Manejo Integrado de Plagas
El manejo integrado de plagas –mejor conocido como MIP- se introdujo a gran
escala en Indonesia a fines de los años 80, y hoy lo está promoviendo la FAO en
más de 40 países de todo el mundo. El MIP permite a los agricultores vigilar y
controlar las plagas en sus campos, reduciendo al mínimo absoluto la utilización
de plaguicidas químicos costosos y potencialmente dañinos y peligrosos.
En los países en desarrollo, en las condiciones comunes de las aldeas, es
prácticamente imposible la utilización segura de los plaguicidas peligrosos. Los
trajes de protección resultan prohibitivos por su costo, y el calor tropical casi
impide utilizarlos. Un estudio realizado en Indonesia en 1993 reveló que 21 por
ciento de las actividades de aplicación de estas sustancias producía síntomas
asociados a la intoxicación con plaguicidas. También se encontró que 84 por
ciento de los campesinos guardaban los plaguicidas en sus casas, en condiciones
carentes de seguridad y al alcance de los niños.
Una publicación de Indonesia sobre el MIP dice: “El programa del MIP... [ofrece] a
los agricultores los medios para tomar decisiones informadas, para que no
desperdicien sus recursos ni pongan en peligro su salud, ni dañen sus cultivos o el
medio ambiente”.
Capacitación en el campo
Para impartir el MIP con eficacia a los agricultores se creó una técnica innovadora
de capacitación participativa que se lleva a cabo en el campo: la Escuela Agrícola
en el Campo. Los campesinos se reúnen una vez por semana durante la
temporada de 12 semanas de la campaña agrícola, desde el momento del
transplante hasta la cosecha, y obtienen conocimientos de la ciencia básica y las
técnicas de los que depende el éxito del MIP. Su primera tarea consiste en
sembrar una parcela experimental de arroz que hará las veces de aula.
En esta parcela estudian sobre sanidad vegetal, aprovechamiento del agua,
condiciones meteorológicas, densidad de las yerbas y enfermedades. También
recopilan y hacen dibujos de los distintos insectos que aparecen en el campo, y
aprenden a distinguir entre las “plagas” y los insectos “buenos”, es decir, los
depredadores que impiden que aumente la población de los dañinos.
Existen tres tipos de plagas del arroz:
los barrenadores del tallo
los dobladores de la hoja
los insectos de las semillas
Los barrenadores del tallo pueden producir daños que se perciben visualmente,
aunque las pérdidas que producen son escasas. Los dobladores de las hojas
limitan la capacidad de la planta de hacer la fotosíntesis, al literalmente plegar las
hojas. Pero una planta de arroz puede tolerar que se “doble” hasta el 10 por ciento
de sus hojas sin mermar su rendimiento. Los insectos de las semillas no suelen
ser tan numerosos que produzcan pérdidas en las cosechas.
A menudo, cuando los campesinos observan el daño superficial producido por las
plagas, que en realidad no dañarían las cosechas, rocían plaguicidas porque
piensan que sus cultivos corren peligro. Es evidente que cuando los precios del
arroz se han disparado, los agricultores están particularmente ansiosos por
proteger sus cultivos a cualquier costo.
Opciones para controlar las plagas
Los agricultores también pueden aprender otras técnicas de control de plagas,
útiles cuando corren peligro los cultivos. Entre éstas está la eliminación y
destrucción manual de los insectos, la reproducción de insectos depredadores
benéficos, colocar trampas para las plagas, y alternar y diversificar los cultivos.
También se promueve la utilización de variedades de plantas resistentes a las
plagas. Como último recurso se aplican cantidades limitadas de una variedad
restringida de insecticidas contra cierto tipo de plagas.
El apoyo mutuo y la discusión entre compañeros es vital para lograr un
cambio sostenible
El trabajo de grupo, la solución conjunta de los problemas y la toma colectiva de
decisiones es fundamental en el programa de las Escuelas Agrícolas. “El apoyo
mutuo y la discusión entre compañeros es vital para lograr un cambio sostenible
del comportamiento –explica Kevin Gallagher, oficial superior del MIP de la FAO-.
El MIP es una tecnología nueva para muchos agricultores y resulta difícil cambiar
sin ayuda”.
Al observar la vida en el campo, los agricultores ven directamente lo que quiere
decir “equilibrio ecológico”. Observan la cadena alimentaria y, lo más importante,
ven que las plagas no necesariamente devastan un campo sin plaguicidas.
