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Elección Del Emplazamiento

en este trabajo de investigación se conceptualiza el concepto de emplazamiento y desarrolla cada uno de los elementos que intervienen en el proceso o el análisis
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Elección Del Emplazamiento

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V.

ELECCIÓN DEL EMPLAZAMIENTO


Efectos microclimáticos
En general, concebimos el clima como una condición uniforme distribuida sobre una gran
área. Esta concepción se basa, en parte, en que los datos se recogen en aquellos lugares
donde prevalecen condiciones climatológicas estables; sin embargo, a nivel del suelo
existen, uno junto a otro, numerosos microclimas que varían sustancialmente al elevarse
unos cuantos metros y distanciarse unos pocos kilómetros, cualquier diferencia de altitud,
características del subsuelo, causes de agua, etc. Produce a variaciones del clima local.
Estos efectos, comprendidos dentro de la gran escala “macroclimática” forman un modelo
de pequeña escala o “microclima”.
Las variaciones climáticas juegan un papel importante en la implantación arquitectónica:
1.- en primer lugar, deberán considerarse, prioritariamente, los favorables.
2.- en segundo lugar, un emplazamiento menos adecuado puede mejorarse con
elementos protectores del viento y con superficies contiguas que produzcan reacciones
favorables a los impactos de la temperatura y la radiación.
Efectos topográficos
En la atmósfera, la temperatura disminuye con la altura. La temperatura en las montañas
disminuye 0.56°C al ascender 100,6 metros en verano y 122 metros en invierno. Este
efecto es especialmente importante en zonas tropicales donde las temperaturas se
vuelven más benévolas a medida que aumenta la altitud.
De la misma forma que las montañas afectan el microclima, pequeñas diferencias en el
terreno pueden crear marcadas modificaciones en el microclima. El aire frio es mas
pesado que el caliente, así, por la noche la disminución de la radiación ocasiona que se
produzca una capa de aire frio cerca de la superficie del suelo. El aire frio se comporta, en
cierta forma, como el agua, circulando hacia los puntos mas bajos. Este “flujo de aire frío”
produce “islas frías”, o “burbujas de aire frío”. Por eso, la existencia de elevaciones que
impiden el flujo del aire afectan a la distribución de las temperaturas nocturnas haciendo
el efecto de dique; asimismo, las formaciones cóncavas del terreno se convierten durante
la noche en lagunas de aire frío. Este mismo fenómeno sucede a gran escala cuando
interviene un gran volumen de aire frío, por ejemplo, en algunos valles.
El flujo de aire se produce cerca del nivel del suelo. En las laderas de los valles se originan
pequeñas circulaciones de aire frío que se mezclan con el aire cálido procedente de las
zonas habitadas proporcionando unas condiciones de temperatura intermedias. De
acuerdo con esto, las temperaturas en las planicies serán frías a nivel del suelo, muy frías
en el fondo del valle y, en cambio, se mantendrán templadas en las laderas. Esta zona
generalmente destaca por su vegetación, se conoce como ladera cálida (cinturón termal).
En la zona templada dicho cinturón térmico es el área mas adecuada para emplazar una
vivienda. No obstante, si este emplazamiento está expuesto a fuertes vientos que pueden
afectar las temperaturas es preferible escoger un lugar a media ladera.
Efectos de la radiación
La falda de una montaña recibe el impacto de la radiación en función de la inclinación y la
dirección de sus laderas. Dicha radiación varía dependiendo de la estación del año y del
nivel de nubosidad.
Las condiciones de radiación media son muy importantes en la evaluación de los
emplazamientos. Al elegir un lugar adecuado debe optarse por una superficie inclinada
antes que una por una horizontal; por otra parte, es importante que el emplazamiento
reciba grandes cantidades de radiación solar durante periodos fríos y menor asoleo en
épocas cálidas. Generalmente los terrenos con pendientes superiores a los 20° son
considerados inapropiados para la edificación.
Un emplazamiento situado en una pendiente que recibe un 20% más de radiación durante
el invierno que uno situado en una llanura, entrará en la primavera con dos semanas de
