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El Omega y El Asesino

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El Omega y el Asesino


Lobos del Condado de Wayne 07

Stephani Hecht
 
 

Lobos del Condado de Wayne

01 – El dilema de Ervin
02 – Corre, Alger, Corre

02.5 - El fabricante de Apuestas (historia corta)
03 – Salvando a Braxton
04 – El pequeño mordedor de Justice
05 – La Paloma enojada y el Asesino
06 – El Leopardo que cambio sus manchas
07 – El Omega y el Asesino

 
 

Sinopsis

S imon puede ser el mejor rastreador, pero alguien más está en su

camino, y si no tiene cuidado, ellos pueden simplemente agarrarlo y no


dejarlo en libertad.

3  C riado para no confiar en otros shifters fuera de su círculo íntimo, lo

último que Simon quiere hacer es trabajar con un lobo, y mucho menos un
Omega.

F inn no quiere trabajar con Simon más de lo que Simon quiere estar

con él. No sólo el asesino le intimida, Simon no es más que un imbécil. Pero,
a pesar de todo esto, Finn se encuentra atraído cada vez más por Simon, lo
que es una locura porque odia a Simon.

¿P odrán Finn y Simon ser capaces de poner sus diferencias a un lado

para dar una oportunidad al amor?

 
 

E l Omega llegaba tarde. Esto no augura nada bueno para su primer

4  día juntos. Todavía tenían que cumplir, y ya la pequeña mierda había


conseguido cabrear a Simon.
Simon se paseaba por la sala común de la vivienda de la manada
mientras esperaba alguna señal del Omega. Aunque había muchos lobos
dando vueltas, ninguno de ellos era su Omega.
Por supuesto, para ser justos, Simón aún no había conocido a su nuevo
compañero de trabajo. Finn podría estar allí, y él no lo sabría. Simon hizo un
análisis rápido, buscando cualquier lobo que se viera como un Omega. No, ni
uno solo de ellos encajaba. Había algunos civiles, un puñado de Betas, y una
dispersión de niños, pero no hay nada en el camino de Omegas.
El sonido de los pasos golpeando rompió el zumbido de ruido, y una
figura delgada apareció a la vista. El chico se acercó a Simon y tuvo la audacia
de parpadear una sonrisa antes de decir: ―Lo siento, llego tarde. Me quede
dormido.
 

Lo primero que noto Simon, además del hecho de que el chico tenía una
excusa débil, era como el Omega no lo parecía. La mayoría de los Omegas
eran rubios con ojos azul claro. No este chico. Claro, él tenía los ojos azules,
pero eran oscuros. Tanto es así que le recordó a Simón agua en la noche.
Además, este Omega tenía el cabello castaño oscuro. Lo tenía corto en la parte
de atrás, pero un poco más largo en la delantera, en un estilo desaliñado y no
tan mal visto mirándolo.
La única cosa que tenía este Omega al igual que la mayoría de los
Omegas es que era bajo, de complexión delgada. Normalmente, Simon lo
encontraba un problema, pero en este chico, de alguna manera se las arregló
para trabajar. Vestía el uniforme de la manada y el manto negro se ajustaba a
su cuerpo como un guante, mostrando todas sus curvas y cantos a la
5  perfección. Simon casi deseó que el hombre se diera la vuelta, para que
pudiera tener una buena vista de su culo. Simon tenía la sensación de que le
encantaría la vista desde allí.
Simon odiaba admitirlo, pero la pequeña mierda era más bonito de lo
que esperaba. Eso todavía no quiere decir que Simon le iba a dejar fuera del
gancho, sin embargo.
―Quedarse dormido no es excusa para la demora. Quizá la próxima
vez, voy a proporcionar una llamada de atención para ti.― murmuró Simon,
curvando los labios hacia arriba.
El Omega dio un paso atrás y se puso pálido. ―No, eso no será
necesario. Me olvidé de cargar mi iPhone, y se apagó durante la noche, por
lo que la alarma no sonó. No voy a dejar que eso suceda de nuevo. Lo
prometo.
 

Simon sabía que representaba una figura intimidante en su traje de


asesino todo negro. Incluso tenía su capa con la capucha puesta y oscureciendo
su rostro. Así, que el Omega probablemente tenía miedo, bueno, bueno. Las
cosas funcionan mejor así. Quizás, entonces, el Lobo sería intimidado lo
suficiente para no causar ningún problema a Simon.
―Vamos―, dijo Simon, cuando se volvió y se alejó.
―Mi nombre es Finn, por cierto―, dijo el lobo mientras corría para
ponerse al día.
―Lo sé―, dijo Simon, sin siquiera darse vuelta.
―Yo ya sé el tuyo es Simon, así que, ¿está bien si te llamo así?
6  Dios, que toda esta mierda del chico tímido se estaba haciendo vieja.
Simon tenía la sensación de que si decía boo, Finn se asustaría. Simón estaba
medio tentado a probar la teoría sólo por las bromas y risitas, pero incluso él
no era así de pesado. Bueno, tal vez lo era, pero él no quería tener que perder
el tiempo mientras que Finn se cambiaba de ropa. Ellos ya se habían retrasado,
y no sabía cuánto tiempo tardaría el Sr. tengo miedo de mi propia sombra
para encontrar nuevos pantalones.
Salieron y se dirigieron a uno de los SUV de la manada. Como no había
manera en el infierno que Simon estuviera a punto de dejar de conducir a
Finn, Simon se puso al volante. Cuando Finn entró en el asiento del pasajero,
Simon lo observo de nuevo. La vista desde más cerca era mucho mejor de lo
que la de lejos.
―Así que, ellos dicen que eres el mejor rastreador en la manada―, dijo
Simon.
 

Sólo que no lo parecía. ¿Cómo alguien que tenía miedo de su propia


sombra podría ser capaz de realizar un seguimiento de cualquier cosa?
Parecería que Finn estaría demasiado ocupado buscando un lugar para
esconderse, en lugar de echarle un vistazo a su alrededor para ver lo que
puede estar fuera de lugar.
―Sí, lo soy. El Alfa dice que soy incluso mejor que él―, dijo Finn, su
mirada nunca encontrándose mucho tiempo con la de Simon.
―Sí, yo no lo veo.
Finn se encogió de hombros. ―Vas a tener que verme en acción y juzgar
por ti mismo.
Al arrancar el motor, dijo Simon, ―Supongo que lo haré.

En ese momento, él estaba pensando en quien la había creado, y esto
era una broma de mal gusto. Debido a que no había manera posible en que
Finn fuera de algún modo un rastreador. Si lo fuera, entonces Simon era un
payaso de circo, nariz chillona y todo.
El paseo en coche tomo un tiempo. En todo el camino, Finn no dijo ni
una palabra, se limitó a mirar por la ventana. Casi como si estuviera
observándolo todo y almacenándolo o algo así. Hizo a Simon preguntarse si
el chico nunca salía mucho. Casi actuaba como un prisionero recién liberado
que acababa de terminar una condena de veinte años.
Una vez que llegaron a su destino, Simon estaciono y salió. Tenían un
puñado de Betas que estaban allí como ayuda. Se estacionaron al lado de
ellos, se bajaron, y luego dieron un paso atrás, a la espera de órdenes.
―Entonces―, preguntó Simón: ―¿Tienes alguna idea de dónde
deberíamos empezar a buscar?
 

Bien podría iniciar la búsqueda el mismo, pero quería ver lo que hacía a
este chico un súper rastreador. Entonces Simón cruzó los brazos sobre su pecho
y esperó. Oyó a uno de los Betas soltar una risita y, por un momento, pensó
que era de Finn de quien se estaba riendo, hasta que se dio cuenta de que el
Beta lo estaba mirando a él.
―¿Qué?―, Preguntó Simon.
―Sólo ve al chico trabajar su magia. Así que vamos a ver cuán listillo
eres―, dijo el Beta.
Finn se acercó al borde del bosque e inclinó la cabeza hacia un lado, casi
como lo haría si estuviera en su forma de lobo. Luego miró hacia arriba en el
aire y olfateo. El viento arrecio, soplando algunos de los mechones de su
8  cabello castaño en su cara, pero él no hizo ademán de quitárselos. Era casi
como si estuviera demasiado atrapado en lo que estaba haciendo para
notarlo.
Luego se arrodilló y cogió un poco de arena. La pasó por sus manos
antes de llevarse un poco de ella a su nariz y la olió. Un ligero ceño apareció
en su rostro, el cual lo hizo lucir un poco más viejo. Extendió la mano y sintió
algunas de las ramas cercanas, sus dedos persistentes en un arbusto en
particular.
Por último, se puso de pie. ―Tres Arañas llegaron aquí hace media hora.
Uno de ellas está herida y camina con una leve cojera. Creo que una de la
otras también está herida, pero no puedo estar demasiado seguro ya que no
sé mucho acerca de la forma en la actúan las Arañas jóvenes.
―¿A dónde se dirigen?―, uno de los Betas pregunto.
 

―Noreste. Si nos movemos con rapidez, seremos capaces de llegar a


ellas rápidamente―, dijo Finn.
De acuerdo, Simon estaba un poco impresionado, pero él habría sido
capaz de decirlo al mirar por sí mismo. O al menos, habría podido decir la
mayor parte. No sabía cómo demonios Finn fue capaz de decir que una de
ellas estaba herida. Ese había sido un pequeño truco, ya que, cuando Simon
se acercó y miró las pistas, todas parecían lo mismo para él. Se moría por
preguntarle a Finn como encontró ese dato, pero eso significaría que tendría
que admitir Finn era mejor que él. En su lugar, Simon sólo se mordió la lengua
y abrió la marcha. Después de todo, lo último que quería hacer era que lidiar
con un Omega arrogante.
Una vez que vio el camino que las Arañas habían tomado, no era tan
9  difícil de seguir. Eran tan grandes como la mierda, y dejaron una estela de
destrucción. Cadáveres de animales muertos yacían por todo el lugar. Ok,
para ser justos, no eran más que Arañas bebé, ya que recién se generaron,
pero eso no las hacia menos peligrosas. Su veneno todavía podía matar a
cualquiera de los shifters que las cazaban, y, trabajando juntas las Arañas bien
podrían atacar y comerse a un hombre adulto.
Razón por la cual Simón y los demás estaban allí. No sólo estaban allí
por las tres que estaban cazando, pero había muchas otras de estas por ahí,
todas producto de Razor, una asesina enemiga ahora muerta que las había
eclosionado1 y luego las dejo sueltas en el parque estatal. Ahora le
correspondía a Simon cazar a los hijitos y eliminarlos antes de que mataran a
seres humanos inocentes. Ah, los buenos tiempos para ser un shifter.
Finn hizo un silbido y alzó una mano. Simon se detuvo y le dio una
mirada sarcástica. ―¿Qué?
                                                            
1 Salir la cría de su huevo o la crisálida de su capullo, rompiendo la pared de este. 
 
 

―Ellas saben que estamos tras ellas―, dijo Finn.


―¿Y cómo lo sabes?
―Puedo oler su entusiasmo.
Simon olfateó el aire. Como un shifter Tigre, él era muy bueno en oler
las emociones, también, pero él no consiguió nada. Sólo los olores de los lagos
cercanos, los árboles, la tierra, y un montón de excrementos de cachorro que
alguien había olvidado de limpiar.
―Yo no lo huelo―, dijo Simon.
―Confía en él. Si él dice que lo huele, entonces es así―, dijo un Beta.
―Finn puede oler cosas que nadie más puede. Eso es lo que lo convierte
10  en el mejor rastreador―, añadió otro.
―¿En serio?―, Simon inclinó la cabeza hacia un lado. ―Entonces dime
lo que estoy sintiendo en este momento.
Finn parpadeó. ―Molesto con un toque de incredulidad.
Uno de los Betas dejo escapar un resoplido mientras otro tenía la buena
voluntad para cubrir su boca para ocultar el hecho de que él estaba sonriendo.
Simon, por su parte, dio unos pasos para hacer un poco de estrangulamiento
a la antigua al Omega.
―¿Crees que esto es gracioso?―, pregunto.
Finn negó con la cabeza. ―En realidad no. Estas molesto en este
momento, y nadie quiere marcar la casilla correspondiente a un asesino.
Especialmente uno con tu tipo de reputación.
―¿Y qué tipo de reputación es?
 

―Bueno...― Finn arrugó la nariz mientras esquivaba un poco. ―En


realidad, no sales de tu manera de hacer amigos, ahora ¿no es así?
Simon miró al mocoso. ¿Cómo se atreve a acusar a Simon de ser un
snob? ¿Y qué si le gustaba estar solo consigo mismo? ¿O es que sus asuntos
tenían que ser de otra persona? Ser amable no era parte de los criterios de
trabajo de un asesino. O por lo menos no lo había sido la última vez que
Simon lo había comprobado.
―Lo siento, yo no soy el más sociable. Yo estaba pensando en tener una
fiesta de presentación, pero el tiempo está en mi contra―, Simon respondió
con sarcasmo.
―Bueno, si quieres, te puedo ayudar con eso. Tengo una receta de
11  ponche asesino―, dijo Finn.
Simon parpadeó un par de veces. No era muy a menudo que alguien
podría enfrentarlo en igualdad de condiciones en lo que respecta a los
comentarios listillos. No sabía si estaba marcado o encendido, lo que era un
verdadero revés desde que odiaba todas las cosas Shifter, especialmente los
lobos.
Estaba tan absorto en sus pensamientos, que casi se pierde la sombra
oscura que venía de inmersión del árbol detrás de Finn. Simon empezó a gritar
una advertencia, pero Finn ya se estaba moviendo. Sacando un par de espadas
cortas, Finn se dio la vuelta.
La Araña era del tamaño de un perro pequeño, pero que no por ello es
menos cruel. Ataco con sus dobles tenazas a Finn y dejó escapar un silbido. El
veneno goteaba de la boca de la cosa, líquido amarillo que se veía espeso,
incluso desde la distancia.
 

Finn no dudó ni un instante. Movió las cuchillas juntas en un


movimiento rápido y cortó la cosa por en medio. Simon miró con
incredulidad como la Araña cayó al suelo en dos mitades. Las partes del cuerpo
se contrajeron un par de veces antes de dejar de moverse por completo.
Antes de que tuviera tiempo de preguntar cómo un Omega sabía cómo
luchar, las otras dos Arañas hicieron acto de presencia. Simon mato a una con
un disparo de escopeta en su cuerpo. Tripas volaron por todas partes, pero al
menos su matanza fue menos horrible que la de Finn. Dos de los Betas
trabajaron juntos para tomar la tercera. Simon observo que cojeaba, tal como
Finn había predicho.
Maldita sea, el Omega había dado en el clavo con su predicción, tanto
que era casi aterrador. De hecho, no había mucho en Finn que no era
12  impredecible. Él era el más desigual Omega con el que Simón se había
encontrado. Si no hubiera había sido por la contextura delgada y baja estatura
de Finn, Simon habría estado medio tentado a llamarlo mentiroso y decir que
era un Beta en la piel de un Omega.
Cuando todo terminó, Finn se arrodilló, tomó un paño de su bolsillo y
comenzó a limpiar sus cuchillas. La forma tranquila en que lo estaba haciendo
mostró que no era su primer asesinato. De hecho, Simon estaba dispuesto a
apostar Finn tenía más de uno en su haber.
―¿Cómo es que un Omega sabe cómo luchar así?― Simon exigió.
Él se estaba harto de estar dos pasos atrás cuando se trataba de este
Omega. Parece que él era el único que no conocía todos los pequeños trucos
de Finn. Los Betas seguro como el infierno que no parecían sorprendidos.
Todos ellos actuaron como si supieran que esperar de Finn cuando la Araña
había atacado. De hecho, ninguno de ellos había dado un paso adelante para
 

ayudar. Eso era lo que un Beta normalmente habría hecho si hubieran visto a
uno de sus Omegas en problemas.
―Lo acabo de hacer. Vamos a dejar las cosas así―, dijo Finn mientras
se levantaba.
Luego se alejó, dejando a Simon más confundido que nunca. ¿Qué
estaba pasando con este Omega? Más importante aún, ¿cómo diablos Simon
trabajaría con Finn cuando él no sabe nada de él?

13 
 

F inn entró en su sala de estar, cayó en el sofá y se pasó la mano por

14  la cara. Hablando acerca de un infierno de un primer día. Él ya estaba


desgastado hasta los huesos, los nervios estaban rendidos hasta la médula, y
él tenía Dios sabe cuántas más horas con Simon para gastar.
No es que Simon difícil para los ojos. Una vez que Finn supero el miedo
al uniforme del asesino, se las arregló para ver que un infierno de hombre
sexy estaba bajo todas esas armas. Mientras que el hombre nunca hizo por
acabar con esa maldita campana, Finn pudo ver que tenía el pelo corto y
rubio apenas sobresaliendo. Con sus increíbles ojos azules y pómulos
esculpidos. Y su cuerpo... oh el cielo y el infierno... su cuerpo era la cosa más
asombrosa que Finn había visto nunca. Estaba tan lleno de músculos que se
encontraban en todos los lugares correctos. Lo que hizo a Finn querer correr
sus manos por todo Simon. Lo cual seguramente sería una buena manera para
que Finn perdiera una extremidad. No era ningún secreto que Simon odiaba
a otros shifter. Lo último que quería era probablemente que algún Omega
fuera a tientas sobre él. Pero al menos Finn podía soñar. No había nada de
malo en eso, ¿verdad?
 

―¿Cómo fue tu primer día con el asesino?― Dijo Kline cuando salía de
la cocina y se sentó junto a Finn.
Como gemelo de Finn, Kline parecía cada parte de un Omega, desde su
pelo rubio y ojos azul claro. Esa no era lo único en que eran diferentes. Kline
era el más abierto de los dos. Él nunca se callaba. Había habido más de una
vez, cuando su hermano mayor Tate amenazó con amordazar a Kline, y una
vez incluso lo había hecho. Además, Kline no compartía el don especial de
Finn del olfato mejorado. En lugar de ello, Kline tenía la capacidad de visión
mejorada. Aunque algunos lo llamarían una maldición. Siempre tenían que
mantener las luces bajas en su vivienda. Cuando salía, Kline tenía que usar
gafas de sol para proteger sus ojos.
Eso no quería decir que no estaban tan cerca como otros gemelos, sin
15  embargo. Ellos eran muy celosos el uno del otro y casi podían leer la mente
del otro, algo que a menudo volvía loco a Tate.
Era sólo ellos tres ahora. Sus padres habían muerto en un ataque de
Cuervos hace varios años, antes de unirse a la manada de Chris. Fue una
derrota que ninguno de ellos había alguna vez realmente superado. Sus padres
vivían como lobos solitarios, tratando de pasar por humanos, lo que los dejo
expuestos a los ataques. Después del incidente con los Cuervos, Tate había
jurado que nunca dejaría a su familia vulnerable de nuevo. No sólo había
entrenado a los gemelos en cómo luchar, insistió en que unirse a una manada.
Finn dio Kline una mirada de soslayo. ―¿Cómo crees que mi primer día
fue? Fue terrible. No sólo el asesino me odia, y que casi me come una de las
Arañas.
―¿Lo mataste?
―¿Al asesino o la Araña?
 

