Anton van Leeuwenhoek
Antoni van Leeuwenhoek era un vendedor de telas. Y no tenía estudios. Pero
consiguió convertirse en uno de los científicos más trascendentales de la
historia, hasta el punto de ser considerado el padre de la microbiología.
A diferencia de otros eruditos como Galileo Galilei, que se centraron en estudiar
los cielos para descifrar el universo, Van Leeuwenhoek apostó por observar el
interior del planeta y querer ver lo invisible. El holandés descubrió que estamos
rodeados de minúsculas representaciones de vida. Tan pero tan diminutas, que
no era posible apreciarlas con los microscopios que existían en su época. Así
que este holandés, repetidamente despreciado por sus orígenes humildes y su
falta de estudios, se puso manos a la obra para crear sus propios microscopios
con lentes extremadamente simples.
En ese momento, Antoni Van Leeuwenhoek aún no era consciente de que su
fascinación por las pequeñas cosas le llevaría a descubrir el maravilloso mundo
de las bacterias y a convertirse en un formidable cazador de microbios.
Antoni Van Leeuwenhoek elaboró con sus propias manos más de 500 lentes,
algunas de las cuales podían aumentar hasta 500 veces el tamaño original de los
microorganismos. La mayoría estaban realizados con plata y cobre. Sus
microscopios lo convirtieron en uno de los primeros hombres capaces de
observar las células, al igual que lo hizo en su momento Robert Hooke. A Van
Leeuwenhoek se le adjudican los descubrimientos de los protozoos, las
bacterias, la vacuola de la célula y, según algunos expertos, los
espermatozoides, a los que llamó «animálculos».
Las cosas nunca no fueron fáciles para Antoni van Leeuwenhoek. Hijo de
comerciantes, no tenía el respaldo económico para adentrarse en el entonces
elitista mundo de la ciencia. Nació el 24 de octubre de 1632 en la pequeña
ciudad de Delft, en la República Holandesa. Su padre, un humilde artesano que
se dedicaba a la elaboración de cestas, murió cuando él tenía solo cinco años.
Su madre, proveniente de una familia de cerveceros, contrajo matrimonio
nuevamente por lo que, el pequeño Antoni, se vio obligado a mudarse a la casa
de su tío. Cuando cumplió los 16 años se estableció en Ámsterdam, donde
consiguió un empleo en una tienda de telas y adquirió la destreza suficiente para
montar su propio establecimiento. Antoni Van Leeuwenhoek era un hombre
curioso. Su constante interés por la observación lo llevó a utilizar diversas lupas
para poder apreciar la calidad de los hilos con las que elaboraba las telas que
ofrecía a sus clientes.
Un cazador de microbios
Antoni van Leeuwenhoek no descubrió el microscopio, pero su familiaridad
con el procesamiento del vidrio le permitió perfeccionar los cristales hasta
conseguir crear su propio equipo de observación. Montó una pequeña lente
biconvexa sobre una placa de latón con la que consiguió aumentar el tamaño de
las cosas con mayor eficacia que una lupa. Ese peculiar invento fue suficiente
para que Antoni van Leeuwenhoek, a través de la observación de una simple
gota de agua, pudiera sumergirse en el universo de las bacterias y los
protozoos. Su curiosidad era tal que observaba detenidamente cualquier cosa
que pudiera colocar debajo de una de sus muchas lentes. Acompañaba sus
escritos con las meticulosas imágenes de un ilustrador que contrató para
respaldar sus descubrimientos.
Tras desarrollar su peculiar método de observación, Van
Leeuwenhoek recibió el respaldo de Regnier de Graaf, un destacado médico
holandés, ante la prestigiosa Royal Society. En una carta sumamente
detallada, de Graaf explicaba que la calidad de los microscopios del holandés
resultaba muy superiores a todos los que había. La academia inglesa optó por
publicar una carta en la que Antoni van Leeuwenhoek explicaba sus
observaciones de piezas dentales, picaduras de abejas y diversos piojos. Pese
al poco interés de los académicos por valorar el trabajo de un casi analfabeto
comerciante de telas, este primer acercamiento con la comunidad científica
le permitió dejar evidencia de sus primeros hallazgos. Sin embargo, en 1676
la Royal Society cuestionó la credibilidad de sus observaciones de los
organismos unicelulares.
