DAVID: UN HOMBRE CONFORME AL
CORAZÓN DE DIOS
TEMA: DAVID: UN HOMBRE CONFORME AL CORAZON DE DIOS
TEXTO: 1 SAMUEL 13:13-14
INTRODUCCION
DAVID FUE EL SEGUNDO REY DE ISRAEL, QUIZAS EL MAS GRANDE DE
TODOS LOS REYES DE LA HISTORIA DE ISRAEL, FUE ELEGIDO REY
CUANDO EL REY SAUL FUE DESECHADO POR DIOS Y EL SEÑOR SE LO
DIJO CLARAMENTE A SAUL: JEHOVA SE HA BUSCADO UN VARON
CONFORME A SU CORAZON…
TENEMOS QUE SABER QUE DAVID FUE UN HOMBRE COMO
CUALQUIERA DE NOSOTROS, CON DEBILIDADES, CON ERRORES,
ALGUNOS MUY GRANDES COMO EL ADULTERIO QUE COMETIO CON
BETSABE QUE LO CONVIRTIO EN ASESINO DE SU PROPIO SIERVO URIAS
HETEO.
PERO TENIA ALGO QUE AGRADO A DIOS: SU CORAZON!! , DAVID NO
FUE ELEGIDO COMO REY POR SU APARIENCIA, O POR SU VALENTIA, O
POR SU CAPACIDAD DE SER GUERRERO O SU CAPACIDAD PARA
GOBERNAR, DAVID FUE ELEGIDO POR LO QUE HABIA EN SU
INTERIOR (1 SAMUEL 16:1 Y 7-12)
PERO QUE CARACTERISTICAS TENIA DAVID, COMO ES UN HOMBRE QUE
TIENE UN CORAZON CONFORME AL DE DIOS??
VEAMOS EN LA HISTORIA DE LA VIDA DE DAVID LAS CARACTERISTICAS
QUE ESTE HOMBRE TENIA Y TOMEMOLAS PARA NUESTRA PROPIA VIDA,
PARA TENER UN CORAZON AGRADABLE A NUESTRO SEÑOR.
I) DAVID ERA UN HOMBRE QUE CONFIABA QUE SUS BATALLAS
LAS PELEABA DIOS (1 SAMUEL 17:45-47)
DAVID SIENDO UN JOVENCITO, PODIA PARARSE FRENTE A UN
GIGANTE SIN TEMOR, PORQUE SABIA QUE SUS BATALLAS NO LAS
PELEABA EL SOLO, EL ESTABA SEGURO QUE EN CADA UNA DE SUS
BATALLAS DIOS ESTABA CON EL.
QUE DIFERENCIA CON MUCHOS CRISTIANOS QUE CUANDO VIENE LA
BATALLA NOS OLVIDAMOS DE DIOS, PRIMERO BUSCAMOS AL AMIGO,
PRIMERO BUSCAMOS AL MEDICO, AL ABOGADO, Y NO TOMAMOS EN
CUENTA A NUESTRO DIOS.
II) DAVID ERA UN HOMBRE QUE RESPETABA A LOS UNGIDOS DEL
SEÑOR (1 SAMUEL 24:3-9)
SAUL ODIABA A DAVID Y QUERIA MATARLO, Y DAVID TUVO LA
OPORTUNIDAD DE MATAR A SAUL, PERO NO LO HIZO, POR UNA
RAZON: SAUL ERA EL UNGIDO DE JEHOVA POR SER EL REY.
SAUL PODIA SER INJUSTO, PODIA HABER SIDO DESECHADO POR DIOS
PARA YA NO SER REY, PODIA SER UN MAL REY, PERO ERA EL UNGIDO
DE JEHOVA Y DAVID RESPETABA ESO.
CUANTO PODEMOS APRENDER NOSOTROS LOS CRISTIANOS PUES
MUCHOS NO TENEMOS ESA ACTITUD, SINO QUE CRITICAMOS, NOS
BURLAMOS, MENOSPRECIAMOS A LOS UNGIDOS DEL SEÑOR
PRINCIPALMENTE A LOS PASTORES QUE EL HA ESTABLECIDO EN LAS
IGLESIAS.
IGUALMENTE SE NOS OLVIDA QUE TODO CRISTIANO TIENE LA UNCION
DE DIOS SOBRE SUS VIDAS (1 JUAN 2:20) Y A PESAR DE ESO NOS
CRITICAMOS LOS UNOS A LOS OTROS.
III) DAVID ERA UN HOMBRE QUE TOMABA EN CUENTA A DIOS EN
SUS DIFICULTADES (1 CRONICAS 14:8-16)
DAVID NO SALIA A LA BATALLA SIN CONSULTAR SI DIOS ESTARIA
CON EL Y LE DARIA LA VICTORIA (VS10)
Y AUNQUE DIOS LE HABIA DADO VICTORIA NO SE CONFIABA EN SU
CAPACIDAD, SIEMPRE CONSULTABA CON EL SEÑOR (VS 13 -14)
Y POR TOMARLO EN CUENTA Y OBEDECERLE, DIOS SIEMPRE LE DABA
LA VICTORIA (VS 16)
CUANTOS CRISTIANOS NOS VA MAL POR NO TOMAR EN CUENTA A
DIOS EN NUESTROS PLANES Y PROYECTOS, PORQUE NOS CREEMOS
CAPACES DE ENFRENTARLOS SEGÚN NUESTRA EXPERIENCIA Y
CAPACIDAD, PERO NO ES ASI.