También ven que las plantas de arroz pueden soportar cierto daño producido por
las plagas sin que esto repercuta en los rendimientos. Los agricultores comparan
el rendimiento de una parcela experimental con el de sus terrenos, y sopesan el
costo de los plaguicidas que han aplicado frente al costo del tiempo extra que han
pasado en el campo vigilando la situación.
Pero el MIP no consiste en un conjunto fijo de reglas. Se trata de un planteamiento
dinámico, orientado a los agricultores, para resolver los problemas actuales del
campo, que pueden ser distintos de los de ayer y de los de mañana.
Los agricultores se unen para promover prácticas agrícolas saludables en el
MIP de la comunidad
Según Andrew Bartlett, funcionario de la FAO: “En el transcurso de los años se ha
creado en Asia un nuevo tipo de programa de capacitación en materia de MIP, que
se ha denominado ‘MIP de la comunidad’, y consiste en programas adaptados a
las condiciones locales en que se llevan a cabo”.
El MIP de la comunidad consiste en que los agricultores organicen y lleven a cabo
las actividades del programa, y en vez de ser sus receptores lo promuevan.
Comprende una acción de grupo que utiliza los conceptos agroecológicos del MIP
para el análisis de problemas, elaboración de estudios de campo y realización de
experimentos. Sobre todo, el MIP de la comunidad se trata de que los agricultores
unan sus fuerzas para promover y proteger las prácticas agrícolas más sanas y
eficientes que conozcan.
1. PREVENCIÓN
Limitar o prevenir las plagas, manejando el cultivo de manera de aumentar las
poblaciones de enemigos naturales, disminuyendo los sitios o nichos de distintas
plagas y/o disminuyendo alimento para las plagas.
Para romper el ciclo de la plaga algunas herramientas a usar son: rotación de
cultivos, variedades resistentes de plagas, buena sanidad, remoción de plagas y
hospederos, manejo de restos de cosecha, rastrojos y semillas. También existen
métodos espaciales, de secuencia y de control de material de plantación o
siembra.
Métodos espaciales: como, por ejemplo, usar varios patrones de cultivos,
espaciamiento de plantas, cultivos intercalados, cultivos en hileras, uso de cultivo
trampa o intercalados con otros, manejo del hábitat.
Métodos secuenciales: como, por ejemplo, rotación de cultivos, cultivos
múltiples, cultivos entre otros o bajo otro.
Control de material de plantación/siembra: como, por ejemplo, la resistencia de
planta hospedera, uso de semillas y plantas libres de enfermedades, diversidad
genética del cultivo, fertilización y riego apropiado, etc.
2. OBSERVACIÓN
El objetivo de este aspecto de la protección de los cultivos es el de determinar qué
medida tomar y cuándo tomarla.
Monitoreo del cultivo:
La inspección de los cultivos a intervalos regulares es un aspecto clave. Hay que
averiguar cómo crecen los cultivos, las malezas, insectos y enfermedades que
están apareciendo, para llegar a una decisión en cuanto al uso de fertilizantes,
control de malezas, de insectos y enfermedades y finalmente la fecha en que la
cosecha debe empezar.
También hay que evaluar los enemigos naturales, ya que su presencia puede
permitir que se minimice el uso de productos fitosanitarios. Se debe contar el
número de plagas presentes y, frente a umbrales conocidos y el número de
enemigos naturales presentes en el cultivo, se puede llegar a una decisión en
cuanto a las acciones apropiadas.
Sistemas de apoyo de las decisiones:
A fin de ayudar a los agricultores a tomar decisiones en cuanto a la incidencia de
plagas en sus campos o predios, se hacen investigaciones para determinar en qué
punto deben ser realizadas ciertas acciones. Por ejemplo: cuando la población de
un insecto dañino llega a un nivel determinado en las plantas cultivadas, podría
ser recomendado el tratamiento con un insecticida. Tal recomendación se haría de
acuerdo a la fase de crecimiento del cultivo y la presencia de insectos benéficos.
Asimismo, es posible que asesores de organismos públicos u otros tengan
programas de previsión para dar consejos a los agricultores acerca del momento
de emprender actividades de control de las plagas.
