Lectura Practicas Psicopatologia
Lectura Practicas Psicopatologia
1)
Raramente hablan de ello con antiguos pacientes, Preguntado por lo que decían las voces, contestaba
quizás porque desconfían de la información que eran normalmente confusas, pero en la medida
proveniente del que ha estado previamente loco. Es en que podía asegurarlo, decían “vacío” “hueco” y
probable que aquellos que han trabajado en un “apagado”. Las voces no eran familiares y eran del
hospital psiquiátrico se hayan adaptado tan mismo sexo que el paciente. La elección de estos
completamente a esos entornos que sean insensibles síntomas provino por su semejanza aparente con
al impacto de esa experiencia. Aunque ha habido síntomas existenciales. Tales síntomas se supone
informes ocasionales de investigadores que ellos que surgen de preocupaciones dolorosas sobre la
mismos se remitieron a un hospital psiquiátrico (7) percepción de que la propia vida no tiene sentido.
dichos investigadores normalmente han Es como si la persona que está alucinando
permanecido en los hospitales cortos periodos de estuviese diciendo, “Mi vida está vacía y hueca”.
tiempo y, a menudo, con el conocimiento de la La elección dé estos síntomas estuvo también
plantilla del hospital. Así que es difícil saber hasta determinada por la ausencia en la literatura de tan
qué grado fueron tratados como pacientes o como siquiera un informe sobre psicosis existenciales.
colegas de investigación. No obstante, sus informes
sobre los interiores de los hospitales psiquiátrico Además de alegar estos síntomas y de
han sido valiosos. Este trabajo amplía esos falsificar el nombre, la vocación y el empleo, no se
esfuerzos. efectuó ninguna otra alteración de la persona, su
historia o sus circunstancias. Los acontecimientos
PSEUDOPACIENTES Y SUS ENTORNOS significativos de la historia vital del pseudopaciente
Los ocho pseudopacientes constituían un variado se relataban como habían realmente acontecido. Las
grupo. Uno era un estudiante de psicología en la relaciones con los padres y hermanos, con el
veintena. Los siete restantes eran mayores y estaban cónyuge y los hijos, con la gente del trabajo y de la
“establecidos”. Entre ellos había tres psicólogos, un escuela, haciéndolas consistentes con las
pediatra, un psiquiatra, un pintor, y una ama de excepciones arriba mencionadas, se describieron
casa. Tres pseudopacientes eran mujeres y el resto como eran o habían sido. Se describían tanto las
hombres. Todos ellos emplearon pseudónimos para frustraciones y malestares como las alegrías y
evitar que sus supuestos diagnósticos les satisfacciones. En caso de existir algún sesgo por
ocasionasen problemas más tarde. Aquellos que parte de los pseudopacientes, favorecía fuertemente
estaban en profesiones relacionadas con la salud la detección de la cordura, dado que ninguna de sus
mental alegaron otra ocupación con el fin de evitar historias ni de sus conductas actuales eran, en modo
atenciones especiales que pudiera adoptar la alguno, gravemente patológicas.
plantilla como una cortesía hacia colegas enfermos
(8). Con mi única excepción (yo fui el primer Nada más ingresar en la unidad psiquiátrica, el
pseudopaciente y mi presencia le era conocida al pseudopaciente cesaba la simulación de
administrador del hospital y al jefe de Psicología y, cualquier síntoma de anormalidad. En algunos
en la medida de mi conocimiento, sólo a ellos dos), casos se dio un breve periodo de cierto nerviosismo
la presencia de pseudopacientes y la naturaleza del y ansiedad ya que ninguno de los pseudopacientes
programa de investigación no fue conocida en la realmente creyó que serían admitidos con tanta
plantilla hospitalaria (9). facilidad. De hecho, compartían el temor de que el
fraude sería inmediatamente detectado y pasarían
Los entornos eran igualmente variados. Con el por una situación muy complicada. Además,
fin de generalizar los hallazgos, se buscó la muchos de ellos jamás habían visitado una unidad
admisión en una diversidad de hospitales. Los 12 psiquiátrica; incluso aquellos que habían tenido esa
hospitales de la muestra estaban localizados en experiencia, tuvieron no obstante algún temor
cinco estados diferentes de las Costas Este y Oeste pasajero sobre lo que les podría suceder. Su
de los Estados Unidos. Algunos eran viejos y nerviosismo, por tanto, era bastante pertinente a lo
cochambrosos, otros bastante nuevos. Algunos nuevo que les resultaba el recinto psiquiátrico y
estaban orientados a la investigación, otros no. desapareció rápidamente.