AUNQUE PAREZCA QUE TENEMOS TODO BAJO CONTROL,
APRENDAMOS DE DAVID Y TOMEMOS EN CUENTA A NUESTRO DIOS.
IV) DAVID ERA UN HOMBRE QUE RECONOCIA SUS ERRORES Y SE
ARREPENTIA DE CORAZON (2 SAMUEL 24:10 / SALMO 51:1-3 )
EN DOS OCASIONES VEMOS A DAVID RECONOCIENDO SUS PECADOS Y
EQUIVOCACIONES CON SINCERIDAD Y ARREPENTIMIENTO DELANTE
DEL SEÑOR.
DAVID TENIA UN CORAZON SENSIBLE PARA CON DIOS, NO TENIA UN
CORAZON ENDURECIDO POR EL PECADO, ES VERDAD QUE ERA TAN
PECADOR COMO CUALQUIER HOMBRE, PERO LA DIFERENCIA ERA QUE
PODIA ARREPENTIRSE VERDADERAMENTE Y CON HUMILDAD
DELANTE DEL SEÑOR.
DAVID RECONOCIA SUS ERRORES, RECONOCIA SUS PECADOS,
RECONOCIA SUS INIQUIDADES, Y ESA ES LA CLAVE PARA RECIBIR LA
MISERICORDIA DE NUESTRO DIOS (PROVERBIOS 28:13)
MUCHAS VECES NOSOTROS COMETEMOS EL ERROR DE NO
RECONOCER NUESTRO ERROR, DE NO CONFESAR NUESTRO PECADO,
LO QUEREMOS MANTENER OCULTO, LO QUEREMOS TAPAR O
DISIMULAR, PERO DIOS LO CONOCE Y ESPERA QUE LO CONFESEMOS
PARA TENER MISERICORDIA DE CADA UNO DE NOSOTROS.
AHORA, DESPUES DE LO QUE HEMOS VISTO DE LA VIDA DE DAVID ¿ES
NUESTRO CORAZON CONFORME AL CORAZON DE DIOS??
Un varón Conforme al Corazón de Dios I Samuel 13:13-14 / Hechos 13:22 Hemos
escuchado muchas veces la frase que David fue un varón conforme al corazón de
Dios, y para muchos, esta sólo aplica a El, pero quizás no nos hemos detenido a
buscar las razones por las que el mismo Dios da este testimonio de él. Estando
todavía en el anonimato, un siervo del rey Saúl lo califica como el apropiado para
liberarlo del espíritu que lo atormentaba, porque vio estas cualidades en él: “sabe
tocar, es valiente y vigoroso, hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso,
y Jehová está con él”. (I Samuel 16:18). El Apóstol Pablo, mucho tiempo después,
cuando se dirigía a los presentes en la sinagoga de Antioquia un día de reposo, fue
quien dijo que: el Dios de este pueblo de Israel,… “levantó por rey a David, de quien
dio testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón,
quien hará todo lo que yo quiero”. Ahí está la clave, David era un varón conforme al
corazón de Dios porque hacía lo que Dios quería. ¿Pero, qué significa entonces hacer
lo que Dios quiere? ¿Será posible que en nuestros tiempos podamos lograr lo que
alcanzó David, o será que este testimonio sólo se podrá decir de él? ¿Podrá uno de
nosotros ser llamado un varón o una mujer conforme al corazón de Dios? Claro que sí,
estamos persuadidos de que “Dios no hace acepción de personas”, de que “ya no hay
judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer; porque todos somos uno
en Cristo Jesús”. Si Dios pudo en aquel tiempo encontrar en David tierra fértil para
lograr que él hiciera lo que Dios quería, con todas sus limitaciones, quizás complejos,
debilidades, entonces nosotros también podremos. Sólo queremos destacar cuatro
cualidades del corazón que agrada a Dios, que hace lo que El quiere. EL CORAZON
CONFORME A DIOS, DEDICA TIEMPO A ESTAR CON EL Y SE ALIMENTA DE SU
PALABRA: Todo tiempo invertido en estar con Dios será beneficioso para nuestras
vidas. Dios merece nuestro tiempo, El es el dador de nuestro tiempo. David reconocía
que en “En tu mano están mis tiempos” (Salmo 31:15). Así como recibimos promesa
de ver llenos nuestros graneros con abundancia por ofrecer las primicias de todos
nuestros frutos, así también tenemos promesa por ofrecer las primicias de nuestro
tiempo a Dios. (Proverbios 3:9-10). David siempre dedicó la madrugada a Dios, el
tiempo temprano. En el Salmo 63:1-2, dice “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te
buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no
hay aguas, para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario”.
Buscar a Dios en las primeras horas era el deleite, tanto de su alma como de su carne.
Algunos de nosotros, nos justificamos en el verso de que “la carne es débil”, pero
David podía dominar su carne para tener ese tiempo especial donde saciar su sed y
ver la gloria y el poder de su Dios temprano en la mañana. En el Salmo 5, también
dice que “porque a ti oraré. Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me
presentaré delante de ti, y esperaré.” Y no solamente David, Abraham en Génesis
19:27 dice la Palabra que subió por la mañana al lugar donde había estado delante de
Jehová. Se paraba temprano en el lugar donde conoció a Dios. De Jesús mismo en
Marcos 1 dice la Escritura que “se levantó muy de mañana, siendo aún muy oscuro,
salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba”. Las águilas buscan la comida antes de
la salida del sol. Si queremos las nuevas fuerzas de los que esperan en Jehová,
levantar alas como las águilas, correr y no cansarnos, caminar y no fatigarnos,
entonces dediquemos tiempo temprano a nuestro Dios. Pero esto sólo se logra con
disciplina. Hay muchas razones por las cuales no oramos, o por lo menos son las que
me han pasado a mí, cualquier parecido con su vida, es pura coincidencia. 1.
