Administración del Riesgo Operacional SFC
Administración del Riesgo Operacional SFC
CAPITULO XXIII
Consideraciones generales
Por tal razón, dichas entidades deben desarrollar, establecer, implementar y mantener un Sistema de Administración
de Riesgo Operacional (SARO), acorde con su estructura, tamaño, objeto social y actividades de apoyo, estas
últimas realizadas directamente o a través de terceros, que les permita identificar, medir, controlar y monitorear
eficazmente este riesgo.
Dicho sistema está compuesto por elementos mínimos (políticas, procedimientos, documentación, estructura
organizacional, el registro de eventos de riesgo operacional, órganos de control, plataforma tecnológica, divulgación
de información y capacitación) mediante los cuales se busca obtener una efectiva administración del riesgo
operacional.
1. Ámbito de aplicación
Todas las entidades sometidas a la inspección y vigilancia de la SFC, deben adoptar un Sistema de Administración
de Riesgo Operacional (SARO), con excepción de las Oficinas de Representación de instituciones financieras y
reaseguradoras del exterior.
2. Definiciones
Las siguientes definiciones se tendrán en cuenta para los fines de la presente Circular:
Es la posibilidad de que la entidad incurra en pérdidas por las deficiencias, fallas o inadecuado
funcionamiento de los procesos, la tecnología, la infraestructura o el recurso humano, así como por la
ocurrencia de acontecimientos externos asociados a éstos.
Es la posibilidad de pérdida en que incurre una entidad al ser sancionada u obligada a indemnizar daños como
resultado del incumplimiento de normas o regulaciones y obligaciones contractuales.
El riesgo legal surge también como consecuencia de fallas en los contratos y transacciones, derivadas de
actuaciones malintencionadas, negligencia o actos involuntarios que afectan la formalización o ejecución de
contratos o transacciones. Aplica a todas las actividades e incluye a terceros que actúen en representación de
la entidad.
Resultado consolidado de la medición permanente de los riesgos a los que se ve expuesta la entidad.
Se entiende por factores de riesgo las fuentes generadoras de riesgos operacionales que pueden o no generar
pérdidas.
Son factores de riesgo el recurso humano, los procesos, la tecnología, la infraestructura y los acontecimientos
externos.
2.3.1. Internos
Es el conjunto de personas vinculadas directa o indirectamente con la ejecución de los procesos de la entidad.
Se entiende por vinculación directa, aquella basada en un contrato de trabajo en los términos de la legislación
vigente.
La vinculación indirecta hace referencia a aquellas personas que tienen con la entidad una relación jurídica de
prestación de servicios diferente a aquella que se origina en un contrato de trabajo
2.3.1.2. Procesos
2.3.1.3. Tecnología
Es el conjunto de herramientas empleadas para soportar los procesos de la entidad. Incluye: hardware, software y
telecomunicaciones.
2.3.1.4. Infraestructura
Es el conjunto de elementos de apoyo para el funcionamiento de una organización. Entre otros se incluyen: edificios,
espacios de trabajo, almacenamiento y transporte.
2.3.2. Externos
Son situaciones asociadas a la fuerza de la naturaleza u ocasionadas por terceros, que escapan en cuanto a su
causa y origen al control de la entidad.
2.4. Pérdidas
Cuantificación económica de la ocurrencia de un evento de riesgo operacional, así como los gastos derivados de su
atención.
Se entiende la pérdida después de tener en consideración los efectos de las recuperaciones. La recuperación
es un hecho independiente, relacionado con el evento de pérdida inicial, que no necesariamente se efectúa
en el mismo periodo por el que se perciben fondos o flujos económicos.
2.5. Evento
Incidente o situación que ocurre en un lugar particular durante un intervalo de tiempo determinado.
Son aquellos incidentes que generan pérdidas por riesgo operacional a las entidades.
Para los efectos del presente capitulo los riesgos operacionales se clasifican de la siguiente manera:
Actos que tienen como resultado defraudar, apropiarse de bienes indebidamente o incumplir regulaciones,
leyes o políticas empresariales vigentes en los que se encuentra implicado, al menos, un empleado o tercero
contratado para ejecutar procesos a nombre de la entidad.
