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Cuentos para Reflexionar y Crecer

Este documento presenta 4 cuentos cortos con moralejas sobre la vida. El primer cuento habla sobre un albañil que construye una casa de mala calidad sin saber que será su propia casa. El segundo cuento usa la metáfora de piedras en un frasco para enseñar sobre prioridades. El tercer cuento compara una zanahoria, un huevo y granos de café hervidos para hablar de cómo afrontar adversidades. El cuarto cuento presenta a un niño que recibe una pelota mágica para controlar el paso del tiempo.

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Cuentos para Reflexionar y Crecer

Este documento presenta 4 cuentos cortos con moralejas sobre la vida. El primer cuento habla sobre un albañil que construye una casa de mala calidad sin saber que será su propia casa. El segundo cuento usa la metáfora de piedras en un frasco para enseñar sobre prioridades. El tercer cuento compara una zanahoria, un huevo y granos de café hervidos para hablar de cómo afrontar adversidades. El cuarto cuento presenta a un niño que recibe una pelota mágica para controlar el paso del tiempo.

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CUENTOS PARA REFLEXIONAR

1. La casa imperfecta:

casa imperfectaUn maestro de construcción ya entrado en años estaba listo para retirarse a
disfrutar su pensión de jubilación. Le contó a su jefe acerca de sus planes de dejar el trabajo
para llevar una vida más placentera con su esposa y su familia. Iba a extrañar su salario
mensual, pero necesitaba retirarse; ya se las arreglarían de alguna manera.

El jefe se dio cuenta de que era inevitable que su buen empleado dejara la compañía y le pidió,
como favor personal, que hiciera el último esfuerzo: construir una casa más. El hombre
accedió y comenzó su trabajo, pero se veía a las claras que no estaba poniendo el corazón en
lo que hacia. Utilizaba materiales de inferior calidad, y su trabajo, lo mismo que el de sus
ayudantes, era deficiente. Era una infortunada manera de poner punto final a su carrera.

Cuando el albañil terminó el trabajo, el jefe fue a inspeccionar la casa y le extendió las llaves de

la puerta principal. "Esta es tu casa, querido amigo ---dijo-. Es un regalo para ti".

Si el albañil hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, seguramente la hubiera
hecho totalmente diferente. ¡Ahora tendría que vivir en la casa imperfecta que había
construido!
Reflexión:

¿qué os sugiere éste cuento? A veces construimos nuestras vidas de manera distraída, sin
poner lo mejor de nosotros. La rutina nos envuelve y pasamos "por encima" de las cosas día a
día. Muchas veces, hacemos el esfuerzo mínimo o no prestamos la atención necesaria..
entonces, de repente un día, vemos la situación que hemos creado y descubrimos que las
cosas andan torcidas..como la casa imperfecta. Sí lo hubiéramos notado antes, lo habríamos
hecho diferente ¿alguna vez os ha pasado?

Sería genial conseguir actuar siempre como si estuviésemos "construyendo nuestra casa".

La vida es como un proyecto de "hágalo-usted-mismo". Tu vida, ahora, es el resultado de tus


actitudes y elecciones del pasado. Podemos hacer reformas y restaurar nuestra casa ¡Tu vida
de mañana será el resultado de tus actitudes y elecciones de hoy! No podemos cambiar el
pasado.. pero podemos aprender de él y construir en nuestro presente un mejor futuro.

2. Las Piedras y el Frasco:

las piedrasCierto día un motivador estaba dando una conferencia sobre gestión de tiempo a un
grupo de profesionales. Para dejar en claro un punto utilizó un ejemplo que los profesionales
jamás olvidaran.
De pie frente a un auditorio compuesto por gente muy exitosa dijo:

Quisiera hacerles una pequeña demostración...

De debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él.
Luego sacó una docena de piedras del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una
en el jarro.

Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al
auditorio: ¿Está lleno este jarro? Todos los asistentes dijeron ¡Sí!

Entonces dijo: ¿Están seguros? Y sacó de debajo de la mesa un cubo con piedras pequeñas de
construcción. Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió haciendo que las piedras
pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes.

Cuando hubo hecho esto preguntó una vez más: ¿Está lleno este jarro?

Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta:
“Probablemente no”.

Muy bien contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un cubo lleno de arena y empezó a
echarlo en el jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes y las
pequeñas.

Una vez más pregunto al grupo: ¿Está lleno este jarro?

Esta vez varias personas respondieron a coro: ¡No!