Mundanalidad: la oración es una disciplina espiritual. Muchas veces las cosas del
mundo ocupan parte de nuestro tiempo y descuidamos la oración. 2. Ocupaciones: El
trabajo, los afanes del día a día distraen nuestra atención de manera que nos roban
tiempo con Dios. 3. Distancia: Nosotros nos alejamos de Dios, nos olvidamos que El
está cercano. La Palabra nos recuerda, “acercaos a Dios y El se acercará a vosotros”
(Santiago 4:8). El salmista dice que “en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he
puesto en Jehová mi esperanza, para contar todas sus obras.” (Salmo 73:28). Y luego
en Hebreos, también la escritura nos anima diciendo: “Acerquémonos, pues,
confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el
oportuno socorro.” (Hebreos 4:16). 4. Ignorancia: No entendemos la bondad de Dios, y
por desconocimiento no vemos que los más beneficiados con ella somos nosotros. 5.
Pecado: Adán y Eva cuando vieron que habían pecado contra Dios, cometieron otro
error peor, “se escondieron de la presencia de Jehová entre los árboles del huerto”
(Génesis 3:8). Una actitud contraria a esta, la tomó David, cuando el profeta Natán
estuvo delante de él, haciéndole saber que su pecado le había sido revelado por Dios.
David, primero reconoció su pecado, rogó a Dios, ayunó, hizo cilicio y así recibió
perdón y pudo declarar que Dios no desprecia al corazón contrito y humillado. (Salmo
51:17). El arrepentimiento no vino por temor al castigo, sino mostrando un cambio de
actitud en lo íntimo del espíritu. 6. Ingratitud: Cuando no vemos resultados inmediatos
a nuestras súplicas, somos muy rápidos en pensar que si la oración no hace una
diferencia, ¿por qué orar?. 7. Orgullo: Parece mentira que Satanás siga utilizando la
misma estrategia que usó desde el principio, y peor aún que, caigamos en la misma
trampa, como si ignoráramos o no conociéramos sus maquinaciones. Es infantil, pero
lo hacemos, “si no me dio lo que pedí ayer, no vuelvo a pedirle.”. 8. Falta de
experiencia: Cuando no experimentamos el poder de la oración para nuestras vidas,
no sabemos lo que estamos perdiendo. 9. Vagancia: “Estoy cansada, lo haré luego.”
10. Necedad: Damos prioridad a cosas triviales, que aparentan importantes. El
corazón de Dios está en su Palabra. Quienes queremos conocer lo que está en su
corazón, podemos encontrar ahí su voluntad para nuestras vidas. Toda,
absolutamente toda, la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñarnos, para
redargüirnos, para corregirnos, para instruirnos en justicia, le decía Pablo a Timoteo (2
Timoteo 3:16). Es necesario tomar el tiempo para memorizar, aprender la Escritura. Al
pueblo de Dios le fue ordenado un gran mandamiento a través de Moisés, que nos
alcanza también a nosotros el día de hoy: “Y estas palabras que yo te mando hoy,
estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu
casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como
una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los
postes de tu casa, y en tus puertas.” (Deuteronomio 6:6-9). A Josué, quien tomó la
dirección después de la muerte de Moisés, le recuerda, “Nunca se apartará de tu boca
este libro este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que
guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás
prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” (Josué 1:8). El corazón conforme a Dios no
anda buscando aquí y allá la fórmula para la prosperidad porque medita día y noche
en la Palabra, para guardar y hacer conforme a lo que está escrito en ella, y entonces
sólo espera que Dios prospere su camino y TODO le saldrá bien. Debemos ser
hombres y mujeres de un libro. Dice Elizabeth George, “Si sólo tienes tiempo para la
lectura de un libro, que sea la Biblia”. Y es que hay razones sabias para ello, ya que
nos dice Isaías 40:8 que “la Palabra del Dios nuestro permanece para siempre”.
Ningún libro ha logrado tener los méritos de la Biblia a través de los tiempos,
trascender de generación a generación, y superar toda la clase de persecuciones. No
hay mejor libro para leer, para enseñarnos todo lo que necesitamos saber para vivir
sabiamente. David declara que “lámpara es a mis pies Tu Palabra y lumbrera a mi
camino” (Salmo 119:105). No podemos salir a caminar el mundo a oscuras.
