Universitat de Barcelona
Facultat de Medicina
Departament de Medicina
Programa de Doctorado
Biopatología en Medicina
“EFECTO DE UN SISTEMA DE FOTOTRICÓLISIS, LUZ PULSADA INTENSA
NO COHERENTE, EN EL CICLO FOLICULAR DE LA CARA: ASPECTOS
CLÍNICOS Y ANATOMOPATOLÓGICOS”
Tesis presentada por
Gerardo A. Moreno Arias
Para optar al grado de Doctor en Medicina
Barcelona 2005
Director de Tesis
Dr. Juan Ferrando Barberá
i
DEDICATORIA
A mis hijas, Laura y Sofía
A mi esposa, Mercedes
A mis padres, Fernando y Teresa
ii
El autor y director de la presente tesis no tienen ningún interés comercial en los
aparatos o productos comerciales empleados en la realización de la misma ni
en las empresas encargadas de su distribución.
iii
AGRADECIMIENTOS
A mi esposa e hijas por su comprensión y el tiempo que no he pasado con
ellas.
A mi familia por su apoyo incondicional en un proyecto personal que ha
implicado la participación de muchos de ellos.
Especialmente al doctor Juan Ferrando Barberá, Profesor Titular de
Dermatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona y
Médico Consultor del Servicio de Dermatología del Hospital Clínic de
Barcelona, en primer lugar, por haber aceptado dirigir esta tesis. Por sus
consejos siempre acertados, paciencia, dedicación y por todas las horas de
trabajo empleadas en la revisión, corrección y preparación del estudio, artículos
publicados, y finalmente, mi tesis doctoral.
Al Dr. Camil Castelo Branco, Médico Consultor del Institut Clínic de
Ginecologia, Obstetrícia i Neonatologia del Hospital Clínic y Profesor Asociado
del Departamento de Obstetricia, Ginecología, Pediatría y Medicina Física de la
Universidad de Barcelona, por proporcionarnos la mayoría de las pacientes
incluidas en el protocolo de estudio, por brindarnos acceso a su base de datos,
así como por la colaboración desinteresada en la preparación de las
publicaciones y en general por sus enseñanzas sobre hirsutismo.
Al profesor José Mª Mascaró Ballester, Catedrático Emérito de Dermatología
de la Univerisidad de Barcelona, por sus consejos sobre metodología.
A los doctores Josep Palou Aymerich y José Manuel Mascaró Galy,
responsables de la Sección de Dermatopatología del Servicio de Dermatología,
por su asesoría en la valoración de la histopatología e inmunohistoquímica.
iv
A las Srtas. María Soledad Castiella, Carmen García, María Sala y Lucía
Millán, del Laboratorio de Dermatopatología, por la preparación de las muestras
histológicas e inmunohistoquímicas.
Al Prof. Dr. Josep Anton Bombi, Catedrático de Anatomía Patológica de la
Universidad de Barcelona y Médico Consultor del Departamento de Anatomía
Patológica, por su arduo trabajo en la realización e interpretación de la
microscopía electrónica; así como a sus colaboradoras, Sra. Elena Rull
Bargalló y Sra. Cristina Durana San José, por el procesamiento de las
muestras.
Al doctor Alejandro Camps Fresneda, Jefe del Servicio de Dermatología del
Hospital General de Catalunya, amigo incondicional que desde siempre me
brindó su apoyo y me animó a iniciar, seguir adelante y culminar este proyecto
personal.
Al Sr. Albert Jordá, fotógrafo clínico del Hospital Clínic, por su valiosa
colaboración en la preparación de las fotografías clínicas y todo el material
visual relacionado con el estudio.
A la Stas. Rosalía Claret y Josefina Lasa por su asistencia solícita en la
atención de las pacientes.
A las doctoras Rosa María Carvalho de Matos, Lorena Vidal Aguilar, Elba
Parodi Díaz, Sandra Otilia Martínez Pérez y Annia Lourenço por su
participación en la interpretación de los tricogramas, fotocontaje digitalizado,
foliculograma y las preparaciones histológicas.
Al Sr. Pere Joan Ventura de la Unidad de Epidemiología y Bioestadística del
Hospital Clínic i Provincial de Barcelona por el cálculo de la muestra.
v
Al Dr. Pedro P. Joya Vázquez, Profesor Titular de la Facultad de Medicina de la
Universidad de Los Andes, Mérida (Venezuela) y a Mercedes, mi esposa, por
su apoyo en el estudio estadístico.
A la Sta. Matilde Piera por su valiosa colaboración en la búsqueda bibliográfica.
Al Sr. Josep Colls y al Dr. Alejandro Urrea, del grupo Lumenis (SurgiLight-
Mediform) por su valiosa colaboración y cesión del equipo de luz pulsada
intensa empleado en el estudio.
Por último, quiero agradecer muy especialmente a todas las pacientes por su
constancia y por consentir la realización del tratamiento; así como las pruebas
de histopatología y tricogramas. Sin su participación este estudio no habría sido
posible.
vi
La presente tesis ha sido financiada parcialmente con una ayuda de la
Universidad de Barcelona
vii
ABREVIATURAS
5α-RA: 5α-reductasa, óxidoreductasa que cataliza la conversión
de testosterona en dihidrotestosterona y la progesterona en
dihidroprogesterona
ACTH: Adrenocorticotropic hormone, hormona
adrenocorticotrópica
ADN: Ácido dexosirribonucleico
ALA: Ácido aminolevulínico
ALEX: Sistema de láser de alejandrita
α-MSH: α-Melanocyte stimulating hormone, hormona
estimuladora de melanocitos alfa. Se produce durante la
vida fetal y la gestación, interviene en el acúmulo de
melanina en la piel y en el cambio de color de ésta
en anfibios, reptiles y peces
ARN: Ácido ribonucleico
ARNm: Ácido ribonucleico mensajero
As: Arsénico
ASP protein: Agouti signaling protein, antagonista del receptor de
α-MSH, inhibe el crecimiento del melanoma uniéndose
a los receptores de melanocortina (MSH)
BDNF: Brain derived neurotrophic factor, factor neurotrófico
derivado del cerebro que ejerce una acción trófica en la
retina, neuronas dopaminérgicas y colinérgicas, así como
en las neuronas sensitivas y motoras del sistema nervioso
periférico
bFGF: Basic fibroblast growth factor, factor básico del crecimiento
fibroblástico. También conocido como factor 2 de
crecimiento fibroblástico. Es un potente inductor de la
síntesis de ADN en células mesodérmicas y
neuroectodérmicas
Bi: Bismuto
viii
BrdU: Bromodeoxiuridina, nucleósido que sustituye la timidina en
la síntesis de ADN, actúa como antimetabolito, rompe la
estructura cromosómica.
C: Carbono
Cd: Cadmio
Cu: Cobre
DE: Densidad de energía
DHEA: Dehidroepiandrosterona
DHEA-S: Dehidroepiandrosterona fracción sulfatada
DHT: Dihidrotestosterona
EGF: Epidermal growth factor, factor de crecimiento epidérmico,
promueve la proliferación y diferenciación de células
epiteliales y mesenquimales
Er:YAG: Sistema de láser de erbium:yag
F: Flúor
FDA: Food and Drug Administration, organismo público del sector
sanitario de los Estados Unidos de América encargado de
la planificación, promoción y administración de programas
encaminados a mantener la calidad de los alimentos,
medicamentos, instrumentos médicos y otros aparatos
relacionados con la salud.
FGF-2: Fibroblast growth factor type 2, factor de crecimiento
fibroblástico tipo 2
FGF-5: Fibroblast growth factor type 5, factor de crecimiento
fibroblástico tipo 5
FGF-7: Fibroblast growth factor type 7, factor de crecimiento
fibroblástico tipo 7
FSH: Follicle stimulating hormone, hormona folículoestimulante
GH: Growth hormone, hormona del crecimiento
HAC: Hiperplasia adrenal congénita
HAC (21-oh-asa): Hiperplasia adrenal congénita por déficit de la enzima 21-
hidroxilasa
HAC (3β-oh-asa): Hiperplasia adrenal congénita por déficit de la enzima 3-
beta-hidroxilasa
ix
HAIR-AN: Hyperandrogenism+insulin resistance+acantosis nigricans,
hiperandrogenismo+resistencia a la insulina+acantosis
nigricans
HE: Hematoxilina eosina
Hg: Mercurio
HGF: Hepatocyte growth factor, factor de crecimiento de los
hepatocitos. Factor de crecimiento multifuncional que
regula crecimiento y motilidad celular; es además un
potente agente mitogénico de células epiteliales y
hepatocitos
HOF: Hiperandrogenismo ovárico funcional
I: Yodo
IGF-I: Insulin-like growth factor I, factor I de crecimiento similar a
la insulina. Factor mitogénico, con actividad similar a la
insulina, participa en el crecimiento celular, depende de la
hormona del crecimiento, secretada por el hígado
principalmente en el adulto
IL-1α: Interleucina 1α, factor soluble producido por monocitos,
macrófagos y otras células. Es un activador de los LT y
potencia su capacidad de respuesta a los mitógenos y
antígenos
IR: Irradiancia
KGF: Keratinocyte growth factor, factor de crecimiento de los
queratinocitos. Es un mediador de la proliferación de
células epiteliales
LH: Luteinizing hormone, hormona luteinizante
LPI: Luz pulsada intensa
MC1-R: Melacortin-1 receptor, receptor de melacortina tipo 1
MET: Microscopía electrónica de transmisión
Mo: Molibdeno
MSP: Macrophage stimulating protein, proteína estimuladora de
los macrófagos
N: Nitrógeno
Nd:YAG: Sistema de láser de neodimio:yag
x
NGF: Nerve growth factor, factor de crecimiento neural. Primero
de una serie de factores neurotróficos que promueven el
crecimiento y diferenciación nueuronal. Formado por
subunidades alfa, beta y gamma. La fracción beta es la
responsable de la actividad estimuladora del crecimiento
celular
NS: No significativo
NT-3: Neurotrofina 3, participa en la supervivencia de neuronas
sensoriales propioceptivas
NT-4: Neurotrofina 4
p75NTR: p75 neurotrophin receptor, receptor de baja afinidad para
todas las neurotrofinas
PAS: Periodic Acid-Schiff, ácido periódico de Schiff
Pb: Plomo
PDGF: Platelet-derived growth factor, factor del crecimiento
derivado de las plaquetas. Activa la replicación celular de
las células del tejido conectivo en las áreas traumatizadas
Pro-NGF: Pro-nerve growth factor, precursor del factor de crecimiento
neural
PTH: Hormona paratiroidea
ROS: Reactive oxygen species, moléculas o iones formados a
partir de la reducción incompleta de un electrón de oxígeno.
Se incluyen el oxígeno singlet, superóxidos, peróxidos,
radical hidroxil y ácido hipocloroso. Participan en la
actividad microbicida fagocitaria, regulan la expresión
genética y el daño oxidativo de los ácidos nucleicos,
proteínas y lípidos
SCF: Stem cell factor, factor celular pluripotencial, factor de
crecimiento hematopoyético que participa en la
diferenciación de mastocitos, melanocitos y células
pluripotenciales hematopoyéticas
SHBG: Sex hormone binding globulin, proteína o globulina
transportadora de hormonal sexual
Sn: Estaño
xi
SNC: Sistema nervioso central
SOP: Síndrome del ovario poliquístico
Sr: Estroncio
STH: Stimulating thyroid hormone, hormona tiroestimulante
T: Testosterona
Taka: Receptor de alta afinidad para NGF
TGF-beta: Transforming growth factor beta, factor beta de crecimiento
y transformación
Ti: Titanio
TRC: Receptor de alta afinidad para NT-4
TrkB: Receptor de alta afinidad para NT-4 y BNDF
TRT: Tiempo de relajación térmica
TUNEL: Terminal deoxynucleotidyl transferase nick end labeling,
método muy sensible para determinar apoptosis
VEE: Vaina epitelial externa
VEI: Vaina epitelial interna
Y: Itrio
Zn: Zinc
xii
ÍNDICE
i. Título
ii. Dedicatoria
iii. Declaración de intereses comerciales
iv. Agradecimientos
vii. Declaración de financiación
viii. Listado de abreviaturas
xiii. Índice
1. Introducción………………………………………………………… 1
2. Marco teórico………………………………………………………. 4
2.1. El folículo piloso……………………………………………… 5
2.1.1. Funciones del pelo …………………………………………. 5
2.1.2. Embriología…………………………………………………… 7
2.1.3. Anatomía……………………………………………………… 11
2.1.4. Ciclo de crecimiento ……………………………………….. 19
[Link]. Tasa de crecimiento ……………………………………… 37
2.1.5. Morfología del pelo …………………………………………. 39
[Link]. Clasificación ………………………………………………. 39
[Link]. Diferencias étnicas ……………………………………….. 41
[Link]. Color…………………………………………………………. 43
[Link]. Composición química…………………………………….. . 48
[Link]. Densidad ………………………………………………….. 51
[Link]. Dureza ……………………………………………………… 52
2.2. Genética del pelo………………………………………… 53
2.3. Tricograma ……………………………………………………. 55
2.3.1. Tricograma por unidad de área …………………………… 56
2.3.2. Fototricograma ……………………………………………… 57
2.3.3. Fototricograma con contraste …………………………….. 59
2.3.4. Fototricograma digitalizado………………………………… 60
2.3.5. Fotocontaje digitalizado……………………………………. 60
2.4. Hipertricosis e hirsutismo ………………………………… 61
2.4.1. Hipertricosis…………………………………………………. 61
[Link] Definición…………………………………………………… 61
[Link]. Etiopatogenia……………………………………………… 61
xiii
[Link]. Clasificación………………………………………………. 61
2.4.2. Hirsutismo…………………………………………………… 65
[Link]. Definición…………………………………………………… 65
[Link]. Etiopatogenia………………………………………………. 65
2.4.3. Hiperandrogenismo y piel..…………………………………. 67
2.4.4. Tratamiento de la hipertricosis e hirsutismo……………… 68
[Link]. Métodos depilatorios y epilatorios……………………….. 69
[Link].1. Métodos depilatorios…………………………………….. 70
a) Rasurado………………………………………….. 70
b) Corte…………………………………………….. 71
c) Métodos químicos…………………………………. 71
d) Fricción………………………………………………. 72
e) Pasta de azúcar……………………………………. 73
[Link].2. Métodos epilatorios………………………………………. 73
a) Cera………………………………………………… 73
b) Pinzas……………………………………………… 74
c) Epiladores rotatorios……………………………… 79
d) Electrolisis y termolisis…………………………… 79
e) Fatlah (Khite)……………………………………… 80
[Link].3. Decoloración……………………………………………… 80
[Link]. Sistemas de luz…………………………………………….. 81
[Link].1. Reseña histórica………………………………………… 81
[Link].2. Principios básicos……………………………………...… 82
[Link].3. Sistemas de fotodepilación……………………………… 91
[Link].3.1. Láser……………………………………………………. 93
a) Láser de alejandrita………………………………. 93
b) Láser de diodo……………………………………. 100
c) Láser de neodimo:YAG………………………….. 105
d) Láser de rubí……………………………………… 108
e) Láser de argón……………………………………… 115
[Link].3.2 Luz pulsada intensa………………………………….. 116
[Link].3.3. Terapia fotodinámica………………………………… 122
[Link]. Fármacos………………………………………….…….. 123
xiv
[Link].1. Bloqueadores de los receptores
de andrógenos…………………………………….. . 123
a) Espironolactona…………………………………. 123
b) Acetato de ciproterona …………………………… 124
c) Flutamida……………..……………………………. 125
[Link].2. Inhibidores de la 5-alfa-reductasa…………………...... 125
a) Finasterida…………………………………………… 125
b) Dutastarida…………………………………………… 126
[Link].3. Inhibidores de la secreción de andrógenos………….. 126
a) Agonistas de la hormona liberadora de
gonadotropina…………………………………………. 126
b) Anticonceptivos orales…………………………….... 127
c) Corticoesteroides……………………………………. 127
[Link].4. Fármacos de uso tópico……………………………….. 128
a) Eflornitina…………………………………………….. 128
b) Extractos de soja……………………………………. 129
3. Justificación………………………………………………………… 130
4. Hipótesis……………………………………………………………. 132
5. Objetivos……………………………………………………………. 134
5.1 . Generales……………………………………………………….. 135
5.2 . Específicos……………………………………………………... 135
6. Pacientes y métodos……………………………………………… 136
6.1. Tipo de ensayo clínico………………………………………… 137
6.2. Selección de pacientes……………………………………….. 137
6.2.1. Criterios de inclusión………………………………………… 137
6.2.2. Criterios de exclusión……………………………………….. 137
6.3. Áreas tratadas...................................................................... 138
6.4. Grupos………………………………………………………….. 138
6.5. Número de sesiones de tratamiento………………………… 138
6.6. Intervalo entre tratamientos………………………………….. 138
7. Métodos…………………………………………………………….. 139
7.1. Área de estudio……………………………………………….. 140
7.2. Área de control……………………………………………………. 141
7.3. Evaluación previa al tratamiento…………………………….. 141
xv
7.3.1. Perfil hormonal ……………………………………………… 141
7.3.2. Fotografías…………………………………………………… 142
7.4. Infraestructura..…………………………………………………. 142
7.5. Descripción del tratamiento……………………………………. 143
7.5.1. Parámetros del sistema de fototricólisis…………………… 143
7.5.2. Sistema de enfriamiento…………………………………….. 144
7.6. Desarrollo del ensayo y evaluación de la respuesta……….. 144
7.6.1. Seguimiento de los pacientes………………………………. 144
[Link]. Valoración de la respuesta……………………………….. 144
[Link].1. Fotocontaje digitalizado…………………………………. 144
[Link].2. Tricograma por unidad de área (modificado)………… 145
[Link].3. Biopsia……………………………………………………. 145
a) Análisis histológico………………………………… 146
Hematoxilina-eosina……………………………. 146
Orceína…………………………………………… 149
b) Foliculograma………………………………………. 150
c) Análisis inmunohistoquímico……………………… 150
Úlex europeus………………………………. 150
Autoanticuerpo monoclonal anti-procolágeno I 151
d) Análisis ultraestructural (MET)……………………. 153
[Link].4. Valoración de los efectos colaterales…………………... 153
[Link]. Momento de valoración de la respuesta…………………. 154
7.7. Análisis estadístico……………………………………………… 156
7.7.1. Cálculo de la muestra………………………………………… 156
7.7.2. Análisis estadístico…………………………………………… 159
8. Resultados…………………………………………………………… 160
8.1. Pacientes………………………………………………………… 161
8.2. Sesiones de tratamiento……………………………………….. 166
8.3. Fotocontaje digitalizado………………………………………… 167
8.3.1. Área de control………………………………………………… 167
8.3.2. Área de estudio……………………………………………….. 172
8.3.3. Recuento piloso comparativo área control versus área de
estudio………………………………………………………… 175
8.3.4. Fotocontaje digitalizado comparativo entre el mentón y
xvi
y área preauricular………………………………………….. 176
8.4. Tricograma por unidad de área (modificado)………………… 176
8.4.1. Área de control………………………………………………… 176
8.4.2. Área de estudio……………………………………………….. 178
8.4.3. Relación pelo anágeno pelo no anágeno, comparativa en
área control versus estudio………………………………… 181
8.4.4. Relación pelo anágeno:no anágeno comparativa entre el
mentón y la región preauricular………………………….. 183
8.5. Biopsia…………………………………………………………. 183
8.5.1. Foliculograma……………………………………………….. 184
8.5.2. Hematoxilina-eosina………………………………………… 186
8.5.3. Orceína………………………………………………………. 194
8.6. Inmunohistoquímica…………………………………………... 196
8.6.1. Úlex europeus……………………………………………….. 196
8.6.2. Autoanticuerpo monoclonal anti-procolágeno I………….. 198
8.7. Microscopía electrónica de transmisión…………………….. 200
8.8. Análisis multivariado………………………………………….. 204
8.9. Efectos colaterales……………………………………………. 205
9. Publicaciones……………………………………………………… 208
10. Comentario………………………………………………………… 212
10.1. Variables demográficas……………………………………... 212
10.2. Fototipo………………………………………………………... 214
10.3. Morfología del pelo …………………………………………… 215
10.4. Región anatómica ……….……………………………………. 215
10.5. Causas de hirsutismo ………………………………………… 215
10.6. Tratamiento farmacológico …………………………………… 218
10.7. Antecedentes depilatorios ………………………………..…. 219
10.8. Sesiones de tratamiento ……………………………………… 220
10.9. Intervalo entre sesiones de tratamiento …………………….. 222
10.10. Recuento piloso y ciclo folicular ……………………………. 224
10.11. Tasa depilatoria ……………………………………………… 225
10.12. Permanencia de los resultados …………………………… 227
10.13. Eficacia del tratamiento ……………………………………. 228
10.14. Tricogramas …………………………………………………. 230
xvii
10.15. Foliculograma ……………………………………………… 231
10.16. Hallazgos histopatológicos ………………………………. 232
10.17. Inmunohistoquímica ………………………………………. 236
10.18. Estudios ultraestructurales ………………………………. 238
10.19. Influencias de otras variables ……………………………. 242
10.20. Efectos colaterales ………………………………………… 242
11. Conclusiones……………………………………………………… 249
12. Referencias bibliográficas……………………………………… 256
13. Anexos……………………………………………………………… 305
xviii
INTRODUCCIÓN
1
1. INTRODUCCIÓN
El hirsutismo, aparición de pelo terminal –oscuro y grueso- en áreas
típicamente masculinas afecta aproximadamente al 5-10% de las mujeres
(Ferriman y Gallwey 1961, McKnight 1964, Hartz y col. 1979) y puede alterar su
bienestar psicosocial (Barth y col. 1993, Sonino y col. 1993).
Las causas del hirsutismo son variadas. Pueden incluir el síndrome del ovario
poliquístico (SOP), tumores productores de andrógenos, hiperplasia
suprarrenal, síndromes de resistencia a la insulina y el denominado hirsutismo
periférico –también llamado simple, idiopático, familiar o dermatológico
(Camacho y Montagna 1997).
La valoración clínica de la mujer afecta de exceso de pelo debe incluir un
examen dermatológico detallado, observándose las características físicas del
pelo (grosor, color), su calidad (vello o pelo terminal), localización; así como
una estimación cualitativa de ese exceso piloso según la escala de Ferriman y
Gallwey (1961) o una modificación de ésta (Lorenzo 1970, Hatch y col. 1981,
Redmond 1995). Por otro lado, la anamnesis y un completo examen físico
general que incluya la valoración ginecológica determinarán las pruebas
adicionales necesarias en la valoración clínica inicial.
En cuanto al tratamiento, las medidas a tomar dependerán del diagnóstico y
de los antecedentes personales de la paciente. Entre las medidas terapéuticas
se incluyen el uso de antiandrógenos, bloqueadores de receptores de
andrógenos, inhibidores de la 5-alfa-reductasa, modificadores biológicos del
ciclo folicular, así como medidas mecánicas para su control como, por ejemplo,
el rasurado, la electrolisis y los sistemas de luz.
2
La fototricólisis o fotodepilación (Tope y Hordinsky 1998) es el proceso de
eliminación del pelo mediante luz. Utiliza una fuente de luz láser o bien una luz
pulsada intensa no coherente. Entre los sistemas láser empleados para tal fin
destacan el sistema de argón (Malthieu y Turut 1987, Bartley y col. 1987, Oshry y
col. 1994, Elder 1996), neodimio:YAG (Nanni y Alster 1998a,b; Littler 1998), rubí
(Duque y col. 1998, McCoy y Evan 1998, Lin y col. 1998, Sommer y col. 1998,
Manuskiati y col. 1998, Haedersdal y col. 1998, Raulin y col. 1997), alejandrita
(Finkel y col. 1997, Woo y Molnar 1998, McDaniel y col. 1998, Narurkar y col.
1998, Eliezri 1998, Nanni y Alster 1998c) y diodo (Dierickx y col. 1998a, Dierickx y
col. 1998b, Grossman y col. 1998). Mientras que las fuentes de luz pulsada no
coherente utilizadas incluyen lámparas de destello de diversos fabricantes (Gold y
col. 1997, Smith y col. 1998, Gold 1998, Hebl y Droner 1998, Schroeter 1998,
Zelickson y Flor 1998). Más recientemente, se dispone de sistemas que combinan
energía óptica y radiofrecuencia (Sadick y Laughlin 2004).
La problemática actual en fotodepilación se centra en el grado de participación
del ciclo de crecimiento folicular que es variable en las diferentes localizaciones
(Ferrando 1998) y en la persistencia o no del resultado; proceso que, sin lugar a
dudas, permitiría dilucidar el número total de tratamientos necesarios y el intervalo
entre los mismos, así como los efectos colaterales en los individuos de fototipos
más oscuros. Por otro lado, son necesarios estudios que validen las características
del ciclo folicular en las distintas localizaciones anatómicas según los valores que
se refieren como normales (Klingman 1959, Saith y col. 1970). Esta tesis doctoral
tiene por objetivo principal evaluar los aspectos clínicos, histopatológicos,
ultraestructurales e inmunohistoquímicos, de un sistema de luz pulsada intensa en
el ciclo de crecimiento folicular en la cara en pacientes hirsutas.
3
MARCO TEÓRICO
4
2. MARCO TEÓRICO
Distinguimos: el folículo piloso, la genética del pelo, el tricograma y la
hipertricosis e hirsutismo.
2.1. EL FOLÍCULO PILOSO
En este apartado comentaremos las funciones del pelo, embriología, anatomía,
ciclo de crecimiento y morfología del pelo.
2.1.1. FUNCIONES DEL PELO
Las funciones del pelo en los mamíferos son variadas e incluyen los siguientes
aspectos:
a) Protección,
b) Termoregulación,
c) Diferenciación sexual,
d) Sensibilidad táctil y
e) Embellecimiento.
El aire atrapado en el pelo actúa como una capa aislante que envuelve y
protege de la pérdida de calor, del daño de la radiación ultravioleta; así como
de pequeños traumatismos. Las pestañas, cejas y pelos de la nariz atrapan,
filtran o eliminan partículas extrañas potencialmente perjudiciales al organismo.
Asimismo, la trama pilosa incrementa la superficie corporal útil en el proceso de
evaporación del sudor. Por otro lado, la distribución pilosa determina la
5
diferenciación sexual en muchas especies de mamíferos; mientras que en otras
es el color del pelo la característica más importante en esa diferenciación. La
red nerviosa alrededor del folículo piloso aporta información táctil de gran
importancia en la supervivencia de los mamíferos. Finalmente, en el hombre, si
bien todas estas propiedades del pelo son importantes, lo es más su función
cosmética. La presencia de pelo y el estilo de peinado, o bien la ausencia del
mismo, son factores que ayudan a identificar e individualizar a las personas
dentro de la sociedad. Hoy en día, se ha creado toda una industria en torno a la
forma de conservar, aumentar, presentar o eliminar el pelo (Ebling 1976, Uno
1986).
6
2.1.2. EMBRIOLOGIA
El desarrollo del pelo en el hombre se inicia en el cuero cabelludo, cejas y
labios. La papila dérmica es la estructura inicial de la embriogénesis del pelo y
está constituida por fibroblastos dérmicos alargados derivados del mesodermo
embriogénico. En el hombre la papila dérmica se forma a partir del día 60 de
gestación. Los folículos pilosos embrionarios se extienden simétrica y
gradualmente hasta cubrir toda la superficie cutánea, excepto las palmas y
plantas.
Posteriormente, un grupo de células epidérmicas, denominado espigón
epidérmico - epidermal plug o epidermal peg- prolifera hacia la papila dérmica.
De esta manera la papila dérmica –derivada del mesodermo- y el espigón
epidérmico –derivado del ectodermo- se comunican e inician la proliferación de
las células epidérmicas de la matriz que finalmente se diferenciarán en las
distintas estructuras pilosas.
En este proceso se distinguen tres yemas celulares. La yema celular más
cercana a la epidermis originará la glándula sudorípara apocrina sólo en
algunos folículos de áreas temporales del cuero cabelludo, genitales y ano.
Asimismo, también pueden surgir glándulas apocrinas aisladas en otras
localizaciones pero son pocas y dispersas: axilas, región mamaria y pubis. La
mayoría de las yemas celulares cercanas a la epidermis involucionan en cuanto
los folículos pilosos siguen su proceso de maduración.
La segunda yema celular, la medial, dará origen a la glándula sebácea y la
tercera yema celular, la inferior, al promontorio. Por su parte, el músculo
7
erector del pelo se origina individualmente a partir del mesodermo/dermis del
folículo piloso embrionario. Esta estructura crece en dos direcciones, hacia la
epidermis y hacia abajo hasta el promontorio.
El espigón epidérmico entra en la dermis y entonces las células mesodérmicas
lo envuelven formando una vaina folicular fibrosa y/o una vaina colágena.
El espigón epidérmico continúa creciendo hacia la dermis y va empujando
paulatinamente la papila dérmica dentro de la dermis hasta que aquélla alcanza
su tamaño definitivo a unos 5 mm de profundidad aproximadamente en áreas
de pelo terminal. Es entonces cuando aparecen las primeras células con
organelas en la papilla dérmica; no obstante, aún no tienen capacidad
proliferativa. Progresivamente, las células epidérmicas van tomando una
disposición concéntrica alrededor de la papilla dérmica hasta diferenciarse en
tallo, vaina radicular interna y externa. Estas capas de células epidérmicas se
queratinizan pero las células más cercanas a la papilla dérmica se mantienen
indiferenciadas y con capacidad de multiplicarse pero sin salirse de la dermis
pues la cápsula fibrótica ya formada las contiene. De tal manera que la única
opción es la proliferación celular hacia arriba. Las células se alejan de la papila
dérmica y en su recorrido empujan otras células que finalmente maduran, se
queratinizan, mueren y finalmente son eliminadas en la superficie cutánea. El
proceso de desarrollo folicular es contínuo y conlleva la inducción, iniciación,
elongación y diferenciación. El proceso se completa a los 160 días de vida
intrauterina (Chase 1954, Pinkus 1958, Oliver 1970, Dawber 1988, Holbrook y
Minami 1991, Muller y col. 1991, Reynolds y Jahoda 1991, Jahoda y Reynolds
1993, Jahoda y col. 1993, Paus y col. 1999, McElwee y Hoffman 2000).
8
En la microfotografía de la figura se aprecian las siguientes fases embriológicas
(Figura 1):
a) Estadio I: la epidermis y dermis antes de la formación de la papila dérmica.
b) Estadio II: se aprecian algunos fibroblastos en la dermis, mientras que las
células epidérmicas suprayacentes aumentan de tamaño y
c) Estadio III: proliferación de las células epidérmicas que se dirigen a la
dermis donde contribuirán a delimitar la papila dérmica.
Estadio I
Estadio II
Estadio III
Figura 1. Microfotografía de la embriogénesis del folículo piloso (Tomado de
McElwee 2005)
Mientras que la figura 2 esquematiza todo el proceso de diferenciación
embrionaria.
9
Estadio 0 Estadio 1 Estadio 2
yema pilar yema pilar
epidermis
queratinocitos basales
dermis
fibroblastos dérmicos fibroblastos dérmicos
Estadio 3 Estadio 4 Estadio 5
epidermis
sebocitos
Cono (vaina promontorio
yema epitelial
dermis interna) vaina epitelial interna
melanina
Papila dérmica bulbo
vaina epitelial externa
bulbo
Papila dérmica Papila dérmica
subcutáneo
Estadio 6 Estadio 7 Estadio 8
epidermis canal canal Tallo
pilar pilar
glándula. sebácea
glándula. sebácea glándula. sebácea
Tallo promontorio Tallo
dermis promontorio
Promontorio
vaina epitelial interna
melanina
vaina epitelial vaina epitelial interna vaina epitelial interna
externa
melanina melanina
bulbo vaina epitelial externa vaina epitelial externa
subcutáneo papila bulbo
papila bulbo
papila
panículo
adiposo
Figura 2. Etapas de la embriogénesis del folículo piloso (Tomado y modificado
de McElwee 2005)
10
2.1.3. ANATOMÍA
El pelo está compuesto por queratinas que forman el tallo, estructura que crece
dentro de la vaina epitelial externa que forma parte de la epidermis.
Existen tres tipos de pelo desde el punto de vista estructural; lanugo, vello y
pelo terminal.
El lanugo, es un pelo fino y suave que cubre densamente la superficie cutánea
del recién nacido hasta el 3-4º mes de vida.
El vello también es un tipo de pelo claro, corto y fino, pero más grueso que el
lanugo, que cubre las áreas aparentemente lampiñas de la superficie cutánea.
El diámetro del tallo piloso del vello es inferior de los 0.03 mm (Whiting y
Howsden 1996). Tanto el lanugo como el vello no poseen médula.
El pelo terminal es más largo, pigmentado y grueso que el vello y es el tipo de
pelo presente en las cejas, pestañas, cuero cabelludo, axilas y pubis; así como
en la barba, bigote y resto del cuerpo en los hombres (Ebling 1976, Uno 1986).
El pelo terminal posee médula, la estructura más interna de la unidad folicular,
compuesta por proteínas de composición aún no completamente dilucidada.
Los folículos pilosos forman pequeños grupos, de 2 a 4 unidades,
denominados unidades foliculares que se asocian a glándulas sebáceas y
estructuras de tejido conectivo (Bernstein y Rassman 1997a,b;Headington
1984). La densidad de las unidades foliculares varía según el grupo étnico
(Bernstein y Rassman 1997b), pero no se ha encontrado variabilidad entre los
individuos de diferente sexo de la misma raza.
El folículo piloso se divide en tres regiones o segmentos, a saber:
11
a) Segmento inferior que incluye el bulbo y su porción inmediatamente superior,
es decir, desde la base del folículo piloso hasta la inserción del músculo erector
del pelo;
b) El istmo o segmento medio que va desde el músculo erector del pelo hasta
la entrada del conducto de la glándula sebácea y, finalmente,
c) El infundíbulo o segmento superior que va desde la entrada a la glándula
sebácea al orificio folicular.
La anatomía del folículo piloso varía según el ciclo de crecimiento folicular y la
edad del individuo, de ahí que sea un tema complejo de estudiar.
En primer lugar, revisaremos la anatomía del folículo piloso en fase de
crecimiento, es decir, en fase anágena y posteriormente en su etapa
involutiva, fase catágena, y finalmente en el período de reposo, fase telógena
(Caserio 1982a, b; Hashimoto 1959, Murphy 1997, Sperling 1991).
El bulbo incluye la papila dérmica y la matriz (Figuras 3 y 4).
En cuanto a la papila dérmica, ésta está formada por células mesenquimales
rodeadas por un medio rico en mucopolisacáridos que se tiñe con azul alcián y
metacromáticamente con azul de toliduina, es la denominada substancia
fundamental. La papila dérmica es una estructura ovalada y protruye dentro del
bulbo piloso. La papila dérmica es la estructura responsable de iniciar y dirigir
el crecimiento folicular. La porción inferior de la papila dérmica se relaciona con
el saco fibroso conjuntivo, mientras que la matriz envuelve superior y
12
lateralmente a la papila. La papila dérmica presenta melanófagos ricos en
melanina, situación fácilmente evidente en los individuos de fototipo oscuro.
La matriz está formada por células epidérmicas que se dividen rápidamente,
crecen superiormente conformando el tallo piloso y la vaina epitelial interna.
Ésta, es la porción activa de crecimiento del folículo piloso. Aquí también se
pueden hallar melanocitos entre las células basales. La melanina pasa de las
células de la matriz a las células epidérmicas del tallo, dándole a éste el color
que dependerá, en parte, de la cantidad y tipo de pigmento. Se estima que a
partir de la matriz surgen 6 tipos celulares diferentes que conformarán las
diferentes capas del tallo piloso y la vaina radicular interna.
La vaina epitelial interna (VEI) se distingue fácilmente del tallo epitelial piloso,
al que envuelve desde su nacimiento hasta el istmo, por su falta de pigmento.
Esta estructura lamelar está formada por tres capas celulares queratinizantes
que sintetizan gránulos de tricohialina, una característica que la diferencia del
tallo piloso. La capa más externa de la vaina radicular interna, es decir, la capa
de Henle, es la primera en queratinizarse pues es la parte más inferior del
folículo piloso. Por otro lado, la capa más interna, es decir, la cutícula de la VEI,
está provista de células que se dirigen hacia abajo y adentro, entrelazándose
con la cutícula del tallo piloso, cuyas células están dirigidas hacia arriba, osea
al revés que aquéllas. Estas dos cutículas, la de la VEI y la del tallo se integran
y queratinizan después de la capa de Henle. Finalmente, la capa media de la
VEI, es decir, la capa de Huxley, se queratiniza después de las dos cutículas. A
este proceso se le denomina queratinización triquelémica. Las tres capas de la
VEI son estructuras que se pueden identificar perfectamente en la porción
13
superior de la papila dérmica. No obstante, debido al proceso de
queratinización precoz que sufren en la porción inferior del folículo piloso, se
convierten en una sola estructura que sirve de envoltorio al tallo piloso. La VEI
es rica en citrulina, un aminoácido que es el responsable de su color azul
intenso cuando se tiñe con azul de toliduina.
El tallo piloso se compone de tres capas, la más externa, denominada
cutícula, está compuesta por células que se disponen como tejas de un tejado,
adoptando el tallo piloso aspecto de tallo de palmera al microscopio electrónico.
Las células de la cutícula se disponen hacia arriba y afuera, adheriéndose
firmemente a la cutícula de la VEI de tal manera que esta nueva estructura
proporciona una unión muy firme entre el tallo piloso y la VEI, moviéndose al
unísono por el canal folicular.
La capa media del tallo piloso, denominada córtex, ocupa la mayor parte del
tallo y está formado por células columnares a modo de fibras, que se
queratinizan progresivamente a medida que suben desde la matriz.
Este proceso de queratinización no origina gránulos blandos sino una queratina
dura, por ello se le denomina queratinización triquelemal. Finalmente, la capa
más interna, la médula, es una estructura discontinua que contine aire, a veces
puede estar ausente. Sus células son ricas en glicógeno y citrulina.
La vaina epitelial externa (VEE) cubre la VEI desde la matriz en la porción
inferior del bulbo piloso hasta la entrada del conducto de la glándula sebácea.
Su porción más delgada transcurre en el bulbo mientras que la parte más
gruesa discurre en la porción media del folículo. Las células de la VEE son
14
ricas en glicógeno dispuesto en vacuolas dentro del citoplasma que se tiñe
pálidamente. La VEE no se queratiniza por debajo del istmo, mientras que la
VEI sí. En el istmo, donde la VEI se desintegra, la VEE se queratiniza sin
formar gránulos, es decir, mediante una queratinización tipo triquelémica,
similar a la del córtex piloso.
A partir del infundíbulo, la queratinización de la VEE sí forma gránulos de
tricohialina tanto en la capa granulosa como en el estrato córneo. En la capa
basal de la VEE se observan melanocitos amelanóticos inactivos que se
activan tras un traumatismo (abrasión química, láser, dermoabrasión, etc),
proliferando y migrando a la porción superior regeneradora de la VEE y
epidermis. Por otro lado, la porción epidérmica posee melanocitos activos.
La capa vítrea es una zona acelular eosinofílica y que también se tiñe con el
ácido periódico de Schiff (PAS+); rodea la VEE y es contígua a la membrana
basal epidérmica. Esta estructura es resistente a la acción de las diastasas, se
puede ver fácilmente con el microscopio de luz óptica pues es mucho más
gruesa que la membrana basal. En la fase catagénica del ciclo folicular la capa
vítrea se vuelve rugosa y muy gruesa, característica estructural que permite
identificar los folículos en esta fase del ciclo.
El saco fibroso conjuntivo o vaina radicular fibrosa es la capa más externa
del folículo piloso y envuelve la capa vítrea. Está formada por bandas
colágenas gruesas que envuelven todo el folículo piloso. En su porción inferior
se continúa con la papila dérmica mientras que en el segmento superior toca a
la dermis papilar.
15
La región suprabulbar va desde el bulbo piloso al istmo e incluye estructuras
como el tallo, la VEI, VEE, la capa vítrea y el saco fibroso conjuntivo.
El istmo es el segmento más corto del folículo piloso, va desde la inserción del
músculo erector del pelo o promontorio hasta la entrada del conducto de la
glándula sebácea. La VEI se fragmenta y descama en el istmo, mientras que la
VEE se queratiniza sin formar gránulos.
El promontorio tiene múltiples crestas y protrusiones que contienen células
pluripotenciales. Se requieren tinciones especiales para visualizarlo, como por
ejemplo la tinción Sacpic (Nixon 1993). Con esta tinción los núcleo se tiñen de
negro o azul, la queratina de amarillo, el colágeno de azul, la VEI de rojo
brillante, los márgenes externos de los extremos libres “en cepillo” de naranja,
la VEE de verde claro, el músculo liso y los glóbulos rojos de verde. La tinción
de Sacpic acentúa la coloración de la VEI que se aprecia de color rojo y
permite identificar los folículos en anágeno. En los folículos en telógeno
presentan un color naranja en su borde externo en cepillo. Las secciones
transversales teñidas con Sacpic permiten identificar los folículos en fase de
crecimiento y estudiar la morfología folicular rápidamente.
El infundíbulo es la porción superior del folículo piloso, a partir de la entrada al
conducto de la glándula sebácea. Esta estructura está tapizada por epitelio con
características similares a las de la epidermis.
Durante la fase catagénica, el bulbo piloso se queratiniza y sube a la
superficie gracias a la acción de una columna gruesa y arrugada de células
epiteliales que se va acortando progresivamente. El tamaño del folículo piloso
16
se reduce a un botón, denominada germen folicular secundario. Durante esta
fase del ciclo folicular, la papila dérmica se mueve hacia arriba siguiendo al
saco epitelial.
En la fase telogénica del ciclo folicular, el germen folicular secundario y la
papila dérmica formarán la unidad germinal telogénica a partir de la que surge
el nuevo folículo anagénico. Asimismo, las células pluripotenciales del
promontorio también pueden originar nuevos pelos. A diferencia de la unidad
germinativa folicular prenatal primaria, la unidad germinal telogénica no
regenera las glándulas sebáceas, glándulas apocrinas ni sus conductos
(Caserio 1982a, b; Hashimoto 1959, Murphy 1997, Sperling 1991).
Finalmente, la profundidad a la que se halla el folículo piloso varía de acuerdo
a la región anatómica. Así pues, el folículo del cuero cabelludo, axila y región
inguinocrural se encuentra entre 3 y 5 mm de profundidad, mientras que en
otras localizaciones suele estar más superficial (Richards y col.1990) (Tabla 1).
Tabla 1. Profundidad del folículo piloso según área anatómica (Richards y col.
1990)
Área anatómica Profundidad (mm)
Cuero cabelludo 3-5
Labio superior 1-2
Barba 2-4
Axila 3-4
Región inguinocrural 3-4
Piernas 2-3
17
a f
b h
c i
Figura 3. Folículo piloso visto en corte transversal
Estructuras foliculares: a) médula, b) cortex, c) cutícula, d) cutícula de la
vaina epitelial interna, e) capa de Huxley de la vaina epitelial interna, f) capa de
Henle de la vaina epitelial interna, g) vaina epitelial externa, h) membrana
basal, i) saco fibroso conjuntivo
i
h
g
f
c
b
a
Figura 4. Folículo piloso visto en corte longitudinal.
Estructuras foliculares: a) vaso aferente, b) papila dérmica, c) córtex, d)
matriz, e) médula, f) vaina epitelial interna, g) vaina epitelial externa, h)
membrana basal, i) saco fibroso conjuntivo
18
2.1.4. CICLO DE CRECIMIENTO FOLICULAR
Se distinguen tres fases en el ciclo folicular: anágena o fase de crecimiento
activo, catágena o fase de involución y telógena o fase de reposo.
La fase anágena se subdivide en proanagen, mesanagen y metanagen. En el
proanagen se inicia la síntesis de ácido ribonucleico (ARN) y dexosiribonucleico
(ADN) hasta que finalmente el folículo alcanza su máxima longitud y diámetro
en las siguientes subfases, mesagen y metagen. El folículo maduro está
formado por un total de 8 capas celulares concéntricas, observándose síntesis
de melanina en la capa germinativa. La fase anágena es la fase más larga. Su
duración depende considerablemente de varios factores, a saber: edad, sexo,
región anatómica, estación del año, hormonas y antecedentes genéticos. La
Tabla 2 muestra la duración del anágeno y telógeno, así como el porcentaje de
telógeno en diferentes localizaciones anatómicas de acuerdo a diversos
autores y métodos (Courtois y col. 1995, Seago y Ebling 1985, Randall y
Ebling 1991, Eaton y Eaton 1937, Saitoh y col. 1970, Olsen 1994, Myers y
Hamilton 1951, Hale y Ebling 1975, Pinkus 1927, Trotter 1924, Braun-Falco y
Heilgemeir 1985, VanScott y col. 1957, Braun-Falco 1966, Headington 1993;
Sayag y Aquilina 1989, Camacho 1987, De Villez 1986; Richards y col. 1990;
Orfanos y Happle 1990).
19
Tabla 2. Ciclo de crecimiento folicular
Área corporal Anágeno Telógeno Telógeno
[años(a)/meses(m)] (meses) (%)
Cuero cabelludo 2-10 a 1-4 10-15
Pestañas 1-1.5 m 3m
Cejas 1-2 m 3-4 85-94
Labio superior 2-5 m 1-5 34
Barba 6 m-1 a 2.5 30
Torax 2.5
Axila 3 31-79
Brazos 1-3 m 2-4 72-86
Manos 2.5 m 2
Muslos 1-2 m 2-3 64-83
Piernas 4-6 m 3-6 62-88
Pubis 6m 1a 65-81
Región inguinocrural 3 70
Tomado y modificado de Olsen 1999.
Aproximadamente el 90% de los folículos del cuero cabelludo de un humano
normal se encuentran en fase de anágeno, mientras que el restante (10% de
los folículos) se encuentran en fase de recambio o reposo (Kilgman 1988). En
promedio, el pelo crece 0.35mm/día, tasa que varía según la localización
anatómica (Pelfini y col. 1969). La duración de la fase anágena en el cuero
cabelludo varía, según los distintos autores, de 2 a 10 años, mientras que la
fase telógena suele durar entre uno y cuatro meses meses y la catágena se
estima en 14 a 21 días (VanScott y col. 1957, Orfanos y Happle 1990). En la
mayoría de los mamíferos, la fase anágena sigue un patrón ondulante en toda
la extensión cutánea; no obstante, el ciclo folicular en el hombre y cobayos es
asincrónico, es decir, el crecimiento folicular ocurre de manera autónoma e
independiente de otros folículos vecinos, excepto en la vaina embrionaria y en
los primeros meses de vida, que sigue un ritmo ondulante. Al patrón de
crecimiento asincrónico se le ha denominado crecimiento piloso en mosaico.
20
Cada folículo de manera individual determina la duración de su fase anágena y
sigue un ritmo propio sin que interfiera en éste la actividad de crecimiento de
los folículos adyacentes. Por este motivo, en cualquier momento se hallan
folículos en las distintas fases de crecimiento y por ello parece que el pelo
estuviera en continuo crecimiento. La misma fase en otras áreas anatómicas
dura entre 3 y 6 meses. Por otro lado, la fase de catágeno suele durar de 2 a 3
semanas en el cuero cabelludo y en otras áreas corporales, mientras que la
fase de telógeno dura aproximadamente 3 a 4 meses en las mismas
localizaciones (Figuras 5-7).
