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Dialéctica de la Secularización: Ratzinger y Habermas

Este documento resume el debate entre Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) y Jürgen Habermas sobre la relación entre la razón secular y la razón teológica. Ratzinger argumenta que la Iglesia no debe involucrarse directamente en política para evitar perder su enfoque espiritual. Habermas cree que la modernidad separó la fe y la razón, pero que ambas aún pueden influirse mutuamente. El documento concluye que en un mundo posmoderno, la religión puede coexistir con la razón, la conciencia y la justicia.
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Dialéctica de la Secularización: Ratzinger y Habermas

Este documento resume el debate entre Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) y Jürgen Habermas sobre la relación entre la razón secular y la razón teológica. Ratzinger argumenta que la Iglesia no debe involucrarse directamente en política para evitar perder su enfoque espiritual. Habermas cree que la modernidad separó la fe y la razón, pero que ambas aún pueden influirse mutuamente. El documento concluye que en un mundo posmoderno, la religión puede coexistir con la razón, la conciencia y la justicia.
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UNIVERSIDAD ARTURO MICHELENA

FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS Y POLITICAS

ESCUELA DE DERECHO

DIALÉCTICA DE LA SECULARIZACIÓN

PROFESOR : INTEGRANTES:

José Antonio Ceballos Luismar Vasquez 27.856.359


La dialectica de la secularización nace principalmente de un dialogo publico entre Jürgen
Habermas y Joseph Ratzinger donde se reunieron invitados por la Academia Católica de
Baviera en una conversación alrededor de los fundamentos prepolíticos y morales del
Estado,para defender la dignidad humana, o acerca de la necesaria interpretación
recíproca entre razón y fe, destacan sobre las previsibles divergencias. Antes de
adentrarse mas al contenido del libro es necesario destacar los importantes autores del
mismo, como lo eso Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), quien nació en Marktl am Inn
(Alemania) en 1927, y fue ordenado sacerdote en 1951. Es Doctor en Teología desde
1953, y ha sido catedrático, entre los años 1959 y 1977, en las Facultades de Teología de
Bonn, Münster, Tubinga y Ratisbona. En 1972 fundó, junto con Urs von Balthasar y
Henri de Lubac entre otros, la revista sobre teología Communio. Posteriormente, en 1977,
fue nombrado arzobispo de Munich y cardenal. Desde 1981 fue Prefecto de la Sagrada
Congregación para la Doctrina de la Fe y Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica y
de la Comisión Teológica Internacional, hasta que el 19 de abril de 2005 fue elegido papa
y tomó el nombre de Benedicto XVI. Tras ocho años de pontificado, renunció al
ministerio papal el 28 de febrero de 2013, pasando a ser papa emérito.

Y uno de los más importantes filósofos vivos Jürgen Habermas (Düsseldorf ,1929) es un
pensador y filósofo alemán. Estudió filosofía, psicología, literatura alemana y economía
en la Universidad de Gotinga, Zúrich y Bonn, donde defendió su tesis doctoral sobre
Schelling. De 1956 a 1959 fue ayudante y colaborador de Adorno en el Instituto de
Sociología de Fráncfort del Meno. En 1961 defendió su habilitación, centrada en el
concepto de lo público (Öffentlichkeit). Entre 1964 y 1971 ejerció como profesor en la
Universidad de Fránkfurt, y se convirtió en uno de los principales representantes de la
Teoría Crítica. De 1971 a 1983 se desempeñó como director en el Instituto Max Planck
para la "investigación de las condiciones de vida del mundo técnico-científico". En 2001
obtuvo el Premio de la Paz que conceden los libreros alemanes. En 2003 gana el Premio
Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Es doctor honoris causa por las universidades
de Jesuralén, Buenos Aires, Hamburgo, Northwestern University Evanston, Utrech, Tel
Aviv, Atenas y la New School for Social Research de Nueva York, y miembro de la
Academia Alemana de la Lengua y la Poesía.

Es importante explicar las ideas de Ratzinger respecto a la relación entre fe y política,


para después centrarnos en el debate mantenido con Habermas a lo largo de todos estos
años, y es que Ratzinger propone la diferencia entre Iglesia y Estado, pues ambas
instituciones tienen finalidades distintas; se trata de “dar al César lo que es del
César, y a Dios lo que es de Dios” Cuando la Iglesia se mete en política y se
dedica a hacer política, y la misión de la Iglesia queda en la penumbra,
postergada de algún modo la comunidad de fe hace política en detrimento de su
tarea propia, hacer Iglesia. Se arriesga a convertirse en un partido.

Segun el teologo, la Iglesia no debe hacer política, ni siquiera una “alta política”
desprovista de poder pero cargadade autoridad al menos moral. La Iglesia
eludiría sus propios fines y perdería fuerzas y energías espirituales. En efecto, la
Iglesia tiene mucho que decir a la sociedad civil, de un modo distinto alde la
política: lo único que hace es cumplir con su misión de anunciar el evangelio.

Por otra parte, podríamos recordar que la Iglesia puede decir de un modo claro
que no debe ser identificada con el poder polí[Link] eso habla de paz, respeto
y libertad, y no de determinadas opciones políticas. Frente a la acusación de que
los monoteísmos proponen una identificación de la religión con el poder político,
y a la tentación deque las religiones utilizan el poder terrenal para una finalidad
espiritual y que ademas la iglesia al condenar toda idolatría, también la estatal–
viene a recordar que el Estado no lo es todo y que por eso no tiene uncarácter
omniabarcante: solo Dios es “señor de todo” . La religión no podrá ser sin más
una religión civil, una religión al serviciodel poder temporal, aunque
evidentemente tiene una presencia y unos efectos en la sociedad, como
tampoco puede existir un Estado divino o divinizado.