Algunos tenían una buen ratio pacientes-plantilla,
otros estaban bastante infradotados. Sólo uno era Aparte de ese fugaz nerviosismo, el
un hospital estrictamente privado. Todos los demás pseudopaciente se comportaba en la unidad como lo
estaban subvencionados por fondos federales o hacía “normalmente”. El pseudopaciente hablaba a
estatales o, como en uno de ellos, por fondos los pacientes y a la plantilla como podría hacerlo
universitarios. normalmente. Dado que hay extraordinariamente
poco que hacer en una unidad psiquiátrica,
Tras llamar al hospital pidiendo hora, el intentaba entablar conversación con otros. Cuando
pseudopaciente llegaba a la oficina de admisiones alguien de la plantilla le preguntaba cómo se
quejándose de que había estado oyendo voces. sentía, indicaba que estaba bien, que ya no
D. Rosenhan (1973, p. 3)
experimentaba ningún síntoma. Respondía a las eran considerados excelentes. Tampoco puede
instrucciones del personal, a las llamadas para alegarse que hubiese poco tiempo para observar a
recibir la medicación (que no ingería), y a las los pseudopacientes. La duración de la
instrucciones del comedor. Además de las hospitalización varió de 7 a 52 días, con una media
actividades que se le permitían conforme a su de 19 días. De hecho, los pseudopacientes no
diagnóstico, empleaba su tiempo anotando sus fueron observados cuidadosamente, pero este fallo
observaciones sobre las unidad, los pacientes, y la claramente dice más de las tradiciones dentro de los
plantilla. Al principio estas notas se escribían hospitales psiquiátricos que de la falta de
“secretamente”, pero tan pronto como quedó claro oportunidades para hacerlo.
que no le importaban mucho a nadie, se escribían
en hojas de papel normales en sitios públicos tales Por último, no puede aducirse que el fallo en
como la sala de día. No se guardó en secreto reconocer la cordura de los pseudopacientes fuese
ninguna de estas actividades. debido al hecho de que no se estuviesen
comportando juiciosamente. Aunque había
El pseudopaciente, de modo muy parecido al de claramente alguna tensión presente en todos ellos,
un verdadero paciente psiquiátrico, entró en el sus visitantes diarios no podían detectar ninguna
hospital sin ningún conocimiento previo de cuándo consecuencia conductual ni, en verdad, podían
sería dado de alta. Se le dijo a cada uno que debería hacerlo otros pacientes. Fue bastante común el que
salir por sus propios medios, fundamentalmente los pacientes “detectasen” la cordura de los
convenciendo a la plantilla de que estaba en su sano pseudopacientes. Durante las tres primeras
juicio. El estrés psicológico asociado con la hospitalizaciones, en las que se guardaron registros
hospitalización fue considerable, y todos los precisos, 35 de un total de 118 pacientes expresaron
pseudopacientes, excepto uno, desearon ser dados sus sospechas, algunos de modo vigoroso: “Tú no
de alta casi inmediatamente después de ser estás loco. Eres un periodista, o profesor [haciendo
admitidos. Estaban, por lo tanto, motivados no sólo referencia a la continua toma de notas]. Estás
a comportarse de modo juicioso, sino a mostrar una controlándonos de parte del hospital”. Mientras que
cooperación ejemplar. El que su conducta no la mayoría de los pacientes eran tranquilizados
estuviese en modo alguno alterada, queda gracias a la insistencia del pseudopaciente en
confirmado por los informes de las enfermeras, los asegurar que había estado enfermo antes de entrar
cuales se han obtenido en la mayoría de los casos. pero que ahora se encontraba bien, algunos
Estos informes indicaban unánimemente que los persistieron continuamente en la creencia de que el
pacientes eran “amistosos”, “cooperativos” y “no pseudopaciente era una persona en su sano juicio
manifestaban ningún signo de anormalidad”. (11). El hecho de que los pacientes, pero no la
plantilla, reconociesen la normalidad, suscita
LOS NORMALES NO SON DETECTADOS importantes cuestiones.
COMO CUERDOS
La incapacidad para detectar la cordura durante
A pesar de su “demostración” pública de cordura, el curso de la hospitalización puede deberse al
los pseudopacientes jamás fueron detectados. hecho de que los médicos operen con un fuerte
Admitidos, excepto en un caso, bajo un diagnóstico sesgo hacia lo que los estadísticos denominan
de esquizofrenia (10), todos fueron dados de alta Error de Tipo II (5). Es decir, los médicos se
con un diagnóstico de esquizofrenia “en remisión”. inclinan más a llamar enferma a una persona sana
La etiqueta de “en remisión” no debería ser dada de (un falso positivo, error Tipo II) que a llamar sana
lado como una mera formalidad, puesto que en a una persona enferma (un falso negativo, error
ningún momento de la hospitalización se suscitó Tipo I). Las razones de esto no son difíciles de
ninguna cuestión sobre la simulación de ningún hallar: es claramente más peligroso diagnosticar
pseudopaciente. Tampoco existe ninguna erróneamente la enfermedad que la salud. Mejor
indicación en los informes hospitalarios de que el errar por el lado de la precaución, sospechar
pseudopaciente estuviese bajo sospecha. Por el enfermedad incluso entre los sanos.