Anágeno Catágeno Telógeno
maduro
Papila
dérmica
Figura 5. Involución del folículo anágeno (tomado y modificado de McElwee
2005).
El esquema muestra la involución de un folículo piloso anágeno maduro. En catágeno las
células se inactivan y la papila dérmica disminuye de tamaño. El crecimiento folicular se detiene
al faltar el estímulo celular de la papila dérmica. Finalmente, en la fase de reposo o telogénica,
la papila dérmica queda aislada en la dermis y el tallo piloso se desprende fácilmente.
21
Telógeno Anágeno Anágeno
precoz maduro
Papila
dérmica
Figura 6. Folículo piloso en telógeno (Tomado y modificado de McElwee 2005).
Folículo piloso en fase de reposo o telógeno en su paso a la fase de crecimiento o anágeno. Si
el tallo piloso viejo no se ha desprendido, el nuevo tallo piloso lo empujará progresivamente
desde abajo hasta eliminarlo en la superficie.
Figura 7. Ciclo de crecimiento folicular en el cuero cabelludo (corte
longitudinal).
a) Folículo en anágeno b) Folículo en catágeno y c) Folículo en telógeno
22
El ritmo de crecimiento folicular ocurre de manera incesante durante la vida
del individuo. No obstante, diversos factores pueden interferir.
Habitualmente se emplea el cociente anágeno:telógeno para expresar el
crecimiento piloso. Los andrógenos y otros factores locales y sistémicos
pueden actuar directa o indirectamente en la papila dérmica, vaina epitelial
interna y promontorio para regular el ciclo de crecimiento folicular (Moore y col.
1991).
El crecimiento del pelo es regulado por varios factores de crecimiento,
hormonas tiroideas, hormona del crecimiento (GH) y citoquinas que
incrementan la síntesis de estromolisina –metaloproteinasa que actúa en la
papila dérmica acelerando el crecimiento (Moore y col. 1991, Peus y Pittelkow
1996, Harmon y Nevins 1993, Philpott y col. 1994, Danilenko y col. 1996,
Akiyama y col. 1996, Goodman y Ledbetter 1992, Freinkel y Freinkel 1972,
Comaish 1985, Blok y col. 1997). El déficit de hormonas tiroideas o de la
hormona de crecimiento (GH) modifica el cociente anágeno:catágeno. De
hecho, se ha observado crecimiento piloso en los pacientes afectos de
hipotiroidismo dos meses después de iniciar la terapia sustitutiva (Freinkel y
Freinkel 1972), situación mediada por el estímulo positivo de la L-T3 sobre los
receptores específicos presentes en las células de la vaina epitelial externa
(Ahsan y col. 1998). Asimismo, cuando se efectúa tratamiento con GH en
hombres se observa un incremento del pelo corporal sin modificarse el índice
de andrógenos libres (Blok y col. 1997), situación que sugiere la participación
directa e independiente de la GH sobre receptores específicos presentes en el
tercio inferior del folículo piloso, vaina radicular externa de los dos tercios
23
superiores del folículo piloso y en la papila dérmica (Lobie 1990). Por otro lado,
se ha sugerido que la acción de la GH estaría mediada por el factor I de
crecimiento similar a la insulina (insulin-like growth factor I, IGF-I) (Philpott y
col. 1994, Horton y col. 1993).
Los andrógenos son determinantes en la distribución y calidad del vello
corporal; estimulan la producción de pelo terminal, prolongan la fase anágena
del ciclo folicular del pelo corporal, mientras que acortan la misma fase en el
cuero cabelludo. Por otro lado, los andrógenos también incrementan la
producción del sebo y por tanto la oleosidad cutánea (Ebling 1986, Randal
1994). La variabilidad en el contenido de 5-alfa reductasa folicular, así como de
la capacidad de metabolizar andrógenos determinaría la susceptibilidad
folicular a los andrógenos y su capacidad para producir pelo terminal en
diversas áreas anatómicas. Asimismo, la concentración de receptores de
andrógenos modula el efecto de los andrógenos en el ciclo de crecimiento
folicular del pelo terminal (Griffin 1980). La participación de los andrógenos es
independiente de los niveles circulantes –efecto intracrino- con variaciones
anatómicas importantes que explicarían las características clínicas particulares
de la alopecia androgenética masculina –alopecia frontoparietal- y femenina –
alopecia sagital- (Hamilton 1951, Ludwig 1977, Sawaya y Price 1997).
Asimismo, se han observado incrementos de 6 veces más de la aromatasa en
los folículos de la región frontal de mujeres afectas de alopecia androgenética
cuando se compararon con sus congéneres masculinos; mientras que el
contenido de 5-alfa reductasa es tres veces menor en los folículos de la región
frontal de las mujeres afectas de alopecia androgénica cuando se contrastó con
los hombres (Sawaya y Price 1997). El aclaramiento o depuración de
24
andrógenos –conversión a estrógenos- y la participación directa de los
estrógenos podrían inducir alopecia debido a la modificación de la proporción
de folículos en anágenos y telógeno (Oh y Smart 1996). En murinos se ha
observado que los estrógenos inhiben el inicio del crecimiento y prolongan el
ciclo folicular (Hooker y Pfeiffer 1943, Emmens 1942). En cuanto a la
progesterona y el estradiol, se ha observado que las dosis altas inhiben la
actividad del receptor de la 5-alfa-reductasa (5alfaRA) en el pubis y en el área
genital de mujeres, debido a la disminución de la producción local de
dihidrotestosterona (DHT) (Cassidenti y col. 1991).
Actividad de la 5-alfa reductasa: En condiciones normales, la DHT se forma a
partir de la reducción de testosterona periférica en el hombre y a partir de la
androstendiona en la mujer, procesos mediados por la 5-alfa-reductasa
(Mahoudeau y col. 1971, Ito y Horton 1971). La aparición de pelo terminal
depende en gran parte de la actividad de la 5-alfa-reductasa. De hecho, los
pacientes con déficit de 5-alfa-reductasa exhiben una barba poco poblada
(Griffin y Wilson 1980, Imperato-McGinley y col. 1974, Kutten y col. 1979).No
obstante, en estos pacientes, estudios in vitro han demostrado el paso de
testosterona (T) a DHT en la papila dérmica que conlleva a la aparición de pelo
terminal (Hamada y col. 1996). Por otro lado, se ha observado que los hombres
afectos de enfermedad celíaca presentan divergencia de la concentración de T
y DHT circulante, apreciándose que el crecimiento de pelo terminal de la barba
se correlaciona con los niveles plasmáticos de DHT que son inferiores que en
el varón normal. Asimismo, la densidad pilosa en estos individuos se
correlaciona con la concentración de T –habitualmente elevada en estos
pacientes- y no con la DHT. Se trata de un efecto dicotómico y sinergístico
25
entre la T y la DHT que explica la virilización que presentan los individuos con
deficiencia de 5-alfa-reductasa (Griffin y Wilson 1980, Imperato-McGinley y col.
1974, Kutten y col. 1979). En conclusión, el nivel de T circulante tiene un efecto
directo en el FP, mientras que la DHT actúa sobre el tejido diana. La actividad
de la 5-alfa reductasa local estimula la producción de DHT y consecuentemente
favorece el estímulo de andrógenos en el folículo piloso.
Por otro lado, las dosis altas de progesterona y estradiol inhiben la actividad de
la 5-alfa-reductasa en la piel del área púbica y genital, mientras que los
andrógenos estimulan e incrementan la actividad de la 5-alfa-reductasa
periférica (Cassidenti y col. 1991). No obstante, no todos los andrógenos tienen
el mismo efecto sobre la actividad de la 5-alfa-reductasa periférica y
consecuentemente en el ciclo folicular. Así, por ejemplo, los pacientes afectos
de hiperandrogenismo de origen suprarrenal exhiben niveles de 5-alfa-
reductasa semejantes a los individuos del grupo control o menores que las
pacientes con hiperandrogenismo ovárico (Kuttenn y col. 1977).
Además de los andrógenos, hay otros factores que intervienen en el control de
la distribución y actividad de la 5-alfa-reductasa: a) factores locales como el
transforming growth factor-[beta] y el epidermal growth factor, b) factores
sistémicos: insulin-like factor-I, activin A e inhibin A (Horton y col. 1993, Wahe
y col. 1993, Antonipillai y col. 1995) que precisan de mayores estudios para
determinar su participación en el ciclo folicular (Tabla 3).
26
Tabla 3. Substancias endógenas que afectan al crecimiento folicular
(Philpott y col. 1994, Horton y col. 1993, Wahe y col. 1993, Antonipillai y
col. 1995).
Substancia Área de Efecto en el
acción ciclo folicular
Factor básico del crecimiento Papila dérmica ↑
fibrobástico
(Basic fibroblast growth factor,
bFGF)
Factor de crecimiento derivado de Papila dérmica ↑
las plaquetas
(Platelet-derived growth factor,
PDGF)
Factor beta de crecimiento y Papila dérmica ↓
transformación
(Transforming growth factor beta,
TGF- beta)
Factor de crecimiento de los Papila dérmica ↑
hepatocitos / Matriz
(Hepatocyte growth factor, HGF)
Proteína estimuladora de los Papila dérmica ↑
macrófagos / Matriz
(Macrophage Stimulating Protein,
MSP)
Interleucina 1-alfa Matriz ↓
(IL-1- alpha)
Factor tipo 5 de crecimiento Matriz ↓
fibroblástico
(Fibroblast growth factor type 5,
FGF5)
Factor de crecimiento epidérmico Matriz ↓
(Epidermal growth factor, EGF)
Factor de crecimiento de los Matriz ↑
queratinocitos
(Keratinocyte growth factor, KGF)
Factor I de crecimiento insulina- Matriz ↑
like
(Insulin-like growth factor I, IGF-I)
Substancia P Desconocido ↑
Hormona paratiroidea (PTH) Desconocido ↓
Estrógenos Desconocido ↓
27
La actividad de la 5-alfa-reductasa depende de dos isoenzimas, la 5-alfa-
reductasa 1 y la 5-alfa-reductasa 2. Cada una de ella está codificada por un
grupo de genes distinto que se hallan en los cromosomas 5 y 2,
respectivamente; además su distribución tisular y características bioquímicas
son distintas. La isoenzima tipo 1 tiene un pH básico de 8.0 y se halla en los
microsomas intracelulares. La isoenzima 2 tiene un pH ácido y se halla tanto en
el núcleo como en los microsomas intracelulares. Ésta última es más activa en
la producción de DHT y predomina en los testículos, próstata y folículos pilosos
de la barba y genitales (Thigpen y col. 1993). Aún es controvertido el tipo de
isoenzima presente en el cuero cabelludo, algunos autores han encontrado
sólo la isoenzima 2 en los folículos pilosos, mientras que otros han encontrado
las dos isoenzimas sólo en las glándulas sebáceas o bien en éstas y en los
folículos pilosos (Horton y col. 1993, Bayne y col. 1999, Rusell y col. 1996). Las
dos isoenzimas se hallan en la vaina radicular externa pero su expresión
disminuye en la papila dérmica (Horton y col. 1993). Por otro lado, la
isoenzima 1 se expresa principalmente en la porción distal de la glándula
sebácea, mientras que la isoenzima 2 se encuentra en la porción proximal de la
glándula (Horton y col. 1993). Las dos isoenzimas son reguladas por
andrógenos pero la modulación de la isoenzima 1 es más marcada que la de la
tipo 2 (Carmina 1997). La isoenzima 2 está presente en la piel desde el
nacimiento, mientras que la tipo 1 aparece al final de la niñez o cerca de la
pubertad (Thigpen y col. 1993).
El déficit natural de 5-alfa-reductasa 2 se expresa fenotípicamente como un
recién nacido femenino que durante la pubertad presenta signos de
28
masculinización parcial –cuerpo musculoso masculino- debido al incremento de
testosterona. No obstante la distribución pilosa es característicamente
femenina, con aparición de pelo axilar y púbico, sin barba y sin alopecia
androgenética (Wilson y col. 1993). Este déficit natural de la 5-alfa-reductasa 2
demuestra que ni esta enzima ni la 5-alfa-dihidrotestoterona son necesarias en
la expresión del patrón piloso femenino adulto, al menos en cuanto al pelo
axilar y púbico. Se presume que la testosterona se une directamente al
receptor y estimula la expresión genética adecuadamente. En contraposición,
los folículos pilosos que participan en el patrón piloso masculino regulado por
andrógenos –barba, tórax y pubis- precisan la 5-alfa-dihidrotestosterona. Aún
no se han identificado individuos con déficit de 5-alfa reductasa 1 (Randall
2003). La mayoría de los estudios clínicos y experimentales sobre 5-alfa-
reductasa se han efectuado en folículos pilosos del cuero cabelludo y área
genital, desconociéndose aún muchos aspectos de la actividad enzimática de
otras áreas corporales, por ejemplo, cara y abdomen, en mujeres afectas de
hirsutismo.
En el modelo in vitro propuesto y empleado por Randall (Randall y col. 1991),
hoy consolidado y aceptado como el modelo actual para evaluar la respuesta
del folículo piloso al influjo de andrógenos, la autora propone que los
andrógenos pasan de la sangre al folículo piloso y se unen a los receptores
localizados en las células de la papila dérmica de folículos sensibles a
andrógenos. Una vez unido al receptor, los andrógenos estimulan la producción
de factores paracrinos que a su vez modifican la actividad de otras células
foliculares, incluyendo los queratinocitos y melanocitos (Figura 8).
29
Pelo
Bulbo piloso
Membrana basal
Melanocito
Matriz extracelular
Células epiteliales
Células de la papila dérmica
Capilar
Andrógenos circulantes
Figura 8. Modelo que explica la acción de los andrógenos en el folículo piloso
(Tomado y modificado de Randall 2003).
Las células cultivadas de papila dérmica humana secretan factores matriciales
extracelulares (Messenger y col. 1991) y factores de crecimiento proteínicos
solubles (Griffin y col. 1980) que estimulan el crecimiento de células de la VEE,
otras células de la papila dérmica (Randall y col. 1991) y queratinocitos
epidérmicos (Hibberts y Randall 1996). En este mismo modelo, se ha
observado, por un lado, que la testosterona estimula la capacidad mitogénica
de células procedentes de la barba, mientras que inhibe la misma en las
células provenientes del cuero cabelludo de hombres calvos (Hibberts y
Randall 1996). Asimismo, se han identificado otros factores producidos por las
30
células de la papila dérmica que son modulados por los andrógenos: IGF-1
(insulin-like growth factor) y SCF (stem cell factor) regulador de melanocitos
(Hibberts y Randall 1996). También se ha observado que los andrógenos
modulan el mARN de la proteasa nexina-1 (Sonada y col. 1999) que a su vez
modula los componentes de la matriz extracelular y el tamaño folicular y,
finalmente, el tipo de pelo producido (Van Scout y Ekel 1958, Elliot y col. 1999)
Finalmente, debemos también considerar el papel de las neurotrofinas,
proteínas homodiméricas pequeñas que participan en el crecimiento, desarrollo
y diferenciación del cerebro y nervios periféricos. El epitelio folicular es uno de
los órganos productores de neurotrofinas. Las fluctuaciones en el contenido y
expresión de las neurotrofinas cutáneas siguen el patrón folicular. Durante la
morfogénesis folicular se pueden hallar todas las neurotorfinas y sus receptores
(Tabla 4), proceso en el que actúan como trofinas (Figura 9) (Peters y col.
2003).
31
Tabla 4. Localización de las neurotrofinas en el folículo piloso (Peters y col. 2003)
NEUROTROFINA MORFOGÉNESIS CICLO FOLICULAR
oveja
Pro-NGF VEE
rata, ratón
NGF Epitelio de vibrisas VEE distal, anágena ratón, oveja
Espigón pilar, VEE distal Folículo piloso anágeno rata
ratón
BDNF Epitelio de vibrisas rata, ratón VEE proximal, matriz (anágeno) ratón, hombre
Espigón pilar, VEE distal VEI, papila dérmica (anágeno) humano,
ratón
VEE, VEI, matriz proximal, germen piloso secundario
(catágeno) ratón
NT-3 Epitelio de vibrisas rata VEI parte más interna (telógeno) ratón
Papila dérmica, epitelio del Capa más interna de la VEE (istmo), papila dérmica
bulbo piloso, VEE proximal (anágeno) ratón
(estadios tardíos del VEE proximal, matriz, germen piloso secundario
ratón
desarrollo) (catágeno) ratón
ratón
NT-4 VEE (telógeno)
VEE proximal, VEI, matriz (anágeno) ratón
VEE, VEI, matriz proximal, vaina epitelial (catágeno)
ratón
p75NTR VEE bulbar, papila dérmica VEE proximal, zona queratógena de la matriz
(etapas tempranas e (anágeno) humano, ratón
intermedias del desarrollo) VEE, área queratógena de la matriz, germen piloso
humano, ratón
secundario (catágeno) ratón
TrkA Espigón pilar, VEE distal Epitelio folicular humano
ratón
VEE distal (anágeno) ratón
Células aisladas en la vaina epitelial (catágeno) ratón
TrkB Espigón pilar, VEE distal, VEE central y proximal, área. queratógena de la
ratón
papila dérmica matriz, papila dérmica (anágeno) ratón
VEI, VEE (anágeno) humano
VEI, matriz, vaina epitelial, germen pilar secundario,
papila dérmica (catágeno) ratón
TRC Epitelio de las vibrisas ratón Epitelio folicular humano
ratón
Epitelio folicular VEE (telógeno)
Papila dérmica (estadios VEE central, matriz, papila dérmica (anágeno) ratón
finales) ratón VEE proximal, VEI, matriz, epithelial strand, germen
pilar secundario (catágeno) ratón
32
NGF 1,3
NT-3 1 NT-3 1
P75 2
ESTADIO 0 ESTADIO 1 ESTADIO 2 ESTADIO 3 ESTADIO 4 ESTADIO 5 ESTADIO 6 ESTADIO 7 ESTADIO 8
ACELERA
RETARDA
BDNF 1,3,5
NGF 2
NT-3 2
TrkC 2
p75 4,6
Figura 9. Participación de las neurotrofinas en la morfogénesis folicular.
Neurotrofinas: Información obtenida mediante:
NGF: nerve growth factor 1: overexpression under de k14 promotor
NT-3: neurotrofina 3 2: disrupción o “knockout”
NT-4: neurotrofina 4 3: cultivo de piel o “skin organ culture”
BDNF: brain derived neurotrophic factor 4: via efecto regulatorio negativo o “down-regulation of”
FGFR-2 IIIb (KGF-receptor)
p75: receptor de baja afinidad para todas las neurotrofinas 5: sin efecto
Taka: receptor de alta afinidad para NGF 6: efecto regulatorio negativo mediante mutaciones o
“downregulated by noggin” (BMP-4 antagonist)
TrkB: receptor de alta afinidad para NT-4 y BNDF
TRC: receptor de alta afinidad para NT-4
El diagrama resume la participación de las neurotrofinas en la morfogénesis del
folículo piloso. La aparición del catágeno marca la finalización de la
morfogénesis del folículo piloso y su entrada al primer ciclo folicular (Tomado y
modificado de Peters y col. 2003).
33
La falta de NGF y NT-3 retarda el desarrollo del folículo piloso, en
contraposición con el BDNF cuya ausencia no lo afecta (Peters y col. 2003).
En cuanto a la participación de las neurotrofinas en el ciclo folicular, se ha
demostrado la presencia de las cuatro neurotrofinas y sus receptores tanto en
el folículo piloso de murinos y humanos (Figura 10) (Peters y col. 2003).
BDNF 1,3,4
NGF 1,3,4
NT-3 1,3
NT-4 1,3
Telógeno Anágeno II Anágeno IV Anágeno VI Catágeno II Catágeno VI CatágenoVII
ACELERA
RETARDA
BDNF 2
NT-3 2
NT-4 2
p75 2
Figura 10. Participación de las neurotrofinas en el ciclo folicular.
Neurotrofinas: Información obtnida mediante:
NGF: nerve growth factor 1: overexpression under de k14 promotor
NT-3: neurotrofina 3 2: disrupción o “knockout”
NT-4: neurotrofina 4 3: cultivo de piel murina. Día 17 después de inducir
BDNF: brain derived neurotrophic factor el anágeno mediante depilación
p75: receptor de baja afinidad para todas las neurotrofinas 4: Cultivo de folículos pilosos humanos, en anágeno
El gráfico resume los efectos de las neurotrofinas en el ciclo de vida del folículo
piloso en la espalda de ratones C57BL/6 depilados y en cultivos de folículos
pilosos anágenos del cuero cabelludo humano (Tomado y modificado de Peters
y col. 2003).
34
Las neurotrofinas inducen o aceleran la fase de catágeno en los murinos. La
BDNF alcanza su máxima expresión durante la transformación anágeno-
catágeno (Botchkareva y col. 1999). Ya en el humano, tanto la papila dérmica
como el epitelio folicular expresan niveles altos de BDNF y TrkB. Se ha
demostrado que la BDNF es capaz de inhibir el crecimiento del tallo piloso,
inducir prematuramente el catágeno y aumentar el número de células
apoptóticas en el bulbo piloso (Peters y col. 2002). La p75 actúa como un freno
molecular de la proliferación celular. Se halla en la papila dérmica en el folículo
piloso murino en fase de desarrollo pero está ausente en el folículo piloso
anágeno completamente desarrollado en individuos adultos, tanto en el murino
como en el hombre. En contraposición, la expresión de p75 es alta en el
epitelio del folículo piloso en involución (catágeno) del murino. Asimismo, esta
neurotrofina inhibe la expresión de KGF (keratinocytes growth factor, también
conocido como FGF-7, fibroblast growth factor 7) mediante la inhibición de su
receptor FGFR-2 en la papila dérmica. La p75 es inhibida a su vez por el
morfogen noggin. La inhibición de la p75NTR lleva a un incremento de la
expresión de FGFR-2 y consecuentemente acelera el crecimiento del folículo
piloso. El p75NTR actúa en la papila dérmica como un factor inhibitorio de las
fases más tempranas del crecimiento folicular; mientras que las neurotrofinas
NGF y NT-3 estimulan el crecimiento folicular gracias a la gran afinidad que
tienen por sus receptores presentes en el epitelio folicular. En la fase de
involución la situación cambia. Así pues, la expresión de las Trks disminuye en
el epitelio folicular, mientras que la expresión de BDNF, NT-3, NT-4 y p75NTR
aumentan en el folículo involutivo. Mediante este cambio de patrón de
expresión, las neurotrofinas inducen y promueven la regresión del folículo
35
piloso en el ciclo folicular del adulto. Aún queda por estudiar la función de otras
neurotrofinas recientemente descubiertas, como la pro-NGF que se une
ávidamente a p75NTR. La NGF es un promotor del crecimiento folicular y su
expresión es alta en las fases tempranas del ciclo folicular, por otro lado,
también participa en el proceso de morfogénesis folicular. Su expresión
disminuye en la fase catágena, situación que habla de su escasa participación
en el crecimiento folicular durante esta fase; no obstante, si se aumenta su
expresión o concentración, induce el catágeno. La pro-NGF regula y
contrarresta los efectos de la NGF en catágeno y telógeno. Por otro lado, varios
hechos apuntan a la BDNF como un modulador de la involución folicular: a) su
expresión alta durante esta fase, b) hay una co-expresión de su receptor TrkB
con marcadores de apoptosis en el epitelio folicular en involución y, c) alta
capacidad inductora de catágeno murinos y humanos (Peters y col. 2003).
36
[Link]. TASA DE CRECIMIENTO DEL PELO
La tasa de crecimiento piloso depende de varios factores, entre los que
cuentan la edad, sexo, origen étnico y área anatómica, entre otros (Hamilton
1958, Myers 1951).
La tasa de crecimiento piloso es mayor en las áreas con pelo más largo, la
barba y el cuero cabelludo (0.38 versus 0.35 mm/día). En contrapartida, la
misma es menor en los sitios de pelo corto: axila, muslo y cejas (0.30 versus
0.20 versus 0.16 mm/día) (Meyers 1951). Por otro lado, la edad también puede
afectar la tasa de crecimiento piloso, así, Trotter observó que mujeres jóvenes
de 13-14 años presentan un crecimiento de 1.42 mm/semana en los pelos de
las piernas, mientras que en las mujeres de 40 a 45 años, los mismo pelos
crecen a razón de 1.85 mm/semana (Trotter 1924) (Tabla 5).
Los japoneses tienen menos barba y pelo axilar que los caucásicos. En ambos
grupos la barba crece rápidamente durante la pubertad y después crece
lentamente hasta aproximadaemente los 35 años y finalmente se mantiene
hasta la sexta o séptima década de vida, cuando disminuye. En cuanto al pelo
axilar, éste crece rápidamente en la pubertad y alcanza un pico de crecimiento
entre los 20 y 30 años, después se mantiene estable hasta los 70 años cuando
disminuye (Hamilton, 1958).
El tiempo promedio de recambio piloso para el 90% de los folículos es de 129
días en la región parietal alta, 123 días en la axila, 121 días en el muslo, 92
días en el mentón y 64 días en las cejas. Los folículos pilosos del cuero
cabelludo regeneran más rápidamente el pelo en el hombre que en la mujer.
37
Por otro lado, los pelos de la axila y el muslo de la mujer recambian más
rápidamente que en el hombre. Asimismo, las áreas anatómicas donde el pelo
es más largo y crece más rápidamente, el intervalo de recrecimiento tras la
depilación suele ser más largo. El pelo terminal del torax y el conducto auditivo
externo continúa creciendo muchos años después de la pubertad (Hamilton,
1946,1958).
También se han observado diferencias en la tasa de crecimiento piloso
relacionadas con las estaciones. Así pues, Randall y Ebling (1991) han
observado que la barba y el pelo de los muslos en hombres caucásicos
británicos crece mucho más durante el verano que en los meses de invierno,
hallazgo relacionado con un incremento estival en el nivel de andrógenos
(Reinberg 1975, Smalls 1976, Bellastella 1983). Más recientemente, van Neste
ha observado que la tasa de crecimiento piloso disminuye con la edad pero
sólo afecta al pelo pigmentado (Van Neste 2004).
Tabla 5. Tasa de crecimiento según región anatómica y edad (Meyers 1951,
Trotter 1924, Hamilton 1958)
Crecimiento diario (mm)
Período Cabello Cejas Muslo
Antes de la pubertad 0.41 0.14 0.13
Adolescente/Adulto joven 0.30 0.14 0.16
Adulto maduro 0.34 0.16 0.25
Tercera edad 0.32 0.16 0.19
38
2.1.5. MORFOLOGÍA DEL PELO
[Link]. CLASIFICACIÓN
El pelo puede clasificarse de acuerdo al tamaño folicular y al diámetro del tallo
piloso (Camacho y col. 1997) en:
a) Lanugo
b) Vello
c) Pelo terminal
El lanugo es un pelo fino, largo y sin pigmento, producto del folículo piloso
durante la vida fetal. Este tipo de pelo es sustituído in útero alrededor del
octavo mes de gestación por vello o pelo terminal que es el tipo de pelo que
está presente en el momento del nacimiento. Raramente, el recién nacido
puede nacer con lanugo, situación conocida como hipertricosis lanuginosa
congénita (Camacho y col. 1997).
El vello se caracteriza por ser un pelo corto, fino, con poco o ningún pigmento,
situado característicamente en la nariz y mejillas. En la hipertricosis lanuginosa
adquirida se aprecia un crecimiento desmesurado de este tipo de pelo,
pudiéndose deber a una neoplasia interna, entre otras cáusas, especialmente
si se presenta de forma adquirida en el adulto.
El pelo terminal nace de folículos pilosos maduros y grandes. Este tipo de pelo
es largo, grueso, pigmentado y provisto de médula. En la pubertad los folículos
pilosos productores de vello bajo el influjo hormonal inician la producción de
39
pelo terminal, especialmente en la cara en los hombres y axilas, pezones y
pubis en ambos sexos. Las características del pelo terminal varían según el
área anatómica: cejas, pestañas, cuero cabelludo, barba, axilas, cuerpo, pubis,
región perianal o extremidades.
Las cejas ejercen una función protecora; drenan el sudor y disminuyen el
destello solar. Característicamente el tallo piloso es curvo, grueso y posee
médula. La tasa de crecimiento se ha estimado en 0.16 mm al día y pueden
llegar a medir en promedio unos 10 mmm de longitud. El traumatismo
continuado (p.e. depilación mediante pinzas) puede llevar a fibrosis perifolicular
y alopecia irreversible.
Los pelos de las pestañas son estructural y funcionalmente similares a los de
las cejas. La longitud promedio es de aproximadamente de unos 7.5 mm. En el
cuero cabelludo, el pelo es siempre terminal y crece a razón de 0.35 mm por
día, siendo discretamente más rápido el crecimiento en las mujeres (0.36
mm/día). La barba responde al estímulo hormonal en la pubertad, el pelo
también es terminal y habitualmente grueso; la tasa de crecimiento es de
aproximadamente 0.38 mm/día. Algunos folículos pilosos del cuerpo poseen
receptores hormonales y por tanto responden al estímulo de andrógenos
durante la pubertad y dan origen a pelo terminal más oscuro y grueso; no
obstante, los folículos desprovistos de estos receptores producen pelos más
finos y claros, es decir, vellos. El pelo ensortijado o tipo whisker del mentón es
producto de un folículo que responde fácilmente al estímulo andrógeno en
hombres y mujeres con niveles altos de andrógenos. En el pubis el pelo
terminal suele ser grueso y pigmentado con giros que le dan el aspecto
40
ensortijado. Finalmente, el pelo de la región perianal es un pelo terminal
provisto de una glándula sebácea grande que produce abundante secreción
sebácea.
[Link]. DIFERENCIAS ÉTNICAS
Asimismo, existen diferencias étnicas en cuanto a la morfología del pelo. El
pelo terminal de los asiáticos suele ser más grueso, liso y de diámetro circular
que el de los caucásicos o negros. Por otro lado, la densidad pilosa en el cuero
cabelludo es menor en los asiáticos que en los caucásicos y negros (Lee y col.
2002). En los caucásicos el pelo puede ser liso, ondulado o rizado. En el corte
transversal, el tallo piloso puede ser circular u ovalado y más fino en los
asiáticos. La densidad también varía según el color; así, los pelirrojos
presentan la densidad pilosa más baja, mientras que en los rubios la densidad
pilosa es máxima y los sujetos de pelo oscuro exhiben una densidad pilosa
intermedia. En general, se acepta que la población total de folículos pilosos en
el cuero cabelludo en el sujeto caucásico normal es de 100.000 a 150.000;
mientras que en el asiático el promedio se sitúa en 90.000 folículos y
difícilmente sobrepasa los 120.000 (Lee y col. 2002). El pelo en los negros
suele ser muy ensortijado o en espiral. Además, al corte transversal es
aplanado o elíptico (Khumalo y col. 2000); en cuanto a la resistencia, ésta es
mayor en la parte más gruesa y menor en las áreas más aplanadas, por donde
puede doblarse fácilmente. Esta particularidad estructural, es decir, áreas
aplanadas internas con áreas más gruesas resulta en un pelo rizado (Khumalo
y col. 2000). La densidad pilosa en el cuero cabelludo en un individuo negro
41
normal suele ser similar (Sperling 1999) o menor al del caucásico (Loussouarn
2001).
El tipo de pelo también dependerá de la estructura folicular. El folículo piloso
actúa como un molde. El folículo del individuo negro es helicoidal y el de los
orientales es recto; mientras que la forma folicular del individuo caucasoide
varía entre aquellas dos (Lindelof y col. 1988). Así, un folículo grande cuyo
corte transversal es circular produce un pelo grueso y liso. Los folículos
aplanados producen pelos rizados o en forma de cinta. Los individuos de raza
negra tienen más frecuentemente folículos aplanados que producen pelos muy
ensortijados (Pavlov 1989). También se han encontrado diferencias étnicas en
cuanto a localización y la edad. La presencia de pelo en el labio superior se
observa en el 45% de las adolescentes de raza negra pero sólo en el 9% de las
caucásicas, dos años después de la menarquia. No obstante, en los dos
primeros años el 90% de las adolescentes de ambos grupos étnicos no
presentan pelo en esa localización (Lucky y col. 2001). Pero es en el pelo
corporal donde se encuentra más variabilidad entre los distintos grupos étnicos
(Eckes 1987).
La composición química del pelo también puede presentar algunas
diferencias étnicas. El contenido de las proteínas con radical sulfuro es mucho
mayor en el pelo de los caucásicos y asiáticos que en el de los negros (Dekio y
Jidio 1988). No se ha encontrado diferencias en cuanto a la resistencia
térmica, a la acción de álcalis y en la distribución electroforética de las
queratinas entre individuos caucásicos y negros (Nikolaeva y Dubinskaia 1989).
Por otro lado, a pesar de que la producción de sebo es mayor en el individuo
42
de raza negra, ésta no se distribuye homogéneamente a lo largo del tallo
piloso, debido a sus curvas y vueltas. Por ello, la cutícula del pelo en el negro
está expuesta más fácilmente al daño inducido por cosméticos y otros factores
externos –denominado weathering-. El uso de aceites reduce la fricción y
estática y permite el peinado más manejable de este tipo de pelo.
[Link]. COLOR DEL PELO
El color del pelo está determinado por la cantidad de melanina que se halla
dentro de los melanocitos. Éstos, a su vez, se encuentran en el bulbo piloso
justamente sobre la papila dérmica y al lado de las células de la matriz.
También hay melanocitos en las vainas radiculares pero éstos no producen
pigmento. En el caso del pelo negro, la melanina, se encuentra densamente
empaquetada dentro de melanosomos ovales grandes. Posteriormente, estos
melanosomas son fagocitados por los queratinocitos y de esta forma la
melanina pasa a dar color al tallo piloso (Sampaio y Rivitti 2000).
Existen dos tipos de melanina, la eumelanina y la feomelanina (Figura 11). El
color marrón y negro del pelo se debe al predominio de eumelanina; mientras
que la feomelanina abunda en los individuos rubios o pelirrojos. Los diversos
tonos de pelo se deben a la disitnta proporción de los dos tipos de melanina en
un mismo individuo.
43
Eumelanina de
color negro
Eumelanina de
color marrón
Feomelanina
Figura 11. Tipos de melanina (Tomado de McElwee 2005).
La eumelanina es una proteína estable compuesta básicamente por tirosina.
Este aminoácido, gracias a la acción de la tirosinasa, se transforma en DOPA y
seguidamente en dopamina que finalmente formará la estrutura básica de la
eumelanina. Por su parte, el proceso de producción de la feomelanina es
similar al de la eumelanina, no obstante, se diferencia de aquélla en su
contenido de cisteína. El color amarillo de la molécula se debe al contenido en
azufre de la cisteína (Sampaio y Rivitti 2000).
El pelo de color negro contiene un 99% aproximadamente de eumelanina y un
1% de feomelanina. Mientras que el pelo marrón y rubio deben su color a una
mezcla de 95% de eumelanina y un 5% de feomelanina. El pelo rojo se debe a
la mezcla de un 67% de eumelanina y un 33% de feomelanina (Borges y col
2001).
La pigmentación y crecimiento piloso son procesos regulados por numerosos
factores intrínsecos que incluyen cambios asociados al ciclo folicular,
44
distribución corporal, diferencias raciales y de género, variabilidad en la
respuesta al influjo hormonal, alteraciones genéticas y otros cambios asociados
a la edad. En parte, la pigmentación del pelo está controlado por receptores de
melanocortina, entre los que cabe destacar el receptor de melanocortina 1
(MC1-R), ligandos derivados de la propiomelanocortina y los antagonistas de
las proteínas agouti (Schaffer y Bolognia 2001). En el modelo murino, la
expresión de ACTH, alfa-MSH, beta-endorfina y MC1-R flutúa a lo largo del
ciclo folicular y participan en la formación del pelo y de su unidad pigmentaria
(Slomisnki y col. 1991). La proteína ASP (agouti signaling protein) es un
regulador significativo de la pigmentación que inhibe la unión de la alfa-MSH al
MC1-R y promueve el paso de eumelanogéneis a la feomelanogénesis,
inhibiendo, en general, la melanogénesis. Por otro lado, el polimorfismo del gen
MC1-R se asocia al fenotipo pelirrojo en humanos (Valverde y col. 1995).
La melanogénesis folicular es un proceso que ocurre cíclicamente pero a
partir de la cuarta década de vida disminuye la capacidad de pigmentación del
folículo, iniciándose así la producción de pelo gris o blanco. La teoría más
aceptada es la del evejecimiento asociado a los radicales libres. El oxígeno
(ROS, reactive oxygen species) generado de la oxidación de la tirosinasa y
DOPA a melanina ocasiona estrés oxidativo y apoptosis en el melanocito y en
el epitelio del bulbo piloso del folículo en anágeno (Tobin 2003). Esta pérdida
de pigmento es un proceso genéticamente determinado. Las canas aparecen
cuando se acaba el reservorio de melanocitos o cuando surge un defectos en
la activación y migración de aquéllos, situaciones ambas controladas
genéticamente. Además, con la edad, la fase de reposo se prolonga en los
folículos pilosos. En general, se acepta que el proceso se inicia a los 30 años
45
en los caucásicos y asiáticos, mientras que en los negros las canas aparecen
después de los cuarenta. Desde el punto de vista anatómico, el proceso se
inicia en el vértex y progresa hacia la región occipital (Tobin 2003).
La falta de pigmento en el pelo se debe a la disminución acentuada de
melanocitos melanogénicamente activos en el bulbo piloso de los folículos en
anágenos (Orfanos 1970); a la disminución de la transferencia de
melanosomas a los queratinocitos corticales del tallo piloso del pelo senil, a la
presencia de melanocitos defectuosos con un número menor de melanosomas
más pequeños que albergan en su interior autofagolisosomas que le dan al
melanocito un aspecto vacuolado (Westerhof y col. 1998). Paralelamente, se
observa un incremento de células dendríticas en el bulbo piloso.
Posteriormente, desaparecen todos los melanocitos melanogénicos del bulbo
pilosos y se observa una reducción de la actividad de la tirosinasa en los pelos
grises o incluso una reacción dopa negativa en los pelos blancos. Además,
disminuye la expresión de los receptores de alfa-MSH en los melanocitos que
no responden al estímulo melanogénico de la melanotrofina (Westerhof y col.
1998). También se han sugerido cambios en la inervación o en el proceso de
estimulación de neuropéptidos (Lerner 1966).
Resumiendo, las alteraciones observadas en el proceso de pigmentación
folicular asociadas a la senectud son:
a) Disminución del número de melanocitos morfológica y funcionalmente
activos,
b) Disminución de la tranferencia de melanina a los queratinocitos,
46
c) Disminución de la migración de los melanocitos del segmento superior de la
vaina epitelial externa a la papila dérmica,
d) Acción de ciertos tipos de oxígeno que dañan el ADN del núcleo y las
mitocondrias que finalmente ocasionarán mutaciones en los melanocitos del
bulbo piloso,
e) Disfunción en la proliferación y diferenciación de los queratinocitos (Van
Neste y Tobin 2004).
Durante el proceso de envejecimiento el color del pelo define otras
características morfológicas pilosas. Así pues, el pelo blanco del vértex y de la
región occipital tiene un diámetro mayor que el pelo pigmentado en las mujeres
menopáusicas (67.68 versus 57.41 micrones, p=0.0001). Por otro lado, la
médula también se desarrolla mucho más en el pelo blanco que en el
pigmentado (23.91% versus 12.21, p= 0.0001). Además, esta diferencia
también es estadísticamente significativa entre el vértex y la región occipital. En
cuanto a la tasa de crecimiento, ésta es mayor en el pelo blanco que en el
pigmentado (0.38 versus 0.35 mm/día, p=0.0001). A su vez, la tasa de
crecimiento también varía de acuerdo a la pigmentación y localización. Así, el
pelo blanco crece más rápido en la región occipital que en el vértex (0.40
versus 0.37 mm/día), mientras que el pelo negro de la región occipital lo hace a
0.37 mm/día y el pelo negro del vértex crece 0.34 mm cada día. Estos
hallazgos han permitido concluir que los cambios morfológicos asociados a la
senectud sólo afectan al pelo pigmentado, desconociéndose hasta el momento
los mecanismos por los que el pelo blanco no se afecta (Van Neste, 2004)
47
[Link]. COMPOSICIÓN QUÍMICA
El pelo está consitutído principalmente por proteínas y éstas representan
aproximadamente un 65% de su peso. El resto corresponde a agua, pigmentos,
lípidos y oligoelementos (Camacho y col. 1997). La queratina, proteína formada
por polímeros de cadena larga de aminoácidos, es el componente principal del
pelo. Las queratinas duras, resistentes al agua y a otras enzimas proteolíticas,
predominan en el tallo piloso. La queratina del pelo es similar a la epidérmica,
es insoluble y está compuesta por 18 o más alfa-aminoproteínas (Camacho y
col. 1997) y contiene cerca de un 20% de cisteína, un aminoácido rico en
sulfuro. Por otro lado, los puentes disulfuro unen firmemente a las queratinas,
situación que contribuye a la mayor resistencia y dureza del pelo. Estos
puentes disulfuro son resistentes a los ácidos pero ceden a la acción de los
productos alcalinos.
La estructura proteica del pelo y el folículo es distinta. La corteza y la cutícula
son ricas en cistina, mientras que en la médula y la VRI predomina la citrulina
(Camacho y col. 1997). El estudio electroforético de la estructura protéica del
pelo presenta diferencias individuales que pueden ser útiles en la identificación
de sujetos (Lee y col. 1978).
El análisis elemental del cabello muestra carbono (49-50.5%), oxígeno (21-
26.6%), nitrógeno (14-16%), hidrógeno (6.4-6.5%), azufre (4-5%) y los
aminoácidos de las cadenas de polpéptidos de la queratina (Camacho y col.
1997). Actualmente se ha detectado también la taurina. En total, cerca de 20
aminocácidos conforman la estructura bioquímica del pelo. La Tabla 6 muestra
los aminoácidos que se hallan en el pelo:
48
En cuanto al contenido de agua es variable y en los primeros minutos de
contacto con aquélla el pelo puede aumentar su peso en un 12-18% gracias a
los grupos amino y guanidino de las queratinas. En cuanto al contenido lipídico,
predominan los ácidos grasos libres y las grasas neutras como ésteres,
glicerol, ceras, hidrocarbonos y alcoholes (Camacho y col. 1997). Finalmente,
entre los oligoelementos que se pueden hallar en el pelo se citan: As, Cd, Cu,
Hg, Pb, Zn, C, N, O, F, Y, Mo, Sn, I, Sr, Tl y Bi (Dawber RPR 1991).
49
Tabla 6. Aminoácidos del pelo (Tomado de Camacho y col. 1997).
Aminoácido Cantidad
Cistina/Cisteína 17.5
Serina 11.7
Ácido glutámico 11.1
Treonina 6.9
Glicina 6.5
Leucina 6.1
Valina 5.9
Arginina 5.6
Ácido aspártico 5.0
Alanina 4.8
Prolina 3.6
Isoleucina 2.7
Tirosina 1.9
Fenilalanina 1.4
Histidina 0.8
Metionina 0.5
50
[Link]. DENSIDAD PILOSA
Existen aproximadamente 5 millones de folículos pilosos en el cuerpo, de los
que 100 a 150 mil se hallan en el cuero cabelludo y el resto se distribuyen en
otras áreas corporales, excepto palmas y plantas. El número de folículos se
mantiene prácticamente constante hasta la cuarta década de la vida, cuando
empieza a disminuir (Ebling 1976, Uno 1986).
Existen varias técnicas para medir la densidad del pelo: recuento manual,
tricograma, tricograma por unidad de área, fototricograma, etc. Actualmente, se
prefiere el fototricograma pues es una técnica fiable y rápida. La densidad
pilosa promedio en el cuero cabelludo de un adulto sano es de 200-300 pelos
por cm2. La cifra puede variar según el color, edad, área anatómica,
enfermedades subyacentes, etc. La densidad pilosa es mayor en la región
parietal alta, coronilla, que en las zonas temporales o región occipital (250-400
vs 150 pelos/cm2). La densidad folicular es diferente a la densidad pilosa. La
densidad folicular se refiere al número de folículos pilosos por unidad de área.
La densidad folicular siempre es más alta que la densidad pilosa pues siempre
hay más folículos por unidad de área en cualquier momento que pelos por
unidad de área. La densidad folicular decrece con la edad: al nacer tenemos
aproximadamente 1135 folículos por cm2, al año de vida unos 795/cm2, en la
treintena unos 615/cm2 y en la tercera edad (70-80 años) llega a 435/cm2. La
densidad folicular también depende de otros factores. Así vemos que los
pelirrojos suelen tener unos 90.000 folículos en el cuero cabelludo; mientras
que los individuos de pelo negro poseen unos 108.000, y en los rubios o
morenos la cifra llega a 140.000. En el feto la superficie corporal total es
51
reducida y por lo tanto la densidad folicular es alta. Progresivamente, los
folículos se van separando entre sí al extenderse el tegumento. Después del
nacimiento no se forman nuevos folículos pilsos, en algunos individuos el
número puede disminuir debido a factores genéticos -alopecia androgenética-,
enfermedades y agentes externos (Barman y col. 1965, Courtois y col. 1995,
Rushton y col. 1993, Hayashi y col. 1991, Uno 1988, Pecoraro y col. 1971,
Saitoh y col. 1970, Giacometti 1975).
La Tabla 7 resume la densidad pilosa según el área anatómica (Richards y col.
1990).
Tabla 7. Densidad pilosa
Área anatómica Densidad (pelos/cm2)
Cuero cabelludo 350
Barba 500
Labio superior 500
Axila 65
Región inguinocrural 70
Piernas 60
[Link]. DUREZA
En el individuo sano, la fuerza de anclaje promedio del pelo anágeno y
telógeno del torax anterior es de 71 g y 70 g ± 16 g, respectivamente. No
52
obstante, la misma fuerza puede disminuir bajo circunstancias especiales,
como es el caso del síndrome del cabello en anágeno suelto, circunstancia en
la que la fuerza de anclaje es de aproximadamente 14 g (Chapman 1992).
2.2. ATRIQUIA GENERALIZADA (HAIRLESS GEN)
En 1998 el grupo de Angela Christiano identificó el gen que codifica la atriquia
generalizada en el ser humano (Ahmand y col. 1998).
En el ratón la atriquia generalizada se debe a una mutación espontánea del
gen que se halla en el cromosoma 14. Básicamente existen dos cepas de
ratones que presentan la mutación, el denominado ratón calvo - “hairless”- y el
“Rhino” (Ahmad y col. 1998, 1999a, Panteleyev y col. 2000).
Los ratones de la cepa “Rhino” nacen calvos y al cabo de algunos días aparece
una primera capa de pelo como en los individuos sanos; no obstante, en
aquellos nunca más vuelve aparecer pelo, observándose la involución
progresiva a irreversible de los folículos pilosos de todo el tegumento. El pelo
se pierde progresivamente hasta perderse totalmente, mientras que la piel va
adquiriendo pliegues y arrugas, de ahí la denominación de ratones
“rinocerontes” (“Rhino”, de “Rhinoceronts”). Por otro lado, el ratón calvo, o
“hairless”, también es calvo como el “Rhino” pero su piel no presenta arrugas ni
pliegues (Panteleyev y col. 1999, Ahmad y col. 1999a,b).