Necesitamos que su luz nos alumbre. EL CORAZON CONFORME A DIOS TIENE
AUTORIDAD SOBRE LO QUE SALE DE LA BOCA: Existe una dinámica especial
entre el corazón y nuestro hablar. Dice la Escritura en Mateo 12:34 “… porque de la
abundancia del corazón, habla la boca.” El corazón que tiene un buen tesoro guardado
en él, saca buenas cosas por la boca. Por el contrario, decía, Jesús, “el hombre malo,
del mal tesoro saca malas cosas”. ¿Cómo puede un corazón lograr guardar un buen
tesoro, del cual se puedan sacar buenas cosas a través de “este pequeño miembro de
nuestro cuerpo que se jacta de grandes cosas”, como nos dice el Apóstol Santiago en
el capítulo 3? David nos da una clave importante en el Salmo 119:11-13. “En mi
corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. Bendito tú, oh Jehová;
enséñame tus estatutos. Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca.” Dios
desea que nuestro corazón se alimente y se nutra declarando su Palabra en todo
momento. Proverbios 15:14 declara que “el corazón entendido busca la sabiduría; mas
la boca de los necios se alimenta de necedades”. Dice el Salmo 37:31 que la “boca del
justo habla sabiduría, y su lengua habla justicia. La ley de su Dios está en su corazón;
por tanto, sus pies no resbalarán.” El corazón que atesora la palabra de Dios, tiene
sometida a la lengua de manera que de ella sólo salga “agua dulce”. Es necesario
pedir al Señor que cada día examine nuestro corazón, El es el único que puede
escudriñarlo hasta lo más profundo, pues “aún no está la palabra en mi lengua, y he
aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. (Salmo 139:4) Dejemos que sea el Señor ahora
quien examine y pruebe nuestros pensamientos, que vea si hay en ellos camino de
perversidad, antes de que salgan las palabras, que nos purifique con hisopo, pidamos
que El cree en nosotros un corazón limpio, y un espíritu recto dentro de nosotros. No
esperemos el momento que nos muestra la Escritura en Apocalipsis 20:12, de aquél
día en que estaremos de pie ante Dios, los grandes y los pequeños, los que hablan
correctamente su lengua y los que hemos cambiado las reglas del idioma y algunas
veces no nos entienden, y serán abiertos los libros, y todos seremos juzgados, no por
lo bonito y bien pronunciado que hayamos hablado, sino por las cosas que están
escritas en los libros…”. Seremos juzgados por las bendiciones o maldiciones que
hayan salido de nuestra boca, todas nuestras palabras están siendo registradas en los
libros de Dios. Alguien dijo una vez que “que tus palabras sean dulces para cuando
tengas que tragártelas”, pero preferimos que el cuidar nuestro hablar sea porque
nuestro corazón tiene guardado el temor reverente a Dios, a través de guardar en él su
palabra. EL CORAZON CONFORME A DIOS ES SENSIBLE-BLANDO: Una de las
primeras manifestaciones de que hemos pasado de tinieblas a luz, de que ahora
somos pueblo de Dios, que andamos conforme a su palabra, es que Dios nos da un
nuevo corazón, que quita el de piedra que traemos y nos da uno de carne, que siente,
que padece. Eso lo encontramos en Ezequiel 11:19-20. “Y les daré un corazón, y un
espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra en medio de su
carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden
mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.” Si
nuestro corazón no ha sido ablandado, si seguimos teniendo dificultad para recibir su
palabra cuando nos confronta con nuestros errores, si no podemos ver el dolor ajeno,
si parece que los pecados ajenos siempre son mucho más grandes que los nuestros,
el proceso de cambio de corazón en nosotros aparentemente, no ha sido completado,
no porque Dios no ha cumplido con su palabra, sino porque nosotros no le hemos
permitido hacerlo. Tuve el privilegio de conocer de cerca de un siervo de Dios, que fue
un ejemplo de corazón conforme a Dios. El pastor Israel Brito fue una de esas
personas que impactan tu vida de manera especial, porque en ellas ves que es
realmente posible ver las de actitudes de Cristo en la vida de alguien. Esta experiencia
que recuerdo, sucedió para la época de Semana Santa (Easter). La semana antes, el
carro del pastor Brito se descompuso. Era un carro en el que transportaba a unas
cuantas ancianitas, una hermana ciega, que de otra manera, no podían asistir a la
iglesia. Eso fue lo que le preocupó a él, más que el carro. Pero resulta que los
mecánicos, después de arreglar el vehículo, no le avisaron que estaba arreglado, y
arrancaron para la playa en él, como se ha convertido en costumbre en nuestro país,
para esas fechas. En el camino, tuvieron un aparatoso accidente, en el que el carro y
ellos quedaron muy lastimados. Cuando el pastor recibió la noticia, su reacción
sorprendió a todo el mundo, porque preguntó: “¿Pero ellos están bien, nos les pasó
nada grave?, llévenme a verlos al hospital. Esperanza, (su esposa) prepara algo de
comer para llevarles y tal vez podrían necesitar algo de ropa.” La actitud de la
congregación toda era la siguiente: Pastor, se le pasó la mano, eh, ¿cómo usted va a
premiar a esos delincuentes? ¿Dónde dice la Biblia que somos alfombra para que nos
pisoteen? Otros, decían, “La Biblia dice que seamos mansos, pero no mensos. De otra
boca salió Proverbios 1:10, claro, sólo una parte de todo el contexto que contienen
esas palabras, “si los pecadores te quisieren engañar, no consientas.” Estos versos de
donde se saca esta expresión nos habla de no unirnos a los malos caminos de los
pecadores porque caemos en lazos peligrosos. Recibió un bombardeo de consejos
que parecían todos muy sensatos. La mayoría de las veces, se mantuvo callado ante
cada comentario. Cuando respondió, sólo lo hizo con palabras como “si tu enemigo
tuviere hambre, dale de comer, si tuviere sed, dale de beber. El que te pide caminar
con él una milla, ve con él, dos. Por cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos
más pequeños, a mí lo hicisteis”. En el sermón habló con una calma que nadie
esperaba de Hebreos 12:14-15. “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual
nadie verá al Señor. Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios;
que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean
contaminados.” Bueno, nos tiró un balde de agua fría. Pero el Señor, no lo dejó ahí.
