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Terapia del Plasma Marino de Quinton

El documento describe la investigación del científico francés René Quinton sobre el plasma marino y sus propiedades curativas. Quinton descubrió que el agua de mar, cuando se esteriliza y concentra adecuadamente, puede tener efectos beneficiosos para la salud al igualar la temperatura y composición del cuerpo humano original. Más tarde, Quinton estableció varios dispensarios marinos donde aplicó con éxito tratamientos con plasma marino, especialmente en enfermedades infantiles. Laureano Domínguez rescata el trabajo de Quinton y promueve el

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Terapia del Plasma Marino de Quinton

El documento describe la investigación del científico francés René Quinton sobre el plasma marino y sus propiedades curativas. Quinton descubrió que el agua de mar, cuando se esteriliza y concentra adecuadamente, puede tener efectos beneficiosos para la salud al igualar la temperatura y composición del cuerpo humano original. Más tarde, Quinton estableció varios dispensarios marinos donde aplicó con éxito tratamientos con plasma marino, especialmente en enfermedades infantiles. Laureano Domínguez rescata el trabajo de Quinton y promueve el

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La cura marina.

Laureano Domínguez rescata y promueve


los Dispensarios Marinos para
restablecer la memoria celular y recobrar
la salud.
Entrevista realizada por Karina Malpica y Banijam.

El Plasma marino.

Plasma es básicamente el líquido donde nadan las células de


nuestro cuerpo. René Quinton dedujo en 1904 que el mar es
un gran plasma puesto que el líquido donde nadan nuestras
células es análogo al agua de mar. El agua de los océanos
viene siendo el plasma del planeta, visto como una célula del
cosmos, y lógicamente este plasma influye sobre todos los
procesos vivos de la Tierra. Desde la savia de las plantas y
los torrentes sanguíneos de todas las especies, hasta el aire
que se origina dentro del fitoplancton marino.

El Plasma de Quinton.

Según dedujo Quinton a principios del siglo XX, si el agua de


mar está limpia (esterilizada a través de microfiltrado en frío y
no mediante elevación de su temperatura ya que esto altera
sus propiedades) y cuenta con una adecuada concentración
de sales (extrayéndola de zonas específicas llamadas vórtrex
marinos bajo ciertas condiciones patentadas por él mismo),
este plasma tendría propiedades curativas sobre los
organismos vivos. Para contrastar su deducción, Quinton
experimentó con animales antes de atreverse a probar el
plasma en seres humanos. Según pudo comprobar, su
hipótesis era correcta, por lo que se dedicó a estableciendo
varios Dispensarios Marinos dentro y fuera del territorio
francés con impresionante éxito, especialmente en casos de
enfermedades infantiles que hasta entonces habían sido
mortales. Dichos dispensarios funcionaron hasta que la
negligencia médica y el caos de la Primera y Segunda
Guerras Mundiales los relegaron al olvido.

Laureano Domínguez Ruiz, escritor, periodista e investigador


colombiano, expone los resultados de su labor para rescatar
los trabajos que el científico francés René Quinton realizó a
fines del siglo XIX y principios del XX en torno al plasma
marino y sus aplicaciones terapéuticas. Esta investigación
forma parte de una teoría más amplia sobre la memoria, la
Teoría General del Atavismo, que Laureano ha venido
investigando desde hace 25 años y sobre la cual ha escrito
dos libros (Atavismo, Pedagogía del atavismo) y algunos
ensayos.

¿Cómo fue que abordaste por primera vez el tema del


Plasma de Quinton, Laureano?.

Básicamente, cuando escuché hablar del tratamiento que


René Quinton experimentó en su propio organismo en el
París de 1897. Dicho tratamiento consistía en entrar en
contacto con el mar durante tres meses. Yo hice lo mismo
debido a ciertos problemas que padecí a raíz de un accidente
donde tuve lesiones múltiples de cráneo y lesiones delicadas
también en la columna. Cuando conocí un poco de base
teórica, me fui a las playas colombianas en el mar Atlántico,
invitado por alguien que ya conocía a Quinton, que dirigía un
Centro de Tratamiento Marino. Hacía veinte años que lo
habían fundado treinta médicos de la Universidad de
Antioquía, Colombia. Básicamente la terapia consistía en
elevar la temperatura del mar a la temperatura interna de
nuestro cuerpo, poner algunas plantas medicinales y sumergir
a las personas por periodos de treinta minutos. Y este es un
contacto casi directo con el mar porque las piscinas están
cerca de la playa. Después se hacen una serie de ejercicios
de limpieza de las vías respiratorias, y ejercicios asimilatorios
al vuelo de las aves, dentro del mar.

¿Y qué resultados obtuviste?.