En el hombre, el gen responsable de la atriquia generalizada –una forma de
alopecia permanente- se halla en el cromosoma 8 (8p12). La enfermedad sigue
un patrón de herencia recesiva. Actualmente, se han identificado 6 familias y
unos 100 individuos afectos por la enfermedad en todo el mundo (Zlotogorski y
53
col. 1998, Ahmad y col. 1999b,c). El recién nacido nace con pelo que pierde
progresiva e irreversiblemente. Los estudios histopatológicos demuestran la
presencia de pocos folículos pilosos, algunos dilatados sin tallo piloso y otros
totalmente atróficos.
La identificación del gen de la atriquia generalizada –“hairless gen”- marca una
nueva era en el estudio de los mecanismos de desarrollo y crecimiento
folicular. Si bien su descubriemiento no ha tenido un impacto directo en el
tratamiento de las diferentes formas de alopecia, a partir de él se podrán
platear nuevos estudios útiles en la generación de más información sobre la
biología del pelo.
54
2.3. TRICOGRAMA
El tricograma es un método diagnóstico no invasivo, cuantitativo, útil en el
estudio del ciclo folicular y basado en el análisis del pelo obtenido mediante
pinzas o una tira de cera. Esta técnica permite verificar la proporción de pelo
anágeno y telógeno. Se debe retirar entre 30 y 50 pelos con una pinza o
portagujas debidamente protegido con un manguito de látex. Los pelos se
disponen en un mechón y se posiciona la pinza en la base del mismo. A
continuación se efectúa presión con ayuda de los dedos en la base del
mechón, mientras que con la otra mano se efectúa tracción con la pinza y de
un solo tirón se obtienen los pelos. Los pelos así obtenidos se ponen en un
portaobjetos con algunas gotas de suero fisiológico y se cubren con una
laminilla cubreobjetos. También se pueden fijar con resinas incoloras. A
continuación, se procede al examen bajo el microscopio de luz óptica.
El pelo anágeno se fractura en su porción media o en la parte superior del
bulbo piloso y presenta una zona más pálida entre el bulbo y el tallo, que se
aprecia de color muy oscuro. La VEE y la VEI están presentes y la raíz tiene
forma de escoba abierta.
El pelo catágeno se caracteriza por su aspecto en forma de bulbo, pudiendo
conservar partes de la VEE y VEI. Asimismo, mantiene la zona queratógena
más oscura.
El pelo telógeno pierde la zona queratógena oscura y las vainas epiteliales. Su
extremo distal con forma de porra puede estar recubierto por el saco conjuntivo
(Figura 12) (Braun-Falco y col. 2000, Sampaio y col. 2001).
55
A B C
Figura 12. Morfología del pelo en el tricograma.
En la morfología del pelo se distingue: a) Pelo en anágeno, b) pelo en catágeno y c) pelo en
telógeno (Tomado y modificado de Sampaio y col. 2001).
Deben apuntarse la proporción de anágeno, anágeno-distrófico y telógeno; así
como cualquiera otra alteración observada en el tallo piloso. Ocasionalmente,
en la valoración del tricograma pueden observarse raices distróficas, pelos
anágenos displásicos o pelos catágenos (Zaun y Ludwig 1976).
El tricograma normal del cuero cabelludo revela por lo menos 80% de pelo
anágeno, cerca de 20% de pelo telógeno y 0.5 a 1% de pelos distróficos
(Braun-Falco y col. 2000). No obstante, estos valores no han sido validados en
otras áreas anatómicas. Astore y col. han observado que en el pubis femenino
predominan los pelos en telógeno, sin registrar variaciones durante el
embarazo y el período postparto (Astore y col. 1979).
2.3.1. TRICOGRAMA POR UNIDAD DE ÁREA
Este método cuantitativo mínimamente invasivo es similar al anteriormente
descrito; no obstante, se basa en el estudio de un área circunscrita,
generalmente que puede ser mayor o igual a 1 cm2. En general, se emplea en
56
la cuantificación de la densidad y diámetro del pelo tanto oscuro como claro. Se
ha empleado básicamente en estudios de alopecia androgenética (Rushton y
col. 1989; Rushton y col. 1983).
La desventaja principal del tricograma convencional y del tricograma por unidad
de área es que ambos inducen un cambio en el ciclo de crecimiento folicular y
por ello no permiten efectuar un contaje repetido y fidedigno en una misma
zona de estudio (Olsen 2003).
2.3.2. FOTOTRICOGRAMA
Fue Saitoh quien en 1970 propuso por vez primera el fototricograma como
técnica de estudio del pelo (Saitoh y col. 1970). Posteriormente, la técnica ha
ido perfeccionándose (Bouhanna 1988, Van Nest 1993), pero correspondió a
Friedel y col. la estandarización del método. En su propuesta incluyeron un
marco rígido que mantenía la distancia fija entre la piel y el sistema de lentes
del sistema óptico empleado. Asimismo, el sistema incluía una ventana de
cristal con una rejilla milimétrica que permitía realizar mediciones y cálculos en
un área de piel de 0.5 cm2. Por otro lado, también proponían identificar el área
de estudio mediante un tatuaje –un punto- con rotulador de tinta oscura. Los
parámetros valorados incluían densidad pilosa, porcentaje de telógeno, tasa de
crecimiento, diámetro anágeno promedio y porcentaje de pelo fino con diámetro
inferior a 40 micras. Estos autores validaron distintas variables morfológicas del
pelo terminal del vértex de un hombre normal: densidad pilosa de 204 ±10
pelos por cm2, el porcentaje de telógeno de 17.8 ± 2.8, la tasa de crecimiento
de 0.35 ± 0.03 mm por día, el diámetro promedio de pelo en anágeno de 76 ± 5
micras y el porcentaje de vello –pelo fino- de 9.2 ± 1.8. (Friedel y col. 1989).
57
Por su parte, Rushton y col. han observado que el fototricograma es un método
preciso e equivalente al tricograma por unidad de área en cuanto a la
estimación de pelo terminal oscuro en individuos caucásicos. No obstante, el
método no ha sido validado para la medición del diámetro del pelo o el cálculo
de la densidad pilosa (Rushton y col. 1993).
El fototricograma ofrece más información que el tricograma. Inicialmente se
identifica y marca, generalmente con un tatuaje, el área a estudiar, se rasura el
pelo a una altura de 1 mm y se efectúa la primera fotografía que se emplea
para calcular el número total de pelos y densidad pilosa por unidad de área.
Esta foto inicial también sirve para establecer el diámetro del tallo piloso y
definir así lo que será un vello y un pelo terminal. A las 48-72 horas se tiñe el
área de estudio con un tinte orgánico que se retira a los diez minutos
aproximadamente. De esta manera todos los pelos, incluso los grises y blancos
serán visibles y capturados por la macrofotografía. Seguidamente se efectúa
una segunda fotografía que permite identificar los pelos en anágeno que son
los que han crecido en el período de 48-72 horas. A partir de las dos
macrofotografías se puede calcular el número total de pelo, la densidad por
unidad de área, la relación anágeno/telógeno y el diámetro piloso (Guarrera y
col. 1986, Van Neste y col. 1994).
Entre las ventajas de la técnica se citan las siguientes: no es un método
invasivo, no modifica el ciclo de crecimiento folicular y por tanto se pueden
repetir las mediciones de manera fiable en una misma área de estudio.
Además, la técnica permite incluir en el contaje total y en el cálculo de la
densidad pilosa aquellos pelos con falta de pigmento –grises e incluso los
blancos- teñidos con el tinte orgánico.
58
La principal desventaja del método es que el número total de pelo “visible”
puede variar considerablemente dependiendo del número de aumentos con
que se efectúe la macrofotografía. Así pues, el vello o el pelo más fino aún
puede hacerse “visible” si se emplea un alto poder de ampliación en la
macrofotografía. Por otro lado, el pelo sin pigmento se tiñe y se hace “visible”
en la fotografía, situación que podría comprometer resultados de ciertos
estudios. Finalmente, mediante esta técnica no se puede medir la tasa de
crecimiento del pelo pues el plano fotográfico no permite calcular
adecuadamente la longitud del pelo (Guarrera y col. 1986, Van Neste y col.
1994).
2.3.3. FOTOTRICOGRAMA CON CONTRASTE (CONTRAST ENHANCED
PHOTOTRICHOGRAM, CE-PTG)
Se trata de un método no invasivo basado en el fototricograma convencional,
anteriormente estudiado, y que se diferencia de éste en la aplicación de la lente
de la cámara fotográfica directamente sobre el área de estudio. La lente aplana
el pelo y permite calcular la longitud del pelo a partir del análisis de dos
fotografías tomadas en un lapso de 48 horas. Al igual que el fototricograma,
esta técnica también emplea un medio de contraste para mejorar la detección
de pelo fino o miniaturizado de hasta 8 micras de grosor en cualquiera de las
fases de crecimiento. Se considera la técnica de elección en el estudio del ciclo
de crecimiento folicular de la alopecia androgenética debido a la presencia de
folículos muy pequeños, pelo fino y despigmentado (Van Neste y col. 1992;
Van Neste y col. 2001).
59
2.3.4. FOTOTRICOGRAMA DIGITALIZADO
Más recientemente, Hoffman ha validado el fototricograma digitalizado para el
cálculo preciso de pelo oscuro y claro –gracias a la tinción exógena empleada
en éstos últimos- en cualquiera de sus tres fases. Este autor ha creado un
novedoso programa informático que combina la microscopía superficial y la
fotografía digital. El programa permite analizar las imágenes digitales de un
área pilosa previamente depilada y a partir de ellas calcular distintos
parámetros: densidad, diámetro, tasa de crecimiento y proporción de
anágeno/telógeno. Debe seleccionarse un área representativa de
aproximadamente 1 cm2 del área a estudiar y prepararse mediante depilación
con maquinilla. El paciente debe abstenerse de lavar el pelo durante 48-72
horas. Posteriormente, se procede a teñir el área rasurada y una vez eliminado
el tinte orgánico se fotografía con una cámara digital. El programa informático
analiza las imágenes y ofrece un informe de resultados con las variables ya
mencionadas (Hoffman 2002).
2.3.5. FOTOCONTAJE DIGITALIZADO
Se puede emplear cámaras reflex o digitales para capturar imágenes que
posteriormente son analizadas manualmente por un panel de observadores
independientes. Mediante esta técnica se puede calcular el número total de
pelo terminal y vello presente al inicio y final del estudio. Es una técnica sencilla
y de bajo coste que permite calcular la tasa de depilación y repoblación pilosa
de un área determinada (Dierikcx y col. 1998).
60
2.4. HIPERTRICOSIS E HIRSUTISMO
2.4.1. HIPERTRICOSIS
[Link]. DEFINICIÓN
Crecimiento del pelo corporal mayor de lo que se considera normal para el
grupo referente del individuo. Así pues, se trata del crecimiento anormal de
pelo en un área anatómica determinada que no corresponde al individuo según
su edad, sexo o grupo poblacional. El disturbio generalmente representa una
queja cosmética pero también puede constituir el signo clínico cutáneo de
varias enfermedades sistémicas (Wendelin y col. 2003).
[Link]. ETIOPATOGENIA
Básicamente existen dos mecanismos etiopatogénicos en la hipertricosis:
a) El paso de vello a pelo terminal: se observa el paso de vello a pelo
terminal en áreas anatómicas que habitualmente no tienen este tipo de
pelo debido al influjo androgénico (Stenn y col. 2001, Ebling 1987).
b) Cambios en el ciclo de crecimiento folicular: la prolongación de la fase
anágena debido a diversos estímulos como andrógenos, hormona del
crecimiento y hormonas tiroideas (Bertolino y col. 1993).
c) Aumento de la densidad folicular: debido a un disturbio congénito como
la hipertricosis nevoide (Cox y col. 1989; Jackson y col. 1975).
[Link]. CLASIFICACIÓN
La hipertricosis se clasifica en congénita y adquirida que, a su vez, se divide
en circunscrita y generalizada (Tablas 8a, 8b).
61
Tabla 8a. Hipertricosis congénita (Tomado y modificado de Wendelin y col.
2003).
Circunscrita Generalizada
Nevo nevocelular congénito Síndrome de Brachmann-de Lange
Nevo de Becker Exposición fetal a:
Hamartoma de músculo liso -Hidantoína
Hipertricosis nevoide -Alcohol
Neurofibroma subcutáneo Diabetes lipoatrófica:
Hipertricosis cubiti -Síndrome de Berardinelli-Seip
Hemihipertrofia -Síndrome de Donahue
Hairy pinnae Mucopolisacaridosis
Disrafismo medular -Síndrome de Hurler
Hipertricosis cervical anterior -Síndrome de Hunter
-Síndrome de Sanfilippo
Síndrome stiff-skin
Síndrome de Winchester
Profirias congénitas
-Porfiria eritropoyética congénita (Enf. de Günter )
-Protoporfiria eritropoyética
-Porfiria cutánea tarda
-Coproporfiria hereditaria
-Porfiria variegata
Síndrome de Rubinstein-Taybi
Síndrome de Schinzel-Giedion
Síndrome de Barber-Say
Síndrome de Coffin-Siris
Displasia Hemimaxillofacial
Disostosis Craneofacial
Hipomelanosis de Ito
Síndrome MELAS
62
Tabla 8b. Hipertricosis adquirida (Tomado y modificado de Wendelin y col.
2003).
Circunscrita Generalizada
Nevo de Becker Transtornos cerebrales:
Compuestos químicos: -Encefalitis viral
-Yodo -Traumatismo craneoencefálico en niños
-Psoralenos -Alteraciones transitorias de diencéfalo, pituitaria e hipotálamo
Férulas e inmovilizaciones ortopédicas Acrodinia
Fractura Infección
Fricción: Desnutrición
-Cargadores de sacos (estivadores) Dermatomiositis
-Liquen simple crónico Tiroideopatías
-Mordida repetida Síndrome de Lawrence-Seip
-Picadura de insectos Porfirias adquridas
-Eczema atópico Hipertricosis lanuginosa adquirida
Malformaciones venosas, trombosis Síndrome POEMS (Crow-Fukase)
Osteomielitis
Área de vacunación
Pinnae peludas
Hipertricosis singularis
Tricomegalia:
-HIV
-LES
-Latanoprost
Esclerodermia lineal
LES
HIV: human immunodeficiency virus, virus de la inmunodeficiencia humana adquirida.
LES: lupus eritematoso sistémico.
63
Además, deben considerarse los fármacos que ocasionan hipertricosis
(Tabla 9).
Tabla 9. Fármacos que causan hipertricosis (Tomado y modificado de
Wendelin y col. 2003).
9 Fenitoína 9 Ciclosporina
9 Acetazolamida 9 Psoralenos
9 Estreptomicina 9 Diazóxido
9 Latanoprost 9 Minoxidil
64
2.4.2. HIRSUTISMO
[Link]. DEFINICIÓN
Se define como un subtipo de hipertricosis causada por el crecimiento
desmesurado de pelo terminal en áreas sensibles al estímulo androgénico
(Bertolino y col. 1993). El término debe reservarse exclusivamente a mujeres y
niños que presentan hipertricosis que sigue el patrón de un hombre adulto
(Wendelin y col. 2003).
[Link]. ETIOPATOGENIA
La clasificación del hirsutismo propuesta por Camacho y col. facilita el estudio
de los factores etiopatogénicos de la enfermedad.
El hirsutismo se clasifica en:
a) Hipofisiario
b) Suprarrenal
c) Ovárico
d) Constitucional
- Familiar
- Exceso de eliminación de andrógenos ováricos
- Persistencia de la adrenarquia
- Síndrome SAHA por hiperprolactinemia
e) Hepático
f) Por hormonas ectópicas
g) Iatrogénico
h) Fallo de conversión periférica de andrógenos a estrógenos
65
Hirsutismo de origen hipofisiario. Se debe al aumento de ACTH que
ocasiona aumento de cortisol, prolactina y LH. El aumento de LH ocasiona un
aumento en la secreción de androstenediona y testosterona ováricos. Otras
causas son los adenomas de hipófisis, fármacos psicógenos, anticonceptivos
orales, tiroxina y la STH.
Hirsutismo de origen suprarrenal. Es debido al aumento de cortisol, así
como la hiperplasia suprarrenal congénita y adquirida que conllevan un
aumento de la DHEA, DHEA-S y disminución de la 21-hidroxilasa, 11-beta-
hidroxilasa y 3-beta-hidroxiesteroide deshidroginasa.
Hirsutismo de causa ovárica. Puede ser ocasionada por hipertecosis,
síndrome de Stein-Loventhal y tumores que aumentan la progesterona, la
androstenediona y la testosterona.
Hirsutismo constitucional. También llamado hirsutismo dermatológico,
idiopático o endógeno o periférico. Si se debe al aumento de andrógenos de
origen suprarrenal se denomina síndrome de persistencia de la adrenarquia,
característicamente en mujeres bajo estrés, delgadas, con seborrea, acné y
alopecia androgenética femenina o de patrón masculino, hirsutismo central y
menstruaciones muy espaciadas y de larga duración. Si los andrógenos
provienen de los ovarios se denomina síndrome por exceso de eliminación
de andrógenos ováricos, característico en mujeres jóvenes obesas con
seborrea, acné, hirsutismo central y alopecia androgenética femenina, con
menstruaciones de corta duración y ciclos menstruales pequeños. Si se
encuentra apenas un aumento de la prolactina, se denomina síndrome SAHA
por hiperprolactinemia. Si no se halla ninguna alteración hormonal, se debe
denominar hirsutismo familiar.
66
Hirsutismo de origen hepático. Es debido a enfermedad hepática que
determina una disminución de la SHBG que conlleva un aumento de
testosterona libre que es metabolizada a DHT.
Hirsutismo por hormonas ectópicas. Puede ser ocasionado por un tumor
carcinoide, coriocarcinoma o un carcinoma metastático de pulmón.
Hirsutismo iatrogénico. Ocasionado por tratamientos con minoxidil,
testosterona, danazol, ACTH, fenotiazinas, anabolizantes esteroideos,
ciclosporina o psoralenos.
Hirsutismo por fallo en la conversión periférica de andrógenos a
estrógenos: Debido al fallo de la conversión de androstenediona a estrógenos,
facilitando la conversión de testosterona libre en DHT (6).
2.4.3. HIPERANDROGENISMO Y PIEL
El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es la primera causa de
hiperandrogenismo con manisfestaciones cutáneas. El síndrome incluye
alteración del ciclo menstrual, signos de exceso de andrógenos y obesidad.
También se puede asociar a resistencia a la insulina, incremento de la LH,
acantosis nigricans, aumento del riesgo cardiovascular y de diabetes mellitus
tipo II. Se trata de un síndrome heterogéneo de etiología incierta que, según
algunos autores, debería denominarse hiperandrogenismo funcional ovárico.
Entre los factores de riesgo para sufrir el síndrome se citan: menarquia precoz,
antecedente familiar del síndrome, ancestros afroamericanos, caribeños o
hispánicos y obesidad (Heymann WR 2004).
67
En general, en caso de hiperandrogenismo se recomienda cuantificar la
testosterona total y la fracción libre, dehidroepiandrosterona fracción sulfatada
(DHEA-S), 17-hidroxiprogesterona y la proporción LH/FSH.
En el síndrome del ovario poliquístico se aprecia elevación de la fracción libre
de la testosterona e incremento del cociente LH/FSH (Heymann 2004).
Y deben excluirse, básicamente las siguientes situaciones:
a) Tumor virilizante. Se debe descartar arrenoblastoma en caso de signos
virilizantes de reciente instauración como hirsutismo y clitoromegalia. Se
puede apreciar incremento acentuado de la testoterona total (>200 ng/dl)
(Heymann 2004).
b) Hiperplasia suprarrenal congénita tardía (déficit de la 21-hidroxilasa
esteroide, no clásico). Se trata de un disturbio autonómico recesivo, más
frecuentemente observado en individuos con ancestros judíos,
hispánicos, italianos y yugoslavos (Speiser y col. 1985). Se observa
elevación de la DHEA-S y de la 17-hidroxiprogesterona (Driscoll 2003).
2.4.4. TRATAMIENTO DE LA HIPERTRICOSIS E HIRSUTISMO
Si la hipertricosis es secundaria y la causa subyacente puede corregirse, esta
medida será suficiente para eliminar el exceso de pelo (Wendelin y col. 2003).
En el caso del síndrome del ovario poliquístico se recomienda ejercicio
regular, alimentación regulada y reducción de peso como medidas primeras
para reducir los niveles de andrógenos, mejorar la sensibilidad a la insulina,
restablecer la ovulación y disminuir el riesgo cardiovascular y de diabetes
melitus tipo 2 (Heymann 2004). Asimismo, en el síndrome del ovario
poliquístico se recomienda el uso de drospirenona + etinilestradiol. La
68
drospirenona tiene un efecto progestágeno, antimineralocorticoide y
antiandrógeno (Jun y col. 1995). Por otro lado, la metformina reduce los niveles
de insulina en ayuno, la presión arterial y las lipoproteínas de baja densidad del
colesterol. Es útil en el tratamiento de los ciclos anovulatorios del síndrome del
ovario poliquístico. Entre sus efectos secundarios se citan nauseas, vómitos y
otras alteraciones gastrointestinales (Heymann 2004).
Si la hipertricosis es primaria o representa un problema estético, psicológico o
social se puede recurrir a los distintos métodos de tratamiento.
[Link]. MÉTODOS DEPILATORIOS Y EPILATORIOS
La literatura anglosajona distingue entre depilación y epilación. La depilación
consiste en la eliminación parcial del tallo piloso, es decir, éste se fractura en
algún punto sin conseguirse su extracción completa. En contraposición, la
epilación consiste en la eliminación de todo el tallo pelo (Spoor 1978). En
castellano se emplea indistintamente el término depilación que engloba ambas
técnicas.
Si el daño al folículo piloso es parcial, se producirá en enlentecimiento del
crecimiento del pelo, mientras que si el método utilizado consigue destruir las
células germinativas del promontorio y la VE, la eliminación del pelo será
permanente (Wendelin y col. 2003).
Así pues, y sólo con fines didácticos, podemos dividir los métodos en
depilatorios, aquéllos que eliminan parte del tallo piloso y epilatorios,
aquéllos que eliminan el tallo piloso en su totalidad.
69
[Link].1. MÉTODOS DEPILATORIOS
Los métodos depilatorios dan por resultado una depilación temporal. Algunos
métodos apenas garantizan una depilación de muy corta duración, horas o
días, como por ejemplo el rasurado con maquinilla manual o máquina eléctrica,
cortar con tijeras, las cremas depilatorias y la depilación mediante fricción con
una superficie áspera. Por otro lado, la decoloración del tallo piloso no es un
método depilatorio sino más bien una forma de camuflar o hacer menos
aparente el pelo oscuro propio del hirsutismo.
A) RASURADO
El rasurado constituye el método depilatorio más empleado. En el estudio
dirigido por Richards y Meharg se demostró que es el método depilatorio más
utilizado por mujeres con hirsutismo facial (Richards y col. 1990). El método se
basa en el uso de una o más cuchillas metálicas afiladas fijas dispuestas en un
mango –maquinilla manual- o bien en un dispositivo móvil mecanizado –
máquina eléctrica- que corta el pelo que sobresale de la superficie cutánea. Es
un método fácil de ejecutar, barato, rápido, indoloro y seguro. No obstante, el
resultado es de muy corta duración, apenas algunas horas o días. El rasurado
ocasiona la aparición de una punta roma aparentemente más gruesa que el
extremo distal ligeramente más cónico o fino del tallo piloso y por ello tal vez en
un principio se asumía que era causa de aumento del diámetro piloso. La
mayoría de las mujeres rechazan este método depilatorio para tratar áreas
pilosas de la cara pues lo asocian a un aumento del diámetro piloso y por
considerar la técnica como más apropiada al sexo masculino (Olsen 1999).
70
Entre sus efectos colaterales se citan la hiperpigmentación postinflamatoria,
pseudofoliculitis, dermatitis de contacto irritativa y alérgica, así como pequeñas
erosiones y/o excoriaciones.
En el modelo murino el rasurado induce el paso de la fase telógena asincrónica
a la fase anágena (Oh y col. 1996), situación que no es válida en humanos.
Estudios antiguos han demostrado la inocuidad de este método depilatorio con
relación al ciclo del pelo humano. Ya en 1928 Trotter demostró que el rasurado
no modificaba el diámetro del tallo piloso ni la tasa de crecimiento del pelo
terminal (Trotter 1928). Posteriormente, otros autores han confirmado los
resultados de Trotter (Lynfield y col. 1970).
B) CORTE
En este método se emplean tijeras para cortar el tallo piloso a nivel de la
superficie cutánea. Se trata de un método sencillo, barato y fácil de ejecutar,
No obstante, requiere de gran precisión para obtener un resultado adecuado.
Los efectos colaterales observados en el rasurado raramente se observan en
los pacientes que emplean este método depilatorio.
C) QUÍMICOS
Son compuestos que contienen mercaptanos, tioglicolatos en concentraciones
que van del 2 al 10% y NaOH o CaOH en concentraciones del 2 al 6%. Los
tioglicolatos rompen los puentes disulfuro, especialmente aquellos que
contienen cisteína. Además, el compuesto alcalino añadido aumenta el pH y la
eficacia de los tioglicolatos. EL producto depilatorio –crema, pasta o loción-
debe extenderse en el área deseada y dejarse actuar de 3 a 15 minutos,
71
tiempo suficiente para disolver el tallo piloso. Posteriormente debe retirarse el
producto y sus restos, debiéndose lavar la zona con agua y jabón. Las sales
cálcicas no deben superar el 4% pues a concentraciones más altas suele
ocasionar irritación local. En todo caso debe efectuarse un test en un área
reducida y si no hay reacciones adversas proceder a depilar el área deseada.
Entre los efectos no deseados relatados se citan la dermatitis de contacto
irritativa (1-5%) que puede disminuir si se disminuye la frecuencia de
aplicación, el pH del producto o si se aplica un emoliente de pH ácido o
hidrocortisona tópica inmediatamente después de eliminar el depilatorio.
También se han descrito casos de dermatis de contacto alérgica a las
fragancias o tioglicolatos, pero son poco frecuentes. Los productos que
contienen sulfuro de estronio, cálcico o bárico son más rápidos y eficaces pero
también irritan más que los tioglicolatos. Se ha comunicado intoxicación en
caso de ingesta de productos con sulfuros (Feldman 1990, Natow 1986).
D) FRICCIÓN
La depilación mediante fricción emplea una superficie áspera –piedra pómez o
papel de lija- que en contacto con la piel y con movimientos rotatorios ocasiona
la abrasión superficial de ésta y la ruptura de los tallos pilosos finos –vellos- en
la superficie cutánea. Es un método empleado especialmente en áreas con
vello –piernas. Puede ocasionar dermatitis irritativa (Grobb y col. 1987, Wagner
1990).
72
E) PASTA DE AZÚCAR
Se trata de un método antiguo en el que se aplica la pasta de azúcar sobre la
superficie cutánea y posteriormente se pone una tira de papel o tejido que se
presiona sobre la pasta. A continuación se retira rápidamente la tira de papel o
tejido que depilará los pelos (Tannir y col. 2001).
[Link].2. MÉTODOS EPILATORIOS
Como ya fue comentado anteriormente, los métodos epilatorios eliminan el tallo
piloso en su totalidad. Estos métodos consiguen una depilación más
prolongada de días o incluso semanas. Entre ellos podemos mencionar la
epilación mediante pinzas, cera, khite o fatlah y los rodillos depilatorios
giratorios.
A) CERA
Se emplean tiras de papel o tejido provistas de una película de cera fría o
caliente que se pone sobre el área a depilar y se retira en sentido contrario a la
dirección del pelo.
Recientemente se ha comunicado un incremento en la eficacia de la epilación a
láser cuando ésta es precedida por la depilación con cera, al menos 15 días
antes de la exposición al sistema de luz.
En un estudio comparativo conducido por Lehrer y col. se observó una
diferencia estadísticamente significativa en cuanto a densidad pilosa, diámetro
y longitud del tallo piloso entre las áreas previamente depiladas mediante cera
y expuestas 15 días más tarde a un único tratamiento con láser de pulso largo
73
de alejandrita y aquellas áreas rasuradas sometidas al mismo tratamiento
(p=0.0034). Por el contrario, no se observó diferencia estadísticamente
significativa entre las áreas depiladas mediante cera y las rasuradas que no se
sometieron a tratamiento láser (p= 1.0). El mejor resultado observado al mes
del tratamiento láser en las áreas previamente depiladas con cera se debe al
reclutamiento de folículos en anágeno y a la mayor sensibilidad de éstos a la
luz láser (Lehrer y col. 2003).
La depilación con cera puede ocasionar pseudofoliculitis y foliculitis infecciosa
(Pseudomona aeruginosa) (Mimouni y col. 1997, Moreno Amado y col. 1992,
Tomas y col. 1990), infección por micobacterias atípicas (Herrero y col. 1996),
dermatitis de contacto alérgica (de Argila y col. 1996).
B) PINZAS
Las pinzas metálicas se emplean para depilar los pelos desde su raíz, uno a
uno o en pequeños grupos. Es un método barato, rápido, fácil de ejecutar y
muy empleado en la depilación de las cejas y la cara.
La depilación mediante pinzas ocasiona un daño mecánico al folículo piloso
que desencadena el proceso de apoptosis que finalmente eliminará las células
dañadas e inducirá una fase anagénica sincronizada. Matsuo y col. han
demostrado que es posible inducir la fase anágena sincronizada en un modelo
murino (ratones hembras C57 BL/6). En condiciones normales los folículos
pilosos del dorso de estos ratones se encuentran predominantemente en fase
telogénica. La depilación del área causa el paso sincrónico de la mayoría de los
folículos telogénicos a su fase anagénica, denominándose a este evento fase
anagénica altamente sincronizada. Mediante técnicas de electroforesis de
74
ADN aislado y tinción TUNEL se demostró apoptosis entre las 0 y 72 horas
posteriores a la depilación. Por otro lado, se demostró proliferación celular
mediante la técnica de la incorporación de la bromodeoxiuridina (BrdU). Los
autores demostraron que la depilación mediante pinzas indujo apoptosis en las
células del folículo piloso. Asimismo, observaron que tras la depilación se
sucedía una fase proliferativa ocasionando el paso de los folículos pilosos en
telógeno a su fase anágena. En el período comprendido entre las 12 y 36
horas después de la depilación se observó una captación muy discreta de la
BrdU por parte de los núcleos de las células de la porción inferior del epitelio
folicular, alrededor de los agujeros ocasionados por la depilación. En el
período comprendido entre las 48 y 72 horas post-depilación se observaron
muchas células con núcleos BdrU+ en todo el folículo, pero principalmente en
el bulbo y en la epidermis. Estos hallazgos sugieren que la proliferación celular
y la apoptosis son eventos estructurantes simultáneos tras la depilación con
pinzas. Se desconoce el mecanismo responsable de la aparición de esta fase
anágena altamente sincronizada, que contrasta con la fase anágena
espontánea (Matsuo y col. 2003).
Por otro lado, Ito y col. han demostrado que la depilación mediante pinzas
induce la renovación de toda la región germinal folicular en el modelo murino.
El estudio histoquímico mostró presencia de la proteína S100A4 distribuida
específicamente en la capa externa de la VE del folículo piloso, región donde
se hallan las células pluripotenciales. A su vez, observaron células de división
lenta que retenían 5-bromo-2'-deoxiuridina la vaina epitelial y en el espigón
pilar. Asimismo, las técnicas de inmunohistoquímica y marcaje con fluoresceína
mostraron células de la vaina epitelial externa que expresaban bromo-2'-
75
deoxyuridina y S100A4 a las 4.5 horas de la depilación. En el espigón pilar no
se observó expresión de ninguno de los marcadores. Doce horas más tarde,
también se pudo demostrar expresión de los inmunomarcadores en las células
de la vaina epitelial que finalmente murieron sin producir cuerpos apoptóticos.
Por otro lado, también se observó que las células marcadas del espigón pilar
migraron a la parte superior para reepitelizar la porción dañada. Todos estos
hallazgos demuestran que las células germinativas de la vaina epitelial mueren
tras la depilación con pinzas y que espigón pilar se encarga de la
reconstrucción de la región germinativa del folículo piloso (Ito y col. 2002).
Moll ha observado que el pelo depilado mediante pinzas contiene células
epiteliales con vida media prolongada que se localizan en la parte central de la
vaina epitelial externa -cerca del promontorio- y que podrían constituir las
progenitoras de células pluripotenciales que más tarde pasarían al promontorio.
Asimismo, el autor observó que las células epiteliales de la porción inferior
central de la vaina radicular externa tenían una gran capacidad de formar
colonias. Estas últimas también son extraídas junto con el tallo piloso en el
momento de la depilación mediante pinzas y si bien no son células
pluripotenciales probablemente ejerzan un papel determinante en un solo ciclo
folicular (Moll 1995).
Bassukas y Hornstein han estudiado el efecto de la depilación mediante pinzas
en el folículo piloso del cuero cabelludo humano. Los autores observaron que el
folículo piloso se rompe siguiendo un patrón específico: a) ruptura cónica
alrededor de la papila dérmica, que es la forma más habitual, b) ruptura del
pelo alrededor del tercio superior de la papila, situación que resulta en el
llamado pelo anágeno displásico observado en el tricograma, c) ruptura del
76
pelo por encima de la papila dérmica, observándose pelos anágenos
fracturados y, finalmente, d) salida de todo el epitelio folicular proximal junto a
la papila dérmica, observándose los denominados pelos papila del tricograma.
Por otra parte, la depilación mediante pinzas ocasiona daño a las estructuras
mesenquimales, como por ejemplo, hemorragia y edema que llevan al aumento
de volumen de la papilla dérmica y del papilla cushion de Pinkus. Los diferentes
patrones de ruptura folicular se deben a una variación en la técnica depilatoria
o bien a la presencia de diferentes subfases en el período anágeno folicular
(Bassukas y col. 1989).
Durante la depilación los bulbos pilosos se desgarran siguiendo uno de los
patrones descritos por Bassukas y Hornstein:
a) Ruptura típica cónica alrededor de la papila dérmica,
b) Ruptura alrededor del tercio superior de la papila, son los llamado pelos
displásicos en anágeno,
c) Ruptura más arriba de la papila dérmica, son los llamados pelos
anágenos fracturados,
d) Desprendimiento del epitelio folicular proximal junto con la papila
dérmica, son los llamados pelos con forma de papila (“papilla hairs”).
Por otro lado, la depilación mediante pinzas también causa alteraciones de la
vaina mesenquimal del folículo piloso que ocasiona hemorragia y edema que
producen un aumento del volumen tanto de la papila dérmica como del "papilla
cushion" of Pinkus subyacente. Esta variabilidad en la morfología de las raices
pilosas se debe a la técnica depilatoria empleada y a las diferentes subfases de
la fase anágena del ciclo de cremiento folicular (Bassukas y col. 1989).
77
En cuanto al recrecimiento piloso tras la depilación con pinzas se han
efectuado simulaciones de Montecarlo que han mostrado que la depilación
mediante pinzas disminuye la actividad mitótica temporalmente pero reinicia la
fase telógena, dando así continuidad en el ciclo piloso (Roersma y col. 2001).
Ya en 1981 Inaba y col. habían observado que tras la depilación con pinzas de
pelos terminales de la axila la regeneración pilosa se hacía a partir de la
porción superior del istmo a partir de donde las células epiteliales migraban
hacia abajo para dar origen a la vaina epitelial interna. Los pelos nuevos se
forman en el centro de tales prolongaciones epiteliales. La porción inferior de
los folículos descienden mientras que los pelos nuevos crecen en el centro de
las prolongaciones epiteliales, observándose numerosas mitosis de células
germinativas. Después, las células epiteliales envuelven masas de células
mesenquimales y forman nuevos bulbos pilosos a partir de los cuales crecen
los tallos pilosos. Por último, las células de la matrix adquieren las
características melanocitarias que les son propias. (Inaba y col. 1981).
Entre los efectos secundarios asociados a éste método se citan: dolor,
pseudofoliculitis (Dulaimy 1976), cicatrices puntiformes deprimidas y alopecia
definitiva debido a la fibrosis folicular asociado a su uso crónico, especialmente
en las cejas. Por su parte, Thai y Sinclair han comunicado un caso de
tricotilomanía –equivalente a la depilación mediante pinzas- como factor
inductor de síndrome del pelo en anágeno suelto en una niña de 4 años (Thai y
col. 2002).
78
C) EPILADORES ROTATORIOS
Se trata de grupos de pinzas dispuestas en hileras que mediante un sistema
electrónico mecanizado permiten arrancar el pelo terminal desde su raíz. Estos
aparatos no deben emplearse en portadores de marcapasos y no se ha
demostrado que sean más eficaces que otros métodos convencionales (Willis
1979).
D) ELECTROLISIS Y TERMOLISIS
La electrólisis consiste en la destrucción de la papila dérmica del folículo piloso
mediante el uso de una corriente eléctrica directa que produce iones de
hidróxido. La termólisis, a su vez, emplea una corriente eléctrica alterna que
produce calor y es éste el qye finalmente destruirá el folículo piloso (Wendelein
y col. 2003). Además, se puede emplear una técnica que combinar la corriente
eléctrica y galvánica, con resultados supuestamente más eficaces que las
técnicas por separado (Richards y col. 1995). Para conseguir el objetivo,
destrucción del folículo piloso, se introduce una aguja muy fina que deja pasar
la corriente hasta la diana. Esta técnica depende del operador y de su
experiencia; además, requiere depilar el área al menos 5 días antes para
facilitar la identificación del pelo en anágeno.
En el estudio comparativo entre electrolisis y depilación mediante pinzas
conducido por Urushibata y Kase se observó la depilación progresiva con cada
sesión de electrolisis, hasta conseguir la depilación permanente de las axilas
de 14 mujeres después de un promedio de 9.9 sesiones de tratamiento,
realizadas a un intervalo de 3 semanas. Por el contrario, en las axilas depiladas
79
mediante pinzas sólo se observó una depilación temporal (Urishibata y col.
1996).
La técnica se asocia a dolor, cicatrices, hipo e hiperpigmentación, así como en
ocasiones a infección local (Wagner y col. 1985).
E) FATLAH (KHITE)
El khite –en árabe- o fatlah –como se conoce en Egipto- posiblemente
originada en Turquía es una técnica manual de depilación temporal de pelo
fino, ampliamente empleada en el Oriente Medio e India. El método emplea un
hilo de algodón que se sujeta entre la mano izquierda y los dientes, con los
dedos índice y medio de la mano derecha se hace una lazada que ata
firmemente un grupo de pelos, procediéndose de inmediato a su arrancamiento
mediante tracción. El efecto depilatorio suele durar entre 2 y 4 semanas. Entre
los efectos colaterales se citan dolor, prurito, eritema, foliculitis e
hiperpigmentación postinflamatoria (Abdel-Gawad y col. 1997, Scout y col.
1990).
[Link].3. DECOLORACIÓN
La decolarión del tallo piloso no es exactamente un método depilatorio, su
objetivo es disminuir el pigmento natural del pelo haciéndolo menos aparente.
Entre los agentes despigmentantes se emplean el peróxido de hidrógeno y
sulfatos que consiguen blanquear, suavizar y oxidar el pelo. El principal
inconveniente de este método es la aparición de dermatitis de contacto irritativa
o alérgica, recomendándose realizar un test en un área menor antes de
proceder a su aplicación en un área anatómica. Otros efectos secundarios que
80
se han comunicado incluyen asma, urticaria, síncope y choque circulatorio
debido al activador persulfato añadido para aumentar el efecto del peróxido de
hidrógeno (Natow 1986).
[Link]. DEPILACIÓN MEDIANTE SISTEMAS DE LUZ
[Link].1. RESEÑA HISTÓRICA
El término láser es un acrónimo de light amplification by the stimulated
emission of radiation o amplificación lumínica mediante emisión asistida de
radiación, concepto inicialmente propuesto por Albert Einstein (Einstein 1917).
No obstante, corresponde a Maimann la creación del primer láser (Maiman
1960), un sistema de rubí de 694 nm. Posteriomente, Goldman encontró las
primeras aplicaciones de la técnica en dermatología (Goldman y col. 1963a,
Goldman y col. 1963b, Goldman y col. 1968). En los primeros años la práctica
se limitó a la utilización de sistemas de argón y dióxido de carbono, pero es a
partir de 1980 con la investigación conducida por Anderson y Parrish que la
técnica encuentra sus grandes adelantos (Anderson y Parrish 1983).
Los primeros sistemas de láser emitían una onda contínua –láser de dióxido de
carbono- y no eran adecuados para depilar. Posteriormente, se fabricaron
sistemas más precisos, capaces de emitir altas dosis de energía en un lapso de
tiempo muy corto –sistemas en modo QS, también denominados “q-switched”-
que permitió el tratamiento de lesiones pigmentadas. Y fue precisamente
durante el tratamiento de un nevos congénito piloso que Goldberg observó la
depilación fortuita de la lesión al emplear un sistema de láser en modo QS
(Goldberg 1995). No obstante, ya otros autores habían señalado la utilidad del
81
láser de argón en la depilación de pestañas –triquiasis- o pelo en colgajos
dentro del canal uretral (Berry J 1979).
En 1995, la FDA (Food and Drug Administration, Estados Unidos) autorizó la
comercialización de un sistema de láser de Nd:YAG (SoftLight™ Nd:YAG,
ThermoLase) que empleaba una solución de carbono que se aplicaba en la
superficie cutánea después de eliminar el pelo mediante cera. Las partículas de
carbono actuarían como cromóforo exógeno al penetrar supuestamente en el
folículo piloso y posteriormente la energía láser eliminaría la nueva diana así
creada (Nanni y Alster 1997). No obstante, posteriormente el sistema fue
retirado del mercado por falta de eficacia.
En 1997 la FDA autorizó la venta de lámparas de destello y desde entonces
han surgido año tras año un sinnúmero de sistemas de láser y luz pulsada
intensa para depilar. No obstante, la polémica gira actualmente en torno a la
permanencia de los resultados, los parámetros idóneos de tratamiento según el
área anatómica y fototipo, uso de sistemas de refrigeración, efectos colaterales
asociados; así como el personal que debe aplicar el tratamiento.
[Link].2. PRINCIPIOS BÁSICOS
Repasaremos brevemente los términos más importantes en el estudio de la
fotodepilación (Rosenbach y Alster 1996).
La energía láser tiene las siguientes particularidades:
a) Coherencia,
b) Monocromaticidad,
c) Colimación y
82
d) Sintonización (tunability).
La coherencia se refiere a que las ondas lumínicas se emiten al unísono, es
decir, todas las ondas se hallan en una única fase tanto en espacio como en
tiempo. La monocromaticidad se refiere a la capacidad de la emisión láser de
emitir en una sola longitud de onda, determinada por el medio utilizado en la
producción del láser –sólido, gas o líquido-. La colimación se refiere a que las
ondas viajan en paralelo sin que ocurra divergencia a lo largo de su viaje. La
selectividad o sintonización –tunability en inglés- se refiere a la particularidad
de la emisión láser de poder seleccionar una única longitud de onda en la
emisión, característica que permite la absorción energética selectiva por parte
del cromóforo diana.
La irradiancia (IR) y la densidad de energía (DE) miden la absorción de
energía por el tejido. La irradiancia también se denomina densidad de
potencia y se mide en watios por centímetro cuadrado (W/cm2); se calcula
mediante la fórmula
IR= energía de salida del láser/πr2
donde r es el radio del rayo luminoso. De esta fórmula se deduce la irradiancia
aumenta al incrementar la energía de salida del sistema o disminuir el radio del
rayo. El término se reserva para los sistemas de láser en modo continuo como
el láser de dióxido de carbono o argón.
La densidad de energía (DE) mide la cantidad de energía entregada por
unidad de área y se expresa en julios por centímetro cuadrado (J/cm2). La
densidad de energía se calcula mediante la fórmula
DE = energía de salida del sistema (wattios) x tiempo de exposición (seg) / πr2
83
De la fórmula expuesta se deduce que la DE aumenta si se incrementa la
energía de salida del sistema, se disminuye el diámetro (radio) del rayo
luminoso o se prolonga el tiempo de exposición. Este término se reserva para
los sistemas de láser que emiten pulsos de corta duración y alta densidad
energética. Actualmete, todos los sistemas de fotodepilación emiten pulsos de
energía de alta densidad y duración variable en el rango de los milisegundos.
En cuanto al diámetro del haz, también denominado spot, es otra variable
importante en la transferencia de energía al tejido. Así pues, en general, se
acepta que a mayor diámetro mayor penetración lumínica.
Los cromóforos son moléculas o substancias químicas de la piel con
propiedades ópticas particulares que permiten eliminar la estructura que las
contiene sin dañar el medio circundante. Los cromóforos más importantes de la
piel son: a) el agua b) la melanina y c) oxihemoglobina. No obstante, se pueden
emplear pigmentos exógenos como tatuajes decorativos, las partículas de
carbón o la melanina de otra especie animal, utilizadas en la fotodepilación
(Nanni y Alster 1997). La melanina que se halla en el pelo puede ser
eumelanina que le da un color negro o marrón y la feomelanina que está
presente en el pelo rojo o rubio. La melanina es la diana que la mayoría de
sistemas de fotodepilación intenta alcanzar pues su curva de absorción es muy
amplia y permite emplear diversos sistemas de fotodepilación, tanto equipos de
láser como fuentes de luz pulsada intensa (LPI) (Figura 13).
84
1.5 MELANINA
Rubí Alex Diodo Nd:YAG
1.0
0.5
Luz pulsada
300 400 500 600 700 800 900 1000 1100 1200 nm
Figura 13. Espectro de absorción de la melanina y sistemas de fotodepilación
La teoría de la fototermolisis selectiva fue introducida por Anderson y Parrish
en 1983 (Anderson y Parrish 1983) para explicar cómo los cromóforos son
capaces de absorber selectivamente longitudes de onda específicas, causando
un daño térmico selectivo y confinado. Para que este daño térmico sea
localizado –sólo afecta a la diana- debe tenerse en cuenta además otras dos
variables, tiempo de relajación térmica (TRT) y la duración del pulso. El TRT se
define como el tiempo necesario para que una partícula disminuya la
temperatura alcanzada inmediatmente después del impacto del láser en un
50% (Anderson y Parrish 1983). Así pues, según la teoría expuesta por
Anderson y Parrish, el daño térmico es selectivo y confinado a la diana cuando
85
el tiempo de exposición térmica es menor que el TRT de la diana. No obstante,
las estructuras planas, esféricas y cilíndricas con pigmentación irregular
pueden tratarse con una duración de pulso muy superior al TRT sin que ocurra
daño térmico inespecífico en las estructuras adyacentes. En el caso del folículo
piloso, se puede emplear una duración de pulso de 30 a 400 ms sin observarse
daño térmico inespecífico en el tejido circundante. En este tipo de estructura
diana con pigmentación irregular, una parte de ella –la región más pigmentada-
absorbe selectivamente la energía lumínica y la transforma en calor,
disipándola a otras regiones menos pigmentadas de la diana. De esta manera
el daño térmico selectivo de la estructura diana ocurre por difusión de calor de
las regiones más pigmentadas, y por tanto con un coeficiente mayor de
absorción, a las regiones menos pigmentadas con escasa o ninguna absorción.
