ENSAYO: ORDEN DE LAS SUCESIONES
INTRODUCCIÓN
El orden de la sucesión aunque aparenta ser un tema sencillo, en la práctica puede resultar
un factor importante al momento de repartir la masa hereditaria. Cuando en sucesiones se
trata de una masa hereditaria cuantiosa, pueden surgir controversias entre quienes son
llamados a heredar por testamento o por ley. En estas ocasiones controversiales, el juez
es el llamado a solucionar mediante vía jurisdiccional estos conflictos y el abogado, tiene
el deber ético-profesional de asesorar adecuadamente a la familia donde han surgido
inconformidades.
A partir de ello es importante también conocer los principios que ordenan la sucesión en
las Monarquías hereditarias, que según (Gómez Yolanda, 2008) se suscitaron a partir del
derecho privado familiar y derecho sucesorio, así con distintas singularidades según las
épocas y los diferentes Estados, transitaron al ámbito jurídico-público. Estos principios
se compilan en primogenitura, la representación, la línea y el grado.
(Gómez Yolanda, 2008) Menciona entonces que la primogenitura otorga mayores
derechos a la persona de más edad “sin perjuicio de que se respeten los demás principios”.
Se explica consecuentemente que en la Constitución española se plasma éste principio
con una preferencia del varón ante la mujer. Por otra parte el principio de representación
reconoce una primacía para el hijo pueda representar a aquel que es llamado a suceder en
primer lugar si el llamado a la herencia ha fallecido previamente. La línea y el grado
pertenecen por otra parte al parentesco de manera ascendente o descendente que se
especificará posteriormente.
En los juicios de repartición de bienes hereditarios, es imprescindible conocer el orden de
sucesiones para que el juez proceda autorizar la repartición de la herencia a quienes por
ley les corresponde.
DESARROLLO
Hijos y padres
(Domat Jean, 1861) Menciona que cuando una persona fallece y no tiene hijos, quienes
son los principales convocados a suceder con el cónyuge sobreviviente, les corresponde
a sus padres u otros ascendientes, y de éste pasa a los colaterales. Con respecto a los
parientes colaterales, los primeros llamados a demostrar interés son los hermanos ó los
hijos de éstos en el caso de que alguno o todos hayan fallecido.
Corresponde también a los ascendientes, que en éste caso son padres y abuelos (Domat
Jean, 1861), señala que “aquel padre que tenga usufructo de los bienes de sus hijos está
en plena obligación de cuidarlos, conservar sus derechos, cobrar sus créditos, instaurar y
defender pleitos que puedan surgir, realizar las mejoras necesarias y ejecutar toda acción
necesaria para administrar bien el bien a su cargo”.
Es importante reconocer el derecho de reversión, que consiste en que se debe devolver a
los ascendientes los bienes que pudiere haber donado al descendiente fallecido, en caso
de morir éste sin dejar hijos. Éste derecho de reversión fue ya examinado por el derecho
romano antiguo y moderno que lo aplicó también para sus ciudadanos.
Según el Código Civil de Ecuador:
Art. 1204.- “La legítima es el porcentaje de los bienes de un fallecido, que la ley
asigna a los legitimarios. A su vez, éstos son por resultado, herederos.”
Art. 1205.-“1. Los hijos y, 2. Los padres.”
A partir de esto entonces, se puede señalar que en nuestra legislación ecuatoriana, se
reconoce como legitimarios a los primeros llamados a heredar en la sucesión intestada,
siendo los hijos y padres. Éste principio obedece a la línea ascendente y descendente por
parentesco o consanguinidad. De igual forma si existiesen hijos biológicos y adoptivos,
todos son merecedores de los mismos derechos y en iguales proporciones a heredar.
Hermanos
Como lo menciona (Domat Jean, 1861) los hermanos son parientes colaterales, puesto
que “son las personas que a pesar de no ser ascendientes ó descendientes unos de otros,
si tienen un padre común, una misma madre, u otro ascendiente en común. Los hermanos
se encuentran entre sí en la línea de colaterales, así como el tío y el sobrino, los primos
entre sí, etc. “Los hermanos según la doctrina son de tres especies: unos que han nacido
de un mismo padre y de una misma madre, llamados hermanos carnales; otros que han
nacido de un mismo padre pero de madre distinta, llamados consanguíneos; por último
los hijos de una misma madre pero de distintos padres, denominados uterinos”.
