¿EL CONTEXTO FAMILIAR
ES UN FACTOR ANSIÓGENO
PARA LOS ESTUDIANTES
UNIVERSITARIOS?
NOMBRE INTEGRANTE: Maira Antonia Ossa García.
NOMBRE DEL DOCENTE: Carlos Mellado, Ph.D.
ASIGNATURA: Diseños metodológicos cuantitativos aplicados a
la psicología.
FECHA: Lunes 27 de Enero del año 2020.
Problema de investigación.
La ansiedad, al igual que la depresión, es uno de los trastornos psicológicos mas
registrados en los centros de salud en población general y con mayor presencia en el ámbito
universitario (Agudelo, Casadiegos, Sánchez, 2008), es decir perturba tanto a las personas
adultas como a los jóvenes, quienes, agobiados por expectativas personales, familiares y
sociales, resultan gravemente afectados, ya que estas los obligan a enfrentarse agresivos retos
de competitividad. dentro de la población universitaria la elevada frecuencia de ansiedad y
depresión en estudiante universitarios está relacionada con factores sociales, familiares y por
el estrés académico, si bien hay otras situaciones en el ámbito universitario que pueden tener
impacto negativo en la salud mental y favorecer la ansiedad o depresión patológica. Como
indican Arco, López, Heilbronn y Fernández (2005), el ingreso a la universidad, por ejemplo,
puede conllevar significativos cambios en las actividades cotidianas de los estudiantes, por
mencionar algunas, separación del núcleo familiar, aumento de responsabilidades,
reevaluación de las actividades que realizan. Pese a ser muchos los posibles factores
ansiógenos, este estudio tiene como objetivo establecer una relación entre el contexto familiar
y la ansiedad de los jóvenes estudiantes, dicho en otras palabras, nos centraremos en como
los aspectos familiares (contexto), por ejemplo, separación del núcleo familiar, poco apoyo
de los padres, problemas económicos etc., influyen en el aumento de ansiedad y depresión
en los estudiantes de educación superior.
Para esto tenemos que tener claro que, pese a que la ansiedad tiene los primeros
lugares de los estudios psicológicos, aun no se ha adaptado una definición única. El
desacuerdo muchas veces nos lleva a emplear la ansiedad como sinónimo de “angustia”,
“estrés” entre otros. Así, pues, en primer lugar, es imperativo aclarar que se entiende por
ansiedad en esta investigación, para ello tomaremos como referencia a Miguel-Tobal y
casado (1999). A menudo se ha definido la ansiedad como una emoción cercana al miedo o
como un subtipo de miedo. Uno de los criterios para diferenciar ‘ansiedad’ y ‘miedo’ es el
de proporcionalidad. Según esta clave estimativa, el miedo sería una reacción más
proporcionada al peligro real que la ansiedad. Sea como fuere, Miguel-Tobal y Casado (1999)
consideran que ‘ansiedad’ y ‘miedo’ son sinónimos en la mayor parte de los casos, aunque
constatan en la literatura psicológica una preferencia por un término u otro en función de la
“peligrosidad real del estímulo”, ponderación ésta, por otro lado, harto compleja, toda vez
que la reacción personal depende más de la percepción subjetiva que de la amenaza objetiva.
En palabras más simples (sin pasar por alto la complejidad discriminativa) la palabra ‘miedo’
debe reservarse para designar la reacción emocional de temor ante un peligro concreto, real
y preciso. El término ‘ansiedad’, en cambio, se refiere al temor que se experimenta de forma
indeterminada, sin presencia de objeto. El miedo es estado temerario de objeto y la ansiedad
de sujeto. Dicho esto, cabe destacar, la importancia de realizar este estudio, ya que los
resultados de la primera encuesta nacional de salud mental (2019) registro los siguientes
resultados 44% de los alumnos asiste o ha asistido a una terapia psicológica. Además, el 46%
presenta síntomas depresivos; mismo porcentaje de ansiedad; el 54% padece estrés y el 30%
presenta tres de esos problemas a la vez. Otro de los temas que acogió el sondeo concluye
que el 87% de los consultados posee malos hábitos alimenticios y el 24% consume alcohol
de una a cuatro veces a la semana. Debido al alto porcentaje es de suma importancia conocer
los factores que inciden en su desarrollo, con la finalidad de generar estrategias para la
prevención de esta problemática de salud mental.
Hipótesis sustantiva.
Sera que hoy en día el contexto familiar, la disfuncionalidad advertida en los
conflictos, la violencia, la ambivalencia emocional, el desamor, la falta de cohesión, la
inseguridad y el estilo parental anómico/negligente, autoritario o sobreprotector, la presencia
de algún familiar con enfermedad mental o física grave, los problemas económicos y las
condiciones asociadas al paro, etc., pueden acrecentar la ansiedad. Cuanto mayor es la
alteración de la convivencia en la familia más probable es que se deteriore la salud mental de
sus miembros.