A esta nueva teoría se le conoce como teoría ampliada de la fototermolisis
selectiva (Altshuler y col. 2001). (Figura 14).
Fotón
Estructura no pigmentada no
absorbente
distancia
Estructura pigmentada con
buen coeficiente de absorción
Difusión de calor
Figura 14. Teoría ampliada de la fototermólisis selectiva (Tomado y modificado
de Altshuler y col. 2001).
86
Basados en estas observaciones, Rogachefsky y col. han definido el tiempo de
daño térmico del folículo piloso como el tiempo requerido para que ocurra la
difusión de la energía láser entregada por el sistema desde el pelo a las células
germinativas del folículo. El mismo varía entre 170 y 1000 ms. Vistos estos dos
conceptos, podemos decir que la fotodepilación se basa en la fototermolisis
selectiva y en el tiempo de relajación térmica, por un lado, y en el tiempo de
daño térmico de folículo piloso, por el otro (Rogachefsky y col. 2002).
La absorción de energía dependerá de las interacciones de aquélla con el
tejido. Cuando la energía lumínica incide la superficie cutánea pueden ocurrir
cuatro situaciones:
a) Absorción,
b) Reflexión,
c) Transmisión y
d) Dispersión.
La ley de Grotthus-Draper señala que el tejido debe absorber la energía
lumínica para obtener un efecto clínico. La cantidad de energía absorbida
depende del cromóforo y de su capacidad para absorber la longitud de onda
empleada. La energía lumínica absorbida en la piel puede producir los
siguientes efectos:
a) Fototérmico,
b) Fotoquímico y
c) Fotomecánico.
El efecto fototérmico se debe a la absorción selectiva de la longitud de onda
por el cromóforo y a su transformación en calor para finalmente destruir la
87
estructura diana. El efecto fotoquímico se debe a reacciones químicas
desencadenadas por la energía lumínica en agentes fotosensibilizantes
exógenos o presentes en la piel; este efecto sirve de base a la terapia
fotodinámica que estudiaremos más adelante. Finalmente, el efecto
fotomecánico se debe a un diferencial térmico desencadenado por el impacto
de la luz en el tejido. Este diferencial térmico ocasionará una onda acústica
capaz de fragmentar y destruir la estructura diana.
En cuanto a la fotodepilación la energía láser actúa mediante los tres
mecanismos ya descritos (Weir y Woo 1999). El calentamiento tisular conlleva
coagulación y vaporización de las proteínas en un proceso que sigue los
principios de la teoría de la fototermolisis selectiva. La energía emitida por el
sistema de luz es absorbida de manera preferente –valga decir selectivamente-
por el cromóforo del tejido diana, en este caso la melanina del sistema
pigmentario del folículo piloso. El espectro de absorción de la melanina es
amplio y va desde los ultravioletas hasta los infrarrojos, es decir, desde los 200
nm hasta los 1100 nm aproximadamente. Al limitar la duración del pulso se
puede localizar el daño térmico y limitar la transferencia energética al tejido
adyacente. No obstante, el problema en la fotodepilación estriba básicamente
en que el cromóforo diana, es decir la melanina, existe en la epidermis y en el
folículo piloso. Si la duración del pulso es superior al tiempo de relajación
térmica de la epidermis –calculado en 3 a 10 ms- pero inferior al del folículo
piloso –su tiempo de relajación térmica se estima en 40-100 ms- la luz
atraviesa la epidermis, sin lesionarla, para finalmente llegar al folículo piloso. A
esta duración de pulso crítica se le denomina selectividad termocinética.
Anteriormente, al revisar la teoría ampliada de la fototermolisis, estudiamos que
88
el folículo piloso es una estructura pigmentada con áreas de distintos
coeficientes de absorción lumínica. Las áreas más densamente pigmentadas
absorben ávidamente la luz y la transforman en calor que es difundido a las
áreas menos pigmentadas. Esta difusión de calor dentro de la estructura diana-
el folículo piloso- explica por que se pueden emplear duraciones de pulso
superiores al TRT sin causar daño térmico inespecífico. En algunos estudios
iniciales se empleó un cromóforo externo en suspensión –carbón en una
solución tópica- que al entrar en el folículo piloso servía como estructura diana
para optimizar el daño térmico de un sistema de Nd:YAG, proceso que
causaría la formación de cavidades o lagunas debido al impacto fotoacústico
(Nanni y Alster 1997). Si bien este efecto ha sido demostrado en el tratamiento
con sistemas de láser en modo QS –“Q-switched”- de lesiones pigmentadas –
tatuajes y nevos-, estudios posteriores no han sido conclusivos con respecto a
su participación en la depilación con sistemas de luz (Goldberg 2004).
La administración de un agente fotosensibilizante de uso tópico o sistémico,
generalmente una porfirina, que se activa con la aplicación posterior de una luz
ha sido de utilidad en el tratamiento de queratosis actínicas y algunas formas
de carcinoma basocelular. Entre los agentes fotodinámicos tópicos se pueden
emplear las porfirinas, cloritas, f-talocianinas, purpurinas, tinciones derivadas
de las fenotiazidas y el ácido aminolevulínico (ALA), quizás el agente más
utilizado hoy en día. El ALA es un precursor de la síntesis de porfirinas y
rápidamente se convierte en protoporfirina IX en las células epidérmicas,
incluídas aquéllas en los folículos pilosos. La protoporfirina absorbe ávidamente
los fotones emitidos por el sistema láser, situación que dará origen a una
especie de oxígeno denominado triplet. La colisión de estas partículas dará
89
origen a otro tipo de oxígeno, el singlet, que es un agente oxidante capaz de
dañar las proteínas y membranas celulares. Actualmente, no existe ningún
método de fotodepilación que emplee este proceso (Grossman y col. 1995).
Por otro lado, la capa córnea actúa como un espejo y puede reflejar la luz
emitida por el sistema. Asimismo, la transmisión de la luz ocurre gracias a los
fotones que logran penetrar y atravesar los tejidos; mientras que la dispersión
lumínica se debe a aquellos fotones que chocan con estructuras diversas de la
propia piel, pero principalmente con el colágeno, y se dirigen a áreas distintas
del cromóforo diana (Anderson 1995). En general, se acepta que la dispersión
de la energía láser es inversamente proporcional a la longitud de onda que
incide en la piel. La mayor dispersión lumínica ocurre en áreas ricas en
colágeno, cuando se emplean diámetros de haz muy pequeños y longitudes de
onda cortas. En contraposición, las longitudes de onda más largas penetran
más pues la dispersión que ofrece el colágeno dérmico es menor (Fisher 1987).
La penetración de longitudes de onda de 300 a 400 nm está limitada por el alto
grado de dispersión lumínica, mientras que la penetración es máxima para las
longitudes de onda entre 1000 y 1200 nm. No obstante, las longitudes de onda
en el rango de los infrarrojos del espectro electromagnético penetran
superficialmente pues su absorción es máxima por el cromóforo más
abundante en la piel, el agua. La vaporización selectiva de tejidos con alto
contenido de agua es la base de la ablación cutánea asistida por láser.
90
[Link].3. SISTEMAS DE FOTODEPILACIÓN
Los sistemas de láser y fuentes de luz pulsada intensa empleados en la
fotodepilaicón emiten una longitud de onda en el rango de los 600 a 1200 nm
que corresponde a la franja del rojo o casi infrarrojo del espectro
electromagnético. La melanina presente en el tallo piloso, epiltelio folicular y la
matriz absorbe eficazmente la energía láser de tales longitudes de onda (Lask
y col. 1997; Nanni y Alster 1998, Ross y col. 1999, Dierickx 2002). Esta
“ventana óptica” (600-1200 nm) (Anderson y Parrish 1982) garantiza la
profundidad adecuada de penetración, así como la absorción selectiva de la
energía láser en el folículo piloso. Por otro lado, la melanina presente en la
epidermis compite por la energía lumínica a su paso por esta estructura en su
camino al folículo piloso. La utilización de sistemas de enfriamiento –hielo, gel,
criógeno, zafiro o metales- limitan el daño térmico epidérmico causado por la
absorción competitiva de la melanina epidérmica y permiten entregar
densidades de energía más altas y eficaces (Altshuler y col. 1999, Goldberg
2001).
Otro factor que debe considerarse es la duración de pulso. Ya hemos dicho
antes que la duración de pulso debe ser menor o igual al TRT del folículo
piloso, estimado en 10 a 100 ms, según su diámetro (Anderson y Parrish 1983,
Ross y col. 1999; Van Gemert y Welch 1989). No obstante, la estructura diana
–el folículo piloso- es una estructura cuya pigmentación es irregular. Algunas
regiones, como las células madre no contienen suficiente melanina y además
se hallan distantes de las estrcturas pigmentadas. Altshuler y col. han sugerido
la necesidad de emplear pulsos más largos que el TRT del tallo piloso para
garantizar la depilación permanente. Según estos autores, una duración de
91
pulso superior al TRT permitiría la conducción de la energía lumínica de las
estructuras pigmentadas a las no pigmentadas, o menos pigmentadas,
garantizándose así el daño térmico de toda la unidad folicular (Altshuler y col.
2001). Otros autores han confirmado las observaciones de Altshuler y col.
(Battle y col. 2000; Rogachefsky y col. 2002).
En definitiva, son numerosas las variables que afectan al resultado final de la
depilación mediante luz. Por un lado, las variables inherentes al individuo:
diámetro y profundidad folicular, color y fase de crecimiento del pelo (Ross y
col. 1999; van Gemert y col. 1989, Van Gemert y col. 1996) y fototipo. Por otro
lado, los parámetros del sistema de fotodepilación empleado: longitud de onda,
diámetro de haz, densidad de energía, duración de pulso, sistema de
refrigeración y superposición de pulsos. Finalmente, han de valorarse también
el intervalo del tratamiento y el número de sesiones administradas.
Estudiaremos cada uno de estos aspectos en la revisión de los distintos
sistemas de fotodepilación.
Actualmente, existen varios sistemas de láser y fuentes de luz pulsada intensa
que emiten energía cuya longitud de onda está comprendida en el rango
definido como “ventana óptica de fotodepilación” (600-1200 nm) y una duración
de pulso adecuada que garantizan la absorción lumínica selectiva por parte de
la unidad folicular. Así pues, los sistemas actualmente disponibles en el
mercado, homologados por las autoridades competentes en la materia (FDA en
los Estados Unidos y comisiones del Ministerio de Sanidad/Salud en la
Comunidad Europea) son:
a) Sistemas de láser,
92
b) Fuentes de luz pulsada Intensa y
c) Sistemas mixtos: combinan la luz pulsada intensa y radiofrecuencia.
Actualmente no ha sido autorizado ningún sistema de fotodepilación basado en
la terapia fotodinámica.
[Link].3.1. SISTEMAS DE LÁSER
Entre los sistemas de láser empleados actualmente para fotodepilar tenemos
(Tabla 10):
a) Alejandrita,
b) Diodo,
c) Neodimio:YAG y
d) Rubí
A) LÁSER DE ALEJANDRITA
El crisoberil, más conocido como alejandrita, es una piedra preciosa
descubierta en 1830 en Rusia. Se bautizó como tal en honor a Alejandro II, Zar
de Rusia. Se ha empleado en la construcción de sistemas de láser capaces de
eliminar pigmento y más recientemente en aquellos empleados para depilar.
El sistema de alejandrita emite una longitud de onda de 755 nm cuyo alcance
es más profundo si se compara con el poder de penetración del sistema de rubí
(694 nm). Esta característica permite tratar fototipos más oscuros con un riesgo
mínimo de daño térmico epidérmico.
La primera comunicación sobre resultados clínicos se remonta a 1997 cuando
Fuchs publicó su estudio con el sistema de alejandrita (Fuchs 1997). Connolly y
93
Paolini comunicaron en 1997 una tasa depilatoria del 86% tres meses después
de una única sesión de tratamiento en 20 individuos (Connolly y Paolini 1997).
Posteriormente, Finkel y col. observaron que la tasa depilatoria se situaba entre
el 81 y 95% tres meses después de múltiples sesiones de tratamiento (3 a 5)
en un estudio llevado a cabo en 126 individuos y que incluyó diferentes áreas
anatómicas y pelo claro a oscuro. El recuento piloso se efectuó manualmente
antes de cada sesión de tratamiento.
Tabla 10. Sistemas láser empleados en la fotodepilación
ALEJANDRITA DIODO ND:YAG RUBÍ
Apogee 5500, 6200, 9300 LightSheer (Lumenis, GentleYag (Candela Corp, Estados Chromos 694 (SLS Biophile,
Charm Estados Unidos) Unidos) Ltd, antes Mehl/Biophile,
PhotoGenica LPIR (Cyanosure Carmarthenshire, Reino
Inc, Chelsmford, MA, E.U.) Dornier (Alemania) Smartpile II Acclaim 7000 (Cynosure Unido)
Apex 800 (Iridex Co, Inc. Estados Unidos) E2000 y EpiLaser (Palomar
EpiTouch Alex (ESC, Israel) Mountain View, CA, Medical Technologies,
EU) Athos (Cosmos Medical, Temecula, Burlington, MA, EU)
GentleLASE LE, GentleLASE Plus CA, Estados Unidos)
(Candela Corp, Wayland, Ma, E.U.) Depilase (Depilase EpiPulse (Lumenis, EU, antes
Group Ltd, Londres, CoolGlide, Vantage (Altus Medical, ESC; Israel)
LaseAway (Silver Creek Surgical, Reino Unido) Burginlame, Ca, Estados Unidos)
Stone Mountain, GA, E. U.) Depilase (Depilase Group Ltd, Londres, EpiTouch Ruby (Lumenis, EU,
EpiStar (Nidek Co Ltd, Reino Unido) antes ESC, Israel)
SmoothLASE (Leisegang/NetOptix, Aichi, Japón)
Boca Raton, FL, E.U.) Lyra (Laserscope, San Jose, Ca, LaseAway ( Polytec
LightSheer [SC, EC, Estados Unidos) PI/Lambda, Auburn, MA, EU)
XC, SP & EP] y
MLT R694 (Medical Laser
StarLight (Coherent Lorad (Focus Medical LLC, Bethel, Ct,
Technologies Ltd,
Inc, Santa Clara, CA, Estados Unidos)
Inverkeithing, Reino Unido)
EU)
RubyStar (Asclepion-Meditec,
MedLite (Continuum Biomedical, Santa
Jena, Alemania)
MeDioStar (Asclepion- Clara, Ca, Estados Unidos)
Meditec, Jena,
Alemania) SoftLight (ThermoLase, Carerolton, Tx,
Estados Unidos)
SLP 1000 (Palomar
Medical Technologies,
Burlington, MA, EU)
94
El protocolo de tratamiento incluyó un sistema de 2 ms y un rango de energía
que fluctuó entre 20 y 40 J/cm2 (Finkel y col. 1997). Más adelante, Boss y col.
demostraron que la tasa depilatoria era del 60 al 80% al sexto mes
postratamiento tras depilar en tres sesiones diversas áreas anatómicas de 18
individuos, 10 mujeres y 8 hombres, de fototipos I al VI en la escala de
Fitzpatrick. El estudio comparó sistemas de distinta duración de pulso, 2 ms y
20 ms, sin observarse diferencias en cuanto a la tasa depilatoria o efectos
secundarios. De acuerdo a los autores, el sistema de pulso más corto (2 ms)
permitió efectuar el tratamiento más rapidamente que el sistema de pulso más
largo (20 ms) (Boss y col. 1999). Por su parte, McDaniel y col. observaron una
tasa depilatoria del 40%, 56%, 50% y 15% en los labios, piernas, espalda y
región inguinocrural, respectivamente, en 22 individuos de piel clara -fototipos I
a III- y pelo negro, después de una sesión de tratamiento con un sistema de
alejandrita de 10 ms, diámetro de 10 mm y energía de 20 J/cm2. Asimismo, se
observó que la tasa depilatoria en el labio aumentó al 56% al administrar una
segunda sesión de tratamiento 8 semanas después de la primera. La
valoración clínica fue llevada a cabo por observadores independientes seis
meses después del tratamiento (McDaniel y col. 1999). En el estudio conducido
por Nanni y Alster se incluyeron 36 individuos que recibieron una sesión de
depilación con un sistema de alejandrrita de 10 mm de diámetro, 18 J/cm2 y
tres pulsos distintos, es decir, 5, 10 y 20 ms. Los autores observaron que la
tasa depilatoria tras una única sesión de tratamiento era distinta según el
momento de su valoración; así la tasa depilatoria fue del 66%, 27% y 4% tras
uno, tres y seis meses postratamiento, respectivamente. No se observaron
diferencias significativas en los resultados según la duración del pulso, excepto
95
que aquellas áreas tratadas con el pulso más largo presentaron menos eritema
e hiperpigmentación postinflamatoria (Nanni y Alster 1999). Posteriormente,
Goldberg y Ahkami han observado que la tasa depilatoria promedio tras tres
sesiones de tratamiento y seis meses después de la última sesión de
depilación fue de 33.1% en las áreas anatómicas tratadas con un sistema de 2
ms. La tasa depilatoria promedio fue 33.9% en las áreas anatómicas
contralaterales tratadas con el mismo protocolo pero con un sistema de 10 ms.
El estudio incluyó un total de 14 individuos y no se observaron cicatrices ni
alteraciones de la pigmentación (Goldberg y Ahkami 1999). En otro estudio
comparativo entre el sistema alejandrita y el Nd:YAG que incluyó 15 sujetos, se
observó que la tasa depilatoria en la axila fue del 54% a los dos meses de la
única sesión de depilación con el primer sistema; mientras que la misma fue de
74% con el Nd:YAG. No obstante, los autores observaron repoblación pilosa en
ambas áreas de estudio. Así pues, la tasa depilatoria final al tercer mes
postratamiento fue 19% en las áreas depiladas con alejandrita y del 27% en las
tratadas con Nd:YAG. Éstas últimas recibieron dos sesiones de tratamiento y
para ello se empleó una suspensión de carbón como cromóforo exógeno
(Rogers y col. 1999). En el estudio comparativo conducido por Gorgu y col. se
observó una tasa depilatoria del 74% en la axila depilada con un sistema de
alejandrita, mientras que en la axila contralateral depilada con electrolisis la
tasa depilatoria fue del 35%. El sistema alejandrita de pulso largo empleó dosis
de energía en un rango de 30 a 50 J/cm2 y se administraron un total de tres
sesiones a un intervalo de 4 semanas. Las áreas tratadas con electrolisis se
llevaron a cabo en 4 sesiones a un intervalo de 3 semanas entre ellas (Gorgu y
col. 2000). En cuanto a la cara se refiere, Raulin y Greve condujeron un estudio
96
en 30 mujeres con hipertricosis facial que recibieron un promedio de 8 sesiones
de tratamiento en un período de 18 meses, observándose una tasa depilatoria
promedio de 75% en el caso de pelo negro y 10% en las áreas con pelo claro.
El protocolo de tratamiento del estudio incluyó un sistema de 20 ms con un
diámetro de haz de 10 o 12 mm y una densidad de energía inferior a 30 J/cm2
(Raulin y Greve 2000). Estudios más recientes con un período de observación
más prolongado, de un año, han confirmado un 78% de depilación de pelo
oscuro en el área inguinocrural tras múltiples sesiones de tratamiento (n=5) con
un sistema de alejandrita de 20 ms, 10 mm de diámetro y a una densidad de
energía de 20 J/cm2 (Lloyd y Mirkov 2000). Laughin y col. han comunicado
una tasa depilatoria promedio del 43% en pelo terminal después de un ciclo de
crecimiento, observándose estabilidad en este resultado en los primeros seis
meses del ciclo de crecimiento piloso (Laughlin y Dudley 2000). Eremia y col.
han observado tasas depilatorias equivalentes (85% vs 84%) en grupos de
individuos tratados con sistemas de alejandrita de pulso largo (3 ms) y diodo de
pulso largo (pulso variable) después de un año y 4 sesiones de tratamiento
(Eremia y col. 2001). Handrick y Alster han observado tasas depilatorias y de
repoblación pilosa semejantes en grupos de pacientes tratados con sistemas
de alejandrita y diodo, respectivamente (Handrick y Alster 2001). En lo
concerniente a la tasa depilatoria según fototipo, el estudio de Lu y col. en
pacientes orientales, fototipos IV y V, con pelo negro grueso, concluyó que la
misma, después de dos sesiones de tratamiento, es de 61% en las axilas y
62% en las piernas cuando se emplea una densidad de energía de 15-20
J/cm2. La tasa depilatoria aumenta discretamente a 66 y 67% respectivamente
cuando se incrementa la energía (21-25 J/cm2). Asimismo, los mismos autores
97
han señalado que la tasa depilatoria aumenta considerablemente en función
del número de sesiones de tratamiento. Después de cinco sesiones de
depilación, los investigadores observaron tasas depilatorias de 91 y 86% en las
axilas y piernas, respectivamente. La tasa depilatoria promedio fue estimada en
torno al 90% a los 17 meses de observación (Lu y col. 2001). Por otro lado,
Eremia y col. demostraron en otro estudio que incluyó 89 pacientes con fototipo
I al V y 492 sesiones de tratamiento (promedio de 5,6 sesiones por paciente)
que la tasa depilatoria promedio fue del 74%. Al discriminar los resultados
según fototipo, diámetro de haz y nivel energético los autores observaron que
los individuos de fototipo I presentaron una tasa depilatoria promedio del 78.5%
cuando se empleó un diámetro de haz de 10-12 mm y una densidad de energía
entre 35 y 50 J/cm2 (promedio: 40 J/cm2). En los sujetos de fototipo II, la tasa
depilatoria promedio fue del 74.3% con el diámetro de 12-15 mm y una
densidad de energía promedio de 38 J/cm2 (rango: 30-40 J/cm2). En el grupo
de individuos con fototipo III se observó una tasa depilatoria del 73.4% cuando
se empleó el diámetro de haz de 12-15 mm y una densidad de energía
promedio de 37 J/cm2 (rango: 25-40 J/cm2). En los individuos de fototipo IV la
tasa depilatoria promedio fue del 71% cuando se empleó el mismo diámetro de
haz y una energía promedio de 31 J/cm2 (rango: 25-35 J/cm2). Finalmente, el
único paciente de fototipo V depilado con un diámetro de haz de 12-15 mm y
una densidad de energía promedio de 23 J/cm2 (rango 20- 25 J/cm2) tuvo una
tasa depilatoria de 60% (Eremia y col. 2001).
Desde el punto de vista histopatológico Ono y Tateshita evidenciaron edema de
la papila dérmica; así como destrucción de las estructuras pigmentadas como
la vaina epitelial externa y el tallo piloso después de la irradiación con un
98
sistema de alejandrita de pulso largo, 18 o 20 mm de diámetro y densidad de
energía de 20 0 25 J/cm2 (Ono y Tateshita 2000).
En cuanto a los resultados según el profesional a cargo de administrar el
tratamiento, Freedman y Early no han encontrado diferencias estadísticamente
significativas entre médicos y enfermeras. La tasa depilatoria promedio fue de
74 ± 8% en el grupo tratado por un médico; mientras que en el grupo tratado
por enfermeras la misma fue de 70 ± 6%. Los efectos colaterales y el grado de
satisfacción de los pacientes fueron semejantes en ambos grupos (Freedman y
Early 2000).
En el ensayo clínico aleatorizado conducido por Hussain y col. (2003) se
incluyeron 144 pacientes asiáticos (fototipos III a V) que se trataron con un
sistema de alejandrita de 40 ms, energía de 16-24 J/cm2 y sistema de
refrigeración. Se practicaron tres sesiones de tratamiento. Se subidividieron los
individuos en tres grupos que recibieron una, dos o tres sesiones de
tratamiento, respectivamente. El período de seguimiento fue de 9 meses
después de la última sesión de tratamiento. La tasa depilatoria valorada a los 9
meses después de la última sesión de tratamiento fue del 55% en los
individuos que recibieron tres sesiones de tratamiento, del 44% en el grupo
tratado en dos oportunidades y del 32% en aquéllos que recibieron apenas una
sesión de tratamiento (Hussain y col. 2003).
Finalmente, en cuanto a efectos secundarios, se han observado vesículas,
hipopigmentación e hiperpigmentación transitorias; así como la aparición de pili
bigemini al emplear dosis bajas de energía (Ye y col. 1999). La tasa de efectos
colaterales con este sistema se estima en un 2% (García y col. 2000).
99
B) LÁSER DE DIODO
Los sistemas de diodo emiten una longitud de onda de 800 a 810 nm que es
absorbida por la melanina pero menos ávidamente que los sistemas de rubí o
alejandrita, cuyas longitudes de onda son más cortas, 694 y 755 nm,
respectivamente. La longitud de onda más larga penetra más profundamente y
a su vez es menos absorbida por la melanina de la epidermis, empleándose
este sistema en el tratamiento de fototipos oscuros con un riesgo mínimo de
daño epidérmico (Campos y col. 2001).
La pieza de mano aloja los rayos de diodo que generan la luz. La emisión láser
se origina en la misma pieza de mano y por ello el sistema no precisa de una
cónsola o brazo articulado como otros sistemas de láser. La pieza de mano
posee un condensador que mezcla la luz para producir un haz homogéno de
9x9 mm. La pieza de mano se comunica mediante un cable a una consola
donde se ubican los controles de electricidad, sistema de refrigeración y
parámetros de tratamiento. La duración de pulso está automáticamente
asociada a la densidad de energía, así la duración del pulso (milisegundos)
siempre es la mitad de la densidad de energía seleccionda (J/cm2). El sistema
de refrigeración consiste en un cristal de zafiro dispuesto en la punta de la
pieza de mano. Este cristal se mantiene siempre a una temperatura constante
de 4ºC y al estar en contacto con la superficie cutánea conduce calor de la
epidermis antes, durante y después de cada pulso. La pieza de mano se pone
sobre la superficie cutánea al menos durante 0.5 segundos, tiempo que
garantiza la refrigeración adecuada de la misma que se alcanza a los 0.2 seg.
Posterioremte se ejerce presión sobre la piel, comprimiéndola, maniobra que
100
disminuye la profundidad de los folículos pilosos y optimiza el funcionamiento
del sistema de refrigeración. Por otro lado, la presión comprime los vasos
sanguíneos, disminuyéndose así la oxihemoglobina disponible y por tanto su
competencia por la energía láser (Campos y col. 2000). En general la tolerancia
al tratamiento es buena y la mayoría acepta el procedimiento sin anestesia; no
obstante, se puede emplear un anestésico tópico en pacientes más sensibles
(Kopera 2003; Eremia y Newman 2000).
En el primer estudio publicado, William y col. observaron que la tasa depilatoria
varió entre un 5% y 13%, después de la segunda o tercerca sesión de
tratamiento (William y col. 1999). Posteriormente, en el único estudio
aleatorizado y controlado, conducido por Baugh y col. los autores observaron
que la tasa depilatoria dependía básicamente de la densidad de energía
empleada y del color de pelo. Así pues, los autores observaron una tasa
depilatoria de 43% a los 30 días y 34% a los 90 días postratamiento en
individuos con pelo negro (Baugh y col. 2001). En otro estudio prospectivo,
conducido por Lou y col. se observó que la tasa de repoblación pilosa se
situaba en 22-31% treinta días después de una sesión de tratamiento. No
obstante, después la repoblación pilosa se estabilizó en 65-75% entre el tercer
y vigésimo mes de observación. En el mismo estudio, se observó que la tasa
de repoblación pilosa varió entre 44 y 66% de los 6 a los 20 meses de
observación en el grupo que recibió dos sesiones de tratamiento (Lou y col.
2000.). Por su parte, Campos y col. estudiaron el efecto de la densidad de
energía y número de sesiones de tratamientos en distintas áreas corporales en
un grupo de 38 individuos de fototipos I a VI. En el 59% de los sujetos se
observó una escasa repoblación pilosa 8.5 meses después de la última sesión
101
de tratamiento. En cuanto a la densidad de energía empleada se refiere, el
71% de los pacientes tratados con una densidad de energía de 40 J/cm2
presentaron repoblación pilosa escasa al final del estudio; mientras que cerca
del 60% de los individuos tratados con una densidad inferior a 30 J/cm2 la
repoblación pilosa fue moderada al final del estudio. Los autores también
observaron que el número de sesiones de tratamiento tiene un efecto añadido
en el resultado final del tratamiento. Así pues, el 31% de los individuos que
recibieron 1 o 2 sesiones de tratamiento tuvieron una repoblación pilosa escasa
al final del estudio; mientras que la misma observación fue hecha en el 68% de
los sujetos que recibieron 3 o 4 sesiones de tratamiento (p= 0.015). La máxima
tasa depilatoria fue observada en los sujetos que recibieron 3-4 sesiones de
tratamiento con la máxima densidad de energía empleada (40 J/cm2). Es decir,
que el 91% de estos individuos tuvieron repoblación pilosa escasa al final del
período de observación que fue de 8.7 meses en promedio. Finalmente, en
cuanto al área anatómica, la cara tuvo una mejor respuesta que la espalda, no
obstante los resultados no fueron estadísticamente significativos (Campos y
col. 2000). Otros autores han estudiado el efecto de este sistema de depilación
en fototipos más oscuros. Yamauchi y col. han utilizado el sistema de diodo en
el tratamiento de la pseudofoliculitis de la barba en pacientes de piel negra
(fototipo VI de Fitzpatrick). El tratamiento con dosis bajas de energía, del orden
de los 10 J/cm2, redujo el tamaño y número de pápulas foliculares
inflamatorias. Además, se observó enlentecimiento del crecimiento folicular,
situación que determinó una disminución en la frecuencia del rasurado,
limitándose así el traumatismo repetitivo causante de la afección. También se
observó una mejoría en la hiperpigmentación postinflamatoria asociada
102
(Yamauchi y col. 1999). Otros autores han confirmado las observaciones de
Yamauchi (Kauvar 2000, Greppi 2001). Finalmente, también se ha empleado el
diodo para eliminar pestañas en casos de triquiasis asociada a tracoma. A este
respecto, Strempel y col. han observado una tasa depilatoria de 65% al cuarto
mes después de la última sesión de tratamiento (n=3) (Strempel y col. 2000).
Desde el punto de vista del ciclo de crecimiento folicular, Sadick y Prieto han
observado que el sistema de diodo ocasiona un daño térmico en el epitelio
folicular, induce el catágeno precoz, detiene la fase anágeno e incluso puede
destruir totalmente la unidad folicular. Entre los hallazgos histopatológicos que
observaron los autores se citan folículos con queratinocitos necróticos
representativos de la fase catágena en seis pacientes, destrucción completa de
los folículos en dos pacientes y vacuolización/edema de los queratinocitos de la
capa basal en un paciente. La proporción de anágeno/no anágeno disminuyó
de 8:2 a 1:1 (Sadick y Prieto 2003). Por su parte, Dierickx y col. han observado
miniaturización folicular y el paso de pelo terminal a vello (Dierickx y col. 1999).
La mayoría de los estudios publicados han empleado sistemas de diodo con
una duración de pulso inferior a 50 ms. Más recientemente, Rogachefsky y col.
han demostrado que se se puede emplear un superpulso de 200 a 1000 ms
para depilar todos los fototipos. No obstante, los autores consiguieron la tasa
depilatoria más alta, 31% al sexto mes, cuando emplearon un pulso de 400 ms
asociado a una densidad de energía de 46 J/cm2. El dolor y el riesgo de otros
efectos secundarios se incrementó al prolongar el pulso y aumentar la densidad
de energía (Rogachefsky y col. 2002). Los hallazgos han sido similares en otro
103
estudio conducido por los mismos autores en individuos con piel bronceada
(Rogachefsky y col. 2001).
Asimismo, también se ha demostrado que el tamaño del haz es una variable a
valorar en el resultado final del tratamiento. A este respecto Baumler y col.
observaron que el ciclo de crecimiento folicular es más lento cuando se
emplean diámetros mayores. Estos autores observaron que la tasa de
repoblación pilosa fue de 23%, 12% y 13% al mes de tratamiento con un
diámetro de haz de 8 mm, 12 mm y 14 mm, respectivamente. A los tres meses
de tratamiento las tasas de repoblación pilosa observadas fueron de 67% (8
mm), 54% (12 mm) y 55% (14 mm). A los 15 meses la tasa de repoblación
pilosa inferior al 25% en el 25% de los sujetos estudiados (n=16) (Baumler y
col. 2002).
En cuanto a efectos colaterales, se puede observar eritema de duración
variable (horas a días), hipo e hiperpigmentación temporal (2-3 meses) que son
más frecuentes en los fototipos altos (Campos y col. 2000). Por nuestra parte,
hemos comunicado un caso de urticaria-vasculitis, así como hipopigmentación
prolongada (Moreno-Arias y col. 2000, 2001, 2003). Se ha comunicado un caso
de atrofia del iris y catarata al depilar las pestañas del párpado superior
(Brilakis y Holland 2004); así como aparición de nuevas lesiones de
colagenosis perforante reactiva debido al fenómeno de Köebner inducido por el
láser (Doshi y col. 2003). Finalmente, Soden y col. han observado cambios
histológicos en nevus clínicamente atípicos en pacientes que recibieron varias
sesiones de tratamiento en la espalda (Soden y col. 2001).
104
C) LÁSER DE NEODIMIO:YAG
La longitud de onda del sistema de Nd:YAG ofrece algunas ventajas cuando se
le compara a otros sistemas que emiten una longitud de onda más corta. Al ser
más larga la longitud de onda (1064 nm), la energía lumínica sufre menos
dispersión y penetra más profundamente en la piel donde alcanza dos
estructuras críticas en el ciclo de crecimiento folicular: el bulbo piloso y el
promontorio (Ross y col. 1999). Por otro lado, el grado de absorción de la
melanina epidérmica es menor, situación que, por un lado, limita el riesgo de
efectos secundarios, sobre todo en fototipos más oscuros y, además, optimiza
la penetración de la energía (Littler 1999). La melanina absorbe menos la
longitud de onda 1064 nm que las más cortas (532, 694, 755 y 800-810 nm)
pero la absorción es selectiva y suficiente para que ocurra la fototermolisis
selectiva del folículo piloso (Lask y col. 1997, Lin y col. 1998).
El primer sistema de fotodepilación aprobado por la FDA en los Estados Unidos
fue precisamente un sistema de Nd:YAG en modo QS (QS-Nd:YAG) con el que
se utilizaba una suspensión de carbón como cromóforo. No obstante, al emitir
un pulso ultracorto, en el rango de los nanosegundos, el daño térmico
producido por el sistema en el folículo piloso no era lo suficientemente lesivo
como para garantizar una depilación prolongada. Inicialmente Goldberg y col.
comunicaron tasas depilatorias de 44 a 66% según el área anatómica, a los
tres meses de una sola sesión de tratamiento (Goldberg y col. 1997).
Asimismo, Litter comunicó una tasa depilatoria de 40-80% en un caso de
hipertricosis lanuginosa congénita tratado con este sistema (Littler 1997).
Posteriormente, en los estudios conducidos por Nanni y Alster se observó un
enlentecimiento en el ciclo de crecimiento del pelo y repoblación total de las
105
áreas depiladas al sexto mes del tratamiento (Nanni y Alster 1997, Nanni y
Alster 1998).
Es de destacar el trabajo de Kolinko y [Link] de la influencia del ciclo
folicular en los resultados de la fotodepilación con un sistema de Nd:YAG en
modo QS (QS-Nd:YAG). Los autores identificaron áreas con una proporción
alta y baja de pelo en anágeno. Éste crece más rápidamente que el pelo en
telógeno y se identifica fácilmente por ser más largo. Todas las zonas
recibieron el mismo tratamiento con el QS-Nd:YAG. La depilación al mes de
tratamiento fue mayor en aquellas áreas con una proporción alta de anágeno.
Asimismo, se observó el paso rápido de anágeno a telógeno en las áreas
tratadas (Kolinko y col. 2000). Actualmente no se emplea este sistema para
fotodepilar, reservándose su uso en el tratamiento de lesiones pigmentadas.
Más recientemente, han aparecido los sistemas de Nd:YAG de pulso largo
cuya duración se aproxima al TRT del folículo piloso, empleándose de manera
más eficiente que su antecesor en la fotodepilación. La longitud de onda
penetra más profundamente y puede alcanzar los 5-7 mm (Bencini y col. 1999,
Landthaler y col. 1986) donde se encuentran el bulbo y el promontorio
(Cotsarelis y col. 1990, Kim y Choi 1995).
Bencini y col. comunicaron una tasa depilatoria que variaba entre 20 y 40%
después de cada sesión de tratamiento, requiriéndose entre 4 y 6 sesiones
para completar la depilación. El estudio histopatológico a las 6 horas del
tratamiento mostró necrosis del epitelio folicular y de la glándula sebácea,
mientras que a los tres meses se observó desaparición del folículo piloso y
moderada fibrosis (Bencini y col. 1999).
106
Posteriormente Fournier y col. estudiaron el efecto de un pulso de 3.5 ms en
un grupo de 14 mujeres de fototipos I-IV. La tasa depilatoria fue de 60% y 24%
al cabo de uno y tres meses después de la única sesión de tratamiento con una
densidad de energía promedio de 47 J/cm2 (DE: 14 J/cm2). En contraste, en el
área de control la tasa de depilación fue de 30% y 0%, respectivamente
(Fournier y col. 2000). Las tasas depilatorias observadas por otros autores
rondan entre 24 y 34% a los tres meses de tratamiento (Chui y col. 2000). Por
su parte, Grekin y Zachary han obtenido tasas depilatorias distintas según el
área anatómica y el observador. Así pues, la tasa depilatoria promedio a los 6-
10 meses después de tres sesiones de tratamiento fue de 47% en la región
inguinocrural y 46% en la axila en la valoración efectuada por un observador
ajeno al estudio –valoración independiente ciega. No obstante, la evaluación de
la persona que realizó el tratamiento dio por resultado una la tasa depilatoria
promedio superior para las mismas áreas anatómicas, 64 y 60%,
respectivamente. Los autores atribuyen la diferencia a la presencia de vellos
que no pueden verse fácilmente a “ojo desnudo” (Grekin y Zachary 2001).
Más recientemente, Tanzi y Alster han observado una tasa depilatoria
promedio de 58-62% un mes después de tres sesiones de tratamiento en la
cara y 66-69% en áreas extrafaciales. La tasa depilatoria promedio a los seis
meses fue de 41-46% en la cara y 48-53% en otras áreas anatómicas (Tanzi y
Alster 2004). El número de sesiones tiene un efecto añadido en la tasa
depilatoria. A este respecto, Lorenz y col. demostraron que la misma alcanza
el 71.5% cuando se efectúan cinco sesiones de tratamiento. En cuanto a
permanencia de los resultados, estos mismos autores observaron que la tasa
depilatoria al año de tratamiento era de 40% en el grupo que recibió cinco
107
sesiones de tratamiento, mientras que la misma fue de 0% en el grupo que
apenas recibió una sesión de tratamiento (Lorenz y col. 2002).
En cuanto a los hallazgos histopatológicos, en el bulbo piloso se puede
observar alargamiento del núcleo, degeneración del citoplasma en la porción
más externa de la VRE y separación de la membrana vítrea (Chui y col. 2000).
Asimismo, otros autores han evidenciado necrosis de la VEI/VEE, de las
células germinativas; células apoptóticas en la VEE y ruptura de la unidad
folicular (Fournier y col. 2000).
Entre los efectos colaterales descritos se hallan: sensación de calor local,
quemazón y escozor, edema perifolicular de corta duración (10 minutos),
sequedad (Lorenz y col. 2002), vesículas, dolor, eritema, alteraciones
transitorias de la pigmentación (Chui y col. 2000, Tanzi y Laster 2004) y
esporádicamente cicatrices (Lorente y col. 2002).
D) LÁSER DE RUBÍ
El sistema de rubí es un láser en estado sólido que emite una longitud de onda
de 694 nm con capacidad de penetración limitada, debido a la dispersión de la
luz a su paso por las estructuras de la dermis. No obstante, la melanina
absorbe ávidamente esta longitud de onda que es capaz de destruir
selectivamente el folículo piloso y sus estructuras pigmentadas, ocasionando
un enlentecimiento del ciclo de crecimiento folicular y, en el mejor de los casos,
la depilación prolongada.
Actualmente su utilización en fotodepilación es muy limitada debido a la
aparición de otros sistemas más rápidos y con un mejor perfil de seguridad. No
obstante, durante años fue el único o uno de los pocos sistemas empleados
108
para tal fin y por ello los primeros trabajos sobre el efecto del láser en el folículo
y su ciclo de crecimiento fueron realizados con este sistema. De ahí que sea
necesario revisar la literatura al respecto.
En el primer trabajo publicado, Grossman y col. demostraron el daño folicular
selectivo en un grupo de 13 sujetos depilados con un sistema de rubí cuya
duración de pulso era de 270 µs y un diámetro de 6 mm. La densidad de
energía empleada estuvo en el rango de los 30 a 60 J/cm2. El estudio
histopatológico ex vivo en piel canina mostró daño del epitelio folicular con
eosinofilia citoplasmática y condensación y alargamiento de los núcleos. En la
dermis se evidenció homogenización de las fibras de colágeno que se
mostraban basofílicas. Los autores demostraron que la intensidad del daño
histológico dependía de la densidad de energía. Así pues, a una densidad de
40 J/cm2 el daño fue focal, observándose desestructuración del epitelio
folicular, daño del colágeno perifolicular y de la dermis reticular más cercana. Al
incrementar la densidad de energía a 70 J/cm2 el daño se extendió hasta el
colágeno de la dermis reticular interfolicular. Finalmente, con la densidad de
energía máxima (160 J/cm2) se observó un daño extenso de las estruturas
dérmicas, dermis reticular y anexos. En este mismo estudio, los autores
también valoraron los cambios histológicos en humanos. El láser indujo
eosinofilia, condensación y alargamiento nuclear del epitelio folicular, así como
fragmentación del epitelio y del tallo piloso. En un solo caso se apreció daño
del colágeno perifolicular (60 J/cm2). La epidermis permaneció indemne al
tratamiento (Grossman y col. 1996). Desde el punto de vista clínico se observó
enlentecimiento del crecimiento piloso en todas las áreas tratadas y a los seis
meses del tratamiento cuatro sujetos (30.7%) habían experimentado una
109
repoblación pilosa inferior al 50%. Estos mismos autores observaron que la
tasa depilatoria no varió significativamente a los 6, 12 y 24 meses. El resultado
se mantuvo al menos durante dos años. Surge así el concepto de depilación
permanente, entendida como la reducción significativa del número de pelos
terminales de manera estable y sostenida por un período superior al ciclo de
crecimiento folicular de un área anatómica determinada, después de dar el
tratamiento depilatorio. Asimismo, se enfatiza la importancia de la presencia del
tallo piloso para obtener una depilación más prolongada. Finalmente, los
autores sugieren que existen dos tipos de respuesta del ciclo de crecimiento
folicular al láser: a) inducción del telógeno que causa un enlentecimiento del
crecimiento piloso y b) la miniaturización folicular que propicia la depilación
permanente (Dierickx y col. 1998).
Grossman y col. observaron que la aparición del enlentecimiento del ciclo
folicular dependía de la densidad de energía empleada y que era posible
conseguir una depilación prolongada en algunos sujetos (Grosman y col.
1997). Por su parte, McCoy y Evans observaron el paso de folículos en
anágeno a una fase de catágeno prolongada y posteriormente inducción del
telógeno, después de una sesión de tratamiento con un sistema de rubí de 3
ms. La papila dérmica siempre se mantuvo viable. Cuando se administraron
dos y tres sesiones de tratamiento se observó la aparición de folículos en
telógeno, atípicos, con dilatación y obturación infundibular, así como
proliferación de las células de la VEE. Igualmente, se observaron nuevos
folículos en anágeno, incluso después de tres sesiones de tratamiento, pero sin
pelo en su interior. A pesar de que el láser no causó la destrucción definitiva del
folículo piloso, produjo el daño del tallo piloso y del istmo. Esta situación, según
110
los autores, ocasionaría la interrupción de la comunicación entre la papila
dérmica y las células germinativas epiteliales con la consecuente alteración del
ciclo de crecimiento folicular (McCoy y col. 1999). En un trabajo posterior, estos
mismos autores, concluyen que la inducción del telógeno y la miniaturización
folicular son los principales mecanismos mediante los cuales el láser de rubí
causa depilación prolongada (6 meses), confirmándose así los hallazgos de
Dierickx y col. (Dierickx y col. 1998).
El modelo murino –ratón peludo pigmentado o C57/Bl6- tiene dos ciclos de
crecimiento folicular sincrónico durante la infancia y adolescencia, antes de
entrar en una fase asincrónica de crecimiento. Esta particularidad ha sido
aprovechada para estudiar los efectos del láser en cada una de las fases del
ciclo de crecimiento folicular. Lin y col. (Lin y col. 1998) observaron daño
térmico selectivo en el epitelio folicular inmediatamente después del impacto
del láser. Se observó eosinofilia y alargamiento nuclear en el epitelio de los
folículos en fase anágena. El daño folicular se extendió a lo largo de todo el
epitelio anágeno a medida que se incrementó la densidad de energía; no
obstante, los folículos en fase catágena y telógena permanecieron indemnes.
Por otro lado, desde el punto de vista clínico, se observó que el grado de
eritema y edema perifolicular dependía de la densidad de energía y se observó
exclusivamente en los folículos en fase anágena. La relación del eritema con el
daño folicular observado en la histología fue estadísticamente significativa.
Cuando se emplearon dosis máximas de energía se observó daño térmico
epidérmico y dérmico, especialmente en los individuos tratados durante la fase
anágena del ciclo. La repoblación pilosa fue completa en los individuos tratados
durante la fase catágena y telógena del ciclo, independientemente de la dosis
111
de energía empleada. En contraposición, la repoblación pilosa fue
inversamente proporcional a la dosis energética empleada en los individuos
tratados durante la fase anágena (p<0.05) tanto al mes como a los dos meses
de tratamiento. A los 28 días postratamiento se observaron escasos
macrófagos con gránulos de melanina (melanófagos) dentro de las fibras de
colágeno más denso en las áreas donde antes había folículos en anágeno.
Esta fibrosis dérmica se también se correlacionó de manera significativa a la
densidad de energía empleada en el grupo de individuos tratados durante la
fase anágena. En contrapartida, no se observaron cambios histológicos
epidérmicos ni dérmicos tardíos (28 días) en los grupos de individuos tratados
durante las fases catágena y telógena del ciclo. Asimismo, los individuos en
fase anágena que presentaron cicatrización secundaria al tratamiento
mostraron signos de mejoría en cuanto a disminución o desaparición de la
fibrosis dérmica en el estudio histológico del día 56. Ante estos resultados, los
autores concluyen que el láser induce daño folicular exclusivamente en los
folículos en anágeno y que el mismo depende de la dosis de energía empleada
(Lin y col. 1998).
Liew y col. han estudiado la participación de distintos factores anatómicos y el
contenido de melanina en el resultado de la fotodepilación. Así pues, los
autores evaluaron la eficacia del tratamiento, en términos de densidad pilosa,
según la edad, tono cutáneo, espesor epidérmico, densidad dérmica, longitud
pilosa intracutánea, contenido total de melanina y proporción de eumelanina.
