ECCEMA NUMULAR .
SINONIMIA
Dermatitis numular, dermatitis microbiana, eccema microbiano.
DEFINICIÓN.
Dermatosis que predomina en las extremidades y se caracteriza por placas
eccematosas o liquenificadas en forma de moneda, de diferente tamaño, evolución
crónica, recidivantes y resistentes al tratamiento. Se desencadena por factores
múltiples, como dermatitis atópica, piel seca, clima frío y quizá dependa de
sensibilización a un foco infeccioso bacteriano.
DATOS EPIDEMIOLÓGICOS
Es de distribución mundial. Afecta a ambos sexos, con predominio leve en varones,
niños y jóvenes o en adultos de 55 a 65 años. Se observa más a menudo en climas
fríos.
ETIOPATOGENIA
Para algunos es desconocida, para otros es múltiple;
Génesis bacteriana; al parecer existe una falta de regulación de proteinasas presentes
en los mastocitos aumentados en la dermis superficial, los cuales favorecen la
inflamación en niños se han encontrado concentraciones altas de tripsina.
En algunos estudios se han encontrado neuropéptidos que contribuyen a la formación
de las placas eccematosas y la persistencia de estas.
Parecen intervenir la autosensibilización, los alergenos, el fenómeno IDE
(autoeccematización), la piel reseca, o una infección bacteriana crónica, nasofaríngea o
cutánea, en un terreno atópico, principalmente por Staphylococcus aureus.
Contribuyen el clima frío, las sustancias irritantes, el estrés físico y emocional, y la
insuficiencia venosa; parecen influir un poco las deficiencias nutricionales, la higiene
inadecuada y el alcoholismo.
Hay dos formas de inicio: una local después de una herida o traumatismo, y otra, al
parecer hematógena, que empieza con resequedad de piel en la cara anterior de las
piernas, particularmente en ancianos.
Se ha cuestionado su existencia como enfermedad separada; algunos consideran que
se relaciona con dermatitis atópica o dermatitis (eccema) de las amas de casa por
contacto.
Se han implicado derivados químicos de goma, formaldehído, neomicina, níquel y
mercurio de las amalgamas; en ancianos se presentan pruebas al parche positivas a
Dermatophagoides farinae.
CLASIFICACIÓN
1. Eccema numular verdadero: eccema numular debido a estasis, dishidrosis,
autoeccematización, erupción pustulosa crónica recurrente de palmas y plantas,
otras.
2. Dermatitis numular de la niñez.
CUADRO CLÍNICO
El eccema numular es circunscrito, pero casi siempre diseminado; afecta
principalmente las caras de extensión de las extremidades, en especial el dorso
de las manos (61%), piernas (92%) y pies, el tronco (31%) y, rara vez, la cara y
cuello (15%). Las lesiones pueden tener cierta simetría, y las recurrencias tienden a
ocurrir en el mismo sitio es frecuente el inicio en piernas, con diseminación posterior.
La dermatosis está constituida por placas en forma de moneda (numulares) de 1 a 3 cm
de diámetro
En fase de agudización se observa: eritema, pápulas, vesículas, costras melicéricas
y hemáticas que dan aspecto eccematoso;
En etapas crónicas: hay engrosamiento de la piel, liquenificación hiperpigmentación;
tienden a permanecer del mismo tamaño. El prurito es intenso, constante y molesto.
Las lesiones aparecen con rapidez, en 1 a 2 semanas, pero la evolución es crónica, de
1 a 5 años en promedio, con mejorías transitorias.
DATOS DE LABORATORIO
Las antiestreptolisinas están normales o un poco aumentadas. Los títulos de IgE son
normales; hay disminución de IgM e IgG, y aumento de IgA y aglutininas contra
estafilococo. Los linfocitos T y B son normales. Ante sospecha de dermatitis por contacto
se sugieren pruebas al parche.
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL
Dermatitis atópica
Liquen crónico simple
Dermatitis por contacto
Eccema de piernas
Erupciones causadas por fármacos
Impétigo
Psoriasis
Tiña del cuerpo
Enfermedad de Bowen
Micosis fungoide
TRATAMIENTO
La calidad de vida se afecta más en jóvenes ante lesiones en tronco o extensas.
Debe restringirse el agua caliente y tallado de la piel, así como el uso de jabones e
irritantes físicos y químicos.
La piel debe limpiarse con sustitutos del jabón y aceites para baño; han de aplicarse
en abundancia emolientes, al menos dos veces al día.
En la fase eccematosa, fomentos con subacetato de plomo y agua destilada a partes
iguales o bien con una solución de Burow y aplicación de pastas secantes.
Los glucocorticoides locales se administran con cautela y la potencia debe
seleccionarse según el grado de inflamación
Algunos recomiendan Valerato de betametasona o prednicarbato, deben usarse
durante periodos muy breves.
Pueden administrarse preparados como alquitrán de hulla puro o al 4% por 3 a 6
semanas, con protección estricta contra las radiaciones solares
Por vía sistémica, antihistamínicos o sedantes leves.
Si se confirman focos infecciosos deben erradicarse con antibióticos específicos,
como penicilina procaínica y dicloxacilina.
A veces también es útil la dapsona e incluso se ha usado metotrexato, 7.5 mg cada
semana por vía oral.