El susurro del diablo
Por:
Walson rivera
Personajes:
María
Simón
Erick
Carmen
El sacerdote pedro
Simón: Todo comenzó con mi interés sobre las artes oscuras, sobre
leyendas donde se habla de criaturas celestiales y otras malignas, y de
un tiempo donde se libró una gran batalla entre el bien y el mal pero
efecto todo eso para mí eran cuentos, hasta un día que una familia
cambio mi forma de pensar quitándome las vendas de los ojos
mostrándome la maldad en su mayor apogeo.
A mis 25 años decidí ir a roma allí en el mismo vaticano gracias a
contactos pude conseguir una beca en el área de lo paranormal, junto a
sacerdotes, monjas, periodistas y yo un incrédulo con ganas de verdad,
por largo tiempo nos fueron educando, dándonos las armas y la sabiduría
para luchar contra el mal.
Allí me hice de un gran amigo el sacerdote pedro un joven español que
fue enviado por su iglesia pues según ellos él tenía el toque divino y sí
que lo tenía mi querido pedro era un alma de Dios, nos hicimos como
hermanos, pasando el tiempo, terminado los 4 años de arduos y
temerosos estudios, secciones que quitaban sueños solo con escuchar
esas terribles grabaciones de personas poseídas eran frustrantes.
La verdad quede enamorado de Europa y decidí vivir por un tiempo en
España, todo fue cambiando en mi vida y el poco tiempo que decidí vivir
allí se volvió 2 largos años en ese tiempo me acerque más a Dios
visitando a la iglesia donde mi hermano pedro daba sus largos sermones.
Pero uno de esos sábados todo cambio en mi vida, allí sentado en el
banco de la iglesia escuchando otro largo sermón de pedro, vi aun ángel
literalmente vi aun ángel y quede segado tan cegado que ahora luego de
5 largos años soy padre y esposo y tengo una gran familia.
A mis 32 años sentado en la sala de mi apartamento mirando a mi hijo
de dos años jugar, he notado que poco a poco olvide mis estudios mi
poca creencias o mis ganas e crecer tirando todo a la borda, a Dios la
iglesia al mismo pedro que tanto me ayudo a mis ganas de buscar una
verdad entre tanta oscuridad, nunca me detuve en agradecer tanta
felicidad tanta suerte y prosperidad que sin darme cuenta caminaba poco
a poco a la borda cayendo a la oscuridad que poco a poco arropo mi
vida, luego de un año todo eso cambio mi esposa, mi amada Carmen
comenzó a enfermar tuvo 5 perdidas y eso la deterioraba más física y
mentalmente, se estaba consumiendo lentamente.
El paraíso de vida que temíamos en un solo instante se volvió un
infierno, todo era un caos pasando el tiempo y todo empeoraba, más los
ataques de ira de mi esposa al caer la noche eran aún más fuerte, sus
dientes chillaban las paredes gastadas pues ella con sus hullas
la rasgaba, yo igual poco a poco me consumí caí en el alcohol y lo poco
que teníamos se fue gastando en doctores y tratamientos fallidos un día
cuando nada se podía hacer pues ya no había plata para costear el
hospital los doctores sin encontrar remedio me entregaron el cuerpo de
mi esposa pues parecía muerta un cadáver.
Sin reaccionar la llevo a casa y allí pasando el tiempo, esta postrada en
una cama sin hablar sin comer sin vivir una imagen de terror, mi hijo
Erick ya no quería a su madre pues temía de ella.
Una noche todo en calma comenzó el verdadero infierno, dando las 12
de la media noche todo allí se volvió un caos las sillas volaban los platos
caían las bombillas prendían y apagaban las paredes temblaban y mi
pequeño hijo aterrorizado no paraba de llorar estaba muy asustado.
Yo sin comprender que pasaba creía que estaba loco cogí a mi hijo y
corrí a la habitación de mi esposa allí trancado vino un recuerdo a mi
mente una oración, asustado sujetando a mi hijo ore y de repente todo
paro.
Allí dormí junto a mi esposa y mi hijo, muy cobarde no pude salir de
aquella habitación hasta que el sol salió pero lo que más me estremeció
fue que al salir esa mañana y mirar mi casa todo estaba bien era como
que nada había pasado esa noche.
