CATORCE MÉTODOS DE INTERPRETACIÓN.
Apunte preliminar
La interpretación jurídica[1], como sostuvo Wróblewski, “no es sólo el campo de
batalla en el que se deciden los casos de la práctica jurídica, sino también el lugar de
los desacuerdos más antiguos y violentos en el ámbito de la teoría del derecho o
jurisprudencia. Esto no debe maravillar: los problemas de la interpretación jurídica
están unidos a los temas más controvertidos de la filosofía (la compresión del
lenguaje), de la ética (la justicia de las decisiones) y de la jurisprudencia (la posición
del juez en el cumplimiento de función propia), por no mencionar las implicaciones
sociopolíticas (estabilidad versus elasticidad del derecho en relación con la actividad
del legislador o del intérprete del derecho)”[2].
Ésta es una actividad, según Díaz Revorio, que “comparte con cualquier proceso
interpretativo la finalidad de tratar de descifrar el significado de textos
lingüísticos, pero presenta como nota específica el que los textos jurídicos contienen
normas, de forma que el significado que se trata de extraer del anunciado lingüístico
de una norma jurídica, entendida ésta (…) como mandato o prohibición dirigido a
poderes públicos o a ciudadanos, y cuyo cumplimiento es objeto de una respuesta
mediante una sanción jurídica (…). En la interpretación jurídica el significante es la
disposición, y el significado es la norma”[3].
Con arreglo a lo anterior, vamos a exponer las características más saltantes de los
catorce métodos de interpretación jurídica que hemos esquematizado para
ofrecerles a los operadores del Derecho una herramienta que les permita un correcto
manejo del mismo (tanto desde la perspectiva práctica, como teórica: no hay duda
que las dos deben estar concatenadas, siempre), sin distinción de la especialidad
jurídica que cada uno de ellos elijan seguir.
1. Gramatical
Tiene su base en el lenguaje estructurado: esta clase de interpretación, aparte de ser
denominada como una de carácter exegético, se fundamenta en los mandatos
normativos o prohibitivos que cuentan con una redacción específica para cada
contexto (Ej.: en qué forma fueron colocados los signos de ortografía en un
determinado precepto legal, llámese éste, código o ley especial), pues, la misma
redacción implica un sentido que no se debe dejar de lado.
Esta clase de interpretación es la más ligera y rápida, ya que ha de comenzar con el
sentido literal que el legislador difunde a través de las palabras escritas:
configurando, así, el lenguaje más general para otorgar a los miembros de la
sociedad. En definitiva, esta interpretación es la que se aficiona, liga o adhiere
literalmente a la descripción del mismo (inicia del texto): esto no implica que sea el
mismo texto, pues, precisamente, la necesidad de dar una interpretación surge por la
ambigüedad que éste podría tener.
2. Restrictiva
También llamada interpretación declarativa, se encuentra caracterizada por delimitar
pocas situaciones jurídicas, esto es, limita su aplicación a supuestos
comprendidos en ella, estrictamente (Ej.: “Son ciudadanos los peruanos mayores de
dieciocho años (…)”, art. 30 de la Constitución).
3. Extensiva
A diferencia de la interpretación restrictiva o limitativa, ésta extiende sus límites más
allá de las situaciones que se encuentran, taxativamente, expresas en una
norma, toda vez que extiende el significado natural que se da a una palabra u
oración jurídica (Ej.: el operador del Derecho no se conforma con la simple lectura del
precepto normativo, sino que puede direccionarlo a otras situaciones jurídicas que la
norma no menciona, pero que pueden, no obstante, ser tranquilamente susceptibles
de interpretación).
4. Lógica
En esta clase prevalece la pluralidad de juicios, pues, se requiere de razonamientos
que han sido adquiridos con anterioridad, a fin de que cumplan la función de
hipótesis: consiste en tomar afirmaciones como un punto de partida para llegar a
otras que prosiguen o derivan de éstas (Ej.: los jueces tienen como consideración
analítica a las máximas de experiencia –premisas– para llegar a una suerte de
respuesta en un determinado caso –conclusiones–).