Manejo regional:
Para permitir el control eficaz de ciertas plagas, es posible que haya que tomar
medidas de control de gran envergadura, sobre todo cuando se trata de plagas
muy móviles. En estos casos, probablemente todos los agricultores en una
localidad determinada deban realizar las acciones apropiadas. Habitualmente tal
acción coordinada sería organizada por organismos públicos. Por ejemplo, el
manejo de mosca de la fruta.
3. INTERVENCIÓN
El objeto de las medidas de intervención directa es reducir las poblaciones de
plagas a niveles económicamente aceptables. Los tipos de control son:
Químico: con sustancias orgánicas e inorgánicas. Pueden ser sintéticas,
organismos o derivados de organismos (biopesticidas, feromonas, aleloquímicos,
reguladores de crecimiento de insectos) o provenientes de recursos naturales
(inorgánicos).
Biológico:la intervención biológica utiliza a organismos predadores, parasitoides o
patógenos de plagas. Estos pueden ser introducidos directamente.
Cultural: son medidas de manejo, tradicionales o no, que pueden ser preventivas
o intervencionistas. La manera de actuar es haciendo inaceptable la planta para la
plaga, adecuando el establecimiento de la planta de estación o espacio o haciendo
que el cultivo sea peligroso para la plaga por los tamaños poblacionales de
enemigos naturales. En esta categoría se encuentran, por ejemplo, la rotación de
cultivos, los cultivos intercalados, los cultivos trampa, el uso de plantas y/o
semillas certificadas, la siembra y cultivo en época adecuada, el manejo de riego y
fertilización apropiados, etc.
Físico: los manejos físicos pueden alterar las características físicas del ambiente
para manejar las poblaciones plaga. Entre estos figuran, por ejemplo, la
destrucción de residuos de cosecha, el laboreo del suelo apropiado, las barreras
físicas como invernaderos y mallas, la solarización, el manejo del nivel de
humedad del suelo para manejar algunas plagas, etc.
Genético: control a través de manejo de genes, cromosomas y sistemas
reproductivos de cultivos, plagas y poblaciones benéficas. Ejemplos: resistencia
de planta hospedera, esterilización de insectos machos, mejora genética de
enemigos naturales, etc.
Uso de los plaguicidas y otros Compuestos orgánicos persistentes
Los compuestos orgánicos persistentes (COPs), son un conjunto de compuestos
químicos que resisten en grado variable la degradación fotoquímica, química y
bioquímica; lo que causa que su vida media sea elevada en el ambiente.
Aunque existen COPs de origen natural, la mayoría de ellos son xenobióticos. Los
plaguicidas (insecticidas, fungicidas, nematicidas, herbicidas), los policlorobifenilos
(PCBs), dioxinas y furanos forman parte de los compuestos orgánicos persistentes
(COPs).
Debido a sus características fisicoquímicas, los COPs se han identificado en todos
los compartimientos ambientales (agua, lluvia, nieve, aire, sedimento y suelos), en
todas las zonas del mundo incluyendo aquellas que son muy remotas del sitio de
su liberación ambiental. Al igual que se han encontrado en todo tipo de especies
desde plancton hasta animales polares; estos se bioacumulan en numerosas
especies y se biomagnifican a través de todas las redes tróficas del planeta.
Los seres humanos no están exentos de esto ya que se han encontrado en tejidos
de personas que habitan en lugares donde no hay ni ha habido fuentes de estas
sustancias. La preocupación mundial sobre estos contaminantes se debe a su
persistencia y su movilidad ambiental, sus concentraciones en el ambiente que no
disminuirán a corto plazo, aunque cesen las actividades y el uso de estos.
Fuentes ambientales
Sus fuentes antropogénicas pueden ser fijas o difusas:
Los procesos industriales, incluyendo la generación y disposición final de
desechos y la producción y uso de energía.
El uso de plaguicidas que los contienen, en aplicaciones agrícolas, industriales,
forestales y salud pública.
La combustión, incluyendo los incendios accidentales y a la incineración de
desechos municipales y domésticos.
Sus fuentes naturales pueden ser:
Erupciones volcánicas
Incendios forestales
Una vez que los COPs han entrado al ambiente, no pueden ser recuperados, por
lo que una gestión adecuada de ellos debe basarse en evitar su generación y / o
liberación, y en sustituirlos por compuestos menos peligrosos, pues aún el uso de
COPs en sistemas cerrados puede representar un riesgo grave en el caso de
accidentes como fugas, derrames o incendios.
