INSTITUTO NACIONAL TECNOLOGICO PÚBLICO
“MISIONEROS MONFORTIANOS”
Responsable:
Mosquera Villanueva Julia
Lima – chaclacayo
2019
Índice
Índice ................................................................................................................................ 2
Los Lunares ...................................................................................................................... 3
Descripción general .......................................................................................................... 3
Cómo se forman los lunares ............................................................................................. 3
Tipos de Lunares .............................................................................................................. 5
Lunares comunes adquiridos ........................................................................................ 5
Lunares atípicos ............................................................................................................ 5
Lunares congénitos ....................................................................................................... 6
Lunares de spitz ............................................................................................................ 6
Lunares con aureola ...................................................................................................... 7
Síntomas ........................................................................................................................... 7
Causas ............................................................................................................................... 8
Complicaciones ................................................................................................................ 9
Prevención ...................................................................................................................... 10
Presta atención a los cambios ..................................................................................... 10
Protégete la piel .......................................................................................................... 10
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Los Lunares
Descripción general
Los lunares son un tipo frecuente de crecimiento en la piel. Generalmente aparecen como
pequeños puntos marrones oscuros y son causados por grupos de células pigmentadas.
Los lunares generalmente aparecen durante la niñez y la adolescencia. La mayoría de las
personas tienen entre 10 y 40 lunares, algunos de los cuales pueden cambiar de aspecto o
desaparecer con el tiempo.
La mayoría de los lunares son inocuos. En raros casos, se vuelven cancerosos. Controlar
los lunares y otras manchas pigmentadas es un paso importante para detectar el cáncer de
piel, especialmente el melanoma maligno.
El término médico para los lunares es «nevos».
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Cómo se forman los lunares
Su origen lo encontramos durante el embarazo, mientras el feto está en estado
embrionario, se reparten por toda la piel unas células llamadas melanocitos. Son las
encargadas de producir en menor o mayor cantidad la melanina en función de factores
hormonales, ambientales y hereditarios.
Normalmente, los melanocitos se distribuyen de forma uniforme por toda la piel del
cuerpo. Pero en ciertos puntos se pueden concentrar formando grupos de cierto tamaño.
Esto provocará que, ya sea en el vientre materno, en la infancia o en la pubertad, al
activarse estas células, se formen los lunares.
Los lunares pueden presentarse en diferentes tamaños y colores (lunares negros, lunares
rojos, rosas o verdes). Pero existen dos grupos diferenciados: los lunares de nacimiento o
los que se van formando con el paso de los años.
Los que van apareciendo con la edad, lo hacen principalmente en la infancia y en la
adolescencia. Los lunares se forman como parte del crecimiento en sí, o como resultado
de ciertos factores externos como ciertos medicamentos o la exposición a la luz solar.
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Tipos de Lunares
Lunares comunes adquiridos
Generalmente los vemos en cualquier parte del cuerpo y en personas de piel clara, o en
bebés de entre 6 y 12 meses. El principal factor para que este tipo de lunares aparezca es
la exposición solar. En este tipo de lunares debemos poner mucha atención, ya que, éstos
pueden cambiar de forma y convertirse en cancerosos.
Lunares atípicos
Son más grandes que los lunares comunes. Pueden ser tanto lisos como rugosos, y tienen
alrededor de 1 cm de diámetro. Su color varía entre tonos beige y marrón, y pueden
aparecer solos o en grupo. Suelen aparecer durante la pubertad, frecuentemente en la
espalda, las nalgas, el pecho y el cuero cabelludo. Éstos pueden aumentar el riesgo de un
melanoma, por lo tanto, se recomienda examinarlos regularmente.
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Lunares congénitos
Estos tipos de lunares pueden ser redondos u ovalados y pueden tener coloración desigual.
Aparecen en los recién nacidos y existen dos tipos: pequeños y los grandes. Estos últimos,
generalmente tienen más de 20 cm de diámetro, mientras que los pequeños, siempre serán
menores a 1.5 cm. Mientras más predominan en la familia, las probabilidades de ser
transmitidos, son mayores.
Lunares de spitz
Suelen aparecer en los niños y adolescentes, entre los 3 y 13 años, especialmente en el
rostro y en la cabeza. Por lo regular tienen de 6 a 9 mm de diámetro. Son lisos y benignos,
por lo que los médicos no recomiendan su eliminación, a menos de que presenten
tonalidades rojizas o elevaciones. También son conocidos como lunares de células
fusiformes.
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Lunares con aureola
Se forman en relación con una lesión y su distintivo es una aureola blanca despigmentada
de la piel alrededor. Regularmente estos tipos de lunares aparecen durante la
adolescencia, pero pueden aparecer a cualquier edad. De todas maneras suelen
desaparecer con el tiempo. Son considerados inofensivos.
Síntomas
El lunar típico es una mancha marrón. Sin embargo, los lunares pueden tener diferentes
colores, formas y tamaños:
Color y textura. Los lunares pueden ser marrones, colores canela, negros, rojos,
azules o rosados. Pueden ser suaves, arrugados, planos o tener relieve. Les puede
crecer vello.