antelación. De la misma forma, en una pendiente que recibe 40% más de radiación
invernal, la primavera se adelantará 3,5 semanas.
Una colina afecta tanto a la distribución de los vientos como a la de las precipitaciones.
Una montaña desvía las ráfagas de vientos según un modelo de flujos tanto horizontal
como verticalmente, originando mayor aceleración cerca de la cima en la ladera
enfrentada al viento y menos turbulencia en la zona baja de la misma. La distribución de
vientos en una colina crea zonas de alta velocidad por debajo y a ambos lados de la cresta;
los flujos más lentos se localizan cerca de la base en la zona de “sombra” de vientos.
En la cara de la colina que se encuentra enfrentada al viento, las ráfagas empujan las
precipitaciones hacia la falda, cayendo de forma más vertical hacia la base, donde
prevalecen movimientos del aire más débiles e irregulares. Sin embargo, las montañas
muy altas producen distribuciones de precipitaciones exactamente opuestas. Cuando el
aire, en la cara ventosa, es forzado a ascender, se producen procesos de condensación y
precipitación adiabáticos. Los vientos procedentes del Océano Pacífico producen
alrededor de 51cm de lluvia en los valles costeros. El aire ascendente en las laderas de la
sierra origina un depósito de más de 127cm. El aire comprimido y cálido que desciende
por la ladera oriental absorbe la humedad en lugar de liberarla.
Entorno natural y entorno construido
El agua del mar, generalmente, su temperatura respecto a la de la Tierra es inferior
durante el día y superior por la noche. Como consecuencia, la proximidad de masas de
agua modera las temperaturas extremas, elevando las mínimas en invierno y
disminuyendo las máximas en verano. Durante las variaciones diurnas de la temperatura,
cuando la tierra está ,más caliente que el agua, se producen movimientos bajos de aire
hacia el interior haciendo el efecto de tiro. Durante el día dicha brisa refresca la
temperatura en 5,5°C. por la noche la dirección es opuesta. Los efectos dependen del
tamaño de la masa de agua y son más efectivos en las zonas bajas.
Las características naturales del terreno tienden a moderar las temperaturas extremas y a
estabilizar las condiciones, debido principalmente a las cualidades reflectoras de las
diferentes superficies. La capa de plantas y hierba que cubren el suelo reduce las
temperaturas absorbiendo parte de la insolación y enfriándose a través de la evaporación.
Por el contrario, las ciudades y las superficies realizadas por el hombre tienden a elevar las
temperaturas, ya que la mayoría de los materiales utilizados son absorbentes.
Los emplazamientos deben mejorarse colocando barreras contra el viento y arbolado para
proporcionar sombra.
Criterios para la selección del emplazamiento
Según el entorno, y de acuerdo con las necesidades bioclimáticas especificas de una
región, la situación topográfica adecuada para la vivienda y el desarrollo de otras
actividades humanas será diferente.
En regiones calidad-húmedas el movimiento del aire constituye el elemento principal para
alcanzar el confort. Los emplazamientos más adecuados son aquellos que, aunque se
encuentren fuera de la dirección del viento predominante, estén situados en áreas
expuestas a corrientes de aire, cerca de las cimas de las colinas o en zonas elevadas de la
cara ventosa de la montaña, cerca de alguna arista. Las caras este y oeste de una montaña
reciben mayor radiación que las otras orientaciones, donde los rayos inciden más
oblicuamente. Así las pendientes en dirección norte o sur son las más apropiadas. No
obstante, el efecto del viento permanecerá como la consideración más importante,
teniendo en cuenta que la sombra podrá ser facilitada por otros medios.
Orientación sol-aire
El ser humano y su relación con el sol.
En su tratado De Arquitectura, Vitrubio reconoce el emplazamiento salubre como el
principal atributo de una ciudad, y proporciona diversas reglas para una correcta
distribución. Entre sus preceptos destaca uno que afirma que “si se orienta hacia el medio
día o hacia occidente no serán salubres porque durante el verano la sección meridional
del cielo se calienta al amanecer y arde al medio día; de la misma forma, aquellas que
miran hacia occidente se calientan al medio día y arden por la tarde. Además, en estos
lugares, los elementos se deterioran, debido a la continua alternancia de calor y frío”.