Por supuesto, el impacto del clima familiar en el desarrollo de un trastorno de
ansiedad depende de la propia personalidad del joven, al igual que de la interpretación que
realiza de lo acontecido y de su capacidad percibida para afrontarlo. Es por eso que la idea
de este estudio es saber si las situaciones, son significativas para incrementar la ansiedad en
los jóvenes.
Marco metodológico.
Participantes.
La muestra del estudio está integrada por una muestra representativa de 80 alumnos
de la carrera de psicología de la universidad Católica del Maule, Sede Talca, Campus san
miguel que completaron un cuestionario que realice con orientación de la escala de depresión
y ansiedad de Goldberg. En esta investigación la juventud queda situada cronológicamente
entre 18 y 30 años, etapa en que generalmente, aun no hay emancipación completa, al menos
en lo que se refiere a disfrutar de la independencia económica y de hogar propio. Esta falta
de Esta falta de autonomía suficiente se prolonga en nuestros días con la creciente dificultad
de insertarse plenamente en el mundo laboral, lo que puede llevar al joven a quedar estancado
en su proceso de despliegue personal o incluso a experimentar una regresión, según se
advierte en alguno de estos planos madurativos: afectivo, emocional, espiritual y
sociocultural (Alonso Fernández, 2008).
Criterios de inclusión y exclusión.
Con el fin de que la investigación tenga valores correctos y sea una muestra
representativa de los estudiantes, quienes son nuestros objetos de estudio como criterio de
inclusión tenemos: 1) Estudiante de educación superior chilena. 2) Estudiante de psicología
de la universidad católica del maule. 3) Estudiantes de sede San Miguel, Talca. Es por ello
que los criterios de exclusión son 1) Estudiantes que cursen sus estudios en países extranjeros.
2) Estudiantes de carreras que no sean psicología. 3) Estudiantes de otras sedes que tenga la
universidad, por ejemplo, Curicó. Excluimos a los estudiantes de otras sedes de la
universidad debido a que, las condiciones especificas de la sede de Talca pueden ser
diferentes a las de esas sedes, pese a ser la misma universidad.
Procedimiento.
Se han seguido los pasos metodológicos necesarios para analizar la fidelidad y validez
del estudio a través de un cuestionario creado especialmente para esta investigación. Para
comenzar, decidí un tema que es relevante para la población estudiantil superior, ya que,
teniendo una relación entre las variables elegidas podemos comenzar a tener conciencia y así
crear estrategias para bajar los cuadros ansiosos de los estudiantes, debido a estos motivos es
que se hace un llamado a los estudiantes de la carrera de psicología a contestar la escala
creada para generar estrategias que mejoren su pasantía por la universidad, por ello que
realizamos un cuestionario que esta hecho bajo la referencia de la escala de depresión y
ansiedad de Goldberg, consta de 2 ítem cada uno con 4 preguntas asociadas, al comienzo de
los ítem las respuestas son SI y NO a diferencia de las 4 preguntas que contiene cada ítem
que tienen como respuesta NUNCA, AVECES, CON FRECUENCIA y SIEMPRE, el
cuestionario se le entregara de manera impresa a cada alumno, además a cada participante se
le informo de manera verbal, el planteamiento del problema y los objetivos, para luego firmar
un consentimiento informado, donde firman que están de acuerdo con la participación de la
información y que podamos utilizar sus datos para realizar el análisis de los resultados.
Instrumentos.
Como ya mencionamos, el instrumento utilizado es una adaptación de escala de
ansiedad y depresión de Goldberg (EADG), esta adaptación heteroadministrada conta de
2subescalas, una para la detección de la ansiedad y la otra para ver si el contexto familiar es
un factor ansiógeno en los estudiantes. Los puntos de corte son teniendo al menos 2
respuestas positivas (se consideran positivas las respuestas siempre y con frecuencia), del
mismo modo la siguiente subescala, se considerará un factor estresante, la familia, si las
respuestas positivas son igual o mayor a 2.
Plan de análisis.
El objetivo de esta escala es poder generar una relación entre el factor contexto
familiar y la ansiedad en los estudiantes, es por eso que a un grupo de 80 jóvenes, estudiantes
de psicología se les pidió responder un cuestionario para después poder tabular los datos en
un programa llamado SPSS, respondiendo las preguntas lograremos saber si los estudiantes
padecen de ansiedad y si esta muestra tiene que ver con los conflictos que pueden tener con
sus familias, por ejemplo, un factor ansiógeno sea que sus padres los presionan en que se
saquen muy buenas notas en la universidad, olvidando que a veces, simplemente no es
posible.
