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Orisaoko

Este documento describe la historia y atributos de Orichaoko, un orisha de la religión yoruba. Según el mito, Orichaoko era un hombre pobre que encontró refugio en un nido de termitas, el cual resultó ser un orisha que lo ayudó a enriquecerse cultivando ñames. Más adelante, Orichaoko le enseñó los rituales y ofrendas apropiadas para adorarlo, centrados en el ñame, y cómo podría transmitir su sacerdocio a sus descendientes.

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Orisaoko

Este documento describe la historia y atributos de Orichaoko, un orisha de la religión yoruba. Según el mito, Orichaoko era un hombre pobre que encontró refugio en un nido de termitas, el cual resultó ser un orisha que lo ayudó a enriquecerse cultivando ñames. Más adelante, Orichaoko le enseñó los rituales y ofrendas apropiadas para adorarlo, centrados en el ñame, y cómo podría transmitir su sacerdocio a sus descendientes.

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Orisaòkó (Orichaoko)

el fue quien lanzó Ifá para Orichaoko*


aquel que vino a la tierra a cultivarla
para que el ñame se reprodujera y se hiciera sagrado,
aquel qua servida de arbitro en la solución de disputas,
aquel a quien le revo!otean las abejas a su alrededor.

Odù de Ifa Idi Okonron


Orichaoko, conocido también como Osoko, ** Orisa Agba-Larpa-lrawo, Oroko,
Oloosooko u Olo,isa Ako, se cree qua tenga por nombre primitivo Ayedjennov.
Posee un gran templo en Rawo (cerca de Oyo) y sus sacerdotes reciben el nombre de Ja-
Osa que significa: "el que domina o regula la vida".
Sus atributos principales son:

La varilla o bastón de hierro llamado Okova-Osoko, forrado de cuero y cauries y


rematado en su extremo superior por cuatro bolsitas de cuero que constituyen los
resguardos o la protección del bastón. Este debe tener una altura mínima de un metro
setenta y cinco centímetros, un hueso en forma de pito forrado en cuentas del cual
cuelgan cuatro guimaldas de dieciséis cauries cada una, cuatro nueces de kola, utilizadas
como instrumento de adivinación y para hacer preguntas a la deidad, una hoz, una pica,
una maraca de color rojo y blanco, cuatro piedras extraídas de un terreno arado, un
collar de autoridad cuyas cuentas deben tener los colores rosado o lila, azul turquesa
pálido, blancas rayadas en rojo y corales, guías iniciales y terminales del ñame,
recipiente de madera o calabazo con su tape, nido de termites e imagen de madera
tallada representando a un hombre cuya actividad sea el trabajo en la agricultura.

El Odù isalayé que acompañó a Orichaoko en su viaje a la Tierra desde el Cielo fue
Ìwòrì Idi y junto a ellos vino Echu Ìwòrì Idi.

Versa un mito que Orichaoko fue un hombre de la dudad de Rawo, que a cause de una
serie de errores, se vio en la necesidad de hipotecar todos sus bienes, no tenia donde
vivir, ni con que cubrirse, carecía de alimentos y encima de todo eso estaba lleno de
deudas; no le quedaba más que un pico y un cuchillo de desyerbar (hoz) y con esto se
interne, en lo selva; fue avanzando cada vez mas profundamente hasta que llegó a cierto
lugar. Allí comenzó a desyerbar el terreno hasta que en su centro no quedó más que un
nido de termitas de champiñón (nido que hacen un tipo de hormigas). Fue ahí que él
habitó.

Llegada la noche se acostó a dormir. Cuando se estaba durmiendo, él escuchó una voz
que decía: -- ¿Quién es pues este hombre? El hombre se levantó, miró y no vio a nadie.
Buscó a su alrededor y no vio a nadie. Poco rato después el nido habló de nuevo y dijo:
-¿Quién eres tú? El hombre contestó: -Soy un hombre de la ciudad, tengo muchas
deudas, no tengo con que cubrirme, yo he hipotecado todos mis bienes y no tengo donde
dormir ni qué corner. No tengo más que un pico y una hoz. Es por lo que he venido aquí
a trabajar. El nido de termitas le contestó: - Tú seas rico. El hombre miró al nido y pensó
como esa voz que le hablaba desde el nido podría ofrecerle algo si carecía de manos. El
nido de termites le dijo: -Yo adivino lo que tú piensas, yo te transformaré en un hombre
rico, pero es necesario que tú no cuentes esto a persona alguna. El hombre aceptó tal
pedido y el nido de termitas le indicó que limpiara el lugar para que comenzara a irle
mejor.

