INSTITUCIÓN EDUCATIVA NUESTRA SEÑORA DE LAS LAJAS
2018
TRABAJO COMPLEMENTARIO 3 PERIODO
SER PROFETA AYER Y HOY
Aunque puede parecer un concepto simple, no lo es tanto a la hora de definirlo. Nuestra imagen del profeta suele
estar muy ligada al “típico” profeta del Antiguo Testamento (AT). Y coloco la palabra típico entre comillas,
porque tampoco allí hay un único patrón para definirlo. Todos aquellos quienes llamamos profetas en la biblia
están marcados por muy diversas características: desde el tiempo que dedicaron a la actividad profética, modo de
entrar en contacto con Dios y el modo de transmitir el mensaje, sin mencionar las diferentes épocas en que
vivieron. Sin embargo si hay ciertos rasgos comunes.
Para mucha gente hablar de profeta es hablar de un hombre que predice el futuro, y en algunos pasajes del AT
podemos encontrarnos con esta imagen (1Sm 9,6ss; 1Re 14,1-6; 2Re 1,16-17; 2Re 5,20-27; 2Re 6,8ss, entre
otras). Pero, aunque tiene su fundamento, es una imagen incompleta y hasta deformada del profeta, quien no es
un simple adivinador. El profeta es un hombre del presente, pero con memoria del pasado, que mira hacia el
futuro: “[…] las referencias al futuro brotan de un contacto íntimo con el presente, como respuesta a los problemas
e inquietudes que éste plantea”.
El profeta es una persona comprometida con su tiempo y con su pueblo, y su vivencia espiritual no lo separa de
sus contemporáneos, sino todo lo contrario. Es hijo de la cultura y de la época en que vive. Este compromiso con
la sociedad en que vive, lo lleva a luchar por cambiar todo aquello que denuncia, aquello que es incoherente con
el mensaje de Dios. Por eso, principalmente, es un hombre inspirado. ¿Qué significa esto? Ser consciente, desde
el momento de la vocación misma, de que es portavoz de Dios. Esto lo liga a una misión que va mucho más allá
de él mismo, y que lo empuja hacia una transformación del mundo en que vive según los designios de aquella voz
externa (de Dios), que se hace interna, se convierte en palabra interior.
En este sentido el profeta es también un místico, pues antes de dirigirse al mundo por la palabra por la que se
siente mandado, deberá tener, necesariamente una profunda experiencia de Dios. “[…] la dinámica del profetismo
no es ajena a una experiencia íntima de comunión con Dios que es obligado calificar como genuinamente mística”.
Por esta experiencia posee la certeza de ser portavoz del mensaje divino. Tiene conciencia de ser mero transmisor
de la palabra oída, diferenciándose del fanático, que “[…] engulle a la divinidad, considerándose a sí mismo, no
como portavoz de la misma, sino como la misma voz del Absoluto”.
Ante la pregunta de si Dios le ha hablado, J. L. Sicre comenta que el profeta tendría que responder:
“Efectivamente, Dios me ha hablado; no en sueño ni visiones, pero sí de forma indiscutible, a través de los
acontecimientos, de las personas que me rodean, del sufrimiento y la angustia de los hombres”.
En el AT ser profeta estaba vinculado a la denuncia del pecado y el anuncio de la salvación. Ya en el Nuevo
Testamento (NT), en las cartas de Pablo encontramos: “No extingáis el Espíritu, no despreciéis las profecías;
examinadlo todo y quedaos con lo bueno. Absteneos de todo género de mal” (1Tes 5,19). En 1Cor 11,7-10,
nombrando la diversidad de carismas, la profecía es mencionada en sexto lugar recién, y se subraya que todos los
dones son obra de un mismo y único Espíritu. Por tanto en el NT vemos una consideración del profeta más como
conocedor de todos los misterios y de la ciencia entera. Además por el amor, debe ir exhortando, edificando y
animando a la comunidad. La profecía debe interpelar al otro para provocar la conversión, debe revelar los
secretos de su corazón. En la carta a los romanos, Pablo añadirá que la profecía debe estar siempre regulada por
la fe.
Por otra parte, en el evangelio de Lucas, quien tiene el Espíritu es profeta, por tanto serían profetas: Isabel,
Zacarías, Simeón, Ana y María, la madre de Jesús. Así, vemos al profeta como quien sabe, alaba y enseña
(entonces en el canto del Magníficat, María se comporta como una verdadera profetisa). Sobre este punto es muy
interesante tener en cuenta que en el relato de pentecostés del libro de los Hechos, el espíritu viene sobre toda la
comunidad, y toda la comunidad profetiza (Hch 2,1-4, 14-21). Ya en el AT en el libro de Joel, el profetismo se
da sin distinción entre hombres y mujeres, sobre todos viene el Espíritu.
