
Germen trepador de mis poemas.
OPÚSCULO SOBRE UNA MAÑANA GRIS
Hoy no brilla el sol De esa nada
Y sin embargo es otra mañana Ese océano de no saber quedo, invisible
En la que en una habitación lejana E inmaculado donde tu corazón
Que nunca he visitado Durmió para mí
Nadie contempla tu despertar Por mi retorno a la vida y al amor
Sólo una sombra tenue que acaba Que me mantiene vivo
Quizás de transformormarse Y cuyos mensajes esenciales ahora
En la luz que observas Espero deambulando de un lado a otro
Y el día que se te presenta En este lugar solitario y desapacible
Conoce el momento en que regresas Con el anhelo de revivir una vez más
De los ríos de la noche Y luchando con mi propio corazón
19
Porque no puedo estar allí Puedo escribir algo
Para ver como tus ojos te descubren Intentar existir
Naciendo no sólo a la luz de mi día sino (Si soy tuyo
A mis mismos ojos y esperanzado corazón Puedo existir) Incluso a pesar
De tal forma que pueda afirmar de estar en guerra con mi propio corazón
Que soy el que mejor sabe Porque no estoy nunca a tu lado
Que estás de nuevo verdaderamente presente Cuando esos ojos se abren por primera vez
Que tu identidad Para saludar al nuevo día
Ha sido realmente devuelta al mundo Pero si al menos en este día
Y que tu persona Que tú reconoces
Esa persona absolutamente necesaria Y ahora contemplas,
Incluso la encarnación del Amor de nuevo Aunque no brille el sol
Nos ha sido concedida por la gracia de Dios Su luz débil es suficiente
En un día en el que volver puedo Me satisface
A respirar, trabajar un poco, escribir algo No busco otra.
(Si escribo para ti
AEROPUERTO DE LOUISVILLE
Henos aquí sobre la ingenua hierba
Donde los ricos en sus pequeños jets
Aterrizan con sus propias esperanzas
Y los de su propia estirpe
Nosotros con la apacible liturgia
De niños tímidos hemos permitido que Dios
Recree de nuevo su mundo originario
Aquí sobre la inocente hierba
Después de que la lluvia de primavera haya cesado
Y toda la soledad
Se pierde por un momento en esta sencilla
Liturgia infantil dejando que Dios
Renueve otra vez ese amor
Que es sólo Suyo.
Suyo sólo, terriblemente oscuro y extraordinario
El amor se pasea suavemente como un cervatillo
Hasta el lugar donde estamos sentados sobre la hierba
En la maravilla del atardecer de este día
Celebrado
Por todos los poetas desde la Creación
Este es el amor divino que habita en nosotros
Mientras todos los necios ricos toman tierra
20
En este paraíso de hierba
Origen del mundo
Donde Dios comenzó
A inventar su amor entre hombre y mujer
Por primera vez
Aquí en la orilla del cielo
Donde el sempiterno sol desciende
Y todos los millonarios en sus pequeños jets
Aterrizan con sus esperanzas
Y los de su estirpe.
Nosotros con la tierna liturgia
Y lágrimas
De recién nacido
Conmemoramos la creación
Del amor solemne
Ahora por primera vez y para siempre
Gestado por Dios en estos
Cuatro ojos llorosos y bellos labios
Estas manos orantes
Cuando un comienzo silencioso
Del fuego espléndido
Surge del corazón
Y la tarde se convierte en Una Llama
Que según todos los profetas
Anunciaron con exactitud
Simplificaría las cosas
Y recrearía el mundo entero.
Sólo existe este único amor
Que corona en este momento todo nuestro mundo
Nuestra hierba natural
Celebrada por todos los poetas
Desde el origen primigenio
De cualquier canción.
NUNCA AVISES A UN CANGURO DURANTE UNA TEMPESTAD
Nunca avises a un canguro durante una tempestad, no te imaginas
Cómo el bebé, tan poderoso como Dios, desencadenó la tormenta
Para atraer la atención
Por tanto es inútil telefonear.
21
Nunca solicites un canguro durante las lluvias de verano
Cuando el bebé ha taladrado el techo
Y la casa está inundada de agua y todas las luces están fundidas,
No podrás oir nada en ese teléfono.