Kline puso los ojos. ―La Araña, por supuesto. Si hubieras matado al
asesino, habría hecho que Chris se pusiera como loco, y no queremos eso.
―Sí, por supuesto que maté a la Araña. Estaba tratando de aterrizar en
mi hombro. A nadie le gusta una Araña en el hombro. Especialmente las
venenosas, come gente.
―Sí, creo que ese tipo son las peores. ¿Cómo lo hiciste?
―Con dos cuchillas cortas.
Kline frunció los labios y ladeó la cabeza hacia un lado. ―Ostentoso,
pero parece que hizo el trabajo.
Finn sonrió. ―Deberías haber visto la cara del asesino. Parecía a punto
16  de cagar ladrillos. Él pensó que yo era sólo un Omega tímido que no podía
ponerse de pie por mí mismo.
―Bueno, tienes que admitir, que la mayoría se sienten intimidados por
el asesino―, Kline señalo, siempre útil.
Finn resopló. ―¿Quién no lo estaría? El chico mata para ganarse la vida.
Probablemente tiene acuarios llenos de cabezas humanas.
―Ese es un pensamiento horrible.
―Pero uno probable. Deberías haber visto la mirada que me dio hoy
sólo porque llegue unos pocos minutos tarde.
Kline suspiró. ―¿Cuántas veces te he dicho que te asegures de que tu
teléfono esté cargado antes de ir a la cama?
―Ese no es el punto en este momento. Creo que aprendió una lección
de mi fuerte y clara hoy. Realmente pensé por un momento que iba a arrancar
mi brazo y golpearme con él.
 

―Eso habría sido contraproducente para su misión. Creo que sólo lo


golpeo de todo un poco.
Finn miró a su hermano. ―Tu realmente no estas ayudando aquí.
Kline levantó las manos. ―Sólo señalo lo obvio.
Finn miró alrededor de la habitación. ―¿Dónde está Tate?
―Tenía que ir a una misión. Así que sólo vamos a ser nosotros para la
cena. ¿Qué quieres? Voy a cocinar.
―¿Estás seguro? Siempre podemos ir a la cafetería.
Decir que Kline carecía de habilidades culinarias estaría subestimando.
Kline era tan malo que tenía problemas con la sopa enlatada. Esto no era una
17  declaración sarcástica. Kline en realidad quemaba las cosas.
Kline lo pensó por un momento antes de asentir. ―En realidad, tienes
razón. A ver si mis gafas, y vamos a la cafetería. Será más seguro para nosotros
dos, si hacemos esto. La última cosa que quiero hacer es que te sientas tan mal
que tengas que llamar mañana. De la forma en que hablas de él, el asesino
vendrá aquí y sacara de tu lecho de enfermo de todos modos. Mientras estoy
siempre para un poco de drama, yo ni siquiera quiero ver eso.
Kline fue a su habitación para cambiarse los vaqueros, y luego bajaron a
la cafetería. Como de costumbre, el lugar estaba lleno. Finn tuvo que
prepararse cuando el aroma de tantas emociones le bombardeó. La ira, la
codicia, la envidia, el odio, todo lo malo lo golpeó con tanta fuerza que Finn
realmente tomó un par de pasos hacia atrás y tuvo que apoyarse en la pared.
Kline extendió la mano y lo agarró. ―¿Vas a estar bien? Si quieres, puedo
coger una bandeja y traerlo de vuelta a nuestro lugar para nosotros.
 

Había una razón para que esta fuera su primera visita a la cafetería. A
Finn no le iba bien en las multitudes. No podía manejar frente a todas las
emociones que estaban siendo arrojadas a él al mismo tiempo. Lo hacía bien
en grupos pequeños, pero alrededor de más de un puñado de personas, su
don estaba a toda marcha.
Apretando los dientes, Finn negó. ―No, tengo que aprender a manejar
estar alrededor de la manada. Bien podría empezar ahora. No es como si
pudiera continuar manteniéndome encerrado en nuestra casa para siempre.
―No es como si lo hicieras porque eres un snob o algo así. Tiene una
razón muy válida. Nadie piensa mal de ti por ello.
Mientras Finn apreciaba las palabras de Kline, no lo hizo menos
18  decidido. Él podía hacer esto. Claro, podría aspirar, pero tenía a Kline a su
lado y eso le ayudaría a apoyarse.
―Eso sí, no dejes mi lado, y yo voy a estar bien―, Finn aseguró a su
gemelo.
Tomaron algunas bandejas y se fueron a la línea de alimentación. Desde
que su estómago ya estaba revuelto como el océano durante un huracán, Finn
solo tomó un poco de sopa y galletas. Él no tenía hambre, además tenían
aperitivos en casa, por si tenía ganas de comer más tarde.
Una vez que terminaron a través de la línea, buscaron un lugar para
sentarse. Estaba tan lleno que parecía que cada mesa estaba tomada. Por
último, Kline señalo una mesa vacía en el fondo de la habitación. ―Podemos
sentarnos allí.
 

Finn siguió Kline a la mesa, y se sentaron uno frente al otro. Finn miró
su sopa, preguntándose si podría incluso ser capaz de comer eso. Ahora que
estaban justo en el medio del grupo, las cosas fueron aún peor.
Cerró los ojos y trató de centrarse sólo en la buena energía que se
encontraba en su camino. La Compañera Alfa estaba allí y los bebes en su seno
estaban enviando las emociones felices. Estaban en paz en el momento y sus
emociones eran tan fuertes que Finn casi podía ver los dos bebés juntos
ubicados en el útero. Eran tan grandes y fuertes que no pasaría mucho tiempo
hasta que nacieran.
Extrañamente, centrándose en ambos bebés Finn se sintió más fuerte que
nunca. También le dio hambre de nuevo. Cogió la cuchara y empezó a comer,
sorprendido al encontrar que la sopa estaba realmente buena. Era mejor que
19  buena, era genial. Wow, tenían que comer en la cafetería más a menudo.
Mientras Tate sabía cocinar, esta superaba su mejor comida cualquier día de
la semana.
―No mires ahora, ¿pero adivina quién está entrando?―, dijo Kline.
Ahora, todo el mundo sabe que cuando alguien dice que no mires lo
primero que alguien hace es mirar. Es sólo una reacción natural. Finn miró por
encima del hombro y vio al grupo de asesinos entrando en la cafetería.
―Te dije que no miraras―, Kline lo amonestó.
―Lo siento, no pude evitarlo. Si no querías que mirara, entonces debería
haber mantenido la boca cerrada.
Kline suspiró. ―Dime otra vez, ¿por qué salgo con usted?
―Debido a que somos gemelos, y estamos atascados el uno con el otro.
 

―A veces me pregunto acerca de eso. Quiero decir, no nos parecemos.


Podrían haber cambiado a uno de nosotros al nacer.
Finn se dio la vuelta para dar a su hermano una mirada de ‘eres
estúpido’. ―Nacimos en casa, no en un hospital. Así que eso no es posible.
―Bueno, ahí va esa teoría. Sólo tienes que disparar a todas mis ideas
abajo. En realidad puedes ser un aguafiestas a veces.
Kline tenía una hamburguesa que era más grande que su cabeza y
empezó a masticar. ¿Cómo Kline podría comer de la manera que lo hacía y
no pesar más de 150 kilos? era un misterio para Finn. Su gemelo siempre estaba
paleando comida por la garganta, pero él se quedó delgado como siempre.
Finn miró por encima a los asesinos y se sorprendió al ver a Simon
20  devolverle la mirada. Todo el aire pareció salir de la habitación cuando Finn
se encontró encerrado en la mirada depredadora del Tigre. Finn tragó saliva
antes de nerviosamente humedecerse los labios.
Simon tenía la capucha abajo, y Finn finalmente consiguió un buen
vistazo a las facciones del hombre. Finn no había creído posible, pero Simon
parecía incluso mejor sin ella. Su cabello rubio estaba un poco largo en la parte
superior y tenía un aspecto casi juvenil. Eso fue hasta Finn miró más de cerca
en los ojos de Simon. Tenía una mirada atormentada en ellos. Como si hubiera
visto mucho y crecido demasiado rápido.
―¿Tengo que conseguir un balde para baba?―, dijo Kline.
Finn volvió la cabeza hacia atrás. ―¿Eh?
―Estas prácticamente jadeando después de ver a este asesino. Supongo
que es con el que estás trabajando.
 

―Sí, lo es. Pero no tienes que preocuparte de que nada ocurriera alguna
vez entre nosotros. No sólo Simon odian a otros shifter, sino que es un idiota.
Preferiría comer vidrio roto de estar con él.
Kline soltó una breve carcajada. ―Podrías haberme engañado. Lo
estabas viendo como si fuera un filete y tú un lobo hambriento.
―No quiero tener nada que ver con él. Él es un compañero de trabajo
y eso es todo lo que alguna vez será.
―Por supuesto que es así―, dijo sin expresión Kline.
―Lo digo en serio.
―Él todavía te está mirando.
21  ―Sí, probablemente porque está evaluando que sea su almuerzo para
mañana―, Finn murmuró.
―No, no lo creo. Él parece más curioso que nada. Es como si estuviera
tratando de entenderte y no puede.
―Creo que asombre un poco cuando mate esa Araña tan fácilmente.
Creo que tú y yo somos los únicos Omegas que realmente pueden luchar.
―Sí, bueno, tenemos que dar a Tate las gracias por eso. Personalmente,
me alegro de que sé cómo luchar.
―Yo también. De lo contrario, habría terminado en la enfermería hoy,
porque habría conseguido una buena cantidad de veneno de Araña.
Un escalofrío recorrió la espina dorsal de Finn solo de pensar que la
Araña realmente aterrizara en su hombro. Sólo de imaginar que la cosa
realmente lo tocara le dio un infierno de asco. Mientras que él prefería morir
antes que admitir en voz alta, que odiaba las Arañas. Le daban escalofríos.
 

―Entonces, ¿qué piensa de tus habilidades de rastreo?―, pregunto Kline.


Kline habría tenido un buen conjunto de habilidades de rastreo con su
mejorada visión, si no fuera por su vulnerabilidad a la luz. Ahora, si es que
alguna vez tuvieran que entrar en una cueva o en algún otro lugar oscuro,
entonces Kline habría sido su chico. Pero en medio de un parque estatal
durante el día, incluso las mejores gafas de sol no habrían protegido sus ojos
lo suficiente.
―No dijo nada, pero creo que he hecho una buena primera
impresión―, dijo Finn. ―Al menos no me grito de nuevo ni nada, así que eso
es una ventaja. Él es tan sarcástico como el infierno.
―Oh, eso no es bueno.
22  Finn frunció el ceño. ―¿Por qué no?
―Tú también lo eres. Los dos juntos se van a mezclar y hacer un tornado
sarcasmo. Sólo espero que todo el equipo salga con vida sin que uno de
ustedes los matara.
Finn sintió un poco herido. ―No soy sarcástico.
Kline miró por encima de sus gafas. ―¿Me estás tomando el pelo? Tú
eres el rey del sarcasmo. Lo único que te falta es la banda y la corona.
―Puedes ser una verdadera perra a veces. ¿Sabes que no es cierto?
―Aprendí todo de ti. Después de todo, eres el mayor.
―Por cinco minutos. Eso ni siquiera realmente cuenta.
Kline tomó un sorbo de refresco, y luego dijo: ―Lo hace en mi libro.
 

Finn se dio la vuelta y miró a Simon. Simon ahora estaba mirando a sus
compañeros de mesa, y todos estaban comiendo. Finn se preguntaba ¿que
comía un asesino para la cena? ¿La carne cruda? ¿Lo que mataban en el
camino? ¿Quién sabía con ellos? Siempre había rumores locos volando
alrededor con respecto a los asesinos. Al menos la mitad de los cuales Finn
sabía que no eran ciertos.
Él sintió otro escalofrío por encima de su cuerpo. Él estaría trabajando
con Simon por Dios sabía cuánto tiempo. Mientras que el hombre puede ser
un idiota, Finn tenía que admitir que era bien parecido. Bueno, al menos
tendría una vista agradable para disfrutar mientras se encontraba en esta
misión de locos. Esa fue la primera y única ventaja del trabajo.

23 
 

A la mañana siguiente, cuando Simon se fue a la zona común,

24  encontró que Finn ya está allí esperándolo. Bueno, parecía que el punk
aprendió la lección del día anterior. Lo que significaba que era entrenable, así
que tal vez no todo estaba perdido con el Omega.
Finn llevaba auriculares y estaba escuchando música, pero él pareció
darse cuenta de inmediato de la presencia de Simon. Finn se sacó los audífonos
de sus oídos y guardo su iPhone, y se puso de pie. Un pequeño rubor estalló
sobre sus mejillas ligeramente redondeadas, y maldito si no lo hacía adorable.
Simon negó con la cabeza. Ahora, ¿de dónde diablos vino ese
pensamiento? Odiaba a los lobos. El seguro que no pensaba que eran lindos.
Incluso si tenían una mirada fresca. Tampoco hacía daño que Finn era un
maldito asesino despiadado. Esto siempre había sido excitante para Simon. Le
gustaba un hombre que no tenía miedo de ensuciarse las manos cuando se
trataba de una buena pelea.
―Veo que te acordaste de cargar tu teléfono en esta ocasión―, dijo
Simon a modo de saludo.
 

Finn le dio una sonrisa que era muy sexy. ―Normalmente yo sólo
cometo el error una vez. Trato de aprender de mis errores.
Si esto fuera realmente cierto, entonces Simon no podía dejar de admirar
ese rasgo en Finn. Pero, de nuevo, sólo conocía al Omega de un día, por lo
que podría estarle tomando el pelo a Simon.
―¿Quién era el hombre que estaba sentado contigo durante la cena de
anoche?― pregunto Simon.
No es que le importara, honestamente. No tenía ninguna intención de
volver a involucrarse con Finn, no era que Simon estuviera un poco celoso.
No era más que simple curiosidad, eso era todo. Sí, claro, mentiroso, una voz
se burló en su cabeza.
25  ―Ese era mi hermano gemelo, Kline.
―Ustedes dos no se miran nada iguales.
―Somos gemelos fraternales―, dijo Finn.
―¿Por qué llevaba gafas de sol?
―Porque, así como yo tengo mejorado el olfato, Kline tiene mejorada
la visión. Aunque puede parecer frío al principio, lo que realmente es una
mierda. Lo hace muy sensible a la luz. Ni siquiera puede salir durante el día.
―¿Es realmente tan malo?―, preguntó Simon.
Chico, el sólo estaba lleno de preguntas esta mañana. Estaba empezando
a sentirse como un niño que siempre estaba diciendo... ¿Por qué? ¿Por qué?
¿Por qué? ¿Por qué?
Finn asintió. ―Sí, es una mierda ser él a veces.
 

―Me imagino que sí. ¿Mejora cuando cambia?


―No, en realidad es peor. El sólo puede correr durante la noche. Así
que él tiene que pasar la mayor parte de su tiempo en nuestra casa. El la pasa
muy solo a veces.
―¿Es por eso que yo nunca los vi a ustedes dos en la cafetería hasta ayer
por la noche?
Finn trato de cubrirlo. No quería que lo viera como demasiado débil a
los ojos de Simon. ―Bueno, eso y un poco por mí. ¿Ya sabes cómo tengo mi
sentido del olfato amplificado?
―¿Sí?
26  ―Bueno, es difícil para mí estar alrededor de tantas emociones al mismo
tiempo. En cierto modo me abruma a veces.
Simon no pudo evitar sentir simpatía por Finn. ―Eso debe golpear.
―No tienes ni idea. Es como tener un ataque de pánico, sólo que no. Si
eso tiene algún sentido.
―Sí, de una manera extraña, lo hace.
Finn señalo con el pulgar hacia la puerta. ―¿Estás listo para irnos?
Cuanto antes lleguemos allí y matemos a esas Arañas estúpidas, mas prontos
esta misión va a terminar.
Simon no sabía si ofenderse o no. ―¿Estás tan ansioso por deshacerte de
mí?
Finn se sonrojó de nuevo. ―No, yo supuse que tú lo estarías. No sé de
muchos asesinos que consideran divertido tener que pasar el rato con un
Omega durante horas a la vez.
 

―No eres tan malo―, Simon admitió.


Finn inclinó la cabeza hacia un lado. ―Gracias... supongo.
Salieron y subieron al coche. Como el día anterior, Finn tenía poco que
decir. Su mirada se centró en la escena que pasaba y mantuvo la boca cerrada.
Por último, cuando Simón no pudo soportarlo, él preguntó: ―¿Qué estás
haciendo?
―¿Qué quieres decir?― Preguntó Finn.
―Estás mirando hacia fuera como si nunca lo hubieras visto antes.
―Es porque no lo he hecho.
Confundido, Simon presiono, ―¿Qué quieres decir?
27 
―Bueno, ya que mis padres eran solitarios, nunca salimos mucho, y
después de que Kline desarrolló su don, me quedé con él. La única vez que
salgo es cuando voy en misiones de seguimiento. Así que no he visto muchos
de estos lugares antes. ¿Sabes que nunca he comido en un restaurante real
antes? ¡Qué triste es eso!
Simon podría referirse, en más de un sentido. Desde su nacimiento hasta
hace poco, fue encarcelado por un amo cruel. Como esclavo, a Simon sólo se
le permitió salir en misiones. No fue hasta que él y su grupo de compañeros
asesinos habían escapado que habían conocido a algún tipo de libertad.
―No te sientas mal. Acabo de comer en mi primer restaurante no hace
mucho tiempo―, dijo Simon a Finn.
―Así que, ¿no piensas que soy un perdedor?
―No, no realmente. Todos hemos tenido nuestros propios extraños
pasados. Confía en mí.
 

―Vas a tener que decirme tu historia en algún momento―, dijo Finn.


―Me gustaría, pero yo no quiero darte pesadillas.
Finn lo miró, pero en lugar de una mirada de lastima cruzando su rostro,
Simón se sorprendió al ver un destello de ira pasar por los ojos del Omega.
―¿Alguien te ha hecho daño?
―Sí, lo hizo... mucho―, admitió Simon.
―Espero que le hicieras pagar por ello.
Simon fue sorprendido por el brutal comentario de Finn. Los Omegas
eran por lo general las fuerzas de paz de la manada. Pero, de nuevo, Simon
debía acostumbrarse a este tipo de acciones sorprendentes de Finn.
28  ―Estoy seguro de que no actúas como cualquier Omega que he
conocido―, dijo Simon.
―No a todos nos gusta ser llevado con una correa―, dijo Finn.
―Nunca dije que los Omegas lo hacen. Ellos son generalmente más
dóciles que tú.
―Sí, bueno, no han pasado a través de lo que yo.
―¿Y qué es exactamente?―, preguntó Simon.
Finn lo miró fijamente unos minutos antes de decir. ―En realidad,
deberíamos centrarnos en la misión y no en nuestros pasados.
Ooooookay, parecía que Finn no tenía ganas de compartir. Lo que no
era justo en absoluto, porque Simón acababa de compartir algunos de sus
pequeños sucios secretos. Pero Simon estaba dispuesto a dejarlo por el
momento. Tenía un montón de tiempo para llegar al trasfondo de Finn.
 

