SALA PENAL
FICHA DE REGISTRO
Radicación 050016000206 2010 62993
Acusado Juan Gonzalo Gañán Sánchez, alias “SALO” y
“CHALO”,
Delitos Doble homicidio agravado, tentativa de homicidio
agravado, hurto calificado y agravado, secuestro
simple atenuado, porte ilegal de arma de fuego de
defensa personal y de uso privativo de las Fuerzas
Armadas. En concurso
Víctima Christian Alvarez Bedoya, Braulio Gallego Román,
Víctor Alonso Vanegas y Otros
Juzgado a quo Primero (1°) Penal del Circuito Especializado de
Medellín
Hechos Noviembre 26 de 2010, Hora: 2:50 p.m. Sector de la
Vereda La Miel Andalucía. Municipio de Caldas,
Antioquia
Asunto Se resuelve recurso de apelación en contra de la
sentencia de condena proferida el 2 octubre de 2013
(f. 359-390, co-1)
Consecutivo SAP-S-2014-034
Aprobado por Acta Nº 284 de 2 de julio de 2014
Audiencia de exposición Miércoles 9 de julio de 2014; Hora: 8:30 a.m.; S-1
Decisión Se confirma sentencia de condena
Tema Procesal penal- Pruebas
Tesis Fenómeno de la coautoría. Criterio de la imputación
recíproca de todas las contribuciones
Magistrado Ponente NELSON SARAY BOTERO
Medellín, Antioquia, Julio dos (2) de dos mil catorce (2014)
1.- ASUNTO
Se dicta sentencia de segunda instancia en el proceso adelantado en contra del
ciudadano JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ, conocido como “SALO” y
“CHALO”, por el concurso de los delitos de doble homicidio agravado, tentativa de
homicidio agravado, hurto calificado y agravado, secuestro simple atenuado, porte
ilegal de armas de fuego de defensa personal y de uso privativo de las Fuerza
Armadas, en concurso (Art. 31 CP).
2
2.- IDENTIFICACION DEL ACUSADO (Arts. 128, 288-1° y 337-1 CPP)
Se trata del ciudadano JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ, conocido como
“SALO” y “CHALO”, de mayoridad, identificado con la cédula de ciudadanía N°
71’399.416 e Bello, Antioquia, hijo de NUBIA DEL SOCORRO y HUMBERTO DE
JESUS, nacido el 4 octubre de 1981 en Caldas, Antioquia, estudiante de
psicología en la Universidad de Antioquia; residente en la calle 130 Sur N°56-39,
Barrio La Chuscala, Caldas, Antioquia, Tel. 303-45-96.
3.- HECHOS, ACTUACION PROCESAL, FALLO DE PRIMERA INSTANCIA E
IMPUGNACION
A eso de la dos y cincuenta de la tarde (2:50 p.m.) de noviembre 26 de 2010,
varias personas que iban fuertemente armadas al interior del taxi con placas SAX-
327, previamente hurtado al señor JHON FREDY BETANCURT OSORIO, se
bajaron en una de las calles de la vereda La Miel Andalucía de Caldas, Antioquia,
y empezaron a disparar contra varias personas que se encontraban allí.
En el acto se dio muerte a los jóvenes CHRISTIAN ALVAREZ BEDOYA y
BRAULIO GALLEGO ROMÁN, y fue lesionado VÍCTOR ALONSO VANEGAS.
La policía nacional fue alertada y rápidamente acudió al sector pero fue recibida
con disparos de arma de fuego por los implicados. Luego de abandonado el taxi
se dieron a la fuga, sin embargo se logró la aprehensión de quien dijo responder al
nombre de JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ a quien le incautaron un bolso
con 30 vainillas en su interior.
El juicio culminó con anuncio de fallo de condena y así en efecto se redactó la
sentencia (f. 359-390).
El señor abogado defensor, doctor JUAN CARLOS DIAZ SEPULVEDA, interpuso y
sustentó el recurso de apelación (f. 391-398). El señor Fiscal 36 Especializado,
doctor JORGE MORALES LOPEZ, interviene como no impugnante (f. 399-402, co-
1) en procura de la confirmación de la sentencia.
4.- FUNDAMENTOS JURIDICOS DEL FALLO DE SEGUNDA INSTANCIA
La Sala dará respuesta a las intervenciones de los sujetos procesales en
contienda.