En vano le dirás que coloque al niño en el congelador
Para mantenerle fresco y callado,
Destrozará el frigorífico
Y el teléfono.
De nada sirve expresar tu amor
Cuando el bebé implacable, tan potente como un tanque
Estalla las paredes de la casa y bloquea
La carretera
Para pedir protección a gritos, puedes olvidarte de ese teléfono.
Nunca avises a un canguro cuando la revolución
Está en su punto más álgido
El bebé ha izado la bandera negra y ha conquistado
La compañía telefónica y todo lo demás.
Cuando el niño está poniendo a raya a la policía
Con cócteles molotov, bazokas y granadas de mano
Puedes abandonar la idea de llamar al canguro
El ha entaponado su boca con una botella de leche
Nunca oirás lo que ella dice.
Concluyendo, hijo mío, ten cuidado con el amor
Arrasa el mundo con su destrucción
Millones de pequeños ciclones de bolsillo
Han imposibilitado la comunicación con
Una ira inagotable y exigente.
Antes que llamarla por teléfono
Lo que significaría una acción de guerra
Ve y vende tu coche, tus clubs de golf, tu raqueta
Y tu televisión
Trata de ahorrar algo de dinero
E indemniza al bebé para que libere al canguro.
22
CANCER BLUES
Larga y calurosa noche para cantar cáncer blues
Escucho entre la lluvia a los Ranas de San Antonio mientras que
En algún otro lugar
Mi pequeña se convierte en una mágica curandera india
Mi dulce niña con especiales dotes para combatir la fiebre y sanar
La funesta idea fundamental
Con sensatos consejos y amor hacia el alma acongojada y sin esperanza.
Larga noche de lluvia para pasar el tiempo
Con cáncer en el corazón.
Mi niña resplandece como un bálsamo afuera en la penumbra
Creciendo para convertirse en sanadora vivificante
Arranco estas raíces huérfano en el lodo, me revuelco
En mi pantanoso solitario entre los ardorosos blues de los Ranas
Pero ella, cada vez más sabiamente, se aproxima
Con ese dulce temperamento y compasión redentora
Ocupada en suprimir las tribus caníbales.
Absolutamente solo aquí entre el alboroto
De las fieras salvajes hago girar mi tocadiscos49
Y con cada movimiento me derrumbo un poco más pero mi
Pequeña ofrece en cada momento una nueva forma de resurrección
Porque sabe como sanar y se erige en el castigo
Del mal oscuro y pecaminoso
Es una dulce e implacable india castigadora.
Atareada en erradicar a las tribus pioneras buscadoras de oro
Una vez más, se vuelve cada día más perfecta y prudente
Y suprime los vampiros del hipódromo
Y los falsos aristócratas
Porque su ardiente y benévola luz sanadora lo abarca todo
Estoy solo en esta inmensa terraza alada de la ciudad
Y desciendo a los blues de mi alma
Oh, amor mío, termina dulcemente con mi cáncer
Con tu distante y tierna sintonía
Tu amoroso pensamiento
Porque hoy me han sacudido en la ciudad
Me han golpeado con su cadena oficial
Lastimándome la cabeza con la suela de un zapato clerical
Y moribundo sobrevuelo la ciudad enviándote
23
Precipitadas señales de emergencia, amor y miedo
Apresurándome hacia casa lleno de cáncer por las
Impersonales autopistas de la ciudad.
Larga noche en el cálido y necio país de los Ranas
En la que tú escuchas mis débiles sollozos que se diluyen
Pero espera, pequeña, confía y haz de sanadora
Y sé tú una cura india fotoeléctrica
Y si desconoces al triunfador, apuesta por
Aquel que gobierna
Y si no sabes ninguna música escucha a éste
Que escribe estos cáncer blues para ti
en el funesto y derrotado país.
Apuesta, cariño, por esa clase de personas que arriesgan
Y abandona al resto
Desciende al infierno sin miedo
Escenas precipitándose por los canales iluminados artificialmente
A través de la puerta principal del comando de Caníbal.