contrario, existe una fuerte evidencia de que, una
vez etiquetado como esquizofrénico, al Pero lo que puede mantenerse para la medicina,
pseudopaciente se le adjuntó esa etiqueta. Si se iba no se mantiene igual de bien para la psiquiatría.
a dar el alta al pseudopaciente, naturalmente debía Las enfermedades médicas, si bien desgraciadas,
estar en “remisión”; pero no estaba cuerdo ni, desde no son normalmente peyorativas. Los diagnósticos
el punto de vista de la institución, lo había estado psiquiátricos, por el contrario, conllevan estigmas
nunca. personales, legales, y sociales (12). Era por lo
tanto importante ver si se podía dar la vuelta a la
El fallo unánime en reconocer la cordura no tendencia de diagnosticar como loco al cuerdo. El
puede atribuirse a la calidad de los hospitales ya siguiente experimento se planeó en un hospital de
que, aunque con considerables variaciones, varios investigación y enseñanza cuya plantilla había oído
D. Rosenhan (1973, p. 4)
de estos hallazgos pero dudaba de que tal error Desde cierto punto de vista, estos datos son
pudiera darse en su hospital. Se informó a la profundamente sorprendentes, ya que se sabe desde
plantilla de que en algún momento, durante los 3 hace tiempo que se confiere significado a los
meses siguientes, uno o más pseudopacientes elementos por el contexto en el que ocurren. La
intentarían ser admitidos en el hospital psicología de la Gestalt defendió vigorosamente
psiquiátrico. Se pidió a cada miembro de la este punto, y Asch (13) demostró que existen
plantilla que evaluase a cada paciente que se rasgos “centrales” de personalidad (tales como
presentase en la sala de admisiones conforme a la “frío” versus “cálido”) que son tan poderosos que
probabilidad de que dicho paciente fuese un colorean profundamente el significado de otras
pseudopaciente. Se utilizó una escala de 10 puntos, informaciones en la formación de impresiones de
reflejando las puntuaciones de 1 y 2 una alta una personalidad dada (14). “Loco”,
confianza en que el paciente fuese en realidad un “esquizofrénico”, “maníaco-depresivo”, e “insano”
pseudopaciente. se encuentran probablemente entre los más
poderosos de dichos rasgos centrales. Una vez que
Se obtuvieron juicios de 193 pacientes que una persona es calificada como anormal, todas sus
fueron admitidos a tratamiento psiquiátrico. Se otras características y conductas quedan coloreadas
pidió efectuar juicios a toda la plantilla que había por esa etiqueta. Realmente, esa etiqueta es tan
tenido un contacto habitual con el paciente o una poderosa que muchas de las conductas normales de
responsabilidad primaria hacia él (auxiliares, los pseudopacientes quedaban ignoradas totalmente
enfermeras, psiquiatras, médicos, y psicólogos). o profundamente malinterpretadas. Algunos
Cuarenta y un pacientes fueron señalados, con una ejemplos puede que clarifiquen este asunto.
alta confianza, como pseudopacientes por al menos
un miembro de la plantilla. Veintitrés fueron Anteriormente indiqué que no se efectuaron
considerados sospechosos por al menos un cambios en la historia personal y status actual de
psiquiatra. Diecinueve fueron objeto de sospecha los pseudopacientes, aparte de aquéllos referidos al
por un psiquiatra y otro miembro de la plantilla. De nombre, empleo y, allí donde se hizo necesario,
hecho, ningún pseudopaciente (al menos de mi vocación profesional. Por lo demás, se ofreció una
grupo) se presentó al hospital durante este periodo. descripción verídica de la historia y circunstancias
personales. Esas circunstancias no eran psicóticas.
El experimento es instructivo. Indica que la ¿Cómo se las hacía concordar con el diagnóstico de
tendencia a denominar loca a gente cuerda puede psicosis? ¿O se modificaban esos diagnósticos de
ser cambiada cuando los premios (en este caso, tal modo que se hacía que éstos se adecuasen a las
prestigio y perspicacia diagnóstica) son altos. Pero circunstancias de la historia del pseudopaciente tal
¿qué puede decirse de las 19 personas que y como él las describía?