A los 48 días exactamente yo empecé a trabajar otra vez,


cosa que no podía hacer después del accidente. Y
asombrosamente recuperé un 70% de la visión que había
perdido, a partir de unos ejercicios que me enseñaron en el
Centro que consistían en sumergir la cabeza con los ojos
abiertos en el mar una cantidad de veces en la mañana y
otras en la tarde. Con esto mi vista empezó a aclararse.
Además vi cosas maravillosas. No digo que milagros pero sí
cosas increíbles. Mi madre llegó con una úlcera varicosa que
le había perdurado durante más de dieciocho años, ya en
estado grave, y nadie le había podido curar. Sin embargo, en
sólo diez días de tratamiento la herida se cerró. También
tenía problemas graves articulares a nivel de la rodilla que se
le resolvieron. Y ahí empezó mi relación con el método
marino.

¿Cuándo comenzó a estudiar Quinton el plasma marino?.

En 1897 Quinton, aquejado de una tuberculosis pulmonar,


consultó a un sacerdote jesuita, amigo suyo. Éste le refirió un
texto de Platón, donde Platón cuenta que unos sacerdotes
egipcios le sanaron con «la cura marina», que así se llamaba
desde esa época. La cura marina consistía en irse tres meses
a estar en contacto con el medio marino. Hasta hace poco,
los hospitales marinos que funcionaban todavía en Europa
tenían ese parámetro, aunque no sabían de dónde provenía
exactamente. Yo he visitado varios hospitales marinos, pero
los tres meses sólo se quedan los niños escrupulosos o
tuberculosos para beneficiarse de la brisa marina. Allá en
Colombia sí se cumplen los tres meses y además
complementan con estos baños, elevan un poco más la
temperatura, agregan algunas plantas medicinales y gracias a
la vaso dilatación se ven cosas sorprendentes...

¿Podrías explicar brevemente los fundamentos de la


terapia de Quinton?

Durante la cura marina de Quinton sucedió una experiencia


muy curiosa. Unos campesinos entraron a la sala donde él
descansaba llevando una víbora adormecida por el letargo
invernal. De repente Quinton ve que la víbora recobra toda su
vitalidad cuando se adapta a la temperatura del lugar. Y se le
ocurrió que la actividad cerebral propia de ese organismo
coincidía con la época climática en la que apareció en la
escala zoológica. Así es que toda la investigación de Quinton,
que es un trabajo hermosísimo, amplio, profundo y
sustentado minuciosamente durante más de diez años, parte
de este hecho de que la víbora despertase a la temperatura
en la que fue creada. A partir de allí logró dilucidar que la
temperatura interna de cada especie, determina la fecha
exacta de su aparición en la serie zoológica. Así empezó todo
el escaleramiento de las eras a través de la historia. Y cuando
comprobó con termómetro en mano, especie por especie,
este escaleramiento gradual que tiene que ver con el
enfriamiento del planeta, Quinton concluyó que había una
tendencia a mantener la temperatura de los orígenes. La
siguiente cuestión que se planteó fue qué otras
características existían en los orígenes además de la
temperatura, puesto que el mar le devolvió a él mismo el
equilibrio. Entonces pasó a fijarse en la composición del
medio interno de los seres vivos y encontró que aparte de la
temperatura original, también debía haber una composición
física y química determinada y en última instancia encontró
que esa temperatura y esa composición física y química eran
la ayuda que el agua de mar provee al organismo.

La experiencia debe corroborar a la teoría. ¿Qué


experiencias tenemos respecto al uso del Plasma de
Quinton?.

Bueno, lo que Quinton concluyó fue que todo este trabajo


definitivamente tenía que traducirse en una terapia, en una
aplicación clínica. Y lo que hizo después fue comenzar a
investigar con mamíferos a los que incluso llegó a
intercambiar todo su medio interno por agua de mar hasta
comprobar que nunca se sacrificaba ni un solo de ellos, y que
al contrario, les daba una vitalidad extrema y características
de máxima actividad. Posteriormente empezó a hacer las
mismas pruebas en clínica humana, y para esto se inventó
unos lugares que llamó Dispensarios Marinos, el primero de
los cuales abrió en 1907. Allí empezó a atender problemas
propios de la época, sobre todo entre la población infantil, de
nutrición, deshidratación, atrepsias y atrofias. A partir de
entonces comenzó a ver casos que corroboraban con una
pasmosa lógica todos los postulados que ya había resumido
durante diez años de experimentación en un gran libro que se
llamó: El agua de mar, medio orgánico. En este libro está
resumida toda su investigación, contiene un apartado teórico
bien definido y una serie de memorias de las investigaciones
basado en las cuales formuló sus Leyes de Constancia
General que son: la Ley de la Constancia Térmica, la Ley de
la Constancia Osmótica, la Ley de la Constancia Lumínica y
la Ley de la Constancia Marina, que sustentan y se traducen
en la Terapia Marina.