4.1 El manuscrito del filiado
Especial énfasis en la impugnación presenta el abogado defensor en torno al
manuscrito del filiado donde acepta parcialmente su participación en el reato. Se
interroga el señor abogado defensor: “Si diéramos credibilidad a los testigos
(quienes se contradecían) y a la teoría del caso, veríamos que mi cliente si es
responsable penalmente, pero la misma Fiscalía incorporó una prueba que indica
lo contrario, entonces si no disparó y no se montó en el carro, esto indica que los
testigos mintieron o si los testigos dijeron la verdad indica esto que el escrito es
falso, este interrogante no fue disipado por el a quo, por el contrario solo atinó a
decir que sí existió participación” (f. 396).
3
Más adelante explica el censor: “Entonces en este es donde radica el punto de mi
disenso con la primera instancia, por cuanto se considera que la Judicatura acoge
íntegramente el primer punto probatorio diferenciado por la Defensa para proferir
sentencia condenatoria y toma apartes del escrito correspondiente al segundo
punto probatorio para justificar su decisión, olvidando que la norma 380 ya
mencionada del código procesal indica sobre la valoración en conjunto de toda la
prueba” (f. 396).
El señor Fiscal 36 Especializado dice que el escrito es una simple explicación a los
jefes de la organización criminal para justificar la pérdida de algunas armas y
evitar el ajusticiamiento (f. 400).
La Sala responde
Recordemos que los hechos por los cuales se procede son de 26 noviembre de
2010.
En una investigación diferente, la Fiscalía General de la Nación realizó diligencia
de allanamiento y registro a morada de particular en la data de 19 febrero de 2011,
es de decir, luego de un poco más de tres (3) meses de los hechos de este
proceso.
En dicha diligencia se encontró un manuscrito que sometido a las pruebas
científicas de rigor a través de los expertos LUISA DEL PILAR CARDONA
SALDARRIAGA e IVAN RAFAEL LEMUS DEL CASTILLO, se determinó que el
mismo corresponde a la autoría del señor JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ, el
aquí enjuiciado.
Aquí la Sala debe hacer la siguiente precisión: La pericia explica que ese
manuscrito corresponde al implicado JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ. Nada
más.
Los expertos, como es apenas obvio, no pueden conceptuar sobre la verdad o
falsedad el contenido.
Ahora bien, se debe dilucidar sobre cuál es el valor que debe tener ese manuscrito
en este proceso penal.
El señor abogado defensor lo considera como una versión del implicado en la cual
acepta la responsabilidad parcial en los hechos, y más concretamente, acepta la
comisión del porte de armas de fuego pero no la comisión del secuestro, ni el
hurto ni mucho menos los homicidios.
La Sala debe indicar, como lo hace el mismo censor, que el análisis de las pruebas
es en conjunto.
Precisamente esa prueba en conjunto señala al ciudadano JUAN GONZALO
GAÑAN SANCHEZ como autor del reato de homicidios, tentativas de homicidio y
porte ilegal de armas de fuego tanto de defensa personal como de uso privativo de
las fuerzas armadas (más adelante la Sala se referirá en detalle a los delitos de
hurto y secuestro).
En efecto, en su contra se tienen las siguientes pruebas:
4
Uno: La declarante LEIDY JOHANA ROMAN CANO, describe como uno de los
autores de los disparos que segaron la vida de varias personas, a un varón que
vestía mochos y botas negras y además reconoce como uno de los autores de la
occisión al implicado JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ.
Dos: La declaración del uniformado DARLINSON JAVIER SALGADO PEREZ,
quien dice que uno de los implicados, que luego fue capturado, disparaba en
contra de ellos con una AK-47. El capturado en situación de flagrancia responde
al nombre de JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ.
Tres: El agente ALVARO ENRIQUE JARAMILLO VALENCIA dice que a los
policiales les dispararon en ráfaga por personas que se movilizaban en un taxi.
Cuatro: El policial CARLOS MONTOYA CASTRILLON dice que el capturado en
flagrancia vestía camisa oscura, mochos y que llevaba un bolso oscuro. El
capturado no es otro que JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ.
Cinco: El policial ANDRES FELIPE GARCIA también relaciona disparos en contra
de los uniformados; agrega que uno de los capturados vestía camisa oscura,
bermudas y tenía un bolso. El aprehendido es señalado en audiencia pública y
responde al nombre de JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ.
Seis: El agente JOSE DEMETRIO CAÑAS TABORDA, dice que es jefe de
información de la Policía Nacional y que ese día le reportaron disparos contra los
policías y que se logró una captura en situación de flagrancia.