Sólo se observó una correlación entre la cantidad relativa de eumelanina en el
folículo, medida mediante espectrofotometría, y la eficacia del tratamiento; así,
los sujetos con una proporción mayor de eumelanina en sus folículos –pelo
112
más oscuro- tuvieron una densidad pilosa menor al séptimo mes de tratamiento
(Liew y col. 1999a).
El estudio ultraestructural con microscopía electrónica de transmisión ha
mostrado: vacuolas intracelulares dispersas en la basal con ruptura del
citoplasma en algunas células, edema intercelular y separación entre los
queratinocitos debido al daño de los desmosomas; fragmentación de
melanosomas, hallándose algunos vacíos y otros con acúmulos de melanina;
grupos de melanosomas alrededor del núcleo, marginación de la cromatina
nuclear, edema mitocondrial y alteración de sus crestas y acúmulo de
tonofilamentos dentro del citoplasma. No se evidenciaron alteraciones en el
tallo piloso, la VEE, la VEI, la unión dermo-epidérmica, el colágeno y los
fibroblastos (Liew y col. 1999b).
En cuanto a hallazgos en la microscopía de luz óptica se ha observado que la
destrucción del folículo piloso puede ser selectiva, pero parcial y aleatoria. Así
pues, Liew y col. hallaron material necrótico alrededor y en la periferia del tallo
piloso, ruptura y desestructuración de la matriz, dilatación o ruptura del ostium
folicular con paraqueratosis, eosinofilia y picnosis en el epitelio folicular.
Asimismo, se hallaron algunas células epidérmicas eosinofílicas y cuerpos
coloides representativos de células apoptóticas. Por otro lado, se encontraron
folículos indemnes en todas las áreas tratadas y la distribución de los folículos
dañados fue aleatoria. El daño folicular fue demostrado hasta la inserción del
músculo erector del pelo y la mayoría de los folículos dañados no mostraban
alteraciones más abajo de aquella estructura. Sólo en algunos folículos las
células del bulbo piloso aparecían encogidas, con la VEE rota, enucleadas y
con el citoplasma eosinofílico. Asimismo, se observó un infiltrado inflamatorio
113
linfohistiocitario moderado en los días posteriores al tratamiento, pero el mismo
no fue evidente en las muestras del día 21 postratamiento. Ocasionalmente, se
pudo constatar daño epidérmico asociado a la aparición de vesículas. En este
caso se observó necrosis epidérmica suprabasal, gránulos de melanina en el
epitelio necrótico (eosinofílico), epitelización y un acentuado infiltrado
inflamatorio linfohistiocitario. En cuanto a los hallazgos dérmicos, se observó
fibroplasia, escaso infiltrado inflamatorio sin evidencias de formación de
colágeno. La morfología y distribución del colágeno y elastina fueron normales.
Los autores emplearon la tinción de Sacpic para corroborar que la necrosis
térmica se circunscribía alrededor de la queratina del tallo piloso y no se
limitaba exclusivamente a los folículos en anágeno. La membrana basal se
apreció normal en la tinción PAS. La tinción de Masson-Fontana mostró que la
distribución de la melanina era homogénea en las áreas tratadas, sin
identificarse su presencia en la dermis. Ante estos resultados se deduce que el
daño térmico folicular ocasionado por el láser de rubí es selectivo y el mismo se
debe a la absorción selectiva de la melanina. El daño de las estructuras de
soporte o adherencia –desmosomas y tonofilamentos- así como de organelas
intracelulares como la mitocondria, debido la presencia de flavinas
fotosensibilizantes, podría contribuir al daño celular irreversible observado.
Además, la respuesta inflamatoria podría ayudar en el daño folicular.
Finalmente, los autores argumentan que la repoblación pilosa podría deberse a
la regeneración folicular apartir de la papila dérmica, estructura aparentemente
no alcanzada por la irradiación láser. Recordemos que el daño folicular se
extendió sólo hasta la región del promontrorio, no obstante, el bulbo
permaneció indemne en todos los cortes histológicos examinados (Liew y col.
114
1999b). Más adelante se demostró que el daño epidérmico inducido por el
sistema de rubí no inducía proliferación celular (Liew y col. 1999c).
En cuanto a efectos secundarios se refiere, puede observarse dolor, edema,
eritema, vesículas, costras, alteraciones de la pigmentación (Liew y col. 1999d)
(Bjerring y col. 1998) y falta de respuesta (Solomon 1998). La hipopigmentación
suele ser transitoria (21-90 días) pero ocasionalmente puede prolongarse,
debido a la supresión de la melanogénesis y no a la destrucción de los
melanocitos. La hiperpigmentación habitualmente se resuelve en dos meses,
no obstante puede prolongarse más de 1 año en los fototipos más oscuros
(Liew y col. 1999d).
E) LÁSER DE ARGÓN
El láser de argón emite una onda continua en el segmento azul y verde del
espectro electromagnético. Su utilización prácticamente se ha reservado al
tratamiento de la triquiasis.
Cuando se emplea un haz de 100 micras de diámetro, energía de 0.9-1.0 W y
una duración de pulso de 0.1-0.2 la energía láser causa un área de necrosis
cónica que puede llegar a 1.4 mm de profundidad (Hanumanthu y col. 2003).
La tasa depilatoria observada suele ser muy variable, entre 56 y 100%. Los
efectos descritos incluyen cicatrización asociada a hipopigmentación (12,
Campbell 1990, 13, 14).
115
2.4.4. 2.3.2. LUZ PULSADA INTENSA
La luz pulsada intensa (LPI) es una emisión de luz de amplio espectro que se
diferencia del láser en los siguientes aspectos:
a) La fuente de luz emite más de una longitud de onda (550 a 1200 nm) que
contrasta con la luz monocromática del láser que emite únicamente una
longitud de onda del espectro electromagnético. Además, la LPI emite una
porción del segmento de radiación infrarroja, generalmente hasta los 1200 nm.
De acuerdo al objetivo del tratamiento, se puede seleccionar un filtro de corte
para bloquear longitudes de onda más cortas.
b) El tamaño del haz de luz: la mayoría de las lámparas de destello poseen un
cristal de cuarzo rectangular de mayor área que la del haz de láser que
habitualmente es circular y más pequeño.
c) No es una emisión colimada pues las ondas no viajan en paralelo.
d) No es una luz coherente: los fotones no se emiten al unísono y por ello
viajan en fases diferentes, tanto en espacio como en tiempo.
El origen de la LPI se remonta a 1960 cuando se fabricaron las primeras
lámparas de xenón que servían de fuente lumínica para los sistemas láser. Al
igual que ocurrió con los láseres, rápidamente se encontraron diversas
indicaciones para las lámparas de xenón (Verhagen 1966, L'Esperance 1966).
En los años 70 se crearon los fotodepiladores, instrumentos que empleaban
lámparas de xenón como método de depilación, sin embargo, actualmente se
pone en duda su efectividad. Posteriormente, en la década del 90, la FDA
116
autorizó el uso de la LPI en el tratamiento de lesiones vasculares (FDA 1995),
observándose casi inmediatamente, un efecto colateral que más tarde sería
objeto de estudios más profundos: la elimación de pelo terminal (Hellwig y col.
1995). No obstante, fue hasta 1997 que la FDA autorizó el primer equipo para
fotodepilación basado en una lámpara de destello (FDA 1997). Una
observación preliminar sugería la depilación de áreas pilosas tras múltiples
sesiones consecutivas de LPI (Raulin y col. 1997). En los años siguientes se
comunicaron los primeros resultados de la fotodepilación mediante LPI (Tse
1999, Fitzpatrick y col. 1997, Smith y col. 1998, Gold 1998, Weiss y Cohen
2000, Weir y Woo 1999, Gold y col. 1997). La tasa depilatoria observada por
Weiss y col. fue de 33% tras dos sesiones de depilación, a los 6 meses
después del tratamiento (Weiss y col. 1991). Por su parte, Gold y col.
observaron un 60% y un 75% de reducción del pelo terminal después de 3 y 12
meses de una sesión de tratamiento. En este estudio se incluyeron 31
pacientes de fototipos I a VI con hipertricosis localizada –cara, cuello,
antebrazos y tronco- y pelo negro o castaño. El seguimiento a tres meses
incluyó la valoración de todos los sujetos (n=31), mientras que la evaluación
anual se efectuó en 24 individuos (Gold y col. 1999).
Trollius y Trollius observaron una reducción del 80% de los pelos terminales a
los 8 meses de seguimiento (Troillius y Troillius 1999). Posteriormente,
Schroeter y col. comunicaron una tasa depilatoria de 77% inmediatamente
después de seis sesiones de tratamiento (Schroeter y col. 1999). Más adelante,
Sadick y col. obtuvieron tasas depilatorias entre 54 y 64% seis meses después
del tratamiento. El mismo autor observó que la tasa depilatoria aumentaba a
76% inmediatamente después de cuatro sesiones de tratamiento y que la
117
misma aumentaba a 83% en el 41% de los pacientes tratados, después de un
año de tratamiento (Sadick y col. 2000, Sadick y col. 1999). En cuanto a la
permanencia del resultado, nuestro equipo observó la permanencia de los
resultados tras un año y medio de seguimiento (Moreno-Arias y col. 2000).
Pero fue sólo en 2000 que la FDA reconoció la depilación permanente
mediante LPI (FDA 2000).
En los últimos años ha aumentado la oferta de lámparas de destello que
emplean la luz pulsada intensa como método de fotodepilación. La Tabla 11
resume los equipos actualmente disponibles.
Tabla 11. Sistemas de luz pulsada empleados en la fotodepilación
Fabricante Lámpara de destello
3D: Danish Dermatologic Development Ellipse Flex, Ellipse Light
Hørsholm, Dinamarca
Lumenis (ESC/Sharplan), Estados Unidos EpiLight, IPL Quantum HR, MultiLight – PhotoDerm,
PhotoDerm, VascuLight Plus – PhotoDerm
Radiancy, Nueva York, Estados Unidos DeLight, SkinStation, SpaTouch
Palomar, Burlington, Estados Unidos EsteLux
Cynosure Inc. Chelmsford, Estados Unidos PhotoLIGHT
La fabricación de máquinas más pequeñas probablemente permitirá, en un
futuro próximo, la realización del tratamiento por el propio paciente. A este
respecto, Rohrer y colaboradores (Rohrer y col. 2003) estudiaron los resultados
clínicos (tasa depilatoria y efectos colaterales) en un grupo de 73 individuos
que recibieron instrucción dirigida a cómo efectuar la depilación en ellos
mismos. El grupo estudiado incluyó hombres y mujeres con fototipos I a IV en
118
la escala de Fitzpatrick con pelo rubio a negro, excluyéndose aquellos que ya
habían sido tratados con electrólisis o depilación a láser. La sesión de
instrucción consistía en ver un vídeo y leer las instrucciones del fabricante;
posteriormente, el instructor demostraba la aplicación de tratamiento en un
área diferente a las seleccionadas para el estudio. Durante la demostración se
efectuaron varias pruebas de energía, seleccionándose la dosis capaz de
blanquear o quemar el pelo sin producir dolor, ampollas, habones u otros
cambios en la epidermis. Se seleccionaron dos áreas de tratamiento que fueron
rasuradas dejando el tallo piloso a 1 mm de altura. Asimismo se hicieron
fotografías previas a la sesión de tratamiento y posteriormente antes de la
segunda sesión de tratamiento (4 semanas) y durante el período de
seguimiento -semana 2 y 12 después de la segunda sesión de tratamiento-.
Inmediatamente después de terminar la sesión de instrucción, el paciente
realizaba personalmente su sesión de tratamiento en una habitación sin la
supervisión o asesoría del instructor. Posteriormente, el instructor nuevamente
valoraba clínicamente los efectos colaterales a los 30 minutos de realizado el
tratamiento. La observación independiente basada en las fotografía clínicas
demostró una tasa depilatoria promedio de 33.6%, 44.3% y 32.3% a las 4, 6 y
12 semanas. Asimismo, los autores no observaron diferencias estadísticamente
significativas cuando se compararon los resultados en relación al fototipo, área
anatómica y color del pelo.
En el estudio conducido por Gold y col. se incluyeron 31 pacientes de fototipos
I al VI , de 15 a 78 años (promedio de 41 años), con hipertricosis localizada de
la cara, cuello, antebrazos y tronco. El color de pelo fue se clasificó en varias
categorías: negro, negro/blanco, negro/rubio, castaño y castaño claro. El
119
protocolo utilizado incluyó una sola sesión de tratamiento (Gold y col. 1997). La
valoración de la respuesta se hizo mediante recuento manual de pelo terminal
en un área de 1x1cm y análisis de fotografías clínicas. La valoración clínica al
tercer mes postratamiento evidenció una tasa depilatoria promedio de 60%
para todas las áreas anatómicas ya descritas. La valoración clínica y el
recuento manual de pelo terminal un año después de la única sesión de
tratamiento confirmaron una tasa depilatoria del 75-100% en el 75% de las
áreas tratadas en 18 de los 24 individuos que continuaron en el estudio. El 25%
de los individuos presentó una tasa depilatoria inferior al 75%. Entre los
efectos secundarios inmediatamente después del tratamiento se observó
eritema en el 75% de los individuos y edema en el 8.3% de los sujetos. A las
dos semanas de seguimiento se documentó la formación de vesículas en tres
pacientes (12.5%) y la aparición de hiperpigmentación postinflamatoria en un
individuo (4,2%). A las ocho semanas de seguimiento un solo individuo (4.2%)
refirió la aparición de vesículas. En las valoraciones posteriores no se
observaron otros efectos colaterales. De acuerdo a los autores se efectuó
estudio histopatológico en distintos momentos del protocolo pero solo aportan
los resultados, en un sujeto, que confirma la miniaturización folicular y la
fibrosis perifolicular después de un año de tratamiento (Gold y col. 1999).
Troilius y Troilius (1999) emplearon una lámpara de LPI (Ellipse Relax Light
1000, Danish Dermatologic Development, Hoersholm, Dinamarca) que dispone
de un doble filtro que permite emplear el rango de 600 a 950 nm del espectro
lumínico. Una columna de agua actúa como filtro de las longitudes superiores a
950 nm, situación que limita la absorción de luz por el agua de la epidermis y
con ello disminuye los posibles efectos colaterales. Por otra lado, el spot del
120
sistema empleado por estos autores era de 10x48 mm dispuesto sobre una
película de gel, ésta sirve para disminuir la dispersión de fotones
reaprovechando aquellos que son reflejados por la capa córnea. El área a
tratar fue depilada a ras de piel y se efectuó la entrega de los pulsos con un
solapamiento de aproximadamente un 10%. En el estudio se incluyeron 11
mujeres sanas, de 21 a 56 años de edad (promedio de 31 ± 9.2 años), fototipo
II a IV y con pelo negro o rubio oscuro en la región inguinocrural
exclusivamente. El protocolo de tratamiento incluyó una duración de pulso de
44.5 ms, compuesto por un tren de pulsos de 10 ms con períodos de 1.5 ms
entre cada pulso. La energía empleada fue de 18.3 ± 3.3 J/cm2. El intervalo
entre sesiones de tratamiento fue de 4-5 semanas y en total se administraron
cuatro. La valoración de la respuesta se hizo mediante macrofotografía digital y
un programa informático (Mirror Image Software System, Canfield Clinical
Systems, Fairfield, NJ, Estados Unidos) que contabilizaba el número de pelos
terminales en un área de 25x25 mm. La densidad pilosa promedio antes del
tratamiento fue de 33.9 ± 9.4 pelos. La tasa depilatoria promedio cuatro meses
después del último tratamiento fue de 74.7 ±18.3%; mientras que a los 8 meses
la misma alcanzó 80.2 ± 20.3%, sin diferencias estadísticamente significativas.
Los autores también observaron mejoría de la pseudofoliculitis asociada en dos
individuos. Todos los pacientes experimentaron mejoría en la textura cutánea y
aclaramiento de los pelos remanentes. La respuesta fue más lenta en los
individuos con pelo más grueso. Entre los efectos colaterales descritos se citan
el eritema y sensibilidad en los dos primeros días postratamiento en la mayoría
de los pacientes. Asimismo, se observó la formación de vesículas en un solo
sujeto y se relacionó a la presencia de restos de pelos depilados que habían
121
quedados adheridos a la superficie del cristal del aplicador. En cuanto al dolor,
en una escala de 0 a 10, aquél fue 5 en la parte medial y 3 en la lateral.
En la revisión de los distintos estudios publicados se encontró una falta de
uniformidad en cuanto a características demográficas de los sujetos, fuentes de
luz empleada, protocolo de tratamiento, área anatómica estudiada, seguimiento
y forma de valorar la respuesta al tratamiento. La gran variabilidad en todos
estos aspectos dificulta la comparación de los resultados.
[Link].3.3. TERAPIA FOTODINÁMICA
El concepto de la utilización de la luz para activar un agente fotosensibilizante
administrado por vía tópica o sistémica se aplica desde hace años al
tratamiento de ciertas dermatosis. No obstante, su uso potencial en la
fotodepilación sólo se evaluó recientemente. Inicialmente se debe depilar el
área a tratar, seguidamente se aplica un solución de ácido aminolevulínico
(ALA) que es absorbido por los folículos pilosos después de algunas horas.
Posteriormente se irradia la zona con una luz de 630 nm que activa el agente
fotosensibilizante (ALA) y desencadena una reacción fotoquímica en la que se
generan moléculas de oxígeno singlet capaz de destruir las membranas
celulares del folículo piloso. Grossman y col. han relatado el efecto depilatorio
del 5-ALA al 10-20% seguido 3 horas más tarde por la irradiación con una
fuente de luz que emite 630 nm y una densidad de energía de 10 a 200 J/cm2.
En este estudio se observó que la tasa depilatoria dependía de la dosis de
energía empleada y el efecto se mantenía estable durante al menos seis
meses (Grossman y col. 1995).
122
[Link].4. FÁRMACOS
Los fármacos empleados en el tratamiento del hirsutismo se clasifican en:
a) Bloqueadores de los receptores de andrógenos,
b) Inhibidores de la 5-alfa-reductasa,
c) Inhibidores de la secreción de andrógenos y
d) Fármacos de uso tópico
A) BLOQUEADORES DE LOS RECEPTORES DE ANDRÓGENOS
Los antiandrógenos son efectivos cuando se dan por un período prolongado de
al menos 6 a 12 meses. Son teratogénicos y ocasionan feminización fetal. Por
ello es indispensable su uso en asociación con anticonceptivos orales en
mujeres en edad fértil (Carmina 2001).
Los antiandrógenos más frecuentemente utilizados son:
Espironolactona. Se trata de un esteroide relacionado con la aldosterona que
inicialmente se empleó como diurético inhibidor de aldosterona en el
tratamiento de la hipertensión arterial pero actualmente prácticamente se
reserva su uso al tratamiento del hirsutismo (de Oliveira y col. 1975, Shapiro y
Evron 1980, Cumming y col. 1982). La actividad antiandrógena de la
espironolactona se debe a:
a) Competición con la DHT por el receptor de andrógenos,
b) Efecto inhibitorio de la 5-alfa-reductasa,
c) Competición con otros andrógenos por la globulina transportadora de
hormona sexual y
123
d) Inhibición de las enzimas del citocromo P450 responsables por la síntesis de
esteroides de origen ovárico y suprarrenal, situación que lleva a la disminución
de los niveles de testosterona y androstendiona (Loriaux y col. 1976, Serafini y
col. 1985, Serafini y Lobo 1985, Lobo y col. 1985).
La dosis empleada suele ser 100 mg/día sin que se produzca alteración de los
niveles de andrógenos, no obstante, al incrementar la dosis a 200 mg/día se
puede observar una disminución de los mismos (Carmina y Lobo 1991,
Chapman y col. 1984). Entre los efectos secundarios se mencionan
hipotensión e hipocalemia en las primeras semanas de tratamiento,
metrorragias y polimenorreas, gastritis, fatiga, cefalea y xerodermia (Board y
col. 1987, Carmina 2001).
Acetato de ciproterona. Se trata de un derivado progestágeno que actúa
como inhibidor competitivo por los receptores de la DHT. Asimismo, tiene un
potente efecto antigonadotrópico e inhibe la secreción de andrógenos en el
ovario (Hammerstein y col. 1975, Underhill y Dewhurst 1979, Belisle y Love
1986). Actúa como inhibidor de la secreción de andrógenos y bloquea la
actividad periférica de los andrógenos. Se debe asociar a un estrógeno para
limitar su efecto antigonadotrópico y administrarse durante la primera fase del
ciclo. Generalmente se administra en dosis bajas de 2 mg/día asociado a un
estrógeno. También puede darse a dosis más altas del orden de los 12.5 a 50
mg en un esquema secuencial del día 5 al 15 y asociado a estrógenos –
etinilestradiol de 10 a 20 mg- del día 5 al 25 del ciclo- (Venturoli y col. 1999).
Entre los efectos secundarios se mencionan el riesgo de cáncer de hígado,
hiperlipidemia, sobrepeso, depresión y disminución de la líbido (Venturoli y col.
1999, Sherwin y col. 1997).
124
Flutamida. Es un inhibidor no esteroideo de los receptores de andrógenos.
Además inhide la síntesis de andrógenos y aumenta su metabolismo de tal
manera que incluso a dosis bajas puede disminuir los niveles sércios de
andrógenos. Se recomienda una dosis de 250-375 mg/día con controles
enzimáticos hepáticos debido al posible riesgo de hepatotoxicidad. Otros
efectos colaterales descritos son xerodermia y coloración verdosa de la orina
(Simard y col. 1986, Cusan y col. 1990, Mottat y col. 1991, Marconides y col.
1992, Ayub y Levell 1987, Brochu y col. 1987, Moghetti y col. 1995, Muderris y
col. 1996).
B) INHIBIDORES DE LA 5-ALFA-REDUCTASA
En el hiperandrogenismo e hirsutismo idiopático los niveles de la isoenzima 1
de la 5-alfa-reductasa se hallan aumentados en la piel (Courchay y col. 1996,
Carmina 1997); de tal manera que los inhibidores su actividad periférica son
útiles en el tratamiento del aquellas dos condiciones. Los fármacos
pertenecientes a este grupo son la finasterida y la dutasterida.
Finasterida. Es un inhbidor competitivo de la 5-alfa-reductasa pero
primordialmente de su isoenzima tipo 2, sin afinidad por los receptores
androgénicos ni con efecto hormonal conocido (Stoner 1990, Rittmaster 1994).
Se ha demostrado efectividad en el hirsutismo a una dosis diaria de 5 mg/día
pues probablemente a esta dosis también inhiba la isoenzima tipo 1. Durante el
tratamiento con este fármaco se observa disminución de los niveles séricos de
la DHT y otros metabolitos androgénicos, mientras que el nivel sérico de
testosterona aumenta (Venturoli y col. 1999, Fruzzetti y col. 1994, Wang y col.
1995). Se recomienda como segunda línea de tratamiento del hirsutismo
125
idiopático o secundario a hiperandrogenismo discreto (Carmina 2001). Su
efecto teratogénico obliga el uso de anticonceptivos durante su tratamiento.
Dutasterida. Es un inhibidor de las isoenzimas 1 y 2 de la 5-alfa reductasa con
mejores resultados que la finasterida pero también con más efectos
secundarios: disfunción eréctil, ginecomastia, disminución de la líbido y
alteraciones de la eyaculación (Djavan y col. 2005). La dutasterida dismunuye
los niveles séricos de la 5 alfa-dihidrotestosterona en un 80% sin repercutir en
los niveles de LH. Por otro lado, la dutasterida aumenta las concentraciones de
testosterona libre y biodisponible sin modificar las concentraciones de estradiol
o de la proteína transportadora de hormona sexual (SHBG) (Iranmanesh y
Veldhuis 2005). Actualmente se emplea en el tratamiento de la hiperplasia
prostática benigna (Vanden Bosschen y Sternon 2005),
C) INHIBIDORES DE LA SECRECIÓN DE ANDRÓGENOS
Se trata de un grupo de fármacos que por mecanismos distintos reducen la
secreción de andrógenos. Entre ellos se incluyen los agonistas de la hormona
liberadora de gonadotrofina, los anticonceptivos orales, los corticoides y los
antiandrógenos a dosis altas (ciproterona, espironolactona y flutamida).
Agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina. Se reserva su uso a
pacientes con hiperandrogenismo acentuado que no responden a otros
tratamientos. La administración exclusiva de agonistas de la hormona
liberadora de gonadotropina (AHLG) por períodos prolongados induce
amenorrea, pérdida ósea, síntomas vasomotores y atrofia uretral/vaginal,
debido a hipoestrogenismo (DeFazzio y col. 1983, Johansen y col. 1988). Por
ello se recomienda la suplementación con dosis bajas de estrógenos que
126
optimizan su eficacia pero limitan los efectos secundarios (Carmina y col. 1994,
Azziz y col. 1995). Así pues, se recomienda asociar estrógenos (0.625-1.25
mg/día) más progestágenos administrados de manera cíclica o etinilestradiol
20-25 mg/día (Azziz y col. 1995, Elkind-Hirsch y col. 1995, Carmina y Lobo
1996). La remisión del hirsutismo conseguida con los AHLG es más larga que
la que se consigue con los antiandrógenos, no obstante el alto coste del
tratamiento limita su uso (Carmina y Lobo 1997).
Anticonceptivos orales. El etinilestradiol a una dosis de 50 mg/día es capaz
de reducir los niveles de LH y la secreción de testosterona. No obstante, las
dosis más reducidas de estrógenos que se emplean en los anticonceptivos de
nueva generación inducen un aumento de la SHBG y consecuentemente de la
testosterona libre (Lobo y Carmina 1997). Además, pueden inhibir la 5-alfa-
reductasa (Lobo y Carmina 1997) y los niveles de andrógenos de origen
suprarrenal (Wild y col. 1982). Deben evitarse los anticonceptivos que
contienen un progestágeno con actividad androgénica intrínsica como el
norgestrel y noretindrona, prefiriéndose aquellos de nueva generación con
progestágenos con menos actividad androgénica como el gestodeno,
desogestrel y norgestimato (Carmina 2001).
Corticoesteroides. El uso de dexametasona o prednisona induce una remisión
prolongada de la secreción de andrógenos de origen suprarrenal y puede estar
indicado en algunos pacientes con hiperandrogenismo (Carmina y Lobo 1998).
Se recomienda la administración de dosis bajas, del orden de 0.3-0.375 mg/día
de dexametasona (Carmina y Lobo 1998, Carmina y Lobo 1991). En algunos
casos puede complementarse el tratamiento con antiandrógenos (Carmina y
Lobo 1991).
127
D) FÁRMACOS DE USO TÓPICO
Son pocos las moléculas con reconocida actividad antiandrogénica cuando se
administran por vía tópica. En este grupo podemos incluir la eflornitina y los
derivados de la soja.
Eflornitina. Se trata de un fármaco utilizado en el tratamiento de la enfermedad
del sueño –tripanosomiasis africana-. Cuando se emplea por vía tópica es
capaz de inhibir la ornitin-decarboxilasa, enzima que participa en el ciclo de
crecimiento folicular. La ornitin-decarboxilasa interviene en la síntesis de varias
poliaminas que participan en la división y diferenciación celular: putrescina,
espermidina y espermina. La eflornitina bloquearía la enzima en el folículo
piloso y así retrasaría el crecimiento normal del pelo (Barman-Balfour y
McClellan 2001). Los estudios experimentales han mostrado que la aplicación
tópica de una solución de hidrocloruro monohidrato de eflornitina al 10% reduce
el nivel de la ornitin-decarboxilasa folicular a un tercio a las 24 horas, disminuye
el tamaño folicular e inhibe el crecimiento piloso (Shander y col. 2001).
Estudios en humanos han demostrado que aproximadamente un 60% del
fármaco en crema se absorbe por vía cutánea, alcanza niveles séricos
adecuados a los cuatro días de tratamiento, su vida media es de 8 horas y se
excreta por orina sin modificarse (Malhotra y col. 2000). Cuando se aplica en
crema al 15%, equivalente al 13.9% de cloruro monohidrato de eflornitina
anhidra, dos veces al día disminuye el pelo terminal de la cara en mujeres
hirsutas; no obstante, la recaída es la regla al dejar su uso (Schrode y col.
2000). Entre los efectos colaterales se citan erupción acneiforme y dermatitis
de contacto.
128
Soja. Más recientemente, se ha visto que dos extractos de la leche de soja
fresca, un inhibidor de la tripsina de la soja y un inhibidor de la proteasa
Bowman-Birk (soybean trypsin inhibitor, Bowman-Birk protease inhibitor)
disminuyen el pigmento, diámetro piloso y la tasa de crecimiento folicular tanto
en murinos como en humanos (Seiber y col. 2003).
Finalmente, los métodos depilatorios que aún no han sido validados, como las
pinzas eléctricas, la electrólisis transdérmica, la depilación transcutánea, el uso
de microondas, los suplementos alimenticios y preparaciones tópicas diversas
no han sido incluídas en esta revisión.
129
JUSTIFICACIÓN
130
3. JUSTIFICACIÓN
Hasta la fecha se conoce que los mejores resultados en cuanto a fotodepilación
se consiguen en la situación ideal de mayor contraste entre el color de la piel y
color del pelo; concretamente cuando más clara es la piel y más negro es el
pelo. También se sabe que los resultados mejoran cuando el pelo contiene más
cantidad de eumelanina (pelo negro grueso) (Liew y col. 1999) y cuando más
superficial es éste, porque en esta situación se precisa de filtros más bajos y
por tanto las longitudes de onda que se utilizan están más cercanas a la banda
de longitudes de onda idóneas de absorción de la melanina (Ferrando 1998).
Recientemente, se discute la importancia de las fases del ciclo folicular en los
resultados que se obtienen. Se sabe que la fotodepilación actúa selectivamente
en la fase anagénica del ciclo, que dura según las distintas localizaciones entre
2 y 6 años; mientras que la fase de reposo (telógeno) suele durar entre 3 y 6
meses (Camacho y Montagna 1997) dependiendo igualmente de las diferentes
localizaciones. Ambas fases junto con la fase intermedia, catágeno, completan
el ciclo folicular.
No se conoce exactamente la influencia del ritmo del ciclo de crecimiento
folicular de cada área anatómica en los resultados finales.
131
HIPÓTESIS
132
4. HIPÓTESIS
La permanencia de los resultados de la fototricólisis depende del ritmo del ciclo
de crecimiento folicular de la localización estudiada y ello debe determinar el
número total de sesiones de tratamiento, así como el intervalo entre las
mismas, de las aplicaciones de una fuente de luz pulsada intensa.
133
OBJETIVOS
134
5. OBJETIVOS
5.1. GENERALES
a) Establecer los tiempos del ciclo folicular en la cara.
b) Establecer cambios de comportamiento inducidos por el tratamiento en el
ciclo de crecimiento folicular.
c) Establecer pautas de tratamiento en fotodepilación.
d) Establecer dosis idóneas según fototipos y color del pelo.
5.2. ESPECÍFICOS
a) Establecer la eficacia en términos de porcentaje de pérdida de pelos
terminales y permanencia del resultado de un sistema de fotodepilación
(Epilight®) en mujeres de fototipos II, III y IV de Fitzpatrick, afectas de
hirsutismo idiopático o de origen hormonal, con pelo grueso, negro u oscuro en
la cara.
b) Evaluar, mediante la técnica del tricograma por unidad de área (modificado)
y el folículograma (mediante biopsia), el efecto del sistema sobre el ciclo de
crecimiento folicular de dicha región anatómica.
c) Establecer el intervalo ideal entre las sesiones de tratamiento en el área
mencionada.
d) Establecer las alteraciones estructurales y ultraestructurales del folículo
piloso, mediante técnicas de microscopía de luz óptica (tinción de hematoxilina-
eosina y orceína), microscopía electrónica de transmisión e
inmunohistoquímica (técnica del úlex europeus y anticuerpo monoclonal anti-
procolágeno I).
135
PACIENTES Y MÉTODOS
136
6. PACIENTES Y MÉTODOS
6.1. TIPO DE ENSAYO CLÍNICO
Fue un ensayo clínico, prospectivo, aleatorizado, controlado y con dos brazos
(área depilada vs área no depilada) que constó de 5 fases:
Fase A: Reclutamiento de pacientes: 1.5 años
Fase B: Tratamiento: 1.5 años
Fase C: Seguimiento: 3 años
Fase D: Análisis de la información
Fase E: Presentación y comunicación de los resultados
6.2. SELECCIÓN DE PACIENTES
Se seleccionaron pacientes procedentes de los Servicios de Ginecología y
Obstetricia, Endocrinología y Dermatología del Hospital Clínic de Barcelona.
6.2.1. CRITERIOS DE INCLUSIÓN
Fueron seleccionadas mujeres, entre 12 y 65 años de edad, de pelo negro u
oscuro y fototipos II a IV de Fitzpatrick, con hirsutismo idiopático o de origen
hormonal, no sometidas previamente a fotodepilación y quienes, una vez
informadas sobre los efectos y posibles complicaciones del tratamiento,
decidieron participar voluntariamente en el estudio.
6.2.2. CRITERIOS DE EXCLUSIÓN
Fueron excluidas las pacientes con:
137
1. Urticaria física.
2. Fotosensibilidad específica o asociada a fármacos o procesos
patológicos.
3. Inmunosupresión.
4. Cicatrización defectuosa: cicatriz hipertrófica y/o queloides.
5. Antecedentes de fotodepilación.
6.3. ÁREAS TRATADAS
Se trató exclusivamente la cara, delimitando dos áreas, el mentón y la región
preauricular.
6.4. GRUPOS
Se consideraron los siguientes subgrupos:
a) Mentón
b) Preauricular
En cada una de estas regiones se estableció un área de estudio donde se
administró el tratamiento (lado derecho) y un área de control (lado izquierdo),
donde no se administró tratamiento.
6.5. NÚMERO DE SESIONES DE TRATAMIENTO
Se programaron 8 sesiones de tratamiento.
6.6. INTERVALO ENTRE TRATAMIENTOS
El intervalo entre sesiones de tratamiento programado fue de 8 semanas.
138
MÉTODOS
139
7. MÉTODOS
Una vez firmado el consentimiento informado (Anexo A: Información al
paciente), se procedió a cumplimentar la ficha correspondiente (Anexo B: Ficha
de recogida de datos) y a practicar la macrofotografía para el fotocontaje
digitalizado y el tricograma por unidad de área en las áreas designadas “área
de estudio” y “área control”; así mismo se solicitó el perfil hormonal
androgénico en aquellas pacientes que no lo tuvieran. El mismo incluyó la
dosificación de testosterona total y fracción libre, dehidrotestosterona (DHT),
dehidroepiandrosterona (DHEA), dehidroepiandrosterona sulfato (DHEA-S), δ-
4-androstenediona, globulina transportadora de hormona sexual (SHBG, siglas
en inglés de sexual hormone binding globulin) y prolactina. En los individuos
voluntarios de cada uno de los subgrupos formados se practicó biopsia con
folículograma y microscopía electrónica de transmisión de las mismas áreas.
Inmediatamente antes de la aplicación del tratamiento, se rasuró con maquinilla
el área a tratar.
7.1. ÁREA DE ESTUDIO
Se definió como un área de 1.0 x 4.5 cm que corresponde al tamaño del cristal
de cuarzo del equipo de luz pulsada intensa (LPI) (Epilight®), localizada en el
lado derecho de la región anatómica a tratar y donde se efectuaron todas las
pruebas y registros fotográficos propuestos en este estudio (fotocontaje
digitalizado, tricograma por unidad de área y biopsia).
140
7.2. ÁREA CONTROL
Definida como un área de 1.0 x 4.5 cm, en el lado izquierdo de la región
anatómica a tratar y donde se efectuaron las mismas pruebas y registros
mencionados, sin haber recibido tratamiento.
7.3. EVALUACIÓN PREVIA AL TRATAMIENTO
7.3.1. PERFIL HORMONAL
Se empleó radioinmunoensayo para medir los niveles de LH y FSH (Farmos,
Finlandia). Los valores estándar de LH y FSH se calibraron con la ayuda de
IRP 68/40 e IRP 69/104. El estradiol (E2) se cuantificó mediante RIA en tubo
recubierto (Medgenix, Bélgica. El anticuerpo E2 tiene una reactividad cruzada
de 3.3% con el E1, 1.0% con estriol, 2.0% con E2-3-glucurónido y menos del
0.2% con el E2-17-glucurónido. La concentración de prolactina (PRL) se
determinó mediante RIA en tubo recubierto (Farmos, Finland). El valor estándar
de PRL se estableció con el IRP 75/504. La testosterona (T) y la
androstendiona (A4) se midieron mediante RIA después de efectuar extracción
con éter y purificación mediante cromatografía de partición en columna de
cromatolita A (bioMérieux Marcy l'Etoile - France). La dehidroepiandrosterona
fracción sulfatada (DHEAS) se midió mediante la técnica RIA en tubo recubierto
(Diagnostic Products Co. Los Angeles, Estados Unidos). El antisuero es
altamente específico para DHEAS, con una baja reactividad cruzada con otros
esteroides: 17-ß-E2 0.03%, E1 0.01%, E1-3-SO4 0.5%, androsterona-SO4
0,36%, T 0.10%, A4 0.12%. La globulina transportadora de hormona sexual
141
(SHBG) se midió mediante la técnica de ensayo fluoroinmunométrico en dos
puntos (Wallac. Turku, Finlandia). No se conoce ninguna proteína sérica
humana que tenga reacción cruzada con los anticuerpos policlonales y
monoclonales utilizados en esta técnica. El índice de testosterona libre (ITL) se
calculó mediante la fórmula Tx3.47/SHBG.
7.3.2. FOTOGRAFÍAS
Se practicaron fotografías clínicas de la cara, de frente para los individuos del
grupo “mentón” y de perfil para aquellos pertenecientes al grupo “preauricular”
con una cámara Olympus OM-2n, OM-System Zuiko MC automacro 1:3.5, f=50
mm, bajo las mismas condiciones de iluminación, inmediatamente antes de
cada sesión de tratamiento.
7.4. INFRAESTRUCTURA
Todo el estudio se efectuó en el Hospital Clínic de Barcelona. La microscopía
de luz óptica y electrónica de transmisión fueron efectuadas en la Sección de
Dermatopatología del Servicio de Dermatología y en el Departamento de
Anatomía Patológica. Las pruebas analíticas del perfil hormonal androgénico se
realizaron en el Laboratorio Central. La fase de reclutamiento (FASE A) se llevó
a cabo en la Sala de Fotobiología del Servicio de Dermatología. La unidad de
fotodepilación fue cedida por Surgilight/Mediform S.A. de Barcelona, y se ubicó
en la consulta externa de Dermatología donde se efectuaron todas las sesiones
de tratamiento (FASE B) y seguimiento de los pacientes (FASE C) del estudio
de acuerdo al cronograma especificado en el inciso C (Programación de
actuaciones médicas durante las fases del estudio). La fotografía clínica y el
proceso de digitalización para efectuar el fotocontaje estuvo a cargo del Sr.
142
Albert Jordá, fotógrafo clínico del Hospital Clínic. El cálculo de la muestra fue
efectuado por la Unidad de Epidemiología y Bioestadística del Hospital Clínic i
Provincial de Barcelona. El análisis estadístico fue realizado el Dr. Pedro Joya
Vázquez y la Dra. Mercedes Vázquez Barrero. El fotocontaje digitalizado y la
lectura de los tricogramas por unidad de área fueron efectuados por consenso
entre dermatólogos ajenos al estudio: las doctoras Rosa Carvalho, Lorena Vidal
Aguilar, Elba Parodi, Sandra O. Martínez Pérez y Annia Lourenço.
7.5. DESCRIPCIÓN DEL TRATAMIENTO
Se instruyó evitar cualquier método depilatorio antes de la sesión de
tratamiento, excepto rasurar. Inmediatamente antes del tratamiento se procedió
a rasurar con maquinilla el área a depilar. Se aplicó gel frío a 4ºC y se procedió
a administrar el tratamiento con una lámpara de destello que emite luz pulsada
intensa no coherente (EpiLight®, Lumenis) en toda el área anatómica, mentón o
región preauricular, incluyendo el área de estudio y respetando el área de
control. Inmediatamente después del tratamiento se aplicó hidrocortisona al 1%
y se instruyó evitar la exposición solar directa, utilizar un filtro solar factor 15 o
superior, evitar cualquier método depilatorio –excepto afeitado con maquinilla o
tijeras- hasta la siguiente sesión de tratamiento.
Se efectuaron ocho sesiones de fotodepilación con un intervalo de 8 semanas.
7.5.1. PARÁMETROS DEL SISTEMA DE FOTOTRICÓLISIS
Los parámetros del protocolo de tratamiento fueron:
a) Longitud de onda: 590-1200 nm y filtros de corte de 695 nm y 755 nm
b) Tamaño del haz: 10 x 45mm
143
c) Duración del pulso: 3.5-3.8 ms
d) Período refractario: 20-30 ms
e) Densidad de energía: 40-43 J/cm2
f) Modo: triple pulso
g) Superposición del pulso: 0-10%
7.5.2. SISTEMA DE REFRIGERACIÓN
Se empleó gel frío a 4ºC.
7.6. DESARROLLO DEL ENSAYO Y EVALUACIÓN DE LA RESPUESTA
7.6.1. SEGUIMIENTO DE LOS PACIENTES
Se programaron 8 sesiones de tratamiento con un intervalo de 8 semanas. Una
vez terminadas las sesiones de tratamiento se programaron visitas de control 6,
12, 24 y 36 meses después de la última sesión de tratamiento.
[Link]. VALORACIÓN DE LA RESPUESTA
La respuesta al tratamiento se valoró mediante las siguientes técnicas:
A) FOTOCONTAJE DIGITALIZADO
Se efectuaron macrofotografías del área de control y estudio del mentón y
región preauricular inmediatamente antes de cada sesión de tratamiento con
una cámara Olympus OM-2n, OM-System Zuiko MC automacro 1:3.5, f=50
mm, bajo las mismas condiciones de iluminación. Posteriormente, se procedió
a digitalizar las macrofotografías con la ayuda de un programa informático
(Adobe Photoshop 5.0, Microsoft Inc, Estados Unidos).
144
Un grupo independiente de tres dermatólogos no involucrados en el estudio
efectuó el recuento piloso manual de todos los pelos visibles en las
macrofotografías digitalizadas en el área de control y estudio del mentón y
región preauricular inmediatamente antes de cada sesión de tratamiento y a los
6, 12, 24 y 36 meses después de la última sesión de tratamiento. Se calcularon
los valores promedios y éstos de sometieron a análisis estadístico.
B) TRICOGRAMA POR UNIDAD DE ÁREA (MODIFICADO)
Se practicó el tricograma, según la técnica descrita anteriormente, con cera fría
en un área de 20x5 mm aledaña al área de control y al área de estudio del
mentón y la región preauricular, inmediatamente antes de cada sesión de
tratamiento y a los 6, 12, 24 y 36 meses después de la última sesión de
tratamiento (8ª sesión). Los pelos así obtenidos se transportaron a un
portaobjetos con suero fisiológico y se cubrieron con un cubreobjetos para
posteriormente visualizarlos bajo el microscopio de luz óptica con el objetivo
de x10. Un grupo independiente de tres dermatólogos no involucrados en el
estudio efectuó la interpretación de los tricogramas. Se registró el número de
pelos en anágeno y no anágenos. Se calcularon los valores promedio de la
relación pelo anágeno:no anágenos y se sometieron a análisis estadístico.
C) BIOPSIA
Se practicó biopsia cutánea mediante punch de 3.5 mm, siguiendo la
inclinación de salida de los tallos pilosos, en el área control del mentón y de la
región preauricular en todos los voluntarios en el día 0, es decir, el día en que
se programó la primera sesión de tratamiento. La biopsia post-tratamiento se
145
efectuó en el área de estudio del mentón y de la región preauricular en distintos
momentos del estudio: 5’ después de la primera sesión de tratamiento, o bien 8
semanas después de la 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª, 7ª, o la 8ª sesión de tratamiento, o
bien 6 o 12 meses después de la última sesión de tratamiento (8ª sesión),
aleatoriamente; de modo que a cada paciente se le practicó la biopsia previa al
tratamiento y una segunda biopsia aleatoriamente, después de una de las
sesiones de tratamiento.
La muestra se dividió en dos segmentos, uno para procesamiento mediante las
técnicas de HE, orceína, úlex europeus y autoanticuerpo monoclonal anti-
procolágeno I. El otro segmento se utilizó para la técnica de microscopía
electrónica de transmisión.
C.1. ANÁLISIS HISTOLÓGICO
Se efectuó una aleatorización de los pacientes para asignar el tipo de corte
histológico a practicar en la muestra: corte vertical versus horizontal.
Se procesaron las preparaciones mediante las técnicas de hematoxilina-eosina
(Sigma, EU) y orceína (Sigma, EU) y posteriormente se examinaron al
microscopio de luz óptica (HM-Lux3, Leitz Wetzlar, Alemania).
a) Técnica de la hematoxilina eosina
Soluciones
(i) Hematoxilina de Gills:
-Hematoxilina alcohólica 10%.... 40 ml
-Sulfato de aluminio…………….. 35.2 g
-Ácido acético……………………... 8 ml
-Sodio yoduro………………….. 0.40 g
-Etilenglicol…………………. 250 ml
146
-Agua destilada……………………710 ml
(ii) Eosina:
-Eosina……………………………..1.0 g
-Floxina …………………………… 0.2 g
-Eritrosina…………………………. 0.1 g
-Alcohol …………………………… 780 ml
-Ácido acético ……………………. 4 ml
-Agua destilada…………………… 110 ml
(iii) Azafrán alcohólico
Método:
1. Bio-Clear, tres pases de 5’
2. Alcohol absoluto, dos pases de 5’
3. Lavar con agua
4. Hematoxilina 5’
5. Lavar con agua
6. Pasar por agua acética al 3%
7. Lavar con agua 5’
8. Alcohol 96º
9. Eosina 2’
10. Alcohol absoluto, dos pases
11. Azafrán alcohólico 5’
12. Tolueno-fenol, dos pases
13. Bio-Clear Eucaliptol, dos pases
14. Montar con DPX
147
Con esta técnica los núcleos se tiñen de azul-negro, el cictoplasma de distintos
tonos de rosa, las fibras musculares de rojo-rosa intenso, las fibras de fibrina
de rosa intenso y los glóbulos rojos de rojo/naranja.
