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Monitoria Fetal

La monitoria fetal evalúa 3 parámetros del bienestar fetal: frecuencia cardiaca fetal, contracciones uterinas y movimientos fetales. Se analiza la línea base de la frecuencia cardiaca, su variabilidad, presencia de aceleraciones y desaceleraciones en relación a contracciones. Puede ser anteparto (con baja actividad uterina) u intraparto (con contracciones). El resultado puede ser normal, indeterminado o anormal, guiando el manejo clínico.
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Monitoria Fetal

La monitoria fetal evalúa 3 parámetros del bienestar fetal: frecuencia cardiaca fetal, contracciones uterinas y movimientos fetales. Se analiza la línea base de la frecuencia cardiaca, su variabilidad, presencia de aceleraciones y desaceleraciones en relación a contracciones. Puede ser anteparto (con baja actividad uterina) u intraparto (con contracciones). El resultado puede ser normal, indeterminado o anormal, guiando el manejo clínico.
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MONITORIA FETAL

Método para evaluar el bienestar fetal. Se realiza con la paciente en decúbito supino o decúbito lateral
izquierdo y se toma por 20 minutos.

Se miden 3 parámetros durante su realización, que son representados en diferentes partes durante el
registro:

o Frecuencia cardiaca fetal: mediante ultrasonido.


o Contracciones uterinas: mediante tocodinamómetro que se ubica en el fondo uterino.
o Movimientos fetales (no todos lo tienen): registrados por la gestante.

En una monitoria fetal se evalúa:

1. Línea de base de la frecuencia cardiaca fetal: es la medición de frecuencia cardiaca fetal que
permanece constante por al menos 2 minutos en un lapso de 10 minutos.

Normal: 110 – 160 latidos por minuto.


Bradicardia moderada: 100-109 latidos por minuto.
Bradicardia severa: <100 latidos por minuto.
Taquicardia moderada: 160-180 latidos por minuto.
Taquicardia severa: >180 latidos por minuto.
Las causas más comunes de taquicardia fetal son la fiebre materna, las infecciones maternas
o fetales, ansiedad, tabaquismo, hipertiroidismo, hipoxia fetal o anemia materna o fetal.
Las causas más comunes de bradicardia fetal son las convulsiones maternas, hipotensión
materna, hipoglicemia materna, hipotermia, prolapso de cordón umbilical, placenta previa,
ruptura uterina, bloqueo cardiaco congénito o el rápido descenso fetal.

2. Variabilidad de la frecuencia cardiaca fetal: es la irregularidad entre cada medición de la


frecuencia cardiaca fetal (cambio entre cada latido). Considerado el parámetro más importante
para determinar bienestar fetal.

Es el resultado del equilibrio entre mecanismos estimuladores e inhibidores cardiacos.

No detectable: variabilidad ausente.


Mínima: cambio de ≤ 5 latidos por minuto entre cada medición de la frecuencia cardiaca.
Moderada o normal: cambio entre 6 – 25 latidos por minuto entre cada medición de la frecuencia
cardiaca.
Aumentada: cambio de > 25 latidos por minuto entre cada medición de la frecuencia cardiaca.
El aumento de la variabilidad cardiaca fetal se ve comúnmente en estados como los problemas
funiculares como las circulares o compresión mecánica, aumento de los movimientos fetales,
hipoxia aguda, respiración fetal, aumento de contracciones uterinas y durante la palpación del
útero.

La disminución o ausencia de la variabilidad se observa bajo situaciones como sueño fetal,


fármacos (analgésicos opioides, barbitúricos, parasimpaticoliticos, bloqueadores adrenérgicos),
hipoglicemia fetal, inmadurez fetal extrema, anomalías cardiacas o del SNC en el feto o hipoxia
fetal con posible acidosis.
Existe un patrón especial de variabilidad, llamado ritmo sinusoidal, en donde la frecuencia
cardiaca fetal es normal y existe una oscilación regular de la variabilidad a largo plazo de la
línea de base semejando una onda S. Este patrón ondulante tiene una duración de al menos 10
minutos con un periodo relativamente fijo de 3-5 ciclos por minuto y una amplitud de 5-15 latidos
por minuto por encima y debajo de la línea de base. Este ritmo se asocia con alto riesgo de
morbi-mortalidad prenatal y su presencia se le atribuye a la ausencia de respuesta cardiaca a
la estimulación de los centros cardiorreguladores por hipertrofia y dilatación miocárdica
secundaria a anemia fetal grave (isoinmunización Rh grave, hemorrágia fetomaterna, lesión
placenta y/o cordón umbilical), hipoxia y acidosis grave fetal, y administración materna de
analgésicos narcóticos.
3. Aceleraciones: aumento de la frecuencia cardiaca fetal en 15 o más latidos por 15 segundos o
más tiempo en mayores de 32 semanas de gestación o un aumento de 10 o más latidos por 10
segundos o más en menores de 32 semanas de gestación.

La presencia de aceleraciones transitorias es conocida como reactividad, y es signo de


bienestar fetal (integridad de los mecanismos cardiorreguladores).

Las aceleraciones se relacionan con los movimientos fetales, las contracciones uterinas
(compresión del cordón con hipoxemia fetal), palpación abdominal, tacto vaginal o estimulación
vibroacústica.