Siete: El agente CHRISTIAN CAMILO MARIN HERRERA dice que el capturado en
flagrancia, esto es, el señor JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ, vestía buso
oscuro o camisa manga corta, una bermuda y un morral con 30 cartuchos calibre
30 mm.
Ocho: El policía JUAN CAMILO LOPEZ ARANGO dice que el capturado en
flagrancia, señor JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ, vestía camiseta, mochos
oscuros y llevaba consigo un bolso con 30 cartuchos.
Nueve: La declarante LINA MARCELA CANO SANCHEZ reconoce como uno de
los autores del hecho al acusado JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ.
Diez: LUISA FERNANDA CASTAÑEDA PATIÑO dice que tres hombres disparaban
y uno de ellos era JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ.
Once: El señor RICARO RICO ALVAREZ es enfático en decir que uno de los que
disparaban era el acusado quien “está ahí”, esto es, el señor JUAN GONZALO
GAÑAN SANCHEZ.
En resumen, independientemente del manuscrito, la responsabilidad penal del
enjuiciado está más que probada.
En palabras más sencillas, ese manuscrito es absolutamente innecesario en el
sub lite para efectos de determinar responsabilidad penal.
De otra parte, el manuscrito del acusado no puede considerarse como prueba de
exculpación ni de justificación pues esa sería la salida más expedita,
equivocadamente por supuesto, para negar un hecho o degradar la
5
responsabilidad y no someterse a contrainterrogatorio en el juicio oral con lo cual
se vulnera el principio de la contradicción de la prueba (Art. 15 CPP/2004).
Bastaría pues que en todos los procesos se presente un escrito del filiado donde
niegue su participación en el hecho o los acepte parcialmente para así generar la
duda probatoria, como parece entenderlo el señor abogado defensor. Y ello,
procesalmente no puede ser así en la medida que todas las pruebas se valoran
individualmente y en conjunto. El manuscrito no logra enervar todo el haz
probatorio relacionado.
Como el análisis probatorio del sub examine debe ir mucho más allá de esa simple
y elemental comparación, es que no se acepta la tesis del togado de la defensa.
No prospera entonces la censura del togado de la defensa. La Sala acoge en su
integridad los argumentos del señor Fiscal 36 Especializado, precisamente porque
la prueba es suficiente para fundamentar la condena.
4.2 El uso de armas de fuego y la prueba negativa de absorción atómica
Dice el abogado defensor que se pactó el estudio de residuos de pólvora con
resultado negativo y además con la prueba sobreviniente donde el mismo
implicado dice que nunca se subió al taxi, entonces ello es suficiente para colegir
que no disparó arma de fuego. En consecuencia, se le debe absolver por este
aspecto (f. 397).
El señor Fiscal 36 Especializado dice que la razón por la cual no se hallaron
residuos de pólvora es variada, entre otras, porque estaba mojado ya que trató de
fugarse por entre la maleza, aunque, de otra parte, hay infinidad de testigos que lo
señalan como autor del reato cometido.
La Sala responde:
Análisis de la pericia y las demás pruebas practicadas
Sobre este punto en concreto, se debe explicar lo siguiente:
Uno: Lo primero y más evidente que hay que aclararle al señor abogado defensor
es que jamás, jamás ha concluido la perito que el implicado disparó armas de
fuego ni mucho menos ha concluido que no disparó.
Que dice entonces la pericia?
Lo único que puede decir, esto es, que hay incompatibilidad con residuos de
disparo en las manos. Cuestión que es muy diferente a la conclusión del togado
de la defensa: Que el implicado no disparó armas de fuego.
En fin, se pactó expresamente “el hecho consistente en que la prueba de
microscopía electrónica de barrido practicada al señor JUAN GONZALO GAÑAN
SANCHEZ (…) conceptuó que no se encontraron partículas de residuos de
disparos en la muestra tomada” (f. 93, cdno de pruebas).
Dos: La pericia es sobre sustancias o presencia de residuos de Bario, Antimonio y
Plomo y no sobre comportamiento o acciones que es lo que se investiga en el sub
lite.
6
Es que una cosa es la acción del disparo en contra de otra persona (tentativa de
homicidio y homicidios) y otra, asaz diferente, son los residuos de pólvora que
observa la ciencia.
El asunto es tan fácil de comprender que piénsese en la persona que dispara
protegido con guantes o que luego lava sus manos. La prueba puede ser negativa,
como en el sub lite, pero la realidad (el comportamiento) es diferente.