¿Y qué se desprende de estas leyes de Constancia


General de Quinton?.
Estas leyes, que aún son desconocidas en el ámbito
científico, encajan dentro de todo lo que yo ya venía tratando
de clarificar dentro de la Teoría General del Atavismo. Me
parece que darían claridad a muchos conceptos que todavía
están vagos y que no nos permiten obtener una nitidez
memórica que se pueda traducir, como hizo Quinton, en
leyes. Más aún, concluyó que desembocaban en una terapia,
demostró suficientemente la terapia, y aquí es donde por
características propias del pensamiento humano y de las
verdades que tenemos como instaladas, resulta tan sencillo
que nos parece mentira.

¿Cómo es esto?.

Me he encontrado gente que dice: es que si esto fuera


verdad, ya se sabría. Es el común denominador.
Básicamente, la paciencia que hay que tener es la paciencia
que tuvo Quinton en su época. Cuando él descubrió el
Método Marino, se le acercó mucha gente y le dijeron que
preparara escritos, para ver qué aplicabilidad tenía en la
política, en la sociología, en la filosofía científica, y él se
quedó asombrado, « ¿De qué están hablando? ¿Cómo me
voy a poner a escribir libros? Hay cosas más apremiantes
que escribir libros». Eso les contestó a los que estaban
preparando la enciclopedia de la Universidad de París, les
dijo: «Tenemos que salvar vidas». En esa época moría
mucha gente, sobre todo entre la población infantil, y cuando
le preguntaron cómo, les contestó: «Pues abriendo
dispensarios», y no dijo más. Simplemente abrió un
dispensario, y a los cuatro meses otro y en poco tiempo,
cuando vieron los resultados tan espectaculares, los
hospitales de París empezaron a cederle enfermos
terminales. Posteriormente fue a Norteamérica, invitado por la
Sociedad Homeopática, y luego al Cairo donde había una alta
mortalidad infantil en la época de verano. Él iba
personalmente, daba instrucciones y con sólo agua de mar,
resolvía el asunto. Y no hizo nada nuevo, simplemente
recuperó algo que se había perdido, concatenó las ideas, las
ordenó, escribió las leyes, las demostró y se dedicó a crear
en silencio.

¿Y cómo se entrelazan los trabajos de Quinton con tus


teorías sobre el atavismo, Laureano?.

La experiencia del atavismo se empezó a vislumbrar en forma


más exacta cuando Herbert Spencer sentó sus principios de
la filosofía evolucionista, y sugería que la memoria tenía que
ser un asunto biológico. No habíamos caído en cuenta de que
esa memoria de los orígenes, siendo un asunto biológico y
siendo regida por la actividad cerebral global, podía llevarse a
sus orígenes con un suministro de plasma marino. Esto
encajó perfectamente con el atavismo cuando supe de los
trabajos de Quinton que él denominó Grupo Prenatal.
Experimentó con un grupo de mujeres en Francia que habían
tenido embarazos anómalos, o el bebé nacía mal, o antes de
tiempo, o se moría en el primer año de vida. Y en el próximo
embarazo de estas mismas mujeres, se aplicó el plasma
marino y no sólo vieron nacer bebés normales, con peso
elevado, sino que también vieron desaparecer taras físicas
hereditarias. Este es el punto clave del que debe partir la
investigación para llegar a corroborar estos postulados
básicos de Quinton en la teoría del atavismo. Yo, ya en el
prólogo (El plasma de Quinton, de André Mahé) planteo que
se sugiere que la célula, al regresar al contacto con sus
orígenes, subvierte, por usar una palabra sencilla, el sentido
de tiempo y espacio. Esto es lo que sugieren también estos
experimentos de Quinton con el Grupo Prenatal.