Dos observadores independientes examinaron las preparaciones a 100 y 400
aumentos, valorando las siguientes variables dicotómicas (0= No, 1= Sí):
-Apoptosis
-Necrosis epidérmica focal
-Necrosis epidérmica extensa
-Vacuolización epidérmica intracelular
-Vacuolización epidérmica intercelular
-Exocitosis
-Espongiosis
-Daño folicular localizado
-Daño folicular extenso
-Daño del tallo piloso
-Daño de la vaina epitelial interna/externa
-Daño focal de las glándulas sebáceas
-Daño extenso de las glándulas sebáceas
-Daño de las glándulas écrinas
-Presencia de fibras de colágeno finas
-Presencia de fibras de colágeno gruesas
-Neocolagenización perifolicular
-Neocolagenización dérmica
148
Además, en la valoración del infiltrado inflamatorio de la dermis papilar, media y
reticular; así como del infiltrado perifolicular y alrededor de las glándulas
sebáceas y écrinas se empleó la siguiente escala semicuantitativa:
0: ausencia de infiltrado inflamatorio
1: escaso infiltrado inflamatorio
2: Moderado infiltrado inflamatorio
3: Intenso infiltrado inflamatorio
Finalmente, se consignó la proporción de folículos dañados versus folículos
indemnes.
b) Técnica de la orceína
Solución:
-Orceína…………………………….. 1g
-Etanol 70%................................... 100 ml
-Ácido hidroclórico concentrado….. 1 ml
Método:
1. Desparafinar
2. Pasar por alcohol de 70º
3. Orceína 30’
4. Lavar con alcohol de 70º
5. Lavar con agua
6. Hematoxilina
7. Lavar con agua
8. Deshidratar, aclarar
149
9. Montar la preparación en DPX
Con esta técnica las fibras elásticas se tiñen de marrón.
Dos observadores independientes examinaron las preparaciones a 100 y 400
aumentos y registraron el aspecto de las fibras elásticas en la dermis (papilar,
media y reticular) y alrededor de los anexos cutáneos (folículo piloso, glándulas
sebáceas y écrinas) de acuerdo a la siguiente escala semicuantativa:
0: ausencia de fibras elásticas
1: escasas fibras elásticas
2: moderadas fibras elásticas
3. abundantes fibras elásticas
C.2. FOLICULOGRAMA:
Dos observadores independientes examinaron en toda su extensión las
preparaciones de HE en corte transversal a 40 y 100 aumentos. Se valoraron
los siguientes parámetros: número total de folículos, número de folículos en
anágeno (Rusthton y col. 1991), número de folículos en telógeno y número de
folículos miniaturizados (diámetro < 0.03 mm)(Whiting DA 1993). Además, se
calculó la proporción foliculos anágeno:no anágeno (de Lacharrière y col.
2001).
C.3. ANÁLISIS INMUNOHISTOQUÍMICO
Se emplearon las técnicas del úlex europeus (Sigma, EU) y autoanticuerpos
monoclonales anti-procolágeno I (Sigma, EU).
a) Técnica del úlex europeus
Método:
150
1. Desparafinar y rehidratar
2. Lavar con PBS
3. Bloquear peroxidasa endógena: incubar con agua oxigenada al 3% en
PBS durante 7’
4. Lavar con PBS
5. Úlex UEA 1, 1/400, 30’
6. Lavar con PBS
7. Úlex rabbit anti UEA 1 peroxidase, 1/200, 20’
8. Lavar con PBS
9. Incubar con Evision (conejo) durante 30’
10. Lavar con PBS
11. Revelar EAC
12. Lavar con PBS
13. Contrastar con hematoxilina de Mayer
14. Virar con agua corriente
15. Montar con Aquatex
La técnica permite identificar el endotelio vascular al que tiñe de rojo.
El número de vasos permeables se ha cuantificado mediante contaje en 5
campos diferentes de 400 aumentos en la dermis papilar, media y reticular por
2 o 3 observadores independientes, llegándose a un resultado consensual.
b) Autoanticuerpos monoclonales anti-procolágeno I.
Método:
1. Desparafinar y rehidratar
151
2. Lavar con PBS
3. Bloquear peroxidasa endógena: incubar con agua oxigenada al 3%
en PBS durante 7’
4. Lavar con PBS
5. Autoanticuerpo monoclonal anti-procolágeno I, 1/1000, 30’
6. Lavar con PBS
7. Autoanticuerpo monoclonal anti-procolágeno I, 1/400, 20’
8. Lavar con PBS
9. Incubar con Evision (ratón) durante 30’
10. Lavar con PBS
11. Revelar EAC
12. Lavar con PBS
13. Contrastar con hematoxilina de Mayer
14. Virar con agua corriente
15. Montar con Aquatex
Con esta técnica se identifican los depósitos del autoanticuerpo monoclonal
anti-procolágeno I que se tiñen de color azul oscuro.
Se estudiaron los depósitos del autoanticuerpo monoclonal anti-
procolágeno I en la membrana basal y alrededor del folículo según la siguiente
escala semicuantitativa:
0: ausencia de depósitos,
1: presencia de depósitos finos,
2: presencia de depósitos gruesos e incontínuos,
3: presencia de depósitos gruesos y contínuos.
152
C.4. ANÁLISIS ULTRAESTRUCTURAL MEDIANTE MICROSCOPÍA
ELECTRÓNICA DE TRANSMISIÓN
Método:
1. Fijar con glutaraldehido al 2.5% con tampón fosfato
2. Pos-fijación con tetra-óxido de osmio
3. Lavados con tampón fosfato sacarosa
4. Deshidratación creciente con acetona, acetona 70º + acetato de uranilo y
óxido de propileno
5. Impregnación del tejido con resinas sintéticas (Araldita: A/M, B, D, C)
6. Mezcla 1 pura: A/M + B + D, incubar en estufa a 37ºC durante toda la noche
7. Polimerización: Mezcla 2 (A/M + B + D + C), incubar en moldes en estufa a
60º durante toda la noche
8) Preparar cortes semifinos (0.5 micras)
9) Preparar cortes ultrafinos (45-50 nm)
10) Montaje en rejilla de material conductor (Cu)
11) Contrastar con citrato de plomo, 2’
12) Lavar bien con agua destilada
13) Llevar al microscopio electrónico de transmisión (JOEL, Francia).
Mediante esta técnica se identificaron los cambios ultraestructurales en la
epidermis, folículo piloso y dermis.
D) VALORACIÓN DE LOS EFECTOS COLATERALES
La valoración de los efectos colaterales se efectuó mediante la evaluación
clínica inmediata y de macrofotografías en color realizadas con la misma
153
cámara y bajo las mismas condiciones de iluminación (Olympus OM-2n, OM-
System Zuiko MC automacro 1:3.5, f=50 mm). Mediante la aplicación de un
cuestionario se indagó sobre el inicio, duración e intensidad de todos los
efectos colaterales posibles inmediatamente antes de cada sesión de
tratamiento. Se consideró como respuesta normal al tratamiento con LPI el
eritema inmediato evanescente (<20 minutos) difuso y/o perifolicular, así como
las molestias vagas e imprecisas referidas por el paciente. Se graduó el dolor
en discreto, moderado e intenso. Se definió eritema transitorio al eritema
difuso o perifolicular de más de 20 minutos de duración pero inferior a 24 horas.
Asimismo, se consideró eritema evanescente tardío al eritema difuso o
perifolicular de más de 24 horas de duración pero inferior a las 72 horas. Se
consideró hipo/hiperpigmentación transitoria a la modificación del color
normal de la piel (más claro/más oscuro) del área tratada respecto a la piel
circundante de color normal y cuya duración fue inferior a los seis meses. En
contrapartida, se consideró alteración permanente del pigmento a aquella
que se prolongó más de seis meses. Se deifinió efecto paradójico como el
crecimiento de pelo oscuro, fino, en un área no tratada cercana a un área
tratada. Se definió quemadura superficial como la aparición de vesículas en
un fondo eritematoso con la forma exacta del cristal de cuarzo del aplicador de
la fuente de luz. Finalmente, se definió sensación de calor local persistente a la
percepción de calor en el área de tratamiento durante más de 24 horas.
[Link]. MOMENTO DE VALORACIÓN DE LA RESPUESTA
El focontaje digitalizado y el tricograma por unidad de área (modificado) se
practicaron inmediatamente antes de cada una de las sesiones de tratamiento
154
y a los 6, 12, 24 y 36 meses después de la última sesión de tratamiento (8ª
sesión).
La biopsia cutánea para obtener el material necesario para el análisis
histológico, inmunohistoquímico y microscopía electrónica se efectuó en el área
de control el día 0 del estudio, es decir, inmediatamente antes de la primera
sesión de tratamiento. En el área de estudio se practicó 5’ después de la
primera sesión de tratamiento, o bien 8 semanas después de la 1ª, 2ª, 3ª, 4ª,
5ª, 7ª, 8ª sesión de tratamiento o a los 6 o 12 meses después de la última
sesión de tratamiento (8ª sesión). La valoración de los efectos colaterales se
efectuó inmediatamente después de cada sesión de tratamiento y al regreso,
antes de proceder a la siguiente sesión de tratamiento.
155
7.7. ANÁLISIS ESTADÍSTICO
7.7.1. CÁLCULO DE LA MUESTRA
El cálculo de la muestra estuvo a cargo de la Unidad de Epidemiología del
Hospital Clínic que empleó los criterios de encuesta poblacional o estudio
descriptivo usando muestras aleatorias simples
Asunciones
La muestra debe ser aleatoria simple o cualquier otra muestra representativa.
Una muestra sistemática, por ejemplo cada 15 personas de una lista, es
aceptable si es representativa. Ello implica que si la población expuesta se ha
asumido que es el número esperado de mujeres con hirsutismo que acuden a
la consulta de Dermatología durante un año, será todo este tiempo el necesario
como período de reclutamiento de la muestra.
La variable estudiada debe ser dicotómica (si/no) o cualquier otra respuesta
con dos alternativas, originando una proporción en la población como resultado
final.
Se presentan tres cálculos de muestra hechos para tres estimaciones distintas
(90%, 85%, 80%) del porcentaje de mujeres a las cuales se elimina el pelo
expuesto a tratamiento en 4 sesiones, en mujeres con hirsutismo; a su vez
cada una de estas situaciones se calculó para distintos niveles de confianza,
siendo el 95 % el más usual.
156
Cálculo 1:
Tamaño Poblacional : 180
Prevalencia esperada : 90.00 %
Error máximo admisible relativo a la prevalencia esperada: 10 %
Nivel Confianza Tamaño Muestra
---------------- -----------
80 % 17
90 % 26
95 % 35
99 % 52
99.9 % 72
99.99 % 87
Cálculo 2:
Tamaño Poblacional: 180
Prevalencia esperada: 85.00 %
Error máximo admisible relativo a la prevalencia esperada: 10 %
Nivel Confianza Tamaño Muestra
---------------- -----------
80 % 25
90 % 38
95 % 49
99 % 71
99.9 % 93
99.99 % 108
157
Cálculo 3:
Tamaño Poblacional : 180
Prevalencia esperada : 80.00 %
Error máximo admisible relativo a la prevalencia esperada: 10 %
Nivel Confianza Tamaño Muestra
---------------- -----------
80 % 33
90 % 49
95 % 63
99 % 86
99.9 % 108
99.99 % 122
La fórmula empleada en el cálculo de la muestra fue:
Tamaño de la Muestra = n/(1-(n/población))
Donde n = Z*Z(P(1-P))/(D*D)
Donde D es la mitad del ancho del intervalo de la muestra (Prevalencia
esperada x Error máximo admisible /2). Z es el percentil de la distribución
normal estándar determinado por el nivel de confianza especificado. Esto es
1.96 para un nivel de confianza del 95 % (Kish & Leslie, Survey Sampling, John
Wiley & Sons, NY, 1965).
Finalmente, se optó por el tamaño de muestra resultante del cálculo 1, es decir,
una muestra de 35 individuos. No obstante, se lograron incluir un total de 49
individuos.
158
7.7.2. ANÁLISIS ESTADÍSTICO
Se efectuó análisis descriptivo y diferencial usando el SPSS (versión 9.0 de
Windows, Chicago Ill).
Se realizó la prueba t de student de muestras independientes en la
comparación de variables cuantitativas intergrupales. Las diferencias se
consideraron estadísticamente significativas cuando la probabilidad fue baja,
p<.005.
Se realizó la prueba t de student de muestras pareadas para comparar las
variables cuantitativas intragrupales. Las diferencias se consideraron
estadísticamente significativas cuando la probabilidad fue baja, p<.005.
Se empleó el Wilcoxon Signed Ranks Test en la comparación de variables no
cuantitativas intragrupales y one-way ANOVA en la comparación de variables
cuantitativas intergrupales. Las diferencias se consideraron estadísticamente
significativas cuando la probabilidad fue baja, p<.005.
Finalmente, se utilizó el análisis multivariado para estudiar los resultados en
función de la edad, fototipo, color/grosor de pelo, área anatómica, diagnóstico,
antecedentes depilatorios y farmacológicos.
159
RESULTADOS
160
8. RESULTADOS
8.1. PACIENTES
Se incluyeron un total de 52 pacientes de sexo femenino; tres abandonaron el
estudio después de haber recibido varias sesiones de tratamiento. De 49
restantes, 43 pacientes (87.8%) fueron incluídos en el grupo “mentón” y 6
(12.2%) en el grupo “preauricular”.
Las Tablas 12 a 18 muestran los resultados demográficos por grupos según la
edad, fototipo, color/grosor de pelo, diagnóstico, fármacos en uso y
antecedentes depilatorios.
Tabla 12. Pacientes según edad expresada en años
Mentón Preauricular
Rango Media DE Rango Media DE
Edad
19-62 32.28 9.37 12-35 25.33 9.35
DE: desviación estándard
Tabla 13. Pacientes según fototipo, expresado según la escala de Fitzpatrick
Fototipo Mentón Preauricular Total %
I 1 0 1 2.0
II 5 1 6 12.2
III 28 4 32 65.3
IV 9 1 10 20.4
Total 43 6 49 100.0
161
Tabla 14. Pacientes según el color de pelo
Color Mentón Preauricular Total %
Negro 41 6 47 95.9
Marrón 2 0 2 4.1
Total 43 6 49 100.0
Tabla 15. Pacientes según el grosor de pelo
Grosor Mentón Preauricular Total %
Grueso 41 6 47 95.9
Fino 2 0 2 4.1
Total 43 6 49 100.0
162
Tabla 16. Pacientes según el diagnóstico
Diagnóstico Mentón Preauricular Total %
HOF 3 1 4 8.2
HOF+SOP 26 4 30 61.2
HOF+SHBG baja 2 0 2 4.1
HAC 1 0 1 2.0
HAC (21-OH-asa) 1 0 1 2.0
HAC (3β-OH-asa) 0 1 1 2.0
HAIR-AN 4 0 4 8.2
SHBG baja 1 0 1 2.0
Hirsutismo postmenopáusico 1 0 1 2.0
Hirsutismo constitucional 1 0 1 2.0
Hirsutismo secundario a ciclosporina 1 0 1 2.0
Hiperprolactinemia 1 0 1 2.0
Hiperplasia del estroma ovárico 1 0 1 2.0
Total 43 6 49 100.0
HOF: hiperandrogenismo ovárico funcional, SOP: síndrome del ovario poliquístico, HAC: Hiperplasia adrenal congénita,
HAC (21-OH-asa): hiperplasia adrenal congénita por déficit de la enzima 21-hidroxilasa, HAC (3β-OH-asa): hiperplasia
adrenal congénita por déficit de la enzima 3-beta-hidroxilasa, HAIR-AN: hiperandrogenismo, resistencia a la insulina y
acantosis nigracans, SHBG: sexual hormone binding globulin (globulina transportadora de hormona sexual).
163
Tabla 17. Pacientes en tratamiento farmacológico
Fármaco Mentón Preauricular Total %
Acetato de ciproterona (2 mg) + Etinilestradiol (0.035 mg) 7 2 9 18.4
Acetato de ciproterona (50 mg) 1 0 1 2.0
Etinilestradiol (0.05 mg) + Levonorgestrel (0.25 mg) 1 0 1 2.0
Desogestrel (0.15 mg) + Etinilestradiol (0.03 mg) 0 1 1 2.0
Gestodeno (0.075 mg) + Etinilestradiol (0.02 mg) 1 0 1 2.0
Ciproterona (2 mg) + Etinilestradiol (0.025 mg) + Corticoide 1 0 1 2.0
Flutamida 4 0 4 8.2
Corticoide 2 0 2 4.1
Tibolona (2.5 mg) 1 0 1 2.0
Merformina 1 0 1 2.0
Ciclosporina+Corticoide 1 0 1 2.0
Flutamida+ Progesterona 1 0 1 2.0
Hipoglucemiantes 1 0 1 2.0
Otros no hormonales 4 0 4 8.2
Ninguno 17 3 20 40.8
Total 43 6 49 100.0
164
Tabla 18. Pacientes según sus antecedentes depilatorios
Depilación previa Mentón Preauricular Total %
Eléctrica 3 2 5 10.2
Cera 4 0 4 8.2
Pinzas 18 0 18 36.7
Tijeras 1 0 1 2.0
Eléctrica + Cera 10 0 10 20.4
Eléctrica +Cera+ Pinzas 1 2 3 6.1
Cera + Pinzas 6 0 6 12.2
Ninguna 0 2 2 4.1
Total 43 6 49 100.0
165
8.2. SESIONES DE TRATAMIENTO
Se programaron un total de 8 sesiones de tratamiento por paciente. Se
practicaron un total de 392 sesiones de tratamiento cuya distribución se
muestra en la Tabla 19. Se excluyeron siete pacientes: tres pacientes que
habían recibido un total de 14 sesiones de tratamiento –dos pacientes
recibieron 4 sesiones y una paciente recibió 6 sesiones de tratamiento- por
incumplimiento del protocolo (método depilatorio inapropiado, incumplimiento
en las visitas programadas), tres que no habían cumplido el número de
sesiones programadas –recibieron apenas tres sesiones- y una que completó 9
sesiones de tratamiento pero no volvió a los controles postratamiento.
Tabla 19. Número de pacientes según número de sesiones de tratamiento
administradas
Nº de Nº de pacientes Total
sesiones Sesiones
Mentón Preauricular Total
3 3 (excluídas) 0 3 9
8 39 6 45 360
9 1 (excluída) 0 1 9
4-6 3 (excluídas) 0 3 14
Total 46 6 52 392
166
8.3. FOTOCONTAJE DIGITALIZADO
8.3.1. ÁREA DE CONTROL
La evolución del recuento piloso en las áreas de control del mentón y de la
región preauricular se muestra en las Tablas 20 y 21. La Figura 15 muestra la
evolución del fotocontaje digitalizado en las primeras cuatro sesiones de
tratamiento en una de las pacientes. Las Figuras 16 y 17 muestran el resultado
clínico de la paciente anterior en distintos momentos del estudio. La Figura 18
muestra otra paciente después de 3 años de la última sesión de tratamiento.
Finalmente, la Figura 19 muestra el resultado clínico de una paciente después
de 7 sesiones de tratamiento.
Tabla 20. Evolución del recuento piloso en el área de control del mentón y la
región preauricular
Mentón Preauricular
Rango Media DE Rango Media DE
Mín Máx Mín Máx
Día 0 7.00 200.00 50.14 44.86 24.00 200.00 136.17 78.63
2º mes 0.00 152.00 46.02 31.64 44.00 200.00 108.67 73.23
4º mes 7.00 118.00 37.56 22.36 15.00 200.00 89.50 63.90
6º mes 6.00 182.00 37.95 32.67 44.00 112.00 76.33 28.54
8º mes 4.00 198.00 37.31 33.54 44.00 116.00 82.17 28.17
10º mes 6.00 105.00 32.62 19.27 32.00 126.00 69.83 43.20
12º mes 7.00 66.00 29.95 14.82 35.00 112.00 63.67 30.45
14º mes 11.00 58.00 29.68 12.64 38.00 102.00 66.83 27.66
16º mes 10.00 60.00 29.87 11.91 38.00 112.00 65.81 31.27
22º mes 11.00 66.00 29.30 12.93 39.00 103.00 64.67 29.36
28º mes 9.00 66.00 30.35 13.24 38.00 134.00 66.00 37.90
40º mes 9.00 63.00 30.1 11.57 44.00 93.00 60.50 20.06
52º mes 11.00 72.00 30.92 13.49 41.00 105.00 61.00 23.55
DE: desviación estándar
167
Tabla 21. Evolución del recuento piloso inicial (Día 0) versus recuento piloso
de los controles sucesivos en el área de control del mentón y región
preauricular
Día 0 vs Control p
Mentón Preauricular
Día 0 vs 2º mes NS NS
Día 0 vs 4º mes NS NS
Día 0 vs 6º mes NS NS
Día 0 vs 8º mes NS NS
Día 0 vs 10º mes NS NS
Día 0 vs 12º mes <.005 NS
Día 0 vs 14º mes <.005 NS
Día 0 vs 16º mes NS NS
Día 0 vs 22º mes <.005 NS
Día 0 vs 28º mes NS NS
Día 0 vs 40º mes <.005 NS
Día 0 vs 52º mes NS NS
NS: no significativo
168
PACIENTE Nº12
ÁREA DE CONTROL ÁREA DE ESTUDIO
1 Sesión 1 Sesión
2 Sesión 2 Sesión
3 Sesión 3 Sesión
4 Sesión 4 Sesión
5 Sesión 5 Sesión
Figura 15. Fotocontaje digitalizado: evolución del recuento piloso en el área de
control y estudio de la región preauricular en las primeras cinco sesiones de
tratamiento.
ESTUDIO ESTUDIO
PRE- TRATAMIENTO > 6ª SESIÓN
Figura 16. Aspecto clínico antes y después de 6 sesiones de tratamiento con
LPI, misma paciente del fotocontaje mostrado en la Figura 15.
169
ESTUDIO
CONTROL
Figura 17. Aspecto clínico 3 años después de la última sesión de tratamiento,
es la misma paciente de las Figuras 15 y 16.
CONTROL
3º año
Figura 18. Resultado clínico después de 3 años de la última sesión de
tratamiento con LPI en el mentón, obsérvese la persistencia de pelo terminal
grueso en el área de control donde no ha recibido tratamiento.
170
PRE-TRATAMIENTO > 7 SESIÓN
Figura 19. Obsérvese pelo terminal grueso en el mentón de esta paciente
afecta del síndrome del ovario poliquístico antes del tratamiento (derecha) y
después de 7 sesiones de fotodepilación con LPI (izquierda).
171
8.3.2. ÁREA DE ESTUDIO
La evolución del recuento piloso y tasa depilatoria del área de estudio del
mentón y de la región preauricular se muestra en las Tablas 22 y 23.
Tabla 22. Evolución del recuento piloso y la tasa depilatoria en el área de
estudio del mentón y región preauricular
Mentón Preauricular
Rango Media DE TD Rango Media DE TD
Mín Máx % Mín Máx %
Día 0 5.00 200.00 45.95 37.26 0.00 29.00 200.00 138.83 73.21 0.00
>1ª sesión 0.00 122.00 32.30 23.80 20.71 15.00 200.00 88.33 72.67 36.38
>2ª sesión 1.00 75.00 20.63 18.08 55.11 13.00 87.00 46.67 26.04 66.19
>3ª sesión 0.00 70.00 16.69 13.08 63.68 5.00 79.00 40.50 26.62 70.66
>4ª sesión 0.00 48.00 13.63 11.60 70.34 2.00 93.00 41.00 34.23 70.29
>5ª sesión 0.00 40.00 11.17 7.83 75.70 6.00 78.00 34.16 24.45 75.25
>6ª sesión 0.00 38.00 23.67 16.42 78.49 11.00 58.00 29.68 12.64 78.50
>7ª sesión 0.00 38.00 7.71 6.66 83.23 1.00 31.00 17.50 12.78 87.32
>8ª sesión 0.00 35.00 7.17 6.35 84.40 2.00 29.00 14.50 10.93 89.50
6º mes PO 0.00 23.00 7.12 5.12 84.51 4.00 32.00 18.33 12.09 86.72
12ºmes PO 1.00 25.00 8.05 5.23 82.49 4.00 31.00 18.17 12.48 86.91
24ºmes PO 1.00 23.00 10.02 5.83 78.20 6.00 30.00 18.33 10.21 86.79
36ºmes PO 9.00 63.00 30.10 11.58 34.50 4.00 93.00 60.50 20.05 56.42
DE: desviación estándar
TD: Tasa depilatoria expresada en porcentaje
PO: posterior a la última sesión de tratamiento (8ª sesión)
172
Tabla 23. Evolución del recuento piloso inicial (Día 0) versus recuento piloso
post-tratamiento en el área de estudio del mentón y la región preauricular
Día 0 versus Sesión P
Mentón Preauricular
Día 0 vs 1ª sesión <.005 NS
Día 0 vs 2ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 3ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 4ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 5ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 6ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 7ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 8ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 6º mes po <.001 NS
Día 0 vs 12º mes po <.001 NS
Día 0 vs 24º mes po <.001 NS
Día 0 vs 36º mes po <.001 NS
PO: posterior a última sesión de tratamiento (8ª sesión)
NS: No significativo
La Tabla 24 muestra la comparación del recuento piloso del área de estudio del
mentón y la región preauricular entre la última sesión de tratamiento (8ª sesión)
y los controles posteriores a dicha sesión de tratamiento (6º,12º,24º y 36º mes).
173
Tabla 24. Recuento piloso comparativo en el área de estudio entre la 8ª sesión
de tratamiento y controles sucesivos en el mentón y región preauricular
Mentón Preauricular
8ª sesión versus Control
8ª sesión vs 6º mes PO NS NS
8ª sesión vs 12º mes PO <.001 NS
8ª sesión vs 24º mes PO <.001 NS
8ª sesión vs 36º mes PO <.001 .005
PO: posterior a la última sesión de tratamiento (8ª sesión)
NS: no significativo
174
8.3.3. RECUENTO PILOSO COMPARATIVO ENTRE ÁREA DE CONTROL Y
ÁREA DE ESTUDIO
El recuento piloso comparativo entre el área de control y estudio del mentón y
la región preauricular se muestra en la Tabla 25.
Tabla 25. Recuento piloso del área de control vs recuento piloso del área de
estudio en el mentón y región preauricular
Mentón Preauricular
Control versus Estudio
Día 0 NS NS
2º mes vs 1ª sesión <.001 NS
4º mes vs 2ª sesión <.001 NS
6º mes vs 3ª sesión <.001 NS
8º mes vs 4ª sesión <.001 NS
10º mes vs 5ª sesión <.001 NS
12º mes vs 6ª sesión <.001 NS
14º mes vs 7ª sesión <.001 NS
16º mes vs 8ª sesión <.001 NS
22º mes vs 6º mes PO <.001 NS
28º mes vs 12º mes PO <.001 NS
40º mes vs 24º mes PO <.001 NS
52º mes vs 36º mes PO <.001 NS
PO: posterior a la última sesión de tratamiento (8ª sesión)
NS: no significativo
175
La comparación del recuento piloso inicial (Día 0) del área de control vs
recuento piloso postratamiento del área de estudio en el mentón y región
preauricular se muestra en la Tabla 26.
Tabla 26. Recuento piloso inicial (área control) versus recuento piloso post-
tratamiento (área de estudio) del mentón y región preauricular
Día 0 versus Sesión p
Mentón Preauricular
Día 0 vs 1ª sesión <.005 NS
Día 0 vs 2ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 3ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 4ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 5ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 6ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 7ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 8ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 6º mes PO <.001 NS
Día 0 vs 12º mes PO <.001 NS
Día 0 vs 24º mes PO <.001 NS
Día 0 vs 36º mes PO <.001 NS
PO: posterior a última sesión de tratamiento (8ª sesión)
NS: no significativo
176
8.3.4. FOTOCONTAJE DIGITALIZADO COMPARATIVO ENTRE EL MENTÓN
Y ÁREA PREAURICULAR
No se observaron diferencias significativas en el recuento piloso (RP) entre el
mentón y la región preauricular.
8.4. TRICOGRAMA POR UNIDAD DE AREA (MODIFICADO)
8.4.1. ÁREA DE CONTROL
La evolucion de la relación entre pelos anágenos y no anágenos en el área de
control del mentón y la región preauricular se muestra en la Tabla 27.
Tabla 27. Evolución de la relación pelo anágeno:pelo no anágeno en el área de
control del mentón y región preauricular
Mentón Preauricular
Rango Media DE Rango Media DE
Mín Máx Mín Máx
Día 0 8.00 22.00 13.44 4.03 5.00 9.00 7.62 1.79
2º mes 7.00 24.00 13.15 3.90 4.00 18.00 9.40 5.17
4º mes 6.00 26.00 12.77 4.83 3.00 10.00 7.06 2.93
6º mes 6.00 22.00 12.50 4.47 3.00 11.00 7.00 3.27
8º mes 5.00 26.00 12.42 5.23 3.00 12.00 6.90 3.74
10º mes 5.00 19.00 11.42 3.97 4.00 13.00 7.75 3.77
12º mes 6.00 19.00 11.78 3.64 3.00 10.00 6.00 2.94
14º mes 5.00 17.00 11.47 2.93 2.00 9.00 5.00 2.94
16º mes 7.00 17.00 10.55 2.72 3.00 8.00 5.00 2.44
22º mes 4.00 23.00 12.36 5.32 2.00 10.00 6.08 3.33
28º mes 4.00 22.00 11.48 4.90 2.00 11.00 5.95 3.75
40º mes 2.00 28.00 10.91 6.17 1.91 10.00 4.97 3.49
52º mes 2.12 25.00 9.44 5.89 1.77 11.00 4.92 4.12
DE: desviación estándar
177
La evolución de la relación pelo anágeno:pelo no anágeno inicial (Día 0) versus
los controles sucesivos (2º a 52º mes) en el área de control del mentón y región
preauricular no fue estadísticamente significativa.
8.4.2. ÁREA DE ESTUDIO
La evolución de la relación pelo anágeno:pelo no anágeno del área de estudio
del mentón y región preauricular se muestra en las Tablas 28 y 29.
178
Tabla 28. Evolución de la relación pelo anágeno:pelo no anágeno en el área de
estudio del mentón y la región preauricular
Mentón Preauricular
Rango Media DE Rango Media DE
Mín Máx Mín Máx
Día 0 7.00 20.00 11.72 3.39 5.00 9.00 7.70 1.85
>1ª sesión 3.00 11.70 6.09 2.47 2.00 8.00 5.32 2.34
>2ª sesión 0.40 6.00 2.05 1.70 1.00 3.00 2.22 0.93
>3ª sesión 0.20 2.00 0.80 0.53 3.00 1.25 0.86 0.40
>4ª sesión 0.00 0.34 9.30E-02 8.72E-02 0.20 0.36 0.22 0.14
>5ª sesión 0.00 0.80 0.19 0.21 0.30 0.50 0.40 8.16E-02
>6ª sesión 0.00 0.90 0.16 0.21 0.30 0.50 0.38 8.69E-02
>7ª sesión 0.00 0.80 0.14 0.22 0.30 0.50 0.307 0.19
>8ª sesión 0.00 0.70 0.10 0.16 0.02 0.2 6.87E-02 8.81E-02
6º mes PO 0.00 0.45 0.11 0.11 0.02 0.26 0.19 0.11
12ºmes PO 0.00 0.80 0.13 0.17 0.02 0.26 0.17 0.10
24ºmes PO 0.00 0.71 0.13 0.17 0.02 0.25 0.15 9.92E-02
36ºmes PO 0.02 0.60 0.13 0.13 0.044 0.20 0.12 6.39E-02
DE: desviación estándar
PO: posterior a la última sesión de tratamiento (8ª sesión)
179
Tabla 29. Evolución de la relación pelo anágeno:pelo no anágeno inicial (Día 0)
vs relación pelo anágeno:pelo no anágeno post-tratamiento en el área de
estudio del mentón y región preauricular
Día 0 versus Sesión p
Mentón Preauricular
Día 0 vs 1ª sesión <.001 <.005
Día 0 vs 2ª sesión <.001 <.005
Día 0 vs 3ª sesión <.001 <.005
Día 0 vs 4ª sesión <.001 <.005
Día 0 vs 5ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 6ª sesión <.001 <.005
Día 0 vs 7ª sesión <.001 <.005
Día 0 vs 8ª sesión <.001 <.005
Día 0 vs 6º mes po <.001 <.005
Día 0 vs 12º mes PO <.001 <.005
Día 0 vs 24º mes PO <.001 <.005
Día 0 vs 36º mes PO <.001 <.005
PO: después de la última sesión de tratamiento (8ª sesión)
NS: no significativo
La comparación de la relación pelo anágeno:pelo no anágeno del área de
estudio del mentón y la región preauricular entre la última sesión de tratamiento
(8ª) y los controles posteriores a dicha sesión de tratamiento (6º,12º,24º y 36º
mes) no fue estadísticamente significativa.
180
8.4.3. RELACIÓN PELO ANÁGENO:NO ANÁGENO COMPARATIVA ENTRE
ÁREA DE CONTROL Y ÁREA DE ESTUDIO
Los resultados de la comparación de la relación de pelo en anágeno y pelo no
anágeno entre las áreas de control y estudio se muestran en la Tabla 30.
Tabla 30. Relación pelo anágeno:pelo no anágeno del área de control versus
relación pelo anágeno:pelo no anágeno del área de estudio en el mentón y
región preauricular.
Mentón Preauricular
Día 0 <.005 NS
2º mes vs 1ª sesión <.001 NS
4º mes vs 2ª sesión <.001 NS
6º mes vs 3ª sesión <.001 NS
8º mes vs 4ª sesión <.001 NS
10º mes vs 5ª sesión <.001 NS
12º mes vs 6ª sesión <.001 NS
14º mes vs 7ª sesión <.001 NS
16º mes vs 8ª sesión <.001 NS
22º mes vs 6º mes PO <.001 NS
28º mes vs 12º mes PO <.001 NS
40º mes vs 24º mes PO <.001 NS
52º mes vs 36º mes PO <.001 NS
PO: después de la última sesión de tratamiento (8ª sesión)
NS: no significativo
181
La comparación de la relación pelo anágeno:pelo no anágeno inicial (Día 0) del
área de control vs relación pelo anágeno:pelo no anágeno post-tratamiento del
área de estudio en el mentón y región preauricular se muestra en la Tabla 31.
Tabla 31. Relación pelo anágeno:pelo no anágeno inicial (área control) versus
post-tratamiento (área de estudio) del mentón y región prauricular
Día 0 vs Sesión p
Mentón Preauricular
Día 0 vs 1ª sesión <.001 NS
Día 0 vs 2ª sesión <.001 .001
Día 0 vs 3ª sesión <.001 <.005
Día 0 vs 4ª sesión <.001 <.005
Día 0 vs 5ª sesión <.001 <.005
Día 0 vs 6ª sesión <.001 <.005
Día 0 vs 7ª sesión <.001 <.005
Día 0 vs 8ª sesión <.001 <.005
Día 0 vs 6º mes PT <.001 <.005
Día 0 vs 12º mes PT <.001 <.005
Día 0 vs 24º mes PT <.001 <.005
Día 0 vs 36º mes PT <.001 <.005
PT: después de la última sesión de tratamiento (8ª sesión)
NS: no significativo
182
8.4.4. RELACIÓN PELO ANÁGENO:NO ANÁGENO COMPARATIVA ENTRE
EL MENTÓN Y LA REGIÓN PREAURICULAR
No se observaron diferencias estadísticamente significativas en el tricograma
de las dos áreas estudiadas.
8.5. BIOPSIA
Se efectuaron un total de 41 biopsias en el área de control (Dia 0) tanto del
mentón (n= 33) como de la región preauricular (n=8). No obstante, el número
total de biopsias postratamiento practicadas fueron 35, de las que 29
correspondieron al área de estudio del mentón y 6 al área de estudio de la
región preauricular (Tabla 32).
Tabla 32. Número de pacientes sometidos a biopsia cutánea según el
momento del estudio
Mentón Preauricular Total
Control: Día 0 33 8 41
Estudio: 5’ > 1ª sesión 6 1 7
Estudio: 8 sem >1ª sesión 0 1 1
Estudio: 8 sem >2ª sesión 3 1 4
Estudio: 8 sem >3ª sesión 5 0 5
Estudio: 8 sem >4ª sesión 8 1 9
Estudio: 8 sem >5ª sesión 5 1 6
Estudio: 8 sem >6ª sesión 0 0 0
Estudio: 8 sem >7ª sesión 1 0 1
Estudio: 8 sem >8ª sesión 0 0 0
Estudio: 6º mes pt 1 0 1
Estudio: 12º mes pt 0 1 1
Total 29 6 35
PT: después de la última sesión de tratamiento (8ª)
183
En cuanto a la orientación del corte histológico, se practicaron cortes
transversales en 60 muestras, mientras que se procesaron 12 biopsias
mediante cortes longitudinales.
8.5.1. FOLICULOGRAMA
Se efectuaron un total de 72 foliculogramas (Tabla 33).
Tabla 33. Número de foliculogramas practicados en el mentón y región
prauricular según área y momento
Mentón Preauricular Total
Control: Día 0 30 6 36
Estudio: 5’ > 1ª sesión 6 2 8
Estudio: 8 sem >1ª sesión 0 0 0
Estudio: 8 sem >2ª sesión 3 1 4
Estudio: 8 sem >3ª sesión 6 0 6
Estudio: 8 sem >4ª sesión 8 1 9
Estudio: 8 sem >5ª sesión 5 1 6
Estudio: 8 sem >6ª sesión 0 0 0
Estudio: 8 sem >7ª sesión 1 0 1
Estudio: 8 sem >8ª sesión 0 0 0
Estudio: 6º mes PT 1 0 1
Estudio: 12º mes PT 0 1 1
Total 60 12 72
184
Asimismo, la Tabla 34 muestra la relación anágeno : no anágeno de los
foliculogramas de las áreas estudiadas.
Tabla 34. Foliculograma: relación anágeno:no anágeno antes y después del
tratamiento
Área anatómica Mín Max Media DE p
Mentón, previo al tratamiento 0.00 8.00 2.34 1.92
Mentón, postratamiento 0.00 5.00 0.82 1.31
<.001
Preauricular, previo al tratamiento 0.14 3.33 1.50 0.98
Preauricular, postratamiento 0.09 1.33 0.49 0.53
NS
DE: desviación estándar
La Tabla 35 muestra los resultados del recuento de folículos miniaturizados en
las áreas estudiadas.
Tabla 35. Foliculograma: folículos miniaturizados antes y después del
tratamiento
Área anatómica Mín Max Media DE p
Mentón, previo al tratamiento 0.00 25.00 4.09 5.44
Mentón, posttratamiento 0.00 16.00 6.17 4.59
NS
Preauricular, previo al tratamiento 1.00 11.00 4.42 3.55
Preauricular, postratamiento 5.00 30.00 12.33 9.00
NS
DE: desviación estándar
185
8.5.2. HEMATOXILINA-EOSINA
Los resultados de la valoración histológica mediante la técnica de la HE se
muestran en la Tabla 36.
Tabla 36. Hallazgos histológicos en la hematoxilina eosina expresados en
porcentaje y significación (p)
Mentón Preauricular
Antes Después p Antes Después p
Hallazgo histológico
Apoptosis 0.00 2.00 NS 0.00 0.00 NS
Necrosis epidérmical focal 0.00 0.00 NS 0.00 0.00 NS
Necrosis epidérmica extensa 0.00 0.00 NS 0.00 0.00 NS
Vacuolización intracelular epidérmica 0.00 0.00 NS 0.00 0.00 NS
Vacuolización intercelular epidérmica 0.00 0.00 NS 0.00 0.00 NS
Exocitosis 0.00 0.00 NS 0.00 0.00 NS
Espongiosis 0.00 2.00 NS 0.00 0.00 NS
Daño folicular localizado 2.80 12.20 NS 0.00 0.00 NS
Daño folicular extenso 0.00 2.00 NS 0.00 0.00 NS
Daño del tallo piloso 2.70 12.20 NS 0.00 0.00 NS
Daño de la vaina radicular 5.60 12.20 NS 0.00 0.00 NS
Daño de las glándulas sebáceas 0.00 4.10 NS 0.00 0.00 NS
Daño de las glándulas écrinas 0.00 0.00 NS 0.00 0.00 NS
Fibras colágenas finas 100.00 100.0 NS 100.00 100.00 NS
Neocolagenización dérmica 0.00 87.50 <.001 0.00 100.00 NS
Neocolagenización perifolicular 5.60 87.50 <.001 0.00 100.00 NS
Infiltrado inflamatorio de la dermis papilar
Ausente 16.70 3.10 NS 33.30 0.00 NS
Escaso 80.60 84.40 NS 66.70 100.00 NS
Moderado 2.80 9.40 NS 0.00 0.00 NS
Intenso 0.00 3.10 NS 0.00 0.00 NS
186
Mentón Preauricular
Antes Después p Antes Después p
Hallazgo histológico
Infiltrado inflamatorio de la dermis media
Ausente 8.10 0.00 NS 33.33 0.00 NS
Escaso 88.10 84.40 NS 33.33 100.00 NS
Moderado 10.80 12.50 NS 33.33 0.00 NS
Intenso 0.00 3.10 NS 0.00 0.00 NS
Infiltrado inflamatorio de la dermis reticular
Ausente 10.80 0.00 NS 33.30 0.00 NS
Escaso 86.50 87.50 NS 66.70 100.00 NS
Moderado 0.00 9.40 NS 0.00 0.00 NS
Intenso 2.70 3.10 NS 0.00 0.00 NS
Infiltrado inflamatorio perifolicular
Ausente 8.30 0.00 NS 33.30 0.00 NS
Escaso 80.60 46.90 <.001 66.70 100.00 NS
Moderado 8.30 50.00 NS 0.00 0.00 NS
Intenso 2.80 3.10 NS 0.00 0.00 NS
Infiltrado inflamatorio alrdedor de la gl. sebácea
Ausente 10.80 3.10 NS 33.30 0.00 NS
Escaso 86.50 62.5 NS 66.70 100.00 NS
Moderado 0.00 34.4 NS 0.00 0.00 NS
Intenso 2.70 0.00 NS 0.00 0.00 NS
Infiltrado inflamatorio alrededor de las gl.
écrinas
24.30 9.40 NS 66.70 0.00 NS
Ausente
73.00 68.80 NS 33.30 100.00 NS
Escaso
0.00 21.90 NS 0.00 0.00 NS
Moderado
2.70 0.00 NS 0.00 0.00 NS
Intenso
Melanófagos 0.00 21.90 NS 0.00 0.00 NS
Trayectos fibrosos 0.00 77.40 <.001 0.00 100.00 NS
NS: no significativo
187
En lo concerniente a la comparación de la proporción de folículos dañados
versus folículos indemnes antes y después del tratamiento, no fue significativa
para ninguno de los grupos.
No se observaron diferencias significativas entre el mentón y la región
preauricular en el estudio comparativo de todas las variables evaluadas con la
técnica de la HE.
Las Figuras 20-27 muestran algunos de los hallazgos histopatológicos
observados con la HE.
188
B
C D
Figura 20. Cambios histológicos observados inmediatamente después del
tratamiento: (A) En las fases iniciales se observa discreto edema en la dermis
papilar, (B) separación de la unión dermo-epidérmica, (C) infiltrado inflamatorio
linfohistiocitario perivascular; (D) desestructuración del folículo piloso con
ruptura de las vainas epiteliales y tallo piloso, formación de vacuolas (HE, x100
y x400).
189
A B
Figura 21. (A) El daño folicular inducido por la LPI es aleatorio, pudiéndose
observar desestructuración de varios folículos, (B) daño sebáceo focalmente y
separación del tejido conjuntivo periglandular (HE, x100).
A B
Figura 22. (A) En estadios más tardíos se aprecia persistencia de la
desestructuración folicular y (B) la aparición de colágeno nuevo (8ª semana
después de la primera sesión de tratamiento, HE, x100).
190
A B
Figura 23. (A) Obsérvese la separación del tejido conjuntivo perifolicular y (B)
la desestructuración de las vainas epiteliales después de una sesión de
tratamiento con LPI (8ª semana después del tratamiento, HE, x400).
Figura 24. (A) Obsérvese la miniaturización y telogenización folicular; (B) así
como la aparición de nuevas fibras de colágeno en la dermis perifolicular 16-24
semanas después de la primera sesión de tratamiento (HE, x400).
191
A B
Figura 25. (A) Se aprecia un folículo en telógeno y (B) algunos melanófagos en
un trayecto fibroso donde antes hubo un folículo piloso, 24 semanas después
de la primera sesión de tratamiento (HE, x400).
A B
Figura 26. (A) Incremento en la proporción de folículos pilosos pequeños tras
múltiples sesiones de tratamiento con LPI y (B) un folículo anágeno
miniaturizado (32ª semana después de tratamiento, HE,x100 y x400).
192
A
Figura 27. (A) Predominio de folículos pilosos miniatrurizados tras varias
sesiones de tratamiento con IPL. (B) Asimismo, se pueden apreciar folículos
miniaturizados, neocolagenización perifolicular junto a glándulas sebáceas de
aspecto normal (32ª semana después del tratamiento, HE x100 y x400).
193
8.5.3. ORCEÍNA
La Tabla 37 muestra los resultados de la valoración de las fibras elásticas
según la técnica de la orceína antes y después del tratamiento
Tabla 37. Fibras elásticas antes y después del tratamiento
Localización Mentón (p) Preauricular (p)
Dermis papilar NS NS
Dermis reticular NS NS
Perifolicular <.005 NS
Alrededor de glándula sebácea NS NS
Alrededor de glándulas écrinas <.001 NS
NS: no significativo
El estudio comparativo entre el mentón y la región preauricular no reveló
diferencias significativas en cuanto a cantidad y cualidad de las fibras elásticas.
La Figura 28 muestra un aumento de las fibras elásticas alrededor del folículo 8
semanas después de la primera sesión de tratamiento con LPI en el mentón.
194
A B
C D
Figura 28. (A, C) Fibras elásticas antes del tratamiento. (B, D) Aumento de las
fibras elásticas alrededor de los folículos pilosos 8 semanas después de la
primera sesión de tratamiento con LPI en el mentón (Orceína, x100, x400).
195
8.6. INMUNOHISTOQUÍMICA
8.6.1. ÚLEX EUROPEUS
La Tabla 38 muestra la evolución en el recuento de vasos detectados mediante
la técnica del úlex europeus antes y después del tratamiento.
Tabla 38. Número de vasos antes y después del tratamiento (Técnica del úlex
europeus)
Área anatómica Mín Max Media DE p
Mentón, antes del tratamiento 3.00 17.75 8.51 3.69
Mentón, después del tratamiento 3.75 23.75 13.86 4.68
<.001
Preauricular, antes del tratamiento 1.50 7.75 4.46 2.34
Preauricular, después del tratamiento 8.00 25.00 12.46 5.96
<.005
No se observaron diferencias significativas entre el mentón y la región
preauricular en cuanto al número de vasos detectados por la técnica del úlex
europeus.
La Figura 29 muestra un aumento del número de vasos detectados mediante la
técnica del úlex europeus inmediatamente después del trataiento con LPI en el
mentón.
196
Inmediatamente después del
Antes del tratamiento tratamiento
Figura 29. Úlex europeus: Obsérvese un incremento en el número de vasos
permeables inmediatamente después del tratamiento con LPI en le mentón
(x100).
197
8.6.2. AUTOANTICUERPO MONOCLONAL ANTI-PROCOLAGENO I
La Tabla 39 muestra los resultados de la valoración del autoanticuerpo
monoclonal anti-procolágeno 1 antes y después del tratamiento.
Tabla 39. Porcentaje de pacientes con expresión del autoanticuerpo
monoclonal anti-procolágeno I antes y después del tratamiento
Mentón Preauricular
Antes Después p Antes Después p
Localización
ZMB 28.80 30.80 NS 5.70 7.70 NS
Perifolicular 34.60 36.60 NS 11.50 19.30 NS
TCS 5.70 11.50 NS 0.00 3.80 NS
ZMB: zona de la membrana basal
TCS: tejido celular subcutáneo
NS: no significativo
No se observaron diferencias significativas entre el mentón y la región
preauricular en la expresión del autoanticuerpo monoclonal anti-procolágeno I.