APORTES A LA CIENCIA
Leeuwenhoek fue la primera persona que vio bacterias y microorganismos y el
primero en mencionar la existencia de espermatozoides (en una carta que envía
a la Royal Society habla de 'animálculos' muy numerosos en el esperma). De
esta manera refutó la teoría que entonces prevalecía y que decía que el esperma
no contribuía más que con un "vapor de vida" en el proceso de fecundación.
Entre otros logros, Leeuwenhoek confirmó la conexión entre las venas y las
arterias a través de los vasos capilares, y describió las células de la sangre.
Asimismo, descubrió la levadura, la anatomía de varios insectos, y también
estudió la estructura de las hojas y de la madera de diversas especies de plantas.
También aporto y observo por primera vez su muestra de semen donde vio
pequeños microorganismos llamados espermatozoides que se movían
indistintamente.
Robert Hooke
Robert Hooke fue un científico y filósofo natural, inglés, reconocido por sus aportes en la
física, biología, microscopía, horología y hasta en arquitectura. Profesor de Geometría
y topógrafo de la ciudad de Londres, Inglaterra.
Robert Hooke nació en la isla de Wight, la más grande de Inglaterra. Según su autobiografía,
que data de 1696, nació el 18 de julio del año 1635, fue el último de cuatro hermanos, dos
niños y dos niñas.
Sus padres, John Hooke, clérigo de la iglesia de Inglaterra y párroco rural de la Iglesia de
Todos los Santos de Freshwater (localidad en la isla de Wight), al igual que dos de sus
hermanos, tíos de Robert; su madre se llamaba Cecily Gyles.
John Hooke también daba clases en la escuela local, lo que facilitó la educación de Robert
en casa, ya que desde pequeño fue muy enfermizo y poco asistía a clases.
Robert fue educado con fuertes expectativas de ser un clérigo, como su padre, así como un
acérrimo monárquico (su padre era partidario fiel de la monarquía). Se dice que tuvo una
infancia muy solitaria y triste, sufría de frecuentes dolores de cabeza y estómago, que le
impedían jugar normalmente con niños de su edad.
Su Juventud
Mientras sus compañeros de clases se dedicaban a actividades frívolas, Hooke se ocupaba en
ganarse la vida. Thomas Willis le dio empleo, como ayudante de anatomía química, con quien
aprendió disección. Luego llegó a ser asistente de laboratorio, del filósofo Robert Boyle,
desde 1655 a 1662, al parecer Willis lo presentó y recomendó.
En esa época, 1658, se llevó a cabo la construcción de una bomba de aire o “machina
boyleana”, basada en la de Ralph Greatorex, a quien Hooke consideraba “Demasiado bruto
para realizar cualquier gran tarea”.
Hooke tenía una especial habilidad matemática, virtud que no aplicaba en Boyle, por lo que
se cree, que fue él quien hizo las observaciones matemáticas, en la Ley de Boyle-Mariotte.
Tanto Boyle como Hooke se profesaban un profundo respeto, mantuvieron una amistad por
el resto de sus vidas. Obtuvo el título de Master of Arts y conoció a Christopher Wren,
Wadham, John Wilkins, Thomas Willis y Robert Boyle, quienes fueron de vital importancia
en su floreciente carrera científica.
La Royal Society de Londres
Hooke encontró en Oxford, a los que formarían junto a él la Royal Society de Londres, a
saber, Robert Boyle (autor de la ley de Mariotte, En Europa); Thomas Willis (polígono); John
Wilkins (Lenguaje universal); Edmund Halley (cometa Halley); Denis Papin (marmita),
Christopher Wren (astrónomo y arquitecto) y otros también de reconocida fama.
Pronto fue reconocida su eficiencia y su buen trabajo, por lo que fue recomendado para el
puesto de primer encargado (Curator of Experiments), de la Sociedad Real de Londres,
creada el 28 de noviembre de 1660, cuyo presidente era Lord Brouncker, un matemático
aficionado, que estuvo presidiendo hasta el año 1677. Este cargo exigía ser un científico
experimental y profesional, que se dedicara a tiempo completo al proyecto.
Gracias a sus estudios sobre la tensión superficial y los fenómenos de la acción capilar
(1661), Hooke fue invitado a ser miembro de esta sociedad, exonerado de pagos, esto ocurrió
en 1663. Luego fue bibliotecario, sin remuneración alguna, pero más adelante, se ganaba 50
libras por dictar 16 conferencias anuales, sobre temas técnicos.