Actos, realizados por una persona externa a la entidad, que buscan defraudar, apropiarse indebidamente de activos
de la misma o incumplir normas o leyes, en los que se encuentra implicado un tercero ajeno a la entidad.
Actos que son incompatibles con la legislación o acuerdos laborales sobre higiene o seguridad laboral, sobre
el pago de reclamaciones por daños personales, o sobre casos relacionados con la diversidad /
discriminación.
Pérdidas derivadas de daños o perjuicios a activos físicos de la entidad como consecuencia de desastres
naturales, actos de terrorismo, vandalismo u otros acontecimientos.
Hechos o cambios originados por fallas del hardware, software, telecomunicaciones o servicios públicos que puedan
afectar, además de la operación interna de la entidad, la prestación del servicio a los clientes.
Errores en el procesamiento de operaciones o en la gestión de procesos, así como en las relaciones con
contrapartes comerciales y proveedores.
Adicionalmente para cada clase de evento de riesgo operacional la entidad debe establecer, como mínimo,
las subcategorías que se señalan en el numeral 3.2.5.4 del presente capitulo.
Conjunto de elementos tales como políticas, procedimientos, documentación, estructura organizacional, registro de
eventos de riesgo operacional, órganos de control, plataforma tecnológica, divulgación de información y
capacitación, mediante los cuales las entidades vigiladas identifican, miden, controlan y monitorean el riesgo
operacional.
Nivel de riesgo propio de la actividad, sin tener en cuenta el efecto de los controles.
Conjunto detallado de acciones que describen los procedimientos, los sistemas y los recursos necesarios para
retornar y continuar la operación, en caso de interrupción.
Conjunto de acciones y recursos para responder a las fallas e interrupciones específicas de un sistema o proceso.
Es el documento contentivo de todas las políticas, objetivos, estructura organizacional, estrategias, los procesos y
procedimientos aplicables en el desarrollo, implementación y seguimiento del SARO.
Se entiende por Unidad de Riesgo Operacional el área o cargo, designada por el Representante Legal de la entidad,
que debe coordinar la puesta en marcha y seguimiento del SARO.
Previo a la implementación de las etapas del SARO, las entidades deben establecer las políticas, objetivos,
procedimientos y estructura para la administración de riesgo operacional. El sistema debe estar alineado con los
planes estratégicos de cada entidad.
En la administración del riesgo operacional, las entidades deben desarrollar las siguientes etapas:
3.1.1. Identificación
En desarrollo del SARO las entidades deben identificar los riesgos operacionales a que se ven expuestas, teniendo
en cuenta los factores de riesgo definidos en este Capítulo.
b) Establecer metodologías de identificación, que sean aplicables a los procesos, con el fin de determinar los
riesgos operacionales.
c) Con base en las metodologías establecidas en desarrollo del literal b) del numeral 3.1.1 del presente
Capítulo, identificar los riesgos operacionales, potenciales y ocurridos, en cada uno de los procesos.
3.1.2. Medición
Una vez concluida la etapa de identificación, las entidades vigiladas deben medir la probabilidad de ocurrencia de los
riesgos operacionales y su impacto en caso de materializarse. Esta medición podrá ser cualitativa y, cuando se
cuente con datos históricos, cuantitativa. Para la determinación de la probabilidad se debe considerar un horizonte de
tiempo de un año.
En el proceso de medición de los riesgos operacionales, las entidades deben desarrollar, como mínimo, los
siguientes pasos:
b) Aplicar la metodología establecida en desarrollo del literal a) del numeral 3.1.2 del presente Capítulo para
lograr una medición de la probabilidad de ocurrencia y del impacto de los riesgos operacionales en la
totalidad de los procesos de la entidad, conforme a la clasificación establecida en el numeral 2.6.1.