Toxicocinética
En términos generales, la absorción más importante de COPs para la mayoría de
la población ocurre por vía oral y se facilita en presencia de alimentos ricos en
grasas. La estructura espacial de la molécula es determinante para la
biotransformación y la excreción pero, por lo común éstas son más rápidas en los
productos con menor contenido de halógeno. Debido a la resistencia de los COPs
a la degradación, en general son resistentes a la biotransformación. Algunos de
ellos se biotransforman para dar productos más persistentes que el compuesto
original, como ocurre con la biotransformación de DDT en DDE y la de aldrín para
formar dieldrín. En muchos casos similares, los productos de biotransformación
son más persistentes y de mayor peligrosidad que el compuesto original.
A causa de su lipofilicidad, el principal sitio de depósito de los COPs son los
tejidos ricos en grasa y, de ellos, además del tejido adiposo, el hígado, el sistema
nervioso, la médula ósea y las gónadas. La excreción de los COPs es difícil, lo
que contribuye a su bioacumulación.
Efectos de los COPs
Efectos en el ambiente
Debido a que los COPs son lipofílicos la bioacumulación en organismos de la
cadena trófica es su principal vía de afección en el ambiente, pudiendo causar
inmunodeficiencia en la fauna. Por lo cual, al elevar su concentración, se
convierten en tóxicos. Aunque los efectos agudos de estos contaminantes están
bien documentados, son de mayor interés los efectos derivados de la exposición
crónica a bajos niveles.
Inmunotoxicidad
La inmunotoxicidad es la capacidad de una sustancia de afectar
desfavorablemente el sistema inmunológico y la respuesta inmune de los
individuos afectados. Se ha demostrado en una variedad de especies silvestres
que varios COPs que están ampliamente distribuidos en el ambiente (entre ellos,
TCDD, PCB, clordano, HCB, toxafeno y DDT) pueden inducir inmunodeficiencia.
Las investigaciones también han demostrado que la disfunción inmunitaria es una
causa probable del aumento en la mortalidad de los mamíferos marinos y que el
consumo en las focas de dietas contaminadas con COPs puede causarles
deficiencias vitamínicas y tiroideas y una susceptibilidad elevada a las infecciones
microbianas y los trastornos reproductivos.
Efectos en la salud humana
Una serie de efectos adversos en diferentes órganos, aparatos y sistemas del ser
humano se han asociado con la exposición aguda o crónica a los COPs. Estos
efectos se han demostrado a través de estudios clínicos y epidemiológicos en
seres humanos.
Dentro de los efectos de los COPs en el ser humano se encuentran:
Disminución inmunitaria.
Disfunciones neurológicas.
Disfunciones reproductivas.
Alteraciones hormonales.
Alteraciones del desarrollo.
Trastorno neuroconductuales.
Cáncer entre otros.
Pesticidas
Artículo principal: Pesticidas
Los pesticidas son sustancias que pueden matar directamente a organismos no
deseados o bien controlarlos, por ejemplo interfiriendo con el proceso
reproductivo. Todos los pesticidas químicos presentan la propiedad común de
bloquear procesos metabólicos vitales de los organismos. la aplicación de los
pesticidas implica a la agricultura, de hecho la capacidad actual de los países
desarrollados de producir y cultivar grandes cantidades de alimento en
relativamente pequeñas extensiones de terrenos y con relativamente poco trabajo
humano, ha sido posible gracia al uso de los pesticidas. existen varios tipos de
pesticidas: Acaricias (ácaros), Avivias (pájaros), Bactericidad (bacterias),
fungicidas (hongos), Raticidas (roedores), herbicidas (plantas), insecticidas
(insectos), entre otros. pero los más preocupande por su uso masivo y alta
toxicidad son los insecticidas organoclorados.
Alternativas al uso de plaguicidas químicos
Todos los problemas de contaminación asociados a los plaguicidas químicos han
despertado un gran interés en buscar alternativas a su uso. Las investigaciones se
orientan en diferentes campos, entre los que podemos citar:
Uso de controles biológicos: mediante el empleo de depredadores o parásitos
naturales.
Desarrollo de variedades de plantas más resistentes a insectos y enfermedades.
Empleo de atrayentes (sexuales, luz, sonido).
Eliminación posterior en las tramas.
Control genético mediante esterilidad, por ejemplo, los insectos.
Manipulación hormonal para evitar el desarrollo a la etapa adulta de los insectos.