Una vez más el expositor dijo: ¡Muy bien! luego sacó una jarra llena de agua y echó agua al
jarro con piedras hasta que estuvo lleno hasta el

el borde mismo. Cuando terminó, miro al auditorio y preguntó: ¿Cual creen que es la
enseñanza de esta pequeña demostración?
Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: La enseñanza es que no importa como de
lleno esté tu horario, si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas.

¡No! replicó el expositor, esa no es la enseñanza.

La enseñanza es que si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún
otro momento.

Reflexión:

Me encanta éste cuento. ¿Cuáles son las piedras grandes en nuestra vida?: Son ¿la rutina, lo
que opinen los demás, el trabajo que no nos gusta, preocupaciones cotidianas..? o son ¿La
familia, los amigos, nuestros valores morales, la salud, las personas que queremos, las cosas
que nos hacen felices?.. Las piedras más grandes han de referirse a nuestras bases, a lo más
importante para nosotros y están relacionadas con nuestros valores, con nuestros afectos y
nos enriquecen como personas.

A veces es difícil en la rutina diaria tomar las perspectiva necesaria para asignar bien las
prioridades, a veces priorizamos las cosas más pequeñas frente a las que tienen más valor para
nosotros. Si llenamos nuestro tiempo y nuestra cabeza de cosas "pequeñas" luego no caben
las realmente importantes para nosotros. .. No es una cuestión de "no tener tiempo". Es
cuestión de saber organizarse teniendo siempre como base las piedras grandes y valorar
nuestras prioridades. ¿qué opinais?

3. Hacer Café:

cuento: hacer caféUna hija se quejaba con su padre acerca de su vida y de cómo las cosas le
resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por
vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía
otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las
colocó sobre el fuego. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última
colocógranos de café. Las dejó hervir. Sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte
minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos
y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a
su hija le dijo: "Querida, ¿Qué ves?"; "Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta. La hizo
acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le
pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro.
Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: - "¿Qué significa esto, padre?" Él le explicó que los tres
elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado
en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua
hirviendo se había puesto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su
cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se
había endurecido. Los granos de café, sin embargo eran únicos: después de estar en agua
hirviendo, habían cambiado el agua. "¿Cuál eres tú, hija?, Cuando la adversidad llama a tu
puerta, ¿Cómo respondes?", le preguntó a su hija.

¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te
vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable,
poseías un espíritu fluido, pero después de una pérdida, una crisis, o un problema te has
vuelto duro y

rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿Eres amargada y áspera, con un espíritu y un corazón
endurecido? ¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento
que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor.

Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas en forma positiva,
sin dejarte vencer y haces que las cosas a tu alrededor mejoren, que ante la adversidad exista
siempre una luz que ilumina tu camino y el de la gente que te rodea. Esparces con tu fuerza y
positivismo el "dulce aroma del café".

¿Y tú?, ¿Cuál de los tres eres?

Reflexión:

A veces las adversidades nos abaten y quitan las fuerzas y nos volvemos "zanahorias", otras
nos hacen levantar una barrera y aislarnos del exterior y somos como los huevos. Pero lo ideal
a la hora de afrontar las adversidades de la vida es afrontarlas proactivamente y sacar lo bueno
de lo malo: que de la crisis salga un cambio positivo y aprendamos, evolucionemos, tomemos
las riendas y cambiemos nuestro entorno para superar la adversidad.. como el café. ¿Qué
pensáis al respecto?

4. Pedro y el hilo mágico:

ovillo-con-forma-de-corazonPedro era un niño muy vivaracho. Todos le querían: su familia, sus


amigos y sus maestros. Pero tenía una debilidad. - ¿Cual?

Era incapaz de vivir el momento. No había aprendido a disfrutar el proceso de la vida. Cuando
estaba en el colegio, soñaba con estar jugando fuera. Cuando estaba jugando soñaba con las
vacaciones de verano. Pedro estaba todo el día soñando, sin tomarse el tiempo de saborear los
momentos especiales de su vida cotidiana.

Una mañana, Pedro estaba caminando por un bosque cercano a su casa. Al rato, decidió
sentarse a descansar en un trecho de hierba y al final se quedó dormido. Tras unos minutos de
sueño profundo, oyó a alguien gritar su nombre con voz aguda.

Al abrir los ojos, se sorprendió de ver una mujer de pie a su lado. Debía de tener unos cien
años y sus cabellos blancos como la nieve caían sobre su espalda como una apelmazada manta
de lana. En la arrugada mano de la mujer había una pequeña pelota mágica con un agujero en
su centro, y del agujero colgaba un largo hilo de oro.