En el caso de los establecimientos de crédito, los organismos cooperativos de grado superior de carácter
financiero, el Banco de Comercio Exterior de Colombia S.A. (Bancoldex), la Caja Promotora de Vivienda
Militar y de Policía, la Financiera de Desarrollo Nacional S.A. (FDN), la Financiera de Desarrollo Territorial
(Findeter), el Fondo Nacional del Ahorro (FNA) y el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario
(Finagro), la medición de la probabilidad de ocurrencia de los riesgos operacionales y su impacto en caso de
materializarse, debe realizarse de forma cuantitativa cuando se cuente con datos históricos conforme a lo
establecido en el numeral 3.2.5 del presente Capitulo (Registro de Eventos de Riesgo Operacional).
En todo caso, aquellos establecimientos de crédito que midan el Indicador de Pérdida Interna (IPI) con base
en la información del Registro de Eventos de Riesgo Operacional, es decir, haciendo uso del Componente de
Pérdida (CP) de acuerdo con lo establecido en el numeral 2.3.1. del Anexo 1 del presente Capitulo, deben
utilizar dichos registros de eventos para estimar la probabilidad de ocurrencia de los riegos operacionales.
b) Las sociedades fiduciarias, las sociedades administradoras de fondos de pensiones y cesantías, las
sociedades comisionistas de bolsa de valores, las sociedades administradoras de inversión y las
entidades aseguradoras deben determinar el factor de ponderación para el cálculo del valor de la
exposición por riesgo operacional de acuerdo con los criterios señalados en el Anexo 2 del presente
Capitulo.
3.1.3. Control
Las entidades deben tomar medidas para controlar los riesgos inherentes a que se ven expuestas con el fin de
disminuir la probabilidad de ocurrencia y/o el impacto en caso de que se materialicen.
a) Establecer la metodología con base en la cual definan las medidas de control de los riesgos operacionales.
b) De acuerdo con la metodología establecida en desarrollo del literal a) del numeral 3.1.3 del presente
Capítulo, implementar las medidas de control sobre cada uno de los riesgos operacionales.
Sin perjuicio de lo anterior, las entidades podrán decidir si transfieren, mitigan, aceptan o evitan el riesgo, en los
casos en que esto sea posible.
La utilización de ciertas medidas, como la contratación de un seguro o tercerización (outsourcing), puede ser fuente
generadora de otros riesgos operacionales, los cuales deben ser a su vez administrados.
La entidad podrá contratar bajo la modalidad de tercerización el desarrollo de procesos misionales, gestión
contable y financiera a personas naturales y/o jurídicas, siempre que no implique la delegación de la
profesionalidad. En estos eventos deberá cumplir como mínimo con los siguientes requerimientos:
a) Definir los criterios y procedimientos a partir de los cuales se seleccionarán los terceros y las
actividades que serán atendidas por ellos.
b) Incluir en los contratos que se celebren con los terceros, al menos, los siguientes aspectos:
c) Gestionar los riesgos que se derivan de la prestación del servicio por parte del tercero, en particular,
cuando atiende a varias entidades.
d) Contar con los procedimientos necesarios para verificar el cumplimiento de las obligaciones por
parte del tercero.
e) Incluir dentro del alcance de las evaluaciones que haga la función de gestión de riesgos y la
auditoría interna, las actividades tercerizadas.
De acuerdo con su estructura, tamaño, objeto social y actividades de apoyo, las entidades deben definir,
implementar, probar y mantener un proceso para administrar la continuidad del negocio que incluya elementos como:
prevención y atención de emergencias, administración de escenarios de crisis, planes de contingencia y capacidad
de retorno a la operación normal.
Los planes de continuidad del negocio deben cumplir, como mínimo, con los siguientes requisitos:
c) Cubrir por lo menos los siguientes aspectos: identificación de los riesgos que pueden afectar la operación,
actividades a realizar cuando se presentan fallas, alternativas de operación y regreso a la actividad
normal.
3.1.4. Monitoreo
Las entidades deben hacer un monitoreo continuo a la gestión de los riesgos operacionales y a su perfil de
riesgo operacional.
