Roger Bartra, "La Melancolía Moderna".
Roger Bartra, "La Melancolía Moderna".
MOÜERNA
ROGER BARTRA
LA MELANCOLIA
MODERNA
CENTZO NTLE
FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
Primera edición, 2017
Índice
Bartra, Roger
La melancolía moderna / Roger Bartra.
- México : FCE,
2017
98 p. : ilus. ; 17 x ll cm (Colec. Centzontle)
-
ISBN 978-607-16-5354-3
Melancolía existencial S 33
Tristeza democrática S 43
Las depresiones de Lincoln S 5r
El cuervo y la muerte S 57
Distribución mundíal Pragmatismo pesimista + 61
Se prohíbe la reproducción total o parcial de estra obra, sea cual fuere Final absurdo S 9z
el medio, sin la anuencia por escrito del titular de los derechos.
lsBN 978-ó07-tó-5354-3
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Viaje por un río negro
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aguas se precipitan a borbotones y con violencia. Ocu- descifrar. A los filósofos con frecuencia les gusta re-
rre a veces que Ia corriente llega a depresiones donde flexionar sobre la circunstancia que los enr,rrelve.
el agua se estanca. Es el río del humor negro, de la me- Quieren definir los parámetros de la época en que vi-
lancolía hipocrática, del spleen y de la acedia. Sus ven y para ello se apoyan en los estudios de aquellos
aguas impregnan la sociedad moderna de flujos intri- sociólogos que también están interesados en explicar
gantes. Es un misterio la presencia generalizada de la mecánica oculta que mueve al mundo. Así, la socie-
tristezas, tedios, melancolías y locuras, todas ellas ex- dad actual ha sido definida como posmoderna o lí-
presiones que contradicen las fuerzas dominantes de quida. Muchos quieren entender el funcionamiento de
la modernidad, que tienden a establecer la hegemonía Ia cultura actual y buscan darle un sentido al presente.
de la eficiencia, la claridad y la racionalidad. Por su- ¿Qué significa vivir a comienzos del siglo xxr? ¿Dónde
puesto, las tendencias irracionales son muchas veces estamos? ¿Cómo se entiende nuestra época?
una expresión del sufrimiento que provoca la llegada Para contestar estas preguntas podemos tratar de
de lo nuevo y la pérdida de lo viejo. Anuncian un comprender los procesos y las estructuras que le dan
mundo plagado por la incomunicación. Pero hay algo coherencia o legitimidad al poder y a la cultura políti-
más. Las melancolías y tristezas son también expresio- ca de nuestra época. Es lo que intenté hace años, en
nes del dolor que provoca vivir en un mundo fractura- r98r, cuando publiqué la primera versión de Las redes
do e incoherente. La melancolía en uelve con su aura imaginarias del poder político, donde desarrollé la idea
negra los fragmentos, los ilumina a todos con una luz de que la legitimidad del sistema de dominación no
saturnina ¡ con ello, Ies da una apariencia de unidad. provenía principalmente del engaño y la imposición,
Son flujos que humedecen los rincones de la moderni- sino más bien de un conjunto de mediaciones gene-
dad e impregnan a la sociedad de aromas extraños. La radas por mecanismos inmunológicos, de manera si-
corriente del río nos trae, después de atravesar por milar a la forma en que una vacuna (enemigo falso
tiempos pasados, a nuestra situación actual, a comien- o debilitado) crea anticuerpos. Así, Ia inmunización
zos del siglo xxr. fomenta guerras limitadas o batallas imaginarias con
Son una señal de que el mundo está entrando en enemigos artificiales. Hace poco, en un libro muy esti-
una nueva época, dominada por un extraño capitalis- mulante, el filósofo Byung-Chul Han afirmó que "el
mo tardío cuyos signos apenas estamos comenzando a siglo pasado fue una época inmunológica mediada
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por una clara división entre el adentro y el afuera, el parece desacertado: su idea de la desaparición de la
amigo y el enemigo o entre lo propio y lo extraño 11 Este otredad lo lleva a decir que los inmigrantes no son hoy
filósofo coreano-alemán, que ha escrito varios ensayos en día "ningún o/ro inmunológico, ningún extraño en
dedicados a entender nuestra época, sostiene que el sentido empático, del que se derive un peligro real, o a
comienzo del siglo xxl no es viral ni bacterial, sino quien se tenga miedo. Los inmigrantes o refugiados se
neuronal, y que hoy nos aquejan malestares como la consideran como una carga antes que como una ame-
depresión, el desgaste ocupacional o el déficit de aten- nazd'.2 Los mortíferos actos terroristas en París en 2o15
ción. Viümos, dice Han, una época de violencia neu- nos revelaron cómo la otredad que crece en el interior
ronal en la que ya no nos afecta el otro inmunológico, de las sociedades actuales sigue siendo una amenaza
pues ya han desaparecido Ia extrafieza y Ia otredad. real que, magnificada por la imaginería política, sigue
Estamos inmersos en la sociedad del rendimiento, produciendo efectos legitimadores y cohesionadores.
donde domina la autoexplotación. Ya no nos enfrenta- Creo que estamos ante una sociedad fragmentada
mos a Ia trascendencia del otro, de la que hablaba Em- en Ia que conviven las violencias virales con las neuro-
manuel Levinas, sino a la inmanencia de lo igual, enla nales: Ia sociedad todavía busca efectos inmunológi-
que domina Ia transparencia pornográfica y desapare- cos y teje redes imaginarias de poder político, pero al
ce la opacidad que oculta a lo extraño. La sociedad ve- mismo tiempo ya se han extendido los síntomas seña-
nidera, cree Han, podría definirse como una sociedad lados por Han característicos de un sistema basado en
del cansancio, entregada a la hipervisibilidad. la autoexplotación, en el retroceso de los mecanismos
Las reflexiones de Han, una nueva estrella de la fi- políticos de representación y la expansión de Ia masa
losofía alemana, señalan con agudeza el surgimiento [Link] como enjambre digital. No creo que podamos
de un nuevo espacio y critican acerbamente la cultura llegar a una condición totalmente basada en la auto-
propia de la globalización capitalista. A veces su crítica explotación sin mediación alguna. Un mundo cons-
suena como una especie de añoranza filosófica por los tituido como lo describe Han llegaría muy pronto al
tiempos antiguos que son sepultados por la sociedad colapso. Pero sin duda una parte del mundo actual
del cansancio. Hay un aspecto de su análisis que me está afectada por una grave descomposición de Ia polí-
t Blung Chul Han, La sociedad del cansancio, Herder, Barcelona, 2012,
1
p. 12. lbid., p.16
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tica, se encuentra ahogada en la hiperinformación y largo plazo, por estar sujeta a los vaivenes de una opi-
en el aburrimiento profundo. Si al panorama de la so- nión pública inestable, por cobijar escándalos y por
ciedad de la transparencia y del cansancio dibujado ser incapaz de escapar de los efectos perversos que
por Han agregamos la situación de grandes porciones generan políticos volubles con escasos méritos. Así,
del mundo como China, Rusia y América Latina o ciertamente, podemos observar que las sociedades de-
África, veremos un paisaje muy fragmentado y roto en mocráticas parecen estar sometidas a una crónica ines-
pedazos incoherentes. Es imposible reunir los trozos tabilidad, dominadas por la confusión. Predominan el
en una sola explicación. inmediatismo y las acciones precipitadas, y se vive una
Las reflexiones de Han, que hunden sus raíces en constante alternancia entre momentos críticos y pará-
Heidegger y Nietzsche, son una crítica al pensamiento lisis, entre la excitación y la inercia. Los medios masi-
contemporáneo y a pensadores como Agamben, Arendt, vos de comunicación e información, arropados por la
Baudrillard, Foucault o Deleuze. Sus ideas son, al mis- libertad de expresión, contribuyen a desorientar o a
mo tiempo, un síntoma y una explicación de los males manipular a la ciudadanía.
que aquejan a las sociedades actuales más ricas. Son Ante esta condición, al parecer inherente a los siste-
la queja filosófica de quienes viven en la precariedad mas democráticos, los regímenes dictatoriales les pa-
del capitalismo tardío y el intento por descifrar las se- recen a muchos una solución adecuada. Una autocracia
ñales de una nueva época. parece más eficiente, ya que puede mantener en forma
Los nuevos tiempos han traído también desespera- estable a tecnocracias y burocracias entrenadas para di-
ción y tristeza por el mal funcionamiento de la demo- rigir las finanzas y la economía por buen camino. Ade-
cracia. Ello ha ocasionado que surjan y se fortalezcan más, son capaces de controlar los medios de comuni-
alternativas populistas de derecha y de izquierda. cación. El hecho de que los experimentos comunistas
También estimula el marginamiento de muchos, que hayan fracasado no parece desanimar a quienes apoyan
rechazan en bloque Ia política por considerarla esen- las soluciones china y rusa o aprecian los autoritaris-
cialmente corrupta o maligna. La democracia parece mos populistas al estilo venezolano, que supuestamen-
estar siempre acosada por la crisis. Es despreciada por te se encaminan hacia una "verdadera democracial
ser incapaz de solucionar los grandes problemas que La confusión que parece extenderse en las socieda-
nos aquejan, por carecer en sí misma de propósitos a des democráticas es estudiada por Daüd Runciman,
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profesor de ciencia política en la Universidad de Cam- se cree en ella, es menos probable que la gente se dé
bridge, en un libro dedicado a analizar el comporta- cuenta cuando algo está mal'14
miento errático y crítico de las democracias en los paí- Para escapar de esta jaula se ha dicho que es nece-
ses desarrollados durante el siglo xx y 1o que llevamos sario dar un contenido ideológico a Ia democracia.
del xxl.3 Runciman reconoce todos los defectos del Desde luego, es al ideario liberal al que más se ie suele
sistema democrático. Analiza siete momentos críticos asociar. Pero hay que advertir que los valores liberaies
en la historia de las democracias occidentales: hace y los derechos que los protegen, que se relacionan con
una disección de los errores y desconciertos que ca- Ia economía capitalista, no son inherentes al sistema
racterízaron la época en que Alemania es derrotada en democrático. Tampoco lo que hoy llamamos neolibe-
la Gran Guerra (rqrS), Ia crisis económica y el auge del ralismo es un ingrediente indispensable de un régi-
fascismo (rS:¡), la terrible posguerra Gg+z),la ame- men democrático. Las ideas socialdemócratas que se
naza de los misiles soviéticos en Cuba (1962),la des- expandieron después de la segunda Guerra Mundial
ilusión masiva OSz4, la caída del mundo bipolar tampoco forman parte indisoluble de la democracia.
(rS8S) y los desastres económicos (zoo8). ¿Cómo lo- Y mucho menos los regímenes despóticos poscomu-
gra escapar la democracia de las crisis que permanen- nistas, sean en su versión cleptocrática (Rusia) o como
temente Ia acosan? La respuesta de Runciman es sen- capitalismo de Estado (China), logran convertirse en
cilla: la democracia en realidad no escapa de las crisis. encarnaciones válidas de una democracia ideoiogizada
Pero no se trata de una tragedia en la que el modo de de nuevo tipo.
vida democrático esté condenado a enfrentar dilemas Los contenidos ideológicos de los sistemas demo-
irresolubles con la certeza de que no habrá un final fe- cráticos corresponden a los idearios de los partidos
liz. Incluso observa que la situación tiene visos cómi- políticos. La democracia deja de operar cuando uno
cos. En realidad, dice, estamos en una trampa; no esta- de ellos se establece como única opción. Runciman
mos condenados, estamos encerrados: "La gente debe observa que parece haber un umbral más allá del cual
creer en la democracia para que ésta funcione. Cuanto las democracias ya no recaen a una condición autocrá-
mejor funcione, más se cree en ella. Pero cuanto más tica. Pero es sólo una constatación empírica: ningún
3
David Runciman, The ConJtdence Trap: A Hktory of Democracy in Crisis
4
from World War I to the Present, Princeton University Press, Princeton, 2013. lbíd.,[Link]ón al español es mía.
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país con un pIB per cápita de más de 7 ooo dólares ha Los objetos perdidos
sufrido una reversión (México atravesó este umbral
apenas en zoo4). Hay que agregar otro hecho: las de-
mocracias no se hacen la guerra entre ellas, pero pare-
cen requerir de rivales o de amenazas para legitimarse.