Ahora que estaba siendo tan evasivo al respecto, él acababa de hacer a Simon
aún más curioso.
Llegaron al parque. Como se había cerrado al público por razones
obvias, era fácil encontrar un lugar para estacionar. Los Betas ya estaban allí.
Estaban acomodándose sus equipos y correas en la parte trasera de la
camioneta.
Finn salió del asiento del pasajero casi antes de que Simon apagara el
vehículo. Finn se mostraba tan distante que Simon tuvo la tentación de olerse
a sí mismo solo para asegurarse de que no huele o algo así. ¿Qué había dicho
para que Finn se pusiera tan espinoso?
Simon se bajó y se unió a Finn en la parte posterior. Dado que Simon ya
29  tenía la mayoría de sus armas con él, simplemente añadió algunas armas aquí
y allá. Una vez que todos estuvieron listos, Finn se separó del resto del grupo
y comenzó a hacer el rastreo.
Simon no podía dejar de estar en alerta mientras observaba trabajar a
Finn. Su rostro se inclinó contra el viento, él olfateó con la esperanza de
conseguir un aroma de las Arañas. Incluso se inclinó y pasó los dedos sobre la
arena de nuevo.
―Se fueron por allí. Hay cinco de ellas, y son más grandes que las
otras―, Finn anunció finalmente.
―Eso no tiene ningún sentido―, dijo un Beta.
―¿Por qué no?―, Preguntó Simon.
Ayer todos no dudaban de Finn, y aquí estaban... bueno, dudaban de
él. Simon quería gritarles para hacer sus mentes reaccionar.
 

―Ese camino conduce a uno de los lagos. ¿Por qué van allí?― Preguntó
el Beta.
Simon se acercó y miró por sí mismo. Era un maldito buen rastreador.
De hecho, él fue el mejor en su grupo asesino, y por eso se quedó atascado
con esta asignación. Incluso si las Arañas le daban escalofríos. Miró el rastro y
se dio cuenta de inmediato de que Finn estaba en lo cierto. Las Arañas habían
estado allí.
―Tiene razón. Las Arañas pasaron por aquí y fue no hace mucho
tiempo. Estas rupturas en las ramas de los árboles son frescas―, dijo Simon.
―Pero eso todavía no explica por qué iban a ir a un lago―, el Beta
continuó discutiendo.
30  ―Tal vez tienen sed―, dijo Simon. ―Ahora vamos a ir allí.
Ellos resoplaban su camino, siguiendo a Simon a lo largo del sendero,
Finn pisándole los talones. Una vez que llegaron a la vista del lago, Simon
levantó la mano para detenerlos. En el banco había tres Arañas.
―¿Qué estás haciendo? ¿No vamos a deshacernos de ellas?― Uno de
los Beta demando.
Simon se volvió contra él. ―¿Cuál es tu nombre?
―Avan, señor.
―Bueno, Avan―, Simón respondió, poniendo gran énfasis en el nombre
del Lobo. ―Pronto aprenderás a no interrogarme. Del mismo modo que no
se cuestiona al pequeño Omega.
―¡Hey! No soy tan pequeño―, Finn protestó.
 

―No eres exactamente lo suficientemente pequeño para ponerte una


bata de trabajo y arrastrarte alrededor de un carro rojo, pero estás bastante
cerca―, dijo Simon, mientras sacaba su rifle de francotirador y apunto a las
Arañas.
Todavía estaban lejos, y no había muchos que podrían alcanzar un
blanco a esa distancia, pero Simon no era cualquiera. Mientras que su antiguo
maestro podría haber sido un hijo de puta, él había sido bueno en las cosas
que había hecho, y una de ellas fue la puntería, una habilidad que había
transmitido a Toby y Simon. O mejor dicho, literalmente, los golpeo con ella.
Simon apretó cuidadosamente tres tiros, y las Arañas cayeron en rápida
sucesión. Cuando Simon bajó su rifle, tuvo que resistir la tentación de meter
la lengua a Avan a su boca nuevamente. ¡Ja! Eso enseñaría al hijo de puta a
31  interrogarlo de nuevo.
Todos ellos fueron a examinar a las Arañas para asegurarse de que
estaban realmente muertas y no heridas.
―Pero...―, dijo Finn.
―Mira, yo te dije que sabía manejarme―, dijo Simon a Avan.
―Pero...― Finn intentó de nuevo.
Avan levantó las manos. ―Está bien, no voy a cuestionarlo de nuevo.
Dios, asesinos y sus egos.
―Pero...― Finn levantó su voz en esta ocasión.
―¿Qué pasa con nuestros egos?― Simon demando.
―Pero...― Finn continuó.
―Creo que Finn está tratando de decir algo―, dijo otro Beta.
 

―¿Cuál es tu nombre?― Simon pidió al Beta.


―Culver.
―No me interrumpas cuando estoy discutiendo, Culver. ¿Entendido?―,
Respondió Simon.
―Sí, señor―, dijo Culver antes de tragar.
Finn finalmente se metió entre Avan y Simon. ―Tenemos un problema.
―¿Qué problema?―, Dijo Simon, mirando hacia abajo al Omega.
―Había cinco Arañas―. Le mostro cinco dedos. ―Acabas de matar a
tres. Entonces, ¿dónde están las otras dos?

32  ¡Oh, joder! La pequeña mierda tenía razón. Lo que significaba que
estaban todos jodidos.
Simón y los otros empezaron a mirar a su alrededor frenéticamente por
las otras dos Arañas, pero no había señal en cualquier lugar. Todo lo que se
veía era la playa, un puesto de comida ahora vacío, y los bosques de los
alrededores.
Eso... no... era... bueno... en... absoluto.
 

L a Araña salió volando de la nada, aterrizó en la espalda de Finn, y

tiró al Omega al lago. Ellos estaban a un lado, donde había un profundo


desnivel, así que Finn estaba inmediatamente bajo las oscuras profundidades.
Simon gritó el nombre de Finn cuando el Omega desapareció de la vista.
Bajando hacia el estómago, Simon llegó a un brazo en el agua con la esperanza
de estar en contacto con alguna parte de Finn. Todo lo que su mano encontró
era agua.
¡Maldita sea! Tendría que mojarse. Simplemente no había manera de
evitarlo. Rápidamente se quitó la capa y la mayoría de sus armas, Simon tomó
33  una daga, la apretó firmemente en su mano y luego se sumergió en el agua.
Oh, hacía frío. Demasiado frío para el final de verano. Pero Simon estaba
preparado y se empujó más en el agua. Miró fijamente buscando señales de
Finn y no las veía. Estaba a punto de renunciar a toda esperanza cuando vio
una ráfaga de movimiento.
Finn y la Araña estaban luchando y parecía que Finn estaba perdiendo
fuerza rápidamente. El que había enseñado al Omega a luchar obviamente no
había enseñado a la pequeña mierda de Lobo como nadar. Finn estaba
agitándose, sus patadas no coordinadas. Al menos la Araña no era mucho
mejor. Parecía que estaba en estado de pánico, y eso era lo único que había
mantenido a Finn hasta ahora. Pero sus tenazas estaban condenadamente
cerca un par de veces, y era solo cuestión de tiempo antes de que encontraran
a Finn si Simon no llegaba pronto.
Simon inició su camino hacia la pareja. A diferencia de ellos, él era un
excelente nadador. Los alcanzo rápidamente. Si bien parte de él quería sacar
 

a Finn a la superficie de inmediato, Simon sabía que tenía que eliminar primero
a la Araña. Afortunadamente, él era un asesino y sabía cómo matar
rápidamente.
Sólo tomó un par de cortes con su daga, y la Araña estaba muerta, su
cadáver flotando en el fondo del lago. En ese momento Finn había dejado de
luchar y se había ido a la deriva. Simon gruñó. No había manera en el infierno
que iba a dejar al Omega morir. No después de todo el trabajo que había
pasado para salvar su pellejo.
Simon pasó el brazo por la cintura de Finn y lo sacó a la superficie. Una
vez que llegaron a la cima de la superficie, Simon respiro jadeante aire fresco.
Avan agarro a Finn y lo acostó en la arena.
34  Simon salió del agua y se arrodilló junto a Finn. Cuando se dio cuenta
de que Finn no estaba respirando, Simon dejo escapar una maldición. Finn
tendría que hacer esto difícil. Inclinándose, Simon apretó sus labios contra los
de Finn, observando lo fríos que estaban, luego soplo en la boca de Finn. Lo
hizo un par de veces hasta que Finn tosió y empezó a gorjear. Simon dio le
dio la vuelta, justo a tiempo para que Finn vomitara una gran cantidad de
agua.
Finn tosió varias veces hasta que su color regresó. Todo el tiempo, Simon
le frotó la espalda. Tal vez fue un poco suave, pero no pudo evitar sentirse
mal por el lobo. Parecía que estaba a punto de escupir un pulmón.
―¿Y la quinta Araña?― Finn pregunto desde que obtuvo su voz de
nuevo.
Simon se rió. ―Casi te mueres y eso es lo único que te preocupa.
 

―Llámame loco, pero yo no quiero que me arrastren de nuevo bajo al


agua. Esta es una experiencia que nunca voy a repetir.
―No te preocupes. La matamos mientras estabas en el agua―. Avan
señaló a los restos de la quinta Araña.
―Bien. ¿Me puedes llevar a casa ahora? Creo que necesito una siesta―,
dijo Finn.

35 
 

F inn estaba en el sofá, viendo un viejo episodio de Project Runway2,

36  cuando Tate entró a diferencia de Kline, su hermano mayor, se parecía mucho
a Finn, ya que tenía el pelo castaño como Finn y ojos azul oscuro. La única
diferencia era que Tate era de tamaño gigante. No sólo era un buen pie más
alto que Finn, pero no tenía más músculos que un héroe de acción con
esteroides.
No fue un accidente o un regalo de Dios. Después del ataque, Tate había
trabajado y entrenado hasta que su cuerpo era una máquina de matar. Podría
haber sido él mismo un asesino si hubiera querido serlo. Eso sería, si Tate no
fuera un blandengue. A pesar de su volumen, Tate no tenía un hueso de
maldad en su cuerpo... a menos que se tratara de un Cuervo. Entonces todas
                                                            
2 Es un reality show estadounidense, originalmente de la emisora televisiva Bravo y
actualmente deLifetime, dedicada a la rama Diseño de Modas. Los participantes
compiten entre ellos para crear el mejor vestuario con muchas limitaciones,
principalmente de dinero o de materiales. El tema que debe representar cada
creación es informado a los participantes por la presentadora del show, la top
model Heidi Klum. En cada emisión, los diseños son evaluados por jueces
 especializados y uno o más diseñadores resulta eliminado cada semana. 
 

las apuestas estaban echadas. En su libro, la única forma en que un Cuervo era
buena era un Cuervo muerto. No es que Finn pudiera culparlo ya que él sentía
lo mismo, aunque después del incidente en el agua de antes, él había añadido
a la lista a las Arañas.
―¿Qué te paso?―, Preguntó Tate.
Era la misma pregunta que varias veces le había hecho Kline antes. Finn
se había negado a responderle, y Kline finalmente había renunciado y se había
ido a su habitación, murmurando algo sobre ‘Omegas malcriados y sus
actitudes’―. Lo cual no tenía ningún sentido, ya Kline era un Omega también.
―¿Por qué no nos enseñaste a nadar?―, pregunto Finn, sin quitar los
ojos de la pantalla.
37  Después de todo, habían llegado a la parte de la pista de la serie y era
la mejor parte. A Finn le encantaba ver que el diseñador realmente se
equivocó y envió un lío de vestido. Tal vez esto era malvado, pero se le
permitía tener algunos momentos malintencionados en la vida, ¿no?
Tate se sentó en la silla al lado del sofá. ―Tal vez fue porque no sé cómo
nadar. ¿Que trajo este tema a colación?
―Talvez que casi me ahogo hace rato.
Tate se acercó, cogió el control remoto, y luego apagó el televisor.
―¡Hey! ¡Estaba viendo eso!― Finn protestó.
―Demasiado jodidamente mal. ¿Va a decirme qué diablos pasó hoy, y
quiero que toda tu atención? Comienza desde el principio y no dejes ningún
detalle fuera.
 

―Una Araña me brinco a cuestas, caímos a un lago, descendimos, y el


asesino tuvo que venir y salvarme.
Como de costumbre, Tate vio a través de Finn. Su hermano entrecerró
sus ojos hacia él. ―Dime el resto de la historia.
―Pude haber dejado de respirar un poco, y el asesino tuvo que hacerme
respiración boca a boca.
Y por ello, Finn estaba extrañamente decepcionado de que él había
estado fuera de combate. Por alguna razón, le habría gustado estar despierto
cuando Simon apretó sus labios contra los suyos. Lo cual era una locura. Simón
era un imbécil. Un idiota. Lleno de sí mismo. Así que lo último que Finn
debería estarse preguntando era como besaría el Tigre.
38  ―¡Maldita sea!― Tate maldijo. ―Yo sabía que nunca debería haber
dejado que fueras en esta misión. Es demasiado peligroso.
―Nunca me dejas hacer nada―, Finn señaló en voz baja. ―Fue mi
decisión. Ya tengo veintidós años, deja de dirigir mi vida. Además, el Alfa vino
a mí y me pidió que lo hiciera. No es como que yo pueda decir que no.
―Todavía puedo ir a él y decirle que creo que no estás preparado para
ello.
Pánico lleno a Finn, ya que no tenía duda de que era algo que su
hermano haría. De alguna manera, era importante para Finn completar esta
misión, y no era sólo por su recién descubierta atracción por Simon. Fue
debido a que, por primera vez en su vida, Finn sintió que estaba haciendo
realmente algo de valor para la manada. Claro, él había ido a misiones de
seguimiento antes, pero nada tan grande o importante. No quería dejar su
Alfa abajo.
 

―No vas a ir con el Alfa y decirle nada. En caso de que te lo perdieras,


Kline y yo somos adultos ahora, y podemos tomar nuestras propias decisiones
en la vida. No tienes derecho a gobernar lo que podemos o no hacer. Y ahora
mismo, me voy a quedar en esta misión. Ellos me necesitan, y no voy a
defraudarlos.
―Pero es demasiado arriesgado.
Finn se levantó y cerró sus manos en puños. ―No me puedes mantener
y a Kline atrapados aquí para siempre. No es justo para nosotros. Es como si
nos estuvieras encerrando en la cárcel por un crimen que no cometimos.
Tate se levantó, también, por lo que se alzaba sobre Finn. ―Eso no es
justo. Sólo estoy tratando de protegerlos a los dos.
39  ―No puedes hacer eso, nos asfixias hasta la muerte. Quiero salir. Para
ver el mundo real, por una vez. Por encima de todo, quiero ser un verdadero
miembro contribuyente de esta manada. Talvez solo soy un Omega, pero
todavía tengo mucho que ofrecer.
La expresión de Tate se suavizo un poco. ―Nadie dijo que no pudieras.
―Lo haces. Cada vez que dices que algo es demasiado peligroso para mí
o Kline. ¿Tiene alguna idea de lo débiles e insuficientes que nos haces sentir?
Tate negó con la cabeza. ―Nunca tuve la intención de hacer que te
sientas así. Yo sólo estaba tratando de protegerte.
―¿Qué esperabas? ¿Que Kline y yo seamos perfectamente felices
viviendo el resto de nuestras vidas dentro de las paredes de este apartamento?
Queremos ver el mundo. Explorar lo que la vida tiene para ofrecer. Tú tienes
la oportunidad, ¿por qué nosotros no?
 

Finn estaba en una diatriba, pero no le importaba. Todas sus


frustraciones reprimidas estaban saliendo, y no podía contenerlas. Lo peor era
que él sabía que Tate sólo tenía sus mejores intereses en el corazón. Lo que
realmente aspira a lo grande era que él estaba recibiendo la peor parte de la
ira de Finn.
Finn continuó: ―Yo no quiero morir sin ver nada más que estas cuatro
paredes. Quiero experimentar todo lo que hay en el mundo, lo bueno y lo
malo Quiero ser capaz de tener mi primer beso, mi primera relación,
encontrar... un compañero, todas esas cosas buenas. Eso nunca sucederá si
estoy encerrado como una especie de tesoro precioso que crees que va a
romper en el momento en que lo toquen.
Tate dejó escapar un suspiro mientras se pasó una mano por el pelo.
40  ―Maldita sea, nunca me di cuenta de que te sentías así. ¿Kline piensa de la
misma manera?
―Él no me lo ha dicho con tantas palabras, pero puedo decirte que se
lo está comiendo el estar encerrado aquí―, admitió Finn.
―Sabes que yo nunca quise hacerles daño. Yo sólo estaba tratando de
protegerlos.
―Nos damos cuenta de eso. Pero nos estamos ahogando a muerte.
―Tengo miedo de perderlos, como lo hice con mamá y papá―, dijo
Tate.
El corazón de Finn dolió por él, y le hizo sentir un poco culpable por su
arrebato, pero no lo suficiente para retractarse. ―Sé que lo haces. ¿No crees
que Kline y yo nos preocupamos por perderte cada vez que sales en una
misión? Pero no nos ves tratando de detenerte. Sabemos que tienes deberes
 

en la manada. Bueno, nosotros también. Somos Lobos adultos en pleno


funcionamiento, y deberíamos estar contribuyendo a la manada, no
ocultándonos.
―Tu contribuyes a la misma. Siempre que te piden hacer un seguimiento
para ellos, sales―, Tate señaló.
―No voy tanto como debería, y ambos lo sabemos. Ellos me pedirían
que fuera más, si supieran que no eres tan protector conmigo. Así las cosas,
Chris dudó en pedirme que fuera a esta misión. Era sólo porque era tan grave,
y que necesitaba a su mejor rastreador que él me pidió que fuera.
―Mejor rastreador―, Tate se hizo eco. ―Por lo menos no tenemos que
preocuparnos de que tu ego sufra en su confinamiento forzado.
41  Finn agarró una almohada cerca y se lo tiró a su hermano. ―Sabes lo
que quiero decir. Quiero ser un rastreador de tiempo completo para la
manada. No sólo el que utilizan para los casos difíciles. Yo puedo hacer esto.
Gracias a ti, puedo luchar, casi como cualquiera de los Betas. Por otra parte,
me daría algo que hacer además de estar aquí, sin hacer nada, viendo la
televisión y contando las tejas del techo.
Tate levantó las manos en señal de rendición. ―Está bien, mensaje
recibido alto y claro. Los apoyare a los dos. No puedo garantizar que no habrá
algunas veces en los que no me deslice hacia atrás y entre en modo
sobreprotector, pero voy a tratar lo más posible.
Los ojos de Finn se estrecharon. ―Creo que es suficiente por ahora. Pero
me tienes que dar permiso de darte una patada en el culo si volvemos a lo
mismo.
 