Para el efecto, éstas deben cumplir, como mínimo, con los siguientes requisitos:
a) Desarrollar un proceso de seguimiento efectivo, que facilite la rápida detección y corrección de las
deficiencias en el SARO. Dicho seguimiento debe tener una periodicidad acorde con los riesgos
operacionales potenciales y ocurridos, así como con la frecuencia y naturaleza de los cambios en el
entorno operacional.
b) En cualquier caso, el seguimiento debe realizarse con una periodicidad mínima semestral.
c) Establecer indicadores descriptivos y/o prospectivos que evidencien los potenciales riesgos operacionales.
d) Asegurar que los controles estén funcionando en forma oportuna, efectiva y eficiente.
e) Asegurar que los riesgos residuales se encuentren en los niveles de aceptación establecidos por la entidad.
3.2.1. Políticas
Son los lineamientos generales que las entidades deben adoptar en relación con el SARO.
Cada una de las etapas y elementos del sistema deben contar con unas políticas claras y efectivamente aplicables.
Las políticas que se adopten deben permitir un adecuado funcionamiento del SARO y traducirse en reglas de
conducta y procedimientos que orienten la actuación de la entidad.
Las políticas que adopten las entidades deben cumplir con los siguientes requisitos mínimos:
b) Establecer el deber de los órganos de administración, de control y de sus demás funcionarios, de asegurar
el cumplimiento de las normas internas y externas relacionadas con la administración del riesgo
operacional.
3.2.2. Procedimientos
Las entidades deben establecer los procedimientos aplicables para la adecuada implementación y funcionamiento de
las etapas y elementos del SARO.
Los procedimientos que en esta materia adopten las entidades deben contemplar, como mínimo, los siguientes
requisitos:
b) Identificar los cambios y la evolución de los controles, así como del perfil de riesgo.
3.2.3. Documentación
Las etapas y los elementos del SARO implementados por las entidades deben constar en documentos y registros,
garantizando la integridad, oportunidad, confiabilidad y disponibilidad de la información allí contenida. La
documentación debe incluir como mínimo:
c) Los informes de la Junta Directiva, el Representante Legal y los órganos de control en los términos de la
presente Circular.
d) Las medidas necesarias para asegurar el cumplimiento de las políticas y objetivos del SARO.
e) Los procedimientos y metodologías para identificar, medir, controlar y monitorear los riesgos operacionales
y su nivel de aceptación.
g) Los procedimientos que deben implementar los órganos de control frente al SARO.
Las entidades deben establecer y asignar funciones en relación con las distintas etapas y elementos del SARO.
Se deben establecer como mínimo las siguientes funciones a cargo de los órganos de dirección, administración y
demás áreas de la entidad.
Sin perjuicio de las funciones asignadas en otras disposiciones, el SARO debe contemplar como mínimo las
siguientes funciones a cargo de la Junta Directiva u órgano que haga sus veces:
c) Hacer seguimiento y pronunciarse sobre el perfil de riesgo operacional de la entidad, así como del valor de
la exposición por riesgo operacional (VeRro) de que trata el numeral 3.1.2.1 del presente Capítulo.
d) Establecer las medidas relativas al perfil de riesgo operacional, teniendo en cuenta el nivel de tolerancia al
riesgo de la entidad, fijado por la misma Junta Directiva.
e) Pronunciarse respecto de cada uno de los puntos que contengan los informes periódicos que presente el
Representante Legal.
f) Pronunciarse sobre la evaluación periódica del SARO, que realicen los órganos de control.
g) Proveer los recursos necesarios para implementar y mantener en funcionamiento, de forma efectiva y
eficiente, el SARO.
Sin perjuicio de las funciones asignadas en otras disposiciones, son funciones mínimas del Representante Legal:
a) Diseñar y someter a aprobación de la Junta Directiva u órgano que haga sus veces, el Manual de Riesgo
Operacional y sus actualizaciones.
b) Velar por el cumplimiento efectivo de las políticas establecidas por la Junta Directiva.
d) Designar el área o cargo que actuará como responsable de la implementación y seguimiento del SARO –
(Unidad de Riesgo Operacional).
e) Desarrollar y velar porque se implementen las estrategias con el fin de establecer el cambio cultural que la
administración de este riesgo implica para la entidad.
f) Adoptar las medidas relativas al perfil de riesgo, teniendo en cuenta el nivel de tolerancia al riesgo, fijado por
la Junta Directiva, de acuerdo con el literal d) numeral 3.2.4.1. de la presente Circular.