Trabajó en el Colegio de Gresham, en 1665, como profesor de geometría, donde ganaba 50
libras e incluía residencia en el mismo colegio. Allí se encontraban los telescopios que él
mismo había construido, para observar el movimiento de las estrellas.
Hooke fue nombrado topógrafo de Londres, dos años más tarde, sin dejar de asistir a la Royal
Society. Estuvo por 40 años ejerciendo su cargo como secretario, y más adelante,
bibliotecario de la Royal Society de Londres, con la obligación de presentar un experimento
semanal a la sociedad.
Descubrimientos de Robert Hooke
Mientras trabajaba con Boyle, éste le propuso una misión: diseñar y construir una bomba,
que comprimiera el aire y produjera el vacío, cuando realizaba experimentos sobre la
naturaleza de los gases.
- Bomba de aire o machina boyleana
Con ella experimentaron por lo menos 43 veces, con la elasticidad del aire y sus efectos, que
se tradujeron en la formulación de la Ley de los gases, que consiste en que “el volumen de
un gas, es inversamente proporcional a su presión”.
Estos experimentos fueron incluidos en “Nuevos experimentos físico-mecánicos, relativos a
la elasticidad del aire y sus efectos”.
- Células
Con ayuda del microscopio, descubrió en una lámina de corcho, que la misma tenía pequeñas
cavidades poliédricas, similares a las celdillas de un panal. A cada una de ellas llamó célula,
sin aun determinar qué papel jugaban estas celdillas, en la constitución de los seres vivos.
Estaba viendo células vegetales muertas, de forma poligonal. Unos años más tarde, el biólogo
y anatomista italiano, Marcelo Malpighi, descubrió las células vivas, estudiando por primera
vez, tejidos vivos en un microscopio.
- Teoría celular
Al tener conocimientos de la organización de las células, como parte de la materia, en el siglo
XIX se postuló la teoría celular, que consistía en los siguientes principios:
Todos los seres vivos están integrados por células y los productos de éstas.
Las células son las unidades de estructura y función.
Todas las células provienen de células preexistentes. Este fue agregado en 1858 por
Virchow.
Aportaciones
Hooke sugirió la posibilidad de crear seda artificial, analizando por separado el lino y la seda,
cosa que ocurrió luego en 1945, cuando la Du Pont, empresa química, produjo el nylon, el
dacrón y otros; conjeturó acerca de algún disolvente inocuo, que pudiera inyectarse para sacar
las piedras del riñón.
Analizó las conchas petrificadas para determinar la naturaleza orgánica de los fósiles; fue el
primer científico en hablar y describir los huevos, larvas y animales adultos, en el ciclo vital
de los mosquitos.
ROBERT KOCH
A mediados del siglo XIX, la esperanza de vida tenía su límite mucho antes de alcanzar la
vejez, y no pocas enfermedades que hoy ni tan siquiera sufrimos por prevenirlas con una
vacuna eran sinónimo de muerte. El científico alemán Robert Koch contribuyó de una forma
tan decisiva al estudio de las enfermedades que se le considera el padre de la microbiología
médica moderna y de la bacteriología junto al famoso Louis Pasteur a pesar de los pocos
recursos con los que lo logró.
Con descubrimientos tan cruciales como la identificación del germen que causa la
tuberculosis no solo consiguió el Nobel de Fisiología y Medicina, sino que sus postulados, al
lograr establecer los requisitos necesarios para probar que un determinado microbio es el
causante de una enfermedad infecciosa, son aún hoy en día una pieza fundamental en las
investigaciones actuales.
En una época en la que los patrones de la ciencia pasaron de ser una afición de laboratorio a
una profesión, Robert Koch siempre tuvo muy clara su dedicación a las enfermedades
infecciosas y por eso estableció que las bacterias son necesarias para nuestro cuerpo, pero
algunas de ellas son causantes de enfermedades que pueden resultar mortales.
Robert Koch nació en Clausthal (en aquel tiempo Reino de Hannover) el 11 de diciembre
de 1843. Era el tercer hijo de un total de once y mostró precocidad para aprender a leer gracias
al manejo diario de los periódicos. Al igual que su padre, un técnico de minas, también tuvo
siempre presente el deseo y la afición por viajar, lo que sin duda debió ayudarle después para
conocer lugares entonces remotos de África e India para estudiar enfermedades y epidemias
como la malaria y la peste.