Acaso la democracia está encerrada, como cree
Runciman, pero la puerta de la jaula se halla abierta:
es la esperanza de poder escaPar, aunque también está
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cambio de perspectiva. Nos comenzó a interesar más tocado con las manos y, por ello, puede tener impacto
el lugar ocupado por los humanos en las estructuras en nuestros cuerpos.2
que los fijaban en el mapa cultural y menos su devenir Es muy posible que las tensiones entre estas dos
histórico entendido como una entidad universal que culturas influyan en las generaciones de hoy. Son ten-
implicaba transitar, como un presente siempre fugaz, siones similares aunque no equivalentes a las que ex-
del pasado hacia el futuro. perimentó mi generación. Gumbrecht toma partido
Desde una perspectiva diferente el filósofo Hans decididamente por la cultura de la presencia. Exalta la
Ulrich Gumbrecht, profesor de literatura en la Univer- corporalidad, Io concreto y la presencia en contra de
sidad de Stanford, ha abordado esta tensión entre dos los logros culturales de la conciencia, la abstracción y
visiones del mundo y de Io humano. Gumbrecht pre- Ia tecnología electrónica. La presencia implica que las
fiere hablar de Ia confluencia de dos expresiones cultu- cosas tienen una sustancia, sea que toquen nuestros
rales: Ias culturas de Ia presencia y las cuituras del sig- cuerpos o que estén alejadas. Los sentidos y la presencia
nificado. En las primeras se considera a los individuos son para él más importantes que las interpretaciones
como parte del mundo de los objetos, donde las cosas que asignan significados a los objetos. Estás prácticas
están presentes y los humanos no están ontológicamen- son parte de una tradición hermenéutica que exalta Ia
te separados de ellas. En contraste, en las culturas del "profundidad'l renovada gracias a las tendencias que
significado se busca interpretar las cosas para enten- quieren "deconstruir" el mundo.
der su sentido. A partir de este sentido quieren trans- Contra los "héroes de la profundidad" afirma la
formar al mundo, mientras que en las culturas de la importancia de lo que llama, usando un concepto de
presencia los humanos sólo buscan inscribir su con- Mijail Bajtin, un nuevo 'tronotopo' en el que los seres
ducta en lo que consideran que son las estructuras y humanos ya no son capaces de legar nada a la poste-
las reglas de una determinada cosmogonía.l Para este ridad y en el que los pasados han inundado nuestro
pensador la palabra "presencia' se refiere a una relación presente. Por ello Gumbrecht habla de un "amplio pre-
espacial (no temporal) con el mundo y sus objetos. Se sente", que carece de contornos claros y que alberga
supone que si algo está "presente" entonces puede ser
2 Véase su libro anterior: H. U. Gumbrecht, Producción de presencia: Io
I H. U. Gumbrecht, Our Broad Present: Time and Contemporary Culture, que eI signífcado no puede transmitir, Universidad Iberoamericana, México,
Columbia University Press, Nueva York, 2014. 2005.
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mundos concurrentes. Es un presente expandido que Domina la idea de que hemos perdido los objetos
ofrece espacio para moverse hacia el pasado y el futu- que antaño abrazábamos con amor. La pérdida del ob-
ro, pero en donde los esfuerzos empleados para ello jeto amado produce la cólera del sujeto contra sí mis-
parecen retornarnos al punto de partida. Se da cuenta mo. Según la conocida interpretación de Freud, ésta es
de que este nuevo'tronotopo'es una reacción contra la clave de la melancolía. La interpretación de Freud se
un mundo excesivamente centrado en la conciencia; opone radicalmente a la tradición que, de manera cla-
ahora la autorreferencia se enraíza más en el cuerpo y ra desde el Renacimiento, asocia la tristeza ocasionada
en el espacio. por la pérdida del objeto deseado con la invención del
Coincido con Gumbrecht cuando dice que "estamos sujeto melancólico que busca en su sufrimiento el im-
viviendo en un vasto momento de simultaneidades".3 pulso necesario para la creación artística. La historia
Yo he retomado la conocida expresión de Ernst Bloch de la melancolía desmiente la tesis de Freud: el doloro-
sobre Ia "simultaneidad de lo no simultáneo" para en- so trabajo de duelo, a pesar de sus riesgos, puede for-
tender muchos aspectos del presente. Ciertamente, en talecer el ego del artista y 1o lleva a Ia creación de obje-
nuestro contorno coexisten culturas, hábitos e ideas tos de arte. Paradójicamente, la misma pérdida del
incongruentes entre sí, que parecen provenir de visio- objeto erótico crea un objeto artístico.
nes muy diferentes del pasado y del futuro.a Se podría Pareciera que la condición melancólica surge con
deci¡ por Io tanto, que nos encontramos en un terreno granfierza en la cultura cuando con el transcurrir del
fragmentado y lleno de incoherencias, un espacio cru- tiempo se derrumban los valores tradicionales y se
zado por vestigios del pasado y sombras del futuro. En pierde el sentido de la historia. Durante el Renacimien-
este territorio, el llamado a acercarnos a las cosas y a to se fue resquebrajando el enorme edificio medieval
los cuerpos, así como a rechazar los significados para que Ie daba sentido a Ia vida del hombre en la tierra: la
poder palpar los objetos, resulta un atractivo para mu- melancolía aparecía como un sentimiento inspirado
chos. Es seductor el sabroso aroma de un suave irra- por el desorden de los sentidos; como una emoción
cionalismo pesimista que denota la presencia de un que, a partir del sinsentido de la vida, sin embargo
profundo descontento que no es fácil de asir. arraigaba al hombre a su pasado y a su tierra. En los
momentos en que el tiempo devoraba a la historia era
3
H. U. Gumbrecht, Our Broad Present, [Link].
a
Véase mi libro Ia sombra delfuturo, FcE, México,2012. preciso glorificar la melancolía.
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Así como los renacentistas sufrieron los sinsenti- de tristeza por la ausencia o la fugacidad de aquello
dos del medievo agrietado, sus herederos románticos que aprecian.
percibieron con dolor las nuevas formas del caos, los El nuevo sujeto de la modernidad riega su ego con
absurdos de la modernidad. También ellos fueron atraí- las lágrimas de Ia melancolía. Este goteo lacrimoso tie-
dos al seno de la melancolía, con la cual enseñaron a ne una extraordinaria expresión artística en Francisco
varias generaciones el arte de sufrir la modernidad y de Goya, que representó la melancolía mediante la
con sus lágrimas ensartar el collar de los nacionalismos pérdida del más preciado de los objetos
-la razón-
actuales: "La melancolía es la felicidad de estar triste", en su famoso Capricho número a3. AIIí un hombre
estableció Victor Hugo. postrado es rodeado por los más lúgubres animales
Desde el Renacimiento, la melancolía se introduce nocturnos, calificados por el grabador como mons-
en el arte como un motivo muy concreto que puede truos producidos por el sueño de la razón. El mundo
contemplarse en el famoso grabado de Durero de ryr4, de Goya es fundamentalmente melancólico. No sólo la
donde presenta al ángel de la melancolía. El tema del serie de terribles Pinturas negras qverealizó al final de
humor negro produce una extraña luz que continúa su vida es un testimonio de la presencia saturnina y
iluminando la historia del arte mucho tiempo des- melancólica en su obra; todo un universo de moribun-
pués de que el ángel de la melancolía haya levantado dos, heridos de guerra, viejos, miserables y brujas gira
su vuelo. El aura melancólica hace que los sujetos en torno del humor negro.
aparezcany desaparezcan, se pierdan y se encuentren, La historia de los objetos perdidos cuya ausencia
hasta nuestros días. El ángel de la melancolía no ha produce melancolía llega hasta el siglo xx, por ejem-
perdido su objeto amado: por el contrario, con su mi- plo cuando los objetos vuelven a ser encontrados. Los
rada lo construye. La historia del arte nos muestra al- objets trouvés de Marcel Duchamp sugieren no sólo Ia
gunos momentos sintomáticos en los cuales la melan- ausencia de su contorno habitual, sino también insi-
colía parece ser la fuerza secreta que le da un sentido núan la desaparición del sujeto. La melancolía en el
a las obras, ya porque el genio del artista es alentado arte invoca un juego de objetos perdidos o encontra-
por el humor negro en los ejemplos famosos dos. Benjamin dice que el ángel dibujado por Klee es
-como
de Miguel Ángel y Rafael- o porque los objetos re- el de la historia. Ante este ángel se apilan las ruinas del
presentados evocan en el espectador un sentimiento pasado: es el nuevo ángel de la melancolía, que da la
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espalda al futuro y sigue evocando el duelo que' como El cerebro negro
un aura casi imperceptible, rodea a los objetos de arte.
Los artistas han generado una multitud de obras
sobre la melancolía, aunque han sido pocas las imáge-
nes icónicas que han creado en su representación. La
más conocida es la figura doliente de una persona que
apoya el rostro en su mano. Ha cristalizado en el gra-
bado en cobre de Durero, que muestra al ángel de la
melancolía. Este estereotipo ha estado presente desde
hace siglos en el arte occidental. Otros lugares comu- ME sn preguntado muchas veces si algún artista ha
nes han dibujado los símbolos de la muerte, cráneos y intentado representar los sentimientos y los temores in-
esqueletos, como alegorías de la depresión que produ- ternos que produce la melancolía. ¿Ha sido pintado el
ce el carácter efímero de la vida y de las cosas que nos paisaje interior del sufrimiento melancólico? Lo que
rodean. Hay también muchas piezas que pintan la me- generalmente encontramos son las representaciones
lancolía en paisajes lóbregos de ruinas antiguas. externas del humor negro, junto a los símbolos y las
señales que denotan el profundo malestar que domina
a los aquejados por este mal. Mientras que en la lite-
ratura y Ia música abundan las descripciones y repre-
sentaciones de los estados interiores de los melancóli-
cos, en las artes plásticas hay pocas expresiones de ese
universo.
¿Hay algo dentro de Ia cabeza de un melancólico
que un pintor pueda dibujar? Al mirar los rostros an-
gustiados, tristes o en trance que pintan los artistas
nos invade la tentación de penetrar el mundo recóndi-
to que su expresión adusta o pensativa parece ocultar,
y que al mismo tiempo denota la presencia de dolores
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íntimos insondables. Es cierto que los rostros abatidos Una de las más importantes representaciones de
de María Magdalena, pintados por Artemisia Genti- María Magdalena como melancólica fue pintada por
leschi o Francisco de Zurbarán, nos revelan estados Artemisia Gentileschi, la gran artista barroca italiana
anímicos ocultos en las profundidades de Ia mente. del siglo xvII. En realidad, hay dos cuadros atribuidos
Acaso algunas obras de arte abstracto expresan esas a esta pintora que personifican a la santa melancólica.
moradas interiores. En una de las versiones la mujer que aparece sumida
Quiero detenerme a comentar el ejemplo del mito en su pena tiene parte del pecho y el hombro desnu-
cristiano de María Magdalena, que ha fascinado enor- dos. En la otra versión, que se encuentra en la catedral
memente a los pintores europeos. En Ia imagen de la de Sevilla, el pecho y el hombro de la santa aparecen
santa penitente confluyen tres mujeres bíblicas dife- cuidadosamente ocultos por un paño colgante. Este
rentes: una prostituta arrepentida sin nombre conoci- último cuadroes el original, y el otro, que se encuen-
do, mencionada en el evangelio de san Lucas (que fue tra en el Museo Soumaya en México, es una réplica de
confundida con María Egipciaca), María de Magdala la misma época. Pero es evidente que la copia revela
(que fue testigo de Ia resurrección de fesucristo) y Ma- que el original fue intervenido después de ser copiado
ría de Betania (quien ungió los pies de Jesús con per- para que pudiese entrar sin escándaio en los recintos
fume). El mito que aúna a estas tres figuras femeninas sagrados. En efecto, radiografías de Ia pintura mues-
ha cristalizado en una santa que sufre las penurias de tran que el ropaje fue ampliado para cubrir 1o que la
su arrepentimiento sumida en Ia melancolía. Los pin- Iglesia consideraba indecente y lujurioso. Lo más inte-
tores con frecuencia la representaron desnuda o vesti- resante es que, muy probablemente, fue la misma Ar-
da con lujo, en alusión a su vida como pecadora, con temisia quien pintara Ia copia hacia t6zz, antes de que
un cráneo en la mano o a su lado. La Iglesia católica el comprador, el duque de Alcalá y virrey de Nápoles,
veía con sospecha, como obras indecentes, las pinturas se llevara el cuadro a su colección.l Seguramente tuvo
donde María Magdalena aparecía con los pechos des- una nueva encomienda de pintar a una Magdalena
nudos, o adornada y ataviada como una prostituta, melancólica, y por ello copió ella misma su obra pri-
pero en la típica pose melancólica. Las expresiones
eróticas de la melancolía eran mal vistas por los censo- ' Véase el libro de la histo¡iado¡a Mary D. Garrard, A/remísiq Gentileschí
Aroun.l 1622: The Shaping and Reshaping of an Artistic ldentíty, University of
res católicos. California Press, Berkeley, 2001.