Las principales acciones de esta clase de interpretación es la de tipo deductivo (se
obtiene respuestas particulares de afirmaciones de carácter generalizado: la verdad
de las premisas garantiza, en cierto modo, la verdad de la conclusión) e inductivo (se
obtiene una probabilidad de respuestas de los fenómenos observados para, por
consiguiente, llegar a conocerlos y explicarlos).
5. Sistemática
Toda norma clase norma jurídica, de por sí, no es un mandato solitario o apartado,
sino uno que forma parte de un sistema que cuenta con similares preceptos legales.
En ese sentido, la interpretación jurídica debe ser analizada –conjuntamente- con
otras normas.
Es inevitable eludir esta clase de interpretación, ya que el operador debe tener
presente que un mandato normativo no, necesariamente, va a demostrar todos los
pilares que un ordenamiento jurídico posee (Ej.: un Abogado no sólo se conforma con
leer un artículo del Código Penal, sino que, además, acude a lo plasmado en el
Código Civil).
6. Estricta
Una de las particularidades de este método es que, en cierta manera, procura otorgar
a la norma o algún precepto legal una repercusión equivalente al de los términos
literales usados en un texto normativo (Ej.: “El que mata a otro (…)” art. 106 del
Código Penal).
7. Teleológica
“La teología se define como la teoría de las causas finales, de los fines últimos a los
cuales está destinada determinada institución”[4]. Este método de interpretación
“supone la búsqueda del sentido de la norma, que va más allá del simple texto;
exige encontrar la finalidad propuesta con su creación; hallar el propósito perseguido
por la misma”[5] (Ej.: el análisis del Código penal, representante directo del Derecho
penal, debe ser comprendido como “un sistema construido con el objeto de neutralizar
las pulsiones del estado de policía bajo la forma de poder punitivo”[6]).
8. Histórica
Una de las fuentes esenciales del Derecho es, sin duda, la doctrina. Ésta no ha
surgido de un día a otro, sino, por el contrario, se ha ido forjando paulatinamente con
el devenir de la historia: toda situación existente en la actualidad es producto de
acontecimientos anteriores (Ej.: los fiscales, antes de sostener sus acusaciones, no
simplemente revisan su Código Laboral, sino que se remiten al dogma que los
estudios de esa especialidad jurídica han impartido para la enseñanza de la misma:
sería poco mesurado limitar el análisis a lo establecido –quizás– en un párrafo de
cuatro o cinco líneas, sin tener en cuenta lo plasmado en la doctrina particular).
Así pues, no se debe tener la concepción –extrema- de ir a levantar información
analizando libros de historia, propiamente dichos; sino que la historia, en el ámbito
jurídico, se sitúa indirectamente en la doctrina que es desarrollada por los
estudiosos del Derecho. Todo cuerpo normativo, llámense códigos o leyes
especiales, tiene su fuente en la doctrina (Ej.: en las exposiciones de motivos de los
códigos peruanos, sin ir muy lejos, existe el apoyo de la doctrina especializada; pues,
sin ella no se hubiera podido forjar las causas y razones de un determinado cuerpo
normativo).
9. Antagónica
Basado en el aforismo latino: a contrario sensu. Dicho método se emplea para
explicar o analizar un precepto normativo de forma inversa o antagónica. El
sustento se este método es que el operador del Derecho llegue a tomar situaciones o
hechos, a fin de concluir del uno lo contrario de lo que ya se sabe del otro.
10. Adecuadora
Es el análisis de un precepto legal que se ejecuta acondicionado o adaptando a
otros mandatos legales o prohibitivos que –indirectamente- tienen influencia
con un ordenamiento jurídico específico (Ej.: los jueces, tienen en consideración
las convenciones supranacionales a las que el Perú está suscrito).
Si bien, se ha especulado –muchas veces- que las normas de carácter supranacional
no deben influir, necesariamente y de forma prematura, en las decisiones que toman
los jueces en el ámbito nacional (supuestamente, porque éstos tienen autonomía
propia); sin embargo, debe existir una consideración al principio internacional del
pacta sunt servanda: lo pactado obliga, ya que de no ser así, existiría una suerte de
autoritarismo jurisdiccional, simplemente por colocar algún término.
