Las contingencias ABC
La relación entre antecedentes, conducta y consecuencias se conoce formalmente como contingencia.
El acróstico ABC para referirse a las contingencias, son las iniciales en inglés de los tres elementos de la
contingencia: Antecedent, Behavior, Consequence. Aunque viene del inglés, el acróstico se ha
popularizado también entre los conductistas de habla hispana.
Una consecuencia puede modificar una conducta en particular, solamente si la consecuencia ocurre
inmediatamente después de la conducta y no en otras situaciones. Es decir que la consecuencia debe ser
dependiente o contingente a la conducta.
Si esa consecuencia ocurre en cualquier momento (no es contingente a la conducta), entonces no
modificará la conducta.
Ejemplo:
Se desea que un niño realice varias planas de caligrafía de sus tareas y a él no le gusta, como
consecuencia reforzadora se le obsequia un malvavisco por ser su golosina favorita cada vez que
termine una página. En la mitad de otra página se acerca y pide otro malvavisco y se le da, después llega
y le sonríe al educador y lo abraza y este emocionado le regala otro, entonces el premio ya no es
reforzador de la conducta porque se le ha dado en diferentes circunstancias, o sea, el malvavisco ya no
fue contingente con la conducta que se desea.
En una situación diferente, cuando solo se le da el premio cuando termina la página, sin importar si pide
más o se comporta tierno y amoroso o exigente, en poco tiempo dejará de hacer esfuerzos que no le
son útiles para lograr su premio por otros medios. Y sólo lo obtendrá mostrando la página terminada
entonces el malvavisco ya es contingente a la terminación de su responsabilidad.
El educador es quien controla las consecuencias para hacer que sean contingentes a la conducta
particular que se quiere fortalecer o debilitar.