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Culpabilidad en Derecho Penal: Conceptos Clave

El documento resume los conceptos clave de la culpabilidad en el derecho penal, incluyendo sus diferentes concepciones (psicológica, normativa y funcionalista), elementos (imputabilidad, probabilidad de conocimiento de la antijuridicidad y exigibilidad de conducta), y causas de exclusión (inimputabilidad, desconocimiento de la prohibición e inexigibilidad de otra conducta). También discute la responsabilidad penal de menores y las causas de inimputabilidad como la anomalía psíquica y alteraciones de la conciencia o percepción

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Culpabilidad en Derecho Penal: Conceptos Clave

El documento resume los conceptos clave de la culpabilidad en el derecho penal, incluyendo sus diferentes concepciones (psicológica, normativa y funcionalista), elementos (imputabilidad, probabilidad de conocimiento de la antijuridicidad y exigibilidad de conducta), y causas de exclusión (inimputabilidad, desconocimiento de la prohibición e inexigibilidad de otra conducta). También discute la responsabilidad penal de menores y las causas de inimputabilidad como la anomalía psíquica y alteraciones de la conciencia o percepción

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Teoría del delito 7: Culpabilidad

[casos prácticos]
Fuente: "Derecho penal básico", de Felipe Villavicencio.
Por
[Link]
-
julio 28, 2018
10
260

La culpabilidad es el fundamento para responsabilizar personalmente al autor de


una acción típica y antijurídica y sancionarlo mediante una pena. Es el reproche
dirigido al sujeto por haber actuado contario a derecho, pudiendo haber actuado
de otro modo.
Por nuestra parte, la culpabilidad consiste en imputar responsabilidad penal a un
individuo por una acción delictiva (injusto penal), sobre la base de la exigibilidad
en un ámbito comunicativo, en atención a condicionamientos reconocibles, en
una determinada práctica social. El fundamento se orienta a los fines preventivos
de la pena, pero no sobre la base de un libre albedrío indemostrable
empíricamente, sino sobre un concepto de libertad, entendido en una especial
ubicación de la persona frente al cumulo de condicionamientos, y no en un
sentido abstracto. En realidades como la nuestra se debe contar con un concepto
de culpabilidad que comprenda la situación del sujeto frente al Estado y la de
este frente a la situación personal del sujeto y su diversidad de
condicionamientos. La culpabilidad no debe ser exclusivamente un instrumento
de convalidación del poder penal, sino que debe tender a proteger a la persona de
dicho poder, otorgándole al individuo la oportunidad de mostrar su situación
personal de desventaja, que puede ser la diversidad cultural, la marginación
social, etcétera.

1. Desarrollo del concepto de culpabilidad en el derecho penal

En el desarrollo del concepto de la culpabilidad se distinguen diversas etapas:


concepción psicológica de la culpabilidad, concepción normativa de la
culpabilidad y concepción funcionalista de la culpabilidad. También existen
versiones latinoamericanas de la teoría de la culpabilidad.

a) La concepción psicológica de la culpabilidad (sistema Liszt-Beling) postula


un concepto naturalístico de la culpabilidad e intenta reconducir los conceptos
jurídicos a datos empíricos. En este sentido, la culpabilidad se define como una
relación subjetiva entre el acto y el autor que solo puede ser concebida
psicológicamente.

b) La concepción normativa de la culpabilidad (Reinhard Frank, 1966) sostiene


que la culpabilidad es un reproche. Esto se basa en tres elementos del mismo
rango: imputabilidad, culpa o dolo, y normalidad de las circunstancias
concurrentes.
c) La concepción funcionalista de la culpabilidad postula el libre albedrío y
libera la culpabilidad de cualquier consideración metafísica. Niega la relación
libre albedrío-reproche-retribución como fundamento de la misma y, por el
contrario, se basa en consideraciones político-criminales. Se reconocen dos
modelos de estructura: 1) La responsabilidad, basada en la actuación injusta pese
a la existencia de asequibilidad normativa (Roxin, 1999); y 2) La infidelidad al
derecho, que es un menoscabo a la confianza que se tiene en la norma
(prevención general positiva). Este es un concepto funcional de la culpabilidad
(Jakobs, 1995).

d) Teorías latinoamericanas de la culpabilidad:

– Culpabilidad por vulnerabilidad (Zaffaroni, 2009), se basa la selectividad y la


selección del poder punitivo, de manera que la culpabilidad es el reproche del
esfuerzo personal por alcanzar la situación concreta de la vulnerabilidad al poder
punitivo; y

– Culpabilidad como teoría del sujeto responsable (Bustos, 2004), según la cual
culpabilidad es responsabilidad, pero con una dimensión mucho más profunda:
cuando se plantea se considera también la de la sociedad, sea por el papel que
esta ha asignado al sujeto responsable o por los diferentes controles que le ha
impuesto.