Es imposible olvidar cómo nos hacemos
Otra noche más viejos y solitarios, mi pequeña,
Mientras mi música nace del corazón
Y te transformas en mi estrella india feliz
Discretamente te aproximas
Sin perder el secreto
De tu remedio esencial
Convertida en curandera
Desciendes a lo profundo de esta tierra estival para purificar
El alma desahuciada de infernales blues
Combatiste la fiebre
Y me conquistaste, cielo, para siempre jamás, me conquistaste
En estos finales del verano
Enteramente con cáncer en el corazón.
EL MUNDO QUE FLUYE POR MI SANGRE
Estoy tumbado en la cama del hospital
El agua se desliza por el dosel
Y me envuelve la maquinaria musical
Que interpreta mi sistema de metal
Mi imaginaria columna vertebral
Presta a la melodía universal
24
Un monótono ritmo impersonal
Todos los aviones en mi mente
Cantan el sobreflujo de mi sangre inquieta
Floto en el genio del mundo
El plasma primaveral
Y me pregunto quién demonios soy.
La máquina del mundo
Se expande entre los muros
Del cálido y musical edificio
Construido quizás en el año veinticuatro
Y mi infancia perdida permanece
Como una de las células vivientes de la ciudad
Gracias a la cual
Todavía estoy vivo
Pero ¿a quién pertenece esta vida que yace aquí,
A quién esta música inédita que resuena?
Todas las expediciones de la noche
Hacen vibrar mi oscura cama artificial
Por encima de mi cabeza
Y despiertan preguntas en mi sangre
Mis flujos vuelan muy lejos
Pero mi profunda herida no se cicatriza
Y supura en una cama numerada
A pesar de lo cual todas mis venas palpitan
Con Cristo y con el plasma de las estrellas
Ancestros e Indios
Maestros Zen y Santos
Desfilan en el gran hotel
Un Negro de ojos oscuros inspira piedad
Y algunas fibras inciertas del deseo
De recuperación y vuelta a casa.
¿Qué clase de restablecimiento y de casa?
Ya no tengo un dulce hogar
Dudo de mi lecho aquí y de la carretera allí
Y lo que más odio es WKLO
Mi cerebro está atenazado por el ritmo de la ciudad.
En este lugar bajo las estrellas y la luz
Y el avión de Chicago
Se deslizan los húmedos trances de la noche
25
Mientras sufro en mi tortuoso camino
Deambulando en la parte inferior de mi esqueleto
O indagando la respuesta imposible
A la pregunta y al sentido
Hasta que la máquina se restablece.
Aumenta mi necesidad del aire imaginario
Y de la comunidad técnica de los hombres
De mi aliento de Zen perdido
De mi predisposición al celibato
Y la entrega difícil que hice en aquellos días
De todas las respuestas requeridas
Todas las apuestas y ritmos blue
De la propia desesperación.
Así la lógica del mundo discurre
Dudosamente entre los muros
Mientras los fletes y los aviones,
Sobrevolando la ventana, mecen mi sueño
Entre la duda, el calor
El oxígeno y el flujo de mi sangre
En el inconmensurable espacio de la creación
En el deseo insaciable del hombre
Hasta que este deseo mismo se apague
Sin nombre sin sangre y solitario
La Cruz llega y el escándalo de Eckhart
La Última Cena y el exacto error.
Y la diminuta chispa
En el vacío de mis flujos
Sólo ella puede comprender
Que todo lo que arde vuela hacia arriba
Allí donde se fueron los jets en la lluvia
Todo un símbolo de necesidades y hogares posibles
Una columna vertebral imaginaria
Una melodía aburrida de oxígeno
Una chispa perdida en el Castillo de Eckhart
El plasma del mundo y su célula
Yo mismo me desangro despierto y recuperado.
Ahora únicamente la chispa es auténtica
Y danza en la habitación desalojada
Sobre mi cabeza
26
Mientras el frágil cuerpo de Cristo
Sufre en una cama artificial
Soy una célula extraviada de Cristo
Su infancia y su estancia en el desierto
Su descenso a los infiernos.
Amor anónimo y desinteresado
Hiere en la duda desierta
Y la chispa desconocida
Revolotea alrededor del techo vacío.
