UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL
FACULTAD DE CIENCIAS MATEMÁTICAS Y FÍSICAS
INGENIERIA CIVIL
FISICA II
ALUMNO:
PATRICIO MOYON
TEMA:
TERMODINAMICA
DOCENTE:
CURSO:
TERCER SEMESTRE
TERMODINAMICA
La termodinámica es la rama de la física que describe los estados de
equilibrio termodinámico a nivel macroscópico. El Diccionario de la lengua
española de la Real Academia, por su parte, define la termodinámica como
la rama de la física encargada del estudio de la interacción entre el calor y
otras manifestaciones de la energía.1 Constituye una teoría fenomenológica,
a partir de razonamientos deductivos, que estudia sistemas reales, sin
modelizar y sigue un método experimental.2 Los estados de equilibrio se
estudian y definen por medio de magnitudes extensivas tales como la energía
interna, la entropía, el volumen o la composición molar del sistema,3 o por
medio de magnitudes no-extensivas derivadas de las anteriores como la
temperatura, presión y el potencial químico; otras magnitudes, tales como la
imanación, la fuerza electromotriz y las asociadas con la mecánica de los
medios continuos en general también se pueden tratar por medio de la
termodinámica.
La termodinámica trata los procesos de transferencia de calor, que es una de
las formas de energía y cómo se puede realizar un trabajo con ella. En esta
área se describe cómo la materia en cualquiera de sus fases (sólido, líquido,
gaseoso) va transformándose. Desde un punto de vista macroscópico de la
materia, se estudia cómo esta reacciona a cambios en su volumen, presión y
temperatura, entre otras magnitudes. La termodinámica se basa en cuatro
leyes principales: el equilibrio termodinámico (o ley cero), el principio de
conservación de la energía (primera ley), el aumento temporal de la entropía
(segunda ley) y la imposibilidad del cero absoluto (tercera ley).
Una consecuencia de la termodinámica es lo que hoy se conoce como
mecánica estadística. Esta rama estudia, al igual que la termodinámica, los
procesos de transferencia de calor, pero, al contrario, a la anterior, desde un
punto de vista molecular. La materia, como se conoce, está compuesta por
moléculas, y el conocer el comportamiento de una sola de sus moléculas nos
lleva a medidas erróneas. Por eso se debe tratar como un conjunto de
elementos caóticos o aleatorios y se utiliza el lenguaje estadístico y
consideraciones mecánicas para describir comportamientos macroscópicos
de este conjunto molecular microscópico.
La termodinámica ofrece un aparato formal aplicable únicamente a estados
de equilibrio,definidos como aquel estado hacia «el que todo sistema tiende
a evolucionar y caracterizado porque en el mismo todas las propiedades del
sistema quedan determinadas por factores intrínsecos y no por influencias
externas previamente aplicadas». Tales estados terminales de equilibrio son,
por definición, independientes del tiempo, y todo el aparato formal de la
termodinámica —todas las leyes y variables termodinámicas— se definen de
tal modo que se podría decir que un sistema está en equilibrio si sus
propiedades se pueden describir consistentemente empleando la teoría
termodinámica. Los estados de equilibrio son necesariamente coherentes con
los contornos del sistema y las restricciones a las que esté sometido. Por
medio de los cambios producidos en estas restricciones (esto es, al retirar
limitaciones tales como impedir la expansión del volumen del sistema,
impedir el flujo de calor, etc.), el sistema tenderá a evolucionar de un estado
de equilibrio a otro; comparando ambos estados de equilibrio, la
termodinámica permite estudiar los procesos de intercambio de masa y
energía térmica entre sistemas térmicos diferentes.
Como ciencia fenomenológica, la termodinámica no se ocupa de ofrecer una
interpretación física de sus magnitudes. La primera de ellas, la energía
interna, se acepta como una manifestación macroscópica de las leyes de
conservación de la energía a nivel microscópico, que permite caracterizar el
estado energético del sistema macroscópico. El punto de partida para la
mayor parte de las consideraciones termodinámicas son los que postulan que
la energía se puede intercambiar entre sistemas en forma de calor o trabajo,
y que solo se puede hacer de una determinada manera. También se introduce
una magnitud llamada entropía, que se define como aquella función
extensiva de la energía interna, el volumen y la composición molar que toma
valores máximos en equilibrio: el principio de maximización de la entropía
define el sentido en el que el sistema evoluciona de un estado de equilibrio a
otro. Es la mecánica estadística, íntimamente relacionada con la
termodinámica, la que ofrece una interpretación física de ambas magnitudes:
la energía interna se identifica con la suma de las energías individuales de
los átomos y moléculas del sistema, y la entropía mide el grado de orden y
el estado dinámico de los sistemas, y tiene una conexión muy fuerte con la
teoría de información. En la termodinámica se estudian y clasifican las
interacciones entre diversos sistemas, lo que lleva a definir conceptos como
sistema termodinámico y su contorno. Un sistema termodinámico se
caracteriza por sus propiedades, relacionadas entre sí mediante las
ecuaciones de estado. Estas se pueden combinar para expresar la energía
interna y los potenciales termodinámicos, útiles para determinar las
condiciones de equilibrio entre sistemas y los procesos espontáneos.