11. Evolutiva
Es el que está asociado a los precedentes judiciales y, también, al progreso
doctrinal. Una situación clara de este método se explica cuando existen teorías
actuales de la doctrina y, sin embargo, se siguen considerando las teorías
pasadas (Ej.: aproximadamente, desde inicios del año 2000 se ha había superado la
tendencia de utilizar los “animus” en el Derecho penal; sin embargo, en la actualidad
todavía existen abogados que, lamentablemente –por no decir, irresponsablemente-,
no se actualizan y siguen, por tanto, utilizando los ya mencionados).
12. Tópica
Este método, relativamente, suele ser aplicado por los jueces, ya que ellos –según
sus actividades ejecutada por años- toman en consideración su actividad
pragmática (lo que dice su trayecto práctico) a diferencia de la sintáctica (lo que
dice una palabra de un precepto legal).
No obstante, este procedimiento jurídico es criticado, toda vez que se acerca a uno
de características conformistas: los jueces se basan, superficialmente, en lo
argumentos estándares o clásicos que ellos han ido recepcionando en la trayectoria
de la magistratura; sin embargo, esto no debe ser así porque la interpretación, al estar
englobada en un tópico, no va a permitir que la función jurídica tome en
consideración a la ley, el dogma y los precedente jurisprudenciales (Ej.: muchas
veces, los jueces de la escuela antigua se resisten a tomar en cuenta los precedentes
forjados en la jurisprudencia moderna).
13. Institucional
Se caracteriza por poseer “razones para la acción que pueden ser identificadas sin
necesidad de evaluar moralmente su contenido”[7]. Los operadores tienen en
cuenta la situación actual, sin dejar que la moral prevalezca sobre ésta (Ej.: un
juez de familia ordena la transfusión de sangre de una menor de edad, dando la
contra a la oposición de los padres porque su religión se los prohibía).
14. Memo
Suele ser llamado como el método coloquial de la interpretación jurídica. Éste es
considerado uno de carácter simple, sin mucha dedicación analítica: los más
probable es que sea ejecutado por personas que no se encuentran vinculadas a la
comunidad jurídica (Ej.: cuando los periodistas atribuyen responsabilidad penal a una
persona en un programa televisivo, simplemente por leer lo que señala dos o tres
líneas del Código penal. No es ajeno saber que, en la actualidad, éstos prejuzgan y
juzgan sin tener mayor reparo –o respeto- a la interpretación jurídica).
[1] Es la actividad que “pretende descubrir para sí mismo (comprender) o para los
demás (revelar) el verdadero pensamiento del legislador o explicar el sentido de
una disposición”. Para más información, ver: CABANELLAS DE TORRES,
Guillermo. (1994). Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual. 23ra edición. Buenos
Aires: Editorial Heliasta. Tomo IV. Pág. 472.
[2] WRÓBLEWSKI, Jerzy. (2013). Sentido y hecho en el Derecho. Traducción de Juan
Igartua Salaverría y de Francisco Ezquiaga Ganuzas. Lima: Grijley. Pág. 107.
[3] DÍAZ REVORIO, Javier. (2008). La interpretación constitucional y la jurisprudencia
constitucional. En: Revista Quid Juris. Año 3. Volumen Nº6. México: Publicación
Trimestral del Tribunal Estatal de Chihuahua. Pág. 8.
[4] RUBIO CORREA, Marcial. (2005). La interpretación de la Constitución según el
Tribunal Constitucional. Lima: Fondo editorial de la PUCP. Pág. 87.
[5] ANCHONO PAREDES, Víctor. (2012). Métodos de interpretación jurídica. En:
Revista Quid Juris. Año 6. Volumen Nº16. México: Publicación Trimestral del Tribunal
Estatal de Chihuahua. Pág. 49.
[6] ZAFFARONI, Eugenio Raúl; ALAGIA, Alejandro; SLOKAR, Alejandro. (2005).
Manual de Derecho penal. Pate general. Buenos Aires: Editorial Ediar. Pág. 76.
[7] CAMINO A, Pedro. (2014). Los aspectos institucionales en la interpretación
constitucional. En: Revista de Teoría del Derecho. Año 1. Nº2. Buenos Aires:
Universidad de Palermo. Pág. 96.