SIEMPRE OBEDEZCO A MI ENFERMERA
Siempre obedezco a mi enfermera
Siempre debo curarme
Heridas y fracturas
Porque siempre estoy lesionado
Obedezco a mi enfermera
Y Dios no creó la muerte
No hizo el dolor
Sino ese pequeño fuego ciego
Que se derrama entre herida y herida
Uniendo los huesos rotos
Y reparando los pecados de tal modo que puedan olvidarse
Obedeceré a mi enfermera que mantiene viva esta llama
En lo profundo de su pecho dolorido
Porque Dios no creó la muerte
No instauró el dolor
O la herida arrogante
Que rezuma bajo la venda oficial
Puesto que siempre estoy lesionado, obedezco a mi enfermera
Que en sus ojos grises y su pecho mortal
Guarda un amor imperecedero que los sabios han truncado
Ya que los dos hemos sido escindidos podemos decir
Que Dios no hizo la muerte
Obedeceré a la chispa diminuta
Que revolotea de fractura en fractura
Y la explosión
27
En la que Dios no creó la muerte
Sino sólo la visión
Obedeceré al corazón roto de mi enfermera
En donde se originan todos los fuegos
Y el abismo de la llama
Que une dolor con dolor
Y el abismo de la luz
Nacida del pecado redimido
Porque Dios no creó la muerte
Siempre obedezco a la chispa que golpea como relámpago
En la noche oscura
Obedezco sin dudar
Los preceptos ilegales
Los gritos en el abismo
De este cuerpo terrenal que los sabios han truncado
Porque Dios no hizo la muerte
No creó prisiones
Cuervos canónicos acechantes
El lodo en la incisión
Siempre obedeceré a mi enfermera
Siempre cuidaré
De mi religión fracturada
Y Dios no creó la muerte.
Otros poemas y por otros traductores:
CONSEJO PARA UN JOVEN PROFETA
No te acerques, hijo mío, estos lagos son de sal. Estas flores
Comen insectos. Aquí los lunáticos privados
Aúllan y rebotan en un muy áspero país.
O ante cualquier monumento enmarañado
Algún mal encarado papaíto del terror
Ordena un descerebrado rito.
28
A danzar en la infortunada montaña,
A danzar van ellos, y sacudir el pecado
De sus manos y pies,
Frenéticos hasta que la noche repentina
Cae muy lentamente, y el mágico pecado
Se arrastra, secreto, de vuelta a su sitio.
Ecos baldíos con augurios de ruina:
Siete quedaron satisfechos, recobrando posesión:
(Trae un poco de mezcalina, te las arreglarás!)
Hay algo en tus huesos,
Hay alguien sucio en tu piel problemática,
Hay una tradición en tu mal señalante y cruel dedo
A la cual debes obedecer, y garabatear en la arena caliente:
“Dejen que todos vengan y asistan
A donde las luces y los aires son montados
Para enseñar y entretener. Oh, miren a la gente rubia
Esperanzada en el imberbe tiro al blanco,
Sacudan la extravagancia de sus miembros,
Hagan las paces como Juan vestido en pieles,
Elías en el aire asustadizo
o Antonio en los sepulcros:
Tiren del gatillo imaginario, hermanos.
Dispárenle al demonio: él volverá otra vez!”
América necesita de estos fatales amigos
De Dios y la patria, para denigrarse en cenizas de mística.
Gigantescos profetas cuyas palabras no calcinan,
Debatiéndose el día entero en extenuantes idealizaciones.
Sólo estos lunáticos (oh, gran casualidad)
Sólo éstos nos son enviados. Sólo este anémico estruendo
Refunfuña en los campos de sal, en la noche sin lluvia:
Oh, vuelve a casa, hermano, vuelve a casa!
El diablo ha vuelto,
Y el mágico Infierno
está engullendo moscas.
Versión de Milton Medellín
29
Cuando en el alma del discípulo sereno…
Cuando en el alma del discípulo sereno Un mar afortunado el que ahogó su reputación.
Sin más Padres qué imitar
La pobreza es un éxito, resulta muy poco Aquí no encontrarás
Decir que el techo se ha desprendido: Proverbio o memorándum.
Él ya ni siquiera tiene casa. No hay formas
Ni métodos qué admirar
Estrellas, así como amigos, Ahí donde la pobreza no es un logro.
Están molestos con su noble ruina. Su Dios vive en su vacío como un tormento.
