Dulce Jesús mío mi niño adorado
¡Ven a nuestras almas. Ven no
tardes tanto. (1)
Oh sapiencia suma del Dios Soberano Que
al nivel de un niño te hayas rebajado Oh
divino infante ven para enseñarnos la
prudencia que hace verdaderos sabios! (2)
Oh Adonaí potente que, a Moisés
hablando de Israel al pueblo disteis los
mandatos Ah ven prontamente para
rescatarnos. Y que un niño débil muestre
fuerte brazo (3)
Oh raíz sagrada de Jesé, que en lo alto
presentas al orbe tu fragante nardo
Dulcísimo niño que has sido llamado Lirio
de los Valles bella flor del Campo (4)
Llave de David que abre al desterrado la
cerradas puertas del regio palacio
Sácanos, Oh Niño, con tu blanca mano, de
la cárcel triste que labró el pecado. (5)
Oh lumbre de Oriente, Sol de eternos
rayos, que entre las tinieblas tu esplendor
veamos Niño tan preciado, dicha del
cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces
labios. (6)
Espejo sin mancha Santo de los santos,
sin igual imagen del Dios soberano. Borra
nuestras culpas, salva al desterrado y en
forma de niño da al mísero amparo. (7)
Rey de las naciones Emmanuel preclaro,
de Israel anhelo, pastor del rebaño. Niño
que apacientas con suave cayado, ya la
oveja arisca, ya el cordero manso. (8)
Ábranse los cielos y llueva de lo alto
bienhechor rocío como riego santo. Ven
hermoso niño, ven Dios humanado, luce
hermosa estrella, brota flor del campo! (9)
Ven que ya María previene sus brazos do
su niño vean, en tiempo cercano. Ven,
que ya José, con anhelo sacro, se dispone
a hacerse de tu amor sagrario. (10)
Del débil auxilio del doliente amparo,
consuelo del triste, luz del desterrado Vida
de mi vida, mi dueño adorado, mi
constante amigo, mi divino hermano. (11)
Veante mis ojos, de ti enamorados Bese
ya tus plantas, bese ya tus manos
Prosternado en tierra te tiendo los brazos,
y aún más que mis frases te dice mi llanto
(12)
Ven Salvador nuestro por quien
suspiramos, ¡Ven a nuestras almas, ven
no tardes tanto! (13)