Control bioambiental mediante el uso de prácticas agrícolas que afecten
negativamente a las plagas (demora de la siembra, eliminación de restos tras la
cosecha...).
Insecticidas organoclorados
Artículo principal: Insecticida
Son sustancias tóxicas que se utilizan para combatir plagas de insectos.
La mayoría de estos pesticidas constituyen ingredientes activos organoclorados,
muchos de los cuales presentan propiedades notables:
1.- Estabilidad a la descomposición o degradación en el medio ambiente.
2.- Bajas solubilidades en agua, exceptos que estén presentes átomos de oxígeno
o nitrógeno en las moléculas.
3.- Alta solubilidad en medios hidrocarbonados, como la materia grasa de los
organismos vivos.
4.- Relativamente alta toxicidad a los insectos, pero baja para los seres humanos.
Bifenilos policlorados (PCB)
Estructura molecular del PCBs.
Los bifenilos policlorados o también llamados PCB por sus siglas en inglés
(PolyChlorinated Biphenyls), son una mezcla de hasta 209 productos químicos
que da referencia a un grupo de compuestos químicos organoclorados
individuales, formados por dos moléculas aromáticas unidas por medio de un
enlace de Carbono-Carbono. Su característica fundamental es que sus hidrógenos
están sustituidos por hasta diez átomos de cloro. Cada PCB difiere por la cantidad
y ubicación de los átomos de cloro. No se conocen fuentes naturales de PCB. Son
líquidos aceitosos o sólidos, incoloros a amarillo claro. Ciertos PCBs pueden
existir como vapor en el aire. No tienen sabor especial y poseen un olor
característico comparable a los compuestos clorados (DDT, Gamexane). En el
mundo, ciertas mezclas comerciales de PCBs se conocen por su nombre industrial
registrado, por ejemplo Aroclor (en EEUU producido por Monsanto), Los PCBs se
han usado ampliamente como lubricantes y refrigerantes en transformadores,
condensadores y otros equipos eléctricos ya que no son muy combustibles y son
muy buenos aislantes.5 igual que muchos otros compuesto organoclorados, son
muy persistentes en el medio ambiente y se bioacumulan en los sistemas vivos.
como resultado de las negligentes prácticas de disposición, los PCB se han
convertido en un gran problema de contaminación en muchas partes del mundo.
En vista de su toxicidad y a sus contaminantes funaricos, los PCB en el medio
ambiente han sido motivo de preocupación a causa de su impacto ambiental
potencial sobre la salud humana, en particular si se tiene en cuenta su elevado
ritmo de crecimiento y desarrollo.4
Dioxinas y furanos
La dioxina, cuyo nombre genérico es policloro dibenzo-p-dioxinas (PCDD) son el
nombre con el que se conoce a un grupo de 75 compuestos formados por un
núcleo básico de dos anillos de benceno unidos por dos átomos de oxígeno en el
cual puede haber como sustitutos de uno a ocho átomos de cloro. La dioxina más
estudiada y más tóxica es la 2, 3, 7, 8 -tetracloro-dibenzo-pdioxina, conocida
comúnmente como TCDD.Son los productos químicos mas tóxico sintetizado por
el hombre, Permanecen en el aire, el agua y el suelo cientos de años, resistiendo
los procesos de degradación físicos o químicos. Comenzaron a producirse en la
década de 1930. Sus usos más frecuentes estaban en el campo de los aislantes y
refrigerantes en baterías y transformadores. No se trata de un producto industrial,
sino de un subproducto químico al elaborarse otros. El furano cuyo nombre
genérico es policloro-dibenzofuranos (PCDF) son un grupo de 135 compuestos de
estructura y efectos similares a las dioxina y cuyas fuentes de generación son las
mismas. Las dioxinas y furanos tienen varias características comunes: son muy
tóxicos, activos fisiológica mente en dosis extremadamente pequeñas; son
persistentes, es decir no se degradan fácilmente y pueden durar años en el medio
ambiente; son bioacumulables en los tejidos grasos de los organismos y se
biomagnifican, esto significa que aumentan su concentración progresivamente a lo
largo de las cadenas alimenticias. Por su persistencia pueden viajar grandes
distancias siendo arrastrados por las corrientes atmosféricas, marinas o de agua
dulce, y mediante la migración a larga distancia de los organismos que los han
bioacumulado. Tal es el caso de ballenas y aves.6
El Convenio de Estocolmo sobre COPs
En mayo de 2001, en Estocolmo, Suecia, 127 países adoptaron un tratado de las
Naciones Unidas para prohibir o minimizar el uso de doce de las sustancias
tóxicas más utilizadas en el mundo, consideradas como causantes de cáncer y
defectos congénitos en personas y animales. Las sustancias objeto policlorados y
hexaclorobenceno y dos subproductos de diversos procesos de combustión
(dioxinas y los furanos).7
El objetivo del Convenio de Estocolmo es la eliminación o restricción en la
producción y uso de los contaminantes orgánicos persistentes que se fabrican
internacionalmente. Además, se busca minimizar la generación de los
contaminantes producidos de manera no intencional, como las dioxinas y los
furanos. El Convenio sobre los COPs es un acuerdo importante, que viene a
complementar otros pactos de acción mundiales o regionales relacionados con el
manejo de productos químicos, tales como el Convenio de Basilea sobre el control
de los movimientos transfronterizos de desechos peligrosos y su eliminación y el
Convenio de Róterdam sobre el procedimiento de consentimiento fundamentado
previo (PCFP) para ciertos productos químicos peligrosos y plaguicidas en el
comercio internacional.