―Negociaremos. Bien, ahora que estamos de acuerdo, ¿Qué tal si me


pongo a hacernos la cena?
Finn negó con la cabeza. ―Queremos ir a la cafetería.
Tate inclinó la cabeza hacia un lado. ―¿Desde cuándo te gusta la comida
de allí?
―Cuando fuimos el otro día y la probamos. Te esfuerzas, pero tienes
que reconocer que no siempre puedes. Lo siento.
―Está bien, voy a buscar a Kline y nos vamos.
Después de que Tate fuera por Kline, salieron y comenzaron a hacer su
camino a la cafetería. Estaban a medio camino cuando Finn vio a Simón y sus
42  compañeros asesinos en el pasillo.
―¿Pueden esperar aquí un momento? Tengo que preguntarle algo a
Simon―, preguntó Finn.
―¿Quién es Simon?―, pregunto Kline.
Finn puso los ojos. ―Él es mí asesino.
―Está bien, pero date prisa. Me muero de hambre―, dijo Tate.
―Me aseguraré de darme prisa antes de que te pierdas nada―, dijo
Finn.
Finn se adelantó corriendo y se acercó a Simón. Mientras se acercaba, su
aprehensión se intensificó. Él había estado alrededor de un asesino antes y
había sido bastante malo. Ahora estaba a punto de estar cerca de un montón
de ellos. Todos parecías tan aterradores como lo hizo Simón. Y al igual que
Simón, todos gritaban Alfa. ¿Por qué siempre tienen que llevar esos malditos
 

mantos negros? A Finn le recordaban a los chicos malos de algunos


videojuegos o algo.
Simon se volvió y miró a Finn mientras se acercaba. Una gran parte de
Finn quería darse la vuelta sobre su talón y volver corriendo a la protección
de sus hermanos. Pero no podía, por dos razones. Uno, que le acababa de
decir a Tate que podía manejarse a sí mismo sin ninguna ayuda. Dos, si
regresaba, él se vería como un idiota frente a los asesinos.
Así que a pesar de que estaba temblando de la cabeza a los pies, Finn
siguió adelante hasta que él estaba de pie delante de Simón. Maldita sea,
seguro que hacen grandes a los asesinos. Todos y cada uno de ellos parecía
elevarse sobre Finn. Se sentía como un niño en comparación con los gigantes.
43  ―Necesito hablar contigo―, le dijo Finn a Simón.
Simon dio un medio encogimiento de hombros. ―Habla.
Finn podía sentir el calor cubrir su rostro cuando sintió la mirada de
sondeo de los otros asesinos. ―Tenía la esperanza de que podríamos hacerlo
en privado. Si eso te parece bien.
Simon dejo escapar un suspiro, pero él agarró a Finn por la muñeca y lo
llevó a una puerta cercana. Finn intentó difícilmente no darse cuenta de lo
bueno que era tener a Simon tocándolo. Incluso si era sólo un pequeño tirón
en su brazo. Era como si una descarga eléctrica había subido su brazo y viajado
a través de su cuerpo, despertando sensaciones en su interior.
―¿Qué era tan importante que tuviste que arrastrarme lejos de mi
reunión para hablar?― Simon exigió.
Dejó caer la mano de Finn. Finn sintió una pérdida instantánea y era
todo lo que podía hacer para no extender la mano y agarrar a Simon de
 

nuevo. Lo que habría sido un espectacular ridículo. No es que él no lo había


hecho.
Por un momento, Finn se quedó allí, como un ciervo encandilado, ya
que su mente trataba de ponerse al día con su cuerpo excitado. Mientras él y
Simon estaban lejos de realmente estar solos, en la habitación, seguro que se
le antojaba. Todo en lo que Finn podía pensar era en todas las cosas malas
que podrían hacer sin que nadie supiera.
Finn sintió como si estuviera perdiendo la cabeza. ¿Por qué demonios
estaba pensando de esa manera? Odiaba a Simon y Simon había dejado
perfectamente claro que odiaba a Finn. Así que lo último que Finn debería
estar pensando es conseguir follar con el Tigre.
44  Sin embargo, no había forma de negarlo. Quería a Simon. No, él
necesitaba a Simon. Al igual que necesitaba su próximo aliento. Mientras Finn
no podía haber salido mucho, había visto suficientes hombres para sentirse
atraído por más de unos pocos, pero ninguno lo había golpeado tan duro.
¿Qué había en Simon que le hacía tan diferente?
Simon cruzó los brazos sobre su pecho y le dio Finn una mirada de
enojo. ―Estoy esperando mi respuesta. ¿Qué quieres?
―¿Me preguntaba si podrías darme clases de natación?― pregunto Finn.
Finn no necesitaba su elevado sentido del olfato para saber que su
pregunta sorprendió a Simon. Las cejas del Tigre se elevaron y dejo escapar
un silbido. ―Wow, eso salió de la nada. No es que no lo necesites, pero ¿por
qué me lo pides a mí?
―Porque tú eres el único que conozco que sabe nadar.
―Sí, me di cuenta que no sales mucho.
 

Finn se apoyó contra la pared. ―¿Eso significa que lo harás?


Simon se frotó la barbilla. ―Claro, supongo que lo haré. La coalición
felina tiene una piscina que podemos utilizar.
Finn sintió un escalofrío atravesarlo. Sería una oportunidad para él tener
un tiempo a solas con Simon, sin los Betas estando alrededor. Con sólo los
dos juntos, ¿Quién sabía lo que podría suceder?
Pero te odia, ¿recuerdas?
Finn le dijo a su monólogo interior que se callara. Así que él tenía
sentimientos por Simon. ¿Cuál era el problema? No era como si nada alguna
vez iba a suceder entre ellos.
45  Simon se movió alrededor de modo que Finn se apoyó contra la puerta,
y Simón tenía una mano en cada lado de la cabeza de Finn. El corazón de
Finn comenzó a correr cuando se dio cuenta de que el asesino le había
atrapado entre sus brazos.
Simon se inclinó e hizo un gran espectáculo de oler a Finn. ―Muchacho,
debes estar muy nervioso, porque te lo perdiste por completo.
Tragando saliva, Finn miró a Simon. ―¿Perder qué?
―El olor de la excitación.
―¿La excitación?― Finn hizo eco.
―Sí, y que venía de los dos.
Con estas palabras de despedida, Simon se apartó de la puerta y se
marchó, dejando a Finn más confundido que nunca.
 

H abía sido un largo y frustrante día de seguimiento ese día para

46  Simón. No sólo habían encontrado una miserable Araña, pero lo único en que
podía pensar Simon era en Finn. Lo que tenía a Simon en un estado de
confusión y de mal humor.
Mantuvo la mirada encima del Omega. O tal vez un término mejor para
él sería la versión Beta en el cuerpo de un Omega. Por qué no había un Omega
que Simon supiera que andaba por ahí con un par de espadas cortas atadas a
la espalda y una Glock a su lado.
Simon recordó lo bien que se sentía tener ese pequeño cuerpo atrapado
debajo de él y a su merced. Se preguntó qué habría pensado Finn si supiera lo
cerca que Simon había estado de darle un beso en ese momento. A juzgar por
las olas de excitación que brotaban de Finn, Simon estaba dispuesto a apostar
que Finn habría sido más que un socio dispuesto.
Simon dio una sacudida interna a su cabeza. Lo último que necesitaba
era este tipo de complicación en su vida. Él no estaba en el mercado para una
relación, y de alguna manera Finn no le parece que sea el tipo de engancharte
 

una vez y después cada uno por su lado. No, Finn era demasiado bueno para
eso. Él se merecía algo mejor. ¿Y por qué Simon se sentía de esa manera? él
no sabía, pero lo hacía. Desde que había sacado a Finn del agua, había
desarrollado una vena protectora sobre el Omega y, por mucho que lo
intentara, Simon no la podía deshacer.
Él y Finn se acercaron a la camioneta, escondieron su equipo en la parte
de atrás, luego se fueron al frente. Se colocaron el cinturón de seguridad y se
dirigieron fuera del parque. Sólo que esta vez en lugar de ir a la vivienda de
la manada, lo que llevó a la coalición felina.
Una vez pasados los controles de seguridad, se estacionó frente al
edificio enorme que los felinos utilizaban para su cuartel general, Simon
preguntó: ―¿Estás seguro que quieres hacer esto? Las posibilidades de que otra
47  Araña te lleve a nadar son casi nulas.
Finn estaba mirando el edificio con grandes ojos de asombro. Simon
contuvo una carcajada. Esperaría hasta que Finn estuviera dentro. Los felinos
tenían una instalación con lo más avanzado en tecnología. Tenían un gran
presupuesto, ya que trabajaban con el gobierno humano, y tenían equipos
superiores que pondrían cualquier película de ciencia ficción en vergüenza.
―Sí, estoy seguro. Quiero que me enseñes a nadar. No quiero volver a
estar en esa situación de nuevo―, dijo Finn.
―Está bien, entonces, vamos a hacer esto. Reservé la piscina durante
una hora. Así que sólo seremos nosotros. De esa manera no tienes que sentirte
cohibido ni nada.
Finn le dirigió una mirada tan extraña que Simon comenzó a sentirse
incómodo. Finalmente, le preguntó: ―¿Qué?
 

―Nada. Yo sólo no esperaba un movimiento tan conmovedor de tu


parte.
Simon rodo los ojos. ―El hecho de que yo mato para vivir no significa
que yo no tengo un corazón. Yo puedo ser bueno si quiero.
―Creo que puedes serlo. Después de todo, me salvaste la vida―, Finn
murmuró.
―Ya estamos de nuevo.
―¿Qué quieres decir?
―A veces actúas tímido, así como el Omega perfecto, pero otras veces
juraría que eres un Beta.
48  Finn le dio una mirada divertida. ―Te puedo asegurar que soy todo
Omega. Aunque puedo ser bueno con las armas, mi fuerza física es una
mierda. Es por eso que la Araña fue capaz de ponerme bajo el agua tan
fácilmente. Tú y los Betas habrían sido capaces de quitársela rápidamente. Yo
no. Me hizo su perra.
―Eso te molesta. ¿Verdad?
Simon nunca se había dado cuenta de lo difícil que debe ser para ser uno
de los más débiles en un mundo tan peligroso como el suyo. Así las cosas, los
miembros más fuertes siempre han tenido que cuidarse las espaldas. Para ser
tan vulnerable como Finn era debe hacer todas las cosas mucho peor.
Finn llamó la atención de Simon. ―Sí, es cierto. No sabes cuántas veces
rece antes de irme a la cama, que me despertara como un Beta o un Alfa. Pero
eso nunca sucedió. Cada vez, siempre me despertaba en el mismo cuerpo débil
de Omega escuálido. Eventualmente dejé de rezar por completo. ¿Por qué
molestarme si Él no me va a oír?
 

Simon no sabía cómo responder a eso. Para sí mismo como un niño solía
rezar al mismo Dios que iba a despertar un día y se encuentra libre de su amo
cruel. Por supuesto, Simon finalmente había conseguido su libertad, pero
había sido por su propia mano, no por intervención divina.
―Creo que depende de nosotros para hacer nuestro propio camino en
este mundo―, dijo Simon finalmente.
―Sí, bueno, eso apesta a veces. Si mis padres hubieran tenido tres hijos
Betas para la noche en que los Cuervos atacaron nuestra casa, entonces tal vez
habrían vivido. En lugar de ello, tuvieron que sacrificarse, de modo que Tate
podría salvarnos―, Finn escupió amargamente.
Antes de que se diera cuenta que lo estaba haciendo, Simon extendió la
49  mano y le acarició la mejilla a Finn. La emoción fue a través de él cuando Finn
no se hizo hacia atrás. En todo caso, Finn se apoyó en el toque. Su piel era
tan suave, pero áspera al mismo tiempo por la barba de un día completo. Era
una combinación tan erótica que Simon se excito más rápido que con
cualquier otra cosa.
―La muerte de tus padres no es tu culpa. Si Tate, Kline y tú hubieran
sido Betas, no habría hecho ninguna diferencia. Habrías acabado muriendo
junto a tus padres, y eso es lo último que hubiera querido.
―O tal vez podría haber detenido que el ataque ocurriera en primer
lugar.
Simon negó con la cabeza. ―Los Cuervos por lo general sólo atacan
cuando saben que no hay posibilidad de que pierdan. Son cobardes de esa
manera. Ellos sabían lo que estaban haciendo cuando se dirigieron a tu casa.
―¿Por qué nos odian tanto?
 

La mirada triste en el rostro de Finn casi rompió el corazón de Simon.


―Nadie sabe con seguridad. Los Cuervos han estado tras los lobos y los felinos
durante tanto tiempo que realmente no sabemos lo que lo empezó.
―Me siento como si supiera la razón detrás de ello, ayudaría a dar
sentido a la muerte de mis padres.
Simon sacudió el pulgar por el labio inferior Finn, disfrutando de lo
suave que se sentía. ―Nunca hay una razón suficiente para matar sin sentido.
―¿Sabes lo que quiero más que nada?
―¿Qué es eso?― Simon se inclinó un poco más cerca.
―Que yo pudiera ser tan fuerte como tú. De esa manera, yo podría
50  vengar sus muertes.
―Confía en mí cuando digo, la venganza es de corta duración. No toma
el dolor.
―¿Puedo preguntarte algo?― Susurró Finn.
―Por Supuesto.
―¿Vas a darme un beso?
―¿Vas a dejarme?
―Creo que sí. Lo que es una locura, ya que ambos sabemos que no nos
gustamos mucho el uno al otro.
―Sí, pero yo estoy en apuros para recordar porque en este momento―,
admitió Simon.
Cubrió los últimos centímetros y presionó sus bocas juntas. Fue un poco
difícil, ya que estaban en un SUV, pero Simon era alto, por lo que hizo el
 

trabajo. El momento en que sus labios tocaron los de Finn, Simon sabía que
una probada no sería suficiente. No por mucho menos.
Colocando una mano en la parte posterior de la cabeza de Finn, Simon
profundizó el beso, su lengua deslizándose en la boca de Finn para embromar
y lamer. Finn sabía tan dulce e inocente. Simon gruñó su aprobación. Tanto a
él como a su Tigre les gustó mucho.
Demasiado pronto, Simon se retiró. Era eso o tomaba a Finn en la parte
posterior para un poco de diversión real, y no había manera de que iba a
hacer esto en el aparcamiento de la coalición. No con todas las cámaras de
seguridad que se encontraban en el lugar. Simon sabía sin duda de varias que
ya fueron señaladas en su dirección desde que eran recién llegados.
51  Finn tenía una mirada un poco aturdida en el rostro, y sus mejillas
encendidas. Se lamió los labios varias veces, y su respiración era un poco
irregular. Simon no pudo evitar sonreír para sí mismo, orgulloso de haber
causado tal respuesta del Omega.
―Será mejor que entremos antes de que empiecen a preguntarse lo que
estamos haciendo aquí durante tanto tiempo―, dijo Simon.
―Sí, eso suena como una buena idea―, Finn estuvo de acuerdo,
mirando todavía en estado de shock.
Salieron y se fueron a la puerta. El guardia estaba esperando, pero
todavía tenían que mostrar sus ID y escanear sus huellas digitales antes de que
les permitieran entrar.
Una vez que entraron, Simon se volvió para ver cuál sería la reacción de
Finn. El Omega no lo defraudó. Abrió la boca en estado de shock mientras
miraba todos los monitores de pantalla grande montados en las paredes, las
 

distintas estaciones de computadoras, y todo el personal en uniforme


corriendo.
―Dios mío, parece que estamos en una nave espacial o algo así―, dijo
Finn.
―Más bien como el tren loco―, dijo Shane, mientras se acercaba
caminando.
Simon gimió. Debería haber sabido que no había manera de que podría
haber ido a la coalición y evitar toparse con el Leopardo. Shane llevaba un
manto similar al de Simon, solo que Shane tenía un rastro de sangre en frente
de él. Shane nunca entendió por qué la gente tenía problemas con él corriendo
con sangre por todo el cuerpo, pero una vez más, era un Leopardo. Todos
52  ellos estaban un poco en el lado loco. Simon lo sabía, ya que su propio grupo
de asesinos tenía un Leopardo, y actuaba de la misma manera.
―Hey, Shane. ¿Cómo están las cosas?―, preguntó Simon.
―Sólo tengo dos muertos hoy, por lo que voy espectacular, gracias.
―Es mejor que te cambies antes de que tu compañero te vea―, Simon
advirtió.
No era ningún secreto que el compañero de Shane, Trevor, estaba
haciendo todo lo posible para romper algunos de los hábitos groseros de
Shane. Él estaba haciendo un gran trabajo con él. Había pasado casi un año
desde que Shane había aparecido en la cafetería con sangre cubriéndolo. O al
menos eso es lo que Simón había oído.
―Yo estaba en mi camino a los vestuarios para cambiarme. Así que,
¿cómo van las cosas con mi hermanito?
 

Mostrando que se trataba efectivamente de un mundo pequeño después


de todo, el Leopardo en el grupo de Simon era hermano de Shane, algo de lo
que no eran conscientes hasta hace poco. Mientras que los dos eran civilizados
entre sí, estaban lejos de acaramelados. No era su culpa, era sólo la naturaleza
del Leopardo para no llevarse bien con otros de su propia especie.
―Lo está haciendo bien. Él y Hale se acaban de mudar a su propia
vivienda. Su acoplamiento va de maravilla. Creo que Hale tiene una forma de
centrar a Toby que ninguno de nosotros jamás podría tener―, dijo Simon.
―¿Y quién es este pequeño Omega que tienes contigo?― pregunto
Shane.
―Mi nombre es Finn, gracias―, respondió Finn, mientras daba un paso
53  más cerca de Simon.
―Wow, un Omega que tiene columna vertebral. Me gusta eso―, dijo
Shane.
También a Simón. De hecho, él estaba seguro de que era una de las
razones por las que estaba tan atraído por Finn en primer lugar. Él extendió
la mano y la puso de forma protectora sobre el hombro de Finn. Lo cual era
realmente estúpido. Mientras que Shane podría ser peligroso, era sólo con el
enemigo, y él nunca haría nada que dañara a Finn.
Shane levantó una ceja ante el espectáculo de posesión, pero no hizo
ningún comentario sobre el mismo. No es que Simon esperaba que lo hiciera.
Había algunas áreas en las que Shane podría ser discreto.
―Entonces, ¿qué te trae por aquí hoy?―, Preguntó Shane. ―No estás
pensando en dejar a la manada y unirte a mí, porque tengo que decirte que
estoy realmente desesperado por algunos buenos asesinos.
 

―Eso es mentira, y ambos lo sabemos. He oído que tienes un grupo que


está llegando desde el norte. Deberían estar aquí en cualquier momento de
acuerdo a la fábrica de chismes―, Simón replicó.
―Sí, pero ¿Cómo puedo saber que van a ser buenos? Al menos contigo,
voy a tener un buen francotirador y un luchador medio decente en el camino.
―Simon es mejor que medio decente―, dijo Finn. ―Es uno de los
mejores luchadores de nuestra manada.
Shane le dio a Finn una pequeña sonrisa. ―¿Sabes qué? Creo que me
gustas. Tanto es así que si hay alguien que quieras que mate por ti, estoy
dispuesto a hacerlo de forma gratuita.
La expresión en el rostro de Finn era casi cómica. Se puso pálido y su
54  boca se abrió y se cerró un par de veces. ―Nadie me viene a la mente en este
momento, pero si pienso en alguien me comprometo a venir contigo de
inmediato.
―Asegúrate de hacer eso, Omega―. Shane le palmeó el hombro, casi
haciendo caer a Finn.
―Estamos aquí porque tenemos que pedir prestada su piscina. Voy a dar
algunas clases de natación a Finn―, dijo Simon. ―El otro día una Araña se lo
llevo a un lago y Finn quiere asegurarse de que está listo, si ocurre de nuevo.
―Esa es una buena idea.― Shane asintió. ―¿Así que todavía estás
cazando a los bebes de Razor?
―Sí, y es un trabajo apestoso. Esas bastardas son cosas malas―, dijo
Simon.
―Ellos no se rinden fácilmente, tampoco―, añadió Finn. ―A este paso,
vamos a darles caza hasta la próxima Navidad.
 

