La difícil cultura de leer por gusto
Nathalia González Buitrago
Curso de Pedagogía
Monitorias de Lectura, Escritura y Oralidad (LEO)
Docente
Carlos Andrés Maldonado Sanabria
Universidad Central de Bogotá
Octubre 2019
Bogotá, Colombia
La difícil cultura de leer por gusto
“El verbo leer, como el verbo amar y
el verbo soñar, no soporta el modo imperativo”
-Jorge Luis Borges
Siglo XXI y las cifras de lectura en Colombia son como esas películas de suspenso que la
crítica ama pero a ojo o análisis propios es lo más decepcionante y preocupante del mundo:
El promedio de lectura según la última encuesta nacional es de 5 libros al año1 ¿solamente
5? La cifra si bien evoca tristeza y desolación en temas culturales y mediáticos por tratarse
de una actividad que está transversal a muchas otras de la vida cotidiana de cualquier
persona, es una cifra que inmersa trae ciertas preguntas las cuales serán abarcadas a lo
largo y ancho de este escrito: ¿Cuáles son los factores que influyen en la falta de interés de
los estudiantes unicentralistas en los procesos de lectura, escritura y oralidad? Y asimismo
generar estrategia alguna como respuesta a: ¿Cómo despertar interés respecto a la lectura,
escritura y oralidad con mis estudiantes? Pues a lo largo del proceso universitario y en
especial dentro de las monitorias de LEO de la Universidad Central en Bogotá se evidencia
un menosprecio y una falta de interés frente a estos tres elementos mencionados
anteriormente.
Pero, para llegar a ese resultado final que será la estrategia hay que devolverse un poco en
el tiempo, cuando los niños empiezan a leer las primeras palabras, cuando empiezan a leer
todas las palabras que observan en le calle, cuando preguntan “¿Qué dice ahí?” e intentan
reconocer el sonido de cada palabra para ir creando una memoria auditiva de cómo suena
cada palabra. La curiosidad de los niños cuando descubren que una vocal y una consonante
logran formar un sonido coherente y llamativo para su intelecto es inagotable, quieren y
desean leer todo. Pero, ¿qué hace que esa curiosidad se opaque en años posteriores? ¿Es
posible decir que la cultura de la lectura se pierde en casa? Si bien la llegada de lo digital
supone un reemplazo a lo físico, deben existir más razones para que los niños pasen de
leer todo lo que ven a perder el cariño de la lectura o, más grave aún, no se interesen por
buscar un libro y leerlo con dedicación y concentración.
Por ende, en ambientes familiares es frecuente escuchar a mamá decir: “¿Ya se leyó el libro
que debía leer?”, “mijo, lea que eso le hará bien” o en casos aún más sorprendentes: “Un
niño que lee es un adulto que piensa” Pero, aquí es donde la lectura empieza a verse como
una obligación sin ejemplo. Es decir, el niño toma la lectura como un deber pero no logra
ver a alguien cercano ejercer la lectura y así aprender a tomar el hábito. Puesto que, para
Damián Pacual Lacalle, maestro y pedagogo terapeuta, la primera memoria de un niño es
la mecánica. Es decir, el pequeño empieza a imitar acciones de quienes, para él, son sus
superiores. Y, si se pasa esto al ámbito lector, el niño debe ver a alguien que lee con
1
Encuesta Nacional de Lectura (ENLEC) realizada por el DANE en el año 2017. Tomado de:
https://sitios.dane.gov.co/enlec_dashboard/#!/
frecuencia para que él se interese y empiece a crear gusto por ese ámbito que desde el
inicio se ve como una obligación o como una tarea más que debe cumplir si no quiere ser
castigado.
Después de que el niño ya tiene dentro su memoria mecánica reconocidas palabras y
conjugaciones de letras y espacios; existe una memoria racional que es la que permite que
esas palabras entren en contexto y el niño logre entender su significado y pueda llegar a
analizar lo que lee. Por esto, el pedagogo Damián explica que
“Cierto es que la memoria racional facilita la comprensión lectora, pero también es cierto
que la memoria mecánica produce en el niño un amplio vocabulario que, si al principio no
entiende, sin embargo reconoce las palabras en los textos escritos y poco a poco los va
comprendiendo y se enriquece con las distintas acepciones de las palabras.” (Pacual, D.
2012)
Por lo cual, al ver la lectura como una mera obligación el niño cumple con su deber pero no
intenta comprender el significado o analizar lo que está leyendo. Puesto que, ver palabras
que para su mente son complejas o no puede contextualizar puede desencadenar varios
aspectos. El primero de ellos es que la lectura se vuelva una actividad mecánica que se
resumirá en encontrar la conjugación entre letras y vocales y pronunciarlas de manera
correcta sin reconocer su significado. Lo segundo es que el niño no logre evidenciar las
denotaciones que trae cada palabra generando así por último que se empieza a interesar
por otros aspectos que despierten interés y nuevos conocimientos y no desee o pierda el
gusto por intentar ampliar su bagaje cultural y así mismo intentar conocer nuevas palabras
junto a lo que significa y los momentos en los que podría utilizar dichas palabras sin estar
equivocado.