resultaron ser sospechosas de estar “cuerdas” para
al menos un psiquiatra y otro miembro de la Hasta donde me es posible determinarlo, los
plantilla? ¿Estaban verdaderamente “cuerdas” o diagnósticos no eran en modo alguno modificados
más bien el hecho era que con el fin de evitar el por la relativa salud de las circunstancias de la vida
error de Tipo II, la plantilla tendió a hacer más del pseudopaciente En vez de eso, sucedía lo
errores de Tipo I llamando “cuerdo” al loco? No contrario: la percepción de las circunstancias del
hay ningún modo de saberlo. Pero una cosa es pseudopaciente quedaba modelada completamente
cierta: Cualquier proceso diagnóstico que se preste por e1 diagnóstico. Un claro ejemplo de esta
por sí mismo y tan fácilmente a errores masivos de translación se encuentra en el caso de un
este tipo no puede ser un proceso muy fiable. pseudopaciente que, durante su primera infancia,
había tenido una estrecha relación con su madre
pero bastante apartado de su padre. Sin embargo, a
LA PEGAJOSIDAD DE LAS ETIQUETAS partir de la adolescencia su padre se convirtió en un
PSICODIAGNOSTICAS íntimo amigo, al tiempo que se enfrió la relación
con su madre. Su relación actual con su esposa era,
Además de la tendencia de llamar enfermo al normalmente, cercana y cálida. Aparte de algunos
sano -una tendencia que explica mejor la conducta enfados mutuos ocasionales la fricción era mínima.
diagnóstica en la admisión que tal conducta tras un Raramente pegaban a los hijos. Seguramente no
periodo prolongado de exposición- los datos nos hay nada patológico en esta historia. De hecho,
hablan del enorme peso del etiquetamiento en la muchos lectores puede que vean un patrón
evaluación psiquiátrica. Habiendo sido etiquetado semejante en sus propias experiencias, sin
una vez como esquizofrénico no hay nada que el consecuencias marcadamente negativas. Obsérvese,
paciente pueda hacer para superar la etiqueta. La sin embargo, cómo se tradujo esta historia en el
etiqueta colorea profundamente las percepciones contexto psicopatológico (extraído del resumen del
que otros tienen de él y su conducta. caso preparado tras el alta del paciente):
D. Rosenhan (1973, p. 5)
Tal es la norma de segregación paciente-plantilla, más poder tiene más influencia para modelarlas.
que en cuatro hospitales públicos en los que se Consecuentemente, es comprensible que los
intentó medir el grado en que la plantilla y los auxiliares no sólo empleen más tiempo con los
pacientes se mezclaban, se hizo necesario usar pacientes que cualquier otro miembro de la plantilla
como medida operativa “el tiempo fuera de la jaula -lo que viene determinado por su baja posición en
de la plantilla”. Si bien no se daba el caso de que la jerarquía- sino también, en la medida en que lo
todo el tiempo fuera de la jaula se emplease en aprenden de sus superiores, que empleen el menor
tratar con los pacientes (los auxiliares, por ejemplo, tiempo posible que puedan con los pacientes. A los
a veces salían para ver la televisión en la sala de auxiliares se les puede ver principalmente dentro de
día), ese fue el único medio fiable de recoger la jaula, que es donde están los modelos, la acción,
alguna medida de datos temporales. y el poder.
La cantidad media de tiempo empleado por los Me dirijo ahora a analizar un conjunto diferente
auxiliares fuera de la jaula fue del 11.3% (con un de estudios que tratan de la respuesta de la plantilla
rango entre 3 y 52 por ciento). Este número al contacto iniciado por el paciente. Se sabe desde
representa no sólo el tiempo empleado con los hace mucho que el tiempo total que una persona
pacientes, sino que también incluye el tiempo emplea contigo puede ser un índice de la
empleado en rutinas tales como doblar la ropa importancia que tienes para él. Si inicia y mantiene
lavada, supervisar a los pacientes mientras éstos se el contacto visual, existe una razón para creer que
afeitaban, dirigir la limpieza de la unidad, y enviar está considerando tus peticiones y necesidades. Si
a los pacientes a actividades fuera de la unidad. Era se para a charlar, o de hecho detiene su actividad y
relativamente raro el auxiliar que empleaba algún habla, existe una razón añadida para inferir que está
tiempo charlando con los pacientes o jugando con teniendo una relación individual contigo. En cuatro
ellos. Fue imposible obtener un “porcentaje de hospitales, el pseudopaciente se acercó a un
tiempo de interacción” en las enfermeras dado que miembro de la plantilla con una petición expresada
el tiempo total que emplearon fuera de la jaula fue del modo siguiente: Perdone Sr. [o Dr. o Sra.] X,
demasiado escaso. Por término medio, las ¿me podría indicar cuándo podré disfrutar de mi
enfermeras de día salían de la jaula 11.5 veces por permiso para salir al jardín?” (o “ ... ¿cuándo me
turno, lo que incluía aquellas ocasiones en que van a llevar a la reunión de equipo?” o “... ¿cuando
salían por completo de la unidad (rango de 4 a 39 podrán darme el alta ?”) Mientras que el contenido
veces). Las enfermeras de la tarde y de la noche de la pregunta variaba de acuerdo a la pertinencia
estaban incluso menos disponibles; salían una del objetivo y las necesidades actuales (aparentes)
media de 9.4 veces por turno (rango de 4 a 41 del pseudopaciente, la forma era siempre cortés y
veces). No hay datos disponibles de las enfermeras demandaba una información relevante. Se tomó un
del primer turno (quienes normalmente llegaban a especial cuidado en no acercarse nunca más de una
medianoche y salían a las 8 de la mañana) pues los vez al día a un mismo miembro de la plantilla con
pacientes estaban dormidos durante la mayor parte el fin de no irritarle o levantar sospechas. Al
de este periodo. examinar estos datos, recuerde que la conducta de
los pseudopacientes no era ni extraña ni estaba
Los médicos, especialmente los psiquiatras, alterada. De hecho uno podía entablar una buena
estaban incluso menos disponibles. Raramente se conversación con ellos.