La anciana le dijo: "Pedro, este es el hilo de tu vida. Si tiras un poco de él, una hora pasará en
cuestión de segundos. Y si tiras con todas tus fuerzas, pasarán meses o incluso años en
cuestión de días" Pedro estaba muy excitado por este descubrimiento. "¿Podría quedarme la
pelota?", preguntó. La anciana se la entregó.

Al día siguiente, en clase, Pedro se sentía inquieto y aburrido. De pronto recordó su nuevo
juguete. Al tirar un poco del hilo dorado, se encontró en su casa jugando en el jardín.
Consciente del poder del hilo mágico, se cansó enseguida de ser un colegial y quiso ser
adolescente, pensando en la excitación que esa fase de su vida podía traer consigo. Así que
tiró una vez más del hilo dorado.

De pronto, ya era un adolescente y tenía una bonita amiga llamada Elisa. Pero Pedro no estaba
contento. No había aprendido a disfrutar el presente y a explorar las maravillas de cada etapa
de su vida. Así que sacó la pelota y volvió a tirar del hilo, y muchos años pasaron en un solo
instante. Ahora se vio transformado en un hombre adulto. Elisa era su esposa y Pedro estaba
rodeado de hijos. Pero Pedro reparó en otra cosa. Su pelo, antes negro como el carbón, había
empezado a encanecer. Y su madre, a la que tanto quería, se había vuelto vieja y frágil. Pero el
seguía sin poder vivir el momento. De modo que una vez más, tiró del hilo mágico y esperó a
que se produjeran cambios.

Pedro comprobó que ahora tenía 90 años. Su mata de pelo negro se había vuelto blanca y su
bella esposa, vieja también, había muerto unos años atrás. Sus hijos se habían hecho mayores
y habían iniciado sus propias vidas lejos de casa. Por primera vez en su vida, Pedro comprendió
que no había sabido disfrutar de las maravillas de la vida. Había pasado por la vida a toda prisa,
sin pararse a ver todo lo bueno que había en el camino.

Pedro se puso muy triste y decidió ir al bosque donde solía pasear de muchacho para aclarar
sus ideas y templar su espíritu. Al adentrarse en el bosque, advirtió que los arbolitos de su
niñez se habían convertido en robles imponentes. El bosque mismo era ahora un paraíso
natural. Se tumbó en un trecho de hierba y se durmió profundamente.

Al cabo de un minuto, oyó una voz que le llamaba. Alzó los ojos y vio que se trataba nada
menos que de la anciana qu muchos años atrás le había regalado el hilo mágico. "¿Has
disfrutado de mi regalo?", preguntó ella. Pedro no vaciló al responder: "Al principio fue
divertido pero ahora odio esa pelota. La vida me ha pasado sin que me enterase, sin poder
[Link] que habría habido momentos tristes y momentos estupendos, pero no he
tenido oportunidad de experimentar ninguno de los dos. Me siento vacío por dentro. Me he
perdido el don de la vida. "Eres un desagradecido, pero igualmente te concederé un último
deseo", dijo la anciana. Pedro pensó unos instantes y luego respondió: "Quisiera volver a ser
un niño y vivir otra vez la vida". Dicho esto se quedó otra vez dormido.

Pedro volvió a oír una voz que le llamaba y abrió los ojos. ¿Quien podrá ser ahora?, se
preguntó. Cual no sería su sorpresa cuando vio a su madre de pie a su lado. Tenía un aspecto
juvenil, saludable y radiante. Pedro comprendió que la extraña mujer del bosque le había
concedido el deseo de volver a su niñez.
Ni que decir tiene que Pedro saltó de la cama al momento y empezó a vivir la vida tal como
había esperado. Conoció muchos momentos buenos, muchas alegrías y triunfos, pero todo
empezó cuando tomó la decisión de no sacrificar el presente por el futuro y empezar a vivir en
el ahora.

- Fragmento tomado de "El monje que vendió su Ferrari" Robin S. Sharma-

Reflexión:

Muchas veces descuidamos el presente por focalizarnos en los anhelos futuros. En el mundo
real por desgracia nunca tenemos una segunda oportunidad de vivir la vida, no podemos
volver a atrás como en el cuento. Es importante llenar nuestro presente de momentos de
calidad para poder construir nuestro futuro, no dejemos pasar la vida soñándola y sin vivirla.