g) Velar por la correcta aplicación de los controles del riesgo inherente, identificado y medido.
h) Recibir y evaluar los informes presentados por la Unidad de Riesgo Operacional, de acuerdo con los
términos establecidos en el numeral 3.2.4.3 de la presente Circular.
i) Velar porque las etapas y elementos del SARO cumplan, como mínimo, con las disposiciones señaladas en
la presente Circular.
j) Velar porque se implementen los procedimientos para la adecuada administración del riesgo operacional a
que se vea expuesta la entidad en desarrollo de su actividad.
k) Aprobar los planes de contingencia y de continuidad del negocio y disponer de los recursos necesarios para
su oportuna ejecución.
l) Presentar un informe periódico, como mínimo semestral, a la Junta Directiva sobre la evolución y aspectos
relevantes del SARO, incluyendo, entre otros, las acciones preventivas y correctivas implementadas o por
implementar y el área responsable.
m) Establecer un procedimiento para alimentar el registro de eventos de riesgo operacional, de acuerdo con lo
previsto en el numeral 3.2.5 de la presente Circular.
n) Velar porque el registro de eventos de riesgo operacional cumpla con los criterios de integridad,
confiabilidad, disponibilidad, cumplimiento, efectividad, eficiencia y confidencialidad de la información allí
contenida.
La Unidad de Riesgo Operacional debe cumplir como mínimo con las siguientes condiciones:
En virtud de lo anterior, la Unidad de Riesgo Operacional tendrá como mínimo las siguientes funciones:
b) Desarrollar e implementar el sistema de reportes, internos y externos, del riesgo operacional de la entidad.
e) Evaluar la efectividad de las medidas de control potenciales y ejecutadas para los riesgos operacionales
medidos.
g) Realizar el seguimiento permanente de los procedimientos y planes de acción relacionados con el SARO y
proponer sus correspondientes actualizaciones y modificaciones.
j) Realizar seguimiento a las medidas adoptadas para mitigar el riesgo inherente, con el propósito de evaluar
su efectividad.
k) Reportar semestralmente al Representante Legal la evolución del riesgo, los controles implementados y el
monitoreo que se realice sobre el mismo, en los términos de la presente Circular.
La apropiada identificación, recolección y tratamiento de los registros por pérdidas operacionales de las
entidades son requisitos esenciales para la adecuada gestión del riesgo operacional. En los términos del
numeral 3.2.5.1 de la presente Circular y para la administración del riesgo operacional las entidades deben
contar con un registro de eventos de riesgo operacional de alta calidad que incluya los criterios generales y
específicos a que se refieren los subnumerales 3.2.5.1 y 3.2.5.2. del presente Capítulo, el cual deben
mantener permanentemente actualizado y a disposición de la SFC.
Este registro debe contener todos los eventos de riesgo operacional ocurridos y que:
Dichos eventos deben revelarse en los términos del numeral 3.2.8.3 de la presente Circular.
Es importante anotar, que para los casos del literal b) del presente numeral, la medición será de carácter cualitativo y
cuantitativo cuando así se determine por la entidad.
Para la recolección de datos internos y construcción de la base de datos con registros históricos de eventos
de riesgo operacional, las entidades deben tener en cuenta lo siguiente:
a) Las entidades deben contar con procedimientos y procesos documentados para la identificación,
recopilación y tratamiento de los registros de eventos de riesgo operacional.
b) Los registros de eventos sobre pérdidas operacionales deben ser integrales e incluir la totalidad de las
actividades y exposiciones, así como comprender a totalidad de los eventos de riesgo operacional.
c) Cada entidad debe tener su propio y único registro de eventos de riesgo operacional. La entidad
con matriz internacional debe tener disponible y centralizada en Colombia, la información
relacionada con los eventos de riesgo operacionales locales.
d) Las entidades deben recopilar información sobre los importes brutos de las pérdidas. El grado de
detalle de la información descriptiva y cuantitativa debe corresponder como mínimo a los siguientes
campos:
Nombre Descripción
Referencia Código interno que relacione el evento en forma secuencial.
