Análisis crítico
Liderazgo educativo en el siglo XXI, desde la perspectiva del emprendimiento sostenible
Este artículo presenta la importancia del liderazgo educativo a partir de algunos
elementos claves que repercuten en el comportamiento de un líder, desde la perspectiva de la
sostenibilidad, debido a que lo educativo adquiere un sentido formativo y ético, lo que conlleva a
que se convierta en la persona con condiciones específicas frente al sentido de la educación
cuando orienta a la comunidad educativa, como los estudiantes, docentes, padres de familia y
personas que manejan procesos educativos, a la búsqueda de mejorar la calidad, el clima y la
cultura organizacional en crecimiento personal, representada en la formación integral de las
instituciones. Pensar en liderazgo se asocia con personas que han cambiado la historia y que han
dejado un legado. Estas, generalmente, han mostrado cualidades extraordinarias como
seres humanos con experiencias valiosas y de gran influencia a nivel mundial.
Según Covey (1998), plantea el concepto de liderazgo centrado en principios, el cual
tiene que ver con la transformación interna del ser humano, que lo llevará a influenciar a otros
a largo plazo. Al complementar el término de liderazgo con lo educativo, adquiere un sentido
formativo y de proyección en las instituciones escolares. Por tanto, el líder educativo se convierte
en la persona que con condiciones específicas, frente al sentido de la educación, orienta a la
comunidad educativa, como estudiantes, docentes, padres de familia y personas que manejan
procesos educativos, en la búsqueda de mejorar la calidad educativa, el clima y la cultura
organizacional en crecimiento personal, representada en la formación integral de las
instituciones.
El liderazgo educativo se establece con la dinámica de la acción formativa de las
personas fundamentada en ideales filosóficos, y, por consiguiente, en la formación integral.
En cuanto a lo estratégico y técnico con esencia sostenible frente a la comprensión, intervención
y trasformación de la cultura, lo ambiental y lo social. Así, se permite la proyección del ser,
hacia el sentido de la educación humana, la cual se refleja en todas sus dimensiones y escenarios
los cuales garantizan mejorar la calidad de vida, en lo profesional y personal, sustentado sobre la
ética y en la valoración de los recursos de las generaciones futuras.
La educación del siglo XXI se encuentra en una encrucijada; por un lado, se busca ganar
egresados para incorporarse en forma efectiva al mundo del trabajo, y, por el otro, formar
ciudadanos disciplinados para responder a las nuevas relaciones que impone la sociedad
del conocimiento y a las competencias que demanda la economía global (Touraine,n 2005). Por
tanto, se requiere responder al sentido de la educación en cuanto al qué, al para qué, al por qué,
al cómo y al hacia dónde. Estos interrogantes definen unapropuesta innovadora, que es
consecuente con las necesidades del contexto. Es necesario preparar a los jóvenes más que para
la vida, para el vivir el mundo, para interpretarlo, para pensar, para soñar, para actuar de manera
íntegra, para vivir felices, para encontrase a sí mismos y al otro, para compartir con el otro, para
disfrutar las cosas pequeñas de la vida, para amar la naturaleza, para crear, para innovar, para
cambiar, para transformar, para intuir, para recrear.
El enfoque sistémico permite identificar los problemas sociales como la corrupción, la
violencia, la violencia de género, la injustica, la falta de oportunidad, entre otros; y la pobreza,
que exige un gran cambio social; sin embargo, una institución sostenible dirigida por un líder
educativo, desde la perspectiva de la sostenibilidad, debe tener, claridad sobre el sentido ético de
la formación. Los principios y valores resultan ser mediadores del proceso educativo a los
proyectos en acción. En consecuencia, el liderazgo educativo posee como referente filosófico: la
ética como base de la sostenibilidad, desde el sentido de la responsabilidad que tiene el líder
como ser social frente a la vida, al entorno, a la naturaleza, al cuidado de sí mismo. El
comportamiento sobre las relaciones con la naturaleza, en otras palabras, tomando posición y
jugando al sí me importa. Por ello, la actitud del sentido de lo humano con voluntad y con la
madurez de la toma de decisiones propias, inteligentes, que proyectan la conciencia, con relación
a la cultura.
La escuela, desde su concepción, siempre ha tenido una persona que dirige la institución
y que recibe el nombre de rector o director, sin embargo, la evolución del concepto de escuela o
institución educativa ha cambiado a organización educativa. Desde esta perspectiva, es necesario
analizar quién es la persona que dirige este tipo de instituciones escolares, qué hace, cómo se
relaciona y se comporta con los demás. En esencia, un líder educativo es quien es capaz de
influir en estudiantes, docentes, administrativos, en general, en la comunidad educativa, en la
cual pueden estar los grupos de interés, entre ellos los padres de familia de una organización
académica, con el propósito de lograr objetivos de la institución fundamentados en su filosofía y
poder generar valor diferenciador en su programas de formación que oferta.
La globalización exige cambios y transformaciones por los requerimientos de la sociedad
actual, pues debido a esto se crea incertidumbre en varios temas, como valores, problemas
económicos, situaciones complejas de migración, conflictos políticos y religiosos,
avances y cambios tecnológicos; razones imperantes para que el líder educativo evidencie
competencias, no solo con vision disciplinar sino con visión interdisciplinaria, multidisciplinaria
y transdisciplinaria. En otras palabras, valiosas y efectivas competencias personales,
profesionales y técnicas que respondan a los cambios del mundo actual, las cuales son
determinantes para afrontar los retos mundiales, especialmente frente a la capacidad en el manejo
de relaciones y negociaciones con el otro, sin dejar de lado las dimensiones humanas donde
prime lo ético frente a los profesional.
Las organizaciones educativas tienen un sistema central de valores compartidos que
construyen la estrategia, el sistema y su estructura sobre bases sólidas sustentadas en su filosofía
institucional. Sin embargo, son las personas quienes la hacen posible con su liderazgo, que
otorga poder y autoridad, y genera más innovación, iniciativa y compromiso. La ética no se ve
como concepto sino como valor compartido cuando se aprende y se vive éticamente, es decir, es
ser ético con principios y valores que constituyen la cultura organizacional. En síntesis, el
liderazgo educativo se construye en la relación de todos los elementos expresados hasta ahora y
en la interacción del sentido pedagógico con la innovación y la creatividad de sus líderes y la
cohesión entre la visión de futuro de la organización, teniendo en cuenta el desarrollo humano de
las personas que la componen.
Se puede concluir que el liderazgo educativo tiene que ver con las personas y sus
comportamientos frente a sus cualidades, características y competencias de los líderes a nivel
individual, lo cual se proyecta en toda la organización educativa. En consecuencia, las
competencias directivas refuerzan el liderazgoeducativo representado en los líderes, y que por
ende, promueven la calidad educativa y laeficiencia en sus procesos.
Referencias
Sierra Villamil, Gloria María (2016). Liderazgo educativo en el siglo XXI, desde la perspectiva
del emprendimiento sostenible. [Link]. No. 81 Bogota, pp. 111 – 128.