Nos convencemos de que la vida será mejor después de cumplir los 18 años, después de
casarnos, después de conseguir un mejor empleo, después de tener un hijo, después que los
hijos sean grandes... A veces nos sentimos frustrados porque pensamos que las circunstancias
no son las ideales, que no es el momento perfecto, y pensamos que nos sentiremos felices
cuando lo sea.

Recuerdo haber leído un artículo en el que una enfermera comentaba los arrepentimientos
más comunes que le transmitían los enfermos terminales antes de morir, y éstos eran:

[Link] tenido el coraje de hacer lo que realmente deseaba (y no lo que otros esperaban de
mi)
[Link] dedicado menos tiempo al trabajo y más a la familia.

[Link] dicho lo que realmente sentían.

[Link] tenido más contacto con mis amigos

[Link] dedicado a ser más felíz

En definitiva: la gente se lamentaba de no haber vivido en plenitud, no haber priorizado lo


realmente importante, no haber disfrutado de su tiempo con lo que le hacía feliz y con quienes
amaba.

Esta perspectiva nos ayuda a ver que no hay camino a la felicidad: la felicidad es el camino.

No actuar, no movilizarnos hacia nuestros sueños, no disfutar por esperar el "momento


oportuno"..hace que pase la vida sin ser vivida. Esperando hasta terminar los estudios, hasta
que las cosas mejoren, hasta bajar diez quilos, hasta tener hijos, hasta que los hijos vayan a la
escuela, hasta casarse, hasta que separarse, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo
por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno... no hay mejor momento
que éste para ser feliz. La felicidad es un trayecto, No un destino.

¿y tú? ¿vives tu vida? ¿o la dejas pasar esperando un "mejor momento" para vivirla?

5.

Las tres rejas:

IronGatesEl joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice:

- Oye maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia.....


- !Espera! - lo interrumpe el filosofo - ¿ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

- ¿Las tres rejas?

- Si. La primera es la verdad. ¿Estas seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente
cierto?

- No. Lo oí comentar a unos vecinos.

- Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas
decirme, ¿es bueno para alguien?.

- No, en realidad no. Al contrario...

- !Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te
inquieta?

- A decir verdad, no.

- Entonces, dijo el sabio sonriendo

- Si no sabemos si es verdad, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

Reflexión:
Creo que las rejas ejemplifican muy bien algunos de los aspectos clave que han de
considerarse para valorar si algo merece o no la pena que lo tomemos en consideración. A
veces sólo nos centramos en el mensaje, pero no atendemos a su fiabilidad, a lo que implica
para los demás o a su utilidad, a la hora de valorarlo. Pasarlos por éstos filtros puede ser muy
útil ¿no creeis? ¿se os ocurren ejemplos? .. A mi me vienen unos cuantos a la cabeza.

6. La Puerta Negra:

portone-1211526-640x960 Érase una vez en un país muy lejano un rey que era muy polémico
por sus acciones.

Tomaba a los prisioneros de guerra y los llevaba hacia una enorme sala. Los prisioneros eran
colocados en grandes hileras en el centro de la sala y el rey gritaba diciéndoles:

-Les voy a dar una oportunidad, miren el rincón del lado derecho de la sala.

Al hacer esto, los prisioneros veían a algunos soldados armados con arcos y flechas, listos para
cualquier acción.

-Ahora, continuaba el rey, miren hacia el rincón del lado izquierdo.

Al hacer esto, todos los prisioneros notaban que había una horrible y grotesca puerta negra, de
aspecto dantesco, cráneos humanos servían como decoración y el picaporte para abrirla era la
mano de un cadáver. En verdad, algo verdaderamente horrible solo de imaginar, mucho más
para ver.
- Ahora escojan, ¿qué es lo que ustedes quieren? ¿Morir clavados por flechas o abrir
rápidamente aquella puerta negra mientras los dejo encerrados allí? Ahora decidan, tienen
libre albedrío, escojan.

Todos los prisioneros tenían el mismo comportamiento: a la hora de tomar la decisión, ellos
llegaban cerca de la horrorosa puerta negra de más de cuatro metros de altura, miraban los
cadáveres, la sangre humana y los esqueletos con leyendas escritas del tipo: "viva la muerte", y
decidían: -"Prefiero morir atravesado por las fechas."

Uno a uno, todos actuaban de la misma forma, miraban la puerta negra y a los arqueros de la
muerte y decían al rey:

- "Prefiero ser atravesado por flechas a abrir esa puerta y quedarme encerrado".