Shane se quedó pensativo por un momento antes de que finalmente


dijo: ―Me pregunto si la mayor parte de ellas no construyeron un nido en
alguna parte, y ustedes sólo están deshaciéndose de los rezagados.
Un estremecimiento de disgusto cruzó la columna vertebral de Simon
mientras pensaba en un nido entero de esas cosas. Todas resbalándose
alrededor, arrastrándose una sobre la otra, un mar de piernas y tenazas.
Hablando acerca de ¡gah!
―¡Genial! Ahora sólo tenemos que averiguar dónde está el nido y
deshacernos de el sin que nos maten en el proceso―, Finn murmuró.
―Hey, yo nunca dije que el trabajo iba a ser fácil. Las cosas rara vez se
encuentran en nuestro mundo―, Shane señaló.
55  ―Bueno, no eres sólo un rayo de sol―, dijo Simon sarcásticamente.
―Quieres que todo sea felicidad y unicornios, ve a buscar a Keegan.
Estoy aquí para darte la verdad. No hay palmaditas en la espalda y decir no,
no, todo va a estar bien.
―Eres malo―, dijo Finn.
Shane le dio una mirada de reojo. ―Eso me han dicho. Más de una vez
o dos veces, sorprendentemente bastante. Todo lo que sé es esto, sólo tienes
tiempo para encontrar a las Arañas antes de que comiencen a vagar fuera del
parque y en la población en general. Cuando esto suceda, todos estaremos en
la mierda.
 

F inn se puso rápidamente su traje de baño, todo el rato haciendo su

56  mejor esfuerzo para no mirar a Simon cuando él se cambió. Era difícil, sin
embargo. Finn no quería nada más que ver si el tigre se veía tan bien desnudo
como Finn imaginaba.
Una vez que estaban vestidos, Simon lo llevó a la zona de la piscina. Al
pasar por el agua, el olor a cloro golpeó a Finn duro. Su nariz comenzó a
arder, y comenzó a estornudar con furia.
―¿Estás seguro de que será capaz de hacerlo?―, pregunto Simon,
mientras ponía una mano en la espalda de Finn.
Finn asintió, aun cuando sus ojos empezaron a humedecerse. ―Sí, sólo
me llevará un par de minutos para acostumbrarme. Voy a estar bien, lo
prometo.
Efectivamente, cinco minutos más tarde, Finn se había acostumbrado, y
él era capaz de respirar sin sentir que sus pulmones estaban ardiendo. Él asintió
con la cabeza a Simon para indicar que estaba listo. Simon tomó a Finn de la
mano y lo llevó a la parte menos profunda de la piscina.
 

Fue entonces cuando Finn finalmente fue capaz de apreciar realmente


cómo Simon se miraba en su traje de baño. No llevaba camiseta y, por primera
vez, Finn fue capaz de ver el pecho de Simon. Buen día para mí ni siquiera se
acerca a empezar a describir lo bien que se veía. Con la cantidad justa de
músculos y suave y libre de vello, Finn encontró que era lo único que podía
hacer para no extender la mano y frotar sus manos en él.
Lo que hizo a Finn muy consciente de cómo su propio cuerpo era de
deficiente. No solo era excesivamente pálido de pasar tanto tiempo en el
interior, él tenía tantos músculos como Olivia3. Finn hizo todo lo que pudo
para no tirar de sus manos lejos para poder cruzar sus brazos en su pecho
delgado y ocultar todas sus insuficiencias.
Cuando los pies de Finn tocaron el líquido, se dio cuenta de que estaban
57  en el agua. Sintió un momento de pánico impactar su cuerpo cuando el
incidente con la Araña vino volando hacia él. Tragando saliva, Finn lo hizo a
un lado y se obligó a seguir adelante hasta que el agua estaba en su cintura.
A diferencia del agua en el lago, el agua de la piscina era agradable y
cálida. Lo que fue una gran ventaja. Si Finn se acababa ahogando, por lo
menos sería agradable y calentito, mientras lo hacía. Pero luego recordó cómo
Simon le había salvado la última vez, entonces seguramente iba a salvar a Finn

                                                            


   
 

de nuevo si se hundía. No había manera de que Simón se tomara tantas


molestias sólo para perderlo de nuevo. O al menos Finn esperaba eso.
―Bueno, ¿Sabes algo sobre nadar?―, pregunto Simon.
Cuando Finn negó con la cabeza, Simon suspiró. ―Tenía miedo de que
esa sería la respuesta. Supongo que vamos a empezar con enseñarte a flotar
sobre tu espalda y trabajar a partir de ahí.
Finn no veía cómo eso habría ayudado en la situación de la Araña, pero
desde que Simon estaba a cargo, Finn estaba dispuesto a ir con ello. Trató de
flotar hacia atrás sólo para encontrar que era difícil. Se fue bajo el agua, cada
vez obteniendo su cara llena de agua.
―Olvida el pánico. Sólo tienes que relajarte y dejar que tu cuerpo vaya
58  suelto―, aconsejó Simon.
Finn lo intentó, sólo para descubrir que era mucho más fácil decirlo que
hacerlo. Después de su encuentro con la Araña en el lago, estaba mortificado
al descubrir que había desarrollado un miedo al agua. Lo que lo hizo aún más
decidido a aprender a nadar. Sólo necesitaba superar su maldita fobia primero.
Simon se acercó y puso sus manos en la parte baja de la espalda de Finn
y en los omóplatos. ―Eso es. Vez, no es tan difícil.
―Sólo porque me estas sosteniendo. No vas a estar siempre ahí para
salvarme.
―No, creo que no voy a estar―, Simon murmuró.
Simon soltó a Finn y Finn se puso de pie por lo que estaba mirando a
Simon. ―Yo podría ir con Chris y preguntarle si él me convertiría en un
asesino como tú. De esta manera siempre puedes protegerme.
 

Simon dejó escapar una pequeña risa. ―De alguna manera yo no veo
que lo tengas en ti lo necesario para salir a matar gente bajo órdenes.

59 
F inn inclinó la cabeza hacia un lado, lo que le daba un aspecto aún

más entrañable. ―Creo que tienes razón en eso. La única vez que puedo matar
es si mi vida dependiera de ello, y todavía me siento mal por ello más tarde.
Simon sostuvo la parte posterior de la cabeza de Finn y lo atrajo en un
breve beso.
―¿Qué fue eso?―, preguntó Finn. ―Primero en el SUV, y ahora aquí.
Pensé que me odiabas.
La verdad era que Simon no sabía la respuesta. Había algo acerca de
Finn que llamaba a Simón y le hacía desear al Omega más de lo que quería a
alguien alguna vez. Ahora que había tenido una muestra de Finn, Simon sabía
que sería difícil parar de tocarlo de nuevo.
 

―No lo sé―, Simon admitió. ―Hay algo en ti que me atrae. Además,


no veo exactamente que me alejes.
―Touché―, dijo Finn con una leve sonrisa. ―Tus besos no son del todo
malo. Te voy a dar eso.
―Entonces, ¿por qué no me das otro?
Finn miró a su alrededor con nerviosismo. ―¿Y si alguien nos ve?
―No hay nadie alrededor. Recuerda, reservé la piscina para clases
particulares. Estamos sólo tú y yo aquí. Podemos hacer lo que queramos y
nadie más sabrá.
Finn bajó la cabeza y tenía un ligero rubor en su rostro. ―Sí, pero
60  todavía puede venir alguien en cualquier momento.
―Confía en mí, los felinos no pensaron en nada de eso. Ellos son un
grupo juguetón. Te diré lo que haremos. Me das un último beso, y podemos
llamarlo el final del día. Debes estar muriendo de hambre. Podemos volver a
la manada y conseguir algo de esto.
Finn miró desde debajo de su puntiagudas pestañas mojadas. ―Tienes
un trato.
Entrelazó sus brazos alrededor del cuello de Simon y compartieron un
beso, éste mucho más lento y más apasionado. En el momento en que se
separaron, ambos estaban sin aliento.
―Sabía que ibas a ser un problema desde el momento en que te vi―,
dijo Simon.
Finn dio un leve encogimiento de hombros. ―No sé si eso es un
cumplido o no.
 

Simon le dio otro beso. ―Confía en mí, esta vez, es un gran cumplido.
En ese momento, me asuste. Lo último que quería era sentirme atraído por un
lobo.
―¿Qué tienes en contra de los lobos?―, pregunto Finn.
―Tuve un mal encuentro con algunos de ellos. Casi me matan. Si no
hubiera sido por que Toby intervino y salvo mi pellejo, me habría muerto.
Ahora que Simon lo dijo en voz alta, se dio cuenta de lo estúpido que
sonaba. En realidad no debería haber odiado a toda una raza basada sólo en
las acciones de algunos miembros. Había sido demasiado estrecho de miras.
Pero Finn no se enojó con él, simplemente se acercó y acarició el rostro
de Simón. ―Creo que puedo ver de dónde vienes. Me siento de la misma
61  manera sobre los Cuervos. Si pudiera me gustaría matar a cada uno de ellos
por ahí. No me siento con una onza remordimiento sobre ello.
―Pero yo no te odio a ti. De hecho, lo que siento por ti está lejos del
odio―, Simon se sorprendió a si mismo al admitir.
Finn le dio una sonrisa tímida. ―Yo siento lo mismo por ti. A pesar de
que puedes ser un verdadero idiota a veces.
Simon abrió su boca en indignación. ―No soy un idiota. Acabo de decir
lo que está en mi mente.
―Sí, bueno, a veces ayuda a poner un filtro en la boca. La vida sería
toda más fácil para ti.
―Hablas como Tabitha, uno de los asesinos de nuestro grupo.
―Ella tiene razón. Deberías tomar su consejo. Realmente eres un listillo
a veces.
 

―Dice el bote a la caldera.


Finn mordisqueo el labio inferior. ―Bueno, creo que eso es algo en lo
que ambos podríamos trabajar. Seguro que nos ayudaría a tener menos
fricciones.
Simon puso sus brazos alrededor de la cintura de Finn y lo llevó más
cerca. ―Sí, porque me gusta mucho mejor cuando nos llevamos bien.
Finn dejó escapar un gemido. ―A mí también.
Compartieron otro beso antes de salir de la piscina, secarse, e ir a los
vestidores. Cuando lo encontraron vacío, Simon pasó las manos por las
caderas de Finn. ―¿Qué hay de tomar un baño y hacer que algo de este cloro
este fuera de nosotros?
62 
Era una débil excusa para ver a Finn desnudo, pero Simon estaba cerca
de la desesperación por ver todo el cuerpo del Omega. Finn dio una tímida
sonrisa antes de decir: ―Está bien, todo ese olor de la piscina está causando
estragos en mis sentidos de todos modos.
Se quitaron su ropa y, por primera vez, Simon finalmente consiguió una
vista completa de un Finn desnudo, y que vista era. El culo de Finn estaba
perfectamente redondeado con suficiente carne para agarrar y aferrarse
firmemente mientras lo estuviera follando. Y su polla era sorprendentemente
grande para un hombre tan pequeño. Si los azulejos no hubieran sido tan
duros y ásperos, Simon habría tenido la tentación de caer de rodillas y
comenzar a adorarle allí. Por así decirlo, no podía dejar de extender la mano
y acariciarlo.
Finn dejó escapar un gemido cuando inclinó la cabeza hacia atrás,
dejando al descubierto su cuello a Simon en una demostración de sumisión
 

final. Simon se inclinó para lamer la zona de la piel, pero no lo mordió, no


queriendo asustar a Finn. Ahora que Simon tenía al Omega donde él quería,
no estaba dispuesto a perderlo.
―Vamos a entrar a la ducha―, Simon sugirió.
Finn asintió distraído. ―Me parece bien.
Entraron a la ducha. A pesar de que se hizo para contener a varios
hombres, que ahora estaba vacío excepto por Simon y Finn. Simon se volvió
sobre uno de los grifos y ajusto la temperatura.
―¿Cómo se siente? ¿Está muy caliente?―, dijo.
―No, está perfecto―, dijo Finn con un gemido.
63  El sonido fue directo a la polla de Simon y casi dejó escapar un gemido.
En lugar de ello, paso sus manos hacia arriba y hacia abajo por el cuerpo
mojado de Finn.
―Podría follarte aquí y ahora―, admitió Simon.
Finn miró hacia arriba, las gotas de agua se aferraban a sus largas
pestañas. ―Yo podría dejarte.
Oh, sonaba tan tentador, pero sólo había un detalle que estaba frenando
a Simon. ―Nunca has tenido relaciones sexuales antes, ¿no?
Simon no sabía cómo estaba seguro de ello. Tal vez fue la manera
desesperada en que Finn lo besó. Podría ser la forma en que Finn se sonrojó.
O tal vez era simplemente la sensación de que Finn lo estado posponiendo.
Cualquiera fuera la razón, todo lo relacionado con Finn sólo gritaba virgen.
Finn bajó la cabeza, se mordió el labio inferior antes de asentir. ―Lo
entenderé si no quieres estar conmigo ahora. Yo sé que algunos chicos sólo
 

quieren amantes experimentados. Prometo no enojarme contigo si quieres


ponerle fin a esto.
Simon metió los dedos bajo la barbilla del Finn y lo obligó a mirar hacia
arriba. ―Todavía lo deseo mucho. Es sólo que no quiero que tu primera vez
sea en una ducha.
Finn sonrió torcidamente. ―¿Es tan obvio que soy virgen?
―No, yo sólo reconozco los signos cuando los veo. Eso todavía no
significa que no podamos divertirnos hasta que volvamos a la vivienda de la
manada, sin embargo.
De alguna manera, los ojos de Finn se volvieron más oscuros con la
pasión. ―¿Y qué pasara cuando lleguemos allí?
64 
Simon se inclinó hasta que sus labios estaban a centímetros del oído de
Finn. ―Te voy a mostrar cómo se está verdadera y completamente jodido.
Finn tomo un suspiro tembloroso. ―Creo que me gustaría. De hecho, sé
que me encantaría.
―Entonces vamos a entrar en la ducha y sacar algo fuera del borde.
Las cejas de Finn se contrajeron en confusión. ―¿Cómo lo hacemos?
―Hay tantas maneras que ni siquiera puedo empezar a contarlas, pero
vamos a empezar con una. Te prometo que te gustara.
Tirando a Finn cerca de él, Simon comenzó a besarlo en serio. Al
principio Finn era tímido, sus besos descuidados y sin coordinación. Pero
pronto entendió la técnica y se convirtió en tan bueno como él recibía.
 

Sin romper el beso, Simon alcanzó entre ellos y agarró ambas pollas
juntas. Luego, utilizando el agua para facilitar la fricción, empezó a frotarlos
lentamente.
Finn dejó escapar un suspiro que se perdió en la boca de la Simon.
Entonces, el Omega se puso de puntillas por lo que Simon podría llegar a el
mejor. Simon tuvo que contener una carcajada. A Finn parecía que le gustaban
los juegos previos después de todo.
Después de unos momentos, Finn dejó escapar un grito, luego su polla
se sacudió antes de venirse, arroyos calientes de esperma que cubrían la mano
de Simon. La mirada de pura felicidad en el rostro de Finn era tan hermosa
que Simon sólo duró dos pases más. Su propio orgasmo le golpeó con fuerza
y rápido, su esperma mezclados con el de Finn.
65 
Simon bajó de su clímax lentamente, volviendo poco a poco a la
conciencia de que el agua todavía le golpeaba en la espalda. Algunos rastros
de semen todavía se aferraban a su mano. Él podría fácilmente haberla lavado,
pero en lugar de eso se la llevó a la boca y comenzó a lamerla, saboreando el
sabor de su esencia mezclada con la de Finn.
Finn no actuó disgustado en absoluto. Muy por el contrario. Se inclinó
hacia delante y le saco su lengua rosada, ayudando a Simon a limpiar el
desorden. Una vez que cada gota se había ido, Simon capturó los labios del
Finn en un largo y acalorado beso.
―Espero que no tengas planes para esta noche, porque tengo la
intención de pasar la mayor parte de ella haciendo todo tipo de cosas ilegales
contigo―, dijo Simon.
―Lo creas o no, mi horario esta sorprendentemente vacío para esta
noche―, Finn bromeó.
 

Terminaron de lavarse, salieron, y luego se vistieron. Mientras


caminaban fuera del edificio, Simon no pudo resistir la tentación de tomar la
mano de Finn. Fue un movimiento completamente cursi de propiedad, pero
Simon no pudo evitarlo. Finn era suyo y quería todo el mundo lo supiera. Al
diablo con las consecuencias.

66 
 

E n el largo viaje de regreso, Finn no pudo resistirse a estirarse

67  continuamente para tocar a Simon. No es que Simon se quejara en absoluto.


De hecho, parecía estar disfrutando más que Finn, si es que eso era posible.
Simon gimió. ―Sigue así, y vas a meternos en un accidente.
―Está bien, solo le diremos a Chris que fue un error―. Finn pasó una
mano por la cara interna del muslo de Simón, acercándose, pero sin tocar su
polla.
―No, me niego a mentirle. Voy a hacer le digas la verdad. Además, ni
siquiera traes el cinturón de seguridad. Si entráramos en un accidente, podría
resultar lastimado.
Finn le dio un ligero mohín. ―Pero no puedo llegar a ti si tengo mi
cinturón de seguridad.
―Póntelo. Te lo prometo. Puede tocarme todo lo que quieras, una vez
que lleguemos de nuevo a la vivienda de la manada.
 

Dado que a Finn le gustaba el sonido de eso, se acomodó de vuelta en


su lugar y se puso el cinturón de seguridad. Sin embargo, eso no lo detuvo de
devorar a Simon con su mirada. Por una vez, Simon no tenía esa maldita
capucha, y Finn podía ver los rasgos del hombre en toda su gloria.
Simon realmente era el hombre más caliente que Finn había visto nunca,
y Finn no estaba diciendo eso debido a que estaba a punto de dar su virginidad
al hombre. Simon tenía toda la cosa ‘sexy-escabrosa-al-dedillo’, y vestía bien.
Además, cuando él no estaba dirigiendo a Finn, su sarcasmo podía ser
cautivante en su propia manera especial.

68 

D espués de lo que parecía como un millón de años, la vivienda de la

manada quedo a la vista. Después de estar en la coalición felino, parecía


mucho más pequeña, pero Finn se encontró más a gusto en su casa. La
vivienda de los Lobos parecía más cálida y acogedora y menos como un
cuartel militar. No cambiaría de lugar para nada.
―Llama a tus hermanos―, Simon ordeno.
 

―¿Por qué?―, Preguntó Finn. ―Ellos no me están esperando de nuevo


por al menos otro par de horas.
Simon desabrocho su cinturón, extendió la mano y agarró a Finn por la
parte posterior de la cabeza. ―Porque lo que he planeado tomara toda la
noche.
¡Oh, muchacho! Finn estaba realmente jugando con los grandes. No hay
nada más que se pueda negar. La cosa era que no quería renunciar. En todo
caso, quería sumergirse de cabeza, sonriendo todo el camino.
Con manos temblorosas, llamó a Kline. Sabía que su hermano gemelo
sería el más fácil de sus hermanos a tratar. Mientras esperaba a que Kline
respondiera, Finn miró por la ventana, por lo que Simon no podría ver lo
69  nervioso que estaba. Kline respondió finalmente al tercer timbre.
―¿Qué pasa?― Pregunto Kline.
―No voy a volver a casa esta noche―, Finn respondió, sin rodeos.
Bien podría no irse por el tema. Él tenía mejores cosas que hacer con
este tiempo. Además, había aprendido hace mucho tiempo que entre menos
le dijera a Kline las cosas iban mejor.
―¿Por qué no?― Kline exigió.
Finn suspiró. Él debe saber que su hermano no haría las cosas más fáciles
para él. Quién dijo que la curiosidad mató al gato, obviamente, no había
encontrado a un cierto Lobo Omega.
Dándole a Simon una sonrisa socarrona, Finn respondió, ―Estamos
haciendo algunos ejercicios de entrenamiento por la noche.
―¡Tu, putilla!―, dijo Kline.
 