Fuese lo fuese solo quería volverme loco y acabar con mi vida, a veces
crecía que era un castigo de Dios pos abandonarle y dejar sus caminos,
olvidando sus palabras, esa mañana llore como niño.
Y pensar que todo era el comienzo, estaba tan mal que deje de ir al
trabajo la casa parecía como que estébanos de viaje nada
entraba nada salía, cada mañana los vecinos acudían y toban mi
puerta, yo no habría ya estaba desquiciado parecíamos mendigos sin
comida, nuestra vida era un caos completo.
Mi temor eran las noches las pesadillas el caso, ya no sabía el estado de
mi esposa temía entrar allí, esa fría habitación me espantaba, cada
noche desde ese lugar se escuchaban ruidos de animales, voces
infernales, chillidos que paralizaban helaban a cualquiera y yo no era la
exención.
Esa noche luego de tantas, pero esa noche la que nunca olvido fue
cuando sentí el horror más grande de mi vida, dando la media noche
todo estaba tranquilo nada sucedía yo abrazando a mi hijo trancado en
aquella habitación intentando no dormir caí en los brazos de Morfeo.
Y vino a mi aquel día cuando la conocí estaba yo sentado en aquel
banco cansado de aquel largo sermón y mire a ese ángel de lindos ojos
verdes que un instante se tornaron rojos vi cómo le brotaban sangre y
como se transformaba en aquella vestían de largas uñas y filosos
cuernos quise correr pero no podía y vi cómo se tragaba a mi hijo yo
llorando quise aclamar a Dios pero quede sin voz y escuche como él o
eso me decía tu Dios no está aquí recuerda que tú le trancaste las
puertas de tu corazón te creíste superior dándole la espalda al único que
podía protegerte de mí, quería verdad querías ver la oscuridad
pues aquí me tienes primero acabare con ella luego con tu hijo y a ti te
comeré lentamente hasta llevarte con mi al mismo infierno donde
perteneces junto a tu familia.
Gracias a Dios despertando con el cantar de los pájaros todo agitado y
sudado miro a mi hijo que no tiene culpa de nada, ore esa mañana por
más de 15 minutos pedí perdón a Dios y rogué por el arma de mi hijo,
rogué por su ayuda, rogué porque me perdonara, al momento de dejar
la oración mi teléfono sonó un timbre fuerte que me dio un susto de
espanto corriendo voy cojo el teléfono al escuchar esa voz no hice más
que llorar y pedir perdón pues era mi ángel mi hermano, pedro que esa
mañana por milagro se acordó de un mal amigo.
Pedro: simón estas bien?
Simón: pedro perdóname por olvidarme de ti soy un mal amigo y no
merezco tu perdón.
Pedro: simón cálmate sabes que eres mi hermano te amor y te valoro sé
que tú me quieres igual.
Simón: si pedro gracias.
Pedro: simón escucha tu familia corre peligro están siendo asechados
por un demonio.
Simón: como lo sabes?
Pedro: he soñado algo espantoso eh visto a tú familia mi familia
quemarse en la hoguera sin fin luego vi una entidad que la verdad me
dejo paralizado.
Simón: si pedro tengo mucho tiempo padeciendo de ataques mi familia
esa destruida tengo semanas sin dormir le temo a mi esposa tengo
tiempo que no le veo.
Pedro: y tu esposa dónde está?
Simón: ella hace más de meses la verdad he perdido la cuenta sufrió
unos ataques psicóticos enfermedades tras enfermedades, durante todo
ese tiempo ella estuvo en el hospital, pero luego de traerla a casa todo
cambio algo vino con ella algo maligno, algo que le a consumido poco a
poco.
Pedro: ella está siendo velada por el mal un mal tan poderoso que sería
capaz de quebrar con espíritu, poseyéndola con fines de hacer caos en
el mundo.
Simón: es decir que no estoy loco?
Pedro: simón no estás loco tu más que nadie tienes que saber que el
mal existe y que ataca al que sabe de él y como defenderse de él, confía
en mi yo te ayudare, iré a luchar con Tigo contra ese mal para así salvar
a tu familia.