Análisis y reporte de resultados.
Prueba estadística descriptiva
Tabla 1
Indicadores de tendencia central y variabilidad.
Estadísticos
¿Tu contexto familiar genera
¿Te has sentido ansioso? ansiedad en ti?
N Válido 80 80
Perdidos 2 2
Media 1,21 1,23
Error estándar de la ,046 ,047
media
Mediana 1,00 1,00
Moda 1 1
Desv. Desviación ,412 ,420
Varianza ,169 ,177
Asimetría 1,433 1,342
Error estándar de ,269 ,269
asimetría
Rango 1 1
Mínimo 1 1
Máximo 2 2
Figura 1. Sexo de los participantes.
Figura 2. Frecuencia en que los estudiantes se han sentido ansiosos.
Tabla 2
Tabla de frecuencia.
¿Te has sentido ansioso?
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válido Si 63 76,8 78,8 78,8
No 17 20,7 21,3 100,0
Total 80 97,6 100,0
Perdidos Sistema 2 2,4
Total 82 100,0
Figura 3. Frecuencia en que el contexto familiar influye en la ansiedad de los estudiantes.
Tabla 3
Tabla de frecuencia.
¿Tu contexto familiar genera ansiedad en ti?
Porcentaje Porcentaje
Frecuencia Porcentaje válido acumulado
Válido Si 62 75,6 77,5 77,5
No 18 22,0 22,5 100,0
Total 80 97,6 100,0
Perdidos Sistema 2 2,4
Total 82 100,0
Prueba estadística inferencial
Tabla 4
Tabla de Prueba T.
Estadísticas de grupo
¿Te haz sentido Desv. Desv. Error
ansioso? N Media Desviación promedio
¿Cual es tu sexo? Si 63 1,71 ,580 ,073
No 17 1,76 ,664 ,161
Tabla 5
Tabla de Prueba T.
Estadísticas de grupo
¿Tu contexo familiar Desv. Desv. Error
genera ansiedad en ti? N Media Desviación promedio
¿Cual es tu sexo? Si 62 1,77 ,612 ,078
No 18 1,56 ,511 ,121
Conclusión.
Debido a la proximidad de la ansiedad a otros conceptos, sobre todo al de estrés,
complica nuestra pretensión de calibrar en exclusiva su presencia en los alumnos
universitarios. Tampoco podemos pasar por alto la comorbilidad de la ansiedad con otros
trastornos, como la depresión. Como recuerdan Serrano, Rojas y Ruggero (2013), la ansiedad
y la depresión frecuentemente se solapan, de tal forma que en la práctica no es extraño
observar depresiones con una gran carga de ansiedad o cuadros de ansiedad empañados con
sintomatología depresiva. De cualquier modo, creo que estamos en condiciones de señalar
que las principales fuentes ansiógenas en los estudiantes son: el ambiente académico, la
sobrecarga, entre otros, pero un factor sobreansioso y estresante es la familia ya que puede
debido a los lazos que generamos de manera consciente o inconsciente generan lo que
cotidianamente llamamos “un arma doble filo”, en otras palabras, la familia suele presentarse
como un apoyo, aunque muchas veces no lo es, por diversos motivos y se transforma en un
factor estresante, ansiógeno. Otro de los grandes descubrimientos en esta investigación es
que los valores medios de las puntuaciones directas en Escala E.A.D.G. sean más altos en las
mujeres que en los varones. A este respecto, Arenas y Puigcerver (2009) indican a partir de
diversas fuentes consultadas que las mujeres en edad reproductiva son más vulnerables a
desarrollar trastornos de ansiedad que los varones, aproximadamente entre 2 y 3 veces más.
Aunque en este mismo trabajo sus autoras se disponen a presentar una panorámica de la
investigación que se está realizando sobre los aspectos psicobiológicos que pueden contribuir
a las diferencias de sexo en los trastornos de ansiedad, en lo que se refiere a la prevalencia,
los patrones sintomáticos y las respuestas terapéuticas, no hay que obviar el influjo de las
variables sociales en el predomino de los trastornos de ansiedad en la población femenina.
