PROFECIAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO, SOBRE JESUS, CUMPLIDAS EN EL NUEVO
TESTAMENTO
(Gn. 3:15).
Gn. 14:17-20; He. 7).
(Is. 9:6).
(Mi. 5:2).
(Mal. 3:1).
(Mt. 11:10).
Isaías 7:14,
(Zac. 9:9)
Isaías 9:7—Lucas 1:32-33.
Salmos 45:6-7, 102:25-27—
Hebreos
1:8-12.
Miqueas 5:2—Lucas 2:4-5, 7
Zacarías 11:12—Mateo 26:15.
Salmos 35:11—Marcos 14:57-58
Salmos 22:7-8—Lucas 23:35.
Zacarías 12:10—Juan 19:34.
Isaías 50:6—Mateo 26:67
Zacarías 11:12—Mateo 26:15.
Isaías 7:14—Lucas 1:26-27, 30-31.
Daniel 9:25—Lucas 2:1-2
Lucas 2:4-5, 7.
Salmos 68:18—Marcos 16:19;
Efesios 4:8; 1 Corintios 15:4.
Referencias a Jesucristo en el Antiguo Testamento
Ya el Antiguo Testamento hace referencia al Mesías que vendría, al Salvador y Redentor. Así, en la maldición de la serpiente
inmediatamente posterior a la caída en el pecado, ya se encuentra oculta la primera mención al Redentor que vendría (Gn.
3:15).
El autor de la epístola a los Hebreos ve una referencia a Jesucristo en los actos del rey y sacerdote Melquisedec, quien trae
pan y vino a Abraham y lo bendice (Gn. 14:17-20; He. 7).
Dios, el Hijo, acompañó al pueblo escogido, Israel, a través de la historia. El Apóstol Pablo describe expresamente la presencia
de Cristo durante el peregrinaje por el desierto: “Nuestros padres [...] bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de
la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo" (1 Co. 10:1-4).
Algunos profetas del Antiguo Testamento hacen referencia a detalles concretos relacionados con la venida del Redentor:
Isaías lo describió con nombres que subrayan su unicidad: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado
sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz" (Is. 9:6).
Miqueas anunció el lugar de nacimiento del Señor: “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de
ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad" (Mi. 5:2).
Malaquías profetizó a alguien que prepararía el camino del Hijo de Dios: “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará
el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien
deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos" (Mal. 3:1). El que prepararía el camino es Juan, el Bautista
(Mt. 11:10).
Zacarías describió la entrada del Señor en Jerusalén: “Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he
aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna" (Zac. 9:9).
En la parte de abajo encontrarás una lista de profecías del Antiguo Testamento, en las cuales se habla acerca del Mesías
prometido, y al lado del versículo que respalda cada profecía, encontrarás el versículo que muestra el cumplimento de esa
profecía. Creemos que esto te ayudará a aclarar que Jesús es el Mesías que fue anunciado:
Él nació de la simiente de una mujer: Génesis 3:15—Gálatas 4:4.
Fue descendiente de Abraham: Génesis 12:3—Mateo 1:1.
Fue descendiente de Isaac: Génesis 17:19—Lucas 3:4.
Fue descendiente de Jacob: Números 24:17—Mateo 1:2.
Era de la tribu de Judá: Génesis 49:10—Lucas 3:33.
Era heredero del trono de David: Isaías 9:7—Lucas 1:32-33.
Estaba ungido y es eterno: Salmos 45:6-7, 102:25-27—Hebreos 1:8-12.
Nació en Belén: Miqueas 5:2—Lucas 2:4-5, 7.
El tiempo exacto de Su nacimiento: Daniel 9:25—Lucas 2:1-2.
Debía nacer de una virgen: Isaías 7:14—Lucas 1:26-27, 30-31.
Huyó a Egipto: Oseas 11:1—Mateo 2:14-15.
El camino estaba preparado: Isaías 40:3-5—Lucas 3:3-6.
Fue proclamado Hijo de Dios: Salmos 2:7—Mateo 3:17.
Su ministerio en Galilea: Isaías 9:1-2—Mateo 4:13-16.
Enseñó con parábolas: Salmos 78:2-4—Mateo 13:34-35.
Era un profeta: Deuteronomio 18:15—Hechos 3:20,22.
Fue rechazado por Su propio pueblo: Isaías 53:3—Juan 1:11; Lucas 23:18.
Fue sacerdote mediante la orden de Melquisedec: Salmos 110:4—Hebreos 5:5-6.
Tuvo una entrada triunfal: Zacarías 9:9—Marcos 11:7, 9, 11.
Fue traicionado por un amigo muy cercano: Salmos 41:9—Lucas 22:47-48.
Fue vendido por 30 piezas de plata: Zacarías 11:12—Mateo 26:15.
Fue acusado por falsos testigos: Salmos 35:11—Marcos 14:57-58.
No abrió Su boca cuando lo acusaron: Isaías 53:7—Marcos 15:4-5.
Lo escupieron y lo golpearon: Isaías 50:6—Mateo 26:67.
Fue el sacrificio sustituto: Isaías 53:5—Romanos 5:6, 8.
Fue crucificado por transgresores: Isaías 53:12—Marcos 15:27-28.
Sus manos y Sus pies fueron perforados: Zacarías 12:10—Juan 20:27.
Se burlaron de Él y lo pusieron en ridículo: Salmos 22:7-8—Lucas 23:35.
Oró por Sus enemigos: Salmos 109:4—Lucas 23:34.
Los soldados echaron suertes sobre Sus ropas: Salmos 22:17-18—Mateo 27:35-36.
Fue abandonado por Dios: Salmos 22:1—Mateo 27:46.
Ninguno de Sus huesos fue quebrado: Salmos 34:20—Juan 19:32-33, 36.
Su costado fue traspasado: Zacarías 12:10—Juan 19:34.
Fue sepultado con el hombre rico: Isaías 53:9—Mateo 27:57-60.
Él sería resucitado: Salmos 16:10, 49:15—Marcos 16:6-7.
Resucitó para sentarse a la diestra de Dios: Salmos 68:18—Marcos 16:19; Efesios 4:8; 1 Corintios 15:4.