Finn tuvo que morderse el interior de la mejilla para no reírse. Bueno,


tenía que darle su crédito a su gemelo. Él no era tan ingenuo como Finn creía
que era. Solo le tomo 10 segundos para ver a través de la historia de Finn.
―Sólo cúbreme con Tate, ¿quieres?― Dijo Finn.
―Me estás tomando el pelo, ¿cierto? Dime que esto es una broma.
Debido a que no hay manera de que me acabas de pedir que me invente un
cuento a Tate para explicar por qué vas a estar fuera toda la noche―, Kline
despotrico.
―Vamos, yo lo haría por ti.
―¡Ja! Como si fuera a tener la oportunidad, ya que estoy atrapado aquí.
70  ―Bueno, le dije a Tate que necesitaba empezar a dejarnos salir más, así
que eso es algo―, Finn señaló.
Cuando Kline se quedó en silencio, Fin sabía que había marcado un gran
punto.
―Bien―, dijo Kline. ―Eso sí, no hagas un hábito de ello.
Mirando a Simon y toda su sensualidad, Finn no sabía si era una promesa
que podía mantener, pero aun así dijo: ― Trato. Así que, ¿puedo ir ahora?
―Sí. ¿Quién es? Espere Déjame adivinar. Es el asesino, ¿no es así?
Finn sonrió. ―¿Cómo lo sabes?
―¿Además del hecho de que se te hacia la boca agua con él ese día en
la cafetería? Nunca he visto a nadie que te haga enojar antes. Por lo tanto,
debes haber tenido algunos fuertes sentimientos hacia él, para empezar.
―Voy a colgar ahora―, dijo Finn.
 

―Sí, diviértanse. Voy a estar viendo una repetición de Face-Off4―, Kline


se quejó.
Después de que Finn colgó, Simon levantó una ceja, ―¿El asesino? ¿Es
así como me llamabas?
―Bueno, no íbamos a decirte el idiota, porque así le decimos a Devlin―
Finn arrastro las palabras.
Devlin era el imbécil de la manada que tenía un ego más grande que
Gwyneth Paltrow. También era más hermoso que Brad Pitt, y él lo sabía. Así
que tenía hombres y mujeres siempre lanzándose hacia él. Finn sólo pensaba
que el tipo era un desperdicio de espacio y no quería tener nada que ver con
él, a pesar de que Devlin había coqueteado con él en varias ocasiones.
71  Simon le dio una amplia sonrisa. ―Sabía que eras inteligente, y esto sólo
demuestra. Hubo más de una ocasión tuve la tentación de matar al hombre,
sólo al principio. Él es un ególatra.
―Dímelo a mí. Él me preguntó el otro día si quería salir, y cuando le
dije que no, parecería que cometí algún pecado o algo así.
Simon dejó escapar un pequeño gruñido. ―Si él se acerca a ti de nuevo,
le voy a arrancar los brazos.
                                                            
4 No estoy segura si se refiere a Face/Off es una película de acción dirigida por John
Woo de 1997 y protagonizada por John Travolta y Nicolas Cage. Cuenta cómo un
agente del FBI asume la apariencia física de su peor enemigo con el objetivo de
parar un plan terrorista, y al mismo tiempo cómo el enemigo luego se convierte en
él.

O a Face Off (Cara a cara en España) es un Reality Show estadounidense de la


compañía de cable Syfy, en el que un grupo de artistas del maquillaje compiten
 entre sí para crear arte digno de verse en las industrias de la ciencia ficción y terror.
 

Finn se sorprendió por la repentina explosión. Nunca había visto este


tipo de posesividad procedente de Simon antes. Sabía que Simon se sentía
atraído por él, pero... maldición.
―Yo no sabía que íbamos a ser exclusivos―, dijo Finn.
―Siempre y cuando estamos juntos, tú me perteneces, y yo te
pertenezco a ti.
―Eso está bien para mí. Me gusta que sea así. Es solo que siempre he
oído que eras una especie de jugador―, Finn admitió.
―Yo podría haberlo sido en el pasado, pero no cuando se trata de ti.
Siempre y cuando estamos juntos, siempre voy a permanecer fiel a ti.
72  Una emoción embriagadora pasó por Finn. No podía evitar sentirse un
poco honrado de romper la racha de putilla de Simon. Sólo esperaba que
Simón no se arrepintiera de sus palabras después de tener a Finn en la cama.
Finn no tenía nada de experiencia en el camino. Bueno, no era la única vez
que él y un Beta habían jugado un poco, pero había sido sólo unas pocas
caricias. Había terminado con los dos en su mayoría avergonzados.
 

S imon y Finn se bajaron del SUV y se dirigieron a la vivienda de la

manada. Como ya era bastante tarde, no se encontraron con nadie, pero


parecía que Simon no quería correr ningún riesgo. Agarró a Finn de la mano
y lo llevó rápidamente a un lado del edificio que albergaba las viviendas más
nuevas y grandes.
Cuando llegaron allí, estaba tranquilo. Los otros miembros de la casa
deberían estar en la cama o estar fuera. Simon le dio una sonrisa sexy a Finn,
luego tiró de su brazo, dirigiéndolo a una habitación. Finn lo siguió como un
cachorro feliz.
73  La habitación de Simon era como Finn esperaba que fuera. Bonita, limpia
y llena de todo tipo de armas que pudieras pensar. Finn soltó la mano de
Simon y se puso a pasear, inspeccionando algunas de ellas. Eran tan
interesante. Tate habría tenido un día de campo aquí.
Simon se acercó por detrás de Finn y comenzó a besar la parte posterior
de su cuello. ―¿Te gusta mi colección? He estado trabajando en ella durante
un tiempo.
―Puedo decirse. ¿Todo esto que tienes es legal?
―No. Pero tengo mis maneras de conseguir lo que quiero.
Finn volvió la cabeza para que sus labios quedaran a centímetros. ―De
alguna manera no lo dudo.
Simon capturo la boca de Finn en un beso profundo. Pronto se hizo tan
intenso que Finn se vio obligado a moverse de modo que quedara frente a
Simon, para que pudieran obtenerse el uno al otro mejor. No fue hasta que
 

sintió a Simon tirando del dobladillo de su camiseta que Finn sintió una
punzada de nervios. Empujándolos hacia abajo porque Finn realmente quería
esto, levantó los brazos y dejó que Simon le quitara la camiseta.
Tirándola a un lado, Simon bajó la cabeza y comenzó a acariciar los
pezones de Finn. Todos los nervios de Finn se esfumaron a medida que el
placer alucinante se hizo cargo. Colocando su mano en la parte posterior de
la cabeza de Simon Finn insto al Tigre a seguir Antes de ese momento, Finn
nunca se había dado cuenta de que tocar, y mucho menos chupar allí, podía
sentirse tan condenadamente bien. Parecía que tenía mucho que aprender. Era
una buena cosa que tenía un maestro tan bueno y con muchas ganas.
Simon volvió y dio al otro pezón la misma atención, lo que envío grietas
frescas de placer a través de su cuerpo. Finn cambió su agarre, por lo que sus
74  manos estaban sobre los hombros de Simon. Era eso o caerse, porque sus
rodillas estaban a punto de colapsar.
Simon se puso de rodillas y comenzó a besar su camino por el torso de
Finn, salpicando besos en el pecho, el vientre y el ombligo de Finn. Una vez
que llegó a los pantalones de Finn comenzó a deshacer de ellos, algunos de
los nervios de Finn volvieron a patearlo, pero se dijo que era Simón, quien
estaba haciendo esto con él y él quería que sucediera, entonces se calmó.
Deshaciéndose de los pantalones de Finn, Simon los bajó, luego bajó la
ropa interior de Finn, liberando su polla. Simon le besó la punta antes de
decir: ―Realmente tienes una polla increíble.
Finn sintió un rubor llenar su rostro, lo que era una estupidez. Simon
había elogiado su polla, no sus locas habilidades de lucha o de sus grandes
habilidades con la gente. Aun así, era agradable saber que había impresionado
a su ‘pronto-a-ser-amante’.
 

―Gracias―, dijo Finn, la última palabra saliendo aguda porque Simón


acababa de tomar la polla de Finn en su boca.
Oh wow, Finn nunca había tenido una mamada antes, y esto era mucho
mejor de lo que jamás había imaginado que fuera. Era tan caliente, tan
húmedo, tan apretado cuando Simón aspiró sus mejillas. Finn le clavó las uñas
en los hombros a Simón para sostenerse mientras su vida colgaba por ola tras
ola de placer que se apoderó de él.
Simon busco a ciegas y agarró una botella de lubricante de la mesita de
noche. Nunca deteniendo la mamada, abrió la tapa y se sirvió una generosa
cantidad en los dedos. Mientras Finn estaba un poco curioso por saber lo que
estaba haciendo Simon, Finn estaba demasiado atrapado en el placer para
tratar de ver.
75 
Entonces Finn sintió un dedo frío empujando en su entrada. Al principio,
se puso rígido. Entonces se obligó a relajarse y concentrarse en lo que Simón
estaba haciendo a su polla. Simon empujó el dedo muy lentamente dentro.
Finn gimió. Hubo un pequeño dolor, pero también aumentó el placer
de lo que Simón estaba haciendo a su polla. Tanto es así que Finn gimió y
echo la cabeza hacia atrás.
Después de unos momentos, Simon añadió un segundo dedo.
Curiosamente, esto no dolió tanto como la primera vez. Finn incluso se
encontró deslizándose en la boca de Simón, ansioso por más. Una parte de él
le preocupaba que él asfixiara a Simon o algo así, pero Simon tomó todo con
facilidad y no parecía tener ningún problema.
Cuando Simon añadió un tercer dedo y torció la muñeca para tocar un
lugar especial dentro de él, Finn vio las estrellas. ―¡Oh, Dios mío! ¿Qué en el
maldito infierno de Satanás acabas de hacer?
 

Simon se rió, las vibraciones disparándose sobre su polla. Finn no podía


aguantar más, se vino, su orgasmo lo golpeó con tanta fuerza que habría caído
si él no hubiera estado aferrado a Simon.
Al principio Finn estaba preocupado de que Simon estuviera molestó
porque Finn le llenó la boca de semen, pero a Simon no pareció importarle.
De hecho, parecía disfrutarlo. Se tragó hasta la última gota, incluso yendo tan
lejos como para lamer la polla ahora flácida de Finn.
Cuando Finn bajo de su clímax, sintió una aplastante decepción. Había
llegado antes de que la verdadera diversión siquiera comenzara. Buscando la
mirada de Simon, Finn dijo: ―Lo siento.
Simon se puso de pie y le dio a Finn un beso. ―¿Por qué?
76  ―Me vine antes de que me pudieras follar.
Simon se rió. ―No te preocupes, los shifters tienen un increíble tiempo
de recuperación. Puedo ponerte duro otra vez antes de los cinco minutos de
pausa.
Finn estaba dudoso, pero estaba dispuesto a seguir el juego. ―Está bien,
pero creo que los dos necesitamos estar desnudos para la siguiente parte.
Simon inclino su cabeza a un lado y le dio a Finn una sonrisa maliciosa.
―Mira, tú no eres tan inocente después de todo.
Finn le dio al brazo de Simon un golpe juguetón. ―Sé cómo funcionan
las cosas básicas. No estoy tan perdido cuando se trata de sexo.
Ambos se quitaron sus ropas. Una vez que Simon estaba desnudo, Finn
miró el Tigre y se tomó su tiempo para evaluar el cuerpo de Simon. Querido
Dios, pero Simon era perfecto. Incluso su polla era perfecta. Larga y gruesa,
estaba hecha para ser adorada.
 

Mientras Finn estudiaba a Simon podía sentir su propia polla empezar a


llenarse de nuevo, lo que demuestro que Simon estaba en lo cierto. Los shifters
tenían un tiempo de recuperación impresionante. Finn casi hizo un baile feliz.
No había arruinado las cosas, después de todo.
―Sube a la cama y colócate a cuatro patas. Será más fácil para ti de esta
manera tu primera vez― Simón explico.
Finn hizo lo pedido y espero, todo su cuerpo temblaba de anticipación.
Justo cuando él no pensaba que nada iba a pasar, sintió la cabeza roma de la
polla de Simon presionando contra su agujero.
Tomando una respiración profunda, Finn empujado fuera cuando Simon
se metió dentro de él. Quemaba, pero el dolor no era nada que Finn no
77  pudiera tomar, y luego Simon estaba dentro todo el camino.
Simon se detuvo sólo un segundo antes de comenzar a moverse,
marcando un ritmo lento, pero constante. Sabiendo que no iba a durar mucho
esta segunda vez, Finn se calmó para no provocarse un accidente
cerebrovascular sí mismo. Así las cosas, Simon mantuvo el constante golpeo
en el lugar especial dentro de él, lo que envío choques de placer a través del
cuerpo de Finn.
Muy pronto, Finn sintió que sus bolas se contraían, señalando que su
orgasmo se acercaba. Finn trató de luchar sin éxito. Gritando el nombre de
Simon Finn se vino, corrientes cálidas se semilla cubriendo el edredón debajo
de él.
Simon empujó varias veces más hasta que finalmente llegó, su polla
derramándose en el culo de Finn. Finn tuvo que apoyarse cuando Simon casi
le cayó encima.
 

Los dos jadeaban en busca de aire. Después de unos momentos, Simon


dijo: ―Te voy a dar 10 minutos, esta vez, y luego tendremos otra ronda Ni
siquiera estoy cerca de terminar contigo todavía.
Finn sonrió para sus adentros. Le gustaba el sonido de eso. A él le gustaba
mucho.

78 
 

F inn estaba terminando el desayuno y se preparaba para irse por ese

79  día cuando Tate salió de la habitación. Apenas dando a su hermano mayor,
un vistazo, Finn se dirigió a la puerta, diciendo: ―Voy llegar tarde otra vez.
Tenemos una misión esta noche.
―¡Alto!― Tate ordenó.
Finn se quedó inmóvil con la mano en el pomo. Su corazón dio un
vuelco cuando se dio cuenta de que finalmente había sido atrapado. En
realidad, él había esperado que sucediera antes. El había estado saliendo en
sus misiones nocturnas por casi dos semanas seguidas. Además, no había
chismes arremolinándose alrededor de Finn y Simon aparte de ser solo
compañeros de trabajo. Era sólo cuestión de tiempo para que Tate sospechara.
―¿Quieres hablar de algo conmigo?―, Preguntó Finn inocentemente.
―Sí, tiene que ver con estas misiones nocturnas tuyas.
―¿Qué pasa con ellas?― Finn continuó jugando de inocente.
 

Tate cruzó los brazos sobre su pecho y miró a Finn que bien podría haber
sido despojado del acero desde el refugio antiaéreo. Oh sí, él estaba molesto,
y eso no presagiaba nada bueno para Finn.
Sorprendentemente, por primera vez, a Finn no le importaba. Si Tate
tenía un problema con él viendo a Simón, entonces ese era problema de Tate.
Finn había crecido bajo el cuidado del Tigre, y él no estaba a punto de darse
por vencido sin luchar.
―Debes pensar que soy muy estúpido si crees que todavía voy a
comprar esa historia―, dijo Tate, un tic desarrollándose en la sien izquierda.
―No, no creo que seas estúpido en absoluto. Me imaginé que te darías
cuenta tarde o temprano―, dijo Finn con calma.
80  ―Quiero que cortes las cosas con el asesino. Él no es bueno para ti.
―Pensé que ya habíamos tenido esta conversación. No eres mi jefe. Yo
no soy un niño, que puedes empujar a tu alrededor nunca más.
―Puedo, cuando veo que estás cometiendo uno de los mayores errores
de tu vida.
Finn podía sentir su sangre comenzar a hervir. ¿Cómo se atreve Tate a
sentarse allí y juzgar a Simon cuando él nunca había pasado más de cinco
minutos en la presencia de otro hombre?
―Tú no sabes nada de Simon en absoluto―, Finn respondió con furia.
―Yo sé lo que hace para ganarse la vida. Eso es suficiente.
―¿Y qué? Él lo hace por el bien de la manada―, Finn defendió a Simon.
―Eso todavía no lo convierte en menos de un asesino.
 

―¿Y tú? Te metes en batallas todos los días. Estoy seguro de matas al
enemigo entonces.
El rostro de Tate se puso roja de ira. ―Esto es diferente.
―¿Cómo? Se ve igual desde mi punto de vista.
―Por qué es la guerra. Yo no voy con el propósito específico de matar.
―Tu no conoces a Simon como yo―. Finn se volvió y miró a su
hermano a la cara. ―Él tiene el corazón más amable que he conocido, a pesar
de que tuvo mala mierda en el pasado. Yo he aprendido mucho sobre él estas
dos últimas semanas, y no te imaginas algunas de las cosas que le ocurrieron
cuando él era apenas un niño. Tendrías ganas de vomitar. Sin embargo, Simon
pasó por todo esto y todavía es una persona bondadosa que haría cualquier
81  cosa por esta manada.
―Incluyendo matar por ellos―, dijo Tate con frialdad.
Finn levantó las manos. ―Yo no voy a continuar con esta conversación.
Yo, obviamente, no puedo llegar a ti, así que ni siquiera me voy a molestar.
―Te prohíbo que lo veas―, dijo Tate con voz de no admitir discusiones.
―Y yo te dije, que no me importa un carajo lo que digas― Finn
respondió en el mismo tono.
―Iras ir en contra de mi voluntad sobre este tema. ¿Aunque sabes lo que
siento por él?
―Sí―, dijo Finn, sin detenerse siquiera un latido.
―¿Por qué?
 

Finn suspiró sacudiendo. ―Porque me preocupo por él, mucho. Tanto


es así que yo no voy a dejar que nadie, ni siquiera tú, se interponga entre
nosotros. No voy a renunciar a él, y es así de simple.
―Sólo estás diciendo esto porque es tu primero. Habrá más. Te lo
prometo.― Tate se acercó y trató de poner una mano en el hombro de Finn.
Finn se lo quitó de encima. ―No va a haber ningún otro. Simon es el
único para mí.
Finn no sabía quién se sorprendió más con esa declaración, él o Tate.
Claro, Finn y Simon habían estado más cerca, pero nunca habían hablado de
nada permanente. Finn sólo sabía en ese momento que nunca podría
imaginarse con nadie más que Simon. De hecho, sólo el pensamiento de Simón
82  tocando a cualquier otro formo un pozo frío en el estómago de Finn.
Una mirada de asombro pasó por el rostro de Tate. ―No puedes decir
eso. Tú no quieres atarte a un asesino para siempre. Basta pensar en qué tipo
de vida sería esa.
―Deja de hablar de él como si fuera algún tipo de criminal o algo así.
Él es parte de esta manada, como tú o como yo, y le debes dar el respeto que
se merece.
―No cuando se trata de uno de mis hermanos. Aceptare solamente al
mejor para ti.
―No, será como siempre. Quieres mantenernos encerrados lejos del
resto del mundo. Bueno, esta vez, no funcionará. Voy a seguir viendo a
Simon, y no hay nada que puedas hacer para detenerlo.
 

Con estas palabras de despedida, Finn salió furioso, asegurándose de


cerrar la puerta tras de sí. Caminó por el pasillo, hacia el aparcamiento para
ver a Simon, para que pudieran salir a su misión.