Con estas herramientas, la termodinámica describe cómo los sistemas
reaccionan a los cambios en su entorno. Esto se puede aplicar a una amplia
variedad de ramas de la ciencia y de la ingeniería, tales como motores,
cambios de fase, reacciones químicas, fenómenos de transporte e incluso
agujeros negros.
HISTORIA
La historia de la termodinámica es una pieza fundamental en la historia de la
física, la historia de la química, y la historia de la ciencia en general. Debido
a la relevancia de la termodinámica en muchas áreas de la ciencia y la
tecnología, su historia está finamente tejida con los desarrollos de la
mecánica clásica, mecánica cuántica, magnetismo, y la cinética química,
para aplicar a campos más distante tales como la meteorología, teoría de
información, y biología (fisiología), y a desarrollos tecnológicos como la
máquina de vapor, motor de combustión interna, Criogenia y generación de
electricidad. El desarrollo de la termodinámica fue motivado y dirigido por
la teoría atómica. También, aunque de una manera sutil, motivó nuevas
direcciones en probabilidad y estadística; vea, por ejemplo, la línea de
tiempo de la termodinámica.
La historia de la termodinámica como disciplina científica se considera
generalmente que comienza con Otto von Guericke quien, en 1650,
construyó y diseñó la primera bomba de vacío y demostró las propiedades
del vacío usando sus hemisferios de Magdeburgo. Guericke fue impulsado a
hacer el vacío con el fin de refutar la suposición de Aristóteles que «la
naturaleza aborrece el vacío». Poco después de Guericke, el físico y químico
Robert Boyle estudió y mejoró los diseños de Guericke y en 1656, en
coordinación con el científico Robert Hooke, construyó una bomba de aire.
Con esta bomba, Boyle y Hooke observaron una correlación entre la presión,
temperatura y volumen. Con el tiempo, se formularon la ley de Boyle,
indicando que para un gas a temperatura constante, la presión y el volumen
son inversamente proporcionales y otras leyes de los gases.
En 1679, un asociado de Boyle, Denis Papin basándose en estos conceptos,
construyó un digestor de vapor, que era un recipiente cerrado con una tapa
de cierre hermético en el que el vapor confinado alcanzaba una alta presión,
aumentando el punto de ebullición y acortando el tiempo de cocción de los
alimentos.
En 1697, el ingeniero Thomas Savery, a partir de los diseños de Papin,
construyó el primer motor térmico, seguido por Thomas Newcomen en 1712.
Aunque estos primeros motores eran toscos y poco eficientes, atrajeron la
atención de los científicos más destacados de la época.
En 1733, Bernoulli usó métodos estadísticos, junto con la mecánica clásica,
para extraer resultados de la hidrodinámica, iniciando la mecánica
estadística.
En 1781 los conceptos de capacidad calorífica y calor latente, fueron
desarrollados por el profesor Joseph Black de la Universidad de Glasgow,
donde James Watt trabajó como fabricante de instrumentos. Watt consultó
con Black en las pruebas de la máquina de vapor, pero fue Watt quien
concibió la idea del condensador externo, aumentando grandemente la
eficiencia de la máquina de vapor.
En 1783, Antoine Lavoisier propone la teoría calórica.
En 1798 Benjamin Thompson, conde de Rumford, demostró la conversión
del trabajo mecánico en calor.
Sobre la base de todo este trabajo previo, Sadi Carnot, el «padre de la
termodinámica», publicó en 1824 Reflexiones sobre la energía motriz del
fuego, un discurso sobre la eficiencia térmica, la energía, la energía motriz y
el motor. El documento describe las relaciones básicas energéticas entre la
máquina de Carnot, el ciclo de Carnot y energía motriz, marcando el inicio
de la termodinámica como ciencia moderna.
