EXPERTO UNIVERSITARIO
EN ARQUEOLOGÍA Y ANTROPOLOGÍA FORENSE
TEMA 13: INTRODUCCIÓN A LA
BALÍSTICA MILITAR
1. Introducción a la Balística Militar
Dentro de este tema del curso de Expertización en Arqueología y Antropología Forense se tiene en con-
sideración la explicación de los diferentes factores que influyen en el disparo de un proyectil utilizando un
arma de fuego, tanto aquellos factores que le son propios al arma como a los propios proyectiles, analizan-
do mecanismos de disparo, tipos de balas, etc... tanto aquellos que se han hecho acorde a una homologa-
ción como aquellos surgidos de la necesidad de defensa ante ataques, como son las armas improvisadas.
Por supuesto, dada la naturaleza del presente curso, se va a hablar sobre la acción de proyectiles sobre
restos óseos humanos y animales pero para una mejor comprensión del impacto es necesario conocer
como funciona un arma y cómo los proyectiles son eyectados del arma a través del cañón y lo que les su-
cede a éstos antes del impacto o la ausencia de mismo en un ser humano o animal.
Introducción a las armas de fuego y proyectiles militares
Antes de comenzar a desarrollar el tema en particular se torna necesario repasar conceptos de temas an-
teriores o bien, para los alumnos que elijan únicamente este módulo, aclarar términos antes de profundizar
en el tema de un modo más concreto.
El estudio de la balística quedará dividido en tres grandes bloques de manera general para procurar una
mayor comprensión de cada una de las subdisciplinas que conlleva esta materia:
13 Balística Interna: Es aquella que se encarga del estudio del mecanismo de disparo del arma en
cuestión, independientemente de si se trata de una homologada como de cualquiera fruto de la im-
provisación.
14 Balística Externa: Estudia aquellos factores que suceden tras el momento en que la bala abandona
el cañón del arma hasta el momento de impacto en el objetivo o la ausencia de este. Esto implica el
estudio complejo de de trayectorias, ángulos, distancias de disparo, etc..
15 Balística Terminal: Se centra en el estudio de los resultados del impacto del proyectil en el objetivo,
independiemente de la forma en que éste impacte, así cómo la ausencia de impacto, es decir, que el
proyectil quede depositado en el suelo o incrustado en algún lugar ajeno al objetivo.
De igual modo, tenemos que tener claros los conceptos de tipos de cañón ya que de ellos dependerá el
tipo de proyectil que va a ser utilizado. Fundamentalmente existen dos tipos de cañones, estriados y no
estriados, cada uno con sus propias características.
11 Cañón estriado: Tiene por objetivo hacer que el proyectil rote para salir del cañón de tal forma que
venza mejor la resistencia del viento, la fuerza de la gravedad y de la fricción para hacer que éste
sea más recto y llegue más lejos.
Para ello, se crean una serie de estrías dentro del cañón que van a determinar el calibre del arma. Se de-
nomina calibre al espacio máximo que existe entre las secciones más elevadas del cañón, ignorando los
espacios profundos de las estrías. Es decir, básicamente el tamaño de la bala que entra en el mismo.
Este tipo de cañones están diseñados para aquellas balas que impliquen la necesidad de obtener cierta
distancia, ya sea para armas cortas (Berettas, Magnum, Glock) como para armamento militar, que necesi-
tan de una mayor distancia de disparo.
6 Cañón no estriado: Este tipo de cañones se diferencian de los anteriores debido a que no poseen es-
trías en su interior por lo que los proyectiles que lanzan no van a ejercer fuerza giroscópica sobre
si mismos.
La distancia de disparo será menos pero la concentración de la fuerza que ejerza sobre
el objetivo será mayor ya que las fuerzas de fricción y la gravedad afectan en mayor medida y con-
centran el impacto. Esto sucede en casos donde los proyectiles son de gran tamaño como las balas
de cañón o cuando se cambia la distancia de disparo por el rango, como en el caso de las balas de
escopeta donde el proyectil se abre tras la explosión y en lugar de lanzar un único proyectil, lanza
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multitud de perdigones.
De igual modo, es necesario hacer referencia igualmente a los diferentes mecanismos de disparo a partir
de los cuales el proyectil abandona el arma, siendo el objeto de estudio de la balística interna.