Millares optaron por lo que estaban viendo que hacían los demás: elegir la muerte por las
flechas.

Un día, la guerra terminó. Pasado el tiempo, uno de los soldados del "pelotón de flechas"
estaba barriendo la enorme sala cuando apareció el rey. El soldado con toda reverencia y un
poco temeroso, preguntó: - "Sabes, gran rey, yo siempre tuve una curiosidad, no se enfade con
mi pregunta, pero, ¿qué es lo que hay detrás de aquella puerta negra?"

El rey respondió: Pues bien, ve y abre esa puerta negra."

El soldado, temeroso, abrió cautelosamente la puerta y sintió un rayo puro de sol besar el
suelo de la enorme sala, abrió un poco más la puerta y más luz y un delicioso aroma a verde
llenaron el lugar.

El soldado notó que la puerta negra daba hacia un campo que apuntaba a un gran camino. Fue
ahí que el soldado se dio cuenta de que la puerta negra llevaba hacia la libertad.
Reflexión:

¿qué es para vosotros la puerta negra?

Yo la asocio con nuestros miedos, sobre todo nuestros miedos a salir de nuestra "zona de
confort". El miedo a lo desconocido, a no ser capaz, una inseguridad que paraliza, o una
frustración. Miedo a asumir riesgos.. los soldados prefieren morir pero sabiendo lo que les va a
pasar..que traspasar la puerta sin saber. Creo que en muchos momentos de nuestra vida
tenemos puertas negras en nuestro interios ¿cuáles son las vuestras? ¿qué pasaría si las
abrierais?

7. La Vaca:

Un maestro samurai paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio
de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar.

Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de realizar visitas, conocer


personas y las oportunidades de aprendizaje que obtenemos de estas experiencias. Llegando
al lugar constató la pobreza del sitio: los habitantes, una pareja y tres hijos, vestidos con ropas
sucias, rasgadas y sin calzado; la casa, poco más que un cobertizo de madera...

Se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó: “En este lugar donde
no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio tampoco, ¿cómo hacen para
sobrevivir? El señor respondió: “amigo mío, nosotros tenemos una vaca que da varios litros de
leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros
alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cu

etc., para nuestro consumo. Así es como vamos sobreviviendo.”

El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, se despidió y se fue. A


mitad de camino, se volvió hacia su discípulo y le ordenó: “Busca la vaca, llévala al precipicio
que hay allá enfrente y empújala por el barranco.”
El joven, espantado, miró al maestro y le respondió que la vaca era el único medio de
subsistencia de aquella familia. El maestro permaneció en silencio y el discípulo cabizbajo fue a
cumplir la orden.

Empujó la vaca por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria
de aquel joven durante muchos años.

Un bello día, el joven agobiado por la culpa decidió abandonar todo lo que había aprendido y
regresar a aquel lugar. Quería confesar a la familia lo que había sucedido, pedirles perdón y
ayudarlos.

Así lo hizo. A medida que se aproximaba al lugar, veía todo muy bonito, árboles floridos, una
bonita casa con un coche en la puerta y algunos niños jugando en el jardín. El joven se sintió
triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia hubiese tenido que vender el
terreno para sobrevivir. Aceleró el paso y fue recibido por un hombre muy simpático.

El joven preguntó por la familia que vivía allí hacia unos cuatro años. El señor le respondió que
seguían viviendo allí. Espantado, el joven entró corriendo en la casa y confirmó que era la
misma familia que visitó hacia algunos años con el maestro.

Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaca): “¿Cómo hizo para mejorar este
lugar y cambiar de vida?” El señor entusiasmado le respondió: “Nosotros teníamos una vaca
que cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer
otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. Así alcanzamos el
éxito que puedes ver ahora.”

REFLEXION

Qué cosas son Vacas? Hay cosas que nos proporciona algún beneficio, pero que a la larga nos
hacen ser dependientes de ellas y no nos dejan avanzar. Nuestro mundo se reduce a lo que la
vaca nos brinda. Las vacas pueden ser desde un trabajo que no nos motiva pero en el que
seguimos porque "peor es nada" o "es seguro" por ejemplo, son cosas que dependen de
nosotros mismos y que no cambiamos aunque nos gustaría mejorarlas, nos conformamos
debido creencias que nos frenan, miedos que nos llevan a acomodarnos, a estancarnos..
¿Tenéis vacas en vuestra vida? ¿cuáles son?

8. El Problema:

Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio zen.

Cierto día el guardián murió, y había que sustituirlo.