¿Por qué se volvió a perder el conocimiento de la Cura


Marina si estaba teniendo tan buenos resultados?.
El pronóstico que Quinton le hizo a su primer grupo de
médicos y a todos los investigadores que empezaron a firmar
los informes de los pacientes que se salvaban en el hospital,
fue que todo este conocimiento se entendería hasta cincuenta
años después. Quinton fue un visionario. Hay un dato que tal
vez pocos conocen: a partir del descubrimiento de la Ley de
la Constancia Térmica, Quinton se ganó como mecenas al
Doctor Marey, que había gastado sesenta años de su vida
investigando por qué volaban las aves, y Quinton llegó y le
dijo: «Porque en el interior de sus alas tienen 44º, por eso
vuelan las aves». Y cuando el Doctor lo comprobó, se quedó
asombrado y lo nombró su asistente en el Laboratorio de
Fisiología Patológica. Y esta idea de Quinton es lo que
impulsó la aviación en el Estado francés. ¡Imagínense!. Los
periódicos de la época se burlaban cuando él decía «Llegará
el día en que volemos sin hélice y sin motor», pero él sabía a
dónde íbamos. Siempre decía que hay que tener paciencia y
lo previó. De hecho dijo: «Pasarán cincuenta años antes de
que se asimilen las Leyes de la Constancia». Y pues no hace
mucho que se empezaron a reeditar sus obras en París muy
tímidamente. Y apenas hace seis meses ha salido en
castellano este trabajo realizado por André Mahé y que es,
digamos, el primer cuadernillo en forma didáctica que
propone el diálogo de redescubrimiento de los experimentos
básicos que dieron lugar a la pronunciación de la Ley de la
Constancia General y lo que hay que hacer ahora. Ojalá que
a partir de un cuaderno tan sencillo podamos crear la
inquietud entre jóvenes investigadores para que se repitan
estas experiencias que corroboraron la Ley de la Constancia.
Por ejemplo, Quinton hizo el experimento de tomar células de
las diferentes especies, ponerlas en agua de mar y descubrió
que en el agua de mar tienen una vida útil normal de 21 días.
Pónganla en una solución de Cloruro Sódico y duran dos
horas.
Hay un experimento muy famoso que llevo a cabo Alexis
Carol, premio Nobel de Biología. Él puso células de un
corazón de pollo en un plasma que era una composición
similar a la sangre, y cada día cambiaba el plasma. Las
células de este corazón vivieron durante dieciséis años, y
parece ser que habrían vivido más, pero murieron porque
el ayudante se olvidó de cambiar el plasma en un fin de
semana largo. Entonces esto demostró entre otras cosas,
que las células no tienen por qué morir si cuentan con un
medio adecuado. Lo cual, dicho sea de paso, corrobora el
principio del naturismo de que lo primero es
desintoxicar. O sea que, manejando bien estos
conceptos, el agua de mar sería un elemento de
primer orden, a nivel preventivo y a nivel
terapéutico.
cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc

Y nutricional. Es muy importante recalcar la parte de la


nutrición, porque lo que se ha visto en este campo es
impresionante...

¿Cuántas sales tiene el agua de mar?.

En realidad tiene todos los elementos de la Tabla Periódica,


en proporción exacta la de la vida.

La meta de Laureano.

En opinión de Laureano Domínguez, continuar con las


investigaciones de Quinton a la luz de los últimos paradigmas
científicos, bien podría revolucionar los campos de la
medicina y la biología, cuando menos. Es por ello que se ha
dado a la tarea de retomar sin egoísmos la antorcha de
Quinton embarcándose en la tarea de dar a conocer su obra
en castellano Jcon el único fin de crear conciencia entre
quienes puedan impulsar nuevamente la creación de
Dispensarios Marinos en zonas de alta mortalidad infantil,
inicialmente en Colombia», no sólo para salvar vidas, sino
para que sirvan como «cátedras de observación a la ciencia
médica». Como parte de sus labores, ha prologado el libro de
André Mahé: El Plasma de Quinton (Icaria 1999); ha dictado
en Barcelona algunos cursos sobre las Leyes de la
Constancia de Quinton; ha invitado a especialistas y continúa
buscando aliados científicos para actualizar los experimentos
básicos de Quinton a fin de rescatar sus aportaciones del
olvido.

Bibliografía:

André Mahé.
El Plasma de Quinton: El agua de mar, nuestro medio interno.
Icaria. Milenrama.
Barcelona 1999.

René Quinton.
L‘eau de mer, milieu organique.
Encré.
Francia 1904. Reeditado en 1995.

Jean Jarricot
Le Dispensaire marin.
Masson
Francia 1921.

Leyes de la Constancia de Quinton.

Ley de la Constancia Térmica.

Frente al enfriamiento del globo, la vida animal, aparecida


en estado de célula a una temperatura determinada, para
su elevado funcionamiento celular, en los organismos
indefinidamente suscitados a este efecto, tiende a mantener
esta temperatura de los orígenes.

Ley de la Constancia Marina.

La vida animal, aparecida en estado de célula en los mares,


tiende a mantener las células constitutivas de los
organismos para su funcionamiento celular elevado, a través
de las series zoológicas, en el medio marino de los
orígenes.

Ley de la Constancia Osmótica.

La vida animal, aparecida en estado de célula en mares de


una concentración salina determinada, ha tendido a
mantener, para su funcionamiento celular elevado, a través
de la serie zoológica, esta concentración de los orígenes.

Ley de la Constancia General.

Frente a las variaciones de todo orden que pueden sufrir en el


curso de las eras los diferentes hábitats de la vida animal,
aparecida celularmente en condiciones físicas y químicas
determinadas, ésta tiende a mantener, para su
funcionamiento celular elevado, a través de la serie zoológica,
estas condiciones de los orígenes.

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