1.1. Culpabilidad personal y culpabilidad por el hecho

La culpabilidad personal se basa en las características personales del sujeto para


atribuir responsabilidad, dejando de lado sus acciones. La culpabilidad por el
hecho atribuye responsabilidad al sujeto en relación a la conducta, al hecho
cometido por él, dejando de lado cualquier característica personal.

1.2. Elementos de la culpabilidad


En nuestro derecho penal, se reconocen algunos elementos de la culpabilidad:
imputabilidad, probabilidad de conocimiento de la antijuridicidad y exigibilidad
de una conducta adecuada a derecho.

Las causas de exclusión de la culpabilidad son: inimputabilidad,


desconocimiento de la prohibición y la inexigibilidad de otra conducta.

2. Imputabilidad

Para imputar responsabilidad a una persona no basta la realización del injusto


penal sino que es necesario que el sujeto goce de condiciones mínimas —
psíquicas y físicas— que le permitan comprender la antijuridicidad de su acción
y poder adecuar su conducta a dicha comprensión. En efecto, la imputabilidad
permite determinar si el sujeto tenía la capacidad psíquica para ser motivado por
la norma penal al momento de cometer el injusto.

En el código penal se prevé las causales de inimputabilidad: la minoría de edad,


una grave alteración de la conciencia o de la percepción, anomalía psíquica.

2.2. Responsabilidad penal de los menores de edad

La ley penal señala que los menores de edad están exentos de responsabilidad
penal y quedan a disposición del código de los niños y adolescentes. En este
sentido, el artículo 20, inciso 2 del código penal establece que los menores de 18
años de edad son inimputables.

Esta es una presunción juris et de jure, que se basa en la falta de madurez mental
del menor de edad. Esta ficción jurídica determina la inimputabilidad de los
menores que participen en la realización de un injusto penal, calificándolos solo
como infractores de la ley penal. Los criterios propuestos para la fijación de la
minoría de edad son: biológico, intelectual y mixto.

La irresponsabilidad de los menores de edad se fundamenta en razones de


seguridad jurídica, pero también reconocemos que un menor de edad en ciertos
casos y a partir de determinada edad puede comprender el carácter ilícito de su
acto y adecuar su conducta de acuerdo con esa comprensión. Por ello,
consideramos que la minoría de edad no debería ser de una causa de
inimputabilidad y su estudio debería realizarse en el ámbito de la aplicación
personal de la ley penal. En este último sentido, desde un punto de vista político-
criminal resulta más adecuado el tratamiento educativo específico que el puro
castigo. Los intentos por disminuir la edad de imputabilidad no han tenido éxito
hasta la fecha, y somos contrarios a rebajar la edad de imputabilidad a menos de
los dieciocho años.

2.2. Causas de inimputabilidad

Las causas de inimputabilidad se encuentran tipificadas en el artículo 20, inciso 1


del código penal. Ellas son la anomalía psíquica, la grave alteración de la
conciencia y la alteración de la percepción. Estas causas de inimputabilidad se
fundamentan en el criterio biológico-normativo, porque no basta la presencia de
una anomalía psíquica sino que es necesario que esta incapacite al sujeto para
comprender al antijuridicidad de su acción.

2.2.1. La anomalía psíquica

La anomalía psíquica se presenta ante los procesos psíquicos patológicos


corporales, tanto en el ámbito emocional como intelectual. En este sentido, se
entiende por psicosis a las alteraciones profundas de las funciones psíquicas, que
pueden ser endógenas —que provienen de factores constitucionales como la
esquizofrenia, la demencia maniaco- depresiva— o exógenas —psicosis
traumática (lesiones cerebrales), psicosis por intoxicación (embriaguez), psicosis
por infección (parálisis progresiva), epilepsia, arterioesclerosis cerebral,
etcétera—.