El gran maestro reunió a todos sus discípulos, para escoger a quien tendría ese honor. "Voy a
presentarles un problema dijo-. Aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del
templo".

Trajo al centro de la sala un banco, puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana
con una hermosa rosa roja y señaló: "Este es el problema".

Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: los diseños sofisticados y raros de la
porcelana, la frescura y elegancia de la flor... ¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál
era el enigma? Todos estaban paralizados.

Después de algunos minutos, un alumno se levanto, miró al maestro y a los demás discípulos,
caminó hacia el vaso con determinación y lo tiró al suelo.

"Usted es el nuevo guardián -le dijo el gran maestro, y explicó-: Yo fui muy claro, les dije que
estaban delante de un problema. No importa qué tan bellos y fascinantes sean, los problemas
tienen que ser resueltos.

Puede tratarse de un vaso de porcelana muy raro, un bello amor que ya no tiene sentido, un
camino que debemos abandonar pero que insistimos en recorrer porque nos trae
comodidades. Sólo existe una forma de lidiar con los problemas: atacarlos de frente
En esos momentos no podemos tener piedad, ni dejarnos tentar por el lado fascinante que
cualquier conflicto lleva consigo".

Reflexión:

Los problemas a veces tienen en nosotros un extraño efecto: nos gusta contemplarlos,
analizarlos, darles vuelta, comentarlos... Sucede con frecuencia que comparamos nuestros
problemas con los de los demás y decimos.- "Tu problema no es nada... ¡espera a que te
cuente el mío!"

En la jerga psicológica llamamos "parálisis por análisis" a este proceso de contemplación e


inacción. ¿Y la solución?¿estás preparado para dejar de contemplar los problemas y
enfrentarlos?

¿tenéis algún problema que sea como el Jarrón con flores del cuento?

9.

El Paquete de Galletas:

Posted on 13 diciembre, 2015 by admin


Había una vez una señora que debía viajar en tren.

Cuando la señora llegó a la estación, le informaron de que su tren se retrasaría


aproximadamente una hora. Un poco fastidiada, se compró una revista, un paquete de galletas
y una botella de agua. Buscó un banco en el andén central y se sentó, preparada para la
espera.

Mientras ojeaba la revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. De pronto,
sin decir una sola palabra, estiró la mano, tomó el paquete de galletas, lo abrió y comenzó a
comer. La señora se molestó un poco; no quería ser grosera pero tampoco hacer de cuenta
que nada había pasado. Así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete, sacó una galleta y
se la comió mirando fijamente al joven.

Como respuesta, el joven tomó otra galleta y, mirando a la señora a los ojos y sonriendo, se la
llevó a la boca. Ya enojada, ella cogió otra galleta y, con ostensibles señales de fastidio, se la
comió mirándolo fijamente.

El diálogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta. La señora estaba cada vez más
irritada, y el muchacho cada vez más sonriente. Finalmente, ella se dio cuenta de que sólo

quedaba una galleta, y pensó: "No podrá ser tan caradura" mientras miraba alternativamente
al joven y al paquete. Con mucha calma el joven alargó la mano, tomó la galleta y la partió en
dos. Con un gesto amable, le ofreció la mitad a su compañera de banco.
-¡Gracias! -dijo ella tomando con rudeza el trozo de galleta.

-De nada -contestó el joven sonriendo, mientras comía su mitad.

Entonces el tren anunció su partida. La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón.
Desde la ventanilla, vio al muchacho todavía sentado en el andén y pensó: "¡Qué insolente y
mal educado! ¡Qué será de nuestro mundo!" De pronto sintió la boca reseca por el disgusto.
Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó estupefacta cuando encontró allí su
paquete de galletas intacto.

Reflexión:

¡Cuántas veces nuestros prejuicios y decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a
los demás y cometer equivocaciones! Cuántas veces la desconfianza hace que juzguemos
arbitrariamente a las personas y las situaciones, encasillándolas en ideas preconcebidas
alejadas de la realidad. ¿Os ha pasado alguna vez?

A veces debemos recordarnos el abandonar los prejuicios, limpiar nuestra cabeza de ideas
preconcebidas, y prestar atención a lo que realmente tenemos delante para ver las cosas como
realmente son.
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10.

El Coleccionista de Insultos:

Posted on 13 diciembre, 2015 by admin


Cerca de Tokio vivía un gran samurai, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a
los jóvenes.

A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario.

Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era
famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que el adversario hiciera su primer
movimiento, y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con
velocidad fulminante.