83 
H asta ahora, habían encontrado sólo pequeñas cantidades de Arañas

aquí y allá, haciéndoles creer la teoría del nido de Shane cada vez más. Ahora
todo lo que tenían que hacer era encontrar el nido y hacerlo explotar. Finn
no había compartido con los otros que sólo la mera idea de encontrar el nido
le revolvía el estómago. Todo lo que podía pensar era en todos los cuerpos
moviendo juntos, y su mente se iba directamente a Nightmaresville5.
Había escondido a todos, incluido a Simón, que tenía fobia a las Arañas.
Finn esperaba que poder mantenerlo de esa manera. No era sólo porque
estaban luchando con las que eran del tamaño de un perro. Incluso las
pequeñas, lo hacían saltar como un conejo. Una vez casi se había resbalado y
noqueado cuando estaba en la ducha cuando encontró una en la bañera con
él. Kline tuvo que venir y salvar el día.
                                                            

  Literalmente Villa Pesadilla. 
 

Finn encontró a Simon esperándolo en el SUV. Cuando vio a Simón, el


mal humor de Finn se disipó. Pero Simon debió de ver que Finn tenía una cara
amarga con antelación, porque él le preguntó: ―¿Qué pasa?
―Tate se enteró de nosotros―, dijo Finn.
―Déjame adivinar. Él no aprueba que salgas conmigo porque soy un
asesino.
―Bingo. Aunque, él es tan protector conmigo y Kline, que no creo que
a él le guste nadie con quien salga.
Simon se acercó y puso sus brazos alrededor de la cintura de Finn y lo
atrajo hacia él. Por lo general, guardaban las PDA6 para cuando estaba solos,
pero como el gato estaba fuera de la bolsa... ja, ja... no había nada de malo
84  en mostrar abiertamente su afecto.
―Bueno, Tate tendrá que superarlo. No voy a renunciar a ti―, dijo
Simon.
Finn bajó la cabeza para que Simon no viera la alegría que estaba seguro
de que estaba en su cara. Mientras que él estaba seguro de querer que las cosas
fueran serias con Simon, esta era realmente la primera vez que Simon había
dicho que fuera algo afuera de la habitación.
―No voy a renunciar a ti, tampoco. Le dije eso a Tate―, dijo Finn.
Simon le dio un beso impresionante. ―Bien. Ahora que eso está
arreglado, vamos a ir a trabajar. Así podemos llegar a la parte divertida
cuando acabemos.
Finn no podía esperar para esa parte. Para alguien que había comenzado
sin experiencia, esperaba con impaciencia sus sesiones de sexo cada noche con
                                                            
6
  Public Display of Affection. Exhibición Pública de Afecto.
 

Simon. De hecho, uno podría incluso ir tan lejos como para decir que Finn era
adicta a ellas. Tanto es así, que el otro día tuvieron que saltarse una porque
Simon tuvo que salir en una misión extra, Finn había estado de mal humor
todo el día siguiente.
Entraron en la camioneta e hicieron el largo viaje al parque estatal. Finn
y Simon mantuvieron una charla agradable todo el camino. Era el momento
de Finn para estar tranquilo durante el viaje se había ido de largo. Lo que Finn
amaba de Simon era que el Tigre parecía gustarle hablar tanto como lo hacía
Finn. No discutieron cosas importantes, sobre todo los chismes sobre la
manada y otras tonterías. Pero aun así estaba bien y hacia que Finn se sintiera
más cerca de Simon.
El hecho de que Simon había confiado a Finn sobre su infancia dolorosa
85  y su pasado de pesadilla había hecho a Finn sentirse cerca del Tigre. No pudo
haber sido fácil para Simon hacerlo. Pero un par de noches atrás, después de
haber hecho el amor y cuando estaban uno en los brazos del otro, Simon
había le confiado todo. De repente todo había tenido sentido para Finn
porque Simon actuaba como lo hacía. Especialmente cuando Simon le dijo
que una manada de lobos había matado a su familia biológica y lo vendió a
su maestro en la primera oportunidad. Además del tiempo en que fue atacado
por un grupo de lobos, más tarde en su vida y tuvo que ser salvado por Toby.
Finn no podía creer que Simón fuera capaz de tolerar estar cerca de cualquier
manada en absoluto, mucho menos jurar lealtad a un Alfa. ―¿Te arrepientes
de estar conmigo?―, pregunto Finn, de repente.
Simon aparto la vista de la carretera para darle a Finn una mirada
extraña. ―No, en absoluto. ¿Qué te hace pensar eso?
―Porque soy un Lobo.
 

―Cuando te miro, no veo un Lobo. Solo veo a Finn. Eso es todo lo que
me importa.
Fue una de las cosas más dulces que Finn nunca había oído. Eso le hizo
pensar de nuevo en su conversación con Tate. Cuando Finn miró a Simon, el
no vio a un asesino, él sólo vio a un hombre que había crecido de forma
diferente. Era curioso cómo funcionaba la vida de esa manera a veces.
―Por lo tanto, ¿todavía piensas que soy un idiota?― Simon preguntó
con una sonrisa socarrona en su rostro.
Finn se rió. ―Lejos de eso. De hecho, he llegado a disfrutar realmente
de tu compañía. Tú eres mi persona favorita para estar alrededor.
―Lo dices que porque yo te doy unas mamadas increíbles.
86 
―No, es porque siento que puedo ser yo mismo a tu alrededor. Todo
el mundo espera que yo sea el estereotipo del Omega, pero tú me aceptas
como soy―, dijo Finn.
―Te molesta que siempre están tratando de hacerte encajar en un molde
determinado. ¿No es así?
―¿No lo harías tú?
De hecho, le molestaba mucho a Finn. Estaba cansado de ser siempre
tratado como débil e indefenso, sólo porque nació siendo un Omega,
especialmente cuando él podría luchar mejor que muchos de los Betas. La
primera vez que llegaron a la manada, ni siquiera discutieron sobre dónde
ponerlo. Le habían echado un vistazo a él y lo pusieron en las filas de los
Omega. Tate, por otro lado, tenía una opción de las asignaciones. A veces,
simplemente no parecía justo.
 

Simón pensó por un momento antes de decir: ―Sí, supongo que sí. La
gente me mira y de inmediato miedo de mí. Quiero decir, para mí es una
buena cosa, ya que ayuda con el trabajo que hago. Pero a veces se pone un
poco molesto. Así que yo puedo entender cómo no deseas la etiqueta.
Esa era una de las cosas que a Finn le gustaban tanto de Simon. Entendía
a Finn cuando tantos otros no lo hacían. Y pensar que hubo un tiempo en que
Finn no podía aguantar al tipo. Lo que una diferencia dos semanas podría
hacer. Ahora Finn no quería ni siquiera contemplar la vida sin Simón estando
con él.
―Eso es exactamente―, dijo Finn. ―No es que haya nada malo con los
Omegas. Sé que tienen su lugar en la manada y todo. Yo sólo desearía que
tuviéramos más opciones abiertas de las que se nos ofrecen. Por ejemplo, no
87  me importaría salir en una verdadera batalla uno o dos veces y realmente
ensuciarme las manos.
Simon levantó una ceja. ―Creo que me estoy volviendo una mala
influencia para ti. Te estás volviendo muy sanguinario.
―No, yo sólo quisiera dar a los Cuervos un cierto reembolso de todo el
dolor que nos han causado a todos nosotros. No se sentiría mal conseguir
algún daño en Rand, tampoco. Ese idiota realmente tiene que ser eliminado.
―Quiero que te quedes tan lejos de él como sea posible.
Cuando Finn abrió la boca para argumentar que él podía manejar a sí
mismo, Simon levantó una mano.
―No es que yo no crea que no puedas defenderte en una pelea. Rand
ha estado rodeado de algunos de los asesinos más sanguinarios que hay.
Incluso estoy preocupado por la idea de tener que meterme con ellos, y yo
 

estoy entrenado en este tipo de cosas ―, dijo Simon. ―Además, Rand juega
sucio. Él es alguien con el que no quieres meterte, no importa lo
experimentado que seas.
Finn odiaba admitirlo, pero Simon tenía un punto. Rand era un shifter
sin honor, que estaba dispuesto a llegar a cualquier extremo para obtener las
tierras de su manada. Incluso había bombardeado su edificio, sabiendo que
había mujeres y niños en el interior.
―Está bien, me comprometo a permanecer lejos de Rand. Pero si veo
algunos Cuervos, todas las apuestas están apagadas―, Finn concedió.
Llegaron al parque. Tan pronto como Finn y Simon se bajaron del SUV,
los Betas estaban con ellos. Los Lobos parecían igualmente emocionados y
88  aterrorizados. Finn se preguntó qué los tenía tan emocionados. Fuera lo que
fuera debería ser bueno, porque los hombres eran generalmente firmes como
las piedras.
―¡Lo encontramos!― Dijo Avan.
―¿Encontraron que?― preguntó Simon al abrir la parte trasera de la
camioneta.
―El nido. Sabemos dónde está el resto de las Arañas. ¡Ahora podemos
ir a acabarlas!
El estómago del Finn se revolvió con emoción y miedo. Mientras que
finalmente serían capaces de terminar la misión, estaban a punto de
enfrentarse a uno de sus peores temores. Todo un nido de Arañas. Sólo
esperaba no gritar como una niña y hacer un tonto de sí mismo.
 

S imon se sentía a partes iguales de emoción y temor mientras seguían

89  a los Betas hasta el lugar donde se suponía que el nido de Arañas se
encontraba. Mientras que él quería tener un final exitoso de la misión, no
tenía ganas de enfrentar un montón de arañas que se retorcían. Sólo esperaba
no hacer el baile heebie-jeebie7 y dar a todos los asesinos un mal nombre.
―¿Cómo lo encontraron?―, dijo Simon.
Si bien a él le gustaban los Betas, estaba en su naturaleza ser desconfiado.
Eso es lo que lo había mantenido hasta este momento con vida. Además, su
antiguo maestro le había enseñado a nunca confiar en nadie. El hijo de puta
nunca pudo hacer que no confiara en su grupo de asesinos y eso no le gustaba,
pero habían formado un vínculo que ni siquiera ese idiota había sido capaz
de romper. Ni con su eventual desaparición.
―Decidimos que estábamos cansados de tener que verlos hacerse caras
tontas, ojos de amor el uno al otro, así que salimos temprano y comenzamos
a buscar―, dijo Avan.

                                                            
7
  Poner los pelos de punta, Dar escalofríos.
 

Simon comenzó a enojarse, hasta que Finn le puso una mano sobre el
brazo de Simon. ―Él está diciendo la verdad. No huele a engaño. Él era
realmente estaba harto de nosotros siendo cursis alrededor uno del otro.
Pensé que estábamos escondiéndolo mejor.
Clark, otro de los Betas, dejo escapar con un gruñido. ―¿Es una broma?
Hemos sabido que algo ha estado ocurriendo con ustedes por un tiempo. Pero
no se preocupen, no fuimos los que hablamos en la manada. Alguien allí debe
haberse dado cuenta y hablado. Hemos mantenido su secreto.
―Sí―, añadió Avan. ―Respetamos a los dos demasiado como para
decir chismes acerca de ustedes. Lo que hacen en su tiempo libre es su propio
negocio.
90  El respeto de Simón por los Betas aumentó aún más. Mientras que no se
fiaba de ellos tanto como lo hacia con sus compañeros asesinos o con Finn, a
Simon le agradaban lo suficiente como para llamarlos amigos. Lo cual era una
novedad para él. Estaba feliz de saber que no fueron ellos los que habían
derramado su secreto.
Entonces Simón pensó en ello. ¿Por qué él y Finn tenían que seguir
manteniendo su relación en secreto? Ahora que Tate lo sabía, no había
ninguna razón por la que no podían ser libreas al respecto. A menos que, Finn
no quisiera ser visto con un asesino.
Simon negó con la cabeza. Finn no era así. Él era demasiado honesto e
inocente para dejar que algo como eso le molestara. Sin embargo, Simon
decidió probar las aguas un poco. Extendiendo la mano, agarró a Finn por la
cintura y tiró de él para darle un beso. Por supuesto, todo el mundo ya sabía
de el y Finn, pero nunca había mostrado ningún afecto frente a ellos.
 

Inclinando la boca hacia abajo, Simon llevó sus labios hacia abajo para
saborear los de Finn.
Finn no lucho ni por un segundo. Al instante fue flexible en los brazos
de Simon, dejando que Simon se hiciera cargo. Simon solo mantuve breve el
beso, no queriendo dar a los Betas mucho espectáculo, pero dejándole saber
que Finn no tenía ningún problema con dejar que el mundo supiera que
estaban juntos.
―¿Terminaron ustedes dos?― Avan preguntó con una ceja levantada.
―¿O vamos a esperar a que el nido venga a nosotros y se alineen en una línea
ordenada y los eliminemos uno por uno?
―Las cosas serían mucho más fáciles para nosotros―, dijo Finn, ―Pero
91  yo no creo que ellas vayan a hacer eso. Así que creo que es mejor ir por ellas.
―Me encanta tu boca sarcástica―, dijo Simon.
―Probablemente porque él es un listillo como tú―, Clark se quejó.
Simón había aprendido rápidamente que Clark tenía cero tolerancia
cuando se trataba de sentido del humor, que por supuesto hizo a Simon
hacerlo más difícil para todos. Simon le dio al Beta un zape8 en la parte
posterior de la cabeza.
―Tú sabes que me amas, Clark. La vida será tan aburrida para ti ya que
esta misión haya terminado―, Simon dijo en broma.
―No, mi vida finalmente volverá a la normalidad. No tienes idea de lo
mucho que estoy esperando eso.
Finn se rió. ―Será mejor que tengas cuidado. Vas a terminar con un
compañero que será más sarcástico que Simón y yo juntos.
                                                            
8
  zape es un golpe fuerte en la cabeza con la mano abierta.
 

La idea debe haber horrorizado a Clark porque se volvió dos tonos más
pálidos cuando su boca se abrió en shock. ―Creo que yo podría saltar en el
río Detroit en caso de que eso pase.
―¿Sabes nadar?―, Preguntó Finn, con una carcajada.
―No―, dijo Clark.
―Necesitas aprender a relajarte un poco, Clark. Veras que la vida es más
divertida de esa manera―, dijo Finn.
―Me gusta mi vida aburrida, muchas gracias―, Clark dijo arrastrando
las palabras.
―Eres tan aburrido―. Finn suspiró.
92  ―Tal vez para ti, pero a mí me gusta mi vida predecible.

S e abrieron paso a través de un terreno áspero, algunos de ellos

tropezando varias veces, a pesar de sus habilidades shifter mejoradas. No era


de extrañar que no habían encontrado este lugar antes. Estaba tan lejos del
 

camino, que no habían tenido la oportunidad de revisar esta parte del parque
todavía. Simon, tonto como era, había asumido que las Arañas podrían haber
elegido un lugar más conveniente para construir su nido.
Finalmente se detuvieron en la apertura de una cueva. Simon suspiró.
Las malditas cosas tendrían que escoger un lugar, con vistas cerradas. No, las
malditas tenían que hacer las cosas difíciles para ellos. No, ellas tenían que
hacer a los cazadores trabajar para eliminarlas. Simon se juró a sí mismo que
haría a las Arañas pagar por ello.
De hecho, en realidad no era una cueva, más bien era una abertura en
la parte inferior de una colina muy grande, pero aun así era lo suficientemente
grande como para caber fácilmente todos ellos cuando entraron. Estaba
oscuro como el infierno allí. Tanto es así que Finn tuvo que sacar una linterna
93  de alta potencia para que todos pudieran ver. Tan pronto como Finn la
encendió, Simon al instante deseo que Finn no hubiera encendido la maldita
cosa.
En el centro de la tierra había un enorme cráter. De alrededor de seis
por seis pies9 y estaba lleno hasta el borde con las Arañas. Era tan jodidamente
extraño como Simon había imaginado que sería. Las Arañas se arrastraban por
todo el lugar, subiendo por encima de sus hermanos y hermanas, sin
importarle que se estaban aplastando en el proceso. En todos los lugares que
Simon miró, pudo ver las patas negras peludas y pinzas cortantes. Solo se
hicieron las cosas aún peor que todos ellos tenían numerosos ojos rojos que
lo miraban.
Simon dejo escapar una maldición y dio un salto hacia atrás. Al mismo
tiempo, Finn hizo lo mismo. Sorprendido por la reacción de Finn, Simon lo
miró. ―¿Ellos te asustan, también?

                                                            
9
  Un pie equivale a 0.3048 metros. = 3.35 mts2
 

Finn asintió, con el rostro pálido en la escasa iluminación. ―No me gusta


ningún tipo de Araña, no importa el tamaño. Esto es como una pesadilla hecha
a la medida para mí.
―A mí también me asustan―, Simon admitió.
―¿Un asesino que le tiene miedo a las Arañas?― Avan inclinó la cabeza
hacia un lado. ―Nunca pensé que podría suceder tal cosa.
―Oh, cállate―, Finn espetó. ―Todos tenemos nuestras fobias. Simon
puede ser un asesino, pero eso no significa que no tiene emociones como el
resto de nosotros. Es tan normal como tú o yo.
Si Simon no hubiera estado tan asqueado por el nido, habría besado a
Finn por una declaración tan agradable. Por el momento, sin embargo, Simon
94  estaba haciendo su mejor esfuerzo para no darse la vuelta y salir corriendo
fuera del nido, todo el camino gritando como un personaje de una película
de terror.
―¿Tienes un lanzallamas contigo?― Preguntó Simon a Avan.
―Claro que si―, Dijo Avan.
―Sácalo y dales con todo a esas hijas de puta―, Simon gruñó.
Miró el nido una vez más y otro escalofrío le recorrió la espalda cuando
vio algunas de las Arañas intentando abrirse camino fuera de él, por lo que
podrían atacar a los Betas. Tenían que actuar con rapidez antes de que
tuvieran a todo el nido en sus culos.
Avan saco el lanzallamas, apunto hacia el nido, y luego disparó. Las
llamas fueron disparadas y encendieron el nido. Simon se estremeció cuando
oyó los gritos de todas las Arañas, ya que comenzaban a arder hasta la muerte.
 

Simon se quedó el tiempo suficiente para ver que el nido estaba


completamente envuelto en llamas antes de decirle a los demás: ―Vamos a
salir de aquí. Algunas de ellas escaparon, y yo no quiero tener que combatirlas
después, en algún lugar cercano.
Todos se apresuraron a salir, las Arañas que habían escapado de las
llamas estaban cerca de sus talones. Simon se alegró de ver que Finn dejó la
linterna y tomó sus cuchillas gemelas en su lugar. Pronto estuvieron a la
intemperie. Los Betas formaron un círculo, de espaldas el uno al otro mientras
esperaban a que las Arañas hicieran su primer movimiento.
No pasó mucho tiempo. Una de ellas se lanzó contra Avan. La Araña se
movió a una velocidad asombrosa, pero Avan se las arregló para dispararle
en el aire. La puntería de Avan era increíble, y su bala golpeó a la Araña en la
95  cabeza. Simon no pudo evitar sentirse impresionado.
La siguiente no se quedó atrás. Esta fue detrás de Finn. El corazón de
Simón se fue a la garganta. Pero pronto se vio que no tenía nada de qué
preocuparse. Finn llevo sus cuchillas a su alrededor y limpiamente rebano a la
Araña por en medio. Finn aún no parecía estar conmocionado por el
incidente. Se veía tan fresco y sereno como siempre.
Simon volteo justo a tiempo para ver una Araña yendo hacia él. Desde
que estaba un poco por detrás del juego, no tenía tiempo para nada
espectacular. Sólo tomó su espada más grande y la extendió. La Araña tuvo
que verlo venir, pero ya era demasiado tarde. Su propio impulso lo llevo hacia
adelante, y se empaló en la espada.
Simon dio varios pasos hacia atrás. La maldita cosa era tan pesada como
el infierno. Él tuvo que sacudir el brazo varias veces antes de que la Araña
ahora muerta se liberara de su espada.
 