A lo largo de la historia ha habido multitud de sistemas a partir de los cuales el proyectil es eyectado, de
los cuales tan sólo unos pocos han logrado sistematizarse y son expuestos no sólo en la parte escrita del
presente temario sino que también se muestran en videos que han sido subidos a la plataforma digital.
8 Mecanismo de mecha: En este tipo de mecanismo de disparo lo que se presente es utilizar una mecha de
combustión lenta para prender la pólvora y crear un vacío dentro del arma que provoque el que pro-
yectil salga eyectado. Tal y como figura en el vídeo asociado a este paso, el proceso es el siguiente:
Se introduce la pólvora en la cazoleta, procurando que no rebase ya que podría provocar que se prenda el
arma tras su disparo.
Introducir pólvora en el cañón para que la combustión de la cazoleta tenga su continuidad dentro de éste.
Se introduce el proyectil y se procede a comprimir éste junto con la pólvora dentro del cañón.
Se prende la mecha y se ubica en el soporte que tiene el mecanismo de disparo.
Al apretar el gatillo, la mecha encendida se introduce en la cazoleta, lo que provoca que se prenda la pól-
vora creando una expansión del espacio que hace que el proyectil salga dis-
parado.
Este mecanismo funcionó durante varios siglos pero fue sustituido por el hecho de que éste no servía en
contextos desfavorables como batallas bajo la lluvia y el tiempo que suponía activarlo hacía que el que dis-
parase quedase desprotegido durante un tiempo muy largo.
Es por ello que, a partir de entonces, todos los esfuerzos relacionados con la creación de mecanismos de
disparo y armamento se centrarían en crear un sistema que permitiese un tiempo menor entre disparos y
evitar dicha desprotección.
• Mecanismo de chispa: En consonancia con lo anteriormente descrito, el siguiente sistema se trataría del
mecanismo de chispa. En este caso el proceso es el siguiente:
Se carga la cazoleta con pólvora, igualmente evitando que no rebase para evitar que se prenda por la par-
te externa del arma.
Se introduce la pólvora restante en el cañón junto con el proyectil y se prensa.
En esta ocasión, se activa el martillo percutor que en esta ocasión provocará una chispa al golpear la base
(mecanismo de yesca y pedernal) que se introducirá en la cazoleta y supon-
drá que la pólvora se queme y lance el proyectil.
En esta ocasión vemos que el tiempo entre disparos es menor y que puede ser utilizado también bajo cli-
matología adversa siempre y cuando no se sature de agua haciendo que no salguen chispas. Sin embar-
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go, el tiempo que tomaba seguía siendo demasiado y la desprotección seguía existiendo, sobre todo para
resistir en casos de cargas de caballería, por lo que desarrollaron nuevos métodos.
• Mecanismo de rueda: El último tipo de mecanismo que vamos a analizar antes de entrar en mecanismos
actuales, será el de rueda. En esta ocasión se le dotará de un mecanismo complejo, similar al de un
reloj. En esta ocasión el proceso será el siguiente:
• Se introduce la pólvora directamente en el cañón junto con el proyectil.
• Se apisona el contenido del cañón.
• Con la llave del mecanismo se le da un cuarto de vuelta, suficiente como para que el mar-
tillo quede en su lugar.
• Una vez se aprieta el gatillo el mecanismo se activa, el martillo golpea el percutor y pren-
de la pólvora, saliendo disparado el proyectil.
Como podéis observar se acortan los pasos en el proceso y las armas pueden ser más pequeñas, pero
existía el problema que en el momento en que se estropease el mecanismo se hacía muy difícil de reparar
salvo por especialistas, lo que implicaba que tuviera que haber alguno en campaña o bien el artillero que-
daba inutilizado.
La investigación continuó hasta que quedaron fijados los mecanismos actuales de percusión que implican
la salida del proyectil por el cañón del arma. Uno de los más habituales es el mecanismo de percusión.
Pongamos como ejemplo el disparo de una Beretta, arma semi-automática, como la que se muestra en el
vídeo.
• Se introduce la bala en el cargador y éste en la culata.
• Se activa por primera y única vez el martillo, que queda fijado en la parte trasera del cañón.
• Al apretar el gatillo se suelta éste y golpea el percutor, que golpea el pistón de la bala.
• Dentro de ésta, se encuentran químicos de acción por impacto, lo que hace que la pólvora que tiene a
continuación se prenda, creando un vacío dentro de la carcasa y haciendo que el proyectil salga
disparado por el cañón, mediante la fuerza giroscópica ocasionada por las estrías internas del mis-
mo.