Desde pequeño, Robert Koch sintió pasión por la naturaleza, especialmente por los animales,
así que al acabar la escuela, siempre con buenas notas por su dedicación y gusto por el
estudio, se matriculó en la Universidad de Göttingen para realizar la carrera de Medicina y
allí se interesó por la Microbiología. Siempre como alumno modelo, aprendió que las
enfermedades infecciosas pueden ser causadas por organismos vivos, las bacterias, y desde
aquel momento se convirtió en amigo inseparable del microscopio.
Después de obtener su título, se trasladó a Berlín para estudiar Química, y más tarde completó
su formación con unas prácticas en el Hospital General de Hamburgo. Sin embargo, cuando
el joven Robert Koch comenzó a ejercer la medicina privada se dio cuenta de que sus
conocimientos eran insuficientes e impotentes contra las enfermedades epidémicas que tantas
vidas dejaban en el camino, así que decidió empezar a estudiar los gérmenes responsables de
esas enfermedades.
Sus primeros estudios se centraron en el bacilo de carbunco (ántrax), ya que fue testigo de
una epidemia que arrasó cientos de cabezas de ganado. En su pequeño laboratorio, Robert
Koch realizó diversos experimentos para demostrar que el bacilo de ántrax causaba la
enfermedad que infectaba al ganado y que estas bacterias eran capaces de reproducirse
incluso sin contacto directo con el animal.
Inventó métodos para extraer el bacilo de las muestras de sangre y hacerlo crecer en cultivos
puros. Asimismo, descubrió que, mientras que era incapaz de sobrevivir durante periodos
largos en el exterior del ser vivo, el bacilo podía crear endosporas que sí podían hacerlo. Esas
endosporas, incrustadas en el suelo, eran la causa de los inexplicables brotes espontáneos de
ántrax. Koch publicó sus descubrimientos en 1876 y fue premiado con un trabajo en la
Oficina Imperial de Sanidad en Berlín en 1880. Un año después, en 1881, promovió la
esterilización de los instrumentos quirúrgicos mediante el calor.
En los ambientes científicos de la época, el descubrimiento de Koch fue realmente una
revelación y significó una revolución a partir de ese momento, ya que el médico alemán no
disponía, ni mucho menos, de un laboratorio equipado para este tipo de experimentos.
Gracias a sus intuiciones, otros estudiosos e investigadores posteriores pudieron seguir sus
pasos y profundizar sus estudios.
En 1885 fue nombrado profesor de Higiene en la Universidad de Berlín y en 1891 se convirtió
en profesor honorario de la Facultad de Medicina y director del Instituto Prusiano de
Enfermedades Infecciosas (renombrado como Instituto Robert Koch en su honor), aunque
renunció al cargo en 1904.
OTRAS APORTACIONES A LA CIENCIA
Robert Koch es más recordado por el descubrimiento de la bacteria responsable de la
tuberculosis (también llamada Bacilo de Koch), al igual que identificó la sustancia que actúa
como remedio de la enfermedad, la denominada tuberculina.
Otro influyente biólogo de su época, Rudolf Virchow, se opuso a las investigaciones de Koch
al afirmar que las enfermedades son debidas casi exclusivamente al mal funcionamiento de
las propias células del enfermo. Esta rivalidad científica se mezcló con recelos y envidias
sobre las condiciones profesionales y académicas y la preparación de cada uno. Otra
conclusión de Koch, completamente probada hoy en día, fue que la tuberculosis humana y la
bovina son producidas por gérmenes diferentes, lo que también desató múltiples críticas y
gran oposición cuando en 1901 la comunicó en el Congreso Médico Internacional sobre
Tuberculosis en Londres.
Robert Koch también realizó algunos viajes a Egipto, Sudáfrica, Rhodesia e India para llevar
a cabo experimentos sobre algunas enfermedades que afectaban al ganado y también trabajó
mucho en la malaria, una enfermedad relativamente nueva en aquellos años y a la que logró
aportar gran cantidad de información.
Tan importante como su trabajo en la tuberculosis, por el que fue galardonado con el Nobel,
son los Postulados de Koch, que afirman que para establecer que un organismo sea la causa
de una enfermedad, este debe estar presente en todos los casos en los que se examine la
enfermedad y ausente en organismos sanos; debe poder ser preparado y mantenido en un
cultivo puro; tener la capacidad de producir la infección original después de varias
generaciones en un cultivo y, por último, debe poder inocularse en animales y ser cultivado
de nuevo.