Los santos parten en distintas direcciones.
¿Qué opción nos queda?
Quédate quieto: Bueno, ser ordinario no es una opción:
No hay más necesidad de comentarios. sino la libertad acostumbrada
Fue un viento afortunado por hombres sin visiones.
El que voló su aureola con todo y sus cuidados,
Versión de Milton Medellín
EL CONFLICTO ENTRE EL POETA Y LA AMBICIÓN
Fama y Dinero fuerzan la entrada ¡Asfixiando mis lágrimas desesperanzadas!
Y encuentran al poeta solo en su cuarto. Pues alguien robó mi jaula de pájaros,
Ponen el seguro para que no escape, ¡Y rompió la caja de música
Encienden la radio a alto volumen En que guardaba mi rebaño
Y patean al pobre imbécil como a un bulto. De ideas toro y osos mentales
Mi caja poética de zorro,
“Mejor canta tu arrebato de canción Mi estuche de venados literarios,
Antes que esa voz de avestruz se atonte, Mi furgoneta de águila para batir los aires!
Mejor pégale duro al gong ¡Rompieron las jaulas y dejaron ir
Antes de que el sonido del metal se opaque, A mi pajarera de aves métricas,
Mañana, mañana la Muerte vendrá Y todo estilo en mi bestiario
Y te hallará perdido y torpe Fue soltado por los novatos!
Con tus épicas sin comenzar, Mi estanque de palabras de los viernes
Se llevara tu pluma y lápices- Fue vaciado por los días y los años.
Mi entera miscelánea de versos
No habrá estatuas en tu tumba Está arruinada por los Monsieurs taimados.”
Y otros bardos ocuparán
Tu cuchitril de 4 x 4.” Los días y los años corren playa abajo
“Perdón, señores, mi cara de centavo Y arrojan sus ideas al aire
Se inclinó ante su dólar de presencias, Curvean sus símiles al lance
Reverenciando al Verso Famoso, y batean sus versos muy lejos.
Adulando la riqueza con engreída sonrisa Él se desanima junto a la orilla desierta
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Con ecos de gaviotas rellenando su oído. Mejor azota tu pedazo de gong
Las horas y los minutos, juegan atrapadas Antes de que el sonido del metal se opaque:
Con cada imagen que logran robarle, Mañana, mañana la Muerte vendrá
Batean sus metáforas hasta donde los pájaros, Y encontrará tus épicas sin comenzar:
Y lo saludan con estas abusivas palabras: No habrá estatuas en tu tumba
“Mejor canta tu arrebato de canción Y otros bardos ocuparán
Antes que esa voz de avestruz se atonte: Tu cuchitril de 4 x 4.”
Versión de Milton Medellín
HIMNO SIN MUCHO ELOGIO PARA NEW YORK
Cuando las ventanas del West Side golpean como címbalos en la puesta de sol,
Y cuando el viento gime entre las antenas del East Side,
Y cuando al norte y al sur de la calle treinta y cuatro,
En todos los mareados edificios,
Los ascensores golpean sus dientes y hacen chirriar las barras de sus jaulas,
Entonces, los hijos de la ciudad,
Saliendo de las guaridas de monos
de sus edificios de oficinas y departamentos,
Con gran dificultad abren sus bocas y cantan:
"Reina entre las ciudades de la Tierra: ¡Nueva York!
Rica como un pastel, común como un donut,
Cara como una piel y loca como la cocaína,
Nos encanta oír que sacudes
Tu gran cara como un banco resplandeciente
Haciendo saber al mundo de locos que estás llena de monedas de diez centavos!
"Esta es tu noche para hacer maracas de todo ese dinero metálico
París está en la cárcel, y Londres muere de cáncer.”
Este es el momento para que gires,
Reina de nuestra paz pasada exacerbada,
Y dejes que la emoción de tus congas algo tullidas
Reemplacen los valses de más resplandecientes
Capitales que han sido bombardeadas.
"Mientras tanto, nosotros tus hijos,
Llorando en nuestro zoo de ventanas mareadas mientras bailas,
Tragaremos aspirinas,
Y trataremos de evitar que nuestra jaula se derrumbe.