A la mañana siguiente el hombre limpió el sitio con cuidado y mientras realizaba esta
tarea se encontró un hueso cortado como un pito (un pito pare hacer señales) que
encima tenia grabado un rostro. Cuando llegó el mediodía él halló sobre el nido de
termitas un plato con alimentos y comió sin averiguar de dónde venía el alimento. Por la
noche, cuando había terminado de trabajar, halló otro plato de comida. De esta forma
sucediéronse los días y todo resultaba bien para el hombre. Trabajo así durante tres años
y se hizo de un domino alrededor de la termita. Un día el tomó el hueso, se marchó a la
ciudad y fue donde un sacerdote de Ifá con el objetivo de conocer acerca del hueso que
encontró recién llegado al nido de termitas.

El Sacerdote de Ifá lanzó su ókpele y le dijo que el hueso pertenecía al dueño de su


finca y que en ella con seguridad había un nido de termitas. Le aconsejó que pusiera el
hueso encima del nido y sembrara todas las clases de plantas que él conociera.
-Todo te ira bien-le dijo-, siempre que cultives de forma adecuada el terreno. Con la
ayuda de este hueso te convertirás en un hombre rico.

Asombrado, el hombre quiso conocer el nombre del dueño de hueso y el sacerdote de


Ifá le respondió pertenecía a una divinidad llamada Orichaoko. Después de esto, el
hombre se fue. El Odù de Ifá que se reveló para él aquel día en la bandeja de
adivinación fue Ìwòrì Idi. El hombre retornó a sus tierras y las cultivó con gran amor. Al
año siguiente, todos los hombres tuvieron hambre. Sobre la mayoría de las tierras nada
había brotado. Por esa razón, la mayoría de las personas no tenían qua comer. Pero los
ñames que el hombre había sembrado crecieron bien, así que se dirigió al nido de
termitas, que era donde siempre hablaba con el oricha y le dijo: -todo lo que he plantado
se ha dado bien, yo te ruego que me digas qua debo hacer.

La voz le respondió que tomara los ñames y los llevara a la ciudad. Allí debía buscar a
quién vendérselos pues habían muchas personas padeciendo hambre.
Al día siguiente el hombre hizo un gran paquete con sus productos y salió hacia la
dudad. Al llegar comenzó a pregonar que tenia ñames pare vender y rápidamente las
personas salieron de sus casas y compraron toda su mercancía a muy buen precio.
Además le propusieron que si tenia mas ñames en venta, Irían ellos mismos a comprarlo
a su finca.

Todos salieron con él desde la ciudad y al llegar a la finca se maravillaron de aquellas


tierras fértiles y cuidadas y manifestaron su deseo de quedarse en el lugar, en aquel
lugar que pertenecía a Orichaoko.

Después de aquel día, muchos abandonaron la ciudad pare dirigirse a los alrededores de
la finca y así el hombre comenzó a vender semillas y plantas a sus nuevos vecinos. Con
estas ventas se tornó riquísimo, pudo pagar sus deudas, comprar ricas vestimentas y una
bella y joven esposa, quien pasado un tiempo leo dio un hijo varón.

Cuando fue tiempo ya de que su hijo caminara, el hombre se dio cuenta, con tristeza,
que el niño no se podía tener en pie. Entonces fue de nuevo donde el sacerdote de Ifá al
que le había consultado anteriormente y le planteó el problema de Invalidez de su hijo.
El sacerdote de Ifá le dijo que debía hacerse un bastón de hierro, Okova Osoko, y con
ese bastón preguntarle a Orichaoko por que razón su hijo no caminaba.

Ya de vuelta a la finca, el hombre mandó al herrero que le hiciera el bastón de hierro y


con el se dirigió a Ayedjennov, donde se hallaba el nido de termitas. Ya en el lugar, fue
donde la divinidad para preguntarle qué debía hacer pare que su hijo pudiera caminar. El
oricha le contestó que pusiera el bastón en manos de su hijo y pasados ocho días él vería
que el niño podía caminar.
Así lo hizo el hombre y a los ocho días señalados por el oricha, el niño comenzó a dar
sus primeros pasos.