Fecha de inicio del evento Fecha en que se inicia el evento.
Día, mes, año, hora.
Fecha de finalización del evento Fecha en que finaliza el evento.
Día, mes, año, hora.
Fecha del descubrimiento Fecha en que se descubre el evento.
Día, mes, año, hora.
Fecha de registro Fecha en que se registra el evento.
Cuantía total recuperada El monto de dinero recuperado por acción directa de la entidad.
Incluye las cuantías recuperadas por seguros.
Cuantía recuperada por seguros Corresponde al monto de dinero recuperado por el cubrimiento a
través de un seguro.
Cuantía de otras recuperaciones Corresponde al monto de dinero recuperado por otros
mecanismos diferentes al cubrimiento a través de un seguro.
Clase de riesgo operacional Especifica la clase de riesgo, según la clasificación adoptada en
el numeral 2.6.1. de la presente Circular.
Producto/servicio afectado Identifica el producto o servicio afectado.
Cuentas Catálogo afectadas Identifica las cuentas del Catálogo Único de Información
Financiera con Fines de Supervisión” (Catálogo) afectadas.
Proceso Identifica el proceso afectado.
e) Para la construcción del registro de eventos de riesgo operacional, las entidades pueden utilizar
campos adicionales a los descritos anteriormente.
f) Todas las actividades de las entidades vigiladas deben asignarse entre las líneas de negocio
señaladas en el numeral 3.2.5.3 del presente Capítulo, de forma que a cada una de las actividades le
corresponda una sola línea de negocio y no permanezca ninguna actividad sin asignar. Esto requiere
que la entidad pueda demostrar que cuenta con información y procedimientos sistemáticos de
asignación de los ingresos financieros netos, lo que conlleva la asignación tanto de los ingresos
como de los gastos financieros.
g) Las entidades deberán documentar y mantener a disposición de la SFC, los criterios que tendrán en
cuenta para clasificar las diferentes actividades en cada una de las líneas de negocio, sin perjuicio
de atender los siguientes principios:
I. Cualquier evento de riesgo operacional que se produzca en desarrollo de una actividad conexa a
una principal deberá ser clasificado en la línea de negocio que corresponda a la actividad principal.
II. Cuando un evento de pérdida afecte más de una línea de negocio y una de las líneas genere el
cincuenta por ciento (50%) o más de las pérdidas totales, se deberá asignar el valor total de esas
pérdidas a dicha línea operativa.
III. Cuando un evento de pérdida afecte más de una línea de negocio y ninguna de las líneas
involucradas genere el cincuenta por ciento (50%) o más de las pérdidas totales, se deberá asignar el
valor correspondiente a cada línea de negocio afectada.
IV. Cuando se presente un evento de riesgo operacional para una línea de negocio, se debe
registrar según su clasificación en el primer, segundo y tercer nivel de desagregación que se
detallan en el subnumeral 4.3.3 de esta Parte del Capítulo.
h) Las entidades deben contar con un proceso de control operacional concebido para revisar de forma
independiente la integridad y precisión de los eventos de riesgo operacional.
En adición a lo establecido en el numeral 3.2.5.1. del presente Capítulo, las entidades vigiladas deben
identificar los importes de pérdidas brutas, recuperaciones no procedentes de seguros y recuperaciones
originadas por el pago de indemnizaciones de seguros para todos los eventos de pérdidas operacionales.
Asimismo, deben incorporar las pérdidas netas de recuperaciones (incluidas las procedentes de seguros) en
el registro de pérdidas operacionales.
Las recuperaciones sólo podrán utilizarse para reducir las pérdidas cuando se haya recibido el pago
efectivo, para lo cual las entidades deben contar con los debidos comprobantes. Los derechos de cobro no
califican como recuperaciones.