• Por otro lado, la fuerza creada por la explosión hace que la corredera salga lanzada hacia detrás provo-
cando que la carcasa vacía salga eyectada y que el martillo vuelva a ubicarse en posición para ser
disparada el arma.
Es por ello que se denomina arma semi-automática ya que hay que cargarla una primera vez manual-
mente y posteriormente el propio retroceso hará que se cargue por sí sola. Anterior a este mecanismo de
disparo, cada vez que se quería disparar el arma había que cargarlo de manera manual, haciendo que el
tiempo entre cada disparo se ampliase.
Si tomamos como ejemplo en esta ocasión el mecanismo de disparo un fusil AK 47 tal y como observamos
en el vídeo subido a la plataforma, éste es similar en muchos sentidos: se introducen las balas en el carga-
dor, éste en la culata, se carga el arma y se dispara de la misma manera que en el anterior caso pero con
una gran diferencia, no utilizará el retroceso del arma para volver a cargarse.
En esta ocasión utilizará los propios gases generados tras la explosión del proyectil, debidamente guiados
por tubos dentro del arma, para recargar el arma de nuevo y para expulsar la carcasa vacía del proyectil. A
este mecanismo de disparo se le llama mecanismo de disparo de retrocarga operada por gas.
Como hemos visto hasta el momento, existen fundamentalmente tres tipos de armas en base al tipo de
carga del mecanismo de disparo:
• Manual: Aquella que se carga cada disparo manualmente por el artillero.
• Semi-automática: En la que se carga una única vez y posteriormente el retroceso carga el resto de dis-
paros.
• Automática: En la que el arma se dispara sin necesidad de recargarse, manteniéndose el gatillo pulsado,
como el caso de los subfusiles Uzi.
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Un último concepto que se torna importante desarrollar el aquél referente al cañón, el cual influirá notable-
mente en el disparo del proyectil.
De la misma manera en que hemos visto que el proyectil es disparado tras la activación del mecanismo,
sea cual fuere, existe otro factor dentro del arma que influye notoriamente en éste: la longitud del cañón.
Para que una bala llegue lo más lejos posible hay que tener en cuenta varios factores:
• La cantidad de pólvora que disponga el proyectil dentro de la carcasa.
• La fuerza del explosivo de percusión.
• El tamaño y forma del proyectil.
• El mecanismo de disparo.
• Y finalmente, la longitud del cañón.
Los tres primeros puntos serán analizados en el tema subsiguiente, cuando realicemos un acercamiento a
los diferentes tipos de balas, mientras que el cuarto ya ha sido levemente descrito.
En lo que se refiere al último punto, como hemos visto una explosión dentro de la carcasa hará que impul-
se el proyectil fuera del arma a través de una ráfaga expansiva fruto de la misma, pero cuanto más largo
sea el cañón, más tiempo será impulsado el proyectil y más lejos llegará. Es por ello que es un punto fun-
damental a la hora de nomenclar un arma como arma corta o larga.
Sin embargo, el arma como tal es una parte más (fundamental, eso sí) de un mecanismo de disparo pero
queda la segunda parte por analizar, quizá más compleja aún, como son los diferentes tipos de proyectiles.
2. Tipología de munición
Como se explicó en el tema de balística del curso de especialización, las municiones se van a componer
de una serie de elementos que vayan a permitir que el proyectil salga disparado a través del cañón del
arma que lo ha eyectado.
Tal y como muestra la imagen siguiente, un proyectil de arma de fuego generalmente va a tener las si-
guientes partes:
Vaina: La vaina va a ser el continente del resto de elementos y el sostenedor del proyectil que va a ser
disparado, sirviendo también para evitar la fuga de gases hacia detrás cuando el arma es disaparada, cen-
trando el movimiento de la bala hacia el cañón. En la parte inferior de la misma, en su cara exterior, tendrá
estampado o grabado información referente a la identificación del arma.
Puede presentar tres formas principales, recto, en forma de botella o en forma cónica, encontrándose éste
último prácticamente obsoleto. En armas militares las balas tienen la segunda forma ya que permiten una
mayor cantidad de pólvora y un proyectil de menor tamaño lo que permite que éste llegue más lejos que en
el caso de proyectiles convencionales de vaina recta.