O bien cuando dos persona dan muerte a otra pero solo una de ellas acciona el
arma de fuego. Es claro que uno de ellos no disparó. Jurídicamente se debe
concluir que los dos responden por homicidio y porte ilegal de arma de fuego de
defensa personal, en virtud del criterio de la imputación recíproca de todas las
contribuciones que opera en la coautoría impropia, pues “a cada interviniente se le
imputan los aportes de los otros como si se tratara de sus propias acciones”1.
La Prueba del Espectrofotómetro de Absorción Atómica: “determina
cuantitativamente la existencia de los elementos: plomo, bario y antimonio,
productos residuales de la deflagración del fulminante, en las manos de una
persona que se presume realizó disparos con arma de fuego”2.
Interpretación de la pericia
En la prueba de espectrometría de masa inducida por plasma, se busca la
presencia de plomo, antimonio y bario y no se puede decir que da falsos positivos,
debido a que lo que resulta del análisis es 100 % confiable. Lo que hace la
diferencia es la interpretación de resultados.
Así lo ha explicado la jurisprudencia3. En efecto,
Resulta incuestionable que los argumentos de autoridad científica,
técnica, profesional o humanística son de recibo en el proceso
penal, por la innegable realidad de la división del trabajo y las
cada vez más urgentes especializaciones en el desenvolvimiento
del hombre en la sociedad, el curso de ésta y el tratamiento de los
problemas o conflictos, empero, lo que no puede aceptarse ni
tolerarse es una actitud pasiva o de irreflexiva aprobación del
fallador frente al dictamen, dado que fácilmente puede potenciar y
acoger errores de fundamentación en que haya incurrido el perito.
De modo que cuando el juez simplemente describe las premisas y
se adhiere a las conclusiones de la pericia, sin abordar la calidad
epistemológica de las mismas desde el punto de vista de las
reglas de experiencia común o científica, de la probabilidad
estadística o de la lógica, con más veras cuando un mínimo de
cuidado en tal sentido podría revelar un error a la luz de
comprobaciones estables difundidas por la comunidad científica,
entonces incurre en un error de hecho por falso raciocinio4.
1 El Funcionalismo en Derecho Penal. Eduardo Montealegre Lynett, coordinador. Universidad
Externado de Colombia, Bogotá 2003, tomo II, artículo de Alex Van Weezel, p. 294
2 En: [Link]
3 CSJ. Sala Penal. Sentencia de mayo 23 de 2008, Acta 128
7
Con respecto a la posible interpretación de la prueba en comentario, se ha dicho:
“Por ejemplo:
Si toman muestras de las manos de alguien que se presume
disparó un arma de fuego, y del resultado solo se encuentra
plomo, podría interpretarse que:
1- Disparo de arma de fuego o
2- Del Trabajo de la persona se encuentra el plomo (si usa
materiales con plomo como un barnizador, soldador, y un
mecánico)
Si solo se encuentra antimonio, puede ser que sea:
1- Disparo de arma de fuego
2- Trabajo de la persona (soldador)
Si se encuentra plomo y antimonio puede ser:
1- Disparo de arma de fuego
2- Trabajo de la persona (soldador o químico)
Si se encuentra, plomo y bario, o antimonio y bario, o los tres.
Estos resultados indicarían sin lugar a dudas que la persona
disparó un arma de fuego, ya que son el resultado de la
deflagración de un arma de fuego.
Así mismo, es casi imposible que haya un trabajo o condición que
junte estos elementos a no ser que sea el disparo de un arma de
fuego5.
Además, repárese que el implicado para el momento de la aprehensión estaba
totalmente mojado en sus prendas de vestir y con lesiones de hematomas
ocasionadas por la maleza, como también se dijo por la perito de medicina legal,
según prueba igualmente objeto de estipulación, lo cual permite colegir
fundadamente que en su desesperado intento de fuga separaba la maleza con sus
manos.
En esas condiciones de humedad no era fácil obtener los elementos ya descritos
pues se pudieron perder con el agua.
No obstante el resultado de la pericia, se tiene abundante prueba testimonial que
concluye en la participación del incriminado en el reato endilgado, como ya quedó
visto.
4.3 La prueba de cargo en el delito de secuestro simple y hurto de bienes
del taxista
4 Cfr. Sentencia de 7 de marzo y 16 de mayo de 2002, Radicaciones Nº 14043 y 12843,
respectivamente.
