para tratarnos igual
Vero y Beto le contaron que habían escrito
una carta a la Presidencia Municipal para soli
citar que se pusieran rampas en toda Kipatla,
pues las personas muy viejitas, quienes usaban
silla de ruedas, como doña Lichita y Juvencio, o
las personas que salían con carreolas o “diabli
tos” las necesitaban para ir de un lugar a otro,
por lo que se beneficiarían de ellas.
Comenzó la clase. Como Juan Luis llevaba
su armónica, el Mau le pidió que tocara algo.
Juan Luis tocó La desdichada completita, mien
O bserva el recorrido que Juan Luis tras su ídolo musical lo miraba sonriendo. En
tiene que hacer para llegar a la Casa tonces le preguntó que quién le había enseña
de Cultura, recuerda que las banquetas do a tocar así. Juan Luis contestó orgulloso que
de Kipatla no tienen rampas, ¿crees él solito se había enseñado. Lo que provocó la
que sea complicado para un niño que risa del Mau, quien le dijo: “Me caes bien”.
usa silla de ruedas recorrerlo?
S i fueras Juan Luis, ¿sentirías miedo de
irte solo a la clase de Mau?
ma que Gruperro no me pueda llevar! Tendría
que ser del tamaño de un caballo y además
Kipatla debería tener rampas para que él me
pudiera jalar”. Ninguna de las dos cosas era
real; a pesar de eso, no se perdería las clases
por nada del mundo. Estaba decidido a irse
solo. El primer día de la clase, Juan Luis sa
lió con mucho tiempo de anticipación para no Crees que ir al taller sea muy
llegar tarde. En la primera esquina, un señor importante para Juan Luis?
lo ayudó a pasar; después don Esteban; en la Todos los niños y las niñas deben tener
siguiente esquina fue Lupe. Ya en la entrada de la oportunidad de hacer cosas que son
la Casa de Cultura, Vero y Beto acudieron al importantes para ellos y ellas?
llamado de la armónica de Juan Luis.
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