Cuando una aceleración dura de 2 a 10 minutos, se considera una aceleración prolongada, pero
cuando dura más de 10 minutos, se considera que se ha cambiado la línea de base.

4. Desaceleraciones: disminución o caída súbita de la frecuencia cardiaca fetal en 15 o más latidos


por 15 segundos o más, pero menor a 2 minutos, cuando dura de 2 a 10 minutos se llama
desaceleración prolongada y cuando dura más de 10 minutos se considera un cambio en la
línea de base.

Existen 3 tipos de desaceleraciones:

o Desaceleración temprana (DIPS I): disminución gradual, simétrica y temporal, que se


presenta casi en espejo con una contracción uterina.

Son ocasionadas por la compresión de la cabeza fetal por las contracciones uterinas,
que causa cambios en el flujo sanguíneo cerebral y estimulación consecuente del centro
vagal; estas desaceleraciones no se relacionan con episodios de hipoxia y/o acidosis
fetal.

Con la administración de atropina a la madre, estas desaceleraciones desaparecen, lo


que sugiere su origen vagal y confirma la no malignidad de estas.
o Desaceleración tardía (DIPS II): disminución de la frecuencia cardiaca fetal que se
presenta posterior a una contracción uterina.

Existen 2 tipos:

 Desaceleración tardía refleja: producida por caída del nivel de oxígeno en sangre
fetal (PO2 < 18 mmHg y SaO2 < 30%) que activa quimiorreceptores para
ocasionar vasoconstricción periférica y redistribución sanguínea. La
vasoconstricción causa hipertensión que estimula una respuesta vagal mediada
por barorreceptores llevando a bradicardia.

Usualmente se presentan con variabilidad normal.

 Desaceleración tardía no refleja: ocasionadas por hipoxia tisular con activación


del metabolismo anaerobio y desarrollo de acidemia que llevan a depresión
miocárdica y posterior bradicardia.

Usualmente se acompaña de variabilidad mínima o ausente.

o Desaceleración variable (DIPS III): disminución súbita de la frecuencia cardiaca fetal de


15 o más latidos durante 15 segundos o más que no se relacionan con las contracciones
uterinas.

Producidas por compresión del cordón umbilical y la cabeza fetal con presencia de reflejo
vagal secundario.

Se debe evaluar siempre la variabilidad, ya que algunas de estas desaceleraciones


variables están asociadas con acidosis.

5. Actividad uterina: permite evaluar la intensidad y la frecuencia de las contracciones uterinas.


Existen 2 tipos de monitoria fetal, dependiendo de la presencia o no de actividad uterina:

o Monitoria fetal anteparto o prueba de no estrés (PNS/TNS): puede ser realizada a toda
gestante con más de 28 semanas sin actividad uterina efectiva (3 o más contracciones en
10 minutos con un promedio de 50 mmHg de intensidad).

 Reactiva:
 Frecuencia cardiaca fetal: 110-160 lpm.
 Variabilidad moderada.
 2 o más aceleraciones en 20 minutos.

 No reactiva:
 Bradicardia o taquicardia fetal.
 Inadecuada variabilidad.
 No aceleraciones.

o Monitoria fetal intraparto o prueba de estrés (PTS): realizada a paciente con actividad uterina
espontanea o inducida (presencia de 3 o más contracciones en 10 minutos con un promedio
de 50 mmHg de intensidad, más de 6 contracciones en 10 minutos es considerado
polisistolia).

 Categoría I (normal):

 Línea de base 110-160 lpm.


 Variabilidad moderada.
 Presencia o ausencia de aceleraciones.
 Presencia o ausencia de desaceleraciones tempranas.
 Ausencia de desaceleraciones tardías o variables.

 Categoría II (Indeterminado): todos los trazados no incluidos en la categoría I o III.

 Taquicardia o bradicardia con buena variabilidad.


 Variabilidad aumentada.
 Variabilidad ausente o mínima, pero sin desaceleraciones.
 Ausencia de aceleraciones posterior a estimulo.
 Desaceleraciones tardías, pero con buena variabilidad.
 Desaceleraciones variables con variabilidad mínima o normal.
 Desaceleraciones variables con lento retorno de la FCF a la línea de base.
 Desaceleraciones prolongadas.

En la presencia de monitoria fetal categoría II, se deben realizar maniobras para


mejorar la oxigenación y promover el buen flujo sanguíneo como:

 Cambio de posición a decúbito lateral izquierdo.


 Soporte de oxígeno con mascara facial reservorio a 10 l/min, 2-4 litros minuto
por cánula nasal o ventury ≥40% por 10-30 minutos.
 Hidratación con bolo de 500-1000 cc SSN.
 Tocolisis

Posteriormente se debe tomar nueva monitoria fetal de control.

 Categoría III (estado ácido-base anormal):

 Patrón sinusoidal.
 Variabilidad ausente con alguna de las siguientes:
 Desaceleraciones tardías recurrentes.
 Desaceleraciones variables recurrentes.
 Bradicardia.

Se deben realizar las maniobras anteriormente nombradas para mejorar oxigenación,


si no funciona, se debe finalizar la gestación lo más rápido posible.

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