Cebador o Fulminante: Se trata de un explosivo de impacto el cual se activará una vez el percutor le golpee
tras que haya sido apretado el gatillo, lo que provocará que dicha compresión entre en éste y los orificios de
toma de fuego prendiendo la pólvora que se encuentra en el interior del resto de la vaina. Éste generalmente
se encuentra en la zona media de la parte inferior de la vaina.
Propelente: Aunque hasta finales del S. XIX estaba hecho a partir de pólvora negra, acabó derivando en la
compleja pólvora refinada que encontramos en la actualidad. Una vez que el fulminante se activa y entra en
contacto los resultados de la explosión con el propelente, se crea una expansión de gases dentro de la vaina
que por un lado hace que esta se expanda y por otra, que se concentre en la parte superior de la misma,
impulsando el proyectil hacia fuera del cañón.
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Proyectil: Como analizaremos más adelante, existen una infinidad de tipologías de proyectiles pero su for-
ma habitual de activación es la misma: impulsado por los gases provocados por la explosión del cebador y
continuado por el propelente, haciendo que éste sea impulsado por los mismos a lo largo del cañón hasta
que lo abandona.
Es por ello que para que la distancia que recorre el proyectil, dentro del contexto de la balística interna, va
a venir determinado por una serie de factores:
16 Tipo de vaina: Cuanto mayor sea el tamaño de la misma mayor cantidad de propelente será el que
pueda albergar en su interior.
17 Propelente: Cuanto mayor sea su cantidad o su pureza, mayor presión podrá ejercer, teniendo siem-
pre en cuenta la resistencia de la vaina ya que puede llegar a fracturarla.
18 Tipo de bala: Cuanto mayor sea el tamaño y más redondeada sea la forma, más presión necesitará
para que sea impulstada y mayor resistencia tendrá contra factores externos como el viento, la fric-
ción o la fuerza de la gravedad.
19 Longitud y estriado del cañón: Cuanto más largo sea éste, mayor cantidad tiempo de reacción
tendrá la emisión de gases que hará que el proyectil se impulse. Por otro lado, un cañón estriado do-
tará al proyectil de fuerza giroscópica que le permitirá que tenga una mayor resistencia a los factores
externos.
Tipos de proyectiles
Dentro de los factores previamente reseñados, en el siguiente punto analizaremos los diferentes tipos de
proyectiles con el objeto de mostrar las principales características y sus consecuencias respecto a su dis-
paro. Como mencionado con anterioridad, existen infinidad de tipología de proyectiles pero se menciona-
rán en este tema aquellos que son más comunes.
Proyectil básico: El tipo de proyectil más común es aquel que está compuesto de un material duro (plomo,
hierro, cobre...) y que se encuentra completamente macizo y no dispone de ningún añadido. En armas cortas
suele tener forma redondeara mientras que en el mundo militar, para que alcance una mayor distancia, suele
tener forma puntiaguda.
Proyectiles de punta hueca: A diferencia de los proyectiles compactos, una parte del mismo se encuentra
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hueco con el objetivo de que se expanda dentro del objetivo incrementando los daños generador por la pe-
netración en el cuerpo y provocar mayores cortes en tejidos. Sin embargo, también se usa como sistema de
generar una penetración controlada en casos en que haya posibles daños colaterales ya que una excesiva
introducción del proyectil en el objetivo puede provocar la salida del mismo e impactar en terceros.
Munición explosiva: Este tipo de proyectiles presenta igualmente punta hueca salvo que en esta ocasión
ha sido rellenada con pólvora negra y perdigones de plomo, encontrándose sellada la punta. El objetivo de
esta munición es el de explotar una vez ha alcanzado su objetivo, provocando unos daños mayores en el
mismo.
Perforadora de blindaje: El objetivo de esta tipología de proyectiles lo indica el propio nombre: ejercer
presión suficiente como para romper la defensa que protege el objetivo. Para ello el material con el que está
constituido tiene una mayor dureza tal como el hierro, plomo, bronce, cobre o incluso uranio. A esto se le
puede sumar la existencia de una chaqueta metálica que lo pueda recubrir para dotarle de una mayor fuerza
y capacidad de penetración.
Munición frangible: Este tipo de munición tiene por objeto romperse en el momento del impacto, sobre todo
contra elementos duros como paredes o metal que pueden servir para crear daños de forma indirecta a los
objetivos humanos, aunque del mismo modo puede ser perjudicial para su usuario ya que si la dirección del
viento sopla en contradirección pueden acabar siendo transportados los fragmentos contra sí mismo.