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1
¡. Artemisia Gentileschi, María Magdalena melancólica, ól¿o * Artemisia Gentileschi, María Magdalena melancólica,
sobre lienzo, Catedral de Sevilla, Sala del Tesoro, t6zt-t6zz. (segunda versión), óleo sobre lienzo, Museo Soumaya,
México, t6zt-t6zz.
mera. La obra fue a dar, no se sabe cómo, a una colec-
ción privada en Lyon; después fue adquirida por Car- que pintó Miguel Ángel en la Capilla Sixtina fue cono-
los Slim para el Museo Soumaya. cido como Il Braghetone. Las restauraciones moder-
La primera Magdalena de Artemisia Gentileschi, nas no han logrado eliminar todas las veladuras.
que fue llevada a España, sufrió una intervención que que la copia de Ia Magdalena melancólica
Se cree
eliminó las implicaciones eróticas de la santa. Estas fue hecha por la misma Artemisia porque en ella la
mutilaciones han sido muy frecuentes. Recordemos santa tiene un rostro diferente; un copista normal-
que por órdenes del papa Pío V un discípulo de Mi- mente hubiese reproducido los rasgos originales, sin
guel Ángel, Daniele da Volterra, cubrió con paños los crear un personaje nuevo, con la cara más redonda,
genitales de las figuras desnudas de El juicio fnaL Por la nariz más puntiaguda, la boca más curvada hacia
ello, el pintor que sobrepuso calzones a los personajes abajo y los ojos más grandes con párpados pesados.
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La primera Magdalena tiene una actitud soñadora y en el fango negro del tercer círculo del infierno.2 En
sensual; en la copia su rostro es adusto y desconsola- suma, serían un dibujo de la melancolía como cárcel
do. Las dos caras de la melancolía que Artemisia pintó absurda y vacía, en la que las escaleras, las pasarelas y
reflejan posiblemente su propia experiencia como "pe- los puentes no llevan a ninguna parte, donde el cielo
cadora", ya que sufrió de muy joven una violación y casi no se ve, donde hay extrañas máquinas irrecono-
tuvo que enfrentar un largo y penoso juicio promovido cibles saivo acaso como instrumentos de tortura. le
por su padre contra el violador que se negó a casarse Carceri nos llevan a un mundo interminable de gran-
con ella. Pero el rostro de la melancólica, aunque reve- des vestíbulos, habitaciones, cámaras y pasajes oscuros
lador, nos deja un vacío: ¿qué hay dentro del cerebro que no tienen ningún sentido inteligible, y en los cua-
de estos seres abatidos? ¿Dónde podemos encontrar les aparecen apenas esbozados unos pocos prisione-
una representación de lo que ocurre dentro de la cabeza ros. Como dice Huxley: los aguafuertes de Piranesi
de un melancólico? remiten a'tosas existentes en las profundidades físicas
Fue Victor Hugo quien nos dio una indicación de y metafísicas del alma humana: a la acedia y la confu-
dónde buscar, cuando habló del "cerebro negro de Pi- sión, las pesadillas y el Angst, la incomprensión y el
ranesi' en el poema I es Huxle¡
images. El escritor Aldous pánico'1
posiblemente a partir de Hugo, nos ofrece una intui- El cerebro de un melancólico es una cárcel donde
ción sobre lo que podría ser la más dramática repre- los humores se queman y se corrompen, donde el es-
sentación de los estados melancólicos del alma: las fa- píritu vaga soiitario bajo una oscura luz saturnina.
mosas cárceles metafísicas dibujadas por Giovanni Quien quiera explorar hoy este mundo carcelario de-
Battista Piranesi a mediados del siglo xvIu. Las dieci- bería ver el maravilloso video que hizo Grégoire Du-
séis láminas de Le Carceri d'Invenzione han ejercido pond en zoro.3 Observará que las cárceles que imagi-
hasta nuestros días una poderosa influencia en la lite- nó Piranesi son el inverso o el negativo de las moradas
ratura, la música, el cine y Ia arquitectura. Las cárceles del castillo interior que exploraba Teresa de Jesús, que
imaginarias de Piranesi son, según Huxle¡ la imagen tanto sabía de melancolías. Al contrario del luminoso
de Ia acedia renacentista, del Weltschmerz romántico,
']Aldous Huxle¡ Prlsons, Trianon, Lond¡es, 1949.
del ennui francés evocado por Baudelaire y de Ia ace- 3 Grégoire Dupond, Piranesl's Carceri d'lnvenzione, 12 m., film, ovo,
dia que corroe a los melancólicos que Dante sumerge Factum Arte/Fondazione Giorgio Cini, 2010.
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Melan colí a exi st en ci al
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Todos los recortes y las tachaduras revelan la forma En rB4z el propio Soren, durante Llna estancia de cua-
meticulosa en que Kierkegaard planeó su representa- tro meses en Berlín, escribió: "Puedo ver realmente
ción ante los lectores futuros. En su diario escribió: cuán importante es para mí Ia lengua para esconder mi
melancolía. Aquí en Berlín ello me es imposible [...]
Después de mi muerte, éste es mi consuelo: nadie será ca- No puedo engañar con la lenguala Acaso Kierkegaard
paz de encontrar en mis papeles ni un solo fragmento de quiso esconder, en su vida cotidiana y en su conviven-
información sobre lo que realmente ha llenado mi vida; cia social, la melancolía que lo dominaba. Pero en sus
no encontrarán la profunda inscripción dentro de mí mis- diarios ocurre lo contrario: constantemente se presen-
mo que explique todo, la que hace que lo que e1 mundo ta como un melancólico, y adopta la máscara de un vlr
llamaría bagatelas se I'uelvan eventos de enorme impor- dolorum, el antiguo tema cristiano del varón dolien-
tancia para mí, pero que yo, también, veo como insignifi- te, una supuesta prefiguración de Cristo en el Antiguo
cantes cuando elimino la nota secreta que explica todo.2 Testamento (Isaías 53:3). La idea cristiana del varón
doliente fue una imagen representada con frecuencia
Garff dice que tal vez el secreto es que realmente por los artistas, como puede verse en el grabado de
no hay ningún secreto, y que por ello era necesaria una Durero de 15rr, que lo dibuja en la pose típicamente
invención literaria, pues se olvida con frecuencia el melancólica.
hecho de que la mistificación, la mascarada y la ficción La melancolía Ie permite a Kierkegaard ser él mis-
son constitutivas de la presentación que Kierkegaard mo. Convierte a la persona en el corazón de la realidad
hizo de sí mismo. y rechaza toda mediación entre el individuo y el mun-
Sin embargo, Peter, su hermano mayor, escribió en su do que lo rodea, un mundo que es absurdo y, además,
Diario (t8ZZ): "Soren oprimido que nunca por
está más aburrido. En r845 escribió: 'iCuál es mi enfermedad?
unas negras ideas acerca de su salud física, que lo tornan Melancolía. ¿Dónde se asienta esta enfermedad? En el
infeliz, incapaz de todo, lindando casi en la locura13 poder de la imaginaciónls En sus diarios hizo cons-
2
)oakim Garff, Soren Kierkegaard: A Biography, Princeton University
a
loakim Gar1l, Soren Kierkegaard, Princeton University Press, Princeton,
Press, Princeton, 2005, p. 100 (Papirer,vol. IV, sección A, párrafo 85). 200s, p.208.
s
3 Soren Kierkegaard, Diario íntimo, Santiago Rueda, Buenos Aires' 1955, Soren Kierkegaard, S/a¡¡es on Lífe\ Way, trad. W Lowrie, P¡inceton Uni
citado en la cronología, p. 12. versity Press, Princeton, 1940, p. 356.
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I
34 35 I
real o bien como una muy personal representación li-
teraria. Acaso se podría decir que la presentación de sí
mismo fue un proceso doloroso para Kierkegaard. Unos
años antes, en 1841, había escrito que "tenía una con-
fidente íntima melancolía, y en medio de mi ale-
-mi
gría, en medio de mi trabajo, ella me atrae, me llama a
un lado aunque físicamente yo permanezca en el lugar.
Es la más fiel amante que haya conocido..." G+s6).
Según Kierkegaard, la melancolía 1o impulsó a
romper la relación con su amada Regine. Esta ruptura
es una de las más tristes historias de amor que haya
influido en el pensamiento filosófico moderno. En r84o
el joven Soren, profundamente enamorado de Regine,
rv. Durero, El varón dolienfe, grabado en madera,
se compromete a casarse con ella. En su Diario confie-
British Museum, t5tt.
sa que la atracción que sentía por la joven así como su
tantes referencias a su "enfermedad'l En 1848 afirmó: 'demasiado intensa sumisión femenina, eran inquie-
"La melancolía ensombrece todo en mi vida, pero es tantes para una melancolía como Ia mía'l Kierkegaard
también una inefable bendición. Así es precisamente vivía en colisión con el mundo, y una de esas colisio-
cómo me hice a mí mismo, por la indescriptible gracia nes, la que tenía un sentido erótico, lo llevó a abando-
y la ayuda de Dios" (616r).6 Más adelante repitió la nar a Regine, a pesar de 1o mucho que la quería. "No
idea: "No he hallado que mi melancolía sea otra cosa fue otra f,¡erzala que nos separó más que la potencia-
más que una bendición' (616¡). Parece evidente que lidad de mi colisión erótica, no fue la muchacha mis-
Kierkegaard usa la melancolía para construir su iden- ma quien rompió conmigo, sino que yo mismo fui
tidad, no se sabe si a partir de un intenso sufrimiento obligado a demoler un amor auténtico... fue mi me-
6
Salvo indicación en contrario, todas las citas numeradas entre paréntesis
lancolía y el arrepentimiento por mi vida anterior lo
¡efieren a la traducción y edición de los diarios y textos en siete volúmenes que me hizo hacer lo que hice" (6¡8S). También anotó
hecha por Howard V. Kong y Edna H. Kong, Saren Kerkegaard's lournak and
Papers, Indiana University Press, Bloomington, 1967 1978. en su diario en 1849: "Puedo ser más feliz en mi infeli-
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36 37 I
cidad sin ella que con ella' (6+zz). Kierkegaard vivía como una piedra clave en el arco del individualismo
su existencia como una penitencia, aplastado por el moderno, una pesada piedra colgada al cuello, pero
peso de la culpa. Es fascinante observar cómo, en Ia también, paradójicamente, un poderoso recurso para
alquimia de su pensamiento, la melancolía religiosa se soportar las fracturas, los absurdos y las angustias del
convierte en una manera de confrontar la moderni- mundo. En el pensamiento de Kierkegaard late un co-
dad. Refiriéndose a Regine, escribió: razón negro que, estoy convencido, es una de las claves
más importantes de su confrontación con la moderni-
Sostener en la mano a esta criatura preciosa, ser capaz de dad. Este oscuro coÍazón late al lado de la necesaria
encantar su vida, ver su inexpresable felicidad, es la su- ironía sin la cual se apagaría la reflexión.
prema felicidad para el hombre melancólico... Y des- Kierkegaard conectó el drama de la melancolía con
pués escuchar una juiciosa voz interior que dice <Debes otro de sus grandes temas: la conversión. Consideraba
dejarla ir>, éste es tu castigo, que se intensificará al ver que él mismo había sufrido una conversión al cristia-
toda su angustia, aumentada Por sus plegarias y sus 1á- nismo en los tiempos que siguieron a la muerte de su
grimas, ella que no sospecha que es un castigo para ti, padre en r838, gracias a la profunda melancolía que Io
sino que cree que es la dureza de tu corazón que debe ser embargó. Fue una conversión que lo llevó tanto a rom-
enternecido (6+23). per su compromiso con su prometida Regina como a
estudiar teología y a mantenerse célibe durante toda
Aquí vemos otra dimensión de la existencia. Kier- su vida.8
kegaard erige un muro entre él y el mundo. Percibe la En las reflexiones de Kierkegaard se combinan dos
melancolía como una [Link], aunque la describe como nociones contrapuestas. Para comenzar nos encontra-
una dolorosa espina en la carne. Pero agrega: "He sido mos con la idea de que la conversión significa el cam-
un melancólico en su punto más alto y he tenido la bio profundo de la persona, que adquiere una nueva
suerte y la capacidad de poder ocultarme, y es por ello identidad. Pero después aparece la idea de que ser
que he luchado. Pero Dios me dejó ese fondo de cristiano implica una vida dominada por el "temor y el
Irtsfeui'.7 Así, la melancolía kierkegaardiana se erige
8 Véase una buena reflexión sobre este tema en el ensayo de William
38 39
temblor", por el miedo ante la posibilidad de abando- tuación con una ironía que erosiona toda certidum-
nar o perder la fe. La conversión significa un renaci- bre y que lo muestra como el gran precursor del exis-
miento en el que el individuo escoge libremente trans- tencialismo.