Ahora bien, si ya es claro que desde un inicio la difícil cultura de leer por gusto se convirtió
en algo monótono y aburrido que no logra despertar creatividad y crear mundos alternos
frente a la lectura y la realidad, retomarla o volver a crear ese hábito ya es desde un
comienzo una tarea difícil. El joven entre en un conflicto de no reconocer qué tipo de lectura
le gusta, no sabe que género es de su preferencia, piensa que entre más gordo sea el libro,
más difícil será comprenderlo. Por ende, aquí la pregunta que nace es ¿Cómo crear o
despertar interés por la lectura en los jóvenes? Pero, esta pregunta ya tiene un problema o
una situación inmensa y es que aquí se da por hecho que ese interés se despierta por un
factor externo que bien puede ser mostrarle los beneficios de la lectura, mostrarle los
impactos a su vida cotidiana, etc… Pero, ¿acaso ese interés no se despierta de manera
subjetiva y de diferentes maneras?
En consecuencia, y a concepto propio, es ahí donde radica el error de varias estrategias que
adaptaron los colegios para incentivar la lectura. Por dicha razón, a continuación se
nombrará algunas premisas que podrían solventar un poco la problemática de la no lectura
en instituciones de educación básica y secundaria. A) No deben existir libros obligatorios,
si bien hay gustos similares y libros que logran ser best seller no a todos les interesará leer
esa obra literaria. No se debe obligar a un joven a que debe leer Cien Años de Soledad solo
porque la crítica lo aclama. B) Es un error de las instituciones no darle la oportunidad de
elegir el libro que desea leer. Si al joven le gustó leer un libro de suspenso, debería ser
válido, los libros no deben clasificarse por importancia C) Leer solo por controles de lectura,
los jóvenes se mentalizan en que solo deben leer y ESCRIBIR RESEÑAS, ANÁLISIS por solo la
nota o el valor académico que esto tiene. Esto hace que la iniciativa propia se pierda aún
más. D) Imponer tiempos de lectura en un ambiente en donde escasea la lectura es un
error nocivo pues se impone en el lector un afán innecesario por acabar la lectura. Lo cual,
ocasiona que se pierda concentración con el contenido de lo que se lee.
Por lo cual, es necesario adaptar las estrategias de empatía con la lectura al contexto social
al que se estén enfrentando los jóvenes. Pero estas deben presentarse desde los padres
hasta docentes universitarios. Y es que, la empatía con la lectura se podría dar de manera
factible si se reconoce desde un principio que tanto le lectura, como la escritura y oralidad
no son meramente actividades que se deben llevar en la vida académica de las personas.
No, por el contrario las estrategias deben estar encaminadas a mostrar que las tres
herramientas que convocan en este texto son esencialmente necesarias a la hora de buscar
trabajo, de intentar hablar con alguien, de manejar de manera correcta un espacio
determinado y por qué no de hasta redactar bien una carta de amor. Pues dentro de la
lectura, la escritura y la oralidad todo es completamente válido.
Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente, es posible justificar por qué la cifra que
se expone al inicio de este texto es tan baja. No hay cultura de lectura y mucho menos de
escritura. Los jóvenes no logran tener referencias de una correcta escritura, hablando de
ortografía y puntuación. Esta podría ser fácilmente una de las causas por las cuales la calidad
de escritura en los jóvenes no es la deseada. También podría justificar porque los jóvenes
no se interesan en la escritura académica ni tampoco en la escritura narrativa. Por último
es causa también de porqué la escritura es vista como obligación o una tarea tortuosa.
Pues, las estrategias no van más allá de incentivar con nota, como ya se mencionó
anteriormente, o crear límites que para el joven lector pueden convertirse en obligación.
Pero, dentro de la era actual, lo digital en vez de convertirse en un antagonista de la lectura
y escritura debería ser un aliado y para eso se pueden crear varias alianzas entre lo digital y
la lectura. Una solución factible y accesible es EL AUDIOLIBRO pues en esta actividad se
pone a prueba la calidad de lectura, la cual puede ir avanzando paulatinamente con la
lectura en voz alta. Además, el lector tendrá conciencia de la puntuación, de la
concentración que se debe tener a la hora de leer y eso llevará a que tenga conciencia del
contenido que está leyendo.
Otra estrategia que funcionó durante un tiempo pero no se le brindó la suficiente
importancia es la cantidad de plataforma que se crearon para leer de manera virtual gracias
a PDF’s y a herramientas que le permitían al usuario descargar libros de manera gratuita,
leerlos en cualquier momento y lugar porque lo único que necesitan es de un celular con
carga. A demás, el lector tendrá la oportunidad de elegir qué es lo que desea leer, sin la
presión de que no todos los libros son buenos o son malos. Y por último, otra estrategia son
los blog de lectura pues en ellos los lectores dejan sus opiniones frente al libro que acaban
de leer y esto hace que primero ejerciten su capacidad de comprensión de lectura y segundo
podrán ir mejorando su escritura y redacción.
Como conclusión es necesario que las entidades de educación: padres, docentes y
formadores tengan presentes el punto de partida de la problemática para que así puedan
intervenir frente a la cultura que se debe crear hacia la lectura, escritura y oralidad. Pues,
como se evidenció son herramientas que no solo están en la academia sino que por el
contrario son elementos que están presentes en todo momento y lugar.
Referencias:
1. Pascual, D. 2012. ¿Por qué muchos niños y jóvenes no leen? En línea el 07/10/2019
2. Universidad de San Carlos de Guatemala. Calderón, M. 2000. Factores que influyen en el
desinterés por la lectura. En línea el 07/10/2019. Tomado de:
http://biblioteca.usac.edu.gt/tesis/07/07_1191.pdf
3. Isabel, Gallardo. (2006). La lectura de textos en el colegio ¿por qué no leen los estudiantes?
Revista educación, 30, 157-172.