El hombre se dirigió de nuevo al nido de termitas y le dijo: --Mi Ayedjennov, tú me has


tornado en un hombre rico, pero yo quisiera volver de nuevo a la ciudad. El oricha
aceptó su petición pero le dijo que le dada algo para que no pudiera olvidarlo jamás.
Entonces le entregó kola amarga y le dijo que cortara la kola derecha pero que no la
comiera y tomara cuatro pedazos para cuando quisiera preguntarle algo, que de esa
forma lo hallaría siempre y en cualquier momento.

Además le pidió que no lo venerara con el mismo nombre que hasta ese momento había
utilizado para comunicarse con él. - Llámame por mi nombre, Osoko, concluyo.
El hombre entonces tomó el hueso en forma de pito, el bastón de hierro y los cuatro
pedazos de nuez de kola y se fue a la ciudad. Ya en ella, organizó su casa, llamó a
Osoko y le preguntó que debía hacer.

El oricha respondió que le atara al hueso cuatro guimaldas de dieciséis cauries cada una
y colocara este contra la pared de forma tal que las guimaldas quedaran pendientes, que
pusiera cuatro pedazos de nuez de kola dentro de un calabazo y en la pared, el bastón de
hierro. Además le dijo que cuando él quisiera saber algo, lanzara los cuatro pedazos de
kola. Después, en cada época de madurez de los ñames, debía ir al bosque y tomar una
pintada (gallinacea originaria de África, pero aclimatada al mundo entero: guinea) y
ofrendársela al oricha junto con aceite de palma y abundantes ñames. -En cuanto a ti -le
dijo-, no debes bajo ninguna circunstancia comer ñames de las primeras siembras antes
que lo hayan hecho aquellos que no tienen nada que ver conmigo. Después que ellos
hayan comido durante tres meses los ñames de la nueva siembra, será que tú y tus
descendientes podrán comerlos.

En lo concerniente a los sacrificios, harás de esta manera: corta la raíz del ñame al
sesgo, toma las dos nueces de kola amarga y córtales las puntas superior e inferior y el
resto córtalo siguiendo su

Largo en dos mitades de manera que ello haga cuatro pedazos. Toma las dos partes del
medio, coges abundante aceite y pones todo esto dentro del calabazo con los cuatro
pedazos de kola. Entonces pídeme lo que desees en el año nuevo y lo que tú crees
necesario para ese año. Hecho esto, toma los dos pedazos que forman la punta del ñame,
aquellas que tú has cortado en los extremos inferior y superior y cocínalas en aceite.

Tú serás de esta forma en el futuro mi Ja-Osa y después de ti lo serán tus hijos. Todo
hombre que quiera practicar mi culto y colocarse entre mis descendientes (formar el
clan de Oko) deberá hacer esta ofrenda de ñames y llevar hacia la casa de Ja-Osa las dos
puntas de las raíces impregnadas de aceite. El Ja-Osa deberá poner una parte de las
ofrendas en la tapa de la calabaza en la cual ya estarán los cuatro pedazos de nuez de
kola y una parte de esta ofrenda de ñames (que no debe ser ningún ñame de una
recogida reciente) será comido por la familia de Ja-Osa. Pero todos aquellos que se
consagren en mi culto, no deberán corner ñames de la cosecha nueva, sino hasta tres
meses después de haber llevado estos a la casa de Ja-Osa y su familia.

El primer día de la ofrenda, Ja-Osa sacrificara la guinea sobre el calabazo donde se halla
la nuez de kola, hará correr la sangre sobre el calabazo y la mezclara con los pedazos de
kola. El Ja-Osa
arrancara una pluma de la guinea y la pondrá en la boca de la figura que se haya
esculpido en el hueso donde están pendientes las conchas de cauries.

Después de esto todos tocaran el tambor y bailaran.

Aquellos dentro de mis descendientes que deseen tener hijos deberán venir con ofrendas
a casa de Ja-Osa de Rawo e implorarme durante esta apoca. Pero todo niño nacido
después de dichas ofrendas y plegarias, traerá cada año su sacrificio, porque al será mi
hijo, aunque su padre ya pertenezca a mi clan.

Así termina la relación de esta tradición. Pero es necesario añadir que desde los tiempos
del Ja-Osa de entonces, a aquellos que se dirigen a Rawo para llevar las ofrendas, se les
vendan los ojos con una bufanda o pedazo de cinta ancha de las que se usan pare llevar
en el cuello o amarradas a la cintura.