formarse en un "hombre nuevo". En este sentido, la Hacia el final de su vida, Kierkegaard escandalizó a
persona accede voluntariamente a una condición irre- Ios daneses cuando declaró que apoyaba a quienes se
versible con Ia plena convicción de que ha llegado a su rebelaban contra el cristianismo de manera sincera y
destino final. Como lo expresa Kierkegaard en El con- honesta. Hay quienes dicen que no quieren ni pueden
cepto de angustia (r8++), nos topamos con la extraña y doblegarse ante el poder de Dios, comenta Kierke-
paradójica situación en que un acto libre conduce a un gaard, y añade: "Yo estoy con ellos, pues lo que yo quie-
estado que ya no puede ser libremente modificado, ro es sinceridad'l El filósofo, profundamente religioso,
que es permanente. En este sentido, la conversión sig- se alzó contra la Iglesia danesa y se reveló como un
nifica la libertad de elegir una condición en la que ya pensador abierto, no exento de dramatismo. Y desde
no sepuede ni escoger otra vía ni renunciar. Por ello su profunda soledad construyó las bases más sólidas
vive sumido en la melancolía. Podemos imaginar que del individualismo moderno.
en este sentido la conversión implica que la persona se No son muchos los que, inmersos en alguna pasión
ha encerrado voluntariamente en una cárcel de la que política o religiosa, son capaces de mostrarse abiertos
no puede escapar, como la que dibujó Piranesi. a las convicciones de otros y a reconocer que las per-
Quiero señalar otro aspecto importante de la con- sonas transitan por un camino que con frecuencia se
versión en Kierkegaard: aun suponiendo que el indivi- acerca peligrosamente a precipicios desconocidos o a
duo haya pasado por un renacimiento que lo ha trans- súbitas inesperadas. Los conversos son a veces
"'ueltas
formado en un verdadero cristiano, la persona no individuos duros y dogmáticos que ven con hostilidad
puede estar completamente segura de que ha cambia- las ideas que han abandonado y con repugnancia el
do tan radicalmente. Podría volverse un hereje. Podría pensamiento que contradice la doctrina que profesan.
cambiar de religión. Podría recaer en su incredulidad Sus conversiones son "puras" y "verdaderas", no son
anterior. En consecuencia, la persona vive angustia- formas de la hipocresía, ni fruto de cambios colectivos
da y temerosa, sumida en la misma melancolía que masivos o de mutaciones frenadas a medio camino.
auspició su conversión. Kierkegaard observa esta si- Son cambios que revelan a un nuevo ego poseído por el
t40
I
47 I
demonio de Ia certidumbre, dispuesto a sacrificarse éi Tristeza democrática
mismo y a sacrificar a los demás. Aunque lo inflame
una fe como la que ardía en Kierkegaard, le falta la hu-
mildad y la inteligencia que caracferizaton al pensa-
dor danés.
I o, 43 1
con frecuencia los habitantes de las regiones más de- Le pareció que había vivido un terremoto y que
mocráticas en medio de la abundancia, y estos disgus- todo a su alrededor había quedado terriblemente sa-
tos ütales a veces los asaltan en medio de una existencia cudido: "Se apoderó de mí la más negra melancolía,
cómoda y tranquila".l Se percata de que en Francia los fui presa de un extremo disgusto por la vida, aún sin
suicidios son frecuentes y que en Estados Unidos son conocerla, como si fuera aplastado por la angustia y ei
raros, aunque aquí la demencia es más común que en terror al contemplar el camino por el mundo que se
otras partes. Pero considera que tanto el suicidio como extendía ante mí'l
la demencia son síntomas del mismo mal democrático. Logró que las pasiones violentas lo liberasen de su
Podemos intuir que esta apreciación también refleja desesperación y que lo distrajesen de la contemplación
un malestar personal, un sufrimiento del propio Toc- intelectual. Pero reconoció que estas impresiones de
queville. Una carta a su amiga Sophie Swatchine del z6 su temprana juventud a veces 1o poseían: "Mi mundo
de febrero de rB57 permite confirmar mi suposición. intelectual de nuevo se tambalea y ofta vez me en-
Le cuenta un incidente juvenil ocurrido en el verano cuentro perdido y desesperado en la poderosa marea
de r8zr, cuando tenía 16 años: que sacude e invierte toda verdad en la que he basado
mis creencias y mi conducta'l2
Retirado en una especie de soledad durante los años in- Le sucede a Tocqueville con la verdad que persigue
mediatos que siguieron a mi niñez e impulsado por una lo mismo que ocurre en las democracias con la igual-
insaciable curiosidad que, para satisfacerla, no tenía otra dad: cuando cree que la tiene en la mano, se Ie escapa
cosa más que los libros de una gran biblioteca, rellené mi y queda desamparado . La cerfeza Io abandona y queda
mente con toda clase de nociones e ideas desordenadas postrado. En una carta del z3 de octubre de r83r, es-
que usualmente llegan a una edad más avanzada. Hasta crita en Filadelfia, le confiesa a su amigo Charies Stof-
entonces mi vida había discurrido en un hogar tan lleno fels, en referencia a la experiencia que sufrió a los t6
de fe que ni siquiera había dejado que la duda penetrase años: "Cuando por primera vez comencé a pensar, su-
en mi alma. Entonces Ia duda entró, y no la duda de puse que el mundo estaba lleno de verdades demostra-
cualquier cosa, sino la duda universal. das, que bastaba con mirar con fuerza para verlas.
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I
44 45 I
Pero cuando me aboqué a considerarlas no percibí modo en Francia después de la caída de los Borbones
más que dudas ineludibles. No puedo expresarte bien, en 1830, el joven aristócrata Alexis de Tocqueviile
mi querido Charles, en qué horrible estado me dejó tomó Ia decisión de viajar a Estados Unidos; en ese
este descubrimiento".3 momento no era consciente de que, no sólo toda su
Tocqueville sufrió durante toda su vida recaídas en vida iba a cambiar drásticamente, sino que además da-
la melancolía. En r83z admitió que sufría de tedio, ría a conocer a los europeos el inmenso valor de ia de-
melancolía y de alguna clase de agotamiento moral, mocracia. Chateaubriand había exaltado Ia democracia
todo lo cual, pensó, "son ingredientes de1 spleen".4 En de Estados Unidos, ante Io cual Tocqueville reaccionó
una carta de r94z a su esposa Marie describió su ca- como un fervoroso nacionalista monárquico y rechazó
rácter como "melancólico, perezoso (salvo cuando me que Francia tuviese algo que aprender de la república
mueve la pasión), abatido, profundo pero estrecho'i5 americana. Denunció a Chateaubriand como un genio
Tocqueville fue extremadamente sensible a la caída que había perdido la ruta y que empleaba su maravi-
de Ia nobleza y por ello entendió bien el avance de la Iloso talento en arruinar a su propio país. Chateau-
igualdad, que sufrió en carne propia. Estaba seguro de briand en su Viaje por América, de ú27, había escrito
que su expansión era inevitabie. Pero ello no le impi- que "el establecimiento de una república representati-
dió ver, como Io expresa en las palabras finales de la va en Estados Unidos era uno de los más grandes
democracia en América, que la igualdad puede llevar a acontecimientos de Ia historia mundial'l Tocqueville,
las naciones tanto a la libertad como a la servidumbre, después de su propio viaje por Estados Unidos, al es-
política'l según afirmó en r835 |ohn Stuart Mill. Incó- cráticas de una manera tan aguda y penetrante. Quiero
recordar que, después de publicado el segundo volu-
) Ibid., p. 50.
men de La democracia en América en r84o, Tocqueviile
a
lbid.,p.215.
5 Ibíd.,p.394. afirmó: "Me gustan las instituciones democráticas si
lq6
I
47 I
uso la cabeza, pero yo soy aristócrata por instinto; no esencial de la democracia en Estados Unidos: la
es decir que le tengo desprecio y miedo a la muche- función de los partidos, tema que prácticamente no
dumbre'16 Me parece que la distancia que separaba al aborda.
aristócrata de los demócratas sirvió, paradójicamente, Fueron talvez también sus instintos aristocráticos
para agudizar su mirada, fal vez de Ia misma manera los que ayudaron a Tocqueville a reconocer en la gran
en que un antropólogo observa a grupos humanos Revolución francesa los elementos que provenían del
completamente diferentes al suyo. No se convirtió en antiguo régimen. La sociedad moderna, en realidad,
un demócrata, pero hizo algo mejor: nos dio las más había sido incubada por el antiguo régimen, y la revo-
refinadas herramientas para entender la democracia lución había solamente sido el rabioso precipitador
moderna. que espoleó la destrucción de aquello que era inservi-
En el mismo texto, que escribió para sí mismo y no ble. Es esta una de las ideas centrales de sullbro El an-
para ser publicado, Tocqueville revela lo que encuen- tiguo régimen y la revolución, de ú56. Las costumbres
tra en el fondo de su alma: 'Amo con pasión a la liber- aristocráticas de Tocqueville (que él llama sus instin-
tad, la legalidad, el respeto de los derechos, pero no a tos) le permitieron adentrarse en los arcanos del anti-
la democracial ¡Tremenda afirmación del autor del guo régimen para descubrir allí los elementos moder-
más importante texto que se haya escrito sobre la de- nos que en r789 harían eclosión.
mocracia! En su intimidad, Tocqueville sigue expli- En su indagación de las contradicciones que alo-
cando: "Odio la demagogia, Ia acción desordenada de jaba el régimen anterior a la revolución, Tocqueville
las masas, su intervención violenta y mal iluminada en halló una de las ideas clave de su obra: que no debía
los negocios, las pasiones envidiosas de las clases ba- confundirse la libertad con la independencia. Las cla-
jas, las tendencias irreligiosas'l ses ilustradas del antiguo régimen soportaban una te-
Tocqueville estaba convencido de que las costum- rrible dependencia con respecto de Ia monarquía,
bres explicaban la democracia mejor que las leyes o las pero su alma era mucho más libre que la de quienes
instituciones. Esta idea le permitió entender muchas rodeaban a Tocqueville. De allí esa frase que tan bien
cosas, pero también le cerró los ojos ante un fenóme- caracteríza todo su pensamiento, y que ha inquietado
a muchos: "No hay nada menos independiente que un
6 Alexis de Tocqueville "Mon instinct, mes opinions'] 1841, en Antoine
Rédier, C omm e disait M. de To cquet ille..., P ertin, P at ís, 1925, pp 45 - 49'
hombre libre'l Como tantas ideas de Tocqueville, esta
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I
¿8 4sl
afirmación sigue dando que pensar hoy en día. Las Las depresiones de Lincoln
personas son hoy seguramente más libres que en la
época de Tocqueville, pero dependen más de la in-
mensa fuerza de la globalización y de las redes econó-
micas, políticas y mediáticas que las rodean.
I ," 51 I
En el sigio xrx y a comienzos del xx la melancolía
de Lincoln era un lugar común tanto entre los estudio-
sos como a nivel popular. Pero con el tiempo el perso-
naje fue transformándose en un héroe de mármol,
frío, estoico y duro. La película de Steven Spielberg
(zorz) ha contribuido a cambiar esta imagen rígida.
En la época de Lincoln, Ia melancolía seguía siendo,
como lo había sido durante siglos, una enfermedad
mental y también un modelo positivo de comporta-
miento que denotaba genio y sensibilidad. Lincoln sin
duda sufrió depresiones e inclinaciones suicidas, pero
v. Adalbert Volck,Lincoln Writing the Emancipation acaso también cultivó un sentimiento melancólico
Proclamation, National Portrait Gallery, Washington, ú64. como motor de su actuar político.
Sus biógrafos completaron la tarea de convertir
rece con un pie sobre la Constitución, frente a un tin- las depresiones del gran presidente en un mito. La me-
tero en forma de demonio y rodeado de alegorías del lancolía de Lincoln ha sido un tema muy explorado y
mal. Podemos ver la cabeza de un buitre en la cortina, discutido. El célebre psicoanalista neoyorquino Leon
el cuadro de una rebelión de esclavos en Santo Do- Pierre Clark, en una "psicobiografía'de dudosa cali-
mingo donde se ve cómo son masacrados niños y mu- dad, presentó en 1933 muchas especulaciones sobre la
jeres, figuras diabólicas labradas en la mesa y la silla, y depresión de Lincoln y sus causas.2 Un momento clave
otro cuadro que se burla de John Brown, el gran aboli- fue la ruptura con }4ary Todd en r84r, así como el amor
cionista, que Io representa como "Saint Ossawotamie'l por otra mujer que lo despreció. Clark sostiene que
Esta última es una referen cta ala lucha de Brown en la una tensión mental irrefrenable durante el noviazgo
famosa batalla de Osawatomie, en Kansas. La misma r
L. Pierce Clark, Lincoln: A Psychobíography, Charles Scribners Sons,
pose melancóiica de Lincoln posiblemente sugiere una Nueva York, 1933. El famoso especialista en Lincoln, ]. G. Randall, dijo de este
libro que era escoria que pasaba por historia. No obstante, el libro de Clark
relación con el demonio y acaso fue una referencia a
contribuyó a alinentar el halo de melancolía que envolvió a Lincoln. Otro li-
su conocida disposición de ánimo. b¡o anterior de Clark, sobre Napoleón, resultó ser fruto del plagio.