Otro pastor de Nicaragua, que había estado varios años en el país, pero lo habían
trasladado hasta aquí, llega a Santo Domingo, después de dejar a su esposa
empacando sus cosas porque se mudaban de nuevo para allá, porque recibió del
Señor que se fuera. Lo único que llevó a Santo Domingo fue su carro, y al no recibir
asignación alguna del concilio, se lo dejó al Pastor Brito y se regresó aquí donde sí le
tenían una nueva iglesia para pastorear. El corazón conforme a Dios no puede perder
la sensibilidad ante las necesidades de los demás. No puede perder la sensibilidad
para mostrar el amor incondicional de Dios a todo el mundo. No nos cansemos de
hacer el bien. El mundo nos puede engañar porque aparentemente tener un corazón
blando, capaz de hacer el bien es humillarse, es dejarse coger de bobo. Pero la Biblia
nos llama a otra cosa, en Filipenses 2: 5-11, encontramos “ Haya, pues, en vosotros,
este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios (¿habrá
entre nosotros alguien que haya logrado ocupar un lugar más alto que éste?), no
estimó el ser igual a Dios como cosa a aferrarse, sino que se despojó a sí mismo,
tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres, y estando en la condición
de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de
cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre
todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están
en los cielos, y en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo
es el Señor, para gloria de Dios Padre”. Si Cristo pudo lograr eso y nosotros tenemos
promesa de que haríamos cosas mayores, no tenemos por qué actuar de manera
diferente. “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones”. (Hebreos 3:8)
EL CORAZON CONFORME A DIOS TIENE CONTENTAMIENTO: Decía el Apóstol
Pablo a Timoteo que, “nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos
sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.” (I Timoteo
6:7-8). También dice Pablo que esta es una actitud que aprendemos, no es cuestión
de pedir contentamiento y lo recibimos, como podría suceder con la sabiduría, de la
cual dice: “si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual a todos
abundantemente y sin reproche, y le será dada (Santiago 1:5). Pablo en Filipenses
4:11, dice que “he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir
humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado; así para
estar saciado como para tener hambre; así para tener abundancia, como para tener
necesidad”. Para muchos de nosotros estas palabras son un mito, pues nos afanamos
tanto por tener y guardar cosas como si fuéramos a llevarnos algo al morir. En estos
tiempos tener sustento y abrigo no es suficiente. El mundo nos enseña que nuestro
valor como personas está definido por lo que tenemos, por lo que podemos acumular.
Pero Pablo podía hablar con toda autoridad sobre ello, vivió una vida cómoda mientras
era Saulo de Tarso, él sabía realmente lo que era tener abundancia, no hablaba a los
pobres para que se conformaran, “porque tenía escasez”, porque no le quedaba de
otra, hablaba así porque la satisfacción de las necesidades materiales para Pablo no
era el motivo ni la medida de su gozo. Su suficiencia estaba en Cristo, en cuya paz y
propósitos él se regocijaba, independientemente de las circunstancias. El completa el
pensamiento, diciendo que “todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Nosotros
también podemos aprender a contentarnos, porque tenemos al mismo Cristo que nos
fortalece. Todo lo puedo, no se trata de nuestra capacidad personal, sino de la
voluntad de permitir al poder de Cristo sostenernos en la dificultad y en las
necesidades, y engrandecer el gozo de la abundancia y la prosperidad. Esta fe, se
hace un estimulante para confiar en la absoluta suficiencia de Cristo en todas las
circunstancias de la vida. Si “Dios no suple una necesidad, es que realmente no la
necesitamos.” Dice el Salmo 84:11 que “Jehová no quitará el bien a los que andan en
integridad”, y por su lado el Salmo 34:9 dice que “nada falta a los que le temen”. El
contentamiento tiene que ver con satisfacción. “Si no estoy satisfecha con lo que
tengo, no estaré satisfecha con lo que quiero.” La falta de contentamiento con la
situación presente que vivimos, puede llevarnos a quejas, murmuraciones, y
contiendas. Quejarnos es dudar de Dios. Todas estas cosas caen en el juicio de Dios.
Son abominables delante de El. Las quejas y murmuraciones del pueblo de Israel en el
desierto encendieron la ira de Dios y retrasaron el camino hacia la tierra prometida.
Una nube de codornices los cubrió cuando pidieron carne quejándose, diciendo que
les iba mejor en Egipto, y esta carne fue una plaga en lugar de bendición. La
murmuración de María retrasó el andar del pueblo entero por siete días, hasta que se
pudiera proclamar su limpieza de la lepra. Nuestras quejas no sólo nos afectan a
nosotros o a nuestras familias, también retrasan el avance del pueblo, de la
congregación completa. Pero hay una diferencia entre el contentamiento y el
conformismo. La diferencia la estoy aprendiendo en la actitud de los niños al llegar
hasta aquí, mientras yo veía una casa vacía, sin muebles, sin comodidades, Iván
decía: “awesome, papi, conseguiste una casa con eco”. Otro día, quería unos
luchadores y recibió unos que no eran precisamente los que esperaba o los más
famosos en el momento, pero igual le puso los nombres de los que él deseaba de
acuerdo con el parecido, y dice, cuando tenga los de verdad, les cambio los nombres a
éstos y “that’s it”. El no tener lo que anhelamos, no debe impedir que disfrutemos de lo
que tenemos. Lo mejor del corazón contento es que nos hace una cirugía sin bisturí y
terapia a bajo costo, pues dice la palabra en Proverbios 15:13, “el corazón alegre
hermosea el rostro, mas por el dolor del corazón el espíritu se abate”, en el mismo
libro de Proverbios 17:22, dice también que “el corazón alegre constituye buen
remedio, mas el espíritu triste seca los huesos.” Esa era la hermosura que Dios veía
en David, y que no pudo encontrar en Saúl, aunque se le describe como “joven y
hermoso, que entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él” (I Samuel
9:2). Proclamemos palabras que traigan contentamiento a nuestro corazón, no que lo
abatan. Un ejemplo encontramos en Susana Wesley, las pruebas que soportó podrían
haberla aplastado. Solamente nueve de sus diecinueve hijos sobrevivieron hasta la
vida adulta. Samuel, su primogénito, no habló hasta los cinco años. Durante aquellos
años ella lo llamaba “hijo de mis pruebas”, y oraba por él noche y día. Otro hijo se
asfixió mientras dormía. Aquel pequeño cuerpo fue traído a ella sin ninguna palabra
que la preparase para enfrentar lo que había sucedido. Sus gemelos murieron, al igual
que su primera hija, Susana. Entre 1697 y 1701 cinco de sus bebés murieron. Una hija
quedó deformada para siempre, debido al descuido de una empleada. Algunos de sus
hijos tuvieron viruela. Otras dificultades la persiguieron. Las deudas crecían y el crédito
de la familia se agotaba. Su esposo, que nunca fue un hombre práctico, no conseguía
vivir dentro del presupuesto de su familia, y si no hubiese sido por la diligencia de su
mujer, con frecuencia no habrían tenido alimento. Desde el punto de vista puramente
material, la historia de Susana fue de una miseria poco común, privaciones y fracaso.