Otra historia tomada del cuerpo literario de Ifá, nos narra que:
Orichaoko fue un campesino que vivió en Irawo, la gente lo conocía como a un hombre
bien versado en medicina y erudito en hojas y yerbas. También era cazador y solía
atrapar guineas con mallas puestas en la granja de un rico granjero. Tenía un perro y una
flauta, y en varias ocasiones en que se perdió en los bosques, su perro lo encontraba al
escuchar el silbido de la flauta. Vivió hasta avanzada edad y cuando ya no podía seguir
cazando se dedico a practicar la adivinación. Se cuenta que una vez aparecieron tres
grandes mirlos en Irawo y se posaron en los Campos y se comieron todas las cosechas
de los campesinos. Ese año hubo una gran hambruna. Al año siguiente aparecieron
nuevamente los pájaros y ninguna flecha podía hacerles daño. La gente fue entonces a
donde Orichaoko y le dijeron que los ayudara a destruir a esos pájaros.

Orichaoko elaboro un poderoso preparado con el cual logró ahuyentar a los pájaros. Las
cosechas crecieron maravillosamente y cuando llego el tiempo de la recogida, la gente
estaba tan contenta y agradecida a Orichaoko que lo hicieron su rey, pero tan pronto
como lo instalaron en el trono Irawo, la gente comenzó a temer.

¿No utilizara contra nosotros la medicina que usó contra los pájaros?"

Sospecharon más y más de él. Y aunque no les dio causa de quejas, el temor se hizo tan
grande que un día se rebelaron y lo expulsaron del pueblo. Al año siguiente vino el
tiempo de recolección, los mirlos regresaron y se comieron las cosechas. Entonces, toda
la gente con el rostro entristecido marchó al bosque, a la cabaña de Orichaoko y le
imploraron los ayudara una vez mas. Prometieron reinstalarlo como rey y nunca más
rebelarse. Pero esta vez Orichaoko se negó a ayudar. Tan desencantado estaba ante la
insensibilidad y deslealtad de la gente que decidió abandonarlos definitivamente. Les
dijo: -Los abandonaré pare siempre, pero dejaré mi espada aquí y cada vez que se
encuentren en peligro real pueden clavar la espada en el suelo y vendré a proteger
vuestras cosechas, les advierto que no deben usarla a la ligera ni en vano y con estas
palabras Orichaoko desapareció en la tierra. Su espada se encuentra en los templos
donde es venerado.

Otra leyenda yoruba por su parte, nos narra que Orichaoko fue una persona que vivió en
el pueblo de Irawo y fue expulsado por sus habitantes por haber contraído la lepra, tanto
él como su esposa partieron, pero fueron aceptados y reivindicados a su regreso por
haber descubierto el secreto de la agricultura:

Una persona que vivió una vez como jefe en el pueblo de Irawo y fue expulsado por su
comunidad a cause de que repentinamente se puso leproso. Sólo su esposa decidió irse
con él. Hallándose en este estado, ambos luchaban por sobrevivir dedicándose a la caza
y a la recolección de frutas.

De manera accidental, la esposa descubrió que algunos restos de frutas que habían
arrojado en el pasado, estaban creciendo y produciendo el mismo tipo de fruto. Por lo
tanto, comenzó a cosechar y a obtener comida pare alimentarse ella y su esposo. Como
resultado de ingerir los productos vegetales y la carne de los animales y pájaros que
cazaban, además de utilizar los poderes curativos de las hierbas del lugar, el hombre se
curó paulatinamente de la lepra. Ambos regresaron al pueblo de Irawo donde fueron
alegremente recibidos por la gente del lugar.

Como eran magnánimos de corazón, no se guardaron el secreto recién adquirido de la


ciencia agrícola, sino que se lo enseñaron a los demás. Hubo muchas personas que
vinieron a aprender de ellos.

Aún después de muertos no fueron olvidados, pues muchos no podían creer que
hubieran perdido a personas como ellos, así que comenzaron a referirse a los que
entraron en el seno de la tierra para continuar otra existencia.

A esto se debe el dicho común entre los yorubas: Orisaoko wole Irawo, que significa:
"Orichaoko entró en el seno de la tierra en el pueblo de Irawo".

Los dos esta deificado y llamado Orichaoko, el hombre o su esposa.


Es Orichaoko una divinidad macho o hembra?
Del relato anterior queda claro que los dos estaban implicados tanto en el
descubrimiento real como en el trance que los condujo al descubrimiento. Por lo tanto,
nosotros tenemos que ver esto como un esfuerzo conjunto (la cooperación mutua del
hombre y su esposa).