I
I
s, 53 I
lo llevó a "un estado al borde de la melancolíalj poco nes, muchas de ellas referidas al sufrimiento causado
después Lincoln se resignó a casarse con Mary Todd, por la muerte de familiares cercanos. No me interesa
una mujer inteligente pero inestable y malhumorada. aquí buscar las causas de las depresiones de Lincoln,
Ei matrimonio sufrió mucho debido al carácter ator_ sino más bien dibujar el aura melancólica que siempre
mentado de ella y a la melancolía de é1. 1o acompañó y que acabó cristalizando en un mito po-
Un estudioso muy serio de la obra y Ia vida de lítico. El subtítulo de un buen libro sobre la dolencia
Lincoln, Michel Burlingame, ha dedicado un capítulo de Lincoln, de |oshua Wolf Shenk, dice así: "Cómo la
de su libro sobre su mundo interior a explicar la me_ depresión desafió a un presidente y alentó su gran-
lancolía que lo afectó.a Burlingame cita varios testimo_ deza'16 EI punto de partida suele ser, además de la de-
nios de amigos y de personas que lo conocieron. por función de su madre y sus hermanos, la muerte en r835
ejemplo, Harry C. Whitne¡ quien durante los años cin_ de su joven amada Ann Rutledge. Esta última pérdida
cuenta dei siglo xrx lo acompañó durante sus viajes en 1o sumió en una profunda tristeza, según él mismo
el circuito legal de Illinois, escribió que "ningún elemento contó; Ie dijo a un amigo que "aunque aparentemente
del carácter de Mr. Lincoln era tan marcado, obvio y gozaba con entusiasmo de la vida, no obstante era víc-
arraigado como su misteriosa y profunda melancolíal tima de una terrible melancolía']7
Un compañero que trabajó con Lincoln como aboga_ La guerra civil alimentó también su melancolía, es-
do, /ohn T. Stuart, dijo de él que era una ..víctima sin pecialmente ante las derrotas que sufrió. Después del
remedio de la melancolíal fesse W Weik, quien hizo descalabro en Ia batalla de Bull Run, dijo: "Si el infier-
entrevistas a muchos amigos y conocidos de Lincoln, no no es peor que esto, no me aterroriza para nada']8
dijo que casi todos hablaban de su "predisposición a la Para equilibrar sus depresiones solía recurrir a bro-
melancolía'l Un cercano amigo de Lincoln se pregun_ mas: fue famoso por contar historias graciosas cons-
tó: "¿Qué le provocaba esa peculiar melancolía?,'s tantemente. Pero también recurría a Ia poesía. Cuando
Desde entonces los estudiosos se han hecho la mis_ se publicó El cuervo, el gran poema melancólico de
ma pregunta y han propuesto muy diversas explicacio-
6
t lbid., p. 55. Joshua Wolf Shenk, Lincoln's melancholy: How Depression Challenged a
Presídent and Fueled His Greatness,Houghton Mifilin, Boston,2006.
r Michel Burlingam
e, The Inner liJe of Abrohant Lincoln. 1
lbíd., p. 97 .
t lbíd., p¡t.92 y 93.
8
lbíd., p. 104.
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s+ 5s I
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| ,u 57 I
!'F-
58
59
--
más'l .. Nunca nrás verá a su querida Lenore, ni siquie_
Pragmatismo pesimista
ra en otro mundo.
A Baudelaire, que presentó y tradujo el poema al
francés, la música y las rimas le sonaron como un ..ta-
ñido fúnebre de melancolíal El poema de poe tuvo un
éxito enorme tanto en Estados Unidos como en Fran_
cia, donde también lo tradujo Mallarmé. A finales del
siglo xrx ya se había traducido además al alemán, al
holandés, al húngaro y al portugués. Fue proclamado
como el poema lírico más popular en el mundo. yo L¿. lrE,r¡.NcorÍa que imprimió tonos oscuros en la
creo que esta popularidad sin duda se debió a la cali_ cultura de Estados Unidos en el slglo xtx y comien-
dad del poema, pero sobre todo al hecho de que con_ zos del xx fue una inquietante mezcla de pragma-
densaba el antiguo arquetipo de la melancolía de una tismo y religiosidad. Los tristes claros de luna que
forma moderna. Lo mismo hicieron Leopardi, con su creó Ralph Blakelock' un artista muy olvidado, son
célebre diálogo poético de un pastor con Ia luna, y Bau_ más un estado de ánimo que un paisaje nocturno'
delaire con dos libros impresionantes, Las
Jlores del mal En r89r pintó su famoso Arroyo a la luz de la luna'
y EI spleen de París. Habría que agregar los poemas sa_ un cuadro que años después, en 1916, al venderse
turninos de Verlaine, libro que contiene dos piezas titu_ en una subasta, fue la obra más cara que hubiese ven-
ladas en inglés con la misma palabra que el cuervo re- dido un pintor norteamericano. En Estados Unidos
pite incansablemente en el poema de poe: I'{evermore. hubo una adoración por sus pinturas melancólicas'
Debemos comprender que en el centro de la mo_ Pero su autor, cuando ocurrió la subasta de su famo-
dernidad late un malestar profundo que se expresa so cuadro, hacía años que estaba internado en un asi-
como melancolía. El romanticismo la había exaltado y lo para enfermos mentales, completamente abando-
no desaparece con los ruidos de la expansión indus- nado. Blakelock fue un romántico con una visión
trial. El simbolismo poético la retoma como un dolor mística muy influida por las ideas de Swedenborg'
que se encuentra alojado profundamente en el seno de Estas ideas también influyeron en el poeta Walt
la vida moderna, Whitman, lo mismo que en el filósofo y psicólogo
I
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6o 6.t i
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William /ames. I Es sintomático el hecho de que Wi_ rrada. "Desde entonces
.lliam
-escribió- el universo cam-
/arles haya sido, aj mismo tiempo, un gran prag_ bió totalmente para mí; día tras día despertaba con un
nrático y Llna persona perseguida por la melancolía.
El horrible temor en la boca del estómago y con una sen-
pragmatismo lo convirtió en un gran científico y ia sación de inseguridad en la vida que nunca había co-
melancolía le indujo un fuerte sentimiento religioso.
nocido y que no he vuelto a sentir'i Su conclusión fue
Para lames el pragmatismo fue una especie
de equiva_ que la experiencia de su melancolía había tenido un
lente de ia reforma protestante. En su libro Las
varie_ sentido religioso: "Fue como una revelación, y aunque
dades de la experiencia religiosa, insertó un caso de estos sentimientos inmediatos desaparecieron, la ex-
miedo pánico, que consideró la peor clase de melan-
periencia me hizo tener desde entonces simpatía por
colía. Se trataba de un ejemplo de melancolía
religiosa los sentimientos mórbidos de otros'l
que, en realidad, fue un recuerdo autobiográfico
dis- En laraiz de su angustia se encontraba un proble-
frazado, referido a una condición mórbida en
la que ma que lo obsesionó durante toda su vida: Ia contra-
había caído hacia r87o.2
dicción entre la experiencia de vivir en un mundo in-
Cuenta que en medio de un ,,estado de pesimismo
seguro y la necesidad pragmática de actuar como si no
filosófico y de depresión general de los espíritus,,se
ie lo fuese. "Recuerdo que me extrañaba cómo
ocurrió entrar en una habitación oscura; allí, -escribe-
súbi_ otra gente podía vivi¡ cómo yo mismo había vivido,
tamente y sin previo aviso, ,tomo si surgiera de la os_ en la inconsciencia del abismo de inseguridad que ha-
curidad, me invadió un horrible miedo de mi
pro_ bía bajo la superficie de la vidal Ésta era la fuente de
pia existencia'l En medio de la oscuridad se
acordó de las experiencias religiosas.
un epiléptico que había visto en un manicomio,
sumi_ lames atribuye estas reflexiones a un "paciente
do en la estupidez y rígido como si fuera una
momia francés" suyo. Pero cuando el traductor al francés de
egipcia o peruana. Esta imagen se mezcló
con sus te_ su libro le pidió en 1904 el original del texto, le confe-
rrores, y sintió como si él mismo fuese esa
figura ence_ só que se trataba de "mi propio caso, un ataque agudo
de neurastenia con fobia; ¡naturalmente disfracé su
1 Véase
Gl,vn Viocent, 7l¿ Llttkt¡own Níght: The Mdrlness origent Así que puede usted traducirlo libremente'l En
and Genius of
R. A.-Blqkclock, dil Americdil paínter,
Grove press, Nueva york, 2003.
: \{-illiam
lames, 7áe Vaú€ties of Rel¡gious Erpcrience, [Link] Clo*;.r, realidad es muy posible que ei propio |ames hubiese
Nueva York, 1985, pp. i60 ss.
), sido internado de joven en un manicomio (el Mclean
I
I
6z
63
Asylum for the Insane, cerca de Boston), aunque
ello
no se puede confirmar debido a que este
hospitai ha
negado acceso a sus archivos.r Como quiera
que sea,
es seguro que /ames sufrió no sólo
de crisis depresir,as,
sino que vivió durante toda su vida bajo la
sombra de
la melancolía. Así lo reconoció desde joven
en un au_
torretrato, dibujado entre t86o y tiíg,donde
se dibu_
jó sumido
en la tristeza, usando una expresión del
King lohn de Shakespeare: .,Here I and sorrow
sit,l
Durante su crisis de rgTo ]ames se tropezó
con un
problema morai que le preocupó durante toda
su vida.
El r'de febrero de ese año escribió en su diario:
vI. William James, Here I and Sorrow Sit, dibujo con crayón
Hoy como que toqué fondo, y percibo claramente que rojo en un cuaderno, Houghtan Library, Harvard College, ca.
debo enfrentar la disyuntiva con los ojos t86o-t869.
abiertos: ¿debo
francamente tirar por la borda el tema moral como algo
inadecuado para mis aptitudes innatas? guían: 'iPuede uno con pieno conocimiento y sinceri-
¿O debo abor-
darlo de manera exclusiva, convirtiendo todo dad llegar a simpatizar con el proceso global del uni-
lo demás
en material para ello? Le daré una oportunidad verso hasta el punto de aceptar de corazón el mal que
a esto
último, una prueba justa.a parece inherente en sus detalles? ¿Es la mente tan flui-
da y plástica?" Para responder estas preguntas de ca-
El problema moral lo llevó a buscar una solución rácter moral |ames se da cuenta de que es necesario 10
pragmática. Más preguntas lo inquietaban que llama un "vigor de la voluntad'i Pero eilo lo con-
y io perse_
frontó directamente con el problema de la libertad. El
I Véase Louis Menand, .,William 3o de abril de r87o anota en su diario: "Creo que ayer
lames & the Case of the Epileptic pa_
ttenf", The New York Retiew o.f Books, 17 de
r Citaclo por
diciemb¡e de 199B. sufrí una crisis en mi viddi A continuación explica
Ralph Barton perry en The Thought and Character
ol William que después de leer a Charles Renouvier se ha conven-
Iame:,t.:1.l. Liule Bruwn & r o.. grr¡9n. lcJ5,
l.:22.
cido de que la definición de libre albedrío propuesta
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Y
por este filósofo francés no es una ilusión: "El mante_ Edimburgo. Estas conferencias, que reunidas confor-
ner un pensamiento porque yo lo decido cuando po_ maron su libro sobre las variedades de la experiencia
dría tener otros pensamientos'l Así que fames toma una religiosa, las dio en r9o1 y Lgoz.
decisión: "Mi primer acto de voluntad libre será creer La confluencia de la melancolía y el pragmatismo
en Ia libre voluntad'ls Ello le a¡rda a salir de su crisis. es uno de los rasgos característicos de la cultura mo-
Aquí encontramos la esencia del pragmatismo: hay derna en Estados Unidos. De esta concurrencia surge
que actuar creyendo que la libertad (o Dios) existe si esa peculiar mezcla de religiosidad mística y puritana
con ello obtenemos los resultados que queremos. El con la inclinación a instrumentalizar y adaptar el pen-
problema no radica en determinar si las creencias son samiento a la realidad, propia del pragmatismo. Tenía
ciertas o no. /ames cree que no hay ninguna forma de razón Graham Greene cuando definió a la melancolía
comprobar las creencias, sean religiosas o filosóficas. como "la creencia lógica en un futuro sin esperanza".6
Las creencias no se legitiman por su relación con Ia
realidad. Al tomar una decisión en medio de una crisis
de melancolía, William James logró aplacar su depre-
sión ¡ además, construir los fundamentos del prag-
matismo.
Muchos años después, lames divulgó el término
"pragmatismo" en una famosa conferencia que pro-
nunció el z6 de agosto de 1898 en Berkele¡ en la que
acreditaba al filósofo Charles S. pierce como el creador
de Ia idea. Poco después volvió a caer presa de la me-
lancolía, durante una aguda crisis que Ie duró casi tan-
to como la de r87o. A ello se agregaron problemas car-
diacos; todo ello lo obligó a posponer las conferencias
Gifford que había aceptado dar en la Universidad de
5
lbid.,p.323. 6 Graham Greene, 'lhe End of the Afair, Vintage, Londres, 2004, p. 44.