Desde el punto de vista psicosociocultural es oportuno señalar que, pese a las
conquistas realizadas en materia de igualdad intergéneros, las mujeres continúan soportando
situaciones desventajosas cuando se las compara con sus compañeros varones, lo que las hace
más vulnerables a ciertos problemas de salud mental. Es incluso posible que la
discriminación por género se advierta en el hecho mismo de que sean mayoría las mujeres
que acceden a las Facultades de Educación para realizar las carreras de Psicología, Educación
Social, Pedagogía y Psicopedagogía. Las profesiones a que conducen estos estudios están
claramente feminizadas, acaso porque siguen gravitando sobre estas actividades educativas
prejuicios anclados en la idea obsoleta de que las cualidades requeridas para ejercerlas son
sobre todo “naturales”, cuasi maternales, en las que no se precisa cualificación laboral
propiamente dicha, reservada para ocupaciones típicamente “masculinas”. Aun cuando nos
movamos en un terreno conjetural, hay que seguir trabajando para mejorar las condiciones
académicas y socioprofesionales de las mujeres. No es casualidad que cada vez se analice
más, incluso en el sistema educativo (Díez, Terrón y Anguita, 2009), el llamado “techo de
cristal”, esto es, el límite máximo a que pueden aspirar las mujeres en su carrera profesional,
a menudo “invisible” y, por supuesto, inexistente en el caso de los varones. Indudablemente
el negativo impacto de este tope, mixturado con el temor al desempleo o al subempleo, puede
empezar a sentirse incluso antes de haber finalizado los estudios universitarios, aunque los
efectos psicológicos concretos dependerán en gran medida de la personalidad de cada
estudiante. Sea como fuere, no podemos explicar de modo concluyente a qué se deben los
datos obtenidos en nuestra investigación. Será necesario seguir profundizando en estas
cuestiones, por ejemplo, a través de nuevos estudios sobre ansiedad en alumnos de otras
carreras. cabe destacar el elevado número de alumnos (mujeres y varones) con ansiedad alta.
Sobre la necesidad de cuidar el ambiente institucional, podemos parafrasear a García
Hoz (1991), al recordar que, informa del influjo educativo de la Facultad o Escuela en su
globalidad. En efecto, junto a la incidencia específica que cada elemento de la vida
universitaria -las asignaturas, los trabajos solicitados, los libros y materiales utilizados, las
instalaciones, las relaciones interpersonales, la estructura discursiva docente, etcétera- tiene
en el clima social del Centro, hay una influencia conjunta de los diversos factores. El estado
anímico promovido en cuantos trabajan, estudian y conviven en el Centro Universitario
explica en parte que se alcancen o no las finalidades formativas. El ambiente tiende a
estampar en los miembros de la comunidad universitaria una particular manera de
comportarse. Por eso, el clima social que cabe defender con objeto de prevenir la ansiedad
patológica y de fomentar el trabajo y la convivencia, se caracteriza por las siguientes notas:
la comunicación, la cordialidad, la racionalidad, la moralidad, el compromiso, además de la
estimulación cultural y científica.
Referencias bibliográficas.
Agudelo, D. M., Casadiegos, C. P. y Sánchez, D. L. (2008). Características de ansiedad y
depresión en estudiantes universitarios. International Journal of Psychological Research,
1(1), 34-39.
Arenas, M. C. y Puigcerver, A. (2009). Diferencias entre hombres y mujeres en los trastornos
de ansiedad: una aproximación psicobiológica. Escritos de Psicología, 3 (1), 20-29.
Balanza, S., Morales, I. y Guerrero, J. (2009). Prevalencia de ansiedad y depresión en una
población de estudiantes universitarios: factores académicos y sociofamiliares asociados.
Clínica y Salud, 20 (2), 177-187.
Bhave, S. y Nagpal, J. (2005). Trastornos de ansiedad y depresión en jóvenes universitarios.
Clínicas pediátricas de Norteamérica, 52, 97-134.
García-Ros, R., Pérez-González, F., Pérez-Blasco, J. y Natividad, L. A. (2012). Evaluación
del estrés académico en estudiantes de nueva incorporación a la universidad. Revista
Latinoamericana de Psicología, 44 (2), 143-154.
GO L D B E R G y cols., 1998, versión española GZEMPP, 1993. Escala de ansiedad y
depresión de Goldberg. Escala E.A.D.G.
Pérez, C., Bonnefoy, C., Cabrera, A., Peine, S., Muñoz, C., Baquedano, M. y Jiménez, J.
(2011). Análisis, desde la psicología positiva, de la salud mental en alumnos universitarios
de primer año de Concepción (Chile). Avances en Psicología Latinoamericana, 29 (1), 148-
160.
Polo A, Hernández JM y Pozo C. Evaluación del estrés académico en estudiantes
universitarios. Ansiedad estrés. 1996; 2 (2/3): 159-172.
Serrano, C., Rojas, A. y Ruggero, C. (2013). Depresión, ansiedad y rendimiento académico
en estudiantes universitarios. Revista Intercontinental de Psicología y Educación, 15 (1), 47-
60.
Tan S, y Rey J. Depression in the young, parental depression and parenting stress, Aust N Z
J Psychiatr. 2005;13 (1): 76-79.