Cuando realizamos un recorrido por el NT, encontramos una noción de profeta como aquél que se encarga de
recordar el mensaje de Jesús, alabar y dar fuerza a la comunidad para seguir llevándolo a cabo en medio de las
dificultades. Son tareas del profeta el consolar, animar y confortar a la comunidad. El criterio último de la profecía
será su referencia y fidelidad al evangelio. Ser incoherente con lo que predico, me transforma en falso profeta.
Por lo demás, la profecía es un carisma que no posee barreras: ni de sexo, ni de cultura, ni de clases sociales, no
posee barreras religiosas ni de edad.
El profeta es además, quien está presente, de carne y hueso. Todos podemos tener un momento de profecía en
nuestra vida, sin embargo, no todos somos profetas constantemente. Por otro lado nunca debemos perder de vista
que toda nuestra vida es una especie de “profecía” pues, en un sentido figurado, profetizar es hablar de Dios. Por
eso es fundamental tener presente que los profetas no fueron sólo ciertos personajes del Antiguo Testamento, sino
que han existido y existen siempre a lo largo del camino que va recorriendo el pueblo de Dios. Son quienes con
su ejemplo de vida y su palabra, en cada generación y en cada lugar, buscan el rostro del Dios vivo, sienten su
presencia y nos interpelan como comunidad. Monseñor Oscar Romero puede ser considerado un profeta de
nuestro tiempo. Podemos verlo en sus propias palabras:
“Soy un pastor que junto a su pueblo, ha comenzado a aprender una hermosa y difícil verdad: nuestra fe cristiana
nos exige sumergirnos en este mundo. La orientación asumida por la Iglesia ha tenido siempre repercusiones
políticas. El problema consiste en cómo orientar esta influencia de forma que esté de acuerdo con la fe […]. Mi
vida ha sido amenazada muchas veces. Debo confesar que, como cristiano, no creo en una muerte sin
resurrección. Si ellos me asesinan, resucitaré en el pueblo salvadoreño […]. Es mejor, desde luego, que se den
cuenta de que van a perder el tiempo. Morirá un obispo, pero la Iglesia de Dios, que es el pueblo, jamás
perecerá”.
La voz de Dios no ha dejado de hacerse oír en nuestro tiempo y “[…] sigue irrumpiendo en la intimidad del ser
humano creyente y sigue convocando a partir de una llamada y un envío a pronunciar una palabra de denuncia y
conversión de nuestras sociedades perversas”.
En el Concilio Vaticano II, llama poderosamente la atención la ausencia de mención al carisma profético en la
Iglesia, y en general hoy se encuentra ausente en la misma una apropiada reflexión sobre el tema. Al respecto es
necesario hacer una revisión a la par de una vivencia convencida y comprometida con nuestra fe, para que la
realidad sea contraria a lo que afirma el refrán, y que, como cristianos, seamos profetas en nuestra tierra. (Texto
tomado de la página Teologicamente)
ACTIVIDADES:
1. A partir de la lectura, realice un cuadro comparativo sobre lo que es un profeta y la misión del profeta en
los tres momentos de la historia: Antiguo Testamento, Nuevo Testamento y nuestro hoy.
2. Consulte la biografía de Monseñor Oscar Romero y responda:
¿Qué es lo que le llama la atención de su vida?
¿De qué manera cumplió su tarea profética?
¿Quién es Monseñor Romero para el pueblo Salvadoreño?
¿Por qué lo mataron?
¿Cuál era el contexto político y social que vivía el Salvador? ¿Frente a este contexto, que hizo
Monseñor Romero?
De su predicación ¿Qué aspectos consideras que son actuales? ¿Responden a nuestra realidad?
3. Consulta sobre el contexto político, económico, social y religioso que vive Colombia.
4. ¿Cuáles son los desafíos que enfrenta la Iglesia en Colombia? ¿Crees que las acciones que realiza la iglesia
responden a estos desafíos? ¿Qué crees que hace falta?
5. ¿Qué profetas encontramos en la actualidad, que hacen, que dicen?
6. Desde la inclinación profesional que tienes ¿De qué manera piensas responder al contexto en que vive
Colombia?
7. Uno de los mayores problemas que vive la sociedad mundial hoy, es la indiferencia hacia la realidad del
otro ¿De qué manera crees que se podría enfrentar esta realidad?
8. El trabajo debe ser presentado de manera escrita, con márgenes de 2,5cm por cada lado. No se recibe
trabajo a computador. Las consultas deben estar bien realizadas e incluir la Bibliografía.
9. Realiza un video en el que resumas este trabajo con una conclusión personal final, súbelo a tu cuenta
YOUTOBE y anexa el link al trabajo.