El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla.

Conociendo la reputación del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su
fama.

Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el
anciano aceptó el desafío.

Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo:

Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos
conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros.
Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de sus casillas, pero el viejo permaneció
impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza.

Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los
alumnos le preguntaron:

-¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que
podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El viejo samurai repuso:

-Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?

-Por supuesto, a quien intentó entregarlo -respondió uno de los discípulos.

-Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos añadió el maestro-. Cuando no son
aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.
Reflexión:

¿Qué pasaría si no cedemos a provocaciones, insultos e intentos de humillación? No podemos


cambiar la actitud de los demás, pero podemos elegir no entrar en el juego, y no caer en la
provocación. ¿se os ocurre algún ejemplo de vuestro día a día en donde podáis aplicar las
enseñanzas del maestro samurai? ...

[Link] el Mundo:

Posted on 13 diciembre, 2015 by admin

Un científico, vivía con preocupación todos los problemas del mundo.

Estaba decidido a encontrar por todos los medios una solució[Link] días en su laboratorio,
en busca de respuestas.
Cierto día, su hijo de 7 años, invadió su lugar de trabajo, dispuesto a ayudarle a encontrar esa
ansiada solución.

El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lugar.

Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiera distraer su atención:

Encontró una revista, donde había un mapa del mundo, ¡justo lo que precisaba!

Con una tijera, recortó el mapa en varios pedazos y se los entregó al niño con un rollo de cinta,
diciendo: Hijo, como te gustan tanto los rompecabezas, te voy a dar el mundo en pequeños
pedazos, para que lo repares.

El científico pensaba, quizás se demoraría meses en resolverlo, o quizás nunca lo lograse, pero
por lo menos, le dejaría tranquilo por un tiempo; pero no fue así.

Pasada algunas horas, escuchó la voz del niño: "Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo".

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del niño. ¡No puede ser, es imposible que a
su edad, haya conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes!

Levantó la vista de sus anotaciones, con la certeza de que vería un trabajo digno de un niño:
Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus
debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo había sido capaz?

-"Hijito, tú no sabías cómo es el mundo, ¿cómo lograste armarlo?"


-"Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para
recortarlo, vi del otro lado la figura de un hombre. Así que le di la vuelta a los recortes y
comencé a recomponer al hombre, que sí sabía cómo era.

Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y me di cuenta que había arreglado al
mundo."

PARA ARREGLAR EL MUNDO EMPIEZA POR TI

Reflexión:

Los grandes cambios se consiguen con cambios pequeños, en nosotros mismos y nuestro
entorno. Para "arreglar el mundo" hemos de empezar por nosotros mismos.

12.

El Vaso de Agua:

Posted on 13 diciembre, 2015 by admin


En una sesión grupal, la psicóloga en un momento dado levantó un vaso de agua.

Cuando todos esperaban oír la pregunta: "¿Está el vaso medio lleno o medio vacío?" , ella en
lugar de ésto preguntó:

- ¿Cuánto pesa este vaso?

Las respuestas de los componentes del grupo variaron entre 200 y 250 gramos.

Pero la psicóloga respondió:

- El peso absoluto no es importante, sino el percibido, porque dependerá de cuánto tiempo


sostengo el vaso: Si lo sostengo durante 1 minuto, no es problema. Si lo sostengo 1 hora, me
dolerá el brazo. Si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.

El vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado y más difícil de soportar se
vuelve.

Después continuó diciendo: - Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas
un rato, no pasa nada. Si piensas en ellas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas
todo el día, acabas sintiéndote paralizado e incapaz de hacer nada.

¡Acuérdate de soltar el vaso!

Reflexión:
A veces las preocupaciones se enquistan en nuestros pensamientos y no nos dejan centrarnos
en las soluciones, en lo que sí podemos hacer. Preocuparnos en exceso y anclarnos en pensar
en los problemas nos agota, absorbe nuestras energías y nos quita fuerzas para actuar, y para
movilizarnos hacia soluciones. Está muy bien ser consciente de los problemas y tener presente
las dificultades y los riesgos, pero llenar nuestra cabeza de preocupaciones durante mucho
tiempo nos agota emocionalmente. ¿Sabéis soltar el vaso a tiempo?

13.