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La pérdida del objeto amado
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--
una barca. La parela es el motivo de la melancolía del con su amigo fappe, pues él mismo había pasado por
joven, que ama a la mujer que se va con otro. Es la ver- una situación semejante años antes, con Millie. EI cua-
sión escandinava y moderna del antiguo humor negro. dro retrata a su amigo, presa de una profunda melan-
El propio Munch contó la historia detrás del cua- colía provocada por los celos.
dro. En r89r paseaba a solas por la costa de Asgárds- Munch, como puede verse en esta obra, solía esta-
tran: blecer un estrecho vínculo entre el tormento interior y
el paisaje: la ondulante costa noruega bajo un cielo opre-
Había suspiros y susurros entre las piedras gri- sivo. Todo el entorno cielo, tierra- parece sufrir
-nubes -mar,
ses y alargadas sobre el horizonte. Todo era vacuo, otro con el personaje doliente. La biógrafa de Edvard Munch,
mundo- un paisaje de muerte. Súbitamente hubo vida pintor observaba con in-
Sue Prideaux, comenta que el
en el muelle
-un hombre y una mujer, y otro hombre quietud cómo el amor moderno se desintegraba en
con ios remos en la espalda, y la barca allí, esperándo- anticuados celos. Es una expresión del drama de la cul-
los... Parece ella... su manera de caminar... por piedad, tura moderna y vanguardista: aun en medio de nuevas
Dios del cielo
-no dejes que ocurra.z formas y conductas, la gente cae bajo el imperio de la
vieja melancolía. Esta veta melancólica atraviesa las
Pero la pareja se embarca, cuenta Munch, y parte obras de los suecos August Strindberg (muy amigo de
hacia una isla donde paseará bajo los árboles, en la cla- Munch) y de Ingmar Bergman.
ra noche de verano, cogida del brazo... Es la historia La muerte del objeto amado parece el estallido
de un triángulo amoroso. Munch piensa en su primer de un astro oscuro que inunda con su humor negro la
amot Millie Thaulow, pero en realidad se trata de Oda mente de quien sufre la pérdida. La desaparición de la
Krohg, esposa de un compañero. Ella había querido pareja erótica provoca un angustioso duelo melancóli-
mantener una relación erótica con Munch, que él re- co; Io mismo ocurre con quienes experimentan la
chazó. Después fue la amante de |appe Nilssen, un muerte de su dios. Pero los celos son el sufrimiento de
amigo muy cercano. Oda atormentaba y humillaba una pérdida cuando el objeto amado sigue presente,
tanto al marido como al amante. Munch se identificó real o imaginariamente. Se podría decir que, ante este
2
mal, las formas libres, vanguardistas y avanzadas del
Sue Prideau, Edvard Munch: Behind the Scream, yale University press,
New Haven, 2007, p. I29. amor se topan con una emoción profundamente en-
| 77
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70 I
rcizada en la naturaleza humana. Luchar contra ella Soledades urbanas
parece una batalla perdida. Pero las formas culturales
de esta enfermedad erótica son cambiantes y expresan
siempre las tensiones de la época. Desde su perspecti-
va puritana y utilitarista, el sociólogo Max Weber dijo
que los celos son vn"atroz despilfarro de energía emo-
cional'l Pero la melancolía que los acompaña puede
ser un poderoso estímulo para los artistas modernos.
r Daniel Defoe, Serious Reflectíons During the Life and Surprising Adven-
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tua que representa Ia melancolía. Es la imagen estereo_
tipada de una mujer con la mano apoyada en la mejilla,
como el famoso ángel de la melancolía de Durero. El
cuadro de Chirico es una versión de una escultura de
Ariadna que, durante su sueño en Naxos, ha sido aban_
donada por Teseo, y evoca la inmensa tristeza de la mu_
jer solitaria. Esta escuitura romana, copia de un original
griego perdido, se encuentra en un museo del Vaticano.
Ei pintor italiano, hay que recordarlo, sufría de
melancolía. Su famosa serie de cuadros que represen_
tan las plazas de Italia destilan la misma profunda me_
lancolía que lo dominaba con frecuencia. La vida en
ellos está detenida en la pétrea inmovilidad de unas
v\r Giorgio de Chirico, Melanconia, óleo sobre tela,
estatuas que representan el tedio de las esperas inúti_
colecci ó n p articular, t t z.
9 les. En torno de ellas, ias sombras alargadas y los arcos
desiertos denotan una soledad inquietante. Son ia ex-
de ias prisas de los negocios'l2 Defoe detesta la soledad
presión de un eterno retorno que gira en el vacío. Chi_
melancólica, pero exalta el aislamiento hiperactivo de
rico dijo en sus memorias que había aprendido de
un Robinson en su isla. Es Ia soledad del obrero en su
Nietzsche y de Schopenhauer el sinsentido de la vida y
colmena industrial y urbana.
la manera de representarlo en su pintura.j
Pero en el siglo xx la soledad urbana fue experi-
Chirico pasea su soledad por las calles y las plazas.
mentada en su más dramática expresión melancólica.
En ellas ha desaparecido la masa pululante y solamen_
Un buen ejemplo son las pinturas metafísicas de Gior-
te vemos una extraña estatua clásica bañada por la luz
gio de Chirico. |ustamente en Londres, en la Estorick
otoñal de las tardes. En ocasiones aparece alguna figu_
Collection, se encuentra un cuadro suyo de rgrz donde
ra humana fugaz acompañada de su iarga sombra. En
una ciudad aparece casi vacía, dominada por una esta-
2
lbid.,p.2. I Giorgio de Chirtco, Memoríe
della míq vita, Rizzoli, Milán, 1962, p. 65.
|
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75 I
los edificios a veces hay un reloj que nos recuerda que
Elogio de la melancolía
el tiempo pasa sin que nada cambie. En las plazas apa-
recen cosas absurdas, como unas palmeras, una chime-
nea, un racimo de plátanos o una torre. Lo que predo-
mina, sin embargo, es la sensación de la ciudad como
un espacio desierto y estéril. Se contempla aquí la me-
lancolía de las urbes modernas. En las ciudades que
pinta Chirico siempre hay unos arcos que parecen las
cuencas vacías de unos ojos muertos o los bostezos
dolientes de un lugar que ha perdido todo sentido. SE ¡tcn que el pintor belga Paul Delvaux quedó muy
A Walter Benjamin estas imágenes le recordaban las impresionado cuando en L934, en Bruselas, vio el
galerías arcadas de Milán y de Nápoles, que fueron el cuadro de Giorgio de Chirico titulado Misterio y me-
modelo de los pasajes comerciales parisinos que tanto lancolía de una calle. Tan grande fue el choque ante la
Ie fascinaron. Sin embargo, en las pinturas metafísicas metafísica crepuscular de Chirico, que destruyó mu-
de Chirico las arcadas están siempre abandonadas. En chas obras que había hecho hasta entonces. Delvaux
ellas no hay nada. quedó admirado por una pintura que se refería a Ia
poesía, al silencio y al vacío. Después, en 1948, Del-
vaux pintó un impactante elogio de la melancolía,
donde ya no vemos la luz oblicua del sol poniente de
las obras metafísicas de Chirico, sino la luminosa
frialdad de una mujer desnuda en la típica pose triste,
con la mano apoyada en la mejilla. Me pregunto si
este cuadro, titulado L'Éloge de la mélancolie, está ade-
más inspirado en un poema de Nietzsche que es tam-
bién un elogio de Ia melancolía, y que comienza así:
"No te enfades conmigo, melancolía, / porque tome la
pluma para alabarte/y al hacerlo incline la cabezal
| ,u 77 I
colia (Das Lied der Schwermut) que entona un mago
en Ia obra más conocida de Nietzsche, Así habló Zara-
tustra. Después de evocar la náusea que sufren aque-
llos a quienes se les ha muerto el viejo dios, sin que
haya nacido uno nuevo, el mago invoca al demonio
melancólico, toma el arpa y canta un poema que Nietzs-
che insertó en su Zaratustray qve no había escrito ori-
ginalmente para el libro. Aquí no usa la palabra de raíz
tx. Paul Delyaux, LÉloge de la mélancolie, óIeo sobre panel, griega Melancholie, sino la sajona Schwermut.
colección privada, t948. La dama del cuadro de Delvaux expresa no sólo la
tristeza después del coito, sino además la angustia por
como un anacoreta sentado en un troncci' (An die la muerte de su dios, el amado que la ha abandonado.
Melancholie). La melancolía en Nietzsche no solamente es el demo-
El cuadro de Delvaux muestra a una sensual dama nio malvado al que le pide que no se enfade porque lo
recostada en un diván, apenas cubierta por una tela de reta y lo enfrenta a su voluntad, es también la náusea
seda, en un extraño recinto de aspecto clásico que po- ante el temor de que los grandes avances de la moder-
dría ser un lugar público, como la sala de espera de nidad, con su ciencia y su tecnología, puedan socavar
una vieja estación de tren. Frente a ella hay otra mujer, los fundamentos de la cultura. Para Nietzsche los hu-
apenas cubierta por un brocado, y en el suelo, absur- manos están sumergidos en ese dolor superior y extra-
damente, hay tirado un ropaje negro. Es la expresión ño que puede darle sentido a la üda.
surrealista de esa melancolía moderna que no se ha La mujer melancólica que aparece en el cuadro de
disipado con los ritmos industriales. Se ha dicho que Delvaux es la misma que pintó en muy numerosos
este cuadro expresa la tristeza poscoital de una mujer. cuadros. Parece encarnar el mito del eterno retorno de
La dama melancólica parece contemplar la falta de Nietzsche. La inspiración para pintar esta mujer, que
sentido de una modernidad vacía, con Ia mirada fija, parece una fría escultura de cera que se repite incansa-
como si un dios antiguo Ia hubiese hipnotizado. Acaso blemente, provino de la üsita que hizo Delvaux a un
Delvaux se inspiró en la famosa canción de la melan- gabinete de curiosidades en Bruselas, a comienzos de
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z8 7e I
los años treinta. Allí se exhibían los modelos anatómi-
La piedra en el pozo
cos hechos en cera de la colección Spitzner, entre los
que estaba una figura llamada La Venus dormida qu,e
lo conmovió.
La bella y fría dama en el elogio de la melancolía
que pintó Delvaux no sólo parece escapada de un mu-
seo de cera, sino también de la mente delirante y poé-
tica de Nietzsche. Es una refutación plástica del famo-
so proverbio de la tradición médica galénica: post
coitum omne animal triste est, sive gallus et mulier. Eow¿.nr HoreEn, el extraordinario pintor neoyorqui-
¿Todos los animales se ponen tristes después del coito, no, vivió inmerso en esa soledad profunda que se aloja
excepto el gallo y la mujer? Es curiosa la excepción, en el corazón de Ia cultura norteamericana. Hopper
pero responde a algunas ideas antiguas en la medicina fue un hombre solitario, tímido e introvertido que
griega según las cuales las mujeres no podían ser me- sólo podía escapar de su cárcel interior por medio de
lancólicas. Sobre los gallos no sé qué decir, en cambio la pintura. Sus cuadros destilan una atmósfera de sole-
me imagino que las mujeres griegas maltratadas que dades urbanas mustias y deprimentes. La obra de
no tenían orgasmo seguramente tampoco eran poseí- Hopper refleja con una gran fuerza esa condición tris-
das de tristeza postcoital (acaso estaban tristes todo el te que supuestamente define la identidad nacional de
tiempo). Sin embargo, el mito de Ia melancolía se de- muchos países. Sin embargo, rara vez representó la
sarrolló en sentido contrario, y encumbró a la mujer pose típica del melancólico, con la mano apoyada en
como el gran arquetipo de lo melancólico y lo triste. la mejilla. La melancolía flotó en muchos de sus cua-
La condición post-coitum está, a pesar de su melanco- dros más famosos, como en las mujeres que pintó en
Iía y su sensación de vacío, Ilena de emocionantes aI- habitaciones de hotel (Hotel Room, r93r), en la joven
ternativas y posibilidades. En cambio la anatomía que bebe sola su café en un restaurante automático
post-mortem de un dios fallecido es incapaz de ofrecer (Automat, ry27) o en las personas tomando su trago
una nueva forma de moral y de cultura que no sea ilu- en la barra de un bar triste (Nighthawks, t 94z). Ctan-
minada por otra divinidad. do alguien le preguntó sobre la soledad representada
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8o 8r I
A Hopper Ie encantaba ir ai cine, donde se reunía
con una masa de espectadores aislados. En este cuadro
Ia acomodadora rubia, vestida de azul, con su iinterna
en una mano y con la mejilla apoyada en ia otra, re-
presenta una imagen de la incomunicación dentro del
tempio moderno de los medios masivos de comunica-
ción: el cine.