Espiritualmente, en cambio, fue una vida de riquezas verdaderas, gloria y victoria,
pues ella nunca perdió sus altos ideales ni su fe sublime. Durante una dura prueba,
ella fue a su cuarto y escribió: “Aunque el hombre nazca para el infortunio, yo todavía
creo que han de ser raros los hombres sobre la tierra, considerando todo el transcurso
de su vida, que no hayan recibido más misericordia que aflicciones y muchos más
placeres que dolor. Todos mis sufrimientos, por el cuidado del Dios omnipotente,
cooperaron para promover mi bien espiritual y eterno... ¡Gloria sea a Ti, oh Señor!”
¿Podemos nosotros proclamar que “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”?
Concluimos con unos versos que encontramos en Efesios 5:17-32, los cuales resumen
las cosas que hemos tratado.
Qué vio Dios en David para semejante elogio? Características de David:
1- Humildad:
1 Samuel 17:28 “Y oyéndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos hombres,
se encendió en ira contra David y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿Y a quién
has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la
malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido.”
A pesar de que David había sido ungido como rey, siguió con la misma tarea que tenía.
Mantuvo su actitud humilde.
1 Samuel 18:23 “Los criados de Saúl hablaron estas palabras a los oídos de David. Y
David dijo: ¿Os parece a vosotros que es poco ser yerno del rey, siendo yo un
hombre pobre y de ninguna estima?”
Sigue en humildad hasta el día en que Dios determine que seas el rey definitivamente,
porque hay un proceso entre ser ungido y ser rey efectivamente.
Permite que Dios sea Dios en tu vida. Espera Su tiempo y no pierdas las oportunidades a
causa de la soberbia.
2- Sujeto a la autoridad: más allá de justicias o injusticias, David se sometió.
1 Samuel 18:11 “Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero
David lo evadió dos veces.”
1 Samuel 19:11 “Saúl envió luego mensajeros a casa de David para que lo vigilasen,
y lo matasen a la mañana. Más Mical su mujer avisó a David, diciendo: Si no salvas
tu vida esta noche, mañana serás muerto.”
Saúl le dio lugar a la envidia y se volvió loco. La envidia es perjudicial.
Pero David fue leal a pesar de todo, y aunque tuvo la oportunidad de armar una revolución
o matar a Saúl, no lo hizo.
1 Samuel 24:6 al 9 “Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa
contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es
el ungido de Jehová. Así reprimió David a sus hombres con palabras, y no les
permitió que se levantasen contra Saúl. Y Saúl, saliendo de la cueva, siguió su
camino. También David se levantó después, y saliendo de la cueva dio voces detrás
de Saúl, diciendo: ¡Mi señor el rey! Y cuando Saúl miró hacia atrás, David inclinó su
rostro a tierra, e hizo reverencia. Y dijo David a Saúl: ¿Por qué oyes las palabras de
los que dicen: Mira que David procura tu mal?”
La actitud de David, de no rebelarse a Saúl, lo transformó en un hombre altamente creíble.
Había un designio divino sobre David, y él entendió que todo lo que pasaba era para forjar
su carácter para que resplandeciera cuando reinara.
Dios está tratando con tu vida, formando tu carácter.
¿Qué harás con tu fe cuando un líder falle?
Romanos 13:1 “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay
autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.”
3-Libre de rencor y envidia: David no tomó venganza contra sus hermanos ni contra el
[Link] permitió que crezca en él raíz de amargura, ni bronca ni rencores.
4-Odio hacia el pecado:
Salmo 51:1 al 12 “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme
a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está
siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo
delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro
en tu juicio. He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi
madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho
comprender sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más
blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has
abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. Crea en mí,
oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches
de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu
salvación, Y espíritu noble me sustente.”
A David no le resbaló el pecado, sino que su corazón se dolió cuando pecó.
Debes odiar el pecado y luchar contra él. Si no tenemos arrepentimiento genuino, nunca
seremos restaurados en el nivel de autoridad.
Nunca habrá gracia si hay pecado oculto.
No te rindas, lucha por vivir en integridad.
5- David aprovechó las oportunidades:
1 Samuel 17:33 al 36 “Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para
pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su
[Link] respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y
cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras
él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano
de la quijada, y lo hería y lo mataba.”