Forma. La mayoría de los lunares son ovalados o redondos.
Tamaño. Casi siempre, los lunares tienen menos de 1/4 de pulgada (alrededor de
6 milímetros) de diámetro —el tamaño de una goma de lápiz—. Rara vez, los
lunares de nacimiento (nevos congénitos) pueden agrandarse mucho más y pueden
abarcar amplias zonas del rostro, del torso o de una extremidad.
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Los lunares pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, como el cuero cabelludo,
las axilas, debajo de las uñas y entre los dedos de las manos y de los pies. La mayoría de
las personas tienen entre 10 y 40 lunares. Muchos de estos se forman antes de los 50 años.
Los lunares pueden cambiar de aspecto o desaparecer con el tiempo. Los cambios
hormonales de la adolescencia y por el embarazo pueden hacer que los lunares se vuelvan
más oscuros y más grandes.
Causas
Los lunares surgen cuando las células de la piel (melanocitos) crecen en grupos o
aglomeraciones. Los melanocitos se distribuyen por toda la piel y producen melanina, el
pigmento natural que le da color a tu piel.
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Complicaciones
El melanoma es la complicación principal de los lunares. Algunas personas tienen un
riesgo mayor que el promedio de que sus lunares se vuelvan cancerosos y se conviertan
en melanoma. Entre los factores que aumentan el riesgo de padecer melanoma se
encuentran los siguientes:
Nacer con lunares grandes. Este tipo de lunares se llaman «nevos congénitos». En
un bebé, estos lunares se clasifican como grandes si miden más de 2 pulgadas
(5 centímetros) de diámetro. Incluso un lunar grande rara vez se vuelve canceroso y casi
nunca antes de que el niño llegue a la pubertad.
Tener lunares poco comunes. Los lunares que son de forma irregular y más grandes
que un lunar común se conocen como «nevos (displásicos) atípicos». Suelen ser
hereditarios. Y, por lo general, tienen centros de color marrón oscuro y bordes desparejos
más claros.
Tener muchos lunares. La presencia de más de 50 lunares comunes indica un mayor
riesgo de padecer melanoma. Dos estudios añaden a la evidencia que la cantidad de
lunares predice el riesgo de tener cáncer. Uno de esos estudios demostró que las personas
de 50 años con 20 o más lunares en los brazos tienen más riesgo de presentar melanoma.
En el otro estudio, se halló una relación entre la cantidad de lunares de las mujeres y el
riesgo de cáncer de mama.
Tener antecedentes personales o familiares de melanoma. Si has tenido
melanoma, tienes un mayor riesgo de que un lunar se vuelva canceroso. Además, algunos
tipos de lunares atípicos provocan una forma genética de melanoma.
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Prevención
Las siguientes medidas pueden ayudar a limitar la aparición de lunares y el melanoma, la
principal complicación de estos.
Presta atención a los cambios
Familiarízate con la ubicación y patrón de tus lunares. Examínate regularmente la piel
para detectar cambios que puedan indicar la presencia de melanomas. Hazte
autoexámenes una vez al mes sobre todo si tienes antecedentes familiares de melanoma.
Hazte un examen de cuerpo entero con la ayuda de espejos que incluya el cuero cabelludo,
las palmas y las uñas de los dedos de las manos, las axilas, el pecho, las piernas y los pies,
incluidas las plantas de los pies y los espacios que hay entre los dedos. Revisa también el
área genital y entre los glúteos.
Habla con el médico sobre los factores de riesgo de padecer melanoma y si necesitas
hacerte un examen de piel profesional en forma regular.
Protégete la piel
Toma medidas para protegerte la piel contra la radiación ultravioleta (UV); por ejemplo,
protégete del sol o de las camas solares. La radiación ultravioleta se ha relacionado con
un mayor riesgo de tener melanoma. Además, los niños que no fueron protegidos contra
la exposición solar tienden a manifestar más lunares.
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Evita las horas en las que el sol está más fuerte. Para muchas personas
en Norteamérica, los rayos solares son más fuertes entre las 10 a. m. y las 4 p. m.
Programa actividades al aire libre para otros momentos del día, incluso en días
nublados o en invierno.
Usa protector solar todo el año. Aplícate protector solar alrededor de
30 minutos antes de salir al aire libre, aun los días nublados. Utiliza un protector
solar de amplio espectro que tenga un factor de protección solar de, al menos, 15.
Aplícatelo generosamente y vuelve a aplicarlo cada dos horas, o con más
frecuencia si estás nadando o sudando. La American Academy of Dermatology
(Academia Americana de Dermatología) recomienda usar un protector solar de
amplio espectro, resistente al agua y que tenga un factor de protección solar de, al
menos, 30.
Cúbrete. Las gafas de sol, los sombreros de ala ancha, las mangas largas y otra
ropa de protección pueden ayudarte a evitar los nocivos rayos UV. Además, es
aconsejable que uses prendas fabricadas con tela especialmente tratada para
bloquear la radiación UV.
Evita las lámparas de bronceado y las camas solares. Las lámparas de
bronceado y las camas solares emiten radiación UV y pueden incrementar el
riesgo de padecer cáncer de piel.
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