Gracias a las investigaciones de Robert Koch, y sobre todo a sus métodos, tanto sus alumnos
como sus pupilos descubrieron los organismos responsables de la difteria, el tifus, la
neumonía, la gonorrea, la meningitis cerebroespinal, la lepra, la peste pulmonar, el tétanos y
la sífilis, entre otros.
A principios de 1910, Robert Koch cayó enfermo y murió en Baden-Baden el de 27 de mayo
de 1910 de un ataque al corazón cuando tenía 66 años.
El legado de Koch continúa vigente tanto en los métodos de investigación como en las pautas
para determinar las enfermedades gracias a la profesionalización con la que dotó a una
ciencia aún incipiente a mediados del siglo XIX.
Louis Pasteur
Louis Pasteur nació el 27 de diciembre de 1822, en Dole, departamento de Jura, Francia. Fue
hijo de un curtidor que había sido soldado de Napoleón y creció en la ciudad de Arbois.
Estudió en la École Normale Supérieure de París y egresó como profesor de química de la
Universidad de Estrasburgo.
Entre los años 1847 y 1853, fue profesor de química en Dijon y luego en Estrasburgo, donde
conoció a Marie Laurent, la hija del rector de la Universidad, con quien contrajo matrimonio
en 1849. Con ella tuvo cinco hijos, pero solo dos llegaron a la vida adulta, los otros tres
fallecieron tempranamente victimas del tifus.
En 1848, Pasteur resolvió el misterio del ácido tartárico, una sustancia que parecía existir en
dos formas de idéntica composición química pero con propiedades diferentes, pues
dependiendo de que su origen fuese natural o sintético, esta era capaz o no de polarizar la
luz.
El secreto estaba en diminutos cristales de sal, visibles solo con el microscopio que, si bien
eran casi iguales, se caracterizaban por su simetría especular, por lo que mientras una forma
polarizaba la luz a la derecha, la otra lo hacía a la izquierda. Fue así como se descubrió la
propiedad llamada quiralidad, un hallazgo que le valió al joven químico y bacteriólogo la
concesión de la Legión de Honor, cuando apenas contaba con 26 años de edad.
Para aquel momento se creía que la fermentación de los alimentos era un proceso puramente
químico, pero Pasteur rompió con esta idea tras descubrir que, en realidad, en este intervenían
dos organismos vivos que resultaban claves, uno de los cuales generaba alcohol y el otro,
ácido láctico. Demostrarlo fue sencillo, el método empleado fue calentar el medio hasta
determinada temperatura durante un tiempo breve, para matar los microorganismos que
agriaba los alimentos, un procedimiento que recibió el nombre de pasteurización, y que
aunque fue rechazado en un principio, con el paso de los años se convirtió en el mecanismo
impensable para garantizar la calidad de muchos productos alimenticios.
LLEVANDO LA QUIMICA A LA SALUD:
Tras demostrar que los microorganismos son responsables de dañar los alimentos, concluyó
que estos también afectaban al organismo humano causando las enfermedades. Fue entonces
cuando decidió refutar la teoría de la generación espontánea, sustituyéndola por la teoría
germinal de las enfermedades infecciosas, en la que establece que para combatir estas
patologías es imperativo identificar el agente que les da origen.
No en vano es considerado el pionero de la microbiología moderna, al dar paso a la llamada
u201cEdad de Oro de la Microbiología u201d. nAunque la teoría microbiana fue muy
controvertida en sus inicios, hoy en día es fundamental en la medicina moderna y condujo a
innovaciones tan importantes como el desarrollo de vacunas, los antibióticos, la esterilización
y la higiene, como métodos efectivos de cura y prevención contra la propagación de las
enfermedades infecciosas. Todo comenzó en el año 1880, cuando Pasteur experimentaba con
pollos para determinar los mecanismos de transmisión de la bacteria responsable del cólera
aviar, inoculándoles la pasteurella multocida, para luego evaluar el proceso de la enfermedad,
descubriendo, casi por casualidad, la posibilidad de debilitar los patógenos artificialmente.
Luego vino el descubrimiento de las vacunas contra la rabia, el ántrax y otras enfermedades.
APORTACIONES
- En 1973, la Unión Astronómica Internacional acordó homenajear su persona
asignando su apellido al cráter Pasteur del planeta Marte.