David no fue un improvisado, sino que su labor con las ovejas lo capacitó.
1 Samuel 17:48 “Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir
al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el
filisteo.”
Cada uno fabrica su destino con actitudes. Puedes superarte sin importar las
circunstancias.
7 Características de un Varón
de Dios
24 octubre, 2017GabrielGil
Deseo comenzar esta charla para jóvenes y varones cristianos con dos versículos que
apuntan a lo mismo aunque escritos de diferente manera:
1º Proverbios 4:23, “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él
mana la vida”.
2º Jeremías 17:9, “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso;
¿quién lo conocerá?”.
La palabra clave en estos versos es CORAZÓN. Pero la Biblia no se refiere a él como el
músculo que bombea sangre a todo el cuerpo, sino que lo ubica como el “centro del ser”, el
lugar donde radican las emociones, pensamientos y de donde surgen las actitudes que luego
se manifiestan en nuestro exterior. “Así entonces el corazón, bíblicamente hablando, es
quien regula el comportamiento del ser humano pues allí, en el corazón, nace la vida. El
corazón por tanto debe ser cuidado, entrenado, disciplinado y fortalecido”(concepto judío).
DAVID, UN HOMBRE CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS
Los judíos en un intento de entender a Dios y explicar cómo se relacionaba con sus criaturas
enseñaban que Jehová también tenía corazón ––no físico––, y que en éste radicaba la
voluntad para los hombres y que sólo quienes vivían una vida conforme al corazón de Dios
podían acceder a toda clase de bendiciones.
Hay un versículo en particular que nos habla algo al respecto y que será crucial para
entender la conferencia de hoy:
“Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio
diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón,
quien hará todo lo que yo quiero” (Hechos 13:22).
Una versión más moderna puede ayudarnos a interpretar de mejor manera lo que la Biblia
nos dice en este verso:
“Más tarde, Dios quitó de su puesto a Saúl, y les dio por rey a David, de quien dijo:
‘He encontrado que David, hijo de Jesé, es un hombre que me agrada y que está
dispuesto a hacer todo lo que yo quiero” (versión Dios Habla Hoy).
El versículo está inmerso en el relato de cuando Saul fue destituido de su rango como rey de
Israel y en su lugar fue ungido David, un joven “sin experiencia ni apariencia” pero que era
del agrado de Dios.
Así entonces y dicho de manera sencilla, “ser conforme al corazón de Dios es alguien del
agrado de Dios, que está dispuesto a obedecer en todo, que cumple la voluntad y los
propósitos divinos”. Y David agradó a Dios, le obedeció y cumplió sus designios, por eso el
Señor lo honró diciendo que fue un hombre conforme a su corazón, un título que pocos
humanos podrían ostentar. Y ser conforme al corazón de Dios le valió a David convertirse
en el rey de todo un país; pasó de ser pastor de ovejas a monarca absoluto, ¡y eso sólo
ocurre cuando estás en el corazón del Señor!
Pero, ¿qué características poseía David para que el mismo Dios dijera que era de su agrado?
¿qué había en este joven que lo hacía diferente a los demás? ¿es posible imitarlo aunque sea
un poquito? Acompáñame en los siguientes párrafos, seguro descubrirás algunas verdades
que te ayudarán a acercarte al corazón de Dios, verdades que harán de ti ¡TODO UN
HOMBRE! y te ayudarán a triunfar en la vida.
Para esto me remitiré al episodio cuando David enfrentó al gigante Goliat y lo venció. Allí
vemos algunas actitudes que con el paso del tiempo se convirtieron en características
distintivas en su vida.
1ª ACTITUD: Fue Humilde (1ª Samuel 16:10-11)
David era el último de 8 hermanos, no tenía apariencia de guerrero ni mucho menos la
prestancia de un rey, cuidaba las ovejas de la familia, trabajaba a todo sol en el campo; ni
siquiera su padre lo consideraba importante. Esto lo vemos claramente cuando Samuel fue
enviado por Dios a la casa de Isaí para ungir a un nuevo rey. El padre de familia llamó a sus
siete hijos para que se presentasen delante del profeta pero no lo hizo con David, ni
siquiera se dio la molestia de ir a buscarlo porque seguramente no lo consideraba “apto”; sin
embargo David no se quejaba de su vida ni mucho menos criticaba, fue un joven
que aparentemente no significaba mucho para los demás pero sí era importante para Dios.
Aplicación: La humildad es una de las mejores actitudes que puedes desarrollar, te
abre puertas y permite que conectes con gente más preparada que tú, con mejores
recursos y habilidades que estarán más que dispuestas a ayudarte, ¿sabes por qué?
Los humildes caen bien, atraen bendiciones, las personas gustan de estar con gente
humilde.
2ª ACTITUD: Fue Obediente (1ª Samuel 17:14-20a)
A pesar de no ser considerado alguien importante por su familia de todas maneras obedecía
a su padre, hacía lo que él le pedía sin rezongar, sin criticar, sin quejarse o maldecir; David
sabía que la obediencia era la puerta para la bendición y esta actitud fue algo que lo
caracterizó por el resto de su vida. En este caso en particular su padre le pidió que llevase la
comida a sus hermanos mayores que estaban en el campo de guerra y que le trajese noticias
de ellos, y así lo hizo David. Fue y llevó alimento a sus hermanos sin demorar la consigna.
Aplicación: Aristóteles dijo, “aquel que nunca aprendió a obedecer no puede ser un
buen comandante”. El sabio filósofo se refiere a que la obediencia es una maestra
que forja el carácter y te prepara para grandes cosas.