3.2.5.2.1. Conceptos que se deben incluir en el cálculo de las pérdidas brutas registradas en la base de
datos:
a) Cargos directos en las cuentas de estados de resultados de la entidad, incluidos cargos por
deterioro, así como amortizaciones contables debido a eventos de riesgo operacional.
b) Costos incurridos como consecuencia de un evento, incluyendo gastos externos con una relación
directa al evento por riesgo operacional (ejemplo, gastos legales directamente relacionados al
evento y comisiones pagadas a los asesores, abogados o proveedores) y costos de reparación o
reemplazo incurridos para restaurar la posición que prevalecía antes del evento de riesgo
operacional.
d) Pérdidas provenientes de eventos por riesgo operacional con un impacto financiero probable que aún
no están reflejadas en las cuentas de estados de resultados de la entidad. Estas pérdidas deben ser
incluidas en la base de datos dentro del periodo contable anual y acorde con el tamaño.
3.2.5.2.2. Conceptos que se deben excluir del cálculo de las pérdidas brutas registradas en la base de datos:
b) Gastos internos o externos con el fin de mejorar el negocio después de las pérdidas por riesgo
operacional (actualizaciones, mejoras, iniciativas de gestión del riesgo y mejoras en ellas).
c) Primas de seguro.
Las entidades deben utilizar la fecha de contabilización del evento para construir el conjunto de registros
sobre pérdidas. En el caso de contingencias legales, la fecha de contabilización será aquella en la que se
constituye una provisión para dicha contingencia en el estado de situación financiera, con su reflejo
correspondiente en el estado de resultados.
Las pérdidas causadas por un evento de riesgo operacional común o por varios eventos de riesgo
operacional relacionados a lo largo del tiempo, pero contabilizadas en el transcurso de varios años, deben
asignarse a los años correspondientes en la base de datos sobre pérdidas, en consonancia con su
tratamiento contable.
Es importante tener en cuenta que todas las actividades incluidas en la clasificación, excepto las líneas
operativas número 2 “Emisión, Negociación y Ventas” y número 19 “Actividades Institucionales”, son
desarrolladas directamente con clientes y/o usuarios.
Para efectos del presente Capitulo, la entidad debe clasificar los eventos de riesgo operacional siguiendo las
categorías que se señalan a continuación:
Las entidades deben establecer instancias responsables de efectuar una evaluación del SARO, dichas instancias
informarán, de forma oportuna, los resultados a los órganos competentes y en ningún caso cumplirá las funciones
asignadas a la unidad de riesgo operacional.
Los órganos de control serán por lo menos los siguientes: Revisoría Fiscal y Auditoría Interna o quien ejerza el
control interno.
Sin perjuicio de las funciones asignadas en otras disposiciones al Revisor Fiscal, éste debe elaborar un reporte al
cierre de cada ejercicio contable, en el que informe acerca de las conclusiones obtenidas en el proceso de
evaluación del cumplimiento de las normas e instructivos sobre el SARO.
A su vez, debe poner en conocimiento del Representante Legal los incumplimientos del SARO, sin perjuicio de la
obligación de informar sobre ellos a la Junta Directiva u órgano que haga sus veces.
Sin perjuicio de las funciones asignadas en otras disposiciones a la Auditoría Interna, o quien ejerza el control
interno, ésta debe evaluar periódicamente la efectividad y cumplimiento de todas y cada una de las etapas y los
elementos del SARO con el fin de determinar las deficiencias y sus posibles soluciones. Así mismo, debe informar los
resultados de la evaluación a la Unidad de Riesgo Operacional y al Representante Legal.
También debe realizar una revisión periódica del registro de eventos de riesgo operacional e informar al
Representante Legal sobre el cumplimiento de las condiciones señaladas en el numeral 3.2.5. de la presente
Circular.
Las entidades, de acuerdo con sus actividades y tamaño, deben contar con la tecnología y los sistemas necesarios
para garantizar el adecuado funcionamiento del SARO.
La divulgación de la información debe hacerse en forma periódica y estar disponible, cuando así se requiera.
Las entidades deben diseñar un sistema adecuado de reportes tanto internos como externos, que garantice el
funcionamiento de sus propios procedimientos y el cumplimiento de los requerimientos normativos.
3.2.8.1. Interna
Como resultado del monitoreo deben elaborarse reportes semestrales que permitan establecer, el perfil de riesgo
residual de la entidad.