La Convención de Estocolmo fue firmada por el gobierno de México el 22 de mayo
del 2001 y el senado la aprobó en octubre del 2002, y se ratificó en febrero del
2003. Los objetivos principales de esta Convención establecen una serie de
compromisos y oportunidades para los países signatarios, entre las que se
incluyen: designar un punto focal nacional; brindar asistencia técnica a otros
países que lo requieran; promover la participación pública y la difusión de
información y llevar a cabo actividades de investigación, desarrollo y monitoreo.
Medidas para reducir o eliminar las liberaciones derivadas de la producción
y utilización intencionales:
Prohibición y/o adopción de las medidas jurídicas y administrativas necesarias
para eliminar su producción y utilización, así como sus importaciones y
exportaciones.
Restricción en su producción y utilización
Vigilar que un producto químico COPs se importe únicamente para fines de su
eliminación ambientalmente racional o para una finalidad o utilización permitida.
Vigilar que un producto químico COPs, que cuenta con una exención o
autorización para su producción o utilización en una finalidad aceptable, tenga en
cuenta las disposiciones de los instrumentos internacionales de consentimiento
fundamentado previo existentes.
Adoptar medidas para reglamentar nuevos plaguicidas o nuevos productos
químicos industriales, para prevenir la generación de COPs.
Implementar medidas para reducir o eliminar las liberaciones derivadas de
existencias y desecho, para garantizar que se proteja la salud humana y el medio
ambiente mediante:
Elaboración de estrategias apropiadas para determinar existencias, los productos
y artículos en uso, así como los desechos generados.
Definición de medidas de vigilancia para que se gestionen, recojan, transporten y
almacenen de manera ambientalmente racional, los residuos con características
de COPs.
Determinar estrategias adecuadas para identificar los sitios contaminados con
productos químicos COPs y, en caso de realizar el saneamiento de esos sitios,
deberá efectuarse de manera ambientalmente racional, es decir reducir los niveles
de estas sustancias de manera que no tengan efectos negativos a la salud o al
ambiente.
Cooperar estrechamente con los órganos pertinentes del Convenio de Basilea
sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y
su eliminación.
Proponer la inclusión de productos químicos COPs para su adhesión a la
Convención de Estocolmo, mediante información científica que especifique la
identidad de la sustancia, su persistencia, capacidad de bioacumularse, potencial
de transporte a grandes distancias, y sus posibles efectos adversos.
La Docena Sucia
Inicialmente el Convenio de Estocolmo solo reconoció doce COPs por sus efectos
adversos en la salud humana y en el ambiente, colocando una prohibición mundial
en estos compuestos particularmente tóxicos y dañinos y requiriendo que sus
partes tomaran medidas para eliminar o reducir la liberación de COPs al ambiente.
Los compuestos listados en la docena sucia son los siguientes:
Aldrín: es un insecticida usado en suelos para matar termitas, saltamontes, entre
otros. También es conocido por matar aves, peces y humanos. Los humanos
están expuestos al aldrín primordialmente a través de los productos de uso diario y
de la carne animal.
Clordano: insecticida usado para el control de las termitas en una amplia gama de
cultivos agrícolas, es conocido por ser letal en varias especies de aves, incluyendo
codornices y camarones rosa. Permanece en el suelo con una vida media
reportada de un año. El clordano ha sido postulado por afectar al sistema
inmunológico.