También se acepta que la oligofrenia grave y la psicopatía —personalidad


anormal o transtornos de la personalidad— se encuentran dentro de los supuestos
de inimputabilidad, puesto que estas condiciones generan una grave distorsión en
la afectividad, que repercute en la esfera individual.
A los sujetos afectados por una anomalía psíquica se les aplican medidas de
seguridad (arts. 71 al 77 CP).

2.2.2. Grave alteración de la conciencia y actio libera in causa

La inimputabilidad puede ser consecuencia no solo de ciertos estados patológicos


permanentes —anomalía psíquica— sino también de ciertos estados anormales
pasajeros. En este sentido, los sujetos que padecen de una grave alteración de la
conciencia también están exentos de responsabilidad penal, por que no tienen la
facultad de comprender el carácter delictuoso de su acto debido a que existe una
profunda perturbación de la conciencia de sí mismo o del mundo exterior que
afecta su voluntad. Este estado se puede manifestar a través de perturbaciones
fisiológicas y psicológicas, entre ellas hipnosis, sonambulismo, agotamiento,
emociones intensas, embriaguez absoluta, etcétera.

Sin embargo, esta alteración de la conciencia puede ser provocada, lo que da


lugar a la imputabilidad actio libera in causa, que se presenta cuando el sujeto
busca, contempla y acepta la posibilidad de colocarse en un estado de
inimputabilidad para así delinquir y luego invocar inimputabilidad.

A pesar de las dificultades y del hecho de que no existe una norma expresa en
nuestro código penal, en nuestra doctrina penal nacional se acepta que la idea de
la actio libera in causa supone la posibilidad de sanción para el sujeto que al
momento de cometer la infracción presentaba un cuadro de grave alteración de la
conciencia porque fue provocada, como en el estado de ebriedad.

2.2.3. Grave alteración de la percepción

La grave alteración de la percepción se fundamenta en el criterio biológico


natural que evalúa las dimensiones biológicas de los sentidos. En un primer
momento se limitó al habla y a la audición, ahora se admite la alteración de todos
los sentidos.

3. Probable conocimiento de la antijuridicidad


3.1. El error de prohibición

El error de prohibición se presenta cuando falta el conocimiento de la ilicitud del


hecho. En este caso, el autor sabe lo que hace típicamente, pero cree
erróneamente que está permitido. Está regulado en el artículo 14, segundo
párrafo del código penal. Este error no solo se presenta cuando el autor cree
erróneamente que actúa lícitamente sino también cuando ni siquiera se representa
la ilicitud o licitud del hecho.

El error de prohibición directo es el que impide la comprensión de la prohibición


jurídica. Se produce por desconocimiento de la norma vulnerada, es decir, es un
error sobre la representación de la valoración jurídica del acto conforme a la
norma prohibitiva. Las modalidades son: 1) error de prohibición abstracto, que
consiste en el desconocimiento de la existencia de la norma prohibitiva, donde a
pesar del conocimiento de los elementos que fundamentan la conducta típica y
antijurídica desconoce estar obrando antijurídicamente; 2) error de subsunción,
que se presenta cuando aun conociendo la norma se desconoce que la conducta
no es antijurídicamente admisible, por error en la interpretación; 3) error de
validez, cuando se cree que la norma no es válida porque colisiona con otra de
mayor jerarquía, y se acata la norma de mayor jerarquía.

Existe error de prohibición directo cuando el sujeto desconoce de la norma


prohibitiva o si tiene un error sobre el alcance de la misma. Sin embargo,
también se presenta en los casos en los cuales hay tínicamente un error de
comprensión.

El error de prohibición indirecto se presenta cuando el autor conoce la


contradicción de su comportamiento con las normas jurídicas, pero supone
erróneamente la presencia de una causa de justificación que no existe o le otorga
una extensión distinta de la que tiene. Ejemplo: la joven violada que cree que es
lícito abortar. Los supuestos del error de prohibición indirecto son la creencia
errónea por parte del autor de la existencia de una causa de justificación que la
ley no reconoce. La creencia errónea del autor se da en los presupuestos típicos
de una causa de justificación, esto es creer actuar en una situación de
justificación que no existe.