Esa tarde todo estuvo tranquilo nada paso en la casa, era como que
aquello sabía y se preparaba para una gran pelea entre el bien y el mal.
A las 6 de la tarde pedro llega, me mira sé que sufrió al ver mi estado y
el de mi hijo por dos largas horas me ayudó a limpiar me preparo de
comer yo pude ducharme el miedo por un instante desapareció de mi
todo por un momento volvió a la normalidad, dando las 8 de la noche,
tocan mi puerta pedro me mira y dice ha llegado la hora se levantó abrió
las puertas eran dos hombres uno traía consigo una carta que se la
entregó a pedro, pedro luego de leerla sonríe y me dice tenemos la
autorización de hacer un exorcismo hoy tu esposa será liberada de la
maldad de que la azota.
Los dos hombres se retiraron impedientemente llevando consigo a mi
pequeño Erick.
Pedro se prepara, su rostro ya no es el mismo un toque de seriedad y
temor brotan de sus ojo, me mira y me dice prepárate pues hoy
libraremos una gran pelea para liberar el alma de tu esposa.
Yo algo asustado pues ya había olvidado todo lo aprendido, mi alma
estaba quebrada sumida en el pecado no era digno de luchar contra
satán en nombre de Dios.
Llegado el momento luego de haberme confesado y a ver recibido la
bendición de Dios mediante pedro nos diríamos a la habitación para
comenzar con el exorcismo.
Entrando a aquel lugar la verdad no puedo describir la clase de peste
que se podía percibir la temperatura era extremadamente fría cuando
mire a mi esposa, la cobardía nuevamente volvió a mi pecho ella ya no
era humana su carne podrida y se podía ver su corazón latir bajo
una fina tela de carne.
Allí estaban todas las clases de insectos gusanos, sapos, culebras,
todo el mismo infierno en un solo lugar.
Pedro con voz fuerte mira a mariana y dice.
Pedro: En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén !
Gran y glorioso Príncipe de los Ejércitos Celestiales, San Miguel, el
Arcángel, defiéndenos
“Porque para nosotros la lucha no es contra sangre y carne, sino contra
los principados, contra las potestades, contra los poderes mundanos de
estas tinieblas, contra los espíritus de la maldad en lo celestial.” Efes. 6:
12.
Yo desde una esquina de la habitación como un cero a la izquierda pues
no podía moverme estaba helado del terror y vi cuando pedro impuso
una cruz con agua bendita sobre mi mujer en la forma que ella reacciono
parecía que le abrían echado acido, pues gemía del dolor gritaba como
cerdo, chivo, como un niño reciennacido y luego callo, Pedro seguía
orando.
Pedro: Ven y asiste al hombre quien fue creado en Su imagen y quien Él
ha redimido de la tiranía del demonio a un gran precio.
El Pueblo de Dios os venera como su guardián y protector; a ti el Señor
ha confiado las almas de los redimidos para que las dirijas al cielo. Ora,
por lo tanto, que el Dios de la Paz, aplaste a satanás y que ya él no
pueda mantener al hombre en cautiverio y hacerle daño a Su Pueblo.
Ofrécele nuestras oraciones al Más Alto, que sin demora ellas atraigan
Su misericordia sobre nosotros; que Se apodere
“… del dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y satanás, y lo
encadenó por mil años, y lo arrojo al abismo que cerró y sobre el cual
puso sello para que no sedujese más a las naciones,…” [Apoc. 20: 2-3].
Luego vi como María con tan terrible estado podía pararse y lentamente
se dirigió Asia pedro y de una forma sexual le tocaba pedro sin parar de
orar, como un abogado o juez le leía sus derechos y luego expulsaba al
ser inmundo del cuerpo de mi esposa, pero ella reía y le ofendía de una y
mil maneras pero pedro nunca quebró sus voz ante el mal.
Pasando unos minutos pedro se acercó a mí y me dijo ya me le
presentado él sabe mis intenciones intentara resistirse pero hay que
actuar rápido sin temor, necesito tu ayuda.
EXORCISMO
Pedro: En el nombre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor, fortalecido
por la intercesión de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, del
Bendito Miguel, el Arcángel, de los Benditos Apóstoles, Pedro y Pablo, y
de todos los Santos, confiadamente nos aprestamos a la tarea de
repudiar los ataques y engaños del diablo.