Los devotos de Orichaoko generalmente se apresuran a recoger agua fresca que vierten
en el suelo al aire libre en señal de homenaje a la divinidad y rezan para que todo sea
dulzura para ellos y amargura pare quienes les desean mal. Debido a que muchos de los
yorubas dependen principalmente de los frutos de la tierra pare vivir, le han concedido a
Orichaoko un lugar muy importante entre sus divinidades.

Entre los devotos serios existe la pr6dica de realizar una peregrinación anual a Irawo
para invocar la bendición de la deidad y pare hacer ofrendas, aunque además del punto
tradicional central en Irawo, existen santuarios en diferentes pueblos y villas de la tierra
yoruba. En ibadán, solamente, hay más de siete santuarios dedicados a la adoración de
Orichaoko, aunque un área de la ciudad conocida como Olorisa-Oko (Oloosooko)
reclama poseer el primero de estos santuarios. 2

A Orichaoko le encanta el pangolín, que es un mamífero desdentado parecido al lagarto,


cubierto de escamas duras y puntiagudas que el animal puede erizar particularmente
cuando se arrolla en bola para defenderse. Se conocen especies propias del África
Central y del Asia Meridional. Se ofrendan también el chivo, el pescado llamado eja
abort, el estofado de melón con ñame machacado, diferentes tipos de viandas y el vino
de maíz de guinea. En Cuba y algunos países de América se le sacrifica carnero
conjuntamente con Yemayá y lo hacen hablar en eta (Ifá) por el caracol de este oricha,
mientras que en tierras africanas, Orichaoko habla a través de la nuez de kola o las
semillas sagradas de Ifá. Estos materiales y productos agrícolas se ofrendan a Orichaoko
antes de que los hombres y las mujeres puedan comerlos o venderlos. Durante la
adoración de Orichaoko se comen y se beben muchas cosas específicas como las
enumeradas anteriormente, se ofrecen primero a la divinidad y después son compartidas
por los adoradores.

La adoración ceremonial habitual de Orichaoko en lo fiesta anual es interesante. Una


enorme cantidad de ñame machacado se coloca en una gran bandeja de madera
alrededor de la cual se sientan los sacerdotes y las sacerdotisas junto con los devotos.
Con las palmas de las manos golpean (el ñame machacado) cantando alegres:
A o jiyan lonii
¡lyan!
A o jiyan Ionii ilyan!
lyan to funfun lele
ilyan!
lyan a bilewu lorun
ilyan!
A o jiyan lonii Segbede a se lyan o.
Comeremos ñame machacado hoy.
'Ñame machacado!
Comeremos ñame machacado hoy.
¡Ñame machacado!
Ñame machacado blanco, blanco.
¡Ñame machacado!
Ñame machacado en deliciosa pulpa.
!Ñame machacado!
Comeremos ñame machacado hoy.
Habrá mucha alegría.
i Oh, ñame machacado!
Después de esto, el sacerdote o la sacerdotisa corta una porción grande del ñame
machacado y la echa en la olla del estofado de melón, de manera tai que varias bolas del
melón tostado se le peguen. Entonces coloca esta lasca de ñame ante la divinidad.

Es solo después que esta ceremonia se ha realizado que las personas comienzan a comer
y a beber. De acuerdo con la creencia popular, nadie que pertenezca a este grupo de
pacto solemne puede corner del nuevo ñame hasta que esta comida ritual tenga lugar y
parte del alimento se presente ceremoniosamente a la divinidad. En algunos lugares la
ceremonia dura siete días. Los devotos vienen diariamente al santuario y traen ñame
machacado, parte del cual se le ofrenda a la deidad y el resto es repartido en comidas
comunes.

En algunos lugares de la tierra yoruba se hacen ofrendas similares a algunas divinidades


que se asocian con la agricultura. Por ejemplo, la fiesta de Eje en Itebu Manuwa, la de
Ijesu en Ilara cerca de Akure y el Owe u Oro Olófin en Ilé-Olujii.

Durante estas fiestas los ñames se sacan y se ofrecen ceremoniosamente primero a las
divinidades y a los antepasados estimados responsables de que se produzcan buenas
cosechas. Solo después de este ofrecimiento ceremonioso, es que todos, en medio del
júbilo, van a corner y a beber. Debe señalarse que en Ilé-Olujii no solo se ofrecen los
ñames recién sacados, sino que también se presentan nueces de kola a Oro-Olófin, este
es un producto muy importante en el área. Cuando el aworo (el sacerdote jefe) pass, los
agricultores que han cosechado nueces de kola durante la temporada, toman una
cantidad y se la lanzan al sacerdote (que representa a Oro-Olófin) y lo saludan
diciéndole ¡Olófin o! Se cree que si alguien se queda con las nueces de kola en su casa
sin ofrecer algunas a Olófin, esta mal agradecida persona sufrirá una pérdida grande ese
año.