El primer libro de texto sobre termodinámica fue escrito en 1859 por William
Rankine, quien originalmente se formó como físico y profesor de ingeniería
civil y mecánica en la Universidad de Glasgow. La primera y segunda leyes
de la termodinámica surgieron simultáneamente en la década de 1850,
principalmente por las obras de Germain Henri Hess, William Rankine,
Rudolf Clausius, James Prescott Joule y William Thomson (Lord Kelvin).
Los fundamentos de la termodinámica estadística se establecieron por los
físicos como James Clerk Maxwell, Ludwig Boltzmann, Max Planck, Rudolf
Clausius, Johannes van der Waals y Josiah Willard Gibbs.
Desde 1873 hasta el 76, el físico matemático estadounidense Josiah Willard
Gibbs publicó una serie de tres artículos, siendo la más famosa Sobre el
equilibrio de las sustancias heterogéneas. Gibbs demostró cómo los procesos
termodinámicos, incluyendo reacciones químicas, se podrían analizar
gráficamente. Mediante el estudio de la energía, la entropía, potencial
químico, la temperatura y la presión del sistema termodinámico, se puede
determinar si un proceso se produce espontáneamente. La termodinámica
química y la fisicoquímica fueron desarrolladas además por Walther Nernst,
Pierre Duhem, Gilbert N. Lewis, Jacobus Henricus van 't Hoff, y Théophile
de Donder, entre otros, aplicando los métodos matemáticos de Gibbs.
También fueron de importancia para la termodinámica los desarrollos en
termometría y manometría.
Principios
Principio cero de la termodinámica
El principio cero de la termodinámica es una ley fenomenológica para
sistemas que se encuentran en equilibrio térmico. En palabras simples, el
principio dice que, si se pone un objeto con cierta temperatura en contacto
con otro a una temperatura distinta, ambos intercambian calor hasta que sus
temperaturas se igualan. El principio establece que para todo sistema existe
una propiedad denominada temperatura empírica θ, que es común para todos
los estados de equilibrio termodinámico que se encuentren en equilibrio
mutuo con uno dado.
La ley es compatible con el uso de un cuerpo físico particular, por ejemplo,
la masa de un gas, para que coincida con la temperatura de otros cuerpos,
pero no justifica a la temperatura como una cantidad que se puede medir en
números reales. Tiene una gran importancia experimental «pues permite
construir instrumentos que midan la temperatura de un sistema» pero no
resulta tan importante en el marco teórico de la termodinámica. El principio
cero permite parametrizar temperaturas, pero no medir temperaturas. Así,
por ejemplo, cuando Joule necesitó comparar los resultados de sus
experiencias con los de otro investigador en Inglaterra, tuvo que atravesar el
Océano Atlántico para comprobar, in situ, sus termómetros a fin de realizar
una correspondencia.
El equilibrio termodinámico de un sistema se define como la condición del
mismo en el cual las variables empíricas usadas para definir o dar a conocer
un estado del sistema (presión, volumen, campo eléctrico, polarización,
magnetización, tensión lineal, tensión superficial, coordenadas en el plano x,
y) no son dependientes del tiempo. El tiempo es un parámetro cinético,
asociado a nivel microscópico; el cual a su vez está dentro de la física
química y no es parámetro debido a que a la termodinámica solo le interesa
trabajar con un tiempo inicial y otro final. A dichas variables empíricas
(experimentales) de un sistema se las conoce como coordenadas térmicas y
dinámicas del sistema.
Como convención, también se puede decir que dos sistemas están en una
relación de equilibrio térmico si, no estando vinculados para poder transferir
calor entre ellos, permanecerían en el mismo estado si fuesen conectados por
una pared permeable solamente al calor. El significado físico es expresado
por Maxwell en las palabras: «Todo el calor es del mismo tipo». Otra
declaración de la ley es «Todas las paredes diatérmicas son equivalentes».
Este principio es importante para la formulación matemática de la
termodinámica, que necesita la afirmación de que la relación del equilibrio
térmico es una relación de equivalencia. Esta información es necesaria para
una definición matemática de temperatura que concuerde con la existencia
física de termómetros válidos
Este principio fundamental, aun siendo ampliamente aceptado, no fue
formulado formalmente hasta después de haberse enunciado las otras tres
leyes. De ahí que recibiese el nombre de principio cero. Fue formulado por
primera vez para un sistema, pero no lo es tanto para la propia estructura de
la teoría termodinámica.