La historiadora del arte Barbara Novak, muy ami-
ga de Hopper, contó que en una ocasión, en los años
sesenta, Edward y Io, su mujer, acudieron a una fiesta
x. Edward Hopper, Ctarto de hotel (Hotel Room), en su casa. Fueron los primeros en llegar y se sentaron
óleo sobre tela, Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, t93t. juntos en un sofá en el que se quedaron durante toda
la reunión. En un momento, ya avanzadala fiesta, No-
en este último cuadro, Hopper contestó: "No lo veo vak se fijó que Ios invitados habían dejado un gran es-
como particularmente solitario. Simplifiqué la escena pacio vacío en torno de los Hopper. Fue como una
mucho e hice más grande el restaurante. Inconsciente- imagen sacada de uno de sus cuadros: aun en una sala
mente, tal vez estaba pintando la soledad de una ciu- IIena de gente ellos dos, juntos, irradiaban aislamiento.2
dad grande'l1 Hopper vivió una larga y penosa incomunicación
Pero hay un cuadro de t939, New York Movie, con fo, también pintora. Ella fue la modelo de todas
donde pinta a la acomodadora de un cine en Ia actitud las mujeres que retrató en sus pinturas, incluyendo a la
melancólica clásica. Ella está de pie, apoyada en la pa- acomodadora triste en el cine de Nueva York. Siempre
red, en espera solitaria de que termine la película que son mujeres que, aun en compañía, viven el aislamien-
se ve a la izquierda, donde dos actores se miran ro- to, mirando sin esperanza al suelo, leyendo un libro o
mánticamente. Me gustaría imaginar que son Cary contemplando por Ia ventana un paisaje vacío. fo cuen-
Grant y Katherine Hepburn. ta en sus diarios que Hopper estaba dominado por tres
' Gail Levin, Edwartl Hoppu, dn Intimate lliography, Rizzoli, Nueva York,
2007, p. 349.
': Gaby lVood, "Man and Muse'l 'Ihe Observer,25 abrtl 2004.
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8z
83 I
impulsos: el arte, el deseo de manejar un auto y el
sexo. El arte era su principal medio de expresión; era
poco conversador y con su obra lograba romper su en-
cierro. Manejar fue para él una obsesión; buscaba te-
mas para sus cuadros durante largos viajes en coche
por Estados Unidos y México. Esta obsesión, tan nor-
teamericana, quedó plasmada en la célebre novela On
the Road (rysz) de Jack Kerouac.
El sexo fue una urgencia de Hopper que siempre xr. Edward Hopper Desnudo femenino, vista posterior,
desconcertó a Jo, que se sentía marginada por los há- lápiz de color sobre papel, Whitney Museum of American Art,
bitos eróticos de su marido. Ella había llegado virgen Nueva York, 1go2-1go4.
al matrimonio y enseguida se percató de que el sexo
para Hopper sólo funcionaba para él mismo, y que fo declaró en una entrevista en 1956: "Un día voy a
en realidad era un placer solitario para el cual ella escribir la historia verdadera de Edward Hopper... Es
era un mero instrumento. |o cuenta en su diario que puro Dostoyevski. ¡Oh, es amargura aplastantel" pero
durante Ia primera semana de su matrimonio se per- nunca la escribió. En la misma entrevista dijo que ha-
cató con consternación y asombro "de que toda la blar con Edward "era a veces exactamente como tirar
cosa era totalmente en su beneficio, sólo para é1". En- una piedra en un pozo, salvo que no hace ruido al caer'la
tonces se dijo que "puesto que ése era el status quo de Hopper era un solitario que pintaba la soledad.
la cosa, deja que él lo tome... pero yo no consentiría Pero además enfrentó con frecuencia periodos de depre-
en ser demasiado lastímada... sólo un poco... no se- sión. Su amigo y compañero Walter Tittle, en su auto-
ría objeto de un sadismo absoluto [...] Yo, tan sub- biografía inédita, se refiere a lo que llamó su "solemni-
normal... al no gustarme los ataques por detrás".3 Su dad semi-funeraria'y Io recuerda así: "Sufría durante
pasión por la sodomía fue en realidad Ia actitud de iargos periodos de una inercia invencible, sentado du-
un solitario. I Entrevista inédita de William
Johnson con Edward y lo Hoppe¡ 30 de
octubre de 1956, citada por Gail Levin, Edward Hopper: An Intimate Biogra-
r Entrada en ei diario del 12 de octubre de 1944, citado por Gail Levin,
phy..., op. cit, p. rx.
Edward Hopper: An Intinqte Biography, pp. 179-180.
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rante días seguidos frente a su caballete sumido en
El perro negro
una desdicha sin remedio, incapaz de levantar una
mano para romper el hechizols Durante sus ataques
depresivos muchas veces se volvía muy agresivo.
Aunque algunos críticos vieron en la obra de Hop-
per una expresión de la identidad norteamericana
-la
llamada'American Scene'l según la expresión de Hen-
ry Iames-, él siempre rechazó a los pintores que cari-
caturizaban al país mediante imágenes "típicas'l De-
claró que nunca quiso pintar una "escena americana", Le pr¡ros¡, melancolía de Winston Churchill adquirió
de la misma forma en que los franceses nunca quisie- las dimensiones de un gran mito moderno. La enorme
ron pintar una "escena francesa'l Sin embargo, Hopper voluntad del poderoso político británico, que confron-
recogió la veta sombría del puritanismo que reconocía tó al nazismo, no ocultó el hecho de que fue un hom-
Ia desolación de la existencia humana, que tan profun- bre con frecuencia atrapado por la depresión. Tan im-
damente había marcado la cultura de Estados Unidos. portante era para él su melancolía que incluso Ie puso
un nombre: era su "perro negro] una bestia que lo
acompañó siempre y que acabó tomando posesión de
él durante los últimos cinco años de su larga existen-
cia, cuando vivió sumergido en la apatía. La metáfora
de Churchill se ha r,rrelto muy popular para referirse a
la melancolía. Si bien no la inventó é1, pues fue usada
en el siglo xvrrr por Samuel |ohnson y Iames Boswell,
es seguro que esa analogía marginal fue insertada por
el gran político inglés en la cultura popular moderna.'
Más allá de que Churchill sufrió de una melancolía
s Gail Leün, Edward Hoppe¡ an Intimate Bíography, p. 116. Dice Gail
Levin: "Hopper, en su melancolía, prefería enfrentarse al tedio antes que ajus- ' Véase Anthony Storr, Churchilli Black Dog, Kafta's Mice, and Other
tarse a un nuevo entorno'l p. 264 Phenomena of the Human Mind, Ballatine Books, Nueva york, 1965.
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hereditaria, que ya había atacado al menos a dos de
sus ancestros, los ladridos lúgubres de su perro negro
resuenan todavía hoy en los mitos de nuestra moder-
nidad. Enseguida me viene a Ia mente la imagen del
enorme melancólico desnudo que el escultor austra-
liano Ron Mueck expuso en el año zooo. Es la repre-
sentación de un hombre angustiado que acaso está es-
cuchando los aullidos del perro negro.
Pero ¿qué es la melancolía moderna? Según Jean
Clair, historiador del arte y escritor, "es una melancolía
radical: es el presentimiento de que ninguna mathesis
universalis [matemática universal] puede ya reordenar
y reunir Ios disjecta membra [miembros dispersos] de xtt. Ron Mueck, Sin título (Big Man), Hirshhorn Museum
lo real'i Clair cree que Ia melancolía es la conciencia and Sculpture Garden, Washington, zooo.
de que ninguna norma o ley general puede volver a
ensamblar ios estallidos dispersos de Io visible, y que 1ohomogéneo. Savinio creía que ya no era posibie nin-
ningún reordenamiento nos proporciona ya la presen- guna homogeneidad de los conocimientos, como en el
cia de lo perceptible. saber antiguo. Hay que trabajar para reunir
-dijo-
Para Clair la obra de Giorgio de Chirico tiene el las ideas más disparatadas (disparare), incluyendo las
mismo significado que Ia de Durero en su época: así más desesper adas ( disp erate).2
como el grabado Melancolia I de Durero redefinió la A primera vista pareciera que el hiperrealismo de
melancolía de los antiguos, los cuadros metafísicos de la escultura de Mueck es un intento de volver a juntar
Chirico han dibujado el perfil de ia nueva melancolía. los miembros y los fragmentos en ia imagen de un
El hermano de Chirico, que firmaba como escritor con enorme hombre sentado en un rincón, en la típica ac-
el seudónimo de Alberto Savinio, decía que se había 2"Machinisme et mélancholie'l en el catálogo de la gran exposición en
roto la idea de una posible enciclopedia, que se define París, Mélancolie: génie etJolie en Occident, Gallimard, París,2005, de la que
Clair fue el curador general, pp. 443-445. Alberto Savinio, Nuova enciclopedia,
por un saber completo y acabado inscrito en un círcu- Biblioteca Adelphi, Mllán, 1977.
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titud adusta. Casi todas las obras de Mueck son repre- talles... pero siempre acompañado de su perro negro.
sentaciones exageradamente realistas de figuras hu- Además de la patología propia de su depresión, su me-
manas desnudas, en las que el artista ha cuidado los Iancolía fue una señal de que la coherencia de su
más mínimos detalles con un esmero obsesivo por entorno había sido quebrada por Ia segunda Guerra
reproducir modelos vivos. Pero en realidad estamos Mundial, la dificil posguerra yla prolongada Guerra Fría.
frente a una muestra de la incompletitud: de la impo- Acaso un bello ensayo de George Steiner refleja esta
sibilidad de realizar una copia completa de lo real. Las situación. Parte de la idea de Schelling según la cual el
esculturas de Mueck son seres misteriosos de otro velo de tristeza que se extiende sobre toda la naturale-
mundo, increíblemente parecidas a nosotros y al mis- za provoca la profunda e inquebrantable melancolía
mo tiempo manifiestamente incompletas. Hay una ex- de toda vida.3 Las razones de esta melancolía que, se-
cesiva corporalidad de figuras que son casi siempre de gún Steiner, inevitablemente tiñe al pensamiento se
proporciones gigantescas, a veces son cuerpos en pe- refieren a que somos seres solitarios, extranjeros ante
queña escala, pero nunca de tamaño natural. Estas fi- Ia enormidad del mundo, ante nosotros mismos y ante
guras emiten una sutil luz extraterrenal y melancólica los otros, y a que no hay democracia en Ia distribución
que pareciera provenir de que no pueden ser comple- del genio y la creatiüdad. El velo de melancolía y
tamente reales: revelan trágicamente los vanos esfuer- de inevitable tristeza se adhiere al proceso mismo de
zos por reunificar al mundo en cuerpos tan esmerada- pensamiento y de cognición. Sin embargo, para Schel-
mente realistas. Otra escultura de Mueck (Dead Dad, ling se trata de una tristeza que nunca llegaarealizar-
ry87) proyecta con gran fuerzala incompletitud me- se y que sirve para darnos la interminable alegría de
lancólica de un cadáver al que no le falta casi na superarla.
da para ser la copia de un cuerpo en la morgue. Pero
ese casi desencadena las emociones de quienes con-
templan el espectáculo hiperrealista de las piezas de
Mueck.
Quizás algo similar ocurrió con la imagen mítica
3
George Steine¡ "Ten (possible) reasons for the sadness of thought'] Sal-
que proyectó Churchill: un político de un realismo a
magundi 146-147,2005. La cita de Schelling procede de Über das Wesen der
prueba de todo, capaz de cuidar los más pequeños de- men schlíchen Freih eít (1,809).
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I
90 sLl
Final absurdo muy diversas. El mismo Jean-Paul Sartre, que hablaba
de Ia soledad de los individuos en un mundo absurdo,
no obstante buscó un nuevo sentido para Ia sociedad
en tiempos de oscuridad. También Albert Camus en-
contró que el prototipo del héroe absurdo
-Sísifo-
debía ser pensado como un hombre dichoso.