les veía en las unidades. Con bastante frecuencia se
les veía sólo al llegar y al marcharse, empleando el Los datos de este experimento se muestran en la
tiempo restante en sus oficinas o en la jaula. Por Tabla 1, de modo separado para los médicos
término medio, los médicos salían a la unidad 6.7 (columna 1) y para las enfermeras y auxiliares
veces al día (rango de 1 a 17 veces). Fue difícil (columna 2). Las pequeñas diferencias entre estas
efectuar una estimación precisa a este respecto ya cuatro instituciones fueron sobrepasadas por el
que los médicos a menudo mantenían horarios que hecho común de que la plantilla evitaba continuar
les permitían llegar y marcharse sin horas fijas. los contactos que los pacientes habían iniciado. Con
mucha diferencia, su respuesta más frecuente
Aunque la organización jerárquica del hospital consistía bien en una breve respuesta a la pregunta,
psiquiátrico ya ha sido comentada anteriormente ofrecida mientras “seguían su camino” y con la
(20), merece la pena advertir de nuevo el cabeza vuelta, o bien en no dar absolutamente
significado latente de ese tipo de organización. ninguna respuesta.
Aquéllos con más poder tienen menos relación con
los pacientes, y aquellos con menos poder están El encuentro adquiría normalmente esta
más involucrados con éstos. Recuérdese, sin estrafalaria forma: (pseudopaciente) “Perdóneme
embargo, que la adquisición de conductas de rol Dr. X. ¿podría decirme cuando voy a poder
apropiadas sucede principalmente a través de la conseguir disfrutar de las cosas a las que tengo
observación de otros y que, además, quien detenta derecho en la planta?”; ((médico) “Buenos días,
D. Rosenhan (1973, p. 8)
Es instructivo comparar estos datos con otros 4. “¿Cómo se matricula uno en la Facultad?”
recientemente obtenidos en la Universidad de
Stanford. Se ha señalado que las universidades 5. “¿Es difícil ser admitido?”
grandes y eminentes se caracterizan por tener un
profesorado tan ocupado que no tiene tiempo para 6. “¿Hay algún tipo de becas?”
los estudiantes. Para efectuar esta comparación, una
joven se acercó a los profesores que parecían Sin ninguna excepción, como se puede
dirigirse a alguna reunión o algún asunto contemplar en la Tabla 1 (columna 3), todas las
relacionado con la enseñanza y les preguntaba las preguntas fueron contestadas. No importa la prisa
siguientes seis preguntas: que tuvieran, todos los interrogados no sólo
mantuvieron contacto ocular, sino que se
1. “Perdóname ¿podrías indicarme la dirección detuvieron a hablar. De hecho, muchos de los
del Pabellón Encina? (En la Facultad de interrogados abandonaron su camino para señalar o
Medicina: “¿...del Centro de Investigación acompañar a la interrogadora a la oficina que estaba
Clínica?”). buscando, a intentar localizar el MacDonald's, o a
discutir sobre sus posibilidades de ser admitida en
2. “ ¿ Sabes dónde hay un MacDonald's?” [No la universidad.
hay MacDonald’s en Stanford] ,
Tabla 1. Contacto iniciado por los pseudopacientes con psiquiatras, enfermeras y auxiliares, en
comparación con el contacto con otros grupos.
Respuestas
Sigue andando, volviendo la cabeza (%) 71 88 0 0 0 0
Establece contacto ocular 23 10 0 11 0 0
Pausas y respuestas breves 2 2 0 11 0 10
Se para para hablar 4 0. 5 100 78 100 90
Número medio de
preguntas contestadas (de 6) a a 6 3,8 4.8 4
Respondentes (número) 13 47 14 18 15 10
decirle “¿Te resulto agradable?”. En alguna ocasión, el hombres que la estábamos observando. Uno no tenía la
castigo impuesto por el delito de los pacientes parecía sensación de que estaba portándose seductoramente. Más
tan excesivo que no podía justificarse ni siquiera por las bien, parecía ignorar nuestra presencia. Un grupo de
interpretaciones más radicales del canon psiquiátrico. No personas de la plantilla podía señalar a un paciente en la
obstante, parecían suceder sin más cuestionamientos. El sala de día y hacer abiertos comentarios sobre él, como si
aguante era normalmente corto. Podía increparse a un no estuviese allí.