El árbol de las preocupaciones:

Posted on 13 diciembre, 2015 by admin

Un rico comerciante contrató a un carpintero para restaurar una antigua casa colonial. Como
el comerciante era de esas personas a las que les gusta tener todo bajo control y le
preocupaba que el trabajo no quedase bien, decidió pasar un día en la casa, para ver cómo
iban las obras.
Al final de la jornada, se dio cuenta de queel carpintero había trabajado mucho, a pesar de que
había sufrido varios contratiempos. Para completar el día de mala suerte, el coche también se
negó a funcionar así que el empresario se ofreció para llevarle a casa.

El carpintero no habló durante todo el trayecto, visiblemente enojado y preocupado por todos
los contratiempos que había tenido a lo largo del día. Sin embargo, al llegar invitó al
comerciante a conocer a su familia y a cenar, pero antes de abrir la puerta, se detuvo delante
de un pequeño árbol y acarició sus ramas durante pocos minutos.

Cuando abrió la puerta y entró en la casa, la transformación era radical: parecía un hombre
feliz. La cena transcurrió entre risas y animada conversación. Al terminar la velada, el
carpintero acompañó al comerciante al coche. Cuando pasaron por delante del árbol, este le
preguntó:

- ¿Qué tiene de especial ese árbol? Antes de entrar estabas enojado y preocupado y después
de tocarlo eras otro hombre.

- Ese es el árbol de los problemas – le respondió el carpintero. – Soy consciente de que no


puedo evitar los contratiempos en el trabajo pero no tengo por qué llevarme las
preocupaciones a casa. Cuando toco sus ramas, dejo ahí las preocupaciones y las recojo a la
mañana siguiente, cuando regreso al trabajo. Lo interesante es que cada mañana encuentro
menos motivos para preocuparme que los que dejé el día antes.

Esa noche, el rico comerciante aprendió una de las lecciones más valiosas de su vida.
Reflexión:

Aprender a soltar las preocupaciones diarias puede parecer una habilidad difícil, pero con
práctica puede conseguirse y convertirse en un hábito que nos permitirá disfrutar mejor de
nuestra vida.

Las preocupaciones son como montar en una bicicleta estática: cansan pero no llevan a
ninguna parte. Cargar con la mochila de preocupaciones durante todo el día genera
estrés,angustia, ansiedad y gran malestar, creándose una bola cada vez más grande que
fomenta la irritabilidad y la negatividad... además de impedirnos disfrutar del presente.

Pero lo bueno es que podemos practicar y fomentar habilidades que nos permitan "soltar
lastre" diariamente. podemos crear nuestro propio "árbol de las preocupaciones": hacer
deporte, practicar relajación, meditación, ejercicios mentales, etc.

Plantemos nuestro arbol de las preocupaciones y recordemos abrazarlo cada día.


14.

El Papel Arrugado:

Posted on 13 diciembre, 2015 by admin

Contaba un predicador que, cuando era niño, su carácter impulsivo lo hacía estallar en cólera a
la menor provocación.

Luego de que sucedía, casi siempre se sentíaavergonzado y batallaba por pedir excusas a quien
había ofendido.

Un día su maestro, que lo vio dando justificaciones después de una explosión de ira a uno de
sus compañeros de clase, lo llevó al salón, le entregó una hoja de papel lisa y le dijo:
—¡Arrúgalo! El muchacho, no sin cierta sorpresa, obedeció e hizo con el papel una bolita. —
Ahora —volvió a decirle el maestro— déjalo como estaba antes.

Por supuesto que no pudo dejarlo como estaba. Por más que trataba, el papel siempre
permanecía lleno de pliegues y de arrugas.

Entonces el maestro remató diciendo:

—El corazón de las personas es como ese papel. La huella que dejas con tu ofensa será tan
difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues.

Así aprendió a ser más comprensivo y más paciente, recordando, cuando está a punto de
estallar, el ejemplo del papel arrugado.

Reflexión:

Este cuento pone de manifestación la importancia de controlar la ira, saber gestionar nuestras
emociones y expresar nuestro desacuerdo y enfado con asertividad.
No se trata de no enfadarse: sino de saber gestionarlo, y de saber expresar nuestro malestar,
disconformidad o enfado sin atacar al otro, siempre desde el respeto, no recurrir nunca a la
violencia pues es dañino tanto para los demás como para nosotros mismos. Es importante
saber gestionar las frustaciones o nuestro enfado sin perder los papeles. Ser sincero o expresar
nuestras emociones no justifica hacerlo de cualquier modo, es importante fomentar la
paciencia, control de nuestras emociones y comunicación asertiva con los demás. El respeto ha
de ser un valor fundamental en nuestra vida: gracias al respeto nos evitaremos ir por la vida
arrugando papeles ;)

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