Durante todo esto, Simon todavía podía oír los sonidos de las llamas
crepitantes en el interior. Mezclándose con el sonido de los gritos de las Arañas
encendidas. A pesar de que él era un asesino desde hace mucho tiempo y
había visto demasiadas muertes, tenía que marcar esa como una de las peores.
Aunque Simon sabía que era lo mejor, una pequeña parte de él no podía dejar
de sentirse mal por las Arañas. No es que ellas no tenían que ser eliminadas.
Ellas eran peligrosas y habrían matado a mucha gente inocente. Pero aun así,
qué manera de morir.
Otra araña se abalanzo sobre él. Esta vez, Simon estaba preparado para
ello. Sacó su arma y la eliminó con un tiro limpio. Se volvió para ver a Finn
acabar con otra con sus cuchillas gemelas. Omega o no, su amante estaba
pateando el culo a algunas de las principales Arañas. Simon no pudo evitar
96  sentir una sensación de orgullo.
Dios, Finn era perfecto en todos los sentidos, pensó Simon.
Fue en ese momento, rodeados por las Arañas y luchando por sus vidas,
que Simón se dio cuenta de lo mucho que le importaba Finn. Era algo más
que una relación normal para él. Finn era el único para Simon. Nadie más
podría ser.
Ahora todo lo que Simon tenía que esperar era si Finn sentía lo mismo
por él.
Otra Araña fue contra Simón, su cuerpo peludo haciendo una voltereta
en el aire. Oh, por lo que parece quieres hacer un ataque de fantasía sobre mi
¿verdad? Tú, pequeña hija de puta. Simon puso un rápido fin a esta tontería,
con un disparo a la cabeza. Cayó al suelo con un golpe duro.
―Eso te enseñará a no tratar de ponerte todo Jackie Chan contra mí―,
Simon gruñó.
 

Finn dejó escapar un pequeño grito. Simon volteo para ver que Finn
estaba siendo atacado por dos Arañas, cada uno procedente de una dirección
diferente. Simon se precipitó hacia adelante para ayudarle, pero rápidamente
se dio cuenta de que su ayuda no era necesaria. Finn tomó una posición baja
en cuclillas y se dio la vuelta. Tomo las piernas de una de las Arañas antes de
ponerse de pie y decapitar a la otra. Luego regresó por la Araña sin patas y
terminó con ella empalándola en él en el intestino con una de sus cuchillas.
Simon se encogió ante el crujido fuerte de la cuchilla al cortar la dura capa
exterior de la Araña.
Avery silbó. ―Recuérdame nunca molestar a tu hombre, Simón. Él es un
hijo de puta duro.
Simon sonrió. Sí, Finn lo era. No había muchos que podrían haber salido
97  de la situación en la que Finn acababa de entrar, pero Finn se las había
arreglado para hacerlo sin romper a sudar.
En ese momento, sólo había unas pocas Arañas a la izquierda. Los gritos
de las que estaban en el interior, donde el fuego finalmente se calmó. El aire
estaba saturado con el olor de la carne quemada, la muerte, la ceniza y la
sangre. Olores que Simon conocía muy bien, ya que había sido criado con
ellos. Pero ellos eran nuevos en Finn. A su favor, sin embargo, Finn parecía
haber resistido bien. Él continuó luchando, manejándolo como un profesional
experimentado. Nadie hubiera pensado que era un Omega que apenas había
salido hasta hace poco.
Una vez que finalmente habían matado a la última Araña, los Betas se
inclinaron y jadeaban en busca de aire. No es que el aire estuviera tan fresco.
El humo del fuego se había desviado en su dirección. Los pulmones de Simon
se sentían como si estuvieran ardiendo. Sólo podía imaginar lo mal que debía
ser para Finn con su olfato mejorado.
 

Tan pronto como Simon pudo moverse, agarró a Finn por el brazo y
comenzó a llevarlo a un terreno más claro. Finn tropezó un par de veces, lo
que le demuestro a Simon que el humo en realidad había llegado a él. No fue
sino hasta que habían avanzado alrededor de una milla10 de distancia que Finn
parecía estar mejor.
―Lo siento―, dijo Finn, antes de toser con un sonido de traqueteo.
―No creía que el humo me golpearía tan fuerte.
Simon tomó a Finn en sus brazos y la apretó con fuerza. ―Nunca tienes
que pedirme disculpas por ser quien eres. Creo que eres perfecto tal como
eres.
―¿En serio?― Preguntó Finn, su voz llena de incertidumbre.
98  Simon se acercó y tomo el rostro manchado de hollín de Finn.
―Realmente lo creo. No hay una maldita cosa que cambiaría de ti. Eres todo
lo que siempre quise en un hombre y algo más.
Finn sonrió a Simon. ―Yo siento lo mismo por ti.
―Esperaba que dijeras eso, porque ahora que te tengo, no planeo
dejarte ir pronto.
Finn dejó escapar una risa suave. ―¿Quién dijo que yo estaba
intentando correr?

                                                            
10 1 milla = 1.609344 kilómetros.
 
 

C uando Simón y los otros entraron en la vivienda de la manada,

99  estaban de muy buen humor. Habían acabado con la gran mayoría de las
Arañas y tendrían un buen informe para entregar a su Alfa. Por supuesto,
todavía estarían a la caza por un tiempo para eliminar a cualquier Araña que
no estuviera en el nido. Pero al menos ahora estaban comenzando a ver el
final de la misión.
Simon tuvo que reprimir una carcajada al recordar la reacción de Finn al
nido de Arañas. Y pensar que todo este tiempo los dos habían escondido su
fobia el uno al otro era divertido. Lo que demostró que, si bien ellos habían
compartido tantas cosas acerca de sí mismos, todavía tenían mucho que
aprender. Simon no podía esperar. Quería saber todos los detalles sobre su
feroz Omega. Si Simon lo conseguía a su manera, tendrían tiempo de sobra
para hacerlo.
Mientras caminaban por el pasillo que conducía a la oficina de Chris,
Simón se sorprendió al ver a Tate de pie allí. No se veía feliz. Había cruzado
sus enormes brazos sobre el pecho, y la expresión de su rostro habría hecho a
 

otro hombre hacerse pis en los pantalones de miedo. Su mirada estaba


enfocada en Simon. Demasiado malo para Tate que Simon no se asustaba
fácilmente.
―¿Estoy en problemas?―, pregunto Simon fácilmente.
―Sí, tú y yo tenemos que hablar―, Tate casi gruñó.
―No, no―, interrumpió Finn. ―Te dije que nos dejaras en paz, y lo
dije en serio.
Simon levantó una ceja. ―Me gustaría que escucharas a mi Lobo. Puede
ser muy desagradable cuando está molesto. Lo vi acabar con tres enemigos el
solo esta noche, y él ni siquiera perdió el aliento.
100  ―¿Tu Lobo?― Tate se hizo eco con un poco de rabia en su voz. ―Está
bien. Esto ha ido demasiado lejos. Ustedes dos han tenido su diversión, pero
esto termina ahora. No voy a dejar que mi hermano sea herido por alguien
como tú.
―¿Qué se supone que significa eso?―, preguntó Simon, un poco más
que molesto ahora.
―No creas que no he oído hablar de tu pasado. No eres más que un
jugador. Te acostaste con un montón de chicos. Si crees que voy a quedarme
al margen y dejar que juegues con las emociones de mi hermano, entonces
tendrás que pensar en lo que vendrá.
―Te dije que nos dejes en paz―, Finn interrumpió con ira.
Simon puso su mano sobre el hombro de Finn. ―No te preocupes.
Tengo esto cubierto. Has luchado esta batalla solo por mucho tiempo.
 

Simón se sorprendió cuando Finn realmente dio un par de pasos hacia


atrás. Normalmente, a su pequeño petardo le gustaba estar en medio de la
batalla. Pero tal vez él quería ver cómo enfrentaban las cosas su hermano y su
amante.
―Sé que puedes haber oído acerca de cosas de mí pasado. Incluso voy
a ir tan lejos como para admitir que son verdaderas. Pero esta vez es diferente.
Finn es el único para mí, y yo no voy a renunciar a él. Ni siquiera por ti―,
dijo Simon con voz dura.
Varias exclamaciones se escucharon con ese anuncio. Simon no estaba
muy sorprendido. Si hace unas semanas, alguien le habría dicho que iba a
terminar de cabeza por un lobo de todas las personas, se habría reído en su
cara. En ese momento, sin embargo, hablaba muy en serio. Finn era el único
101  que Simon había estado buscando toda su vida, y él estaría condenado si
renunciaba a él sin un infierno de lucha.
―¿Me estás tomando el pelo?―, Dijo Tate.
―¿Qué? ¿No crees que tu hermano es lo suficientemente bueno para ser
el compañero de alguien?― Simon desafió, su labio superior curvado en un
gruñido.
―No, no creo que TÚ seas lo suficientemente bueno para Finn. Se
merece algo mucho mejor que un asesino.
Simon cayó de rodillas delante de Tate. ―Si no crees que soy lo
suficientemente bueno, es mejor que me mates ahora. Porque esa es la única
forma que tendrás para mantenerme alejado de él. De lo contrario, no hay
nada que pueda detenerme para reclamarlo y mantenerlo para siempre.
―¡Simon! ¡No! ¡No hagas eso!―, Finn gritó.
 

Trató de lanzarse hacia adelante para ayudar, pero Avan se adelantó y


lo agarró. Finn luchó por todo lo que valía la pena, pero el Beta mantuvo un
control firme en él.
―Tiene que hacer esto. De lo contrario, tu familia nunca los dejara en
paz―, dijo Avan.
―Si Tate mata a Simon, nunca habrá paz en mi familia, porque nunca
voy a hablar con Tate de nuevo―, dijo Finn.
―¿Y por qué harías eso?―, preguntó Tate.
―Porque lo amo―, dijo Finn. ―Si lo matas, vas a quitarme lo más
importante en mi vida. Nunca seré capaz de perdonarte por eso. En lo que a
mí respecta, estarás muerto para mí.
102 
A pesar de todo, Simon mantuvo la cabeza hacia abajo, esperando a ver
si Tate en realidad le daría el golpe mortal. Mientras que él estaba dispuesto
a morir para demostrar su amor por Finn, no era exactamente algo que él
estuviera deseando. Así que si Tate iba a hacerlo, Simon estaba esperando que
el maldito Lobo se decidiera rápidamente. La espera estaba llegando al punto
de insoportable.
―¿Tu realmente morirías por él?― Finalmente pregunto Tate.
―Si eso es lo que se necesita para demostrarte a ti y a todo el mundo lo
mucho que Finn realmente significa para mí, entonces sí, lo haría.
Está bien, quizás estaba siendo un poco melodramático, pero algo le dijo
a Simon que si él no lo era, entonces nadie nunca lo tomaría en serio. Siempre
habría la duda persistente en la mente de los integrantes de la manada de que
si sus intenciones hacia Finn eran honestas. Si lo hacía, entonces sabrían que su
amor era verdadero y que realmente se preocupaba por el Omega más que
 

nada en el mundo. Además, como su antiguo maestro solía decir, es sólo la


muerte, ¿por qué temerla? Se va a acabar antes de que te des cuenta.
Tate suspiró. ―Levántate. No hay manera de que pueda matarte. En
primer lugar, nunca provocaría la muerte de un hombre desarmado. En
segundo lugar, yo nunca podría romper el corazón de Finn de esa manera. Lo
amo demasiado.
Simon miró hacia arriba. ―¿Estás seguro? Esta es la única oportunidad
que alguna vez va a conseguir.
―¡Sí, maldita sea!, Estoy seguro. Ahora levántate, para que podamos
hablar cara a cara.

103  [Link] vez que Simon se levantó, Finn corrió y se lanzó a los brazos de
―Si alguna vez has haces algo tan estúpido otra vez, te voy a matar yo
mismo―, declaro Finn, incluso cuando él se aferró a Simon con tanta fuerza
que estaba en peligro de romper las costillas de Simon.
―No te preocupes. Yo le dije que tenía una sola oportunidad,
¿recuerdas?― Simon dijo, mientras le besaba la parte superior de la cabeza a
Finn.
Tate hizo una mueca de disgusto. ―Oh Dios, ustedes realmente se aman,
¿no es así?
Finn dejó escapar un gruñido. ―Sí, lo hacemos. Por lo tanto, es mejor
que te acostumbres a ello, porque Simon es una parte permanente de nuestra
familia ahora, y vas a ver mucho más de él.
―Por favor, que alguien me ayude o me dispare y ponga fin a mi
miseria―, Tate gimió.
 

―Deja de ser tan gruñón. Te dije que no puedes controlar mi vida nunca
más―, dijo Finn. ―Esto es sólo el principio. Pronto, Kline encontrará a su
compañero, también.
Tate estaba tan horrorizado por la idea que Simon casi se echó a reír. El
tipo debe ser realmente muy sobreprotector con sus hermanos, que el solo
pensamiento de ellos saliendo o acoplándose lo tiraban por un bucle
emocional. No era de extrañar que él tuviera un problema con Finn saliendo
con un asesino. Cuando Tate se había enterado, él debe haber tenido un
infarto. Así que para él aceptarlo ahora era un gran paso en la dirección
correcta y eso hizo a Simon respetar al hombre.
Avery dio un paso hacia adelante, luego se aclaró la garganta. ―Si
hemos terminado con todo el drama aquí, realmente tenemos que ir a dar a
104  Chris un informe. Estoy seguro de que está en su oficina esperando por
nosotros.
Simon pasó un brazo por el hombro de Finn. ―Vamos. Tenemos un
montón de cosas que hacer.
 

C uatro semanas más tarde, Finn estaba sentado en su habitación,

empacando sus pertenencias. Después de mucha deliberación, él y Simon


decidieron que Finn viviría con Simon. Mientras Finn no quería dejar a sus
hermanos, quería estar al lado de su compañero. Era a donde pertenecía
ahora, y Finn sabía que era donde él sería más feliz.
Hubo un suave golpe en la puerta antes de que Tate y Kline entraron.
Dado que las luces eran tenues, Kline no tenía puestas sus gafas de sol, por lo
que Finn podía leer fácilmente las emociones de su gemelo. La tristeza rompió
el corazón de Finn, pero no lo suficiente para hacerle cambiar de opinión.
105  Ellos no eran niños que constantemente necesitaban estar al lado del otro.
Había llegado el momento para crecer, y eso significaba vivir separados.
―Tate y yo estábamos hablando―, dijo Kline, a modo de saludo.
―¿Sobre qué?― Finn respondió con cansancio.
Él sabía que no iban a dejarlo ir sin luchar. Finn estaba preparado para
algún tipo de escena antes de que él hiciera su salida final y parecía que era el
momento. Él respiró hondo y esperó a que llegara la lucha.
―Yo podría mudarme a la habitación de Tate, y dejaría esta habitación
sólo para ti. Entonces Simon puede vivir contigo. De esa manera, no tienes
que irte―, dijo Kline.
Era tentador. Tan, tan tentador. Pero Finn sabía que tenía que irse. De
lo contrario, nunca sería capaz de saber que podía estar por su cuenta. Hace
unos meses, no le habría importado. Pero ahora lo era todo. Quería saber lo
que era estar con su pareja, que podría ser su propia persona.
 

―A pesar de que es dulce de tu parte, tengo que hacer esto―, dijo Finn.
―¿Pero por qué?―, Dijo Tate.
―Es la única manera en que todos vamos a crecer como una familia.
Todos dependemos de uno del otro demasiado.
―¿Cómo es que eso es algo malo?― Kline exigió, su voz áspera de ira.
―Apenas salgas. Hay un mundo ahí fuera que no has visto, y es porque
no dejas la casa mucho. Es el momento de darnos espacio para respirar y dejar
que los demás extendamos nuestras alas―, dijo Finn.
Rezó para que él consiguiera llegar a través de Kline, pero por la
expresión confusa en su rostro, sabía que eso no iba a pasar. Finn suspiró. Sólo
106  podía esperar que un día, Kline llegaría a entenderlo y que, sin embargo, él
no estaría demasiado enojado con Finn.
Simon entró en la habitación. ―¿Estás listo para empezar a mover tus
cosas?
Finn le dio una enorme sonrisa. ―Nunca he sido más listo para cualquier
cosa en mi vida.
Tate se volvió hacia Simon. ―Por lo tanto, Finn me dice que creen que
ya eliminaron a todas las Arañas del parque.
―Sí, había unas pocas vagabundas, pero no hemos visto ningún signo
de más de ellas en una semana.
―Dios, espero que ninguna de ellas lograra encontrar su camino fuera
del parque―, dijo Tate con un estremecimiento.
―Tú y yo―, Simon estuvo de acuerdo.
 

Se agachó y cogió una de las cajas más pesadas. ―¿Qué demonios tienes
aquí? ¿Un muerto?
―Es mi ropa―, dijo Finn con una risa.
―Debería haberlo sabido. Eres una puta de la ropa―. Simon rodo los
ojos.
Tate sonrió. ―Así que, realmente conoces muy bien a Finn después de
todo.
―Me tengo que ir―, dijo Kline al salir corriendo de la habitación.
Cuando se fue, Simon miró a los demás. ―¿Fue algo que dije?
―No, él está teniendo problemas con dejarme ir. Se podría pensar que
107  me estoy moviendo fuera del país, y no sólo al final del pasillo―, dijo Finn.
Quería ir con su gemelo y consolarlo, pero Finn sabía que sólo
empeoraría las cosas. Kline tendría que trabajar esta cuestión por sí mismo.
Finn sólo tendría que esperar y esperar que Kline finalmente lo superara.
―Él va a estar bien. Sólo le tomará algún tiempo para adaptarse―, dijo
Tate. ―No te olvides, yo todavía voy a estar aquí para ayudarte y apoyarte.
―Sólo asegúrate de no sofocarlo demasiado―, advirtió Finn.
Tate levantó las manos. ―No te preocupes. Esos días están lejos detrás
de mí. Te lo prometo. He aprendido la lección.
Tate abrió los brazos y Finn corrió hacia él y le dio un gran abrazo.
Después de que se separaron, Tate se volvió hacia Simón: ―¿Vas a tener buen
cuidado de él?
―Yo lo protegeré con mi vida―, dijo Simon.
 

Finn tomó una mochila y le dijo a Simón: ―¿Estás listo?


Simon sonrió a Finn, ―He estado listo desde el momento en que te
conocí.

Fin.

108 
 

Acerca de la autora

S tephani Hecht está felizmente casada y tiene dos hijos. Nacida y

criada en Michigan, le encanta todo lo relacionado con ese Estado, desde los
fríos inviernos hasta el equipo de hockey de Detroit ‘Red Wings’.
Generalmente, puedes encontrarla acurrucada junto a su laptop, creando su
próximo libro o atiborrándose de cafeína en su cafetería favorita.
109 

Puedes ponerte en contacto con ella en:

Dirección de correo electrónico: archangelwriter@[Link]


Twitter: [Link]
MySpace: [Link]
Blog: [Link]
 

Traducción, Edición, Diseño y Corrección

Suseth
En Exclusiva Para:

110 

Esta traducción fue hecha sin fines de lucro.


Es una traducción de fans para fans.
Por favor NO lo pongan en Facebook ni en ninguna Red Social.
Si lo ponen para descarga en su blog, agradezcan y
conserven el formato.
Esperamos que lo disfruten.

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