Dieldrín: pesticida utilizado para controlar las termitas, las enfermedades
transmitidas por insectos que viven en los suelos agrícolas, y en las plagas
textiles. En el suelo y en los insectos, el aldrín puede oxidarse, lo que resulta en
una rápida conversión a la dieldrín. La vida media del dieldrín es de
aproximadamente cinco años. Es altamente tóxico para peces y otros animales
acuáticos, especialmente ranas, cuyos embriones pueden desarrollar
deformidades en la columna después de la exposición a niveles bajos de dieldrín.
El dieldrín ha sido relacionado con la enfermedad de Parkinson, el cáncer de
mama, y está clasificado como un inmunotóxico y neurotóxico capaz de alterar el
sistema endocrino.
Endrín: insecticida que se rocía sobre las hojas de los cultivos, y es usado para el
control de algunos roedores. Los animales pueden metabolizar el endrín, por lo
que la acumulación en el tejido adiposo no es problema, sin embargo, en los
suelos, el endrín tiene una vida media larga mayor a 12 años. El endrín es
altamente tóxico en animales acuáticos y en humanos al actuar como una
neurotoxina. La exposición humana se da principalmente a través de la comida.
Heptacloro: es un pesticida usado primordialmente para matar insectos en el suelo
y termitas, junto con insectos del algodón, saltamontes, otras plagas de cultivos, y
el mosquito portador de la malaria. El heptacloro, aún en dosis pequeñas ha sido
asociado con la disminución de varias poblaciones de aves silvestres. En pruebas
de laboratorio se ha demostrado que una dosis alta de heptacloro es letal,
provocando cambios adversos de comportamiento y, en bajas dosis un reducido
éxito reproductivo. Está clasificado como un posible carcinógeno.
Hexaclorobenceno (HCB): es un químico industrial introducido por primera vez en
1945-1959 para tratar semillas debido a que podía matar hongos en los cultivos de
comida. El consumo de granos de semillas tratadas con HCB está asociado con
lesiones de la piel, cólicos, debilidad, y un desorden metabólico llamado Profiria
Turcica, que puede ser letal.
Mirex: insecticida usado para combatir hormigas y termitas o como un retardante
de flama en plásticos, caucho y aparatos eléctricos. El mirex es uno de los
pesticidas más estables y persistentes, con una vida media de más de diez años.
El mirex es tóxico para muchísimas plantas, peces y especies de crustáceos, con
una capacidad carcinogénica sugerida en humanos.
Toxafeno: insecticida usado en algodón, cereal, granos, frutas, nueces y
vegetales, así como para el control de garrapatas y ácaros en el ganado. El
toxafeno es altamente tóxico en peces, induciendo una pérdida de peso dramática
y una reducción de la viabilidad de los huevos. La exposición humana resulta
primordialmente a través la comida. Está clasificado como un posible carcinógeno.
Policlorobifenilos (PCB): productos químicos industriales y técnicos usados como
fluidos de intercambio térmico, en transformadores eléctricos y condensadores, y
como aditivos en pinturas, papel de copia sin carbón, y plásticos.
Diclorodifeniltricloroetano (DDT): muy persistente y bioacumulable y presenta una
vida media de más de 10 años.
Dioxinas: son subproductos accidentales de procesos realizados a altas
temperaturas, como la combustión incompleta o la producción de plaguicidas. Las
dioxinas son normalmente emitidas por la quema de los residuos hospitalarios, los
residuos municipales y los residuos peligrosos, junto con las emisiones de
automóviles, turba, carbón y madera.
Furanos: son los subproductos de procesos de alta temperatura, como una
combustión incompleta después de la incineración de residuos o en los
automóviles, la producción de plaguicidas, y la producción de PCBs.
INTRODUCCION
Las plagas son plantas, animales, insectos, microbios u otros organismos no
deseados que interfieren con la actividad humana. Estos pueden morder, destruir
cultivos de alimentos, dañar propiedad, o hacer nuestras vidas más difíciles.
Un control de plagas eficaz requiere cierto conocimiento sobre la plaga y sus
hábitos. El primer paso es identificar correctamente la plaga, el segundo paso es
aprender acerca de su estilo de vida. Después de eso, usted puede evaluar las
estrategias para controlar la plaga.