La Figura 30 ilustra los depósitos del autoanticuerpo monoclonal anti-
procolágeno I observado en un paciente tratado con LPI.
198
B
A
C D
Figura 30. (A) Observe la ausencia del autoanticuerpo monoclonal
antiprocolágeno I antes del tratamiento y (B, C, D) los depósitos del mismo en
la unión dermoepidérmica y alrededor del folículo después de 16 semanas de
la primera sesión de tratamiento con LPI en el mentón (x100)
199
8.7. MICROSCOPIA ELECTRÓNICA DE TRANSMISIÓN (MET)
Se estudiaron un total de 28 piezas provenientes del área de estudio del
mentón y región preauricular mediante la técnica de la microscopía electrónica
de trasmisión en distintos momentos del estudio (Tabla 40, Figuras 31 y 32)
Tabla 40. Número de piezas estudiados mediante MET
Mentón Preauricular Total
5’ > 1ª sesión 2 1 3
8 sem >1ª sesión 1 - 1
8 sem >2ª sesión 1 1 2
8 sem >3ª sesión 4 1 5
8 sem >4ª sesión 10 2 12
8 sem >5ª sesión 3 1 4
8 sem >6ª sesión - - -
8 sem >7ª sesión 1 - 1
8 sem >8ª sesión - - -
6º mes > 8ª sesión - - -
12º mes > 8ª sesión - - -
24º mes > 8ª sesión - - -
36º mes > 8ª sesión - - -
Total 22 6 28
200
Los hallazgos en la MET se muestran en la Tabla 41.
Tabla 41. Hallazgos en la MET según momento del tratamiento
Epidermis Folículo Otros
5’ después de la Vacuolización Glicógeno intracelular en Lípidos normales
1ª sesión intercelular la VEE
Nervios normales
Apoptosis Paraqueratosis en la
capa de Henle Glándulas sebáceas
Melanosomas normales normales
Queratohialina en la capa
de Henle
8 sem > 1ª sesión Detritus necróticos Detritus necróticos en la
intercelulares dermis
8 sem > 2ª sesión Vacuolización
intercelular
Apoptosis
Mitocondrias densas
8 sem > 3ª sesión Necrosis del tallo piloso Detritus necróticos en la
dermis
Necrosis y pérdida de la
arquitectura normal de la Nervios normales
porción central
8 sem > 4ª sesión Vacuolización Necrosis folicular Detritus celulares en la
intracelular dermis
Vacuolización
intercelular Glándulas sebáceas
normales
Necrosis epidérmica
Linfocitos normales
Melanosomas normales
8 sem > 5ª sesión Necrosis epidérmica Linfocitos normales
Vacuolización
intracelular
Vacuolización
intercelular
201
Pelo normal Restos celulares epiteliales
Figura 31. Microscopía electrónica de transmisión: Pelo normal (izquierda).
Restos celulares en los queratinocitos epidérmicos inmediatamente después
del tratamiento con LPI en el mentón (derecha).
202
> 1ª sesión > 2ª sesión > 3ª sesión
Figura 32. Microscopía electrónica de transmisión: Obsérvese la persistencia
de restos celulares en los queratinocitos epidérmicos después de 1, 2 y 3
sesiones de tratamiento con LPI en el mentón.
203
8.8. ANÁLISIS MULTIVARIADO DE LOS RESULTADOS
El análisis multivariado de los resultados del fotocontaje digitalizado,
tricograma, estudio histopatológico (HE, orceína, autoanticuerpo monoclonal
anti-procolágeno I y MET) y las variables edad, fototipo, color/grosor de pelo,
diagnóstico, antecedentes farmacológicos y depilatorios no mostró
correlaciones o diferencias significativas.
204
8.9. EFECTOS COLATERALES
Los efectos colaterales valorados inmediantemente después de la
administración del tratamiento e inmediatamente antes de la siguiente sesión
de fotodepilación se expresan en la Tabla 42. Las Figuras 33 a 35 ilustran
algunos de los efectos colaterales tras el tratamiento con LPI.
Tabla 42. Efectos colaterales de la fotodepilacion mediante LPI
Efecto colateral Pacientes %
Dolor
Discreto 43 87.8
Moderado 6 12.2
Eritema
Transitorio (< 24 horas) 30 61.2
Tardío evanescente (25-72 horas) 3 6.1
Alteraciones transitorias del pigmento
Hiperpigmentación (< 6 meses) 8 16.3
Hipopigmentación (< 6 meses) 1 2.0
Otros
Costras 9 18.4
Vesículas 3 6.1
Efecto paradójico 5 10.2
Cicatriz mínima 1 2.0
Quemadura superficial 1 2.0
Sensación de calor local persistente 1 2.0
205
Figura 33. Eritema difuso inmediatamente después del tratamiento
Figura 34. Cicatriz eritematosa en la región submentoneana secundaria a
vesícula sobreinfectada
206
LUZ INDIRECTA
Efecto
subterapéutico
Área no tratada “Activación”de
folículos superficiales
del cuello:
Ciclo folicular
sincrónico en anágeno
Pelo terminal fino largo
Figura 35. La aparición de pelo terminal fino en áreas no tratadas aledañas al
área de tratamiento fue observada en cinco pacientes portadoras del síndrome
del ovario poliquístico. El diagrama explica cómo la luz dispersa desde el área
tratada tendría un efecto subterapéutico que activaría los folículos del área
aledaña no tratada, originándose pelo terminal.
207
PUBLICACIONES
208
9. PUBLICACIONES
1. Moreno-Arias G, Camps-Fresneda A, Tiffon-Brutau T, Martí-
Cervera T. Long-term hypopigmentation induced by diode laser
photo-epilation. J Cosmet Laser Ther 2003;5:185.
2. Moreno-Arias GA, Camps-Fresneda A. Long-lasting FI: 1.806
hypopigmentation induced by long-pulsed alexandrite laser
photo-epilation. Dermatol Surg 2003;29:420-422.
3. Moreno-Arias GA, Castelo-Branco C, Ferrando J. Side-effects FI: 1.505
after IPL photodepilation. Dermatol Surg 2002;28:1131-1134.
4. Moreno-Arias G, Castelo-Branco C, Ferrando J. Paradoxical FI: 1.505
effect after IPL photoepilation. Dermatol Surg 2002;28:1013-
1016.
5. Moreno-Arias GA, Vilalta-Solsona A, Serra-Renom JM, Benito- F.I. 1.505
Ruiz J, Ferrando J. Intense pulsed light for hairy grafts and flaps.
Dermatol Surg 2002;28:402-404.
6. Moreno-Arias GA, Ferrando J. Avances en fotodepilación. Piel
2002;17:504.
209
7. Moreno-Arias, Castelo-Branco C, Ferrando J. Side-effects after FI: 1.021
IPL photodepilation. JEADV 2002;16(Supp.1):231.
8. Ferrando J, Moreno-Arias GA, Benito J, Serra-Renóm JM, Vilalta FI: 1.021
A. surgical indications of IPL photodepilation. JEADV
2002;16(Supp.1):231.
9. Moreno-Arias GA, Tiffon T, Marti T, Camps-Fresneda A. Long-
term hypopigmentation induced by diode laser photo-epilation. J
Cutan Laser Ther 2001;3:9-10.
10. Moreno-Arias GA, Ferrando J. Noncoherent-intense-pulsed light F.I. 2.347
for the treatment of relapsing hairy intradermal melanocytic
nevus after shave excision. Lasers Surg Med. 2001;29:142-144.
11. Moreno Arias GA, Ferrando J. Intense pulsed light for F.I. 1.161
melanocytic lesions. Dermatol Surg. 2001;27:397-400.
12. Ferrando J, Moreno-Arias GA. Las excelencias de la luz pulsada
intensa en dermatología. Piel 2001;16:319-320.
13. Moreno-Arias GA, Navarra E, Vilalta A, Ferrando J. Corrective F.I. 1.647
photo-epilation for improper hairline after hair transplantation.
Dermatol Surg 2000;26:790-792.
210
14. Moreno-Arias GA, Ferrando Barberá J. Propuesta de un
protocolo de investigación en fotodepilación. Piel 2000;15:209-
214.
211
COMENTARIO
212
10. COMENTARIO
Los resultados de la depilación médica mediante sistemas lumínicos dependen
de múltiples factores. Diversos estudios han apuntado las características
morfológicas del pelo, los parámetros del sistema depilatorio y el momento del
ciclo folicular en el que se efectúa el tratamiento como los factores más
importantes.
En nuestro estudio analizaremos los factores ya comentados y otras variables
que consideramos significativas en la valoración de la respuesta al tratamiento
y la permanencia de los resultados.
Variables demográficas
En el estudio se incluyeron exclusivamente mujeres afectas de hirsutismo facial
debido a la repercusión que esta disfunción tiene en la vida social y emocional
de las mujeres que la padecen. Cuarenta y tres mujeres presentaban
predominio de pelo terminal en el mentón (87.8%) y seis en la región
preauricular (12,2%). Estos resultados confirman la existencia de folículos más
sensibles al influjo androgénico en la región del mentón que en el área
preauricular. Por otro lado, la presencia de pelo terminal grueso en el área del
mentón y del labio se asocia a virilidad. Las mujeres afectas de hirsutismo
facial en estas localizaciones presentan alteraciones psicosociales que las
inducen a buscar ayuda médica (Barth y col. 1993, Sonino y col. 1993).
En cuanto al rango de edad de nuestras pacientes, sus edades fluctuaron
entre los 12 y los 62 años, discretamente menor al comunicado Ferriman y
Gallwey (1961) (15-74 años). Esta diferencia obedece, al menos en parte, a la
procedencia de los pacientes. En el estudio de Ferriman y Gallwey las
213
pacientes afectas de hirsutismo procedían de un ambulatorio de medicina
general, mientras que en nuestro estudio la selección fue a partir de las
pacientes atendidas por el grupo especializado en hirsutismo del dispensario
de ginecología de un centro de referencia de nivel terciario. En estudios
posteriores otros autores han observado la prevalencia de hirsutismo
exclusivamente en mujeres en edad fértil, de 15 a 44 años, y en este sentido la
diferencia con nuestros resultados se debe básicamente a la línea de corte
establecida en cuanto al criterio de edad en el momento de la inclusión de
pacientes en el estudio (Azziz 2003). Asimismo, observamos que el rango de
edad fue más amplio en el grupo de mujeres con hirsutismo facial en el mentón
que en la región preauricular (19-62 vs 12-35 años). De estos resultados se
infiere que el hirsutismo facial afecta a mujeres en un rango muy amplio de
edades. No obstante, son las mujeres entre los veinte y sesenta años las que
más frecuentemente consultan por esta disfunción pues se trata de la población
económicamente activa más expuesta a interacción social. Nuestros resultados
en cuanto a la distribución por edad son semenjantes a los hallados en otros
estudios con sistemas de fotodepilación equivalentes al empleado en nuestro
estudio (Schroeter y col. 2004, Lor y col. 2002, Fodor y col. 2005).
Fototipo
La mayoría de la población de la muestra estudiada fue clasificada como
perteneciente al fototipo III y IV de la escala de Fitzpatrick (n=42, 85.7%),
aproximándose a los resultados comunicados por Fodor y col. (2005) (73.8%)
pero contrastando con otros ensayos en los que han predominado fototipos
más claros. En los estudios conducidos por Lor y col. (2002), Schroeter y col.
(2004) y Bjerring y col. (2000) la proporción de individuos de fototipo II fue de
214
30, 56, 58,1%, respectivamente; mientras que en nuestra serie de pacientes tal
fototipo fue observado en apenas el 12.2% de los casos. Esta discrepancia
simplemente refleja la variación del fototipo según el área geográfica y la
población estudiada.
Morfología del pelo
En cuanto al color de pelo, en nuestro estudio se observó un predominio de
pelo negro (95.9%), de manera análoga a lo observado por Schroeter y col.
(2004) (87.5 ± 11.3%) y Fodor y col. (2005) (80%).
La clasificación subjetiva del diámetro del pelo en grueso, medio y fino es
orientativa y útil en la selección de los parámetros de tratamiento. En el 95.9%
de los individuos el diámetro de pelo predominante fue grueso; mientras que en
el resto de las pacientes se apreció pelo fino (4.1%). Nuestros hallazgos
confirman las observaciones de otros autores (Schroeter y col. 2004),
apreciándose cierta variación en la proporción de cada una de las categorías
(Fodor y col. 2005).
Región anatómica
El efecto de los andrógenos en el ciclo de crecimiento folicular depende de la
región anatómica (Uno 1986) debido, en parte, a las variaciones locales en
cuanto al número de receptores androgénicos y al contenido de la enzima
conversora, la 5-alfareductasa. Algunas áreas son poco sensibles al influjo
androgénico como, por ejemplo, cejas, pestañas y la región occipital del cuero
cabelludo. Otras áreas son muy sensibles a los estrógenos –pubis y axilas- y
en ellas aparece pelo terminal aún en presencia de niveles bajos de
andrógenos. Finalmente, hay áreas que sólo responden a niveles altos de
andrógenos como la región pectoral, la porción inferior del abdomen, la región
215
lumbar, los muslos, los brazos, el mentón, la cara y el triángulo pélvico
superior. La presencia de pelo terminal en estas áreas es una característica
masculina y en las mujeres se considera una alteración patológica (Uno 1986,
Azziz 2003). En nuestro estudio incluímos exclusivamente mujeres con
predominio de pelo terminal grueso en el mentón y región preauricular, áreas
comunmente afectas en la mujer hirsuta (Azziz 2003, Uno 1986), de manera
análoga a lo observado por otros autores en estudios similares (Schroeter y col.
2004, Lor y col. 2002).
Causas de hirsutismo
La estimación de la prevalencia de hirsutismo depende básicamente de dos
factores: la población estudiada y el método empleado en su valoración. El
método originalmente expuesto por Ferriman y Gallwey incluía la evaluación de
once áreas corporales (labio superior, mentón, tórax anterior, dorso superior,
región lumbar, abdomen superior e inferior, brazos, antebrazos, muslos y
piernas), definiéndose hirsutismo cuando la suma total de la sumatoria de cada
variable (0= ausencia de pelo termina a 4= abundante pelo terminal) superaba
los 8 puntos. De acuerdo a estos criterios, la prevalencia de hirsutismo en la
población blanca estudiada en el Reino Unido (n=430) fue de 4.3% (Ferriman y
Gallwey 1961). Posteriormente, se ha estimado en 8% la tasa de prevalencia
de hirsutismo en la población blanca y afroamericana en los Estados Unidos
(Azziz 2003) de acuerdo a los criterios de la escala modificada de Ferriman y
Gallwey, que considera apenas 9 áreas corporales de las once originalmente
propuestas y una suma superior a 6 en la definición de hirsutismo (Hatch y col
1981). En nuestro estudio, hemos empleado estos últimos criterios.
216
El hirsutismo es habitualmente la expresión del exceso de andrógenos. No
obstante, no siempre se puede demostrar hiperandrogenismo o una alteración
endocrina en todas las mujeres hirsutas. La causa más frecuente de hirsutismo
es el síndrome del ovario poliquístico (Azziz 2003). Otras enfermedades
asociadas a hiperandrogenismo como, por ejemplo, el síndrome HAIR-AN y la
hiperplasia suprarrenal secundaria a déficit de 21-hidroxilasa, son
estadísticamente poco relevantes (Souter y col. 2004). Así pues, en lo
concerniente a la causa del hirsutismo el 98% de la muestra de la población
estudiada presentaba hirsutismo de origen hormonal con un franco predominio
del síndrome del ovario poliquístico (61.2%), seguida por el hiperandrogenismo
ovárico funcional y el síndrome HAIR-AN (8.2%), respectivamente. En el
estudio conducido por Souter y col. (2004) la incidencia de hirsutismo asociado
a hiperandrogenismo fue del 54%, predominando el síndrome del ovario
poliquístico que alcanzó el 50%; mientras que el hiperandrogenismo ovárico
funcional fue del 6% y el síndrome HAIR-AN apenas representó un 2%. En
nuestro estudio la hiperplasia andrenal congénita representó el 6% de las
pacientes, repartidas en sendos casos de déficit de la enzima 21-hidroxilasa y
3-beta-hidroxilasa. Estas diferencias obedecen a varios factores. En primer
lugar, la mayoría de las pacientes incluídas en nuestro protocolo de estudio
provenían de un grupo especializado en el estudio del hirsutismo del Servicio
de Ginecología de un hospital de tercer orden y por ello existe un sesgo en la
selección de los individuos. En segundo lugar, el tamaño de la muestra
poblacional del estudio de Soeter y col. fue mayor (n=228 vs n=52 en nuestro
estudio), situación que incide en el porcentaje final de individuos portadores de
cualquiera de las ateraciones asociadas a hiperandrogenismo.
217
Por otro lado, la prevalencia de hirsutismo constitucional varía según la
población estudiada. La prevalencia es de 6% en Italia (Carmina 1998), alcanza
el 17% en la población de Estados Unidos (Azziz y col. 1998) y aumenta al
33% en Oriente Próximo (Tehrani y col. 2004). En nuestro estudio la
prevalencia de hirsutismo constitucional fue de apenas un 2.0%. Tal diferencia
obedece a factores genéticos y consecuentemente étnicos (Tehrani y Tehrani
2004).
Observamos que la prevalencia de hirsutismo asociado a hiperprolactinemia,
hirsutismo postmenopáusico o secundario a fármacos en nuestro estudio fue
del 2.0%, respectivamente, en coherencia con lo comunicado por otros autores
(Azziz 2003).
No observamos diferencia en la respuesta al tratamiento entre pacientes
portadores del síndrome del ovario pliquístico o cualquiera de las alteraciones
hormonales ya comentadas. Esta situación sugiere que es más relevante la
susceptibilidad del folículo piloso al tratamiento y consecuentemente su
destrucción, una vez aquél se ha administrado, que la fisiología del ciclo
folicular (Liew y col. 1999a).
Tratamiento farmacológico
El 51.0% de las pacientes seguían algún tratamiento hormonal conforme al
predominio de individuos afectos de hirsutismo de origen hormonal (98%).
Aproximadamente la mitad de las pacientes no tomaba ningún fármaco o
estaba bajo tratamientos no hormonales sin relación con su hirsutismo (49.0%).
El porcentaje de pacientes sometido a fotodepilación que reciben tratamiento
hormonal es variable y depende básicamente de dos factores. En primer lugar,
de la forma en que son seleccionadas para participar en los ensayos de
218
fotodepilación y, en segunda instancia, de su procedencia. Si la selección es
aleatoria en un grupo de pacientes que consultan un centro especializado en
tratamientos mediante sistemas de láser, la tasa de pacientes hirsutas en
tratamiento hormonal es del 27% (Schroeter y col. 2004). Si la selección se
efectúa a partir de una base de datos de pacientes con problemas
dermatológicos, la tasa disminuye al 8% (Lor y col. 2002). En nuestro estudio
esta proporción es mucho mayor y obedece a un sesgo en la procedencia de
los pacientes, pues la mayoría provenía del grupo de hirsutismo del Servicio de
Ginecología del hospital donde se llevaba a cabo el estudio. Todas las
pacientes de nuestro estudio ya tenían diagnosticado y clasificado el tipo de
hirsutismo que padecían y seguían tratamiento según la etiología del mismo en
el momento de iniciar el protocolo de tratamiento. En el estudio llevado a cabo
por Schroeter y col. (2003) en pacientes transexuales (hombre a mujer) el 80%
de los individuos recibía tratamiento hormonal. No obstante, el tratamiento
hormonal no repercutió significativamente en la efectividad del tratamiento,
situación que hemos confirmado en nuestro estudio.
Antecedentes depilatorios
En cuanto a los antecedentes depilatorios, el 55% había utilizado pinzas o
éstas asociadas a otra técnica; mientras que el 46.9% había empleado cera
sola o asociada a otro método depilatorio. La depilación eléctrica sola o
asociada fue empleada por el 36.7% de las pacientes. En el estudio conducido
por Schroeter y col. (2004) del 76% de los sujetos había utilizado pinzas, 36%
la depilación eléctrica y 27% rasurado con maquinilla. En ambos estudios se
observó la preferencia de la depilación mediante pinzas, un método depilatorio
de corta duración pero económico, fácil y preciso. Algunos autores han
219
sugerido que el resultado del tratamiento es significativemente mejor en
aquellos pacientes que no han utilizado métodos depilatorios mecánicos,
inductores de tejido cicatricial, antes de la fotodepilación (Schroeter y col.
2003). No obstante, en nuestro estudio la gran mayoría de las pacientes ya
había empleado algún método depilatorio mecánico y no observamos
diferencias estadísticamente significativas entre este hecho y la eficacia final
del tratamiento.
Sesiones de tratamiento
En cuanto al número de sesiones de tratamiento necesarias para alcanzar la
tasa depilatoria máxima podemos afirmar que, a pesar de los resultados
contradictorios inicialmente observados, en los últimos años hemos visto un
incremento en el número mínimo de aquellas para garantizar la eliminación de
pelo terminal. Así pues, estudios iniciales mostraron que tras una sola sesión
de tratamiento la tasa depilatoria a las 12 semanas de tratamiento llegaba al
60% (Gold y col. 1997). No obstante, algunos autores comunicaron tasas
depilatorias inferiores (37-42%) si se prolongaba el momento de la valoración a
15 meses después del tratamiento (Weir y Woo 1999). Asimismo, también se
comunicó la eliminación del 75% del pelo terminal 12 meses después de una
única sesión de tratamiento (Gold y col. 1999). Por otro lado, algunos estudios
mostraron que la tasa máxima depilatoria se alcanzaba en las tres primeras
sesiones mensuales de tratamiento, observándose un pequeño efecto añadido
con sesiones adicionales. A este respecto, Sadick y col. (2000) comunicaron
una tasa depilatoria del 76% con un promedio de 3.7 sesiones de tratamiento
en un grupo de 34 individuos con características demográficas similares a las
220
de nuestro estudio. Estos autores no observaron variabilidad significativa de la
tasa depilatoria respecto del área anatómica tratada. La tasa depilatoria en el
mentón fue del 100% tras seis sesiones de fotodepilación. En este estudio no
se especifica si algunos pacientes recibieron tratamiento en la región
preauricular, pero la tasa depilatoria de aquellos que fueron tratados por
hirsutismo facial varió entre 94% después de un año de haber efectuado dos
sesiones de depilación y entre 56 y 83% después de tres sesiones, 18-26
meses postratamiento (Sadick y col. 2000). Posteriormente, Tabatabai y col.
han comunicado una tasa depilatoria del 76% tras cinco sesiones de
tratamiento. No obstante, estos mismos autores señalan que la tasa depilatoria
fue menor después de 6 y 7 sesiones de depilación (58% y 15%) (Tabatabai y
col. 2004). La diferencia en los resultados se debe, al menos en parte, a la
variabilidad en los parámetros del sistema de tratamiento, a la periodicidad e
intervalo con que se administraron las sesiones de tratamiento; así como a la
falta de estandarización del momento de valoración de la respuesta.
En nuestro estudio, el número de sesiones de tratamiento programado y
alcanzado en la mayoría de los pacientes (86,54%) fue de ocho y se encontró
una correlación estadísticamente significativa entre el número de sesiones de
tratamiento y la tasa depilatoria. Así, observamos que la tasa depilatoria
aumentó progresivamente desde la primera hasta la octava sesión de
tratamiento, estabilizándose en los siguientes 24 meses de observación. Una
sesión de tratamiento produjo la depilación del 20.7 a 36.4% del pelo terminal
en el mentón y la región preauricular, respectivamente. Estos valores
corresponden aproximadamente a la mitad de la tasa depilatoria (TD)
observada por Gold y col. (1997) pero son discretamente inferiores a los
221
comunicados por Wier y Woo (1999). Tres sesiones de tratamiento produjeron
una TD de 63.7% y 70.7% en el mentón y la región preauricular,
respectivamente, mientras que cuatro sesiones eliminaron aproximadamente el
70% del pelo terminal en ambas regiones anatómicas, valor equivalente al
observado por Sadick y col. (2000) (76% después de un promedio de 3.7
sesiones). Después de cinco sesiones de tratamiento observamos el 75% de
depilación, equivalente a la tasa depilatoria comunicada por Tabatabai y col
(2004). Las seis sesiones de tratamiento incrementaron la TD hasta el 78% en
nuestros pacientes. En otro estudio conducido por Schroeter y col. (2003), la
tasa depilatoria varió entre 70 y 100% (media de 90%) tras una media de 9
sesiones de depilación de la cara y cuello en pacientes transexuales (Schroeter
y col. 2003). Nuestros hallazgos corroboran las observaciones de otros autores
en cuanto al efecto añadido de las sesiones adicionales de tratamiento
(Schroeter y col. 2004, Bjierring y col. 2000, Troilius y Troilius 1999).
Intervalo entre sesiones de tratamiento
En cuanto al intervalo idóneo entre las sesiones de tratamiento, los factores
que deben considerarse para definirlo son fundamentalmente dos. Por un lado,
la proporción de folículos en anágeno precoz altamente sensibles al tratamiento
(Lin y col. 1998), debido a su mayor contenido de pigmento y a su localización
más superficial (Goldberg 2000) y, por el otro, la duración del ciclo folicular,
sobretodo del período telógeno (Bouzari y col. 2005). En la cara
aproximadamente un tercio de los folículos se hallan en telógeno, fase que
suele durar entre 1.5 y 2.5 meses en esa localización. Así pues, de acuerdo a
lo anteriormente expuesto, el intervalo de tratamiento en la cara debería ser al
222
menos superior a 1.5 meses, es decir, superior a 6 semanas. Bouzari y col.
(2005) han sugerido que la proproción de folículos en anágeno precoz –más
sensibles al tratamiento- sería más alta cuando el intervalo de tratamiento es
más corto, incluso inferior al período telógeno. Así pues, en el estudio
conducido por Bouzari y col. la tasa depilatoria media fue de 78.1%, 45.8% y
28.7% con un intervalo de 45, 60 y 90 días entre las sesiones de tratamiento,
respectivamente (p < 0.0001) (Bouzari y col. 2005). No obstante, se han
observado buenos resultados cuando se han programado sesiones de
tratamiento a un intervalo mucho más largo. En el estudio conducido por
Schroeter y col. (2003), se obtuvo una tasa depilatoria de 90% en 25 sujetos
transexuales –masculino a femenino- que recibieron un promedio de 9
sesiones de tratamiento en 691 días, es decir, un intervalo promedio de 76
dias. Finalmente, algunos autores han sugerido prolongar el intervalo,
especialmente después de haber efectuado otras sesiones de tratamiento
debido al enlentecimiento folicular desencadenado por el sistema de luz
(McCoy y col. 2002). En nuestro estudio hemos establecido en ocho semanas
(56 días) el intervalo entre las sesiones de tratamiento y hemos observado una
tasa depilatoria equivalente a la obtenida por Bouzari y col. con un intervalo de
45 días. No obstante, nuestros resultados son superiores a los de Bouzari con
un intervalo de 60 días (80% vs 45%); esta diferencia se debe,
fundamentalmente, al mayor número de sesiones que recibieron los pacientes
en nuestro estudio (8 vs 3 sesiones). En definitiva, el intervalo de 8 semanas
entre las sesiones de tratamiento es idóneo en el tratamiento de pelo terminal
del mentón y la región preauricular, siempre y cuando se administren al menos
8 sesiones de tratamiento.
223
No obstante las observaciones anteriormente comentadas, hemos observado
una tendencia a establecer en cuatro semanas el intervalo de tratamiento
independientemente del área anatómica (Rogachefsky y col. 2002, Gorgu y col.
2000, Baugh y col. 2001) y son pocos los estudios que la adaptan a la región
anatómica tratada (Silva-Siwady JG 1999, Finkel y col. 1997).
Recuento piloso y ciclo folicular
A lo largo del período de estudio, 52 meses, se observó una fluctuación en el
recuento piloso (RP) del área control del mentón y la región preauricular.
Durante todo el período de observación el RP del área de control del mentón
varió entre 50.14 ± 44.86 (Día 0) y 72.00 ± 30.92 pelos (52º mes). No obstante,
esa variabilidad fue significativa en tres momentos: 12º-14º, 22º y 40º meses de
observación. Si consideramos que la fase anágena de la barba dura 6 meses a
un año, la fase telógena 2.5 meses y cada ciclo de crecimiento folicular
completo dura 8.5 a 14.5 meses, podemos afirmar que la transición de un
primer ciclo folicular ocurrió entre el 12ª y el 14º mes de observación. Un
segundo ciclo se inició a los 22 meses y se registró el inicio de otro ciclo, tercer
ciclo, a los 40 meses. No obstante, cabe la posibilidad de que un ciclo adicional
haya sucedido a los 30-36 meses de observación que no hemos registrado
debido al diseño del estudio: la valoración del área de control en todos los
pacientes se realizó a los 40 meses pues coincidía con la visita de control del
6º mes después de la última sesión de tratamiento del área de estudio.
También podría tratarse de un tercer ciclo de aparición más tardía,
indicándonos que el ciclo de crecimiento folicular del mentón es más largo de lo
anteriormente observado por otros autores. Si tenemos en cuenta estas
224
observaciones, la duración del ciclo de crecimiento folicular en esta región
anatómica es de 10 a 18 meses.
En el área de control de la región preauricular el recuento piloso varió
entre 136.17 ± 78.63 (Día 0) y 61.00 ± 23.55 pelos (52º mes). A pesar de que el
RP cayó un 44% entre la primera y última observación, esta variabilidad no fue
estadísticamente significativa a lo largo de todo el período de observación,
debido al tamaño reducido de la muestra (n=6). Consecuentemente, no
pudimos concluir sobre la duración del ciclo folicular en esa localización.
En cuanto al recuento piloso en el área de estudio del mentón, se apreció
una disminución gradual y significativa del mismo a partir de la primera sesión
de tratamiento y durante las siguientes sesiones de fotodepilación,
permaneciendo estable a lo largo de los dos primeros años del período de
observación posterior a la última sesión de tratamiento. No obstante, en el área
de estudio de la región preauricular el RP varió de 138.83 ± 73.21 (Día 0) y
60.52 ± 20.52 pelos (36º mes después de la última sesión de tratamiento) pero
la evolución del mismo no fue estadísticamente significativa debido al tamaño
reducido de la muestra.
Tasa depilatoria
Si analizamos la tasa depilatoria (TD) en el mentón, observamos que el
número de sesiones de tratamiento tiene un efecto añadido en aquélla. Así
pues, la TD alcanzó el 84.4% después de 8 sesiones de tratamiento y se
mantuvo estable durante los dos años siguientes de observación. No obstante,
al tercer año de observación se apreció repoblación pilosa en la zona (65.5%).
En el estudio conducido por Schroeter y col. (2004) la TD alcanzada fue de
87% después de 8 sesiones de tratamiento y se observó estabilidad en el
225
resultado durante un período de seguimiento promedio de 27.3 meses. En
nuestro estudio la evolución de la TD en la región preauricular fue similar a la
del mentón.
Cuando analizamos la TD según el número de sesiones, observamos que la
misma alcanzó un 63,68% en el mentón y 70,66% en la región pre-auricular
después de tres sesiones de tratamiento; mientras que Bjerring y col. (2000)
han comunicado una TD de 49.3 ± 22.1% después de tres sesiones de
tratamiento con una fuente de LPI de segunda generación. No obstante,
cuando Bjerring y col. administraron tres sesiones adicionales de tratamiento
apenas observaron un incremento de 6.4% en la TD (de 45.7% pasó a 52.1%)
(p>0.9) seis meses después de la última sesión de tratamiento. Estos autores
demostraron un efecto limitado con sesiones adicionales de tratamiento,
situación que diverge de nuestros resultados, pues sesiones adicionales de
tratamiento produjeron un aumento considerable en la TD en ambas regiones
anatómicas estudiadas. Así pues, la TD aumentó de 63.68% (3ª sesión) a
84.4% (8ª sesión) en el mentón y de 70.66% (3ª sesión) a 89.50% (8ª sesión)
en la región preauricular. Tal diferencia en la TD obedece a la utilización de una
densidad energética más alta (40-43 J/cm2 vs 18.5 ± 1.5 J/cm2), así como a
longitudes de onda más largas con un poder de penetración mayor en nuestro
estudio (500-1200 nm con filtros de corte en 695 nm y 755 nm vs 600-950 nm
con un promedio de 820 nm).
Si consideramos la TD en cuatro sesiones de tratamiento, fue de 70.34% en el
mentón y 70.29% en la región pre-auricular, similar al resultado obtenido por
Troilius y Troilius (1999) (74.4%) cuatro meses después de administrar el
mismo número de sesiones de tratamiento del área inguino-crural.
226
Curiosamente, los autores observaron un incremento de 5.8% en la TD (80.2%)
en los mismos pacientes ocho meses después de la última sesión de
tratamiento (4ª sesión). El aumento en la TD observado por Troilius y Troilius
puede ser explicado por un sesgo en el recuento piloso o por un efecto
depilatorio retardado, posiblemente un efluvio telógeno posterior al tratamiento
con LPI. En nuestro estudio no observamos ningún efecto añadido en la TD
durante los 24 meses de observación posteriores a la última sesión de
tratamiento.
Permanencia de los resultados
Algunos autores consideran depilación permanente la falta de crecimiento de
pelo terminal por un período superior al ciclo completo del area anatómica más
6 meses adicionales correspondientes al período de “recuperación” folicular
post-tratamiento (Olsen 1999). En el mentón el ciclo folicular completo dura
aproximadamente 8.5 a 14.5 meses (anágeno de 6-12 meses y telógeno de 2.5
meses) (Myers y Hamilton 1951, Braun-Falco 1966). Por consiguiente debe
considerarse depilación permanente en aquella región si el sistema de
fotodepilación induce la eliminación de pelo terminal durante al menos un
período mínimo de 14.5 meses que resulta de sumar un ciclo folicular completo
de 8.5 meses más el período de “recuperación” post-tratamiento de 6 meses,
propuesto por Olsen (1999). Si consideramos el ciclo más largo de crecimiento
folicular del mentón, 14.5 meses, hablaríamos de depilación permanente al
superar un período de 20.5 meses sin observar crecimiento de pelo terminal
despúes del tratamiento. En definitiva, debe considerarse depilación
permanente en el mentón cuando el período de ausencia de pelo terminal sea
superior a 20.5 meses, el período más largo del ciclo folicular en esa
227
localización. En nuestro estudio observamos estabilidad en los resultados al
menos durante los primeros 24 meses de seguimiento tras la última sesión de
tratamiento.
Se desconoce la duración del ciclo folicular de la región preauricular (Olsen
1999). Si asumimos que la duración del ciclo folicular de esta región anatómica
es similar a la del mentón, la depilación permanente en aquella localización
debería definirse como el período libre de pelo terminal que supere al menos
los 20.5 meses (ciclo largo de crecimiento folicular). De acuerdo a esta
asunción, en nuestro estudio el sistema depilatorio empleado indujo la
depilación permanente en la región preauricular, pues observamos estabilidad
en la tasa depilatoria en los 24 meses subsiguientes al último tratamiento.
En ambas regiones anatómicas, mentón y región preauricular, se observó
repoblación pilosa al tercer año de seguimiento. El RP del mentón y la
región preauricular tuvo un incremento significativo tres años después de la
última sesión de tratamiento, 30.10 ± 11.58 y 60.50 ± 20.05 pelos terminales,
respectivamente.
Eficacia del tratamiento
De los resultados anteriormente comentados se infiere que la fotodepilación
mediante luz pulsada intensa es eficaz a partir de la primera sesión de
tratamiento, se observa un efecto añadido con las sesiones adicionales
de tratamiento y los resultados se mantienen estables durante 2 años.
Nuestros resultados contrastan con los obtenidos por Schroeter y col. (2003)
que han comunicado una tasa depilatoria del 90% a los 44 meses, pero son
equivalentes a los observados por Sadick (1999) que obtuvo la eliminación del
76% del pelo terminal a los 30 meses de seguimiento post-tratamiento. Por su
228
parte, Troilius y Troilius (1999) obtuvieron una tasa depilatoria de 80.2% a los
ocho meses, mientras que Bjerring y col. (2000) han comunicado la eliminación
del 49% del pelo terminal a los 6 meses de seguimiento. Otros autores han
observado tasas depilatorias que varían de 33 a 60% a los 3-6 meses de
seguimiento post-tratamiento (Lask y col. 1999, Weiss y col. 1999, Gold y col.
1997, Gold y col. 1999). La diferencia en los resultados se debe
primordialmente a la falta de estandarización del momento de valoración de la
respuesta después de la última sesión de tratamiento, a las variaciones
foliculares según el área anatómica estudiada y a los parámetros del sistema
depilatorio empleado.
La comparación entre el RP del área de control y estudio del mentón fue
significativa a partir de la primera sesión de tratamiento y así se mantuvo
durante las sesiones siguientes de tratamiento y en el período de observación.
Esta diferencia se debe a la reducción significativa del RP en el área de estudio
del mentón debido al efecto depilatorio de la LPI. Esta misma comparación no
fue significativa en la región preauricular debido al tamaño reducido de la
muestra. Por otra parte, cuando se comparó el RP inicial del área de control
(Día 0) y el RP post-tratamiento en el área de estudio del mentón y la región
preauricular se obtuvieron resultados similares, reflejando una vez más el
efecto depilatorio del tratamiento con LPI en el área de estudio de las dos
regiones anatómicas.
El hecho de que no hayamos observado diferencias significativas del RP entre
el mentón y la región preauricular nos induce a pensar que la respuesta al
tratamiento en estas dos regiones anatómicas es similar y la falta de
229
significación en la evaluación de los resultados obtenidos en la región
preauricular sólo obedece al tamaño muy pequeño de la muestra.
Tricograma
En lo concerniente al tricograma por unidad de área (modificado), la evolución
de la relación pelo anágeno:no anágeno a lo largo del estudio no fue
significativa en el área de control de las dos regiones anatómicas estudiadas.
La estabilidad de la relación pelo anágeno:no anágeno observada en las áreas
que no recibieron tratamiento obedece, en parte, a la persistencia del pelo
anágeno debido al ciclo de crecimiento folicular, intacto, con una fase anágena
larga y una fase telógena relativamente corta en ambas regiones. Por el
contrario, el tricograma en el área de estudio del mentón y región preauricular
mostró una disminución significativa de la proporción de pelo anágeno y no
anágeno durante todo el estudio. Esta diferencia en los resultados obedece, en
primer lugar, a la inversión de la relación anágeno:no anágeno debido al
efecto telogenizante de la luz pulsada intensa. Cuando se comparó la
relación anágeno:no anágeno del tricograma de la última sesión de tratamiento
y los controles sucesivos no se observó diferencia significativa, corroborándose
así el cese del efecto telogenizante de la luz pulsada intensa al terminar el
tratamiento. Finalmente, se observó una diferencia significativa de la relación
anágeno:no anágeno entre el área de control y el área de tratamiento, así como
la del día 0 del área de control vs área de estudio (post-tratamiento). Estos
resultados confirman una vez más el efecto telogenizante del tratamiento y
coinciden con los hallazgos de otros autores (McCoy y col. (2002).
230
Foliculograma
La relación anágeno:no anágeno determinada en el foliculograma antes y
después del tratamiento fue estadísticamente significativa sólo en el mentón,
situación que confirma el efecto telogenizante inducido por el tratamiento, tal
como ha sido comunicado por otros autores (Grossman y col. 1996; Kolinko y
col. 2000). Asimismo, estudios posteriores han demostrado el aumento de la
proporción de folículos en telógeno en función del número de sesiones de
tratamiento (McCoy y col. 2002). No obstante, la misma relación (anágeno:no
anágeno) antes y después del tratamiento no fue significativa en la región
preauricular debido al tamaño reducido de la muestra.
McCoy y col. (2002) observaron un aumento estadísticamente significativo de
la proproción de folículos miniaturizados en los pacientes tratados con dosis
más altas de energía (30-40 J/cm2, sistema de rubí de 694 nm y 3 ms),
situación previamente comunicada por Dierickx y col. (1998) en un paciente
depilado con un sistema de rubí (270 microsegundos y 30-60 J/cm2). La
disminución del calibre folicular contribuiría a la reducción del pelo terminal
visible en los meses siguientes al tratamiento. En nuestro estudio empleamos
dosis de energía de 40 a 43 J/cm2 y observamos una tendencia a la
miniaturización folicular tras el tratamiento con LPI en ambas áreas de
estudio. No obstante, la miniaturización folicular observada no fue
estadísticamente significativa. La comparación del número de folículos
miniaturizados antes y después de la fotodepilación no fue significativa en
ninguna de las áreas, pero clínicamente fue evidente la disminución de pelo
terminal y el predominio de vello más fino y claro, conforme a los resultados de
McCoy y col. (2002).
231
Hallazgos histopatológicos
Técnica de la hematoxilina-eosina
En cuanto a los hallazgos histopatológicos los analizaremos de acuerdo al
momento de su evaluación y a la técnica empleada.
Inmediatamente después del tratamiento observamos áreas de espongiosis,
edema en la dermis papilar, separación de la unión dermo-epidérmica, infiltrado
inflamatorio linfohistiocitario perivascular; desestructuración del folículo piloso
con ruptura de las vainas epiteliales y del tallo piloso, formación de vacuolas en
los queratinocitos basales pigmentados y el folículo piloso, desestructuración
de múltiples folículos pilosos, daño sebáceo focal y separación del tejido
conjuntivo periglandular. Estos hallazgos concuerdan con los ya comunicados
por otros autores (Sadick y col. 1999). No obstante, nosotros no hemos visto
concreciones de melanina ni adelgazamiento del epitelio folicular descrito por
Sadick y col. (1999). La valoración a las 48 horas o una semana post-tramiento
del estudio conducido por Sadick y col. (1999) ha demostrado cambios propios
de la fase catágena del ciclo folicular normal, es decir, queratinocitos
apoptóticos, engrosamiento de la membrana basal, edema perifolicular con
escaso infiltrado inflamatorio; no obstante, nuestros hallazgos histológicos no
los han confirmado. Tampoco hemos observado hemorragia perifolicular o
dentro de la papila (Sadick y col. 1999). Hemos considerado que la orientación
de los cortes histológicos y la diferencia en los parámetros de tratamiento del
sistema, así como el momento de la valoración de la respuesta son los factores
responsables de esta falta de coherencia entre nuestro estudio y los resultados
descritos por Sadick y col.
232
En estadios más tardíos, 8 semanas después de la primera sesión de
tratamiento, apreciamos persistencia de la desestructuración folicular,
especialmente de las vainas epiteliales, separación del tejido conjuntivo
perifolicular y aparición de colágeno nuevo. A las 16 y 24 semanas después de
la primera sesión de tratamiento observamos miniaturización y telogenización
folicular, melanófagos dispersos, algunos trayectos fibrosos donde antes hubo
folículos pilosos y fibras de colágeno nuevo en la dermis perifolicular. A las 32
semanas observamos aumento no significativo de la proporción de folículos
pilosos miniaturizados, algunos de ellos en anágeno, neocolagenización
perifolicular y normalización de la estructura de las glándulas sebáceas. Los
hallazgos histológicos que hemos observado son semejantes a los descritos
por Sadick y col. (1999), excepto por la presencia de daño sebáceo que hemos
observado en nuestra serie de pacientes.
Hemos de destacar algunos aspectos de nuestros resultados histológicos. En
el grupo de pacientes tratadas en el área del mentón, la técnica histológica de
la hematoxilina-eosina mostró de manera persistente el daño de la vaina
radicular epitelial. Se ha sugerido que el daño fotoinducido de la vaina radicular
interna ocasionaría una pérdida de la comunicación entre la papila y el sistema
de células germinativas del promontorio y otras regiones del folículo piloso que
produciría una depilación prolongada (McCoy y col. 2002). Por otro lado,
también observamos un aumento significativo del infiltrado inflamatorio de
moderada intensidad alrededor del folículo que, como ya ha sido sugerido
por otros autores, es el responsable del proceso inflamatorio que finalmente
induce alopecia (Lin y col. 1998). Si bien el infiltrado inflamatorio fue moderado
en la dermis y escaso alrededor de las glándulas sebáceas o écrinas estos
233
hallazgos no fueron estadísticamente significativos, pero corroboraron los
resultados de otros autores (Grossman y col. 1996). En este mismo grupo de
pacientes, se evidenció un aumento significativo de las fibras de colágeno
en la dermis media y alrededor del folículo piloso, hallazgo histopatológico
previamente descrito por Dierickx y col. (1998) Sadick y col. (1999). No
obstante, la técnica de la hematoxilina-eosina no pudo evidenciar aumento de
las fibras colágenas en la zona de la membrana basal ni en los septos fibrosos
del tejido adiposo que, según veremos más adelante, fueron hallazgos
valorables pero no significativos en la técnica inmunohistoquímica con
anticuerpos monoclonales anti-procolágeno I. Finalmente, también apreciamos
trayectos fibrosos en la dermis, posiblemente relacionados al exceso de
daño térmico inespecífico debido a la proximidad folicular, pero especialmente
de folículos en anágeno (Lin y col. 1998).
En el caso del grupo de pacientes que recibieron tratamiento en la región
preauricular, todos los parámetros histológicos evaluados antes y después del
tratamiento no tuvieron una variación significativa, debido al tamaño reducido
de la muestra.
La comparación de la proporción de folículos dañados vs folículos
indemnes en ambos grupos de estudio no fue significativa. Tampoco hubo
diferencias significativas al comparar los dos grupos, mentón y región
preauricular. Los folículos dañados se localizaron de manera aleatoria entre los
folículos indemnes, tal como ha sido confirmado en un modelo animal canino
(Huang y col. 2003).
234
Técnica de la orceína
El contenido y distribución de las fibras elásticas depende de múltiples
factores como, por ejemplo, sexo, edad, región anatómica y exposición solar
(Constantine y Hartley 1966, Varadi 1972, Frances y Robert 1984),
circunstancia que dificulta la valoración e interpretación de los resultados
obtenidos en su identificación mediante técnicas histoquímicas basadas en
métodos de tinción como la técnica de la orceína. Así pues, los resultados
comunicados por diversos autores en cuanto al contenido de fibras elásticas en
áreas tratadas mediante sistemas de luz son discordantes. Lapidoth y col.
(2004) han observado un discreto aumento de estas fibras elásticas en
pacientes depilados con sistemas de diodo de pulso largo (810 nm) y dosis
altas de energía (38-55 J/cm2). Por otro lado, Omi y col. (2003) han observado
fibras elásticas nuevas alrededor de los capilares en áreas tratadas mediante
un sistema de 585 nm. A pesar de estos hallazgos, otros autores no han
confirmado la formación de fibras elásticas en la piel tratada con luz pulsada
intensa con un filtro de corte de 560 nm y densidad de energía de 28-36 J/cm2
(Prieto y col. 2002). En nuestro estudio se demostró un aumento significativo
de las fibras elásticas alrededor del folículo piloso y de las glándulas
écrinas en el mentón después del tratamiento con luz pulsada intensa con
un filtro de corte de 695 y 755 nm y una densidad de energía de 41-43 J/cm2.