Todo lo anterior es pare enfatizar el hecho de que los agricultores yorubas atribuyen el
éxito de su trabajo a algunos seres divinos que actúan como funcionarios de Olódùmarè
en su mundo teocrático.

Tal y como los antiguos canaanitas daban gracias a Ba'alim (señores de la tierra) quienes
hacían que sus cosechas fueran buenas, los mende de Sierra Leona ofrecían arroz al dios
de la tierra, los ashanti de Ghana hacen ofrendas a Asase Ya (diosa de la tierra), los igbo
de los estados de Imo y

Anambra en Nigeria hacen sacrificios a Ala/Ale y los ijaw del estado de Rivers en el sur
de Nigeria hacen sacrificios a Amakiri, también los yorubas, en agradecimiento por sus
éxitos en la agricultura, hacen sacrificios en acción de gracias al principio de la estación
de siembra a Orichaoko, quien se cree que es uno de los funcionarios de Olódùmarè
para el mantenimiento y organización del mundo, en lo que respecta particularmente a
la fertilidad de la tierra y los productos agrícolas. Esta divinidad la reciben tanto
hombres como mujeres, pero predominan estas que son sus más fervientes admiradoras.
Es invariablemente entre las mujeres que tenemos el Agegun Orichaoko, que son las
devotas usualmente poseídas por la divinidad para dar sus presagios o augurios, y que
residen muy cerca del santuario de la deidad y en muchas ocasiones actúan como
árbitros en la solución de disputas, especialmente en lo que se refiere a acusaciones de
brujería.

Los sacerdotes y sacerdotisas llevan dos rayas verticales, una blanca y otra roja en sus
frentes. Las mujeres adoradoras son más tenaces que sus contrapartidas hombres y se
unen en una especie de hermandad. 3

Olokún es la divinidad de la prosperidad del mar, mientras que Orichaoko constituye la


divinidad de la prosperidad de la tierra. Ambas divinidades trajeron la riqueza de forma
oculta y misteriosa al mundo, capaces de convertir al hombre pobre en un hombre
inmensamente rico.
Como todo culto de Olokún comienza ofrendándole tributos a Orichaoko, también el
culto de Orichaoko comienza ofrendándole a Olokún.

El ceremonial de Orichaoko debe iniciarse sobre la tierra y su culminación debe


también terminar ahí con una gran fiesta.

El principal tabú de este oricha as el aceite de sémola de maíz, aunque también lo son la
calabaza y la manipulación de sus atributos por parte de las mujeres que atraviesan el
periodo menstrual. A las personas que reciben esta deidad les queda prohibido comer el
ñame durante un periodo de tres meses.

El iniciado en Orichaoko deberá tener en su frente una marca con la pintura Òsun
(polvo de madera roja de Angola) y otra de cascarilla.

Orichaoko as asociado con el éxito del trabajo agrícola.


Cura todas las enfermedades de la piel incluyendo la lepra.
Orichaoko tiene a las abejas como sus sirvientes. Se entiende que cuando un enjambre
de abejas vuela por encima de la cabeza de un devoto trae felicidad, alegría y
prosperidad.

*Los nombres de las divinidades y algunos otros términos aparecerán siempre escritos
en español para facilitar su lectura y comprensión. (N. del E.)
**Las palabras en dialecto yoruba que fueron tomadas de las Fuentes consultadas en el
idioma inglés, respetaron a través del texto su escritura original y aparecerán destacadas
en letra cursiva. (N. del E.)

Oríkì Orisaòkó
A ó jiyán lónìì. Iyan a o jiyán lónìì,
Iyan iyan tó fun fun I uélé,
I yan iyan a bìlewu lorun, iyan a o jiyán
Lónìì, segbèdè a se
Iyan o, Ase.

Oríkì Orisaòkó (alabando el espíritu de la granja)

Nosotros comeremos ñame machacado hoy, ñame machacado,


Que nosotros comeremos ñame machacado hoy, ñame machacado,
Ñame golpeado blanco.
Ñame machacado los ñames machacados en una pulpa
Delicioso, el ñame machacado nosotros comeremos ñame
Machacado hoy, habrá, mucho regocijo, ñame machacado.

Así sea.

-No puede faltar en la carga de Orisaòkó.

(Aika-Pangulin)

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