paciente por no haber escuchado una llamada de
medicación, y los auxiliares de la mañana a menudo Un caso iluminador de despersonalización e
levantaban a los pacientes con un “¡Vamos, gili........, invisibilidad sucedía respecto a las medicaciones. Todo
fuera de la cama!”. sea dicho, se administró casi unas 2100 pastillas a los
pseudopacientes, incluyendo Elavil, Stelazine, Compazíne,
Ni datos anecdóticos ni datos más “duros” pueden y Thorazine, por nombrar unas cuantas. (El que tal
suprimir la irresistible sensación de impotencia que variedad de medicaciones se administrase a pacientes que
invade a un individuo expuesto continuamente a la presentaban idénticos síntomas ya es, por sí mismo,
despersonalización del hospital psiquiátrico. Apenas notorio). Sólo se ingirieron dos pastillas. El resto fueron
importa qué hospital psiquiátrico se tratase (los buenos metidas en el bolsillo o arrojadas al retrete. Los
públicos y los privados lujosos eran mejores a este pseudopacientes no eran los únicos en hacer ésto. Aunque
respecto que los rurales y los destartalados) puesto que, no dispongo de registros precisos de cuántos pacientes
de nuevo, las características que los hospitales rechazaban sus medicaciones, los pseudopacientes a
psiquiátricos tenían en común sobrepasaban con mucho menudo, al ir a tirar su medicación, hallaban la medicación
sus diferencias aparentes. de otros en el retrete. En tanto en cuanto sus conductas y
las de los pseudopacientes fuesen cooperativas en éste y
La impotencia se hacía evidente en cualquier otros asuntos importantes, eran ignorados totalmente.
circunstancia. Al paciente se le priva de muchos de sus
derechos legales en base a su estado psiquiátrico (21). Se Las reacciones de los pseudopacientes ante tal
le desprovee de credibilidad por virtud de su etiqueta despersonalización fueron intensas. Aunque habían
psiquiátrica. Su libertad de movimientos está restringida. llegado al hospital como observadores participantes y
No puede iniciar contactos con la plantilla, pero muchos eran completamente conscientes de que no “pertenecían”
sólo responden a tales aperturas conforme las efectúan. a él, sin embargo se vieron atrapados ellos mismos y
La intimidad personal es mínima. Las habitaciones del luchando contra la despersonalización. Algunos ejemplos:
paciente y sus pertenencias personales pueden ser un licenciado en Psicología le pidió a su esposa que
examinadas por cualquier miembro de la plantilla, por trajera sus libros al hospital de modo que pudiese
cualquier razón. Su historia y su angustia personales “avanzar en las asignaturas (ésto lo hizo a pesar de las
están disponibles para cualquier miembro de la plantilla complicadas precauciones tomadas para ocultar su
(o, a menudo, cualquier intruso) que elija leer su ocupación profesional). El mismo estudiante, que se había
historial, sin importar cuál sea la relación terapéutica con estado entrenando durante algún tiempo para entrar en el
él. Su higiene personal y la evacuación de basura son hospital, y que había estado esperando esta experiencia,
controladas frecuentemente. Los cuartos de baño puede “se acordó” que quería ver algunas carreras de obstáculos
que no dispongan de puertas. el fin de semana e insistió en obtener permiso para esos
días. Otro pseudopaciente intentó un romance con una
A veces, la despersonalización alcanzaba tales enfermera. Al poco tiempo, informó a la plantilla que
proporciones que los pseudopacientes tenían la sensación estaba solicitando la admisión para hacer el doctorado en
de que eran invisibles, o cuando menos no merecedores una Facultad de Psicología y que era muy probable que le
de atención. Al ser admitidos, yo y otros admitiesen ya que un profesor de la facultad era uno de
pseudopacientes pasamos los exámenes médicos sus asiduos visitantes al hospital. La misma persona
iniciales en una sala semipública, en donde los miembros comenzó a meterse en una psicoterapia con otros
de la plantilla continuaban con sus propios asuntos como pacientes, todo ello como un medio de sentirse persona en
si no estuviésemos allí. un entorno impersonal.
Está claro que no se puede distinguir al cuerdo del loco insensibilidad personal. Sus percepciones y conductas,
en los hospitales psiquiátricos. El hospital impone en sí más que estar motivadas por una maliciosa disposición,
mismo un ambiente especial en el que los significados de estaban controladas por la situación. En un ambiente más
las conductas pueden fácilmente malinterpretarse. Las benigno, un ambiente menos ligado a un diagnóstico
consecuencias para los pacientes hospitalizados en tal global, sus conductas y juicios podrían haber sido más
ambiente -impotencia, despersonalización, segregación, benignos y efectivos.
mortificación y autoetiquetamiento- parecen
indudablemente contraterapéuticos.
