Marbury vs Madison
Asignatura: Derecho Constitucional
Abogado Yaxkin Ferrera Lara
Nombre: Diego Zerón
Núm. De Cuenta: 61941262
Fecha: 1 de Diciembre, 2019
San Pedro Sula, Cortés, Honduras
La supremacía de la constitución significa un sistema jurídico determinado, la
constitución, rige todo el ordenamiento legal de aquel estado por lo que, si una ley, un
reglamento, un decreto o cualquier otro dictado normativo de orden jurídico contraviene o
se opone a la constitución, tales ordenamientos son nulos de pleno derecho y corresponde a
los tribunales declarar sin validez. La supremacía de la constitución surge del legado
jurídico político de la revolución francesa que proporciono la idea de democracia moderna
y soberanía popular. Otro de los aportes fue realizado por Estados Unidos a través de su
constitución de 1787, marcando los lineamientos a los que deben apegarse las leyes
superiores de los estados modernos. Presentada en la anterior se establece un caso
emblemático de aquel país, que fue la decisión de la corte suprema a resolver el caso
marbury vs madison con el voto del juez John Marshall en el año 1803. Siendo el
precedente jurídico más significativo que dio cabida al principio y teoría de la supremacía
constitucional.
En el año de 1801 John Marshall toma el cargo de Juez en la corte de suprema de
los Estados Unidos. Durante ese mismo año Thomas Jefferson toma posición de la
presidencia en dicho país. Cuando Marshall tomo la presidencia de la corte suprema, el
poder judicial en Estados Unidos era la rama de gobierno menos respetada y la más débil.
Además, se creía que el presidente de los estados unidos pertenecía al partido contrario al
del juez, ocasionando una relación complicada entre ellos. El caso de Marbury vs Madison
comienza cuando a pocos días de que Jefferson tomara posesión de la presidencia, el
presidente en curso Adams, realiza el nombramiento de 42 jueces de paz para servir por un
periodo de 5 años en los distritos de Columbia y Alexandria. Ante esto el senado realiza las
ratificaciones correspondientes el 3 de marzo, un día antes de la toma de posesión de
Jefferson. Para ese entonces, Marshall también se desempeñaba como secretario de estado y
era el quien debía sellar los nombramientos y enviarlos a sus titulares. Ante la premura de
la solicitud, no pudo concluir con esta, dejándolo en manos del nuevo secretario de estado,
James Madison. Él se negó a sellar y entregar los nombramientos faltantes.
Para 1802, la situación no se había resuelta y además el senado decide modificar la
ley sobre los circuitos judiciales y elimina las plazas de los jueces nombrados por Adams.
William Marbury es uno de los jueces que había sido nombrado por el presidente Adams y
ratificado por el senado, pero no recibió su nombramiento. Ante ello, el demando a
Madison como responsable de mandarles el nombramiento y en el de carácter de secretario
de estado, pidiendo una orden mandamus para que el gobierno se viera obligado hacerle
llegar su nombramiento.
El 24 de febrero de 1803, Marshall da a conocer el veredicto a nombre de la
suprema corte, el cual expone mediante tres preguntas fundamentales. ¿Tiene el
promovente derecho al nombramiento que solicita? Si tal derecho o ese derecho le ha sido
negado, ¿las leyes de su país le ofrecen un remedio? Si le ofrecen tal remedio, ¿ese remedio
es un mandamus que expide la corte? Bajo dichas preguntas y considerando que por un
lado en la sección 13 de la ley de organización judicial de 1789, se menciona que la
suprema corte tiene la jurisdicción para intervenir en casos surgidos de cualquier tribunal.
Mientras que, por otro lado, la constitución de Estados Unidos en su artículo tercero
sección dos tiene jurisdicción únicamente en casos que provengan de tribunales inferiores.
Lo cual significa que, para el presente caso, la corte no tenía ninguna jurisdicción. La razón
es que este había surgido directamente de la corte misma por lo que Marshall concluye que
la sección 13 de la ley de organización judicial de 1789 es inconstitucional. El establece
que la constitución representa la ley suprema de una nación, que actúa para limitar los
poderes. También, estableció que una ley creada por el congreso, contraria a la constitución
es nula y no puede obligar a los tribunales a obedecerla. La obligación del poder judicial es
hacer valer la ley y proteger la constitución. En casos donde una ley ordinaria del
legislativo y la constitución sea aplicables, deben considerar que la constitución, es superior
a cualquier otra ley.
De esta manera, se crea la base de la supremacía constitucional y de las obligaciones
de un juez. Parte de la esencia del derecho constitucional es el análisis, reflexión y
comprensión de la constitución como texto fundamental de un sistema jurídico. Una de las
características principales de esta es considerarla como la norma suprema, ley de leyes o
carta magna. Es la base de la estructura del estado, así lo exponen distinguidos tratadistas
internacionales como Georges Vedel y Raymond Carré de Malberg.
El principio de legitimidad está íntimamente relacionado con el principio de la
supremacía, en este caso constitucional. Determina que toda norma permanece valida
mientras no sea omitido del ordenamiento en el proceso anteriormente establecido. Se
establece la presunción de validez y de legalidad de la norma que tiene como origen a la
norma fundamental. Lázaro (2010) afirma sobre la legitimidad: “legalidad y
convencionalidad en la jurisprudencia interamericana, se puede deducir que la perspectiva
asumida por el tribunal regional supera el modelo de validez formal de los actos jurídicos, y
se les valora como "jurídicos" porque son justos, ajustados a derecho o legítimos”.