5 En: [Link]
8
Explica el impugnante que a través de prueba testimonial se probó que el acusado
JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ no participó en el reato de secuestro del que
fue víctima el señor JHON FREDY BETANCURT OSORIO, pues la misma víctima
no reconoció al victimario y la prueba sobreviniente es clara en indicar que no se
subió al taxi (f. 397).
Dice el señor Fiscal 36 Especializado que por virtud de la coautoría se le endilga
ese resultado pues es parte de un todo debidamente calculado y premeditado.
La Sala responde:
El fenómeno de la coautoría impropia
Está probado que varias personas ordenaron al taxista que se bajara del vehículo
y el señor JHON FREDY BETANCURT OSORIO quedó bajo custodia por otros
varones por espacio de media hora, como él mismo lo advera; al cabo de dicho
tiempo fue que escuchó las detonaciones de fuego de los dos bandos: policiales
que se enfrentaron al grupo de hombres fuertemente armados y quienes
previamente habían atentado contra un grupo de personas.
Es cierto además que el taxista no logró identificar al aprehendido en flagrancia,
señor JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ, como uno de los latrocinadores ni
como uno de los integrantes del grupo que lo retuvo por espacio de más o menos
media hora.
Pero, dadas las circunstancias de comisión del reato se debe colegir
fundadamente que el grupo actuó coordinadamente y no dejó al azar la utilización
del vehículo taxi para movilizarse a la comisión de los delitos de homicidio y luego
huir de lugar de los hechos.
Se presentó entonces una clara división del trabajo criminal.
Como ya se barruntó, la acción fue perpetrada por varias personas, razón por la
cual la conducta se endilga a todos por igual en virtud del criterio de la imputación
recíproca de todas las contribuciones que rige en la coautoría impropia.
El concurso de personas en la coparticipación criminal requiere estos principios:
(i) Ejecutividad, exteriorización de la conducta al menos en grado de tentativa;
(ii) Identidad, que se refieran a una misma empresa criminal;
(iii) División de Trabajo, como efecto de lo concertado y concretado.
Ahora bien, con el concepto de “importancia del aporte” se diferencia al cómplice
del autor y conduce a resolver los problemas de exceso y la prohibición de
regreso, pues en tal evento la responsabilidad la asume el respetivo concurrente;
igualmente, se tiene en cuenta el plan de autor 6.
Sobre el tema de la coautoría se ha dicho por la jurisprudencia:
6 CSJ. Sala Penal, Sentencia de 18 febrero de 2004, Rad. 17.252, M.P. Herman Galán
Castellanos
9
“Se predica la coautoría, cuando plurales personas son gregarias
por voluntad propia de la misma causa al margen de la ley,
comparten conscientemente los fines ilícitos propuestos y están de
acuerdo con los medios delictivos para lograrlos, de modo que
cooperan poniendo todo de su parte para alcanzar esos
cometidos, realizando cada uno las tareas que le corresponden,
coordinadas por quienes desempeñen a su vez el rol de
liderazgo”.
“En tales circunstancias, quienes así actúan, coparticipan
criminalmente en calidad de coautores, aunque no todos
concurran por sí mismos a la realización material de los delitos
específicos; y son coautores, porque de todos ellos puede
predicarse que dominan el hecho colectivo y gobiernan su propia
voluntad, en la medida justa del trabajo que les correspondiere
efectuar, siguiendo la división del trabajo planificada de antemano
o acordada desde la ideación criminal”7.
Se presentó entonces el fenómeno de la coautoría, razón por la cual los punibles
de hurto y secuestro se le han de endilgar al filiado JUAN GONZALO GAÑAN
SANCHEZ, pues cuando se sube al taxi a disparar ya sabe de antemano el origen
espurio del automotor.
Estas son las razones probatorias y jurídicas que llevan a pregonar participación
en los delitos contra la libertad individual y el patrimonio económico ajeno, como
en efecto lo dedujo la iudex a quo con planteamiento que comparte en su
integridad esta Sala de Decisión.
Coautoría es, subjetivamente, comunidad de ánimo; y objetivamente, división de
tareas e importancia de los aportes. En la coautoría el dominio del hecho es
‘funcional’ (WESSELS) mediante la distribución de los papeles acordados. Es
decir, el dominio del hecho injusto no lo ejerce sólo uno, sino todos, mediante una
realización mancomunada y recíproca. 8
En la coautoría la aportación de los intervinientes debe ser pieza esencial para la
realización del plan; pero no es suficiente en la coautoría el común propósito
delincuencial y el reparto de funciones o trabajo, se requiere además que la
contribución o ayuda objetiva tenga un apreciable grado de importancia, o en
palabras de JESCHECK: “también la coautoría se basa en el dominio del hecho.