Es importante destacar que el derecho garantiza el bien de todos y cada uno:“La


fiabilidad y la imparcialidad del derecho constituye lo que propiamente distingue
esta forma de Estado” democrático. La libertad tiene que ver con la verdad y la
naturaleza, y no con el capricho y la arbitrariedad;lo más seguro para todos es un
marco universal que proteja a todos y cada uno de los individuos: es esa la verdad
que puede ser conocida por la razón y la conciencia de cada ser humano. Por el
contrario, la ausencia de valores objetivos y la negaciónde la conciencia llevarán a
la supresión de todo derecho individual y conducirán a la famosa “dictadura del
relativismo”.

Si bien es cierto, Ratzinger no deja de apelar a la experiencia histórica de los


alemanes durante el régimen nacionalsocialista. El nihilismo y la negación de
valores universales niegan la libertad y dignidad de los individuos: “Solamente
quien está ciego o quiera estarlo por comodidad, puede olvidar cómo la amenaza
del totalitarismo es un problema de nuestro momento histórico”

Habermas afirmaba que la modernidad había roto “la síntesis entre fe y razón
quehabía reinado de Agustín hasta Tomás de Aquino” (es decir, en la
épocamedieval, aunque Ratzinger había convocado sobre todo a los padres de
la Iglesia y a los primeros siglos del cristianismo). A la vez, el filósofo de la
Escuela de Fráncfort pensaba que la “razón secular”debería mantenerse todavía
en contacto con la “razón teológica”, también en el momento presente: por un
lado, “el lado religioso debe reconocerla autoridad de la razón ‘natural’ […]. Sin
embargo, la razón secular no debe postularse como juez de las verdades de fe”,
afirmaba el pensador neoilustrado; es más, “esa razón moderna se entenderá
mejor a sí misma cuando aclare su propia postura respecto a la conciencia
religiosa actual”.

Y ademas, admitía así un cierto contenido racional en la religión,a la vez que


sostuvo que “la fe tiene algo opaco frente al saber, que no puede ser negado ni
simplemente tolerado”. Permanece pues un cierto oscurantismo en la creencia.
De este modo, ancló la fe exclusivamente en la razón práctica, negándole el
acceso a la plena realidad, la religión se mantenía “dentro de los límites de la
razón”. Así, en el fondo, fe y razón estaban separadas por un abismo y, como
reacción, la religión huiría a las cómodas regiones del sentimiento, quedando así
fuera de los límites de la razón.

En todo ello, Ratzinger afirmo que la trasformación radical de la imagen del


hombre y del mundo ha brotado del incremento de losconocimientos científicos
que han desempeñado un papel esencial endemoler las viejas certezas morales
en este contexto han surgido también pretensiones, que si bien responden a un
anhelo humano, corren el peligro de retornar a los modelos
anterioresuniversalistas. Dar a la Naturaleza del ser humano la posibilidad de ser
la generadorade estos valores permitiría convertirlos en intocables en todos
aquellosque participan de dicha naturaleza y establecer en la dialéctica de la
secularización la limitación recíproca de los poderes y el miedo a sucumbir ante
un terror omnipresente capaz de actuar ygolpear en todas partes y es que el ser
humano del siglo XXI ha llegado a tocar los abismos del poder mas allá de
ideologías descendiendo a las fuentes propias de la existencia. Ratzinger
confiesa que habría que encontrar una correlación necesaria de razón y fe, de
razón y religión, que están llamadas adepurarse y regenerarse recíprocamente,
que se necesitan mutuamente y deben reconocerlo sin olvidar o desentenderse
de lasdemás culturas. El siglo XXI pide una auténtica correlación polifónicaen la
que se abran a la esencial relación complementaria de razón y fe, de modo que
pueda crecer un proceso universal de purficación en el que al final puedan
resplandecer de nuevo los valores y las normas que en cierto modo todos los
hombres conocen o intuyen, y así pueda adquirir nueva fuerza efectiva entre los
hombres lo que cohesiona al mundo.

En conclusion,se cree que en medio de ese ambiente posoderno tendrá cabida


la religión. Bastaría sin embargo con que, junto a afinadísimas medidas de
seguridad, tuvieran espacio también la razón, la conciencia,la justicia y un
concepto amplio de naturaleza. Este es el fruto del debate entre la «razón
teológica» y la «razón secular». Tal vez, en este sentido,las religiones puedan
colaborar en esta misma dirección, y el acuerdo alcanzado desde la diferencia
por Habermas y Ratzinger durante todos estos años podría aportar algunas
luces al momento actual, no exento de guerras, violencia y terrorismo. Puede
proporcionar también interesantes pistas para un futurono necesariamente
lejano.

Bibliografia:

Habermas, J. (2008). Fundamentos prepoliticos del estado democráticode


derecho. Ratzinger, J. (2008). Lo que cohesiona al mundo. Los
fundamentosmorales y prepolíticos del estado liberal

Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), Jürgen Habermas. Dialéctica de la


secularización

Sobre la razón y la religión

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