- Existen 2020 calles Pasteur en Francia.
- Desarrolló la Bacteriología, como nueva rama de la ciencia médica, en las
postrimerías del siglo XIX.
- En 1988, el gobierno francés funda el primer Instituto Pasteur, en homenaje a este
valioso científico universal, dedicado a la investigación y fabricación de vacunas.
Hans Christian Joaquim Gram (1853-1938)
Christian Joachim Gram, figura que asociamos con la historia de la microbiología. Su padre
fue Frederik Terkel Julius Gram, abogado y profesor de jurisprudencia; su madre fue Louise
Christiane Roulund.
Recibió el titulo de bachiller de la Escuela Metropolitana de Copenhague en 1871. Por
entonces ya era ayudante del profesor de botánica y zoología Japetus Steenstrup. El
conocimiento de estas disciplinas fue decisivo para su posterior dedicación a la farmacología
y a la microbiología.
Estudió medicina en la Universidad de Conpenhague y obtuvo el título en 1878. Durante
varios años ejerció como interno, y después como médico residente, en el Hospital Municipal
de Copenhague. Realizó investigaciones sobre el número y tamaño de los glóbulos rojos que
le hicieron merecedor, en 1882, de una medalla de oro de su Universidad. Su tesis doctoral
trató este tema.
Como era habitual entonces, Gram viajó por Europa durante dos años formándose en
farmacología y bacteriología. Estudió en Estrasburgo, Marburgo y Berlín. De regreso a
Copenhague se habilitó y estuvo de ayudante de farmacología entre 1886 y 1889. En 1891
alcanzó el grado de profesor, cargo que desempeñó hasta 1900. Después permutó esta cátedra
por la de patología y terapéutica. En 1892 fue nombrado jefe de Medicina interna en el
Hospital Kongelige Frederiks, puesto que mantuvo hasta su jubilación en 1923.
La figura de Gram es conocida porque su nombre se convirtió en epónimo que todavía hoy
sigue utilizándose, aunque algunos desconocen, sin duda, su origen. Gram estudió las
técnicas de tinción de las bacterias, trabajo que desarrolló en Berlín cuando trabajaba con
Karl Friedländer (1847-1887). Sus hallazgos se publicaron en la revista Fortschritte der
Medezin. Gram señaló que “He publicado un método, aunque soy consciente de que todavía
es defectuoso e imperfecto; pero deseo que en manos de otros investigadores pueda resultar
de utilidad”.
Mientras analizaba los tejidos de los fallecidos por pulmonía descubrió que algunas
mantenían la coloración y otras no. Realizó la tinción con violeta de genciana, después la fijó
con lugol; luego las lavó con etanol. Había bacterias que retenían el color y aparecían de
color violeta al micoscopio y otras que no. Más tarde Carl Weigert incorporó un nuevo paso
al proceso; añadió safranina después del lavado con etanol. De esta manera las bacterias que
no retenían la coloración morada aparecían teñidas de rojo, y fueron llamadas gram negativo,
frente a las que sí se teñían primitivamente de violeta que eran las gram positivo.
Gram fue en realidad un gran clínico. Sus trabajos sobre el tema se convirtieron en todo un
clásico en Dinamarca, especialmente los cuatro volúmenes de su Klinisk-therapeutiske
Forelæsninger, que se publicaron entre 1902 y 1909. Los aspectos sobre terapéutica son
especialemente interesantes. Mantuvo una consulta privada que tuvo mucho éxito y que
abandonó cuando se jubiló en 1923.
Recibió en vida el reconocimiento de sus colegas y de las instituciones de varios países.
Murió en Copenhage el 14 de noviembre de 1938.
Aportaciones a la ciencia
- El ya famoso método de la tinción de Gram para diferenciar y estudiar baterías Gram
negativas y Gram positivas, lo cual esto lo llevo al estudio y posteriormente incluida
en su tesis de doctorado
BIBLIOGRAFIA
[Link]
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[Link]
microbiologia-desafio-ciencia/[Link]
[Link]
1853-1938/
Madani, Kaivon. Dr. Hans Christian Jaochim Gram: inventor of the Gram stain. Primary
Care for OB/GYNS, 2003; 10(5): 235-237.
Snorrason, E. Gram, Hans Christian Joachim. En:[Link] [Complete Dictionary
of Scientific Biography, 2008].
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