Pero como en su ejecución intervienen varios, el dominio del hecho debe ser
común. Cada coautor domina todo el suceso en cooperación con otro u otros.
Requiere, en su aspecto subjetivo, que los intervinientes se vinculen
recíprocamente (...) debiendo asumir cada uno de ellos un cometido parcial
necesario para la totalidad del plan (...). En sentido objetivo, la aportación de cada
autor debe encerrar un determinado grado de importancia funcional, de modo que
la colaboración de cada uno (...) se presente como pieza esencial para la
realización del plan general”9.
7 CSJ. Sala Penal. Sentencia de marzo 7 de 2007, Rad. 23.825, M.P. Javier Zapata Ortiz,
Reiterada en sentencia de agosto 8 de 2007, Rad. 25.974, M.P. María del Rosario González de
Lemos
8 SALAZAR MARIN, Mario. Autor y Partícipe en el Injusto Penal, Santafé de Bogotá : Temis,
1992, p. 100
9 HANS-HEINRICH JESCHECK, Tratado de Derecho Penal, Parte General. 3 ed. Barcelona :
Editorial Bosch. V. 2, p. 920. SALAZAR MARIN, Mario. Autor y Partícipe en el Injusto Penal,
Bogotá : Temis, 1992, p. 114
10
De conformidad con lo dicho, y como una breve observación a la complejidad que
encierra este interesante tema, es que somos de la opinión de que el ‘campanero’,
por regla general, es cómplice y no coautor del delito. Es decir, no comulgamos
con la posición de la Corte Suprema de Justicia expuesta en sentencia de
casación penal de mayo 10 de 1991, M.P. GUSTAVO GOMEZ VELASQUEZ, en la
cual, acogiendo la teoría subjetiva ya expuesta y el concepto extensivo de autor,
enseña que el "campanero" es autor y no cómplice. Providencia que tuvo, hay que
resaltarlo, importantes salvamentos de voto de los magistrados GUILLERMO
DUQUE RUIZ, DIDIMO PAEZ VELANDIA y JORGE ENRIQUE VALENCIA M. (En:
Nuevo Foro Penal : Temis, No. 55, ene./mar. 1992; p. 11-128).
Por lo expuesto, es que se ha de confirmar la sentencia igualmente por este
aspecto.
5.- CONCLUSION Y ORDEN DE EXPEDICION DE COPIAS
Se ha de confirmar la sentencia objeto de censura por las razones expuestas.
Ahora bien, como de acuerdo con las versiones del juicio oral y público, el
justiciable disparó en contra de la humanidad de los policiales “en ráfaga”, se ha
de ordenar la expedición de copias para la averiguación de los delitos de tentativa
de homicidio a que haya lugar.
6.- DECISION
EL TRIBUNAL SUPERIOR DE MEDELLIN, SALA DE DECISION PENAL,
administrando Justicia en nombre de la República y autoridad de la ley, (i)
CONFIRMA en su integridad la sentencia condenatoria objeto de censura
proferida en contra del ciudadano JUAN GONZALO GAÑAN SANCHEZ, por las
razones expuestas, (ii) esta decisión se notifica en Estrados y contra la misma
procede casación, y (iii) se expedirán las copias para la averiguación de los
punibles de tentativa de homicidio a que haya lugar.
NOTIFIQUESE Y CUMPLASE
NELSON SARAY BOTERO
Magistrado
11
FICHA DE REGISTRO
Radicación 050016000206 2010 62993
Acusado Juan Gonzalo Gañán Sánchez, alias “SALO” y
“CHALO”,
Delitos Doble homicidio agravado, tentativa de homicidio
agravado, hurto calificado y agravado, secuestro
simple atenuado, porte ilegal de arma de fuego de
defensa personal y de uso privativo de las Fuerzas
Armadas. En concurso
Víctima Christian Alvarez Bedoya, Braulio Gallego Román,
Víctor Alonso Vanegas y Otros
Juzgado a quo Primero (1°) Penal del Circuito Especializado de
Medellín
HENDER AUGUSTO ANDRADE BECERRA
Magistrado
EN PERMISO PRESIDENCIAL
CESAR A. BEDOYA BEDOYA
Magistrado