CONCLUSION
Las plagas y enfermedades transfronterizas son una amenaza permanente para
los agricultores y los productores. Tienen grandes consecuencias económicas,
tanto en lo que hace a los costes privados y públicos de un brote como a los
costes de las medidas adoptadas a nivel individual, colectivo e internacional, para
prevenir o contrarrestar las infestaciones. El presente estudio ha expuesto los
fundamentos económicos de la intervención pública, basados en el carácter de
bien público de muchas actividades de control. La necesidad de intervención
frecuentemente se amplía a nivel internacional y exige una cooperación regional e
internacional, sin la cual, en muchos casos, no podría esperarse que fueran
eficaces los esfuerzos de control. Sin embargo, en la práctica puede resultar más
difícil determinar cuál es el nivel y el tipo de control adecuados, o cuál es la
combinación apropiada entre la acción pública y privada, nacional e internacional.
Uno de los problemas es la escasez de datos precisos y de información sobre los
costes tanto de las plagas y enfermedades transfronterizas como de las
actividades de control, lo que dificulta las decisiones en la mayoría de las
intervenciones de coste-eficacia. Puede resultar difícil también garantizar la acción
colectiva necesaria, en particular a nivel internacional, cuando las partes y los
países interesados quizá tengan distintos incentivos para participar en las
actividades de control. Relacionada con ésta está la cuestión de compartir
adecuadamente los costes de combatir las plagas y enfermedades.
En los últimos años se han producido tantos progresos como regresiones. La
capacidad técnica de controlar antiguos problemas ha avanzado mucho y el mejor
intercambio de información ha facilitado los procedimientos de reacción. Los
mayores desplazamientos de personas y bienes han facilitado la propagación y
nuevas formas de plagas y enfermedades, como la encefalopatía espongiforme
bovina. Estas evoluciones refuerzan los argumentos en favor de una acción
colectiva a nivel regional e internacional. Algunos de los desafíos planteados son
los siguientes:
Mejorar la evaluación económica de los costes de las plagas y
enfermedades transfronterizas y de diversas actividades de control. Esto
ayudará a escoger las soluciones técnicamente eficaces y rentables y a
elaborar los mecanismos para compartir costes y financiar las acciones
preventivas y curativas. Las nuevas formas de gestión de los efectos
económicos (por ejemplo a través de planes de seguros) pueden ser más
rentables que un control directo.
Reforzar la cooperación internacional y regional; el carácter de bien público
de la prevención y el control exige respuestas convenidas, financiadas y
administradas colectivamente.
OBJETIVOS
Objetivo del control de plagas
En las ciudades se precisa de programas de control de las especies que se
considera pueden alcanzar la calificación de plagas. En el entorno urbano la
convivencia entre seres humanos y especies animales es constante. Se deben
adoptar las herramientas necesarias para reducir o eliminar la incidencia de las
plagas en el desarrollo humano. En los planes de control aparte de la consecución
del objetivo del control de plagas. Se deben tener en cuenta no solo las medidas
necesarias para el control de plagas. Se deben considerar los riesgos que las
medidas aplicadas puedan entrañar para el ser humano.
Las especies de las plagas
En muchas ocasiones las especies que nos encontramos en las urbes, son parte
del reservorio de especies de los ambientes agrícolas o rurales. También existen
casos de especies que son población propia de las ciudades. Lo cierto es que la
diversidad de especies es muy variable, dependiendo de cada caso. Como
también lo es la capacidad de adaptación de las especies. La mayoría de las
especies que nos encontramos en las ciudades son artrópodos y mamíferos. Entre
los segundos nos encontramos a roedores. Entre los primeros los insectos y
arácnidos. Existe un tercer grupo que es el de las aves.
Programas de control, criterios básicos
Cuando el uso de los métodos de control se formaliza de manera equilibrada, nos
estamos refiriendo al Control Integrado de Plagas. Que es la fórmula más usual de
trabajar en el control de plagas urbanas en la actualidad. El objetivo perseguido
con esta forma de actuar es sencillo. Evitar que las plagas alcancen el punto en el
que sean ya dañinas. Para ello usamos los medios de control y prevención que
sean necesarios.
Algunos de los métodos como los plaguicidas, son usados
contemporizando con las situaciones. El objetivo sigue siendo ubicar los
datos de infestación en niveles aceptables. Minimizar los costes e impedir la
propagación de posibles efectos adversos. Consecuencia de la aplicación
de plaguicidas.