La discrepancia en estos resultados obedece fundamentalmente al nivel
energético empleado. En nuestro estudio y en aquellos conducidos por
Ladipoth y col.(2004), Omi y col. (2003) la densidad de energía fue alta,
suficiente para estimular la formación de nuevas fibras elásticas; mientras que
en el estudio dirigido por Prieto y col. (2003) la dosis energética fue inferior.
235
Inmunohistoquímica
Técnica del úlex europeus
La participación del daño térmico de los vasos perifoliculares en el resultado
final de la depilación mediante sistemas de luz ha ganado relevancia en los
últimos años. Adrian (2000) observó daño vascular tras la depilación con
distintos sistemas de láser (alejandrita, diodo y Nd:YAG), apreciándose
necrosis alrededor de bulbo piloso, así como coagulación intravascular y
oclusión de la luz del vaso en las preparaciones de HE. Por otro lado, la tinción
con el factor 8, específica para vasos sanguíneos, permitió la identificación del
daño vascular en la papila dérmica y el tejido vecino. La hipoperfusión
sanguínea folicular ocasionaría la miniaturización folicular, mientras que la
pérdida completa del flujo sanguíneo sería la responsable de la fibrosis (Adrian,
2000). De manera análoga al factor 8, la técnica del úlex europeus permite
identificar endotelio vascular. En nuestro estudio la valoración cuantitiva de
cortes histológicos teñidos mediante esta técnica permitió establecer un
aumento significativo del número de vasos permeables después del
tratamiento con LPI en las dos áreas tratadas. No obstante, en nuestro
estudio no observamos daño vascular en ningún caso, en concordancia con los
resultados obtenidos por otros autores en estudios similares (Sadick y col.
2000). La coagulación intravascular asociada a oclusión de la luz del vaso
comunicada por Adrian (2000) fue observada con sistemas de láser de pulso
largo. En nuestro estudio empleamos pulsos de 3.5 y 3.8 ms, acordes con los
criterios de tratamiento vigentes en el período de ejecución del estudio,
situación que explica la ausencia de daño vascular en las piezas histológicas
estudiadas. Los sistemas de LPI actualmente emplean pulsos más largos,
236
generalmente entre y 10 y 40 ms, que se pueden ajustar según las
características del pelo (Bjerring y col. 2000). El aumento del número de
vasos permeables observado después del tratamiento obedece
simplemente al efecto vasodilatador de los pulsos de corta duración de
LPI.
Anticuerpos monoclonales anti-procolágeno I
El procolágeno I es secretado por los fibroblastos y posteriormente degradado
a colágeno I por un sistema enzimático de metaloproteinasas de la matrix
extracelular. Por otro lado, el colágeno I es el principal componente de la
dermis (Braun-Falco y col. 2000). Se halla en toda la dermis (Werkmeister y
Ramshaw 1989), conforma el 80-85% de la dermis papilar, pero también se
halla en la dermis reticular (Vitellaro-Zuccarello y col. 1992). perianexial (Meigel
y col. 1977) y alrededor de los vasos sanguíneos. Caraterísticamente los
autoanticuerpos monoclonales anti-procolágeno I se depositan en una región
con forma de banda debajo de la epidermis (Meigel y col. 1977). Asimismo, se
ha demostrado la coexistencia de colágeno I y III en las fibras colágenas
alrededor de los anexos cutáneos y vasos sanguíneos. Por otro lado, el patrón
de expresión del colágeno I y III se mantiene estable en el adulto hasta la
séptima década de vida (Vitellaro-Zuccarello y col. 1992).
En nuestro estudio, la valoración semicuantitativa del autoanticuerpo anti-
procolágeno I demostró un aumento no significativo del número de
individuos con expresión del anticuerpo en la zona de la membrana basal y
alrededor de los folículos pilosos en ambas regiones anatómicas
estudiadas. Asimismo, también se observó expresión del autoanticuerpo anti-
procolágeno I en los septos fibrosos del tejido adiposo de la dermis
237
profunda después del tratamiento en las dos regiones estudiadas. No obstante,
no hubo expresión en la dermis media, como se evidenció con la técnica de la
hematoxilina-eosina. Esta falta de concordancia en los resultados se debe a
que la técnica tiñe sólo las células que producen procolágeno I pero no las
fibras colágenas extracelulares maduras (McDonald y col. 1986). Técnicas más
precisas han confirmado la síntesis de colágeno en área tratadas con sistemas
de láser. Así pues, Hsu y col. (2005) han demostrado un aumento de la
expresión del ARNm del colágeno tipo I y III en pacientes sometidos a
fotorejuvenecimiento subablativo con un sistema de láser pulsado de colorante
de 585 nm.
Estudios ultraestructurales
Mucho se ha dedicado al estudio de la selectividad y especificidad del daño
inducido por los sistemas de luz utilizados en el tratamiento de lesiones
pigmentadas y, más recientemente, en la eliminación de pelo.
Ya en 1964 Rounds y col. demostraron que el pulso largo del sistema de rubí
destruía células pigmentadas in vitro y dejaba intactas las que carecían de
pigmento (Rounds y col. 1964). Más adelante, otros autores han observado
daño específico de organelas pigmentadas, melanosomas, en modelos
animales y en piel humana. Así pues, el pulso de 40 nanosegundos del sistema
de rubí (694 nm) en modo QS ocasiona un aumento del tamaño de los
melanosomas a partir de 0.3 J/cm2. Con una densidad de energía más alta, del
orden de 0.8 a 1.2 J/cm2, el daño de la organela es más intenso y afecta
incluso a los melanosomas profundos de la papila dérmica del folículo piloso.
Asimismo, se pueden formar vacuolas dermoepidérmicas en la lámina lúcida
sin afectar la membrana basal ni los hemidesmosomas (Polla y col. 1987).
238
Posteriormente, en el estudio conducido por Dover y col. (1989), con el mismo
sistema y protocolo anteriormente señalado, confirmaron los hallazgos de Polla
y col. y además observaron hipopigmentación cutánea y leucotriquia. La
microscopía electrónica evidenció la ruptura de la membrana de los
melanosomas inmediatamente después del tratamiento a partir de 0.3 J/cm2 en
la piel y 0.4 J/cm2 los folículos. La repigmentación cutánea fue confirmada
histológicamente a los 4 meses; no obstante, la leucotriquia fue persistente.
Mas adelante, Murphy y col. (1983), comunicaron daño del melanosoma dentro
de melanocitos y queratinocitos inducido por un sistema de láser de excímeros
de XeF (351 nm, 20 nanosegundos). Después, Hruza y col. (1991) observaron
daño de los melanosomas y de los núcleos de los queratinocitos y melanocitos
inmediatamente después del tratamiento con un sistema de rubí en modo QS.
Además, se verificó un proceso inflamatorio discreto a partir del primer día del
tratamiento. No obstante, los melanosomas en estadio I y II permanecieron
inalterados. Más tarde, se demostró la vacuolización selectiva de las
estructuras pigmentadas de la piel humana. A este respecto, Kopera y col.
(1997) observaron vacuolas en los gránulos de melanina, melanófagos,
melanocitos y queratinocitos pigmentados. Los hallazgos se apreciaron
exclusivamente en los queratinocitos y melanocitos con numerosos
melanosomas pero aquellas células dérmicas menos o nada pigmentadas
permanecieron inalteradas. Posteriormente, se ha demostrado el daño folicular
específico debido a la absorción selectiva de la luz por la melanina (Liew y col.
1999b). Además, se ha comunicado daño de las mitocondrias de las células de
la capa basal, posiblemente debido a la presencia de flavina, conocido agente
fotosensibilizante (Cheng y Packer 1979), situación que junto al daño de las
239
estructuras de soporte –tonofilamentos y desmosomas- llevaría a la muerte
celular (Liew y col. 199b).
El gradiente de temperatura entre el melanosoma y el tejido vecino, originado
por la absorción de luz por las estructuras pigmentadas, produce la expansión
volumétrica rápida, microvaporización y ondas de choque dentro del
melanosoma que, finalmente, causa daño estructural. La denaturación térmica
podrían también contribuir al daño y muerte de las organelas pigmentadas
(Anderson 1995, Ara y col. 1990). Por otro lado, la difusión térmica y la
expansión de la onda mecánica ocasionaría el daño de otras estructuras
vecinas. El daño del epitelio folicular se debe fundamentalmente a la
denaturación térmica y al proceso inflamatorio asociado (Liew y col. 1999b). En
nuestro estudio, la valoración inicial, mediante microscopía electrónica de
transmisión (MET), 5 minutos después del tratamiento, mostró
vacuolización intercelular de los queratinocitos basales y apoptosis en la
epidermis; así como glicógeno intracelular en la vaina radicular externa,
paraqueratosis y gránulos de queratohialina en la capa de Henle del
folículo piloso. La vacuolización de los queratinocitos basales pigmentados
confirma la especificidad del daño térmico inducido por la luz pulsada intensa
que es absorbida selectivamente por las estructuras melanizadas.
La apoptosis en el epitelio folicular no fue significativa y corresponde a los
hallazgos propios de folículos en la fase de catágeno. Asimismo, la presencia
de glicógeno intracelular en la vaina radicular externa ha sido interpretada
como un hallazgo normal. La hiperqueratosis y los gránulos de queratohialina
de la capa de Henle también han sido considerados hallazgos normales de la
MET.
240
En la valoración inicial no hemos observado daño estructural del
melanosoma. Esta falta de coherencia entre nuestros resultados y los
obtenidos en otros estudios se debe al pulso más largo del sistema de luz
pulsada intensa, 3-5 ms, muy superior al TRT del melanosoma, estructura que
escaparía así al daño térmico selectivo. La diana de los sistemas actualmente
empleados en la fotodepilación con pulsos más largo, del orden de los 3-40 ms,
es el folículo piloso, por una parte, y, por la otra, los vasos que nutren la papila
dérmica.
Por otro lado, la MET a los 5 minutos después del tratamiento mostró lípidos,
nervios y glándulas sebáceas estructuralmente normales, hallazgo que
confirma la selectividad del daño térmico por las estructuras melanizadas y la
preservación de las estructuras no pigmentadas.
La MET en muestras tomadas en momentos posteriores evidenció vacuolas
intra e intercelulares en los queratinocitos basales pigmentados, necrosis
y pérdida de la arquitectura normal de la porción central del tallo piloso;
así como necrosis folicular. Una vez más, estos hallazgos confirman la
especificidad y selectividad del daño térmico a las estructuras melanizadas.
Por otro lado, en la MET de las muestras más tardías, también se pudo
apreciar restos necróticos; así como linfocitos y glándulas sebáceas
estructuralmente normales.
La apoptosis se observó sólo en la evaluación inicial y 8 semanas después de
la segunda sesión de tratamiento. También se observaron áreas de necrosis y
restos celulares de manera persistente. Ocasionalmente se pudo identificar
mitocondrias densas, situación que ocasionaría el colapso metabólico celular
que en definitiva llevaría a la muerte celular. En ningún momento de las
241
valoraciones más tardías mediante MET se pudo identificar alteración
estructural de los melanosomas.
Prieto y col. (2002), observaron fibras colágenas más compactas en la dermis
papilar de la cara después de múltiples sesiones de tratamiento mediante luz
pulsada intensa. Estos autores, al igual que nosotros en nuestro estudio, no
observaron daños estructurales de las fibras elásticas en la microscopia
electrónica de transmisión después de efectuar multiples sesiones de
tratamiento con una fuente de luz pulsada intensa provista de un filtro de corte
de 560 nm y una emisión de 28-36 J/cm2.
Influencias de otras variables
No observamos diferencias en el resultado del tratamiento cuando se
consideraron variables como la edad, el fototipo, el diagnóstico asociado y el
tratamiento hormonal instaurado. Esta situación nos induce a pensar que las
variables intrínsicas al folículo piloso y su susceptibilidad a ser destruído por el
influjo de energía lumínica del sistema depilatorio empleado son más
importantes. El pelo más oscuro contiene una cantidad mayor de eumelanina y
consecuentemente responde mejor al tratamiento (Liew y col. 1999a). Por otro
lado, ello implica que la eficacia del tratamiento también depende del ciclo
folicular pues la melanogénesis se lleva a cabo durante la fase anágena
(Slominski and Paus 1993).
Efectos colaterales
Finalmente, debemos analizar el apartado de efectos colaterales. La mayoría
de los efectos colaterales fueron discretos y transitorios (Moreno-Arias y col.
2002a). Todas las pacientes tuvieron dolor, entre discreto y moderado, durante
242
la administración del tratamiento. El grado de dolor es variable y depende
básicamente de la longitud de onda, densidad de energía, duración de pulso,
diámetro de haz, tasa de repetición del pulso, método de refrigeración,
fototipo/pigmentación cutánea y de la región anatómica tratada (Bjerring y col.
2000). Trelles y col. (2003) han comunicado dolor discreto en el 20% de los
individuos depilados con una fuente de luz pulsada intensa de diámetro mayor
pero con una densidad de energía mucho más baja (6-7.5 J/cm2) que la
empleada en nuestro estudio (38-44 J/cm2). La diferencia energética observada
entre los dos estudios explica en parte la baja incidencia de dolor
experimentada por los pacientes tratados por Trelles y col. No obstante, en el
estudio conducido por Lor y col. (2002) el 56% de las pacientes experimentaron
dolor entre discreto e intenso durante la depilación con una fuente de LPI
similar a la empleada en nuestro estudio. Esta diferencia entre los resultados
en nuestro estudio, en el que el 100% de las pacientes refirieron dolor, puede
obedecer, por un lado, a que en nuestro estudio todos los tratamientos se
efectuaron en la cara, mientras que en el estudio de Lor y col. se incluyeron
otras áreas potencialmente menos sensibles al dolor como las extremidades.
Asimismo, la diferencia en la incidencia de dolor obedece también a la
utilización de una fuente de aire frío en el estudio de Lor y col.; mientras que en
nuestro estudio hemos empleado sólo gel frío a 4ºC durante la administración
del tratamiento. Finalmente, se ha observado que la intensidad de dolor es 3.5
veces más alta en la fotodepilación con sistemas de LPI que con sistemas de
láser (p>0.0005), especialmente con los sistemas de rubí y alejandrita que
emiten pulsos a una tasa de repetición superior a 1 Hz, debido a un fenómeno
de suma, tanto en espacio como en tiempo, de los estímulos dolorosos
243
aferentes cutáneos. Así pues, el sistema nervioso central (SNC) sumará el
dolor de los pulsos individuales de tratamiento en un área extensa,
produciéndose una sensación dolorosa mayor que cuando el estímulo doloroso
(pulso de láser o LPI) afecta menos terminaciones nerviosas en un área más
pequeña (Bjerring y col. 2000) (Arendt-Nielsen y Bjerring 1988).
El eritema difuso y perifolicular de corta duración es una respuesta fisiológica
al estímulo lumínico que sufre la piel y el folículo piloso durante el tratamiento.
Por tanto, aquéllos no deben considerarse efectos secundarios sino muy por el
contrario, una respuesta inmediata deseable (Fodor y col. 2005). No obstante,
el eritema persistente si lo es y así lo hemos registrado (6.1%). La
persistencia del eritema es variable, pudiéndose observar durante más de 24
horas y en algunos casos prolongarse por más de una semana (Moreno-Arias y
col. 2002a, Fodor y col. 2005). En ningún caso observamos eritema reticulado.
El eritema reticulado simula el eritema ab igne y livedo reticular, con los que
debe hacerse diagnóstico diferencial. Este efecto colateral se ha relacionado a
sistemas de diodo de pulso largo y se debe al acúmulo energético que
ocasionaría necrosis parcial del endotelio vascular y posterior fibrosis,
sobretodo en extremidades de pacientes portadores de perniosis (Ladipoth y
col. 2004).
La hiperpigmentación o hipopigmentación en nuestro estudio fueron
temporales y en todos los casos de corta duración, inferior a 6 meses, situación
que contrasta con la hipopigmentación o hiperpigmentación de larga duración
inducida por otros sistemas depilatorios –láser de diodo o alejandrita- (Moreno-
Arias y col. 2003, Moreno-Arias y col. 2001). La hiperpigmentación es más
frecuente en fototipos oscuros y generalmente se debe al estímulo melanocítico
244
de dosis altas de energía que conllevan un mayor daño térmico insepecífico y
finalmente la hiperpigmentación postinflamatoria de corta duración (Liew y col.
1999d). En nuestro estudio la incidencia de hiperpigmentación alcanzó el
16.3%, mientras que otros autores han comunicado valores sensiblemente
menores: 8.75% (Fodor y col. 2005). La mayor inicidencia de este efecto
colateral en nuestra serie de pacientes está relacionada con el uso de una
densidad de energía más alta (40-43 J/cm2) que en el estudio de Fodor y col.
(34-39 J/cm2)).
Por otra parte, la hipopigmentación se debe a la destrucción de melanocitos,
supresión de la melanogénesis o a la redestribución de la melanina en los
queratinocitos (Liew y col. 1999d). A este respecto, Liew y col. (1999d) han
demostrado una disminución significativa del número de melanocitos tirosinasa
positivos inmediatamente después del tratamiento, sin detrimento del número
de melanocitos S-100 positivos ni alteración de la distribución de melanosomas
en los queratinocitos. La hipopigmentación por tanto se debe a la supresión de
la síntesis de melanina y no a la disminución de melanocitos basales. Otros
estudios han demostrado asimismo la disminución del ARNm de la tirosinasa
después de la exposición de células melanocitarias al sistema Nd:YAG (Zhu y
col. 1997). Se desconoce el mecanismo de supresión de la tirosinasa pero
podría deberse a la inhibición enzimática desencadenada por altas
temperaturas o al daño estructural de los melanosomas por la onda mecánica
expansiva originada por el láser (Liew y col. 1999d). Por otra parte, la supresión
temporal del sistema de melanogénesis se ha relacionado al uso de energías
altas en fototipos claros o incluso después de tratamientos con densidades de
energía adecuadas en fototipos oscuros (Moreno-Arias y col. 2001, Lor y col.
245
2002). También se puede observar en pacientes depiladas con un protocolo
correcto de tratamiento que se exponen sin la debida fotoprotección. En
nuestro estudio apenas la hemos observado en una paciente (1%). En el
estudio conducido por Fodor y col. (2005) la incidencia de hipopigmentación ha
sido equivalente (1.25%).
La leucotriquia observada por otros autores (Fodor y col. 2005) se debe a la
supresión del sistema de melanogénesis, ya referida en el apartado anterior.
Este efecto colateral no fue observado en nuestro estudio.
La formación de costras y vesículas también se asocia a fototipos oscuros o
pacientes bronceados (Lor y col. 2002). En nuestra serie de pacientes la
incidencia de costras fue de 18.4%, similar a la comunicada por otros autores
con un sistema de LPI de nueva generación (21 ± 41%) (Bjerring y col. 2000)
pero superior a la observada en el tratamiento con otros sistemas, como el
láser de rubí en modo normal (11 ± 31%) (Bjerring y col. 2000). Gold y col.
(1997) han comunicado aparición de vesículas en el 8% de los pacientes,
mientras que en nuestro estudio la incidencia de este efecto colateral fue de
6.1 %, semejante a los resultados obtenidos por Fodor y col. (2005) (6.25%).
La aparición de pelo terminal en áreas no tratadas próximas a las tratadas,
fenómeno que hemos denominado efecto paradójico fue observado en cinco
pacientes, afectas de SOP (Moreno-Arias y col. 2002b). Desconocemos la
etiología de esta respuesta pero hemos propuesto una hipótesis para
explicarlo. El estímulo lumínico destruiría el sistema de células
germinativas en el área tratada pero en las áreas próximas ocasionaría el
paso de un ciclo folicular asincrónico a un ciclo folicular sincrónico en
fase anágena, observándose crecimiento de pelo terminal. A este respecto,
246
Bjerring y col. (2000) han observado que la reducción de la densidad de
energía en una segunda sesión de tratamiento produce un paso del ciclo
folicular asincrónico a un ciclo folicular sincrónico en el que la TD es menor. La
disminución de la densidad de energía produce el daño parcial de numerosos
folículos que inmediatamente pasan a una fase de anágeno precoz capaz de
generar un nuevo pelo terminal (Bjerring y col. 2000). Por otro lado, coincidimos
con Schroeter y col. (2004) en cuanto a que la luz actuaría como agente
inductor de una fase anágena capaz de producir pelo terminal en el área
adyacente no tratada. No obstante, en nuestro estudio el protocolo de
tratamiento fue exactamente el mismo en todos las pacientes. Además, el
intervalo de tratamiento fue el mismo y se mantuvo siempre constante, ocho
semanas, en todos los pacientes. Esta situación contrasta con la observación
de Schroeter y col. pues la incidencia del fenómeno paradójico fue observada
apenas en pacientes con un intervalo de tratamiento superior a las 8 semanas.
Finalmente, la incidencia de cicatriz tras la fotodepilación es muy baja. En
nuestro estudio su incidencia fue de 2.0%. En un único caso tras el tratamiento
apareció una vesícula en la región submentoniana. La paciente no consultó
este episodio y posteriormente hubo sobreinfección bacteriana que no fue
tratada oportuna y adecuadamente. Dos meses después, cuando la paciente
regresó a la siguiente sesión de tratamiento se observó una cicatriz eritematosa
que respondió favorablemente a un ciclo de diez días de tratamiento con crema
de clobetasol al 0.05% bajo oclusión. Un estudio reciente en un modelo animal
–murino- ha sugerido que la fotodepilación podría alterar el proceso de
cicatrización e incrementar el riesgo de cicatrices hipertróficas y queloides
(Huh y col. 2003).
247
La quemadura superficial se refiere a la aparición de edema y eritema
inicialmente, seguida por la aparición de hiperpigmentación marrón oscura que
calca exactamente el área del cristal de cuarzo empleado en el tratamiento. En
nuestro estudio sólo observamos un caso con tal efecto. La paciente recibió el
tratamiento con la dosis usual de tratamiento. Inicialmente se apreciaron áreas
rectangulares edemato-eritematosas que se tornaron de color marrón oscuro
que desaparecieron una semana más tarde tras desprenderse una
descamación muy fina sin dejar ninguna secuela. La paciente había estado
fotoexpuesta días antes del tratamiento sin la debida fotoprotección; no
obstante, cuando la paciente acudió al tratamiento su piel estaba discretamente
eritematosa pero no apreciaba pigmento añadido (bronceado), motivo por el
cual no se consideró modificar la densidad de energía.
La sensación de calor persistente, superior a 24 horas, aislado y sin eritema
asociado, es un efecto colateral anecdótico que no hemos visto reflejado en la
literatura.
248
CONCLUSIONES
249
11. CONCLUSIONES
Cabe comenzar citando las siguientes apreciaciones:
a) Se determinó predominio de pelo terminal negro y grueso en el mentón,
hecho que confirma la existencia de folículos pilosos más sensibles al estímulo
androgénico en aquella localización.
b) La distribución por edad de las pacientes estudiadas fue amplia. No
obstante, la mayoría pertenecía al grupo de edad económicamente activa más
expuesta a interacción social.
c) Hubo predominio de los fototipos III y IV, reflejándose así el predominio de
estos fototipos en el área geográfica de la que procedían los individuos
estudiados.
d) En cuanto a los antecedentes depilatorios, se observó preferencia de la
utilización de pinzas, cera y métodos combinados.
e) La duración del ciclo folicular en el mentón fluctuó entre 10 y 18 meses,
de acuerdo a las observaciones del recuento piloso del área de control de esa
región anatómica. No obstante, el análisis del recuento piloso de la región
preauricular no permitió definir la duración del ciclo folicular en esta
localización.
250
Conclusiones
1) Los diagnósticos más frecuentemente asociados al hirsutismo fueron
síndrome del ovario poliquísitico e hiperandrogenismo ovárico funcional. No se
observó diferencia en la respuesta al tratamiento entre pacientes
portadores de síndrome del ovario poliquístico o cualquiera de las otras
alteraciones hormonales, situación que sugiere que es más relevante la
susceptibilidad del folículo piloso al tratamiento que la fisiología del ciclo
folicular.
2) El tratamiento hormonal asociado no afectó al resultado del
tratamiento. El 51% de la población estudiada seguía tratamiento hormonal
consonante con su enfermedad de base que no repercutió significativamente
en la efectividad del tratamiento.
3) Los cambios de comportamiento inducidos por el tratamiento en el
ciclo de crecimiento folicular fueron:
a) Disminución progresiva del recuento piloso a partir de la primera
sesión de tratamiento.
b) La tasa depilatoria después de tres y cuatro sesiones de tratamiento
fue similar en ambas localizaciones, mentón y región preauricular, siendo
máxima al completar la octava sesión de tratamiento.
251
c) Se observó estabilidad de los resultados durante dos años,
apreciándose repoblación pilosa al tercer año de seguimiento, 65.5% y 43.58%
en el mentón y región prauricular, respectivamente.
d) La fotodepilación mediante luz pulsada intensa es eficaz a partir de la
primera sesión de tratamiento y las sesiones adicionales tienen un efecto
añadido en el resultado final.
e) Inversión de la relación pelo anágeno vs pelo no anágeno en el
tricograma por unidad de área (modificado) desde la primera hasta la última
sesión de tratamiento. Este efecto telogenizante de la luz pulsada intensa fue
inmediato y se mantuvo durante el período de tratamiento.
f) Inversión de la relación pelo anágeno vs pelo no anágeno en el
foliculograma del mentón desde la primera hasta la última sesión de
tratamiento. Este efecto telogenizante de la luz pulsada intensa fue inmediato y
se mantuvo durante el período de tratamiento.
g) Se observó una tendencia no significativa a la miniaturización folicular
en ambas áreas de estudio. La presencia de vellos finos y más claros después
del tratamiento corroboró tal observación.
4) La biopsia cutánea confirmó los siguientes hechos:
a) Inmediatamente después del tratamiento:
-Áreas de espongiosis, edema en la dermis papilar, separación de
la unión dermo-epidérmica, infiltrado inflamatorio linfohistiocitario
perivascular, desestructuración del folículo piloso con ruptura de
las vainas epiteliales y del tallo piloso, formación de vacuolas en
los queratinocitos basales pigmentados y en el epitelio folicular,
252
desestructuración de múltiples folículos pilosos, daño sebáceo
focalmente y separación del tejido conjuntivo periglandular.
b) En estadios más tardíos:
-Persistencia de la desestructuración folicular, especialmente de
las vainas epiteliales, separación del tejido conjuntivo
perifolicular, aparición de colágeno nuevo, miniaturización y
telogenización folicular, melanófagos dispersos, algunos trayectos
fibrosos donde antes hubo folículos pilosos, fibras de colágeno
nuevo en la dermis perifolicular, folículos miniaturizados en
anágeno, neocolagenización perifolicular y normalización de la
estructura de las glándulas sebáceas.
c) Daño persistente en la vaina radicular:
-Situación que ocasiona una pérdida de la comunicación entre la
papila y el sistema de células germinativas del promontorio y
otras regiones del folículo piloso que produce finalmente la
depilación prolongada.
d) En la región del mentón aumento significativo de:
-Infiltrado inflamatorio de moderada intensidad alrededor del
folículo piloso responsable del proceso inflamatorio que produce
alopecia, fibras de colágeno en la dermis media y alrededor del
folículo piloso, trayectos fibrosos en la dermis, relacionados al
daño térmico inespecífico.
e) Daño folicular aleatorio:
-Se observa desestructuración de varios folículos sin ningún
patrón definido.
253
f) Aumento significativo de las fibras elásticas alrededor del folículo
piloso y de las glándulas écrinas del mentón, evidenciado mediante la
técnica de la orceína.
g) La técnica inmunohistoquímica del úlex europeus no mostró daño
del endotelio vascular específico por la luz pulsada intensa pero sí un
aumento significativo del número de vasos permeables en las dos
áreas tratadas, hallazgo que refleja el efecto vasodilatador de los
pulsos de corta duración (3.5-3.8 ms) de luz pulsada intensa.
h) Se observó un aumento no significativo de la expresión del
autoanticuerpo monoclonal anti-procolágeno I en la zona de la
membrana basal, alrededor de los folículos pilosos y en los septos
fibrosos del tejido adiposo de la dermis profunda en ambas áreas
estudiadas. La falta de expresión del autoanticuerpo en la dermis
media obedece a que la técnica tiñe sólo células productoras de
procolágeno I pero no las fibras colágenas extracelulares maduras.
5) La microscopía electrónica de transmisión confirmó la especificidad y
selectividad del daño térmico inducido por la luz pulsada intensa en las
estructuras melanizadas: queratinocitos basales pigmentados, epitelio folicular,
tallo piloso y la vaina radicular. Por otro lado, esta técnica también confirmó el
daño mitocondrial capaz de ocasionar el colapso metabólico y finalmente la
muerte celular.
254
6) Se observó una correlación significativa entre el número de sesiones de
tratamiento y la tasa depilatoria.
7) El intervalo entre sesiones de tratamiento, 8 semanas, fue el adecuado,
observándose un efecto añadido en la tasa depilatoria tras cada sesión de
tratamiento.
8) Los parámetros del sistema de fotodepilación empleados en el
protocolo de tratamiento con una fuente de luz pulsada intensa fueron los
idóneos para eliminar pelo terminal negro y grueso del mentón y región
preauricualr en mujeres hirsutas. Asimismo, tales parámetros promovieron la
disminución progresiva e incrementada de pelo terminal desde la primera
sesión de tratamiento con efectos colaterales discretos y temporales.
9) En cuanto a la permanencia del resultado se refiere, la luz pulsada
intensa produjo depilación estable de pelo terminal negro y grueso
durante dos años, observándose recrecimiento piloso a partir del tercer año.
10) Finalmente, la mayoría de los efectos colaterales asociados a la
fotodepilación mediante luz pulsada intensa fueron discretos y
transitorios. La cicatriz observada en un único caso se debió a la
sobreinfección de una vesícula. El efecto paradójico, crecimiento de pelo
terminal en áreas próximas al área tratada, observado en pacientes afectas de
síndrome del ovario poliquístico podría deberse al paso de un ciclo folicular
asincrónico a un ciclo folicular sincrónico en fase anágena.
255
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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12. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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23 to 532 nm laser light. Int J Cancer 1997; 72: 1104-12.
304
ANEXOS
305
13. ANEXOS
X. INFORMACIÓN AL PACIENTE
Le invitamos a tomar parte en un estudio que se lleva a cabo en el Hospital
Clínic i Provincial por los doctores Juan Ferrando Barberá y Gerardo Moreno
Arias.
Tendrá la oportunidad de hablar con estos doctores para hacerle cualquier
pregunta que desee. Si decide no participar en este estudio, este hecho no
alterará la calidad del tratamiento que recibirá en el futuro. Sin embargo, si
decide tomar parte, le pedimos que haga todo lo posible para cumplir con las
instrucciones que se le darán.
Se espera que 70 pacientes participen en el estudio.
A. OBJETIVOS DEL ESTUDIO:
Se realiza este estudio para responder las siguientes incógnitas:
1. Establecer los tiempos del ciclo de crecimiento del pelo por áreas
corporales (mejillas y mentón) en el individuo afecto de hirsutismo
(aumento de la pilosidad).
2. Establecer cuál es el comportamiento de tal ciclo tras el tratamiento
con un sistema de fotodepilación
3. Establecer pautas, dosis y tiempo de aplicación de tratamiento en
fotodepilación, según el ciclo de crecimiento de cada área.
B. FOTODEPILACIÓN:
La fotodepilación es el proceso de eliminación del pelo mediante luz. En este
estudio será utilizada una fuente de luz pulsada intensa (Epilight®) que entrega
306
la energía a través de un cristal de cuarzo que se ha de poner en contacto con
la piel.
La duración del estudio es de un año, período durante el cual se administrará
un total de ocho sesiones de tratamiento con un intervalo de 8 semanas entre
sesiones.
En cada sesión de tratamiento se procederá a rasurar el área que se desea
tratar, aplicar una capa de gel frío para aliviar el dolor y la sensación de ardor
que se produce. El cristal de cuarzo del sistema se dispone sobre la capa de
gel y se aplica el tratamiento que en general dura apenas pocos minutos.
También se practicará fotografía, tricograma (se toma una muestra de pelo
para su análisis y recuento) y biopsia cutánea (se toma una muestra de piel
para realizar estudios microscópicos) del área tratada de forma periódica
durante el período de observación del estudio (3 años).
C. BENEFICIOS Y RIESGOS:
La fotodepilación permite controlar el exceso de pelo en pacientes normales
con exceso de vello constitucional o individuos afectos de exceso de pelo
generalizado o de origen hormonal o no, de una manera rápida, segura y
prácticamente indolora.
El procedimiento consiste en producir, mediante una fuente de luz, una
pequeña quemadura controlada en la raíz del pelo preservando la piel. Por ello
no es posible garantizar el éxito del tratamiento sin correr un mínimo riesgo,
especialmente en personas morenas.
Los efectos secundarios más frecuentes y las complicaciones del tratamiento
son las siguientes:
307
Dolor: la sensación quemante y punzante con cada pulso de luz puede
producir dolor de intensidad pequeña a mediana. No es necesaria analgesia.
Eritema y edema (hinchazón) cutáneo: las zonas inicialmente tratadas
aparecerán de un color rojo brillante que dura normalmente unos minutos.
Excepcionalmente persiste y puede producir unas pequeñas quemaduras
superficiales que duran unos días produciendo costra (1-2 semanas) y
quedando una mancha blanca u oscura que normalmente desaparece en 2-3
meses. Para mitigar este efecto se aconseja aplicar hielo directamente y una
pomada con corticoides los primeros días, que se prescribe en receta aparte,
por si se tuviera que usar. Las estadísticas dicen que se acepta en general que
esta quemadura superficial se presenta entre 1 y 2 % de los tratamientos. Es
muy importante no haberse expuesto al sol o luz artificial (UVA) dos meses
antes de empezar el tratamiento y durante el mismo. Tampoco se aconseja
durante la primera semana después de haber aplicado el tratamiento.
Cicatrices: es excepcional pero puede ocurrir si la superficie cutánea
estaba dañada antes del tratamiento.
Reacción alérgica: en casos de alergia al sol, es rara.
Ante cualquier efecto indeseable debe comunicarse inmediatamente para
tratarlo adecuadamente y corregirlo.
En compensación por su participación en el estudio se tratará mediante
este sistema y sin cargo el resto del área corporal que se estudia, en varias
sesiones y hasta finalizar el tiempo programado del estudio.
D. PARA RETIRARSE DEL ESTUDIO:
Usted puede retirarse del estudio en cualquier momento, por cualquier razón y
sin miedo a recibir un tipo de tratamiento inferior que el doctor puede ofrecer a
308
cualquiera de sus pacientes. Lo único que debe hacer es decirle a su médico
que desea finalizar el tratamiento. Sin embargo, es necesario que notifique
cualquier problema que le haya surgido durante su participación en el estudio.
De la misma manera el médico también puede decidir finalizar su participación
en el estudio. En esta caso, el médico se lo notificará.
E. LAS PRUEBAS QUE SE REALIZARÁN:
Si decide participar en el estudio se asignará a un grupo mediante sorteo.
Todos los pacientes serán visitados cada 8 semanas hasta completar 8
sesiones de tratamiento. Posteriormente serán efectuadas visitas de control
hasta completar el período de observación (3 años).
En la primera visita se confeccionará el historial médico y se practicarán las
siguientes pruebas:
1. Análisis de sangre para determinar los niveles de hormonas masculinas que
son las que producen vello.
2. Fotocontaje: Consiste en practicar fotografía digitalizada del área de estudio.
3. Tricograma: Consiste en recolectar una muestra de pelos en un área muy
pequeña (2x0.5 cm) de la zona a tratar mediante una tira de papel impregnado
con cera fría, para su posterior recuento y análisis microscópico.
4. Biopsia cutánea: Consiste en tomar una pequeña muestra de piel entre 2 y 3
mm de la zona a tratar mediante un punch (bisturí circular), previa anestesia
local, para su posterior análisis microscópico. El paciente llevará uno o dos
puntos de sutura con un material muy fino durante 6-8 días, quedando una
marca lineal eritematosa (roja) al inicio pero que después de 2-3 meses deja
tan sólo una cicatriz superficial del color de la piel, apenas perceptible bajo una
inspección cuidadosa.
309
En las visitas siguientes se aplicará el tratamiento, se practicará fotocontaje y
tricograma en todos los participantes del estudio. Se practicará biopsia para
posteriores estudios microscópicos sólo en pacientes voluntarios (apenas dos
biopsias por individuo) en las siguientes oportunidades: antes del inicio del
tratamiento, inmediatamente después de la 1ª-8ª sesión de tratamiento y/o 6 y
12 meses después de la última sesión de tratamiento.
Las visitas subsiguientes a la octava sesión de tratamiento serán para realizar
pruebas de control (fotocontaje y tricograma en todos los pacientes
participantes, biopsia sólo en los voluntarios) hasta completar el período de
observación.
El fotocontaje y el tricograma son exámenes no invasivos y por tanto no
representan riesgo alguno para el paciente.
La biopsia cutánea es un procedimiento quirúrgico menor que puede presentar
los siguientes riesgos y/o complicaciones, excepcionalmente:
Infección: En menos del 1% de los casos puede presentarse una
infección localizada que podrá controlarse mediante la aplicación tópica de un
antibiótico.
Cicatriz hipertrófica y/o queloide: El proceso de cicatrización puede
producir una cicatriz más sobreelevada y roja de lo normal con tendencia al
crecimiento en cuyo caso deberá tratarse localmente con corticoides (pomada
o inyección intralesional) hasta conseguir su control. Si en la primera biopsia se
presentara este efecto indeseable, por supuesto se dejarán de practicar las
siguientes.
Cicatriz pigmentada: En una pequeña proporción de pacientes la cicatriz
que normalmente deja la biopsia adquiere una tonalidad oscura/blanquecina
310
transitoria que usualmente desaparece al cabo de 2-3 meses. En algunos
casos puede ser necesario el uso de un despigmentante para ayudar a
disminuir la mancha oscura o puede ser necesaria la exposición solar en caso
de mancha blanca.
Este estudio está protegido con una póliza de seguro según la normativa
vigente (Aseguradora Winterthur).
F. CONFIDENCIALIDAD DE LOS DATOS:
Toda la información recogida durante el estudio será confidencial. Solamente
se registrarán y analizarán en un ordenador los datos de los exámenes
(fotocontaje, tricograma, biopsia y análisis hormonal). Estos podrán ser usados
para documentar la efectividad del tratamiento (fotodepilación). Su nombre no
constará de ninguna manera en los resultados, solamente su médico tendrá la
clave.
G. SU MÉDICO DEBE SABER:
Es importante que informe a su médico de cualquier medicamento que se tome
durante el estudio, si sufre de urticaria, fotosensibilidad (sensibilidad al sol y a
la luz), infecciones y cicatrización defectuosa (cicatriz hipertrófica o queloide).
Se le entregará una tarjeta que proporcionará información del estudio; deberá
llevarla consigo en todo momento durante el estudio y enseñarla siempre si
tiene que visitar a otro médico.
En caso de surgir algún problema durante el estudio podrá contactar a los
doctores Juan Ferrando (Teléfono 93-2275400 Extensión 2422 o 93-227-5438)
y Gerardo Moreno (Teléfono 93-227-5400 Extensión 2358 o 93-227-5438)
311
H. CONSENTIMIENTO POR ESCRITO
Título del estudio:
“Efecto de un sistema de fototricólisis, luz pulsada intensa no coherente, en el
ciclo folicular de diversas áreas corporales. Aspectos clínicos y anatomo-
patológicos.
Yo, ____________________________________________(nombre y apellido)
-He leído la hoja de información que se me ha entregado.
-He podido hacer preguntas sobre el estudio.
-He recibido suficiente información sobre el estudio.
-He hablado con
___________________________________________(nombre del investigador)
-Comprendo que mi participación es voluntaria.
-Comprendo que puedo retirame del estudio cuando quiera, sin tener
que dar explicaciones, sin que esto repercuta en mis cuidados médicos.
Presto libremente mi conformidad para participar en el estudio.
__________________ _________________
Fecha Firma del participante
DNI:____________
312
XI. FICHA DE RECOGIDA DE DATOS
IDENTIFICACIÓN: Nº:_______
Nombre:_________________________________Apellidos:_____________________
___________
Edad:___años Fototipo del área a tratar: II:___ III:___ IV :___
Dirección:________________________________Teléfono:_____________________
ANTECEDENTES:
Tratamientos depilatorios previos:
Cera:___ Rasurador eléctrico:____ Crema:____ Epilación eléctrica:_____Otros:_____
Último tratamiento:________ días.
Bronceado: SI:___ NO:___ En caso afirmativo: _____ natural ___ artificial.
Alergias:___________________________________.
Otras enfermedades:_______________________.
Medicación concomitante:____________________________.
PERFIL HORMONAL ANDROGÉNICO
HORMONA FECHA RESULTADO
Testosterona total
Testosterona libre
DHT
DHEA
DHEA-Sulfato
δ-4-Androstenediona
SHBG
Prolactina
ÁREA TRATADA:
313
Mejillas: ______ Mentón: _______
CARACTERÍSTICAS DEL PELO:
Color:___Negro____Castaño Oscuro
PARÁMETROS UTILIZADOS EN EL EQUIPO:
PARÁMETRO 1ªS 2ªS 3ªS 4ªS 5ªS 6ªS 7ªS 8ªS
Diámetro (mm)
Longitud de Onda (nm)
Densidad de energía (J/cm2)
Duración del pulso (ms)
Período refractario (ms)
Modo
Número de pulsos
FICHA DE SEGUIMIENTO:
Tabla 1. Cronograma de actuaciones en los subgrupos “mejillas” y “mentón”.
0 1ºd 2m 4m 6m 8m 10m 12m 14m 16m 6º po 12ºpo 24ºpo 36ºpo
Control clínico X X X X X X X X X X X X X
Perfil hormonal X
Fotocontaje X X X X X X X X X X X X X
Tricograma X X X X X X X X X X X X X
Tratamiento X X X X
Biopsia/Folículograma X X*
ME** X X*
*Segunda biopsia/Foliculograma/ME después de una de las sesiones de tratamiento o en el período de observación
postratamiento.
**ME: microsocpía electrónica de transmisión
314
XII. CONSENSO SOBRE PARÁMETROS DE TRATAMIENTO CON UNA FUENTE
DE LUZ PULSADA INTENSA
Barcelona, 15 de marzo de 1999.
Apreciado colega,
nos es grato comunicarle que el estudio “EFECTO DE UN SISTEMA DE
FOTOTRICÓLISIS, LUZ PULSADA INTENSA NO COHERENTE, EN EL
CICLO FOLICULAR DE DIVERSAS ÁREAS CORPORALES: Aspectos
Clínicos y anatomo-patológicos” se iniciará próximamente en el Hospital
Clínic i Provincial de Barcelona.
Tal ensayo clínico pretende los siguientes objetivos: establecer los tiempos del
ciclo folicular por áreas corporales, cambios de comportamiento en el ciclo
folicular tras tratamiento, establecer pautas de tratamiento en fotodepilación y
dosis idóneas según áreas corporales, fototipos y color de pelo.
En la etapa inicial el proyecto prevé la realización de un consenso entre el
fabricante del sistema de fotodepilación y un grupo de varios expertos de
diferentes centros, con más de un año de experiencia en el sistema, habiendo
realizado cada uno de ellos más de mil tratamientos en más de 250 pacientes.
Se trata de estandarizar la dosis idónea, duración/modo de pulso y el período
refractario entre pulsos, para pelo negro u oscuro (fino o grueso) en las
diferentes áreas a estudiar y fototipos.
La información que aportarán los expertos del consenso en fotodepilación será
analizada y los resultados enviados posteriormente a los participantes; así
como los resultados finales del estudio.
315
Si usted decide formar parte del grupo de expertos participantes del consenso
en fotodepilación le rogamos rellene y devuelva el siguiente formulario a la
mayor brevedad posible.
Importante: Considere el fototipo del área tratada y no del paciente. Puede
adjuntar cualquier otra información que juzgue importante.
Atentamente,
Juan Ferrando Barberá Gerardo Moreno Arias
c.c. Dra M. Serra y Dr Brualla, Laser Medic, Clínica Tres Torres, Barcelona
Dra Monserrat Planas, Policlínico Torreblanca, Sant Cugat del Vallès
Dr Moreno Moragas y Dra Josefina Royo,Madrid
Dr Mariano Vélez, Barcelona
ÁREA ANATÓMICA : CARA (MEJILLAS Y MENTÓN)
Tabla 1. Parámetros del sistema para Fototipo II
PARÁMETRO Pelo Negro Grueso Pelo Negro Fino Pelo oscuro grueso Pelo oscuro fino
Filtro (Longitud de onda, nm)
Número de pulsos (Modo)
Duración del pulso (ms)
Período refractario (Delay) (ms)
2
Densidad de energía (Energía, J/cm )
Tabla 2. Parámetros del sistema para Fototipo III
PARÁMETRO Pelo Negro Grueso Pelo Negro Fino Pelo oscuro grueso Pelo oscuro fino
Filtro (Longitud de onda, nm)
Número de pulsos (Modo)
Duración del pulso (ms)
Período refractario (Delay) (ms)
2
Densidad de energía (Energía, J/cm )
316
Tabla 3. Parámetros del sistema para Fototipo IV
PARÁMETRO Pelo Negro Grueso Pelo Negro Fino Pelo oscuro grueso Pelo oscuro fino
Filtro (Longitud de onda, nm)
Número de pulsos (Modo)
Duración del pulso (ms)
Período refractario (Delay) (ms)
2
Densidad de energía (Energía, J/cm )
317
XIV. Programación de actuaciones médicas durante las fases del estudio
Fecha Actuación
FASE A: Captación de pacientes, cumplimentación de
RECLUTAMIENTO ficha/consentimiento informado, realización de pruebas
Septiembre 1999 hormonales/Biopsia/ME/Tricograma/Foliculograma inicial
FASE B:
TRATAMIENTO 1ª sesión de tratamiento + Pruebas de control
Octubre 1999
Diciembre 1999 2ª sesión de tratamiento + Pruebas de control
Febrero 2000 3ª sesión de tratamiento + Pruebas de control
Abril 2000 4ª sesión de tratamiento + Pruebas de control
Junio 2000 5ª sesión de tratamiento + Pruebas de control
Septiembre 2000 6ª sesión de tratamiento + Pruebas de control
Noviembre 2000 7ª sesión de tratamiento + Pruebas de control
Enero 2001 8ª sesión de tratamiento + Pruebas de control
FASE C:
CONTROL
Junio 2001 Control 6º mes post-tratamiento (control clínico y biopsia)
Enero 2002 Control 12º mes post-tratamiento (control clínico y biopsia)
Enero 2003 Control 24º mes post-tratamiento (control clínico)
Enero-Febrero 2004 Control 36º mes post-tratamiento (control clínico)
FASE D: ANÁLISIS DE DATOS
Marzo-Julio 2004
FASE E: PRESENTACIÓN Y COMUNICACIÓN DE LOS RESULTADOS
Octubre 2004
Fase A: Sala de Fotobiología, 8:30-15:00 horas. Fase B: Sala 22 del Dispensario de Dermatología, 8:30-15:00 horas.
Fase C: Sala 22 del Dispensario de Dermatología, 8:30-15:00 horas. Fase D: Unidad de Epidemiología y Bioestadística
del Hospital Clínic i Pronvicial de Barcelona. Fase E: Universidad de Barcelona.
318