Munición trazadora: El uso de esta munición es el de provocar una trayectoria visual para indicar a quien
dispara el punto al que centrarse ya que deja tras de sí un haz de luz que es visible al ojo humano. Esto es
posible ya que contiene material pirotécnico que arde tras su detonación durante parte del tiempo de vuelo.
Munición sub-sónica: Para situaciones en el que las distancias han de ser necesariamente muy cortas, una
munición cuya velocidad de disparo sea inferior a la del sonido hace que sea más fácil su control para tratar
de herir a personas que no se encuentren entre el objetivo, evitando así daños colaterales.
Munición de plástico de entrenamiento: Como bien dice su nombre, están realizadas en base a plástico
y tienen como objetivo ser usadas durante entrenamiento militar. Existen de dos tipos, por un lado tenemos
las que se usan en entrenamientos, en las que están compuestas por una única figura de plástico, mientras
que las huecas disponen de una serie de líneas de corte y diversos colores para marcar los diferentes tipos
de calibre.
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Munición de plástico: Tiene como objetivo el ser usado durante revueltas y manifestaciones no pacíficas
para incapacitar a los agresores mediante el dolor en golpes superficiales evitando acabar con su vida o he-
ridas de gran consideración. No se han de disparar a menos de 30 metros y apuntando a las extremidades
inferiores.
Vainas vacías: Estas vainas carecen de proyectil pero si disponen del resto de elementos químicos defini-
dos con anterioridad con el objetivo de crear ruido, siendo sustituído generalmente la pólvora convencional
por aquella de combustión rápida para provocar mayor sonido. No suelen ocasionar daños a menos que
sean accionadas a escasa distancia de una persona, pudiendo sufrir el impacto del taco que dispone en su
interior al ser eyectado.
Tipos de chaquetas:
A las tipologías definidas en el punto anterior se le añade la posibilidad de dotar a los proyectiles de una
chaqueta que le permita una mayor penetración y concentración del impacto de la bala en su objetivo.
Chaqueta metálica: Con el objetivo previamente mencionado, es habitual la aparición de un recubrimiento
sobre el proyectil, generalmente en base a cobre o acero, aunque existen proyectiles con un doble recu-
brimiento de dos metales diferentes, uno sobre el otro. De este modo permite solventar otro problema:
mantener la forma del proyectil una vez impactado en el objetivo, evitando la fragmentación e incluso la
desintegración del mismo.
Proyectiles bañados o chapados en metal: La principal diferencia entre éstos y los definidos en el punto
anterior es que se trata de un baño metálico o la creación de una capa externa muy fina en base a chapado.
Proyectiles sin chaqueta: Apenas son de uso común en la actualidad y no se recomienda su recurso debi-
do a que el plomo puede dañar el cañón.
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Armamento improvisado
En aquellas situaciones en las que no es posible disponer de armas y municiones homologadas debido a
la ausencia de solvencia para adquirirlas y la necesidad de defenderse ante ataques de terceros, ha acele-
rado la creación de armamento improvisado en zonas empobrecidas, sobre todo en aquellas en las que se
encuentran en contexto de guerra.
El objetivo principal es la de crear con los medios disponibles un sistema que permita la defensa ante ata-
ques, simulando el mecanismo de disparo que se citó en el tema anterior y utilizando aquello que dispon-
gan de manera natural como proyectil.
Este tipo de armamento tienen una vida muy corta ya que están creados a partir de materiales cuya fun-
ción no es la de ejercer como arma o proyectil y conllevan un grave peligro para quien las utiliza ya que
pueden ocasionarles daños e incluso la muerte con su uso.
Como podemos observar en la imagen siguiente, se ha fabricado un arma a partir de elementos normales
en una casa como un cuchillo y restos de una silla, a partir del cual se creará una imitación del mecanismo
de disparo a partir del cual lanzará un proyectil, pero como observamos en la imagen siguiente a la misma,
ésta no ha aguantado la presión y ha provocado heridas graves en aquella persona que la ha manejado.
En el caso de los proyectiles, se llegan a utilizar aquel material que disponen de manera habitual en el en-
torno, como barro cocido o cerámica, el cual, al alcanzar altas temperaturas, se deshacen y penetran en el
objetivo ocasionando daños de manera irregular, dependiendo de la forma resultante del proyectil tras su
disparo.