Vitrubio estaba interesado tanto en la calidad como en la regularidad del asoleo.
Una parte muy importante de la labor arquitectónica consiste en la determinación de la
posición del edificio para el aprovechamiento máximo de los beneficios térmicos,
higiénicos y psicológicos que brinda la radiación solar.
La orientación de un edificio determina la cantidad de radiación que incide en los distintos
lados en diferentes momentos. Durante el invierno, un área expuesta a sur y a 40° de
latitud recibe aproximadamente tres veces más energía solar que las expuestas a este y
oeste; mientras que, en verano, la radiación que incide en los lados norte y sur es
solamente la mitad de la que incide en las fachadas este y oeste. En latitudes más bajas
estos índices son aun mas pronunciados y pueden significar fácilmente la diferencia entre
confort e incomodidad.
Teorías recientes
La determinación de la orientación se puede realizar en base a cálculos. Agustín Reyes, J.
Pidoux, y C. Bardet idearon un “valor heliotérmico” como base para su teoría de la
orientación. Este valor consiste en el producto del tiempo de asoleo por la temperatura
media predominante durante ese periodo. Con este producto, calcularon la intensidad
anual de calor en varias orientaciones y, a partir de dichos cálculos, determinaron el eje
heliotérmico que se encuentra a 19° hacia el este a partir del norte.
En el calculo de las intensidades solares, Félix Marboutin llegó a las siguientes
conclusiones:
1.- para conseguir las mejores condiciones de vida (calor en invierno y fresco en verano)
las fachadas principales de un edificio deben orientarse a sur.
2.- las fachadas orientadas a sureste y a suroeste ofrecen la ventaja de un asoleo regular,
pero son más frías en invierno y más calientes en verano que las que dan a sur.
3.- las exposiciones al este y al oeste son más calientes en verano y más frías en invierno,
que las que dan a sur, sureste y suroeste.
Numerosas teorías posteriores relacionadas con las viviendas “solares” prefieren una
orientación sur. Esta orientación, sin lugar a duda, proporciona la mayor cantidad de
radiación durante el solsticio invernal y la menor durante el verano, sin embargo, dichas
teorías no tienen en cuenta las variaciones diarias de temperatura que resaltan la
necesidad de radiación solar por la mañana y, muchas veces lo desfavorable de su
presencia por la tarde. Las teorías que exponen la necesidad urgente de sol en todas las
habitaciones no son aplicables a regiones o estaciones que de por sí ya son calurosas.
Interpretación sol-aire
Abordar el tema de la orientación partiendo de la conjunción “sol-aire” implica reconocer
que la temperatura del aire y la radiación solar actúan conjuntamente para producir la
sensación única de calor en el cuerpo humano. Así, al utilizar radiación solar, deben
considerarse sus impactos térmicos con relación a la convección del calor y al efecto total
medio según la capacidad de que se disponga para mantener los niveles de temperatura
cercanos a la “zona de confort”.
Una orientación optima en un emplazamiento dado será aquella que proporcione la
máxima radiación durante el periodo frio y la mínima durante el cálido.
En las latitudes mas septentrionales generalmente el aire es frio y existe una gran
necesidad de calor procedente del sol. Como consecuencia, las edificaciones deben
orientarse para recibir una máxima cantidad de radiación durante todo el año. No
obstante, el mismo edificio situado más al sur, donde el aire es mas caliente, deberá girar
su eje para evitar la radiación solar directa, mas desfavorable, y acoger en su lugar las
brisas refrescantes.
El segundo problema relacionado con la orientación es el equilibrio calorífico diario. En
condiciones ideales las temperaturas se encontrarán en la zona de confort y serían
constantes durante todo el día. La orientación que pueda satisfacer de forma más
apropiada este tipo de requerimientos será la que posea las condiciones más equilibradas.
Otro factor relacionado con la orientación que debe mencionarse es la denominada acción
germicida de la radiación. Debido a este aspecto algunos edificios requieren que todas sus
habitaciones reciban al menos dos horas de asoleo durante 250 días al año.

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