Actualmente en nuestra legislación, se reconoce también los hijos adoptivos que
adquieren los mismos derechos y obligaciones con respecto a sus padres y derecho de
heredar que los hijos carnales, como ya se mencionó anteriormente. Evidentemente,
puede existir la misma diferencia en caso de que sean hermanos por adopción de distinta
madre o padre, tal y como sucede con los otros hijos consanguíneos o uterinos. Es así que
cuando se llama a los legitimarios, el hijo adoptivo tiene el mismo derecho de recibir su
porción hereditaria, como los demás hermanos en caso de no ser hijo único.
(Domat Jean, 1861) Señala que, si no le sobreviven al de cujus, hermanos carnales del
exánime, pero sí los hijos de uno que lo era, junto con otros hermanos consanguíneos o
uterinos; los hijos del hermano carnal serán predilectos a sus tíos, excluyéndolos de la
sucesión, puesto que personifican al hermano carnal fallecido. Pero por otra parte, cuando
no hay hermanos carnales ni hijos de éstos, pero sí sobreviven hermanos consanguíneos
ó uterinos, ó de uno y otra de estas dos clases, se pueden repartir entre sí equitativamente
la herencia.
Tíos y Sobrinos
Así mismo (Domat Jean, 1861), señala que existe un derecho de representación que
permite a los hijos ocupar figura cuando sus padres dejan de existir, pero no se amplía a
los de los demás colaterales, puesto que todos sobrevienen según su número y grado de
parentesco. Si alguien fallece sin dejar hermanos pero si tíos e hijos de otro tío difunto,
quedan estos excluidos por aquellos.
(Núñez María, 2007) Señala que los sobrinos no políticos recibirán doble porción que los
medio-hermanos del fallecido, porque es lo que recibiría el hermano que acaba de fallecer
si viviera. Así dicha porción se fraccionará por partes iguales entre los sobrinos que
integran la familia del hermano premuerto del causante.
Así mismo señala que “los hermanos de parte de padre y madre, los hijos y descendientes
del hermano premuerto podrán heredar por representación, recibiendo el conjunto de
sobrinos descendientes del premuerto una parte equivalente a la de sus tíos”.
Jurisprudencia
(Espada Susana, 2014) Comenta un caso particular en jurisprudencia chilena, donde
Nancy Vidal Serón demanda su parte de la herencia intestada del causante Manuel Vidal
Muñoz. La herencia fue repartida entre su único hijo legítimo Víctor Vidal Vidal y la
cónyuge sobreviviente María Vidal González. Quien acciona la causa demanda su
porción hereditaria no recibida en virtud de que ha sido hija ilegítima del de cujus, lo
solicita con pruebas legales de partida de nacimiento donde consta como hija natural del
causante quien en su debido momento expresa un reconocimiento expreso de paternidad
con respecto a la accionante. No obstante este reconocimiento no fue ejecutado conforme
a alguna de las formas autorizadas por la legislación anterior a la ley Nº 10271 de 1952.
Por tal motivo al no ser reconocida con ciertas solemnidades la demanda fue negada con
motivo de que la actora únicamente tenía derecho a alimentos. La Corte Suprema acoge
el recurso de casación, la cual consideró que lo esencial (en casos similares) para tener
derecho a la herencia es la filiación natural necesaria para ser considerada heredera.
CONCLUSIONES
La sucesión como se conoce, tiene sus respectivos antecedentes en la historia del derecho.
Así también el orden en que pueden suceder los parientes, la herencia del causante, tiene
su origen en algunas legislaciones antiguas, como el derecho romano, base de nuestra
legislación. Por lógica desde la antigüedad la sociedad cree que son merecedores de
reclamar parte de herencia los hijos y padres si le sobreviven al causante. Esto tiene una
razón muy común hasta la actualidad, y es que los hijos tienen derecho a no quedar
desprotegidos al igual que los padres que son las personas que se sobre entiende han
cuidado de su hijo cuando pequeño y por tanto merece recibir por herencia algún bien o
alguna porción que le ayude a sobrevivir con el paso de los años.
El Código Civil de Ecuador no especifica tipos de hermanos o qué parentescos se
sobrepone a los demás, aparte de los hijos y padres, lo cual es necesario que se mejore
para una mejor interpretación de la normativa, en vista de que éstos vacíos podrían
prestarse para interpretaciones erróneas de la ley.
Referencias
Domat Jean. (1861). Las leyes civiles en su orden natural. Barcelona. Obtenido de
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Espada Susana. (2014). Derecho de familia, sucesorio y regímenes matrimooniales.
Recuperado el 30 de 11 de 2019, de
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Gómez Yolanda. (2008). La monarquía parlamentaria: famila real y sucesión a la corona.
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