Del mismo modo, y ya mayoritariamente fuera de contextos bélicos, se pueden utilizar otros tipos de lan-
zadores de proyectiles que pueden ocasionar la muerte a la persona que recibe el impacto. Tal es el caso
de la imagen siguiente en la que podemos comprobar el recurso de una pistola de clavos con objeto de
suicidio, pudiendo observar un número de clavos introducidos en el cráneo del individuo, no llegando a
provocarle la muerte.
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Este tipo de proyectiles han de ser necesariamente de contacto ya que para que este tipo de pistolas tie-
nen un dispositivo de seguridad que evita que salgan los clavos disparados, haciendo que tengan que so-
portar una fuerte presión contra el objetivo.
Finalmente incluso los juguetes improvisados pueden llegar a ser un arma mortal, como el que vemos en
la imagen siguiente en la que un individuo infantil creó un dispositivo lanzador de proyectiles de forma arte-
sanal con el que lanzó un bolígrafo de muelle, provocando que éste entrara por la cuenca ocular, generan-
do serios daños a la persona que lo sufrió.
A modo de resumen, estas armas no homologadas tienen por objeto suplir una necesidad de defensa
inmediata en contextos bélicos desfavorables, al igual que puede ocurrir en contextos domésticos. La di-
ferencia fundamental es que con la homologación de las armas se garantiza una calidad suficiente como
para no dañar a quien la maneja ni poner en riesgo la seguridad de las inmediaciones de la zona de dis-
paro, pero no siempre es posible tener acceso a las mismas, ya sea por la región en la que se viva, las
circunstancias o el poder económico.
3. Resultado de la balística terminal en restos óseos humanos
Los resultados que pueden presentar la aplicación de las diferentes armas en restos óseos humanos va-
rían en función de dependencia de variales, tales como la distancia, las consecuencias o la tipología de las
mismas. Es por ello que existen diversidad de divisiones y subdivisiones a la hora de clasificarlas, en fun-
ción del objetivo que se persiga con la investigación.
Una de las primeras premisas es que hay que saber diferenciar y evaluar los daños ocasionados por el
proyectil en el individuo. Para ello existe la diferencia entre las heridas por penetración, en las que el pro-
yectil ha podido impactar en el individuo, provocando daños en tejidos blandos, pudiendo afectar a los hue-
sos, sin embargo éste no ha salido de individuo.
Por otro lado tenemos aquellos daños que son producidos por heridas por perforación en las que el pro-
yectil además de provocar cortes en tejidos blandos y huesos, dispone de la fuerza suficiente como para
poder abandonar el cuerpo, creando un canal de entrada y salida entre la zona de impacto y aquella por la
que ha procedido a salir.
Sin embargo, en determinadas ocasiones pueden darse una combinación de ambas. Por ejemplo, un pro-
yectil que impacte en el cráneo, rompa el hueso y se quede alojado dentro de la cavidad craneal supondría
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tener una herida por penetración en el cerebro pero por perforación en la pared del cráneo a través del
cual ha accedido al interior.
Si centramos nuestra atención a la distancia que existe entre el cañón del arma que ejecuta el disparo y la
víctima que lo sufre, dividiríamos la clasificación en los siguientes cuatro grupos:
20 Disparo de contacto
21 Disparo de contacto cercano
22 Disparo de rango intermedio
23 Disparo a larga distancia
En lo que se refiere al disparo de contacto dispone a su vez varias subdivisiones, en función de la pre-
sión ejercida por el arma sobre el individuo y sobre la posición del arma sobre éste. De esta manera, aten-
diendo a la primera clasificación observamos que existen dos diferencias importantes, las que se conocen
como disparo de contacto duro y disparo de contacto blando.
El disparo de contacto duro consiste en que el portador del arma presiona fuertemente el cañón contra la
piel de la víctima de tal manera que la piel se repliega alrededor de la boca del cañón. Esta situación pro-
vocará que cuando el arma sea disparada, el tejido blando de alrededor se queme como consecuencia de
la alta temperatura que alcanza el cañón, los gases resultantes de la salida de la bala y presentará un co-
lor ennegrecido, el cual no se podrá eliminar aunque se limpie.