Otra formulación es: si dos sistemas están por separado en equilibrio con un
tercero, entonces también deben estar en equilibrio entre ellos. Si tres o más
sistemas están en contacto térmico y todos juntos en equilibrio, entonces
cualquier par está en equilibrio por separado.
Primer principio de la termodinámica
El primer principio de la termodinámica o primera ley de la termodinámica
es un principio que refleja la conservación de la energía en el contexto de la
termodinámica y establece que, si se realiza trabajo sobre un sistema o bien
este intercambia calor con otro, la energía interna del sistema cambiará.
Visto de otra forma, esta ley permite definir el calor como la energía
necesaria que debe intercambiar el sistema para compensar las diferencias
entre trabajo y energía interna. En palabras simples: la energía total del
universo se mantiene constante. No se crea ni se destruye, solo se transforma.
La ecuación general de la conservación de la energía es la siguiente:
que aplicada a la termodinámica teniendo en cuenta el criterio de signos
termodinámico, queda de la forma
donde U es la energía interna del sistema (aislado), Q es la cantidad de calor
aportado al sistema y W es el trabajo realizado por el sistema. Esta última
expresión es igual de frecuente encontrarla en la forma
Ambas expresiones, aparentemente contradictorias, son correctas y su
diferencia está en que se aplique el convenio de signos IUPAC o el
Tradicional (véase criterio de signos termodinámico).
Más específicamente el principio se puede formular como:
Más formalmente, este principio se descompone en dos partes;
El «principio de la accesibilidad adiabática»:
El conjunto de los estados de equilibrio a los que puede acceder un sistema
termodinámico cerrado es, adiabáticamente, un conjunto simplemente
conexo.
El «principio de conservación de la energía»:
El trabajo de la conexión adiabática entre dos estados de equilibrio de un
sistema cerrado depende exclusivamente de ambos estados conectados.
Este enunciado supone formalmente definido el concepto de trabajo
termodinámico y conocido que los sistemas termodinámicos solo pueden
interactuar de tres formas diferentes (interacción másica, interacción
mecánica e interacción térmica). En general, el trabajo es una magnitud física
que no es una variable de estado del sistema, dado que depende del proceso
seguido por dicho sistema. Este hecho experimental, por el contrario,
muestra que para los sistemas cerrados adiabáticos, el trabajo no va a
depender del proceso, sino tan solo de los estados inicial y final. En
consecuencia, podrá ser identificado con la variación de una nueva variable
de estado de dichos sistemas, definida como energía interna. Se define
entonces la energía interna, U, como una variable de estado cuya variación
en un proceso adiabático es el trabajo intercambiado por el sistema con su
entorno:
(W del proceso adiabático)
Cuando el sistema cerrado evoluciona del estado inicial A al estado final B
pero por un proceso no adiabático, la variación de la energía debe ser la
misma, sin embargo, ahora, el trabajo intercambiado será diferente del
trabajo adiabático anterior. La diferencia entre ambos trabajos debe haberse
realizado por medio de interacción térmica. Se define entonces la cantidad
de energía térmica intercambiada Q (calor) como:
Siendo U la energía interna, Q el calor y W el trabajo. Por convenio, Q es
positivo si va del ambiente al sistema, o negativo en caso contrario y W, es
positivo si es realizado sobre el sistema y negativo si es realizado por el
sistema. Esta definición suele identificarse con la ley de la conservación de
la energía y, a su vez, identifica el calor como una transferencia de energía.
Es por ello que la ley de la conservación de la energía se utilice,
fundamentalmente por simplicidad, como uno de los enunciados de la
primera ley de la termodinámica:
En su forma matemática más sencilla se puede escribir para cualquier
sistema cerrado:
donde:
Segundo principio de la termodinámica
Este principio marca la dirección en la que
deben llevarse a cabo los procesos
termodinámicos y, por lo tanto, la
imposibilidad de que ocurran en el sentido
contrario (por ejemplo, una mancha de tinta
dispersada en el agua no puede volver a
concentrarse en un pequeño volumen). El
sentido de evolución de los procesos reales es
único ya que son irreversibles. Este hecho viene caracterizado por el aumento
de una magnitud física, S, la entropía del sistema termodinámico, con el
llamado principio de aumento de entropía, que es una forma de enunciar el
segundo principio de la termodinámica. También establece, en algunos
casos, la imposibilidad de convertir completamente toda la energía de un tipo
a otro sin pérdidas. De esta forma, el segundo principio impone restricciones
para las transferencias de energía que hipotéticamente pudieran llevarse a
cabo teniendo en cuenta solo el primer principio. Esta ley apoya todo su
contenido aceptando la existencia de una magnitud física llamada entropía,
de tal manera que, para un sistema aislado (que no intercambia materia ni
energía con su entorno), la variación de la entropía siempre debe ser mayor
que cero
Debido a esta ley también se tiene que el flujo espontáneo de calor siempre
es unidireccional, desde los cuerpos de mayor temperatura hacia los de
menor temperatura, hasta lograr un equilibrio térmico.