Pero hubo un escritor que llevó a su extremo más
radical Ia ausencia de sentido en que vivía la gente
en medio de las ruinas. El salto al vacío Io dio Samuel
DpspuÉs de la segunda Guerra Mundial se extendió Beckett gracias a una revelación fulgurante como
-tal
por el mundo una oscura nubosidad de humores ne- Ia mitología quiere que ocurran las conversiones-
gros que fue envolviendo a muchos escritores y pensa- que habría sucedido en una noche tormentosa frente
dores. Tras las horrendas matanzas, el Holocausto y al mar, en la costa de Irlanda. Esta revelación apa-
Ios bombardeos que dejaron en ruinas a una gran par- rentemente es descrita en La última cinta de KraPp.
te de Europa, se difundió un amargo pesimismo que En la cinta cortada y fragmentada de esta obra se es-
permeó los espíritus de muchos. Se pensaba que, para cucha:
poder escrutar la oscuridad reinante, era necesaria
una especie de conversión a nuevas maneras de mirar Lo que de súbito vi entonces es esto: que la creencia
el mundo, a nuevas formas de pensamiento y de ex- que había guiado toda mi vida, es decir [Krapp apaga
presión. Podríamos decir que Nietzsche y Heidegger la grabadora con impaciencia, avanza la cinta, la en-
habían fermentado el terreno intelectual para ello. El ciende de nuevol... Grandes rocas de granito, Ia espu-
existencialismo se agregó a un caldo de cultívo que im- ma saltando a la luz del faro y el anemómetro dando
pulsó directa o indirectamente la llamada literatura del vueltas como una héiice; veía claro, en fin, que la oscu-
absurdo, la eliminación de los relatos y la abolición ridad que yo siempre había luchado por contener, era
del principio de representación en las artes plásticas. en realidad mi mejor [Krapp maldice, apaga la graba-
Las conversiones que zambulleron a muchos escrito- dora...l
res en esta marea negra que siguió a la guerra fueron
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I
s, e3 I
Esta revelación se cree que ocurrió en Dun Lao- depresión, una melancolía que lo llevó a aceptar du-
ghaire, cerca de Dublín. Otros afirman que ocurrió un rante dos años un tratamiento psicoterapéutico, y que
poco más al sur, en el puerto de Killiney.t en París había estado cerca de la muerte por una pu-
Hasta ese momento Beckett había intentado cono- ñalada que recibió en la calle, durante una discusión.
cer el mundo exterio¡ pero Ia revelación lo hizo cam- Es en esa época que toma la decisión de comenzar a
biar y ahora creía que debía escribir sobre el mundo escribir en francés y no en inglés.
interior, un mundo lleno de incertidumbre y de oscu- Así, con una explosión de negrura en el ánimo,
ridad. Allí no podían crearse tramas ficticias noveles- Beckett inicia el periodo más creativo de su vida,
cas, pues todo estaba dominado por la confusión. En cuando escribe la trilogía (Molloy, Malone muere y EI
realidad, según Beckett le confesó a su biógrafo |ames innombrable) y, sobre todo, su famosa piezateatral Es-
Knowlson, la revelación no ocurrió en la costa, frente perando a Godot. AI leer su obra hoy nos parece evi-
al mar, sino en casa de su madre. Lo que decía la cinta dente que los textos de Beckett son un signo o una
de Krapp era un invento. Pero la conversión cierta- metáfora de esa época oscura que fue la posguerra.
mente implicó un abandono de sus intentos por cono- Pero él siempre se negó a aceptar que su obra "signifi-
cer más, que asociaba a la influencia de James loyce: case" algo, y especialmente se resistió a la idea de que
ahora ya no quería en sus escritos sumar sino restar, fuese un ejemplo de la vida cotidiana absurda de su
hasta llegar a la impotencia y a la ignorancia. época. Beckett rechazaba el sentido y el signiñcado: él
La revelación, hay que agregar, también fue una se dirigía hacia el silencio y hacia la destrucción de los
consecuencia de haber trabajado en un hospital en actos coherentes. En su universo no hay escapatoria.
Saint-Ló, un pueblo francés horriblemente destrozado La única manera de transitar en un mundo caótico y
por los bombardeos de los Aliados. Beckett estuvo allí carente de lógica es, según Beckett, con la aprda de la
enL945y Lg46,justo antes de suviaje a Irlanda, donde confusión y el enredo, lo que a él le gustaba llamar
tuvo la famosa revelación. Para completar el cuadro, gáchis.
hay que agregar que Beckett había sufrido una intensa Con el paso del tiempo el mundo que rodeaba a
I gc e5 I
mico capitalista. Fue tan lógica la conversión del mun-
Créditos de las imágenes
do hacia nuevas realidades que, en L969, a Beckett le
otorgaron el Premio Nobel de Literatura. "¡Qué catás-
trofe!'] exclamó su esposa Suzanne al enterarse. y en la
marcha hacia la globalización, con su sentido y su sig-
nificación implacables, el mundo contempló en r9g9
Ia caida del muro de Berlín. Seis semanas después,
Beckett murió en París, en un mundo que sufría el te-
rrible peso de un exceso de sentido y que comenzó a
esperar la llegada de nuevos conversos, iluminados r. Artemisia Gentileschi, María Magdalena melancóIí-
por una revelación que descifrase los signos de una ca, óleo sobre tela, L22 cm x 96 cm, ca. t625. Cate_
nueva época llena de fracturas. dral de Sevilla, Sala del Tesoro. Reproducción:
ART Collection / Alamy Stock photo.
u. Artemisia Gentileschi, María Magdalena melancóli_
ca (segunda versión), óleo sobre tela, 136.3 x too.3
cm, ce. 1625. Cortesía del Museo Soumaya, Méxi-
co / Fundación Carlos Slim.
Itr. Giambattista Piranesi, Carceri d' Invenzione (prisión
imaginaria), aguafuerte, 176r. Istituto Nazionale
per la Grafica, Gabinetto Nazionale dei Disegni e
delle Stampe, Roma. Reproducción: De Agostini
Picture Llbrary lG. Nimatallah / Bridgeman.
rv. Albrecht Dürer, EI varón doliente, grabado en
madera, r5rr. @ The Trustees of the British Mu_
seum.
v. Adalbert Yolck, Lincoln Writing the Emancipation
(Representación del presidente Abraham Lincoln
como el diablo, escribiendo la proclamación de la
I nu s7 I
Emancipación mientras pisoteaba la Constitución
de los Estados Unidos), r864. @ Everett Collection
/ Bridgeman Images
vr. William lames, Here I and sorrow sll dibujo con
crayón rojo en un cuaderno, ca. ú6o-69. Cortesía
Houghton Librar¡ Harvard College [Ms Am to9z.z La melancolía moderna, de Roger Bartra,
(rs)1. se terminó de imprimir y encuadernar en noviembre
vIt. Edvard Munch, Melancolía III (Melankoli), graba- de 2Ol7 en Impresora y Encuadernadora Progreso,
S.A. de C. V (I¡psa), Calz. San Lorenzo, 244;09830
do en madera coloreado, r9oz. The Art Institute Ciudad de México. En su composición, elaborada
of Chicago. Reproducción: The Art Institute of en el Departamento de Integración Digital del rca
Chicago / Prints and Drawings Purchase Fund / por luliana Avendaño López, se utilizaron tipos
Minion Pro. La edición consta de 4600 ejemplares.
Bridgeman Images.
vru. Giorgio de Chirico, Melanconia, óleo sobre tela,
r9rz. Colección particular. Reproducción: Bridge-
man Images.
rx. Paul Delvaux, LÉloge de la mélancolie, ry48, óleo
sobre panel, L53 x 255 cm. @ Paul Delvaux Foun-
dation, Sint-Idesbald, Bélgica.
x. Edward Hopper, Cuarto de hotel (Hotel Room), óleo
sobre tela, r93r. Museo Thyssen-Bornemisza, Ma-
drid. Reproducción: Bridgeman Images.
xr. Edward Hoppea Desnudo femenino, vista posterior,
lápiz de color sobre papel, rgoz-r9o4. Whitney
Museum of American Art, Nueva York.
xrr. Ron Mueck, Sin título (Big Man), resina de polies-
ter pigmentada sobre fibra de vidrio, 2o3.8 x rzo.7
x. 204.5 cm, 2ooo. @ Hirshhorn Museum and
Sculpture Garden, Washington, D.C.
I
I
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Hau,' un m¿lest:rr, ün aüra fÍne'i'¡re que asedia irersistentemen-
te ei espíritu drJ ser hurnano. Asoci¿cia en ia Anrigüedad a la
bilis negra, Ia. ¡-¡elancoiía ha cncontraclo norables huéspecles
en perso::rajes como R¿rudelajre, G-oethe, Munch, Kierkegaard
y Lincoin. "I-¿ rneiancolía es la fblicidad de esrar rrisre', recita
Victor llugo, pero ¡cómo se vive esta idea en la modernidad?
Nfediante r,rnrr espléndicia prosll, Roger Barrra nos invira a ex-
Florar e[ cará-cter ambivaiente de este río negrL], que es 1uz a ia
vez qlie sor¡bra, qile es f-uerza c¡eaclora aLavez que expresión
del ciolo¡ por vivir en un mundo fracrurado e incoherenre.
Kierkegaard's melancholy was pivotal in shaping his existential and religious views. He employed melancholy as a means to establish his identity, experiencing it as both a deep affliction and a divine blessing. This duality allowed him to confront modernity's absurdities and experiences of existential isolation. Kierkegaard described his melancholy as a driving force behind significant personal decisions, including his religious conversion and the abandonment of his marriage plans to Regine. This perspective showcases how Kierkegaard harnessed melancholy as a philosophical tool to engage with modern life complexities and inherent individual conflicts .
Kierkegaard's personal struggles with melancholy were integral to his philosophical development, reflecting a deep existential exploration of identity and faith. His melancholy provided him with profound insights into the human condition, allowing him to articulate complex ideas about individualism, introspection, and the nature of personal belief. These experiences fed into his conception of 'the leap of faith' and the emphasis on subjective truth, where he saw melancholy both as a reflection of personal flaws and a necessary condition for achieving deeper self-discovery and authenticity .
For figures like Kierkegaard and Tocqueville, melancholy was an essential component of identity construction, intertwining deeply with personal and intellectual journeys. Kierkegaard integrated melancholy into his identity as both a personal affliction and a philosophical tool, which guided his existential introspections and religious decisions. Similarly, Tocqueville described melancholy as a state of intellectual uncertainty that influenced his understanding of democracy and societal change. In both cases, melancholy served as a catalyst for self-discovery and a deeper engagement with existential questions, reflecting its dual role as a source of introspection and a vector for identity ambiguity .
During the Renaissance, as the vast medieval framework began to crumble, melancholy became associated with the emotional disarray caused by a sense of life's meaninglessness. This era glorified melancholy as it rooted humans to their past and land amidst shifting values. The Renaissance viewed melancholy not purely as a negative state but as a creative force, transforming grief from the loss of cherished objects into artistic expression. A prominent example is Durer's 1514 engraving showing the angel of melancholy, which symbolized a unique light within the history of art, drawing connections between the loss of an erotic object and the creation of an artistic object .
Francisco de Goya's representation of melancholy diverged significantly from traditional Renaissance depictions by focusing on the loss of reason itself. In his Capricho No. 43, Goya depicts a man surrounded by monstrous nocturnal creatures, symbolizing the irrational fears and phantoms born from a lack of rational thought. Rather than portraying melancholy as a sorrowful state leading to spiritual introspection or earthly attachment, Goya's work reflects a more modern, chaotic understanding where melancholy arises from the disintegration of reason, highlighting the dark aspects of the human psyche .
In the modern era, melancholy became a driving force for artistic genius, playing on the paradox that the loss associated with melancholy could indeed fuel creation. Artists like Michelangelo and Raphael were noted for being motivated by 'black humor,' tapping into the depths of melancholy to foster their creativity. This association reflects a deeper understanding that the artist's genius is often spurred by an inner struggle and a melancholic disposition, which in turn leads to the creation of profound and impactful works of art .
Victor Hugo's assertion, "La melancolía es la felicidad de estar triste," encapsulates Romanticism's complex portrayal of melancholy as a deeply emotional yet creatively stimulating force. Romantic artists perceived melancholy not solely as despair but as a profound affective state that could inspire artistic expression and introspection. This outlook has profoundly influenced modern art, encouraging artists to view personal and collective sorrow as a means to achieve a more profound connection with their creative pursuits. It emphasizes melancholy's role in nurturing the imagination and emotional depth necessary for artistic production .
The theme of lost and found objects is central to understanding modern art's engagement with melancholy. Artists like Marcel Duchamp explored this through 'objets trouvés,' highlighting how these objects' usual contexts' absence suggested both the subject's disappearance and the persistence of their memory. The art of melancholy thus revolves around exploring the interplay between absence and presence, evoking a sense of nostalgia and longing for what is lost or recaptured. This theme speaks to the broader cultural and existential implications of melancholy, examining the tension between loss and artistic representation .
Melancholy presents a paradox by simultaneously being a source of profound artistic inspiration and personal suffering. Many artists find that their creative genius is partly fueled by melancholic states, producing art that resonates with depth and emotional intensity. However, this inspiration often comes at a personal cost, leading to the artist's emotional and existential struggles. This duality underlines the tension between the need for emotional distress to spark creativity and the adverse effects this same distress can have on an individual's mental health and well-being, making melancholy both a curse and a gift .
Giorgio de Chirico's depiction of urban isolation offers a modern contrast to traditional views of solitude by embodying a melancholic emptiness within bustling cityscapes. Unlike the positive aspects of solitude traditionally portrayed as opportunities for reflection or spiritual growth, Chirico's works evoke a profound sense of alienation within urban environments. His painting from 1912, featuring near-empty city scenes dominated by melancholic figures, underscores the isolation experienced despite crowd proximity, highlighting modernity's effect on human disconnection and existential loneliness rather than introspective solitude .