Las heridas de contacto blando o ligero sucederán cuando el arma es ubicada encima de la piel del indivi-
duo pero no se ejerce presión sobre éste, lo que provocará un leve espacio entre el cañón y la víctima que
permitirá que los gases dispongan de una vía de escape, por lo que la cantidad de calor y hollín resultante
será menor.
Si nos centramos dentro del disparo de contacto a la posición que existe entre el arma y la víctima, distin-
guimos dos tipologías, aquellas en las que el arma se encuentra en ángulo y a las heridas denominadas
incompletas.
En lo que se refiera a las heridas en ángulo en disparos de contacto, observamos que la posición va a va-
riar respecto al punto anterior y es que no se encuentra posicionada recta sobre el individuo sino que va a
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encontrarse en posición diagonal formando un ángulo agudo. Esto va a provocar por un lado que la herida
no sea recta y que sea más probable que termine siendo lo que denominaremos después como defecto
de disparo, mientras que por otro, la quemadura y el depósito del hollín resultante de la combustión de los
gases tengan un punto de fuga mayor por la zona en que el cañón no está en contacto, provocando una
mancha excéntrica.
Esta mancha de hollín quedará definida en dos partes claramente diferenciadas, por un lado presentará
quemaduras en el punto en el que el cañón se encuentre en contacto con la piel con forma ovalada, mien-
tras que el resto presentará un color más claro y difuminado, pudiendo a quedar impresos o incrustados
granos de pólvora dentro de la piel.
Finalmente tenemos los disparos en ángulo de carácter incompleto, los cuales son una variación del pun-
to anterior en el que además de disparar en un ángulo superior a los 90 grados, afectan a una porción de
la piel que no es plana, sino que presenta arrugas las cuales modificarán el patrón de dispersión de los
gases. Este tipo de heridas son habituales en los casos de suicidios con armas largas ya que mientras el
individuo trata de alcanzar el gatillo tras haber ubicado el arma, desplaza la ubicación levemente y pierde
la perpendicularidad.
El siguiente bloque será el conocido como disparos de contacto cercano, el cual presentará una diferen-
ciación similar al citado en el punto anterior en base a la posición del cañón del arma respecto a la piel de
la víctima pero presentará una distancia algo mayor entre ambos, provocando que en ocasiones sea más
complicado identificar las diferencias entre contacto y rango intermedio.
En este caso, el disparo de contacto central presentará una distancia suficiente como para que los gases
pudieran abandonar el cañón pero no los granos de pólvora, los cuales quedan impregnados e insertos
dentro de la piel, algo muy característico también de los disparos de rango intermedio.
En esta tipología de heridas existe una marca de entrada de la bala en forma redonda y de color negro
mientras que alrededor de la misma hay una mancha de hollín de mayor tamaño y de color gris oscuro tor-
nándose más claro según se vaya alejando de la herida central.
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Esto es debido a que el proyectil ha accedido dentro del individuo y los gases resultantes del lanzamiento
de éste han podido disiparse parcialmente debido al espacio que hay entre el cañón y la piel, no obstante,
buena parte de éstos quedan marcados en la piel así cómo granos de pólvora que no han combustionado
por completo.
En los disparos en ángulo va a repetir parcialmente el esquema que figura como resultado en los disparos
de contacto, una sección en forma de óvalo a través del cual pasa el proyectil, coloreado de negro, mien-
tras que alrededor dispondrá de una mancha irregular de color gris oscuro, sin embargo en esta ocasión se
encontrará disperso debajo del cañón del arma.
Esta situación se debe a que la zona inferior del cañón será la que más cercana esté a la piel, mientras
que queda un amplio espacio abierto entre el resto del cañón y el individuo, por lo que los gases resultan-
tes de la combustión pueden disiparse sin afectar en demasía a la piel.
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En el siguiente punto en base a distancia entre el cañón y la víctima tenemos los conocidos como dispa-
ros de rango intermedio. En esta ocasión la distancia que existe entre arma y víctima es mayor que en los
casos citados anteriormente, pero lo suficientemente cerca como para que queden impresos los granos de
pólvora sobre la piel, siendo su principal característica.
Este “tatuaje” se compone de numerosas lesiones en forma de puntos que oscilan entre un color marrón a
marrón rojizo, el cual rodea la herida de entrada del proyectil. Su distribución alrededor del orificio de entra-
da puede ser o bien simétrico o excéntrico, variando en función del ángulo de la pistola en el momento de
la descarga, la naturaleza de la superficie afectada en el objetivo (plana o en ángulo), y también de aquello
que pudiera recubrir la piel, como el pelo o la ropa, lo que puede impedir granos de polvo llegue a la piel.