La aplicación más conocida es la de las máquinas térmicas, que obtienen
trabajo mecánico mediante aporte de calor de una fuente o foco caliente, para
ceder parte de este calor a la fuente o foco o sumidero frío. La diferencia
entre los dos calores tiene su equivalente en el trabajo mecánico obtenido.
Existen numerosos enunciados equivalentes para definir este principio,
destacándose el de Clausius y el de Kelvin.
Tercer principio de la termodinámica
Algunas fuentes se refieren incorrectamente al postulado de Nernst como «la
tercera de las leyes de la termodinámica». Es importante reconocer que no
es una noción exigida por la termodinámica clásica por lo que resulta
inapropiado tratarlo de «ley», siendo incluso inconsistente con la mecánica
estadística clásica y necesitando el establecimiento previo de la estadística
cuántica para ser valorado adecuadamente. La mayor parte de la
termodinámica no requiere la utilización de este postulado.14 El postulado
de Nernst, llamado así por ser propuesto por Walther Nernst, afirma que es
imposible alcanzar una temperatura igual al cero absoluto mediante un
número finito de procesos físicos. Puede formularse también como que a
medida que un sistema dado se aproxima al cero absoluto, su entropía tiende
a un valor constante específico. La entropía de los sólidos cristalinos puros
puede considerarse cero bajo temperaturas iguales al cero absoluto.
El 14 de marzo de 2017, se publicó en la revista Nature la demostración
matemática a cargo de los físicos Lluís Masanes y Jonathan Oppenheim, del
Departamento de Física y Astronomía del University College de Londres.
Es importante remarcar que los principios de la termodinámica son válidos
siempre para los sistemas macroscópicos, pero inaplicables a nivel
microscópico. La idea del demonio de Maxwell ayuda a comprender los
límites de la segunda ley de la termodinámica jugando con las propiedades
microscópicas de las partículas que componen un gas.
CALCULO DE TERMPERATURA EN CONCRETO FRESCO
CONCRETO MASIVO: Se define como cualquier volumen de concreto con
dimensiones lo suficientemente grandes como para que se tomen medidas que
controlen la generación de calor de la hidratación del cemento y su cambio en
volumen para minimizar el potencial de agrietamiento.
PODER CALORIFICO DE LOS MATERIALES
CALOR ESPECIFICO: Es la capacidad calorífica de un cuerpo por unidad de masa, la
cual es característica del material de que este compuesto es cuerpo.
El calor especifico del agua: 1,0 Kcal / kg °C
Los materiales solidos del concreto tienen un calor especifico de una quinta parte del
agua: 0,22 Kcal / kg °C
APLICACIÓN DE LA TERMODINÁMICA LA INGENIERÍA CIVIL
Cuando hablamos de termodinámica debemos tener en cuenta los conceptos
que se manejan al abordar esta asignatura como lo son energía, trabajo, calor
y potencia. La termodinámica abarca estos elementos en lo que se denominan
sistemas, tomándolos como un conjunto de objetos que funciona
correctamente gracias a la transformación de energía, como por ejemplo lo
hacía la máquina de vapor donde la energía térmica suministrada a la
máquina se convierte en trabajo útil, permitiendo así el funcionamiento de
esta.
Ya al referirnos al campo laboral, más específicamente a la ingeniería civil,
vemos estos principios termodinámicos aplicados a procesos tan sencillos,
como el fraguado de una mezcla de concreto hasta el
funcionamiento de los distintos tipos de maquinaria empleados en el campo
de acción de la ingeniería civil, como puede ser una gran torre que
convirtiendo la energía eléctrica en mecánica permite la carga y
desplazamiento de grandes pesos con gran facilidad en el proceso de la
construcción.
Vemos pues que la ingeniería civil y la termodinámica están íntimamente
relacionadas en el hecho de que la primera nos permite modificar, diseñar o
construir infraestructuras empleadas en el entorno, y la termodinámica nos
facilita la labor dando a conocer los procesos de transformación de energía
de este mismo entorno y cómo manejarlos para aprovecharlos eficientemente
y en alcanzar los objetivos tratados.