Mientras tanto, nuestra mente se llenará de estas peticiones,
Floreciendo calladamente entre los gongs de nuestros latidos.
Ellos tendrán que servir como oraciones:
31
-- ¡Oh, enciérranos en las seguras cárceles de tus películas!
Confínanos en las salas semiprivadas y en los blancos asilos
De inaguantables cocktail parties. ¡Oh Nueva York!
Senténcianos de por vida a las penitenciarías de tus bares y discotecas,
Y déjanos para siempre estupefactos por las luces azules e imparciales
Que llenan las pálidas enfermerías de tus restaurantes,
Y las clínicas de tus escuelas y oficinas,
Y los quirófanos de tus salones de baile.
“Pero no nos des nunca ninguna explicación, aunque la pidamos,
De por qué nuestra comida sabe a yodo-formol
E incluso las flores más frescas huelen a funeral.
No, que nunca veamos tanto como para preguntarnos
Cuáles de los ricos, tiritando en la oficina sobrecalentada,
Y cuáles de los pobres, durmiendo de bruces sobre el Daily Mirror,
Todavía están vivos y cuáles están muertos".
Versión de Carlos Alberto Trujillo (Noviembre de 2016)
OH, DULCE IRRACIONAL DEVOCIÓN
Viento y una codorniz Hecho de aire fresco
Y el sol vespertino. Pronunciaste mi nombre
Al nombrar Tu silencio:
Dejando de cuestionar al sol
¡Oh dulce, irracional devoción!
Es que me he convertido en luz,
Yo soy tierra, tierra
Pájaro y viento.
El amor de mi corazón
Mis hojas cantan.
Estalla en heno y flores.
Yo soy tierra, tierra Soy un lago de aire azul
Todas estas cosas encendidas En el cual mi propio lugar designado
Crecen desde mi corazón. Campo y valle
Se refleja.
Un alto pino artificial está de pie
Como la inicial del primer Yo soy tierra, tierra
Nombre, cuando lo tuve. De mi corazón de pasto
Cuando tuve un espíritu, La codorniz surge.
Cuando estuve en llamas De mi maleza sin nombre
Cuando este valle estaba Su devoción absurda.
Versión de Milton Medellín
32
SÍMBOLOS PARA UN APOCALIPSIS (1947)
IV
Mirad en la noche, mirad, mirad en la noche:
como un pequeño templo se levanta
el cielo abierto. Hay un hombre en la puerta
sosteniendo una hoz en la mano.
El acero es más limpio que el hielo, y la hoja
más afilada que el pensamiento:
¡pura es la curva como una inteligencia!
Y levanta la hoz, y asustadas gritan las estrellas.
Mirad en la noche, mirad, mirad en la noche:
de la puerta del templo celestial baja un hombre
con plateados vestidos.
Y levanta la hoz: como un grito relumbra la hoja.
Y el hombre embiste con la hoz que empieza
a cantar como el viento
en las más quieta cosecha del mundo nocturno.
¡Huid, huid a las montañas!
Bullen los ángeles en la puerta del templo.
¡Huid, huid a las colinas!
¡Los jinetes armados esperan en los rojos
caballos, a lo largo de los ígneos extremos
del azulado mundo!
Y cosechando el mundo dormido, canta y suena
la hoz, como la brisa: y relumbra, y derrama
la melodiosa luz.
Mil ángeles parados en la puerta del templo
vigilan y examinan esta muda cosecha.
Y entonces, de improviso, viene el verdadero terror, el verdadero sonido.
Desde el vacío Universo
-más allá del aire infinito, de las altas espirales estrelladas,
desde el fondo de alguna lejana y furiosa trompeta-
comienza a levantarse el sonido, el salvaje sonido:
¡y se enciende su cólera, violentamente, y cruza
a través de las filas de los ángeles, mordiendo
mi alma, con relámpagos que abrasan
como el acero!
33
Versión de Miguel Arteche (en Poesía universal traducida por poetas chilenos.
Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1996
VI. EN LAS RUINAS DE NUEVA YORK
La Luna está más pálida que una actriz
Nosotros hemos observado su duelo en la hiedra marrón
De los puentes déndricos,
En la hiedra seca, marrón
Que sólo anhela un poco de aire.