Los administradores de la entidad, en su informe de gestión, al cierre de cada ejercicio contable, deben incluir una
indicación sobre la gestión adelantada en materia de administración del riesgo operacional.
3.2.8.2. Externa
En concordancia con el artículo 97 del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero (EOSF) y demás disposiciones
legales vigentes sobre la materia, las entidades deben suministrar al público la información necesaria con el fin de
que el mercado pueda evaluar las estrategias de gestión del riesgo operacional adoptadas por la entidad.
Las características de la información divulgada estarán relacionadas con el volumen, la complejidad y el perfil de
riesgo de la entidad.
Las pérdidas definidas de acuerdo con el numeral 2.4. de la presente Circular, cuando afecten el estado de
resultados, deben registrarse en cuentas de gastos en el período en el que se materializó la pérdida.
Las recuperaciones por concepto de riesgo operacional cuando afecten el estado de resultados deben registrarse
en cuentas de ingreso en el período en el que se materializó la recuperación.
Las cuentas de gastos e ingresos requeridas, serán definidas por esta Superintendencia en el Catalogo Único de
Información Financiera CUIF respectivo.
3.2.9. Capacitación
Las entidades deben diseñar, programar y coordinar planes de capacitación sobre el SARO dirigidos a todas las
áreas y funcionarios.
Tales programas deben, cuando menos cumplir con las siguientes condiciones:
a) Periodicidad anual.
c) Ser impartidos a los terceros siempre que exista una relación contractual con éstos y desempeñen
funciones de la entidad.
e) Contar con los mecanismos de evaluación de los resultados obtenidos con el fin de determinar la eficacia de
dichos programas y el alcance de los objetivos propuestos.
4. Reglas especiales respecto del cumplimiento del marco normativo en materia de órdenes de embargo
En consideración a que el incumplimiento del marco normativo en materia de órdenes de embargo provenientes de
autoridades judiciales y administrativas, contenida en los artículos 593 y 594 de la Ley 1564 de 2012 (Código
General del Proceso), el numeral 5.1. del Capítulo I, Título IV, Parte I de la Circular Externa 029 de 2014 (Circular
Básica Jurídica - CBJ), el Estatuto Tributario y demás normas concordantes, generan un riesgo legal en los términos
del numeral 2.1.1. del presente Capítulo, las entidades deben contar con mecanismos que permitan como mínimo:
4.1. Contar con las medidas, controles y sistemas de información necesarios para que sus funcionarios reciban,
procesen, acaten, atiendan y den respuesta a los mandatos judiciales y administrativos de forma completa, oportuna
y conforme al procedimiento establecido en la ley. En este sentido las entidades deben conservar los archivos y
documentos relacionados con estas órdenes y su gestión, conforme al artículo 96 del EOSF, para lo cual pueden
utilizar el medio idóneo conforme a la ley, velando por la adecuada disponibilidad de la información.
4.2. Identificar la condición de inembargabilidad de los recursos al momento de la celebración de cualquier contrato
de depósito, en los términos del inciso tercero del numeral 5.1.6 del Capítulo I, Título IV, Parte I de la CBJ o al
momento de las actualizaciones periódicas de información, en los términos del numeral 4.2.2.2.1.8.1.1. del Capítulo
IV, Título IV, Parte I de la CBJ, en caso de que tal información no haya sido obtenida al momento de la vinculación.
4.3. Capacitar permanentemente al recurso humano responsable de la atención de las órdenes de embargo, de tal
manera que esté actualizado respecto de la normatividad y el procedimiento aplicable en cada caso en particular.
4.4. Garantizar la observancia de los límites de inembargabilidad señalados en la normatividad aplicable, así como
los límites de las medidas, sin exceder los montos de los embargos ordenados por las autoridades judiciales o
administrativas.
4.5. Contar con los controles necesarios para verificar que se atiendan de forma completa y oportuna las solicitudes
de los consumidores financieros, las autoridades y demás interesados, relacionadas con las órdenes de desembargo.
4.6. Contar con las medidas de seguimiento y control de estos mecanismos, con el fin de asegurar la oportunidad y
calidad en la atención y cumplimiento de las órdenes de embargo.