3ª ACTITUD: Fue Valiente (1ª Samuel 17:24 y 32 y 48)
El corazón de David era arrojado, tenía ímpetu, pasión, fuerza; no se achicaba ante las
adversidades, al contrario, tenía “fiereza” para enfrentar cualquiera de ellas. Por eso al
enterarse que un filisteo insultaba al ejército de su país y también a Dios se enardeció y
decidió pelear contra él. Poco le importó a este joven pastor que su oponente midiera casi
tres metros de altura, que fuese un guerrero experimentado y que estuviera equipado con el
mejor armamento de su época. David sencillamente siguió su corazón, era un tipo valiente
que no se amedrentaba ante los obstáculos de la vida.
Aplicación: Así mismo nosotros deberíamos ser, ¡valientes! Capaces de lanzarnos a
proyectos, empresas o metas imposibles de conquistar. Nelson Mandela dijo: “El
hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que conquista ese miedo”.
4ª ACTITUD: Declaró su dependencia en Dios (1ª Samuel 17:45, 46 y 47)
Al encontrarse frente a frente con el gigante David se encomendó a Dios ––no lo atacó sin
antes declarar que lo vencería con la ayuda del Señor––, lo cual es muestra que esa era su
costumbre, era un hábito arraigado en él, por eso los logros siempre lo acompañaron. No en
vano la Escritura dice, “Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán
éxito” (Proverbios 16:3).
Aplicación: No se te ocurra comenzar un proyecto (carrera universitaria, trabajo,
emprendimiento, ministerio, relación amorosa, etc.) sin encomendarlo a Dios
primero. Hacerlo cimentará el camino al éxito.
5ª ACTITUD: Sacó provecho de las habilidades aprendidas (1ª Samuel 17:40 y 49a)
Ahora bien, nos damos cuenta que David no sólo se encomendó a Dios y espero que Él
hiciera todo el trabajo ––como suele suceder con muchos cristianos––, además de depender
de Dios utilizó su experiencia aprendida en el campo para atacar al gigante. David no era un
guerrero pero tenía conocimiento del uso de la honda, un arma efectiva si se la sabe usar. Y
así lo hizo el joven pastor, aprovechó su destreza para enfrentar a Goliat.
Aplicación: Es imposible ser buenos en todo pero seguramente destacas en algo.
Utiliza ese don, habilidad, talento o capacidad para brillar y enfrentar la vida hasta
vencerla. Un viejo adagio reza así: “Si la vida te da limones, ¡haz limonada!”.
6ª ACTITUD: Aprovechó las Oportunidades (1ª Samuel 17:49-50)
David no dudó en atacar a Goliat cuando la oportunidad se presentó. No esperó demasiado
ni tampoco se apresuró, la piedra fue disparada en el momento preciso para calar en el lugar
preciso, en medio de la frente del gigante logrando así tumbarlo para no volver a levantarse.
Aplicación: Dios provee a los humanos toda clase de oportunidades para triunfar en
la vida, pero son muy pocos quienes las aprovechan para su propio beneficio y de
los demás. La mayoría se la pasa quejando de que nunca podrán surgir o bien
esperan “las mejores condiciones para actuar cuando muchas veces éstas no existen,
uno mismo debe fabricarlas”; en cambio los que abren bien sus ojos están más que
listos para usar los recursos que Dios despliega a su favor. ¡Debes estar alerta a las
oportunidades, si tú no las usas otro más avispado lo hará por ti!
7ª ACTITUD: Terminó lo que inició (1ª Samuel 17:51)
Finalmente cuando David vio al gigante caído producto del piedrazo en la frente, corrió a él
y con la propia espada de Goliat le cortó la cabeza. Este acto avivó al pueblo que animados
salieron de su refugio para perseguir al enemigo hasta derrotarlo. David no se conformó con
ver tirado al gigante en el piso, él sabía que si no lo liquidaba el monstruo podría levantarse
y otro habría sido el desenlace.
Aplicación: Sé de los que terminan procesos, de los que culminan carreras, de
quienes acaban lo que inician. Conviértete en un “terminador” y no sólo en un
“iniciador”. Si quieres triunfar en la vida debes hacer tus tareas, cumplir tus deberes,
terminar lo que inicias, ¡no puedes andar dejando cosas a medias! Hacer eso te
convertirá en un mediocre y tú fuiste diseñado para ser un hombre exitoso.
CONCLUSIÓN.
Las actitudes mencionadas aquí fueron desarrolladas por David hasta perfeccionarlas
convirtiéndolas en hábitos de vida, hábitos productivos, sanos, poderosos, haciendo que el
joven pastor se convirtiera en uno de los reyes de Israel más amados por el pueblo y más
favorecidos por Dios. Estas actitudes fueron cultivadas hasta hacer de
ellas CARACTERÍSTICAS EN LA VIDA DEL REY DAVID.
Por tanto, si quieres que te vaya bien en la vida, si quieres asegurar una vida exitosa para ti
y los tuyos, si deseas ser prosperado en tus estudios, en tu trabajo, en tu emprendimiento, en
tu liderazgo, en tu relación amorosa, en tu matrimonio, en tu vida espiritual, ¡ocúpate en ser
un hombre conforme al corazón de Dios! sigue el ejemplo de David y seguramente pasarás
de ser un “Don Nadie” a “Un hombre conforme al corazón de Dios”.
“Humildad”, “obediencia”, “valentía”, “dependencia en Dios”, “usar las
habilidades”, “aprovechar las oportunidades” y “terminar lo que se inicia” son piezas
claves en la construcción de un futuro glorioso, futuro que Dios desea para ti.