Pedro: En el nombre de Dios de su hijo y de todos sus santos te ordeno
que me des tu nombre.
Yo intentado ser fuerte observaba como María se reía escupía y
blasfemaba el nombre de Dios.
Pedro: con voz imponente ofendía de igual panera al ser demoniaco y lo
lastimaba lanzándole agua bendita.
María se retorcía y maldecía, en un momento todo paro, y María me
mira y me dice amor por favor ayúdame me quema me come por
dentro ya no aguanto más.
Pedro: sin compasión por ella me dice no la escuches no es ella, eres
un hombre fuerte si quieres a tu mujer lucha por ella prepárate ahora
viene el quiebre la bestia nos dirá su nombre.
Pedro: en el nombre de Dios tu padre tu creador, en el nombre
de Jesús su hijo tu rey, en el nombre de san miguel quien venció al
demonio te ordeno que me des tu nombre.
Vi con mis ojos de incrédulo como mi esposa se levantaba entre los
aires y en forma de cruz burlándose del hijo de Dios dice mi nombre
es, su voz como el rugido de un león rebotando entre las 4 paredes se
escuchó arioch, arioch, arioch.
Cayendo como roca derivando la cama hasta el piso.
Pedro se le acerco y dijo.
Pedro: Te expulsamos del cuerpo de esta hija de Dios, arioch, espíritus
sucios, todos los poderes satánicos, todos los invasores infernales, todas
las legiones malvadas, asambleas y sectas; en el Nombre y por el poder
de Nuestro Señor Jesucristo, que sean extirpados y sacados de entre el
Pueblo de Dios y de esta alma hecha a la imagen y semejanza de Dios y
redimidas por la Preciosa Sangre del Divino Cordero. Astuta serpiente,
no te atreverás más a engañar a la raza humana, perseguir y atormentar
a los elegidos de Dios y cernirlos como si fueran trigo. + El Dios Mas Alto
te ordena.
Vi como las paredes se remecían, parecía una gran tormenta, mariana
hincada hablando en muchos idiomas gritaba más y más fuerte, parecía
un niño cunado no quiere escuchar los reclamos de su padre, pedro grito
mi nombre me dijo sujétala recuéstala en la cama, la fase final, la
expulsión será algo fuerte el querrá defenderse pues sabe que su final
ya está cerca.
Las luces parpadeaban la cama saltaba era difícil sostenerla su fuerza
era inhumana, pero yo, ya habría decidido crecer pues hacerte a Dios
en mi corazón ya no temía me sentía como un guardián de su palabra y
a toda cuesta salvaría a mi mujer.
Pedro se acercó a ella sujetando su cabeza con gran fuerza marcando su
frente en forma de cruz, luego pegando la cruz de madera en su pecho y
juntos recitamos esas santas palabras.
Fase final
El sacerdote: Te expulsamos, Dios el Padre te ordena. Dios el Hijo te
ordena. Dios el Espíritu Santo te ordena. Cristo, La Palabra de Dios
Encarnada, te ordena; Él, quién para salvar nuestra raza perdida a
consecuencia de tu envidia.
Quítate del camino de Cristo y deja en paz, el alma pura perteneciente a
una hija de Dios. Y en el nombre de Jesús aléjate de esta familia. AMEN
Vi como todo se calmó, una gran tormenta seso, levante la mira y vi al
techo no sé si fue mi imaginación pero vi un rayo de luz descender hacia
mi esposa, ella como flor cuando la luz del sol le cada mañana volvió a
la vida, su piel como los pétalos volvió a su suavidad y dulce olor, su
cuerpo como aquel bello capucho se abrió a cada mañana y sus grandes
ojos de color verdes brillantes digiero si a la vida.
Luego de ese día no fui el mismo tenia a Dios en mi corazón, mi esposa
no recuerda nada es como si todo el tiempo estuvo dormida, nos
mudamos a otro apartamento y vivimos felices, yo de mi parte ya no
temo pues llevo de capa y escudo a mi Dios.
Sabemos que existe el bien y mal, todos estamos expuestos a él. No
creer en el diablo te salva del diablo, cuida tu alma pues creer te salva y
te da la vida eterna.
Fin