Complemento a estos principios, no debe existir derogatoria de invalidez. Establece que
mientras no exista derogatoria o declaratoria de invalidez de una norma, esta debe ser
cumplida. Entonces con esto en mente se puede analizar la importancia de la constitución
como el derecho vigente o base fundamental del ordenamiento jurídico de donde las demás
leyes emanan. Entonces, toda ley debe tener su origen y esencia de creación en la propia
norma de la constitución. El ordenamiento jurídico se cumple en el principio de legitimidad
por lo que es obligatorio su cumplimiento.
La supremacía constitucional es la base de la estructura lógica formal del
ordenamiento jurídico. Rodríguez (2011) afirma: “La Constitución es formal al ser una ley
que, a diferencia de otras, fundamenta y ordena la validez de todo un sistema jurídico2,
estableciendo un procedimiento dificultoso para su reforma, así como los criterios para la
creación de otras normas. Y en otro sentido es material, ya que en la Constitución se
concentran los valores y principios fundamentales que rigen a una organización político-
social, los cuales solventan las necesidades vitales de justicia de sus integrantes”. El
principio de supremacía constitucional, establece una poderosa protección de la libertad y
dignidad del individuo. En este caso, obliga a los poderes constituidos a que se sujeten en
sus actos y decisiones en congruencia con lo establecido en la constitución. Es por es esta
razón que el ordenamiento jurídico se sustenta en el principio de supremacía constitucional.
Los elementos básicos que corresponden a la supremacía constitucional son los siguientes:
unidad del sistema jurídico, control de la supremacía, razonabilidad de las leyes, rigidez
constitucional y un estado de derecho sólido. La unidad del sistema se basa en tener a la
constitución por encima de la norma secundaria. Desde esta perspectiva, la norma
secundaria por tener como fuente el derecho positivo o constitución, no puede
contradecirla. La supremacía constitucional busca tener como base del ordenamiento
jurídico a la constitución. La norma secundaria debe ser acorde con la constitución para que
exista razonabilidad de las leyes. Coronado (2016) menciona: “Sin lugar a dudas, la
competencia y la obligación del Poder Judicial es decidir que es ley. Los que aplican las
normas a casos particulares deben por necesidad exponer e interpretar esa norma. Si dos
leyes entran en conflicto entre sí, el tribunal debe decidir acerca de la validez y
aplicabilidad de cada una. Del mismo modo cuando una ley está en conflicto con la
Constitución y ambas son aplicables a un caso, de modo que la Corte debe decidirlo
conforme a la ley, desechando la Constitución, o conforme a la Constitución desechando la
ley, la Corte debe determinar cuál de las normas en conflicto gobierna el caso. Esto
constituye la esencia misma del deber de administrar justicia. Luego, si los tribunales deben
tener en cuenta la Constitución y ella es superior a cualquier ley ordinaria, es la
Constitución y no la ley la que debe regir el caso al cual ambas normas se refieren”.
Es por esta razón que, regresando al tema del caso de Marbury vs Madison, tiene tan
gran importancia en el mundo del derecho moderno. Analizando con los anteriores
principios en mente, la resolución de la corte, aunque era cierto que le asistía un derecho
Marbury, la ley que habilitaba corte suprema a resolver un mandamus como el presentado,
en este caso pues procedía a contravenir lo que establecía la constitución. La corte señalo
que, si bien el acto jurídico habilitaba a la corte suprema a conocer algunos mandamus en
primera instancia, dicha competencia legal resultaba inconstitucional, ya que no se
sustentaba en los dispuesto por la constitución. La constitución establece límites a los
poderes públicos, los cuales no podían ser transgredidos por estos, prohibición que había
sido por el congreso al decretar el acto jurídico. Es por este sustento la corte que cuando
una ley se opone a la constitución esta deja de ser válida. Siendo así, declaro que establecía
la competencia de la corte suprema a resolver el mandamus de manera directa, no podía ser
aplicado por ser inconstitucional.
Gracias al caso de Marbury vs Madison, la Corte Suprema no solo afianzó la
supremacía de la constitución, sino, afirmo su propia legitimidad y poder. Este caso, con el
paso del tiempo, se ha consolidado como la sentencia ejemplaría para la revisión judicial.
Fue la primera ocasión en que, de manera expresa, se somete al poder político al valor de
normativo jerárquico de la constitución. Coronado (2016) afirma: “Esta sentencia abrió las
puertas a un nuevo constitucionalismo moderno, donde lo imperante es la Constitución y en
el momento en que una ley se ponga en conflicto con lo estipulado en la Constitución debe
declararse nula, arraigando la inconstitucionalidad de esa norma o ley determinada. Con el
fallo acordado por el juez Marshall, la Constitución alcanza su nivel jerárquicamente
superior y se establece de este modo, la importancia de las constituciones escritas,
quedando así estipulado en la sentencia.”
Bibliografía
Lázaro Londoño, María Carmelina (2010). Revista SciElo Online.
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