Se distingue entre error de prohibición vencible e invencible. Si el error de


prohibición es invencible se excluye la imputación personal y si es vencible se
atenuará dicha imputación (art. 14, segundo párrafo, CP). El error de prohibición
es invencible cuando el sujeto no pudo evitar la acción; caso contrario, se tratará
de un error de prohibición evitable, lo que mantiene la punibilidad, atenuada
como delito doloso. En este caso el sujeto no ha realizado todo lo necesario y
posible para salir de su error sobre el carácter autorizado de su hecho. Es así que
el error versa sobre una situación jurídica y no fáctica.

Frente a estos casos se han planteado criterios para determinar si un error de


prohibición es invencible: 1) si el sujeto tuvo la posibilidad de conocer la
antijuridicidad, si le era posible acudir a un medio idóneo de información —
consulta letrada, jurisprudencia— pero el esfuerzo no fuera suficiente y la
información no fuera exacta, el sujeto estará en un error de prohibición
invencible; 2) si el sujeto, al momento del hecho, tenía la oportunidad de
informarse, lo que dependerá del tiempo del que dispuso para la reflexión; 3) si al
autor le era exigible que concibiese la criminalidad de su conducta, lo que no
acontece cuando cualquier sujeto prudente y con igual capacidad intelectual que
el autor no hubiera tenido motivos para sospechar la criminalidad, caso en el que
se tendrán en cuenta las condiciones personales del individuo y sus posibilidades,
como el grado de instrucción, su actividad habitual, etcétera.

No se debe entender la invencibilidad como si solo la imposibilidad absoluta de


acceder al conocimiento del injusto pudiera excluir la punibilidad.

3.2. El error de comprensión culturalmente condicionado

El error de comprensión culturalmente condicionado es un supuesto previsto en


el artículo 15 del código penal. Este supuesto se presenta por la inexigibilidad de
la internalización de la pauta cultural reconocida por el legislador, en razón de un
condicionamiento cultural diferente. Ejemplo: el miembro de una comunidad
nativa de la Amazonia que practica actos sexuales con una menor de edad,
basado en su costumbre.

4. Exigibilidad

4.1. El estado de necesidad exculpante

Este estado de necesidad exculpante se presenta cuando existe un conflicto entre


bienes jurídicos equivalentes o cuando se afecta uno de mayor valor. Se
encuentra regulado en el artículo 20, inciso 5 del código penal. En este caso el
sujeto está en un estado de alteración motivacional que hace inexigible una
conducta distinta a la realizada que lesiona el bien jurídico. Ejemplo: dos
náufragos se sostienen de una tabla que solo puede soportar el peso de uno de
ellos, por lo que uno mata al otro para sobrevivir.

Para la configuración del estado de necesidad exculpante los requisitos son


similares al estado de necesidad justificante, con excepción del caso en el que los
intereses en conflicto sean de magnitud equivalente o cuando se sacrifica el bien
mayor. Los bienes jurídicos que se encuentran protegidos son vida, integridad
corporal y libertad. Pueden tratarse de bienes del mismo sujeto o de personas con
quienes tiene estrecha vinculación. A diferencia del estado de necesidad
justificante, esta eximente solo se refiere a bienes jurídicos específicos.

No procede esta exención si al sujeto se le pudo exigir que aceptase o soportase


el peligro en atención a las circunstancias, particularmente si él mismo acusó el
peligro o estuvo obligado por una especial posición jurídica, como es el caso de
bomberos, policías, seguridad privada, etcétera.

4.2. El miedo insuperable

El miedo insuperable es un estado psicológico personalísimo que obedece a


estímulos o causas no patológicas, externas al agente. Está regulado en el artículo
20, inciso 7 del código penal.
El miedo no debe entenderse como terror, pues tal privación de facultades en el
autor podría originar un caso de inimputabilidad. El miedo debe ser insuperable,
es decir, no dejar otra posibilidad al sujeto en el momento de actuar, pues es
superior a la exigencia media de soportar males y peligros. Asimismo, debe
enfrentar un mal igual o mayor. No siendo esta una causa de justificación, lo que
habrá que evaluar no es la proporcionalidad objetiva de los males sino una
situación emocional insuperable para el sujeto de un mal igual o mayor.

La diferencia entre el miedo insuperable y el estado de necesidad disculpante


consiste en que el elemento del miedo es la razón de la excepción y no la
situación objetiva del conflicto que surge de la decisión de sacrificar un bien
jurídico para salvar otro de mayor interés para el interesado. Este eximente se
presenta cuando el sujeto entra en pánico y no puede darse cuenta de que había
otras formas de resolver el conflicto.