10. Anexa el trabajo sobre el profeta.
. Visión
Liderar implica tener una visión y compartirla con los demás. Sólo cuando se consigue inspirar a los demás, se logra
compartir una meta común hacia la que dirigir los esfuerzos y dedicación de todo el equipo. ¿Cuál es tu visión?
Te puede interesar: Los 7 grandes retos de los líderes del mañana
2. Motivación
El líder sabe motivar como nadie, es una de sus principales funciones como gestor de personas. A través de la motivación,
el líder canaliza la energía y el potencial profesional de sus compañeros, con el fin de conseguir los objetivos.
3. Servir
El líder está al servicio del equipo, y no al revés. Los miembros del grupo deben contar y sentir el apoyo de su líder, tener
al alcance las herramientas necesarias para desempeñar su trabajo de forma adecuada, ver reconocidos sus esfuerzos y
saber que hay una persona atenta para corregir los malos hábitos. Todo eso forma parte de un liderazgo que sirve a su
equipo, y no al revés.
4. Empatía
Una de las cualidades básicas en todo líder que se preste al éxito es precisamente la inteligencia emocional, esa
capacidad -a menudo innata- que tienen los líderes para ponerse en el lugar de los demás, comprender sus preocupaciones
y dar solución a los problemas. Los líderes conocen los secretos de su negocio y por eso pueden mostrar empatía con los
clientes y con los miembros de su equipo: esa empatía consigue inspirar y establecer lazos que conducen al éxito.
Saber más: Las 11 competencias de liderazgo que te harán indestructible en 2016 (Infografía)
5. Creatividad
La definición de liderazgo también tiene que ver con la creatividad. Los buenos líderes son capaces de crear un entorno
que anime a todos los miembros de su equipo a desarrollar sus habilidades y su imaginación, de manera que contribuyan
con su sello personal al proyecto cómun y la visión de la empresa. Si quieres liderar con éxito, respeta la creatividad de
los demás y aprende de la gente que te rodea, seguro que sus ideas suman en lugar de restar.
6. Exigencia
Un buen líder pone el listón muy alto a los suyos, porque quiere lograr los objetivos y sacar lo mejor de su equipo. Solamente
un líder exigente logrará grandes resultados. Además de esa exigencia, el líder tiene que saber escuchar, para conocer
las necesidades de sus compañeros y poder después ofrecerles el tiempo y los recursos necesarios para que hagan bien
su trabajo y, por tanto, cumplan con lo que se les exige.
7. Dirigir
El líder debe estar al frente para dirigir y servir de guía a su equipo durante todo el proceso hasta que se cumple el
objetivo marcado. Pero además de esa “avanzadilla”, los líderes también saben cuándo dar un paso atrás para que sea su
equipo quien tome la iniciativa, de esta forma logra brindar a su equipo la oportunidad de desarrollarse personal y
profesionalmente. La gestión pura se centra en las tareas, el liderazgo auténtico, en las personas.
8. Hacer equipo
El verdadero liderazgo busca trabajar en equipo para alcanzar un objetivo común. La gestión de personas es una de las
tareas más difíciles a las que se enfrentan los líderes. Gracias a la actitud positiva imprescindible en los buenos líderes, y
a la confianza que éstos depositan en sus compañeros, las personas obtienen mejores resultados. Los líderes con
conciencia de equipo saben asumir la responsabilidad cuando algo no va bien, y recompensar al grupo tras un trabajo bien
hecho.
Te puede interesar: 10 consejos de liderazgo para gestionar toda clase de equipos
9. Asumir riesgos
El líder es el encargado de asumir riesgos que los demás no están dispuestos a asumir. Es quien tiene la confianza
suficiente para tomar una decisión, y si se equivoca, el líder debe tener el coraje suficiente para rectificar, asumir su culpa
y tomar el camino correcto, sin culpabilizar al equipo. Los buenos líderes saben adelantarse a su tiempo,
ven oportunidades donde otros no las ven y saben contagiar la ilusión por su visión para tratar de hacerla realidad.
10. Mejorar
El verdadero liderazgo busca la mejora continua. Los líderes tienen la capacidad de convertir a los individuos de su equipo
en estrellas, personas que han mejorado sus capacidades y han logrado desarrollar habilidades gracias a la influencia de
su líder.
En resumen, la definición de liderazgo no tiene que ver con la jerarquía ni la posicion de nadie en la empresa, no tiene que
ver con imponer opiniones sino con escuchar a los que saben. El liderazgo es la actitud que asumen aquellas personas
que buscan algo diferente, que están comprometidas a lograr un objetivo y cuya convicción logran transmitir a los demás
a través de la ilusión y el optimismo, para lograr un objetivo común.