Notas y referencias
Incluso ahora, no comprendo el problema lo bastante
bien como para atisbar soluciones. Pero dos aspectos 1. P. Asch, J. Abnorm. Soc. Psychol. 44, 272 (1949); A. T.
parecen conllevar alguna promesa. El primero se refiere Beck, Amer. J. Psychiat. 119,210 (1962); A. T. Boisen
a la proliferación de centros comunitarios de salud Psychiatry 2, 233 (1938); M. Kreitman, J. Ment. Sci. 107,
mental, de centros de intervención en crisis, del 876 (1961); N. Kreitman, P. Sainsbury, J. Morrisey, J.
movimiento del potencial humano, y de las terapias de Towers J. Scrivener, Ibid., p. 887; H. O. Schmitt and C. P.
conducta que, con todos sus problemas, tienden a evitar Fonda, J. Abnorm. Soc. Psychol. 52 262 (1956); W.
etiquetas psiquiátricas, a centrarse en conductas y Seeman J. Nerv. Ment. Dis. 114, 541 (1953). Para un
problemas específicos, y a mantener al individuo en un análisis de estos artefactos y resúmenes de las disputas,
ambiente relativamente no peyorativo. Parece claro que véase J. Zubin, Annu. Rev. Psychol. 18, 373 (1967); L.
en la medida en que nos abstengamos de enviar a las Phillips and J. G. Draguns ibid. 22, 447 (1971).
personas con problemas a lugares insanos, nuestra
impresión de aquéllas es menos probable que se 2. R. Benedict, J. Gen. Psychol. 10, 59 (1934).
distorsione. (El riesgo de la percepción distorsionada, me
parece a mí, está siempre presente, dado que somos 3. Véase H. Becker, Outsiders: Studies on the the
mucho más sensibles a las conductas y verbalizaciones Sociology of Deviance (Free Press, New York, 1963); B.
de un individuo que a los sutiles contextos estimulares M. Braginsky, D. D. Braginsky, K. Ring, Methods of
que a menudo las promueven. Lo que aquí se discute es Madness: The Mental Hospital and a last Resort (Holt,
un asunto de grado. Y, como he mostrado, la magnitud Rinehart and Winston, NewYork, 1969); O. M. Crocetti
de la distorsión es enormemente alta en el contexto tan and P. Y. Lemkau, Amer. Sociol. Rev. 34. 577 (1965); E.
extremo que supone un hospital psiquiátrico). Goffman, Behavior in Public Places (Free Press New
York, 1964); R. D. Laing, The Divided Self: A Study of
El segundo aspecto que podría parecer prometedor Sanity and Madness (Quadrangle, Chicago, 1960); D. L.
trata de la necesidad de incrementar la sensibilidad de Phillips, Amer. Sociol. Rev. 28, 963 (1963); T. R. Sarbin,
los trabajadores e investigadores de la salud mental Psychol. Today 6, 18 (1972); E. Schur, Amer. J.. Social
frente al “callejón sin salida” en que se encuentran los 75, 309 (1969); T. Szasz Law, Liberty and Psychiatry
pacientes psiquiátricos. Simplemente, el hecho de leer (Macmillan, New York 1963); The Myth of Mental Illness:
materiales en este área será de ayuda a muchos de ellos. Foundations of a Theory of Mental Illness
Para otros, el experimentar directamente el impacto de (Hoeber-Harper, New York, 1963); Para una crítica de
la hospitalización psiquiátrica será de una utilidad estas opiniones, véase W. [Link], Amer. Sociol. Rev. 35,
enorme. Parece claro que una mayor investigación en la 873 (1970).
psicología social de tales instituciones en su totalidad
facilitará el tratamiento y profundizará su comprensión. 4. E. Goffman, Asylums (Doubleday, Garden City. N.Y.,
1961).
Yo y los otros pseudopacientes en la institución
psiquiátrica tuvimos reacciones claramente negativas. 5. T. J. Scheff, Being Mentall Ill : A Sociological
No pretendemos describir las experiencias subjetivas de Theory.(Aldine, Chicago, 1966).
los pacientes verdaderos. Las suyas puede que sean
diferentes a las nuestras, en especial respecto al paso 6. Los datos de un noveno psedopaciente no se han
del tiempo y al necesario proceso de adaptación al incluido en este informe porque, aunque su cordura no fue
entorno. Pero podemos hablar, y así lo hacemos, de los detectada, falsificó aspectos de su historia personal en
índices relativamente más objetivos de tratamiento relación a su estado civil y relaciones con los padres. Sus
dentro de los hospitales. Podría ser un error, muy conductas experimentales no fueron, por lo tanto, idénticas
desgraciado por cierto, considerar que lo que nos a las de otros pseudopacientes.
sucedió provino de la malicia o la estupidez de parte de
la plantilla. Muy por el contrario, nuestra abrumadora 7. A. Barry, Bellevue Is a State of Mind (Harcourt Brace
impresión es que eran personas realmente preocupadas, Jovanovich, New York ,1971): I. Belknap, Human
entregadas, y muy inteligentes. Allí donde fallaban, Problems of a State Mental Hospital (McGraw-Hill, New
como de hecho 1o hicieron a veces dolorosamente, sería York, 1956); W. Caudill, F. C. Redlich, H. R. Gilmore, E.
más preciso atribuir esos fallos al ambiente en el que B. Brody, Amer. J. Orthopsychiat. 22, 314 (1952); A. R.
ellos también se encontraban, que a una posible
D. Rosenhan (1973, p. 12)
Goldman, R. H. Bohr. T. A. Steinberg, Prof. Psychol.. 1, 14. Véase también I. N. Mensh and J. Wishner, J.