4.3. La obediencia jerárquica

La obediencia jerárquica consiste en obrar por orden obligatoria de autoridad


competente, expedida en ejercicio de sus funciones. Está regulada en el artículo
20, inciso 9 del código penal. Respecto a la naturaleza jurídica, existen
discrepancias entre los que afirman que es una causa de justificación y los que
creen que es una causa de no exigibilidad. Por nuestra parte, consideramos que la
obediencia jerárquica es una causa de inexigibilidad o inculpabilidad.

Los requisitos para que se dé esta figura son relación de subordinación,


competencia del superior jerárquico, obrar por obediencia, que la orden esté
revestida de formalidades legales y que esta sea antijurídica.

La relación de subordinación se presenta cuando el sujeto se encuentra en una


relación de superioridad o inferioridad jerárquica. Se materializa a través de una
regulación jurídica que especifica la relación de subordinación. Los casos en los
cuales se presenta esta relación son en el ámbito del derecho público y del
derecho militar. La competencia del superior jerárquico se refiere a las funciones
correspondientes al superior jerárquico, y habrá que atender a lo que señala la
respectiva regulación legal y reglamentaria. El obrar por obediencia se presenta
cuando el subordinado se encuentra obligado a actuar, dentro de ciertos márgenes
y respecto a ciertas materias. Es necesaria la competencia para la ejecución de la
orden. La orden debe estar revestida de formalidades legales y tiene que reunir
todos los requisitos que señala la ley o el reglamento desde un punto de vista
formal; en caso contrario, la orden será inválida. La orden debe ser antijurídica,
en este caso se entiende que no es necesaria la existencia de un precepto legal
expreso.

5. Casos prácticos

Caso 27

Ernesto, un joven de 25 años, padece una deficiencia mental a consecuencia de


haber sufrido meningitis durante la infancia. Cierto día se disgusta con sus padres
porque no le han comprado el juguete que él quería y empieza a arrojar todos los
objetos que encuentra en el cuarto de aquellos. Entre estos objetos se encontraba
un bidón de alcohol inflamante, que produce un incendio en la habitación. En el
momento del acto sus padres estaban durmiendo y no pudieron escapar al fuego.

Pregunta

¿Ernesto es culpable del homicidio calificado (por fuego) en agravio de sus


padres? ¿Por qué?

Caso 28

Enzo es una persona con problemas mentales. Padece una psicopatía


constitucional hereditaria, tiene instintos sexuales desviados con nulo freno e
impulso irresistible, y esta enfermedad es incurable. Cierto día Enzo tiene
contacto con una niña de 14 años, y llevado por sus instintos realiza tocamientos
indebidos con ánimo libidinoso, para lo cual no emplea fuerza ni intimidación.
La madre de la menor se entera de los hechos y decide denunciarlo por el delito
de violación sexual de menor.
Pregunta

¿Enzo responderá penalmente por el delito de violación sexual de menores?


¿Por qué?

Caso 29

José María quiere asaltar la Caja de Ahorros y Créditos Chavín de Huántar y,


para darse valor decide tomar bebidas alcohólicas y consumir PBC. Inmerso en
un estado de grave alteración de la conciencia ingresa a la Caja de Ahorros y
Créditos con un arma de fuego y varios explosivos. La seguridad impone
resistencia y José María detona uno de los explosivos, ocasionando la muerte de
varias personas. De inmediato es detenido y puesto a disposición de las
autoridades policiales.

Pregunta

¿Se puede alegar inimputabilidad de José María por encontrarse en una


situación de grave alteración de la conciencia?

Caso 30

Lorenzo ha sido declarado inimputable por anomalía psíquica permanente


(esquizofrenia) y se le acusa de haber agredido a Pedro en la vía pública,
causándole lesiones graves.

Pregunta

¿Qué condena se le impondrá a Lorenzo?

Caso 31

Unos turistas extranjeros vienen al Perú para conocer Machu Picchu. Al llegar al
aeropuerto del Cusco, en una revisión rutinaria de sus pertenencias se les
encuentra en su poder dos armas de fuego. En el interrogatorio ante el juez
competente los turistas señalaron que portar armas de fuego es legal en su país, y
que desconocían que estaba prohibido por ley en el Perú, donde se requiere
licencia para portar armas.

Pregunta

¿Los turistas son autores del delito de portar ilegalmente armas de fuego?

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