El color que muestre estas heridas de los granos de pólvora combustionando sobre la piel nos va a deter-
miner también si el disparo es perimortem o postmortem en base al color. Si éste se produce durante la
vida del individuo, se tornará de color rojizo o marrón ya que el cuerpo dispone de sangre en movimiento
en la zona, sin embargo si el individuo está muerto cuando ocurre, quedará de un color gris o amarillento
por la ausencia de sangre.
Respecto a cuando el cañón se encuentra angulado, este “tatuaje” de pólvora quedará diseminado alrede-
dor de la herida de bala, mientras que la mancha de hollín quedará de nuevo impregnada en la zona que
se encuentre en mayor contacto con la piel, mientras que el resto se difuminará.
Finalmente, en disparos de larga distancia la única interacción entre el arma y la víctima será el propio im-
pacto del proyectil, no dejando marcas de hollín ni de pólvora.
El último apartado que comprenderá este tema será la determinación de la caracterización de los disparos
en base a entrada y salida así como los defectos de disparo, como los tangenciales, los de cerradura y los
descentralizados.
En lo que se refiere a los orificios de entrada del proyectil, al encontrarse la bala girando de forma giros-
cópica, provocará una herida redondeada en base a la erosión de la zona de contacto, siendo centrada la
energía cinética en el punto medio en dirección al interior del individuo. Una vez venza la resistencia ejerci-
da por el hueso, el resto de la energía quedará difuminada en forma de líneas de tensión.
Experto Universitario en Arqueología y Antrop Forense
Escuela Internacional de Criminología y Criminalística
En lo referente a los orificios de salida, la forma tiene una tendencia a ser más irregular ya que por un lado
el proyectil ha vencido la resistencia del hueso y, en esta ocasión la erosión se produce de dentro hacia
afuera, provocando un restallido del hueso en dicha dirección. Asimismo, las líneas de tensión resultantes
tienen tendencia a ser mucho menores que las de entrada ya que la energía restante es menor que la dis-
ponía en el momento de la entrada.
Cuando un disparo dispone de un orificio de entrada y otro de salida, se le denomina disparo perpendicular
y todo lo que varíe de éste, se denominará defectos de disparo. Esto ocurre como en los casos citados con
anterioridad en los disparos tangenciales, en los que el proyectil roza al individuo pero no penetra en él
sino que genera heridas superficiales a lo largo de su trayectoria.
Por otro lado, si existe una interacción entre el proyectil y el hueso de tal manera que éste último es capaz
de repeler el impacto, se genera lo que se conoce como una herida en cerradura. En este caso, el proyectil
comienza a erosionar el hueso en la dirección de su trayectoria, pero si el hueso propia una resistencia
suficiente para repelerlo, se crea una desviación en forma de ángulo que permite la salida del proyectil.
Sin embargo, si este proyectil sigue el mismo esquema que el anteriormente descrito pero el proyectil aca-
ba entrando en el individuo, se le consideraría disparo descentralizado ya que no tiene un punto central en
el que ejerce presión, sino que a partir de la rozadura del hueso crea una herida longitudinal, creando cier-
ta resistencia contra el hueso, entrando finalmente. En la imagen observamos como el proyectil ha creado
un canal tras su paso y ha forcejeado con el perfil del hueso del cráneo provocando fuertes líneas de ten-
sión, hasta que finalmente se ha introducido en la bóveda craneal.
Otro factor a tener encuenta es lo que se conoce como efecto cuneta cuando el individuo ha sufrido un dis-
paro y las líneas de tensión resultantes se difuminan o bien a través de las líneas de fusión de los huesos
si el individuo se encuentra en etapa de maduración, o bien a través de las suturas creaneales, con el ob-
jetivo de aliviar la presión de la manera más rápida posible, haciendo que el daño sea menor.
Finalmente, cuando el proyectil se queda inserto en cualquier parte del esqueleto se denominan proyecti-
les incrustados. En la imagen observamos cómo una bala se ha quedado incrustada en el cuerpo vertebral
de la primera vértebra lumbar tras un fusilamiento. Debido a que no dispone de orificio de salida, se le con-
sidera igualmente defecto de disparo.
Experto Universitario en Arqueología y Antrop Forense
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