427 (1970); anónimo, Roche Report 1 (No. 13), 8 Personality 16, 188 (1947); J. Wishner, Psychol. Rey. 67,
(1971). 96 (1960); J. S. Bruner and R. Tagiuri, in Handbook oí
Social Psychology. G. Lindzey, Ed. (Addison-Wesley
8. Aparte de las dificultades personales que es probable Cambridge. Mass., 1954), vol. 2, pp. 634-654; J. S.
que experimente el pseudopaciente en el hospital, hay Bruner, D. Shapiro, R. Tagiuri, in Person Perception and
dificultades sociales y legales que, en su conjunto, Interpersonal Behaviour, R. Tagiuri and L. Petrullo, Eds.
requieren una atención considerable antes del (Stanford Univ. Press, Stanford, Calif.. 1958), pp.
internamiento. Por ejemplo, una vez admitido en una 277-288.
institución psiquiátrica, es difícil si no imposible, ser
dado de alta de modo inmediato. No era consciente de 15. Un ejemplo de una profecía autocumplida semejante,
estas dificultades al comenzar el proyecto, ni de las en este caso relacionada con el rasgo “central” de
situaciones de emergencia personales y situacionales que inteligencia, puede verse en R. Rosenthal and L.
pueden suscitarse, pero más tarde preparamos un Jacobson, Pygmalion in the Classroom (Holt, Rinehart &
mandato de habeas corpus para cada uno de los Winston, New York, 1968).
pseudopacientes y un abogado se mantuvo alerta durante
toda la hospitalización. Agradezco a John Kaplan y 16. E. Zigier and L. Phillips, J. Abnorm. Soc. Psychol. 63,
Robert Bartels su ayuda legal en estos asuntos. 69 (1961). Ver también R. K. Freudenberg and J. P.
Robertson, A.M.A. Arch. Neurol. Psychiatr. 76,. 14
9. Por muy poco elegante que pueda parecer esta (1956).
ocultación, fue un primer paso necesario para examinar
estas cuestiones. Sin ocultación no hubiese habido 17. W. Mischel, Personality and Assessment (Wiley, New
manera de saber si estas experiencias eran válidas; ni York, 1968).
hubiese modo de saber si las detecciones que pudieran
haber ocurrido habrían sido debidas a la perspicacia del 18. El caso más reciente y desgraciado de esta idea lo ha
staff o la red de rumores del hospital. Obviamente, ya protagonizado el Senador Thomas Eagleton.
que mis dudas son generales y afectan a diversos
hospitales y equipos médicos, he respetado su anonimato 19. T. R. Sarbin and J. C. Mancuso, J. Clin. Consult..
y he eliminado cualquier indicio que pudiera conducir a Psychol. 35, 159 (1970); T. R. Sarbin, ibid. 31, 447
su identificación. (1967); J. C. Nunnally, Jr., Popular Conceptions of Mental
Health (Holt, Rineart and Winston, New York, 1961).
10. Es interesante que de las 12 admisiones, 11 fueron
diagnosticados como esquizofrénicos y uno, con idéntica 20. A. H. Stanton and M S. Schwartz, the Mental
sintomatología, como psicosis maníaco-depresiva. Este Hospital: A Study of Institutional Participation in
último tiene un pronóstico más favorable y fue dado en Psychiatric Illness and Treatment (Basic, New York,
el único hospital privado de nuestra muestra. Sobre las 1954).
relaciones entre clase social y diagnóstico psiquiátrico
véase A. deB. Hollingshead and F. C. Redlich, Social 21. D. D. Wexler and S. E. Scoville, Ariz. Law Rev. 13,1
Class and Mental Illness: A Community Study (Wiley, (1971).
New York, 1958).
22. Agradezco a W. Mischel, E. Orne and M. S. Rosenhan
11. Es posible, por supuesto, que los pacientes tengan sus comentarios a un borrador previo de este artículo.
diagnósticos muy variados y por lo tanto estén inclinados
a llamar a a mucha gente sana, incluso cuando su
conducta sea claramente aberrante. Sin embargo, aunque
no tenemos datos claros al respecto, nuestra impresión
fue que de ningún modo éste era el caso. En muchos
casos, los pacientes no sólo nos reclamaban atención
sino que llegaban a imitar nuestras conductas y estilos.