¡La Luna está más pálida que una actriz, y llora por ti, Nueva York,
Tratando de verte a través de los puentes hechos jirones,
Inclinándose para agarrar el falso latón
De tu voz sofisticada,
Cuyas canciones ya no se escuchan!
Oh, cuán silencioso es después de la noche negra
Cuando llamas salidas de las nubes arrasaron tus dientes cariados,
Y cuando esos relámpagos,
Alanceando los negros furúnculos de Harlem y el Bronx,
Desparramaron los prisioneros que quedaban,
(Los diez o veinte de los vivos)
En de los bosques de Jersey,
En las verdes granjas, para hallar su libertad.
¿Por qué están abajo, cómo se han caído
Esas grandes y fuertes torres de hielo y acero?
¿Qué terror y qué milagro las derritieron?
¿Qué fuegos y luces derribaron
Con la blanca ira de su repentina acusación,
Esas torres de plata y acero?
¿Tú, cuyas calles crecieron en los enrejados
Con raíces en Bowling Green y raíces en la Upper Bay:
Cómo has quedado sólo en tu esqueleto:
Qué ha sido de tu mentira y de tu carne muerta:
Dónde está el brillo de tus hojas obscenas?
Oh, dónde están tus hijos en la noche de tu último domingo
Baleados unos tras otros en las sombras del Paramount,
Las cenizas de las torres niveladas aún se enroscan con penachos de humo
Velando tus obsequios en su niebla incinerante
Elos escriben, con brasas, éste, tu epitafio:
34
"Esta fue una ciudad
Que se vestía en papel moneda.
Vivió cuatrocientos años
Con el níquel corriendo por sus venas.
Amó las aguas de los siete mares púrpura,
Y ardió en su propio puerto verde
Más alta y más blanca que cualquier Tiro.
Era tan desalmada como un taxi;
Sus ojos de altos tacones eran a veces azules como el gin,
Y ella los clavaba, todos los días de su vida,
En los corazones de sus seis millones de pobres.
Ahora ha muerto en los terrores de una repentina consideración
-- Ahogada en sus propias aguas, en su pozo envenenado.”
¿Podemos consolarlas, estrellas,
Por la tan larga supervivencia de esa crueldad?
Mañana y el día después
Las hierbas y las flores crecerán
Sobre el seno de Manhattan.
Y pronto las ramas del nogal y el sicómoro
Ondearán donde todas esas ventanas sucias estuvieron--
La hiedra y la vid silvestre
Derribarán esas débiles paredes,
Sepultando los frentes color ladrillo con frescura y flores fragantes;
Y la rosa y el manzano silvestre
Florecerán en esos valles silenciosos en medio de la ciudad.
Habrá nidos de palomas y colmenas de abejas
En los acantilados de los antiguos departamentos,
Y los pájaros trinarán en los soleados espinos
Donde una vez estuvo Park Avenue.
Y donde estuvo el Grand Central, habrá una pequeña colina
Rodeada de pinos dulces y oscuros.
¿Habrá algún granjero, crees tú,
Despejando un lugar en el bosque,
Plantando un acre de maíz flameante
En las alturas sobre el bosque de Harlem?
¿Vendrán los cazadores a explorar
Los claros vírgenes de Broadway tras el lince y el ciervo?
¿O algún eremita, escondido entre los abedules, construirá una celda
Con las piedras del edificio municipal,
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Cuando todos los túneles del metro se conviertan en arroyos
Y arroyos de peces,
Fluyendo bajo el sol y en silencio hacia el Battery repleto de juncos?
Pero ahora la luna está más pálida que una estatua.
Extiende su mano y cuelga su lámpara
En los árboles de hierro de esta Hespérides destruida.
Y por esa luz, bajo las cuevas que alguna vez fueron bancos y teatros,
Los peludos salen a jugar --
Y nosotros creemos escuchar el canto de las mantícoras
Haciendo eco en las rocas de Wall y Pine.
Y nosotros estamos muertos de miedo, y más mudos que las estrellas patas arriba
Que cojean en las aguas sosas,
Más mudos que la madre luna, que blanca como la muerte,
Vuela y escapa sobre los residuos de Jersey.
Versión de Carlos Alberto Trujillo (Noviembre de 2016)
FIN
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